FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




ATALAYA

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viernes, 6 de diciembre de 2019

Adviento

ATRIO 


        Leer a diario a Isaías en el oficio de lecturas de la Liturgia de las horas, en este tiempo de Adviento, como ofrece a nuestro disfrute la Iglesia católica, a quien quiera hacerlo, envuelve el curso de los hechos históricos del tiempo presente, el que nosotros, ustedes y servidor vivimos, gozamos y sufrimos, en la luz reflexiva de una larguísima caravana de gozos y penas, de víctimas masacradas, olvidadas, calcinadas y de poderosos que cabalgaron sobre ellas, o volaron sobre sus tierras y casas para arrancarles la vida con macabros inventos energéticos, a ejemplo y seguimiento de los egipcios y los asirios que amagaron a Israel.

Domingo 8 de Diciembre 2º de Adviento

KOINONIA

Isaías 11,1-10
Juzgará a los pobres con justicia
Aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz florecerá un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de prudencia y sabiduría, espíritu de consejo y valentía, espíritu de ciencia y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor. No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas; juzgará a los pobres con justicia, con rectitud a los desamparados. Herirá al violento con la vara de su boca, y al malvado con el aliento de sus labios. La justicia será cinturón de sus lomos, y la lealtad, cinturón de sus caderas. 

Fiesta Inmaculada Concepción – A (Lucas 1,26-38)



J.A. PAGOLA

LA ALEGRÍA POSIBLE

La primera palabra de parte de Dios a sus hijos, cuando el Salvador se acerca al mundo, es una invitación a la alegría. Es lo que escucha María: «Alégrate».
Jürgen Moltmann, el gran teólogo de la esperanza, lo ha expresado así: «La palabra última y primera de la gran liberación que viene de Dios no es odio, sino alegría; no es condena, sino absolución. Cristo nace de la alegría de Dios, y muere y resucita para traer su alegría a este mundo contradictorio y absurdo».
Sin embargo, la alegría no es fácil. A nadie se le puede forzar a que esté alegre; no se le puede imponer la alegría desde fuera. El verdadero gozo ha de nacer en lo más hondo de nosotros mismos. De lo contrario será risa exterior, carcajada vacía, euforia pasajera, pero la alegría quedará fuera, a la puerta de nuestro corazón.
La alegría es un regalo hermoso, pero también vulnerable. Un don que hemos de cuidar con humildad y generosidad en el fondo del alma. El novelista alemán Hermann Hesse dice que los rostros atormentados, nerviosos y tristes de tantos hombres y mujeres se deben a que «la felicidad solo puede sentirla el alma, no la razón, ni el vientre, ni la cabeza, ni la bolsa».
Pero hay algo más. ¿Cómo se puede ser feliz cuando hay tantos sufrimientos sobre la tierra? ¿Cómo se puede reír cuando aún no están secas todas las lágrimas y brotan diariamente otras nuevas? ¿Cómo gozar cuando dos terceras partes de la humanidad se encuentran hundidas en el hambre, la miseria o la guerra?
La alegría de María es el gozo de una mujer creyente que se alegra en Dios salvador, el que levanta a los humillados y dispersa a los soberbios, el que colma de bienes a los hambrientos y despide a los ricos vacíos. La alegría verdadera solo es posible en el corazón del que anhela y busca justicia, libertad y fraternidad para todos. María se alegra en Dios, porque viene a consumar la esperanza de los abandonados.

Solo se puede ser alegre en comunión con los que sufren y en solidaridad con los que lloran. Solo tiene derecho a la alegría quien lucha por hacerla posible entre los humillados. Solo puede ser feliz quien se esfuerza por hacer felices a los demás. Solo puede celebrar la Navidad quien busca sinceramente el nacimiento de un hombre nuevo entre nosotros.

Personas corrientes con habilidades extraordinarias, para celebrar el día internacional del voluntariado


  El jueves, 5 de diciembre, se celebra el día internacional del Voluntariado y la Familia Salesiana pone el acento en este día: el voluntariado es uno de lo motores de la actividad que realiza.


La Familia Salesiana conmemora el día internacional del Voluntariado, un gran número de voluntarios y voluntarias colaboran en sus presencias y ambientes: Centros Juveniles, Plataformas Sociales, Parroquias, voluntariado misionero, movimientos juveniles y eclesiales.

PARA DIOS NADA HAY IMPOSIBLE SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA (Domingo II de Adviento -A) Génesis 3,9-15.20; (Efesios 1,3-6.11-12 ) Romanos 15,4-9 y Lucas 1,26-38 8 de diciembre de 2019




OBSERVACIONES PREVIAS 


• María de Nazaret es uno de los personajes centrales del Adviento, sin lugar a dudas el más importante… 

• Sus actitudes vitales concretizan la esperanza. Todas las ilusiones de futuro del ser humano en ella se hacen realidad: “Cúmplase en mí la Palabra del Señor”. 

• Porque Alguien está con nosotros desde que hemos empezado a desear que llegara… El deseo de su presencia nos lo regala cada Adviento. IR A LA PÁGINA


Enrique Dussel: Grupos evangélicos son la nueva arma de EE.UU. para los golpes en Latinoamérica


El filósofo y teólogo Enrique Dussel sostiene que Estados Unidos propicia una “guerra santa” para provocar derrocamientos en la región. “Se propone que el hombre deje sus costumbres ancestrales y se proponga trabajar y entrar en la sociedad consumista capitalista burguesa”, reflexionó.
Nov 21, 2019 | Opiniones |
No hay herramientas intelectuales suficientes para analizar la guerra santa que está utilizando Estados Unidos para sustentar golpes de Estado en países de Latinoamérica. Así puede resumirse la tesis de Enrique Dussel, académico, filósofo, historiador y teólogo, al analizar el derrocamiento de Evo Morales en Bolivia y el panorama político regional. ··· Ver noticia ··

Los obispos españoles contradicen al Papa y vinculan la lucha contra el cambio climático con el descenso de la natalidad


Jesús Bastante

Ricardo BlazquezEl portavoz de la Conferencia Episcopal Española advierte de que “el sistema económico dominante” quiere imponer “un capitalismo verde”
“La ONU ha tenido que reconocer que de los llamados Objetivos del Milenio solo uno se ha logrado cumplir: el referido a la salud reproductiva”, afirma Luis Argüello en referencia al descenso de la natalidad ··· Ver noticia ··

Por los derechos humanos y de la tierra. 71 aniversario de la declaración universal de los derechos humanos


Enviado a la página web de Redes Cristianas
El 10 de diciembre de 1948, tras la 2ª Guerra Mundial, la Asamblea General de la ONU, aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Estos 30 derechos iniciales, civiles, políticos, sociales, económicos y culturales han ido ampliándose para reconocer también el derecho a la Paz, los derechos de los pueblos, de la Madre Tierra, entre otros.
Pese a haber sido ratificados por el Estado español, tal como expone el rtículo 96 de la
Constitución, NO SE CUMPLEN.
Se imponen alternativas respetuosas con la dignidad de las personas y los pueblos ante la continua vulneración de sus derechos, en nuestro país (en Cataluña, en Alsasua, etc.) y en cualquier parte del mundo, como vemos en Chile, Venezuela, Colombia, Bolivia, la frontera mexicana con EEUU, Sáhara, Palestina, Irán, Mauritania, Guinea Ecuatorial, Haití y tantas otras.
Exigimos verdad, justicia y reparación para las víctimas de crímenes franquistas y sus familias.
Exigimos la exhumación de los restos de personas asesinadas por el franquismo, la nulidad de los juicios y el derecho a la identidad de bebés robados.
Urge la no-colaboración con leyes injustas, la derogación de la Ley Mordaza que limita severamente los derechos de expresión, reunión y manifestación, anular el decreto que limita la libertad de información y expresión en las redes (Mordaza digital). Estas y otras medidas son necesarias para avanzar en igualdad, libertad de conciencia y laicidad del Estado, como valores inherentes a una democracia..
Rechazamos la política de fronteras de la Unión Europea que incluye nuestra frontera sur. La xenofobia y el trato indigno a las personas migrantes, incluida la infancia.
Exigimos alternativas a los desahucios, desalojos, sinhogarismo, sin papeles, CIE, tutelas.
Denunciamos la segregación de la diversidad funcional.
Exigimos el fin de las contenciones mecánicas y químicas y de los ingresos forzosos en las unidades de hospitalización psiquiátricas.
Denunciamos el incumplimiento de la Convención por los Derechos del Niño de 1989 y de la Convención por los Derechos de personas con Discapacidad firmada por España en 2008.
Exigimos el derecho a la Eutanasia para una muerte digna.
Denunciamos la desigualdad y la violencia de género, los feminicidios. La discriminación a las personas LGTBIQ+.
Existe una crisis permanente del sistema capitalista que expolia la Tierra y sus recursos al tiempo que a las personas. La respuesta del sistema es la represión, la guerra, el bloqueo económico y ladeuda para hipotecar a países y personas. Es una crisis global, social y climática.
Denunciamos los recortes y la privatización de los servicios públicos:  educación, sanidad,
servicios sociales, pensiones, dependencia, así como la pérdida de derechos laborales, fruto de un sistema económico neoliberal que expolia el Planeta. Renta Básica Universal Incondicional y Suficiente, por la igualdad de derechos, para una vida digna y respetuosa con todos los seres vivos.
Apoyamos la Cumbre Social por el Clima que se está celebrando estos días, organizada por los movimientos sociales, en Madrid. Como dicen en su manifiesto: “ la protesta social es también expresión de la crisis ecológica, crisis del paradigma de crecimiento ilimitado”.
Construyamos alternativas al sistema y opongámonos a la exclusión, la violencia y la explotación de las personas, los animales y el planeta.
La Tierra es única y nuestra respuesta ha de ser solidaria porque es de todas.
ACUDE A CALLAO EL DÍA 10 DICIEMBRE A LAS 18.30 H.
#10DdíaDDHH
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Asociación DDHH Irán, BDS Madrid, Coordinadora de desemplead@s, Coordinadora de Madrid
Solidaria con Palestina, Coordinadora de Vivienda Madrid, Derechos Civiles y Salud Mental,
Digmun Ceuta, Espacio Común 15M, Extinction Rebellion Madrid, Foro MMSS Madrid,
FRYDAS, Invisibles de Coslada, Invisibles de Tetuán,La Pirenaica Digital, Madrid Laica,
Madrileñ@s por el Derecho a Decidir, Marchas de la Dignidad, Marea Básica, MEDSAP-Marea
Blanca, Mujeres de negro contra las guerras Madrid, No Somos Delito, Orgullo Diverso, Orgullo
Loco Madrid, Plataforma contra la Impunidad del franquismo, Plataforma de Inmigrantes Madrid,
Plataforma niñas y niños de la polio, POSTORY UAM, Radio Almenara, Radio Enlace El amigo
invisible, Red Argentino-Europea por el Derecho a la Identidad-Abuelas de Plaza de mayo,
Yay@flautas, 15M Ciudad Lineal. 

Evo Morales, el indio fuera de lugar


Boaventura de Sousa Santos

Evo Morales1Los dramáticos acontecimientos en Bolivia han seguido un guion imperial que los latinoamericanos empiezan a conocer bien: preparar el cambio de régimen de un gobierno considerado hostil a los intereses de los Estados Unidos (o mejor de las multinacionales norteamericanas). Lo hacen montando un plan doble: anular una victoria electoral “enemiga” y consolidar rápidamente el nuevo régimen que toma medidas que no son propias de un gobierno de transición. Ciertamente nos sorprende lo que pasó, pero también el modo inmediato como fue comentado, de modo mayoritariamente desfavorable al gobierno de Evo Morales y desde cuadrantes ideológicos supuestamente opuestos.··· Ver noticia ··

Qué opinar de la pobreza y qué hacer ante quienes la padecen. Séptimo Coloquio del Foro ‘Curas de Madrid y Más': “Los pobres han de amarse y ser amados. Su pobreza, no”


Jesús L. Sotillo

Foro curas de Madrid¿Realmente, como leemos en los Evangelios de Mateo y de Lucas, podemos los cristianos pensar y decir “bienaventurados los pobres”?
A partir del Vaticano II, con su Constitución pastoral Gaudium et Spes, la propia jerarquía hizo suya la actitud que ya habían asumido con anterioridad muchos católicos, la de plantar cara a la pobreza y a las estructuras que la causan y mantienen
Las palabras del Papa nos ayudaron a meditar sobre la pobreza y las bienaventuranzas ··· Ver noticia ··

EL SENTIDO DE LA VIDA EN LA ERA TECNOCIENTÍFICA


col alfredo marcos
La modernidad nos ha aportado potentes instrumentos, pero nos ha sumido en la ignorancia del sentido. Para investigar sobre el sentido propongo recuperar dos máximas antiguas: “llega a ser quién eres” y “conócete a ti mismo”. En realidad, el autoconocimiento y la autorrealización son simultáneos. Necesitaremos, pues, un conocimiento de nuestra naturaleza humana y de nuestra constitución personal. Expondremos, en este artículo, una teoría de la naturaleza humana próxima al sentido común y a la tradición aristotélica, según la cual somos animales sociales racionales. Esta idea de nuestra naturaleza nos da ya orientaciones de vida. Pero mi vida tiene que realizarse en función de la persona que soy, contando con todas sus diferencias. ¿Podemos obtener conocimiento sobre esto? La respuesta nos viene dada a través de la noción de diferencia, que expondremos en un próximo artículo. La diferencia constitutiva es única en cada persona, y es formal, luego, en principio, cognoscible. Para conocerla hace falta un arsenal muy variado de recursos, que incluye las ciencias y mucho más.
Nos ha tocado vivir a caballo entre el fin de la modernidad y el comienzo de no sabemos todavía qué. Los tiempos modernos nos han aportado potentes instrumentos, pero nos han sumido en una cierta ignorancia del sentido. Nos cumple ahora investigar el sentido de la vida humana sin renunciar a los medios que hemos ganado durante la modernidad. En esta clave hemos recuperado dos máximas antiguas en torno a las cuales parece haber un amplísimo consenso. Conforme a la primera, el sentido de cada vida está en la autorrealización. La segunda nos recuerda la necesidad de autoconocimiento, sin el cual la autorrealización sería imposible. Necesitamos, pues, un conocimiento, tanto de nuestra naturaleza humana, como de nuestra peculiar constitución personal. A partir de aquí hemos recorrido muy someramente las actuales posiciones respecto de la naturaleza humana, y hemos apostado por una en concreto. Se trata de una teoría de la naturaleza humana muy próxima al sentido común y a la tradición aristotélica, según la cual somos animales sociales racionales. También, en un segundo artículo que se publicará próximamente en Fronteras CTR, hemos explorado muy superficialmente, las tres características o diferencias propias de lo humano. En virtud de las mismas hemos descubierto que somos vulnerables, dependientes y autónomos. También sabemos que nuestro lugar propio está tanto en el entorno natural, tanto como entre la familia humana y en la esfera de lo espiritual. Todo ello nos da ya muchas orientaciones de vida. Pero, al fin y al cabo, mi vida es una vida personal, que tiene que realizarse también en función del individuo concreto que soy.
Introducción
El viajero está sentado en un banco de la estación. Escribe en su libreta con aire melancólico. Acaba de dejar un autobús y está a punto de abordar otro, aunque todavía no ha decidido cuál. Hace balance y anota cómo ha cambiado él mismo, lo que ha visto, lo que ha aprendido en el viaje, a quién ha conocido, de quién se ha distanciado, lo que ha adquirido y lo que ha perdido, sorpresas, expectativas frustradas… Esta es nuestra posición histórica. Hemos viajado a través de los tiempos modernos. Fin de trayecto. Ahora estamos a punto de enrolarnos en una nueva expedición hacia no sabemos dónde. Tenemos la impresión incierta de que hacer arqueo nos ayudará a elegir mejor la nueva ruta. Balance de los tiempos modernos: adquisiciones, una navaja suiza; pérdidas, una brújula.
Nuestros filósofos gustan de otro lenguaje. Han llamado “racionalidad instrumental” (Habermas) a la navaja suiza y han bautizado como “sombra del nihilismo” (Gadamer) a la pérdida de la brújula. Pero con un lenguaje u otro, la cuenta es la misma: tenemos ya, por fin, los medios en pos de los cuales partimos, pero durante el viaje hemos olvidado para qué los queríamos. ¿Casualmente? Es decir, ¿el hallazgo de lo uno estará relacionado de algún modo con la pérdida de lo otro? Tal vez hemos fabricado la navaja con piezas y materiales extraídos de la brújula, en cuyo caso quedaría excluida la mera casualidad. Algo así ha sucedido, según Gadamer: el mismo método científico que nos exige la abstracción de los valores, nos otorga a cambio ingentes cantidades de información y de poder. Hemos desmontado todo un entramado de sentido para centrarnos en el conocimiento y manejo de los hechos.
Dicho todavía de otra forma, la modernidad ha tenido éxito en el plano instrumental, ha multiplicado nuestras capacidades y autonomía como no se había visto jamás antes, pero ha resultado un fracaso en cuanto al sentido, nos ha sumido en la sombra del nihilismo. Como consecuencia, en nuestros días, algunos se mueven sin pretensión ni esperanza de sentido. Asumen la acción por la acción del rebelde sin causa. Otros, en una gama que va del fanático al friki, abrazan con arbitrario ardor causas insensatas o fútiles. Y los que orientan su vida hacia objetivos tradicionalmente tenidos por sensatos, como el conocimiento, la salud, la atención a los demás, la excelencia, la felicidad o la santidad, se encuentran con serios problemas para dar razón del sentido de sus vidas, ante sí mismos y ante los otros. Todo es igual, nada es mejor. ¿Por qué habríamos de preferir el conocimiento a la ignorancia, la excelencia a la mediocridad?
Si aceptamos este balance de la modernidad, es obvio que ahora deberíamos partir hacia la cuestión del sentido de la vida, pero sin perder en este nuevo viaje las poderosas herramientas obtenidas durante los tiempos modernos, ni las de carácter tecnocientífico, ni las de tipo sociopolítico. Se trata de reparar la brújula sin estropear ahora la navaja suiza.
La cuestión del sentido de la vida se podría precisar en los siguientes términos. En primer lugar tendríamos que identificar un sentido que resulte común a todos los seres humanos. En segundo lugar, dicho sentido debería ser personal, es decir susceptible de una distinta concreción para cada uno de nosotros. Y, en tercer lugar, deberíamos ser capaces de dar razón de dicho sentido. Buscamos, pues, un sentido común, personal y razonable.
Si la cuestión del sentido no encontró buen acomodo dentro de la atmósfera moderna, tendremos que plantearla ahora en un ambiente filosófico postmoderno, en el cual no rigen ya los dogmas de la modernidad. Estos dogmas, ahora obsoletos, se formulaban, según Hans Jonas, en estos términos: “No hay verdades metafísicas” y “no hay camino del es al debe” [1]. Nuestras opciones de éxito ante la cuestión del sentido dependen, en efecto, del abandono de estos dogmas. Trataremos de buscar verdades metafísicas, a través de una ontología de la diferencia, y de obtener a partir de ellas indicaciones prácticas para organizar nuestras vidas con sentido.
En busca de las fuentes del sentido
Desde la antigüedad clásica llegan hasta nosotros cápsulas de sabiduría que pueden ayudarnos a plantear la cuestión del sentido. Consideremos dos de ellas. En primer lugar, la conocida máxima de Píndaro: “Llega a ser el que eres” (genoi hoios essi [mathon]) [2]. Esta fórmula la hubiese suscrito cualquier autor antiguo o medieval, no es ajena a la idea kantiana de autonomía, e incluso fue citada con aprobación en varias ocasiones por el patrono del nihilismo contemporáneo, Friedrich Nietzsche. Puestos a darle sentido a la propia vida, esta parece una recomendación universalmente aceptable: cúmplete, realízate, llega a tu plenitud. Con todo, la frase admite varias lecturas, y esta ambigüedad también nos conviene filosóficamente. La máxima indica, por una parte, que la misión de un ser humano es llegar a ser plenamente tal, o sea, un ser humano, y, por otra, que el sentido de la vida de cada cual consiste en cumplir cabalmente su ser individual concreto, en llegar a ser la persona concreta que es. Añadamos que la ubicación de la palabra mathonvaría según ediciones, algunas la colocan en este verso y otras en el siguiente. Si optamos por unir la palabra en cuestión al presente verso, tendríamos esta posible traducción: “¡Que llegues a ser tal cual eres, sabiéndolo!” [3]. En cualquier caso, esta observación filológica nos lleva a la cuestión del conocimiento. Es decir, mal puedo llegar a ser el que soy, individual o genéricamente, si no sé quién o qué soy.
Lo cual está en perfecta continuidad con la segunda cápsula de sabiduría antigua que quería traer a colación: “Conócete a ti mismo” (gnothi seauton) [4]. Fue inscrita en la entrada al templo de Apolo en Delfos y posiblemente empleada por Sócrates. También esconde una ventajosa ambigüedad, pues nos impele al conocimiento del ser humano en general, tanto como al conocimiento de la persona que cada cual es.
En conjunto, el mensaje es claro, si quieres dar un sentido a tu vida, un sentido común, personal y razonable, has de investigar qué es un ser humano en general y quién es la concreta persona que eres.
El debate sobre la naturaleza humana
La primera de las cuestiones, es decir la que versa sobre el ser humano en general, nos lleva al secular debate sobre la naturaleza. No voy a entrar a fondo en el mismo [5], tan solo mencionaré las posiciones más comunes (negación, naturalización, artificialización) y haré una propuesta propia a partir de la cual podamos avanzar hacia una ontología de la diferencia.
Entre las teorías de la naturaleza humana, destaca la idea de que el ser humano simplemente carece de naturaleza propia, es pura libertad, se determina a sí mismo y se autoconstruye poco menos que a voluntad y desde la voluntad. Se suele citar como precedente en esta línea un texto del pensador renacentista Pico della Mirandola. En el mismo, Dios le habla a Adán con estas palabras: “No te he dado ni un lugar determinado, ni un aspecto propio, ni una prerrogativa peculiar con el fin de que poseas el lugar, el aspecto y la prerrogativa que conscientemente elijas” [6].
Se trata, sin duda, de una ingenua exageración, propia de un humanismo recién estrenado. El ser humano posee libertad y arbitrio, pero no está exento de condicionamientos de diverso tipo, entre los que cuentan aquellos que derivan de su propia naturaleza. Sin embargo, otros autores posteriores, desde las más diversas corrientes filosóficas, ilustración, idealismo, marxismo, conductismo, historicismo y, muy especialmente, desde el existencialismo y el nihilismo, han insistido sobre esta idea del ser humano como ajeno a cualquier naturaleza dada. Hoy día, esta perspectiva está presente en el post-humanismo de raíz nietzscheana defendido por autores como el alemán Peter Sloterdijk.
Sin naturaleza humana no habría nada en común entre el ser humano y la propia naturaleza, ni entre los humanos mismos, apresado cada cual en su incondicionada libertad y en su voluntad de poder. Este hombre sin atributos, “sin lugar, aspecto ni prerrogativa”, tendría que dedicar toda su vida a decidir qué ha de hacer con la misma, desde cero, en un vacío de valores y de sentido.
Apliquemos aquí la simple sensatez basada en nuestra experiencia cotidiana: somos libres, sí, pero no de modo total e incondicionado. Y si careciésemos por completo de condicionamientos, ni siquiera podríamos ejercer nuestra libertad. Kant lo dijo en atinada metáfora: la paloma que nota la resistencia del aíre piensa que volaría mejor sin él, pero el caso es que sin esa resistencia, que condiciona y limita el vuelo, ni siquiera podría volar [7]. Existe una naturaleza humana que nos limita y habilita a un tiempo, que condiciona y posibilita nuestra acción.
En el otro extremo -más bien en el otro exceso- encontramos las posiciones naturalistas radicales. Según estas, el ser humano es eso, naturaleza y solo naturaleza. La pregunta por el hombre tendría, así,  una sencilla respuesta: cada uno de nosotros es un organismo de la especie Homo sapiens, un primate [8].
Curiosamente, las posiciones que en principio parecen contrarias producen el mismo fruto, la artificialización del ser humano, y poseen similares raíces intelectuales. La convergencia de la naturalización y de la negación se aprecia ya en Nietzsche, uno de los autores que más influyen tanto en los negadores de la naturaleza humana, como en los partidarios de su radical naturalización. Esta conexión produce también una agenda similar: trans-humanista, al estilo oxoniense, o post-humanista, al estilo continental. Desde ambas partes –negadores y naturalizadores- se propone una profunda modificación y artificialización del ser humano, “mejora” (enhancement), lo llaman. En última instancia, si la naturaleza humana es totalmente natural, entonces es técnicamente disponible, y si la naturaleza humana simplemente no existe, entonces tenemos la tarea de inventarla técnicamente. Las antropotecnias sin criterio están indicadas en ambos casos [9].
El problema es que sin una idea normativa de naturaleza humana, es imposible hablar de mejora. Ni la negación, ni la naturalización radical de la naturaleza humana nos habilitan, por tanto, para identificar mejoras. En estas condiciones solo podríamos hablar de cambios en lo humano producidos por las antropotecnias, nunca de mejoras. Esto lo sabía muy bien Nietzsche: “La última cosa que yo pretendería –nos advierte- sería ‘mejorar’ a la humanidad” [10].
Mi propuesta, ya en términos positivos, consiste en desarrollar una concepción de la naturaleza humana de inspiración aristotélica y próxima, por lo demás, al sentido común y a la experiencia cotidiana. En la tradición aristotélica hay una afirmación de la naturaleza humana, pero  sin reducción de la misma al plano puramente natural. Se podría hablar al respecto de un naturalismo moderado. La idea de naturaleza humana propia de esta tradición tiene claras implicaciones normativas, a través de nociones como las de virtud (areté), felicidad (eudaimonía) y función (ergón) del ser humano. Puede, por tanto, ser útil para abordar nuestros actuales problemas de sentido. Hablo de desarrollar, y no meramente de recuperar, una cierta concepción de la naturaleza humana. Es decir, hay que poner dicha concepción a la altura de nuestros actuales conocimientos. Hoy estamos en mejor posición que cualquiera de nuestros predecesores para averiguar qué es un ser humano, y ello gracias a los recientes avances en ciencias naturales, sociales y humanas. Por eso se requiere desarrollar o traer a nuestros días una cierta concepción muy valiosa de lo humano, y no meramente recuperarla [11].
Para decirlo en breve, el ser humano es, según la tradición aristotélica, un animal social racional (zoon politikon logon). El método para desarrollar esta idea ha de consistir en la apertura y exploración de cada una de estas tres cajas. Es decir, tenemos que averiguar qué incluye o qué está implícito respectivamente en nuestra condición animal, social y racional. Hay que interpretar estos tres términos a la luz de nuestros actuales conocimientos. De nuevo, estamos ante una tarea que desborda con mucho el alcance de un texto breve. Nos conformaremos, pues, con asomarnos fugazmente a cada una de estas cajas para vislumbrar algunos de los elementos presentes en su interior. Quizá resulte, a la postre, que sí tenemos lugar y prerrogativas propias.
El hecho de que seamos animales tiene hondas implicaciones. A veces se tiende a pasar por alto este término y damos en considerar como prácticamente sinónimas las expresiones “animal racional” y “ser racional”. No lo son en absoluto. Los humanos no somos cualquier tipo de ser racional, sino muy precisamente animales. Esto nos obliga a pensar y a pensarnos desde el cuerpo, desde la experiencia del animal que somos. El viejo racionalismo desencarnado tendía a identificar al ser humano solo con la racionalidad. Hoy sabemos que esto fue un error. Muchos autores recientes, desde el propio Nietzsche a Merleau-Ponty, nos lo han hecho ver. Si, por naturaleza, somos animales, ello significa, entre otras muchas cosas, que estamos situados en un entorno natural, en un mundo (Welt) que es para nosotros entorno (Umwelt). Nos corresponde un lugar: la naturaleza como casa común. Significa también que somos vulnerables, susceptibles de daño y sufrimiento. Observemos que el hecho de ser vulnerables no nos hace menos humanos, sino que es parte de aquello en lo que consiste precisamente ser humano. Asimismo, nuestra condición animal debe hacernos recordar lo mucho que compartimos con los otros animales. En este sentido, serán de gran ayuda para iluminar la condición humana las ciencias de la vida, como la genética, la biología molecular y celular, la ecología, la etología y otras.
Nuestra condición social nos hace mutuamente dependientesy nos ubica en una determinada comunidad, la familia humana. Lo mismo que sucedía con la vulnerabilidad sucede con la dependencia, es decir, que no nos hace menos humanos, sino que es precisamente una parte de aquello en lo que consiste ser humano. Por supuesto, los hallazgos de las ciencias sociales resultan en este punto de inmensa ayuda para aquilatar la naturaleza humana. Desde el terreno de la filosofía, quizá ha sido MacIntyre quien mejor ha entendido y explicado en los últimos tiempos este aspecto de lo humano. Él ha sabido desarrollar la antigua idea aristotélica del ser humano como animal político hasta su formulación contemporánea como animal dependiente. Hasta para ser autónomos dependemos de los demás, y al servicio de los demás hemos de poner nuestra autonomía [12].
Con esta observación ya estamos abriendo la tapa de la tercera caja, la que llamamos racionalidad. Somos racionales, sí. Esto nos ubica en una nueva esfera espiritual. Incluye nuestra capacidad de pensar y de pensarnos, de reflexionar, de contemplar y de ponderar las razones para hacer y creer. Porque somos racionales pedimos y damos razón, buscamos explicaciones y causas, incluidas las más radicales y últimas, deliberamos, decidimos voluntariamente en un sentido u otro, valoramos la verdad, el bien y la belleza. Entiendo aquí lo racional en un sentido amplio y contemporáneo, que incluye e integra la inteligencia emocional, las aportaciones de la intuición, y en general la sensatez. No cabe duda de que las ciencias humanas, y otras perspectivas, como las que podemos obtener de las artes o de la religión, aportan luz en la tarea de perfilar estas características de lo humano. Gracias al aspecto racional de la condición humana nos constituimos como sujetos autónomos, podemos darnos a nosotros mismos las normas y criterios, y aceptar o no de manera lúcida y libre aquellas orientaciones que recibimos de fuera. Nuestra capacidad de autonomía, tal y como lo vio Kant, arraiga en esta zona de lo humano.
En resumen, esta es, pues, nuestra naturaleza: somos animales sociales racionales; en virtud de lo cual estas son nuestras prerrogativas o rasgos, nuestras diferencias: somos vulnerables, dependientes y autónomos; nos corresponden como lugares propios en los que desarrollar nuestra vida el entorno natural, la familia humana y la esfera del espíritu.
Lo interesante del caso es que estas tres dimensiones de lo humano, a las cuales nos hemos asomado tan apresuradamente, no son reductibles entre sí ni están meramente yuxtapuestas. Su relación mutua viene mejor descrita por el término diferenciación: cada una de ellas impregna completamente a las otras dos, las diferencia. Nuestra inteligencia es sentiente, nuestra forma de percibir ya viene modulada por nuestro pensamiento, nuestra racionalidad es social y dialógica, no se construye sino en comunicación con los otros, nuestras funciones animales las llevamos a cabo de modo cultural, nuestra autonomía, como decíamos más arriba, está al servicio de los dependientes y dependemos de los demás para llegar a construirla…
Tomemos como somera ilustración de este hecho el caso del amor. Los griegos fueron tan sutiles como para distinguir tres tipos: eros, philíay agapé. El primero tiende a la posesión o dominación de algún otro, el segundo es un tipo de amor simétrico, el tercero impulsa a la donación de uno mismo. Podríamos identificarlos respectivamente con el deseo sexual, la amistad y el altruismo o caridad. El primero parece radicarse en nuestra condición animal, el segundo en la social y el tercero en la intelectual (en cuanto fruto de la razón práctica). La pulsión sexual se da en casi todo el mundo animal, y en parte del mismo se pueden encontrar también ejemplos de apoyo mutuo. Quizá pensemos, pues, que lo propio y distintivamente humano es el altruismo genuino, el único no reductible al egoísmo genético. Pero no es así de simple, pues obviamente la vida humana incluye también amistad y deseo sexual, solo que ambos con frecuencia quedan integrados, impregnados o modulados –diferenciados, digamos-  por el genuino altruismo. Y cuando no resulta así, cuando la amistad es pura mutualidad y el sexo puro afán de posesión y dominio, los tenemos por poco humanos, del mismo modo que tendríamos por escasamente humano un amor de absoluta y total donación, sin ni siquiera la remota esperanza de una mínima correspondencia, o un amor totalmente desencarnado –platónico, se suele decir- sin el más mínimo matiz de corporalidad. Dicho de otro modo, el amor humano concreto es una realidad compleja, en la que solo por un ejercicio de análisis descubrimos sus diversos aspectos o dimensiones. Pero aun después del análisis, hemos de recordar que, en realidad, se trata de algo único.
Si vamos más al fondo de la cuestión, nos damos cuenta de que hemos obtenido cierta información sobre lo humano, cierta lucidez, mediante análisis y abstracción. Dividimos conceptualmente lo que físicamente es uno, y consideramos por separado en nuestra mente, de modo abstracto, cada uno de los aspectos que hemos distinguido. Se trata de una aproximación a la realidad mediante operaciones del logos, que al mismo tiempo nos han alejado del plano real, físico. Esta distinción entre lo lógico y lo físico tiene antiguas raíces en la filosofía aristotélica y ha sido precisada más recientemente por Zubiri. Según este: “Físico es el vocablo originario y antiguo para designar algo que no es meramente conceptivo sino real” [13]. Lo físico, en este sentido, es lo real, lo que es independiente del concepto, del logos. Incluso Dios sería un ser físico en este sentido zubiriano, es decir, con existencia plena e independiente de nuestros conceptos, análisis y abstracciones. Cada persona, vistas así las cosas, es también un ser físico, real, sustantivo.
Para volver a lo real desde lo conceptual, a la sustantividad que es cada persona, hemos de tener siempre presente que lo humano se da de manera integral, unitaria, indivisible en cada uno de nosotros. ¿Qué tipo de ontología podría hacer justicia, tanto al análisis conceptual que hemos hecho de lo humano, como a la realidad integral única que es cada persona? Dicho de otro modo, ¿cómo podríamos conectar el concepto de naturaleza humana con la realidad sustantiva que es cada persona? La cuestión es clave, pues en esta conexión nos jugamos el autoconocimiento y, con ello, el sentido de la vida. Esta cuestión relaciona nuestra idea de la naturaleza humana con las diferencias que son propias de toda persona. La conexión de la naturaleza humana con sus diferencias será tratada en un próximo artículo, que se publicará en Fronteras CTR y que completará el análisis que aquí hemos presentado.

Por Alfredo Marcos,catedrático.
Universidad de Comillas_Cátedra Ayala CTR

[1] Jonas, H., El principio de responsabilidad, Herder, Barcelona, 1995, pp. 89-90
[2] Γενοιοιοσεσσι[µαθων](Píndaro, Píticas, II, 72).Agradezco a la profesora Henar Zamora, de la Universidad de Valladolid, su siempre valiosa asesoría en cuestiones filológicas.
[3] O sea,”tras haberlo comprendido bien”, o bien, “con plena consciencia”.
[4] Γνωθι σεαυτον. En latín: gnosce te ipsum.
[5] Quien esté interesado puede ver: Marcos, A., “Filosofía de la naturaleza humana” en Eikasia. Revista de Filosofía. VI, 35 (noviembre 2010). http://www.revistadefilosofia.com; Marcos, A.,“Nuevas perspectivas en el debate sobre la naturaleza humana”, en: Pensamiento, vol. 71, núm. 269, 2015, pp. 1239-1248.
[6] della Mirandola, P., Discurso sobre la dignidad del hombre, UNAM, México, 2004, p. 14 (traducción de A. Ruiz Díaz).
[7] Kant, I., Crítica de la Razón Pura, Alfaguara, Madrid, 1978, pp. 46-47 (traducción de P. Ribas, Kvr, Introducción, B9).
[8] Una clara exposición de esta teoría puede verse en Mosterín, J., La naturaleza humana, Espasa, Barcelona, 2006.
[9] Véase Marcos, A., “Filosofía de la naturaleza humana”, en: Eikasia. Revista de Filosofía. VI, 35, noviembre 2010. http://www.revistadefilosofia.com. Para ser precisos, habría que distinguir entre un naturalismo moderado y uno radical. Según el primero -que suscribo sin reservas-, las ciencias naturales son importantes para comprender al ser humano. Para el segundo, todo lo humano es reductible a su base física y biológica. De este último es del que pretendo distanciarme.
[10] Nietzsche, F., Ecce homo. Cómo se llega a ser lo que se es, Prólogo, párrafo 2. http://www.logiamediodia.com/Mediodia/wp-content/uploads/2011/04/Friedrich-Nietzsche-Ecce-Homo.pdf
[11]Esta labor se inscribe en un proyecto más general, consistente en la construcción de un aristotelismo postmoderno. Puede verse al respecto: Marcos, A., Postmodern Aristotle, CSP, Newcastle, 2012.
[12] MacIntyre, A., Animales racionales y dependientes, Paidós, Barcelona, 2001, p. 10 [título original: Dependent Rational Animals, Carus Publishing Company, 1999]; Marcos, A., “Antropología de la dependencia”, en Muñoz, A.(ed.), El cuidado de las personas dependientes ante la crisis del estado de bienestar, Tirant Lo Blanch, Valencia, 2013, pp. 21-34; Marcos, A., “Dependientes y racionales: la familia humana”, en: Cuadernos de Bioética, XXIII, 2012 / 1º, pp. 83-95.
[13] Zubiri, X., Sobre la esencia, Sociedad de Estudios y Publicaciones, Madrid, 1980 [primera ed. 1962], p. 22.

Artículo elaborado por Alfredo Marcos, Catedrático en la Universidad de Valladolid. Hacemos aquí una adaptación, en dos artículos, para FronterasCTR, de su artículo publicado en la revista PENSAMIENTO, vol. 73.