jueves, 16 de febrero de 2017
¿QUÉ ES LO MÁS IMPORTANTE, LOS RITOS O LAS PERSONAS?
Religión Digital
No obstante la crisis religiosa, que estamos viviendo, son bastantes
los cristianos que se ponen nerviosos si se les habla de innovaciones o
cambios en la liturgia de la misa y demás sacramentos.
Esta postura es comprensible. Lo que seguramente no saben quienes
defienden esta posición -y la defienden no sólo con energía sino incluso
con indignación- es que, sin darse cuenta, quienes adoptan tal postura
de forma intolerante, en el fondo, lo que hacen es aceptar y -sin
saberlo- reafirmar una de las ideas típicas de Sigmund Freud.
Así lo explica un autor tan documentado como es Gerd Theissen,
comentando un texto importante del volumen 7º de las "Gesammelte Werke"
(p. 129-131) de Freud. El rito se constituye en un fin en sí, que se
contrapone al caos, que es lo más opuesto al orden. Por eso los ritos
sirven para defenderse del caos. O, en otras palabras, los ritos sirven
para defenderse del miedo, que precipita al individuo en un caos
psíquico. Estas ideas han sido desarrolladas por Víctor Turner y Rolf
Gehelen.
De ahí que, para no pocas personas, cambiarles los ritos y, sobre
todo, quitar el ritual o su lenguaje (por ejemplo, el latín) es
quitarles un factor fundamental de su seguridad en la vida o en su
relación con Dios.
Pero, es claro, las personas que se meten de lleno en este proceso y,
por eso, se aferran a la exacta observancia de los ritos, aparte del
miedo inconsciente que eso entraña, tiene una consecuencia religiosa y
social que nos aleja del Evangelio más de lo que imaginamos. ¿Por qué
Jesús tuvo tantos conflictos con los maestros de la Ley, con los
fariseos y con los sacerdotes? Siempre la misma historia: porque no
observaba el sábado, no ayunaba, no cumplía los rituales de pureza
cultual, andaba con malas compañías (pecadores, publicanos), tenía
amistades peligrosas...
Y todo esto, ¿por qué? La respuesta más clara y más directa la dio
Jesús cuando explicó lo que será verdaderamente decisivo en el juicio
final. No será la observancia de los "ritos" religiosos, sino la
relación que cada cual tiene con la felicidad o el sufrimiento de las
"personas" (Mt 25, 31-46).
Cuando el Señor de la Gloria venga a pedir cuentas a cada cual, a
nadie le va a preguntar si dijo la misa en latín o en otra lengua, si
cumplió con las normas litúrgicas al pie de la letra, si ayunó o dejó de
ayunar, etc.
O el Evangelio es mentira o la liturgia le preocupa a Dios bastante
menos que al clero y sus más fieles adeptos. Lo que al Dios de Jesús le
interesa no es la fiel observancia de los ritos, sino que tengamos
sensibilidad para dar de comer al que pasa hambre, para estar con el
enfermo, para acoger al extranjero, para interesarse por los que están
en la cárcel.
Muchas veces me pregunto por qué en el Vaticano hay una Sagrada
Congregación que vigila la observancia de los ritos. Y por qué no hay
otra Congregación Sagrada que se preocupe por los millones de criaturas
que sufren más de lo que humanamente se puede soportar.
Comprendo que todo esto ponga nerviosos y hasta indigne a algunos
cristianos. Pero quienes se ponen nerviosos, al leer esto, ¿no se
preguntan por qué hay tantas personas en la Iglesia que no tolerarían
ver las parroquias y los templos sucios, descuidados, desordenados,
abandonados, misas que no las dice el cura, sino el sacristán; o misas
que el cura dice en mangas de camisa..., pero resulta que esas mismas
personas no pierden el sueño sabiendo que cada día se mueren de hambre
más de 30.000 personas? ¿No será verdad que nuestra exactitud en la
observancia y en el cumplimiento de los ritos sagrados nos sirve de
"calmante espiritual" que tranquiliza nuestra conciencia?
LA RELIGIÓN EMIGRANTE
Intencionadamente sin duda, me quiero situar en el doble aspecto, que
incluye el título de este breve artículo: La emigración religiosa por
motivos religiosos de persecución u otros; y la emigración religiosa
implicada en la religiosidad concreta, que emigra con cada emigrante.
Son dos aspectos inseparables de todo movimiento migratorio. Pero
quiero mostrar que será fructífero considerarlos y valorarlos por
separado, para darles toda su importancia y tratamiento necesario.
Porque una cosa es que muchos tengan que emigrar, porque su vivencia
religiosa es demonizada y perseguida en su país. Y otra muy diferente
que todo emigrante, sea cual sea la razón de su desplazamiento, lleva
consigo, con su cultura y modos de vida, su religión de nacimiento.
El que emigra por necesidad de salvar su vida, o su modo de vida,
puede experimentar una sensación de inevitable extrañeza, al encontrarse
con gentes de otra religión. A ello puede agregarse un cierto sentido
de inferioridad, sobre todo en cuanto al número. Inevitablemente
encontrará mayor dificultad para seguir practicando su religión. Puede
experimentar alguna forma de intrusismo o de rechazo en la relación con
la religión mayoritaria del país de llegada. En el fondo, su presencia
está denunciando por sí misma una irregularidad.
He llamado emigración religiosa, también, al hecho de que, con cada
emigrante, la religión que vive le acompaña, le marca de manera
diferente, para ayudarle o para dificultar su aclimatación a la nueva
realidad.
La historia nos da, abundantes, y a veces funestas, muestras de la
crudeza con que la religión ha marcado el encuentro de grupos humanos,
de culturas, y la convivencia misma en zonas del planeta. No solo
escisiones y rupturas; largas y encarnizadas guerras de religión han
denigrado la esencia misma de lo religioso.
Solo encuentro respuesta a esta espinosa realidad en la naturaleza
misma de la religión. Salvo posibles inicios de religiones, originadas
en mentes torcidas y de motivación ventajista, creo que toda religión
brota de la búsqueda de sentido, que el hombre de todos los tiempos
experimenta en su interior. A cuya búsqueda responde alguna forma de
inspiración. En todas las religiones el autor de esta inspiración es el
mismo Dios.
Este hecho universal da a todas las religiones un marchamo único de
legitimidad. De legitimación para abrazarlas y de motivación para
fomentarlas. No entro aquí en la discusión de su verdad/falsedad, que
viene después, marcada por la mentalidad de sus mentores autorizados.
Solo pretendo una sencilla incursión por el talante, que conviene y
será necesario, para que cada emigrante y, con él y por medio de él,
cada religión cumpla de lleno su función: ser emigrante.
Ninguna religión debe estudiarse, alabarse y menos plantearse como la
mejor y, menos aún, la única. Todas son caminos del hombre a Dios.
Todas son invitación de Dios a la plenitud del hombre. Lo mejor, que
pueden hacer las religiones es acercarse mutuamente, conocerse,
valorarse y apoyarse.
Para ello, tienen necesidad absoluta de emigrar de sí mismas. Salir
de sí y entrar a fondo en la oferta de las otras. Conocer lo mejor y
esencial que hay en ellas. Beneficiarse de sus riquezas; son algo que
las otras guardan y no deben negar. Llegar hasta incorporar parte o toda
la riqueza de otra religión es más delicado. Es lo contrario a mi
planteamiento. Lo llaman conversión, pero, salvo casos especiales,
ofrece muchos reparos a un análisis libre. Las motivaciones suelen ser
más de índole externa que interior.
Por eso, mi propuesta es el diálogo del conocimiento y el encuentro
de la búsqueda común. Es el Diálogo – Encuentro Interreligioso. Y este,
en nuestro tiempo, no puede ser una encomiable decisión de unos pocos
llamados a ello. Es necesidad y deber de las jerarquías, en primerísimo
lugar. Tarea que no están, ni de lejos, cumpliendo. De hecho, se
encargan muy bien de cerrar las puertas a este género de emigración. No
les gusta que su religión sea emigrante. Les gusta más que sea
misionera, predicadora de la conversión.
TRUMP ¿QUÉ DICE AHORA EL CARDENAL BURKE?
Por todas partes y a todas horas tendrían que surgir voces de
protesta contra TRUMP. Tenemos que unirnos todos y hacer que desde cada
rincón del mundo se acreciente el clamor de rechazo a lo que este
personaje y los que le rodean intentan hacer riéndose de algunos de los
derechos humanos: los que afectan a los más débiles. Lo dramático de la
situación es lo que significa el triunfo la ideología de este personaje,
compartida con todos los que le rodean y por un importante número de
quienes le llevaron con sus votos, o con lo que sea, a empuñar el cetro
del poder en el país más importante de la tierra.
TRUMP, UNA VERGONZOSA REALIDAD
Que Trump sea fruto de unas elecciones democráticas no puede
impedirnos manifestar nuestra disconformidad con las disposiciones que
está firmando. Es el argumento que algunos emplean en su favor. Hay
muchísima gente que con razón se avergüenza de lo que este personaje
parece que intenta hacer: cambiarlo todo, pero para peor.
No sólo es vergonzoso el muro que quiere seguir
haciendo entre EE.UU. y México (en realidad toda latino américa), ni los
arbitrarios impedimentos para que entren determinados extranjeros, ni los permisos para actuaciones de violencia contra el medio ambiente, ni la pretensión de dejar sin sanidad pública a los más débiles de la sociedad estadounidense, etc., que también.
Dan igualmente vergüenza los que apoyan a Trump, dan
vergüenza los personajes de los que se está rodeando, dan vergüenza los
que votaron a quien ya se presentó con modos negativamente disonantes y
con rasgos xenófobos, machistas... Y también dan vergüenza los que por comodidad no participaron en las elecciones para impedir su triunfo.
Dan también vergüenza todos los que no se manifiestan
en contra de quien desde la cúspide del poder de este mundo está
despóticamente pisoteando importantes derechos humanos. La calle, la
red, todas las instituciones tendrían que ser un clamor de rechazo a un
personaje tan impresentable. Juntémonos todos en un grito de protesta
tan ensordecedor que le obligue a dimitir.
UN ESTADO DE DERECHO QUE NOS DEFIENDA
En parte, sólo en parte, Trump ha sido una sorpresa. Muchos creíamos
que no ganaría las elecciones y otros que no sería capaz de hacer lo que
decía. Se pensaba que con un discurso tan groseramente ultraderechista y
tan radicalmente neoliberal y proteccionista (de los suyo y de lo suyo)
sólo quería captar algunos votos más.
Pero no, vemos ahora que iba en serio. No sé qué
esperanza se pueda tener en que le fuercen a entrar en razón y cambie,
que pase a hacer una política en favor del bien común de las Personas y
de la Tierra y no en favor de los que mejor viven en EE.UU. ¿Los
apoderados del sistema, los que siempre están detrás moviendo los hilos
del poder, no se dan cuenta de que Trump nos puede meter a todos en un
callejón sin salida, incluidos los estadounidenses.
Trump está transmitiendo al mundo que no nos vale un Estado que “deja hacer y pasar”
sin ningún tipo de control. Los poderosos sin escrúpulos nos
avasallarán. Estamos viendo la imperiosa necesidad de tener unas leyes
que nos protejan a los ciudadanos en general, y en particular a los más
débiles, de los desmanes de cualquier loco. Digamos un no rotundo al
liberalismo para que los más fuertes no puedan actuar a sus anchas. No
también al proteccionismo de los que mejor viven. El ideal es querer un
mundo mejor para todos por igual.
Pero, ojo, Europa no es, en estos momentos, muy diferente.
También aquí hay muros y rechazo al extranjero (las alambradas de
concertinas, los campamentos en Grecia, Turquía… y ahora Libia). También
aquí hay marginados fuera del sistema, como son los parados que no
encuentran trabajo después de meses y años. Aquí en la U.E. vemos que
también prosperan ideologías xenófobas…
NO LO OLVIDEMOS NUNCA: VOTAR ES IMPORTANTE
Cuando hablamos de lo impresentable que es este personaje, quienes lo
defienden nos responden: “ha sido votado democráticamente”. Trump nos
está haciendo ver lo importante que es votar, pues no
todos los políticos son iguales. Y si fuera así, habría que buscar
otros. A veces tenemos miedo apoyar las nuevas opciones que aparecen y
podrían ser la solución para regenerar sociedades donde el poder está
excesivamente corrompido, puesto descaradamente al servicio de los que
más tienen y mejor viven. Estamos viendo lo importantes que son las
elecciones y que debemos ser especialmente militantes para animar a
votar a quienes creemos que elegirán a los mejores políticos.
Sabemos que la democracia es mucho más que elegir a quienes queremos
que nos gobiernen. Hay que tener cauces de participación popular para
controlar la actuación de los políticos y aprovecharlos ejerciendo de ciudadanos responsables.
Resumir nuestra actuación en lamentar lo mal que lo hacen nuestros
dirigentes y en criticarlos en los corrillos donde se desarrolla nuestra
vida, suele ser lo más frecuente y sirve de poco o de nada.
¿QUÉ DICE AHORA EL CARDENAL BURKE?
No hace mucho recordaba lo que el cardenal Burke decía de Trump después de su triunfo electoral: “el pueblo estadounidense ha votado sabiamente”,
“Trump es una persona que entiende de los valores que son de
importancia fundamental para los católicos” y que él estaba “convencido
de que llevará a cabo la defensa de la vida humana desde la concepción… y
pondrá en marcha todas las acciones posibles para luchar contra el
aborto”. El Cardenal destacó también que Trump “muestra una gran
disposición a escuchar a la Iglesia sobre estos asuntos: la vida humana,
la integridad del matrimonio y la familia o la libertad religiosa”. Y
alaba también a Trump porque nombró para su campaña a 30 asesores
católicos.
Hay que estar atentos por ver si se retracta el “conspicuo” cardenal al
observar la catadura de los primeros decretos firmados por su
presidente. A veces el color del cristal de la ideología que uno tiene
no nos deja ver la verdad de lo real, que en este caso es el sufrimiento
que sus decisiones van a provocar en los extranjeros que sean
expulsados, en las familias que no les dejen entrar de visita en los
Estados Unidos, en los que queden desprotegidos de sanidad pública…etc.
Felizmente en EE.UU. se han levantado voces importantes que no piensan como el cardenal Burke. El arzobispo de Newark, cardenal Joseph Tobin ha dicho que Trump “es lo opuesto de lo que significa ser estadounidense”,
que “las acciones ejecutivas no muestran a los Estados Unidos como una
nación abierta y acogedora”, que “cerrar fronteras y construir muros no
son actos racionales”. “Detenciones masivas y deportaciones colectivas
no ayudan a nadie; estas políticas inhumanas destruyen a familias y comunidades”.
Igualmente el cardenal de Chicago, Blase Cupich, afirma que se está viviendo “un momento oscuro
en la historia de EEUU”. “La orden ejecutiva de rechazar a los
refugiados y cerrar nuestra nación a los que huyen de la violencia,
opresión y persecución -muchos de ellos musulmanes- es contraria a los
valores tanto católicos como estadounidenses”. Califica las decisiones
que se están tomando de “crueles e ignorantes de la realidad” -tomadas,
además, de forma “precipitada y caótica”.
Unámonos todos a estas voces valientes de condena que, al lado del
rechazo que la política de Trump está recibiendo en las calles de muchas
de las importantes ciudades de EE,UU., quizás puedan parar el maltrato
de los derechos humanos y de la Tierra, ejercido por el grupo de poder
estadounidense que hoy lidera, al menos visiblemente, Donald Trump.
DE LA VENGANZA AL AMOR
El domingo pasado vimos dos recursos de Jesús para combatir el legalismo de los escribas: llevar la ley a sus últimas consecuencias (asesinato, adulterio) y anular la ley en vigor (divorcio, juramento). El evangelio de este domingo termina de tratar el tema añadiendo un nuevo recurso: cambiar la norma por otra nueva. Lo hace hablando de la venganza y de la relación con el prójimo.
Generosidad frente a venganza
El quinto caso toma como punto de partida la ley del talión («ojo por
ojo, diente por diente»). Esta ley no es tan cruel como a veces se
piensa. Intenta poner freno a la crueldad de Lamec, que anuncia: «Por un
cardenal mataré a un hombre, a un joven por una cicatriz» (Génesis
4,23). Frente a la idea de la venganza incontrolada (muerte por
cicatriz) la ley del talión pretende que la venganza no vaya más allá de
la ofensa (ojo por ojo). De todos modos, sigue dominando la idea de que
es lícito vengarse.
En Las Coéforas de Esquilo se advierte el valor universal de
esta idea. Después del asesinato de su padre, Electra pregunta al Coro
qué debe pedir, y éste le responde:
− Que un dios o un mortal venga sobre ellos...
− ¿Cómo juez o como vengador?
− Di simplemente, “alguien que devuelva muerte por muerte”.
− Pero, ¿crees tú que los dioses encontrarán santo y justo mi ruego?
− ¿Acaso no es santo y justo devolver a un enemigo mal por mal?
Jesús no acepta esta actitud en sus discípulos. No sólo no deben
enfrentarse al que lo ofende, sino que deben adoptar siempre una postura
de entrega y generosidad. Para expresarlo, recurre a cinco casos
concretos. ¿Cómo debes comportarte con quien te abofetea, te pone pleito
para quitarte la túnica, te fuerza a caminar una milla (quizá se
refiera a los soldados romanos, que podían obligar a los judíos a
llevarles su impedimenta esa distancia), te pide, o te pide prestado?
Basta hacerse cada una de estas preguntas, pensando cómo responderíamos
nosotros, para advertir la enorme diferencia con las respuestas de
Jesús.
De todos modos, lo que dice no debemos interpretarlo al pie de letra,
porque terminaría amargándonos la existencia. El mismo Jesús, cuando lo
abofetearon, no puso la otra mejilla; preguntó por qué lo hacían. Lo
importante es analizar nuestra actitud global ante el prójimo, si nos
movemos en un espíritu de venganza, de rencor, de regatear al máximo
nuestra ayuda, o si actuamos con generosidad y entrega.
Amor al enemigo
El último caso parte de una ley escrita («amarás a tu prójimo»:
Levítico 19,18) y de una norma no escrita, pero muy practicada («odiarás
a tu enemigo»).
Es ciertos que el libro del Éxodo contiene dos leyes que hablan de
portarse bien con el enemigo: «Cuando encuentres extraviados el toro o
el asno de tu enemigo, se los llevarás a su dueño. Cuando veas al asno de tu adversario
caído bajo la carga, no pases de largo; préstale ayuda» (Ex 23,4-5).
Pero es curioso cómo se cambia esta ley en una etapa posterior: «Si ves
extraviados al buey o a la oveja de tu hermano, no te desentiendas: se los devolverás a tu hermano. Si ves el asno o el buey de tu hermano
caídos en el camino, no te desentiendas, ayúdalos a levantarse» (Dt
22,1.4). La obligación no es ahora con el enemigo y el adversario, sino
con el hermano (en sentido amplio). Alguno dirá que, para el
Deuteronomio no hay enemigos, todos son hermanos. Pero es una
interpretación demasiado benévola.
El evangelio es muy realista: los seguidores de Jesús tienen
enemigos. Sus palabras hacen pensar en las persecuciones que sufrían las
primeras comunidades cristianas, odiadas y calumniadas por haberse
separado del pueblo de Israel; y en la que sufren tantas comunidades
actuales en África y Asia. Frente a la rabia y el odio que se puede
experimentar en esas ocasiones, Jesús exhorta a no guardar rencor; más
aún, a perdonar y rezar por los perseguidores.
Lo que pide es tan duro que debe justificarlo. Lo hace contraponiendo
dos ejemplos: el de Dios Padre, el ser más querido para un israelita, y
el de los recaudadores de impuestos y paganos, dos de los grupos más
odiados. ¿A quién de ellos deseamos parecernos? ¿Al Padre que concede
sus bienes (el sol y la lluvia) a todos los seres humanos, prescindiendo
de que sean buenos o malos, de que se porten bien o mal con él? ¿O
preferimos parecernos a quienes sólo aman a los que los aman?
No se trata de elegir lo que uno prefiera. El cristiano está obligado
a «ser bueno del todo, como es bueno vuestro Padre del cielo».
Primera lectura (Levítico 19, 1-2.17-18)
La idea de imitar al Dios bueno y santo portándonos bien con el
prójimo es el tema de la primera lectura. La formulación es muy
interesante, alternando prohibiciones y mandatos. Prohíbe odiar, manda
reprender, prohíbe vengarse, manda amar. De ese modo, prohibiciones y
mandatos se complementan y comentan. No odiar de corazón significa, en
la práctica, no vengarse ni guardar rencor. Reprender es una forma de
amar; de hecho, lo más cómodo y fácil ante los fallos ajenos es callarse
y criticarlos por la espalda; para reprender cristianamente hace falta mucho amor y mucha humildad.
Irrenunciables éticos sobre la justicia
Grupo de economía de CJ. La
palabra justicia abarca la recta regulación del conjunto de los
derechos y deberes de toda persona y de las sociedades. Esta visión
personal, relacional y social es irrenunciable, así como los derechos
humanos.
Bases fundamentales de la justicia
El fundamento de la justicia radica en la dignidad de toda persona
humana sin discriminación de ninguna clase. La valoración de la dignidad
humana es el resultado de un largo proceso histórico, no terminado, en
el que esta dignidad se ha ido reconociendo tanto por el valor del ser
humano en sí mismo, como por la necesidad de una convivencia que
respete, promueva y realice su bienestar. Esta dignidad tiene su
fundamente teológico en el reconocimiento de que todo ser humano es
hijo/hija de Dios. (más…)
África está superando la nueva esclavitud que le impone un déspota Occidente
Editorial Redes Crsitianas
africa fundación
El
pasado de ayuda y de despotismo, por parte de occidente hacia África,
sigue causando todavía nuevas esclavitudes y sufrimiento, por el
acaparamiento de tierras y recursos minerales, que los grandes poderes
financieros imponen, incluso con violencia, a los pueblos africanos. Por
desgracia, demasiados gobiernos y empresas africanas, actúan también de
forma cómplice, corrupta y abusando de su propia gente.
Muchos gobiernos, (EEUU, UE y China), así como las empresas van a África, con piel de cordero, pero se comportan como lobos rapaces y crueles que causan violencia, hambre y enfermedades, privando a los pueblos locales de sus tierras, de sus recursos, de su dignidad y de su paz.
Para colmo, los poderes financieros, primero les roban los ricos recursos naturales, y luego les intentan compensar con ridículos regalos o ayudas, que delatan una falta total de respeto y de responsabilidad. ··· Ver noticia ··
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Obispos de frontera México-Estados Unidos piden respetar derechos básicos de migrantes
CIUDAD DE MÉXICO, 15 Feb. 17 / 02:33 pm (ACI).- Los obispos de la
frontera entre México y Estados Unidos, reunidos estos días en
Brownsville, Texas, recordaron que las políticas gubernamentales deben
respetar “los derechos básicos de los migrantes indocumentados”, y
aseguraron que como Iglesia seguirán atendiendo y cuidando “a los
peregrinos, forasteros, exiliados y migrantes de todo tipo”. ··· Ver noticia ··
El Congreso acuerda suprimir la casilla de la Iglesia en el IRPF y que pague el IBI
Jesús Bastante
Sus “privilegios son heredados del franquismo”, un problema “no resuelto durante la transición”
El texto, apoyado por Podemos y el PSOE, pide denunciar los Acuerdos entre España y la Santa Sede
¿Un brindis a sol o una medida de alto calado? La Comisión de Haciendo y
Función Pública del Congreso de los Diputados acaba de aprobar una
propuesta de En Comú Podem, apoyada por Unidos Podemos y el PSOE, en
virtud de la cual se pedirá al Gobierno que elimine la casilla de la
Iglesia católica en la Declaración de la Renta, y se instará a que
comience a pagar impuestos como el IBI o el IRPF.··· Ver noticia ··
7 Tiempo ordinario – A (Mateo 5,38-48): Una llamada escandalosa
José Antonio Pagola
UNA LLAMADA ESCANDALOSA
La llamada al amor es siempre atractiva. Seguramente, muchos acogían
con agrado la llamada de Jesús a amar a Dios y al prójimo. Era la mejor
síntesis de la Ley. Pero lo que no podían imaginar es que un día les
hablara de amar a los enemigos.
Sin embargo, Jesús lo hizo. Sin respaldo alguno de la tradición
bíblica, distanciándose de los salmos de venganza que alimentaban la
oración de su pueblo, enfrentándose al clima general que respiraba en su
entorno de odio hacia los enemigos, proclamó con claridad absoluta su
llamada: «Yo, en cambio, os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen».
Su lenguaje es escandaloso y sorprendente, pero totalmente coherente
con su experiencia de Dios. El Padre no es violento: ama incluso a sus
enemigos, no busca la destrucción de nadie. Su grandeza no consiste en
vengarse, sino en amar incondicionalmente a todos. Quien se sienta hijo
de ese Dios no ha de introducir en el mundo odio ni destrucción de
nadie.
El amor al enemigo no es una enseñanza secundaria de Jesús dirigida a
personas llamadas a una perfección heroica. Su llamada quiere
introducir en la historia una actitud nueva ante el enemigo, porque
quiere eliminar en el mundo el odio y la violencia destructora. Quien se
parezca a Dios no alimentará el odio contra nadie, buscará el bien de
todos, incluso el de sus enemigos.
Cuando Jesús habla del amor al enemigo no está pidiendo que
alimentemos en nosotros sentimientos de afecto, simpatía o cariño hacia
quien nos hace mal. El enemigo sigue siendo alguien del que podemos
esperar daño, y difícilmente pueden cambiar los sentimientos de nuestro
corazón.
Amar al enemigo significa, antes que nada, no hacerle mal, no buscar
ni desear hacerle daño. No hemos de extrañarnos si no sentimos amor o
afecto hacia él. Es natural que nos sintamos heridos o humillados. Nos
hemos de preocupar cuando seguimos alimentando odio y sed de venganza.
Pero no se trata solo de no hacerle daño. Podemos dar más pasos hasta
estar incluso dispuestos a hacerle el bien si lo encontramos
necesitado. No hemos de olvidar que somos más humanos cuando perdonamos
que cuando nos vengamos. Podemos incluso devolverle bien por mal.
El perdón sincero al enemigo no es fácil. En algunas circunstancias, a
la persona se le puede hacer prácticamente imposible liberarse
enseguida del rechazo, el odio o la sed de venganza. No hemos de juzgar a
nadie desde fuera. Solo Dios nos comprende y perdona de manera
incondicional, incluso cuando no somos capaces de perdonar.
Domingo 19 de febrero de 2017, 7º del tiempo ordinario
Gaspar de Búfalo (1836)
Todos estamos llamados por Dios a ser santos, a ser perfectos, como el
mismo Padre lo es; y el camino para llegar a la plena santidad es el
amor: amor a Dios y a los hermanos, amor a los que sufren, amor a sí
mismo, a la familia, amor a la naturaleza, al cosmos-caos entero.
Las tres lecturas de hoy podría considerarse que están centradas en el tema de la «santidad por el amor». ··· Ver noticia ··
El lenguaje religioso: desmitologización y cambio cultural
Andrés Torres Queiruga, teólogo
Publicado originalmente en gallego en «Encrucillada» 198(mayo-junio 2016) 245-256.
Traducción al castellano de Koinonía, publicado en febrero de 2017.
En un artículo anterior traté el tema del lenguaje religioso atendiendo
sobre todo a los problemas planteados por lo que Richard Rorty bautizó
como “giro lingüístico” del pensamiento moderno[1]. Aquí lo doy por
supuesto y tataré de tocar dos temas complementarios: el suscitado por
el programa de la desmitologización defendido por el escriturista
protestante Rudolf Bultmann, y el más hondo y englobante que nace de la
magnitud del cambio causado por la entrada de la Modernidad[2].
1. La alerta de la “desmitologización”
1.1 La necesidad del cambio
“No se puede usar la luz eléctrica y el aparato de radio, o echar mano
de modernos medios clínicos y médicos cuando estamos enfermos, y al
mismo tiempo creer en el mundo de espíritus y milagros del Nuevo
Testamento”[3]. ··· Ver noticia ··
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