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miércoles, 8 de mayo de 2024

UN CANTAUTOR CRISTIANO COMO DIOS MANDA: ENTREVISTA A MIGUELI


col koldo

 

Bueno, bueno, bueno… Hoy tenemos en nuestro blog a Migueli Marín, más conocido en el mundillo de la transmisión de la fe como “MIGUELI”.

Para quienes no lo conozcan: Migueli es un cantautor cristiano diferente al resto de ese pequeño reducto de creyentes que se animan a poner sus dones (el de la música y las letras) al servicio de la propagación de la fe, tarea esta también muy necesaria para la evangelización, especialmente entre los más jóvenes. Respecto a los cantautores y grupos cristianos podemos decir que los hay ñoños, los hay profundos, los hay comerciales, monjiles, bilingües… ¡Pero como Migueli, pocos! Todavía recuerdo el impacto que me produjo aquella canción que decía en su estribillo “Yo tengo un culo, yo tengo un culo y podéis pasar por él tú y tus titúlos…”. Buenísima; necesaria para la época aquella, y para esta también, ¿verdad?

__ ¿De qué hablaba esta canción y por qué la escribiste, Migueli?

M.►Titulitis habla de que todas y todos somos igual de importantes de necesarios, y que alguien se sienta superior o ningunee a alguien estropea una armonía que hace falta para hacer cosas realmente interesantes y para caminar en Paz. Fue una canción necesaria por unas experiencias que tuvimos de desprecio de las instituciones cuando estábamos a tope ayudando en las cárceles y centros de recuperación. A partir de la realidad escribo siempre, y luego ya le añado la ficción y el humor.

__ Los que te conocemos sabemos que eres un encanto, un tipo sencillo, cercano y acogedor. ¿No temes que te encorseten por ser irreverente? ¿Te ha traído alguna vez esto problema en el ámbito cristiano?

M.► Muchos!! pero me ha dado igual. Quizá porque la Vida y Dios me han regalado situaciones simpáticas como que medio me prohibieran algunos obispos y a la vez me llamasen compulsivamente los organizadores y los curas en sus diócesis y las de alrededor para eventos enormes con jóvenes. Por toda América me llaman para que diga mis cosas, que están deseando escuchar todos por allí, pero nadie se atreve a decir. Tengo amigos que hacen otras cosas y me encantan, yo hago denuncia, música de calle, coña todo el rato … ese es mi papel y por ahí voy bien y me quieren.

__ Siempre has querido mucho al M.A.C y a los grupos y movimientos que trabajan con los niños y jóvenes marginales o conflictivos. Tus letras y canciones, en definitiva, buscan conectar con la gente de la calle, los jóvenes y cristianos de a pie, haciéndoles ver que Jesús es su amigo y que no hay mejor opción en la vida que seguirle porque nos hace libres y felices (perdona Migueli por el reduccionismo que posiblemente he hecho). ¿Cómo valoras el pontificado del Papa Francisco y qué retos más urgentes observas en la Iglesia?

M.► Me parece un regalo para toda la humanidad que alguien como Francisco se empeñe en acercarse a la gente, y no en alejarse.  Alguien con tanto que decir, intentando vivir y transmitir todo lo vital y apasionante que es Jesús de Nazaret, lo que muchos hemos sentido en nuestra juventud, y que nos ha marcado toda nuestra vida. Eso tiene que ver con acercarse a los diferentes, también a la gente que tiene mala suerte en la vida, y te da intensidad, profundidad y también alegría y divertimento. Y el M.A.C es fantástico!

__ ¿Te parece si destaco los títulos de algunos de tus discos y a cada uno le añades una frase o idea al respecto? Puede ser parte de letra de algunas canciones, lo primero que se te venga a la mente o al corazón. Vamos allá:

-Como un girasol: una imagen infantil que nos sirve a todos: siempre mirando al sol.

-Qué escándalo: la canción que la lió, la que me tiene aún dando vueltas al mundo tantos años después. Traducción de pasajes del evangelio que me encantan.

-No nos convencerán: los violentos de que el hombre un lobo de otro será …

-Un agujero con mil colores: eso encontramos cuando parece que nos hundimos. Y ese disco creo que es cojonudo, jeje

-Todo cambia: Así es. Solo Dios y el Amor no cambian.

-Mucha agua y mucha sed: Como está el mundo, y nosotros con vocación de ser vasos comunicantes …

-En libertad: ser nosotras y nosotros mismos. Buscar sin recortes.

-No puedo vivir sin ti: lo que quiero seguir diciendo a quien me encuentre todos los días de mi vida

__ Oye, Migueli, nos conocimos en aquella movida de las comunidades y las canciones y, por supuesto, con la maravillosa experiencia en Pueblo de Dios. Además, recuerdo con mucho cariño tu visita y la de los Brotes de Olivo a la comunidad de vida del Sto. Ángel, cuando mi hermano Manolo (que en paz descanse) estaba allí de cura por los años 90… ¿Hay algo que añoras de aquella época?

M.► Claro que sí!! La alegría, la energía, el convencimiento … la autenticidad, la radicalidad sentida y vivida … la emoción y la vida dedicada por entero a la causa de los que buscan o sufren … la cantidad de gente que nos juntábamos por todos sitios!.  (¡Todo mi amor “pa” Manolo donde esté!).

__ Enhorabuena Migueli, me he enterado de que has escrito recientemente un libro. ¿Qué te falta ya para tener una experiencia plena en la vida, montar en globo…?

M.► Me faltaba un libro y aquí está. Estoy muy contento con tantas cosas como he hecho y tantas experiencias. Me faltan muchas cosas que aprender, seguir creciendo por dentro, llenarme de Paz.

__ Cuéntanos de qué trata tu libro. Haznos un resumen breve y explícanos por qué debemos leerlo.

M.► Mi vida acompañando a gente en muchas dificultades mientras no dejo de crear, componer y dar conciertos en los que doy razón de mis ganas y mi forma de vivir.

Mi experiencia como acompañante caminando, enseñando, compartiendo, buscando, sanando… con gente en dificultades grandes …

Mi paso por comunidades, formas de vida realmente diferentes, eficientes y fantásticas. Mi amor por tanta gente diferente en lugares, culturas, condiciones de vida, proyectos … Un montón de desenfado y risa en todo lo que cuento.

__ Antes de que termine la entrevista no puedo sino preguntarte en qué estás trabajando últimamente, qué llena tus días y qué es lo que hace levantarte cada mañana y decir “Aquí estoy, Señor”.

M.► “Yendo contigo… cada mañana es Nueva”, dice otra de mis coplas. En eso ando, queriendo liarme siempre en la creación y el acompañamiento de gente … Acabo de publicar y ya estoy con otros próximos, tengo ahí en nada un disco, y seguir apoyando los proyectos…

__ Migueli, muchísimas gracias por tu sinceridad y cercanía. Dejo que termines la entrevista con alguna frase o idea:

M.► Nunca decidí ser un músico famoso que recorrería el mundo cantando. Decidí acercarme a la gente que tiene mala suerte en la vida, y eso me regaló encuentros inimaginablemente diferentes y maravillosos … y también estar recorriendo el mundo cantando a la Vida!!

 

♫☺

Para saber más sobre Migueli:

https://migueli.com/migueli-2/

Algunas letrillas de sus canciones:

https://www.letras.com/migueli/

Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Migueli_Mar%C3%ADn

IG miguelicantaut

YT Migueli Marin

X MIGUELIcantaut

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FB Migueli Oficial

LA "PEQUEÑA TEOLOGÍA DE LA MISIÓN" DEL CARDENAL AVELINE


col kowalski

 

(Agencia Fides).- Cuando comencé mi carrera de periodista en Francia, hace unos quince años, la palabra "misión" era todavía un tanto tabú, difícil de utilizar, porque se sospechaba que estaba asociada a una forma de apología del proselitismo, a veces a las sombras relacionadas con la colonización, a sospechas de imperialismo cultural más o menos disimulado, e incluso a una forma de crítica silenciosa del Concilio Vaticano II y de sus posiciones sobre el diálogo con otras religiones. De hecho, con frecuencia los lectores me han preguntado por la finalidad y el significado de la misión. ¿Por qué ir a otros países, a otros pueblos, a otras culturas?

Poco a poco, a medida que iba conociendo a misioneros, me daba cuenta de que no había ninguno que no se planteara la pregunta de por qué, sobre todo en los países más lejanos. Y este "por qué" era inseparable de un "cómo". Ahora, este "por qué" también se plantea cada vez más en Europa, y me ha resultado especialmente interesante el libro del cardenal Jean-Marc Aveline, porque aborda esta cuestión.

Me gustaría empezar por el epílogo, porque es ahí donde encuentro la clave que ilumina toda la cuestión. Para arrojar luz sobre esta dinámica que empuja al misionero lejos de casa, el cardenal cita la canción del cantante belga Jacques Brel, 'Quand on a que l'amour', (cuando sólo se tiene amor), entrelazándola con la historia de su hermana Marie Jeanne, que en su cama de hospital pronunció estas pocas palabras, que resumían toda su vida: "Sólo hay que amar". La razón de ser de la misión es, pues, que el cristiano y la Iglesia respondan a la llamada a imitar a Cristo, en el sentido de imitar su amor por el mundo, que se concreta en su plan de salvación para la humanidad, como escribe San Juan, de quien toma el título el libro. «Porque tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él». (Jn 3, 16-17).

Pero una vez reconocido esto, surge inmediatamente la cuestión del "cómo". El cardenal Aveline propone tres horizontes para pensar las modalidades de la misión: "como diálogo de salvación", "en el horizonte de la promesa" y "en la dinámica de la catolicidad".

Antes de entrar en detalles, me ha sorprendido hasta qué punto su teología de la misión está enraizada en la experiencia, la experiencia de su vida en general. En primer lugar, la experiencia fundadora, la herida del exilio, del desarraigo de los pieds-noirs de la tierra de Argelia. «Conocen por experiencia el sufrimiento de toda emigración y sienten en sus carnes que el amor a la patria nunca puede ser arrancado del corazón de un hombre. Han experimentado el dolor de no ser aceptados, el desprecio por su origen, la incomprensión resultante de los prejuicios, la exclusión debida a demasiados malentendidos. Pero también pueden demostrar que la fraternidad entre judíos, cristianos y musulmanes es posible, como cuando vivíamos juntos bajo el sol en Constantina, Orán o Argel, y poco a poco se fueron entretejiendo los hilos de esa mezcla cultural que nos dio forma, compartiendo kémias y mounas, antes de que un viento perverso venido de otra parte invadiera las calles de nuestras ciudades, infundiendo desconfianza, rompiendo amistades, destilando odio. Un viento venenoso que hoy, por desgracia, vuelve a soplar en muchas orillas del Mediterráneo».

A este desarraigo le siguió la dureza de la experiencia migratoria, posibilitada por el calor de la familia y los amigos y el amor por una nueva tierra. Le siguió también la experiencia pastoral e intelectual, que pronto le llevó a centrarse en el diálogo interreligioso, mediante la fundación y dirección durante diez años del Institut de Science et de Théologie des Religions de Marsella, verdadera encrucijada del fermento teológico y cultural del Mediterráneo. Tres crisoles fundamentales que nos recuerdan que el misionero, aunque esté llamado a desplazarse geográfica, cultural y espiritualmente, llega siempre con su historia y que esta historia, leída de nuevo como en este caso, es un pozo de agua viva del que extraer una visión dinámica del compromiso misionero.

El libro comienza con una reflexión sobre la misión como diálogo de salvación. Una vez más, al confrontar esta definición con mi propia experiencia como periodista, a menudo me he topado, al escribir artículos sobre el tema, con una cierta tensión entre quienes se mostraban nerviosos ante la palabra diálogo, porque veían en ella una concepción relativista, y quienes, por el contrario, veían en el diálogo un modo seductor, cuya finalidad era la de "convencer" o movilizar a la gente en torno a determinados valores.

La Declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II afirmaba que "La Iglesia católica no rechaza nada de lo que hay de verdadero y santo en esas religiones, sino que mira con sincero respeto los modos de actuar y de vivir, los preceptos y las doctrinas que, aun difiriendo en muchos aspectos de lo que ella misma sostiene y propone, son portadores a menudo de ese rayo de verdad que ilumina a los hombres". Pero, ¿cómo discernir este texto? El cardenal comienza con el testimonio de los supervivientes de Tibhérine, Amédée y Jean-Pierre, un testimonio de cercanía y amistad con sus vecinos musulmanes. Compromiso: la palabra es importante, porque revelación en hebreo significa 'palabra que es acción'. Dios quiere comprometerse con el hombre estableciendo una alianza a través de la conversación, que no es sólo un medio, sino una modalidad de esta alianza. De hecho, el misionero es alguien que está en constante diálogo; el diálogo era una forma de amar al ser humano, una experiencia de curiosidad amorosa hacia el otro y también de gratuidad.

Algunos jóvenes cristianos conversos, catecúmenos o buscadores de sentido, estos espirituales no-religiosos como se les llama, en Europa o en otros lugares, me han confiado a veces que uno de los obstáculos de su camino hacia la Iglesia era el miedo a ser rechazados. En algunos países donde el cristianismo es aún poco conocido, a este miedo se añade el de una doble finalidad ideológica y política por parte de la Iglesia, doblemente llamada a este imperativo de gratuidad porque forma parte de su testimonio y de la necesidad de no dar un contra-testimonio. El autor advierte: "El hecho de que la libertad se encuentre tanto al principio como al final de la aventura humana nos impide caer en la tentación de reducir la acción misionera a un proceso mecánico, lo que equivaldría a instrumentalizar el encuentro: el diálogo es mucho más que una condición de posibilidad para el anuncio, que sería su fin. De hecho, la propuesta de diálogo es ya un anuncio implícito de la Buena Nueva de un Dios trino, un Dios que es en sí mismo una relación, una relación de amor, y que se revela ofreciendo a todo ser humano una cercanía respetuosa que se abre al diálogo de la salvación".

Pero por gratuito que sea, este diálogo no es una charla. Se trata de entregar el Evangelio, que es la palabra viva. Cabe preguntarse entonces qué significa entregar el Evangelio. Aquí el cardenal cita al franciscano Eloi Leclerc: "Evangelizar a un hombre significa decirle: 'Tú también eres amado por Dios en Cristo'. No basta con decírselo: debes estar convencido. Tampoco basta con estar convencido de ello: hay que comportarse con ese hombre de tal manera que sienta y descubra algo en sí mismo que ha sido salvado'. Esta frase me recordó una conversación sobre la misión con Sor Lucía Bortolomasi, Superiora General de las Misioneras de la Consolata, que me había citado unas palabras que la habían inspirado: "Si hacéis que Dios vibre en el corazón de una sola persona, no habréis vivido en vano".

Al hacerlo, la Iglesia no se limita a ofrecer o proponer, sino que ella misma queda "confundida" por el encuentro. Desconcertada no en un sentido relativista, sino al contrario, del roce con el otro surge la chispa que es una llamada a la propia conversión. Todo misionero que entra en contacto con no cristianos vive la experiencia de verse arrojado de nuevo sobre sus propias preguntas, impulsado a profundizar en el conocimiento y la fe. El jesuita Michel de Certeau, citado por el cardenal, lo expresó magníficamente: "Descubrimos a Dios en el encuentro que él provoca". "Nosotros" significa las distintas partes en diálogo, porque la conversión del otro va unida a la del propio misionero. El encuentro que realiza el misionero, es decir, el encuentro que se produce entre las personas y Dios mismo, es una ecuación misteriosa con varias incógnitas.

El cardenal Aveline cita extensamente la reflexión de Joseph Ratzinger de 1971, desarrollada en el libro "El nuevo pueblo de Dios". El futuro Pontífice escribía entonces: "El camino de Dios hacia los pueblos, que se cumple en la misión, no elimina la promesa del camino de los pueblos hacia la salvación de Dios, siendo este camino la gran luz que brilla ante nuestros ojos desde el Antiguo Testamento; sino que sólo la confirma. Pues la salvación del mundo está en manos de Dios; procede de la promesa, no de la Ley. Pero nos queda el deber de ponernos humildemente al servicio de la promesa, sin querer ser más que siervos inútiles que no hacen más que lo que deben".

Estos "siervos inútiles" que son los misioneros -y con ello me refiero a los cristianos en general, no sólo a los religiosos- se plantean, como Pablo en los comienzos de la Iglesia, la pregunta que resume el cardenal Aveline: "¿Por qué anunciar el Evangelio en tierra extranjera para proclamar un mensaje que ni siquiera los que están cerca de nosotros quieren recibir?". Pablo, acosado por esta pregunta tras el martirio de Esteban y las persecuciones que le siguieron, cuenta que oró en Jerusalén y recibió las palabras del Espíritu: "Id, os enviaré a lo largo y ancho de las naciones". Del mismo modo, los misioneros de hoy, ante la pregunta del porqué, pueden encontrar la respuesta en las Escrituras, en la imitación de Cristo y en el amor a los demás que, como escribió Dante, mueve el sol y las demás estrellas. Y en este lema entra un misterio propiamente divino, que es el de la acción del Espíritu y el designio de Dios sobre cada persona.

Y es aquí donde tocamos un punto muy interesante para nuestras Iglesias, preocupadas por la descristianización actual de las sociedades, por el hecho de que en algunos países europeos la Iglesia parece convertirse en un vestigio moribundo frente a una política cada vez más secularizada y en medio de otras religiones: la comprensión misma de la catolicidad en situación de minoría. Me gusta la definición propuesta por el Cardenal de "levadura eucarística de unidad", que obviamente se hace eco de la metáfora de la levadura en la masa. La catolicidad no como una especie de realidad tendenciosa con fines expansionistas, sino como la promesa de un Dios "que quiere reunir en la unidad a sus hijos dispersos, e incluso al cosmos, en una gran misa sobre el mundo, cantada por Teilhard de Chardin". (...) Aunque los discípulos sean sólo dos o tres reunidos en su nombre, Dios está en medio de ellos, no para que se complazcan, sino para que no tengan miedo de revelar a personas de toda cultura, lengua y religión que su deseo más profundo procede del amor que Dios les tiene, incluso antes de que le conozcan. Esto es lo que la Iglesia llama 'catolicidad'.

Una definición estimulante, en el sentido de que es un poderoso antídoto contra los dos peligros que amenazan a la Iglesia en general y a todo cristiano en particular: la búsqueda de la eficacia y lo que Bernanos quiso decir cuando escribió "el demonio de mi corazón se llama 'à quoi bon' ", una expresión difícil de traducir, pero que quizá se encuentre en el "como sea", en el "dejémoslo ir".

 

Marie-Lucile Kubacki*

Religión Digital

(Agencia Fides 4/5/2024)

TENÍAN CLARO LO QUE SE REQUERÍA, LA IMPORTANCIA Y LA MAGNITUD DE LA DIMENSIÓN SOCIAL… Y DESDE AHÍ DISCERNIERON Y HALLARON A ALGUIEN INDICADO CON PRECISIÓN QUIRÚRGICA


col anso

 

La noticia de que Vicente Martín había sido elegido por el Papa como obispo auxiliar de Madrid me agarró durante el encuentro de Pastoral Social Nacional, que se celebraba en Lima esos días. Y me llegó en forma de whatsapp en la madrugada peruana que me regocijó el despertar, y al toque me hizo reflexionar y atar cabos.

Fueron tres días colmados de experiencias, ideas y propuestas en torno a la pastoral de cárceles, las ollas comunes, los equipos de defensa de los Derechos Humanos, los enfoques de mujer y equidad, la promoción de la salud ambiental y humana frente a los pasivos ambientales, el acompañamiento de personas en situación de vulnerabilidad, la realidad de las adicciones, la incidencia política… Las mil concreciones que adopta la acción social de la Iglesia, con audacia y creatividad.

Finalmente, las infinitas formas de la caridad. La coincidencia me hizo sonreír, todavía remoloneando por levantarme, porque de eso Vicente sabe y vive. Y me apetece escribir sobre eso; no tanto acerca de la noticia de que un nuevo obispo sea de mi diócesis -qué alegría-, del acierto que supone que una persona como Vicente – fenomenal- vaya a ejercer ese servicio, sino sobre el carácter extraordinariamente quirúrgico de este nombramiento.

Me refiero a intencional y preciso, deliberado sin diseños ni intentos, y exquisitamente acertado. Buscaban claramente a alguien para liderar a la Iglesia de Madrid en el compromiso con los más pobres, el acompañamiento a los migrantes, la solidaridad, la caridad política, la presencia eficaz en las periferias. Porque este ámbito de la vida y misión es tan crucial que amerita colocar a obispos capacitados y sensibles que asuman el reto.

Y Vicente sin duda es un hombre que da el perfil. Pero me encanta pensar que primero fue la necesidad del pueblo de Dios; tenían claro lo que se requería, la importancia y la magnitud de la dimensión social… y desde ahí discernieron y hallaron a alguien indicado. Cuántas veces se critica la arbitrariedad de algunos nombramientos, que parecen responder más bien a otros intereses… pero acá considero que el Espíritu ha hecho bingo.

Dicho esto, que es lo que principalmente pretendía, toca algún comentario más personal acerca del nuevo obispo auxiliar. Vicente es popular en nuestra diócesis por identificarse con la marginalidad, la batalla en el Gurugú y Los Colorines de Badajoz, la tarea en Cáritas Diocesana. Allí se dejó alma, vida y corazón, y fue clave en unos años en que Cáritas se abrió con mucha visión y acierto al acompañamiento a las parroquias.

Mis primeros pasos como cura rural aprendí cómo vertebrar la solidaridad en pueblos pequeños, donde se escuchaba que “aquí no hay pobres, ¿para qué queremos Cáritas?”. Los técnicos de la Diocesana venían, nos ayudaban a armar los equipos, nos animaban, nos guiaban; así conocí a mi gran amigo Morke y me impregné de esa apuesta por los laicos, de ese creer en la sorprendente capacidad de la gente sencilla.

Vicente era el consiliario y estaba en el foco de inspiración de aquella experiencia tan original. Cuando por circunstancias le tocó dejarlo, lo hizo sin levantar ruido, con gran delicadeza y humildad. Y siguió en la barriada, ¿eh? Después comenzó una etapa de estudio, reflexión y mayor preparación en Madrid; me figuro que de madurez también. Y más tarde la chamba de Delegado de Cáritas Española.

Varias veces me ha dado posada Vicente en su departamento de la parroquia de la Asunción, cerquita de la estación de Atocha. Con mucha amabilidad y cuidando los detalles y las atenciones, “vuelve cuando quieras, las puertas están abiertas”. No quería meterse en una oficina, me decía, necesita el contacto con la gente. Me figuro que ahora seguirá igual, con los obligados ajustes.

Ese ramillete de valores significa Vicente en mi vida. Sabían lo que querían y supieron ver que lo tenían a la mano. Felicitación a todas las partes. Me alegro de que la vida ponga a cada uno en su lugar. ¡Mucho ánimo, Vicente!

 

César Luis Caro

Religión Digital

CONTRA EL ESTADO DEL MALESTAR


col arregi

 

La expresión “Welfare State” -Estado del bienestar- surge en Gran Bretaña (1942) donde se dan las bases para una democracia que cubra las necesidades básicas de una vida digna para todos. A partir de los impuestos de todo ciudadano en edad laboral, nace el derecho universal a una vivienda familiar, a la jubilación y a la sanidad pública. Fue el embrión de muchas otras coberturas y prestaciones.

La cultura del malestar sería el reverso por los efectos del neoliberalismo paralizante, dado que es mucho más que una teoría económica. Nos vendieron la globalización como positiva, y cedimos la soberanía financiera, cuando lo cierto es que la codicia era su principal razón de ser, cada vez en menos manos. Con la liberalización de la economía global descontrolada, el margen de maniobra de gobiernos y poderes públicos es limitado e insuficiente. La consecuencia mundial son las desigualdades en aumento, cuya onda expansiva llega hasta la clase media, a la economía real. El Estado del Bienestar no es la causa de la crisis económica.

No estoy proponiendo el modelo colectivista autoritario (soviético o maoísta) que nunca ha triunfado con la violencia y la falta de libertad. Pero es una falacia obligarnos a elegir entre comunismo y capitalismo, como únicas formas de gobernarse la sociedad. La involución neoliberal a la que me refería se aprecia en la calculada insatisfacción consumista, la obsesión por la acumulación como receta de bienestar, el deterioro de la política… mientras crece la superficialidad en los lazos sociales y familiares en beneficio de la conexión on line. Este ensimismamiento individualista produce malestar y profundiza la angustia social. Espectadores y víctimas a la vez.

Por supuesto que este asunto concierne a toda la eurozona, lugar privilegiado si comparamos la situación global del planeta. Aún así, la autocomplacencia de la UE en medio de una pérdida de confianza en sus organismos representativos va produciendo un declive (decadencia) del que se aprovecha la extrema derecha. Es el precio de aceptar pasivamente un modelo consumista que no atiende a los peligros de arrasar el planeta. El consumismo es intocable, a pesar de la  deuda pública y privada que acumula, imposible de estabilizar ni a medio plazo.

De hecho, ya percibimos la fragilidad social del modelo neoliberal que ahora se presenta cruel. En primer lugar con nosotros: mejor es que cada cual se pague sus necesidades, pero al hablar de impuestos, ese dinero lo guardamos para nuestras necesidades. ¿Y quién no lo tenga para sufragarlas? Como si la enfermedad fuese a voluntad y la desprotección estuviera justificada para legalizarla. Y en segundo lugar, con la inmigración justa teñida por la xenofobia.

La crisis social se ha instalado y amenaza con el Estado del Bienestar pareciéndose al estado del malestar, como ya ocurre en gran parte del planeta. Los logros alcanzados es el fruto de muchos años de trabajo y del empeño para que la mayoría viva dignamente desde los acuerdos entre diferentes.

Frente a la competitividad del mercado, es necesario reivindicar la igualdad de oportunidades real como requisito de ejercer la libertad solidaria  que lleva al bienestar. El reto está en el difícil equilibrio entre el libre mercado y los servicios universales estatales. O dicho mejor, el reto es evitar la pérdida del bien común al sustituirlo por el bienestar: ¡lo importante es el Estado del Bien Común! que exige derechos ¡y deberes responsables! con una iniciativa privada no capitalista para un Estado solidario fuerte.

No todo vale para salir del estado del malestar. Requiere función pública eficaz y actuación personal ética y comprometida; ocuparnos, cada persona, de los cimientos más que de los edificios vistosos; de generar bondad -desinteresada- a nuestro alrededor para lograr el bien común universal, el Estado del Bien Común que alcance también a tanto inmigrante desprotegido.

Jesús de Nazaret hizo política, aunque no fuera partidista: se implicó en las necesidades e injusticias y miró con amor a quienes lo padecían; pero no se inhibió ante quienes deshumanizaban, al contrario. Pero lo hizo también con amor. Esto es evangelizar hoy, ser nosotros Buena Noticia.

ASCENDER PARA DESCENDER COMENTARIO AL EVANGELIO Mc 16, 15-20 12 de mayo de 2024


 fe adulta

col labrador


Domingo de la Ascensión. Es este uno de los relatos del Evangelio más versátiles y que se presta a diferentes interpretaciones. Quizá, una fe infantilizada puede recibirlo como un espectáculo que narra la historia de unos discípulos a cuyo maestro contemplan cómo se aleja de su realidad física para pasar al plano de Dios. Sin embargo, desde una fe más madura y profunda, podemos intuir que se trata de una experiencia que trasciende la historia. Es una experiencia interior de fe que nos hace conscientes de que el cielo y la tierra, la condición divina y humana, como expresa el pregón Pascual, quedan conectadas para siempre.

Además, esta narración nos habla de un nuevo nacimiento de Jesús. Termina el tiempo del Maestro de la historia y nace el tiempo del Cristo de la fe. La misión de Jesús ha terminado en este mundo. Sus discípulos y discípulas son enviados a continuar lo que él ha iniciado. Delega en cada creyente el compromiso de hacer realidad los grandes ejes de su mensaje y del reinado de Dios.

No solo aparece un tiempo nuevo sino también un espacio nuevo que rompe definitivamente con las esperanzas mesiánicas de Israel. Ahora, el escenario de la revelación de Dios no es solo para el judaísmo, sino que ensancha este espacio para ser universalizado. Un espacio para toda la humanidad que queda atravesada por esta realidad divina naciendo a su verdadera naturaleza.

Ahora bien, este movimiento de ascenso, totalmente metafórico, necesita completarse con otro movimiento de descenso a la realidad que a cada un@ nos toca vivir. De hecho, esta experiencia de unidad con la realidad divina tiene unas consecuencias éticas de mucho calado como bien indica el texto.  Tras esta experiencia los discípulos salieron a todas partes a anunciar el mensaje, pero no solo de palabra. Esta experiencia en la que el espíritu de Jesús mueve profundamente al ser humano, es liberadora y lleva a un cambio de visión de la vida, de intervención en la historia y, en definitiva, a una transformación de la misma existencia. 

Y para no correr este peligro de inacción, el texto refleja las mismas palabras de Jesús haciendo referencia a una serie de señales, de signos, que se convierten en claros indicadores de que vivimos conectados a este movimiento de ascensión de la humanidad a la divinidad. Estos signos expresan formas concretas de vivir, visibilizando el impacto de esta experiencia. Podríamos agruparlos en tres grandes signos necesarios para que el Reinado de Dios se arraigue en nuestra historia: un nuevo lenguaje, una actitud de osadía y unas relaciones humanas basadas en la sanación y liberación.

El primer grupo de signos es una invitación a avanzar como creyentes y buscar un nuevo lenguaje que sirva para comunicar, que ayude a comprender lo que se quiere anunciar, un lenguaje que no tenga miedo a las preguntas de las nuevas generaciones, a las diferentes maneras de vivir, a la libertad de cada ser humano; un lenguaje que nos conecte con la actualidad y con los nuevos signos de los tiempos.

El segundo grupo de signos nos impulsa a crecer en osadía, en una actitud valiente y determinada para mostrar lo esencial del evangelio, denunciar aquello que manipula al Dios de Jesús, adormece y se entromete en las conciencias, denunciar todo lo que debilita y nos aborrega como creyentes.

Y, por último, los signos que revelan relaciones liberadoras y sanadoras, relaciones que respeten la dignidad de cada ser, fundadas en la simetría, horizontalidad y circularidad; relaciones que transforman tiempos y espacios para integrar lo diferente y escuchar el clamor de la vulnerabilidad humana que necesita ser liberada y sanada.

Ojalá seamos ese discipulado que sale por todas partes a anunciar el mensaje, que se deja ayudar por el Espíritu de Jesús para ser señales milagrosas en nuestro mundo.

FELIZ DOMINGO

PREGUSTAR EL CIELO José Antonio Pagola

 


El cielo no se puede describir, pero lo podemos pregustar. No lo podemos alcanzar con nuestra mente, pero es difícil no desearlo. Si hablamos del cielo no es para satisfacer nuestra curiosidad, sino para reavivar nuestro deseo y nuestra atracción por Dios. Si lo recordamos es para no olvidar el anhelo último que llevamos en el corazón.

Ir al cielo no es llegar a un lugar, sino entrar para siempre en el Misterio del amor de Dios. Por fin, Dios ya no será alguien oculto e inaccesible. Aunque nos parezca increíble, podremos conocer, tocar, gustar y disfrutar de su ser más íntimo, de su verdad más honda, de su bondad y belleza infinitas. Dios nos enamorará para siempre.

Esta comunión con Dios no será una experiencia individual. Jesús resucitado nos acompañará. Nadie va al Padre si no es por medio de Cristo. «En él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente» (Colosenses 2,9). Solo conociendo y disfrutando del misterio encerrado en Cristo penetraremos en el misterio insondable de Dios. Cristo será nuestro «cielo». Viéndole a él «veremos» a Dios.

No será Cristo el único mediador de nuestra felicidad eterna. Encendidos por el amor de Dios, cada uno de nosotros nos convertiremos a nuestra manera en «cielo» para los demás. Desde nuestra limitación y finitud tocaremos el Misterio infinito de Dios saboreándolo en sus criaturas. Gozaremos de su amor insondable gustándolo en el amor humano. El gozo de Dios se nos regalará encarnado en el placer humano.

El teólogo húngaro Ladislaus Boros trata de sugerir esta experiencia indescriptible: «Sentiremos el calor, experimentaremos el esplendor, la vitalidad, la riqueza desbordante de la persona que hoy amamos, con la que disfrutamos y por la que agradecemos a Dios. Todo su ser, la hondura de su alma, la grandeza de su corazón, la creatividad, la amplitud, la excitación de su reacción amorosa nos serán regalados».

Qué plenitud alcanzará en Dios la ternura, la comunión y el gozo del amor y la amistad que hemos conocido aquí. Con qué intensidad nos amaremos entonces quienes nos amamos ya tanto en la tierra. Pocas experiencias nos permiten pregustar mejor el destino último al que somos atraídos por Dios.

 

LO QUE NOS QUIEREN DECIR DE JESÚS NO CABE EN PALABRAS Domingo 7º DE PASCUA (ASCENSIÓN) (B) Mc 16,15-20


 fe adulta


¿Qué estamos celebrando? Nos va a costar Dios y ayuda superar la visión física, corpórea y chata de la Ascensión, que venimos aceptando durante demasiados siglos. Nos encontramos con el problema de siempre: confundir la realidad con el relato mítico. La Ascensión no es más que un aspecto de la cristología pascual. Resurrección, Ascensión, glorifica­ción, Pentecostés, constituyen una sola realidad, que está fuera del alcance de los sentidos. Esa realidad no temporal, no localizable, es la más importante para la primera comunidad y es la que hay que tratar de descubrir.

Los primeros intérpretes, todos judíos, echaron mano del AT para tratar de explicar la figura de Jesús. Los padres griegos utilizaron todos los mitos de su tradición. Desde la anunciación hasta el sentarse a la derecha del Padre, todo lo que se ha dicho de Jesús es mitología. Los mitos no son mentira, sino un intento de sustraernos al misterio para hacerlo soportable. Por eso siempre termina satisfaciendo las necesidades de nuestro falso yo.

Hoy tenemos conocimientos suficientes para intentar una interpretación más acorde con lo que los textos nos quieren trasmitir. No podemos seguir pensando en un Jesús subiendo físicamente más allá de las nubes. Para poder entender la fiesta de la Ascensión, debemos volver al tema central de Pascua. Estamos celebrando la Vida, pero no la biológica sino la divina. Esa Vida no está sujeta al tiempo, no hay en ella acontecimientos, es eterna e inmutable. Solo teniendo en cuenta esta verdad, podremos comprender adecuadamente lo que estamos celebrando este domingo.

Mateo no sabe nada de una ascensión. Juan no habla de ascensión, pero en la última aparición, Jesús dice a Pedro: “si quiero que éste permanezca hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?” Está claro que, para volver, primero tiene que irse. El final canónico de Marcos, que leemos hoy y fue añadido a mediados del s. II, nos dice que Jesús se sentó a la derecha de Dios. Solo Lucas nos habla de ascensión: “se separó de ellos y fue elevado al cielo”. En Hechos cuenta la su vida con todo lujo de detalles.

Relatos de raptos eran frecuentes en la literatura clásica. Tito Livio, en su obra histórica sobre Rómulo dice: “Cierto día Rómulo organizó una asamblea popular junto a los muros de la ciudad para arengar al ejército. De repente irrumpe una fuerte tempestad. El rey se ve envuelto en una densa nube. Cuando la nube se disipa, Rómulo ya no se encontraba sobre la tierra; había sido arrebatado al cielo”. Heracles, Empédocles, Alejandro Magno o Apolonio de Tiana siguen el mismo camino.

El AT cuenta el rapto de Elías. También se habla de la asunción de Henoc en (Gen 5, 24). El libro eslavo de Henoc, escrito judío del siglo primero después de Cristo, describe el rapto de Henoc: “Después de haber hablado Henoc al pueblo, envió Dios una fuerte oscuridad sobre la tierra que envolvió a todos los que estaban con Henoc. Y vinieron los ángeles y cogieron a Henoc y lo llevaron hasta lo más alto de los cielos. Dios lo recibió y lo colocó ante su rostro para siempre”. Nada nuevo.

La palabra “cielo” es muy utilizada en religión. La repetimos dos veces en el Padrenuestro, dos en el Gloria y tres en el credo. Arrastra una amplia gama de significados desde la cultura griega y en todo el Oriente Medio. No es fácil dilucidar qué sentido se quiere dar a la palabra en cada caso. En el bautismo de Jesús, el cielo se rasgó y el Espíritu bajó hasta él. Cuando termina su ciclo vital, el cielo se rompe otra vez, para que Jesús vuelva a traspasar el límite de lo terreno, para entrar en él.

Un dato muy interesante, que nos proporciona la exégesis, es que las más antiguas expresiones de la experiencia pascual que han llegado hasta nosotros, sobre todo en escritos de Pablo, están formuladas en términos de exaltación y glorifica­ción, no con la idea de resurrección y menos aún de ascensión. En el AT encontramos muchos textos que hablan del siervo doliente, maltratado por los hombres, pero reivindicado por Dios. Esta es la base de la glorificación con la que se expresó la experiencia pascual.

Lo que celebramos no está en el tiempo; pertenecen al hoy como al ayer, no hacen referencia a un pasado. Se pueden vivir hoy como las vivieron los discípulos. El hombre Jesús se transforma definitivamen­te, alcanzando la meta suprema. Se hace una sola realidad con Dios. Nosotros necesitamos desglosar esa realidad para intentar penetrar en su misterio, analizando los distintos aspectos que la integran. La Ascensión quiere manifestar que llegó a lo más alto, pero no en sentido físico ni temporal.

La verdadera ascensión de Jesús empezó en el pesebre y terminó en la cruz cuando exclamó: "consumatum est". Ahí terminó la trayectoria humana de Jesús y sus posibilidades de crecer. Después de ese paso, todo es como un chispazo que dura toda la eternidad. Había llegado a la plenitud total en Dios, precisamen­te por haberse despegado (muerto) de todo lo que en él era caduco, transitorio, terreno. Solo permaneció de él lo que había de Dios y por tanto se identificó con Dios totalmente. Esa es también nuestra meta. El camino también es el mismo que recorrió Jesús.

La experiencia pascual consistió en ver a Jesús de una manera nueva. El haber vivido con él no los llevó a la comprensión de su verdadero ser. Estaban demasiado pegados a lo externo, y lo que hay de divino en Jesús no puede entrar por los sentidos. Su desaparición les obligó a mirar dentro de sí, y descubrir allí lo que había vivido Jesús. Solo entonces descubren al verdadero Jesús. Si seguimos apegados a una imagen terrena de Jesús tampoco nosotros descubriremos su verdadero ser.

Para comprender la ascensión debemos tener en cuenta el descenso. Jesús bajo a los infiernos, “descendit ad ínferos” es decir a lo más bajo. Solo desde ahí su puede hacer el ascenso total. Desde lo más bajo a lo más alto. No aceptamos ese descenso definitivo porque no está de acuerdo con las pretensiones de nuestro ego. Es la experiencia de todos los místicos. Para llegar a serlo todo debes convertirte en Nada.

Jesús no bajó a los infiernos como triunfador. Esa es la imagen mítica que se tenía de muchos personajes antiguos. Jesús bajó realmente a lo más bajo con su muerte. La muerte en la cruz no era una forma más de deshacerse de una persona que molesta. Era un intento en toda regla no solo de matar a la persona sino de hacerla desaparecer. Se trataba de aniquilarlo en el sentido etimológico de la palabra. Convertirle en nada. Era un castigo tan rotundo que eliminaba todo recuerdo.

TRIUNFO Y MISIÓN. SUBIR AL CIELO COMO IMAGEN DEL TRIUNFO ASCENSIÓN DEL SEÑOR. CICLO B

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Jesús subiendo al cielo es una imagen bastante representada por los artistas, y la tenemos incorporada desde niños, además de formar parte de nuestra profesión de fe. Alguno podría imaginar que esta escena se encuentra en los cuatro evangelios. Sin embargo, el único que la cuenta es Lucas, y por dos veces: al final de su evangelio y al comienzo del libro de los Hechos. Pero lo hace con notables diferencias.

· En el evangelio, Jesús bendice antes de subir al cielo (en Hch, no).

· En Hechos, una nube oculta a Jesús (en el evangelio no se menciona la nube).

· En el evangelio, los discípulos se postran (en Hch se quedan mirando al cielo).

· En el evangelio vuelven a Jerusalén; en Hch se les aparecen dos personajes vestidos de blanco.

Si el mismo autor, Lucas, cuenta el mismo hecho de formas tan distintas, significa que no podemos quedarnos en lo externo, en el detalle, sino que debemos buscar el mensaje profundo.

La idea de la ascensión resulta chocante al lector moderno por dos motivos muy distintos: 1) no es un hecho que hayamos visto; 2) se basa en una concepción espacial puramente psicológica (arriba lo bueno, abajo lo malo), que choca con una idea más perfecta de Dios.

Precisamente por esta línea psicológica podemos buscar la explicación. Desde las primeras páginas de la Biblia encontramos la idea de que una persona de vida intachable no muere, es arrebatada al cielo, donde se supone que Dios habita. Así ocurre en el Génesis con el patriarca Henoc, y lo mismo se cuenta más tarde a propósito del profeta Elías, que es arrebatado al cielo en un carro de fuego. Interpretar esto en sentido histórico (como si un platillo volante hubiese recogido al profeta) significa no conocer la capacidad simbólica de los antiguos.

Sin embargo, existe una diferencia radical entre estos relatos del Antiguo Testamento y el de la ascensión de Jesús. Henoc y Elías no mueren. Jesús sí ha muerto. Por eso, no puede equipararse sin más el relato de la ascensión con el del rapto al cielo.

Es preferible buscar la explicación en la línea de la cultura clásica greco-romana. Aquí sí tenemos casos de personajes que son glorificados de forma parecida tras su muerte. Los ejemplos que suelen citarse son los de Hércules, Augusto, Drusila, Claudio, Alejandro Magno y Apolonio de Tiana. Los incluyo al final para los interesados.

Estos ejemplos confirman que el relato tan escueto de Lucas no debemos interpretarlo al pie de la letra, como han hecho tantos pintores, sino como una forma de expresar la glorificación de Jesús.

La segunda lectura de hoy, tomada de la carta a los Efesios, es muy interesante en este sentido. No habla de la ascensión de Jesús al cielo, pero se explaya hablando de su triunfo con una imagen distinta: está sentado a la derecha de Dios, por encima todo y de todos. Esta misma imagen la recoge el evangelio de Marcos cuando dice que Jesús «ascendió al cielo y se sentó a la derecha de Dios».

Subir y sentarse a la derecha de Dios, insistiendo en la misión (Marcos 16,15-20)

El final del evangelio de Marcos une las dos imágenes: «fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios». Una forma muy humana de hablar, pero habitual en la Biblia. Jesús subió triunfalmente al cielo y ahora sigue ocupando la máxima dignidad junto a Dios Padre. Pero el evangelio concede más importancia aún al tema de la misión de los apóstoles, como se advierte comparándolo con la 1ª lectura.

En Hechos, los discípulos muestran una vez más su preocupación política por la restauración del reino de Israel, y Jesús desvía la atención hacia la próxima venida del Espíritu Santo, que les dará fuerzas para ser sus testigos en todo el mundo.

En Marcos, el tema de la misión se trata en cinco puntos:

1) Orden de ir al mundo entero a proclamar la buena nueva.

2) Esa noticia puede ser aceptada o rechazada, pero con consecuencias muy distintas en cada caso.

3) Se mencionan las señales que acompañarán a los misioneros: expulsión de demonios, don de lenguas, inmunidad ante ataques de serpientes, curaciones. Estas señales recuerdan lo que se cuenta en el libro de los Hechos de los Apóstoles a propósito de Pablo.

4) En Hechos, la reacción de los discípulos es quedarse embobados mirando al cielo. En Marcos, se ponen en marcha de inmediato a pregonar el evangelio por todas partes.

5) En Hechos se habla de la fuerza del Espíritu Santo que acompañará a los apóstoles. En Marcos, «el Señor cooperaba y confirmaba el mensaje con las señales que lo acompañaban».

Los cuarenta días

El evangelio no dice nada de este período de 40 días entre la resurrección y la ascensión. ¿Qué significa, y por qué lo introduce Lucas? El número 40 se usa en la Biblia para indicar plenitud, sobre todo cuando se refiere a un período de tiempo. El diluvio dura 40 días y 40 noches; la marcha de los israelitas por el desierto, 40 años; el ayuno de Jesús, 40 días… Se podrían citar otros muchos ejemplos. En este caso, lo que pretende decir Lucas es que los discípulos necesitaron más de un día para convencerse de la resurrección de Jesús, y que Jesús se les hizo especialmente presente durante el tiempo que consideró necesario.

Textos clásicos sobre la subida al cielo de un gran personaje

A propósito de Hércules escribe Apolodoro en su Biblioteca Mitológica: “Hércules... se fue al monte Eta, que pertenece a los traquinios, y allí, luego de hacer una pira, subió y ordenó que la encendiesen (...) Mientras se consumía la pira cuenta que una nube se puso debajo, y tronando lo llevó al cielo. Desde entonces alcanzó la inmortalidad...” (II, 159-160).

Suetonio cuenta sobre Augusto: “No faltó tampoco en esta ocasión un antiguo pretor que declaró bajo juramento que había visto que la sombra de Augusto, después de la incineración, subía a los cielos” (Vida de los Doce Césares, Augusto, 100).

Drusila, hermana de Calígula, pero tomada por éste como esposa, murió hacia el año 40. Entonces Calígula consagró a su memoria una estatua de oro en el Foro; mandó que la adorasen con el nombre de Pantea y le tributasen los mismos honores que a Venus. El senador Livio Geminio, que afirmó haber presenciado la subida de Drusila al cielo, recibió en premio un millón de sestercios.

De Alejandro Magno escribe el Pseudo Calístenes: “Mientras decía estas y otras muchas cosas Alejandro, se extendió por el aire la tiniebla y apareció una gran estrella descendente del cielo hasta el mar acompañada por un águila, y la estatua de Babilonia, que llaman de Zeus, se movió. La estrella ascendió de nuevo al cielo y la acompañó el águila. Y al ocultarse la estrella en el cielo, en ese momento se durmió Alejandro en un sueño eterno” (Libro III, 33).

Con respecto a Apolonio de Tiana, cuenta Filóstrato que, según una tradición, fue encadenado en un templo por los guardianes. “Pero él, a medianoche se desató y, tras llamar a quienes lo habían atado, para que no quedara sin testigos su acción, echó a correr hacia las puertas del templo y éstas se abrieron y, al entrar él, las puertas volvieron a su sitio, como si las hubiesen cerrado, y que se oyó un griterío de muchachas que cantaban, y su canto era: Marcha de la tierra, marcha al cielo, marcha” (Vida de Apolonio de Tiana VIII, 30).

Sobre la nube véase también Dionisio de Halicarnaso, Historia antigua de Roma I,77,2: “Y después de decirle esto, [el dios] se envolvió en una nube y, elevándose de la tierra, fue transportado hacia arriba por el aire”.

CONTRA EL PROSELITISMO Domingo de la Ascensión 12 de mayo Mc 16, 15-20

 

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Casi todas las religiones -en realidad, casi todas las ideologías- han nacido con afán proselitista. Creyéndose portadoras de la verdad absoluta, consideraban que debían hacer llegar su verdad al mayor número posible de personas. En el caso del cristianismo, es proverbial la insistencia en el carácter universal de su misión.

No es extraño. Una lectura literal de los evangelios lleva a creer que esa misión habría sido encomendada por el propio Jesús -es decir, por Dios mismo- y habría de alcanzar nada menos que “a toda la creación”.

Sin embargo, una mayor comprensión del texto desmonta aquella lectura y la pretensión que conlleva. Por una parte, en cuanto a la forma, parece seguro que esas palabras no fueron pronunciadas por Jesús, sino que nacieron en el seno de aquellas primeras comunidades donde se fraguaron los relatos evangélicos. Por otra, yendo más al fondo, su contenido tiene un carácter mítico que a la conciencia moderna le resulta literalmente inaceptable.

Una vez que hemos superado la consciencia mítica, en la que esos textos están escritos, entendemos que aquella “creencia proselitista”, justamente característica del nivel mítico de consciencia, resulta insostenible en una consciencia racional y pluralista. No solo es un rasgo típicamente sectario -como la creencia de ser el “pueblo elegido”-, sino que todo intento de convencer, constituye, al decir de José Saramago, “una falta de respeto y un intento de colonización del otro”.

El error de base de aquella creencia mítica radica en confundir la verdad con una creencia o un dogma, en definitiva, con un concepto mental y su correspondiente formulación. Pero ningún concepto, ninguna creencia puede ser la verdad. Por definición, como hace siglos enseñaba el taoísmo, la verdad que puede ser nombrada no es la verdad. Porque esta trasciende todo objeto mental. Y lo que podemos nombrar son únicamente objetos que nuestra mente ha delimitado.

Comprendo que este planteamiento sea percibido como amenaza para quien ha puesto su seguridad en una creencia. Pero parece indudable que no hay creencia que pueda aportar seguridad. Sin contar con que una creencia de ese tipo resulta en la práctica sumamente peligrosa. La seguridad es una con lo que somos, anterior a la mente, y nos sostiene cuando permanecemos en la certeza de ser.

 


ASCENSIÓN Mc 16, 15-20

col munarriz




 


«Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación»

Los relatos de la Pasión son la crónica de un hecho que ocurrió, y corremos el riesgo de pensar que tras la pasión los evangelistas siguen narrando hechos. Pero según los especialistas, a partir del sepulcro vacío se cambia el estilo literario y se adopta un lenguaje simbólico que encierra una profesión de fe en el crucificado. Tenemos cinco relatos de la resurrección y tres de la Ascensión: dos de Lucas y uno de Marcos, y en ellos vemos que la Resurrección se presenta siempre como triunfo sobre la muerte; como liberación del poder del mal, y que la Ascensión representa la exaltación definitiva, la consagración de Jesús como Señor.

A nosotros nos hubiese gustado que los evangelistas se hubiesen limitado a contarnos lo que vieron los ojos, pero no es ése el estilo que eligieron para transmitirnos su fe; es más, es posible que en ese caso se hubiese despojado a la Ascensión de todo su significado. Ellos nos cuentan lo que verdaderamente sucedió a los ojos de la fe, y lo que sucedió es que Jesús, la palabra del Padre, puso su tienda entre nosotros, y que, tras su muerte, Dios le exaltó a su derecha, dejándonos la fuerza de su Espíritu para que llevamos a cabo la misión que Dios le encomendó a él y que él nos encomendó a nosotros.

Jesús siempre le ha planteado a nuestra mente una pregunta crucial: ¿Quién es este hombre?... En la Ascensión, esta pregunta se cambia por otra aún más importante: ¿Quién soy yo?... Y Jesús sentado a la derecha del Padre nos da la respuesta: tú eres alguien destinado a ese mismo destino. La Ascensión se convierte así en revelación de la esencia humana; en el fundamento de su dignidad. Por tanto, la Ascensión de Jesús nos propone un acto de fe en nosotros; no somos unos seres que nacen en la tierra y vuelven a ella tras la muerte, sino que estamos destinados a la plenitud que se muestra en Jesús.

En Jesús se revela la grandeza de lo humano mucho más allá de las expectativas que nadie hubiese podido albergar. La Ascensión de Jesús nos muestra nuestra propia naturaleza; nos muestra lo que es un verdadero ser humano en plenitud, realizado en Dios, sentado a su derecha. Es el hombre Jesús el que está sentado a la derecha de Dios. Y somos nosotros los que estamos destinados a “ser semejantes a Él” a “verle cara a cara”.

La Ascensión es el triunfo final del crucificado, y los cristianos la vemos como un anticipo del triunfo final de la humanidad. La obra de Dios llega a su destino en su primogénito, el primero de los hijos en quien se manifiesta ya el éxito definitivo del Amor Todopoderoso.

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús 

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo sobre este evangelio, pinche aquí

miércoles, 1 de mayo de 2024

Fiesta inspectorial de Salesianos Santiago el Mayor, tiempo para agradecer


 El próximo sábado, 4 de mayo, llega una de las fechas más especiales del calendario: la celebración de la Fiesta de la Comunidad Inspectorial de Salesianos Santiago el Mayor. La entrada Fiesta inspectorial de Salesianos Santiago el Mayor, tiempo para agradecer se publicó primero en Salesianos […] LEER NOTICIA

El neoliberalismo se desmorona: de nosotros depende el futuro J. C. Pan


 Rebelión

Fuentes: Jacobin
Entrevista al profesor Gary Gerstle
Puede que el neoliberalismo no haya muerto, pero ya no es la ideología incuestionable de otros tiempos. Esto es una oportunidad para quienes deseamos un orden político y económico basado en la democracia y la solidaridad y no en la búsqueda desenfrenada de beneficios. Ver noticia 

La Flotilla de la Libertad suspende el viaje a Gaza por la presión ejercida por Israel Alberto López Girondo

 


Kaosenlared

Las presiones de Israel dieron efecto y los buques de bandera de Guinea-Bissau no fueron autorizados a zarpar. Buscan que a través de un nieto de Mandela se consiga auspicio sudafricano.
Las presiones del gobierno de Benjamin Netanyahu dieron resultado y la Flotilla de la Libertad, que llevaría 5500 toneladas de ayuda humanitaria para Gaza y estaba pronta a partir desde Estambul, se suspendió hasta nuevo aviso. Ver noticia

Las protestas estudiantiles contra la guerra en Gaza se extienden por todo EEUU

 


Público

Los jóvenes han decido levantar campamentos en las instalaciones de las universidades, lo que ha llevado a tensiones con las instituciones que han ejercido una dura represión contra los manifestantes.
Las protestas estudiantiles en contra de la guerra de Gaza se extendieron durante el fin de semana en decenas de universidades de Estados Unidos, dejando como consecuencia cientos de arrestos y enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas del orden. Ver noticia

‘Odio, por tanto, existo’: Manos Limpias, Hazte Oír…, y algún obispo Juan José Tamayo, teólogo


 El blog de Juan José Tamayo

«También los movimientos religiosos integristas se alimentan del odio» ‘Odio, por tanto, existo’: Manos Limpias, Hazte Oír…, y algún obispo
«Estamos viviendo una situación nueva en las relaciones entre religión y política: la alianza entre la derecha extrema, la extrema derecha y las organizaciones cristianas integristas de carácter fundamentalista»
«Esta alianza se produce actualmente en España entre Hazte Oír, organización católica española de ideología ultraconservadora, y Vox, partido político de extrema derecha Ver noticia

UTOPÍA Y DISTOPÍA

ATRIO

col zapatero

 

En ATRIO el tema de Dios, sea su existencia, su imagen o concepto, su parcialidad como creador o árbitro supremo. ¿Y yo que sé? ¿Tengo que elegir? Demasiado para mí. Mariano plantea hoy el problema, atendiendo a la técnica, pero más existencial que filosóficamente. ¿Alguien nos ofrecerá aquí cómo y por qué llegó a optar por la fe en Él o por el no-dios (no-teos) como decisión definitiva? AD.

El autodenominado ateo que se afirma en la negación de Dios, lo hace en falso, y precisa la necesidad de que alguien le demuestre esa existencia para no tener que estar constantemente afirmándose en una negación, porque parece poco razonable tener que afirmarse con la negación de otro, dejando este trabajoso tema para el que se afirma en su firme creencia en Dios. También los hay que se afanan con todas sus fuerzas en demostrar su no existencia, pero se da la paradoja que ni unos ni otros alcanza tal demostración. Ni el que la afirma ni el que la niega, al menos en los términos arriba mencionados.

Tanto su demostración en un sentido u otro requiere mucho esfuerzo a la razón, con lo que lo más corriente es que unos y otros se declinen a la hora de decidirse más por su voluntad que por sus razones.

No sé por qué motivo nos resulta más a mano siempre el nó que el sí. El nó de la razón parece estar exento del principio filosófico de la duda metódica. El “nó”, no admite dudas, suele dejar siempre la cuestión zanjada, ¿se acuerdan de la famosa frase del, “nó es nó”, que daba por cerrado todo diálogo político posterior? El sí, siempre precisa justificarse, es como la mujer del césar, siempre está abierto a muchas condiciones.  Ejemplo de esto lo tenemos hasta en nuestro sistema jurídico y no digamos en la razón matemática al utilizarlo en muchas demostraciones como condición necesaria pero no suficiente, incluso en lenguaje coloquial siempre parece ir acompañado por un “pero”.

Pero ante los adelantos de la ciencia y la técnica parece ser que este esfuerzo racional nos lo vamos a ventilar de un “plumazo”, en un “plis-plas”, dicho en castizo y sin ambigüedades. Este esfuerzo se lo vamos a encargar a nuestro nuevo dios, que en este caso es diosa y que parece ser que deslumbra más que ese otro que queremos demostrar, y en el que tanto el que muchos de los que se dicen creyentes como en los que no, ponen todas sus esperanzas de futuro. Para ello sólo tendremos que esperar un poquito, no más de cinco años, según la noticia que me llega en el momento en que escribo este artículo.

Últimamente la IA está muy de moda, pero al igual que sucedió con la Teoría Especial de la Relatividad, que tuvo que esperar a que surgiese una ampliación de la misma y que explicase de forma más completa la realidad, con la denominada Teoría General de la Relatividad, y a su vez ésta también tuvo que esperar a las teorías “físico-matemáticas” cuánticas, en las que ya el sentido primigenio de realidad se esfuma; ahora pasa lo mismo con las llamadas IA ,bien sea en su sentido fuerte o débil, con ese acontecimiento a corto plazo de una nueva IAG (Inteligencia Artificial Generativa) en la que ya ella solita aprenderá sin necesidad de ser humano alguno. Inteligencia pura y dura, sabiduría con un solo sabor, el de su mente, que supongo sabrá a silicio, pero posiblemente con un poco de agua, para que no se caliente pues trabaja a la velocidad de la luz y además resulte Incolora, inodora e insípida.

Así las cosas, tanto los que quieran demostrar la existencia o no existencia de Dios se verán finalmente eximidos de dicho esfuerzo, cuya solución nos vendrá dada con esta nueva IAG, que por cierto tiene cierto parecido con el nombre de unas lavadoras alemanas muy buenas (AEG), lo que me lleva a sospechar que sus intenciones son las de hacernos un completo y perfecto lavado de cerebro.

Bueno, sea como sea, conflicto resuelto, pero acto seguido me pregunto: ¿Cambiaría en algo la realidad en que vivimos?, ¿tendríamos que empezar un proceso de deconstrucción? o ¿seguiría todo igual que antes de dicha demostración?, porque si fuese esto último, habríamos demostrado que Dios no es necesario para nada y que en definitiva hemos perdido el tiempo en absurdas e innecesarias peleas.

Había pensado en un principio, ofrecer esta reflexión con el resultado de un trabajo en prácticas de psicología social que hice al finalizar mis estudios de dicha disciplina, a los que accedí cuando me pre-jubilé, pero he preferido silenciarlo de momento y retomarlo ahora con una muestra mayor y más representativa que la que entonces tuve y además no finalizándolo en solitario, que siempre estaría afectado por un sesgo personalista y es por ello que abro dicho análisis a partir de aquí, invitándole a usted querido lector a tomar parte activa en el mismo, y por supuesto con su sesgo personal que es tan válido como el mío, si es que le interesa participar y de paso las conclusiones a las que se  llegara formarían parte de mi pretendida tesis doctoral.

Como dato curioso de aquél trabajo solo citaré un hecho que evidenció la veracidad de la famosa frase de: “Ni están todos los que son, ni son todos los que están”, trasladada al ámbito de los ateos y los creyentes.

También he de mencionar que en aquel trabajo y de forma colateral introduje un par de preguntas además de la que da título a esta reflexión, que fueron:

· ¿El conocimiento de Dios afectaría coyunturalmente o estructuralmente nuestras existencias?

· ¿Qué ocurriría si científicamente llegásemos a saber cada uno la fecha de nuestra muerte?

El resultado de estas preguntas fue muy curioso pues correlacionaron todas las respuestas entre sí. Dios, praxis, y muerte, correlacionan en la vida de toda persona, creyente y no creyente. Esto fue corroborado por un análisis estadístico con su correspondiente gráfica de distribución probabilística de la entonces muestra de campo obtenida.

Volviendo al tema de esta reflexión y dejando en claro la pregunta concreta en los términos que figura en el título de la misma junto a estas dos últimas y para iniciar el diálogo al respecto, he acudido también a hacérselas previamente a un personaje que según muchos sabe mucho de todo, y en el que actualmente casi todo el mundo creyente y no creyente pone sus esperanzas. Este personaje en aquel tiempo de mi trabajo estaba en mantillas y aún no tenía palabra, pero hoy ya la tiene, y vamos si la tiene, es un verdadero parlanchín, si no le cortas a tiempo te llena veinte folios, te abruma.

No les voy a abrumar con todo el diálogo que he tenido previamente con dicho personaje, pueden tranquilamente dialogar con él simplemente invocándole a través de internet, pero sí me quedé sorprendido por los datos que me facilitó sobre la cantidad de recursos de capital y humanos involucrados en dichos desarrollos.

En este punto, les presento a Copilot. Que es un asistente virtual de Inteligencia Artificial y le hagan las preguntas que quieran, simplemente entrando en internet e invocándolo, pudiendo empezar por ésta de: ¿Qué es la IAG?

La conclusión que saqué de dicho diálogo es la de que nunca se involucraba en lo que decía, siempre hablaba en tercera persona, desde la distancia, como si no fuera con su existencia, pero muy lógico por otra parte ya que supongo se consideraría como dios, como ese dios que lo sabe todo y que incluso está por encima de todo saber.

Espero que esto no acontezca en aquellos que respondan concreta y concisamente con sus conclusiones y sugerencias a este artículo. Les quedaría muy agradecido.

 

Mariano Álvarez Valenzuela

Atrio