FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

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ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




sábado, 24 de marzo de 2012

Teología y sociedad


Cándido Abril Merino, Director de la Universidad Popular de Palencia.

Este es el título de las Jornadas que organizó, aclaremos definitivamente, la Universidad Popular de Palencia, dentro de las cuales estaba la conferencia de Juan José Tamayo y que quizás ponga más en evidencia el comportamiento del obispo de Palencia, ya criticado certeramente en la sección El Acento de este periódico.
Parece que la primera Jornada, “Desde la teología al compromiso social”, impartida por dos sacerdotes católicos, no le importaba demasiado al obispo y sí, solamente, la segunda, porque aparecía un señor que él no consideraba “teólogo católico”, como si esta fuera la condición para haberle invitado a nuestras Jornadas, y no de la que partimos nosotros que es la de contar con “ponentes cuya trayectoria nos ilustre” en el análisis y la reflexión sobre este tema, la teología en relación con las problemáticas sociales.
Afortunadamente, la sociedad palentina no tiene la misma opinión que el obispo y acudió en gran número a participar —sí, participar— escuchando, preguntando y opinando, es decir, poniendo de manifiesto la necesidad de estos debates que organiza la Universidad Popular, también sobre teología; seguramente, porque piensan que como nos dirá Juan José Tamayo “otra teología es posible” y, como se deduce de ciertos comportamientos eclesiásticos, “no solo es posible… sino necesaria”.— Cándido Abril Merino.

El Salvador: La palabra de Monseñor Romero nos continúa estremeciendo


Iván Escobar

(COLATINO)
A 32 años del crimen de Monseñor Oscar Arnulfo Romero, hecho que conmocionó a la sociedad salvadoreña y causó un impacto en la comunidad internacional, muchos siguen su ejemplo, desde humildes campesinos, mujeres viudas, jóvenes que nunca le conocieron físicamente, pero que lo han logrado sólo a través de sus textos, hasta funcionarios que aseguran hoy en día es un referente importante en la sociedad.
Un ejemplo de este seguimiento a su palabra y constante difusión, ha sido José Jorge Simán, un destacado empresario y quién asegura llegó a conocer al religioso en los momentos más oscuros que vivió esta sociedad.
“Su palabra continúa estremeciéndonos con ese tono pausado, profundo y vigente”, concluye Simán, durante una breve exposición, la tarde de este martes, en la iglesia El Rosario, como parte de las actividades organizadas por la Fundación Monseñor Romero.
Simán compartió con varias personas su testimonio, incluso, repartió un breve relato en el cual recapitula varias de las situaciones que vivió junto a Monseñor Romero.
El Arzobispo Romero fue asesinado el 24 de marzo de 1980, por los Escuadrones de la Muerte. El informe de la Comisión de la Verdad, señaló al Mayor Roberto d’Aubuisson, fundador de ARENA, como la persona que ordenó el crimen.
“D’Aubuisson, junto al ex capitán Álvaro Saravia y Fernando Sagrera, habrían participado en la planificación del magnicidio”, relata el Informe de la Comisión de la Verdad.
Diario Co Latino informó en septiembre del año pasado que el autor material, es decir, la persona que disparó contra Monseñor Romero, fue un ex sargento de la extinta Guardia Nacional, que pertenecía al equipo de seguridad del Expresidente de la República, Arturo Armando Molina, identificado como Marino Samayoa Acosta.
Simán recordó que conoció al religioso a principios de los años 70, “cuando teníamos encuentros no muy agradables”, en ese momento Monseñor Romero era Obispo Auxiliar en San Salvador y él era presidente de la Oficina Católica de Cine.
Con el tiempo, las diferencias fueron superándose al grado que Simán le continuó dando seguimiento, “cada vez que enterraba a un sacerdote lo acompañaba”, dijo, una situación que se repitió varias ocasiones después del crimen del sacerdote Rutilio Grande.
“Muchos dicen que la muerte del padre Rutilio lo cambio… yo creo que no, porque él siempre tuvo sensibilidad hacia los pobres, hacia las necesidades las personas”, afirma Simán.
Además, lo recuerda como un hombre alegre y que nunca buscó ser protagonista, sino que se mantuvo en la humildad y desde allí escuchaba a los más pobres.
Simán compartió mucho tiempo con Monseñor Romero, quién acudía constantemente a su casa e intercambiaba con su familia, incluso el religioso se acercaba para tratar de persuadir a otros personas sobre la necesidad de ser solidarios, trabajar por el país y atender las necesidades de muchos, que otros ignoraban.
“Cuando asesinaron al padre Rutilio, fui a su entierre… ahí Monseñor me dijo: Don Pepe reunámonos por favor. Era un testigo de nuestras angustias y esperanzas, tenía como costumbre ante la complejidad de nuestros problemas, conversar con todos… ese amor al prójimo lo llevó a buscar la justicia”, reflexiona.
Monseñor Ricardo Urioste, Presidente de la Fundación Romero, durante la jornada de ayer, y la cual se está llevando a cabo en este año en El Rosario, destacó la participación de Simán “que nos ha recordado a Monseñor como el presente y futuro para El Salvador”.
Simán añadió que el gran problema en la tierra natal del Obispo mártir, ha sido el desconocimiento de su palabra, y afirmó que Mons. Romero fue testigo del sufrimiento de su pueblo.
Jornadas previas al 24 de marzo
La Fundación Romero desarrolla esta semana una serie de charlas en la iglesia de El Rosario, desde las 4 de la tarde. Para hoy está programada la ponencia: “Mons. Romero y la Esperanza Cristiana”, la cual estará a cargo de Carlos Ayala Ramírez, Director de Radio YSUCA.
La jornada incluye una exposición de murales y fotografías en el interior de este templo, el cual estará abierto hasta el próximo domingo.
El día central es el sábado 24 de marzo, iniciando a las tres de la tarde con la peregrinación desde el Salvador del Mundo hasta la Catedral; a las 7:30 p.m. se llevará a cabo la eucaristía que estará presidida por Monseñor Elías Samuel Bolaños Avelar, Obispo de la diócesis de Zacatecoluca; posteriormente se desarrollará la vigilia.
Este viernes también habrá jornadas, todas se desarrollan desde las cuatro de la tarde.
Monseñor Urioste expresó que Monseñor Romero “sigue adelante… él hizo vida el llamamiento del señor, que hoy recordamos y vivimos”.


JOSÉ ANTONIO PAGOLA QUINTO 2012


Si el grano de trigo no cae en tierra...
 

No están habituados nuestros oídos a escuchar palabras como éstas de Jesús: «Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto». Nosotros pensamos que lo único realmente positivo que puede construir nuestra vida es la salud, el éxito, lo agradable, lo que nos sale bien. ¿Qué pueden aportar de bueno y positivo a nuestra existencia la enfermedad, el sufrimiento, la desgracia o el fracaso? (LEER EL EVANGELIO)
Pensemos, por ejemplo, en esa experiencia dolorosa de la enfermedad que todos podemos sufrir, tarde o temprano, en nuestra propia carne. La enfermedad se nos presenta como algo totalmente malo y negativo. Una fatalidad absurda e injusta que nos ataca de pronto echando por tierra todos nuestros proyectos.
Sin embargo, los mismos científicos nos advierten que la enfermedad no es siempre algo dañoso. Puede ser también la reacción sabia del organismo que emite una señal de alarma para que la persona se cure de heridas y conflictos profundos, y reoriente su vida de manera más sana.
En cualquier caso, la enfermedad puede ser una experiencia de crecimiento y renovación si el enfermo acierta a vivirla de manera positiva. He aquí algunas sugerencias.
La enfermedad grave rompe nuestra seguridad. Vivíamos tranquilos y sin problemas, y de pronto nos vemos obligados a dejar el trabajo, detener nuestra vida y permanecer en el lecho. Entonces llegan las preguntas: ¿Por qué me sucede esto a mí? ¿Me curaré? ¿Podré hacer de nuevo mi vida de siempre? Al enfermar, comprobamos que nuestra vida es frágil y está siempre amenazada. Si estamos atentos, escucharemos cómo la enfermedad nos invita a apoyarnos en algo o alguien más fuerte y seguro que nosotros.
Al mismo tiempo, en esas largas horas de silencio y dolor, el enfermo comienza a revivir recuerdos gozosos y experiencias negativas, deseos insatisfechos, errores y pecados. Y sur gen de nuevo las preguntas: ¿Y esto ha sido todo? ¿Para qué he vivido hasta ahora? ¿Qué sentido tiene vivir así? Es el momento de reconciliarse con uno mismo y con Dios, confesar los errores del pasado y acoger en nosotros la paz y el perdón.
Pero la enfermedad nos ayuda, además, a abrir los ojos y ver con más lucidez el futuro. Al caer muchas falsas ilusiones, el enfermo empieza a descubrir lo que de verdad es importan te en la vida, lo que no quisiera perder nunca: el amor de las personas, la libertad, la paz del corazón, la esperanza. Es el momento de reorientar nuestra vida de manera más humana. Intuimos que nos irá mejor.
Pasarán los días y las noches. El organismo se curará o, tal vez, caerá en un proceso incurable. Pero siguiendo a Cristo, más de uno podrá descubrir que el grano que muere da fruto, el sufrimiento purifica y la enfermedad puede conducir a una vida más sana.


 
En la vida no todo es crecer, avanzar o ganar. Hay muchos momentos en que la persona puede conocer la crisis sicológica, la enfermedad física o el oscurecimiento de la luz. Algo se rompe entonces en nosotros. Comenzamos a experimentar la vida como pérdida, límite o disminución. Ya no estamos tan seguros de nada. Ya no hay alegría en nuestro corazón. No somos los mismos.
Podemos entonces rebelarnos y vivir ese momento como algo totalmente negativo que nos hace daño y mutila nuestro ser. Pero lo podemos vivir de otra manera, como un desprendimiento o una pérdida que nos llevará a asentar nuestra vida sobre bases más firmes. Jesús hablaría de una poda necesaria para dar más fruto.
Si sabemos recorrer un itinerario humilde y confiado, «perder» nos puede conducir a «ganar». Hemos de empezar por aceptar nuestra situación. No es bueno negar lo que nos está pasando, ni disimularlo ante nosotros mismos y ante los demás. Es mejor reconocer nuestra limitación y fragilidad. Ese ser frágil e inseguro, poco acostumbrado a sufrir, también soy yo.
La crisis nos obliga a preguntarnos por nuestras raíces: ¿cuál es la verdad última que nos motiva e inspira?, ¿dónde se apoya realmente nuestra vida? Hay una verdad rutinaria que nos mantiene en el día a día, pero hay una verdad más honda que, tal vez, sólo emerge en nosotros en momentos de crisis y debilidad.
El creyente vive este proceso como una experiencia de salvación. Ahí está Dios sanando nuestro ser. Y el mejor signo de su presencia salvadora es esa alegría interior humilde que poco a poco se puede ir despertando en nosotros. Una alegría que nace del centro de la persona cuando se abre a la luz de Dios.
Tal vez estas experiencias nos pueden ayudar a entender ese lenguaje difícil de Jesús que, en contra de toda lógica de apropiación y seguridad, propone la desapropiación y la pérdida como camino hacia una vida más plena: «El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece en este mundo, se guarda para la vida eterna». El que está dispuesto a perderlo todo por amor, se salva.
 

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jueves, 22 de marzo de 2012

“El Cielo Abierto”, la historia de monseñor Romero, el obispo que no quiso callar


(El documental del mes) Cuando se cumplen 22 años de su asesinato, el 24 de marzo de 1980, se estrena en España el documental (PINCHAR AQUÍ PARA VER) que retrata al Monseñor Romero más desconocido, desde sus inicios conservadores hasta su final trágico y revolucionario.
El Documental del Mes lleva a la pantalla el documental que cuenta la verdadera historia del Obispo Romero, uno de los grandes representantes de la Teología de la Liberación, junto a figuras como Pedro Casaldáliga que, de hecho, lo llamó “San Romero de América”. Conocido por muchos gracias a la canción de Rubén Blades “El Padre Antonio y el Monaguillo Andrés” -donde el cantautor panameño le llamaba “el cura bueno”- el Obispo Romero, “la voz de los sin voz”, fue criticado por los estamentos más oligárquicos de la iglesia y asesinado por un gobierno corrupto que cometía abusos constantes contra la población civil.
“El cielo abierto” se centra en los 3 años durante los cuales este personaje sufrió una profunda transformación personal e ideológica que lo alejó de sus orígenes, marcadamente conservadores, para convertirlo en uno de los detonantes de una larga guerra civil en El Salvador, así como en un emblema internacional de la lucha a favor de la dignidad de las clases más pobres y en contra de la violación de los derechos humanos.
Cuando, en febrero del año 77, Romero fue nombrado arzobispo, las clases más humildes de El Salvador perdieron cualquier esperanza de progreso. Era un obispo conservador, elegido por un régimen de derechas y antidemocrático que ya había expulsado del país a otros sacerdotes que se habían posicionado en contra de la explotación y la pobreza de sus compatriotas y fieles.
Cuando su compañero de profesión e íntimo amigo, el padre Rutilio Grande, el hombre que había estado al frente de la parroquia de Aguilares promoviendo la conciencia colectiva y la organización de los campesinos a favor de una vida digna, fue asesinado el 17 de marzo de 1977, algo cambió muy profundamente en el interior del Obispo Romero.
“El cielo abierto” sigue los 3 años posteriores a aquel hecho y que acabarían con el asesinato a sangre fría del Obispo Romero en pleno desarrollo de una misa. El día anterior, domingo de Ramos, el Obispo había ofrecido un sermón histórico, el último de las decenas de homilías seguidas por radio, cada domingo, por centenares de miles de salvadoreños.
En aquel sermón había dicho: “Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del Ejército (…) Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: “No matar”. (…). Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla”. El sermón fue su sentencia de muerte.
Surgido como un encargo de la Universidad norteamericana de Notre Dame, desestimado por los presuntos ataques que lanzaba contra la iglesia y por el retrato incendiario que ofrecía del Obispo Romero, “El cielo abierto” ve finalmente la luz de manera independiente.
Durante el mes de marzo se realizan varias proyecciones.


El Vaticano y los teólogos


MOCEOP

Estamos viendo con gran preocupación la actitud que están tomando algunos obispos con teólogos de signo aperturista, como ha ocurrido estos días con Tamayo por parte del obispo de Palencia.
Como movimiento de Iglesia queremos decir lo siguiente:

1.- Desde el Vaticano se insiste en la idea, superada en tiempos del Vaticano II, de que los teólogos “deben someterse a los obispos”. Se pretende así silenciar la voz de los teólogos que ellos consideran “peligrosos” por sus investigaciones teológicas y así querer mantener con disciplina férrea el control doctrinal, basado en una concepción teológica de corte tradicional, desfasada y que no sirve para el hombre de hoy.
2.- Si esa va a ser la función de la Comisión Teológica Internacional, está claro que es un mecanismo más para ejercer el autoritarismo y el control sobre los teólogos del mundo para que nadie pretenda apartarse de lo que dicen el Papa y los obispos, incluso en cuestiones perfectamente opinables en el seno de la Iglesia.
3.- El caso Tamayo no es nuevo. Tampoco, por desgracia, será el último. La desautorización, la descalificación y las sanciones, han sido algo habitual durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, éste último jefe supremo, durante muchos años, de la Congregación del Santo Oficio, antigua Inquisición. Unos 600 teólogos según algunas fuentes, han sido expedientados en estos últimos años posteriores al Concilio.
Por eso nos parece que de nuevo, desde el Vaticano, se pretende implantar la Inquisición con nuevo nombre y silenciar la labor de investigación de los teólogos. Es decir, si los teólogos no pueden investigar, como es lo propio de su trabajo ¿para qué tienen que existir? Mejor que dejen su oficio de investigadores y desaparezcan . Porque lo que quieren es que “se sometan a los obispos”.
4.- Hay que decir también que, en la inmensa mayoría de los casos, los obispos no son personas preparadas en ciencias teológicas, ni bíblicas como para poder tener criterios bien fundados sobre muchas cuestiones que hoy se discuten en la Iglesia. Los obispos se atendrán a lo que les digan de más arriba: arzobispado, presidente de Conferencia Episcopal y el Vaticano. Y es que, como el Vaticano controla a los obispos, así no hay problema y queda todo atado y bien atado, como si la Iglesia funcionara al modo de un batallón militar.
5.- Nos parece que desde Roma con este tipo de medidas se está enterrando definitivamente el espíritu del Concilio Vaticano II que decía hablando de los teólogos: “La investigación teológica siga profundizando en la verdad revelada, sin perder contacto con su tiempo, a fin de facilitar a los hombres cultos en los diversos ramos del saber un mejor conocimiento de la fe. Este buen entendimiento proporcionará grandes servicios a la formación de los ministros sagrados, quienes podrán presentar a nuestros contemporáneos las enseñanzas de la Iglesia acerca de Dios, del hombre y del mundo, de forma mas adaptada y a la vez más gustosamente aceptable por parte de ellos” (“Sobre la Iglesia en el Mundo actual” -62)
….” debe reconocerse a los fieles, clérigos o laicos, la debida libertad de investigación, de pensamiento y de hacer conocer, humilde y valerosamente, su manera de ver en el campo de su competencia” (“Sobre la Iglesia en el Mundo actual”- 62)
6.- Por último queremos decir que teólogos como Tamayo y otros, llevan años iluminando nuestro caminar como cristianos y ayudándonos a muchos en muchos lugares del Mundo, con sus artículos, libros y conferencias. Les animamos a todos ellos a que sigan adelante enriqueciéndonos con sus investigaciones teológicas que tanto bien nos hacen y que piensen que su trabajo tiene un gran sentido, tratando de mostrar el mensaje nuclear de Jesús de Nazaret, adaptándolo al hombre de hoy, por mucho que desde el vértice de la estructura jerárquica pretendan silenciarlos y acallarlos. Al fin y al cabo, Jesús pagó con su propia vida sus enfrentamientos con el poder religioso y político de su tiempo. Desde MOCEOP nuestro apoyo y solidaridad con todos ellos.
!9 de Marzo de 2012

miércoles, 21 de marzo de 2012

Declaración de la Asociación de teólogos y teólogas Juan XXIII



La Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII no quiere permanecer impasible ante la crisis económica y la reforma laboral que está golpeando a los sectores más vulnerables de la sociedad, sino que desea ser sensible y solidaria con ellos. Por ello quiere tomar postura en torno a la situación a través de la siguiente declaración.
1. Creemos que la actual crisis económica ha servido para que los poderes financieros y empresariales se hayan enriquecido con los bienes naturales, los bienes públicos y los bienes de los ciudadanos, para explotar a los trabajadores, especialmente a las mujeres, inventarse burbujas inmobiliarias y ganar dinero especulando con el agua y los alimentos, hasta generar una grave crisis alimentaria.
2. Compartimos los planteamientos del documento de la JOC y la HOAC, donde se afirma que la reforma laboral constituye otra agresión más al trabajo humano, rompe el frágil equilibro conquistado históricamente entre capital y trabajo, se aleja del principio defendido por la Iglesia de la prioridad del trabajo frente al capital, representa un nuevo golpe al derecho laboral, quiebra el derecho constitucional a la negociación colectiva y a la capacidad organizativa de los trabajadores y las trabajadoras, facilita y abarata la expulsión del mercado de trabajo y dificulta, cuando no impide o precariza, el empleo juvenil. Compartimos igualmente su llamada a participar en cuantas movilizaciones sociales y sindicales vayan orientadas a frenar dicha reforma y sus funestas consecuencias.
3. Valoramos positivamente los pronunciamientos y los gestos individuales de solidaridad por parte de algunos eclesiásticos, que revelan sensibilidad humana y cristiana hacia los más desfavorecidos.
4. Consideramos, sin embargo, que la Iglesia católica como institución y la jerarquía en su conjunto se han mostrado insensibles hacia la crisis y la reforma laboral, no han levantado la voz profética para denunciar a los verdaderos responsables, ni han mostrado la necesaria solidaridad con quienes más las están sufriendo.
5. Observamos con tristeza y dolor que, mientras se reducen los salarios, se cierran hospitales, centros de salud, centros de acogida de mujeres, niños y niñas maltratadas y víctimas de violencia, se rebaja la inversión pública, se recortan los presupuestos generales del Estado, se reduce el personal docente de los centros públicos de enseñanza, la institución eclesiástica no solo no ha renunciado a ninguno de sus privilegios, sino que ha visto incrementados los ingresos provenientes del Estado. Más aún, parece vivir en un paraíso fiscal con todo tipo de exenciones y privilegios: fiscales, educativos, económicos, sociales, culturales, simbólicos, incluso militares. Tal actitud es contraria al principio evangélico: “No se puede servir a dos señores: a Dios y al Dinero”.
6. Los responsables eclesiásticos se niegan a pagar el IBI por su ingente patrimonio, situándose así al borde de la ilegalidad, si no instalados en ella, sin que los poderes públicos les exijan dicho pago, como lo hacen a otras organizaciones sin ánimo de lucro. Dicho pago supondría el ingreso de varios millones de euros en las arcas públicas, que podrían destinarse a poner remedio a las carencias sociales, sociales, urbanísticas, sanitarias, culturales, etc. en las zonas marginadas de la sociedad y a la mejora de la calidad de los servicios públicos.
7. Muestra de la insensibilidad ante la crisis y la reforma laboral es la desautorización de algunos obispos del documento antes citado de la HOAC y la JOC, dos movimientos apostólicos de la Acción Católica comprometidos desde hace más de medio siglo en la defensa de los derechos de la clase trabajadora Con dicha descalificación no sólo se da la espalda al Evangelio y a los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, sino que se impide que otras organizaciones católicas ejerzan la denuncia profética.
8. Con este modo de proceder, creemos, un sector importante de la jerarquía eclesiástica demuestra sus buenas relaciones con el mercado, se pone del lado del Gobierno del Partido Popular y de la patronal. y en contra de la clase trabajadora y de las movilizaciones de ésta. De esa forma, la Iglesia se desacredita.
9. Para evitar ese descrédito y conseguir credibilidad entre la ciudadanía creemos que la Iglesia católica debe: a) autofinanciarse conforme al compromiso adquirido en el Acuerdo Económico de 1979; b) renunciar a cuantos privilegios disfruta en beneficio de los sectores marginados de la sociedad; c) pagar sus impuestos como cualquier otra institución; d) hacer públicas sus cuentas, dando testimonio de transparencia; e) poner su patrimonio y sus bienes al servicio de quienes se ven privados de sus derechos más elementales: cinco millones y medio de desempleados, hogares con todos sus activos en paro, familias desahuciadas, trabajadores y trabajadoras pobres, inmigrantes, mujeres maltratadas, jóvenes desempleados, personas sin hogar, etc.
10. Lejos de presentarnos como ejemplo, asumimos la responsabilidad no pequeña que nos corresponde por la incoherencia en nuestro estilo de vida y nos comprometemos a trabajar por un nuevo orden político, económico y social basado en la fraternidad-sororidad, y no en el lucro. A dicho compromiso nos impulsan la opción evangélica por los empobrecidos y la ética de la solidaridad.
19 de marzo de 2012

TALLERES FORMATIVO-CULTURALES PARA ADULTOS Salesianos Deusto - Abril 2012 (GRATUITOS)


 
LENDAKARI AGUIRRE 75
EXCURSION A TOLEDO DIAS 14,15, (LOS YA APUNTADOS)

 EN FACEBOOK TALLERES DEADULTOS DE SALESIANOS DEUSTO LAPIZY PAPEL
DONDE ESTA LA 2º LECCION DEL TALLER DE NARRATIVA CREATIVA.


Lunes y martes –                                                   Taller de Dibujo y Pintura impartido por Ángel Roy Sólo aquellos inscritos en este grupo.
Miércoles y jueves –                                              Taller de Dibujo y Pintura impartido por Ángel Roy. Sólo aquellos inscritos en este grupo.
Todos los martes – Hora: 19’30h                        Ensayo del coro “Miren Laguntzaile Abesbatza”. Ven a conocernos  !!  Necesitamos nuevas voces!!
Días  30 (lunes) – Hora: 17:30h                           Taller de Manualidades a cargo de Mª Carmen Cacho, Begoña García y Angelines
Día 18,25. (miércoles) – Hora: 17:15h               CLASE de Euskera con nuestro profesor José Ángel Romo.
Días18,25  (miércoles) – Hora: 18.30h              CLASE  de Inglés impartido por Amy.
Día ,24, (martes) – Hora: 17:15h                        Taller de Cocina dirigido por José
Día ,19, (jueves) – Hora: 18 :00h                         Taller de Informática impartido por Víctor Bonilla (sólo los inscritos)

Día 17, ( martes)- Hora 16,30 h                     Taller Arte y Vida  " VER LA VIDA CON ARTE"" Profesor Iñaki Zuazo ( UniPaís Vasco)(entrada libre)
Día 20 (viernes) – Hora 17: :h????                     Reunión Asociación San Juan Bosco????
día 21 SABADO ---                                           misa 1º DE ABEL CON LA PARTICIPACION DEL CORO MIREN LAGUNTZAILE ABET BATZA
Día 16 (lunes )hora 18 h                                 Taller de interculturalidad impartido por Paciencia Okon)( entrada libre)
Día 24(martes) - hora 17.30h                            Reunión mensual de Admas
Día 23( lunes) - Hora  17.30 h                           Taller de relajación y crecimiento personal impartido por Ana ( entrada libre)
Día 26 ( jueves)-hora 18,15 h.                            Taller de Aerobic  impartido por Natalia) ( entrada libre
                                                                                             
                                                                                                                                          
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martes, 20 de marzo de 2012

El dolor de la Iglesia


José María Castillo, teólogo

Escribo esta breve reflexión el día de san José. Hoy se celebra en la Iglesia el “Día del Seminario”, el día de las vocaciones sacerdotales. Y esto precisamente es lo que me lleva a pensar en el dolor de la Iglesia. Pienso en la Iglesia como lo hace el concilio Vaticano II: “el conjunto de todos los creyentes que miran a Jesús como autor de la salvación” (LG 9, 3). Cuando se piensa así en la Iglesia, resulta inevitable sentir el dolor de esta Iglesia, que se ve cada día más desamparada, más desprotegida y me temo que, también cada día, más desorientada.
Digo estas cosas porque, en las últimas semanas, en pocos días, han fallecido cinco sacerdotes, amigos de toda la vida, que han dedicado su larga vida a trabajar por el bien de la Iglesia y por el bien de todos aquellos a los que la Iglesia ayuda y quiere seguir ayudando. Como es lógico, mi dolor tiene su razón de ser más inmediata en el vacío que dejan los amigos que se nos van para siempre. Pero, más allá de eso, es el dolor del que ve a esta Iglesia tan desamparada. ¿Por qué? Por dos razones, que explico lo más brevemente que me es posible.
La primera razón está a la vista de todo el mundo: cada día hay menos sacerdotes; y los que van quedando, cada día son más ancianos, con sus lógicas e inevitables limitaciones. Y mientras tanto, los seminarios medio vacíos, algunos casi vacíos y no pocos se han cerrado. A la casi totalidad de los jóvenes, ni ofreciéndoles un puesto de trabajo seguro y un sueldo (sobrio) seguro, no les interesa este trabajo. Si es que se puede decir que tiene “vocación” un individuo que se mete a cura por ganar dinero y por tener un trabajo fijo.
Así las cosas, aumenta de día en día el número de pueblos sin párroco, el número de parroquias sin misa, sin sacramentos, sin catequesis… Además, una situación como ésta no se arregla en un año. Ni en varios años. La Iglesia se ha metido en un fangal del que no sabemos ni cuándo, ni cómo podrá salir.
La segunda razón de mi dolor es que esta situación se tenía, y se podía, haber resuelto hace mucho tiempo. Jesús no instituyó el sacerdocio. Ni en los primeros tiempos de la Iglesia hubo en ella sacerdotes. Había “ministerios”, que tenían un carácter meramente organizativo y administrativo. Y que variaban de unas comunidades a otras. Cada “iglesia” tenía libertad para organizarse como creía que era más conveniente, según las circunstancias y necesidades de cada lugar. Por tanto, no había ninguna necesidad de organizar todo este montaje del clero y de los sacerdotes como administradores de los sacramentos.
¿No podría la Iglesia repensar este estado de cosas muy en serio y tomar decisiones audaces? No hay ninguna cuestión de fe que lo impida. Es un asunto meramente organizativo. Si hubo un tiempo en que la Iglesia funcionó sin clero, ¿por qué no podría hacerlo hoy? Yo tengo la convicción de que el tiempo del clero y de los sacerdotes se está acabando. Pienso, por tanto, que la Iglesia tiene que organizarse de otra manera. Y es evidente que, cuanto antes lo haga, será ganar tiempo. Se podría pensar, como pasos intermedios, en el sacerdocio de las mujeres o de los curas casados.
Pero yo creo que, si se piensa con amplitud de miras, todo eso son parches que no van al fondo del problema. Para bien de la Iglesia misma. Y de todos aquellos a los que la Iglesia puede prestar algo de ayuda y ofrecerles una esperanza que tanto necesitamos, vamos a tomar en serio, muy en serio y sin miedo, la forma de salir, cuanto antes, de este estancamiento que no lleva a ninguna parte.

lunes, 19 de marzo de 2012

La iglesia y los dineros


Joxe Arregi, teólogo
Deia
CUANDO digo “iglesia”, no me refiero a la “Iglesia” propiamente dicha: la gran comunidad de Jesús, discípulas y discípulos, hermanas y hermanos de Jesús que miran y aman el mundo con los ojos de Jesús, que disfrutan de la Vida y sienten compasión con las entrañas de Jesús. Santa Iglesia de Jesús sin límites de catecismos ni pretensiones de verdad ni monopolios de virtud. No. Cuando aquí digo “iglesia”, me refiero a la institución, la jerarquía, el aparato eclesiástico: “iglesia” con minúscula.
¿Qué le pasa a la iglesia con el dinero? Pues le pasa exactamente lo mismo que nos pasa a casi todos: codicia, avaricia y dependencia. Pero si es así, y todo indica que es así, está de sobra Jesús, el Evangelio está de más, y harían bien los obispos en apearse de todo ese montaje, o en renunciar a llamarlo “Iglesia” y en dejar de tomar el nombre de Dios en vano. Cuando lo más sagrado se mezclan con los dineros (o con el poder), la religión se convierte en sacrilegio.
No vengo a denunciar la riqueza del clero. El clero no es rico, no lo es al menos por el sueldo que cobra ni por los ahorros de sus cuentas. El clero es más bien pobre y en general es muy austero (por lo demás, entre los curas que conozco, nadie se hizo cura para “tener un trabajo fijo” -¡qué mal gusto, por Dios, y qué despropósito!- , como dice este año la publicidad del día del Seminario que se celebra mañana, día de San José; un seminario que necesita de tal marketing me parece a mí una mala empresa, además de un muy mal seminario). Hasta los obispos son en general pobres y austeros.
Pero el hecho es que la iglesia (en minúscula: la institución eclesiástica, incluyendo en ella las numerosas congregaciones y órdenes religiosas) es propietaria de inmensas riquezas, en particular inmuebles. ¿De quién son esas riquezas y para quién? ¿De quién acabarán siendo esas innumerables propiedades de la iglesia: templos, ermitas, casas (parroquiales o no), fincas, parcelas, monasterios, conventos, monumentos, colegios, clínicas, hoteles y casas de espiritualidad (o lo primero bajo nombre de lo segundo)?
La iglesia católica es, como se sabe, una de las mayores propietarias inmobiliarias de este país. En tiempos pasados, y de buena o de mala gana, una sociedad enteramente católica puso todos esos bienes en manos de las instituciones eclesiásticas o religiosas. Sea. Eran otros tiempos. Pero hoy, en una sociedad donde los católicos ya son franca minoría y disminuyen sin cesar, ¿es justo que la iglesia católica siga gozando de tantas propiedades y en condiciones tan ventajosas? No pregunto si esta situación es evangélica, a saber, si responde al Espíritu de Jesús. Huelga la pregunta, de tan evidente que es la respuesta. Pregunto si esta situación es justa, si es éticamente admisible. Me parece que no lo es.
La iglesia católica, como también se sabe, está exenta del impuesto sobre bienes inmuebles (IBI). Justamente, acaba de plantearse en el Congreso español la exigencia de que la iglesia española pague el IBI, como parece que va tener que hacerlo la poderosa iglesia italiana. (Dicho sea de paso: ¡qué casualidad que al Partido Socialista se le haya ocurrido justamente ahora que no gobierna una exigencia que estuvo en su mano imponer a la iglesia pero no lo hizo mientras gobernaba!).
La iglesia institucional, como era de esperar, ha puesto ya el grito en el cielo. Pero no le hemos oído citar al respecto ninguna frase del Evangelio, ningún dicho de Jesús (¿cómo podría hacerlo? En balde buscaría ningún dicho de Jesús en su favor en toda esta cuestión). Se ha limitado, como era también de esperar, a defender sus intereses enmascarados de derechos o incluso de caridad. Vayamos por partes.
Primero: intereses enmascarados de derechos. “La iglesia católica -se nos dice- no goza de ningún privilegio en cuestión de IBI, pues se le aplica la misma ley que rige para los bienes inmuebles de todas las asociaciones sin ánimo de lucro”. Que digan los expertos si es o no es así, pero yo apostaría a que, también en lo que se refiere al Impuesto de Bienes Inmuebles, la iglesia católica goza de muchos privilegios si la comparamos con otras religiones o asociaciones o fundaciones sin ánimo de lucro. Eso por un lado.
En cuanto a que las instituciones católicas posean “sin ánimo de lucro” tantos bienes inmuebles como poseen, ¿qué queréis que os diga? Toda la credulidad del mundo no bastaría para creerlo. ¿Cómo es que la iglesia institucional posee tantas casas, fincas, conventos, monumentos, colegios, clínicas y hoteles sin ánimo alguno de lucro? Misterio. Y si de verdad no tienen ánimo de lucro, ¿cómo es que les cuesta tanto deshacerse de tantos bienes? Otro misterio.
Segundo: intereses enmascarados de altruismo o incluso de caridad. “No hay en el Estado -se apresuran a decir los obispos sacando pecho- ninguna institución que desempeñe una labor social tan altruista y caritativa como la Iglesia. ¿Qué sería, por ejemplo, si los colegios religiosos dejaran de escolarizar a casi la mitad de nuestra sociedad? ¿Y qué sería de tantos y tantos pobres si no existiera Caritas, que depende de la iglesia? Vosotros, socialistas e izquierdosos todos, ¿queréis acaso fiscalizar la caridad, someterla a impuestos?”.
Yo también pienso que casi todos los colegios y universidades religiosas desempeñan una magnífica labor educativa -y lo hacen tanto mejor cuanto más libres son de las directrices de la jerarquía eclesiástica-, pero no es la iglesia institucional sino los padres (religiosos o no) de las alumnas/os los que pagan (muy religiosamente) de su propio bolsillo la esmerada educación que reciben sus hijas e hijos en esos centros religiosos. Se puede discutir si los centros educativos ahorran algo al Estado, pero en ningún caso el mérito sería de las instituciones religiosas, sino de los sufridos padres que pagan.
En cuanto a Caritas… ¡Qué feo es apelar a Caritas, admirable Caritas, para justificar el injustificable apego de la iglesia al poder, al privilegio y al lucro! ¿No pretenderán hacernos creer que son los obispados, despojándose de sus bienes o vaciando sus tesoros, los que proporcionan a Caritas las enormes sumas de dinero que permiten comer y vivir y tener una casa a tanto necesitado? Caritas sí es evangelio puro. Caritas sí es auténtica Iglesia de Jesús.
La historia de la Caridad sí es la verdadera historia de la verdadera Iglesia. Pero el mérito no es de la iglesia con minúscula. Y mencionar a Caritas para justiciar la exención del IBI es puro sofisma. El dinero que gestiona y distribuye Caritas -por cierto, de manera muy fiable- no es dinero de la iglesia, es dinero de la gente, dinero de gente compasiva y generosa, religiosa o no religiosa, afín u hostil a la iglesia católica. Y aunque no existiera Caritas, la Caridad seguiría existiendo, y estoy seguro de que la gente buena seguiría dando de su dinero para la gente necesitada.
Jesús, el profeta manso y resuelto, el que expulsó y seguiría expulsando a los mercaderes del templo, dijo: “No podéis servir a Dios y al Dinero”. Y también dijo: “El que tenga oídos para oír que oiga”.

domingo, 18 de marzo de 2012

LOPE JESÚS SÁNCHEZ: DIOS AMA AL MUNDO



Amó tanto Dios al mundo que entregó a su propio Hijo. No son sólo palabras bonitas. El Amor está en el origen de toda su vida, de toda su historia.
El mundo, es cierto, que está lleno de conflictos y contradicciones. Capaz de lo mejor y de lo peor, como lo demuestra la larga historia.
No debemos de perder de vista que el Hijo de Dios fue el primer regalo, para nosotros lo creyentes, aunque muchos a los que fue enviado no le recibimos.
El se acercó a nosotros, aunque nosotros no nos acercamos a El.
Hay algo, entonces, que no funciona. Se han fundido los plomos y si los suyos no le recibieron, nosotros tampoco. O muy poco.
La única misión de la Iglesia, es decir, la única misión nuestra, es la de “manifestar y comunicar el Amor de Dios al mundo”. Así dice el Concilio Vatic. II.
No hacía falta que lo dijera el Concilio, ya que lo había redicho y rehecho el Maestro. Aunque no está mal recordarlo por nuestra frágil memoria
Esta crisis que padecemos parece ser la cruz que nos toca llevar. Como la penitencia que tenemos que pagar y con la que tenemos que cargar por lo mucho que nos hemos pasado todos. Por nuestros dispendios…
Pero no es ese el tema.
Hay algo que no funciona. Parece que a nosotros nos ha pasado lo mismo y nos ha cogido con el paso cambiado porque no hacemos realidad lo de que: “La Iglesia ha sido enviada a manifestar y comunicar el amor de Dios al mundo”
No hay nada más importante y urgente. Como Jesús que solo vino “No para juzgar sino para salvar y dar vida en abundancia”.
Es muy peligroso condenar y condenar por sistema, como hacen algunos “Jerarcas”, en vez de alentar y animar.
Eso la teoría, pero ¿Y la práctica?
El padre Pagola, el autor de la “Vida de Jesús una aproximación a la Historia” nos relata un hecho de la vida real.
Es el párroco de Ataun. Se encontraba enfermo y los médicos no le ocultaron la verdad. Lleno de vida preguntaba al doctor, después de una intervención delicada,
- ¿Habéis podido hacer algo?
- No, le contestaron lacónicamente
- ¿Será doloroso? No necesariamente
- ¿Será un proceso largo?
- No, le dijeron sinceramente

Desde aquel momento  el cura de Ataun sabía que le quedaba  muy poco de vida.
No es fácil hablar con  un hombre que conoce su final inminente.
Al que había hablado tanto de la muerte de los demás, ahora le toca vivir  lo que  predicaba.
Cuando entré a verle, nos dice Pagola, le encontré oyendo la transmisión de la Misa por TV. No pudo más que decir. “! Cuántas cosas decimos los cristianos ¡ Lo importante no es hablar, sino creer lo que se habla”…
Al final del encuentro quiso despedirse dando la mano a cada  de los presentes. Pidió perdón a los demás diciendo: “Soy pecador, pero  pecador que  cree en Dios”
Ya sé que son pocos los que mueren así pero…A mi me gustaría morir así.

sábado, 17 de marzo de 2012

Reforma laboral y Jesús indignado


 

Juan Masiá Clavel, teólogo
La Comunidad
JESÚS DESENGAÑA Y DESENMASCARA (cf. Jn 5 y 9)
Mi buen amigo, el P. Honda, el cura que lleva años viviendo en el barrio de los sin techo, hace una pregunta socarrona: “¿Qué decir en la homilía cuando toque leer la escena de Jesús a latigazos con los puestos de los cambistas?” (Juan 2, 13-25).
Este franciscano, que ha traducido con sabor popular el evangelio en el lenguaje de los cargadores eventuales del puerto, en Osaka, sabe de sobra la respuesta. Si lo leen en una comunidad de base, donde abunda gente en el paro, se animarán a indignarse. Si lo leen en el templo elegante donde ponen una vela a Dios quienes el resto de la semana la ofrecen al dios de la Banca, se quejarán diciendo que el párroco se ha vuelto socialista, que lo denuncien ante el Cardenal.
En una empresa española de afiliación eclesiástica (de cuyo nombre no haré mención, ni para escarnio ni para propaganda) despidieron el mes pasado a algunas personas amigas, que me lo cuentan apesadumbradas. El consabido recorte para salvar la crisis era el motivo; la reforma laboral, anunciada unos días antes, facilitó los medios. El empresario (de comunión diaria, para más inri) les avisó, “para su bien”, de que estaban despedidos in situ obligándoles a firmar los papeles de despido con un abogado coaccionándoles a ello.
De los contrario, irían a juicio y cobrarían por 20 días trabajados por año, según la nueva ley y no por los 45, algo que era totalmente falso según pudieron consultar con un abogado después; les recomendaron firmar su acuerdo con un despido por presunto mal comportamiento, porque de esta forma a la empresa “religiosa” no le quitaban las subvenciones adquiridas. Ante esa coacción firmaron, perdieron así sus derechos de reclamación.
Y volviendo a la pregunta del cura majo de Kamagasaki, ¿cómo leer el evangelio en tiempos revueltos? ¿Qué diría y qué haría hoy el indignado Jesús, el Galileo? Pues reaccionaría como cuenta el cuarto evangelista en los episodios del inválido de Puerta Ovejera (Jn 5) y el invidente de Siloé (Jn 9): desengañando y desenmascarando.
Dando ánimo a los engañados inmovilizados para que se desengañen y se pongan en pie. Desenmascarando a los que no se alegran de que el paralítico eche a andar y prefieren que siga tumbado en la esquina. Dando ánimo a las víctimas del engaño del mundo para que se cure su ceguera y desenmascarando a los engañadores que prefieren que el pueblo siga engañado y no despierte.
Al paralítico, que llevaba años esperando que alguien le diera la mano para entrar en la piscina, Jesús no le dio la mano, sino le dijo: “Levántate, porque tú puedes andar, aunque te hayan hecho creer que no puedes, carga con tu camilla a cuestas y que no se les ocurra prohibirte la entrada en el templo”. Al ciego de Siloé no lo cura milagrosamente, sino le dice: “Ve a lavarte a piscina. Los que te vieron con legañas te hicieron creer que estás ciego y enfermo; y encima le echaron la culpa a tus padres. Pero ni la enfermedad es castigo por el pecado, ni tú estás enfermo. Lo que necesitas es lavarte y no ir con la cabeza agachada. Anda y que no se les ocurra prohibirte la entrada en la sinagoga”.
A los engañadores, que no se alegran de que el inválido ande y el ciego vea, porque les trae cuenta que el pueblo siga engañado y sin protestar, Jesús los desenmascara. Explica muy bien Juan Mateos la importancia del versículo 39 como clímax de esta escena del capítulo nueve del evangelio según Juan: “Yo he venido a abrir un proceso contra el orden este; así, los que no ven, verán, y los que ven, quedarán ciegos”. Quienes presumían de ser luz y condenaron al paralítico y al ciego, son juzgados por la luz que desenmascara su oscuridad.
Pero, claro, las autoridades religiosas de aquel tiempo, casadas en la economía del templo con los poderes dirigentes de su sociedad, acusaron a Jesús de imprudente, revolucionario y blasfemo. La historia se repite cuando hoy contrastan en nuestra sociedad dos voces y actuaciones opuestas de “dos iglesias” incompatibles, a pesar de profesar como se supone la misma fe de Jesús.

viernes, 16 de marzo de 2012

Los obispos lanzan un vídeo prometiendo trabajo fijo a quien se haga cura

Mar Ruiz
Cadena Ser
La Conferencia Episcopal pone en marcha una campaña en redes sociales para fomentar las vocaciones sacerdotales
Bajo el lema “Te prometo una vida apasionante”, por primera vez la Conferencia Episcopal recurre a las redes sociales para intentar resucitar las vocaciones sacerdotales en España.
La campaña, puesta en marcha con motivo del Día del Seminario que se celebra el próximo 19 de marzo, recurre entre otros al reclamo de “un trabajo fijo aunque sin un gran sueldo”. Los obispos recuerdan que, según la revista FORBES, la de sacerdote es la profesión más feliz del mundo, seguida por la de bombero
Consciente de que las parroquias se vacían desde hace años en España, la Conferencia Episcopal quiere reactivar las vocaciones sacerdotales y para lograrlo este año opta por una campaña estrechamente vinculada a las redes sociales, con presencia en Facebook, Twitter y el canal Youtube.
La estrategia de comunicación pivota sobre un vídeo de dos minutos y medio de duración en el que nueve sacerdotes, ocho españoles y un chileno con edades comprendidas entre los 26 y los 82 años, cuentan a la cámara lo que puede prometer la vida del sacerdocio a aquellos que estén considerando entrar en el seminario.
“No te prometo un gran sueldo pero sí un trabajo fijo”
El primer reclamo que aparece en el video es el de un trabajo fijo aunque se precisa que “sin un gran sueldo” (los salarios de los sacerdotes españoles oscilan entre los 700 y los 800 euros, aunque hay variaciones según las diócesis). También se señala que aunque no se pueden prometer grandes lujos, la vida del sacerdote sí asegura “la riqueza eterna”. Otros mensajes aluden a que esta vida garantiza llevar esperanza a quien la necesita, o la certeza de haber sido elegido por Cristo.
El video ha costado 7.000 euros y se ha basado en las respuestas reales ofrecidas por 120 curas de toda España a los que se les ha preguntado qué puede prometer la vida del sacerdocio a quien esté pensando entrar en el seminario. La Conferencia Episcopal señala que, por encima de todas las consideraciones, la vida del sacerdote garantiza personas felices con su vocación. En este sentido, el director de Comunicación del Episcopado, Isidro Catela, no ha dudado en recordar que según un estudio de la Universidad de Chicago, publicado recientemente por la revista Forbes, la profesión más feliz del planeta es la del sacerdocio, seguida por la de bombero y fisioterapeuta.
La campaña cuenta también con su propio hashtag en Twitter: #unavidapasionante. Y es que, como dice la Conferencia Episcopal: “ser cura no garantiza una vida de aventuras, pero sí una vida apasionante”.
El año pasado sólo se ordenaron 122 sacerdotes en toda España.

JOSE ANTONIO PAGOLA CUARTO 2012


DIOS ES DE TODOS
 
Pocas frases habrán sido tan citadas como ésta que el evangelio de Juan pone en boca de Jesús. Los autores ven en ella un resumen del núcleo esencial de la fe, tal como se vivía entre no pocos cristianos a comienzos del siglo segundo: «Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único».(LEER EVANGELIO)
Dios ama al mundo entero, no sólo a aquellas comunidades cristianas a las que ha llegado el mensaje de Jesús. Ama a todo el género humano, no sólo a la Iglesia. Dios no es propiedad de los cristianos. No ha de ser acaparado por ninguna religión. No cabe en ninguna catedral, mezquita o sinagoga.
Dios habita en todo ser humano acompañando a cada persona en sus gozos y desgracias. A nadie deja abandonado, pues tiene sus caminos para encontrarse con cada uno, sin que tenga que seguir necesariamente los que nosotros le marcamos. Jesús le veía cada mañana «haciendo salir su sol sobre buenos y malos».
Dios no sabe ni quiere ni puede hacer otra cosa sino amar, pues en lo más íntimo de su ser es amor. Por eso dice el evangelio que ha enviado a su Hijo, no para «condenar al mundo», sino para que «el mundo se salve por medio de él». Ama el cuerpo tanto como el alma, y el sexo tanto como la inteligencia. Lo único que desea es ver ya, desde ahora y para siempre, a la Humanidad entera disfrutando de su creación.
Este Dios sufre en la carne de los hambrientos y humillados de la Tierra; está en los oprimidos defendiendo su dignidad, y en los que luchan contra la opresión alentando su esfuerzo. Está siempre en nosotros para «buscar y salvar» lo que nosotros estropeamos y echamos a perder.
Dios es así. Nuestro mayor error sería olvidarlo. Más aún. Encerrarnos en nuestros prejuicios, condenas y mediocridad religiosa, impidiendo a las gentes cultivar esta fe primera y esencial. ¿Para qué sirven los discursos de los teólogos, moralistas, predicadores y catequistas si no hacen la vida más bella y luminosa recordando que el mundo está envuelto por los cuatro costados por el amor de Dios?

LEER

En busca del Aliron - Athletic Club Bilbao. Koparen Bila

miércoles, 14 de marzo de 2012

LA INQUISICIÓN SIGUE ATACANDO


 Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares


Parece increíble, pero lo es. Juan José Tamayo va a pronunciar una conferencia el viernes 16 de marzo en su ciudad natal, Palencia. No en ningún local de la iglesia, ni religioso, sino en la sede de la biblioteca pública. La conferencia va a  versar sobre el contenido de su último libro: "Otra teología es posible".... LEER EL BLOG DE JUAN CEJUDO



Autoritarismo y delación


La Iglesia católica es incapaz de articular un discurso coherente sobre la sociedad      EL PAÍS







El obispo de Palencia, Esteban Escudero, parece dominado por ese reflejo totalitario que lleva a ciertos tipos de autoridad a inmiscuirse en asuntos que no son de su incumbencia. Eso es lo que cabe deducir de la insidiosa nota que publicó el obispado la semana pasada como acotación ociosa a la conferencia que el teólogo Juan José Tamayo dará este viernes en la Universidad de Palencia (Otra teología es posible). La nota del obispado describe el tortuoso sentir de sus autores y promotores. Empieza con el clásico “no está con nosotros” (“dicha conferencia no ha sido promovida por este obispado, ni por ninguna asociación o movimiento” de la Iglesia católica), comentario al que bien podría replicarse que eso gana la conferencia. Recuerda el obispado que, según la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe, Tamayo ha seguido “una trayectoria que le aparta de la comunidad eclesial, lo cual es incompatible con la condición de teólogo católico”. El obispado arroja el dictamen de la Comisión (2003) como pedrada en el ojo del teólogo díscolo.
Si la conferencia de Tamayo responde a una invitación de la universidad ¿a santo de qué, nunca mejor dicho, se inmiscuye el obispado? ¿Qué tipo de ética lleva a la jerarquía a estigmatizar a un profesor con el pretexto de que no forma parte de la “comunidad eclesial”? Aclaración para los fieles no parece, porque los asistentes a la conferencia sabrán tanto como el obispo cuál es la situación de Tamayo en la “comunidad eclesial”. Precisamente esa situación es el valor añadido de la conferencia.
La Iglesia católica es incapaz de articular un discurso coherente sobre la sociedad. No sabe definir su papel en tiempos de depresión, ni entiende los impulsos que mueven a los jóvenes, más allá de inundarlos con eslóganes propios de publicidad de detergentes, ni tiene presencia ética para enfrentarse a las “injusticias sociales”. Pero hay algo que hace a la perfección: impedir que otros sugieran los enfoques teológicos de una “comunidad eclesial” en época de tribulación. El obispo de Palencia ha demostrado cómo se obstaculiza el pensamiento libre, con ese comunicado mezcla de autoritarismo resentido y de delación