FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




sábado, 9 de julio de 2016

¿Son las religiones congénitamente violentas, especialmente en África?


El azote de la violencia castiga brutalmente, en particular a las sociedades y regiones, donde las personas están más empobrecidas y vulnerables. Esta cruel realidad hace sufrir sobre todo a los pueblos africanos.
El problema de la violencia, causada por intereses egoístas y manos humanas, es un hecho muy complejo, en sus mismas raíces y causas profundas,(internas y externas), así como en los medios utilizados con frecuencia escondidos en el anonimato, crueldad e impunidad, y finalmente en las nefastas consecuencias sobre las poblaciones más vulnerables y esclavizadas.
El hecho histórico y actual, relacionado con la complicidad de las religiones en la violencia hace saltar, esta pregunta: ¿Son las religiones esencialmente violentas?
El obispo de Evry Mgr. Michel Dubost reflexiona sobre esta pregunta, en un artículo publicado en ACRE. Mencionaré algunas de sus ideas.
“La religión, como manera de apropiarse y controlar “lo sagrado” a través de gestos, ceremonias, ritos, una moralidad…es congénitamente violenta. Pero la Fe purifica el carácter religioso del ser humano, buscando con realismo el encuentro y experiencia con Dios, despojándose de su tendencia a controlar y abriéndose para acoger al otro.”
Todo ser humano elige entre: ser religioso o no serlo, aunque algunos antropólogos cuestionan esta posibilidad de elección. El vivir como ser religioso significa aceptar un cuadro simbólico, una institución, y de seguir una cierta visión del mundo, formando grupos afines para proteger su identidad.
Esto puede dificultar el diálogo interreligioso cuando el ser religioso que acepta un absoluto, tiende a mirar a los otros con desdén y busca imponer lo suyo a los demás. Encerrarse en su grupo, sin apertura a los demás, es un comportamiento peligroso.
En ciertas culturas africanas y de otros continentes, es con frecuencia muy difícil casarse fuera de su propio grupo étnico-religioso. La falta de encuentro con las personas diferentes, nos hace incapaces de relacionarnos con ellas. Sin esta apertura, cada ser humano puede ser peligroso y manipulador.
La misma laicidad es a veces vivida como una religión-ideología que se quiere imponer sobre los demás. Debe ser vivida de forma respetuosa y solidaria.
El cristiano auténtico debe sentirse en casa por todo el globo y con respeto hacia todas las etnias y religiones, pero sin apropiarse los bienes comunes y promoviendo siempre el bien común.
La humanidad siempre ha conocido conflictos, pero el más grave es que con frecuencia ha buscado sacralizar el conflicto para imponerlo a los demás. El ser humano está dotado de inteligencia para buscar superar los conflictos.
Con frecuencia la religión ha sido instrumentalizada y usada para potenciar el sentimiento tribal y motivar al pueblo para los mayores sacrificios. Las personas violentas siempre tienden a instrumentalizar Dios y la religión. Resulta difícil sacrificar seres humanos sin antes intentar sacralizar la razón para ello.
El Evangelio es absolutamente claro que la Vida es lo primero, y todo lo demás está al servicio de la Vida, y de la Vida en dignidad y en relaciones justas que respetan la diversidad.
La inmensa mayoría de los académicos cristianos, musulmanes, judíos y de otras religiones, coinciden en afirmar, que: el riesgo no está tanto en las religiones mismas sino en convertir las religiones en “ideologías” radicales y violentas que solo persiguen imponerse a los demás por la fuerza, para beneficio de los líderes.
Toda ideología causa violencia, sufrimiento y muerte, sea religiosa, financiera, étnica, política o todo al mismo tiempo.
La pregunta del millón: ¿Cómo puede nuestra sociedad y nuestro sistema de educación potenciar actitudes y comportamientos de integración, justicia social, diálogo y generación de recursos para el bien común?

MEDITACIÓN SOBRE EL BREXIT

col faus
  RELIGIÓN DIGITAL

1.- La caída de Jerusalén.
Inevitablemente el Brexit me ha hecho pensar en las lecturas del libro de los Reyes que aparecen en las misas de estos días: “Jerusalén nunca será tomada. Dios la protege”. Mientras tanto el pueblo seguía siendo infiel y sus profetas amenazaban que las cosas podían acabar mal. Y al final pasó: no pudo con nosotros el Senaquerib griego pero lo ha hecho el Nabucodonosor británico… Los judíos no se lo creían. Pero al final tuvieron la sensatez de reconocer que, por criminal que fuera el rey de Babilonia, también ellos tenían buena parte de culpa en lo que les había ocurrido.
¿Podríamos reaccionar nosotros de una manera similar? Vamos a intentarlo.
2.- Para empezar: si Europa había abandonado la Unión Europea desde hace tiempo, tampoco es de extrañar que hoy la abandone Gran Bretaña.
Aunque no lo reconozcan, los temores del sr. Junker y sus secuaces no son simplemente económicos: en fin de cuentas, según dicen los técnicos, peor le irá a Gran Bretaña. Lo que disgusta a los actuales dictadores europeos es que se ponga de relieve que no hay nada ilusionante en la Europa que ellos están forjando y desfigurando. La historia muestra que, cuando aparecen tsunamis nacionalistas simultáneos en varios sitios, son síntomas no de un supuesto sentimiento patrio, sino de un descontento más radical y más profundo: son comparables a lo que I. Ellacuría llamaba el “análisis de heces”, que puede reflejar que algo funciona bastante mal en nuestras vísceras interiores. Para mí, ese algo es sencillamente la justicia económica.
3.- Desde los comienzos, Gran Bretaña declaró que entraba en la UE no por compartir un proyecto común, sino por intereses económicos.
Desde entonces ha ido poniendo obstáculos a lo mejor de la UE: consiguió que, en la llamada constitución, las normas de economía liberal fuesen obligatorias y las de justicia social sólo recomendaciones; y así es imposible construir una verdadera unión. Ha ido jugando además a conseguir ventajas personales para ella sola si queríamos que se quedara…. La verdad es que, en esas condiciones, mejor no quedarse.
Me permito recordar (para no ser malentendido) que, hace ya casi 50 años, escribí desde Londres que hay muchas cosas admirables en lo “british” y que sería una pena que Europa las perdiera. Pero lo admirable británico son cosas como la Carta Magna o figuras como Shakespeare. No personajes como la señora Thatcher, Tony Blair o Nigel Farage.
4.- Un último punto debe quedar a la reflexión de los políticos y los juristas.
No sé quién dijo que los referéndums los gana siempre el diablo (de hecho Franco los ganó siempre). Pero me sorprende que si, para cambiar una Constitución, se considera necesaria una mayoría de unos tres quintos, para algo todavía más serio como es una ruptura entre países, baste con una mayoría mínima: porque diferencias del 51 y el 49% son muy oscilantes, pueden cambiar según cómo soplen los vientos, y será normal que quien hoy perdió ese referéndum, intente repetirlo mañana con la esperanza de ganarlo entonces, y sin tener en cuenta que los perdedores de mañana podrán pedir repetirlo pasado mañana. El caso de Escocia ilumina esto. Pero naturalmente, estas cosas no pueden legislarse cuando ya “se ve venir al lobo” sino que han de estar decididas y establecidas desde mucho antes.
Este es otro de los puntos sobre los que me parece deberíamos reflexionar.
5.- Ahora, con Brexit o sin Brexit no olvidemos que por mucho que puedan separarnos las fronteras políticas, siempre contingentes, nos une más la condición de seres humanos y (dicho cristianamente) de hermanos como hijos de un mismo Padre.

José Ignacio González Faus
Religión Digital

viernes, 8 de julio de 2016

Este es - 15º Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo C

BENDECIRES

col aleixandre
 VIDA NUEVA 

Tantos años leyendo el texto en que Lucas cuenta la Ascensión de Jesús y solo ahora caigo en la cuenta de su insistencia en el tema del bendecir de Jesús: “alzando las manos los bendijo y mientras los bendecía, se separó de ellos…” (Lc 24 50).
Si en vez de mirar el hacer de Jesús nos fijamos en su decir y hacemos una traducción pura y dura del verbo eu-logeo (eu= bien, logeo=decir), nos espera la sorpresa de que Jesús se marcha diciendo cosas buenas de sus discípulos, dejando un “informe final” sobre ellos claramente positivo.
Es como si antes de irse hubiera estado redactando su evaluación para dar cuenta de ella al Padre y, para alivio nuestro, resulta satisfactoria y elogiosa: somos buena gente, con cosas a mejorar por supuesto, pero en conjunto, majos.
Así que tranquilos: le hemos caído bien y se lleva apuntadas un montón de cosas buenas nuestras para contárselas al Padre.
El evangelio está poniendo el broche de oro al notición de Belén, aquello de “Paz en la tierra a la gente de buena voluntad”. Y esa “buena voluntad” (eudokía= bien parecer…), no es cosa nuestra, es algo que Dios tiene dentro y por eso no puede evitar que le caigamos en gracia, independientemente de que seamos buenos, malos o regulares; o tan torpes y cerriles como fueron los discípulos.
El anuncio es tan asombroso que aún no hemos terminado de asimilarlo y por eso tenemos que escucharlo otra vez al final del evangelio, a ver si conseguimos entenderlo. Y creérnoslo. Y espantar nuestros temores. Y ensanchar nuestro corazón. Y respirar a gusto.
Vamos ahora a mirar el gesto de las manos de Jesús: espero no faltar al respeto a nadie si actualizo el clásico gesto de bendición por este otro, al que nos tienen acostumbrados las redes sociales: Like.
Así se despide Jesús de nosotros: me gustáis, podéis contar con mi Espíritu, la alegría que yo os doy no os la puede quitar nadie.

Dolores Aleixandre
Vida Nueva

Acogida eclesial a matrimonio de mismo sexo Juan Masiá, teólogo

Vivir y pensar en la frontera


MasiáEl párroco Flavio atendió la consulta matrimonial de los cónyuges Ticio y Cayo (nombres todos ficticios, como en los manuales canónicos de casus conscientiae, pero que convienen a personajes, hechos y dichos reales en un lugar mediterráneo el pasado 13 de Junio, que san Antonio bendiga). ··· Ver noticia ···

El documento ecoteológico del Papa José María Álvarez


Enviado a la página web de Redes Cristianas


imagesG1Q5FG4GLa encíclica “Laudato si” del Papa Francisco ha recogido en parte el pensamiento cristiano ecoteológico y lo ha puesto en el candelero del magisterio de la Iglesia católica desde donde seguramente iluminará muchas conciencias y con ello se podrán transformar muchos comportamientos que están violentando a nuestro ecosistema.
Hemos de hacer lo posible para que esta reflexión franciscana no resulte ser un flash de luz que ilumina intensamente un breve momento para apagarse luego inmediatamente. Quienes reconocen su importancia para la ecología tienen el deber de hacer que esta luz se mantenga permanentemente en el mundo empleando todos los medios que tengan a su alcance. Entre ellos Internet, al que hemos de hacer fuelle que no pare nunca de avivar la llama de la Laudato Si’.



Después de la importante atención que los medios le han dado a la publicación de esta encíclica, la primera del Papa Francisco, y también la que por primera vez aborda sistemáticamente los temas ecológicos, todo parece apagarse. No debemos permitir que así sea. Tenemos que mantener siempre viva la luz que emana de este texto tan relevante, que forma ya parte de la doctrina católica. Siempre al alcance de la mano, debemos releerlo de vez en cuando.
Por haber sido precisamente el Papa quien ha querido llamar la atención sobre el peligro que corre la Madre Tierra y habernos convocado a la tarea de protegerla y conservarla, todas las fuerzas de las que dispone la Iglesia, que son muchas, debieran ponerse al servicio de esta noble tarea. Ojalá los demás estamentos eclesiásticos no cortocircuiten su mensaje y sepan valorar su importancia moral y mística.


Teniendo en cuenta el complejo mecanismo de los comportamientos, en los que en muchas personas entra en juego de manera importante el factor religioso, creo que la “Laudato si” ha sido un paso muy importante en favor del ecologismo, ya que puede favorecer que muchos tomen conciencia de la moralidad inherente a los comportamientos relacionados con la Madre Tierra. Para ello es decisivo que los eclesiásticos, desde sus púlpitos o desde sus cátedras, asuman con responsabilidad la educación moral integrando en ella los criterios de la encíclica Laudato Si’.
Es necesario insistir bajando a lo concreto de la vida, y en este caso llegando a la ensuciada realidad. Sabemos muy bien que entre nosotros la mayor parte de la gente considera moralmente neutro dejar basura, degradable o no, en cualquier rincón de la playa donde hemos disfrutado de un día de sol, o en la montaña donde nos hemos recreado en busca de silencio, o allí donde hemos disfrutado de una belleza paisajística. Es necesario un cambio de mentalidad y hacer que el paraguas de la moral proteja los intereses maltratados de la Madre Tierra, que en definitiva son los intereses de todos los vivientes.

No creo que haya muchos entre quienes celebran el sacramento de la penitencia que en la confesión individual digan al sacerdote: “padre me acuso de no estar reciclando la basura.” O, si se trata de una confesión comunitaria, pienso que no será en muchas de ellas donde se invite a la reflexión sobre los comportamientos que suponen maltrato a la naturaleza. Es necesario que las personas religiosas consideren inmorales estos hechos. El separar los deshechos para situarlos en los lugares adecuados para el reciclado es un comportamiento que no está suficientemente generalizado.
Los creyentes que se mueven dentro de los esquemas morales tradicionales tienen que acostumbrarse a ver estos “pecados”, pues es algo que daña, a veces gravemente, a nuestra Madre Tierra, creatura de Dios, que además es Casa Común de todos los seres vivos, a los que también se perjudica con tales desaprensivos modos de ser y hacer. No sé cuántos creyentes considerarán, además de monstruosamente criminal, pecado gravísimo, por ejemplo, provocar el incendio de un bosque, violando así derechos vitales del ecosistema. Todos tendrían que considerar, además de ofensa a la Madre Tierra, ofensa gravísima que se hace también a Dios.
De igual manera se ha de enfocar la responsabilidad moral en el quehacer positivo en relación a la Creación a la que hemos de proteger de cualquier agresión, cuidar sus heridas, favorecer su desarrollo… Cuando en el proceso evolutivo el ser humano se ha hecho presente, la mística católica entiende que Dios ha puesto en sus manos la vida, tanto la propia como la del resto de las criaturas. Que haya brotado en él la consciencia reflexiva le va a hacer especialmente responsable del mundo.
Lo dramático es ver precisamente a los humanos protagonizar, aplaudir o consentir actos vandálicos en contra de la vida: el principal, naturalmente, el maltrato de los seres humanos, muchos en situación de esclavitud, más o menos encubierta, otros inmisericordemente explotados, otros, siempre muchos, muriendo por carecer de lo esencial para poder subsistir…; se maltrata de mil maneras a los animales, a veces con publicidad incluida, como se hace en fiestas donde el divertimento termina dándoles muerte. Desde la instancia religiosa hay que hacer ver a quienes no lo consideran así que estos hechos no son moralmente neutros.
Debemos todos reeducar nuestra conciencia moral, situándola dentro de los nuevos parámetros ofrecidos por la encíclica del Papa Francisco. En el ámbito institucional de la educación deben asumir esta responsabilidad tanto los padres como los profesores. Entre estos están los que imparten la enseñanza de la religión católica tanto en centros privados como públicos, que debieran incluir en sus clases los temas ecológicos. Esperemos que así lo hagan los programas propuestos por la Conferencia Episcopal Española y los textos los traten con la importancia que les corresponde.

Lo mismo hay que decir de la catequesis en todos sus niveles. Pero, como advierte la encíclica, educar no es sólo informar, es también crear hábitos de comportamiento. Para conseguirlos es muy importante, dice el documento, la educación estética que nos hace sensibles a la belleza y amarla, pudiendo así disfrutar de una de las principales riquezas espirituales que nos ofrece el mundo.
Esta acción humanizadora en favor de la vida, llevada a cabo desde la religión, desde la Iglesia, sería muy valorada también por los no creyentes.

Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales

106 páginas, 184 notas Alberto Revuelta,

ATRIO

RevueltaLos obispos españoles han tardado TRES AÑOS en ponerse de acuerdo en un texto de 106 páginas, con 184 notas para hablar de Jesús de Nazaret, salvador del hombre y esperanza del mundo. ¿Qué clase de obispos tenemos en España que necesitan TRES AÑOS para ponerse de acuerdo en un texto para anunciar al Señor?  A un pescador cabeza dura de Galilea le salió del alma en un minuto: “Tu eres el enviado de Dios”. Tres años, ¡Madre del Amor hermoso!. 106 páginas, 184 notas. Más que el Tostado. ¿Dónde está fray Gerundio de Campazas, alias Zotes?.

Y como si fueran los directores de comunicación del Corte Inglés han redondeado el anuncio avisando al PP, al PSOE, a Unidos Podemos, a Ciudadanos, a los militares sin graduación y al público en general que “Diez millones de españoles van a misa”. Esa cantidad de personas no la tiene ningún partido ni ningún club, ha dicho el brillante obispo presentador. En diciembre de 2015 habitábamos España 46.524.943 millones de personas. Ergo 36.524.943 no son ni del partido ni del club de los obispos. Tres veces y media más. A razón de catorce, siete la media. Para chulear.
Ni en el librico de las 106 páginas con 184 notas, ni en la comparecencia para anunciar que tras tres años lo habían conseguido producir, ha referido nadie que el Jesús salvador del hombre y esperanza del mundo del que hablan las 106 páginas, contó que él era como un pastor que perdió una oveja de las cien que tenía que guardar y cuando se percató de la perdida dejó las noventa y nueve y se fue al desierto a buscar a la “una” y cuando la encontró se la echó a los hombros y organizó una fiesta de no te menees cuando llegó a la aldea porque los 36.523.943 le producían más alegría que los 10.000.000 de su partido y de su club.
Entre los reverendísimos prelados españoles, algo no va bien.

jueves, 7 de julio de 2016

Hogar Betania - A Home Like No Other

EL TEÓLOGO LISTILLO Y EL BUEN SAMARITANO

col sicre
  

¿Cuántas normas hay que cumplir para salvarse?
Hace años se hizo famoso un libro escrito por el jesuita Jorge Loring, Para salvarte,primera obra en lengua española que alcanzó un millón de ejemplares en vida de su autor. Todo empezó con unos breves apuntes para sus catequesis, pero terminaron convirtiéndose en un enorme volumen de 1084 páginas. Ante tal cúmulo de páginas, el lector puede sentirse como el antiguo israelita, retratado en el Deuteronomio, que considera imposible conocer la voluntad de Dios; o como el legista del evangelio que le pregunta a Jesús qué debe hacer para conseguir la vida eterna.
La respuesta del Deuteronomio es clara: no hay que subir al Himalaya ni atravesar el Atlántico para saber lo que Dios quiere de nosotros. Lo que Dios quiere del israelita está escrito “en el código de esta ley”, que se limita a los capítulos 12-26 del Deuteronomio. No se trata de estudiar mucho sino de convertirse con todo el corazón y toda el alma, y de poner en práctica lo que allí se dice.
Pero al Deuteronomio le ocurrió algo parecido al Para salvarte. Aunque el texto era intocable, y nadie estaba autorizado a quitar ni añadir nada, la interpretación de sus normas fue creciendo de forma incontrolable. En tiempos de Jesús, el judaísmo contaba 613 mandamientos (365 prohibiciones y 248 preceptos) capaces de volver loco a cualquier persona.
Los intentos de sintetizar
Ante este cúmulo de mandamientos, es lógico que surgiese el deseo de sintetizar, o de saber qué era lo más importante. A propósito de los famosos rabinos Shammay y Hillel, que vivieron pocos años antes de Jesús, se cuenta la siguiente anécdota. Una vez llegó un pagano a Shammay, famoso por su intolerancia, y le dijo: “Me haré prosélito con la condición de que me enseñes toda la Torá mien­tras aguanto a pata coja”. Él lo echó, amenazándolo con una vara de medir que tenía en la mano. Entonces fue a Hillel, famoso por su tolerancia, que le dijo: “Lo que no te guste, no se lo hagas a tu prójimo. En esto consiste toda la Ley, lo demás es interpretación”. También del Rabí Aquiba (+ hacia 135 d.C.) se recuerda un esfuer­zo parecido de sintetizar toda la Ley en una sola frase: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo; este es un gran principio general en la Torá”.
En los evangelios hay diversos intentos de simplificar la cuestión con una respuesta breve y drástica. El más famoso es la Regla de oro, con la que cierra el evangelio de Mateo el Sermón del Monte: “Tratad a los demás como queréis que os traten a vosotros. En esto consiste la ley y los profetas” (Mt 7,12). El tema reaparece en el episodio de hoy, cuando le preguntan a Jesús cuál es el mandamiento principal. El relato de Lucas introduce cambios muy significativos en el de Marcos.
El escriba bueno de Marcos
Los escribas, equivalentes a los doctores de teología actuales, pero con mucho más poder, autoridad y prestigio, no quedan bien en los evangelios. Generalmente aparecen junto a los fariseos, como adversarios de Jesús. Menos en este caso de Marcos, donde un escriba pregunta a Jesús cuál es el mandamiento principal, y él le responde: amar a Dios y amar al prójimo. La reacción del escriba es alabar a Jesús, que le devuelve la alabanza.
El legista malintencionado de Lucas
El protagonista del relato de Lucas no viene con buena intención, pretende poner en un aprieto a Jesús; y no plantea una cuestión teórica (“¿cuál es el mandamiento principal?”) sino muy personal: “¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?”.
Jesús no cae en la trampa. En vez de responder, pregunta: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?” Y el legista se ve obligado a reconocer que sabe perfectamente lo que debe hacer: amar a Dios y al prójimo. Jesús, con cierta ironía, le indica que su problema no consiste en saber lo que tiene que hacer, sino en hacerlo.
Aquí podría haber terminado todo. Pero el legista, que tiene la sensación de haber quedado en ridículo, para justificarse plantea una cuestión filosófico-teológica: “¿Y quién es mi prójimo?” Afortunadamente, Jesús no era alemán. No le da una conferencia de Antropología ni le escribe un Manual de quinientas páginas intentando aclarar esa intrincada cuestión. Se limita a contar la parábola del buen samaritano, que ofrece dos modelos de conducta: la del sacerdote y el levita, que ante el pobre hombre asaltado y malherido por los bandidos dan un rodeo y pasan de largo, y la del samaritano que siente lástima, se acerca, echa aceite y vino en las heridas, las venda, lo monta en su cabalgadura, lo lleva a una posada, lo cuida y paga su estancia. Son siete acciones, basadas todas ellas en el sentimiento inicial de lástima.
Al legista podría resultarle ofensivo que le cuenten un cuento. Pero Jesús no le da tiempo a protestar, pasa directamente al ataque, obligándole a reconocer que lo importante es comportarse como prójimo. Para terminar diciéndole: “Anda, haz tú lo mismo”.Lo importante no es discutir sino actuar.
La mala idea de la parábola
A muchos les gustaría limitar la parábola al ejemplo del samaritano y dejarnos con buen sabor de boca. Pero Lucas, del que siempre alabamos su bondad, resulta en este caso muy hiriente. No le basta un protagonista, necesita tres. Y los elige con toda la intención: un sacerdote, un levita, un samaritano.
El sacerdote y el levita, los personajes especialmente consagrados a Dios, hacen exactamente lo mismo: dan un rodeo y siguen su camino. ¿Por qué actúan de este modo? ¿Porque son malos y egoístas? No. Porque si el herido no está herido, sino muerto, basta tocarlo para quedar impuro.
La ley es tajante: “El sacerdote no se contaminará con el cadáver de un pariente, a no ser de pariente próximo: madre, padre, hijo, hija, hermano o de su propia hermana soltera, no dada en matrimonio. Queda profanado” (Levítico 21,2-4). Si no pueden contaminarse con un pariente, mucho menos con un desconocido al borde de la carretera.
Y lo que se deduce es trágico: es la ley de Dios la que impide practicar la misericordia y comportarse como prójimo del herido.
Lucas podría haber buscado como tercer protagonista a un cura progre o a un diácono permanente sin obsesión por la ley. Elige al menos indicado: un samaritano. El personaje más odioso y despreciable para un judío, miembro de un pueblo que, según el libro de los Reyes, “no veneran al Señor ni proceden según sus mandatos y preceptos”. Irónicamente, un representante de este pueblo que no venera al Señor ni procede según sus mandatos y preceptos es quien actúa con misericordia y se comporta como prójimo.

El ‘lobby gay’ de Benedicto XVI


La prensa italiana da noticia estos días de que el medio ex papa Ratzinger ha prestado su memoria para un libro/entrevista que saldrá en septiembre. Por fin nos enteramos de para qué queríamos dos papas (la discusión no es baladí: yo sigo sin enterarme de para qué queremos dos reyes). Y no lo digo con sorna (lo de los papas), pues al parecer no se trata de la previsible hagiografía en vida, sino de un testamento que volverá a poner de moda el veneno en la Ciudad del Vaticano.
Benedicto XVI hablará en su libro de corrupción en la iglesia, del blanqueo de capitales desde la Banca Vaticana, de intrigas, de “la plaga de la pedofilia” e, incluso, de un poderoso lobby gay trotando en falda bajo los arquitrabes de la Santa Sede, por si faltaba algo gracioso para rodar una comedia de situación. De ser mínimamente sincero, este libro se puede convertir en una obra magna de la teología, pues hace ya unos veinte siglos que venimos insistiendo a los católicos de que va siendo hora de repensar la iglesia.
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La curia libertariamente más rácana tiene que estar trinando con este dúo de papas. El pontífice activo les ha salido medio hippie y el cesante, letraherido volteriano. A Rouco Varela y Ana Botella no paran de brotarles llagas, como a Francisco de Asís.

Que un papa nos hable de corrupción, blanqueo de capitales y logias de pedófilos vaticanos organizados y poderosos es, al menos, un esperanzador principio regenerador dentro de una de las sectas más putrefacciosas y sanguinarias de la Historia. Con este libro, quizá sea Benedicto XVI el que deba considerarse el papa progre, pues Francisco no ha pasado de la sonrisidad podemítica de sus frases y de sus lamentos bienintencionados pero hueros.
Rouco_Varela_en_la_cátedra
Uno piensa que la iglesia acabará diluyéndose por puro, aunque tardío, sentido común. Es absurdo pensar que un ser omnipresente necesite templos: nunca se librará de la lluvia. Pero, mientras, está entretenido ver que un papa nos retrata el Vaticano con la misma paleta podrida con que se dibuja cualquier país corrupto, terrenal y en pantalones. Condenar al Vaticano para salvar la fe no me parece mal como primer paso para reconsiderar que una iglesia pueda poseer un estado, o viceversa. Si no eres gran poeta místico, siempre que mezclas lo terrenal con lo espiritual un palomo te preña a una Virgen, al ministro del interior le aparca en prohibido un ángel de la guarda, y a Maduro se le aparece un pajarito. Por no contar lo que sucede en Norteamérica.



La iglesia española, y nosotros, tardaremos en olisquear estos vertiginosos cambios, pues aquí los curas no han digerido la contrarreforma por consejo de la generosa oligarquía, a la que siempre han servido con piadosa humildad. Pero por el Este las cosas están cambiando. Hemos pasado en 25 años de ver al Vaticano intentando boicotear El Padrino III, a ocupar a un papa en la redacción de El Padrino IV.

Tampoco se vaya a creer el atolondrado lector que está uno echando albricias como Galileo cuando el Vaticano casi lo rehabilita a finales del siglo XX. Al fin y al cabo, el propio Ratzinger dijo en 1990 al respecto que la “sentencia de la Iglesia contra Galileo en 1633 fue razonable y justa”. De gente tan escasamente heliocentrista no se pueden esperar demasiados amaneceres. Pero, después de tantos siglos de inmovilismo científico, ético y criminal, cualquier baratija intelectual que salga del Vaticano con cierto aire abrileño se paga en oro.
Otra cosa es que se confundan y emputezcan los términos. Porque Ratzinger habla de un lobby gay, criminalizando a los gays, en lugar de decir curas pederastas o/y violadores, criminalizando a sus curas (que son sus criminales). Es como si violador de mujeres se pudiera asimilar sinónimo de heterosexual. El lobby heterosexual de violadores y asesinos de mujeres: mola tanto que dan ganas de pasarlo a siglas. A Bertín Osborne le daría un marichalazo de felicidad.
También está el debate de por qué los curas no suelen sufrir las penas de cárcel y el odio social de cualquier otro violador. Pero no obliguemos a la iglesia a caminar al ritmo de la racionalidad, la justicia y esas cosas. Sería poco cortés hacia los primeros en la lista de espera, como Galileo o Miguel Servet. Desde Galileo, el tango tardó cuatro siglos en descubrirnos que veinte años no es nada. No le metamos prisa a Dios, no se vaya a creer que es Messi. Vale lobby gay como enemigo de compañía, revolucionario ex papa Ratzinger.

El indígena, aquel que debe morir Leonardo Boff



Leonardo Boff2La cuestión indígena es un problema nunca resuelto en las políticas públicas brasileras. Una gran parte fue exterminada desde el tiempo de la colonización y hoy componen solamente el 0,4% de la población, lo que equivale a 817 mil personas que conforman 300 pueblos. Viven muy concentrados en solo 200 municipios de los más de cinco mil que existen en Brasil.
Prácticamente ellos no cuentan. Sólo a partir de 1991 comenzaron a entrar en el censo poblacional efectuado por el IBGE.


La cuestión se ha agudizado este año, como lo ha estado siempre, con el asesinato de Clodiode Aquileu Rodrigues de Souza, un guarani-kaiowá, de 26 años, agente de salud, muerto a tiros en la hacienda Yvu, en Caarapó, a 273 km de Campo Grande en Mato Grosso del Sur. Otros cinco miembros de la comunidad fueron heridos, entre ellos un niño de 12 años. Cerca de 200 camionetas y automóviles rodearon las tiendas de los indígenas que habían hecho una “retomada”, como ellos dicen, de tierras que les pertenecían desde siempre. Llegaron y fueron disparando balas de goma y balas letales.
Los guarani-kaiowá vivían en esa región desde tiempos inmemoriales, pero a partir de 1882 empezaron a ser expulsados para dar lugar a la plantación de yerba-mate.
Posteriormente, el gobierno comenzó a vender las tierras con la intención de crear haciendas para plantaciones de soja y cría de ganado. Los indígenas quedaron recluidos en 8 pequeñas áreas, pero a medida que la población crecía se sentían forzados a salir. Entonces comenzó a ganar fuerza la idea de retomar las tierras que siempre fueron suyas.
Se creó un conflicto peligroso entre los nuevos propietarios que mostraban su documentación de compra y los indígenas que argumentaban ser los dueños originales de aquellas tierras.
Hubo varios enfrentamientos. Especialmente Mato Grosso del Sur fue escenario de varias muertes. A finales de agosto de 2015, Semião Fernandes Vilhalva, de 24 años, fue bárbaramente ejecutado con un tiro en la cabeza.
En 2013, Ambrósio Vilhalba, de 52 años fue asesinado a puñaladas cerca de Dourados.
En 2001 ocurrió algo más grave. El cacique Nísio Gomes de 59 años fue cercado y eliminado por hombres armados al mando de hacendados.
Lo que sucedió en Caarapó es la continuación de los enfrentamientos por tierras que el Gobierno tarda en delimitar. Apenas un tercio de las tierras están delimitadas, otro tercio se encuentran en estudio y el último tercio ni siquiera ha entrado en la agenda todavía.
Pero la decisión de los indígenas es clara: «Nuestro futuro depende de nuestro territorio, de nuestra tierra. Pretendemos hacer cada vez más “retomadas” porque estamos cansados de la demora del gobierno brasilero en delimitar nuestra tierra. Tomamos una posición y decidimos que esa era nuestra única salida», dice Gomes, el líder indígena del área donde está la hacienda Yvu.
Hay una cuestión mal planteada por parte del gobierno que hace compleja la delimitación y es fuente de conflictos permanentes. Por legislación, los indígenas no integrados son considerados como relativamente incapaces (artículo 8º del Estatuto del Indio). Ellos no tienen derecho de propiedad privada sobre las tierras delimitadas, consideradas colectivas y tuteladas por la FUNAI. Además la Constitución prohíbe la comercialización de estas tierras (art. 231, §4º), considerándolos menores de edad.
Si tuvieran ese derecho, podrían tener otra relación con los latifundistas que, sabiendo que los indígenas no son propietarios, invaden sus tierras para la plantación de soja o la cría de ganado. Más prudente sería considerarlos adultos y entregar títulos de propiedad privada de la tierra a la que los pueblos indígenas tienen derecho y dejarlos organizarse en las formas de producción que les son peculiares e incorporando las formas modernas.
Esta ausencia de una solución definitiva para esos pueblos originarios, genera en ellos inmenso sufrimiento, inseguridad y hasta desesperación. Hay un número significativo de suicidios. El organismo de la Iglesia católica que trabaja la cuestión indígena, el CIMI, computó en la última estadística de 2014 un suicidio cada tres días. La mortalidad infantil es altísima. En 2014, 785 niños menores de 5 años murieron por enfermedades evitables. Esto ocurre especialmente entre los xavantes de Mato Grosso.
Esto nos recuerda la denuncia hecha por algunos obispos misioneros que publicaron un impresionante documento: “y-juca-pirama. El indio: aquel que debe morir”.
Guarda permanente actualidad y traduce la situación actual de los pueblos originarios de nuestro país.

*Leonardo Boff es articulista del Jornal do Brasil y escritor.
Traducción de Mª José Gavito Milano

Domingo 10 de julio, 15 Tiempo ordinario – C (Lucas 10,25-37): Haz tú lo mismo José Antonio Pagola

HAZ TÚ LO MISMO

Para no salir malparado de una conversación con Jesús, un maestro de la ley termina preguntándole: «Y ¿quién es mi prójimo?». Es la pregunta de quien solo se preocupa de cumplir la ley. Le interesa saber a quién debe amar y a quién puede excluir de su amor. No piensa en los sufrimientos de la gente.
Jesús, que vive aliviando el sufrimiento de quienes encuentra en su camino, rompiendo si hace falta la ley del sábado o las normas de pureza, le responde con un relato que denuncia de manera provocativa todo legalismo religioso que ignore el amor al necesitado.
En el camino que baja de Jerusalén a Jericó, un hombre ha sido asaltado por unos bandidos. Agredido y despojado de todo, queda en la cuneta medio muerto, abandonado a su suerte. No sabemos quién es, solo que es un «hombre». Podría ser cualquiera de nosotros. Cualquier ser humano abatido por la violencia, la enfermedad, la desgracia o la desesperanza.
«Por casualidad» aparece por el camino un sacerdote. El texto indica que es por azar, como si nada tuviera que ver allí un hombre dedicado al culto. Lo suyo no es bajar hasta los heridos que están en las cunetas. Su lugar es el templo. Su ocupación, las celebraciones sagradas. Cuando llega a la altura del herido, «lo ve, da un rodeo y pasa de largo».
Su falta de compasión no es solo una reacción personal, pues también un levita del templo que pasa junto al herido «hace lo mismo». Es más bien una actitud y un peligro que acecha a quienes se dedican al mundo de lo sagrado: vivir lejos del mundo real donde la gente lucha, trabaja y sufre.
Cuando la religión no está centrada en un Dios, Amigo de la vida y Padre de los que sufren, el culto sagrado puede convertirse en una experiencia que distancia de la vida profana, preserva del contacto directo con el sufrimiento de las gentes y nos hace caminar sin reaccionar ante los heridos que vemos en las cunetas. Según Jesús, no son los hombres del culto los que mejor nos pueden indicar cómo hemos de tratar a los que sufren, sino las personas que tienen corazón.
Por el camino llega un samaritano. No viene del templo. No pertenece siquiera al pueblo elegido de Israel. Vive dedicado a algo tan poco sagrado como su pequeño negocio de comerciante. Pero, cuando ve al herido, no se pregunta si es prójimo o no. Se conmueve y hace por él todo lo que puede. Es a este a quien hemos de imitar. Así dice Jesús al legista: «Vete y haz tú lo mismo». ¿A quién imitaremos al encontrarnos en nuestro camino con las víctimas más golpeadas por la crisis económica de nuestros días?

Domingo 10 de julio de 2016, 15º del tiempo Ordinario



15 del tiempo ordinarioCCristóbal, mártir (s. III)
Primera lectura. La época del destierro fue para Israel una situación que confrontó el modelo de Alianza entre Dios y su pueblo, como principio de cambio y conversión. Esta conversión incluye la vuelta personal a Dios y el cumplimiento de todos su mandatos, “con todo corazón” como pide Dt 6,4.
Aunque el capítulo 30 está redactado en segunda persona del singular, es de sentido plural en la época del exilio: “cuando te sucedan estas cosas” (v. 1) ya les han sucedido. Todo el capítulo presupone la destrucción de Judá y Jerusalén el año 587 a.e.c.. ··· Ver noticia ···

miércoles, 6 de julio de 2016

Siete noticias que casualmente suceden después de que hayamos ido a votar Ignacio Escolar



1. La Fiscalía descubre que el famoso informe policial que fabricó la gestapillo del ministro Jorge Fernández Díaz no tiene base alguna y pide el archivo de la denuncia sobre la presunta financiación ilegal de Podemos por parte de Venezuela e Irán. La Audiencia Nacional da otra vez carpetazo al caso.
2. El Gobierno aprueba una pequeña subida de la factura de la luz con efectos retroactivos… desde abril de 2014.··· Ver noticia ···

“Por una Iglesia desclericalizada”: el nuevo número de Iglesia Viva Bernardo Pérez Andreo



“El núcleo común de todos los opositores a Francisco es el clericalismo”
El clericalismo es “una enfermedad que la Iglesia católica ha ido cultivando durante siglos”
Iglesia Viva se ha planteado uno de los mayores problemas de la Iglesia actual, el del clericalismo, siguiendo la misma reflexión que el Papa Francisco ha realizado en varias ocasiones pidiendo una Iglesia con espíritu de profetismo en lugar de espíritu de clericalismo. Este nuevo número, el 266, está dedicado a buscar elementos que nos permitan salir de la Iglesia clerical y avanzar hacia su desclericalización. ··· Ver noticia ···

“Corrupción”: relación entre el poder y el lucro José M. Castillo, teólogo



Castillo2Fuente: Teología sin censura
Ya he dicho, en este blog, que el espinoso asunto de la “corrupción” es un problema no solamente político, sino además religioso. Ahora doy un paso más. Y digo que la “corrupción” es el ataque más directo y más grave que podemos hacer al sistema político, económico, social, cultural y religioso en que vivimos. Quiero decir, por lo tanto, que si no se controla y se suprime el virus de la “corrupción”, ese virus acabará liquidando el sistema de sociedad, de convivencia y de creencias en el que vivimos. O sea, si este problema no se ataja de raíz, lo más probable es que la sociedad en que vivimos no tendrá futuro. Y conste que no sería la primera vez que esto ocurre. Ya tendríamos que haber aprendido, de los antiguos imperios, que se hundieron precisamente cuando menos lo esperaban sus tranquilos ciudadanos, los “corruptos” de entonces.


Me explico. El conocido historiador irlandés (profesor en Oxford) Peter Heather, en su voluminoso estudio sobre “La caída del Imperio Romano”, nos informa de que, en el siglo IV, no se percibía ningún signo de que aquel imperio estaba “a punto de derrumbarse”. Y, sin embargo, el derrumbe, cuando nadie lo esperaba, no tardó en producirse. Por supuesto, y como es sabido, los ejecutores del derrumbe fueron los “bárbaros”, que vinieron de fuera del imperio. Pero la verdadera causa de aquel derrumbe estuvo dentro, en el imperio mismo, cuando en aquel imperio de siglos se traspasaron con creces “los límites de la gobernanza”.
Sencillamente, se produjo lo que se ha denominado “la corrupción del sistema romano”. Que no fue otra cosa que el destrozo de la relación normal (y honesta) entre el poder y el lucro. Quienes eran designados para ocupar cargos de poder, utilizaban aquel poder, no para servir al imperio y sus ciudadanos, sino para robar a la gente indefensa. Esto ocurrió cuando el nepotismo resultó ser un componente del sistema. La cosa era tan simple como destructiva. Por lo general “el nombramiento para un cargo se aceptaba como una oportunidad para hacer el agosto, y se daba poco menos que por descontado que se produciría un moderado grado de malversación” (P. Heather). Lo cual, dicho de forma más clara y contundente, significa que, si para algo se inventó el Derecho romano fue para defender y asegurar la propiedad, al tiempo que, si para algo se ejercía el poder y los cargos públicos, era para robar esa propiedad a quienes les correspondía.
Como es lógico, en un imperio en el que se había instalado semejante contradicción, tal imperio se veía minado en sus cimientos y en sus raíces. Y así fue. Es verdad que hubo emperadores, como fue el caso de Valentiniano (364-375), que tomaron enérgicas medidas contra la “corrupción”, pero ni siquiera Valentiniano trató de cambiar el sistema. Porque lo decisivo no era castigar determinados casos de corrupción, sino atajar la raíz de tales comportamientos en todo cuanto se movía utilizando el poder y sus privilegios, no para servir a los ciudadanos, sino para robar a tales ciudadanos. Pero eso no se podía evitar desde el momento en que los cargos públicos en aquella sociedad no eran ocupados por las personas más competentes y honestas, sino por quienes gozaban de la desmedida preferencia que el emperador (y sus más allegados) daban a sus parientes, amigos o personas del propio partido, que eso – ni más ni menos – viene a ser el nepotismo. Pero, es claro, un sistema que funciona así, termina por destrozar sus propios cimientos. En el caso del antiguo Imperio, porque allí ya no mandaban los más competentes, sino los más ladrones. Allí, ya no funcionaba la correcta relación “poder – derecho”, sino la incorrecta relación “poder – lucro”. Y de sobra sabemos que, tal como funciona la condición humana, cuando el poder se emplea a fondo, no para defender el derecho de todos, sino el lucro de algunos, no ya los defraudados, sino el sistema entero se destroza a sí mismo.
¿Es esto lo que tenemos ahora entre nosotros y con nosotros? Mucho me temo que efectivamente es así. No ya sólo por lo que ha ocurrido en los últimos años y en las últimas elecciones generales. La cosa viene desde mucho antes. No sabría fijar desde cuándo. En cualquier caso, es evidente que llevamos ya varias décadas en las que hemos ido viendo y viviendo cómo hemos pasado del hambre a la opulencia. Pero este cambio, tan deslumbrante (a primera vista), se ha hecho y se mantiene a base de ocultar y camuflar una realidad de la que nos tienen que dar cuenta y explicación todos los que, desde el poder, han gestionado con más eficacia el “lucro” de ellos mismos que la “igualdad y la dignidad” de todos.
Y si esto ha sucedido así, es porque los cargos públicos han sido ocupados, no por los más honestos y competentes, los que se habían currado el cargo en unas pruebas exigentes y en unas oposiciones, sino por los más allegados y amiguetes de quien ha gestionado el poder mayor, sea cual sea su nombre o su color. En una sociedad gestionada así, se hace trizas la relación “poder – lucro”. Con esto quiero decir que el problema capital, que tenemos que afrontar en nuestro país en este momento, no está en acertar si debe mandar la derecha, el centro o la izquierda, si lo mejor es que nos gobierne este partido político o el otro. Eso es importante, por supuesto. Pero hay algo previo, que es lo que más urge resolver. Reducir al máximo posible la designación “a dedo” de cargos públicos. Solamente así podremos estar seguros de que quienes nos gobiernan ejercerán el poder, no para enriquecerse, sino para gestionar una sociedad más igualitaria, más humana y más justa.
Y todavía – si se me permite -, una observación. Cuando escribo algo, no puedo olvidar que he dedicado, y sigo dedicando, mi vida a la religión, a la Iglesia, a la teología. Por eso, no puedo dejar de preguntarme: ¿qué papel ha desempeñado en todo este asunto la Iglesia? No quiero despachar esta pregunta tan grave lanzando las diatribas de siempre contra el clero y sus representantes. El problema es mucho más complicado. Si la Iglesia tiene alguna razón de ser, es porque prolonga en el tiempo y hace presente en cada lugar el Evangelio, la forma de vivir y las convicciones que nos dejó aquel modesto galileo, que fue Jesús de Nazaret.
Pues bien, si la Iglesia es eso y para eso, la pregunta que hay que hacerse (me parece a mí) es ésta: ¿Qué presencia ha tenido y tiene en España el Evangelio de Jesús? Si lo de Jesús significa algo para nosotros, es evidente que el Evangelio fue sumamente crítico con el uso que se hace del poder y del dinero. Pero de sobra sabemos que la Iglesia, en España, ha dado muestras, en demasiadas situaciones, de vivir más interesada en asegurar su dinero y su poder, que en identificar sus intereses con los intereses de los que carecen de poder y de dinero. La consecuencia ha sido que muchos ciudadanos de este país ven en la Iglesia religión y poder. Pero, ¿ven Evangelio? ¿sienten a Jesús presente entre nosotros? El día que esta pregunta tenga respuesta, ese día empezaremos seguramente a ver muchas cosas de otra manera

COSAS DE LA LEY MORDAZA

martes, 5 de julio de 2016

Llega el verano salesiano 2016

- Por: Redacción
05/07/2016 
18.000 niños y jóvenes participan en actividades de verano organizadas por los Salesianos en España.







El verano salesiano ya está aquí. Una vez finalizado el curso escolar, miles de niños y jóvenes se disponen a disfrutar de unas merecidas vacaciones. Los Salesianos, especialmente a través de los Centros Juveniles, ofrecen durante estas fechas actividades formativas y lúdicas que responden a uno de sus objetivos pedagógicos, el uso educativo del tiempo libre.
Mientras otras instituciones educativas cierran durante el verano, los centros salesianos organizan estas actividades con niños y jóvenes. Para muchos de ellos son la única ocasión de vacaciones. Estas iniciativas no serían posibles sin los cientos de animadores implicados en ellas. Hay que señalar que, para estos jóvenes animadores, estas actividades suponen una oportunidad de realizar un voluntariado educativo con otros muchachos, dedicar su tiempo libre de forma altruista al servicio de la comunidad, desarrollar habilidades que les servirán en el futuro y formarse como monitores en diversas disciplinas.

Las previsiones indican que unos 18.000 niños y jóvenes participarán en los campamentos y demás actividades pastorales organizados por los Salesianos en España. Alrededor de 2.500 animadores, de edades comprendidas entre los 18 y los 30 años, dedicarán parte de sus vacaciones para que estos eventos salgan adelante. También resulta fundamental la presencia de 350 salesianos: "Recordemos qué decía un lema de hace algunos años: 'No hay vacaciones para Dios'. Yo añadiría: para los salesianos tampoco. Porque donde hay jóvenes estamos también nosotros", indican responsables de la Pastoral Juvenil salesiana.

Los campamentos y las colonias de los grupos de fe están destinados principalmente a los muchachos vinculados a los Centros Juveniles. Como en otras ocasiones, están repartidos por entornos naturales privilegiados de todo el territorio nacional: Ripoll (Girona), Cóbreces (Cantabria), Orihuela del Tremedal (Teruel), Santiago de Aravalle (Ávila), San José del Valle (Cádiz), Fuerteventura... En algunos casos se opta por acampar al aire libre, mientras que en otros los participantes se establecen en casas rurales. Los momentos de ocio y juego se combinan con espacios para la oración y la reflexión, siempre en un ambiente acogedor.

También está la alternativa de los campamentos urbanos, que ofrecen un servicio local en municipios con presencia salesiana y abierto al gran público, en especial a los niños y los jóvenes de familias que no pueden disfrutar de vacaciones fuera de su lugar de residencia. Estas iniciativas suelen contar con el apoyo de los ayuntamientos. Valladolid, A Coruña, León, Santiago de Compostela, Azkoitia, Alcoy, Cartagena, Huesca y Sevilla son algunas de las ciudades en las que se organizan campamentos urbanos este año.
Para jóvenes en riesgo de exclusión social
Algunas de las actividades organizadas para este verano ponen la atención en los más necesitados, un rasgo fundamental del carisma salesiano. Es el caso de los campamentos destinados a jóvenes en riesgo de exclusión, como el de la Fundación Proyecto Don Bosco en Córdoba o el de la Federación Pinardi en Guadarrama. También hay otras actividades, como el Camino de Santiago para los destinatarios de la Fundación Iniciativa Solidaria Ángel Tomás.

Además, existe la posibilidad de hacer un voluntariado. Por un lado, están los campos de trabajo organizados en lugares como Palma del Río, Tánger o Ceuta. Pero también se van a llevar a cabo acciones de voluntariado misionero en países de Hispanoamérica y África. Estas propuestas parten de las ONGD salesianas Vols, Solidaridad Don Bosco y Jóvenes y Desarrollo (JyD).

Otra alternativa es la que ofrecen los campamentos vocacionales, destinados a jóvenes con inquietudes sobre lo que Dios quiere de ellos, y que tendrán lugar en ciudades como Rota, León, Logroño y Pamplona. En este caso, se propone pasar "un verano diferente con Don Bosco" y vivir una experiencia de discernimiento sobre la vocación en compañía de varios salesianos.

Tiempo de formación
El periodo estival es también idóneo para la formación. Las Escuelas de Tiempo Libre salesianas abren sus puertas en estos días para que cientos de jóvenes puedan realizar cursos de monitor y animador, así como otros monográficos. Lugares como La Vecilla de Curueño (León), Castellnou (Barcelona), Godelleta (Valencia), Sanlúcar la Mayor (Sevilla), Mohernando (Guadalajara) o Madrid acogen estos cursos durante el verano.


Por su parte, muchos profesores aprovechan las vacaciones veraniegas no solo para descansar sino también para recibir formación. Es el caso de los que participan durante esta semana en Madrid en la Formación Inicial de Profesores, que tiene como objetivo dotarlos de nociones sobre la educación al estilo salesiano.

Los miembros de la Familia Salesiana también pueden mejorar su formación a través de los cursos de actualización teológico-pastoral que ofrecen las Inspectorías salesianas de España. Uno tendrá lugar del 22 al 24 de julio en Santiago de Compostela y girará en torno al encuentro de la Iglesia con el hombre contemporáneo tras el Concilio Vaticano II. El otro se celebrará del 3 al 8 de julio en Chipiona (Cádiz) y tendrá dos temas centrales: la Pastoral Familiar y el Año de la Misericordia.

Además, algunos salesianos realizan sus ejercicios espirituales durante estos meses. Hay tandas previstas para SDB en Cercedilla (Madrid), Urnieta (Guipúzcoa), Mohernando (Guadalajara) e, incluso, en Tierra Santa, entre otros lugares.

Actividades del MJS
El Movimiento Juvenil Salesiano (MJS) también propone actividades para este verano. Por un lado, varios jóvenes de la España salesiana participarán en la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en Cracovia (Polonia) del 26 al 31 de julio. Además, otro grupo de jóvenes del MJS se aventurará a realizar el Camino de Santiago desde Tui del 9 al 16 de agosto, día en el que se cumplen 201 años del nacimiento de San Juan Bosco.


Todas estas actividades tendrán eco en las redes sociales. Un año más, se propone el hashtag
#veranosalesiano para compartir las experiencias inolvidables que vivirán miles de jóvenes en estas vacaciones.


EL MISTERIO Y LA MISERICORDIA

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 FE ADULTA

Creo en el Misterio de la Vida que me hizo nacer del abrazo amoroso; que me sustenta, me envuelve y me ayuda a respirar de otra manera; que me invita a ser más que a poseer; que es mi tierra fértil, mi latido y mi esperanza. Que me urge a la felicidad y la alegría, a celebrar cada día el gozo de estar vivo.
Creo que el Misterio se revela a los sencillos y se oculta a los poderosos y a quienes se creen saberlo todo. Habita en el hondón personal de cada mujer y cada hombre; en los árboles, los animales, los ríos y las montañas; en las estrellas, los agujeros negros, las galaxias…, el universo que nos asombra y fascina.
Creo que el Misterio es un eco y una llamada. El eco que resuena siempre en nuestro ser más íntimo, el eco que nos hizo abrir los ojos a la luz. La llamada a crecer en relación, sintiéndonos una fracción del Todo del que formamos parte y, a la vez, siendo también el Todo consciente, que camina, sufre y ama.
Creo que el Misterio queda mancillado y encubierto tras el lamento del dolor y la soledad, las lágrimas del sufrimiento, la sinrazón del odio, la indiferencia ante el hambre y la guerra. Y se manifiesta y visibiliza en la armonía, la belleza, la ternura, la solidaridad; en las sendas que sembramos con semillas de sensibilidad, justicia y misericordia.
Por eso creo en la Misericordia, que es la epifanía del Misterio. Que sana las heridas por nuestras manos, que acaricia con la mirada a quien se siente frustrado, que clama con nuestros gritos ante la exclusión, que acoge al refugiado, a la mujer maltratada, a pesar del miedo y la indiferencia general. Que es puro don gratuito.
Creo en la Misericordia, que se encarnó en la persona de Jesús de Nazaret y a la que llamó Abbá, Papá, Mamá: es el Hijo que nos invita a confiar como hijos y nos muestra el camino de la felicidad y la solidaridad; el Sanador que nos mueve a curar tantas heridas; el Hermano que nos convoca a vivir como hermanos en comunidad, abiertos a toda la humanidad y en profunda comunión con toda la creación.
Creo en la Misericordia, que es atención, paz e impulso, para poder escuchar y dar nuestro apoyo a las alternativas que surgen cada día, y así seguir construyendo ese otro mundo más justo, pacífico y fraterno, que está latiendo en nuestros corazones, que ya está aconteciendo en tantos proyectos a lo largo y ancho del planeta, por mínimos que parezcan.
Creo en la Misericordia, que anida en nuestro interior como un fuego, un desasosiego, un empeño. Que hay que alimentar para que no se apaguen sus brasas. Que hay que cuidar, para que siga siendo nuestra segunda piel y nuestro bálsamo para los demás. Felices quienes se muestran siempre misericordiosos porque, solo así, se sentirán afortunados y satisfechos del sentido que han dado a su vida.

Miguel Ángel Mesa Bouzas
Periodista Digital

EL SECUESTRO DEL ENVÍO


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FE ADULTA

Qué nos ha pasado para que, al leer el texto del envío de los discípulos, pensamos inmediatamente que eso a nosotros “no nos toca” y que es algo reservado para gente que tiene un obispo o un superior/a que los mande de acá para allá. Como en el fondo nos resulta más cómodo, lo aparcamos en una zona reservada al “clero y alrededores”, sin darnos cuenta de que esta actitud supone algo tan grave como negar nuestra condición de discípulos. Porque es esa la condición preciosa que recibimos en el Bautismo y que sigue latente en nosotros esperando la oportunidad de desplegar todas sus potencialidades.
Probemos lo contrario: leer de nuevo el texto como dirigido a nosotros, sentirnos aludidos por sus palabras y escuchar sobrecogidos la llamada apremiante a ponernos en camino. Si nos parece demasiado, vamos a quedarnos solamente con algunos de sus consejos sobre la estrategia de envío que diseña Jesús:
- Hay que ir “de dos en dos”: es decir, dispuestos a caminar con otros, a comportarse como cómplices y compañeros, a negociar metas y pactar itinerarios, convencidos de que al individualismo le ha caducado el código de barras. “Mirad cuánto se quieren” decían de los primeros cristianos; “mirad qué gente tan especial”, podrían decir hoy si nos ponemos a ello: se ayudan unos a otros, no saben de faenas, codazos ni pisotones, se sostienen y apoyan mutuamente.
- Hay que encajar lo de “ser pocos” y encima de no lamentar el disponer de muchos medios ni de muchas certezas: la pobreza y la minoridad no son obstáculos que impiden que la eficacia del Evangelio sino todo lo contrario, tanto que son condiciones puestas por Jesús. “La simplicidad de vuestra vida será mucho más poderosa que vuestros discursos”, sería una buena traducción hoy.
- En medio de un mundo que busca el éxito inmediato, nos toca ser hombres y mujeres con aire de tener una cita más lejos, poseedores de la extraña alegría de saber que nuestros nombres están “apuntados” en ese libro de Vida que es el corazón de Dios. O tatuados en la palma de sus manos, una imagen mucho más cool y que se reserva hoy a los tipos con éxito.

Dolores Aleixandre