FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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miércoles, 9 de octubre de 2013

Pedro Casaldáliga: “La organización eclesial no debe ser un impedimento insalvable para vivir la fe en Jesús”, afirma el profeta de la Amazonía Avelino Seco



Pedro Casaldáliga: “Es fácil llevar a Jesús en el pecho, lo difícil es tener pecho, coraje para seguir a Jesús”
“Resulta dramático y ridículo que se quiera argumentar con el Evangelio para impedir a la mujer la participación plena”
Hay personas que atraen desde la distancia porque son destellos de esperanza en un mundo mercantilizado y en una Iglesia que intenta salir del invierno. Una de esas personas es Pedro Casaldáliga, profeta envuelto en poesía, cuyas palabras sobre la sinodalidad, el papel de la mujer, la colegialidad, la corresponsabilidad, la alegría, dichas en abril, parecen haber sido escuchadas por Francisco.

En sus ojos penetrantes y corazón grande que se exterioriza en unos brazos largos y unas manos expresivas que parecen escaparse de su cuerpo menudo. El hermano parkinson le mantiene en arresto domiciliario, pero las numerosas visitas y los correos abundantes, siempre contestados, mantienen su corazón lleno de nombres y vida.
A su encuentro salimos desde Santander Ernesto Bustio, cura caminante de múltiples caminos y acogedor de peregrinos, y yo. En Madrid nos uniríamos a José Centeno, un cura casado que no cansado de recorrer y abrir surcos con semillas de compromiso social y eclesial. También nos esperaba en el aeropuerto, para hacer el viaje, Maximino Cerezo (Mino), claretiano como Casaldáliga y amigo suyo desde los años jóvenes. El Concilio Vaticano II los impulsó hacia América Latina como misioneros claretianos, el uno pronto llegaría ser Obispo en el Mato Groso de Brasil, en la prelatura de Sâo Félix, y el otro hará una gran labor de concienciación como pintor (se le conoce como el pintor de la liberación) llenando de murales diversas catedrales e Iglesias de Brasil, Nicaragua, Bolivia y otros países latinoamericanos. Casaldáliga impregnado de un Jesús Salvador que ilumina su pastoral liberadora y Cerezo plasmando, en bella pintura, caminos de liberación (…).
Desde allí nos dirigimos a la casa donde vive Pedro con la pequeña comunidad de agustinos: Paulinho, José Luis agustino de Bolivia y Joan, estudiante de teología que está haciendo un alto en el camino, un tiempo de pastoral y cuidado de Casaldáliga. Se funde en un abrazo tierno y acogedor con cada uno de nosotros. Se muestra con el encanto del anciano lleno de bondad que disfruta con los suyos, y es que somos muchos a los que nos considera y nos consideramos suyos. Ni siquiera el parkinson ha arrebatado la fuerza de sus brazos (…)
Con el sonido de fondo de unos gallos y el canto de los pájaros comenzamos la entrevista.
P.: Nos gustaría que nos hablase de las Comunidades Cristianas de Base; qué son y qué papel tienen en la renovación de la Iglesia.
Arrancan de la base, del pueblo y son la base de la Iglesia. Nosotros decimos en Brasil que se trata de un nuevo modo de ser Iglesia, yo añadí: de un nuevo modo de toda la Iglesia ser. El Obispo Leonardo se alarmó un poco. Pedro, me dijo, eso es una ilusión. Sería el modo de ser la Iglesia: comunitario, fiel, uniendo la fe a la vida, con la Biblia en las manos del pueblo, con capacidad de diálogo, teniendo en cuenta el ecumenismo; siempre hemos dicho que se dará si se da el diálogo del pueblo con la cultura. Ahora el desafío es la convivencia, la convivencia es el desafío en todos los campos: en la familia, en el vecindario, en el trabajo, en la comunidad eclesial, la convivencia es el gran desafío.
Los indios Minky dicen que “vivir es convivir”. La convivencia supone que nos situemos en la Iglesia en una actitud de igualdad; de igual a igual con las otras Iglesias, con las otras religiones, con las otras espiritualidades, con la humanidad. Hemos de partir de esa visión macroecuménica, en vez de partir de una actitud replegada sobre sí misma; partir de una visión abierta en comunión con todos los otros movimientos, espiritualidades y religiones. Hemos de explicitar nuestra fe no como imponiendo una superioridad sino contribuyendo con la concreta historia de Jesús de Nazaret.
P.: En España las comunidades de base no son mayoritarias; son grupos reducidos con una conciencia especial, con una conciencia crítica, utópica y transformadora; la parroquia es otra cosa. ¿Qué papel puede jugar la parroquia, sería ideal toda ella fuese comunidad?
Debería ser toda ella comunidad. Yo digo que no se trata de discutir si son tantas o cuantas; se trata de que todo sea comunidad; me gusta hablar de comunitariedad, que todo sea comunitario desde el Papa, que todo sea participativo, que, desde la propia situación de cada uno, todo sea contribución al conjunto. Las parroquias como parroquia no tienen futuro. Estos días la CNBB (Conferencia Episcopal de Brasil) está discutiendo sobre “Comunidad de Comunidades, una nueva Parroquia”. Está comprobado que la parroquia como tal se transforma en burocracia y no estimula la participación real; se entiende, por otra parte, que sea necesario una referencia jurídica, diríamos canónica. Que sean grupos pequeños forma parte de la condición de semilla, fermento, sal.
Yo creo que se ha superado ya la fase más rabiosa de relación entre comunidades y obispos; hemos aprendido bastante a convivir; todavía falta mucho, pero ya hay menos episcopalitis aguda. Si el obispo o el cura no nos acepta, pues muy bien, no nos vamos a perder por eso. La indignación ha de ser una indignación esperanzada, de lo contrario estamos vomitando bilis por todas partes y no tenemos nada de buena noticia. El cristianismo es algo más, no se trata de vivir la vida amargada, fiscalizada.
Los llamados Nuevos Movimientos en la Iglesia se llaman comunidades. ¿Cuál sería el fallo fundamental de estos nuevos movimientos en el tema de ser comunidad? Y otra cuestión más: ¿Se puede ser comunidad cristiana no política?

La fe sin política no es fe cristiana. Por lo que respecta a los nuevos movimientos yo he vivido un detalle interesante en Honduras. Estábamos en Cuaresma, la cocinera de los claretianos nos dijo que era neocatecumenal y añadió: “nosotros celebramos la Eucaristía ustedes celebran la Misa”; si se niegan a participar de la vida de la parroquia en ciertos momentos, en ciertas cosas; ahí también dejarían de ser Iglesia. Yo digo a los amigos y amigas que hay que participar de la misa del cura al menos una vez por mes; es la contribución a los ancianos y ancianas que participan todas las semanas, levantarles el ánimo; negarse me parece que es una actitud anticristiana.


P.: ¿Podría explicar un poco más el que no puede haber fe sin política?

No puede haber fe cristiana sin encarnación; encarnación es el misterio de la entrada de Dios, de lleno, en nuestra humanidad por medio de Jesús de Nazaret, y eso supone que asumamos los desafíos de cada día. Todo es política, aunque la política no lo sea todo. Jesús dijo que había venido para que todos tuvieran vida, y la tuvieran en abundancia. Si no me preocupo de la tierra, de la salud, de la educación, de las comunicaciones, incluso de las vacaciones para descansar, no me estoy preocupando de la vida humana. La vida en el otro mundo es un asunto de Dios, que Él resolverá muy bien, porque allí habrá vida y vida en abundancia para todos. A nosotros nos toca mejorar la vida y universalizar la vida aquí, en este mundo. Y si la Iglesia, el Papa, los obispos, los sacerdotes, las monjas y todos aquellos que queremos ser seguidores de Jesús no hacemos política, no impulsamos las consecuencias sociales, políticas y económicas que tiene la fe, ¿qué testimonio de amor damos?
P.: Tú antes distinguías entre comunitariedad y comunidad.
Es una actitud de participación, de corresponsabilidad, que el Papa sea el Obispo de Roma, que los obispos participen realmente de la colegialidad que ahora no existe, corresponsabilidad de todos y todas. Una actitud comunitaria en la propia familia, en el trabajo; un párroco no debería decidir nada por sí sólo y un padre de familia tampoco.
P.: Actualmente todos los Consejos de tipo pastoral, al menos en España, son sólo consultivos. Hay laicos que se enfadan y dicen: “yo para dar una palabra y después no entrar en las decisiones finales prefiero no entrar en el tinglado”
Y tienen toda la razón. Los Sínodos son un fracaso; el propio cardenal Arns, que fue arzobispo de Sâo Paulo, y que participaba de los Sínodos, nos dijo en una asamblea de los obispos de Brasil que el Sínodo es un fracaso por ser sólo consultivo; los obispos hablan y a continuación la Curia lo amaña a su modo y aparece, después de dos o tres años, un documento firmado por el Papa que ni lo leemos. No fue participativo y está fuera de hora y de lugar. Cuando se está pidiendo estos días la reforma de la Curia muchos insisten en este aspecto: que los sínodos sean de participación, de colegialidad, de corresponsabilidad.
P.: El problema que tenemos, apunta José Centeno, es que las comunidades en España son todas de personas mayores y no hay de jóvenes, entran pocos jóvenes, entonces nos planteamos: ¿no sabemos, no les damos espacio…?

Se trata de ser comprensivos con ellos, hay que reconocer que están viviendo un proceso personal y de grupo que antes no se imaginaba; toda la problemática sexual antes se vivía clandestinamente, ahora con la puerta abierta; la autoridad paterna se discute hoy; el padre y la madre, los formadores no pueden sentirse decepcionados, han de estimular la crítica, la indignación; pero dando testimonio y actuando ellos, también, en familia de una manera participativa.


P.: Hay grupos de jóvenes, continúa Centeno, yo tengo dos hijos de 36 y 34 años, que estuvieron en la JEC, participaron en grupos reivindicativos de la Universidad, en asociaciones varias, siempre han sido muy participativos en grupos de solidaridad, en movimientos feministas, junto con otros jóvenes allí en Valladolid, muchos de ellos sin trabajo. Son un grupo muy interesante, pero desde el punto de vista de lo religioso y de la fe están alejados; no practican pero están abiertos, no tienen inconveniente en participar con comunidades de cristianos o Justicia y Paz o los Círculos de Silencio; sin embargo a la Iglesia la ven como dos Iglesias, la oficial con todas las connotaciones negativas que tiene en España y por otra parte la gente cristiana que están, estamos colaborando en todo, mayores y jóvenes; pero formar una comunidad cristiana con ellos es más complicado.

Que participen en todo lo que sea justicia y paz. Se les puede pedir, también, un poco de comprensión, porque a veces una actitud radicalmente negativa casi puede llegar a ser infantil. No se trata de hacer iglesias paralelas; pero se trata de poder vivir la fe paralelamente con celebraciones, con gestos de solidaridad, con actitud de respeto.
Lo que sí es cierto en los jóvenes que se han formado en grupos cristianos de base es que Jesús los sigue atrayendo.
Hay que partir de ahí; pero tienen que vivirlo en comunidad. Hay que convencerlos de que sin comunidad ninguna actividad humana funciona. No se trata de someterse a la parroquia. Se puede vivir paralelamente y de vez en cuando dar una contribución y un tiempo a la comunidad cristiana donde viven o se sienten cercanos. Que no den excesiva importancia al sacerdote, que intenten vivir su fe comunitariamente entre iguales. La organización eclesial no debe ser un impedimento insalvable para vivir la fe en Jesús comunitariamente.
P.: Yo sí estoy de acuerdo con lo que usted dice. Es verdad que simplemente admirar a Jesús si no se vive comunitariamente hay un déficit muy fuerte. Pero, ¿cómo superar la mala imagen que tienen de la Iglesia?
Se está mejor hoy, la Iglesia está mejor hoy que ayer. Incluso entre los obispos conservadores hay una tolerancia a la juventud. Los que condenan la teología de la liberación y se quedan al margen. Alguno de los que eran candidatos a Papa ha dicho varias veces que la teología de la liberación ha muerto, a mi nunca me pasaron la noticia del óbito. No hemos de amargarnos, hay que dar una contribución de paz y esperanza; una esperanza contra toda esperanza, que es la nuestra, una Esperanza Pascual, que pasa por la cruz, pero es una esperanza invencible. Yo cito siempre aquellas palabras de un soldado español: “¿Quién dijo miedo habiendo hospitales?”, y si fuera más optimista diría ¿Quién dijo miedo habiendo cementerios?, y si fuera más optimista diría ¿Quién dijo miedo habiendo Pascua? Somos el pueblo de la esperanza, el pueblo de la Pascua; nuestra fe cristiana es esperanza, es confianza. Esperanza confiada en el Dios de la vida, del amor, de la libertad, de la paz, en su Reino.
P.: Partiendo de que Dios habla a través de los hechos, de la historia y que los hechos son tozudos, ¿qué querrá decirnos en estos momentos con la falta de vocaciones al sacerdocio, por lo menos en Europa?
Aquí todavía hay ciertas vocaciones. Hay que revisar todo este asunto de los ministerios, desde el Papa hasta el último cristiano, el sacerdocio célibe ha de ser una opción, la mujer ha de tener todo el derecho; resulta dramático y ridículo que se quiera argumentar con el Evangelio para impedir a la mujer la participación plena. No fue Jesús quien dijo que debían de ser doce hombres, hay situaciones culturales que afectan hoy a la Iglesia. La humanidad ha sido muy machista y así continúa, casi todas las culturas son machistas.
P.: Hay un teólogo español, no sé si le suena, Martínez Gordo, que dice que uno de los males fundamentales de la Iglesia es la marcada división sacerdotes-laicos.
Hay que insistir en la Iglesia ministerial. Se ha hecho del ministerio la esencia de la ley cristiana cuando el ministerio es sólo un servicio. El bautismo, la inserción en la comunidad de Jesús, eso es la Iglesia. Cambiará todo lo que ahora estamos reclamando y que parece imposible realizarse; cambiará con respecto a la mujer, con respecto a la división sacerdote-laico, con respecto a la visión de la sexualidad, con respecto al diálogo ecuménico. Ya está cambiando en parte.
P.: ¿Por lo que conoce con del Papa nuevo y de Latinoamérica, ¿cree que será capaz de romper con la curia o de organizar de una forma distinta el gobierno de la Iglesia?
No va a ser fácil, no nos podemos hacer la ilusión de que desmonte toda la curia, pero está introduciendo cuñas; el nombramiento del superior general de los franciscanos para el Dicasterio de la vida religiosa me parece un paso, es un recado que pasa; si se mete con otros cargos fuertes de la curia en una línea así ya se verá lo que sucede. Es necesario hacer la transición de una época integrista, autoritaria, de tener toda la verdad, a una época de diálogo; hoy día, para muchos, es fundamental que se equiparen todas las religiones.
P.: es muy importante no sólo el ecumenismo entre cristianos sino el diálogo con todas las religiones, pero hay cierto miedo a diluirse por parte de los responsables jerárquicos.
Eso fue una angustia de Benedicto XVI, un miedo a que se diluyese la Iglesia durante su mandato. El diálogo interreligioso supone un cierto coraje para superar la actitud de teologar con cierta naturalidad diciendo que “fuera de la Iglesia no hay salvación”; ahora de repente nos dicen que hay salvación en todas partes. Yo digo que sólo la Iglesia es Iglesia cuando salva, cuando anuncia la Buena Nueva, cuando estimula la participación fraterna. El mundo es plural, Dios es mayor que todas las religiones. Es evidente que hay que saber conjugar una actitud de dialogo abierto y una actitud de libertad en la propia identidad; no se trata de ser católicos vergonzantes sino de vivir con naturalidad y elegancia la propia fe. Sólo hay diálogo con una actitud adulta contribuyendo con tu identidad a la identidad de los demás.

P.: Usted sigue estando muy al día en teología; ¿qué teólogos españoles sigue, lee más?

González Faus, Queiruga…

P.: Queiruga es amigo nuestro, estudió con nosotros.
Es una gran figura, de los mejores teólogos españoles. Ha tenido la suerte de tener dos obispos amigos, y por eso no lo han condenado abiertamente, creo que eran compañeros de estudios y que lo respaldaban; también él es muy gallego y sabe decir las cosas.

P.: Además es un hombre de Dios, que es muy importante.


Eso es lo que hay que decir a la juventud: que hay que orar, hay que vivir en contemplación. Hay que dar gracias a los que nos han recordado la importancia del Espíritu que habita en nosotros, el Espíritu con dos alas, el ala de la contemplación y la del impulso hacia la vida.

Hubo una época, los primeros años de la Teología de la Liberación, eran años de revolución marxista en América Latina, la Iglesia vivía amancebada con el Estado, aquellos que tenían conciencia revolucionaria renegaban de esa Iglesia. Ahora con ocasión del nuevo Papa ha salido por todas partes la actitud de la jerarquía argentina. ¡Cuánto les costó a los obispos argentinos reconocer que Angelelli era mártir!, ¡cuánto les costó reconocer que fue el ejército el que lo mató! Tuvimos unos actos con ocasión del aniversario de Angelelli, en Argentina, y sólo había dos obispos.

P.: Volviendo a Torres Queiruga y estos pocos teólogos que no son dogmáticos, dialogan con los hombres de ciencia sin voluntad impositiva, con el mundo moderno de mentalidad ilustrada, intentan dar razones de su fe. Yo, continúa José Centeno, después de jubilarme he estado yendo a cursos de historia en la universidad de Valladolid, sobre todo de historia contemporánea cuando preparaba el libro sobre curas obreros. Yo veía allí, en el mundo de los profesores, que hay un descrédito con respecto a la Iglesia, porque cuando aparecen los obispos no dan razones, no son racionales, son tajantes. En la universidad no se admiten esas posturas.
Tienen toda la razón en no admitir esas posturas.
P.: Cuando salió el libro, el profesor me invitó a hablar del libro en una clase. Mi hijo trabaja en Comisiones Obreras, en una fundación de ayuda a sindicalistas del Tercer Mundo, tienen un ateneo cultural; entonces me preguntó mi hijo: “¿porqué no presentamos el libro en el ateneo?” Yo le dije que este tema de curas no iba a interesar mucho en ese foro. Sí, sí, me contestó. Y lo acogieron muy bien, fue mucha gente. Fueron muchos de Comisiones, antiguos militantes, antiguos militantes jocistas. Lo que yo quiero decir es que hay un alejamiento en parte sólo. A veces llevan a la universidad a algunos teólogos, hace poco ha estado Juan José Tamayo; pero quieren personas que den razones de las cosas y no sean tajantes, esto no lo soportan en el mundo de la universidad.
Hemos de reconocer abiertamente los fallos de la Iglesia, las inconsecuencias de la Iglesia, no podemos justificar lo injustificable; pero se trata de decir, también, que hay mucha Iglesia y que es honesta, es consecuente.
P.: Sí que saben ver lo positivo. Con frecuencia, desde hace unos años, los periodistas sí hacen distinción, hablan de esos misioneros que están en África y son los últimos que se van cuando hay serios peligros; hacen una cierta distinción, lo tratan como una honrosa excepción de algunos, los de abajo.

Tienen ganas de un diálogo de verdad. En el fondo todo el mundo es capaz de tener una actitud lúcida. Yo veo que aceptan que se cuestione tanto la creencia como la increencia. Por eso decía yo que estamos hoy mejor que ayer. Hay que evitar el espíritu triunfalista, pero hay que evitar, también, el espíritu derrotista y volver a Jesús de Nazaret. El seguimiento es la mejor definición de la espiritualidad cristiana, el seguimiento de Jesús con la opción por los pobres, el diálogo abierto, la solidaridad.


P.: En todo lo que usted nos ha estado diciendo hay algo claro: no hay fe sin política, no hay fe aislada sino comunitaria, es muy importante juntarse para orar con cura o sin cura. ¿Qué importancia da usted a lo que decía Rhaner sobre el cristiano del siglo XXI que será místico o no será?, ¿qué importancia da a la oración, a ser contemplativos?

Se ha ganado en el mundo en personalismo, entendido en la línea de Mounier, y ese personalismo auténtico exige interioridad, contemplación. Se puede hacer, se debe hacer comunitariamente, por eso hay que estimular las celebraciones en grupos pequeños, hay que estimular ciertos movimientos. Nos preguntábamos respecto a la base de la Jornada Mundial de la Juventud, es ambigua; por un lado se puede criticar una voluntad triunfalista de la Iglesia, juntar todos los millones posibles para llenar el espacio; pero hay elementos positivos. Lo que dificulta es que tenemos una Iglesia que es Estado y el Papa es jefe de Estado y eso, de entrada, ya provoca unos tropiezos insuperables; la reforma de la Curia debería tener, como primer paso, la automática desaparición del Estado Vaticano y el Papa dejar de ser Jefe de Estado. Esto debería ser elemental, basta pensar un poco en las otras religiones. ¿Qué significa que por ser Jefe de Estado se ponga todo el país patas arriba?
Mino Cerezo: yo no te pregunto, yo las preguntas me las hago a mí mismo. Yo me digo que, en el fondo, el problema no es creer en Jesús, sino creer como creyó Jesús; me parece que no entramos por ahí. Para creer como creyó Jesús es importante el tema de la oración, porque Jesús creía pensando en los demás, oraba pensando en los demás. Subía al monte sólo, dejaba a los apóstoles, se pasaba la noche entera, pero volvía a estar con la gente, a anunciar el Reino de Dios, es decir, colocaba la oración en el horizonte de la praxis, y eso me parece que nos está faltando. La gente joven cree en Jesús, pero mi pregunta es para ellos y para nosotros, los viejos. ¿Estamos creyendo como Jesús, no sólo en Jesús?
Pensando en las camisetas, es fácil llevar a Jesús en el pecho, lo difícil es tener pecho, coraje para seguir a Jesús.

martes, 8 de octubre de 2013

Entrega de insignias a Antiguos Alumnos y Alumnas Salesianos

insignias_aa (13)  Joan den ostiralean, urriaren 4an, adin desberdineko zazpi Ikasle Ohieni Elkartzeko intsignien banaketa gertatu zen.
  El pasado viernes, día 4 de octubre, tuvo lugar el reparto de las insignias de la Asociación a siete Antiguos Alumnos y Alumnas de distintas edades.
Fue un acto sencillo y familiar, en la iglesia del Colegio, que presidió nuestro delegado, Lope Jesús Sánchez, al que acompañamos todos los miembros de la Junta.
El presidente, Txema Martín, recordó que más que una “imposición” de insignias, que suena a obligación, se trataba de una entrega merecida a quienes en estos años han estado compartiendo y colaborando con la Asociación, con ilusión, con entusiasmo, con generosidad y, sobre todo, desinteresadamente, en algunos de sus proyectos, como el concurso Portell, su presencia con los inmigrantes y la celebración de fiestas salesianas.
Eran ya Antiguos alumnos y Alumnas, pero no se les había hecho entrega de la insignia.
Desde aquí felicitamos a los protagonistas: Liliana, antigua alumna de un colegio de Colombia, Mari Carmen, Izaskun, Mitxel, Iratxe, Txutxi y Dani.
También se ha entregado la insignia a Javier Álvarez Rodríguez y a Antonio Manuel da Silva Fernández, éste último antiguo alumno de un colegio de Portugal y residente en Ágreda.
Gracias. Bienvenidos. Aquí tenéis vuestra casa.
Ongi etorri. Hemen daukazue zuen etxea eta, bihotz-bihotzez, ESKERRIK ASKO!
Texto: Txema Martín Villafane

Las 7 preguntas que Miguel Ángel Aguilar hizo a Rajoy en febrero


Las 7 preguntas que Miguel Ángel Aguilar hacía a Rajoy y que ´El País´ eliminó de su web
La respuesta del defensor del lector Tomás Declós fue la siguiente: “He consultado con el responsable de Opinión lo sucedido. El lunes por la noche se llamó al autor del artículo planteando la retirada del mismo por considerar los responsables de Opinión que en el mismo se trataban supuestas conductas del presidente el Gobierno alguna pendiente de dilucidar en demanda administrativa no resuelta. Decisión que acató el articulista. La redacción procedió a la retirada del artículo que no se publicó en la edición impresa sin advertir que no se hizo lo propio en la edición digital donde permaneció publicado unas horas hasta su retirada por el motivo comentado”.

  • Estas preguntas son antiguas, de hace ocho meses. Y el Presidente del Gobierno español sigue sin contestarlas. De entonces acá un sinfín de preguntas hechas a Rajoy sobre su relación con Bárcenas y cómo se financiaba el PP sus campañas siguen sin respuesta.
  • Incluso se está impidiendo que los diputados puedan preguntarle en el Congreso sobre sus mentiras en este caso.
  • Por eso es muy oportuno que, desde México, Rodrigo nos haya enviado esta vieja noticia que quedó sepultada en febrero.
  • En otro país sería suficiente para forzar su dimisión. Pero en España mentir y enriquecerse con dinero negro parece una virtud de los políticos.

Las 7 preguntas que Miguel Ángel Aguilar hacía a Rajoy y que ´El País´ eliminó de su web


VIERNES, 8 DE FEBRERO DE 2013
VÍCTOR ARROGANTE en Diario Progresista

Estas son las preguntas que Miguel Ángel Aguilar le hacía al Presidente del gobierno:
1.- Si es cierto que siguió disfrutando de los beneficios del Registro de Villafranca, provincia de León, y de Padrón, provincia de la Coruña, cuando fue elegido diputado al Parlamento de Galicia en 1981, director general de Relaciones Institucionales de la Xunta en 1982.
2.- Si al concursar voluntariamente y obtener en 1982 el registro de Berga en el Pirineo catalán, contraviniendo entre otras la obligación de residir en la localidad donde tiene su sede el Registro, continuó obteniendo ingresos de esa plaza, que se encuentra a más de mil kilómetros de Pontevedra, ciudad donde seguía teniendo su residencia efectiva y sus responsabilidades políticas como concejal del Ayuntamiento, presidente de la Diputación y Diputado al Congreso desde 1986 y vicepresidente de la Xunta en 1987. Porque si Rajoy como político concursaba buscando mejores plazas y figuraba como registrador en activo, debemos saber cuánto cobraba de sus cargos políticos y cuánto recibía de los registros.
3.- Si es cierto que nunca solicitó la declaración de compatibilidad del Ministerio de la Presidencia, a que estaba obligado por la Ley de Incompatibilidades de los funcionarios públicos, porque en ese caso alardear de ser persona escrupulosa con el cumplimiento de la legalidad resultaría excesivo.
4.- Si los registros de Elche y Santa Pola, que solicitó y le fueron adjudicados en sucesivos concursos, los atendió alguna vez personalmente, cuánto cobró hasta 1990 y si simultaneaba esa tarea con otras responsabilidades políticas.
5.- Si, cuando a partir de marzo 1990 pide que se le declare en servicios especiales y su plaza en Santa Pola, queda encomendada a su buen amigo Francisco Riquelme, titular del Registro de Elche, esa designación a título de “sustituto accidental permanente”, era la que correspondía según el cuadro legal de sustituciones de la Dirección de Registros y del Notariado.
6.- Si a partir de ese momento y siguiendo ejemplos acreditados se repartía al 50% los beneficios del Registro de Santa Pola con el sustituto que le hacía el trabajo.
7.- Si después 1998 a partir de algunos cambios legales, aprobados en el Consejo de Ministros donde él se sentaba, los beneficios del Registro de Santa Pola se han partido entre el amigo Riquelme y el Colegio de Registradores al 50%.”.

Siria: fijarse en el dedo y no en la luna Óscar Mateos


Siria vuelve a hacer bueno aquello de que “cuando el sabio señala la luna, el necio se queda mirando el dedo”. Y el sabio en este caso son las organizaciones, centros de estudio y personalidades que han señalado una y otra vez:
1) Que las intervenciones militares no pueden plantearse en términos dicotómicos: o se interviene o la matanza continuará, obviando las alternativas, las enormes complejidades y causas de fondo del conflicto, así como las consecuencias de un eventual ataque (escalada regional, deterioro de la situación humanitaria, etc.);

2) Que no pueden defenderse con un repentino sentido de urgencia, que acaba eclipsando casi todo, como si con anterioridad no se hubieran producido masacres. Son 100.000 ya las personas que ha muerto y más de seis millones las personas desplazadas en los últimos dos años y medio como consecuencia del conflicto.
3) Que no pueden presentarse en clave de buenos y malos, como si uno de los problemas fundamentales no radicara en un sistema internacional que hace aguas por todas partes y que es rehén, una y otra vez, de la realpolitik de muchos estados que anteponen sus intereses domésticos al interés colectivo.
Y aquí nos encontramos todos una vez más, debatiendo sobre si intervenir o no. Sí, sería muy grave la utilización de gas sarín por parte del régimen sirio, y la muerte de tantas personas, entre ellos miles y miles de niños, y el sentido de impunidad que de todo ello puede derivarse si no se hace nada. Aquí nos encontramos de nuevo obviando los debates de fondo que ya fueron planteados con Malí, antes con Libia, antes con Afganistán, antes con Irak, y así…O las preguntas que el director de FundiPau, Jordi Armadans, se hacía en un sugerente post en su blog, hace sólo unos días:
“Si queremos la paz, ¿tiene lógica que el gasto militar mundial sea de 1,75 billones de dólares? ¿Hay que recordar que, hasta hace 4 meses, no se ha aprobado el primer tratado que regula mundialmente el comercio de las armas y que todavía tiene que entrar en vigor? ¿Somos conscientes de que los sistemas de protección de los derechos humanos y de garantías jurídicas internacionales se encuentran en pañales? ¿Ignoramos que la injusticia y la desigualdad económicas son realidades que definen nuestro mundo? ¿Sabemos que dejamos pudrir buena parte de los conflictos hasta que no nos estallan en la cara? ¿Hemos olvidado que, hasta hace cuatro días, muchos gobiernos democráticos daban apoyo explícito a dictaduras tiránicas? ¿Tenemos presente que muchos Estados, centros de análisis, ámbitos de docencia, gabinetes asesores, etc. destierran los valores en la política exterior y alaban el ‘realismo’ (que quiere decir, ‘justificamos las barbaridades que sea necesario para defender nuestros intereses’)?”.
Y en medio de todo el debate, la gente sigue muriendo en Siria, y en otras partes del mundo, como en la República Democrática del Congo, donde recordemos que más de cinco millones de personas han muerto desde mediados de los noventa en una guerra que no tiene fin. Quizá no sea óptimo mezclar contextos de conflicto que tienen características y trayectorias específicas, pero sí que tiene sentido subrayar elementos estructurales, que se repiten una y otra vez. El debate sobre Siria debe también contemplarlos. En este sentido, existen tres aspectos fundamentales que deben plantearse:
a) Explorar las alternativas: existen muchas maneras de presionar a un régimen sin recurrir al bombardeo indiscriminado y de los “daños colaterales”. De la diplomacia que fuerce un alto el fuego hasta las sanciones y embargos internacionales, que pueden no dar fruto como parece ser el caso. Sea como fuere, la guerra nunca es la última opción, ya que la guerra en sí es el rotundo fracaso del ingenio humano y porque toda guerra siempre implica más víctimas inocentes. (En este sentido, vale la pena leer la declaración del International Crisis Group al respecto)
b) Multilateralismo y el debate sobre la Responsabilidad de Proteger: la Segunda Guerra Mundial dejó, al menos aparentemente, la voluntad de construir un sistema multilateral que tomara las decisiones de manera conjunta. Dicho sistema, si nos referimos a Naciones Unidas, se ha ido mostrando, con el paso de los años, inoperante (víctima de los intereses encontrados de las grandes potencias) y nada democrático (si se tiene en cuenta el veto de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad). Desde hace unos años planea un debate del que me confieso poco apasionado -por todas las contradicciones que también encierra (y motivo de otro post)- si bien siempre supone una alternativa un tanto más consensuada que la intervención unilateral. Me refiero al debate sobre la “Responsabilidad de Proteger” (R2P), esto es, que la comunidad internacional sea capaz de intervenir en aquellos estados en los que se considere que el gobierno no protege a su población, superando así el sacrosanto principio de “soberanía”.


c) Que lo inmediato y local no invisibilice nunca las contradicciones globales: hay que volver una y otra vez al debate sobre las grandes contradicciones del sistema internacional, desde las que tienen que ver con el gasto militar señaladas anteriormente, hasta aquellas relacionadas con las agendas domésticas que llevan a algunos estados a respaldar unas situaciones y no otras o a encontrarse en el fondo de algunos de los problemas de países como Siria, Malí o RD Congo. Que nadie olvide la historia de mentiras que supuso Irak y las raíces de aquel conflicto que tenían a EEUU en el epicentro.
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Indignación, amargura e impotencia Jaime Richart


Enviado a la página web de Redes Cristianas
Decía ayer que cuando la indignación, personal o colectiva, manifestada públicamente frente a medidas de los gobiernos, no produce efectos ni frenos ni cambios en las políticas de estos, la indignación ha de resolverse necesariamente en sublevación. En sublevación material o moral. Es moral si es reprimida por el poder establecido. Y si es reprimida origina sensación de impotencia y ésta ríos de amargura en la ciudadanía. Pues bien, lo que se respira ahora en este país es justo la impotencia y la amargura que sentíamos ante los abusos flagrantes, manifiestos y continuados de la dictadura franquista y de toda dictadura.
Pero hoy día, en algunos aspectos la situación es todavía más grave, pues en la dictadura se nos dijo que no había libertad y sabíamos a qué atenernos. Ahora se nos venden raudales de libertad, mientras por otro lado los gobiernos nos mienten constantemente, pisotean los derechos y libertades ciudadanos, y la justicia de los magistrados y fiscales, que no la de los instructores, se alía con el poder político, le encubre o prevarica más o menos descaradamente. Esta complicidad produce todavía más indignación, más sublevación, más amargura y más impotencia: la impresión de que vivimos en una dictadura maquillada…
En estas condiciones nadie puede saber qué habrá de suceder a corto plazo, pero se barruntan grandes aflicciones. Desde luego a medio plazo, la ebullición y la inestabilidad están aseguradas. Y a largo plazo, una economía de guerra y un invierno social.
La única salida a semejante situación está en expulsar a los políticos de la gestión pública y entregársela en cada territorio a ciudadanas y ciudadanos de demostrada probidad y sentido común. A fin de cuentas Maquiavelo no veía necesarias otras virtudes en el “Príncipe”, es decir, en todo gobernante..
4 Octubre 2013

Lampedusa no es una fatalidad: son las víctimas de la Europa Asesina Rafael Lara, del área de inmigración de la APDHA

Hoy estamos de luto. Al menos trescientas personas han perdido la vida cerca de Lampedusa, cuando intentaban llegar a Europa. Un drama terrible que nos tiene a todos llenos de dolor, estremecidos pero también indignados ante la vergüenza de estas muertes evitables. Los responsables tienen nombre y apellido: son los oscuros dirigentes de la Unión Europea y gobiernos de países como Italia y España.
Pero por desgracia no han sido las únicas víctimas. En los últimos años decenas de miles de personas han perdido la vida en el Mediterráneo intentando llegar a Europa. Son cifras escalofriantes, mayores que las que provoca un gran terremoto y que sin embargo no conmueven ni movilizan las conciencias.
Lo que ha pasado en Lampedusa, lo que está pasando en Ceuta y Melilla o en el Estrecho de Gibraltar no es una fatalidad, no es una fatalidad. No responde a un golpe de mar o a un incendio descontrolado. Es el resultado de unas políticas europeas obsesionadas hasta la paranoia con la ´”lucha contra la inmigración irregular”.

Muchos llamamos a esta “lucha” una auténtica guerra contra los migrantes. ¿Una guerra? ¿No es un poco exagerado hablar de guerra contra los migrantes?
Entonces ¿cómo llamar al despliegue de dispositivos fronterizos para repeler y atrapar inmigrantes por todas las fronteras europeas? La agencia Europea de fronteras, Frontex, ha desplegado navíos, aviones, helicópteros, sensores térmicos, cámaras infrarrojas y recientemente hasta drones para vigilar desde el Estrecho de Gibraltar hasta Grecia y evitar que entren los indeseables del Sur.

¿Cómo llamar al SIVE, a la creciente militarización del Estrecho, a las alambradas de Ceuta y Melilla o a los centenares de campos de internamiento construidos dentro y fuera de toda Europa? El gobierno español ya ha puesto en marcha los drones de vigilancia. Y está estudiando cómo conseguir que las vallas de Ceuta y Melilla sean absolutamente infranqueables
Es una verdadera guerra contra los migrantes, que impone a países como Libia, Túnez, Argelia y Marruecos el papel de gendarmes de las fronteras europeas. Una guerra en la que las graves violaciones de derechos humanos que se producen continuamente no importan: Europa mira hacia otro lado de forma cómplice.

Violaciones de derechos humanos innumerables en Marruecos, que –como hemos denunciado muchas veces– lleva a muchas personas subsaharianas a la desesperación. Y tras ello al salto de las vallas, a intentar llegar a nado o a subirse en frágiles neumáticas de juguetes para niños para atravesar el Estrecho.
Una sociedad que se dice democrática no debiera tolerar esta situación, que ha convertido el Mediterráneo en un verdadero cementerio.

Tras la tragedia de Lampedusa, quizás por su magnitud, ya han surgido los lamentos hipócritas y las lágrimas de cocodrilo de los dirigentes europeos. Italia, que ha decretado un día de luto, pero olvida que tiene acuerdos terribles con Libia y Túnez y que mil veces han intentado por todos los medios que los inmigrantes no lleguen a su territorio, amenazando incluso con lanzar las cañoneras contra los barcos de inmigrantes.
Ya han salido los que culpan a las mafias, que efectivamente actúan aprovechándose de la necesidad imperiosa de muchas personas de cruzar las fronteras a toda costa. Y olvidan que es precisamente el cierre de fronteras lo que les permite actuar y enriquecerse
No, los muertos de Lampedusa, como los del Estrecho o los de Ceuta y Melilla, no son producto de la fatalidad o de la acción de las mafias. Son las víctimas de una Europa Fortaleza, enrocada hasta la ceguera en la lógica securitaria y que ha renunciado a los valores que dice defender.

Este domingo, cuando lleguemos a las alambradas de Ceuta en nuestra Caravana de Solidaridad, recordaremos a todos los que han perdido la vida llamando a nuestras puertas. Recordaremos a las víctimas de la Europa asesina.

Los yayoflautas se encadenan en la Puerta del Sol contra el ‘pensionazo’ del Gobierno Jairo Vargas



El colectivo de jubilados ha realizado esta protesta a simbólica al considerar que la reforma de las pensiones les condena a una importante merma de su poder adquisitivo en un contexto en el que los precios no dejan de subir
“Somos viejos, pero no tontos”, asegura Rafeal Nieto, uno de los yayoflautas que junto a otos compañeros jubilados se ha encadenado alrededor de la estatua Mariblanca, en la Puerta del Sol de Madrid, donde cada lunes se reúne su colectivo.

De esta forma han expresado su rechazo y condena a la reforma de las pensiones aprobada recientemente por el Gobierno, que desvincula la revalorización anual del Índica de Precios al Consumo (IPC) a través del llamado Factor Anual de Sostenibilidad, que asegura una subida del 0,25% cada año con indiferencia de lo que lo haga el precio de la vida.
Alrededor de 40 yayoflautas se han concentrado para reclamar unas pensiones más justas “tanto al Gobierno como a los lobbies neoliberales promotores de la idea”, asegura el colectivo en el manifiesto que han leído encaramados a la estatua.
“No se puede permitir que el IPC suba cada año entre un 2% y 3% y que la ministra [de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez] diga que aumentando un 0,25% las pensiones vayamos a mantener nuestro poder adquisitivo”, explica a Público Nieto. “Vamos a perder como mínimo un 1,75%”, critica el jubilado, al que tampoco le hace mucha gracia que se empiece a utilizar “la hucha de la seguridad social que llenamos los trabajadores”.
Lo mismo opina Ramón González, de 73 años. “Gano menos qye cuando me jubilé, hace ya 8 años”, se queja este señor. Pero no lo hace sólo por que las pensiones vayan aumentar menos, sino por la coyuntura en la que llega este nuevo recorte del Gobierno que, en campaña electoral, prometió “meter la tijera a todo menos a pensiones, sanidad y educación”.
“Esta mañana mismo, he ido al médico y me ha recetado una medicamento que he tenido que pagar, algo que antes no tenía que hacer. Lo mismo ocurre con la luz, que no deja de subir y otras muchas cosas”, apunta. El futuro lo ve bastante incierto”por la escasa reacción del pueblo ante este atropello”, pero no se resigna a luchar, como muestan las cadenas con las que se ha amarrado al pilar y el chaleco reflectante característico de los yayoflautas.
“El 0,25% de una pensión media son dos euros. Nos quieren matar de hambre”, critican No ha habido ningún incidente durante esta protesta. “Encadenarnos es algo simbólico, aguantaremos lo que podemos esta tarde, que no será mucho porque ya estamos algo mayores”, bromea Rafael nieto.
Los gritos contra el Gobierno no han dejado de repetirse desde las 19.00 horas, cuando el grupo de yayoflautas llegaba a la Puerta del Sol tras una pancarta con el lema “Los mayores en lucha por nuestros derechos”. Mucha energía podía apreciar en este joven colectivo de personas mayores, que nació al calor de las movilizaciones del 15-M.
Para terminar, megáfono en mano, uno de los yayoflautas ha recordado a la ministra Báñez que “el 0,25% de una pensión media [800 euros]son dos euros”. “Nos quieren matar de hambre”, concluye.

“Código Francisco”: un estilo directo a los fieles que inquieta a la elite de la Iglesia Elisabetta Piqué



Los poderes establecidos aún no parecen descifrar los vientos de cambio de un pontífice cercano a los más humildes y que busca reformar viejas estructuras
Francisco cumplirá el domingo próximo sus primeros siete meses de pontificado. Pero la sensación para muchos es que pasaron años. Los vientos de cambio que el papa del fin del mundo hizo soplar, ese modo nuevo, totalmente distinto, de ejercer el papado, ese llamado a un cambio de actitud en la Iglesia ante los “heridos” del mundo, sus definiciones radicales sobre diversos temas antes tabú , lo dieron vuelta todo.

Comienza a perfilarse un “Código Francisco” que inquieta en las altas esferas eclesiásticas y otras instancias de poder, que se sienten descolocadas, pero que sí es entendido por la gente común. La catequesis de Jorge Bergoglio, de hecho, no es sólo lo que dice en las homilías o en las audiencias generales de los miércoles, sino esa hora que se la pasa saludando, acariciando, besando a enfermos, discapacitados y pobres.
Esas declaraciones explosivas que formuló Francisco, las últimas en el diálogo con el fundador del diario La Repubblica, Eugenio Scalfari, veterano periodista no creyente, fueron pequeños terremotos en el mundo eclesiástico. Allí, quizá jugando al límite, no sólo disparó contra una curia romana “Vaticano-céntrica”. Dijo, además, que “la corte es la lepra del papado”, confesó que si tuviera enfrente a un clerical se volvería “anticlerical de golpe”, y escandalizó a sectores conservadores al decir que cree en Dios. “[Pero] no en un Dios católico, porque no existe un Dios católico, existe Dios”, dijo.
Francisco también sorprendió en la entrevista concedida a la prestigiosa revista La Civiltà Cattolica, de los jesuitas, en la que consideró a la Iglesia como “un hospital de campaña después de una batalla”, llamando a acompañar a “heridos” como los divorciados vueltos a casar, los homosexuales o aquellas mujeres que cometieron un aborto.
“No podemos seguir insistiendo sólo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos (…) Tenemos que encontrar un nuevo equilibrio, porque de otra manera el edificio moral de la Iglesia corre el peligro de caer como un castillo de naipes”, le dijo al director de La Civiltà Cattolica, el padre jesuita Antonio Spadaro.
“La Iglesia es la casa de todos, no una capillita en la que cabe sólo un grupito de personas selectas”, dijo. “La religión tiene derecho de expresar sus propias opiniones al servicio de las personas, pero Dios en la creación nos ha hecho libres: no es posible una injerencia espiritual en la vida personal”, sentenció, creando malestar en sectores conservadores.
“El pueblo aprendió a descifrar el Código Francisco, pero en la Iglesia muchos debemos ir aprendiendo”, señaló a LA NACION el padre Carlos Galli, teólogo argentino, de paso por Italia para dar una serie de conferencias sobre su compatriota pontífice.
“Obispos, seminaristas, miembros de la Iglesia y movimientos que nacieron sobre todo en tiempos de Juan Pablo II ahora están descolocados y sufren una crisis de identidad por dos motivos: primero, porque creyeron que su modelo eclesial era «el modelo»; segundo, porque tomaron como objetivo pastoral defender con vehemencia algunos valores que Francisco sostiene, pero que plantea de modo distinto, buscando curar heridas y un nuevo equilibrio entre las normas doctrinales y el acompañamiento pastoral”, apuntó Galli.
“Francisco mueve el piso porque, como en la parábola del hijo pródigo, el hermano mayor, que siempre estuvo en la Iglesia, que observó las reglas y miró desde arriba a los demás, ve que el Papa pone más atención en las personas heridas, que representan al hermano menor”, explica este teólogo.
“Cuando Francisco habla de la privatización de la Iglesia, piensa en grupos y movimientos católicos que son autorreferenciales, se sostienen a sí mismos y sólo difunden sus actividades”, subrayó Galli.
Los movimientos no son los únicos descolocados ante el “huracán” Francisco, que la semana pasada, por primera vez, presidió durante tres días la reunión del denominado “G-8″, el consejo de ocho cardenales de todos los continentes que debe asesorarlo en la reforma de la curia y en el gobierno universal de la Iglesia, en un claro avance en esa colegialidad y sinodalidad que busca el Papa, poniendo en acto el Concilio Vaticano II (1962-65).
Los desplazados de la curia también están molestos, así como aquellos que se sienten inseguros ante lo que vendrá, en medio de los impulsos reformadores de Francisco, que quiere un gobierno central de la Iglesia ante todo limpio, ajeno a la mundanidad.
Los grupos ultraconservadores, que desde el inicio critican a Francisco por el modo de ser y la forma de concebir la liturgia, por su rechazo a ir a residir al departamento papal y por no ponerse los zapatos rojos y la cruz pectoral, lo acusan ahora, en blogs y demás sitios, de confundir a la grey católica, aguando la doctrina.
“Está hablando demasiado”, disparó el sitio tradicionalista Rorate Caeli hace unos días, al difundirse el diálogo con Scalfari.
Sin contar que en Wall Street y en el mundo de las altas finanzas tampoco caen muy bien esos dardos que el Papa suele lanzar contra “este mundo salvaje que no da trabajo y no ayuda” -como dijo anteayer en Asís- y contra ese “liberalismo salvaje” que “hace fuertes a los más fuertes, a los débiles más débiles y a los excluidos, más excluidos”.
“Hacen falta reglas de comportamiento y también, si fuera necesario, intervenciones directas del Estado para corregir las desigualdades más intolerables”, dijo en la entrevista a Scalfari. Ese es el “Código Francisco”, un mensaje sin filtros, ajeno al poder y directo a la grey.

lunes, 7 de octubre de 2013

Eurovegas y el gallo Kiriko Pedro Serrano Martínez


Enviado a la página web de Redes Cristianas
El señor Adelson –un pobre americano forrado de pasta, aunque por lo visto no lo suficiente- exige al Gobierno de Rajoy un marco legal a medida para Eurovegas, como condición imprescindible para llevar a cabo el megaproyecto multimillonario para levantar la ciudad del juego, los congresos, el ocio y no sé cuántas cosas más en Alcorcón.
La tentadora inversión económica, por un lado, y las insolentes exigencias de este astuto y, al parecer, poco escrupuloso empresario, que pretende que se legisle a la medida de sus deseos y ambición, están creando un dilema en el PP, en los madrileños y en el resto de españoles. Un dilema que me recuerda al que se plantea el gallo Kiriko en el cuento, cuando se encuentra una boñiga llena de grano y se dice: “Si pico, mancho el pico, y, si no pico, pierdo el bocadico”. Y, desde luego, si picamos, es decir si claudicamos, mancharemos el marco legal y habrá que preguntarse qué será lo próximo. Si cedemos al chantaje de este ávido empresario, ¿en qué lugar quedaran los derechos y la igualdad ante la ley? ¿En qué lugar quedará nuestra seriedad, decencia y dignidad como sociedad que aspira al respeto de los demás y, sobre todo, al respeto por sí misma?
Ya sabemos que el dinero es seductor, que da poder al que lo tiene y que, por tanto, puede comprar voluntades. Todo eso es tan viejo como la humanidad y, evidentemente, nada nuevo descubrimos; pero, precisamente por ello, debemos estar alerta para no permitir que el vil metal pervierta las normas, las leyes y el justo y recto proceder de una sociedad que aspira a ser moralmente sana, justa y democrática.

España se resiste a juzgar el franquismo Natalia Junquera


Dos enviados de la ONU piden al Estado que colabore con la justicia argentina
El Supremo y el Parlamento se oponen a dejar sin efecto la ley de amnistía
España se resiste a juzgar el franquismo y también a que se lo juzguen otros. De momento, el Estado está reaccionando como Argentina o Chile hace 17 o 15 años, cuando era un juez español, Baltasar Garzón, quien reclamaba la detención de dictadores, militares o policías de ambos países en aplicación del principio de justicia universal. El Gobierno mintió para que no avanzara la causa abierta por una juez desde Buenos Aires, asegurándole por escrito que había “numerosos procedimientos judiciales abiertos” en España por los crímenes del franquismo.

Después, vetó la toma de declaración por videoconferencia de las víctimas. Y ahora, tras las primeras imputaciones, contra cuatro torturadores de la dictadura —dos han muerto—, el Gobierno, jueces y fiscales la esquivan e invocan los argumentos que antes esgrimieron otros países: la ley de Amnistía de 1977.
Normalmente, las órdenes de Interpol se ejecutan en horas —así ocurrió recientemente, por ejemplo, con el pederasta indultado por error por el rey de Marruecos, Daniel Galván—, pero en este caso, 18 días después del auto por el que la juez argentina María Servini de Cubría los reclamaba para interrogarlos, siguen sin ser arrestados. El juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz comunicó a través de Interpol que dos de los reclamados habían fallecido y espera para citar a los dos que aún viven (el exguardia civil Jesús Muñecas y el exinspector José Antonio González Pacheco, Billy el Niño) a que las autoridades argentinas remitan a las españolas la documentación de extradición cumplimentada. Ruz, al igual que la fiscalía de la Audiencia Nacional, no considera necesario detenerlos cautelarmente ya que están localizados por las fuerzas de seguridad, informa Fernando J. Pérez. La fiscalía española, que no comprobó siquiera si los cuatro reclamados seguían vivos, mantiene que pueden estar amparados por la ley de Amnistía de 1977, lo que impediría su entrega.
Dos enviados de la ONU a España, un argentino y una bosnia, del Grupo de Trabajo de las Naciones Unidas sobre las Desapariciones Forzadas, acaban de pedir al Gobierno que deje sin efecto la ley para juzgar aquí la desaparición de más de 114.000 españoles y 30.000 niños robados durante la Guerra Civil y la dictadura.
El grupo pide, además, que España ratifique la Convención sobre imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de lesa humanidad. Desde el Ministerio de Justicia prometen “estudiar con detenimiento” sus peticiones. Pero todas las iniciativas presentadas hasta ahora para atender a ese llamamiento, que ya en anteriores ocasiones había hecho la ONU, han sido sucesivamente rechazadas en el Congreso. La mayoría del Parlamento (PP y PSOE) rechaza tocar la ley.
Las 204 páginas que ha redactado la juez María Servini de Cubría para pedir la detención de los torturadores españoles, acusados de crímenes contra la humanidad, colocan a España en el mismo lugar que Garzón puso a Argentina en 1996. Es decir, obliga al Estado a tomar postura sobre un asunto que allí, en su día, se intentó zanjar con dos leyes (de obediencia debida y punto final) y aquí por dos vías: la administrativa (la ley de Memoria Histórica) y la judicial (la sentencia del Supremo sobre la causa de Garzón y el auto de marzo de 2012 que cerró la vía para la investigación penal de esos crímenes en España).
Allí, tras un largo y accidentado proceso, que incluyó medidas para impedir la colaboración con la justicia española, finalmente, optaron por derogar sus leyes de amnistía. “Cuando España pidió la extradición de ciudadanos argentinos por delitos cometidos en nuestro territorio en función del principio de justicia universal, los jueces nos encontramos en la disyuntiva entre enviarlos a que los juzgase una jurisdicción extranjera o juzgarlos nosotros”, recordaba a EL PAÍS, tras la muerte en prisión de Videla, Raúl Zaffaroni, uno de los siete juristas que anuló las leyes de amnistía argentinas. “En el primer caso, estaríamos dejando al país en la situación de una tribu y a todos sus ciudadanos en riesgo de ser procesados por cualquier país. La única solución era asumir la jurisdicción y juzgarlos conforme a nuestras leyes, por nuestros tribunales”.
Aquí, de momento, el Gobierno ha hecho todo lo que ha podido por desanimar a la juez argentina, y la justicia tampoco se ha dado prisa en complacerla. El fondo del asunto, como lo fue en otros países, es la ley de Amnistía. Argentina derogó las suyas con la llegada al poder de Néstor Kirchner. Chile y Guatemala la adaptaron de forma que se pudieran investigar las desapariciones forzadas de las víctimas. Perú tampoco aplica la suya. Brasil la mantiene.
Fue precisamente el auto por el que Garzón abrió, en 2008, una investigación sobre los crímenes del franquismo, el que resucitó el debate sobre la ley y provocó un juego de sillas entre partidarios y detractores de la norma: quienes con más ahínco la defendían en 1977 eran los que más empeño ponían tres décadas después en que se modificara o derogara y viceversa. Así, en 1977, era el diputado de Alianza Popular Antonio Carro quien se oponía a la ley: “No es buena medicina la amnistía. La única medicina que aplican las democracias más genuinas y consolidadas es una estricta aplicación de la ley”, decía. Y casi 36 años más tarde, el pasado 25 de septiembre, era el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón (PP), quien defendía en el Congreso la vigencia de la ley, tomando prestadas las palabras de un comunista, Marcelino Camacho: “La amnistía es una política nacional y democrática, la única consecuente que puede cerrar ese pasado de guerras civiles y cruzadas”. El suegro del ministro, José Utrera Molina, es, por cierto, una de las imputaciones que solicitan los querellantes. ¿Qué ha pasado en 36 años para que un diputado del PP termine parafraseando a un comunista precisamente para responder a otro, Cayo Lara, quien acababa de decir que “ninguna ley de amnistía puede ser utilizada como ley de punto final”? Estas son las distintas posiciones y argumentos.
Garzón: “No afecta a crímenes de lesa humanidad”.

El juez argumentó que los hechos denunciados por las víctimas del franquismo no entraban dentro de la ley de Amnistía porque esta norma amnistiaba “actos de intencionalidad política” y él, explicaba, estaba investigando crímenes contra la humanidad, que no prescriben. Garzón apoyaba su argumento en la jurisprudencia de tribunales internacionales (el especial para Sierra Leona, Estrasburgo, o la Corte Interamericana de Derechos Humanos).
El Supremo: “La ley de amnistía está vigente”.


El juez del Supremo Luciano Varela calificó de “imaginación creativa” la argumentación de Garzón y en abril de 2010 abrió un caso contra él por prevaricación. El alto tribunal terminó absolviéndole, pero en la misma sentencia quiso zanjar el debate jurídico sobre la ley de Amnistía y la posibilidad de juzgar el franquismo. La sentencia recordaba que la fiscalía calificó los hechos de “delitos comunes” y prescritos. Y argumentaba que, aunque en otros países existían los llamados “juicios de la verdad”, en España ese papel corresponde “a los historiadores”, no a los jueces, ya que solo es posible realizar una investigación cuando existe un responsable vivo. La ley de Amnistía, destacaban, “tuvo un evidente sentido de reconciliación” en la transición española, “tan alabada nacional e internacionalmente”, y “ningún juez puede cuestionar la legitimidad de ese proceso. Se trata de una ley vigente cuya eventual derogación correspondería, en exclusiva, al Parlamento”.
El Parlamento: la ley de amnistía no se toca.


El Congreso ha rechazado en varias ocasiones iniciativas para modificar la ley de forma que los crímenes del franquismo se puedan juzgar en España. El pasado septiembre, Ruiz-Gallardón recurría a Marcelino Camacho para justificar ante Cayo Lara la vigencia de la norma. Unos meses antes, en abril, el Gobierno respondía a otra pregunta parlamentaria de Gaspar Llamazares con la misma idea: “Ha sido un instrumento fundamental de reconciliación entre los españoles. El Tribunal Constitucional se ha manifestado a favor de la misma”.
El PSOE tampoco es partidario de tocarla

“Fue una ley necesaria y no creemos conveniente revertirla”, explica a EL PAÍS Ramón Jáuregui, exministro del segundo Gobierno de Zapatero. “Comprendemos los sentimientos. Estamos mucho más cerca de los torturados que de los torturadores, pero seguimos convencidos de que la ley estuvo bien hecha. Algunos perdonamos mucho más que otros, pero el perdón fue colectivo. Y esa decisión es la base de una convivencia reconciliada”. Preguntado por la posibilidad de que el franquismo se juzgue en Argentina, responde: “Yo acepto la justicia universal, pero creo que siempre tiene que ser sometida a los criterios de la soberanía popular. El proceso argentino está cargado de buenas intenciones, pero en España decidimos hace mucho tiempo que no nos íbamos a pasar factura de lo que hicimos antes de 1976”.
Gaspar Llamazares, por lado, insiste: “No hace falta derogar la ley, basta con modificarla para impedir cualquier interpretación de impunidad de los crímenes del franquismo. Si no, haremos el mismo papel que hizo Chile con Pinochet. Sería una vergüenza que el franquismo se termine juzgando en Argentina. Demostraría que somos unos hipócritas que hace años dábamos lecciones a los demás”.
La ONU: “España está obligada a investigar”

La declaración sobre la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas, aprobada por la Asamblea General de la ONU en 1992 y la convención internacional para la protección de todas las personas contra la desaparición forzada, que España ratificó en 2009, “impide expresamente la aplicación de la ley de Amnistía para estos delitos”, explica Ariel Dulitzky, uno de los enviados de la ONU. “España está obligada internacionalmente a no aplicar los efectos de la ley que impiden una investigación judicial. El poder judicial no puede presumir que han muerto sin investigar, y la prescripción no empieza a contar hasta que los familiares de la víctima saben su paradero”. Dulitzky cree que, tarde o temprano, España tendrá que enfrentarse al problema. “La demanda de justicia de las víctimas no va a cesar. Han pasado 70 años y las familias siguen ahí, pidiendo justicia, verdad y reparación”.

Rouco Varela no rechaza que los ultras acudan a la beatificación de 522 mártires tras manifestarse en Barcelona contra los “perros catalufos” José María Garrido


Para acudir al evento es necesario conseguir una inscripción por parte de la Conferencia Episcopal
La Conferencia Episcopal, presidida por el cardenal Antonio María Rouco Varela, ha declinado la posibilidad de rechazar públicamente que una delegación de La España en Marcha, la plataforma compuesta por La Falange, Nudo Patriota Español, Alianza Nacional, Movimiento Católico Español y Democracia Nacional, acuda a la ceremonia de beatificación de los 522 mártires de la Iglesia Católica que se celebrará el próximo 13 de octubre en Tarragona.


Miedo a los ultras
Tal y como informó ELPLURAL.COM, los ultras tienen previsto acudir a la ceremonia de beatificación aprovechando su visita a Barcelona, donde el 12 de octubre defenderán a lo largo de todo el día la “unidad de la Patria” frente, como ellos dicen, a los “perros catalufos”. Unas movilizaciones que, según diversas entidades catalanas -entre las que se incluye la asociación cristiana ‘Església plural’- , pueden “generar daños y desórdenes públicos” y acabar degenerando en una especie de “exhibición pública del fascismo españolista”.

La postura de la Conferencia Episcopal
Pese a todo, la Conferencia Episcopal ha declinado la posibilidad de rechazar públicamente las intenciones de unos ultras que, según su líder Pedro Pablo Peña, están dispuestos a derramar “sangre” y comenzar una “lucha armada” con el objetivo de impedir que Cataluña se independice de España. En respuesta a ELPLURAL.COM, la jerarquía de la Iglesia católica -a través de su oficina de prensa- sí que reitera su oposición a que el acto se politice, pero se niega a emitir algunas “opiniones o valoraciones” sobre la asistencia de La España en Marcha a la ceremonia de beatificación.

Acreditaciones para el acto
El órgano de gobierno de los obispos españoles también reitera que la celebración que tendrá lugar en Tarragona será únicamente “religiosa” (tal y como expuso en rueda de prensa su portavoz, Juan Antonio Martínez Camino), aunque lo cierto y verdad es que si los ultras asisten al evento religioso es gracias a que la Conferencia Episcopal les ha proporcionado previamente las acreditaciones necesarias para ello.


Inscripciones
Y es que, para acudir a cualquiera de los actos programados en Tarragona se necesita conseguir una “inscripción previa, invitación o entrada” a través de la Conferencia Episcopal. Así se refleja en la página web que los obispos han elaborado para informar de los actos que tendrán lugar el próximo domingo 12 de octubre y que han levantado enorme expectación en la comunidad católica.



Ni banderas ni pancartas
Precisamente, para evitar polémicas, la Conferencia Episcopal tiene pensado prohibir la entrada de banderas y pancartas al acto religioso que estará presidido por el cardenal Angelo Amato y en el que el Papa Francisco intervendrá a través de videoconferencia a las 12 de la mañana, coincidiendo con el rezo del Ángelus.

La Puerta del Sol vibra al grito de «Fuera mafia, hola democracia»



Cientos de personas regresan al emblématico epicentro del movimiento 15-M para volver a protestar contra la corrupción y la banca
Bajo el lema “Fuera mafia, hola democracia” varios centenares de personas se han concentrado hoy, convocados por el movimiento 15M, en la Puerta del Sol de Madrid para denunciar que políticos y banqueros, a los que consideran “la élite corrupta”, son responsables de la actual situación de crisis. Los manifestantes han portado pancartas en las que se podía leer: “Vuestra crisis no la pagamos”, “Por falso y ladrón, PP dimisión”, “Bankia, chorizos, queremos nuestro dinero” o “Que no, que no, que no nos representan”.

Afectados por las preferentes de diversas entidades bancarias, personas contrarias al proyecto de Eurovegas, miembros del partido “Escaños en blanco”, cuyos candidatos no toman el escaño si salen elegidos y evitan que otros políticos “los ocupen inmerecidamente” y otros ciudadanos descontentos con la realidad política y social se han dado cita en la Puerta del Sol. También colectivos como Democracia Real Ya los Yayoflautas o Juventud sin Futuro se han sumado a la convocatoria, con la que quieren comenzar “un otoño caliente”, han comentado a Efe algunos de los manifestantes.
Pasadas las 21:30 horas los manifestantes han comenzado a retirarse hacia otras calles de la capital. Los aledaños del Congreso de los Diputados también están protegidos por varios furgones policiales, aunque hasta allí no se han acercado los ciudadanos que hoy han salido a la calle para denunciar que políticos y banqueros, a los que consideran “la élite corrupta”, son los responsables de la actual situación de crisis. simismo, fuentes de la Policía Nacional han señalado a Efe que por el momento no ha habido detenidos ni se han producido “altercados graves”.

Dos detenidos durante el escrache feminista a Rouco Varela



Según la policía, han sido arrestados por “resistencia” y “desobediencia” tras saltarse el cordón policial que protegía al arzobispo de Madrid durante un acto en La Elipa.
Agentes antidisturbios han detenido este domingo a dos personas en el transcurso de un escrache feminista al cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, que había acudido a celebrar un acto a una iglesia del barrio de La Elipa de la capital.

Según han confirmado fuentes policiales, han sido arrestados por “resistencia” y “desobediencia” tras saltarse el cordón policial. Las mismas fuentes han precisado que a última hora del sábado los detenidos permanecían en dependencias policiales de la brigada de información de la Policía Nacional, encargada de las diligencias, a la espera de que se les tome declaración.
Asimismo, han añadido que es posible que en las “próximas horas” queden en libertad o pasen a disposición judicial.

Lampedusa: Un pueblo sin lugar para muertos y vivos Franco Nicastro e Francesco Nuccio



(ANSA)
“En Lampedusa no tenemos lugar ni para los vivos ni para los muertos”: en el día más trágico para esta pequeña isla del Mediterráneo, y sin esconder el “horror” por el naufragio de este jueves, la alcaldesa Giusy Nicolini lanzó un grito de alarma sobre la que se ha rápidamente convertido en una tragedia nacional para toda Italia.
“Estos muertos deben “hablar” a todo el mundo”, destacó sin esconder sus lágrimas la valiente alcaldesa a ANSA, subrayando que el naufragio de hoy no debe ocurrir nunca más.

Desde la mañana temprano, cuando comenzó a contar los muertos en el muelle “Favarolo” del islote, Nicolini no ha parado de quejarse por las normas tanto italianas como europeas sobre la inmigración.
Por otra parte, uno de los problemas del día -por más trágico que pueda parecer- es que en el cementerio de la isla no hay espacio para las víctimas de hoy.
Precisamente por esta razón, el alcalde de Agrigento -la ciudad siciliana de la que depende administrativamente Lampedusa- advirtió que podría a su vez hacer espacio en el cementerio local, que se encuentra no muy lejos del célebre Valle de los Templos, uno de los lugares turísticos más visitados de toda Italia.
“De una u otra manera, debemos dar una sepultura digna a los muertos en el naufragio”, destacó el alcalde, Marco Zambuto. “Sicilia -añadió- ha sido siempre una tierra que ha acogido a todos”.
A la espera de que se llegue a una solución, los cuerpos de muchos de los inmigrantes fueron llevados a un hangar al final de la pista del pequeño aeropuerto local, donde por lo general se encuentran los helicópteros que constantemente llegan y despegan de Lampedusa.
Pero hoy el lugar fue rápidamente llamado por la muerte como el “hangar de la muerte”.
Por la tarde, la policía afrontó la triste tarea de sacar fotografías a los rostros de cada uno de las víctimas. En el hangar había en ese momento los cuerpos de 42 hombres, 47 mujeres y 4 niños, de los cuales uno tenía apenas unos meses de vida.

Hoy Lampedusa es Europa entera Padre Ángel, presidente y fundador de Mensajeros de la Paz


Cientos de ataúdes, algunos blancos, muy muy pequeños
Que éstos sean los últimos peregrinos de la miseria, que éstas sean las últimas víctimas de la injusticia
En las aguas turquesas de la isla de Lampedusa todavía quedan varios cientos de náufragos que nunca saldrán del agua. Esta mañana desde el muelle del puerto no me pareció ver ningún temporal. Si hubiesen sido turistas de un crucero de lujo quizá aún los estarían buscando.

Los cuerpos de los que no se pudieron salvar en ese amanecer trágico del jueves pasado llenan hoy ciento y pico ataúdes cerrados que forman tres filas en esa morgue improvisada instalada en un hangar del aeropuerto, velados y custodiados por militares y policías, que de estar vivos quizá les hubieran pedido la documentación en cualquier calle de cualquier ciudad española, alemana o francesa. Pero están muertos, en féretros sin cruz, ni media luna, ni estrella de David; sólo con un número: 24, 18, 117…
Entre ellos brillaban, como cuatro diamantes, cuatro ataúdes blancos, muy muy pequeños. Estremecido bendigo esos cuerpos que descansarán para siempre sin nombre, lejos de los suyos en un sitio aún por determinar, porque aquí ya no caben más.
Cientos, miles de familias del Magreb, de los países árabes de la costa mediterránea o del África subsahariana nunca sabrán qué fue de aquel hermano o de aquella hija que un día se fue del campamento o de la aldea huyendo de todo menos de la vida. Quizá esas familias también sueñen que ellos alcanzaron el bienestar, una casa bonita, una salud asegurada y una educación para sus hijos.
También he visitado lo que aquí llaman «centro de acogida», aunque la palabra justa es la de internamiento. Un lugar de unas trescientas plazas donde hoy viven más de mil personas de todos los colores, de todos los credos, y de todas las lenguas. La alcaldesa de Lampedusa, aquella que con palabras valientes retó al presidente de la República y al de la Unión Europea invitándoles a contar con ella los muertos, me confiesa con humildad, con dolor, que no puede proporcionar a toda esa gente una estancia ni siquiera digna. El lugar no reúne condiciones, no tiene medios, sabe que incluso está poniendo en riesgo la vida de los que con tanta solidaridad sus ciudadanos han salvado.
Después de abrazarles, de rezar con ellos y por ellos en silencio, después de encomendarme y encomendarles a Dios me toca denunciar, clamar a los cuatro vientos que esto no puede continuar, que esto nunca vuelva a repetirse. Los muertos y los supervivientes de Lampedusa son los mismos que llegan a las playas de Cádiz o Canarias. Son sólo la punta del iceberg que apenas toca el caso de este indigno trasatlántico en que se ha convertido la civilización.
Hoy Lampedusa es Europa entera. Y sus inmigrantes ilegales son igualmente nuestros, porque nuestra, de todo el mundo desarrollado, es la vergüenza, la que en boca de este bendito Papa ha dado la vuelta la mundo.
Los gobernantes no pueden seguir defendiendo el euro y olvidarse de la gente; no cabe más normativa sobre la caducidad de los yogures cuando media humanidad muere por falta de agua potable. Digámosles que nos negamos a aceptar que el bienestar que disfrutamos se base en la explotación de nuestros semejantes, porque sabemos que un mundo mejor es posible, porque hay recursos, medios y adelantos para todos; no sólo para unos pocos.

Pido a Dios que éstos sean los últimos peregrinos de la miseria, que éstas sean las últimas víctimas de la injusticia.

Martínez Camino: “Los católicos estamos siempre con el Papa, sea quien sea” Juan G. Bedoya



El portavoz de la Conferencia Episcopal Española, jesuita como Francisco, se despide del cargo con titubeos para alabar al Pontífice
A los obispos españoles les cuesta opinar sobre el papa Francisco y, cuando lo hacen, despachan el compromiso con retruécanos que hacen difícil resumir si son favorables o recelosos. Ocurrió este mediodía en la sede de la Conferencia Episcopal Española (CEE), cuando su portavoz, secretario general y prelado auxiliar del cardenal Antonio María Rouco en el arzobispado de Madrid, Juan Antonio Martínez Camino, fue preguntado por las recientes y muy jaleadas declaraciones del pontífice romano a dos medios de comunicación italianos.

Dijo, con titubeos: “¿Qué quiere que le diga? Los papas del siglo XX y del siglo XXI han sido grandísimas personalidades. Los católicos estamos siempre con el Papa, sea quien sea, no porque sea este o aquel, sino porque es el sucesor de Pedro, el vicario de Cristo y la cabeza del Colegio Episcopal. A veces es muy fácil, y otras menos. Al Papa no se le enjuicia, sino que se reza con él. Con Francisco es muy fácil porque tiene perfil de santo. Ni juicios destructivos, ni juicios aduladores, que son propios de la corte mundana”.
Martínez Camino, jesuita como Francisco aunque en orilla bien distinta, comparecía por última vez ante la prensa como portavoz episcopal, después de diez años en el cargo (elegido en dos quinquenios consecutivos), la inmensa mayoría junto al cardenal Rouco, que le aupó al episcopado en contra de la opinión de la Compañía de Jesús, que tiene prohibido aceptar cargos y dignidades jerárquicas salvo en contadas excepciones. Los obispos elegirán su sustituto en noviembre, en la asamblea general de otoño, y este mediodía aprovechó su comparecencia ante la prensa para hacer balance. “Estoy muy contento”, dijo como resumen de su largo mandato.
Elegido después de una larga etapa al frente del secretariado de la Congregación para la Doctrina de la Fe en España, que ejerció con sumo celo inquisitorial, el portavoz saliente aprovechó la despedida para subrayar su perfil combativo ante el poder político. Así, reiteró que el Gobierno sigue incumpliendo los Acuerdos firmados en 1979 entre el Estado de la Santa Sede y España en materia de la enseñanza de la religión en las escuelas y que, pese a todo, tiene la esperanza e incluso la certeza de que el PP remediará esa situación durante la tramitación de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) en el Congreso y en el Senado.

Dijo: “Los Acuerdos, como pacto internacional entre Estados, es una ley de obligado cumplimiento y estamos en conversaciones con el Gobierno para enmendar lo que ahora está mal en el proyecto”. Se refería a cómo queda la enseñanza de la religión y moral católica en el bachillerato. Según el portavoz episcopal, no está claro en la ley que todos los centros vayan a ofertar religión a los alumnos, ni queda bien contemplado el estatuto de los profesores de esa materia, docentes que son contratados por los obispos para cada curso escolar, pero pagados por el Estado, por un monto de algo más de 700 millones de euros anuales. “Estamos en conversaciones y esperamos que el Gobierno asuma nuestros criterios. No es un privilegio de la Iglesia católica, sino de los padres”, sentenció.
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En el balance de gestión, Martínez Camino presumió de ser el alma de las masivas beatificaciones de “mártires de la fe”, asesinados en los primeros meses de la guerra civil que se desató en el verano de 1936 por un golpe militar que los obispos de la época, en su inmensa mayoría, procuraron o apoyaron con entusiasmo. Los papas Pío XII, Juan XXIII y Pablo VI se opusieron con energía a elevar a los altares del catolicismo a las víctimas católicas en aquella contienda. Juan XXIII prohibió incluso que se calificase en su presencia aquella terrible contienda civil como Cruzada, como hacen los prelados españoles.
Fue el polaco Juan Pablo II, a instancias del cardenal Rouco y de su obispo auxiliar, quien aceptó nada más llegar al pontificado que la Conferencia Episcopal iniciase las causas de beatificación de varios miles de esas víctimas. Ya son beatos o santos unos mil, a los que se unirán otro medio millar los próximos días 12 y 13 en una beatificación masiva convocada en Tarragona, en medio de una gran polémica incluso en el interior del catolicismo.
Pese a que los obispos criticaron la llamada Ley de la Memoria Histórica con el argumento de que pretendía reabrir heridas de la guerra civil”, Martínez Camino ha llegado a afirmar ahora que la II República, cuya legalidad cuestiona, maquinó “un plan trazado con toda precisión para la exterminación de la Iglesia”.
Otro contraste de este portavoz con el papa Francisco es la promoción de manifestaciones de católicos para torcer el brazo al poder político legitimamente constituido, con presencia de numerosos obispos, contra leyes del Parlamento español, como la del matrimonio entre homosexuales. También orquestó una campaña afirmando que los niños estaban menos protegidos en España que el lince ibérico, en una ofensiva mediática de la que hoy presumió con el argumento de que fue “famosa en todo el mundo”.

¿Cuánta pobreza podemos soportar? Esther Vivas


“No podemos ir a peor”. ¿Cuántas veces hemos oído esta frase? Pensamos que más pobreza, más precariedad, más paro, más desahucios, más hambre son imposibles. La realidad, pero, contradice dicha percepción. En los últimos años, las cifras, y los rostros, de la miseria no ha hecho sino aumentar en el Estado español. Hoy, la cifra de personas que viven en situación de pobreza extrema se sitúa ya en tres millones. La renta familiar ha caído a niveles del año 2001. La explicación es tan sencilla como dura: los ingresos han disminuido en un 4%, mientras que los precios han aumentado un 10%. Así lo indican los datos del estudio ‘Desigualdad y Derechos Sociales. Análisis y Perspectivas 2013′, elaborado por la Fundación Foessa.
Los más afectados son los pobres entre los pobres, los que menos tienen. Ayer una persona sin recursos, que vivía en la calle, moría de hambre en Sevilla. Primero es el desempleo, después las dificultades para llegar a final de mes, a continuación el no poder pagar la luz, el agua, la electricidad, el alquiler o la hipoteca y, finalmente, la comida. La tendencia indica que vamos a peor. En el año 2025, se calcula que la cifra de pobres en el Estado español podría aumentar en ocho millones, según el informe de Intermón Oxfam ‘La trampa de la austeridad’. No sólo se trata de la crisis, sino de las medidas que se aplican de salida a la misma. La austeridad, los recortes, la disminución de ayudas y prestaciones, la privatización de los servicios públicos, el aumento del IVA… recaen, principalmente, en los sectores más vulnerables.
En consecuencia, las desigualdades sociales van en aumento. La diferencia entre los más ricos y los más pobres en el Estado español se sitúa ya en un 30%, en la cima de la desigualdad en Europa, por delante, incluso, de países duramente golpeados por la crisis como Grecia, y sólo superados por otros como Letonia, Bulgaria y Portugal. La conclusión es clara: unos pocos aumentan sus ganancias a costa del empobrecimiento de la mayoría. La salida a la crisis no es imparcial ni ideológicamente neutra, responde a los intereses de unas élites políticas y económicas que esperan ganar, y mucho, con esta situación. Nuestra miseria es, ni más ni menos, que su beneficio.
¿Podemos ir a peor? Tristemente, sí. Las políticas de salida a la crisis que actualmente se aplican en la periferia de la Unión Europea son calco y copia de las que durante décadas se han llevado a cabo en los países del Sur. Si entonces se llamaban Programas de Ajuste Estructural, hoy reciben el nombre de “rescate”. La lógica, pero, es la misma y el resultado de sobra conocido. Avanzamos hacia una tercermundización de la sociedad. La dinámica centro-periferia que se ha dado en los últimos años a escala global, se repite ahora en el seno de la Unión.
Pero, ¿cuánta pobreza podemos soportar? ¿Cuánta miseria estamos dispuestos a aceptar? ¿Hasta donde permitiremos que nos sigan recortando? La sed de beneficios del capital no tiene límites. Y el lucro no hace sino aumentar su avaricia. Sólo nosotros, la mayoría, somos los únicos capaces de hacerle frente. Cuando nos demos cuenta de ello, y actuemos en consecuencia, habremos ganado la partida.
*Artículo en Público, 03/10/2013.

El Papa se encuentra con uno de los jesuitas torturados por Videla


Franz Jalics fue secuestrado junto a Orlando Yorio
Bergoglio era entonces provincial de la Compañía en Argentina
Bergoglio intercedió ante Videla por dos jesuitas secuestrados
La Justicia argentina confirma el procesamiento de Videla por el asesinato del obispo Angelelli
Bergoglio actuó con mucha discreción para salvarlos, pero los militares del dictador argentino hicieron creer a los dos religiosos que había sido justamente el actual Pontífice quien los había denunciado y abandonado a su suerte

Abrazo y encuentro entre Papa Francisco y el padre Franz Jalics, el jesuita húngaro, que hoy tiene 87 años y que en 1976 fue secuestrado por el régimen militar de Videla, junto al también jesuita Orlando Yorio. Los dos fueron torturados y estuvieron detenidos durante 5 meses.
Jorge Mario Bergoglio era el provincial de los jesuitas y actuó con mucha discreción para salvarlos, pero los militares del dictador argentino hicieron creer a los dos religiosos que había sido justamente el actual Pontífice quien los había denunciado y abandonado a su suerte. Tuvo que pasar mucho tiempo para que Jalics reconociera en público toda la buena fe de su entonces superior.
Jalics y Yorio dejaron incluso la Compañía de Jesús. Jalics volvió a ella, pero Yorio, que ya ha fallecido, se negó. Sobre todo el periodista Horacio Verbitsky esgrimió acusaciones en contra de Bergoglio, pero algunos indican que ambientes cercanos a la presidencia de Cristina Kirchner las fomentaron, como respuesta a las críticas del entonces cardenal de Buenos Aires.
Como sea, el padre Jalics disipó cualquier duda con respecto a Bergoglio: en el sitio jesuiten.org el anciano religioso, que hoy vive en Alemania, afirmó el 21 de marzo que había creído durante mucho tiempo que había sido víctima de un delator, pero que desde la década de los 90 se convenció de que no hubo ninguna denuncia, mucho menos del actual Pontífice.
Jalics, uno de los jesuitas secuestrados durante la dictadura militar del teniente general Jorge Rafael Videla, en 1976, precisó en marzo pasado que el entonces padre Jorge Maria Bergoglio y provincial de la Compañía de Jesús en Buenos Aires no fue el responsable de la acusación ante la Junta Militar que llevó a su secuestro y el del padre Yorio, también jesuita. De hecho, considera que “por su parte el asunto está cerrado”.
En un segundo comunicado publicado en la página de la congregación en Alemania, el padre Jalics escribió que “se siente casi obligado” a corregir los comentarios que circulan porque “el hecho es que Yorio y él mismo no fueron acusados por el padre Bergoglio”. Aún así, admitió que “durante unos años pensó que habían sido víctimas de una acusación” aunque indica que a finales de los ’90 llegó a la conclusión de que “la sospecha era infundada”. Además, aseguró que “ya se reconcilió con Bergoglio celebrando misa juntos”.
Por otra parte, señala en ese portal que en los círculos de los jesuitas “se difundió la información falsa de que habían sido detenidos porque pertenecían a la guerrilla”. En este sentido, afirmó que estos rumores pudieron verse provocados por el hecho de que permanecieran encerrados varios meses, en lugar de ser liberados de inmediato.
La detención de los dos jesuitas se debió a la conexión que ambos tenían con una catequista que había trabajado con ellos en los barrios pobres de Buenos Aires y que más tarde había entrado en la guerrilla. Se agrega el hecho de que cuando los militares argentinos vieron en los documentos del padre Jalics que había nacido en Budapest, pensaron que era un espía ruso, explicó el mismo jesuita.

El padre Jalics y su compañero Yorio fueron secuestrados en 1976 y sometidos a un interrogatorio durante cinco días, según explicó el primero en un comunicado el pasado 15 de marzo. Al terminar el proceso, el oficial al mando de la investigación les aseguró que “no tenían la culpa” y que “se aseguraría de que pudieran volver a trabajar en los barrios pobres”. Pese a ésto, “los mantuvieron esposados, con los ojos vendados y bajo custodia durante cinco meses más”, narró.

Obispo convertirá antiguo seminario en viviendas para familias sin hogar



Cuando el pasado diciembre, el obispo de Lleida, en España, Joan Piris, asistió a una reunión para escuchar a quienes son expulsados de sus hogares por no poder hacer frente a sus hipotecas, conmovido les hizo un ofrecimiento.
“Sólo por el hecho de estar compartiendo un problema dije: ‘No sé si tengo solución pero puedo aportar algo. ¿Qué puedo aportar? De momento ahí hay un edificio, si les sirve, vamos a ver qué podemos hacer con él’. Y es la parte del antiguo seminario que estaba cerrada muchos años ya”.

A los tres días de lanzar su propuesta, un arquitecto sin trabajo se unió al equipo ofreciendo sus servicios completamente gratis. Tras él, muchos otros. Se generó una ola de solidaridad y comenzaron las obras.
“No son propiamente pisos ni para alquilar ni para vender. Es una cesión de uso de unos espacios a personas y familias que puedan necesitarlo unos años. El proyecto está hecho, está aprobado, los voluntarios arquitectos trabajan maravillosamente. Hay más de 44 personas, casi 50 voluntarios. Técnicos de todas las especies. Eso para mí ha sido una gran lección y ratifica todas mis convicciones. Eso lo han convertido en lema: entre todos y para el bien de todos”.
Y así se está recaudando el dinero para hacer la reforma del edificio; desde donativos pequeños hasta otros más cuantiosos. Este proyecto del obispado de Lleida sintoniza con el deseo del Papa de que los edificios vacíos de la Iglesia se destinen a quienes más lo necesitan. Por eso, Monseñor Piris presentó la iniciativa a Francisco quien elogió su idea.
Las obras se desarrollan sin prisa pero sin pausa. El resultado de esta cesión del obispado de Lleida serán 20 apartamentos para ofrecer un techo a las familias que no tengan dónde ir.