FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

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ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




martes, 15 de noviembre de 2016

Cuatro cardenales desafían públicamente al Papa y a las “confusiones” de Amoris Laetitia

 
Jesús Bastante


Burke, Brandmuller, Cafarra y Meisner vuelven a arremeter contra Francisco
Quieren obligar al Pontífice a responder “sí” o “no” a sus “dudas” sobre la comunión a divorciados
¡Burke! ¡Burke! El capitán de la disidencia al Papa, contra la “Amoris Laetitia”
Burke desprecia la exhortación papal: “No es un texto magisterial”
Polémicas interpretaciones de Amoris Laetitia
Es nuestro deseo que nadie nos juzgue, injustamente, como adversarios del Santo Padre y como personas sin misericordia. Lo que hemos hecho y estamos haciendo nace del profundo afecto colegial que nos une al Papa
Un desafío público al Papa. Cuatro de los cardenales más marcadamente ultraconservadores, y que en distintas ocasiones han mostrado su desacuerdo con el pontificado de Francisco y sus reformas, han dado un paso más allá, y han denunciado la “confusión” de algunos puntos de Amoris Laetitia, en especial lo referente a la comunión para los divorciados vueltos a casar. ··· Ver noticia ···

Trump y Hillary, entre lo malo y lo peor

Leonardo Boff


Leonardo Boff2En todo el mundo se están haciendo los análisis más dispares sobre el significado de la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, con los más diversos titulares.
El más significativo para mí ha sido el del senador chileno Alejandro Navarro: «El triunfo de Donald Trump es un castigo a los gobiernos del establishment».



El senador hace una crítica más general, válida también para nosotros: que los gobiernos progresistas que llegan al poder acaban, por presión de la macroeconomía globalizada, haciendo políticas claramente neoliberales en perjuicio de las clases más vulnerables.
Encuentro justa la interpretación de Navarro: «el castigo a los gobiernos del establishment reside en que la gente se cansó de entregarle el poder a quien solo ofrece más de lo mismo. Los electores optaron por Donald Trump, que si bien representa lo peor de la cultura yankee, también supo representar el hastío de los sectores precarizados por el neoliberalismo, la globalización y los empleos precarios» (www.navarro.cl/sename). Fueron estos los que votaron mayoritariamente por él y le ayudaron a conseguir la victoria.
Afirma también el senador algo que pocos creen: «no debemos olvidar que en Estados Unidos, supuestamente el país más rico, poderoso e influyente del planeta, viven 45 millones de personas en situación de pobreza o cerca de ella, que comen diariamente gracias al ticket de alimentación que el gobierno entrega a los trabajadores blancos y a los hijos de inmigrantes que tienden a rechazar la llegada de nuevos inmigrantes por considerar que su posición privilegiada está en riesgo».

Si Trump representa lo peor, lo malo lo revela Hillary. No son pocos los analistas dentro de Estados Unidos que llamaban la atención para el riesgo que suponía la elección de Hillary Clinton como presidenta. Cito entre otros a uno, Jeffrey Sachs, considerado uno de los mayores especialistas mundiales en la relación entre economía, pobreza y desigualdad social. Es profesor de la Universidad de Columbia y publicó un artículo que reproduje en mi blog del 8/02/2016. En él enumera los muchos desastres de la política de Hillary cuando era Secretaria de Estado.
Se titula: “Hillary is the Candidate of the War Machine”: “Hillary es la candidata de la máquina de guerra”. La primera frase resume un largo razonamiento: «No hay duda de que Hillary es la candidata Wall Street. Más peligroso aún es que ella es la candidata del complejo militar-industrial; apoyó todas las guerras solicitadas por el estado de seguridad estadounidense, dirigido por los militares y la CIA».

Aunque demócrata, ella es, según Sachs, una ferviente neocon. Incentivó las guerras contra Irak, todas las del norte de África y contra Siria. Encontró hilarante declarar sobre Kadafi: “We came, we saw, he died” (vinimos, vimos y él murió). Siendo todavía Secretaria de Estado intentó reiniciar la Guerra Fría con Rusia, a propósito de la conquista de Crimea y de la guerra en Ucrania. El balance final que hace Sachs de las acciones torpes de Hillary como Secretaria de Estado es devastador: «desde cualquier punto de vista que consideremos, ella batió el record de los desastres» (www.JeffDSachs.com).
Todo esto no nos sorprende, como demuestra con un análisis detallado Moniz Bandeira en su reciente libro de denuncia: El desorden mundial: el espectro de la dominación total (Leya 2016), donde estudia la violencia del imperio estadounidense. Obama, a excepción de las relaciones con Cuba, continuó con la misma lógica bélicista de Bush. Fue aún peor, diría por ejemplo, un verdadero criminal de guerra, pues por estricta orden personal suya mandó atacar con drones y aviones no tripulados a los líderes árabes, acabando con la mayoría de ellos (p.476-477).


Con la victoria de Trump, cuyo enigma todavía hay que descifrar, nos liberamos de un liderazgo belicoso, el de Hillary, que como política de estado había elegido la violencia militar como forma de resolver los problemas sociales mundiales.
No sabemos qué mundo tendremos de aquí en adelante con la presidencia de Trump. Ojalá sea menos belicoso y desdiga en la práctica las medidas duras prometidas contra inmigrantes, mejicanos y musulmanes.

*Leonardo Boff es articulista del JB online y escritor.
Traducción de Mª José Gavito Milano

El año de Lutero

José Arregi

José Arregui1Hemos inaugurado el año de Martín Lutero, el “mejor teólogo cristiano” según nos enseñaba el profesor Daniel Olivier, sacerdote católico, en el Instituto Católico de París de los años ochenta. El 31 de octubre del 2017 se cumplirán 500 años desde aquel día en que Martín Lutero, rica personalidad, profundo creyente, brillante profesor, genial escritor, clavó en la puerta de la iglesia del palacio de Wittenberg las 95 tesis contra la venta de indulgencias, puesta en marcha por el papa León X por toda Europa para la construcción de la fastuosa Basílica de San Pedro del Vaticano.


Puede que el episodio sea legendario, pero es seguro que Lutero redactó las 95 tesis y las envió al papa y a muchos teólogos, a fin de promover un debate libre. El papa León X afirmó que aquello lo había escrito “un borracho alemán” y que cuando se le pasara la borrachera “cambiaría de opinión”. Pero Lutero estaba muy sobrio y lúcido, y no cambió de opinión. El papa le amenazó con la excomunión a menos que se retractara. Lutero, por fidelidad al evangelio de Jesús y a la propia conciencia, no se retractó.
Por entonces, el clamor por la reforma, clamor del Espíritu, era general en la Iglesia de Europa. Y la mente y el corazón de un hombre extraordinario supieron percibirlo y formularlo para un tiempo nuevo que estaba naciendo, irresistible como el Aliento de la vida. Lutero no estaba solo. Con él estuvieron, al menos al principio, casi todos los espíritus más iluminados y abiertos: Erasmo, Moro, Valdés, Vives… Pero la jerarquía romana hizo lo peor que cabía: puso en marcha una Contrarreforma contra todo lo nuevo: una Contrarreforma de la que el Vaticano no se ha librado aún.
Los unos y los otros se aliaron con el poder, y Europa se enzarzó en lo peor de la religión, la guerra en su nombre, a favor o en contra de unos dogmas y unas instituciones que ya entonces carecían de sentido. Mucho más hoy. Todos los dogmas e instituciones religiosas son constructos humanos ligados a una cosmovisión, dependientes de una cultura, inseparables de un lenguaje. Son contingentes y pasajeros en su forma. Han de transformarse profundamente para que ayuden a la vida y no se conviertan en bandera de poderes religiosos y políticos.

¿A quién le importan ya las indulgencias, ese perdón divino de un tiempo de pena que habría de sufrir el pecador en el purgatorio para expiar el “reato” o resto de la culpa que quedaría aun después de que la culpa hubiera sido perdonada por la confesión de los pecados ante un sacerdote? ¿A quién le interesa si los sacramentos son siete o son dos, como enseñó Lutero, y si la presencia de Cristo en la Eucaristía es real por la transustanciación o por el recuerdo vivo de la comunidad reunida en su nombre? ¿A quién le preocupa si María, la madre de Jesús, y los santos han de ser o no objeto de culto, y si Dios se revela únicamente en la Biblia o también en la Tradición, si Jesús instituyó o no a Pedro como papa y si quiso que tuviera sucesores (!), y cuál de las Iglesias es la auténtica heredera del “depósito” de la fe y de la “sucesión apostólica” y puede arrogarse por lo tanto la pretensión de ser la única “Iglesia verdadera”?
Son discusiones trasnochadas. Llevamos 500 años de retraso. No, mucho más: llevamos 2000 años de retraso, desde las Bienaventuranzas de Jesús de Nazaret. O, mejor aun: 2500 años de retraso, desde Pitágoras y Heráclito, desde las profecías de Isaías y de Jeremías sobre la religión de la misericordia y de la liberación, desde la reforma ética y mesiánica de Zoroastro, desde las enseñanzas de Buda y Mahavira, reformadores del hinduismo más allá del teísmo, desde la sabiduría política de Confucio y mística de Laotsé, más allá de la palabra y de las formas religiosas.

Está bien celebrar el año de Lutero, y que Roma reconozca por fin, como ha sugerido el papa Francisco en su visita a Suecia, que Lutero fue profeta evangélico de un nuevo tiempo. Y es hora de que las diversas iglesias se reconozcan las unas a las otras en su diversidad. Ello bastaría para resolver nuestras vanas pendencias confesionales. Bastaría aceptar todas las diferencias existentes para resolver el problema ecuménico.
Pero no bastaría con eso. El gran reto para católicos y protestantes es reinventar a fondo sus iglesias –instituciones, doctrinas, lenguajes– para acoger y ofrecer aliento liberador a la Tierra y a los pobres de hoy.

(Publicado en DEIA y en los diarios del GRUPO NOTICIAS el 13-11-2016)

lunes, 14 de noviembre de 2016

Los papeles en las homilías, desaconsejados por Francisco



Papa Francisco7

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Ya era hora de oír este consejo, de voz autorizada: ¡dejen los papeles en las homilías!

Sí, ya era hora de que un papa renegara de la costumbre fatídica de leer las homilías, que más que eso parecían un tratado del tema que fuera, muchas veces sin ningún nexo, o traído por los pelos, con la Palabra de Dios escuchada durante la celebración. Y esto vale también para los obispos, a los que, creo yo, habría que hacerles un serio examen, antes de su consagración episcopal, de aptitud para dirigirse al Pueblo de Dios sin papeles, y, sobre todo, sin miedo a meter la pata, o a bordear terrenos pantanosos, tierras movedizas, lugares teológicos o bíblicos de alto riesgo. Lo decía ayer el Papa en su homilía de la misa en Santa Marta: “Estaba y estoy convencido de que entre el predicador y el pueblo de Dios no debe haber nada en medio. No puede haber un papel. Un apunte escrito sí, pero no todo completo”. Este papa tiene muchas cualidades, pero dos brillan por su excelencia: es valiente al pensar, y es muy valiente al decir. Algo que no se puede afirmar, obviamente, de la mayoría de los obispos, por lo menos los nuestros, españoles.

Francisco también pone el dedo en otra llaga de las homilías y pronunciamientos episcopales, o clericales, en general: en la manía a recurrir a temas de moral, cayendo muchas veces en un moralismo sin ningún fundamento evangélico, antes que navegar por aguas turbulentas que los lleven a temas comprometidos de contenido eclesial, teológico, bíblico, o, todavía peor, cuando los podría obligar aterrizar en temas controvertidos, para el mundo, pero claros para Jesús en el Evangelio, de tinte socio-político, o económico, como el uso del dinero, la justicia distributiva, o el respeto a la libertad de conciencia, no solo por parte de las autoridades civiles, sino, sobre todo, para los creyentes, de parte de sus pastores. También el papa argentino fustiga estos desvíos en las comunicaciones de los ministros de la Palabra. En una conversación con el agudo periodista Antonio Spadaro, el Pontífice subraya que “predicar la teología enmarcada por el ‘se debe y no se debe’ no comunica nada, porque está vacía y es abstracta”.
Es decir, resumiendo esta breve misiva: las cosas nos irán mucho mejor si cumplimos estas dos recomendaciones papales: predicar sin papeles, y evitando no solo los temas morales, o mejor, caer en el moralismo, sino huyendo también de un tono de reprobación, o de consejo piadoso, que no cumple los dos principales fines de la escucha de la Palabra: ser iluminados por la misma, y ser animados, como envueltos por el Espíritu del Señor, para sentirnos arrastrados a ponerla a, a prueba, la Palabra, en nuestra vida. Yo animaría a mis colegas, curas, y a los obispos, en las homilías, y me animaría a mí mismo, a releer las homilías de San Agustín, o de leerlas, los que no lo hayan hecho, para fortalecer una de las líneas principales en la labor pastoral: la de ayudar a los fieles a entender, a asimilar, a personalizar, y a cumplir, cada uno desde su experiencia vital, la palabra de Dios, de la que somos administradores, y pregoneros.

Francisco visita a jóvenes que abandonaron el sacerdocio para casarse



Cura casado2Papa Francisco7Viernes de la Misericordia
Uno de ellos, de Madrid
Los sacerdotes casados podrían ejercer pronto el ministerio
Curas casados. La intervención de la Iglesia por los derechos de los curas casados es más necesaria que nunca
El papa Francisco visitó hoy en Roma a siete jóvenes, entre ellos uno de Madrid y otro de América Latina, que han abandonado en los últimos años el sacerdocio, informó la Santa Sede. ··· Ver noticia ···

.. y los pobres tomaron Roma, y bendijeron al Papa


Jesús Bastante


“Sean hombres y mujeres con pasiones y sueños, sueñen que el mundo se puede cambiar”
“Les pido perdón en nombre de los cristianos que no leen el Evangelio encontrando la pobreza en el centro”
Y los pobres tomaron el Vaticano. E impusieron las manos al Papa, bendiciéndole, rezando por él. Sujetando sus ropas, dándole un impulso. Francisco, con los ojos cerrados, al borde del llanto, oraba con ellos, con los más pobres, con los excluidos. Doce apóstoles de la pobreza y la exclusión, que rezaban por el Papa. Un momento absolutamente conmovedor. Sin duda, uno de los momentos de este Jubileo de la Misericordia y, tal vez, de este pontificado. ··· Ver noticia ···

Los obispos estadounidenses eligen entre la fidelidad a Francisco o el “modelo Trump”


Cameron Doody


Su nuevo presidente será un pastor con “olor a oveja” o un “guerrero cultural”
DiNardo y Chaput, candidatos conservadores; Gómez o Wester, entre los aperturistas
Francisco, sobre Trump: “No juzgo sus políticas, quiero entender el sufrimiento que puede causar a los pobres y excluidos”
El presidente de los obispos, a Trump: “Podemos acoger a los refugiados sin sacrificar nuestra seguridad”
Un pastor con “olor a oveja” o un “guerrero cultural” con hedor a la política partisana. Esa es la elección a la que se enfrentarán los obispos estadounidenses en su asamblea la semana que viene, en la que elegirán a su cúpula para los próximos años. ··· Ver noticia ···

Francisco, un gran líder altermundista

Miguel Ángel Mesa Bouzas



Papa Francisco27Hay muy pocos líderes que, a nivel mundial, sean un referente ético y muestren en su vida cotidiana una gran humanidad. Entre ellos podríamos nombrar a dos: al Papa Francisco y a José Mújica, expresidente de Uruguay.
Ambos se han dado cita en el Vaticano para celebrar el III Encuentro Mundial de Movimientos Populares. Algo impensable de poder realizar durante los anteriores pontificados. Pepe Mújica dijo que Francisco “honra a la humanidad y, por eso, hay que ayudarlo lo más posible; mientras estemos vivos estaremos respaldando sus luchas quijotescas”. Proviniendo de un hombre de la altura moral de Mújica, es un gran cumplido que haría enrojecer a cualquiera.


Porque, en la línea del movimiento altermundista por otro mundo posible, que inició los Foros Sociales Mundiales en Seattle en 1999, Francisco no ha tenido ningún reparo a ser blanco de las críticas de las altas instancias eclesiásticas o gubernamentales, por reunir por tercer año consecutivo a decenas de movimientos populares que “son sembradores de cambio, promotores de un proceso en el que confluyen millones de acciones grandes y pequeñas encadenadas creativamente, como en una poesía; por eso quise llamarlos “poetas sociales”… Enumeramos algunas tareas imprescindibles para marchar hacia una alternativa humana frente a la globalización de la indiferencia: 1. poner la economía al servicio de los pueblos; 2. construir la paz y la justicia; 3. defender la Madre Tierra… Tal vez no estemos de acuerdo en todo, seguramente pensamos distinto en muchas cosas, pero ciertamente coincidimos en estos puntos”. Estos movimientos se comprometen “a abrazar un proyecto de vida que rechace el consumismo y recupere la solidaridad, el amor entre nosotros y el respeto a la naturaleza como valores esenciales. Es la felicidad de «vivir bien» lo que ustedes reclaman, la «vida buena», y no ese ideal egoísta que engañosamente invierte las palabras y nos propone la «buena vida»”.
También es de los pocos líderes que se atreven a criticar el sistema económico neoliberal y capitalista, que tiene su centro en el dios dinero, y al que califica como el “terrorismo fundamental contra la humanidad”. Ninguna Conferencia Episcopal ha sido tan valiente para expresarse con esta claridad y contundencia. Únicamente algún obispo, como Pedro Casaldáliga, ha sido capaz de decirlo durante muchos años con su palabra y su testimonio de vida profética.

Francisco se ha puesto pues al lado de estos movimientos, para alentarles, porque “el futuro de la humanidad no está únicamente en las manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los pueblos, en su capacidad de organizarse y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio”.
En su discurso de despedida les invitó a “que sigan enfrentando el miedo con una vida de servicio, solidaridad y humildad en favor de los pueblos y en especial de los que más sufren. Se van a equivocar muchas veces, todos nos equivocamos, pero si perseveramos en este camino, más temprano que tarde, vamos a ver los frutos. E insisto, contra el terror, el mejor antídoto es el amor. El amor todo lo cura…


Les agradezco nuevamente su trabajo y su presencia. Quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los acompañe y los bendiga, que los colme de su amor y los defienda en el camino dándoles abundantemente esa fuerza que nos mantiene en pie y nos da coraje para romper la cadena del odio: esa fuerza es la esperanza”.
Quien tenga ojos para ver y oídos para escuchar, que vea y escuche. 

La ONU insta al Gobierno a responder a la denuncia de Garzón contra el proceso que llevó a su inhabilitación



El Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas critica el “carácter arbitrario” de las investigaciones contra el juez. El Ejecutivo tiene seis meses para contestar.
MADRID.- El Gobierno de Mariano Rajoy tiene un plazo de seis meses para responder a la denuncia presentada por el juez Baltasar Garzón, según ha recordado en un comunicado el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. ··· Ver noticia ···

Tenemos un Papa que cree en el Evangelio


Castillo2
Es un hecho que, en la Iglesia, hay gente muy religiosa, sobre todo entre el clero, que no está de acuerdo con el papa que tenemos. No pienso analizar aquí este complicado asunto. Lo que pretendo, en este breve escrito, es simplemente indicar por qué cada día veo más claro que, ¡por fin!, tenemos en la Iglesia un papa que cree en el Evangelio de Jesús. No digo, en modo alguno, que los papas anteriores no hayan creído en el Evangelio. Por supuesto, que han creído. Lo que pasa es que, cuando hablamos del Evangelio, no es lo mismo creer en él, que vivir como el Evangelio nos dice que tenemos que vivir. Aquí tocamos el nudo del problema. Y en esto está la clave de todo este asunto.



He leído – y releído – el discurso que el papa pronunció, en Roma, ante más de 3.000 participantes de 60 países, que representaban a los movimientos populares de todo el mundo. Pues bien, lo que más me ha llamado la atención, al leer este discurso papal, es que en él no se habla de Teología, ni de Exégesis Bíblica, ni de Doctrina Social de la Iglesia, ni de Ciencias Políticas o Sociales, ni de las enseñanzas del Magisterio Eclesiástico, ni de la Soteriología, ni de la Escatología, ni de la Cristología o la Eclesiología, ni de la Modernidad o la Posmodernidad, ni de ninguna de esas cosas con las que se calientan la cabeza, a diario, los más sesudos pensadores del saber cristiano. Nada de eso, por lo visto, le interesa al papa Francisco.
Entonces, ¿qué es lo que le interesa a este papa cuando se ve delante de quienes representan a las gentes más necesitadas de este mundo? Pues, o yo estoy ciego (o me ciega no sé qué extraña pasión), o lo que al papa le preocupa y le angustia es exactamente, ni más ni menos, que lo mismo que le preocupó y le apasionó a Jesús de Nazaret. ¿De qué se trata? ¿Qué es esto?

Si algo hay claro, en los evangelios, es que el centro de las preocupaciones de Jesús fue Dios. Pero el problema, que plantean los evangelios, no está en eso. El problema está en cómo tenemos que buscar y encontrar a Dios. Ahora bien, si algo hay claro en el Evangelio, es que a Dios no lo encontramos primordialmente en la “observancia de la Religión”, sino en la “lucha contra el sufrimiento humano”. Por eso el papa habló, con tanta fuerza, no de los grandes temas teológicos y morales de los que venían hablando los papas, desde León XIII hasta Benedicto XVI. Nada de eso. Lo que Francisco hizo, en su discurso, fue irse derechamente a lo mismo que hizo Jesús. En cuanto se puso a anunciar el Reino de Dios, ¿qué hizo? Ponerse a curar enfermos, aliviar penas, acoger a gentes desamparadas, comer con los hambrientos…, sin tener en cuenta para nada si aquellas curaciones y aquellas comidas, con gentes de mala vida y mala fama, estaban permitidas o prohibidas por la religión.
Sin duda alguna, la Iglesia tiene que cambiar. Pero, ¿tenemos claro en qué tiene que cambiar? El problema no está en cambiar los cargos y dicasterios (oficinas) de la Curia Vaticana. Ni siquiera el problema está en que el Vaticano afirme la importancia capital del Evangelio, cosa que ya ha hecho tantas veces. Todo eso puede quedarse en mera palabrería. El problema central y decisivo de la Iglesia está en que ponga el motor de su vida y su presencia en la sociedad en vivir como vivió Jesús.
La fórmula determinante quedó formulada por Francisco con brevedad y precisión: “hablamos de la necesidad de un cambio para que la vida sea digna”. La “dignidad de la vida”. En esto está el centro de la religiosidad por la que tiene que afanarse y luchar la Iglesia. Y sobre este proyecto se tiene que re-hacer la Teología. Una Teología menos interesada por problemas tales como el pecado o la salvación eterna. Y centrada, sobre todo, en: 1. Poner la economía al servicio de los pueblos. 2. Construir la paz y la justicia. 3. Defender la Madre Tierra. Sólo así podremos tener obispos menos preocupados por los problemas relacionados con la sexualidad y la homosexualidad. Obispos que, ante tantos escándalos de abusos de clérigos a seres inocentes, se ponen a mirar para otro sitio. Y tendremos obispos más interesados y afanados por enfrentarse, si es preciso, a gobernantes que favorecen a los ricos, al tiempo que esos gobernantes tan “piadosos” dictan leyes que aumentan la distancia entre los potentados y los débiles. Y, sobre todo, si esto se toma en serio y con todas sus consecuencias, tendremos una Iglesia, no para el pueblo, sino del pueblo. No para los pobres, sino de los pobres. Y a la que se apuntarán los ricos, si es que tienen coraje para compartir su vida con la de los pobres.
No olvidando jamás una cuestión que es decisiva. Sólo una Iglesia así, estará capacitada para conocer la Cristología y, por tanto, para enterarse de quién es Jesús, cómo se vive cristianamente y cómo se anuncia el Evangelio. ¿Por qué? Esta pregunta se responde afrontando otra cuestión, que es la que más miedo nos da: ¿Cómo conocieron los primeros discípulos a Jesús? No lo conocieron estudiando Cristología, sino viviendo con ÉL y como ËL. De este asunto tan decisivo, la Iglesia, los seminarios, los teólogos, los obispos y los papas, no nos hemos enterado.
El día que esto se afronte de veras, ese día la Iglesia empezará a ter sentido y a dar sentido a la vida de la gente. Y esto, justamente esto, es lo que ha puesto en marcha, con sus “llamadas” ocurrencias y originalidades, el actual papa Francisco. Por eso podemos decir que tenemos un papa que cree en el Evangelio”. 

domingo, 13 de noviembre de 2016

Coherencia de vida y comunidad frente al atomismo social

Jesús Sanz. En los últimos decenios, hemos asistido al auge del neoliberalismo, que ha llegado a convertirse en la forma de pensamiento dominante, con un programa que se puede resumir en muy pocas palabras: individualismo, libertad de mercado y Estado mínimo. Más allá de lo económico, el relato neoliberal se ha convertido también en hegemónico en el ámbito cultural. La existencia de distintos relatos alternativos que permitan pensar en otros mundos posibles y en otras formas de gobierno se ve cuestionada por un marco de interpretación basado en pilares tales como una política subordinada a la economía, el economicismo, el individualismo, la exaltación del hiperconsumo, etc.
Al mismo tiempo, hemos asistido a un proceso de socavamiento de las respuestas colectivas organizadas, como las de algunos movimientos sociales u otras formas de organización que tratan de hacer frente a esta lógica social. (LEER MÁS…)

sábado, 12 de noviembre de 2016

ÉTICA DEL PERDÓN

col gil zuniga

No hay perdón sin misericordia, ni misericordia sin perdón y que me perdone Nietzsche, porque para él todo esto de la misericordia y el perdón, léase compasión, le suena a debilidad y a algo enfermizo, hasta el punto de que la muerte de Dios sobrevino por un exceso de compasión, ahogándose en ella. Sin embargo, Jesús de Nazaret hizo de la misericordia y el perdón la coordenada central de su programa ético-religioso. El “ojo por ojo” de la sociedad judía lo cambia radicalmente por la misericordia samaritana y por el que hay que perdonar hasta setenta veces siete (Mt. 18,21). No es el perdón una palabra al uso, escribe el papa Francisco, más bien, es una palabra que “en algunos momentos parece evaporarse… y es triste constatar cómo la experiencia del perdón en nuestra cultura se desvanece cada vez más”.
Ante el inminente final del “Año de la misericordia” propuesto por el papa Francisco me atrevo a una reflexión de un tema un tanto espinoso y desacostumbrado ya sea individual, ya sea colectiva y socialmente. El “ojo por ojo” o el “homo hominis lupus” (el ser humano es un lobo para el ser humano) y la venganza está adherido en el ADN de la persona y desde esta perspectiva podemos decir con JP. Sartre que el “infierno son los otros”. Pero el imperativo ético tanto de la religiosidad como del ser antropológico de Jesús de Nazaret debe ser un factor imprescindible en nuestro día a día, en nuestra contingencia de un ser-ahí y de un ser-con de la ontología heideggeriana. Desde el punto de vista antropológico y personal es imprescindible convivir con la misericordia y el perdón, tanto el demandar perdón como el otorgarlo en situaciones de daños, sufrimientos o perjuicios que hacemos o recibimos. No es fácil esta experiencia, pues, como decía Ortega y Gasset atendiendo a la raíz de esta palabra en alemán, implica pensar con los pies, es decir, estar bien anclado en tierra, pues “el perdón es un acto propio de personas que han llegado a una auténtica madurez, pero… que tiene sus raíces en ciertas experiencias tempranas de la vida”, afirma el psicólogo suizo J. Paige, y además “la experiencia del perdón fortalece la convicción de que no estamos de más, de que podemos ser algo, de que no simplemente somos tolerados”.
Desde esta perspectiva de la madurez humana la capacidad de perdonar y de recibir perdón, ese hacerse cargo de la ofensa o el sufrimiento infligido o recibido, debe ampliarse a nuestro camino existencial, individual y social. Nuestro ámbito social y político está escaso de perdón, y por ende de reconciliación, pues con demasiada frecuencia se actúa desde un querer imponer la propia verdad (habría que recordar el verso machadiano: “¿Tu verdad? No, la verdad y ven conmigo a buscarla”) y hasta la propia justicia, y así del adversario político o grupal se pasa al enemigo en toda regla, al ojo por ojo, y aquí el perdón y la reconciliación se convierten en la enfermiza debilidad nietzscheana. La política española, al menos de ahora, está falta de alguna dosis de perdón y de reconciliación; la convivencia social necesita un buen tratamiento vitamínico a base de perdón. Otro tanto habría que señalar en instituciones eclesiales, donde la ausencia de misericordia y de perdón es manifiestamente llamativa al referirse, sobre todo, a homosexuales, lesbianas o a la ideología de género, que se ha comparado con el nazismo, el marxismo o el ISIS yihadista. En estos días el arzobispo de Oviedo, con motivo de la beatificación de cuatro “mártires asturianos” de la guerra civil, ha arremetido despiadadamente contra la ley de Memoria histórica, un intento legal de perdón y de reconciliación; hubiera sido más acorde con ese acto entonar un mea culpa, entre otras cosas, por las implicaciones de la jerarquía católica en el golpe de Estado del general Franco, que tanto sufrimiento causó a la sociedad española, y en el apoyo incondicional a la posterior dictadura franquista.
Habría que decir que el perdón es un factor muy saludable tanto en el ámbito personal como social. Suma más que resta. El perdón hace que se recomponga el hilo umbilical por cualquier desavenencia con el otro; no hay que olvidar que, conforme a la definición aristotélica, el ser humano es un ser relacional. Y es saludable y positivo por varias razones:
Genera diálogo, es decir, cuando la palabra va fluida del uno al otro y del otro al uno sin recovecos, como una “razón con entrañas” en expresión de María Zambrano, se allana fácilmente el terreno y se facilita el encuentro, la reconciliación. El diálogo potencia la cultura del corazón, que habla desde la igualdad, desde la simetría, y no desde el fanatismo del que está convencido sin fisuras de su verdad y de sus posiciones estancas. El perdón rompe con esa estructura de incomunicación.
Hace posible la reconciliación, una vez establecido el diálogo, que no es otra cosa que, según la etimología, volver a la asamblea, a la reunión, al encuentro con el otro. Al aceptar ese encuentro se establece una relación de projimidad, como señala P. Laín Entralgo, de reconocimiento mutuo entre el yo y el otro. El abrazo viene a ser la puesta en escena del perdón. Nelson Mandela se quejaba de que su gente le tachase de cobarde por tender la mano a sus verdugos, y llevó hasta el final su reconciliación sentando a su carcelero blanco en la tribuna de honor en su investidura como presidente de Sudáfrica.
Restablece o inicia la amistad, un valor muy estimable, hasta el punto de que “sin amigos nadie querría vivir, aun cuando tuviera todos los otros bienes”, escribe Aristóteles en Ética a Nicómaco. A partir del perdón se recupera la empatía perdida, si es alguien cercano; y si es lejano, se acortan las distancias, se hace prójimo a nuestra realidad histórica. Se comparte así un nuevo caminar juntos, donde yo me hago responsable del otro y el otro se responsabiliza de mí. La amistad hace posible la solidaridad humana ante el sufrimiento tan variado como injusto.
Refuerza la “Si Dios se detuviera en la justicia, escribe el papa Francisco en la Misericordiae vultus, dejaría de ser Dios, sería como todos los hombres que invocan respeto por la ley. La justicia por sí misma no basta, y la experiencia enseña que apelando solamente a ella se corre el riesgo de destruirla”. No es fácil para las víctimas, directas o indirectas, escoger entre justicia y perdón, o perdonar cuando uno no es la víctima directa. Es lo que plantea Dostoievski en Los hermanos Karamázov en el intenso diálogo entre los hermanos Iván y Aliosha. Iván no puede entender que el “sufrimiento de los niños” sea un factor necesario en la creación divina y que tengan que “contribuir con sus sufrimientos al logro de la armonía”. Por eso Iván remata su densa y larga exposición: “¡No quiero, en fin, que la madre abrace al verdugo que ha hecho despedazar a su hijo por los perros! ¡Que no se atreva a perdonarle! Si quiere, que perdone al torturador su infinito dolor de madre; pero no tiene ningún derecho a perdonar los sufrimientos de su hijo despedazado”. A mi modo de ver el perdón refuerza la justicia, porque el verdugo, aquí en un sentido amplio, al ser perdonado reconoce el sufrimiento causado y acepta plenamente que se haga justicia. A este respecto hay que resaltar el increíble testimonio de algunas víctimas directas o indirectas de ETA y de los GAL que han perdonado a sus verdugos y éstos se hacen cargo del dolor causado. Todo esto sin esperar, como en el diálogo de los hermanos Karamázov, a que “cuando cielo y tierra se unan en un solo grito”, la madre, el niño y el verdugo “que ha hecho despedazar a su hijo por los perros” proclamen los tres con lágrimas en los ojos: “Tienes razón, Señor”. En definitiva, “si Dios se detuviera en la justicia, dejaría de ser Dios”, otro tanto ocurriría en el ser humano, que dejaría de serlo, si no perdona. De nuevo Aristóteles viene en nuestra ayuda: “Cuando los seres humanos son amigos, ninguna necesidad hay de justicia; pero, incluso siendo justos, necesitan de la amistad, y parece que los justos son los más capaces de amistad”; amistad que tiene su manantial en el perdón.
Recompone y afianza la paz. Una paz que se hace trizas por la ofensa dada o recibida. El poeta bíblico nos dice que la “justicia y la paz se besan” (Sam 84,11); si la justicia se refuerza por el perdón, otro tanto ocurre con la paz, esa “brisa malva/de armonía/; un astro luminoso/ para la senda de la esperanza/; un pan compartido/ sin hambre/… una exigencia existencial/ de la finitud y de la contingencia/” (Palabras para este tiempo).Todo ello es posible porque el perdón genera diálogo y amistad y contribuye a que las relaciones humanas sean justas, igualitarias, el verdadero humus de la paz. Aliosha inquiere a su hermano Iván: “Me has preguntado hace un momento: ¿existe en todo el mundo un ser que pueda perdonar y tenga derecho a hacerlo? Pues bien, ese ser existe, y puede perdonarlo todo, puede perdonarlo todo a todos y por todo, porque Él mismo ha dado su sangre inocente por todos y por todo”. Jesús de Nazaret ha señalado el camino y ha dado ejemplo claro y meridiano y, por eso, hizo de la misericordia y el perdón la coordenada central de su programa ético-religioso, donde los que luchan por la paz, han sido misericordioso y han perdonado, son bienaventurados, dichosos, han encontrado la felicidad.
El perdón es, en definitiva, “una fuerza que resucita a una vida nueva e infunde el valor para mirar el futuro con esperanza” (Misericordiae vultus).

Antonio Gil de Zúñiga
Atrio

viernes, 11 de noviembre de 2016

LA CAJA DE LECHE

col gerardo
FE ADULTA

Cosa curiosa. He sentido hoy que no da igual poner la caja de la leche -el tetrabrik- al echarla al vaso, de una forma u otra. Hagamos la prueba. Si colocamos el agujero de salida en la parte de arriba, sale la leche despacio, pero resulta que no sale toda, se queda una parte dentro, la parte de abajo.
Sin embargo, si pongo el agujero en la parte de abajo, sale a borbotones, salpica, mancha, pero sale toda.
Conclusión: si me entrego, si me doy de verdad, me salpica la vida, me mancha la ropa, la fama.
Así es la vida: se trata de darnos del todo, aunque eso nos salpique y nos complique la vida. De otra forma, la vida es más normal, pero nos quedamos una parte para nosotros.
Ya decimos “das la mano y te cogen el brazo entero”. La caridad, el servicio, si es de verdad, nos tiene que doler, costar. Supone entrega total.
Noto que buscamos una fe inodora, sin complicaciones, muda… lo que hoy decimos “sociedad líquida”. Ocurre como en la naturaleza. Pasamos un verano sin truenos, pero también sin agua. Muchas veces viene la lluvia tras el trueno. Y nos da miedo... pero es necesario.
Muchas veces optamos por estar yo bien, sin problemas, pero si quiero dar todo lo que soy, lo que tengo, es preciso poner mi vida a disposición: que salga todo lo que hay en mí, mi compromiso, aunque eso me salpica.
Lo estamos viendo y viviendo en los refugiados, en los marginados. Es relativamente fácil darles cosas, pero resulta más complicado, nos embarra más el acoger a una persona en casa, el hacerme amigo suyo, el irme 15 días a los campamentos de Grecia.
Me lo ha enseñado un amigo pakistaní. Estuvo tres años conviviendo conmigo y acabamos como amigos. Esta semana, que yo estaba un poco pachucho, le ha dicho a su jefe de trabajo que si le daba permiso tres días para venir a hacerme compañía.
Son gestos que emocionan. Ha puesto la caja de tetrabrik hacia abajo y estaba dispuesto a perder el sueldo y las vacaciones de tres días por acompañarme.
Otro inmigrante no celebra el cumpleaños de su hijo si no estoy yo. Cambia de fecha, porque quiere mi presencia...
Aprender a que me salpiquen las realidades NO es amar de memoria y según los cánones la caja hacia arriba sino mancharme, mojarme. El que ama, da la vida por sus amigos.
En estos pueblos es normal recoger nueces. Y cuando se recogen hay que limpiarlas porque dejan el verdor pegado a las manos y cuesta muchos días y mucho jabón el quitarse. Se han manchado con los cocolones. Y dura la suciedad. Cada vez que pasan a comulgar y veo esas manos ennegrecidas, siento la sensación: “sí que están implicadas con la Vida”.

EL VERDADERO ROSTRO DE DIOS ES MULTICOLOR, MULTICULTURAL, DIOS NO ES UN DIOS HOMOGÉNEO


religion-digital


"El Evangelio es una llamada a la conversión de todas las culturas para afianzarlas como culturas y llevarlas a Dios. El verdadero rostro de Dios es multicolor, multicultural y multivariado. Dios no es un Dios homogéneo. Todo lo contrario". El nuevo Padre General de la Compañía de Jesús, el venezolano Arturo Sosa narra en una entrevista su vida, vocación y los retos de la mayor congregación masculina del mundo.
En la misma, Sosa subraya que el mensaje de Francisco "ha sido una manera de entusiasmar a la Compañía en lo que estamos haciendo - aquí y en otras muchas partes. Así como en la CG35 fue clave el discurso de Benedicto, en este tiempo Francisco nos está confirmando que estamos en la dirección propia de la misión de la Compañía. Incluso nos anima a ir más allá, como si dijera: ‘ustedes están todavía muy atrás en lo que pueden hacer'. Es el Santo Padre, con su ejemplo y con su conocimiento de la Compañía, el que continuamente nos confirma que estamos en buena dirección".
El nuevo General, que muestra su cercanía a Arrupe -"mi elección es una confirmación de la dirección que comenzó la Compañía en tiempo de Arrupe", aclara-, cree que "La Compañía no tiene muchas dudas de cuál es su misión, pues lo que formuló la CG 32 y reformularon las siguientes ya se ha hecho sangre en nuestra gente. Podemos decir que ya sabemos lo que podemos ofrecerle a la Iglesia. El gran desafío de la Compañía de Jesús es ahora cómo nos organizamos para ser eficaces en esa misión".
Su impresión es que "la Compañía está muy viva y que hay muchos procesos en marcha" porque "nuestra pasión está fundada en la certeza de que acompañamos a la gente con la garantía que Dios está con nosotros, ¡¡precediéndonos!!"
A lo largo de la entrevista, Arturo Sosa plantea algunos de los temas claves que quiere abordar en su gobierno, en especial la colaboración. "No es una consecuencia de que no podemos solos, es que no queremos. La Compañía de Jesús no tiene sentido sin la colaboración con otros. Ahí estamos llamados a una enorme conversión, pues en muchas partes aún vivimos la nostalgia de cuando hacíamos todo, y no nos queda más remedio que compartir la misión", señala.
Sobre la multiculturalidad, subraya que "lo propio del Evangelio" es que es una "llamada a la conversión de todas las culturas para afianzarlas como culturas y llevarlas a Dios". "La creación nos está mostrando por todas partes la diversidad, cómo se complementan unas cosas con las otras. Si la Compañía logra ser imagen de esto estará siendo ella misma expresión de ese rostro de Dios".
Por último, la profundidad intelectual no es para Arturo Sosa "una cuestión de copiar modelos, sino de crear. Crear significa entender. La creación es un proceso intelectual muy arduo. Entender lo que está pasando en el mundo de hoy, en la Iglesia de hoy, poder entender la fe... es lo que nos puede dar las claves para focalizar la misión sobre la que ya hemos encontrado un gran consenso y encontrar los modos más eficaces de hacerlo".
En el encuentro, además de narrar aspectos de su infancia y su familia, de su vocación -en la que tuvieron mucha influencia los hermanos jesuitas- y su formación en la Compañía, explica momentos claves de la Iglesia que le han marcado. "El Concilio tuvo mucha importancia para mí, fue sin duda una gran noticia", y "la elección de Arrupe fue otra bocanada de aire nuevo". Además, la Conferencia de obispos latinoamericanos en Medellín fue a su juicio "un grandísimo aliento para la Iglesia latinoamericana y para la Iglesia venezolana".
De su época de Provincial destaca tres experiencias muy fuertes de construcción conjunta en red en esos años: La Conferencia de Provinciales de América Latina (CPAL) que nació cuando él estaba de Provincial en Venezuela; el nacimiento de la Asociación de Universidades confiadas a la Compañía de Jesús en América Latina (AUSJAL) y el nacimiento de Fe y Alegría y su transformación en una red internacional.
Por último, de su propia elección confiesa que "el segundo día empecé a escuchar que me preguntaban a mí, o que habían preguntado por mí, el tercer día comencé a preocuparme pues ya era mucho más directo y el cuarto más todavía". El entiende su elección "como una confirmación de la dirección que comenzó la Compañía en tiempo de Arrupe. Entiendo esta elección como una confirmación de que hay que seguir por aquí. Pero yo, personalmente, soy como muchos jesuitas de mi generación".

FARISEOS Y LETRADOS

col acebo

Desde que el Papa ha acudido a la celebración luterana en Lund, conmemoración del quinto centenario de la reforma de Lutero, se han incrementado las críticas a su persona por individuos y medios de comunicación. Uno de los argumentos con más peso es que ¡Ha besado a la arzobispa que además es lesbiana y está casada con su compañera!, con lo que funden en una misma frase misoginia y sexo. ¿Qué querían, que le hiciera la cobra, un gesto de rechazo del que se habla actualmente?
Olvidan que a Lutero se le incendiaron las ideas contra la Iglesia al oír a unos predicadores, venidos de Roma, predicar indulgencias a los que dieran su óbolo para la basílica de San Pedro. El tintineo de las monedas en las huchas montadas para este menester, decían, se oiría en el cielo y automáticamente quedarían borradas las faltas previas de los donantes. Me parece que la reforma que pedía el fraile agustino estaría muy acorde con la que pidió San Francisco, hecho santo por la Iglesia a la que criticaba, y que luego se encargó de echar agua al vino de su orden.
Todos los movimientos sociales tienen sus razones y la política intervino en los dos bandos haciendo que los razonamientos teológicos y religiosos dieran paso a los votos, a las alianzas y al dinero. Lutero, pero también la Iglesia, se vieron superados por las olas de una Europa embravecida en la que se dieron toda suerte de barbaridades.
En mi juventud se nos impedía entrar en los templos protestantes para rezar, nos decían que los protestantes no irían al cielo, nos impedían casarnos entre nosotros y cuando lo autorizaban, a ella, como en el caso de una amiga mía no la dejaron vestirse de blanco y la ceremonia se celebró en la sacristía.
Hoy han pasado 500 años y no podemos vivir con la memoria histórica llena de resentimientos por los hechos cometidos en el pasado por los dos bandos. Y aunque consideráramos pecadores a los luteranos, que no lo son, Jesucristo comió con ellos y nos aconsejó seguir su camino.
(…)
Dejémonos de discusiones estériles y celebremos junto a nuestros hermanos cristianos sus gozos y sus sombras, tendamos puentes de entendimiento teológico, colaboremos en ayudas a las personas que sufren, lloremos por su mártires que también son nuestros, pensemos en que hay muchas más cosas que nos unen frente a las que nos separan… Esta es la política del Papa, pontífice es tender puentes, a la que nos invita a todos los católicos.

Isabel Gómez Acebo
Religión Digital

jueves, 10 de noviembre de 2016

En Siria "hemos aprendido grandes valores a un precio muy alto"

- Por: Redacción


El misionero salesiano Alejandro León está en España estos días para llevar el testimonio de una Siria en guerra, de la mano de la Fundación Juan Soñador y la ONGD Jóvenes y Desarrollo.







Alejandro José León Mendoza es misionero salesiano en Damasco (Siria). A sus 37 años, lleva seis en este país de Oriente Medio inmerso en una cruenta guerra desde el año 2011. En estos días, está "de gira" por España de la mano de la Fundación Juan Soñador y la ONGD salesiana Jóvenes y Desarrollo. Quiere llevar el testimonio de la vida en medio de las bombas, marcada por la desolación pero también por la esperanza de todas las personas de bien que trabajan por la paz.

En una entrevista concedida a Onda Cero Oviedo, León Mendoza asegura haber vivido la guerra en Siria "con un sentido de impotencia por los niños y los jóvenes". Lamenta que se vuelven "expertos en misiles", cuando "deberían ser expertos en juegos".

"Tenemos una generación de niños adultos, en muchos aspectos negativos pero también, para ser honestos, en algunos aspectos positivos", matiza el misionero. Esta sensación se ha podido palpar en detalles como la mayor atención que prestan los adolescentes a sus padres o en cómo valoran la comida que les ofrecen los salesianos, cuando antes podían tener algunas quejas.

Por eso, León Mendoza insiste en buscar la lectura positiva de esta situación: "Voy a dar el testimonio de la violencia cotidiana, del día a día que viven estos niños y estos jóvenes, pero también de los grandes valores que a un precio muy alto hemos aprendido".

La fe ha desempeñado un papel fundamental en medio de la guerra. Recuerda el misionero durante la entrevista un domingo en el que unos cuarenta jóvenes se acercaron a misa en el Centro Don Bosco desde una zona alejada pese al riesgo que existía por la caída de misiles sobre la ciudad. Al acabar la misa, uno de ellos le sorprendió con su respuesta: "¿Quién eres tú para decirme que no puedo venir a misa?". Una auténtica lección de confianza en el Señor: "Cuántas veces nosotros tenemos la iglesia o el centro juvenil al lado, y estamos concentrados en nuestro teléfono, en el ordenador... y desaprovechamos la vida", explica.

En la actualidad, al Centro Don Bosco acuden unos 1.200 niños y jóvenes a lo largo de la semana, cuatro veces más que en la época previa a la guerra. No en vano, es conocido por estos muchachos como el Centro de Paz, "porque es el único lugar donde encuentran el sentido de la vida y se cargan de energía ante la situación tan difícil que tienen que afrontar día tras día".

Después de más de cinco años de conflicto en Siria, la guerra no parece tener una solución pacífica a la vista. Alejandro León es consciente de la sensibilización que existe entre la población de otros países del mundo, pero pone en duda la honestidad de los líderes que tienen intereses económicos y políticos en la zona: "Están jugando ajedrez con nosotros y en Siria somos peones que tontamente nos matamos los unos a los otros", sentencia.

Después de participar en la XIII Semana Solidaria de Mieres, Alejandro León Mendoza estará esta tarde, a partir de las 20:00 horas, en la Sala de los Reyes del Ayuntamiento de León para ofrecer la charla 'SOS Siria: Huyendo del Terror', organizada por la Fundación Juan Soñador y la ONGD Jóvenes y Desarrollo.

Perseverancia - 33º Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C

CONFÍA

col salome

Si las nubes no te dejan ver el sol
confía en mí, el sol está ahí
si hay sequía y la sed apaga tu voz
confía y bebe de mí
CONFÍA EN MÍ, CONFÍA
CONFÍA EN MÍ, CONFÍA
PON TU MANO EN LA MÍA Y CONFÍA
CONFÍA EN MÍ
Si el camino se inclina y no puedes subir
confía en mí, te ayudaré a seguir
si un abismo profundo aparece ante ti
confía en mí, que estoy allí
CONFÍA EN MÍ, CONFÍA
CONFÍA EN MÍ, CONFÍA
PON TU MANO EN LA MÍA Y CONFÍA
CONFÍA EN MÍ
Si la alegría se instala en tu casa
confía en mí, te quiero feliz
si dudas porque la bondad se rechaza
confía en mi paz que te abraza
CONFÍA EN MÍ, CONFÍA
CONFÍA EN MÍ, CONFÍA
PON TU MANO EN LA MÍA Y CONFÍA
CONFÍA EN MÍ
CONFÍA EN MÍ, CONFÍA
CONFÍA EN MÍ, CONFÍA
PON TU MANO EN LA MÍA Y CONFÍA
CONFÍA EN MÍ

Salomé Arricibita

 
Para descargar la canción pinche el siguiente enlace: Confía.mp3 y dele al botón derecho del ratón y guardar como...

Papa Francisco: Misericordia con los Emigrantes

EL MILAGRO INESPERADO DEL PAPA EN LA CATEDRAL LUTERANA DE LUND

col carlos lopez

Cuando la mañana de ayer 31 de octubre de 2016 el Papa Francisco caminaba por la nave central de la Catedral de Lund, junto al Presidente de la Federación Luterana mundial, detrás de la Primera mujer que es Arzobispo de Upsala, los que contemplamos la imagen comenzamos a tomar conciencia del milagro.
La firma conjunta del documento “Del conflicto a la comunión” entre las Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica Romana, constituye uno de los logros más importantes del movimiento ecuménico en este naciente siglo, pero el contexto de conmemoración en el que se firmó no es menos importante.
La celebración constaba de dos partes, en dos lugares, con la firma de dos documentos diferentes. La primera en la Catedral de Lund la segunda en el estadio Malmö Arena. En la primera se firmaba un documento teológico, en la segunda un documento de colaboración práctica.
En la Catedral de Lund, todo está preparado y los invitados dentro, cuando sonaron las campanas y la puerta Este de la Catedral se abrió para que entrasen, en primer lugar los reyes de Suecia, después, un reducido grupo precedido de una cruz diseñada por un artista salvadoreño; las velas procesionales, indicaban que se trataba de un oficio de oración y precedían a los celebrantes principales: El obispo de Lund, la arzobispo de Upsala, el Obispo Católico Romano de Estocolmo el Cardenal Koch y el Papa.
La Catedral estaba llena de representantes de las iglesias y confesiones cristianas alrededor del mundo. De una parte, representantes de iglesias luteranas, anglicanas, ortodoxas y protestantes. De otra, un nutrido grupo de obispos y cardenales de varias partes del mundo que han venido para acompañar al Papa. La música estuvo básicamente a cargo del coro de niñas de la Catedral luterana de Estocolmo.
Las palabras del Papa fueron emocionantes para que todos los presentes, especialmente para mi, pues fueron dichas en castellano, seguramente la primera vez que se predicaba en la lengua de Cervantes en esta Catedral. Después, llego el momento de la firma del documents que católicos y luteranos se comprometen a partir de este momento; lo, que fue precedida de una lectura de los cinco compromisos a loa bendición final puso fin a la primera parte de la conmemoración.
Todos los invitados oficiales fuimos trasladados en autobús al estadio Malmö Arena a unos 28 km de Lund; allí había llegado ya el Papa y comenzó la segunda parte de la celebración. Se trataba de una celebración abierta a todo el pueblo de Suecia, aunque para entrar, había que pagar una suma de dinero que ha sido dedicada a programas sociales.
Un coro unido formado por más de mil voces, nos dio la bienvenida, después, cuatro reflexiones sobre los principales problemas que está enfrentando el mundo en los cuatro continentes que no están tan favorecidos como Europa. Dos nuevos discursos del Papa y del Secretario general de la Federación Luterana Mundial, Martin Junge, ambos en castellano y como respuesta lo que habíamos escuchado, fueron el momento álgido de la segunda celebración.
El acto se cerró con las palabras del Primer Ministro de Suecia Stefan Löven, un cristiano comprometido, que habló del problema de los refugiados en Europa y como responder desde los gobiernos. La segunda parte terminó con una cena para todos los representantes de la Iglesia.

Carlos López
Religión Digital

NO TENGÁIS PÁNICO. CONFIAR EN TIEMPOS REVUELTOS


col inma eibe


Lc 21,5-19
“Esto que contempláis, llegará un día que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido”. “Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo…” Al leer estas palabras del evangelio de Lucas me vienen a la mente imágenes recientes de terremotos, guerras, inundaciones… Pienso en hermanas y hermanos nuestros perseguidos y en quienes están padeciendo las consecuencias de tantas catástrofes y me pregunto ¿cómo escucharan ellos estas palabras hoy?
En el año 2001 tuve la inmensa suerte de poder compartir un tiempo en El Salvador, después de los graves terremotos allí acontecidos. Recuerdo que, el viernes que tocaba el cántico de Habacude gacela y me hace caminar por las alturas”.c en Laudes, las palabras “en el terremoto, acuérdate de tu misericordia”, sonaban a mis oídos de un modo completamente nuevo, llenas de intensidad, haciéndome experimentar con más fuerza la certeza del autor del cántico: “El Señor soberano es mi fuerza, él me da piernas 
Seguramente nosotros ya no preguntaríamos a Jesús, como hicieron quienes le escuchaban: “Maestro, ¿cuándo va a ser esto?, porque sabemos que lo que describe el evangelio ya está sucediendo en alguna parte del mundo. Pero ¿qué es lo que Lucas nos está queriendo transmitir? ¿Por qué este texto?
Nos situamos en Jerusalén, en la última visita de Jesús antes de su pasión. Unos versículos antes, Lucas nos ha contado que, al acercarse a la ciudad, Jesús se echa a llorar. Su llanto, como sus palabras, es un llanto profético, un llanto que nace del amor y la compasión que siente hacia aquel lugar y sus gentes, hacia su pueblo. En aquella ciudad y en ese templo muchos creyentes habían depositado sus esperanzas, tanto que habían dejado de ponerlas en Dios mismo para aferrarse, idolátricamente, en espacios y piedras, en ideas o normas. Jesús, con sus palabras, desea despertar a quienes le escuchan para que se conviertan, para que se vuelvan por completo, para que vuelvan sus ojos y todo su ser de nuevo a Dios mismo.
No olvidemos también que el evangelio de Lucas fue escrito en una época cercana a un acontecimiento vivido en el año 70 d.C.: la destrucción del Templo de Jerusalén, algo que para los judíos de aquella época fue devastador pues este edificio había cobrado para ellos un sentido absolutamente referencial.
Lucas relativiza esa catástrofe incluyéndola dentro del devenir de la historia humana y lo hace con una mirada realista, pero creyente y confiada, segura de la presencia de Dios en todo.
Por ello, las palabras de Jesús invitan al consuelo y a la esperanza: “No tengáis pánico” “Yo os daré palabras y sabiduría” “Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”. A su llamada de atención para que pongamos nuestros sentidos en lo Absoluto y no en lo relativo; para que no nos quedemos en lo superficial sino que vayamos a lo profundo, acompaña una promesa de consuelo, de compañía; una invitación a confiar, a mantenernos en la certeza de que Dios está con nosotros, a perseverar.
Seguro que no puede ser igual escuchar esto cuando estamos contemplando la belleza de las piedras o cuando lo que hay a nuestro alrededor son ruinas… Pero justo ahí, donde todo está destruido, donde la violencia arrasa y el sufrimiento crece, donde la vida está totalmente amenazada… justamente ahí Dios acampa, Dios sufre, Dios consuela y sostiene.
Jesús, por tanto, desea despertar nuestra adormilada conciencia para que no pongamos nuestra esperanza en aquello que es pasajero. Pero, al mismo tiempo, nos invita a situarnos con responsabilidad, lucidez y creatividad ante las dificultades de la vida y los conflictos fruto de la miseria humana. “Perseverad”, nos dice. Manteneos en la convicción de mi presencia en medio de vosotros. Confiad. Pero no perdáis el sentido.

Libertad para el capital, crisis, desigualdad y pobreza para el resto


Juan Torres López, catedrático de economía aplicada

Juan Torres
Un estudio publicado el pasado mes de octubre por dos economistas del Fondo Monetario Internacional, (Davide Furceri y Prakash Loungani, The Distributional Effects of Capital Account Liberalization), ha demostrado que cuanto mayor es la libertad de movimientos del capital más elevada es la desigualdad.
Los autores reconocen en su trabajo algo que es muy típico de la economía ortodoxa: se da por hecho que la liberalización de los movimientos de capital es muy positiva porque genera crecimiento a largo plazo y mayor bienestar pero no se comprueba si eso es realmente así para toda la gente. Como dicen estos economistas, si esos efectos benéficos afectan por igual a todos los grupos de población “no ha sido objeto de mucho estudio”.
La conclusión a la que llegan en esta investigación es muy importante por venir de dos economistas nada sospechosos de radicalismo izquierdista y, sobre todo, porque se deriva de un estudio realizado para muchos países (149) y para un periodo de tiempo muy largo (1970-2010). ··· Ver noticia ···

Trump gana y será el próximo presidente de los EEUU: El imperio gira a la extrema derecha abiertamente xenófoba


Durante su discurso, el magnate que el próximo 20 de enero llegará a la Casa Blanca después de una “dura campaña” para la cual activó un discurso xenófobo, misógino, nacionalista y proteccionista que convenció al electorado estadounidense, llamó a “unir el país” y “cerrar las heridas de la división”. “Estamos cansados de cómo son las cosas”, dijo también y remarcó que “tenemos posibilidad de cambiarlas”.
Que la derecha gobierna desde el imperio no es novedad, que la violencia y el belicismo reinan en los Estados Unidos, tampoco. Pero… que un candidato tan políticamente incorrecto gane las elecciones de ese país, muestra a las claras la verdadera cara del régimen imperialista norteamericano. La “MAYOR DEMOCRACIA DEL MUNDO” ja! ··· Ver noticia ··

Creo en lo humano


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José M. Castillo, teólogo

Fuente: Teología sin censura

Hace siete años, publiqué un libro titulado La humanización de Dios (Trotta). Poco después publiqué La humanidad de Dios (Trotta). Y algunos meses más tarde, La humanidad de Jesús (Trotta). También he editado, en Desclée de Brouwer, La laicidad del Evangelio, que es una interpretación fundamental del cristianismo, no desde “lo sagrado”, sino desde “lo profano”, ya que, según los evangelios, Jesús mantuvo una relación de intimidad constante y familiar con el Padre-Dios, pero igualmente mantuvo una relación mortalmente conflictiva con el Templo y sus Sacerdotes. Lo que – de entrada – nos viene a decir que Jesús (y, por tanto, el Evangelio) se entienden en la medida en que se toma como punto de partida, no precisamente “lo divino”, sino exactamente “lo humano”. Es decir, para entender el Evangelio (y el Cristianismo), la “religiosidad” se tiene que entender y vivir de otra manera. Ni más ni menos, como la entendió y la vivió Jesús.
Se comprende, por todo esto, mi creciente interés, mi incontenible preocupación por le fe en lo humano. Y es que la gran paradoja, que aquí descubrimos, consiste en que la mayor dificultad, que arrastramos los mortales, no es la resistencia para creer en “lo divino”, sino la pertinaz dureza y el insistente rechazo para aceptar “lo humano”. Esto, ni más ni menos, es lo que explica por qué tanta gente, si se trata de gente muy religiosa, es ese tipo de persona a la que no le gusta hablar de Jesús, sino que prefiere hablar siempre de Cristo, de Jesucristo, del Señor o incluso de Nuestro Señor Jesucristo. Y es que Jesús es el nombre humano de aquel sencillo artesano galileo de la humilde aldea de Nazaret. Eso nada más. Mientras que Cristo es el título del Mesías Salvador. Un título que se solemniza cuando (además) de él se dice que es el Señor o incluso Nuestro Señor. Aquí, ya no hablamos de lo humano, sino de lo más solemnemente divino. Lo que tanto les gusta a los clérigos en sus sermones. Y no digamos, a los obispos en sus solemnes misas pontificales, cuando parece que los fieles están casi tocando lo divino con sus manos.
Todo esto viene a indicar que aquí nos enfrentamos a un problema muy serio. Voy derechamente al nudo del asunto. En principio, “lo humano” es lo limitado, mientras que “lo divino” es lo que no tiene límite alguno. Por eso los humanos nos sentimos amenazados por tantos miedos. Y por eso también los humanos recurrimos a lo divino como solución a nuestros miedos. De ahí que la tendencia a creer en “lo divino”, y a buscar en “lo divino” la solución a nuestros males, tiene en nosotros raíces más hondas que cualquier posible tendencia a poner nuestra fe y la solución a nuestras limitaciones en “lo humano”.
Pues bien, dado que somos así y así funcionamos en nuestra intimidad inconsciente, los cristianos nos vemos condicionados (sin darnos cuenta de lo que nos pasa) por un factor capital en el que posiblemente quizá nunca hemos pensado. El Dios de nuestra fe es “verdadero Dios” y es también “verdadero hombre”. Lo que quedó formulado en la Definición Dogmática del Concilio de Calcedonia (año 451): nuestro Dios, el Señor Jesucristo, es “Perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad” (DH 301). Pero ocurre que esto se ha de creer de manera que la fe en “lo divino” y en “lo humano” se ha de tener y se ha de vivir, no sólo en cuanto se refiere a la “otra vida”, sino igualmente en todo cuanto afecta también a “esta vida”.
¿Qué quiere decir esto en concreto? El cristianismo hay que vivirlo de manera, que se tiene que aceptar, creer y vivir en su totalidad. O sea, lo mismo para esta vida que para la otra vida. Lo mismo para la tierra que para el cielo. Y esto significa que quien se ve como cristiano, no puede creer en lo divino, sin o no cree en lo humano. Es decir, no puede respetar lo divino, si no respeta igualmente lo humano. Por eso, en la Iglesia, hay tantas cosas que nos indignan y que no podemos aceptar. ¿Por qué, en la Iglesia, se respeta más lo divino que lo humano? ¿Por qué se respeta más el templo que la calle? ¿Por qué se respeta más a ciertos hombres que a ciertas mujeres? ¿Por qué el Derecho Canónico les concede a los clérigos derechos y privilegios que no pueden tener los laicos?
El problema está – me parece a mí – en que, en la Iglesia, hay más Religión que Evangelio. En ella, está más presente y viva la Religión que el Evangelio de Jesús. La teología cristiana tiene que afrontar, de manera urgente, este asunto capital. ¿Por qué las Religiones son factores de tanta violencia precisamente contra seres humanos inocentes? ¿Por qué la Iglesia tiene hoy tan poca presencia en España para poner solución – o aliviar al menos – tantos problemas humanos, al tiempo que los obispos se cuidan esmeradamente de que los gobernantes no les toquen a los privilegios legales y económicos que disfruta la Iglesia?
Los cristianos creemos que, en Jesús (el Dios de los cristianos), “lo divino” y “lo humano” se fundieron de manera ya no se puede separar lo uno de lo otro. Jesús dijo: “El que a vosotros oye, a mí me oye… el que a vosotros desprecia, a mí me desprecia”. O también: “Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, estaba en la cárcel y fuisteis a visitarme, era extranjero y me acogisteis”. El que hace esto, es el que cree en “lo divino”. Aceptar el Cristianismo no es básicamente aceptar una Religión. Es aceptar un “proyecto de vida”, una forma de entender la vida, en la que lo central y decisivo, NO ES “LO RELIGIOSO”, SINO “LO HUMANO”.
Empecé diciendo: “Creo en lo humano”. Y termino afirmando humildemente y verdaderamente: “Intento creer en lo humano”.

33 Tiempo ordinario – C (Lucas 21,5-19)

PARA TIEMPOS DIFÍCILES

Los profundos cambios socioculturales que se están produciendo en nuestros días y la crisis religiosa que sacude las raíces del cristianismo en occidente, nos han de urgir más que nunca a buscar en Jesús la luz y la fuerza que necesitamos para leer y vivir estos tiempos de manera lúcida y responsable.
Llamada al realismo
En ningún momento augura Jesús a sus seguidores un camino fácil de éxito y gloria. Al contrario, les da a entender que su larga historia estará llena de dificultades y luchas. Es contrario al espíritu de Jesús cultivar el triunfalismo o alimentar la nostalgia de grandezas. Este camino que a nosotros nos parece extrañamente duro es el más acorde a una Iglesia fiel a su Señor.
No a la ingenuidad
En momentos de crisis, desconcierto y confusión no es extraño que se escuchen mensajes y revelaciones proponiendo caminos nuevos de salvación. Estas son las consignas de Jesús. En primer lugar, «que nadie os engañe»: no caer en la ingenuidad de dar crédito a mensajes ajenos al evangelio, ni fuera ni dentro de la Iglesia. Por tanto, «no vayáis tras ellos»: No seguir a quienes nos separan de Jesucristo, único fundamento y origen de nuestra fe.
Centrarnos en lo esencial
Cada generación cristiana tiene sus propios problemas, dificultades y búsquedas. No hemos de perder la calma, sino asumir nuestra propia responsabilidad. No se nos pide nada que esté por encima de nuestras fuerzas. Contamos con la ayuda del mismo Jesús: «Yo os daré palabras y sabiduría»… Incluso en un ambiente hostil de rechazo o desafecto, podemos practicar el evangelio y vivir con sensatez cristiana.
La hora del testimonio
JOSÉ ANTONIO PAGOLA

Los tiempos difíciles no han de ser tiempos para los lamentos, la nostalgia o el desaliento. No es la hora de la resignación, la pasividad o la dimisión. La idea de Jesús es otra: en tiempos difíciles «tendréis ocasión de dar testimonio». Es ahora precisamente cuando hemos de reavivar entre nosotros la llamada a ser testigos humildes pero convincentes de Jesús, de su mensaje y de su proyecto.
Paciencia
Esta es la exhortación de Jesús para momentos duros: «Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas». El término original puede ser traducido indistintamente como «paciencia» o «perseverancia». Entre los cristianos hablamos poco de la paciencia, pero la necesitamos más que nunca. Es el momento de cultivar un estilo de vida cristiana, paciente y tenaz, que nos ayude a responder a nuevas situaciones y retos sin perder la paz ni la lucidez.

Domingo 13 de noviembre de 2016, 33º del tiempo Ordinario


33 del tiempo ordinarioCDiego de Alcalá (1463), Francisca Cabrini, fundadora (1917)
Estamos ya en el final del año litúrgico, y por una lógica probablemente mal aplicada al distribuir los textos bíblicos a lo largo del año litúrgico, el tema de las lecturas de este domingo es también el del «final de los tiempos», el «final del mundo». De hecho, en el evangelio hay numerosos pasajes que aluden a este tema, los famosos textos «apocalípticos» (el género «apocalíptico» era muy del gusto de aquellos tiempos). ··· Ver noticia ··