domingo, 23 de octubre de 2016
Ecumenismo de sangre
Gabriel Mª Otalora
Así ha definido el Papa Francisco a la persecución de los cristianos ante la delegación de la Conferencia de Secretarios de la World Christian Communions, el pasado miércoles 12 de octubre: ecumenismo de sangre, una tragedia que no es noticia para la mayoría de la sociedad de nuestro Primer Mundo, y eso que somos muchos los que todavía nos profesamos como seguidores de Cristo.
¿Por qué suman más mártires de la fe en el siglo XX que en los anteriores diecinueve siglos juntos? El 65% de todos los mártires cristianos en la historia fueron asesinados en el siglo XX. Ante esta realidad, cuatro grandes razones destacan para entender esta persecución que no tiene visos de mermar en el siglo actual.
1 El cristianismo se expande con fuerza en países pauperizados y conflictivos tal y como nos enseñó Cristo, que mostraba preferencia por los más desvalidos. Países mal gobernados e inestables en los que prima la violencia y cualquier irrupción novedosa que amenace el status quo es vista como un enemigo al que hay que perseguir sin compasión. Comunismos y otras dictaduras de diferente signo y poder convertidos en los lugares más peligrosos del mundo.
2 La demás religiones, especialmente el islamismo, que es causa directa de persecución a los cristianos en 41 de los países de los 50 países más perseguidores de los cristianos.
3 A veces se mezcla lo anterior con visualizar al cristianismo como un ariete de Occidente en clave de choque de civilizaciones que produce un odio aglutinador percibiendo a la religión cristiana como agresión en lugar de liberación.
4 Las grandes mafias internacionales que no permiten que una religión liberadora como la cristiana, prenda en sus conductas y altere con su denuncia profética el mundo de los negocios corruptos a escala estatal e internacional. Mafias que suelen vivir al amparo de países occidentales con democracias asentadas que tienen intereses estratégicos en el Tercer Mundo ignorando los derechos humanos en la práctica.
Actualmente, hay más de 150 millones de cristianos perseguidos en el mundo. A la cabeza de los países perseguidores se encuentra Corea del Norte el único del mundo en el que hay “persecución religiosa absoluta”. Inmediatamente después de Corea del Norte, ocupa el segundo lugar de los países con persecución extrema Arabia Saudita, cuyos mandamases son viejos amigos del Reino de España; Afganistán, Irak, Somalia, las Islas Maldivas, Malí, Irán, Yemen, Eritrea y Siria. Después aparecen India, China, México, Bután, Colombia, la antigua Birmania… Pero son muchos más países donde ser cristiano es incómodo y hasta peligroso (Brasil, los países del Magreb y centro África, y algunos países centro y sur americanos, etc.
Estamos ante uno de los Derechos Humanos reconocidos por la mayoría de la comunidad internacional, la libertad religiosa, que no está siendo respetada. Merece la pena una reflexión pero alejados de cualquier tentación maniqueísta.
Ante la inminencia de un próximo gobierno en España
Un grupo de curas (Evaristo Villar, Javier Baeza, Benjamín Forcano, Jorge de Dompedro, Eubilio Rodríguez, Pedro Serrano, Daniel Sánchez, Xavier Alegre, Pedro Sánchez Menéndez, José Arregi, José Cruz Igartua, Juan Barreto y Ángel Arbeteta Losa
Como ciudadanos hemos seguido de cerca la coyuntura política de nuestro país y hemos ejercido nuestro derecho a participar en la vida pública y a votar en las últimas elecciones. En el momento actual, consideramos importante hacer pública nuestra posición como curas, conscientes de que la crisis provocada nos atañe como ciudadanos y nos toca especialmente por mantener la Iglesia católica con su jerarquía un peso notoriamente conservador en nuestro país, y ver amenazada, sino frustrada, a una mayoría social que ha votado por gobierno diferente al actual en funciones.
1. “Lo más urgente ahora, se dice, es tener un gobierno”. Y no se pasa a describir cómo debería ser, lo urgente es tenerlo. Y, como el partido más votado en las últimas elecciones ha sido el PP, lo más urgente es tener un gobierno del PP. Y, como el cabeza de lista es el Sr. Rajoy, lo más urgente es investir cuando antes al Sr. Rajoy para que forme gobierno. Ahora bien, esta urgencia contrasta, a nuestro modo de ver, con la voluntad expresada por una mayoría social (con mayoría también en el Parlamento) que votó por un cambio de orientación política y de gobierno.
Quienes son partidarios de esta urgencia expresan abiertamente sus razones: en primer lugar, es urgente, dicen, porque ahora “que hemos salido de la crisis”, con el gobierno en funciones “se ponen en peligro” muchas cosas importantes, como “la recuperación económica, la creación de empleo, las pensiones, etc.”. Y, en segundo lugar, porque “no hay alternativa” y “los perdedores de las elecciones”, para formar gobierno, tendrían que aliarse con “populistas e independentistas” que “quieren romper o irse de España”.
Ante esto, cabe preguntarse si lo urgente es tener gobierno sin más o tener un gobierno que sirva a la ciudadanía. En este caso, por lo que diremos después, no vale aquello de “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. La ciudadanía no está obligada a elegir aquello que no le resuelve sus problemas o que abiertamente le perjudica. Más que tener pronto un nuevo gobierno, pensamos que interesa, más bien, tener uno que repare los daños y pérdida de derechos que ha infligido el actual en funciones. Porque repetir con el PP significaría entre otras cosas:
*Que para el 90% de la población española, que, sólo entre 2010 y 2014, sufrió rebajas salariales, recortes sociales, subida de impuestos por valor de 242.000 millones de euros, se volverían a repetir, las mismas situaciones.
*Que el capital extranjero, de mano del FMI o de la UE, seguiría aumentando el saqueo de 400.000 millones de euros que ya se llevó entre 2010 y 2014.
*Que el número de hogares con todos sus miembros en paro, que en el primer trimestre de 2015 era de 1.793.000, iría en aumento.
*Que de los 11.746.000 personas en exclusión, un 67 % seguiría sin empleo o mal remunerado, un 62 % sin vivienda y un 46 % sin cobertura sanitaria.
El símil de la enfermedad extrema puede aproximarnos a lo que queremos decir. Cuando el diagnóstico es muy grave y el paciente tiene que elegir entre la alternativa de seguir viendo cómo su vida se acaba o someterse a un operación que, aunque con riesgo, pueda devolverle la salud, lo más frecuente es que el enfermo opte por el riesgo ante la gravedad de la situación. Aquí pasa algo similar, cuando una buena parte de la población española ha experimentado estar en las últimas por la política social que han seguido los últimos gobiernos, principalmente el del Sr. Rajoy, sería muy grave volver a confirmarlo ante la sospecha de que un gobierno alternativo pudiera fracasar. El fracaso, a nuestro modo de ver, ya está en la mala gestión que ha hecho el gobierno que ahora está en funciones.
2. Pero ¿es tan desastroso el gobierno que ha ejercido el Sr. Rajoy? Esto se puede deducir fácilmente desde el referente de cuál sería un buen gobierno para este país en el contexto actual. Y pensamos que en esto no es necesario descubrir el Mediterráneo. Se trata de un gobierno plenamente democrático, honesto, buen gestor de los asuntos comunes y abierto a la globalidad del mundo actual. Y pensamos que el Gobierno del Sr. Rajoy no lo ha sido por las siguientes razones:
En primer lugar, porque no ha sido democrático por haber gobernado, contra el sentir mayoritario del pueblo, apoyado en un Parlamento controlado por la mayoría absoluta del PP y despreciando olímpicamente la oposición minoritaria; porque ha gobernado a base de decretos ley recortando siempre la libertad de la ciudadanía (ley mordaza); porque no ha sido capaz de gestionar la territorialidad del país generando descontento y mucho independentismo cada vez que ha tocado estos temas.
En segundo lugar, tampoco ha sido honesto con la ciudadanía porque ha hecho justamente todo lo contrario a lo que proponía en su programa de elecciones; ha mentido abiertamente, casi compulsivamente, en el Parlamento y a la ciudadanía y ha mantenido una corrupción que ha llegado hasta la misma mesa del Consejo de Ministros, de la que han tenido que salir por este motivo dos y un tercero que tampoco ha despejado satisfactoriamente la sospecha. Y esto que es muy grave no lo absuelven las urnas, por más que resulte el partido más votado, aunque minoritario en el conjunto del país.
En tercer lugar, tampoco ha sido un buen gestor de los asuntos comunes porque ha gobernado para una minoría oligárquica y contra las clases populares. Ahí están los recortes a casi todo lo que afecta a las clases media y baja y el descarado apoyo a los bancos que han sido los verdaderos causantes –no los únicos- de la crisis. Excepto a un 10%, este gobierno nos ha hecho a todos y a todas más pobres y ha acrecentado la separación entre las grandes fortunas y los que están ya en la pobreza severa. Su interesada o mala gestión no ha impedido que el FMI, el Bundesbank y la Troika, con el apoyo de la banca española y de los grandes monopolios, hayan impuesto 7 años de saqueo y recortes al 90% de la población.
Finalmente, no solo ha hecho desaparecer la buena imagen de España fuera del país poniendo en puestos clave a amigos que se han demostrado malos políticos y algunos corruptos, sino que, lo que es particularmente más grave, ha levantado concertinas y expulsado en caliente a migrantes y refugiados, despreciando los convenios internacionales que España tiene firmados.
En definitiva, ha sido un gobierno políticamente mediocre e irresponsable, económicamente partidista y empobrecedor de las clases más necesitadas, judicialmente politizado (ha condenado a jueces de verdadero prestigio y ha elevado a las presidencias de las más altas magistraturas a personas vinculadas al PP), éticamente mentiroso y corrupto.
3. En conclusión: Este no puede ser el gobierno que necesita y merece este país. No se puede esperar que alguien que ha gobernado como lo ha hecho vaya a cambiar ahora por arte de birlibirloque; sería deshonesto confiar el gobierno de este país a un partido y a un presidente con ese pasado. Y sería deshonesto permitirle gobernar porque “lo urgente es tener un Gobierno”. Quienes esto traman se convierten en cómplices de mantener una situación humillante para el país, perjudicial para las clases populares y falto de referencia ética para nuestros jóvenes. No es urgente tener un gobierno a cualquier precio, lo que sí es urgente y necesario es tener un gobierno democrático, honesto, buen gestor de los asuntos comunes y abierto a la globalidad del mundo actual.
El desorden mundial: el espectro de la dominación total
Leonardo Boff
Moniz Bandeira es ante todo un minucioso investigador y, al mismo tiempo, un militante contra el imperialismo estadounidense, cuyas entrañas corta con un bisturí de cirujano. No sin razón fue preso entre 1969 y 1970 , y de nuevo en 1973, por el temible Centro de Informaciones de la Marina (Cenimar), por oponerse críticamente, en el contexto de la guerra-fría, al principal soporte de la dictadura: Estados Unidos.
Los materiales de que dispone le permiten denunciar la lógica imperial presente en el subtítulo: “guerras por procuración, terror, caos y catástrofes humanitarias”. Quien alimenta todavía admiración por la democracia norteamericana y procura alinearse con los designios imperiales (como hacen los neoliberales brasileros), encontrará aquí un vasto material para reflexión crítica y datos para una lectura del mundo más diferenciada.
Dos lemas orientan el centro de poder del estado norteamericano con sus innumerables órganos de seguridad interna y externa: “un mundo y un solo imperio” o “un solo proyecto y el espectro de la dominación total (full-spectrum dominance/superiority)”. Es decir, la política externa norteamericana se inspira en el (ilusorio) “excepcionalismo” del viejo “destino manifiesto”, una variante “del pueblo elegido por Dios, raza superior”, llamada a difundir en todo el mundo la democracia, la libertad y los derechos (siempre según la interpretación imperial que prestan a estos términos) y a considerarse (pretendidamente) “la nación indispensable y necesaria”, “ancla de la seguridad global” o el “único poder” (lonely power).
Ya en el siglo XVIII Edmund Burke (1729-1797) y en el siglo XIX el francés Alexis Tocqueville (1805-1859) presentían que el presidente norteamericano tenía más poderes que un monarca absolutista y que eso degeneraría en una “military democracy” (p. 55). Efectivamente, con George W. Bush a raíz de los atentados a las Torres Gemelas”, se instauró una verdadera democracia militar, con la declaración de la “war on terror” y la publicación del “patriotic act” que suspendió los derechos civiles básicos hasta el habeas corpus y dio permiso para las torturas. Esto, ciertamente, configura un estado terrorista.
Como varios científicos norteamericanos, citados por Moniz Bandeira (p. 470), afirmaron: “ya no hay una democracia sino una “economic élite domination” a la cual debe someterse el presidente. Las decisiones son tomadas por el complejo industrial-militar (la máquina de guerra), por Wall Street (las finanzas), por poderosas organizaciones de negocios y por un pequeño número de norteamericanos muy influyentes. Para garantizar el “espectro de la dominación total” mantienen 800 instalaciones militares en el mundo, la mayoría con ojivas nucleares y 16 agencias de seguridad con 107.035 agentes civiles y militares. Como afirmó H. Kissinger: “la misión de América es llevar la democracia, si es necesario mediante el uso de la fuerza” (p.443). En esta lógica, de 1776 a 2015, o sea, en los 239 años de existencia de los EUA, 218 han sido años de guerra y solo 21 años de paz (p. 472).
Se esperaba que Barack Obama diese otro rumbo a esta historia violenta. Ilusiones. Cambió solo los nombres, pero mantuvo todo el espíritu excepcionalista y las torturas en Guantánamo y en otros lugares fuera de Estados Unidos como en tiempos de Bush. A la “perpetual war” le dio el nombre de “Oversee Contingency Operation”. Por decisión personal (penal), autorizó cientos de ataques con drones y con aviones no pilotados, matando a los principales líderes árabes (p. 476).
Con cierta decepción, Bill Clinton constató: “Los Estados Unidos no han vencido ninguna guerra desde 1945” (p. 312). De Irak huyeron en silencio en la oscuridad de la noche (p. 508).
El libro de Moniz Bandeira entra en detalles mínimos sobre la Guerra en Ucrania, en Crimea y en el Estado Islámico en Siria, con nombres de los actores principales y fechas.
La conclusión es avasalladora: “Dondequiera que intervienen Estados Unidos con el “specific goal of bringing democracy”, el objetivo específico de llevar la democracia, esta se compone de bombardeos, destrucción, terror, masacres, caos y catástrofes humanitarias… entran para defender sus necesidades e intereses económicos y geopolíticos, sus intereses imperiales” (p.513).
La cantidad de informaciones presentadas sustentan esta afirmación, no obstante las limitaciones que siempre podrán ser aducidas.
Leonardo Boff es articulista del JB online y escribió Ethos Mundial: un consenso mínimo entre los humanos, Record 2009.
Traducción de Mª José Gavito Milano
Bien por el párroco “¡¡¡cristiano!!!” de Sant Miquel de Palma, (Mallorca)
Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara
Me refiero al presbítero que celebraba la Eucaristía, el 9 de Febrero de 2014, en Sant Miquel de Palma, (Mallorca), cuando un grupo de entre veinte y treinta individuos, -“ciudadanos, hijos de Dios”, los llamó muy bien el párroco-, partidarios de la ley de despenalización del aborto, invadió el lugar de la celebración, con gritos, pancartas y consignas, alterando, y alborotando, la celebración. Llamado a declarar como testigo, el párroco, cuyo nombre no ha trascendido, dio un testimonio que a mí me parece, humanamente, muy respetuoso, maduro, democrático, tolerante, caritativo, y, por todo ello, muy cristiano. Hizo afirmaciones como las siguientes: “sus razones tenían (¿estará más transcrito y el texto sería “tendrían”?) para actuar así”. Como también aseguró que “Hubo un encontronazo, contacto físico, pero no agresividad por ninguna de las dos partes”. Yo he tenido alguna interrupción preocupante durante la Eucaristía, y pienso que el cura de Sant Miquel actuó como se espera de un pastor en su declaración como testigo: diciendo la verdad que el sintió en el momento. Los jóvenes han sido condenados a un año de prisión. El Fiscal pedía un año y seis meses, petición a la que se adhirió la acusación particular, promovida por el obispado de Palma de Mallorca, que rebajó los cuatro años que solicitaba en un principio.
Estoy casi seguro de que mis lectores coincidirán conmigo en que la actitud del cura fue bastante más cristiana que la del obispado, porque tuvo en cuenta algunas de las enseñanzas más emblemáticas de Jesús: el perdón al enemigo, el no juzgar, el no condenar, el amor, en suma, “como Él nos amó”. No es que tenga por lema criticar a los obispos, pero sí el de denunciar actitudes que no me parecen ejemplares. Tal vez esta actuación haya sido más del “obispado” que del obispo, pero es importante que los responsables de una institución con el nombre, a toda plana, de cristiana, como es, y una de las más significativas, una diócesis de la Iglesia, es responsable de que si no aparece como perfecta desde el punto de vista del Evangelio, por lo menos no desentone.
Yo tengo muy claro que a las comunidades, instituciones, colectivos, empresas, o entes parecidos, que ostenten el adjetivo de cristianos, hay que exigirles que no contradigan gravemente esa apelación, porque en ese caso estarían siendo un contra-signo. No es lo mismo que el enjuiciamiento que merece el individuo, el fiel cristiano, en nuestro caso, al que no debemos enjuiciar, como tal fiel individual, es decir, de modo personal, sino sólo en su faceta de un cargo ministerial. Quiero decir con esto que podemos, y debemos enjuiciar, y hasta denunciar proféticamente, al Obispo, pero no a Pepito, que lo es en ese momento.
A este respecto, recuerdo un hecho anecdótico que sucedió en nuestra vice-provincia de los Sagrados Corazones de Brasil: uno de nuestros compañeros iba a abandonar la Congregación, y solicitaba, un poco de mala manera, una ayuda económica, para poder comenzar su nueva etapa con alguna garantía. En aquel momento yo era miembro del consejo vice-provincial. Y mi postura fue la siguiente al dar mi opinión a los compañeros del Consejo: a nuestro hermano, vamos a llamarlo Hermenegildo, no lo podemos juzgar en su comportamiento, si es o no muy generoso, o muy cristiano. No debemos entrar en esas valoraciones. Pero nosotros somos representantes de una entidad, una Congregación religiosa, que tiene la obligación de comportarse de acuerdo con esa denominación, y no ser piedra de escándalo para nadie, aunque nuestro compañero no tenga derecho a que atendamos a su petición. De hecho, el episodio se zanjó con una ayuda, incluso un poco mayor de la solicitada.
Es por las consideraciones que he expuesto en estas líneas por las que he denominado de “cristiano ” al párroco de Sant Miquel de Palma de Mallorca, y he puesto reparos a la primera actuación del obispado. Después rectificó un poco. Solo un poco, porque no desistió de ejercer la acusación particular. ¿Qué hace una institución tan oficialmente cristiana emprendiendo una acusación de ese tipo, contra unos jóvenes, seguramente bautizados, y fieles, por tanto, de la misma institución acusadora? Pero aunque no fueran fieles, el criterio debería seguir siendo el mismo: poner la otra mejilla. Esta es la mejor manera de evangelizar, demostrar que la Buena Noticia del Reino es verdad, y se cumple.
Toda una mujer
Agustín Cabré
Antonia Brenner murió el 17 de octubre, hace ya tres años.
Los encarcelados en la carcel-peninteciería de Tijuana, siguen llamándola “mamá”.
Nacida entre los algodones de la opulencia, allá por Beverly Hills, creció en el ambiente de los astros de cine. Inserta en ese mundo de oropeles, se casó a los 18 años, se divorció, casó nuevamente y se divorció por segunda vez, y tuvo ocho hijos de sus dos esposos. Un día, accediendo a un compromiso que cumplió de malas ganas, visitó la cárcel de la Mesa, en Tijuana. Lo que vio allí le alborotó el corazón. Cada vez que pudo volvió a la penitenciaría para llevar algo de consuelo, alivio, compañía, sustento y medicinas a las mujeres y a los varones encarcelados.
Cuando sus hijos crecieron, Antonia vendió o repartió sus propiedades y logró que el Alcaide de la prisión le diera una celda como alojamiento. Así se quedó a vivir al interior de la penitenciaría, viviendo al mismo nivel que los reclusos.
Invitó a sus amistades a interesarse por las necesidades de los encarcelados, y de modo especial invitó a mujeres mayores de 45 años a organizarse para servir a los menos afortunados.
Treinta y dos años estuvo Antonia viviendo al interior de la cárcel de Tijuana. Su grupo de amigas tomó el nombre de Siervas Eudistas de la Undécima Hora, un título que recordaba que nadie por edad ni condición quedaba excluido del llamado a ser prójimo de los caídos.
Toda su casa fue una celda de 3 metros cuadrados en la sección femenina de la penitenciaría, viviendo como las internas. Cada mañana formaba fila junto a las reclusas y gritaba su nombre respondiendo a las ordenanzas.
Los traficantes de droga, los ladrones, los asesinos, los violadores, gente que estaban marcados por la sociedad como violentos y peligrosos, fueron sus amigos. Ellos recibían el consuelo, le contaban sus tragedias, le pedían que estuviera junto a ellos en las horas más duras.
En este tiempo en que la sociedad se ve remecida por el grito de justicia que exige respeto, dignidad, consideración y reconocimiento a la mujer en cuanto tal, por ser persona humana, imagen y semejanza de la maternidad de Dios que es creador de vida, vale la pena rescatar el testimonio de Antonia Brenner.
Como hija de Beverly Hill, crecida en un ambiente de farándula y de la fantasía del cine, ciertamente que también ella se desnudó y lo hizo para siempre: se quitó los vestidos de seda, los adornos de joyería, la indumentaria de bataclana, y quedó ante los ojos de Dios y del mundo, tal como era: una persona que entendió que el que no vive para servir, no sirve para vivir.
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