Fallecía el 17 de marzo por la tarde en la comunidad de León Don Bosco. El entierro tuvo lugar el 18 de marzo en el cementerio de León.

Siempre discreto y servicial el día 17 se marchaba al cielo para seguir protegiendo desde allí a su amada comunidad educativa del Bosco de León.
La comunidad salesiana y su familia sentimos su muerte y creemos en lo que Jesús proclama en el Evangelio: “Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque haya muerto vivirá” (Jn 11,25)
Que Dios le conceda la recompensa merecida de su larga vida entregada como salesiano consagrado.
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