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martes, 14 de enero de 2014

El papa Francisco bautiza a la hija de una pareja casada por lo civil


El País

El padre explicó que “hubo un pequeño problema” cuando se supo que no estaban casados por la Iglesia, pero “que se resolvió” rápidamente
Francisco ha bautizado hoy a 32 niños en la capilla Sixtina, entre ellos Giulia, una niña de siete meses, hija de una pareja italiana casada por lo civil. Los padres se lo pidieron el pasado 25 de septiembre durante la audiencia general de los miércoles y el papa accedió.

Los progenitores, Ivan Scardia y Nicoletta Franco, son militares en la localidad toscana de Grosseto y tienen otra hija, Giorgia, de cinco años. Scardia explicó a los medios italianos que hubo “un pequeño problema” al inicio cuando se enviaron los documentos al Vaticano y se supo que no estaban casados por la Iglesia, pero “que se resolvió” rápidamente.
Durante la ceremonia, el pontífice ha dado incluso permiso a las madres para que den el pecho a sus hijos dentro del adoratorio. “Si los niños tienen hambre, madres, dadles de comer sin pensarlo dos veces, porque son las personas más importantes que se encuentran aquí”, ha dicho. A diferencia de sus predecesores en eventos de este tipo, Francisco evitó dar una larga homilía e improvisó un breve discurso sobre la infancia.
“Tenemos aquí un coro con nosotros, pero el coro más hermoso es el de los niños que hacen ruido. Algunos lloran porque no están cómodos, otros porque tienen hambre”, ha comentado a los padres, a quienes ha pedido que no se sientan intimidados por los espectaculares frescos de Miguel Ángel.
La tradición de bautizar niños en la capilla Sixtina para recordar el bautismo de Jesús la inauguró Juan Pablo II y generalmente son hijos de residentes o empleados de la Ciudad del Vaticano. Se trata de los primeros bautismos de Jorge Bergoglio como pontífice.

Dios no castiga a nadie José Mª Castillo, teólogo



Desde hace unos días, se comenta (entre indignación y escándalo) lo que ha dicho recientemente el párroco de un pueblo de León, asegurando tranquilamente que el cáncer, que sufre un conocido político del PSOE, podría ser “un castigo de la Divina Providencia”, por causa de la condición homosexual del mencionado político.
s allá del disparate, que entraña semejante afirmación, la injustificada (y nunca demostrable) opinión de este sacerdote nos lleva derechamente a afrontar una pregunta de ésas que tocan fondo en asuntos de religión.

La pregunta es ésta: ¿Dios puede ser vengativo y castigador? Más concretamente: el Dios en el que creemos los cristianos, el Dios que se nos reveló en Jesús, ¿puede utilizar la venganza y el castigo contra aquellos a los que considera pecadores o indignos por el motivo que sea? No entro aquí en el juicio que pueda hacer Dios de la homosexualidad. En cualquier caso, afirmar que la condición homosexual es una perversión que merece un castigo divino, que se traduce en los sufrimientos de un cáncer, representa un disparate tan monumental como indemostrable. ¿De dónde sabe ese cura que Dios castiga la homosexualidad con los padecimientos de un cáncer?
Pero no es esto lo más grave que ha dicho el mencionado clérigo de la diócesis de León. Lo peor de todo ha sido presentar a Dios como justiciero, vengativo y agente de castigos que nos estremecen de miedo. El Dios que nos enseña el Evangelio, ¿puede ser un Dios vengativo y castigador?
En los evangelios, el término “castigo” (“dikê”) ni se menciona. Y el verbo “castigar” o “vengar” (“ekdikéô”) sólo aparece en la parábola de la viuda que pide justicia (Lc 18, 3 ss). Es verdad que, en los escritos de Pablo, se habla de la venganza de Dios (2 Tes 1, 8; Rom 12, 19 s; cf. Deut 32, 35. 43). Pero será bueno saber que, cuando Pablo habla de Dios, se refiere al Dios de Abrahán y a las promesas hechas a Abrahán (Gal 3, 16-21; Rom 4, 2-20) (U. Schnelle, Paulus. Leben und Denken, Berlin 2003, 56). Y sobre todo es fundamental recordar que el Dios, al que se refiere Jesús, es el Padre bueno que no hace distinción entre buenos y malos, entre justos e injustos (Mt 5, 43-48). Es, además, el Padre que acoge al perdido y al extraviado, sin reprenderle ni pedirle explicaciones, haciéndole fiesta en el colmo de su alegría (Lc 15, 11-32). Pero, sobre todo, cuando los cristianos hablamos de Dios, jamás deberíamos olvidar que la definición que se nos da de ese Dios se reduce a que “es amor” (1 Jn 4, 8. 16). Ahora bien, si Dios se define esencialmente por el amor a los demás, sean quienes sean y vivan como vivan, eso quiere decir que Dios no sabe, ni quiere, ni puede hacer otra cosa que no sea amar y hacer felices a los seres humanos, como bien ha hecho notar el prof. A. Torres Queiruga.
Por eso, deberíamos distinguir cuidadosamente que no es lo mismo castigar que corregir. El castigo es “un fin en sí”; y no tiene, ni puede tener, otra finalidad que hacer sufrir. Es lo más opuesto a cualquier forma de bondad y amor. La corrección es “un medio” (doloroso o desagradable) para obtener un fin posterior, que siempre es positivo y gozoso. Por eso, los padres corrigen a sus hijos, los maestros a sus alumnos. Jesús no castigó a los fariseos cuando les dijo que eran “hipócritas”. Como tampoco castigó a Pedro cuando lo calificó de “¡Satanás!” (Mt 16, 27 par). En éstos – y en tantos otros casos – Jesús no actuó como “castigador”, sino como “corrector” del que sólo pretende el bien y la dicha de aquellos a quienes corrige.
De ahí que podemos (y debemos) preguntarnos: ¿es compatible la existencia del infierno con la bondad y el amor que definen a Dios? Si el infierno, por definición, es eterno, eso quiere decir que el infierno no puede ser medio para nada ulterior. El infierno es lo último y definitivo. El Dios, que hace y mantiene el infierno, no puede ser sino un Dios castigador, un Dios que jamás podría ser definido como amor. Por lo demás, el Magisterio de la Iglesia no ha definido nunca, como dogma de fe, la existencia del infierno. Lo que la Iglesia ha dicho es quien muere en pecado mortal, se condena. Pero la misma Iglesia no ha dicho (ni puede decir) de nadie que una persona concreta haya muerto en pecado mortal. Digamos, pues, con más lógica y más humildad, que el lenguaje metafórico del fuego, las tinieblas exteriores y el rechinar de dientes no pasan de ser formas de expresión que nos dicen que Dios es justo y hace justicia. Pero, ¿cómo la hace? Eso, nadie lo sabe. Ni puede saberlo.
Aceptemos, pues, nuestra limitación en todo cuanto se refiere a nuestro conocimiento del “más allá”. Y, por supuesto, jamás utilicemos a Dios o a la eternidad para fomentar el miedo y el sometimiento de la gente a los intereses de poder y autoridad de los que usan y abusan los profesionales de la religión. Echando mano de semejantes intereses, lo único que se consigue es hacer más odiosa e insoportable la causa de Dios.

lunes, 13 de enero de 2014

Julio Anguita: “El que se piense que esto se arregla votando en las elecciones se engaña”


Insurgente
Julio Anguita: “El que se piense que esto se arregla votando en las elecciones se engaña”
Julio Anguita, líder del Frente Cívico ‘Somos Mayoría’, ha llamado hoy a la movilización de la ciudadanía ya que, a su juicio, el pueblo tiene la solución para acabar con el “Estado de excepción” en el que considera que vive España, donde “el poder está fuera de ley”.

Varios cientos de personas se han manifestado esta tarde en Mérida para reclamar el pago inmediato de la renta básica; agua, luz y gas como derecho universal; el fin de los desahucios; y la creación de 25.000 empleo públicos, una marcha que ha contado con la apoyo de Julio Anguita, líder del Frente Cívico ‘Somos Mayoría’.
La manifestación ha cerrado el encierro de 19 días protagonizado por un grupo de activistas de los Campamentos Dignidad de Extremadura, con las mismas reivindicaciones, en la Concatedral de Santa María de Mérida.
El secretario general del PSOE de Extremadura, Guillermo Fernández Vara; el coordinador regional de IU, Pedro Escobar; o el concejal del Prex-Crex en Mérida, Antonio Vélez, ha participado en la marcha, que ha sido secundada también por UGT y CCOO.
El abogado de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Rafa Mayoral; y el portavoz nacional del Sindicato Andaluz de Trabajadores, Diego Cañamero, han acudido a Extremadura para arropar a los Campamentos Dignidad.
En una rueda de prensa previa, Cañamero ha informado de que son ocho, de momento, las Marchas por la Dignidad autonómicas preparadas para confluir el 22 de marzo en Madrid, porque es momento de “lucha, de unidad y de que el gobierno se vaya”, ya que una mayoría cívica sí puede cambiar el país.
A su juicio, el gobierno ha incurrido en una “ilegalidad ética y moral”, ya que nadie votó un cheque en blanco o medidas como dar dinero a los bancos.
Para Mayoral, es el momento de la legitimidad y de la lucha social, puesto que ninguna mayoría absoluta legitima para violar los derechos humanos de forma sistemática como está ocurriendo en España, y ha citado el caso de los desahucios sin alternativa habitacional.
Los “excluidos” tiene derecho a rebelarse, según Mayoral, que ha reclamado una nueva forma democracia en el que el poder recaiga en la sociedad civil.
Movilización
Julio Anguita, líder del Frente Cívico ‘Somos Mayoría’, ha llamado hoy a la movilización de la ciudadanía ya que, a su juicio, el pueblo tiene la solución para acabar con el “Estado de excepción” en el que considera que vive España, donde “el poder está fuera de ley”.
En una rueda de prensa previa, Anguita ha afirmado que España vive un “Estado de excepción” en el que bancos, gobierno e instituciones tienen manifestaciones “fuera de la ley”.
A su juicio, el Estado de derecho ha sido sustituido por el de “sitio” de un poder económico “que entra en su país como un ejército de invasión”.

Anguita ha expuesto que todos los días hay informaciones de “un alcalde, un concejal, un empresario, un funcionario, un magistrado, un fiscal, la Casa Real…es decir, el país está en almoneda”.
“El poder está incumpliendo la ley constitutiva -del Estado- que en el fondo se dio a sí mismo y que el país votó”, ha apuntado.

Ante este panorama, ha subrayado que la única salida está en el pueblo que tiene “dignidad”, un concepto que, en su opinión, debería figurar en el Producto Interior Bruto (PIB), ya que es “lo que diferencia al ser humano del caballo”.
Anguita ha considerado que si un pueblo no es capaz de cortar esta situación, el país “no tiene solución”, porque las personas que piensen que esto se arregla votando en las elecciones, se engañan.
Por ello, ha animado a tomar ejemplo de los compañeros que han estado encerrados en Mérida o del Campamento Dignidad de Córdoba, su ciudad.
Intervención de Julio Anguita: http://youtu.be/2Vb3cTkRst0
Galería fotográfica gracias al diario Hoy.es: Enlace
Fuente de la noticia: Hoy.es
Publicado en LaRepública.es

Francisco invita a eliminar las barreras arquitectónicas para discapacitados en iglesias



El Papa recibió hoy en el Vaticano a la diputada Ileana Argentin
“Los ancianos son un tesoro para la sociedad”, nuevo tuit de Bergoglio
El papa Francisco expresó hoy su cercanía y animó a todas las personas e iniciativas que ayudan a los discapacitados, al recibir en el Vaticano a la diputada italiana Ileana Argentin.
La oficina de prensa del Vaticano informó de que Francisco recibió hoy en audiencia a Argentin, discapacitada en silla de ruedas y una de las figuras más comprometidas en Italia sobre los problemas sociales que tienen los discapacitados.

El portavoz de la oficina de prensa, Federico Lombardi, explicó que Francisco pidió encontrar a la diputada después de que ésta le había escrito una carta personal en la que le pedía afrontar el tema de los discapacitados.
Argentin ha expuesto al papa la angustia de los padres con hijos discapacitados, que viven preocupados por la perspectiva que les espera a sus familiares cuando ellos mueran.
Otro de los temas analizados ha sido la necesidad de la eliminación de las barreras arquitectónicas en edificios públicos y también en las iglesias.
Argentin ha explicado que en la reunión, Francisco le ha asegurado su participación y ha dado ánimos a todas las personas e iniciativas “para afrontar con mayor compromiso y conocimiento de los problemas relacionados con la discapacidad”.

¡Qué triste país Jaime Richart


Enviado a la página web de Redes Cristianas
Triste, cuando son tan maravillosas sus tierras y tan alegres sus gentes… Triste, por lo que representan y proyectan al mundo sus miles de mandatarios: sus mandatarios coronados, sus mandatarios políticos, sus mandatarios empresariales, sus mandatarios judiciales, su burguesía con fortunas de sospechoso origen.
Vergüenza es la palabra que los define a todos. Indignación y sublevación (por ahora ésta contenida) es lo que define el estado de ánimo de la mayoría de quienes lo habitan. Propios y extraños, naturales y naturalizados, autóctonos e inmigrantes, todos a punto de estallar de odio concentrado. Nada de santa indignación, nada de cortés y controlada cólera… Los espíritus honestos viven tal desasosiego, que sólo les falta un detonante para hacer que la sociedad entera salte por los aires.
La escoria social está llevando a este país, es decir, a este conjunto de naciones obligadas a soportarse entre sí por sus dueños desde hace cinco centurias, lo ha desvalijado a lo largo de diez años. Y como consecuencia de ello, los fundamentos de una sociedad moderna, es decir, sanidad y educación, se han desmoronado porque esa chusma los desguaza poco a poco. La crisis económica, en apariencia llegada de fuera, es una tapadera con la que pretenden justificar los desmanes de miles de individuos e individuas que han participado en el festín de miles de millones públicos. La Justicia de los fiscales, con sus falacias y vacuos argumentos, así como la que imparten ciertos magistrados contribuye asquerosamente a solaparlos. Los tribunales todavía vacilan y sueltan a los ladrones o les condena a penas irrisorias por las que ni siquiera entran en presidio, o salen inmediatamente o el indulto les espera. Y a cambio, persiguen a los jueces que se atreven a traspasar la línea roja trazada por el poder casi omnímodo de la escoria institucional. Y a todo esto, sin devolver los procesados inmensas fortunas escondidas en paraísos fiscales o pulverizadas en obras faraónicas fruto de la megalomanía, trufadas de más miles de millones en mordidas y comisiones.
Qué triste este país que jamás llega al estado de buena esperanza del autogobierno de algunos territorios ansiada toda su historia por la mayoría de sus gentes. Y más triste todavía tras la dictadura, por el predominio y atroz abuso de la misma casta de hombres y mujeres que ganaron una guerra civil, ahora alistados mayoritariamente en el mismo partido político y algunos también en el otro… 

“Derecho a volver”: el discurso de la joven expatriada en Berlín Lara Hernández ante la Asamblea de Madrid

“Queremos tener el derecho a poder volver”. Este es el corazón del discurso que pronunció la joven española Lara Hernández, emigrada a Berlín, el pasado 13 de diciembre ante la Asamblea de Madrid. Hernández comparecía, a petición de Izquierda Unida-Los Verdes, como miembro de la marea granate, la que se encarga de denunciar la situación de los emigrados y que toma su nombre del color de la tapa del pasaporte.
El vídeo de su intervención, publicado hace tres días, lleva ya más de 80.000 reproducciones en YouTube. “No nos vamos, nos están echando”, afirma Hernández de forma vehemente antes de enumera las formas en la que, en su opinión, lo están haciendo: las medidas de austeridad, decretos, privatizaciones del espacio público y la cultura, las ruedas de prensa en pantallas de plasma, el silencio ante los casos de corrupción, deshaucios, privatizaciones de la sanidad, la ley antiprotesta, inversiones en la escuela privada, los recortes en las becas de investigación, la supresión de las horas de filosofía, los aumentos de las tasas, las cuchillas en las vallas de Melilla, los viajes de Ana Botella o las sumas “espeluznantes” invertidas en la candidatura olímpica madrileña.
Después, Hernández enumera lo que sí quiere una mayoría (alternativa al paro o la precariedad, alcaldes elegidos democráticamente, políticos con proyecto de ciudad, alquileres sociales, más éxitos sindicales, la vuelta de los recortes que afectaron a las calles de Madrid, el pequeño negocio, el 15m y la marea verde, que el interés económico deje de gobernar) y concluye: “Queremos tener el derecho a poder volver, sencillamente eso”.
Tras un corte en el vídeo, Hernández continúa denunciando que “el gobierno trata de transmitir una visión positiva de la inmigración, en especial si se trata de la emigración de jóvenes. Como sucediera antaño con el gobierno franquista el gobierno actual percibe en la emigración una vía de reducción del desempleo”. Y termina:

Muchas de estas personas no van a poder venir a casa, no van a poder comer el turrón con sus familias este año, no van a poder porque tienen que trabajar porque son jóvenes, porque están atados a puestos de trabajo precarios a miles de kilómetros de distancia de sus hogares. Y para todos y todas ellas, Feliz Navidad.

No dejen morir las comunidades Luís Miguel Modino


Último día de esta gran fiesta de las comunidades, de la Iglesia de base, popular, de la Iglesia de los pobres y excluidos que claman por Justicia, que necesitan voces proféticas que hagan realidad la utopía del Reino. Empezamos reuniéndonos por regionales, son dieciocho en todo Brasil, para definir como continuar caminando y escoger por votación individual la sede del próximo Intereclesial, a ser celebrado en 2017, para a posteriori, ya todos juntos, los 5046 participantes, el mayor número de participantes de la historia de los Intereclesiales, ser participes de un momento de oración ecuménica, con la presencia de varias confesiones religiosas, católicos, evangélicos, indígenas, religiones de matriz africana, obispos, pastores y pastoras, hombres y mujeres que rezan y quieren encontrarse con Dios.
No es suficiente hablar de ecumenismo, es necesario tener momentos que muestren que podemos rezar juntos, caminar juntos. Ver a un obispo católico sentado al lado de una pastora evangélica o una “Mãe de Santo” del “candomblê”, es una señal clara que ayuda a continuar avanzando en este camino de la unidad.
Posteriormente tuvo lugar la presentación de los compromisos de cada regional y el resumen final de todo lo que fue vivido durante estos días, por parte de los asesores del encuentro, destacando la presencia significativa de las mujeres y de la juventud, que en el caso de esta última debe ser un desafío para cada comunidad. Nuestra vivencia de fe es en la base, en las luchas de la gente, siendo esta una nueva forma de vivir la fe.
Fue presentada la Carta de los 72 obispos participantes, que mostraron su alegría con la Carta del Papa Francisco al Intereclesial. Ellos quieren dar una palabra de esperanza y de ánimo, junto con las CEBs, delante de los sufrimientos de la gente. Insisten en la necesidad de ser comunidades acogedoras, misioneras, atentas a los problemas, samaritanas y solidarias. Reconocen las CEBs como la forma antigua y nueva de ser Iglesia, imagen de una Iglesia accidenta, herida, y reafirman su empeño y compromiso de acompañar a las CEBs, construyendo una Iglesia misionera y toda ministerial que fomente la participación y protagonismo de los laicos y laicas. Así mismo fue presentada la Carta de las CEBs, resumen de todo lo vivido en estos días y que será publicada en los próximos días, y fue anunciado que, después de la votación de los delegados, el 14º Intereclesial será en la diócesis de Londrina (Paraná), en el sur de Brasil, en 2017.
En la rueda de prensa final, con la presencia de un obispo, Don Severino Clasen, responsable en el CNBB de la Comisión del Laicado, un padre, Nelito Dornelas, asesor nacional de las CEBs, una religiosa, Teo Frigerio y una laica, Ana María Freitas, fue realizada una evaluación del encuentro y vistas algunas perspectivas de futuro.
Don Severino empezó agradeciendo la presencia de la prensa, que ayuda a divulgar y en consecuencia a evangelizar. Destacó la convivencia con las familias que gratuitamente nos acogen tan cariñosamente, modelo que debe ser llevado a las comunidades, para volverse más familiares, próximas. Destaca que las CEBs son la forma normal de ser Iglesia, pues es a través de la comunidad que todo se encauza, insistiendo en que los laicos deben asumir esta forma de ser Iglesia y el clero debe facilitarla.
La hermana Teo Frigerio, vinculada al CEBI (Centro Ecuménico Bíblico) insistió en la formación profunda bíblico-teológica, de dinámica, de capacidad de relacionarse y entender la sociedad para ser fermento en la masa. Una formación que llegue a las bases, a los laicos, para surgir ministerios que no sean siempre dependientes del clero.
Ana María Freitas, laica que coordina las CEBs en el Regional Nordeste 1, que acoge este encuentro, nos hizo ver en que el Intereclesial no es sólo un evento y si un proceso de vivencia de un tema que dura cuatro años, en los que se difunde y se reflexiona en cada comunidad sobre un tema que quiere ser conocido y que es dirigido a la sociedad y a la Iglesia.
El padre Nelito, destacó como se han implicado muchas personas, parroquias, diócesis, regionales, que aquí nadie vino en nombre propio y si enviado por la comunidad donde cada uno vive su fe, mostrando que las CEBs son la Iglesia en movimiento.
En las preguntas de los presentes cabe destacar las palabras de Don Severino en que decía que si el Papa Francisco quiere y las bases quieren, si los padres y obispos no quieren, la gente va a pasar por encima, que es necesario rever la formación de los seminaristas, para evitar actitudes clericales, aunque esto en un país con tantas diócesis no es fácil de llevar a cabo.
Fue colocado por la hermana Teo Frigerio,como desafío cómo hacer presentes, vivas, las CEBs en el mundo urbano y así organizar esta forma de ser Iglesia con la creación de Consejos a diferentes niveles. Por fin se destacó que esta forma de ser Iglesia está apareciendo en otros lugares, también en Europa, destacando el Padre Nelito Dornelas que en Alemania las CEBs ya son una de las prioridades del episcopado de aquel país. Fue encerrado este momento con las palabras de Don Severino en relación a los medios de comunicación, señalando la necesidad del diálogo con toda la prensa, de ser inteligentes, pues tenemos un producto eterno para ofrecer, que es el Reino de Dios y la prensa es un gran instrumento para colaborar en esta misión.
La celebración final, precedida de una bonita y concurrida paseata encerró estos días de gracia, de alegría, de reflexión, de compartir, de Evangelio, de vida. En esta celebración fuimos invitados por el obispo diocesano de Crato, Don Fernando Panico, a hacer realidad aquello que animó nuestra reflexión y celebración en estos días, la profecía y la lucha por la justicia, a, siguiendo las palabras del Papa Francisco, no dejar morir las comunidades, pues las CEBs, la forma normal de ser Iglesia, están vivas y son la solución a muchos problemas de la Iglesia y de la sociedad. Vale la pena vivir la fe de esta forma tan rica y que nos llena por completo. Sigamos caminando, pues el tren de las CEBs ni paró, ni va a parar.

La renovación del papa Francisco Antonio Elorza



El nuevo pontífice ha modificado la relación entre pecado y libertad humana
Joseph Aloisius Ratzinger ha sido un hombre seguro de que sus ideas encarnaban la verdad. Por eso, amén de dimitir, realizó otro gesto no menos excepcional: dejarle prácticamente redactada una encíclica a su sucesor, la Lumen fidei,la luz de la fe, para que este la hiciera suya, comprometiéndose así con la concepción dogmática del papa alemán. Dada su temática era tanto como obligar a quien le siguiera a suscribirla como pie forzado para la expresión futura de su pensamiento.

Es así como en medio del bosque de citas bíblicas y de san Pablo que habitualmente caracteriza a los textos de Ratzinger, destaca en Lumen fidei una visión dualista muy clara, asentada además sobre referencias insostenibles (“el mundo pagano sediento de luz”, Nietzsche, chivo expiatorio). El resto del relato es el esperado: “la luz de la razón autónoma no lograr iluminar el futuro” y entonces llega la confusión, solo superable mediante la luz de la fe. Y, última precaución, la fe no es una cuestión individual —“es imposible creer cada uno por su cuenta”—, ha de “darse siempre dentro de la comunidad de la Iglesia”. Creyentes y no creyentes son mundos separados y la razón por sí sola lleva a una vía muerta.
La Iglesia era para Ratzinger una fortaleza sitiada por el error y el mal, ya que “por el pecado de los primeros padres, el diablo adquirió un cierto dominio sobre el hombre” (Catecismo de 1992). De ahí que no parezca fácil para su sucesor la afirmación de una perspectiva diferente, aun cuando existieran puntos de apoyo, tales como el enfoque cristo-céntrico o la aportación del amor al prójimo como ágape, definida por Ratzinger en su primera encíclica. Había que desplazar el protagonismo de la Iglesia-institución centralizada hacia una Iglesia “misionera y de los pobres”, restaurar el papel de la conciencia individual y de la realidad y, en fin, recuperar el diálogo con los no creyentes.
La ocasión para evitar la confrontación llegó al publicar el diario La Repubblica un artículo de su exdirector Eugenio Scalfari, donde este manifestaba su perplejidad ante el tradicionalismo de la Lumen fidei. Para su sorpresa, Francisco se puso en contacto con él, mediante una cordialísima carta al periódico, seguida de una conversación telefónica y una cita en el convento de Santa Marta para el 24 de septiembre. En el curso de la misma, el Papa procedió a explicar sus ideas de cambio, publicadas luego por Scalfari en el diario, no sin reacciones negativas por parte de la oficina de prensa de la Santa Sede (padre Lombardi SJ), a pesar de que el texto de la entrevista contaba con el nihil obstat expresado por el secretario del pontífice. El enfado de la burocracia vaticana se hizo mayor hace días, por boca del mismo jesuita Federico Lombardi, frente a la afirmación de Scalfari de que el Papa había suprimido el pecado. No parece que el diálogo con el pensador laico vaya a reproducirse en el futuro.
La autonomía de la razón se refuerza por la confianza en la salvación
El episodio permitió a Francisco dar un giro copernicano a la relación precedente entre fe y racionalismo, entre “la Iglesia y la cultura de inspiración cristiana” —no la Iglesia sola— y “la cultura moderna de impronta ilustrada”, retomando el llamamiento conciliar al diálogo entre ambos. “El Vaticano II”, explicará, “inspirado por el papa Juan y Pablo VI, decidió mirar al futuro con espíritu moderno y abrirse a la cultura moderna”. Sobre ello, advierte, poco se ha hecho luego. La luz de la fe sigue ahí en Francisco, pero deja de ser algo institucional, convirtiéndose en un encuentro de cada creyente con Jesús. El diablo y las acechanzas del mal desaparecen de la escena para ceder paso a la apertura por Jesús “a todos” de la vía del amor. A todos; Jesús no excluye. Amor al prójimo, ágape, voluntad de servicio a hombres con necesidades demasiado concretas, frente a la inequidad y la injusticia social. El dualismo de Ratzinger es sustituido por la invitación a los no creyentes para “hacer juntos una parte del camino”.
La discutida entrevista del 24 de septiembre insiste en la apertura, en el rechazo de una visión vaticano-céntrica y clerical, así como en una concepción pluralista de una Iglesia abierta a la realidad social. La reciente exhortación Evangelii gaudium, la alegría del evangelio, muestra que Francisco sostiene la misma línea. La invitación a recuperar el espíritu del Evangelio implica su proyección sobre todos los hombres, “no puede excluir a nadie”, lo cual obliga a “una impostergable renovación eclesial”, en el marco de una vocación de “transformarlo todo” para evangelizar, no solo “autoprotegerse”, envolviéndose en “una maraña de obsesiones procedimentales” y “en las normas que nos vuelven jueces implacables”. En 1965, Ermanno Olmi retrató a Juan XXIII en una película de título expresivo: Y llegó un hombre. Ahora, en más difíciles circunstancias, vuelve otro hombre para intentar colmar ese vacío entre estructuras eclesiales y sociedad que ha sido ocupado por “nuevos movimientos” fundamentalistas, de lo cual sabemos mucho en España.
Scalfari ha descrito Evangelii gaudium como una revolución, al suprimir la noción de pecado, ganándose por ello un nuevo varapalo de Lombardi. Pensemos que sigue existiendo la Congregación para la Doctrina de la Fe, con un alter ego de Ratzinger al frente, el arzobispo Müller. Lo cierto es que Francisco ha modificado sustancialmente la relación entre pecado y libertad humana. La consideración tradicional del pecado como expresión del Mal, causado por la desobediencia al mandato de Yavé —relato del Génesis— llevó a construir desde el catolicismo una historia de la humanidad presidida por el hecho fundacional de la Caída. El Catecismo de Ratzinger lo refrendaba, según mostré en mi artículo La construcción de Dios. Ahora el eje del dilema entre el Bien y el Mal se dirime en el interior de la conciencia de cada uno, pudiendo contar además con la ayuda de la gracia divina en el marco de una concepción antropológica optimista. La reivindicación de la autonomía de la razón y de la libertad individual se encuentra además reforzada por la confianza en una salvación cuyo promotor es Cristo, por efecto de la cual el perdón reemplaza al castigo. El “pecado” aparece una sola vez en la exhortación y es para ser asimilado a la tristeza y al aislamiento, superables mediante el recurso al Evangelio.
La réplica de Lombardi a Scalfari alude indirectamente al Papa, recordándole, como jesuita, que en los ejercicios espirituales, el pecado ocupa un papel de protagonista. Por algo la referencia fundamental para el nuevo Papa es Francisco de Asís, y no Ignacio de Loyola. Pero el episodio indica que la renovación exigida por Francisco tropezará con serios obstáculos.
Antonio Elorza es catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid.

El Papa apuesta por la periferia Pablo Ordaz



Francisco elige entre sus nuevos cardenales electores a cinco latinos, dos africanos y dos asiáticos
En España nombra al arzobispo emérito de Pamplona Fernando Sebastián Aguilar
El papa Francisco no se cansa de repetir que quiere una Iglesia orientada hacia “las periferias del mundo”, dirigida por pastores con “olor a oveja”. Sin embargo, los mimbres con los que se encontró son bien distintos.

En números redondos, de los 120 cardenales electores —menores de 80 años—, 60 son europeos y, de ellos, la mitad son italianos. O sea, pertenecientes al viejo primer mundo y arremolinados en torno al poder viciado del Vaticano. De ahí que Jorge Mario Bergoglio lanzara ayer un mensaje muy nítido de cambio de rumbo. De los 12 primeros cardenales electores que nombra —una vez descontados los tres eméritos y los cuatro pertenecientes a la Curia—, nueve proceden de Latinoamérica (4), África (2) y Asia (2). Además, la mayoría de ellos tiene en su currículo muchas horas de parroquia o de misión, solo hay un teólogo de profesión y no parece que las tradicionales luchas de poder entre congregaciones hayan tenido nada que ver —tal vez por primera vez— en los nombres elegidos por Francisco, que regala a Haití, la periferia de las periferias, su primer cardenal de la historia.
Europa, en cambio, sale mal parada. Y España, peor. Quitando a los cuatro nuevos cardenales de la Curia —tres italianos y un alemán—, el Papa solo ha elegido a dos nuevos purpurados europeos: el arzobispo de Westminster, Vincent Nichols, y al italiano Gualtiero Bassetti, arzobispo de Perugia. De España solo se acordó para nombrar cardenal emérito —sin derecho a voto por tener más de 80 años— al arzobispo emérito de Pamplona Fernando Sebastián Aguilar.
Una vez descontados los cardenales eméritos, los 16 restantes se dividen en dos grupos. Los cuatro jefes de departamento de la Curia vaticana y los 12 residenciales. Entre los cuatro nuevos cardenales del poder vaticano no hay sorpresas. El papa Francisco convertirá en cardenal a su secretario de Estado, Pietro Parolin; al secretario general del Sínodo de los Obispos, Lorenzo Baldisseri (quien, como secretario del cónclave, recibió el pasado 13 de marzo de 2013 el solideo púrpura que hasta ese momento había pertenecido a Jorge Mario Bergoglio); al prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Müller, y al prefecto para la Congregación para el Clero, Beniamino Stella.
La edad del español, de 85 años, hace que no tenga derecho a voto en un cónclave
La inercia de la Iglesia no permite volantazos, pero el papa Francisco parece dispuesto a corregir el rumbo. La prueba está en que a pesar de la escasa capacidad de maniobra —el límite de cardenales electores está en 120 y ahora hay 123, aunque algunos a punto de cumplir los 80—, el Papa ha querido reequilibrar el poder en beneficio del sur. Así, el próximo 22 de febrero recibirán la birreta cardenalicia los arzobispos de Managua, Leopoldo José Brenes Solórzano; de Río de Janeiro, Orani Joao Tempesta; de Santiago de Chile, Ricardo Ezzati Andrello, y de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli. También el arzobispo Chibly Langlois, presidente de la conferencia episcopal de Haití, quien mostró su sorpresa por el nombramiento, que se produjo justo cuatro años después del terremoto que acabó con la vida de 300.000 haitianos y dejó sin casas a más de millón y medio. Además, Jorge Mario Bergoglio quiso poner el acento en África y en Asia, nombrando cardenales a arzobispos de Burkina Faso, Costa de Marfil, Corea del Sur y Filipinas.
Salvo en el caso de Gerhard Ludwig Müller, un teólogo reconocido, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el resto de los nuevos cardenales tienen un perfil más parecido al callejero Bergoglio que al exquisito Ratzinger. Al arzobispo de Río —un cardenal internauta— le sorprendió el nombramiento celebrando misa, como suele, en una comunidad deprimida y sus primeras palabras fueron de recuerdo a Hélder Câmara, el obispo brasileño figura clave de la teología de la liberación. Entre los nuevos cardenales hay también quienes, como el canadiense Gèrald Cyprien Lacroix, tienen largos años de experiencia misionera. La cuestión, por tanto, no era solo reequilibrar geográficamente el consistorio, sino también acercarlo a la calle, alejarlo del Vaticano y de las luchas de poder —de los lobbies de religión— entre las organizaciones más influyentes de la Iglesia.

viernes, 10 de enero de 2014

¿Por qué se tiene que pronunciar la CEE en un tema exclusivamente civil y político? Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Una cosa es que el señor Gil Tamayo opine fuera de los focos y de los micrófonos, y, desde luego, como ciudadano normal y de a pie, y otra que lo haga como portavoz de la Conferencia Episcopal Española. Además, no sé qué entienden los señores obispos por “moralmente”. Varias veces lo han afirmado respecto al tema del afán de independencia de los catalanes, y. ahora, de la pretensión de la consulta. A mí no me gusta, y ya lo he argumentado varias veces en este Blog, la veleidad de la pretensión de secesión o separación de Cataluña de España.
Me parece una irresponsabilidad (incapacidad de responder), una imprudencia, una osadía temeraria, una pataleta sin fundamentos históricos, y ni siquiera semi históricos, pero me parece que meter en esas avatares contingentes de la política la moral es excesivo. Y, además de encrespar, desenfoca el tema.
¿Qué es la moral? Depende, lógicamente, de quien sea el interrogado. Pero independientemente de quien responda, la palabra deriva del latín mos,ris, de la 3ª declinación, que significa costumbre. De ahí ha venido a significar, mejor, las normas que describen, marcan y fijan las costumbres. Y como estas varían según las épocas, los países, y l.as circunstancias, la mayoría se inclina más por un sano relativismo, que por un objetivismo moral. Éste, según los iusnaturistas simplemente humanistas, estaría fundado en una ley anterior a todo subjetivismo, cual sería la ley natural. Para los iusnaturistas creyentes, y teólogos, el sop0rte objetivo de la moral sería la ley de Dios. Pero con cualquiera de estas definiciones, no se aprecia cómo la moral tenga algo que ver con la voluntad de un pueblo, o una región, o una Comunidad Autónoma, ¡para el caso nos da igual!, de realizar una consulta, para conocer la opinión de la mayoría sobre el tema de la permanencia, o no, de esa institución política dentro de otra mayor, o de su abandono de la misma.
Eso por un lado. Por otro, según la doctrina prácticamente unánime de los autores y teólogos cristianos, con Tomás de Aquino a la cabeza, el principio o fuente próxima de moralidad es la conciencia del individuo. Así que resulta no solo comprometedor, sino imposible, opinar, y menos juzgar, de la moralidad del acto de un tercero. Ya lo dice un antiguo y clerical aforismo canónico: “de internis non iudicat Ecclesia” la Iglesia no juzga de cosas internas de la conciencia).
Pero parece que a los obispos, y no solo en este caso sino en otros muchos, se les ha olvidado esa apreciación tan realista, y tan oportuna como fuente de respeto a los demás, y también de sentido común. Entiendo que los obispos se sientan bien en su función eclesial, fundamental, de sucesores de los apóstoles. Pero podían aprender de éstos, quienes no se metían con la moralidad, o no, de las fiestas en los anfiteatros, con la violencia y el poco respeto a la vida, ni siquiera con la esclavitud. Así como tampoco dijeron nada, que sepamos, contra el aborto, y hasta el infanticidio, ambos tolerados en la praxis social romana. Se limitaban a anunciar la Buena Noticia, y, a los que se querían bautizar, a catequizarlos muy seriamente.
Pienso que sería muy bueno, pues, que los obispos escucharan el que ya es un clamor de los propios fieles, -la mayoría, con las excepciones de todos conocidas-, para que dejen de meterse en los asuntos civiles y políticos. Tanto los de la CEE (Conferencia Episcopal Española) en un sentido, como los de la Provincia eclesiástica catalana, en otro. Que dejen en paz y libres, también a los católicos, que no lo son todos, ni todos quieren aceptar las orientaciones de los obispos, aunque lo sean, para ejercer su responsabilidad, y su legítima autonomía moral.

Artículo del Blog “El guardián del Areópago”, de la revista 21rs

Los Legionarios de Cristo, un reto para Francisco tras el silencio de Wojtyła y Ratzinger C.G


Los ‘herederos’ de Marcial Maciel se reúnen en Roma para intentar dar continuidad a una organización acusada de terribles delitos de pederastia y corrupción
Francisco tendrá que decidir sobre el futuro de los Legionarios de Cristo, fundada por el fallecido Marcial Maciel y de la que 35 sacerdotes han sido acusados de pederastia, entre ellos el propio Maciel. Durante un mes, 61 delegados de los Legionarios estarán reunidos en Roma para analizar la continuidad de una organización cuestionada desde la década del 80 y cuyos abusos fueron silenciados por los anteriores Papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI.


El silencio de Wojtyla
El encuentro de los representantes de los Legionarios en Roma, denominado Capítulo General Extraordinario, tiene como fin revisar los estatutos de la organización y elegir una nueva dirección. La Iglesia ha reconocido que 35 sacerdotes de los Legionarios han sido acusados de pederastia y que hay constancia de que nueve cometieron ese delito, aunque ninguno ha sido puesto a disposición de la Justicia.

Juan Pablo II silenció y protegió a Marcial Maciel, el fundador de la congregación, a pesar de las terribles acusaciones que pesaban sobre él: robo, droga y abusos a jóvenes y niños (entre estos, sus propios hijos). Prácticas que s extendieron a otros miembros de la Legión.

La condescendencia de Ratzinger
Benedicto XVI apartó a Maciel del ministerio sacerdotal, pero no le aplicó un proceso canónico ni lo puso a disposición de la Justicia. En 2010, dos años después de la muerte del fundador de los Legionarios de Cristo, la congregación admitió los delitos de Maciel, y en 2012 asumió que los abusos eran generalizados.
El Papa Juan Pablo II bendice a Marcial Maciel. Foto vista en Redes Cristianas.net



El Papa Juan Pablo II bendice a Marcial Maciel. Foto vista en Redes Cristianas.net

El Vaticano lo sabía desde la década de los 80
Félix Alarcón, que fuera secretario general de los Legionarios de Cristo y secretario personal de Maciel, castigado por éste cuando se opuso a los abusos, ha dicho, en declaraciones recogidas por El País, que un libro recoge que el Vaticano tiene 240 documentos que evidencian que la jerarquía eclesiástica conocía lo que pasaba mucho antes de que lo reconociese públicamente, y que él mismo lo denunció en la lejana fecha de 1988, cuando Ratzinger era cardenal. “Se pasaban esta terrible patata caliente unos a otros, sin tomar ninguna medida”.

La gran prueba de los Legionarios Pablo Ordaz


La congregación protegida por Juan Pablo II fue obligada por Benedicto XVI a refundarse
Francisco tiene la última palabra sobre el futuro de la organización
La primera pregunta que, de aquí a un mes, tienen que responder los 61 delegados de los Legionarios de Cristo reunidos desde ayer en Roma es muy clara: ¿de qué forma puede seguir existiendo una congregación que, fundada en 1941 por el sacerdote mexicano Marcial Maciel (1920-2008) a su imagen y semejanza, presumió durante décadas de ser lo mejor de la Iglesia —los más puros, los más influyentes, los más poderosos, el brazo armado de Juan Pablo II— mientras que, de puertas para adentro, su fundador y un grupo de secuaces robaban y abusaban de menores, incluidos sus propios hijos, bajo la protección de su poder y el desprecio a las víctimas?

No será una pregunta fácil de responder, por cuanto de ella no solo depende la credibilidad de los Legionarios de Cristo. También supone un desafío para el papa Francisco, cuyo mensaje está en las antípodas de la congregación ultraconservadora y quien se ha reservado expresamente la última palabra sobre el futuro de la Legión.
Oficialmente, el objetivo del llamado Capítulo General Extraordinario es cerrar, con la revisión de sus estatutos y la elección de un nuevo gobierno, el proceso de renovación ordenado en 2010 por el papa Benedicto XVI tras descubrirse que los abusos de Marcial Maciel —robaba a manos llenas, se drogaba con morfina, abusaba de jóvenes legionarios, engañaba a mujeres con las que tenía hijos a los que también sometió a abusos, presumía de célibe en Roma pero era polígamo en México…— habían terminado contagiando a la congregación.
Lo que entonces se sospechaba —Maciel no era, ni mucho menos, la única manzana podrida— ha resultado después confirmado con creces. Hace apenas un mes, el vicario general, Silvester Heereman, admitió públicamente que 35 sacerdotes de la Legión habían sido acusados de pederastia, de los que de nueve —entre los que incluía a Maciel— ya se tiene constancia de culpabilidad. Eso sí, ninguno ha sido puesto por la congregación a disposición de la justicia. Como tampoco, en su día, fue denunciado Marcial Maciel.
Hasta 2010 la organización no admitió los “actos graves” cometidos
Juan Pablo II encumbró primero y protegió después al sacerdote mexicano y, si bien Benedicto XVI lo castigó en 2006 —solo un año después de ser elegido Papa— apartándolo del ministerio sacerdotal, le evitó un proceso canónico, y no digamos judicial, en atención a su estado de salud y a su avanzada edad.
Maciel murió en Estados Unidos y fue enterrado en México en 2008 y, pese a que empiezan a sucederse las noticias evidentes de las conductas delictivas de Maciel y del silencio cómplice de sus colaboradores, no fue hasta 2010 cuando Joseph Ratzinger ordenó el proceso de revisión de las constituciones de la congregación.
Pero, hasta en eso, el Papa que renunció se quedó a la mitad. Encargó el cometido al cardenal legionario Velasio De Paolis, antiguo responsable de las finanzas vaticanas, tan bien surtidas por Maciel en sus años de inmenso poder. No fue hasta 2010 que —a la fuerza ahorcan— la organización admitió los delitos del fundador, y en 2012 asumió que los abusos eran generalizados. En un comunicado reconoció que, “desde hace unos años, responsables de los Legionarios de Cristo recibieron en algunos países denuncias de actos gravemente inmorales y más infracciones serias cometidas por algunos legionarios”.
Demasiado tiempo de silencio y complicidad. Un túnel muy oscuro que, hace solo unos días y por sorpresa, admitió públicamente Juan María Sabadell, un sacerdote español destinado en Roma y que es uno de los 61 padres capitulares que deben decidir estos días el futuro de la Legión.
El padre Sabadell pide perdón a “las víctimas de abusos físicos y morales” desde la fundación de la Congregación por “no haberles creído” cuando se quejaban, por haberlos llamado “resentidos” o “calumniadores”, por sumarse al silencio institucional: “Preferí defender la propia reputación de la familia legionaria y con ello añadía injuria y difamación a la herida todavía abierta. Que me perdonen por mi falta de compasión”.

Sabadell no solo pide perdón a las víctimas “conocidas y públicas”, sino también “a aquellas que siguen bregando desde el dolor de su anonimato”.

Las 300 personas más ricas del mundo añadieron durante el año pasado un total de 524.000 millones de dólares


Enviado a la página web de Redes Cristianas

El índice, que se actualiza cada día, ha publicado los datos para el conjunto del año 2013 con los aumentos o descensos de las fortunas de cada uno de sus integrantes.
Bill Gates, confundador de Microsoft y el hombre más rico del mundo, incrementó su fortuna aumentó en 15.800 millones de dólares durante 2013 hasta totalizar 78.500 millones, gracias al fuerte aumento de las acciones de Microsoft (un 40 %) durante el año pasado.

Además, Gates, quien recuperó en mayo el título de hombre más rico del mundo de manos del inversor mexicano Carlos Slim, se ha beneficiado también de fuertes aumentos en bolsa de sus inversiones en otras compañías, como Ecolab o Canadian National Railway Company.
El inversionista especializado en casinos Sheldon Adelson fue el segundo más beneficiado de 2013, ya que su fortuna aumentó en 14.400 millones de dólares el año pasado, gracias en buena parte a la buena marcha del juego en Asia, con lo que totaliza 37.100 millones.
Slim, segundo hombre más rico del mundo, fue de los pocos de la lista que registró un descenso de su riqueza (-1.400 millones de dólares), lo que no debe suponerle un gran problema, ya que su fortuna se calcula en 73.800 millones.
El español Amancio Ortega, número tres de la lista y fundador del imperio textil Inditex, vio cómo su fortuna aumentaba en 8.900 millones de dólares hasta totalizar 66.400 millones. Su hija, Sandra Ortega, aparece en el lugar 180, con una fortuna valorada en 7.300 millones de dólares que se incrementó en 6.200 millones (un aumento del 550 %) tras el fallecimiento de su madre, Rosario Mera, en agosto del año pasado.
Después de Slim, el segundo hombre más rico de Latinoamérica es el brasileño Jorge Paulo Lemann, que ocupa el puesto 33 de la lista global y cuya riqueza aumentó un 21,6 % (4.100 millones de dólares) durante el año pasado para alcanzar los 22.800 millones.
Durante 2013, a través del fondo 3G y en asociación con el famoso inversor Warren Buffet, Lemann se hizo con el fabricante de salsas Heinz, después de que ya participa en Burger King e InBev, el mayor productor mundial de cerveza.
A continuación está el colombiano Carlos Sarmiento (puesto 51), cuya fortuna se redujo en 1.300 millones de dólares en el transcurso de 2013 para situarse en 16.700 millones.
El multimillonario que sufrió más pérdidas fue un latinoamericano: el brasileño Eike Batista, quien perdió más de 12.000 millones de dólares durante el año después de que OGX, la compañía petrolera que le llevó a ser el hombre más rico de Brasil, se declaró en bancarrota en octubre. Batista, que en marco de 2012 era la octava persona más rica del mundo, tiene ahora un patrimonio negativo, según los cálculos de Bloomberg.

El magnate chino Li Ka-Shing continúa siendo el hombre más rico de Asia, con una fortuna calculada en 30.200 millones de dólares y que aumentó en 1.600 millones durante el año pasado.
EFE

Conversaciones en el Foro Gogoa. José Antonio Pagola, sacerdote y teólogo:“El sufrimiento de las víctimas ha de ser tomado en serio” Javier Pagola



José Antonio Pagola llenó el aforo del Foro Gogoa en Pamplona.

Jose Antonio Pagola, natural de Añorga (Gipuzkoa), ha sido profesor de cristología y pastoral. En los últimos años se ha dedicado a investigar y dar a conocer la persona de Jesús. Su obra Jesús, aproximación histórica ha tenido una gran acogida y traducciones por todo el mundo. El pasado diciembre más de 600 personas lo escucharon en el Foro Gogoa en una charla con motivo de la cual tuvimos esta entrevista.

¿Se está globalizando el sufrimiento humano?

La mayoría de los que vivimos en los países del bienestar no sentimos en nuestra carne la amenaza del hambre y la miseria. Pero hemos empezado a experimentar una degradación social y humana que nos permite captar con más realismo y más de cerca el sufrimiento humano, el daño social y la destrucción que genera el dinero cuando es convertido por la ideología neocapitalista en poder absoluto, sin apenas control político alguno.
¿Qué hechos determinan el grave retroceso social?
Hay varios hechos gravísimos: la sumisión de la política al mercado, la crisis del sistema democrático, la agresión a la mayoría de los trabajadores que han quedado legal y socialmente indefensos y la degradación de las políticas sociales públicas. Pero lo más preocupante es el aumento sin precedentes de la desigualdad en la distribución de la renta. Este retroceso social funciona como un factor deshumanizador que genera sufrimiento, pobreza, exclusión, miedo y desesperanza.
¿Puede haber recuperación?
El ministro de economía habla del 2014 como “el año de la recuperación”. Recuperación, ¿de qué y para quiénes? ¿Se va a recuperar la calidad de vida para millones de personas que han quedado sin trabajo, con menos protección social y cada vez más empobrecidas y excluidas? Lo importante no es sólo saber cuándo vamos a salir de la crisis sino cómo saldremos.
¿Qué nos espera en un futuro más o menos próximo?
La crisis ecológica se habrá agravado, la desigualdad entre ricos y pobres habrá aumentado, un número incalculable de parados se verán atrapados para el resto de sus vidas en un modo de vida indigno, el trabajo no será un derecho sino una oportunidad escasa, mal retribuida y más insegura. Se ha acabado la idea de progreso basada en el crecimiento económico. Vamos a experimentar en los próximos años una mutación histórica provocada por un capitalismo insaciable e inhumano en la que tendremos que aprender a vivir de manera diferente. ¿Qué puede significar en el futuro un “programa electoral” si no va a poder defender el bien común de los ciudadanos? Hemos de comenzar una etapa nueva de luchas y de esfuerzos por recuperar una política del bien común y un sistema democrático que represente y busque equitativamente el bien de todos los ciudadanos.
¿Qué pretende un sacerdote y teólogo como usted con sus libros y conferencias?
Mi propósito es despertar el espíritu profético de Jesús y sugerir algunas líneas de fuerza para vivir de manera más lúcida, responsable y solidaria en medio de la crisis, abriendo caminos al proyecto humanizador de Dios: un mundo más justo más digno y dichoso para todos, empezando por los últimos.
¿Y cómo traer a esta actualidad lo que Jesús vivió y propuso hace 21 siglos?

Lo primero que quiero aclarar es que Jesús no es un sacerdote del templo, dedicado a cuidar y promover la religión. No es tampoco un maestro de la ley, ocupado en defender un sistema legal. Jesús es un profeta libre que se atreve a anunciar y promover el “proyecto humanizador de Dios”. El misterio último de la realidad, que los creyentes llamamos “Dios”, es una presencia cercana y amistosa, que está buscando abrirse camino en el mundo para humanizar la vida. Pero Dios no puede cambiar el mundo sin que nosotros cambiemos.


¿Cómo seguir a Jesús en medio de esta crisis?


Podemos y debemos aprender a vivir, no en una religión convencional, sino, ante todo, como el movimiento profético de Jesús, comprometidos en contribuir a la construcción de un mundo más humano. Y eso se resume en cuatro afirmaciones que Jesús hizo: “No podéis servir a Dios y al dinero”, “No deis a ningún César lo que es de Dios”, “Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo” y “Los últimos serán los primeros”.


¿Dios y el dinero son incompatibles?

Jesús en eso es concluyente: no pueden trabajar por el proyecto humanizador de Dios quienes, dominados por el dinero, excluyen a sus hijos e hijas y los abandonan en la pobreza o el hambre. Pero la historia humana se organiza, se mueve y dinamiza, en estos momentos, desde el ansia de acumular. Es precisa una actitud básica e indispensable: liberarnos nosotros mismos del poder de atracción y de dominio del dinero y el bienestar. Esta crisis, vivida siguiendo a Jesús, nos está llamando a desplazarnos poco a poco hacia una vida más sobria y austera para poder compartir más lo que tenemos y sencillamente no necesitamos

¿Esa frase del Evangelio sobre lo del César y lo de Dios se suele entender bien?

Una buena traducción sería: “No deis a ningún poder lo que es de Dios”. Y, ¿qué es de Dios?: los pequeños, los frágiles e indefensos, los pobres. Jesús lo ha proclamado repetidamente: “De ellos es el reino de Dios”. Sin duda, el sistema financiero es, en estos momentos, el poder que sacrifica más vidas y causa más sufrimiento, hambre y destrucción humana que cualquier otro poder, un “capitalismo salvaje” que ha logrado imponer “la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”. Me parece importante que la sociedad, sus dirigentes políticos y los agentes sociales conozcan en toda su crudeza el sufrimiento que está generando la crisis. Poner rostro a las víctimas: denunciar los dramas familiares que se están produciendo, dar a conocer la situación en que van quedando los parados sin futuro laboral. Movilizarnos para que las víctimas no queden en el olvido. Hemos de exigir a los responsables políticos y a los agentes sociales la búsqueda del bien común, sin ignorar a estas gentes excluidas.
¿Qué añade la compasión a la justicia?

Es urgente rescatar la compasión como principio de actuación, liberándola de una concepción sentimental y moralizante que la ha hecho desaparecer de la práctica económica y política. El sufrimiento de las víctimas ha de ser tomado en serio. Nuestra primera tarea es romper la indiferencia. Resistirnos a seguir disfrutando de un bienestar vacío de compasión. La solidaridad no es interesada, es compasiva. No es para defender nuestro bienestar. Al contrario, va inevitablemente contra nuestros intereses y nos exige revisar nuestro modo de vivir para renunciar a lo que no necesitamos y compartirlo con los que lo necesitan.


¿Cómo llegarán los últimos a ser los primeros?

A Jesús lo vemos siempre junto a los más necesitados: las gentes más enfermas y desnutridas de Galilea, los pobres más indefensos y olvidados por la religión, los más despreciados o indeseables. Él nos invita a empezar por humanizar la vida de los últimos. ¿Por qué han de seguir muriendo millones de seres humanos si en el mundo actual hay recursos suficientes para todos? ¿Por qué tenemos que ser competitivos antes que humanos? ¿Por qué tiene que ser el poder de los más fuertes y no la solidaridad compasiva la que rija las relaciones entre los pueblos? ¿Por qué hemos de aceptar como algo normal e inevitable un sistema que, para asegurar nuestro mayor bienestar produce tanto sufrimiento y muerte? ¿Por qué hemos de seguir alimentando el consumo y la producción sin límites, generando una espiral insaciable e infantil de necesidades superfluas que nos vacían de sensibilidad humana? La solidaridad compasiva nos puede hacer más humanos y más cristianos.
Publicado en alandar nº304

jueves, 9 de enero de 2014

Arantxa y Justo Joxe Arregi, teólogo



No es un cuento de amor. Es una historia de amor, más bella que los cuentos.
Arantxa significa “espina” o espino”, y floreció como el espino blanco en la primavera: llena de inteligencia, resolución y ánimo alegre. A los dos años de edad, se le manifestó la enfermedad de Charcot MarieTooth tipo A4, que le fue atrofiando primero las piernas, luego las manos, los brazos, el sistema respiratorio, el sistema digestivo… A los 10 años la sentaron en una silla de ruedas de la que nunca se levantó.

¿Qué harías tú en su lugar? Ella vivió. Vivió una vida envidiable de plenitud física y espiritual, equiparable a su así llamada discapacidad. Le impulsaba el deseo de ser y de hacer, de estudiar, aprender, enseñar. Integrada en la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad, llegó a ser responsable diocesana de Gipuzkoa, y toda una referencia de la Fraternidad. Se sentía llamada a llegar lejos, y bien lejos que llegó en su inmovilidad. Estudió Psicología, hizo Magisterio y fue maestra durante 9 años, hasta que una hemiplejia se lo impidió. Fue una incansable lectora, hasta que la fatiga pudo más que su afán de saber, pero ya le bastaba lo que sabía, la sabiduría de la vida.
Justo nació en un caserío de Azkoitia, y amó la tierra, el monte, los árboles. Amaba la madera, y la trabajó y la talló con destreza natural, con aquella misma destreza natural con que siempre supo vivir, sin que nadie conociera de dónde le venía. Se llamaba Justo, pero era sobre todo bueno. Quien alguna vez miró sus ojos sabe lo quiero decir. Era catequista de Confirmación en la parroquia y colaboraba asiduamente como voluntario en la mencionada Fraternidad, porque lo suyo era darse, pero no como quien da, sino como quien se deja dar y recibe, como la tierra o el árbol.
Arantxa había leído bien en sus ojos y en sus manos, y un día, desde su silla de ruedas, con su certera intuición, con su característica determinación, le declaró su amor. Justo, con su naturalidad tan suya, simplemente se dejó llevar. Lo que más le costó fue contárselo primero a su madre. Ella, con su cuidado de madre, le dijo: “¿Sabes la cruz que vas a llevar durante toda tu vida?”. Él sencillamente respondió: “La llevaré encantado”. Y así fue. Pero muchos nunca lo entendieron y, queriendo expresarle su admiración, le dijeron cosas como “Tienes el cielo ganado”. Él no lo podía tolerar: “¿El cielo? El cielo lo tengo aquí”. ¿Méritos? La bondad no entiende de méritos para el futuro. ¿Motivos? Es el gusto de hacer el bien. Es la gracia de vivir, la gracia que gratifica. Justo y Arantxa sí lo entendían: ambos ganaban dándose.
Se amaron como no es fácil amarse. Fueron uno como rara vez llegan dos a ser uno sin dejar de ser dos. Nunca dejaron de ser dos, y bien distintos: ella resuelta, él más dubitativo; ella emprendedora, él más bien contemplativo; ella decidía, él ejecutaba. Fue una simbiosis, que es el secreto de la vida. Y entre ambos crearon el milagro de la vida, ante la incredulidad general: Haritz, el hijo adorado de su amor, el centro y la corona de la casa, el sello recíproco de la felicidad. ¡Cuánta alegría en tantos viajes, con su furgoneta y su silla de ruedas, por la costa catalana! Juntos, con su exquisita espiritualidad ecológica, construyeron Nahikari –“deseo”, “afecto”–, una casa bioclimática, entre robles, castaños, avellanos y sauces silvestres, entre zarzas y helechos en libre armonía, junto a un arroyo que cae por la ladera, cubierta de tierra por fuera y de madera por dentro, y abierta por delante al sur, al sol, al valle, a los montes.
Vivieron unidos y ni la muerte (¿muerte?) los separó. El 13 de noviembre, a primera hora de la tarde, súbitamente, Arantxa falleció. Padre e hijo estallaron en gritos de terror. Luego, mientras el sol se ponía entre Endoia y Andutz en un horizonte tornasolado, Haritz fue recuperando su aliento. El padre necesitó varias puestas de sol. En el corazón del vacío, la vida seguía como la energía misteriosa en el corazón vacío del átomo. Pocos días después, a Justo le diagnosticaron un cáncer que le había consumido todo menos la paz, y el 5 de diciembre también falleció.
¿Fue Justo quien siguió a Arantxa? ¿Fue Arantxa quien siguió a Justo, intuyendo el cáncer oculto que ya le invadía a él? Ninguno de los dos hubiera podido vivir sin el otro, y se fueron juntos para seguir viviendo en la Gran Unidad, en la Gran Comunión.
Publicado en el diario DEIA

La obediencia al Papa, ¿debe ser la misma para todos los papas? José María Castillo, teólogo

Los católicos estamos asistiendo a un fenómeno nuevo en la Iglesia. Hasta Benedicto XVI, ningún “buen católico” debía poner en duda la sumisión incondicional al papa. Hasta entonces, se mantenía firme la convicción tradicional, que estaba vigente desde el papado de Gregorio VII (s. XI): “Obedecer a Dios significa obedecer a la Iglesia, y esto, a su vez, significa obedecer al papa y viceversa” (J. Daniélou, H. Küng).
Esta idea quedó difuminada y se tambaleó sobre todo en las últimas décadas del s. XVIII con los planteamientos de la Ilustración, la Revolución y la modernidad. Por eso, con la eclesiología ultramontana que se desarrolla entre los años 30 y 70 del s. XIX, se prepararon los ambientes católicos para aceptar sin condiciones las afirmaciones tajantes del Vaticano I, que se mantuvieron firmes hasta el pontificado de Pío XII. Afirmaciones de obediencia al papa (fuera quien fuera), que se enseñaban en los tratados de eclesiología de Zapelena y Salaverri, los manuales de eclesiología, que aprendíamos, seminaristas y frailes, en casi toda Europa, en América y en todos los centros de estudios eclesiásticos en los que se enseñaba la doctrina católica.
En esta doctrina era central oponerse al laicismo, al relativismo, a la izquierda política y a la revolución mediante un principio fundamental: la soberanía del papa. Porque el papado era fundamento de seguridad y estabilidad para la paz y la religiosidad que defendía la derecha política. Pensar así era capital para un buen católico. Joseph De Maistre lo dijo en frase lapidaria: “No hay moral pública ni carácter nacional sin religión, no hay religión europea sin cristianismo, no hay cristianismo sin catolicismo, no hay catolicismo sin papa, no hay papa sin la supremacía que le corresponde”. Esta convicción fue difundida por F. Lamennais, L. Bonald, Blanc de Saint-Bonnet, Karl Ludwig Von Hurter, Donoso Cortés y J. L. Balmes (cf. Y. Congar). Estos autores representaban la derecha política y la derecha religiosa. Las dos grandes corrientes fundidas en un sola pirámide cuya cúspide era (y sigue siendo) el papado.
No entro en más datos y detalles de esta historia del pensamiento político y religioso que llegó hasta el concilio Vaticano II. El pensamiento que, en este concilio, fue defendido apasionadamente por los hombres de la Curia Vaticana. Y que se vio cuestionado seriamente por la más sólida teología centroeuropea y los grandes cardenales que la representaban. Las indecisiones de Pablo VI y la firme voluntad restauracionista de Juan Pablo II y Benedicto XVI desembocaron en el caos que impulsó a Joseph Ratzinger a dimitir de su cargo de papa.
La solución a esta crisis del papado ha sido tan inesperada como desconcertante. Un papa, el papa Francisco, que ha desplazado el centro de la Iglesia y del papado: del “ritualismo religioso”, que siempre ha fomentado la derecha, a la “bondad evangélica”, siempre tan cercana a los últimos de este mundo. Y lo que estamos viendo ahora en la Iglesia – y en otras muchas gentes que no querían saber nada de la Iglesia – resulta tan lógico como problemático. Los que antes predicaban la sumisión al papa, como criterio de autenticidad católica, ahora no quieren ni oír hablar del papa. Éstos dan la impresión de que les interesaba más la derecha política que la bondad evangélica. Hay otros que, por lo visto, querían trepar por la derecha. Y para eso les venía muy bien ser más papistas que el papa. Estos “trepas” han tenido mala suerte. No saben qué hacer ni dónde ponerse en esta nueva situación. También los hay quienes pretendían trepar por la izquierda. Son los que, desde el día en que Pablo VI publicó la “Humanae Vitae” (sobre la píldora), han andado a la greña con Pablo VI y con los dos papas que le siguieron, sus obispos y sus teólogos. Pero, es claro, ahora no saben cómo trepar. Y se les está notando demasiado. Porque han estado unos meses que no sabían dónde ponerse. Ahora, como es lógico, elogian al papa Francisco tanto cuanto les conviene. Pero no acaban de fiarse. Porque querrían que el papa fulminase a todos los que ellos fulminan.
Por eso, quienes no buscan, tanto en la religión como en la política, nada más que lo que les conviene para instalarse bien en la vida, ésos son los que, desde la tarde de la “fumata bianca” hasta el día de hoy, no acaban de ver, en el papa Francisco, no sólo al hombre que la Iglesia necesita, sino, antes que eso, el “jefe de fila” (Heb 12, 2) que nos está trazando el camino de nuestra creciente humanización, en este mundo tan deshumanizado.

¿Hay que “obedecer” al papa Francisco como a los demás papas? En la medida en que este hombre singular y ejemplar nos acerca al modelo de vida que nos presenta el Evangelio, en esa misma medida, más que “obedecer”, lo que tenemos que hacer es intentar parecernos en humanidad y bondad a la desconcertante cercanía al sufrimiento humano que nos enseña cada día el papa Francisco. En esto, tenemos que ser como este papa y como los demás. En la medida en que éste y todos los otros fueron modelos de humanidad y bondad, es decir, modelos del Evangelio. 

Francisco avala a las comunidades de base por su “compromiso social en nombre del Evangelio”


Primer mensaje de un Papa al movimiento brasileño, inspirado por la Teología de la Liberación
Insta a “testimoniar con los pobres la profecía de los ‘nuevos cielos y la nueva tierra’”
El papa Francisco ha animado a los miembros de las comunidades cristianas de base de Brasil a “vivir con renovado ardor los compromisos del Evangelio”, según un mensaje divulgado hoy por el Episcopado brasileño.

La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) destaca que se trata del primer mensaje que un papa envía a un encuentro que congrega a los cristianos de base, un movimiento que cobró fuerza en la década de 1970, al calor de la Teología de la Liberación.
El mensaje papal fue dirigido al XIII Encuentro de Comunidades Eclesiales de Base de Brasil, que se inició ayer, martes, en la ciudad de Juazeiro do Norte, en el nororiental estado de Ceará, y concluirá el próximo sábado.
“Os invito a todos a vivirlo como un encuentro de fe y de misión, de discípulos misioneros que caminan con Jesús, anunciando y testimoniando con los pobres la profecía de los ‘nuevos cielos y de la nueva tierra’”, dice la nota enviada por el papa argentino.
En su mensaje, Francisco alude al Documento de Aparecida, fruto de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Brasil en 2007 y en la que entonces participó en su condición de arzobispo de Buenos Aires.
En ese sentido, dice que ese documento señala que las comunidades eclesiales de base son un mecanismo que “permite al pueblo llegar a un conocimiento mayor de la palabra de Jesús, al compromiso social en nombre del Evangelio y a la educación en la fe”.
También afirma que los cristianos de base “traen un nuevo ardor evangelizador y una capacidad de diálogo con el mundo que renuevan a la Iglesia”, e insta a esos movimientos a evitar “perder el contacto con esa realidad muy rica de la parroquia local”.
El encuentro de la Comunidades de Base de Brasil se ha convocado con el lema “Romeros del Reino en el campo y en la ciudad”, al que Francisco también ha hecho alusión en su mensaje.
“Todos debemos ser romeros, en el campo y en la ciudad, llevando la alegría del Evangelio a cada hombre y cada mujer”, dice el papa, quien invita a los cristianos de base a seguir las palabras del apóstol San Pablo, cuando dijo: “Ay de mí si no evangelizara”.

(RD/Agencias)