FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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jueves, 16 de mayo de 2013

Francisco, el obispo de Roma

CastilloMucha gente se sigue preguntando si el papa Francisco va a ser el hombre que imprima un cambio, profundo y de consecuencias decisivas, en la Iglesia. Yo estoy convencido de que ese cambio no es que se va a producir, sino que ya se ha efectuado. Antes de empezar a cambiar los cargos de la Curia, por ejemplo, es más importante empezar a cambiar la teología del papado. Y eso, por más que muchos no hayan ni caído en la cuenta de ello, ya se ha hecho.
El nuevo papa, Francisco, ya lo hizo desde el momento en que apareció, una vez elegido Sumo Pontífice, en la logia de la basílica de San Pedro. Pero, como recuerda todo el mundo, desde su primera aparición en público, no se presentó como “papa”, sino como “obispo de Roma”. Y hasta, casi de forma provocativa, no se presentó bendiciendo al pueblo, sino pidiendo, como “obispo de Roma”, la bendición de sus diocesanos para él. No empezó como “papa”, sino como “obispo”. Y no empezó bendiciendo, sino pidiendo ser bendecido por el pueblo.
No estoy hablando de gestos sin importancia. Y, menos aún, de innovaciones superficiales, para llamar la atención o – lo que sería peor – para obtener las ventajas casi infantiles que proporciona el populismo barato de no pocos líderes populistas. Nada más lejos de toda esa quincalla estúpida que vienen usando los mediocres. Lo que ha ocurrido en la Iglesia, con los gestos iniciales del nuevo papa, tiene una importancia teológica que muchos no imaginan.
Me explico. Es sabido que el título de “Papa” empezó a quedar definitivamente reservado al obispo de Roma, con algunas excepciones,  a partir de la segunda mitad del siglo VII (Hinschius, KR, I, 1869, 207; P. De Labriolle, “Bull. Du Cange, 4, 65-75; F. Heiler, Alt. Aut. 261-263; Y. Congar, L’eccl. Du Haut Moyen-Age, 202). Es decir, durante más de quinientos años – los primeros 500 años de su historia – el papado no existió, tal y como ahora se le conoce. En aquellos siglos, existía el obispo de Roma. Y en paz. Además, aquella Iglesia era tan verdadera Iglesia como la actual.
Pero había algo más importante. Al menos desde el siglo V, el famoso texto de Mt 16, 13-19 (“Tú eres Pedro y sobre esta piedra…”) se leía como el evangelio propio de la misa para la ordenación de los obispos (A. Dold). Es más, en un texto, que se citó ampliamente durante toda la Edad Media, san Isidoro de Sevilla mostraba a los apóstoles recibiendo con el poder de “atar y desatar”, el mismo “honor” y la misma “potestas” que Pedro (“De Eccl. Off. II, 5, 5). Eran los términos que se venían utilizando desde San Cipriano de Cartago, a mediados del s. III. La convicción de fondo, que subyacía a este lenguaje, es que los obispos recibían el mismo poder que el obispo de Roma. Y todos, unidos a su cabeza (el obispo de Roma), gobernaban la Iglesia universal.
Por esto, entre otras razones, se comprende el rechazo tajante que  uno de los papas más importantes que ha tenido la Iglesia, san Gregorio Magno (s. VI), manifestó contra el título de “papa universal”. Este asunto capital ha sido objeto de estudio de uno de los más documentados historiadores de la Iglesia que conocemos, el profesor Manuel Sotomayor, que, en un estudio, publicado en la “Miscellanea Historiae Pontificiae” (1983), demostró, con una documentación exhaustiva, cómo san Gregorio Magno insistió en que el título de “papa universal” es una  expresión “altanera”, “soberbia”, “vanidosa”, “nefanda”, “supersticiosa”, “criminal”, “sacrílega”, “blasfema”, “propia del Anticristo”, “perversa”, “estúpida”, “temeraria”…., “contraria al Evangelio”, “contraria a Dios”.  El motivo clave, que aduce siempre Gragorio I, para tomar esta posición tan opuesta a la utilización de esa expresión es tan clara como fuerte es siempre el mismo. Para san Gregorio Magno, si cualquier obispo (aunque sea el de Roma) se apropia el título de “universal”, por eso mismo todos los demás obispos dejan de ser tales; el episcopado entero, de derecho divino, queda aniquilado (M. Sotomayor, o. c., p. 67).
¿Pierde el papado, si seguimos por este camino, poder o excelencia? Todo lo contrario. Un papa que aparece en la fachada de San Pedro, con este coraje, esta libertad y esta humildad, no pierde nada. Lo que hace simplemente es recuperar, para la Iglesia, aquella fuerza de atracción que tuvo en sus orígenes. Y que le dio la vuelta a la historia de Europa. Justamente lo que ahora mismo más necesitamos. Por muy sombría que sea la crisis, estamos viviendo un momento capital de esperanza.

Indignados, la lucha continúa

Atrio

esther-VivasPúblico, 15-05-2013
“No somos mercancía en manos de políticos y banqueros” fue la consigna que abrió las manifestaciones del 15 de mayo del 2011 en muchas ciudades del Estado español y que dieron lugar al movimiento del 15M. Un grito de indignación contra aquellos que venden nuestros derechos al mejor postor. Hoy, dos años después, un nuevo eslogan, de la mano de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), se impone: “Si se puede”. Hemos pasado de la indignación a la toma de conciencia del poder del nosotros.
El mayor logro de este movimiento de la indignación colectiva ha sido el de cambiar la percepción del mundo que nos imponen. En el teatro de la vida, se han encendido de golpe las luces que anuncian el fin de la función. La fiesta se ha terminado. Y entre atónitos y ofuscados observamos que somos víctimas de un saqueo a gran escala. Ya no son los mismos de siempre quienes gritan contra el capital. Ahora, son muchos los que se sienten robados por el expolio colectivo que significa la crisis.
Tomar conciencia de que “no es una crisis es una estafa” es el primer paso para cambiar las cosas. Como decía el filósofo francés Daniel Bensaïd: “La indignación es un comienzo. Una manera de levantarse y ponerse en marcha. Uno se indigna, se subleva, y después ya ve”. Y, dos años después, vemos más robo, más saqueo y más pillaje. Vemos cómo se sigue rescatando a la banca, mientras se nos hunde en la miseria. Vemos a ricos más ricos y a pobres más pobres. Y nos damos cuenta de que la respuesta pasa por solucionarlo nosotros.
La PAH ha sido el máximo exponente de este cambio de percepción de los de abajo. Frente al desamparo gubernamental y la impunidad de la banca, auto-organización y desobediencia. Huérfanos de victorias, la PAH ha significado esperanza para quienes sufren el drama de los desahucios e inspiración para los que luchan. Desalojos parados, ILP en el Congreso, escraches, “obra social”… son pequeñas grandes victorias que demuestran que pelear sirve. Imprescindibles cuando estamos hambrientos de triunfos, ante un malestar creciente, pero, incapaz de frenar unos ajustes sinfín.
El 15M ha mutado en innumerables frentes contra la crisis. Se ha transformado en un mar de mareas de infinitos colores. Quienes ocuparon plazas, actualmente, ocupan viviendas vacías, bancos, universidades, hospitales. Desobedecen, no queda otra. Y la PAH ha crecido gracias a muchos activistas que salieron por vez primera a la calle un 15 de mayo, o volvieron a ella tras largos años de letargo. Y una vez las asambleas de barrio fueron menguando, la PAH se convirtió en un referente de lucha, como también las mareas en sanidad, educación, cultura y cada vez en más ámbitos. Ante la tragedia de los desahucios, soluciones reales. Ante la realidad de los recortes, resistencias concretas.
Pero el 15M, también, ha dado lugar a multitud de iniciativas a pequeña escala: huertos urbanos, redes de intercambio, grupos y cooperativas de consumo ecológico, ateneos populares, que señalan que otro mundo no sólo es imprescindible sino posible. El movimiento de los indignados ha creado espacios de encuentro, de ayuda mutua, redes de resistencia… Y nos ha enseñado a empezar a cambiar el mundo aquí y ahora, no sólo en los discursos, sino, sobre todo, en las prácticas.
Sin embargo, la crisis social y económica se ha profundizado. La ofensiva del capital por acabar con nuestros derechos ha ido a más. La pobreza, el hambre, el paro, los desahucios… son una realidad que afecta cada vez a un mayor número de personas. La crisis se extiende como una mancha de aceite, mientras los mismos de siempre continúan haciendo negocio con el dolor de los otros. Los grandes empresarios y la banca se frotan las manos ávidos de más tijeras y recortes, entretanto los políticos de turno les allanan el camino, y se colman, de paso, los bolsillos. La indignación y la desobediencia no ceden, pero son insuficientes para detener la tromba de ajustes, y sufrimiento. La resistencia a la crisis remontó hace dos años desde muy abajo y tras décadas de derrotas.
Al mismo tiempo, asistimos a una crisis política y de régimen, impensable poco tiempo atrás. El bipartidismo que gobernaba el país se hace, afortunadamente, añicos. Y mientras el PSOE se hunde incapaz de levantar cabeza, el PP sufre la erosión del gobierno y de la crisis. A la monarquía, intocable entre los intocables, se le pierde todo el respeto y el rey se convierte en el hazmerreír de la calle. Y a pesar de la injusticia de la justicia, que en palabras del fiscal general del Estado Eduardo Torres-Dulce, se “congratula” de la suspensión de la imputación de la infanta Cristina por el caso Nóos, el pueblo ya los ha juzgado.
En Catalunya, a golpe de sentencia del Tribunal Constitucional aumentan las aspiraciones soberanistas, y el corsé de la Constitución se vuelve insoportable. El españolismo más rancio insta a la “unidad del reino”, y la caverna a la “una, grande y libre”. Vuelven los ruidos de sables. Y un general en la reserva, Juan Antonio Chicharro, justificaba, a principios de año, una intervención militar en Catalunya ante una posible ruptura con el Estado. En sus palabras, “la patria es más importante que la democracia”. Asimismo, la Asociación de Militares Españoles, a finales del 2012, instaba a declarar “el estado de guerra, el estado de excepción o el estado de sitio” en Catalunya, “en caso de fractura o separatismo”. Visto lo visto, Franco no ha muerto.
Y, mientras, quienes mandan corren a criminalizar y a reprimir a los que luchan, muestra de la desesperación y el miedo de un poder al que se le mueven los cimientos. Frente a la imposibilidad de aplicar los recortes por las buenas, se opta por imponerlos a las malas. Detenciones preventivas, balas de goma, páginas web para delatar a manifestantes, endurecimiento del Código Penal, sanciones administrativas y mucho más. La represión y la violencia de Estado es un síntoma claro del temor de los de arriba. Su mundo se tambalea, pero sus cimientos, muy a nuestro pesar, continúan fuertes.
La necesidad de la política se hace evidente. Y los tiempos de Toni Negri y John Holloway, de “cambiar el mundo sin tomar el poder”, caen lejos. Hoy se constata, amargamente, cómo el poder nos afecta, la Ley Hipotecaria nos echa de casa y la reforma laboral nos deja sin empleo. Hay que aprender del que “se vayan todos” en Argentina, el 2002, y cómo luego volvieron los mismos de siempre, con la familia Kirchner al completo. O ahora en Islandia, cómo después de una revuelta social y de una nueva constitución ciudadana, la socialdemocracia y los verdes traicionaron las aspiraciones emancipatorias de la gente y volvió la derecha. Si no somos capaces de construir, entre todos, un nuevo instrumento político y social por y para los de abajo, respetando la autonomía del movimiento y sin olvidar la centralidad de la calle, continuaremos siendo “mercancía en manos de políticos y banqueros”. El debate sobre la perspectiva política de cambio está siendo, actualmente, más discutida que nunca en organizaciones, movimientos y activistas sociales. Buena noticia.
Hace dos años decíamos que el 15M era sólo el principio. Y así es. La lucha continúa.

En busca de silencio

ArregiHace unos meses, los franciscanos de Washington abrieron allí un “Albergue para ermitaños de la ciudad”, una casa de retiro sin tinte confesional ni religioso, para gente que simplemente busca silencio. No una mera ausencia de ruidos, sino el silencio interior en el silencio exterior, la serenidad del espíritu en la serenidad del espacio, la paz del corazón en la paz del lugar.
El inconveniente es que cuesta 70 $ al día (unos 50 €), una suma considerable para los tiempos de crisis que corren también por allí. El caso es que la casa –como otras muchas de este estilo en Estados Unidos– está permanentemente solicitada.
Y en lo que a pagar se refiere, el caso es que también la falta de silencio la pagamos, y bien caro, en forma de diversas dolencias físicas, psíquicas y espirituales. De todos modos, 70 dólares por día para estar en silencio… es para pensárselo dos veces. ¿No habrá manera de encontrar el anhelado silencio algo más barato? Pues sí. Está al alcance de todos.
Y pienso que el silencio es un asunto de alcance social, como el aire que respiramos o el agua que bebemos, y que en ello nos jugamos en parte nuestro bienestar personal y colectivo. Yo desearía que nuestros pueblos y ciudades dispusieran de albergues de silencio bien cuidados y atendidos, al igual que disponen de cines, centros culturales y polideportivos, o de escuelas y jardines. ¿Es un desatino?
¿Qué eran en otros tiempos todavía recientes nuestras iglesias sino espacios de calma y de aliento? (O debían haberlo sido, pues la pobre gente salía con frecuencia de las iglesias con más congoja y angustia que a la entrada). Ahora que muchas iglesias se vacían y se cierran, no estaría mal que algunas de ellas se transformaran en espacios laicos de silencio y de paz. He dicho “laicos”, pero ¿qué hay de más sagrado?
El ruido nos asfixia. Y no hablo en primer lugar del agobiante fragor del tráfico que nos envuelve, que también. Pero hay ruidos peores: libros, tertulias, anuncios, mensajes, móviles, iPhones, iPads… acaban siendo más atronadores que el tráfico más atronador. Y el peor de los ruidos, con mucho, es el más callado, el que todos llevamos dentro. Este torbellino incesante de nuestra mente. Esta extenuante baraúnda de nuestros pensamientos, que nos tiene en permanente estado de dispersión y desazón, de pesar del pasado, de miedo del futuro, de agotador empeño de ser lo que no somos y tener lo que no tenemos.
No podemos vivir así. Necesitamos espacios de silencio externo, y mucho más aun espacios y tiempos de silencio interior. El silencio y la paz exteriores son muy beneficiosos, pero no garantizan nada por sí mismos, pues los ruidos más perniciosos los llevamos dentro. “Hay personas que guardan silencio, pero su corazón no cesa de condenar a los demás”, enseñó un monje cristiano de los primeros siglos, y nos interpela a los que, aparentemente guardamos más silencio. No guardamos silencio si no vivimos en paz.
Busca más adentro la paz y el silencio. Dedica a ello 20 minutos al día por lo menos. Siéntate, siéntete, respira. Respira sin hinchar el pecho, llenando tus pulmones de modo que empujen el abdomen hacia abajo, cuanto más abajo posible. Estate así, inspirando, espirando, en silencio. En el silencio hay Paz, todo está en paz. Estate en paz. Deja que tus miedos, rencores, deseos se disuelvan y desvanezcan poco a poco, y que no te importe si persisten ahí. Está en tu mano. Pon disciplina y empeño, pero en paz, como el agua, sin “empeño”.
En todo lugar podrás hallar un albergue de silencio: en una iglesia o junto al mar, en el monte, en el salón de tu casa, en medio de una plaza, en el coche, en el trabajo. Es tan beneficioso, y tan barato…

miércoles, 15 de mayo de 2013

Constitucionalismo ecológico en América Latina Leonardo Boff, teólogo/filósofo

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Las constituciones modernas se fundan sobre el contrato social de cuño antropocéntrico. No incluyen el contrato natural que es el acuerdo y la reciprocidad que deben existir entre los seres humanos y la Tierra viva que nos da todo y a la que nosotros en retribución cuidamos y preservamos. En razón de eso sería natural reconocer que ella y los seres que la componen son portadores de derechos. Los contractualistas clásicos como Kant y Hobbes restringían, sin embargo, la ética y el derecho solo a las relaciones entre los humanos. Solamente se admitían obligaciones humanas para con los demás seres, especialmente los animales, en el sentido de no destruirlos o someterlos a sufrimientos y crueldades innecesarias.
No considerar que cada ser posee un valor intrínseco, independiente de su uso humano, uso racional, y que es portador del derecho de existir dentro del mismo habitat comun, el planeta Tierra, abrió el camino a que la naturaleza fuese tratada como mero objeto a ser explotado sin ninguna otra consideración, en algunos casos hasta su agotamiento. Sin embargo, cupo a América Latina, como lo mostró un notable criminalista y juez de la corte suprema de la Argentina, Eugenio Raúl Zaffaroni (La Pachamama y el Humano, Ediciones Colihue 2012) desarrollar un pensamiento constitucionalista de naturaleza ecológica en el cual la Tierra y todos los seres de la naturaleza, particularmente los vivos y los animales son titulares de derechos. Estos deben ser incluidos en las constituciones modernas que han abandonado el arraigado antropocentrismo y el paradigma del dominus, del ser humano como señor y dominador de la naturaleza y de la Tierra.
Los nuevos constitucionalistas latinoamericanos unen dos corrientes: una de ellas, la más ancestral, la de los pueblos originarios, para los cuales la Tierra (Pacha) es madre (Mama),de ahí el nombre de Pachamama, y titular de derechos porque esta viva y nos da todo lo que necesitamos y, finalmente, porque somos parte de ella y pertenecemos a ella, asi como los animales, los bosques, las selvas, las aguas, las montañas y los paisajes. Todos merecen existir y convivir con nosotros formando la gran democracia comunitaria y cósmica.
Ensamblan esta tradicion ancestral, eficaz, de la cultura andina,que va de la Patagonia a América Central,a la nueva comprension derivada de la cosmología contemporanea, de la biología genética y molecular, de la teoría de los sistemas,que entiende la Tierra como un superorganismo vivo que se autoregula (autopoiesis de Maturana-Varela y Capra) con vistas a mantener siempre la vida y la capacidad de reproducirla y hacerla coevolucionar. Esta Tierra, denominada Gaia, engloba a todos los seres y genera y sustenta la tela de la vida en su inconmensurable biodiversidad. Ella, como Madre generosa, debe ser respetada, reconocida en sus virtualidades y en sus límites y por eso acogida como sujeto de derechos -la dignitas Terrae- base para posibilitar y sustentar todos los demas derechos personales y sociales.
Dos países latinoamericanos, Ecuador y Bolivia, han fundado un verdadero constitucionalismo ecológico; en eso estan por delante de cualquier otro país “desarrollado”.
La Constitucion de Montecristi de la República de Ecuador de 2008 dice explícitamente en su preambulo: “Celebramos la naturaleza, la Pacha Mama, de la cual somos parte y que es vital para nuestra existencia”. Enseguida enfatiza que la República se propone construir “una nueva forma de convivencia ciudadana, en diversidad y en armonia con la naturaleza, para alcanzar el *bien vivir*, o *sumac kawsay* (el vivir pleno). En el articulo 71º del capítulo VII dispone: ”la naturaleza o la Pachamama, donde se reproduce y se realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia, el mantenimiento) y regeneracion de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos; toda persona, comunidad, pueblo o nacionalidad podrá exigir de la autoridad pública el cumplimiento de los derechos de la naturaleza… el Estado incentivará a las personas naturales y jurídicas, y a los colectivos, para que protejan la naturaleza y promoverá el respeto a todos los elementos que forman un ecosistema”.
Son cjava-scriptdoras las palabras del preambulo de la Constitución Política del Estado boliviano, aprobada en 2009: ”Cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a Dios, refundamos Bolivia”. El artículo 33º prescribe: ”las personas tienen derecho a un medio ambiente saludable, protegido y equilibrado. El ejercicio de este derecho debe permitir a los individuos y a las colectividades de las presentes y futuras generaciones, incluidos otros seres vivos,desarrollarse de manera normal y permanente”. El articulo 34º dispone: ”cualquier persona, a título individual o en representación de una colectividad, está facultada a ejercer acciones legales en defensa del medio ambiente”.
Aquí tenemos un verdadero constitucionalismo ecológico que ha ganado cuerpo y letra en las respectivas Constituciones. Tales visiones son anticipatorias de lo que debera ser en todas las constituciones futuras de la humanidad. Solo con tal mente y disposición garantizaremos un destino feliz en este planeta.
Traducción de María José Gavito

Ley, ciencia y conciencia ante el aborto Juan Masiá Clavel, jesuita, profesor de Bioética de la Universidad católica Sophia, de Tokio

LA CUARTA PÁGINA
Un diputado creyente podrá mantener su convicción en favor de la vida naciente y apoyar una legislación que despenalice en determinados supuestos las opciones autónomas de la madre para interrumpir su embarazo
El tema del aborto sale de nuevo a primer plano en el debate político y suscita reacciones a favor y en contra, a menudo exageradas por los dos extremos del espectro. Me gustaría terciar en las discusiones; no para apoyar una postura frente a otra, sino para aportar un granito de arena a la tarea de deshacer malentendidos.
Por ejemplo, distinguir las perspectivas de lo legal, lo científico y lo moral, como hacemos elementalmente en clase de ética. Reconozco que enviar a la redacción unos apuntes de clase no captará el interés, porque no da titulares; pero percibo la necesidad de intentarlo y tratar de aclarar confusiones.
Concretamente, cuando publiqué Aborto y vida naciente con malformaciones (EL PAÍS, 2 de agosto de 2012), recibí epistolarmente dos reacciones —educadas, pero fuertes— de disentimiento, aunque por razones paradójicamente distintas. La primera interpretó mi ensayo como apología del aborto. A la segunda le produjo la impresión de un apoyo sutil a la modificación de la ley. Para una, proabortista; para otra, antifeminista. Ni lo uno ni lo otro entraba en mi propósito. El caso es que persistía la confusión. ¿Por deficiencia de mi expresión, por el color de gafas de la lectura, o por ambas causas? En cualquier caso, hoy quisiera invitar a la relectura de estos sencillos apuntes que la crítica amable me animó a reescribir.
» No confundir límites legales con fases del proceso biológico
Si una ley regula, como límite para la experimentación con preembriones (aún no implantados en el útero), 14 días tras la fecundación, no pretende definir científicamente el comienzo de una vida humana individual a partir del día siguiente; solo estima que, para proteger los bienes jurídicos en cuestión, conviene fijar un límite. Si una ley permite el aborto hasta la semana 14ª, tampoco pretende definir científicamente el comienzo de una nueva vida, ni justificar moralmente esas interrupciones del embarazo; delimita legalmente un área protectora de los bie+nes jurídicos en cuestión. La ley trata puntualmente lo que es científicamente un proceso continuo; pero no sanciona moralmente la cuestión.
» No confundir despenalización legal con justificación moral
Si una legislación despenalizadora del aborto en determinados supuestos pretende, entre otras cosas, evitar abortos clandestinos, eso no significa justificar moralmente esas interrupciones. No hay responsabilidad ante la ley, sino ante la conciencia. Ni las leyes penalizan cuanto está mal, ni la despenalización de algo lo sanciona como bueno. No constituir delito no significa estar moralmente justificado. Ni que algo esté moralmente mal justifica tipificarlo como delito. Defendiendo la vida y evitando fomentar abortos, se puede asentir a ciertas despenalizaciones, para evitar abortos clandestinos o la estigmatización social de abortantes.
» No entender la embriología de modo mecanicista
La concepción no es un momento mecánico (conectar un enchufe), sino un proceso vital (formarse y crecer un viviente): más de 20 horas para la fecundación y dos semanas hasta completarse la anidación del preembrión. Es cierto que no se puede considerar al feto mera parte del cuerpo materno, ni realidad parásita. Pero la interacción embrio-materna de la tercera a la octava semana es decisiva para la constitución de la vida naciente: a medida que se aproxima el tercer mes del embarazo aumenta la exigencia de ayudarle para llegar a término. Las circunstancias excepcionales deberán ser sopesadas seriamente; tendrán menos peso al aproximarse el umbral de la novena semana de gestación. En vez de hablar de protección de la vida en general, tendremos presente la distinción entre materia viva de la especie humana (el blastocisto antes de la anidación) y una vida humana individual (el feto, más allá de la octava semana).
» No confundir la interrupción del embarazo por malformaciones y la discriminación de personas discapacitadas
Es ambiguo hablar de malformaciones en general, equiparando casos, desde un simple estrechamiento del conducto esofágico en un síndrome de Down hasta una anencefalia. Tampoco es coherente penalizar la interrupción del embarazo en supuestos seriamente graves, a la vez que se recorta el apoyo con la ley de dependencia a la crianza, sanidad y educación de esa vida discapacitada. Ni se puede lanzar la acusación de antivida a quienes optaron dolorosamente por un mal menor en situación de conflicto, ni es necesariamente provida la postura que impone por motivaciones ideológicas la opción contraria.
Reiterando lo expresado en el citado artículo: un feto anencefálico carece del mínimo neurológico-estructural como soporte para formar una persona, desde respirar autónomamente hasta capacitarse para actos estrictamente humanos. Si hay razones para no interrumpir su alumbramiento, no será por considerarlo realidad humana personal. Su aborto no es comparable a matar un ser humano. Un feto con una malformación incompatible con la vida extrauterina (por ejemplo, agenesia renal irremediable) tampoco sobrevivirá.
En cambio, es delicado el caso de fetos con patología grave incurable, solo con solución paliativa. El doctor Francesc Abel, con doble perspectiva de obstetra y teólogo moral, concluía: “Ante tal diagnóstico prenatal, muchos progenitores solicitan interrumpir la gestación, acogiéndose al tercer supuesto de la ley… Aunque objetivamente cueste asentir, debemos respetar a quienes se encuentran en esta situación y sus decisiones” (Diagnóstico prenatal, Instituto Borja de Bioética, 2001, 3-26). Evitando discriminar por discapacidad, la sociedad deberá fomentar el apoyo a la dependencia en todas las fases de la vida. Sin hacerlo, no tendría credibilidad el legislador que intentase suprimir dicho tercer supuesto.

» No mezclar sin matices las perspectivas jurídicas, morales y religiosas
Hay que distinguir los planos jurídico, ético y religioso. El fiscal imputa delitos y solicita penalizaciones. La conciencia moral acusa en el foro interno, provocando remordimiento por el mal moral, aunque no constituya delito. La conciencia religiosa interpela para reconocer el mal y creer en el perdón. Pero hay creyentes con una idea equivocada de pecado como delito; hay también instancias eclesiásticas que confunden pecado con delito y perturban la autonomía de las legislaturas, imponiendo a la sociedad una idea de delito como pecado. Tomás de Aquino precisaba: ni todo lo moralmente reprobable es delictivo, ni la despenalización implica un juicio moral positivo.
Un diputado/a creyente podrá mantener su convicción en favor de la vida naciente y, a la vez, apoyar una legislación que despenalice en determinados supuestos las opciones autónomas de la madre acerca de la interrupción de su embarazo. Este diputado/a, moralmente responsable y religiosamente creyente, puede mantener la convicción de que no es justificable (ni por ética ni por fe) una determinada interrupción del embarazo y actuar en su vida de acuerdo con dicha convicción. Pero, al mismo tiempo, puede apoyar una ley que no penaliza el aborto en determinados supuestos. Este diputado/a no confunde el ámbito de lo penal con el de lo moral y lo religioso; así mismo, su obispo no le impondrá en nombre de la moral o la religión lo que debe votar. La cúpula jerárquica de la Iglesia española ha incurrido a menudo en los años recientes en esta equivocación, empeorándola al no tener en cuenta las distinciones entre ley y conciencia, o entre delito y pecado. El derecho de las asociaciones religiosas a proponer su parecer con libertad de expresión debe distinguirse de la imposición que no respeta la laicidad del Estado.
En el episodio evangélico de un adulterio denunciado (Juan, 8), la acusación pretendía lapidar a muerte a una mujer, tratando el pecado como delito. Jesús no la condena, ni la justifica a la ligera. La despide deseándole que no vuelva a encontrarse en semejante situación. Ni condenación ni complicidad, sino comprensión y misericordia. Rechazo al mal y acogida a quien, al cometerlo, se convierte en su propia víctima. Como decía Juan Pablo II, en cada aborto hay dos víctimas: el feto y la madre. Jesús enseñó y practicó el criterio del profeta Oseas: “Compasión quiero, más que sacrificios” (Oseas 6,6; Mateo 9, 13 y 12, 7).
El País 13 mayo, 2013

martes, 14 de mayo de 2013

Barakaldo: Óscar González, profesor de nuestro centro, pronuncia una conferencia en Bélgica

Eben-EmaelOscar Gonzalez, gure ikastetxeko irakasle eta batxilergoko koordinatzailea, Bigarren Mundu Gerraren gaineko hainbat libururen eta artikuluen egilea da, ‘Fallschirmjäger’, ‘Luftwaffe’-ren paraxutista taldean, batez ere, espezialista. Duela gutxi hitzaldia eman du Bruselako Unibertsitate Librean.
Óscar González López (profesor y coordinador de bachillerato en nuestro colegio) y Thomas Steinke son coautores de un libro titulado “El Ataque Silencioso” (Der Stille Angriff). Este libro trata sobre el ataque alemán a la línea defensiva belga, en 1940, durante la Segunda Guerra Mundial.
Recientemente y organizadas por la Universidad Libre de Bruselas y por el Ministerio de Defensa belga, se han celebrado en Eben Emael-Lieja unas Jornadas de Historia centradas en el impacto de la Segunda Guerra Mundial en Bélgica.
En el seno de estas Jornadas, el 23 de abril, Óscar González y Thomas Steinke pronunciaron una conferencia basada en el tema de su libro.
Las jornadas se clausuraron con la inauguración de una nueva sala en el museo del Fuerte Eben Emael. Según indicaron los organizadores, ello había sido posible gracias a la contribución de los historiadores Luc de Vos, Joost Vaesen, Óscar González, Thomas Steinke y Jo Fiévez.
Óscar González se ha especializado en las actividades del cuerpo de paracaidistas de la Luftwaffe (Fallschirmjäger) y, solo o en colaboración, es autor de varios libros y artículos sobre la Segunda Guerra Mundial.
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Insultos y delito del gobierno Jaime Richart

Hay varias maneras de insultar a otra persona según el nivel social, la cultura y la “dignidad” oficial o social del ofensor y del ofendido. Y varias de considerar la ofensa. Es más, a partir de cierto nivel de inteligencia el insulto ofende más al insultador que al insultado. Pues eso es lo que ocurre con ese pelotón de articulistas y tertulianos, periodistas o no, cuya única habilidad dialéctica o escribidora consiste en juntar frases y adjetivos denigratorios a diestro y siniestro contra quienes se quejan o protestan de tanto abuso.
Y también asunto que concierne al gobierno, pues el mayor insulto que un político o un gobernante puede hacer a la ciudadanía es desdeñar o infravalorar la inteligencia de ésta con declaraciones absurdas o políticas que implican grandes ventajas para pocos que ocasionan graves perjuicios a muchos…
Y varias maneras de cometer homicidio y genocidio (ya que estos prebostes califican fácilmente de “asesinato” el aborto sin distinciones). Pues no sólo hay crimen y genocidio en el horror de matar a los componentes de una etnia, raza o colectividad: basta la inasistencia dolosa a los sectores de la sociedad que precisan de asistencia para vivir. Así es cómo este gobierno incurre en delito de omisión del deber de socorro al ser causa de la causa en la cadena de obligados a prestárselo a miles de ciudadanos necesitados inexcusablemente de asistencia médica.
Los discapacitados españoles han dejado de percibir ayuda. ¿Existe otra manera más cruel en tiempos de paz de tratar a la ciudadanía por unos gobernantes sólo obsesionados por enriquecer a grupos sociales concretos -como lo están en proteger al nasciturus- que suprimir ayuda y asistencia a los discapacitados sin recursos? Después de tanta mentira, de tantas medias verdades, de tantas promesas incumplidas, de tanta maniobra para privatizarlo todo y tanta incompetencia en la gobernación para todos ¿existe otro modo más miserable de tratar a la ciudadanía tomándola por tonta, despreciando de paso a los movimientos sociales, diciendo que no se tiene dinero para los discapacitados y generando millones de ciudadanas y ciudadanos cercanos o de lleno en la miseria? ¿Podrá caer tan bajo un gobierno que se dice democrático haciendo todo esto, mientras propicia el enriquecimiento bellaco de unas cuantas familias de la casta de los políticos, evasores, empresarios, especuladores y sus compinches? ¿Qué respeto merece esta gente que no provenga del temor a sus porras, sus pistolas y sus decretos?

Colombia: Santa Laura Montoya Upegui, mujer de paz Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP

A raíz de la próxima canonización de Madre Laura Montoya, (Mayo 12/2013) muchas cosas se vienen comentando a cerca de ella, de su familia y su Congregación.
Con Laura Montoya a la cabeza, el “dialogo para la Paz” ya se hubiera hecho realidad.
Para muchos/as es desconocido el hecho que Laura aprendió en su hogar, al lado de su Madre Dolores Upequi, lo que era el perdón para construir la PAZ.
Contaba Laura con dos años de edad, cuando la vida de su padre Don Juan de la Cruz, quien era médico y comerciante, le fuera arrebatada violentamente, en las afueras de la hoy, ciudad de Jericó, por Climaco Uribe, un hombre de ideas contrarias a las de Don Juan.
Laura, todas las noches, en el canto de su mamá aprendió a orar por el Señor Uribe. Un día, la niña, pensando que ese señor era alguien de la familia, le pregunta a la señora Dolores: “¿mamá, quién es ese señor, por el que rezamos todos los días?”. Ella, le respondió: “es el hombre, que asesinó a tu padre”. A pesar de Laura, conocer quién era, quien le había quitado la vida a su padre, nunca dejó de orar por este señor.
Este es el milagro de Laura Montoya, que Colombia necesita! Aprender a perdonar y hacer realidad la PAZ que tanto necesitamos. Milagro que se sigue realizando allí donde está, la Congregación de sus religiosas. Muchas de ellas, están en los sitios, donde el conflicto de los grupos armados, es cada vez más álgido, duro y penoso.
Es la presencia de Laura Montoya, a través de sus Hermanas, consolando, sanando, recogiendo cadáveres de las víctimas, arreglándolos, y ayudando a enterrar.
Esas víctimas de la violencia y sus familias, han sido y siguen siendo nuestros hermanos Indígenas del Cauca, El Atrato, Mutatá,el Urabá antioqueño. Dabeiba, el Cesar, Chocó, La Guajira, el Caquetá. Nuestros hermanos Afros, en Buenaventura, Nariño,Tumaco y sus ríos…y se nos escapan por mencionar muchos más…
Laura Montoya, mujer de Paz, no ha dejado de trabajar, aunque en los altares de la Iglesia, siendo la primera santa, mujer colombiana, que bien alta va a quedar, ella de allá se nos va a escapar, porque todavía tiene y queda pendiente mucha tarea para construir la PAZ!
Damos gracias a la Esencia Divina, por la vida de Santa Laura Montoya, por la señora Dolores,(su mamá) por su familia, y por su Congregación; artífices de conciliación y de Paz.

En Guatemala sí hubo genocidio

Enviado a la página web de Redes Cristianas
TRIBUNAL CONDENA A RIOS MONTT POR GENOCIDIO Y DELITOS CONTRA LOS DEBERES DE HUMANIDAD Y ABSUELVE A SU ENCARGADO DE INTELIGENCIA
El honorable Tribunal de Sentencia condenó a 80 años de prisión por los delitos de genocidio y delitos contra los deberes de humanidad contra el pueblo maya Ixil, al general José Efraín Ríos Montt, después de veintisiete audiencias y diversos intentos por detener el proceso.
A treinta años de ocurridos los hechos y más de diez de haber puesto la denuncia, por los sobrevivientes y víctimas del genocidio, el Sistema de Justicia de Guatemala, confirma lo que se ha denunciado durante este tiempo y además reconoce que dichos delitos de lesa humanidad deben ser castigados para garantizar que NUNCA MÁS SE VUELVAN A COMETER.
Resaltamos que la sentencia toma en cuenta los peritajes sobre racismo y genocidio, psicosocial, militar, antropológicos, cultural, de violencia sexual, y estadístico, aportados por el Ministerio Publico. Así como la prueba documental contenida en el Plan Victoria 82, Plan Firmeza 83 y Plan de Operaciones Sofía, en los cuales se evidencia que el ejército estigmatizó de rebelde, subversivo al pueblo Ixil por lo tanto entraba en la categoría de enemigo interno, por lo que debía ser eliminado.
El Plan Firmeza 83 estableció que se arrasara a las poblaciones y destruyera sus posesiones y en el plan de operaciones Sofía la estrategia era propiciar y mantener el hambre para exterminar al pueblo ixil y destruir sus costumbres y cultura. La Jueza Barrios constató que: “los juzgadores hemos podido constatar mediante los testimonio la muerte violenta de las personas, incendio de viviendas, muerte sistemática de niños y ancianos en forma indiscriminada.”
Un elemento importante a resaltar es que la sentencia toma en cuenta la violencia sexual vivida por las mujeres en el área Ixil y cómo este delito buscaba evitar la reproducción del pueblo Ixil. La tortura, dolor y terror, afectaron su desarrollo físico y emocional, daño que aún se encuentra vigente y han afectado a los hijos de las víctimas.
El Tribunal constató que hubo la intencionalidad de eliminar al grupo étnico maya Ixil. Siendo el racismo la base para el genocidio. Se violaron principios de derecho internacional humanitaria ocasionaron daños innecesarios. Mediante los documento militares se comprobó que los documentos Victoria 82 y Firmeza 83 con finalidad de destruir a aquellos que se consideran enemigos, y una de las acciones era cambiar la mente de las personas y control de la población.
También la sentencia hace referencia al peritaje del general José Luis Quilo Ayuso quien confirmó que el general Ríos Montt tenía mando y conocimiento de lo que ocurría. Los hechos fueron planificados y luego ejecutados, hechos que fueron comprobados con los testimonios.
El Tribunal estimó que existe duda de la participación que pudo tener el general José Rodríguez Sánchez por lo absuelve de los cargos de genocidio y delitos de lesa humanidad. Dicho general quedará en prisión preventiva hasta que su sentencia quede firme.
Reconocemos el trabajo realizado por el Ministerio Público y jueces y magistrados que han actuado apegado a derecho durante el proceso, en especial al Tribunal de Sentencia de Mayor Riesgo “A” integrado por las honorables Juezas y Juez: Iris Jassmin Barrios Aguilar, Patricia Isabel Bustamante García y Pablo Xitumul de Paz, serán recordados como los jueces que le dieron la oportunidad al país de resignificar su historia. Pero también denunciamos a aquellos jueces y magistrados que en este proceso han quedado evidenciados como los hombres y mujeres que se prestaron al juego de la impunidad, la historia ha escrito sus nombres y serán recordados por eso, frente al pueblo de Guatemala y al mundo entero.
La sentencia se dicta en un día en que el Sagrado Calendario Maya está regido por la fuerza del Nawual AJPU, que representa al Abuelo Sol, un día de discernimiento y asertividad que se consiguen mediante la observación de lo ocurrido. Hoy con esta sentencia se da la oportunidad para un nuevo amanecer, un nuevo sol, una oportunidad para construir un país más justo.
Agradecemos a las más de 50 mil personas que visitaron nuestro blog en internet para escuchar día a día las audiencias. A los medios de comunicación locales, nacionales e internacionales que siempre dijeron la verdad de lo que ocurría en las audiencias, en especial al Centro de Medios Independientes. También agradecemos a las organizaciones sociales, movimientos y colectivos, así como personas en lo particular, que asistieron al debate, que dieron una palabra de solidaridad y esperanza en todo momento. Gracias a las personas que gentilmente hicieron la traducción de los boletines a los idiomas inglés y francés, los cuales fueron leídos en distintos países del mundo y esto nos permitió que otras personas tuvieran en su idioma la síntesis del día. En especial agradecemos a ustedes lectores y lectoras que día a día esperaron estas crónicas.
“Hoy se está juzgando el primer genocidio
contra el pueblo Maya en 500 años”
Guatemala, 10 de mayo de 2013
Asociación para la Justicia y Reconciliación –AJR
Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos – CALDH
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OFICINA DE LA COMISION ARQUIDIOCESANA
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TELEFONO (502) 22384720
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Dirección 12 calle “A” 0-18 zona Z 1

Hacer una iglesia de Jesús a contracorriente de las ‘iglesias’ Manuel Ossa

Dos días antes de que sonara el nombre de Francisco en la plaza de San Pedro, un grupo de cristianos se reúne en Santiago de Chile, como de costumbre, congregados por Jesús y su Espíritu- Pero ese es día el diálogo es especialmente intenso y de esa vivencia sale el documento que publicamos. Uno de los asistentes firmantes es Manuel Ossa, colaborador de ATRIO, amigo y traductor de Roger Lenaers. Él nos envía este texto. Independientemente de Francisco, ellos deseaban otra Iglesia de creyentes, abierta “a todos, incluso a los que ahora se llaman Obispos o Papas, en ejercicio o eméritos”.

Manifiesto de cristianos
Unas treinta personas nos reunimos el lunes pasado, 11 de marzo de 2013, en el Centro Diego de Medellín, para conversar e intercambiar opiniones sobre la iglesia en la actual situación de renuncia papal. Sentimos como un regalo el solo hecho de juntarnos. Pero del grupo que se juntó, salió algo más. Parece que estuvimos haciendo iglesia, porque en las varias etapas de nuestro caminar dialogal, sentíamos que de algún modo “nuestro corazón ardía”…
Nos dimos cuenta de que la renuncia a ser Papa de Joseph Ratzinger nos había conmovido profundamente. No sólo por lo inusual del hecho, sino por el trasfondo de profundo malestar del que tal acto fue expresión. Aunque no lo dijo, a nuestro hermano debió dolerle la Iglesia Católica Romana que él dejaba de presidir en ese acto.
Nos hacemos cargo de ese dolor, porque es también el nuestro. Nos duele esa iglesia en la que se han frustrado las esperanzas levantadas por el Concilio Vaticano II.
En vez de definirse como pueblo de Dios, en la línea del Concilio, esa iglesia oficial ha reforzado su carácter jerárquico y autocrático. En vez de abrirse a una participación femenina activa en todos los niveles de las llamadas funciones pastorales, se ha mantenido como una organización en último término dominada por varones. En vez de escuchar a los jóvenes y sensibilizarse a sus inquietudes, les ha opuesto una moral negativa y poco realista. En vez de favorecer la igualdad de todos y el respeto a la diversidad de las personas, se ha obstinado en discriminar a muchos en razón de opciones sexuales diferentes. En vez de oponerse claramente a la dictadura del neoliberalismo, – un modelo pensado para que existan pobres y que vive de generar pobreza, desigualdad y opresión -, la iglesia oficial convive y negocia con el mismo, haciéndose su cómplice y contrariando en los hechos sus declaraciones de doctrina social. Somos responsables de ello como cristianos.
Dejamos para el último y aparte la mención de los abusos sexuales cometidos y largo tiempo silenciados, y los manejos financieros oscuros en que se han visto implicados muchas personas e instituciones eclesiásticas.
Sentimos que esa forma de ser iglesia está agotada y se ha vuelto irrelevante porque se ha separado del evangelio y por lo mismo no tiene mensaje para el mundo de hoy.
En este encuentro del lunes 11 de marzo y en los de muchos otros grupos cristianos, estamos viviendo un momento nuevo. La renuncia papal ha gatillado la conciencia de que ésta es nuestra hora: la de tener la audacia de los primeros cristianos para volver a Jesús solo, al darnos cuenta de que la mediación que debería ser la iglesia no está a la altura de su cometido. Cuando la mediación falla, hay que rehacerla, reformarla, como se dijo hace ya tiempo. Y se constató que aún “reformada”, el proceso de reforma debía recomenzar siempre de nuevo. Esto es parte de lo que se expresa con el término más amplio de conversión. Lo experimentamos en esta misma reunión autoconvocada y en la esperanza que se despierta en muchos y se muestra en numerosos grupos que se están manifestando como éste.
La visión de muchos jóvenes cristianos es que el Papa no es el “papá” de la iglesia. No hemos quedado huérfanos. Y en este encuentro hemos comprobado que los mayores estamos sintiendo igual que los jóvenes. Sentimos el vigor nuevo del espíritu que hoy nos anima a todos y todas, y que, confiamos, sea el mismo de Jesús. En ese espíritu queremos seguir caminando, pues percibimos que la iglesia de Jesús es otra cosa y que esa otra figura de iglesia deberá acontecer, llegar hasta nosotros, nacer en nosotros, volverse palpable y experimentable algún día. En un momento tan desolado de la historia de nuestro pequeño gran mundo, Jesús es nuestra opción, no el Jesús de dogmas lejanos e incomprensibles hoy, sino el que vieron gente como Oscar Romero, Helder Cámara o Enrique Alvear, quienes nos lo han mostrado a él, viviendo en medio de los pobres, pobre con ellos, desheredado, apartado y excluido del banquete de Epulón, como el resucitado en una nueva dignidad que no se compra, sino se adquiere en la firmeza de la conciencia y de la lucha.
Una iglesia que ponga así sus ojos en Jesús y en el pobre, es nuestra iglesia verdadera. Ella es la católica, por estar llamada a ser universal, y en ella queremos cobijarnos, para construirla desde adentro y recibirla como regalo cuando acontezca de veras. Nos integramos a ella incluso aquéllos que parecemos estar afuera: quienes atribuimos el ser incrédulos a esa forma de ser iglesia que nos ha impedido creer; nos integramos también quienes nos hemos apartado o hemos sido excomulgados como herejes, por no aguantar la ínfulas romanas ni sus arbitrios. Es una iglesia en que ya no habrá distinción de confesiones, porque protestantes, luteranos, reformados, evangélicos… caben también en ella y pueden sentirse en su casa y autónomos. Todas y todos descubrimos hoy una nueva, abundante y colorida manera de ser católicos.
Ayer silabeamos algunos de los rasgos de este nuevo catolicismo que entrevemos. Aquí van algunas de las sílabas que dijimos como ensayando, y que poco a poco se irán convirtiendo en palabras creadoras y en hechos históricos.
Liberados del clericalismo, empoderados o investidos del poder que somos y tenemos como grupo – “donde hay dos o tres reunidos en mi nombre…” – y creyendo, pues, en esa presencia ausente, la de Jesús con nosotros y en el vínculo que nos une, nos comprometemos a tomar nuestra responsabilidad a dos manos, para hacer iglesia allí donde nos encontremos, por ejemplo, como lo hacen ya los jóvenes quienes llevan el evangelio a la calle donde se manifiestan por una nueva educación, por la igualdad de trato y de respeto por las opciones sexuales, por la aceptación magnánima de la diversidad. Porque somos iglesia para que exista solidaridad en el mundo.
Nuestra posición es de desobediencia en aquellas cosas que no son de Jesús. Y eso lo discernimos comunitariamente. Tenemos poder de decisión fundado en el evangelio Creemos que también nosotros somos iglesia. Porque amamos la iglesia, queremos luchar por y dentro de ella en el cambio de sus estructuras.
Nos comprometemos a hacer una iglesia de Jesús a contracorriente de las “iglesias” que en los hechos han dejado de serlo, por haberse aliado con los “poderes y potestades” de este mundo que son la finanzas especulativas, los capitalismos expoliadores y los señoríos políticos.
Hacer iglesia es mirar hacia fuera y estar en el mundo real, metidos y comprometidos en las luchas ciudadanas, para impedir la acción de quienes dicen construirlo y en los hechos lo destruyen y para instaurar la verdad y la justicia allí donde el poder económico ejerce violencia a través de las instituciones militares y policiales. Esa es la iglesia viva, la que vive con el pueblo y en el pueblo, porque nace de él.
Hacer iglesia es diseñar, elaborar y comenzar desde ahora a vivir, poco a poco, con paciencia y tenacidad, pero también con gozo y humor, la figura de una sociedad nueva.
Quisiéramos ganar para esta forma de ser iglesia a todos, incluso a los que ahora se llaman Obispos o Papas, en ejercicio o eméritos. No condicionamos nuestro proyecto y nuestra acción a un cambio inmediato en estas personas o funcionarios. Iremos preparando el camino para que tenga lugar en plenitud una mutación que ya se está gestando.
En el futuro, nuestros dirigentes, acompañantes espirituales, liturgos, orientadores o profetas serán igualmente mujeres que hombres. Tal vez no se llamarán sacerdotes ni obispos ni pastores ni padres o madres, sino quizás compañeros y compañeras, hermanas y hermanos, conductores o facilitadores de las iniciativas que, como sujetos autónomos, procuremos tomar decisiones comunitariamente… No recibirán más honores ni dignidades que la propia dignidad de todo ser humano. A medida que se desarrollen sus carismas, iremos encontrando la manera de nombrarlos. Las y los iremos reconociendo en el ejercicio mismo de sus funciones, aprobándoles en sus cargos por votación de todas y todos, o, cuando sea necesario, revocando sus funciones o pidiéndoles hermanablemente su renuncia.
Tal vez llegará un día en que el Papado, como función de la unidad de la fe en la variedad de los dones, sea ejercido colegiada y hermanablemente por hombres y mujeres dialogantes que serán escogidos por el extenso pueblo de Dios de todas las lenguas y colores de esta tierra.
Conversado en Santiago, el 11 de marzo de 2013, antes de la elección del Papa Francisco, y ratificado algunos días después por la siguiente lista de personas que participaron en dicha reunión:
Vicente Morales, José María Jarry, Ana María Olguín, Luisa Caro,, Verónica Salas,, Sandra Segovia, María Inés Urrutia, Juan Subercaseaux, Raúl Rosales, Hervi Lara, Verónica Espinoza, Corina Varela, Manuel Ossa, Luis Ramírez, Manuel Hidalgo, Abelardo Ahumada, Juan Bautista Gatica