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ATALAYA ENERO 2025

miércoles, 3 de septiembre de 2025

León XIV y el reto pendiente de la Iglesia: ¿profecía o diplomacia?

 


Los primeros cien días de León XIV en el papado han despertado análisis diversos. El texto de Juan Antonio Mateos Pérez sintetiza con acierto la diferencia entre Francisco, el papa de los gestos proféticos y disruptivos, y León XIV, el papa de la calma y la diplomacia. Francisco irrumpió con fuerza: gestos de cercanía, palabras contundentes contra la injusticia, viajes simbólicos como el de Lampedusa. León XIV, en cambio, se muestra prudente, sereno, con un estilo de escucha y mediación, pero sin rupturas ni grandes denuncias. Esa comparación es justa: Francisco marcó el listón muy alto con su palabra profética, y León XIV ha preferido comenzar sin sobresaltos, cuidando la unidad y la diplomacia vaticana. El resultado es un inicio de pontificado que transmite paz, pero también deja una sensación de silencio en temas donde el mundo espera claridad: la guerra en Gaza, los abusos, la situación de las mujeres, los migrantes o el reconocimiento de las diversidades.

Ahora bien, el análisis de Mateos puede complementarse con una reflexión más profunda: ¿qué significa hoy el papado y hasta qué punto la propia estructura de la Iglesia ayuda o impide un verdadero liderazgo evangélico? Desde hace siglos, el papado se presenta como la cúspide de una pirámide eclesial: cardenales, obispos, arzobispos, monseñores… una cadena jerárquica que separa al pueblo de Dios de la cabeza visible. Y aquí se abre una pregunta incómoda: ¿es esa forma de organizarse fiel al Evangelio? Jesús mismo rechazó las tentaciones del poder, de la grandeza y de la gloria. Él no buscó tronos ni títulos, sino el servicio humilde, el lavatorio de los pies, la cercanía al pobre y al excluido. Sin embargo, la Iglesia ha terminado configurándose de modo muy parecido a los sistemas políticos: con rangos, privilegios y ascensos que, como ocurre en la política, muchas veces generan ambiciones, ansias de poder y luchas internas.

La crítica no es menor. Un papa puede ser profético en sus gestos y en sus palabras, pero si la estructura que lo sostiene sigue siendo piramidal, rígida y llena de parafernalia, siempre habrá un límite a la verdadera conversión evangélica de la Iglesia. Francisco lo intuyó cuando habló contra el clericalismo y soñó con una Iglesia sinodal, más horizontal. León XIV, por ahora, ha preferido mantener la calma, sin tocar las estructuras de fondo. Otra cuestión clave es la necesidad de esa burocracia eclesial. ¿Es indispensable que existan cardenales, arzobispos, nuncios y una multiplicidad de cargos? Al final, cuanto más lejos se está de la base, más difícil resulta escuchar el clamor del pueblo de Dios. La experiencia política demuestra algo parecido: cuanto más grande es el aparato de poder, más riesgo de desconexión con la realidad cotidiana de la gente.

En este punto surge una cuestión que ya no puede ser callada: el papel de la mujer en la Iglesia. Durante siglos, se ha limitado su presencia a lo secundario o a lo servicial, sin reconocer su plena corresponsabilidad en la misión evangelizadora. Sin embargo, la realidad es evidente: son las mujeres quienes sostienen la vida de las parroquias, de las comunidades, de las catequesis, de la caridad, de la educación, de la vida consagrada. Que su voz no esté al mismo nivel que la de los varones ordenados es un signo de incoherencia y de injusticia que no corresponde al Evangelio. Si la Iglesia quiere ser fiel a Cristo, debe dar un paso claro: sin las mujeres en la toma de decisiones, no habrá verdadera renovación.

A la vez, está pendiente otra deuda: la de los seglares. Se habla mucho de la “Iglesia Pueblo de Dios”, pero en la práctica, la jerarquía sigue acaparando el protagonismo. Los laicos y laicas son mayoría en la Iglesia y, sin embargo, se los trata como espectadores pasivos o ejecutores de lo que otros deciden. El Concilio Vaticano II abrió una puerta que nunca se terminó de cruzar: la de una Iglesia donde el sacerdocio común de todos los bautizados tenga un peso real en la vida comunitaria. Reconocer a los seglares no como auxiliares, sino como corresponsables, sería dar un paso hacia esa Iglesia más horizontal que tanto se necesita.

Volviendo al presente, León XIV parece querer empezar su pontificado construyendo desde la diplomacia. Hay algo valioso en ello: en tiempos de polarización y guerras, alguien que tienda puentes y evite cerrar puertas puede ser necesario. Pero también hay un riesgo: que esa calma se convierta en tibieza, en silencio que duele más que la confrontación. El Evangelio no es un mensaje de equilibrio diplomático, sino de compromiso profético. Jesús no calló ante la injusticia; denunció con nombres y rostros a quienes oprimían al pueblo. Por eso muchos hoy sienten decepción: no basta con llamar a la paz en abstracto, se espera del Papa que señale con valentía las realidades de dolor que claman al cielo. Francisco, en sus primeros cien días, sorprendió con gestos que marcaron un rumbo: cercanía al pobre, denuncia contra la indiferencia, creación del Consejo de cardenales para reformar la Curia. León XIV, en cambio, ofrece un estilo más diplomático, menos arriesgado. Es un papa que escucha, pero que todavía no habla con la fuerza que muchos creyentes esperan.

En este contexto, quizá el gran reto no sea tanto comparar a Francisco con León XIV, sino preguntarnos: ¿qué Iglesia queremos construir? Una Iglesia profética, que no tema alzar la voz por los pueblos sufrientes. Una Iglesia humilde, que renuncie a títulos y pompas que poco tienen que ver con el Evangelio. Una Iglesia sinodal, más horizontal, donde la corresponsabilidad del laicado no sea decorativa, sino real. Una Iglesia que reconozca plenamente el papel de las mujeres, no solo en lo pastoral, sino también en lo decisorio. Una Iglesia que deje de parecerse a los sistemas políticos de poder y se parezca más al Reino de Dios, donde el mayor es el que sirve. Porque al final, el verdadero cambio no vendrá solo de lo que diga o haga el Papa, sino de una conversión estructural y espiritual de toda la Iglesia, desde las comunidades de base hasta la cúpula vaticana.

En sus primeros cien días, León XIV se ha mostrado como un papa diplomático, sereno y prudente. Esa actitud puede ser útil para cuidar la unidad y no precipitarse en decisiones. Pero al mismo tiempo, deja la sensación de que el mundo espera más: más valentía, más palabra clara, más compromiso con los que sufren. La Iglesia necesita serenidad, sí, pero sobre todo necesita profecía, necesita recordar que su misión no es preservar equilibrios políticos, sino anunciar el Evangelio con radicalidad. Y ese Evangelio no es un mensaje tibio: es Buena Noticia para los pobres, denuncia contra los poderosos, anuncio de esperanza para los que sufren.

Si el papado quiere ser realmente evangélico, no basta con un papa diplomático: hace falta una Iglesia menos piramidal, menos política y más humilde, donde la voz profética no dependa de una sola persona, sino que brote de todo el pueblo de Dios. Y en ese pueblo, mujeres y seglares tienen un lugar central, no accesorio. Ese, quizás, sea el verdadero legado pendiente que León XIV podría asumir si quiere pasar de la calma a la profecía.

Javier Cercas: «El cristianismo es revolucionario…… la paradoja es que hoy la Iglesia es incapaz de comunicar esta revolución” -- José Lorenzo

 


Redes Cristianas

Fuente: Amerindia
En el Meeting de Rímini, los escritores Colum McCann, Javier Cercas y el Prefecto del Dicasterio para la Comunicación discuten sobre los límites de la comunicación que puede construir comunión.
Uno de los momentos más vibrantes —según detalla el portal Vatican News— ocurrió cuando Cercas invitó a la Iglesia a cambiar su lenguaje.

El artículo es de José Lorenzo , periodista español, publicado por Religión Digital , 26-08-2025.

Aquí está el artículo.

El escritor español Javier Cercas , el prefecto del Dicasterio para la Comunicación, Paolo Ruffini , y el escritor estadounidense de origen irlandés Colum McCann , moderados por la periodista de la RAI Linda Stroppa , buscaron definir los límites de la comunicación que construye comunión en uno de los encuentros más intensos celebrados en estos días en el Meeting de Rímini , organizado por Comunión y Liberación.

Uno de los momentos más vibrantes, como detalla el sitio web de Vatican News , ocurrió cuando Cercas instó a la Iglesia a cambiar su lenguaje. «La Iglesia hoy necesita cambiar su lenguaje porque tiene un problema lingüístico. El cristianismo es revolucionario porque ha cambiado nuestra forma de existir en el mundo. La paradoja es que hoy la Iglesia es incapaz de comunicar la revolución social de Cristo . La Iglesia tiene un lenguaje anticuado. No es atractivo, no es vital», observó el escritor, nacido en Extremadura y residente en Cataluña desde hace años.

Una declaración solemne, contundente y categórica, con la que el alcalde no parecía del todo de acuerdo. «Hay un problema con el lenguaje, por supuesto», admitió, «pero el lenguaje viene después de la realidad. La Iglesia es comunión o no lo es. Y esta comunión, este cuerpo único, no se trata solo de la Iglesia. Se trata de creer que todos somos hijos e hijas de Dios . Si vivimos así, nuestras palabras tendrán sentido. Pero si dos personas dicen que se aman y no lo hacen, pueden decirse ‘Te amo’ o ‘Te deseo’ de todos modos, pero esas palabras no hablan. Este, en mi opinión, es el punto en el que la Iglesia debe redescubrir la belleza de la comunión».

Incomprensible incluso para los católicos

El riesgo de un lenguaje tan incomprensible, continuó el español, es que «ni siquiera los católicos entienden lo que significa la Iglesia ». Cercas lo ilustró con un ejemplo: «Una de las palabras fundamentales del pontificado de Bergoglio sigue malinterpretándose: sinodalidad . La Iglesia no ha sabido explicar qué es. Y, además, falta algo muy importante, algo que deberíamos aprender del papa Francisco : sentido del humor, ironía».

En ese momento, como informa Vatican News , Cercas recordó «la ternura que la Iglesia me mostró al invitarme a participar en el viaje del papa Francisco y a escribir un libro sobre él, « El Loco de Dios en el Fin del Mundo », aunque no soy creyente. Francisco nos pidió a todos que asumiéramos riesgos. Y para la Iglesia, eso era un riesgo, mientras que para mí era una gran tarea: tenía que deshacerme de mis prejuicios».

Mucha gente en todo el mundo, pero especialmente en países tradicionalmente católicos como Italia , España e Irlanda , alberga enormes prejuicios hacia la Iglesia y el Vaticano. Escribir un libro como este requirió un esfuerzo tremendo: ver, sin juicios automáticos, lo que realmente está sucediendo, quiénes son estas personas, qué está haciendo la Iglesia hoy. Eso es lo que hacemos los escritores: desautomatizamos la realidad. Como si la viéramos por primera vez. Y así, todo se vuelve sorprendente.

Libro » El loco de Dios en el fin del mundo «, de Javier Cercas (Editorial Random House, 2025).

https://www.ihu.unisinos.br/656413-cercas-o-cristianismo-e-revolucionario-o-paradoxo-e-que-hoje-a-igreja-e-incapaz-de-comunicar-essa-revolucao-artigo-de-jose-lorenzo?utm_medium=email&utm_campaign=newsletter_ihu__27-08-2025&utm_source=RD+Station

Sacerdotes y religiosas de Gaza desafían a Israel y mantienen sus complejos abiertos

 


Redes Cristianas

Fuente: Amerindia
Para los refugiados en el complejo ortodoxo y en el católico “tratar de huir hacia el sur equivaldría a una sentencia de muerte”, denuncian los patriarcados de Tierra Santa
El cardenal Pietro Parolin denuncia que lo que ocurre
en la Franja es “un sin sentido”, todo ello “a pesar de la condena del mundo entero”

El último bombardeo sobre un hospital de Gaza ha unido al Patriarcado Griego Ortodoxo de Jerusalén y al Patriarcado Latino de Jerusalén para realizar una declaración conjunta, firmada este 26 de agosto de 2025, denunciado la decisión del gobierno israelí de ?tomar el pleno control de la ciudad de Gaza? algo que ha comenzado una ?inminente ofensiva? y el traslado de civi les al sur de la Franja.

Las puertas del infierno
Así, constatan, se registra más destrucción y muertes en una situación ya dramática antes del inicio de la operación cumpliendo el anuncio del gobierno israelí de que se abrirán las puertas del infierno.
En medio de esta operación, se ha forzado a quienes encontraban refugio en el complejo greco-ortodoxo de San Porfirio y en el complejo latino de la Sagrada Familia.

?Entre quienes han buscado refugio dentro de los muros de los complejos, muchos están debilitados y desnutridos debido a las dificultades de los últimos meses, para ellos, abandonar la Ciudad de Gaza y tratar de huir hacia el sur equivaldría a una sentencia de muerte.

Por ello, ratifican que ?los sacerdotes y las religiosas han decidido quedarse y seguir cuidando de todos los
que se encuentren en los dos complejos?. En la Sagrada Familia se encuentran, por ejemplo las religiosas de la Madre Teresa. ?

No sabemos exactamente qué sucederá sobre el te-
rreno, no solo por nuestra comunidad, sino por toda la población. Solo podemos repetir lo que ya hemos dicho:no puede haber un futuro basado en el cautiverio, el desplazamiento de palestinos o la venganza?, apuntan señalando una de las últimas intervenciones del papa León XIV.

Para los patriarcas, no hay razón alguna que justifique el desplazamiento deliberado y forzoso de civiles. No hay razón alguna que justifique tener a civiles como prisioneros o rehenes en condiciones dramáticas.
Así, concluyen haciendo un llamamiento a la comunidad internacional para que actúe para poner fin a esta guerra insensata y destructiva y para que las personas desaparecidas y los rehenes israelíes puedan regresar a casa?.

Un sin sentido
Por su parte, el cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin, que está participando en la 75ª Semana Litúrgica Nacional de la Conferencia Episcopal Italiana en Nápoles, ha señalado en declaraciones a los periodista que lo que está ocurriendo en Gaza con el bombardeo israelí a un hospital provocando 20 muertos, entre ellos cinco periodistas, es un sin sentido, todo ello a pesar de la condena del mundo entero.

El cardenal lamentó que no hay visos de solución y que la situación es cada vez más complicada y desde el punto de vista humanitario cada vez más precaria, con todas las consecuencias que estamos viendo constantemente.

El purpurado también comentó la situación de Ucraniaseñalando que hay que seguir trabajando por la paz y
la reconciliación, para lo que hace falta mucha política.

Según recogen los medios vaticanos, en esta situación hay muchas soluciones a nivel teórico y hay muchos caminos que se pueden tomar para llegar a la paz? pero hay que querer ponerlos en práctica y evidentemente hacen falta también disposiciones del espíritu?, señaló apelando a la esperanza.

(vidanuevadigital.com) 26/08/2025

Con la excusa del «narcoterrorismo», EE.UU. amenaza con invadir Venezuela -- Editorial de Observatorio en Comunicación y Democracia

 


Rebelión

Fuentes: CLAE –
El gobierno de Donald Trump envió el crucero de misiles guiados USS Lake Erie y el submarino de ataque rápido de propulsión nuclear USS Newport News al “sur del Caribe”, es decir, a las costas venezolanas. Washington ya cuenta con por lo menos ocho buques de guerra desplegados en la zona, como parte de lo que el mandatario denomina «ofensiva contra el narcoterrorismo» pero que en realidad es un intento más de apoderarse del petróleo venezolano. Ver noticia

La sangre de los inocentes en Gaza -- Revista ‘Reflexión y Liberación

 


Reflexión y Liberación

El cardenal Matteo Zuppi, presidente de la Conferencia Episcopal Italiana, dirigió una vigilia de oración donde se leyó el nombre de cada niño que ha sido asesinado en el conflicto entre Israel y Hamás desde el comienzo de la guerra en Tierra Santa hace dos años.
“Pronunciamos sus nombres uno por uno”, dijo Zuppi al inicio de la vigilia. Ver noticia

ENRIC GARCÍA, EL CURA QUE HACE DE COCINERO EN UN ALBERGUE DE JORBA: "UNA VOCACIÓN AYUDA LA OTRA"


col martell

 

Rector de un puñado de parroquias, cocinero desde la infancia, vicario episcopal del obispado de Vic y, durante unos días de verano —”mientras el obispo Romà Casanova y el vicario general, Josep Maria Riba, están de vacaciones”—, quien se queda al frente de la curia vicense hasta que los dos vuelvan para iniciar el curso eclesial.

Estas son las funciones que lleva a cabo Enric Garcia (Campdevànol, 1973), las cuales son detalladas mientras nos atiende, este mes de agosto, en la antigua vicaría de Jorba, en la Anoia, convertida hace quince años en albergue para acoger anualmente a una media de más de dos millares de peregrinos que hacen el tramo catalán de los caminos de Santiago y de san Ignacio. Y donde la chaqueta de cocinero y la sotana comparten colgador.

Desde este espacio, el presbítero es capaz de gestionar, con el apoyo de un vicario, hasta cincuenta iglesias (la más lejana, en Aguilar de Segarra, a 30 kilómetros) gracias al esfuerzo que, como reconoce, hacen numerosos grupos de laicos. “Todo lo que puedan hacer ellos”, indica, “no hace falta que lo haga yo”. Esto es “clave” para que tanto Garcia como las dos personas que lo ayudan los fines de semana “a servir platos, limpiar y guiar los peregrinos que van y vienen”, afirma, puedan irradiar un sentimiento de acogida a todos ellos que, incluso, “es observado como un hecho extraordinario, si bien tendría que ser propio en todos los seres humanos”.

Sin ningún televisor enchufado “porque la conversación es el plato fuerte de esta casa”, dice, y con un pueblo entregado altruistamente desde los inicios a dar cualquier tipo de apoyo al albergue jorbense, Garcia continúa siendo autor de unos platos aprendidos a hacer desde que accedió, con 9 años, a una fonda de Campdevànol, “donde fui a pedir trabajo porque me aburría en casa”, recuerda. Después de unos años compaginando los estudios seminarísticos con la función de cocinero, en Jorba Garcia ha encontrado la posibilidad de vincular sus dos vocaciones (“que, en ningún caso, considero como dos trabajos, sino como actividades de placer vital“, señala).

Los dos santos, venerados en una pequeña capilla

“Una vocación ayuda la otra”. Y, con esta idea en los labios, Garcia se mueve por un edificio que puede acoger hasta 150 comensales y que, incluso, dispone de una capilla para el culto “para quien lo pida”. Un espacio que unos años atrás “estaba derruido y no disponía de imágenes [como las de san Roque y san Sebastián, venerados antiguamente]” y que, después de reformarlo, es donde se reza tanto a Santiago apóstol como a san Ignacio. “Damos fuerza a todo peregrino para llegar al final del trayecto, gastronómicamente y espiritualmente”, determina el cura, para quien, como decía santa Teresa de Jesús, Dios también se encuentra entre los pucheros, como en los de Jorba.

 

Xavier Pete Vega

Religión Digital

SI QUEREMOS COMPRENDER AL PAPA, TENDREMOS QUE ACUDIR A SAN AGUSTÍN


col martell

 

Seamos claros desde el principio. Si queremos comprender cada paso, cada gesto, cada idea e iniciativa de León XIV tenemos que acudir a San Agustín. La vida de este filósofo único y que es cada día más actual conforma la base existencial y teológica de Robert Prevost. No sólo porque ya fuera el Prior General de la Orden de San Agustín, líder de la congregación agustina desde 2001 hasta 2013, que es mucho e indicativo de por sí, porque, además, se considera su hijo, transformando esta vinculación en todo un programa de vida y de testimonio de fe. No olvidemos que aquel 8 de mayo, minutos después de ser elegido y comparecer ante el mundo, se presentó como agustiniano y el jueves 28 de agosto, día del santo del filósofo, escribió lo siguiente en X: “La vida y el testimonio de San Agustín nos recuerdan que cada uno de nosotros ha recibido dones y talentos de Dios, y que nuestra vocación, nuestra realización y nuestra alegría nacen de devolverlos en amoroso servicio a Dios y a los demás”.

¿Por qué San Agustín? ¿Qué podemos hallar en este hombre que habló y escribió hace 1600 años? ¿No son su mundo y el nuestro diametralmente opuestos? En él encontramos una de las realidades humanas más importantes de la vida: la búsqueda.

San Agustín buscó, se dio cuenta de que su camino no estaba enderezado, y sufrió por ello, pero lo mostró, lo confesó, y encontró en Dios el verdadero sentido de la existencia. León XIV, y su encuentro con los jóvenes fue todo un ejemplo, insiste una y otra vez en la búsqueda de iniciativas y proyectos que sustituyan a los sucedáneos del mundo que pueden generar placer, pero no felicidad. Las Confesiones de San Agustín son una lucha tremenda en este sentido. En el Libro III dice: “Sólo con la humilde piedad volvemos a ti. Y sólo confesándote nos purificas de los malos hábitos y te muestras propicio con nuestros pecados. Tú escuchas los gemidos de los cautivos y nos libras de las cadenas que nosotros mismos nos echamos encima. Y esto lo haces con tal de que no levantemos contra ti los cuernos de una falsa libertad, bien por el ansia de poseer más, bien por perderlo todo, amando más nuestro propio interés que a ti, bien universal de todos”.

Si la Iglesia tiene hoy algo que decir es señalar las diferentes cadenas que esclavizan al mundo y al ser humano. El mensaje del Dios crucificado es liberador de las diferentes cadenas que nos oprimen y nos enfrentan. ¿Estamos cayendo en la cuenta de que León XIV se está tomando la paz como el eje de su pontificado?

La paz es una de las palabras más manoseadas que existen, fácil de pronunciar sin compromiso alguno ante cantidades ingentes de personas, pero recordemos que el proyecto de Jesús de Nazareth es un camino de paz que vemos reflejado en cada eucaristía. Otra vez, el 8 de mayo, ante todo el mundo, nos sorprendieron sus primeras palabras: “La paz esté con todos ustedes: hacia una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante”. Este será, y es todo un acierto, el lema para el mensaje de la Jornada de la Paz del 1 de enero de 2026. La guerra es el resultado de un mal uso de nuestra libertad que nos hace creer en la lógica de la posesión y dominación absoluta sobre la tierra y los demás. Este es el principio del mal de nuestro mundo, el de San Agustín y el nuestro.

¿A alguien le sorprende que el primer libro que ha publicado el Vaticano de León XIV lleve por título Que sea la paz? La paz no sólo se tiene que proclamar, sino que debe ser encarnada. El Papa está insistiendo en que la Iglesia tiene que transformarse en una realidad de comunión y fraternidad. ¿Se puede decir algo diferente desde la lógica del nazareno? Insiste León XIV: “La paz comienza por cada uno de nosotros: por la forma en que miramos a los demás, escuchamos a los demás, hablamos de los demás”.

El mismo 28 de agosto pasado, y ante unos cuarenta miembros de la delegación de representantes políticos y personalidades civiles de Val de Marne, en la diócesis francesa de Créteil, recordó la esencia misma del cristianismo para que no existan equívocos y sepamos cuál es la prioridad de seguir a Cristo en nuestro mundo: “No una simple devoción privada, sino una forma de vivir en sociedad impregnada de amor a Dios y al prójimo que, en Cristo, ya no es un enemigo sino un hermano”. Nada más y nada menos. San Agustín a través de su confesión personal puso encima de la mesa una coherencia evangélica sin precedentes. Por ello es modelo de vida de fe. León XIV está haciendo lo mismo para trazar sentido a su pontificado.

Podríamos escribir infinidad de artículos, estos días se están publicando muchos, sobre todas las influencias de San Agustín en León XIV: la naturaleza del bien y del mal, la felicidad, la importancia del camino del monólogo interior y la introspección psicológica que se adelanta a la modernidad, el ordo amoris o amor ordenado, el intellige ut credas, crede ut intelligas o el comprende para creer donde la fe y la razón tienen que ser complementarias, la relación entre el amor y la gracia desde la presencia perenne del pecado, el libre albedrío y el problema del mal junto con las dos ciudades, la terrenal y divina. En todos y cada uno de los discursos del Papa encontraremos estos temas de san Agustín leídos e interpretados desde nuestra actualidad.

Ahora bien, si algo hay en el Papa Prevost que a mi modo de ver marca la diferencia, desde su estilo y contenido, es, como no podría ser de otra manera, en la insistencia de hablar de DiosY esto, dentro de la propia Iglesia, es contracultural. ¿Cómo puedo afirmar o suponer que la Iglesia no hable de Dios? Pues sí, hoy se nos llena la boca de hablar de injusticias, de pobreza, de los condenados y débiles de la tierra, de dogmas, de instrucciones, de normas, de derecho canónico, pero nos olvidamos de Dios que es de donde emana el fundamento para poder hablar de todo lo demás. Esta es una presencia, una huella clave de San Agustín en León XIV. Vale la pena que recordemos la definición extraordinaria de Dios en el Libro I de Confesiones:

“¿Qué es, pues, mi Dios? ¿Qué si no el Señor de Dios? Porque, ¿qué señor hay fuera del Señor o qué dios fuera de nuestro Dios? Sumo, bonísimo, potentísimo, poderosísimo, misericordiosísimo, justísimo, secretísimo, presentísimo, hermosísimo, y fortísimo. Estable, incomprensible, inmutable, mudando todas las cosas. Nunca nuevo, nunca viejo, renovando todas las cosas y envejeciendo a los soberbios sin que ellos lo entiendan. Siempre en acción y siempre en reposo, que siempre recoges y nunca necesitas. Llevas, llenas y amparas, creas, nutres y perfeccionas. Buscas y no tienes falta de cosa alguna”.

Todos estos atributos, ¿dónde convergen y a dónde nos llevan? Y aquí entra la claridad filosófica y teológica agustiniana de León XIV. En la Misa de iniciación de su pontificado lo dejó claro: “Hermanos y hermanas, esta es la hora del amor de Dios, la caridad de Dios que nos hace hermanos entre nosotros, es el corazón del evangelio”. La inmensidad de Dios, su inabarcable presencia sólo podemos entenderla desde el amor concreto y humano que tiene su máxima manifestación en la donación y en el sacrificio de Jesús en la cruz. Aquí estamos ante el núcleo mismo del cristianismo.

El amor es lo esencial y por ello el Papa nos invita volver a ello, a lo que cura y sana en un mundo herido por la guerra, el odio, el egoísmo y la indiferencia. De ahí que hablase el 1 de junio de que “el mundo actual necesita de una alianza conyugal para acoger y conocer el amor de Dios”. No sólo estaba hablando de los matrimonios que ya levantó ampollas ante esos que se llaman progresistas y que no aceptan nada que no entre en sus esquemas mentales, sino en la unión entre las personas con independencia de su inclinación sexual, su credo religioso, su color de piel, nacionalidad o situación económica. Es la invitación a la experiencia y vivencia del Dios de Cristo crucificado y que es, desde nuestra libertad y responsabilidad, uno de los proyectos más apasionantes de la historia de la humanidad. Sólo falta acogerlo y creérnoslo como lo hizo San Agustín y que hoy anuncia y clama León XIV de forma humilde y sencilla.

 

José Miguel Martínez Castelló *

Religión Digital

*Doctor en Filosofía y profesor de bachillerato de filosofía, psicología y religión en el Patronato de la Juventud Obrera de Valencia (PJO)

PADRE, DÍGAME QUÉ LE HAN HECHO AL BOSQUE


col koldo

 

Vamos sintiendo la catástrofe de los fuegos en todo el país. Y es una inmejorable ocasión de disponernos hacia el futuro inmediato y lejano. Podemos estar alerta y prevenirnos.

Necesitamos contratar obreros fijos y con sueldos dignos, bomberos, preparar los montes fomentando ganaderías que limpien los bosques y laderas, que se hagan senderos y limpieza. Es muy importante que nos proveamos de maquinaria oportuna, que haya personal oficial que tengan planes y directrices. Es preciso que tomemos conciencia todos para no prender fuego en los bosques y contratar los bomberos suficientes para trabajar todo el año, disponiendo los terrenos desde cualquier momento del año.

Hay una cosa muy importante: los fuegos ocurren sobre todo en los pueblos pequeños.

No podemos olvidar el cuidado de las zonas pequeñas, no solo para que llegue el turismo, sino para ayudar, apoyar y cuidar esos municipios y esas zonas. Eso exige fomentar la ganadería, con medios para cuidar los grandes paisajes y las grandes explanadas. Una comunidad autónoma no es solo importante por sus grandes pueblos, por sus monumentos, sino por los municipios pequeños, las praderas, los riachuelos. Por las personas -todas- que vivimos en la España Rural.

Antaño se reunía el Concejo ante los problemas de un municipio y de la zona. Lo sentían como propio. Creo que ha llegado el momento de que funcionen no solo las instituciones, sino todas las personas que nos sintamos afectados. Da pena ver a los partidos políticos reñir y culpabilizarse. No solo se queman los árboles y los bosques, se queman las amistades y las uniones. Y sintamos como propios los problemas de la ciudadanía. Qué bien lo canta Serrat:

«Padre, dime qué le han hecho al río que ya no canta

Se desliza como un pez muerto bajo una capa de espuma blanca

Padre, el río ya no es el río

Padre, antes de que vuelva el verano esconda todo lo que está vivo

Padre, dime qué le han hecho al bosque que ya no hay árboles

En invierno no tendremos fuego ni en verano lugar donde detenernos

Padre, el bosque ya no es el bosque

Padre, antes de que oscurezca llene de vida la despensa

Sin leña y sin peces, padre, tendremos que quemar la barca, sembrar el trigo entre las ruinas

Padre, y cerrar la casa con tres candados y usted decía

Padre, si no hay pinos no hay piñones ni gusanos, ni pájaros».

Ni bosques ni animales, ni hierba, ni naturaleza. NI UNIÓN, NI CONCEJOS.

Como lo cantó Joan Manuel Serrat.  “Padre, dígame qué le han hecho al bosque”. Bueno sería volver a escucharlo a “la SOMBRA DE UN ÁRBOL”.

 

Gerardo Villar

EL OBISPO DE MALLORCA ALABA EL GESTO “HUMANITARIO, VALIENTE Y PACÍFICO” DE LA GLOBAL SUMUD FLOTILLA DE GAZA


col kowalski

 

El obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, ha mostrado el apoyo y solidaridad de toda la Iglesia de Mallorca a la Global Sumud Flotilla. Esta embarcación impulsada por una red de personas contra el asedio de Israel a Palestina ha salido este domingo, 31 de agosto, de Barcelona y de diferentes lugares rumbo a Gaza. El prelado ha recordado las palabras del papa León XIV “por una paz desarmada y desarmante”.

Gestos de paz

Taltavull espera que la iniciativa sirva para llevar la paz “especialmente en todo aquello que puede contribuir a paliar tanto sufrimiento en muchos lugares del mundo, pero especialmente en Palestina y Ucrania”. Esta flotilla supone, para el obispo, un gesto “humanitario, valiente y pacífico” el ir hacia Gaza, según recoge Europa Press. Es, además, un reclamo para desbloquear el cierre humanitario al que está sometido el pueblo palestino y, concretamente la ciudad de Gaza.

El obispo recuerda además “el esfuerzo de todos crear un corredor humanitario que se abra a tanta gente privada de alimentos, medicinas y aquello más básico para una vida digna, como se ha pedido a nivel internacional desde las Caritas, las Comisiones de Justicia y Paz e innumerables instituciones”. Ojalá, desea, que el proyecto “sea un estímulo para no desfallecer en nuestra lucha por la justicia y la paz entre los pueblos” y ha animado a “romper con toda violencia e invitar a hacer gestos valientes y significativos desde el caminar de cada día en favor de una paz justa y perenne, contando con el esfuerzo de todos por encima de cualquier diferencia, poniendo siempre en primer lugar la dignidad de la persona humana y sus derechos fundamentales”.

 

Vida Nueva - 02/09/2025

LA BONDAD ORIGINAL


col kowalski

 

Durante muchos años creí, como muchos, que el ser humano nacía marcado por una culpa original, por una herida profunda transmitida desde el inicio de los tiempos. Esa enseñanza se me grabó desde niño: que éramos pecadores por naturaleza, y que solo por el sacrificio de Jesús en la cruz pudimos ser rescatados... Y aunque siempre lo acepté, con el tiempo algo en mí no terminaba de asentir.

Recuerdo la frase que repetía “un santo de nuestros días” (que hace muchos años me marco porque la creía verdad superior…) que decía de sí mismo: “Solo soy un pecador que ama a Jesucristo”. Ahora esa frase la entiendo como una expresión de una fe triste, rota, enferma…; no es ese el espíritu de Jesús ni palabras que espera escuchar de nosotros.

Con el tiempo —con la vida, oración, experiencia, amor y algo de silencio— esa certeza empezó a tambalearse. No porque negara el mal o ignorara nuestra fragilidad, sino porque cada vez se hacía más claro dentro de mí que esa no podía ser toda la verdad. Que era insuficiente para explicar la belleza de lo humano, y sobre todo, el rostro de Dios que yo había llegado a conocer.

Hoy, después de un camino de búsqueda, puedo decir con paz que creo más en una “Bondad Original que en un “Pecado Original... Pienso que fuimos creados desde el amor, por amor y para el bien. Que el centro del cristianismo no está en una caída, sino en una filiación. No somos seres condenados que buscan redención. Somos hijos amados, y eso cambia todo.

Hijos, no acusados

Durante siglos nos hemos definido como “pecadores redimidos”. Pero, ¿y si comenzáramos desde otro punto de vista? ¿Y si, en vez de vernos desde la herida, nos atreviéramos a mirarnos desde el amor primero que nos dio la existencia? ¿Y si fuéramos, antes que nada, hijos en proceso de encontrarnos, de crecer, de madurar…?

Decimos que somos hijos de Dios, pero a veces vivimos como si fuéramos sus acusados. Nos dirigimos a Él con miedo, con culpa, con la sensación de no estar nunca a la altura. ¿Cómo se puede amar con libertad a un Dios que parece más un juez que un padre? ¿Cómo confiar si se nos dice que para que Él pudiera perdonarnos, necesitó la sangre de su propio Hijo?

Esa imagen ha hecho daño a la cristiandad. Ha forjado generaciones durante siglos que viven la fe desde el temor, la deuda, la indignidad. Y quizás esa sea una de las razones por las que tantas personas, especialmente los jóvenes, se alejan de la fe: no porque no busquen a Dios, sino porque el rostro que les presentamos de Él ya no les dice nada. O peor aún, les hiere.

El rostro verdadero del Padre

Jesús vino a mostrarnos a Dios, no como juez, sino como Padre. No como un ser airado que exige sacrificios, sino como un amante de la vida, un Dios que se alegra con nuestra existencia. El kerigma no fue un anuncio de condena, sino una noticia de amor: “El Reino de Dios está entre ustedes. Tú eres mi hijo amado, en ti me complazco.”

Imaginemos algo: ¿cómo nos marcaría saber que nuestros padres, para salvarnos de un castigo, hubieran tenido que sacrificar a nuestro hermano mayor? ¿Qué imagen de justicia, de amor, de paternidad quedaría grabada en nuestro corazón? ¿Qué sentimiento albergaría ese padre en el fondo de su alma? ¿Realmente podríamos amar a alguien que nos amó a ese precio? ¿Y qué sentiríamos hacia ese hermano?

¿Y si la señal de nuestra fe es ver siempre a nuestro Hermano mayor —Dios enviado por Dios— colgado de una cruz en vez de representarlo sonriendo al vivir su vida entre nosotros…? Esto también ha hecho mucho daño…

¿Qué tipo de fe nos ha llegado, hemos heredado…?

Pero Dios no es así. Dios no entregó a su Hijo como quien paga una deuda. Jesús no murió para calmar la ira del Padre. Jesús murió por amar hasta el final, por fidelidad a su mensaje, por no dejar de creer en la bondad del hombre ni siquiera frente al odio. La cruz no es un pacto sangriento. Es la prueba de un amor que no se detiene, que no impone, que no exige, pero que permanece hasta el último aliento.

Desnudos, pero no avergonzados

Cuando leemos el Génesis, vemos que Adán y Eva se escondieron por vergüenza. Pero, ¿quién les dijo que debían avergonzarse? ¿Quién les enseñó a temer su desnudez? Dios no los maldijo. Los buscó. Los llamó por su nombre. Les hizo ropa con sus propias manos. Fue un gesto de ternura, no de juicio.

Quizá el “pecado original” no fue una culpa heredada, sino una toma de conciencia. No una caída, sino un despertar. Y como todo despertar, trajo consigo miedo, vulnerabilidad, confusión. Pero Dios no se asustó de nuestra desnudez. Porque Él conoce el barro del que estamos hechos, y fue precisamente ese barro el que modeló con amor.

Dios vio que era bueno

La Biblia dice que al final de la creación, Dios vio todo lo que había hecho y “era muy bueno”. Y eso nos incluye. Nos creó varón y mujer a su imagen, y se alegró de su obra. Entonces, ¿por qué hemos insistido tanto en vernos como seres dañados? ¿Por qué hemos hecho de la culpa nuestra identidad más profunda?

El ser humano no es, ante todo, un pecador. Es una maravilla en proceso. Un misterio que respira, siente, ama, falla, vuelve a empezar… Y Dios se alegra con cada uno de nuestros pasos. Se alegra cuando creamos, cuando perdonamos, cuando cuidamos, cuando simplemente somos. No porque seamos perfectos, sino porque somos suyos, obra de sus manos.

El drama no es el pecado… sino el miedo

El verdadero drama no es que seamos falibles, que hayamos fallado. El error es que hayamos creído que Dios se aleja por ello. Que hayamos vivido como si su amor dependiera de nuestro desempeño; que hayamos transmitido una fe que asusta, en lugar de una que consuela, que acompaña…

Cuando uno ha amado de verdad, sabe que el amor no se retira ante la fragilidad. Y si nosotros, siendo limitados, sabemos perdonar y volver a amar, ¿cómo no lo haría Dios, que es todo amor?

Tal vez el camino sea este: volver a la ternura original. A la bondad fundante. A la alegría de sabernos hijos. No para negar nuestras sombras, sino para no quedar atrapados en ellas.

Ser cristiano es vivir en paz

Sí. Ser cristiano debería ser motivo de alegría. De confianza. De descanso interior. Porque si el origen es bueno, todo lo demás puede ordenarse. No se trata de negar el mal, sino de no absolutizarlo. Se trata de creer que somos más que nuestras caídas.

Nadie ama desde la culpa. Se ama desde la libertad. Y solo un Dios que ama primero puede despertar en nosotros una respuesta verdadera. No de miedo, sino de confianza. No de exigencia, sino de encuentro.

La gracia no es una limosna. Es la savia que hace florecer lo que somos. Y si la fe no nos hace más humanos, más libres, más agradecidos, tal vez hemos entendido mal el mensaje.

Estas palabras son de búsqueda, no de doctrina…; es más bien testimonio. No es una negación del pecado, sino una afirmación del amor. No busca polemizar, sino invitar... Porque creo, desde lo más hondo de mí, que lo que más necesita el mundo no es una religión que imponga, sino una fe que abrace, un Padre que nos acompañe porque nos ama siempre y desde el inicio…

No somos, ante todo, pecadores: Somos hijos, somos amados desde siempre por quienes somos y como somos. Somos llamados a vivir en plenitud.

Y tal vez —solo tal vez— eso sea lo único que hacía falta recordar.

Y este escrito es, también, una invitación a volver… Una invitación a revisar nuestras ideas y creencias sobre Dios, nuestras palabras sobre el pecado, nuestra forma de anunciar el Evangelio... Pienso que solo si mostramos el rostro amable de Dios —el de un padre que nos mira con ternura desde siempre y no con condena— nuestra fe será verdaderamente una buena noticia.

 

Alfonso Núñez Chávez

agosto ’25

IDENTIDAD Y SOCIABILIDAD


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Cada uno tenemos conciencia de nuestra identidad: yo soy yo, y no hay otro como yo. Soy único, distinto a los demás. La identidad me hace único. Miguel de Unamuno decía de sí mismo: “soy especie única”. Cierto, hoy vivimos en una sociedad consumista. economicista y pantallizada, que pretende que todos pensemos lo mismo, consumamos lo mismo y hagamos lo mismo. Hay mucho de atinado en estas palabras de Byung-Chul Han: “nos hemos convertido en un miserable rebaño, vivimos en un redil digital”, y no abandonamos el redil porque en él encontramos nuestro alimento.

No es menos cierto que en este rebaño digital proliferan los insultos, las descalificaciones, las mentiras, amparados por el anonimato y el muro de la pantalla. Estamos más conectados que nunca, pero no estamos unidos. Y no lo estamos porque termina prevalenciendo una tendencia innata que, en sí misma es buena, pero muchas veces se corrompe, y cuando se corrompe lo bueno aparece lo pésimo, a saber, la afirmación de mi mismo (esto es bueno) a costa del otro (ahí está lo pésimo).

Esta afirmación de mi mismo a costa del otro no es sólo característica de los individuos, sino también de las colectividades. Aparecen entonces las enemistades, los enfrentamientos, las guerras, que pueden tener diferentes grados de gravedad y siempre conducen a separaciones que, a veces, resultan insalvables. Estas diferencias y enemistades se dan a todos los niveles, entre distintos grupos; y dentro de los mismos grupos, entre distintos individuos. Desgraciadamente, incluso dentro de esa sociedad fraterna, por definición, que es la Iglesia.

No hemos sido creados para el aislamiento o el ensimismamiento. Los seres humanos hemos sido creados como seres sociables, como personas llamadas al amor: “el hombre es, por su íntima naturaleza, un ser social” (Gaudium et Spes, 12); por eso “no puede encontrar su propia plenitud si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás” (Gaudium et Spes, 24). Precisamente porque hemos sido creados a imagen de Dios, y Dios es Comunión porque es Amor. Sólo cuando vivimos la comunión realizamos aquello que somos, imagen de Dios. Ahora bien, la comunión, que es relación, presupone que, al menos, hay dos elementos. La relación presupone la diferencia y, por tanto, la no confusión.

Esta doble característica de lo humano, la identidad y la sociabilidad, o si se prefiere una identidad que sólo se realiza en la relación, hace que “el puente” sea elemento necesario para vivir esta doble e indisociable característica de lo humano. Hay puentes porque hay separación; y hay puentes porque es posible establecer una relación. Pero esta relación no puede establecerse sin que las dos partes separadas se pongan en camino. En el caso de la comunión interpersonal, o las relaciones entre los pueblos y naciones, no basta con que uno solo atraviese el puente; es necesario que las dos partes se pongan en camino, aunque siempre es posible que una de las partes recorra un trecho mayor que la otra.

 

Martín Gelabert

Religión Digital

COMPROMETIDOS CON LA CREACIÓN


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Cada primero de septiembre, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, una buena oportunidad para recordar que nuestra fe cristiana nos compromete con la casa común que Dios nos ha confiado. Este año, el lema es muy sugerente: «Semillas de paz y de esperanza». Un lema escogido por el papa Francisco en el contexto del año jubilar que estamos viviendo. Esta Jornada marca el inicio del Tiempo de la Creación, una iniciativa ecuménica que une a cristianos de todo el mundo entre el 1 de septiembre y el 4 de octubre, festividad de san Francisco de Asís. 

Este lema nos invita a reflexionar sobre el sentido profundo de nuestro compromiso con la creación, no solo desde un punto de vista estrictamente ecológico, sino también desde una mirada profundamente espiritual y social, tal como destaca el papa León XIV en su mensaje, inspirado en el pasaje bíblico de Isaías 32,15-18, en el cual Dios nos promete que habitaremos en un vergel donde reinarán la justicia y la paz. 

Siempre decimos que una imagen vale más que mil palabras. Lo que representa la palabra «semilla» es un gran ejemplo de esta afirmación. Una semilla pequeña, casi insignificante, tiene el poder excepcional de crear vida y esperanza. No vemos el fruto de inmediato, pero si somos capaces de esperar con confianza, con el tiempo, brotará la vida. Así también ocurre con nuestros gestos: tal vez sean pequeños, tal vez parezcan insignificantes, pero tienen una fuerza transformadora que puede convertirnos en sembradores de paz y esperanza. 

Este 2025 celebramos también el décimo aniversario de la publicación de la encíclica Laudato si’, un texto que ha sido luz y guía para muchos cristianos y personas de buena voluntad a la hora de entender el vínculo profundo entre la fe y el mundo natural, poniendo siempre en el centro a la persona. 

La creación es la casa común, la casa de todos. Dios nos la regala para que disfrutemos de sus frutos, pero también para que la cuidemos (cf. Gen 2,15), con el fin de asegurar que todas las personas puedan vivir en ella con dignidad. No somos propietarios de esta casa, somos sus administradores. El afán de dominar la creación en beneficio propio es el origen de muchos conflictos y de la pobreza en el mundo. 

Os invito a vivir este Tiempo de la Creación como una oportunidad espiritual para renovar nuestra relación con Dios. Seamos sembradores de paz y esperanza, empezando por nuestra vida cotidiana: con actitudes de gratitud, de sencillez, de respeto y de amor por todo lo que nos rodea.  

Queridos hermanos y hermanas, agradezcamos y cuidemos el don de la creación que el Señor nos ha confiado mientras caminamos hacia un cielo nuevo y una tierra nueva que nos ha prometido. Y no olvidemos que entre todos los seres creados el ser humano es el centro. Sí, cualquier persona merece ser respetada y valorada desde su concepción hasta su muerte. Respetemos la casa común que Dios nos ha regalado.

 

Cardenal Juan José Omella

Religión Digital

EL PAPA PIDE A LOS LÍDERES DEL MUNDO QUE RENUNCIEN "A LA LÓGICA DE LAS ARMAS"


 

Tras el ángelus, León XIV hizo, de nuevo, un apremiante llamamiento contra la guerra y a favor de la paz en Ucrania. "La voz de las armas debe callarse, mientras que debe levantarse la voz de la fraternidad y de la justicia", dijo y pidió a los líderes del mundo que "renuncien a la lógica de las armas".

También tuvo presentes a los niños asesinados en la matanza del colegio católico de Minnesotta y, asimismo, a los muertos en el naufragio de una patera, que se dirigía a Canarias, en las costas de Mauritania. "Esta tragedia mortal se repite cada día en todo el mundo. Le pedimos que el Señor nos enseñe como individuos y como sociedad a practicar plenamente su palabra. Yo era extranjero y me acogisteis".

Al término de la oración del Ángelus, su primer pensamiento se dirige a Ucrania, recordando que «se sigue sembrando muerte y destrucción» con ciudades afectadas por los bombardeos, entre ellas la propia capital, Kiev. Acciones en las que han muerto varias personas. León XIV invita a «no ceder a la indiferencia», sino a acercarse con la oración y con gestos de caridad.

Reitero con fuerza mi urgente llamamiento a un alto el fuego inmediato y a un compromiso serio con el diálogo. Es hora de que los responsables renuncien a la lógica de las armas y emprendan el camino de la negociación y la paz con el apoyo de la comunidad internacional. La voz de las armas debe callar, mientras que debe alzarse la voz de la fraternidad y la justicia.

Una «tragedia mortal»

El Papa también hace referencia al naufragio del pasado 29 de agosto frente a la costa atlántica de Mauritania, en el que murieron más de 50 personas y otras 100 están desaparecidasLa enésima tragedia del mar en el viaje de la esperanza hacia las Islas Canarias. Un suceso que nos interroga y que debería exhortarnos a acoger al extranjero.

Esta tragedia mortal se repite cada día en todo el mundo. Recemos para que el Señor nos enseñe, como individuos y como sociedad, a poner plenamente en práctica su palabra: «Fui forastero y me acogisteis» (Mt 25,35). Encomendamos a todos los heridos, desaparecidos y muertos, en todas partes, al abrazo amoroso de nuestro Salvador.

En signo de ecumenismo, el Día de la Creación, el 1 de septiembre

Las celebraciones del Día Mundial de Oración por la Creación, que comenzarán mañana, 1 de septiembre, se inspiran este año en el 1700 aniversario del Concilio Ecuménico...

Cuidar la casa común

Al concluir la oración mariana, León XIV recuerda la cita de mañana, 1 de septiembre, en la que se celebra el Día Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. «Hace diez años —afirma el Pontífice— el papa Francisco, en sintonía con el patriarca ecuménico Bartolomé I, instituyó para la Iglesia católica este Día. Es más importante y urgente que nunca y este año tiene como tema Semillas de paz y esperanza».

Unidos a todos los cristianos, lo celebramos y lo prolongamos en el «Tiempo de la Creación» hasta el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís. En el espíritu del Cántico del hermano sol, compuesto por él hace 800 años, alabamos a Dios y renovamos nuestro compromiso de no estropear su don, sino de cuidar nuestra casa común.

 

RD / Vatican News