FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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jueves, 3 de septiembre de 2026

¿Cuáles son los retos del nuevo curso escolar para la escuela católica?

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El mes de septiembre siempre trae consigo la habitual mochila de nervios, propósitos y preparativos. Sin embargo, para la
red de escuelas católicas en España, el arranque de este próximo curso escolar llega con un peso adicional.

En este sentido conviene hacer un barrido de las claves que Escuelas Católicas, la principal patronal que agrupa a los centros educativos católicos concertados de nuestro país, ha ido dejando en sus posicionamientos públicos de estos últimos tiempos. Así, se puede entender que su mensaje de cara a los próximos meses es tan claro como preocupante: el sector atraviesa un momento sumamente delicado que lo sitúa en un verdadero “riesgo estructural”.

A través de unas declaraciones de los últimos meses de su secretario general, Pedro Huerta, la institución ha puesto sobre la mesa una serie de demandas urgentes dirigidas a las distintas administraciones públicas. Si te interesa el panorama educativo y cómo puede afectar a miles de familias y docentes en este nuevo curso, aquí están los principales desafíos a los que se enfrenta la escuela católica –más allá de su continua construcción de la identidad específica–.

1. La asfixia de la financiación y el “coste real”

El problema económico sigue siendo el talón de Aquiles histórico de la educación concertada, pero este año la situación ha alcanzado niveles críticos. Escuelas Católicas denuncia un déficit crónico en la financiación de sus centros.

La raíz del problema, según apuntan desde la patronal, es la insuficiente actualización de los módulos económicos de los conciertos y la ausencia clamorosa de un estudio real sobre cuánto cuesta de verdad mantener un puesto escolar, un cálculo que lleva sin actualizarse de manera rigurosa desde el año 2006. Esta inmovilidad financiera está “asfixiando” la viabilidad diaria de los colegios y, para la institución, alimenta la sospecha de que exista una estrategia de fondo para ir debilitando progresivamente la red.

2. El invierno demográfico y la crisis en Educación Infantil

El descenso continuado de la natalidad en España está obligando a todo el sistema a reajustarse, pero las soluciones propuestas no están exentas de polémica.

Uno de los choques más fuertes para este curso gira en torno a la propuesta del Ministerio de Educación de reducir las ratios de alumnos en el primer ciclo de Educación Infantil. Lejos de verlo como una medida de desahogo, Escuelas Católicas ha lanzado una dura advertencia: esta bajada de ratios provocará una “grave crisis en el sector”, advirtiendo incluso de que podría abocar al cierre a numerosos centros infantiles de titularidad privada al hacerlos económicamente insostenibles.

3. La burocracia que devora el tiempo de enseñanza

Cualquier docente sabe que el papeleo ha aumentado drásticamente en los últimos años, pero la situación ha llegado a un punto de saturación. La patronal lamenta que el exceso de carga burocrática está restando un tiempo que debería ser sagrado: el dedicado a la atención directa y personalizada del alumnado.

El diagnóstico es contundente: los colegios están dejando de ser espacios puramente educativos para convertirse en “registros” al servicio de las consejerías y delegaciones de educación. Revertir esta tendencia y devolver a los profesores a su verdadera vocación –enseñar y acompañar– es uno de los propósitos innegociables para este año académico.

4. Garantizar la equidad y la libertad de elección real

Frente a las trabas administrativas, la escuela católica sigue reivindicando una pluralidad educativa que no se quede solo en el papel. El objetivo es que las familias puedan ejercer su derecho a la libre elección de centro sin que su cuenta corriente sea un impedimento.

Para lograr esta equidad real en el próximo curso, la patronal exige a la Administración medidas concretas, destacando la necesidad de reforzar el sistema de becas para que estas cubran también servicios que hoy son esenciales para la conciliación familiar, como el comedor o el transporte escolar.

A pesar de este diagnóstico crítico, el sector no tira la toalla. Escuelas Católicas sigue apelando al diálogo constante y a la unidad de toda su comunidad (titulares, sindicatos, docentes y familias). De hecho, gran parte de este debate sobre el futuro, la identidad y la resiliencia de la red se abordará en profundidad a finales de noviembre de 2026, cuando la institución celebre en Madrid su nuevo Congreso reuniendo a miles de profesionales bajo la premisa de seguir “pensando juntos” y sin buscar “recetas mágicas”.

El curso comienza con interrogantes, pero también con la firme voluntad de una red educativa que se niega a que su voz sea silenciada.

Constantino Bada Prendes: una Iglesia con rostro humano en tiempos de frontera -- José Carlos Enríquez Díaz

 


diosenlafrontera

La voz de Constantino Bada Prendes se consolida como la de un pastor sólido, creíble y necesario, capaz de leer la realidad sin simplismos y de situar en el centro a quienes más sufren.
Desde esa autoridad moral, su mirada sobre la inmigración interpela con fuerza: detrás de cada llegada hay historias de dolor, desarraigo y lucha por sobrevivir que reclaman no indiferencia, sino una respuesta valiente de acogida, justicia y humanidad. Ver noticia original

SANTIAGO MATAMOROS SE APEA DE SU CABALLO Escrito por alberto


Decía el barón Von Hügel; “Siempre la verdad, nunca la ortodoxia”. Aunque los templos sometidos a las jurisdicciones episcopales españolas muestran las imágenes de Santiago Matamoros para veneración de los fieles, VOX y PP  han rebajado sus afrentas a Marruecos pese a pedírselas al gobierno español. Don Abascal y don Núñez no pueden olvidar a Trump. Ambos imitan a Uriach Heep, personaje dickensiano que encarna la adulación y el servilismo políticos. 

Unos hechos relacionados con la situación de Ceuta y que no he visto narrados en los medios españoles, han sido mencionados por Ahmed Toufiq, ministro de asuntos religiosos del comendador de los creyentes y sultán alauita, ante Mohamed VI el día 24 de agosto, festividad católica de San Bartolomé apóstol y víspera del aniversario del nacimiento del profeta Mahoma. El ministro recordó que antes de que en 1580 Ceuta fuera sometida a soberanía española, nacieron en ella el Cadí Ayyaf y Al Azafi, dos teólogos marroquíes que murieron hace 700 años y habló de la lucha sagrada sobre las ciudades ocupadas. El 11 de agosto la televisión saudí, Asharq News y el 21 del mismo mes el canal marroquí 2M plantearon los derechos históricos y geográficos sobre las dos ciudades ocupadas. El ególatra inmisericorde ministro de Exteriores español se ciñe a que habla varias veces al día con su homólogo marroquí. Gasto no contemplado en el presupuesto de su ministerio pues llevamos cuatro años sin presupuesto en un claro ejemplo de respeto constitucional. 

El grupo de hackers Jabaroot divulgó precisamente el día del aniversario del nacimiento del Profeta, bendito sea, la identidad de miles de ciudadanos marroquíes que trabajan para la DGSN (Seguridad nacional del país) o para la DGST(Espionaje interior) en el que aparecen 5 miembros de la embajada alauita en Madrid y 11 vicecónsules en España. Entre los que se encuentra el de Barcelona para que mantenga contacto con ALIANÇA catalana, VOX de Catalunya y JUNTS . El historiador Bernard Lugan, miembro del consejo del Front National leoenisto, hoy RN ha abogado estos días por la marroquneidad de los dos enclaves españoles. La europeidad de la ultraderecha que pretende ganar todas las elecciones en tanto se celebren, deberían aclarar este punto para que don Abascal y don Núñez vayan a besar el hombro del sultán antes de que quien no les conozca que les vote.

La cohorte de ministros de ambos géneros visitantes de Ceuta enviados por el presidente pretenden conseguir lo que Coriolano de Shakespeare: “Aniquilar lo imposible para hacer sencillo lo que no puede ser”. Así estamos. Dum spiro spero. Mientras tengo vida tengo esperanza. Alberto Revuelta 

CEUTA: LA DESESPERACIÓN NO PUEDE CONVERTIRSE EN CRUELDAD

 circuloindependiente


Ceuta está agotada. Está desbordada, asustada y profundamente herida. Sería injusto analizar lo que ocurre estos días sin reconocer la desesperación de una ciudad que se siente abandonada, obligada a afrontar prácticamente sola una crisis migratoria, humanitaria y de seguridad de enormes dimensiones.

Los ceutíes tienen derecho a exigir respuestas. Tienen derecho a reclamar seguridad para sus calles, recursos para sus servicios públicos y soluciones inmediatas a unas administraciones que no han estado a la altura. Tienen derecho a denunciar que no se puede descargar sobre una ciudad de apenas 85.000 habitantes una responsabilidad que corresponde al Gobierno de España, a Marruecos y a la Unión Europea.

Comprendo su miedo. Comprendo su indignación. Comprendo el hartazgo de quienes llevan semanas conviviendo con una situación extraordinaria, viendo cómo se altera su vida cotidiana mientras las soluciones llegan tarde, mal o sencillamente no llegan.

Pero comprender la desesperación no significa justificarlo todo.

Impedir que un ser humano pueda beber agua potable o llevarse algo a la boca en medio de una tragedia humanitaria es propio de desalmados.

Un grupo de vecinos trató de bloquear el paso de los vehículos de Cruz Roja que transportaban comida y agua hasta la playa de El Trampolín. La policía consiguió finalmente abrirles paso y restablecer el reparto. En Playa Benítez, otro grupo irrumpió en un asentamiento, destruyó las precarias pertenencias de los migrantes y quemó parte del campamento. Son hechos estremecedores que no pueden relativizarse ni esconderse detrás del malestar ciudadano. El País informó en directo de ambos episodios.

Negar la comida y el agua no es una protesta política. No es una medida de seguridad. No es una forma legítima de exigir soluciones. Es castigar a personas indefensas por una crisis que no han provocado ellas.

Quien quiera pedir responsabilidades debe dirigir su indignación hacia quienes tenían la obligación de anticiparse, coordinarse y actuar. Hacia quienes han convertido Ceuta en escenario de sus cálculos diplomáticos, electorales o geopolíticos. Hacia quienes utilizan la inmigración como instrumento de presión. Hacia quienes han dejado solos durante demasiado tiempo a sus ciudadanos y también a las organizaciones humanitarias.

Pero nunca hacia el sediento. Nunca hacia el hambriento. Nunca hacia el niño que duerme en el suelo o la mujer que ha cruzado una frontera arriesgando su vida.

Porque una frontera debe ser gestionada y protegida, por supuesto. El Estado tiene la obligación de garantizar la seguridad, identificar a quienes han entrado irregularmente, perseguir cualquier delito y ofrecer respuestas rápidas y eficaces. Defender los derechos humanos no significa negar los problemas de convivencia ni mirar hacia otro lado ante la violencia. Cualquier agresión, la cometa quien la cometa, debe investigarse y sancionarse.

Pero nada de eso autoriza a dejar sin agua o alimentos a miles de personas.

Lo más peligroso de cuanto está sucediendo en Ceuta es que algunos comiencen a considerar normal lo que hace apenas unas semanas habría resultado insoportable. Ese es el triunfo de quienes llevan demasiado tiempo sembrando odio, miedo y terror contra las personas migrantes. Cuando se señala sistemáticamente a seres humanos como invasores, delincuentes o enemigos, la barbarie termina pareciendo aceptable. Primero se les quita el nombre. Después, el rostro. Finalmente, se pretende quitarles hasta el derecho a comer y beber.

Las palabras tienen consecuencias. También las tienen los discursos políticos que convierten el sufrimiento humano en combustible electoral. Quienes agitan el miedo desde un despacho, un plató o una tribuna quizá no bloqueen personalmente los camiones de ayuda, pero contribuyen a crear el clima moral en el que alguien puede llegar a pensar que impedir el paso de Cruz Roja es una acción legítima.

También sería profundamente injusto identificar estas conductas con toda Ceuta. Durante las primeras semanas de la crisis fueron muchos los ceutíes que ofrecieron comida, agua, ropa e incluso sus propias casas a quienes acababan de llegar. Vecinos como Sabah Hamed llegaron a preparar cientos de comidas diarias mientras reclamaban, al mismo tiempo, una intervención urgente de las instituciones. Esa es también Ceuta: una ciudad solidaria que ayuda incluso cuando se siente abandonada. RTVE recogió esa extraordinaria movilización vecinal.

Por eso debemos evitar dos simplificaciones igualmente injustas: ni todos los migrantes son delincuentes ni todos los ceutíes son xenófobos. La inmensa mayoría son personas atrapadas en una situación insoportable, provocada y agravada por decisiones políticas que no dependían de ellas.

Ceuta necesita seguridad, medios, coordinación, presencia institucional y una estrategia migratoria europea. Necesita que España y Europa asuman que la frontera sur no puede gestionarse abandonando a una ciudad a su suerte. Necesita soluciones, no visitas oportunistas, consignas incendiarias ni discursos pronunciados desde la comodidad de quien mañana regresará a su despacho.

Y las personas migrantes necesitan una atención humanitaria mínima mientras se determina su situación. Agua, comida y asistencia sanitaria no son premios por haber entrado legalmente en un país. Son derechos elementales vinculados a la dignidad humana.

Podemos discutir sobre fronteras, expulsiones, asilo, cooperación con Marruecos, seguridad o políticas migratorias. Debemos hacerlo. Pero existe una línea que ninguna sociedad democrática puede cruzar: convertir el hambre y la sed en instrumentos de castigo.

Negar a las ONG la posibilidad de entregar comida y agua no protege ninguna frontera. No resuelve ningún problema. No devuelve la normalidad a Ceuta.

Solo destruye nuestra humanidad. Ninguna ideología, ninguna bandera y ningún discurso político pueden justificar semejante crueldad.

El dilema de la Iglesia en Alemania ante el auge de la extrema derecha -- Martin Scheuch

 


Religión Digital

Las próximas elecciones en el este del país ponen en jaque la financiación de las parroquias y abren una brecha ideológica entre los obispos y sus propios fieles.
Para comprender el panorama político actual en Alemania, es necesario entender su sistema de partidos y el funcionamiento de sus gobiernos autonómicos (los Länder). A diferencia de los sistemas puramente bipartidistas, la política alemana se ha basado históricamente en la búsqueda de consensos entre grandes bloques: el bloque conservador de la Unión (formado por la CDU y su ala bávara, la CSU) y los socialdemócratas (SPD), a los que tradicionalmente se sumaban partidos bisagra como los liberales (FDP) o Los Verdes. Ninguna formación suele gobernar en solitario. Ver noticia original

Las vedrunas que acompañan a los migrantes: «Ceuta necesita respuestas valientes, solidarias y humanas»


 Religión Digital

Reflexión enviada a Religión Digital por la comunidad Vedruna de Ceuta que, como afirma en este escrito –titulado «Ceuta clama por una acogida digna y justa para las personas migrantes–, «está viviendo con profunda preocupación e impotencia una situación humanitaria que interpela nuestra conciencia, nuestra fe y nuestro compromiso con la dignidad humana». Ver noticia original

León xiv pide transformar las armas en herramientas para cuidar la vida

 


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En la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el Papa relaciona la guerra con la degradación ambiental y reclama que los recursos destinados a destruir se pongan al servicio de la tierra, de la paz y de los más pobres.

Cada 1 de septiembre, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación. Este día abre también el Tiempo de la Creación, una iniciativa ecuménica que reúne a cristianos de distintas confesiones y se prolonga hasta el 4 de octubre, festividad de san Francisco de Asís.

Con esta ocasión, León XIV preside una misa en el Jardín de la Madonnina del Borgo Laudato si’, situado en los Jardines Pontificios de Castel Gandolfo. Este espacio, impulsado por Francisco, pretende funcionar como un lugar de formación y experimentación donde el cuidado ambiental pueda traducirse en prácticas concretas. En la celebración se utiliza el formulario específico de la «Misa por el Cuidado de la Creación», incorporado recientemente a la liturgia católica.

El mensaje del Papa para esta jornada lleva por título una conocida profecía de Isaías: «Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas». La imagen expresa el sueño de transformar aquello que destruye la vida en instrumentos capaces de alimentarla y sostenerla.

León XIV recuerda que las guerras y la crisis ecológica no son dos problemas separados. Los conflictos armados, además de matar, expulsar a poblaciones enteras y destruir ciudades, contaminan el agua y el aire, arrasan ecosistemas y reducen la capacidad de producir alimentos. La destrucción ambiental genera después más pobreza, desplazamientos y conflictos. Se crea así un círculo de violencia cuyas consecuencias permanecen durante generaciones.

Esta mirada amplía considerablemente lo que solemos entender por ecología. Cuidar la creación no consiste solamente en reciclar, consumir menos plástico o proteger determinados espacios naturales. También exige preguntarnos cuánto dinero dedicamos a las armas, qué intereses económicos alimentan las guerras y quién termina pagando la destrucción de los recursos necesarios para vivir.

El Papa propone una «conversión ecológica» que no se limite a introducir algunos cambios externos. La pérdida del sentido de los límites, el deseo de dominio y la búsqueda del beneficio inmediato nacen también de una forma de mirar al mundo y a las demás personas. Por eso, la transformación de las estructuras necesita ir acompañada por una transformación del corazón.

«Lo que ha sido utilizado para la destrucción puede ser redirigido hacia la vida», afirma León XIV. Hacia el cuidado de los pobres, el alimento de quienes pasan hambre, la reconciliación y la protección de la creación. No se trata de una llamada ingenua: significa cambiar prioridades políticas, económicas y personales.

La tierra y quienes viven en ella comparten la misma herida. No podemos defender la naturaleza mientras aceptamos que las personas sean expulsadas, bombardeadas o condenadas al hambre. Tampoco construiremos una paz duradera sobre territorios devastados y recursos esquilmados. Cuidar la creación pasa por decidir si continuamos invirtiendo cada vez más en armamento o comenzamos de verdad a transformar las espadas en arados.

Inma Calvo Torrejón

Fuentes consultadas: Vatican News y Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Del “milagro” al desastre “total”

 


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No puedo evitar sentir que, frente a la “prepotencia” con la que llegó el gobierno entrante con su “Patria milagro” donde parecía que al otro día íbamos a pasar a vivir en el cielo, la realidad está dando un “golpe fuerte” que ojalá supieran leer y poner en práctica, aunque lo dudo totalmente porque están enceguecidos con su autosuficiencia.

Una mirada algo “maliciosa” hace pensar que no les sirvió de nada tanto rezo en la toma de posesión. Pareciera que ni la bendición judía, cristiana y católica, trajeron protección. Tampoco el “aleluya”, cantado por Maia y ni la imagen de la Virgen de Fátima, lograron protegernos. Menos aún, las fuerzas militares a las que Abelardo considero público fundamental de sus primeras palabras dirigidas a la nación. Esto cuestiona fuertemente esa fe ingenua que pide “milagros” y no ha entendido que la oración es el diálogo con nuestro Dios para entender lo que él quiere de la humanidad y nosotros disponernos a trabajar por ello. Ni Dios hace milagros extraordinarios ni nuestras oraciones mueven los hilos del cielo a nuestro favor.

Y si seguimos con los pocos milagros que vemos, constatémoslos en los nombramientos que cada día nos preocupan más. Nada de independencia de los de “siempre”, nada de, “cero corrupción” en el pasado o presente de muchos de los designados, nada de “mérito propio” -anunciaron el nombramiento de una ministra cuya hoja estaba en el banco de talentos que creó el gobierno, pero ni el banco siguió funcionando, ni hemos tenido más anuncios de nombramientos sin intereses del gobierno-. Y mucho que decir de lo que cada ministro va proponiendo como “milagro”: batalla cultural, fracking, recorte de derechos, privatización de la educación, inseguridad laboral, etc.

Sobre el “Libro de la verdad” -que cómo le pregunto Pilatos a Jesús en el evangelio de Juan: ¿qué es la verdad? (Jn 18, 38) sin que Jesús respondiera, nos lleva a preguntarnos la verdad de quiénes y con qué propósito. Demasiada utilización de la palabra “verdad” en un entramado político que parece estar muy lejos de ella. Igual están diciendo con el presupuesto presentado para este año, en que se apoyan en “la verdad” delo que ocultaba el anterior gobierno, para justificar la enorme cifra que hará de nuestro país una patria más dependiente de los créditos millonarios y ajustará los bolsillos de todos tarde o temprano.

Muchas otras cosas se podrían seguir diciendo de este “no-milagro” que está resultando ser este gobierno. Pero solo quiero fijarme en otro aspecto. La “paz total” propuesta de Petro, que en verdad, fracasó. Pero el esfuerzo por hacer algo mejor no se logrará cerrando “definitivamente” el diálogo y poniendo en “la fuerza de las armas” la solución de la violencia que no logramos erradicar de nuestro país. Y, es de esperar que, si a esos grupos armados se les dice que van a acabar con ellos en 60 días, comiencen con retaliaciones y vuelva “la horrible noche” de la violencia, la violación de derechos humanos, la muerte.

Para distraernos un poco, los medios de comunicación nos repiten la noticia de la caída de cabecillas, extradiciones y mega cárceles. Si lo están consiguiendo… no parece que hubiera un ejército tan debilitado… o por que llega un nuevo general ¿se logran las capturas? En fin, creo que de milagros nada y de “desastre total” mucho. Duele el país y el retroceso será enorme. El desgaste por defender lo conseguido nos abrumará. Eso sí, lo que da fortaleza es la inmensa solidaridad de la gente común ante los desastres naturales y la resiliencia de muchos para seguir creyendo y trabajando por un país de paz y bien común y no de guerra y primacía de los de siempre.

Consuelo Vélez

Enviado a la página web de Redes Cristianas

León XIV: Auctoritas moral mundial y defensor de la dignidad humana

 


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El 15 de mayo de 1891 el papa León XIII publicó la encíclica Rerum novarum, que ponía la primera piedra de un nuevo discurso en la Iglesia católica: la doctrina social. Con ella intentaba dar respuesta a los problemas creados por la Revolución industrial, sobre todo la explotación de la clase trabajadora y las condiciones infrahumanas en las que vivían los sectores populares. Llegaba ciertamente con cuarenta y tres años de retraso, ya que en 1848 Marx y Engels publicaron el Manifiesto comunista, pero era la primera vez que el Vaticano abordaba la cuestión social monográficamente en una encíclica.

El 15 de mayo de 2026, 135 años después, el papa León XIV, que eligió ese nombre en un guiño a León XIII, ha publicado la encíclica Magnifica humanitas. Sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial (IA). Es la primera vez que un papa aborda con rigor científico el tema de la inteligencia artificial como uno de los desafíos más importantes de la nueva era que, junto con la digitalización y la robótica, está trasformando nuestro mundo y la vida de los seres humanos. Y lo hace con una de las más lúcidas reflexiones globales que conozco, caracterizada por una sólida fundamentación interdisciplinar en la que implica a la antropología, la filosofía, la ética, la teología y las ciencias sociales y políticas.

Ninguno de los campos del saber, del quehacer humano y de la naturaleza se siente inmune ante la IA: el trabajo, la educación, la cultura, la ciencia, el arte, la economía, la comunicación, la literatura, la gobernanza, los derechos humanos, la dignidad humana. Todos se ven afectados por ella y con frecuencia no respetando la dignidad humana, sino sometiendo a los seres humanos al poder tecnocrático opresor y deshumanizador y convirtiéndolos en simple mercancía.

Se invierte así el imperativo categórico kantiano: el ser humano deja de ser fin en sí mismo y se convierte en simple medio para la consecución de objetivos espurios que vulneran y alienan la dignidad humana inalienable. Reflexión antropológica En su reflexión antropológica, la encíclica llama a evitar toda equiparación de la inteligencia humana con las inteligencias artificiales. Éstas no viven una experiencia, ni tienen «carne», no maduran en las relaciones humanas, no conocen lo que significa el amor, la amistad, la responsabilidad, no tienen conciencia moral, simulan empatía y comprensión, pero carecen de horizonte afectivo, relacional y espiritual.

Los seres humanos no somos Prometeo, ni héroes, tampoco dioses, ni siquiera sapientes, desmintiendo así la teoría de la evolución. Somos seres limitados, vulnerables. Precisamente porque experimentamos el límite, la finitud, la vulnerabilidad, el dolor y el fracaso, podemos conocer la dignidad propia y la ajena como inviolables, afirma León XIV. Continuando con la reflexión antropológica, la finitud no nos empobrece; todo lo contrario, nos abre al reconocimiento del rostro de Dios, de los otros y de las otras, nos lleva a construir una fraternidad más grande que nosotros mismos y a reconocer la injusticia como «escándalo».

De la fragilidad y la vulnerabilidad que nos define como seres humanos nacen la compasión, la generosidad, la experiencia espiritual y la adoración a Dios. Como respuesta al transhumanismo y al posthumanismo, que construye un tipo de ser humano artificial, individualista, desvinculado de la sociedad y de la naturaleza, León XIV defiende un humanismo ecológico, relacional, descentrado, descolonizador y solidario con las víctimas del poder tecnocrático. Dicha solidaridad implica tocar la «carne» de quienes sufren, resistir sus mira-das interpelantes, mirar sus rostros, escuchar sus historias, reconocer sus heridas y darles voz.

Es, por tanto, un humanismo muy alejado del falso humanismo del capitalismo llamado «de rostro humano» y del humanismo cristiano que en otras épocas de la historia justificó y legitimó el colonialismo que desembocó en la esclavitud de pueblos enteros y en la destrucción de culturas y civilizaciones .Reflexión ética En el terreno ético, León XIV se confronta directamente con los tecnócratas y los tecnooligarcas —sólo le ha faltado ponerles nombre; los lectores y las lectoras lo hacemos de manera espontánea: Elon Musk, Peter Thiet— que gobiernan hoy el mundo, y desenmascara su poder tecnocrático, que desemboca en tecnofascismo y tecnofeudalismo.

La técnica deja de ser un simple instrumento para convertirse en criterio de conducta y reduce «la creación a objeto de explotación y a las personas a engranajes de un sistema que sea cada vez más eficaz» (n. 92), pero menos humano, (n. 92).La encíclica llama la atención sobre los graves riesgos del poderoso paradigma tecnocrático, entre los cuales cita los siguientes: beneficia sólo a unos pocos, margina a las personas y a los colectivos más vulnerables y deshumaniza las relaciones sociales. Sólo es aceptable el progreso tecnológico que esté guiado por la ética, y no sometido al asedio del mercado, al servicio de la dignidad humana, y no al de la deshumanización. Pero la actual orientación del progreso está muy lejos de seguir esa dirección.

Cada vez está más sometido al asedio del mercado, que desemboca en necrocapitalismo y necropolítica y, en certera expresión de Fran-cisco, crea una cultura del descarte. El resultado no es solamente una Internacional del Odio, sino una Política de la Crueldad. Reflexión política En su reflexión política León XIV tiene muy presente el actual clima bélico generado por los señores de la guerra y se enfrenta a ellos con firmeza y decisión, como viene haciendo en los últimos meses con Trump y Netanyahu al condenar sus intervenciones militares en Venezuela, Irán, Líbano, así como el mantenimiento delos asesinatos contra la población gazatí después delos acuerdos de paz.

En la encíclica hace una llamada a desarmar la IA. Ningún intelectual ha llegado tan lejos en la crítica a la IA.A lo sumo defienden la necesidad de regularla. León XIII entiende —y entiende bien— que no basta con regularla, sino que hay que desarmarla. Él mismo explica el significado de esta palabra: «sus-traerla a la lógica armamentística, que hoy ya no es solo militar sino económica y cognitiva […], romper esta equivalencia entre poder tecnológico y derecho a gobernar […], sustraerla a los monopolios» (n. 110).

Llama a desarmar las palabras y contribuir así a desarmar la Tierra, a decir no a la guerra de las palabras y de las imágenes, a rechazar el paradigma de la guerra, a construir la paz inseparable de la justicia, siguiendo la consigna del salmo 85 de la Biblia judía: «Amor y Ver-dad se han dado cita, Justicia y Paz se besan» (85,11). Afirma con contundencia que ningún algoritmo puede hacer que la guerra sea moralmente aceptable. No existen, por tanto, guerras justas, sino una paz justa, «desarmada y desarmante» (n. 192), como dijera en el primer discurso tras ser elegido papa. Pero la humanidad va en dirección contraria: «está ca-yendo en la cultura violenta del poder» y «la paz ya no se presenta como una tarea a cumplir, sino como un intervalo precario entre conflictos» (n. 192).

En su reflexión política subraya la crisis del multilateralismo, la dialéctica amigo–enemigo en las relaciones internacionales, el debilitamiento y la pérdida de autoridad moral de las instituciones creadas para salvaguardar el destino común de los pueblos y el bien común a nivel mundial, la sustitución del Derecho Internacional por el «derecho del más fuerte», la tendencia a construir la identidad nacional con la creación de un enemigo, el retorno de la lógica del equilibrio armado y de la disuasión (n. 204). El resultado es el avance del «multipolarismo desordenado y conflictivo regido por la desconfianza hacia el otro» (n. 201).

Reflexión teológica En su reflexión teológica, analiza dos modelos de civilización a través de las dos potentes imágenes bíblicas: Babel y Jerusalén. Babel es el símbolo de la uniformidad que aplana las diferencias, de la homogeneización y de la lengua única, del orgullo y la autosuficiencia, dela idolatría del lucro y del sacrificio de la dignidad humana. La reconstrucción de Jerusalén, bajo la guía de Nehemías, es el símbolo de la creación de una ciudad bajo la responsabilidad compartida de todo el pueblo, el reconocimiento del valor del trabajo comunitario, la rehabilitación de las relaciones sociales igualitarias y el respeto a la diversidad.

León XIV llama a evitar el «síndrome de Babel» y a seguir el «camino de Nehemías». Pide recomponer los vínculos sociales, reintegrar a quienes han sido excluidos y curar las heridas provocadas por las diferentes formas de la injusticia: guerras, colonialismo, discriminaciones raciales y de género, explotación y violencia contra pueblos enteros. Contra los tecnócratas y los señores de la guerra que gobiernan el mundo. En su confrontación directa con Trump y Netanyahu y en su condena de la guerra, León XIV está demostrando ser una auctoritas moral mundial.

Con esta encíclica se convierte en uno de los grandes defensores de la dignidad humana, sobre todo de las personas más vulnerables, de los colectivos más empobrecidos y de los pueblos oprimidos; una dignidad cada vez más amena-zada, diría más, pisoteada por los distintos sistemas de dominación: el neoliberalismo, el colonialismo, el patriarcado, el supremacismo blanco, el belicismo, el sexismo, los discursos de odio, el cristoneofascismo, la aporofobia, los fundamentalismos, la necropolítica, la cultura del descarte, el ecocidio, el racismo, la xenofobia… Todos estos sistemas tornan la dignidad humana en indignidad de las mayorías populares.

Estamos ante un documento antropológico, ético, teológico y político fundamental que puede marcar el futuro de la humanidad en lo que se refiere a la IA. Puede cambiar el rumbo en dirección a mejorar la vida de los seres humanos, en vez de convertirlos en esclavos de algo que ellos mismos han creado. Si se siguen las orientaciones de la Magnifica humanitas la IA se convertirá en un instrumento para el mejoramiento de la inteligencia humana. Si no las seguimos, la IA terminará por apropiarse de la inteligencia humana hasta ponerla al servicio de los tecnócratas que mueven sus hilos. Terminaremos sien-do marionetas de los tecnócratas, cuya idolatría no es la adoración al becerro de oro, como la de los hebreos, sino la adoración al oro del becerro, como la de los plutócratas. (Christus. Jesuitasmexico.com. 12/8/2026)

Juan José Tamayo, teólogo

Fuente: Amerindia, (publicado en Redes Cristianas)