FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA
SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA
ESTAMOS EN LARREA,4 - 48901 BARAKALDO

BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




ATALAYA

ATALAYA
ATALAYA ENERO 2025

jueves, 23 de julio de 2026

Dos antropologías en oposición, presupuestas en la IA -- Leonardo Boff

 

El papa Francisco, en la Laudato Si', sobre el cuidado de la Casa Común (2015), sometió a una rigurosa crítica a la tecnociencia por ser una, entre otras, de las causas de la degradación de la naturaleza. Se trata de la vigencia del paradigma del dominus (ser el dueño), imperante en toda la modernidad, sin que el ser humano se sienta parte de la naturaleza. A este paradigma del dominus, el Papa, en Fratelli tutti (2020), contrapone el paradigma del frater (hermano y hermana). Todos los seres son nuestros hermanos y hermanas porque todos venimos del mismo polvo de la Tierra. Además, todos, desde los más ancestrales, pasando por los dinosaurios, por las aves y llegando hasta nosotros, poseemos el mismo código genético de base, los 20 aminoácidos y las cuatro bases fosfatadas. De ahí se deriva una fraternidad universal, entre los seres humanos y estos con todos los demás seres de la naturaleza. Un lazo de amor y de amistad, enfatiza la encíclica, debería envolver a todos.

 

Esa fraternidad universal proyecta otro tipo de mundo, de política, de economía, comenzando desde abajo, desde la región, siempre al servicio de la comunidad de vida, tanto de la naturaleza como de los seres humanos, particularmente de los más vulnerables. De aquí nace una nueva ética de solidaridad y de cooperación que tiene en la parábola del buen samaritano, detalladamente analizada por Fratelli tutti, su punto de referencia ejemplar.

 

1. La antropología de la vigilancia

 

Subyacentes a la encíclica Magnifica Humanitas están vigentes dos antropologías criticadas por ella: la de la vigilancia y la del cuidado. En la metáfora del Papa, Babilonia y Jerusalén. La primera, la de la vigilancia, fue formulada inicialmente por la filósofa y psicóloga estadounidense Shoshanna Zuboff en 2021. Después fue asumida por el fundador de Palantir, Peter Thiel. No tiene como objetivo el proceso económico, sino el control y la vigilancia de las personas. Peter Thiel parte de una antropología extremadamente reduccionista: «el hombre es un ser peligroso, marcado por pasiones, naturalmente inclinado al conflicto, necesitando contención».

 

La estrategia consiste en vigilarlo, sustrayéndole espacios de libertad de tal forma que pueda ser contenido dentro del sistema imperante, capitalista neoliberal especulativo. Este encuentra nombres más suaves para ser mejor absorbido, sin cambiar su lógica: «democracia de mercado» o «capitalismo democrático».

 

Esa antropología llevó al pensador Garrett Hardin a afirmar: «Habiendo eliminado todos los otros enemigos, el hombre es ahora su peor enemigo; al terminar con todos sus depredadores, el hombre es el depredador de sí mismo».

 

Esa estrategia de control y de vigilancia, debido a la crisis climática, enfrentará grandes disturbios sociales. Pretendiendo salvar a la humanidad de su perversidad natural, la somete totalmente.

 

Es en ese sentido que la Magnifica Humanitas somete a una rigurosa crítica, aun reconociéndole algunos méritos, al transhumanismo y al poshumanismo. El transhumanismo procura explorar al máximo las capacidades humanas mediante recursos técnicos y biológicos, buscando una mayor eficiencia en función de la acumulación. El poshumanismo es más radical, pues procura acoplar de tal forma al ser humano a la máquina y a la naturaleza que innovaría la historia y fundaría una nueva era geológica, a semejanza del antropoceno.

 

Todas estas propuestas son derivaciones del paradigma de la modernidad, del dominus: el ser humano apropiándose de todo y colocándose fuera y por encima de la naturaleza. Por más severa que sea la observación, importa reconocer que este proyecto, que excluye la trascendencia y se apoya únicamente en las acciones humanas, realiza la construcción de la Babilonia denunciada por el Pontífice. Él no apunta hacia una mayor humanización ni hacia relaciones sociales más amistosas. Dada su lógica interna de competencia sin solidaridad, tal proyecto puede conducirnos a la autodestrucción. Esto ya había sido anteriormente advertido por el cosmólogo Carl Sagan al considerar el riesgo de la difusión de armas letales. Él acuñó la expresión principio de la autodestrucción.

 

2. La antropología del cuidado y de la prevención

 

A esta antropología de la vigilancia y del control se opone la antropología del cuidado y de la prevención, la reconstrucción de Jerusalén que, junto con el esfuerzo humano, incluye una referencia a lo trascendente, a Dios. La ventaja de esta categoría del cuidado es que pertenece a la esencia del ser humano, como fue visto desde la fábula 220 de Higino, en la antigüedad romana, y profundizado por Martin Heidegger en Ser y tiempo y por la enfermera inglesa Florence Nightingale. La Carta de la Tierra y la encíclica del papa Francisco tienen como subtítulo: «Sobre el cuidado de la Casa Común».

 

El cuidado representa una relación no agresiva y amistosa con todo lo que existe y vive. Si las Big Tech y la IA estuvieran imbuidas de cuidado y del principio de prevención de posibles males, jamás pondrían en riesgo la vida humana y el futuro del planeta con toda su biodiversidad.

 

Este paradigma del cuidado emerge como el más adecuado a la propuesta del Papa Francisco y del Papa León XIV, y de lo mejor de la reflexión ecológica, de un mundo caracterizado por el amor y por la amistad. Él está dentro de las posibilidades humanas. La visión antropológica de Peter Thiel olvida que el ser humano es, por esencia, un ser de amor, como fue demostrado por los biólogos James Watson, Humberto Maturana y Francisco Varela, estos dos últimos chilenos. Igualmente, es un ser de solidaridad, por medio de la cual dio el salto de la animalidad a la humanidad.

 

La nueva ciencia afirma actualmente que la espiritualidad es un dato objetivo de la naturaleza humana, así como lo son la razón y la voluntad. Ella se revela por el amor, por la cooperación, por la apertura al Misterio del mundo, en el lenguaje de los cosmólogos llamado All-nourishing Abyss (Abismo generador de todo).

 

La sociedad de la vigilancia y del control entrena a las personas; la sociedad del cuidado las educa. Esa educación es urgente si queremos continuar sobre este planeta vivo, nuestra patria y matria comunes. Entonces no se realizará la advertencia del papa Francisco en Fratelli tutti: «Estamos todos en la misma barca. Nadie se salva solo. O nos salvamos todos o no se salva nadie».

 

El papa León XIV, con su Magnifica Humanitas, nos ofrece orientaciones viables para garantizar un buen futuro para la humanidad, para la Casa Común y para la naturaleza.

 

Vale la esperanzadora afirmación de un estudioso de la cultura patriarcal, el brasileño Antonio Sales Rios Neto, que seguramente va en la línea positiva de la Magnifica Humanitas y de la nueva ecología:

«Surgirán iniciativas hasta el punto de hacer posible una democracia planetaria, que abrace el pluralismo de modos de vivir y una economía que reencuentre su sentido originalla preservación de la vida y el cuidado de nuestra única Casa Común—, a tiempo de evitar la interrupción prematura de la experiencia humana. ¡No cuesta mucho imaginarlo e intentarlo!» Así lo quiera Dios.

 

Leonardo Boff es ecoteólogo y filósofo, escribe para la revista LIBERTA del ICL (https://www.revistaliberta.com.br y es autor de Cuidar de la Casa Común: pistas para postergar el fin del mundo. (https://www.leonardoboff.org).

No hay comentarios:

Publicar un comentario