FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

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ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




martes, 13 de marzo de 2012

¿Qué pasa en Palencia?

ATRIO
Antonio Duato, 13-Marzo-2012
Desde hace tiempo nos llegan noticias muy conflictivas respecto a decisiones pastorales del obispo de Palencia, un valenciano que lleva sólo año y medio allí. Primero fueron noticias sobre el fulminante despido de algunos trabajadores de Caritas Diocesana que estaban haciendo un gran trabajo desde los tiempos del obispo Castellanos. Siguen enviando unos jugosos emails con los eslóganes de “Nosotros somos Iglesia también” y “Desde la república independiente de mi Caritas”.


Parece que es un grupo numeroso y justifican no dar nombres porque muchos aún dependen laboralmente de la Iglesia –¡tremenda situación ésta de laicos al servicio de jerarquías que se consideran con poderes absolutos sobre vidas y haciendas de sus súbditos!–. Ellos enviaron hace unos días el programa de unas JORNADAS SOBRE “TEOLOGÍA Y SOCIEDAD” que organiza la Universidad Popular de Palencia en el salón de actos de una Biblioteca Pública. La primera, ayer, día 12, sobre “De la teología al compromiso social” por dos venerables sacerdotes a quienes envío un abrazo de viejos amigos. La segunda será el viernes 16, a cargo de Juan José Tamayo. En nada se cita en el programa a la diócesis, pero el obispo se ha dado por aludido y ha publicado una nota en la que ha recordado un duro escrito de la Comisión Episcopal para la doctrina de la fe del año 2003 contra Jauan José Tamayo.


¡Qué pena que tanto ejercicio de autoridad no lo ejercitase cuando estaba como representante de la Archidiócesis de Valencia en el Patronato de la Fundación del EMF que organizó en 2006 la visita del Papa! Nunca este Patronato publicó las cuentas y hoy diversos organismos que manejaron fondos del mismo están siendo juzgados dentro de la trama Gürtel. Espero que salgas bien librado, Esteban, pero usa métodos más pastorales y no sigas escandalizando a propios y extraños, ¡por Dios! Te lo dice, con mucho respeto, mejor que yo, el Presidente del Consejo Evangélico de Madrid, Máximo García.

El teólogo Juan José Tamayo “apartado” de la Iglesia católica


Máximo García Ruiz

La noticia, conocida este fin de semana, a raíz de un comunicado en el que la diócesis católica de Palencia descalifica al conocido teólogo Juan José Tamayo tachándole de “no católico”, es contestada en este artículo por el bautista Máximo García, amigo personal y compañero de Tamayo en la Asociación de Teólogos Juan XXIII.
Después de un cuarto de siglo de amistad con Juan José Tamayo, nacida de una serie de complicidades académicas e ideológicas, me siento legitimado para intervenir en la polémica suscitada por el comunicado del obispado de Palencia que le descalifica como teólogo católico y, mediante una terminología eufemística, “le aparta de la comunión eclesial”. Curiosamente efectúa dicha descalificación el titular de la diócesis de la ciudad natal de Tamayo, un obispo foráneo, que es muy probable que ni conozca al encausado ni se haya tomado la molestia de convocarle, como integrante de su ámbito parroquial, a un diálogo pastoral.
No me corresponde a mí, dada mi vinculación a una confesión religiosa diferente, determinar los requisitos y exigencias necesarios para mantener la “comunión eclesial” dentro del seno de la Iglesia católico-romana, aunque no me resulte ajena su teología y, precisamente por ello, me parezca no solamente anacrónica sino carente de fundamento canónico, pero no deja de extrañarme que una persona del perfil de Juan José Tamayo sea objeto de una descalificación aparentemente tan extemporánea y rocambolesca, contraria no solamente a los derechos humanos que son vulnerados abiertamente, sino a los más fundamentales principios cristianos de prudencia y caridad.
No tengo a la vista el último libro de Tamayo: Otra teología es posible. Pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo en el momento de redactar este comentario solicitado con carácter de urgencia en torno a la noticia recibida, pero no creo que se aparte sustancialmente del contenido de otros libros que si tengo ante mí, en los que desarrolla una teología profética, comprometida socialmente, condimentada con una espiritualidad evangélica, una ética subsidiaria del Sermón del Monte y un compromiso político identificado con los más necesitados, siguiendo con ello las pautas marcadas por Jesús de Nazaret.
No creo que este último libro, que tanto rechazo produce en el episcopado, esté muy distante de otros anteriores, por ejemplo, Fundamentalismos y diálogo entre religiones, En la frontera o Islam, cultura, religión y política, por menciona tan solo tres títulos recientes, en los que intenta dar respuesta, siempre con una diáfana hermenéutica bíblica, a algunos de los desafíos de nuestro tiempo: la multiculturalidad, el pluralismo religioso, el feminismo, la nueva conciencia ecológica y la lucha contra la pobreza y la injusticia social.
Tamayo enriqueció su discurso universalista desde que se adentró en el estudio del Islam mediante una mirada desprovista de prejuicios, de recelos, de desconfianza y de resentimiento. Anteriormente había hecho esto mismo con respecto al Protestantismo, en este caso partiendo de una exegesis bíblica liberada de los patrones sectarios de la teología tridentina y de un análisis de la realidad derivada del contacto personal. Su teología ha superado los filtros rigoristas del Derecho Canónico para ir directamente a las fuentes neotestamentarias y extraer de ellas el néctar del mensaje evangélico.
Al superar esos estrechos márgenes que marca la jerarquía católica y colocarse en línea con grandes teólogos católicos contemporáneos como Hans Küng, Karl Rahner, Gustavo Gutiérrez, Jon Sobrino o los protestantes Richard Niebuhr o Jürgen Moltmann, tal vez no vaya desencaminado el prelado palentino al excluirle de los estrechos márgenes eclesiales en los que previsiblemente él mismo se encuentra encarcelado, ya que la teología liberadora de Tamayo no puede quedar reducida a un ámbito tan exiguo.
Juan José Tamayo no se queda en la cáscara de la religión; rompe el envoltorio para adentrase en el núcleo del cristianismo. Al igual que los profetas del Antiguo Testamento, otea el horizonte y no transige con el statu quo. No se conforma con una teología sistemática, una teología de sacristía; su empeño está puesto en desarrollar una teología social, liberadora, y lo hace en un lenguaje inteligible para el común de los mortales, aunque tal vez ininteligible para la jerarquía eclesial.
El obispo le aparta de la comunión eclesial. ¡Lástima! Una evidencia más del clamoroso fracaso del Concilio Vaticano II que intentó alumbrar una Iglesia reformada dentro del catolicismo romano, y que posteriormente ha ido colocando diques de contención para que no se esfumen las esencias de Trento.
Tamayo elabora un nuevo paradigma: el de la teología intercultural e interreligiosa de la liberación en perspectiva de género. La pregunta que se formula Tamayo en torno a la posibilidad de otra teología fuera de la línea oficial de Roma, sí es posible, sin duda, pero la gran incógnita es si es posible dentro de dicha Iglesia.
No seré yo quien de respuesta a esta incógnita, porque uno siempre abriga la esperanza de que no se cierren las puertas del diálogo y la apertura a nuevas formas de ser iglesia, recuperando la doctrina del malogrado concilio que tanto gustaba recordar el teólogo pastoralista Casiano Floristán, nuestro maestro, de Tamayo y mío, de percibirla no tanto como una institución cerrada a cal y canto, de espaldas al pueblo, sino como pueblo de Dios y comunidad de creyentes. Una teología que haga posible configurar este mundo refractario a la equidad y a la justicia, en un lugar en el que tengan cabida todos, sin distinción de raza, cultura, religión o sexo.
Autor: © Máximo García Ruiz*, 12 de marzo de 2012
Máximo G. Ruiz, nacido en Madrid, es licenciado en Teología por la Universidad Bíblica Latinoamericana, licenciado en Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctor en Teología por esa misma universidad. Profesor de Sociología y Religiones Comparadas en la Facultad de Teología de la Unión Evangélica Bautista de España (UEBE), en Alcobendas, Madrid y profesor invitado en otras instituciones. Pertenece a la Asociación de Teólogos Juan XXIII. Ha publicado numerosos artículos y estudios de investigación en diferentes revistas, diccionarios y anales universitarios y es autor de 21 libros, algunos de ellos en colaboración.

Valladolid: La teología de la liberación a debate con Juan José Tamayo



El próximo jueves, 15 de marzo, el teólogo Juan José Tamayo presentará en la Universidad de Valladolid su último libro “Otra teología es posible: pluralismo religioso, interculturalidad y feminismo”. El acto tendrá lugar a las 7 de la tarde, en el Salón de Grados de la Facultad de Derecho, y estará moderado por Manolo González, cura obrero en la Transición y después, teniente de alcalde de Valladolid.
La presentación de la última obra de Tamayo correrá a cargo de José Centeno, coautor del libro “Curas obreros”, y de Alicia Puleo, filósofa y autora del libro “Ecofeminismo para otro mundo posible”. A continuación intervendrá Juan José Tamayo y, posteriormente, se abrirá el debate con el público, como es habitual en las actividades del Colectivo universitario contra el Olvido y la Asociación Memoria de la Transición.
Juan José Tamayo es director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría de la Universidad Carlos III de Madrid, y ha publicado más de cincuenta libros, muchos de ellos traducidos a varios idiomas. Su obra “Dios y Jesús” fue declarada herética el 10 de enero de 2003 por la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe que, entonces, presidía el cardenal y actual papa Joseph Ratzinger. A juicio de esa Comisión -el último vestigio del Tribunal del Santo Oficio- la obra de Tamayo incurría en “una versión renovada del antiguo error arriano, al presentar a Jesús como un mero hombre y negar el carácter histórico y real de la resurrección”.
Nacido en 1946 en Amusco (Palencia), Juan José Tamayo es doctor en teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y doctor en filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid. Además de catedrático de Teología en la Universidad Carlos III, es profesor de la Cátedra de Tres Religiones de la Universidad de Valencia y profesor invitado en diferentes universidades europeas y latinoamericanas. Es, asimismo, secretario general de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, miembro de la Sociedad Española de Ciencias de las Religiones y miembro del Comité Internacional del Foro Mundial de Teología y Liberación. Colabora en numerosas revistas latinoamericanas y europeas con estudios sobre teología, ciencias sociales y ciencias de las religiones.
La obra de Tamayo se alza como una voz independiente y crítica con la jerarquía eclesiástica. “Yo creo que el Estado laico es el que mejor protege la libertad de los ciudadanos y muy especialmente la religiosa”, afirma el teólogo palentino, que plantea en “Otra teología es posible” la necesidad de que las religiones, y especialmente del cristianismo “cambien de rumbo, de lugar social”.
El pensamiento y el compromiso de Tamayo están en la línea de la iglesia obrera de la Transición española y de la teología de la liberación, frente al conservadurismo que representa el presidente de la Conferencia Episcopal Española, el cardenal Rouco Varela, cuya última intervención pública ha sido para prohibir un comunicado de las organizaciones cristianas de izquierda HOAC y JOC contra la reforma laboral de Rajoy.
En “Otra teología es posible”, Tamayo sostiene que “el neoliberalismo actúa como una religión monoteísta que profesa la fe en el dogma del mercado, donde no hay lugar para la gratuidad, la compasión o el compartir”. A su modo de ver, “para ser fiel a la ética de la liberación y la solidaridad, el cristianismo debe potenciar un proceso globalizador igualitario, alternativo al de la globalización neoliberal, que genera múltiples desigualdades”. Juan José Tamayo concluye que “el futuro de la humanidad ha de construirse no desde la imposición del pensamiento occidental, sino en diálogo intercultural, interreligioso, interétnico e intercultural”.
Valladolid, 8 de marzo de 2012

lunes, 12 de marzo de 2012

La dictadura de las mitras



Rafael Fernando Navarro

La Iglesia, como cualquier sociedad no democrática, se siente en el derecho exclusivo de los que ostentan su jefatura para ordenar el cumplimiento de unas normas o prohibir iniciativas. Las dictaduras prohíben pensar y la Iglesia no renuncia a su propia estructura vertical y dominadora de conciencias-
La reforma laboral promulgada por el gobierno de Mariano Rajoy destruye derechos de los trabajadores conseguidos a base de sudor, esfuerzo y lucha histórica, para nombrar como árbitros de las relaciones laborales a los empresarios, jueces últimos de la marcha del mundo del trabajo. Los trabajadores son relegados a la categoría de esclavos frente al criterio exclusivo de unos amos que acaparan en sus manos el poder de enviarlos a la miseria, el hambre, el desahucio y la marginación más absoluta.
Las juventudes obreras cristianas y la hermandad de acción católica han confeccionado un documento de los cristianos de base para denunciar la perversión intrínseca que encierra esa reforma laboral. Lo han enviado a todas las iglesias de España para su lectura discrecional con el ruego de una difusión esclarecedora del pensamiento de un cristianismo que quiere estar comprometido con su mundo.
Critica el documento la “individualización de las relaciones laborales que propone esta reforma, porque da prioridad a los intereses personales frente a los colectivos y significa romper la vocación a la comunión del ser humano”. El comunicado también exhorta a la sociedad en conjunto a trabajar “juntos, con la intención de eliminar las causas que han generado la crisis y, al mismo tiempo, superar las estructuras económicas que tanto sufrimiento, deshumanización y pobreza están provocando a las personas”.
Y aquí entra a jugar su papel de dictador mayor del reino el presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Madrid cardenal Rouco Varela. La Iglesia, dice Rouco “no se identifica con el contenido de dicho documento, ni se hace responsable del mismo, considerando improcedente su difusión”
El manifiesto de la Juventud Obrera Cristiana y la Hermandad de Acción Católica pide a los partidos políticos que “corrijan la reforma en el proceso parlamentario para poner en el centro de la misma el trabajo decente y con derechos, y anima a participar en las iniciativas y movilizaciones que se convoquen por parte de las organizaciones eclesiales, sociales y sindicales que ayuden a tomar conciencia y revertir esta situación tan lesiva para las personas trabajadoras y sus familias”.
En ningún momento señala “que ésa sea la postura de la Iglesia, sino que deja claro que es la opinión de los movimientos eclesiales que lo firman” Por lo tanto, está claro que la jerarquía quiere acallar una opinión de parte de la Iglesia, que está llegando en forma de debate y opinión sobre la crisis, los recortes y la reforma laboral, a muchas parroquias de toda España.
¿Hay en el documento alguna afirmación contraria a la doctrina social de la Iglesia promulgada por varios Pontífices y por el Concilio Vaticano II? ¿O más bien contiene una postura incómoda para ciertos Obispos y por tanto la desechan, traicionando las propias enseñanzas de diversos Papas? Obediencia ciega al papado, exige siempre el episcopado, pero sólo cuando no incomoda al matrimonio Iglesia-Poder civil.
Los obispos han podido manifestarse contra el aborto, la Ley de memoria histórica, Educación para la ciudadanía, el matrimonio homosexual, leyes todas emanadas de un Parlamento legitimado por las urnas. Pero vetan un documento que defiende al mundo del trabajo, humillado, empobrecido, indefenso ante las arremetidas empresariales respaldadas por un gobierno que se muestra de acuerdo con insostenibles privilegios eclesiásticos, como concesiones multimillonarias de euros en un momento de crisis aguda o con la exención de impuestos que exige pagar a todos los demás ciudadanos.
Una Iglesia que debería estar avergonzada de palios sacrílegos, de incienso fumigado ante un dictador sanguinario, de absoluciones de asesinos dictatoriales, de unas nupcias incestuosas con un régimen que mató a miles de españoles, se niega ahora a defender al mundo del trabajo ante la destrucción de unos derechos fatigosamente adquiridos.
¿Puede quejarse esta Iglesia de una desafección de gran parte de los humillados y siempre despreciados por pobres y parias de la sociedad? ¿Puede lamentarse hipócritamente de una falsa persecución? ¿Puede pedir a las clases trabajadoras su aportación voluntaria en la declaración de la renta quien da la espalda cuando se le pide que promueva la difusión de un simple documento elaborado por unos cristianos comprometidos con la marcha del mundo que les ha tocado vivir?
Este es el episcopado español. Báculo en mano, golpeando junto al poder del dinero y el dinero del poder al mundo de los trabajadores y con su vieja dictadura de mitras.

Ha fallecido D. Santiago Iriarte Unzu


Ha fallecido D. Santiago Iriarte Unzu

DON SANTIAGO IRIARTE UNZU, Salesiano Coadjutor, ha fallecido en Logroño, el día 12 de marzo de 2012, a los 97 años de edad.
La Comunidad Salesiana de Santo Domingo Savio, su Familia y Salesianos sentimos su muerte y creemos en lo que Jesús proclama en el Evangelio:
“Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto vivirá.” (Jn. 11, 25)
El sepelio tendrá lugar el martes, 13 de marzo, en el panteón salesiano del cementerio de Pamplona, a las 13.30 horas.
El funeral se celebrará el martes día 13, a las 20.00 horas, en la Iglesia de María Auxiliadora de los Salesianos de Pamplona.
D. Santiago ha dedicado muchos años de su vida a las misiones y a trabajos de soldadura en Salesianos Pamplona.
Damos gracias a Dios por la vida y la vocación salesiana de D. Santiago y le pedimos que lo acoja en su Reino.
¡Descanse en Paz!         Esquela

 



SAN MAMES BARRIA. 01. 2012.03.09. 4,20 min.

domingo, 11 de marzo de 2012

LOPE JESÚS SÁNCHEZ CONSILIARIO


3º Domingo de Cuaresma   “La indignación de Jesús”

         El primer “indignado del Nuevo Testamento, juntamente con Juan el Bautista fue Jesús de Nazaret.
         Los tres evangelistas de los llamados evangelios sinópticos, menos Juan, ponen este hecho de la expulsión de los mercaderes del templo en las vísperas de la semana trágica que se avecina de su condena, ejecución y muerte.
         Es el mayor enfrentamiento que tiene el maestro con el pueblo judío. Es como la gota de agua que colma la copa y estalla.
         Este enfrentamiento está servido y no es con aquellos hombres, sino  con el sistema  con se rige el Templo.
         Daban más importancia al rito  y a los sacrificios y, sobre todo, a las ofrendas, que a los hombres, cuando lo más importante éramos nosotros, los hombres. Las auténticas piedras del verdadero templo. No de piedras, sino de carne…
         Lo que vale es lo que hagamos por el hombre, no lo que hagamos por la Iglesia, como institución y como templo.
 “Nosotros somos las piedras vivas del verdadero  Templo”
         Jesús no pretendió  perfeccionar aquel templo, sino destruirlo, para, al tercer día, reconstruirlo  una vez resucitado. No de piedra sino en el Espíritu. De entonces ahora ya no se orará ni en el Monte  de Samaría, ni en el Templo de Jerusalén, sino “en Espíritu y en verdad”.
         Para Jesús el templo vivo es el ser humano. Así vivía y pensaba la primitiva Iglesia, que carecía del templos e iglesias y se reunía en las casas, en aquella iglesia “doméstica” y “familiar” hasta que, en el siglo III, en tiempo del Emperador Constantino  y Elena, construyen las primeras catedrales y grandes santuarios, olvidándose que los verdaderos templos que  son los seres humanos.
         Y hasta que  en la nuevas catedrales del la Edad Media vuelven a correr  el dinero,  la riqueza y los tesoros…
         Y en nuestros días volvemos a caer en la trampa de lo que llamamos “Patrimonio Histórico”. Que ciertamente encierra mucho arte, pero dudo  nos aporte  mucho a nuestra fe  y a nuestra vida religiosa. Porque si así fuera los árabes y los Islámicos, nos ganarían  por goleada…
         El templo así se convierte en un “Negociete”  que nada tiene que ver  con el Templo de Dios, como lugar de oración…
         Y se trastoca así  el sentido  del lugar de oración; donde nos tendríamos que encontrar en el “Padre y con los hermanos”; porque a decir verdad: “Todo parecido con la realidad es pura coincidencia”.  Se termina confundiendo el fin con lo medios.
          No critico, aunque algunas veces es necesario, determinadas prácticas religiosas tradicionales  en muchos pueblos. Pero de eso a convertir la fiesta en un auténtico mercado de objetos religiosos para hacer negocio  hay un paso.
 Lo mismo que cobrar determinados  estipendios, por servicios que deberían  de ser gratis o, como mucho, depender de la libre voluntad o posibilidades de cada uno.
Por otra parte, somos bastante  egoístas, cuando acudimos al templo  para cubrir necesidades, plantear  problemas y entonces, nos agarramos  a la fe como si esto fuera el “Banco de los pobres”, que está bien, pero que no sólo es eso sino lo convertimos también en un mercado  y mucho más cuando queremos comprar “la Salvación”, porque la salvación  “no se compra ni se vende” .La salvación , se nos regala  y somos nosotros  los  que  tenemos que conservarla y guardarla  como el tesoro  escondido y la perla preciosa, que nos habla el Maestro en el Evangelio.
 “El no lleva en cuenta nuestros delitos, sino que se alegra de bien que hacemos” Dice el salmista.
Sin querer podemos convertir el templo en una de  “vendedores y cambistas”.
Esa no es la “Casa de Padre, la casa de todos” , porque no tiene nada que ver con todo eso que a veces montamos.
Casa “acogedora” y”abierta”, donde a nadie se le cierran las puertas, donde a nadie se le excluye  y discrimina.
Casa donde podemos invocar a Dios como padre y vivir todos como hermanos.
Casa que no sea un “cuento”, ni siquiera una “utopía”, sino un lugar  donde nos sintamos todos iguales.
·        Que no sea un cuento.
·        Que no sea una teoría.
·        Que sea una realidad vivida y sentida.
·        No de un día a la semana
·        No de pascuas a San Juan.
·        Que sea el vivir y el sentir de cada día


        
        
        

         

sábado, 10 de marzo de 2012

Pepe Fornés, un cristiano coherente, se nos fue


Redacción de Atrio, 09-Marzo-2012

Hoy están declarando ante los tribunales quienes hicieron negocios con la Visita del Papa a Valencia en 2006. Seis mese antes un grupo de sacerdotes y laicos de Valencia, aún con esperanzas de que cambiaran los planes, había denunciado la operación de pompa y despilfarro que se estaba preparando  —ANTE LA VISITA DEL PAPA A VALENCIA— y no les hicieron caso. El mediador entre este grupo y Atrio fue Pepe Fornés, a quien enterramos el domingo y por quien se celebrará una Eucaristía mañana Sábado, a las 18:30, en la Parroquia de San Jorge (Pianista Amparo Iturbi, 26 – VALENCIA).

PEPE FORNÉS, UN SACERDOTE COMPROMETIDO EN EL TRABAJO Y CON LOS MAS POBRES.

Por Francico Gramage
Pepe, con el humor inteligente que caracteriza a los hombres de la Marina, contaba cómo una personalidad del clero lo definía: “Eres un sacerdote extraordinario, pero tan sólo tienes un defecto y es el ser demasiado coherente y radical”.
¡Como si eso fuera un defecto! Efectivamente, era coherente y radical:
Lo era en lo referente a la dimensión social de la pastoral que siempre estuvo presente en su preocupación: ya en el Seminario y a contracorriente, fue pionero de la pastoral obrera. No era una preocupación fruto de una moda o flor de una temporada, sino que impregnó todas sus actividades, primero en Manises, después en Puerto de Sagunto, ciudad de gran significación en las reivindicaciones obreras en los años 60-70. Nada ni nadie pudo apartar a Pepe del espíritu de las bienaventuranzas. Un espíritu que de acuerdo con el Vaticano II animaba a leer los signos de los tiempos y que le llevó a proclamar el Reino en un horizonte liberador.
También fue coherente en la integración en el mundo del trabajo, cuando en plena madurez personal y pastoral, renuncia a una buena prebenda eclesiástica y se incorpora plenamente en el trabajo, en una librería  del barrio de Malilla en Valencia. Experiencia laboral que mantuvo hasta su jubilación. Entendió pronto y llevó a la práctica el consejo paulino de que el sacerdote viva de su propio trabajo.
Ya jubilado, se pudo dedicar a la creación, promoción y dirección de una ONG de cooperación interhospitalaria contra la Malaria en Mozambique.
Es importante destacar que al largo de toda su trayectoria, su incorporación al mundo laboral civil no le impidió participar en las tareas ministeriales en las parroquias en las que participaba.
Así mismo era radical en las relaciones personales, cuando cultivaba por encima de todo los encuentros con grupos de amigos. Anteponía esos encuentros a cualquier reunión de charlatanería  teológica o pastoral oficial. En estas ocasiones no se presentaba con la condición de clérigo como plataforma o trinchera. Tan sólo el deseo de compartir con todos la búsqueda de nuevos caminos que refuercen la esperanza de una sociedad más justa y una Iglesia más evangélica.
En la misma línea había superado, en las relaciones personales, ese “corsé” clerical que suele reprimir cualquier expresión afectiva. Siempre daba un abrazo característico que manifestaba una verdadera afectividad. En este sentido era inestimable el testimonio de afecto que tuvo con Amparo y después de su muerte con su hermana Filo, que le acompañaron y que fueron un gran soporte en su vida y en el ministerio. Formaron parte de su familia ejemplar: hermanos, cuñadas, sobrinos.
Estamos convencidos de que su memoria la tendremos siempre muy presente por el cariño con que vivía las ilusiones y los sueños de los más necesitados. Unos sueños que continuarán iluminando nuestros caminos. Gracias por tu testimonio siempre coherente y provocador.
(Semblanza leída al final de la Misa de despedida el domingo 4 en El Verger)

viernes, 9 de marzo de 2012

Bajarlos de la Cruz


Benjamín Forcano, teólogo

Los Viernes Santos en muchas ciudades de España alzamos la vista para contemplar las imágenes de nuestros Cristos Crucificados.
¿Y qué, si junto al Cristo Crucificado (“Cuanto hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños conmigo los hi cisteis”) desfilasen por nuestras calles las imágenes de los pueblos crucificado del Sur? ¿Qué, si en nuestras liturgias contemplásemos rotos por el dolor las heridas, humillaciones y muertes que viene arrastran do desde siglos?
Teólogos de la liberación afincados en el Tercer Mundo, insignes, y mártires algunos como Ignacio Ellacuría, nos han hablado de este hecho evidente y lo han hecho desde una perspectiva cris tiana: estos pueblos crucificados son la actualización de Cristo Crucificado. Decía Monseñor Romero: “Ustedes son la imagen del divino traspasado”.
Estos pueblos crucificados son víctimas, no caídas del cielo, sino produci das por los sucesivos imperios, por el sistema económico dominante y por las multinacionales. Son estos verdugos los que imponen la injusticia, los que la defienden violentamente si hace falta, y hasta con terror. Cuenten en esa pro cesión inmensa a los miles y miles de hermanos matados en estas últimas décadas en Centroamérica, y… alarguen la vista y verán pueblos masa crados, movimientos reprimidos, líderes desaparecidos, gentes de pueblo perseguida, torturada, desaparecida. Verán las argollas que los poderes del FMI, del BM y de la OMC siguen poniendo para que esos pueblos no levan ten cabeza y puedan disponer impunemente de sus ma terias primas.
Estos pueblos, en un mundo donde la riqueza nunca ha sido tanta, ven como los poderosos les roban, les ponen condiciones comerciales inicuas, acumulan cada vez más riqueza, sin importarles el hecho de que la dis tancia de ingresos entre unos y otros crece sin cesar, de modo que si en el año 1820 era de 1 a 3, hoy es de 1 a 70. La mitad de África, unos 400 millones, vive con menos de 1 dólar diario y está desnutrida. EE.UU. tiene una deuda externa de 6 billones de dólares, doble que la de todos los países pobres, pero a él nadie le exige que la devuelva, en tanto que a los po bres se les obliga con un cuchillo en la garganta.
Con razón, el Cristo y estos pueblos Crucificados son la expli cación el uno de los otros. Son el Siervo de Yahvé “sin fi gura, sin belleza, sin rostro atrayente”. Son pobres y, además, aplastados y torturados. Y así son como el Sier vo “que no parecía hombre ni tenía aspecto humano y producía espanto”. Y mientras sufren en paciencia y re signación, se los alaba, pero si se deciden invocar al Dios que los defiende y libera, entonces son subversivos, terroristas, comunistas.
Y no tienen quien los defienda, “son lle vados a la muerte, sin justicia”. Con razón escribía el obispo Pedro Casaldáliga “ Es hora de martirio en nuestra América Latina”. ¡Cuántos campesinos, sindicalistas, maestros, cate quistas, religiosas y religiosos, líderes po pulares, obispos engrosan esa procesión de crucificados! Ellos son el siervo sufrien te de Yahvé. “Les han dejado -escribía Ella curía- como a un Cristo”.
Paradójicamente, estos Crucificados son “luz de las naciones” ,es decir, ponen al descubierto la pecaminosidad fundamental del Primer Mundo , que es la injusticia. Y señalan como mala éticamente la solución que están dando al mundo, pues deshumaniza a unos y a otros.
Y, además, ofrecen salvación, por ser portadores de los “valores evangélicos”: solidaridad, servicio, sencillez y disponibilidad para acoger el don de Dios. Y ofrecen un potencial inmenso de es peranza, una y otra vez ahogada por el mundo occiden tal, pero sigue ahí contra toda esperanza, para poner en evidencia su fracaso. Y ofrecen amor, porque así lo han demostrado innumerables mártires de América Latina y de otras partes. Y ese amor es una gran oferta de huma nización.
Al final de la Cuaresma, seguirán esas procesiones del Cristo Crucifi cado y de tantos otros “Cristos históricos crucificados” que no estarán visibles en nuestras calles.
Tenemos un compromiso: bajarlos de la cruz. Es una manera muy correcta de celebrar la muerte del Señor.

JOSÉ ANTONIO PAGOLA TERCERO 2012


El celo de tu casa me devora
 
Cada vez son más los que toman nota de ese dato que ponía de relieve hace unos años P. Richard: Dios está presente en los pueblos pobres y marginados de la Tierra, y se está ocultando lentamente en los pueblos ricos y poderosos. Los países del Tercer Mundo son pobres en poder, dinero y tecnología, pero son más ricos en humanidad y espiritualidad que las sociedades que los marginan.
Tal vez, el viejo relato de Jesús expulsando del Templo a los mercaderes nos pone sobre la pista (no la única) que puede explicar el porqué de este ocultamiento de Dios precisamente en la sociedad del progreso y del bienestar. El contenido esencial de la escena evangélica se puede resumir así: allí donde se busca el propio beneficio no hay sitio para un Dios que es Padre de todos los hombres. (LEER EVANGELIO)
Cuando Jesús llega a Jerusalén no encuentra gente que busca a Dios, sino comercio. El mismo Templo se ha convertido en un gran mercado. Todo se compra y se vende. La religión sigue funcionando, pero nadie escucha a Dios. Su voz queda silenciada por el culto al dinero. Lo único que interesa es el propio beneficio.
Según el evangelista, Jesús actúa movido por «el celo de la casa de Dios». El término griego significa ardor, pasión. Jesús es un «apasionado» por la causa del verdadero Dios y, cuando ve que está siendo desfigurado por intereses económicos, reacciona con pasión denunciando esa religión equivocada e hipócrita.
La actuación de Jesús recuerda las terribles condenas pronunciadas en el pasado por los profetas de Israel. Sólo citaré las palabras que Isaías pone en boca de Dios: «Estoy harto de holocaustos... No me traigáis más dones vacíos ni incienso execrable... Yo detesto vuestras solemnidades y fiestas; se me han vuelto una carga que no soporto. Cuando extendéis las manos, cierro los ojos; aunque multipliquéis las plegarias, no escucharé. Vuestras manos están llenas de sangre. Lavaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones. Cesad de obrar el mal, aprended a obrar el bien. Buscad la justicia, levantad al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces, venid» (Isaías 1, 11-18).
No es extraño que en la «Europa de los mercaderes» se hable hoy de «crisis de Dios». Allí donde se busca la propia ventaja o ganancia sin tener en cuenta el sufrimiento de los necesitados, no hay sitio para el verdadero Dios.
Allí el anhelo de la trascendencia se apaga y las exigencias del amor se olvidan. Esta Europa del bienestar donde la crisis de Dios está ya generando una profunda crisis del hombre, necesita escuchar un mensaje claro y apasionado: «Quien no practica la justicia, y quien no ama a su hermano, no es de Dios»

 No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.

En la década de los años 60, los llamados «teólogos de la muerte de Dios» profetizaron la rápida desaparición de la fe en Dios y el espectacular derrumbe de lo religioso en la sociedad moderna.

Apenas han pasado unos años, y ya ha perdido toda actualidad aquella moda teológica. Dios no ha muerto. Lo religioso sigue persistiendo, y la fe no parece abocada a una rápida desaparición.


Sin duda, la crisis religiosa es profunda y se plantea en las raíces mismas de nuestra civilización. Pero no se puede afirmar ligeramente que lo religioso esté desapareciendo para siempre. Si se escucha el parecer de sociólogos y teólogos, se diría casi lo contrario. «Desde el punto de vista de los datos reales, no hay razones para pensar que la religiosidad en general, y la práctica religiosa en concreto, estén en vías de desaparición, sino más bien de todo lo contrario». 

El interés por el misterio, la atracción por ciertas prácticas de piedad, el acercamiento a los sacramentos en los momentos más decisivos de la vida (Bautismo, Matrimonio, funeral) no han descendido como se esperaba.

Pero, uno no puede menos de hacerse la pregunta: ¿qué hay tras esa religiosidad? ¿qué se esconde en esa liturgia? ¿qué se busca a través de ese culto? ¿con qué Dios se encuentran estos hombres y mujeres en el templo?

La actuación de Jesús en el templo de Jerusalén nos pone en guardia frente a posibles ambigüedades, ambivalencias y manipulaciones de lo cultual.

También nosotros hemos de preguntarnos en qué hemos convertido «la casa del Padre». ¿Son nuestras iglesias lugar donde nos encontramos con el Padre de todos, que nos urge a preocuparnos de los hermanos, o el lugar en que tratamos de poner a Dios al servicio de nuestros intereses egoístas?

¿Qué son nuestras celebraciones? ¿Un encuentro con el Dios vivo de Jesucristo que nos impulsa a construir su reino y buscar su justicia, o la puesta en práctica de unos mecanismos de los que esperamos obtener efectos tranquilizadores?


¿Qué son nuestros encuentros dominicales? ¿Una escucha sin-cera de las exigencias y las promesas del evangelio y una celebración de nuestro compromiso de fraternidad, o el cumplimiento de una obligación rutinaria y aburrida que nos permite una «cierta seguridad» ante Dios?

Sólo hay una manera de que nuestras iglesias sean «casa del Padre»: celebrar un culto que nos comprometa a vivir como hermanos.

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jueves, 8 de marzo de 2012

Mujer


Joxe Arregi, teólogo

El próximo jueves 8 de marzo, celebraremos el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Ya estoy viendo a una amiga mía –joven y eficiente profesional, y además con la casa, los hijos y hasta el marido a cuestas, trajinando de la mañana a la noche 365 días al año, y uno más en este bisiesto– levantar las cejas y arrugar la frente con cierto desdén nada más leer la frase de entrada. Como si me dijera: “¿También tú eres de los que piensan que nos honráis concediéndonos galantemente un día de la mujer al año? ¡Hartas nos tenéis con vuestros días de la mujer y vuestro entero calendario!”.
Tienes razón. Yo también estoy harto. A mí tampoco me gusta que aún sigamos celebrando un día internacional de la mujer, igual que cuando fue instituido en 1910 por la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas. Pero han pasado 100 años, y aún sigue en pie buena parte de las razones por las que fue instituido. ¡Cuántos días de la mujer y del hombre nos harán falta todavía para vivir en igualdad y dignidad!
Quiero honrar la memoria de todas las mujeres y hombres que, desde hace 100 años y muchos milenios, han luchado para liberar a la mujer de la sumisión y al hombre del dominio. Quiero honrar especialmente la memoria de las mujeres cristianas que se han empeñado –con poco éxito– en reivindicar la libertad y la dignidad que el profeta de Nazaret les reconoció. Hasta ahora han fracasado. También Jesús fracasó. Pero de ese fracaso no han sido responsables ni Jesús ni las mujeres, sino las autoridades de la Iglesia. Han fabricado montañas de argumentos y de falsas razones. Han hecho del sistema eclesiástico la institución más patriarcal y machista de todo el Occidente. Y a la marcha que vamos, pues vamos para atrás, tendremos que instituir el Día Internacional de la Mujer en la Iglesia.
Pero al principio no fue así, aunque no tardó mucho en empezar a serlo, o en volver a lo que era desde hacía milenios. Al principio fue el espíritu, la enseñanza, la praxis de Jesús. En un mundo en que el mundo femenino era invisible, Jesús lo hizo visible. Narró –cosa singular– preciosas parábolas con la mujer como protagonista, haciendo de ella parábola de Dios. Curó a la mujer de “demonios”, de todas las fuerzas que oprimen, las fuerzas del poder patriarcal en especial. Hizo a las mujeres no solo oyentes, sino también profetisas de la palabra. Jesús las emancipó. Y las hizo compañeras itinerantes de día y de noche en compañía de varones, para escándalo mayúsculo de quienes miraban el cuerpo de la mujer como peligroso y contaminante (¡mujer, contamínanos, por favor, como a Jesús!).
Honor a ti, mujer cananea que discutiste con Jesús y le convenciste de que no puede haber fronteras para Dios y el evangelio; eres la única persona en todo el evangelio que convence a Jesús en un debate dialéctico, tú la extranjera. Honor a ti, mujer samaritana, que conversaste de tú a tú con Jesús junto al pozo de Jacob, donde te había llevado tu sed y la sed de los tuyos; tú, mujer libre y misionera. Honor a ti, mujer que ungiste a Jesús como Mesías con el óleo de tu amor profético (¡cómo no vas a poder ser “ordenada” para todos los ministerios, tú, mujer, que “ordenaste” a Jesús!).
Honor a ti, gran María de Magdala, compañera privilegiada de Jesús, que por alguna razón poderosa fuiste llamada por muchas iglesias “la superapóstol”, cosa que provocó los celos de Pedro en el evangelio de Tomás hasta el punto de exclamar: “¡Que se aleje María de nosotros, porque las mujeres no pueden heredar la vida!” (pero ¿qué dices, hombre, Pedro, si ellas son las que engendran y gestan la vida?).
Pablo lo entendió bien, al menos al principio, y formuló una sentencia que vale por sí sola contra todos los argumentos episcopales: “En cristiano, no hay diferencia entre varón y mujer”. Y así fue más o menos en el siglo primero, hasta el punto de que algunos intelectuales paganos acusaron al cristianismo de ser “una religión de mujeres”.
Honor a ti, María la madre de Juan Marcos, que acogías (y, por lo tanto, de alguna forma dirigías) a la comunidad en tu casa. Honor a vosotras, las cuatro hijas profetisas del apóstol Felipe. Honor a ti, Lidia, vendedora de púrpura y tintorera, primera cristiana de Europa; y a vosotras, Evodia y Síntique, que a decir de Pablo “luchasteis por el Evangelio”. Y a ti, Priscila, colaboradora de aquel en todas las tareas; y a ti, Febe, a quien Pablo califica de “diaconisa”, que es tanto como decir “presbítera” u “obispa”, pues todavía no se distinguían; y a ti, Junia, a quien el mismo Pablo llama “apóstol”, tan apóstol como él mismo.
Luego, muy pronto, ya desde finales del siglo I, las cosas fueron cambiando, ¡y cómo! Los cristianos se fueron amoldando al imperio, y empezaron a aplicar en la familia y en las comunidades el código patriarcal doméstico vigente en la sociedad imperial romana, en contra de Jesús y de Pablo (si bien el mismo Pablo debió de tener más de una duda respecto de la mujer). ¡Dónde quedó el mandato de Jesús: “No sea así entre vosotros, que nadie domine a nadie”! ¡Dónde quedó el criterio inicial de Pablo: “En cristiano, no hay diferencia entre varón y mujer”! En la primera carta de Pedro (que, evidentemente, no es de Pedro) leemos cómo ha de regirse la casa, que es muy sencillo: “Que las esposas obedezcan respetuosamente a sus maridos”.
Y en la primera carta de Timoteo leemos cómo ha de regirse la comunidad eclesial, igualmente sencillo: “Que la mujer aprenda en silencio con plena sumisión”. Y la razón es de antología: “Primero fue creado Adán y después Eva”.
Todo fue, pues, a peor. Las mujeres fueron cada vez más relegadas en la Iglesia, y devueltas a su “lugar natural”, en contra de Jesús: la casa y la familia. Y aquellas iglesias en las que siguieron manteniendo su status de igualdad, como las iglesias gnósticas, fueron a su vez marginadas. Honor a vosotras, Maximila y Priscila, profetisas del Paráclito Consolador, dirigentes de un gran movimiento cristiano a mediados del siglo II que perduró hasta el siglo V, vosotras que el teólogo imperial Eusebio de Cesarea calificó de “mujerzuelas” y cuyo movimiento fue condenado como herético, porque fuisteis libres como el Espíritu Consolador.
Dentro de la iglesia dominante, a las mujeres no os fue reconocida más gloria que la virginidad o el martirio. Debíais ser héroes y solo podías serlo negándoos a vosotras mismas o dejándoos matar. Pero muchísimas de vosotras supisteis sacar partido de ese estrecho margen de reconocimiento, para ser quienes sois: vosotras mismas. Honor a vosotras, Blandina, Perpetua y Felicidad, mártires de Lyon y de Roma, que os acompañasteis hasta el fin y disteis prueba de vuestra “fuerza viril”, como entonces se decía, y aun todavía. Honor a vosotras, anacoretas y monjas y ammas o dirigentes espirituales del antiguo Egipto. Honor a vosotras, todas las ”vírgenes” que escogisteis el celibato, no tanto porque clérigos obsesos os enseñaran que vuestro cuerpo es impuro y malo (nunca se lo creísteis), sino porque era vuestra única manera de ser libres. Honor a vosotras que habéis sostenido el peso de un mundo dominado por varones.
Oh mujer, hecha de tierra, de agua y de luna, en nombre de la Vida te reconocemos.
(Publicado en el Diario DEIA)

Celebración del Consejo Regional de A.A.A.D.B


ESTIMADOS AMIGOS:

El presente escrito es para confirmar la fecha de celebración del Consejo Regional de A.A.A.D.B., que como ya os adelanté en su día está previsto para el 
24 del presente mes de Marzo, sábado
en la Inspectoría de Bilbao, en Deusto.

En fecha próxima os haré llegar el Orden del Día, aún no cerrado por si alguno de vosotros desea introducir algún apartado en el mismo. De ser así, ruego se haga a la brevedad posible, por correo electrónico, a mi dirección.

Como idea de horarios, propongo fijar el comienzo para las 12:30 horas, dando oportunidad a los que viajan a que lo hagan con tranquilidad. Concluido el Consejo podemos comer juntos, quienes lo deseen y sus ocupaciones, compromisos, etc, se lo permitan, pues hace tiempo que no nos reunimos y así prolongamos el encuentro. Para hacerlo fácil, iremos al Restaurante Montenegro, a escasa distancia de la Inspectoría, y con facilidad de salida a la hora de marchar, cualquiera que sea el destino.

A mi anterior escrito ya me contestaron algunos con su conformidad, y en algún caso con problemas de coincidencia. A pesar de lo cual enviaré a todos la convocatoria, para general conocimiento, sin que ello suponga que paso por alto los avisos.

Gracias a todos por vuestra disponibilidad y asistencia, precisamente en estas vísperas de la venida de la urna-relicario de Don Bosco a las presencias de nuestra Inspectoría.

Mi más cordial saludo en Don Bosco a todos.

Jose Luis Lejonagoitia Orueta

Presidente Regional AA. AA. Salesianos
Inspectoría San Francisco Javier - BILBAO

Emigrados Sin Fronteras


Un día para seguir construyendo un mundo más igualitario, seguro que parece
una utopía, pero vale la pena seguir luchando y creer que algún día las
mujeres tendrán los mismos derechos que los hombres en todos los
ámbitos...feliz día mujeres...

y de paso agradeceros vuestro esfuerzo, compromiso, y calidad en cada cosa
que hacéis, gracias por hacer de este mundo un poco mejor con vuestro
trabajo.
JUNTA DIRECTIVA
Emigrad@s Sin Fronteras

miércoles, 7 de marzo de 2012

Almodovar x Garzón

Rouco en contra de los movimientos obreros cristianos


Redacción de Atrio, 05-Marzo-2012

A los obispos, entre ellos a Rouco, les gusta exhibir Caritas y los movimientos apostólicos obreroscomo prueba de la “alta conciencia social” que tienen. Algunos, entre ellos Rouco, tienen en el organigrama de su diócesis un “Delegado episcopal de Pastoral del Trabajo”. Pero cuando esos movimientos y ese delegado se toman en serio influir en las conciencias de los feligreses, no dudan en desautorizarles públicamente como acaba de hacer Rouco con este decreto:
«La Delegación Episcopal Diocesana de Pastoral del Trabajo ha enviado a todas las parroquias un comunicado elaborado por la HOAC y la JOC de ámbito nacional, ante la nueva Reforma Laboral.
»Nuestra Diócesis no se identifica con el contenido de dicho Documento, ni se hace responsable del mismo, considerando improcedente su difusión.
»Por indicación del Sr. Cardenal se envía esta nota para que cada Vicario Episcopal la haga llegar a los ámbitos de su responsabilidad. En las Vicarías territoriales debe enviarse a los Arciprestes a la mayor brevedad posible, a fin de que éstos lo envíen a las parroquias y lugares de culto de su respectivo arciprestazgo».
Madrid, 24 de Febrero de 2012.
Esta dura nota respondía a la comunicación que el día anterior había enviado el Delegado Diocesano de Pastoral del Trabajo a todos los párrocos de Madrid:
Delegación Pastoral Trabajo – Madrid depastra@gmail.com
23 feb
La dimensión social de la fe es elemento  nuclear de la evangelización  Por eso nos urge hacer  lectura  cristiana de la REFORMA LABORAL aprobada por el Gobierno español hace pocos días en un decreto ley.
Es importante que los criterios cristianos de la Doctrina Social de la Iglesia formen parte de nuestro juicio, por encima de las ideologías económicas  o políticas que todos tengamos .Esta responsabilidad le corresponde a toda la Iglesia,pastores consagrados y laicos, para poder llevar a cabo su tarea de fermento en el mundo. A cada uno según su vocación específica.
Por eso esta  Delegación Diocesana de Pastora del Trabajo os adjunta un documento: el “COMUNICADO ANTE LA NUEVA REFORMAL ABORAL” elaborado por la HOAC y la JOC, movimientos apostólicos de Acción Católica, porque puede ayudar analizar un hecho social que cae dentro de la dimensión social de la fe.
Con la intención de poder hacer un servicio pastoral un saludo en Cristo Jesús.
Juan Fernández de la Cueva.
Delegado de Pastoral Diocesana del Trabajo.
http: // dpt.archimadrid.es
Y este es el documento conjunto de la HOAC y la JOC que Rouco no quería que se difundiese en las parroquias de Madrid este domingo pasado:

COMUNICADO ANTE LA NUEVA REFORMA LABORAL

La Juventud Obrera Cristiana (JOC) y la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), como parte de la Iglesia en el mundo obrero y del trabajo, ofrecemos esta reflexión ante la aprobación por el Consejo de Ministros de una nueva reforma laboral.
Nos encontramos con la 16ª reforma del mercado de trabajo en democracia. Hasta ahora las sucesivas reformas laborales llevadas a cabo por los gobiernos, de uno u otro signo político, bajo el pretexto de modernizar y flexibilizar dicho mercado laboral, han transformando la concepción y función del trabajo asalariado en nuestra sociedad y están socavando los derechos de las personas trabajadoras y de sus familias.
Estas reformas siempre se han presentado como una necesidad para combatir el desempleo, pero sólo han conseguido:
-        incrementar el empleo temporal, especialmente para los jóvenes;
-        diversificar las modalidades de contratación a la carta;
-        abaratar el coste del despido;
-        reducir el crecimiento de los salarios;
-        devaluar lo público (servicios sociales, educación y sanidad).
En definitiva, han profundizado en el trabajo precario y en el empobrecimiento de las familias trabajadoras. Un ejemplo lo tenemos en los años de crecimiento económico anteriores a la actual crisis: aún creándose riqueza y empleo, estos no sirvieron para disminuir la pobreza en nuestro país.
Ninguna reforma ha estado orientada hacia la expansión de un empleo decente como Benedicto XVI reclama en la encíclica Caritas in veritate. Los derechos que emanan de un trabajo a la altura del ser humano no pueden estar subordinados a las exigencias económicas. Es la economía la que debe orientarse a las necesidades de las personas y de sus familias; es el ser humano el centro de la actividad económica y laboral. El respeto a la dignidad del trabajo, vinculado a la dignidad de la persona, es y debe ser el criterio central de una economía orientada por “una ética amiga de la persona”. (Benedicto XVI, Caritas in veritate, 45)
Esta nueva reforma es otra agresión al trabajo humano como principio de vida. Creemos que una reforma laboral que pretende ser completa y marcar un antes y un después en las relaciones laborales, no puede hacerse sin el suficiente consenso social entre las personas trabajadoras y el colectivo empresarial. Y tendría, además, que responder a las necesidades de las familias trabajadoras y no a las exigencias impuestas por los mercados financieros, las grandes empresas, las instituciones comunitarias y los organismos económicos internacionales.
Esta reforma laboral es una vuelta de tuerca más para flexibilizar el mercado de trabajo:
- Quiebra el derecho constitucional a la negociación colectiva y a la capacidad organizativa de los trabajadores –no existe negociación real de los trabajadores en el ámbito de la empresa cuando el 95% del tejido productivo español está compuesto por empresas de menos de 50 trabajadores. Este Real Decreto contempla la fractura de la cohesión social al habilitar la “caducidad” de los convenios colectivos desincentivando cualquier negociación entre las partes.
- Facilita y abarata la expulsión del mercado de trabajo: quita trabas al despido por causas económicas; rebaja la indemnización del improcedente (pasando a 33 días por año trabajado, con un máximo de 24 mensualidades) y elimina la autorización administrativa para poder llevar a cabo los expedientes de regulación de empleo. Los contratos indefinidos con esta nueva regulación tampoco tendrán, como los temporales, condición de estabilidad.
-   Abre el camino para ajustar los salarios a la productividad. Con esta reforma, los salarios de los trabajadores más débiles van a depender de la voluntad unilateral del empresario.
-  Dificulta, cuando no impide o precariza, el empleo juvenil. Más del 80% del empleo destruido por la crisis corresponde a empleo juvenil. El nuevo contrato de trabajo indefinido, especialmente para jóvenes (también para desempleados de larga duración), dirigido a las empresas de menos de 50 trabajadores, se puede convertir, más que indefinido, en un contrato temporal sin causa justificada. Estas nuevas modalidades de contratación y regulación ponen en serio peligro, aún más, la estabilidad presente y futura de la mayor parte de la juventud.
No compartimos la individualización de las relaciones laborales que propone esta reforma.Recordamos a nuestros gobernantes que el trabajo es una experiencia comunitaria y que una de las funciones de la empresa, según la Doctrina Social de la Iglesia, es favorecer la comunitariedad. Todo lo que suponga la individualización, dar prioridad a los intereses personales frente a los colectivos, significa romper la vocación a la comunión del ser humano
No es lícito eliminar derechos y protección de las personas trabajadoras con el argumento de combatir el desempleo y de reducir la temporalidad, cuando han sido las políticas económicas de los últimos gobiernos las que han provocado que haya un tejido productivo tan débil y un empleo tan precario.
No podemos seguir flexibilizando  las relaciones laborales sin garantizar la seguridad de una vida digna para las personas trabajadoras y sus familias. Y esta reforma se lleva a cabo en un contexto de quiebra del Estado de Bienestar, de reducción del Sector Público y de recortes de los servicios y prestaciones sociales sin precedentes.
Esta reforma rompe el débil equilibrio conquistado históricamente entre capital-trabajo, alejándose del principio siempre defendido por la Iglesia de la prioridad del trabajo frente al capital. Además, supone un nuevo golpe al Derecho Laboral limitando su capacidad de frenar la creciente mercantilización y “cosificación” del trabajo humano. Consideramos que este gobierno ha aprovechado el estado de quietud y miedo de la mayor parte de la ciudadanía, para eliminar viejas conquistas laborales y aspiraciones conseguidas tras muchas luchas de tantas personas a lo largo de la historia.
Los retos actuales que atraviesa la economía española requieren medidas políticas concertadas en el ámbito internacional que subordinen la economía financiera a la economía productiva. Es preciso, como ha pedido insistentemente Benedicto XVI y el Pontificio Consejo Justicia y Paz, una reforma del sistema financiero internacional. Esta reforma supondría avanzar en justicia social y comunión de bienes, redistribuyendo efectivamente la riqueza existente; controlar la economía especulativa y frenar el desmedido afán de lucro, en lugar de eliminar derechos. Este es el camino que puede generar riqueza orientada a la creación de empleo decente y con derechos, y a disminuir la pobreza.
Como Iglesia en el mundo obrero, en las actuales circunstancias, pedimos a las autoridades políticas, a los agentes sociales y económicos, al conjunto de los trabajadores y de la sociedad, y especialmente a los cristianos y cristianas, que caminemos juntos, con la intención de eliminar las causas que han generado esta crisis económica y, al mismo tiempo, superemos las estructuras económicas y sociales injustas que tanto sufrimiento, deshumanización y pobreza están provocando a las personas.
También instamos a los partidos políticos a corregir y reorientar, en el proceso parlamentrario, esta reforma laboral poniendo en el centro de la misma el trabajo decente y con derechos y, al mismo tiempo, animamos a participar en las iniciativas y movilizaciones que se convoquen por parte de las organizaciones eclesiales, sociales y sindicales que ayuden a tomar conciencia y revertir esta situación tan lesiva para las personas trabajadoras y sus familias.
Madrid, 16 de febrero de 2012