FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




jueves, 12 de marzo de 2020

Improvisada anatomía del poder

Jaime Richart, Antropólogo y jurista
Redes Cristianas
En unos países más y en otros menos pero en todo caso en España, el poder, los poderes, sea el político, el económico, el policial, el religioso, el judicial o el militar, como potencia social permanente organizadora de la sociedad pero también vigilante y opresora, ni habla con la ciudadanía, ni discute, ni siquiera la escucha? El poder, la potencia en acción, observa y actúa. Y actúa en silencio, imponiendo su fuerza constrictora unas veces material y otras moral, porque sabe que la ciudadanía no va a llevar la sangre al río, como vulgarmente se dice. El pueblo, no pasa de reproches y de quejas, ni del ruido, ni de la pancarta, ni de las demandas; en definitiva, de la palabra.
A lo sumo aúlla como una manada de perros en el desierto. El poder sabe que si la
muchedumbre pasa a mayores sus pretensiones, tiene en su mano el remedio fácil de sus policías y de su ejército si se ve muy apurado. La ciudadanía podrá encararse con el poder político, tanto por lo que hace como por lo que no hace, y también por lo que hacen o no hacen los demás poderes, pero el poder nunca responde, ni jamás toma en consideración las condiciones de vida en semiservidumbre o semiesclavitud en que vive una gran parte de la población que deciden los mercados. Pero tampoco el gobernante puede pasarse nunca de la raya. Por eso calla frente a la indignación, a la frustración y al desengaño de ciudadanos de una república inexistente.

Siendo así que una sociedad es tanto más feliz cuanto menos siente sobre sí el peso coercitivo del poder y que el poder no habla, se ríe de nosotros. Si no fuese así, hace mucho tiempo que hubiese adoptado tomado drásticas medidas fiscales contra la desigualdad que, lejos de disminuir, se acrecienta cada día más…
En otros países aún con cuentagotas el poder suele responder. Pero la incomunicación del poder español con la ciudadanía es absoluta… Si no estás conforme con lo que digo, tú, lector, dime qué dice la Banca, qué dicen los de las puertas giratorias, qué dicen los del Ibex35, qué dicen los magistrados, qué dicen los obispos y arzobispos, qué dicen los mandos del ejército salvo amenazarnos con llevar la fuerza a donde conviene a todos los anteriores: nada. Y si dicen algo es para provocar, para agravar las cosas, para recordarnos sus ultrajantes prebendas a nuestra costa, para exhortar a los viejos a que nos muramos, para hablar de sus leyes enrevesadas para mejor esconder tanta y tan ominosa desigualdad, para echarnos en cara sus méritos irrisorios con los que pretenden justificar sus privilegios; para amenazarnos, para amedrentarnos, para expulsarnos de nuestra vivienda por leyes injustas o encarcelarnos por leyes arbitrarias o interpretadas mediando prevaricación…
El poder lo protagonizan todos los que forman parte de él y al mismo tiempo ninguno. Para ejercer su dominio apabullante, aparte de esa estrategia del silencio, el poder se vale de otros tres recursos que en esa medida nadie posee: simulación, mimetismo y metamorfosis. Finge que nos tutela, a todos y no sólo a una parte de la sociedad que es lo que hace; se vale de la mímesis en lo que puede, para no mostrarse tal como es y como actúa o se “olvida” de sus compromisos; y recurre l la metamorfosis de drásticas que figuran como responsables que no son, para encubrir a los verdaderos artífices del estado general de cosas de la economía, la piedra angular de la desigualdad.

Gracias a esas tres cualidades el poder se reproduce indefinidamente desde la noche de los tiempos, sin que la reproducción se haga visible para el mundo. De ahí las inútiles intentonas de quienes intenten reformarlo a fondo y la imposibilidad metafísica de destruirlo, pues es indestructible. Todo intento de acabar con él y por cambiar el mundo sin esperar el paso del tiempo y el momento oportuno acaba empeorando al mundo… Sólo el paso del tiempo erosiona la cáscara y las formas proteicas que adopta. Podrá ser abatido, pero nunca deja un vacío. Siempre dará paso a otro poder.
Pero en esencia siempre es el mismo.

Aprender de la esperanza cristiana


Gabriel Mª Otalora

Jesús de Nazaret, en cuanto que fue hombre en todo menos en el pecado, tuvo que pasar una dura experiencia que no sé yo si somos capaces de percibirla con la radicalidad que tiene la esperanza que lleva consigo. Como si de tanto escuchar y leer los evangelios, una parte esencial la hubiésemos perdido. Si fuera así, el tiempo fuerte de Cuaresma es ideal para recuperarla. ··· Ver noticia ··

Domingo 15 de marzo, 3º Cuaresma – A (Juan 4,5-42)

José A. Pagola

ALGO NO VA BIEN
EN LA IGLESIA

La escena ha sido recreada por el evangelista Juan, pero nos permite conocer cómo era Jesús. Un profeta que sabe dialogar a solas y amistosamente con una mujer samaritana, perteneciente a un pueblo impuro, odiado por los judíos. Un hombre que sabe escuchar la sed del corazón humano y restaurar la vida de las personas.
Junto al pozo de Sicar, ambos hablan de la vida. La mujer convive con un hombre que no es su marido. Jesús lo sabe, pero no se indigna ni le recrimina. Le habla de Dios y le explica que es un «regalo»: «Si conocieras el don de Dios, todo cambiaría, incluso tu sed insaciable de vida». En el corazón de la mujer se despierta una pregunta: «¿Será este el Mesías?».
Algo no va bien en nuestra Iglesia si las personas más solas y maltratadas no se sienten escuchadas y acogidas por los que decimos seguir a Jesús. ¿Cómo vamos a introducir en el mundo su evangelio sin «sentarnos» a escuchar el sufrimiento, la desesperanza o la soledad de las personas?
Algo no va bien en nuestra Iglesia si la gente nos ve casi siempre como representantes de la ley y la moral, y no como profetas de la misericordia de Dios. ¿Cómo van a «adivinar» en nosotros a aquel Jesús que atraía a las personas hacia la voluntad del Padre revelándoles su amor compasivo?
Algo no va bien en nuestra Iglesia cuando la gente, perdida en una oscura crisis de fe, pregunta por Dios y nosotros le hablamos del control de natalidad, el divorcio o los preservativos. ¿De qué hablaría hoy con la gente aquel que dialogaba con la samaritana tratando de mostrarle el mejor camino para saciar su sed de felicidad?

Algo va mal en nuestra Iglesia si la gente no se siente querida por quienes somos sus miembros. Lo decía san Agustín: «Si quieres conocer a una persona, no preguntes por lo que piensa, pregunta por lo que ama». Oímos hablar mucho de lo que piensa la Iglesia, pero los que sufren se preguntan qué ama la Iglesia, a quiénes ama y cómo los ama. ¿Qué les podemos responder desde nuestras comunidades cristianas?

Coronavirus: una oportunidad para secularizar la Cuaresma


Xavier Casanovas

Hace tiempo que trato de hacer apología de la necesidad de secularizar la Cuaresma. Por razones evidentes, nuestras sociedades occidentales han ido tomando cada una de las celebraciones religiosas y adaptándolas al calendario secular: la Navidad se ha convertido en la adoración al dios del consumo; la Pascua en una rendición al pecado de la gula; las Fiestas Mayores, consagradas históricamente a la devoción piadosa de los patrones de los pueblos, en la entrega a una fiesta sin fin. Y en algunos casos, podemos llegar a afirmar que no se ha perdido el sentido del todo ··· Ver noticia ··

SE NECESITA UN NUEVO PARADIGMA DE PRODUCIR, DISTRIBUIR, CONSUMIR Y VIVIR


col boff
Varias amenazas se ciernen sobre el sistema-vida y el sistema-Tierra: el holocausto nuclear; la catástrofe ecológica del calentamiento global y de la escasez de agua potable; la catástrofe económica/social sistémica con la radicalización del neoliberalismo que produce una acumulación extrema a expensas de una pobreza asombrosa; la catástrofe moral con la falta general de sensibilidad hacia las grandes mayorías sufrientes; la catástrofe política con el resurgimiento mundial de la derecha y la corrosión de las democracias. Tal como están, la Tierra y la humanidad no pueden continuar así, a riesgo de sufrir un armagedón ecológico-social.
Centrándonos en el escenario reciente de Brasil: las fuertes lluvias de febrero de 2020 con inundaciones desastrosas que afectaron a varias ciudades del país y paralelamente incendios terribles en Australia, seguidos inmediatamente por inundaciones inesperadas. Tales eventos extremos son signos inequívocos de que la Tierra ha perdido ya su equilibrio y está buscando uno nuevo. Y este nuevo podría significar la devastación de porciones importantes de la biosfera y de una parte significativa de la especie humana. Esto va a suceder, simplemente no sabemos cuándo y cómo. El hecho es que ya estamos en la sexta extinción masiva. Hemos inaugurado, según algunos científicos, una nueva era geológica, la del antropoceno, en la cual la actividad humana es responsable de la destrucción de las bases que sostienen la vida.
Los diferentes centros científicos que monitorean sistemáticamente el estado de la Tierra atestiguan que, de año en año, los elementos principales que perpetúan la vida (agua, suelos, aire puro, fertilidad, climas y otros) se deterioran día a día.
¿Cuándo va a parar esto?
El 29 de julio de 2019 se alcanzó el Día de la Sobrecarga de la Tierra (the Earth Overshoot Day). Esto significa que en esta fecha se han consumido todos los recursos naturales disponibles. Ahora la Tierra ha entrado en rojo y en descubierto. ¿Cómo llegar a diciembre? Si insistimos en mantener el consumo actual, tenemos que aplicar la violencia contra la Tierra obligándola a darnos lo que ya no tiene o no puede reemplazar. Su reacción a esta violencia se expresa por los diversos fenómenos ecológicos y sociales ya mencionados, especialmente por el aumento de dióxido de carbono y metano (23 veces más dañino que el CO2) y por el crecimiento de la violencia social ya que la Tierra y la humanidad constituyen una única entidad relacional.
O cambiamos nuestra relación con la Tierra viva y con la naturaleza o, según Sigmund Bauman, “engrosaremos el cortejo de aquellos que se dirigen hacia su propia tumba”. Esta vez no disponemos de un Arca de Noé salvadora.
No tenemos otra alternativa sino cambiar. Quien crea en el mesianismo salvador de la ciencia es un iluso: la ciencia puede mucho pero no todo: ¿detiene ella los vientos, contiene las lluvias, limita el aumento de los océanos?
"No basta disminuir la dosis y continuar con el mismo veneno o solo limar los dientes del lobo. Él seguirá siendo feroz"
Necesitamos asumir urgentemente un tipo diferente de relación con la naturaleza y la Tierra, contrario al dominante. Vale la pena decir que se necesita un nuevo paradigma de producir, distribuir, consumir y vivir en la misma Casa Común. El cambio exige construir algunos pilares que sean equivalentes a los cimientos que soportan el nuevo paradigma. De lo contrario, repetiremos siempre lo mismo y de peor manera. Es como si quisiéramos curar las heridas de la Tierra cubriéndola con venditas.
Primero: una visión espiritual diferente del mundo y su correspondiente ética.
Esto, a mi modo de ver, no tiene necesariamente que ver con la religiosidad, sino con una nueva experiencia de la realidad, una determinada sensibilidad y un espíritu diferente. La alternativa es esta:
O nos relacionamos con la naturaleza y la Tierra como un baúl lleno de recursos para nuestra explotación y uso, queriendo someterlas a nuestros propósitos; este es el paradigma actual,
O nos relacionamos sintiéndonos parte de la naturaleza y de la Tierra, adaptándonos a sus ritmos, no encima sino al mismo nivel que todas las criaturas, con la conciencia de cuidarlas y protegerlas para que continúen existiendo y dando a la comunidad de vida, de la cual somos miembros, todo lo que necesitan para vivir y para seguir co-evolucionando. Este es el paradigma alternativo que implica respeto y veneración, ya que formamos un todo orgánico dentro del cual cada ser tiene un valor en sí mismo, independientemente del uso que le demos, pero relacionado siempre con todos los demás.
"Necesitamos una nueva experiencia de la realidad, una determinada sensibilidad y un espíritu diferente"
Esta nueva sensibilidad y espiritualidad diferente, constituyen el nuevo paradigma. Puede dar lugar a otro tipo de civilización, integrada en el conjunto y otra forma de habitar la Casa Común. Sin esta sensibilidad/espiritualidad y su traducción en una ética ecológica, no podremos superar el caos “caótico” actual. Reiteramos firmemente: todo dependerá del tipo de relación que establezcamos con la Tierra y con la naturaleza: ya sea de uso y explotación o de pertenencia y convivencia, respetuosa y cuidadora.
Segundo: rescatar el corazón, el afecto, la empatía y la compasión.
 Esta dimensión del pathos ha sido descuidada en nombre de la objetividad de la tecnociencia. Pero en ella anidan el amor, la sensibilidad hacia los demás, la ética de los valores y la dimensión espiritual. Si no hay lugar para el afecto y el corazón, no hay razón para respetar la naturaleza y escuchar los mensajes que, en este caso, son enviados por las inundaciones y el calentamiento global. La tecnociencia ha producido una especie de lobotomía en los seres humanos que ya no sienten sus gritos. Se imaginan que la Tierra es una simple despensa de recursos infinitos al servicio de un proyecto de enriquecimiento infinito. Un planeta finito no soporta un proyecto infinito. Debemos pasar de una sociedad industrialista y consumista que agota la naturaleza a una sociedad que conserva y cuida toda la vida y vive un consumo responsable y compartido. Debemos articular el corazón y la razón para estar a la altura de la complejidad de nuestras sociedades.
Esta perspectiva del corazón y el afecto se experimenta diariamente en Brumandinho-MG, donde criminalmente 272 personas fueron víctimas de la ruptura de la presa y de la falta de sensibilidad de los administradores de la compañía minera Vale SA. En la acción del obispo local don Vicente Ferreira, compositor, cantante y poeta y sus expertas colaboradoras Marina Oliveira, Marcela Rodrigues y Maria Júlia Gomes Andrade, entre otros, se trasluce todo el cuidado afectuoso y la empatía cordial con los familiares de las víctimas. Los 272 globos, uno por cada persona tragada por el barro, tenían la siguiente inscripción: “Me duele demasiado la forma en que te fuiste”. Fueron lanzados al cielo infinito, donde estarán en Dios.
Tercero: tomar en serio el principio de cuidado y de precaución.
O cuidamos lo que queda de la naturaleza, regeneramos lo que tenemos devastado e impedimos nuevas depredaciones, como el MST que se propuso en este 2020 plantar un millón de árboles en las áreas asoladas por el agronegocio, o nuestro tipo de sociedad tendrá los días contados.
La precaución exige que no se tomen medidas ni se realicen experimentos cuyas consecuencias no puedan controlarse. Además, la filosofía antigua y moderna ya ha visto que el cuidado pertenece a la esencia humana, y más, que es la condición previa necesaria para que surja cualquier ser. También es la guía anticipada de toda acción. Si la vida, también la nuestra, no se cuida, enferma y muere. La prevención y el cuidado son decisivos en el campo de la nanotecnología y de la inteligencia artificial autónoma. Esta, con sus algoritmos de millones de datos, puede tomar decisiones, sin que lo sepamos, y penetrar en arsenales nucleares, activar las ojivas y lanzarlas, poniendo fin a nuestra civilización.
Cuarto: el respeto a todos los seres.
Cada ser tiene valor intrínseco y tiene su lugar en el conjunto de los seres. Incluso el más pequeño de ellos revela algo del misterio del mundo y del Creador. El respeto impone límites a la voracidad de nuestro sistema depredador y consumista. Quien mejor formuló una ética de respeto fue el médico y pensador Albert Schweitzer (+1965). Él enseñaba: la ética es la responsabilidad y el respeto ilimitado por todo lo que existe y vive. Este respeto por el otro nos obliga a la tolerancia, que es urgente en el mundo y entre nosotros, particularmente bajo el gobierno brasileño de extrema derecha que alimenta el desprecio por los negros, los indígenas, los quilombolas, las personas LGBT y las mujeres.
"La inteligencia artificial, con sus algoritmos de millones de datos, puede tomar decisiones, sin que lo sepamos, y penetrar en arsenales nucleares, activar las ojivas y lanzarlas, poniendo fin a nuestra civilización"
Quinto: actitud de solidaridad y de cooperación.
Esta es la ley básica del universo y de los procesos orgánicos. Todas las energías y todos los seres cooperan entre sí para mantener el equilibrio dinámico, garantizar la diversidad y que todos pueden co-evolucionar. El propósito de la evolución no es otorgar la victoria a los más adaptables, sino permitir que cada ser, incluso el más frágil, pueda expresar virtualidades que emergen de aquella Energía de Fondo o Fuente que hace ser todo lo que es, que sostiene todo en cada momento, de donde salió todo y a la que todo vuelve. Hoy, debido a la degradación general de las relaciones humanas y naturales, debemos, como proyecto de vida, ser conscientemente solidarios y cooperativos. De lo contrario, no salvaremos la vida ni garantizaremos un futuro prometedor para la humanidad. El sistema económico y el mercado no se basan en la cooperación sino en la competición, la más desenfrenada. Por eso crean tantas desigualdades hasta el punto de que el 1% de la humanidad tiene el equivalente al 99% restante.
Sexto: es fundamental la responsabilidad colectiva.
Ser responsable es darse cuenta de las consecuencias de nuestros actos. Hoy hemos construido el principio de la autodestrucción. El dictamen categórico es entonces: actúa de manera tan responsable que las consecuencias de tus acciones no sean destructivas para la vida y su futuro y no activen la autodestrucción.
Séptimo: acometer todos los esfuerzos posibles para lograr una biocivilización centrada en la vida y en la Tierra.
Todo lo demás se destina a este propósito. El tiempo de las naciones ha pasado. Ahora, en el contexto de un nuevo paradigma, es hora de construir y salvaguardar el destino común de la Tierra y la humanidad. Su realización solo se logrará si construimos sobre los pilares mencionados. Entonces podemos vivir y convivir, convivir e irradiar, irradiar y disfrutar la alegre celebración de la vida.

EVA, LA PRIMERA MUJER A REIVINDICAR


col paz

Quizás en esto de buscar la igualdad para las mujeres en la Iglesia, nos podríamos remontar al Gn 3 y reivindicar a Eva. Pero no reivindicarla para sacarle el título de pecadora, de tentadora, que ha cargado a lo largo de la historia, sino para reconocerla como quien, dentro del plan del Creador, nos conquistó la libertad.
Siempre había leído ese texto en clave de “pecado original”, de “caída”. Y veo con tristeza que aún se sigue leyendo de la misma manera. Tuve la suerte y el privilegio de participar hace más de 10 años en un curso de Exégesis y Hermenéutica Feminista de la Biblia, dictado por Mercedes Navarro Puerto, en la ciudad de Córdoba, Argentina. Allí descubrí un relato totalmente novedoso y fascinante.
Voy a tratar de contar con mis palabras lo que me quedó de aquella experiencia con respecto a Eva. Soy consciente de mis limitaciones, y espero ser todo lo fiel posible a la exégesis de Navarro Puerto.
Siempre me enseñaron que Eva es la que lo arruinó todo. Culpa de su pecado fuimos expulsados del paraíso y perdimos esa situación original de vida sin conflicto y sin sufrimiento. Sin embargo, también podríamos decir que gracias a la transgresión de Eva el ser humano adquiere el conocimiento diferenciado, que es justamente lo que nos hace capaces de elegir entre el bien y el mal, o sea, libres.
En el diálogo con la serpiente surge el deseo de Eva de realizar su semejanza a Dios: “Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese árbol se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal” (Gen 3,5) remitiendo a Gen 1, 26. Y también el hecho de que Eva ve la dimensión buena/bella (Tôb) del árbol, para unirlo analépticamente al capítulo 1 del Génesis. De esta forma el narrador da una pista para que el lector una la dimensión tôb de la creación con el deseo humano de conocer, de adquirir sabiduría.
Desde Génesis 1, el lector va viendo que Dios busca la autonomía de lo que va creando, siendo la libertad, necesaria para lograr dicha autonomía. Como diríamos en mi país, Dios con su prohibición “le dejó a Eva la pelota picando en el área chica”. Esta prohibición tiene una función positiva frente a la libertad, pero necesita de la desobediencia de Eva para que aparezca la capacidad de la libre opción de los humanos. Sabemos que la libertad implica una tensión permanente entre la elección entre el bien y el mal, y que para reconocer la autoridad divina necesitamos ser libres.
Esto es una simplificación y mi propia interpretación de lo que aprendí en el curso acerca de la “caída”. Sé que es una temeridad de mi parte, no siendo ni biblista, abordar este tema. Lo hago reconociendo la capacidad humana de hacer teología, entendiendo por esto, la capacidad de tener nuestra propia “palabra sobre Dios”. Ver en el despliegue del relato una intencionalidad de Dios de darle al ser humano la capacidad de elegir llevando a su Creación a un nivel superior es mucho más interesante. La teología clásica del “pecado original” empobrece la imagen de Dios y culpabiliza a la mujer, con todas las consecuencias que ya conocemos. Salir de los relatos sexistas del origen es indispensable para este tiempo de búsqueda de igualdad entre el varón y la mujer. Dentro y fuera de la Iglesia. Y ya es tiempo agradecerle a Eva por habernos abierto los ojos.

ALGO EXTRAORDINARIO


col plaza cris
El domingo pasado tuvimos ocasión de ir a misa a la residencia de mayores. No es algo habitual así que antes de comenzar la Eucaristía ya teníamos mucha expectación.
Lo que nos encontramos no fue nada extraordinario: una Eucaristía celebrada en el salón comunitario convertido en capilla de una residencia a la que acuden los residentes y algunos familiares que los acompañan. Ese día se celebraba, además, la vida, la Pascua de Pilar, la última residente que había dejado este mundo días atrás. En esta sencilla comunidad, en familia, un jubilado sacerdote que ha pasado gran parte de su vida como misionero en distintos países de Hispanoamérica habló con pasión, con brío, con alegría y con entusiasmo de la Vida y de la vida. En sus palabras había actualidad política, social, económica, había esperanza, se dirigió a la comunidad allí formada, tuvo presente la vida de Pilar y a quienes allí se habían acercado a participar en esa celebración, entonó cantos, se movió entre los asistentes, hizo preguntas y obtuvo respuestas, habló para quienes allí estábamos de una manera comprensible, cercana y revolucionaria como hubiera hablado Jesús…
Sus palabras, su manera de celebrar y animar la celebración, su actitud tan de Iglesia cercana y atenta a los signos de los tiempos (en las palabras, en los gestos) me movió por dentro, me conmovió. Fue inevitable para mí pensar en cómo la persona que me llevó a misa por primera vez y acompañó mis primeros pasos como creyente, mi madre, estaba a mi lado, ajena a todo a causa de su enfermedad mientras yo recibía todo un aluvión de esperanza y de Eucaristía celebrada y sentida gracias a ella.
Terminó la celebración, quedó mucha emoción en el ambiente, mucha conmoción en mi interior… Muchas ganas de más. En una celebración ordinaria hubo algo extraordinario. El domingo vivimos una acción de gracias familiar con todas las letras. Gracias a Dios.

DE POZOS EN EL DESIERTO A MANANTIALES DE AGUA VIVA


col labrador

Juan 4, 1-41
El encuentro con Jesús invita a la samaritana y, nos invita a nosotros, a descubrir el manantial de agua viva que fluye en nuestras entrañas en lugar de seguir siendo buscadores de “pozos en el desierto”
El evangelio de este domingo nos presenta una catequesis larga y preciosa del evangelio de Juan, en la que todos los detalles son significativos. Nos acercamos a la experiencia que nos narra, dejando que “resuene” en nosotros y reavive nuestras propias experiencias.  
  1. Experiencia de una mujer, experiencia de vida rutinaria, de insatisfacción y búsqueda
Nos encontramos en primer lugar con la experiencia de esta mujer, la samaritana. Su vida está ocupada, enredada en tareas rutinarias, muchas de ellas pesadas y repetitivas, como sacar el agua necesaria para la vida de la familia “todos los días”, bajo el sol, trabajosamente... Experiencia que ella vive como algo “cerrado”, determinado, no elegido… Cuando lo que desea es poder dejarlo, salir de ello… Por eso, tras las primeras palabras de Jesús lo que expresa es un deseo de librarse de esta tarea: “No tener que volver aquí…”
¿No es esta de alguna forma nuestra experiencia? ¿Cuántos de nosotros no hemos experimentado y sentido alguna vez en nuestra vida que son esas tareas rutinarias, esos trabajos que no podemos dejar, los que nos impiden vivir plenamente, incluso nuestra fe? Lo que menos puede esperar ella y nosotros, es que en medio de esa rutina, nuestra vida pueda dar un giro y ser otra, por encima de las tareas y circunstancias.
Además, podemos descubrir en el texto que, su situación es para ella una experiencia de insatisfacción y búsqueda. Insatisfacción de esa agua que ella cada día acude a sacar y que no sacia su sed más que unas horas. Insatisfacción más honda, que reconoce guiada por las palabras de Jesús: “no tengo marido”. No tengo un proyecto de vida compartido con un hombre, con otra u otras personas, en el matrimonio y en otros ámbitos de relación y convivencia, aunque reconoce, por las palabras de Jesús, que “ha tenido cinco baales”, cinco “señores” o realidades que han acaparado su vida y no le han llevado a la salvación ni a la felicidad…
Sin casi darse cuenta, a ella como a nosotros, Jesús le empieza a hablar de “otra agua” y a mostrarle el camino hacia esa fuente que está en su corazón y ella empieza a dar el paso. Pero, como muchas veces nos pasa a nosotros, rápido retrocede y le devuelve una pregunta menos personal, desvía el dialogo intimo al dilema de su pueblo… se parapeta y defiende en el grupo, tras las etiquetas, “vosotros los judíos”, “nosotros los samaritanos”… No sea que lo descubierto la desestabilice demasiado…
¡Qué bien representa la samaritana a las mujeres y los hombres de hoy! También en nosotros aflora esta insatisfacción profunda, en nuestra oración, en esos momentos de compartir hondo… Cuando nos preguntamos, y yo ¿para quién trabajo?  ¿Quiénes son o han sido mis baales? ¿Quién es el dueño de mi corazón?
Buscamos, sí, como ella, pero con horizontes muy estrechos y definidos. Porque nos da miedo y pensamos ¿no será mejor este presente que controlo que ese “agua viva” y ese “espíritu” desconocido de los que me hablas?
  1. La experiencia de encuentro con Jesús, un encuentro en la entraña de la propia vida, que abre al deseo y a la promesa.
Jesús espera a la samaritana, como nos espera a nosotros, allí donde está la trama de nuestra vida. Inicia siempre el encuentro pidiéndonos de aquello que ya hemos recibido, de lo que tenemos… Junto a Sicar o al lado de nuestros propios pozos… No hace falta recorrer un camino distinto, no se le pide a ella, ni a nosotros, ir a ningún “templo” ni lugar sagrado, la propia vida con las circunstancias en las que la vivimos es el lugar en que Jesús se hace presente. A veces le escuchamos y otras ni siquiera le vemos.
Allí nos pide, como a la samaritana, que entremos dentro de nosotros mismos, que bajemos a nuestro propio centro, a nuestra realidad honda, que estemos atentos a nuestra propia verdad y a la realidad de los demás… No se realiza el encuentro con Jesús en la superficie de nuestra vida, en lo banal o impersonal, en las apariencias o falsas imágenes que tantas veces alimentamos. Es estando a solas con nosotros mismos, bajando a nuestro centro… allí donde la propia vida adquiere consistencia, donde abrimos la puerta a las preguntas últimas, con ellas se “cuela” Jesús.
Jesús le dice a la samaritana y a nosotros: “Si me conocieras…”  Si supieras desear lo que de verdad importa, si abrieras tu mirada y tu corazón a mí…  Centra en su persona las expectativas de la mujer y de su pueblo, también las nuestras: “Si fueras capaz de salir de tus enredos y descubrir en el fondo de tu vida que yo te espero ahí… en lo cotidiano, en lo doloroso y pesado… si no intentases escaparte…”.
“Tú me pedirías…” No que te ayude a llenar tu pequeño cántaro, no librarte de tus pesadas tareas… me pedirías algo mucho mayor, que está en otra clave: “El agua viva”, la que trasciende esta vida y llega a la eterna…  Jesús va despertando nuestra sed mayor, va dirigiendo nuestra mirada y nuestro deseo… Algo así como si nos dijera, “No mires el cubo ni el pozo, mírame a mí”.
El encuentro con Jesús invita a la samaritana y, nos invita a nosotros, a descubrir el manantial de agua viva que fluye en nuestras entrañas en lugar de seguir siendo buscadores de “pozos en el desierto”
Nos invita a dejar nuestros cántaros, como lo hace ella, porque ya sacar agua del pozo no es lo que nos preocupa, ya no estamos pendientes del pozo, sino del manantial. Ese manantial que nos da el “agua viva” que el Espíritu hace brotar en nuestras entrañas, que transforma nuestra realidad y hace crecer nuestra fe, nos hace libres y felices.
Junto al pozo de nuestra vida hoy se nos regala el poder elegir entre seguir cargando con nuestros cántaros y repartiendo el agua sacada del pozo con esfuerzo, o entrar en la apasionante misión de repartir el agua del manantial que brota en nuestras entrañas.
“Me ha dicho todo lo que he hecho” El saber que solo Dios nos conoce y nos ama así, totalmente, sin condicionar su amor a nuestra pobre realidad, nos da fuerza para anunciarle a los demás, para invitarlos a vivir la misma aventura, a recorrer el camino hacia el manantial que, en cada uno, alimenta el Espíritu.

Mª Guadalupe Labrador Encinas, fmmdp.

DIOS ES ESPÍRITU Y ES VIDA


col fraymarcos
Jn 4,5-42
Hoy y los dos próximos domingos vamos a leer evangelios de Juan: La Samaritana, el ciego de nacimiento y Lázaro. El “yo soy” característico de Jn, se repite en los tres: yo soy agua viva, yo soy luz, yo soy vida. Todo son símbolos que quiere trasmitirnos la teología más avanzada de todo el NT. El relato de hoy es una catequesis, que invita al seguimiento de Jesús como dador de Vida. Ni en este templo, ni en Jerusalén, ni en ningún otro templo se puede dar el verdadero culto a Dios. Nuestro culto no es más que idolatría.
Jesús se encuentra de paso por Samaría. Samaría y Galilea eran una misma nación antes de la división entre Judea y Palestina. Aunque tenía los mismos antecedentes religiosos, su trayectoria había sido muy distinta. Por eso, los samaritanos eran despreciados por los judíos como herejes. El peor insulto para un judío era llamarle samaritano.
Jesús va ocupar el lugar del pozo. Él es el agua viva, que va a sustituir la Ley y el Templo. La sustitución, de Templo y Ley por Jesús, es la clave de todo el relato. La mujer no tiene nombre, representa la región de Samaría que va a apagar su sed en la tradición (el pozo). Jesús está solo. Se trata del encuentro del Mesías con Samaría, la prostituta, la infiel. El profeta Oseas de Samaría había denunciado la prostitución de esta tierra.
Jesús toma la iniciativa y pide de beber a la Samaritana. Se acerca a la mujer implorando ayuda. Ella tiene lo que a él le falta y necesita, el agua. Es lógica la extrañeza de la mujer. Jesús acaba de derribar una doble barrera: la que separaba a judíos y samaritanos y la que separaba a hombres de mujeres. Se presenta  como un ser humano sin pretensiones por el hecho de ser judío. Reconoce que una mujer puede aportarle algo valioso.
Jesús le ha pedido un favor, pero está dispuesto a corresponder con otro mucho mayor. Jesús se muestra por encima de las circunstancias que separan a judíos y samaritanos; se niega a reconocer la división, causada por las ideologías religiosas. La mujer no conoce más agua que la del pozo (figura de la ley) que solo se puede conseguir con el esfuerzo humano. No ha descubierto que existe un don de Dios gratuito.
El agua-Espíritu que da Jesús, se convierte en manantial que continuamente da Vida. Esa Vida contiene la energía suficiente para desarrollar a cada ser humano desde su dimensión personal más profunda. No se trata de añadidos externos (Ley). El Hombre recibe Vida en su raíz, en lo profundo de su ser. Como el agua hay que extraerla del pozo, el agua del Espíritu hay que sacarla de lo hondo de uno mismo.
La dificultad para comprender el mensaje está muy bien expresada con el equívoco que se mantiene durante la conversación. Jn es un experto en la utilización de la falsa comprensión de un aserto para insistir en la explicación. Jesús habla de la Vida y la Samaritana habla del agua para beber. La mejor demostración de que mantenemos la ambivalencia es que nos han puesto como primera lectura el pasaje de Éxodo donde la prueba de que Dios está  o no está con el pueblo es que les dé o no el agua para beber.
El sentido de los versículos, que se refieren a los maridos, hay que buscarlo en el trasfondo profético, que nos lleva a la infiel relación de Samaría con Dios. En Os 1,2 la prostituta y en Os 3,1 la adúltera, son la imagen del reino de Israel que tenía a Samaría como capital. Su prostitución consistía en haber abandonado al verdadero Dios, con el que había hecho una ‘alianza’ y haberse ido detrás de los cinco ídolos.
Los samaritanos eran descendientes de dos grupos: a) resto de los israelitas que no fueron deportados cuando cayó el reino del norte en el 722 a, C.: b) Colonos extranjeros traídos de Babilonia y Media por los conquistadores. Estos trajeron también sus dioses que con el tiempo, fueron aceptados por el resto de los habitantes.
El número 5 es simbólico: Los samaritanos admitían solo los 5 libros del Pentateuco. Los colonos traídos por los asirios eran de 5 ciudades y de cada una habían traído su propio dios. En 2 Re 17,24 se mencionan 5 ermitas en Samaría. Se usaba el termino "Ba´al" para designar al esposo, pero era también el nombre de una divinidad. Samaría ha tenido cinco dioses, y el que tiene ahora (Yahvé) al compartirlo, tampoco es su (Ba´al).
Samaría se ha entregado a otros maridos-señores-dioses. Está pues alejada de Yahvé. Debe recuperar su verdadero esposo (Dios). Os 2,18: “Aquel día... me llamarás esposo mío, ya no me llamarás baal mío. Le apartaré de la boca los nombres de los baales”. Jesús le dice que su culto está prostituido, por eso ella pasa luego al tema del templo.
Los samaritanos del momento pretendían dar culto a Yahvé, pero al admitir otros dioses en realidad habían roto con él. En Jesús se personifica la actitud de Dios que no ha roto con Samaria sino que la busca. El agua tradicional (Ley) no había conseguido apagar la sed del pueblo que seguía buscando. La búsqueda les había llevado a la multiplicidad de maridos-señores-dioses. El agua que da Jesús es el encuentro definitivo con Yahvé.
La Samaritana descubre que Jesús es un profeta por la profundidad del planteamiento religioso. La imagen de profeta que tiene la mujer es la de (Dt 18,15) profeta semejante a Moisés (Taheb) que restauraría el verdadero culto. La mujer sigue aferrada a la tradición: "nuestros padres". Piensa que hay que encontrar la solución sin salir de lo antiguo, que es la única realidad que conoce. No ha descubierto aún la novedad de la oferta de Jesús.
Jesús no parte de la perspectiva de la mujer, sino de otra muy distinta. También el templo de Jerusalén está prostituido. Las dos alternativas son equivocadas. Su oferta es algo nuevo. Se trata de un cambio radical. Jesús mismo será el lugar de encuentro con Dios. Dios adquiere un nombre nuevo: "Padre". Esta paternidad excluye privilegios y exclusiones. Esta relación con Dios directa, sin intermediarios, hará posible la unidad.
"Dios es Espíritu". Debemos tener en cuenta que ‘Espíritu’, desde la mentalidad griega, significa simplemente un ser no material. Desde la mentalidad judía, tiene una gama de significados mucho más rica. Significa que Dios es fuerza, dinamismo de amor, Vida para todos los hombres. El agua viva es la experiencia constante de la presencia y el amor del Padre. Padre, porque comunica su propia Vida, trasformando al hombre en Espíritu.  
El culto antiguo exigía del hombre una renuncia de sí. Era una humillación ante un Dios soberano. El nuevo culto no humilla, sino que eleva al hombre, haciéndole cada vez más semejante al Padre. El culto antiguo subrayaba la distancia; el nuevo la suprime. Dios no necesita ni espera dones. Los samaritanos aceptan a Jesús y le piden que se quede un tiempo con ellos. Los herejes están más cerca de Dios que los ortodoxos judíos.

Meditación
Dios es todo Espíritu y solo Espíritu.
Como Espíritu (Neuma, Ruaj) está difundido por toda la realidad.
Adorarle en espíritu, es tomar conciencia de lo que es en nosotros.
Es experimentarlo como el aspecto fundamental de nuestro ser.
Como verdadero centro del ser, irradia el resto de nuestro ser.
Como Absoluto, nos invade, identificarnos con él.

Para profundizar
1) Ni en Garicín ni en Jerusalén ni en Roma ni en la Meca ni en Prado Nuevo,
nuestro culto sigue siendo idolátrico.
Seguimos cosificando y localizando a Dios.
2) Dios es Espíritu. No es un espíritu más.
Es el Único Espíritu que lo llena todo.
Es la Única Realidad. Lo que no es Realidad es apariencia.
Yo mismo soy esa Realidad y nunca dejaré de serlo.
Lo que creo ser, es una ilusión que me he creado.
3) No tiene sentido buscar lo que siempre he sido.
Si creo que lo he encontrado, me he fabricado el ídolo.
4) Soy el pez que busca desesperadamente el océano.
Soy la ola que nunca deja de ser mar.
Si me considero ola, pensaré que nada sería sin el mar.
5) Nunca podrás conseguir lo que ya eres.
Esta es la mayor trampa de la espiritualidad.
Nunca vas a ser más de lo que en este instante eres.
6) Abandona toda búsqueda y queda donde estás.
Toma conciencia de que eres el Absoluto sin limitaciones.
Vive la Realidad que eres sin complejos ni miedos.
7) Abandona todos tus proyectos y programaciones.
En este instante eres lo que siempre has sido y lo que siempre serás.
No existe ningún dios-ídolo que te pueda dar nada.
8) No esperes nada porque tu vaso está colmado.
Derrámate en los demás sin miedo, nunca podrás ser menos.
Nunca más sientas sed porque el Agua Viva te llena.
9) Confía en lo que eres y no en lo que puedes llegar a ser.
Vive en la paz absoluta porque nada ni nadie te puede aniquilar.

MOISÉS, LA SAMARITANA Y EL BORRACHO


col sicre

Domingo 3º de Cuaresma. Ciclo A.
Los evangelios de los domingos 3º, 4º y 5º de Cuaresma del ciclo A, tomados de san Juan, presentan a Jesús como fuente de agua viva (Samaritana), luz del mundo (ciego de nacimiento) y vida (resurrección de Lázaro). Tres símbolos de nuestras necesida­des más fuertes (agua, luz, vida) y de cómo Jesús puede llenar­las.
Tres aguadores, tres tipos de agua, y un borracho
Las lecturas del próximo domingo hablan de tres personajes famosos (Jacob, Moisés, Jesús) relacionándolos con el don del agua. En gran parte del mundo, beber un vaso de agua no plantea problemas: basta abrir el grifo o servirse de una jarra. Pero quedan todavía millones de personas que viven la tragedia de la sed y saben el don maravilloso que supone una fuente de agua.
En el evangelio, la samaritana recuerda que el patriarca Jacob les regaló un pozo espléndido, del que se puede seguir sacando agua después de tantos siglos. En la primera lectura, Moisés sacia la sed del pueblo golpeando la roca. De vuelta al evangelio, Jesús promete un manantial que dura eternamente.
Aparentemente, el mismo problema y la misma solución. Pero son tres aguas muy distintas: la de Jacob dura siglos, pero no calma la sed; la de Moisés sacia la sed por poco tiempo, en un momento concreto; la de Jesús sacia una sed muy distinta, brota de él y se transforma en fuente dentro de la samaritana. Este milagro es infinitamente superior al de Moisés: por eso la samaritana, cuando termina de hablar con Jesús, deja el cántaro en el pozo y marcha al pueblo. Ya no necesita esa agua que es preciso recoger cada día, Jesús le ha regalado un manantial interior.
¿Y el borracho? No lo menciona ningún texto. Pero podemos intuirlo en la lectura de Pablo a los romanos.
Interpretación histórica y comunitaria
Quizá la intención primaria del relato era explicar cómo se formó la primera comunidad cristiana en Samaria. Aquella región era despreciada por los judíos, que la consideraban corrompida por multitud de cultos paganos. De hecho, en el siglo VIII a.C. los asirios deportaron a numerosos samaritanos y los sustituyeron por cinco pueblos que introdujeron allí a sus dioses (2 Reyes 17,30-31); serían los cinco maridos que tuvo anteriormente la samaritana, y el sexto («el que tienes ahora no es tu marido») sería Zeus, introducido más tarde por los griegos. Sin embargo, mientras los judíos odian y desprecian a los samaritanos, Jesús se presenta en su región y él mismo funda allí la primera comunidad. Los samaritanos terminan aceptándolo y le dan un título típico de ellos, que sólo se usa aquí en el Nuevo Testamento: «el Salvador del mundo». En esa primera comunidad samaritana se cumple lo que dice Jesús a los discípulos: «uno es el que siembra, otro el que siega». Él mismo fue el sembrador, y los misioneros posteriores recogieron el fruto de su actividad. Pero el relato destaca el importante papel desempeñado por una mujer que puso en contacto a sus paisanos con la persona de Jesús.
Interpretación individual
Hay dos detalles que obligan a completar la lectura comunitaria con una lectura más personal. El primero es la curiosa referencia al cántaro de la samaritana. Lo ha traído para buscar agua; al final, después de hablar con Jesús, lo deja en el pozo. No necesita esa agua, Jesús le ha dado una distinta, que se ha convertido dentro de ella en un manantial.
El segundo detalle es la relación estrecha entre la promesa de Jesús de dar agua, su invitación posterior, durante la fiesta en Jerusalén: «el que tenga sed, que venga a mí y beba» (Juan 7,37-38), y lo que ocurre en el calvario, cuando lo atraviesan con la lanza, y de su costado brota sangre y agua (Juan 19,34). El tema central no es ahora la fundación de una comunidad, sino la relación estrecha de cualquier creyente con él, de esa persona que tiene su sed material cubierta, aunque sea con el esfuerzo diario de buscarse el agua, pero que siente una sed distinta, una insatisfacción que sólo se llena mediante el contacto directo con Jesús y la fe en él.
Otra agua y otro pan
Un último detalle sobre la enorme riqueza simbólica de este episodio. La samaritana se olvida de beber. Jesús se olvida de comer. Aunque los discípulos le animen a hacerlo, él tiene otro alimento, igual que la mujer tiene otra agua.
¿Cuál es esa agua que Jesús ha dado a la samaritana? Releyendo el relato, se advierte que la mujer va cambiando su imagen de Jesús. Al principio lo considera un simple judío, que no le merece gran respeto. Luego lo descubre como profeta, conocedor de cosas ocultas. Más tarde se pregunta si no será el Mesías, alguien que merece toda su consideración, aunque destruya sus convicciones religiosas precedentes; alguien que le revela la recta relación con Dios.
En el Antiguo Testamento se usa a veces la metáfora de la sed y del agua para expresar el deseo de Dios: «Como suspira la cierva por las corrientes de agua, así suspira mi alma por ti, Dios mío» (Sal 42). Ese nuevo conocimiento de Dios y de Jesús es el agua que se ha llevado la samaritana, la que no necesita el viejo cántaro, que puede quedar olvidado junto al pozo de Jacob.
Tres policías mueren por salvar a un borracho (Romanos 5,1-2.5-8)
Ocurrió en La Coruña en la madrugada del 27 de enero de 2012, cuando un universitario eslovaco, con más cubatas de la cuenta, se empeñó en bañarse por la noche en la playa a pesar de que las condiciones del mar lo desaconsejaban. Cuando se estaba ahogando, tres policías se lanzaron al agua para salvarlo. Los tres murieron ahogados, igual que el muchacho. Me indignan estas personas irresponsables que ocasionan la muerte de gente inocente, mejores que ellos.
Pero este hecho me trae a la memoria las palabras de Pablo: «Por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros». Nosotros nos parecemos al universitario borracho; si arriesgamos estúpidamente nuestra vida, nadie debe perder la suya por salvarnos. Sin embargo, eso es precisamente lo que hizo Jesús y lo que celebraremos en la próxima fiesta de Pascua. Algo que nunca podremos agradecer debidamente.

EPÍSTOLA AL REINO ANIMAL Y VEGETAL


comentario editorial
Mi deseo es quedarme así siempre: viviendo con tranquilidad en un pequeño rincón de la naturaleza (Claudio Monet)
15 de marzo. DOMINGO III DE CUARESMA
Jn 4, 5-42
Jesús les dijo: Yo tengo un alimento que vosotros no conocéis
¿Se alimentaba Jesús como las aves del cielo y se vestía de blanco como los lirios del campo? Los que le conocían me dijeron que todo eso era cierto, y yo, queridos Reinos animal y vegetal, me limito a ser telediario de la Historia.
“El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos (…) además del árbol de la vida” (Génesis 1, 26)
Con relación a la existencia, el hombre ha defendido sus derechos, escudándose en el primer relato de la creación: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza para que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos y los reptiles del suelo”.
Pero, en cambio, hemos desconocido el segundo relato: “El señor Dios tomó al hombre y lo colocó en el Parque del Edén para que lo cuidara y cultivara”.
Debería inspirar, como dicen Gonzalo Haya y Vicente Haya en el libro Encuentros con el Jesús arameo, a que el hombre ejerciera como hermano, y los signos de los tiempos nos están mostrando a través de las ciencias biológicas, que entre los animales y los hombres existe mayor continuidad de la que creíamos.
Y yo me atrevería a ir más lejos afirmando que somos Hijos de las estrellas, como se titula el libro de la chilena María Teresa Ruiz: es decir, de la materia primigenia.
Ignacio de Loyola quería que sus ejercitantes vieran “cómo Dios habita en las criaturas, en los elementos, dando el ser en las plantas vegetando, en los animales sensando, en lo hombres dando a entender”.
pajaro comer
Y ya Jesús, que no podía ser menos hablando acerca de esta materia, nos exhortó diciendo: “Mirad las aves del cielo, no siembran ni cosechan, ni recogen en graneros, pero vuestro Padre celestial los alimenta (…), observad los lirios del campo cómo crecen, no se fatigan ni hilan; pero yo os digo que ni Salomón en toda su gloria, se vistió como uno de ellos” (Lc 12, 27).
El pintor Claudio Monet, que pintaba cuadros como el de Las amapolas, decía con sus pinceles: “Mi deseo es quedarme así siempre: viviendo con tranquilidad en un pequeño rincón de la naturaleza”.
Un pensamiento el suyo, verde y rojo, en el que pocos no se sentarían, para pasarse tardes enteras contemplándolo, acompañados de las aves del cielo, de los lirios del campo, y de Salomón, vestido con toda su gloria.
Los animales, los árboles y las plantas son símbolos de la Naturaleza, así como el agua y el aire son símbolos naturales que forman el ambiente y que estamos destruyendo, olvidándonos del mandato genesíaco de cuidarlo.
El poeta canario Luis Alfonso Ramos, se preocupa por esto en su poema

LA NATURALEZA
El mar es azul pues es el gran reflejo del cielo,
la vida se vive aquí en este planeta llamado tierra y con,
el cantar de las aves expresa una sincera alegría
y un astro ilumina con gozo y felicidad cada día.
La lluvia cae como símbolo de pureza que existe,
desafortunadamente son pocos hoy en día
los que respetan la naturaleza.
Pero lo que sí es cierto es que nosotros vivimos gracias a ella,
necesitamos de ella, aunque no lo sabemos,
pues lo único que hacemos es maltratarla.
Cada noche me duermo escuchando un sonido,
un sonido que me dice
que tengo la naturaleza cerca, tan cerca
que respiro el aroma de una flor sencilla.

viernes, 6 de marzo de 2020

LIMPIAR Y PONER FLORES, QUE LO HAGAN LOS SEÑORES


col lopez alonso
En la calle, pero pegadas a la verja de la Catedral de la Almudena, esta mañana decenas de mujeres y también muchos hombres han descrito con cánticos de protesta la situación de “profunda discriminación” que viven dentro de la Iglesia: “Limpiar y poner flores, que lo hagan los señores”. Y es que no se puede negar que la imagen más común, la de una parroquia aleatoria, es aquella en la que ellos predican las homilías, consagran el pan y votan en los concilios, mientras ellas son las que friegan las baldosas del templo, las que preparan las flores, las que atienden a los niños y padres de la catequesis, sin voz para la toma de decisiones.
Reunidas bajo la convocatoria “Revuelta de mujeres en la Iglesia” (cuyo lema “Hasta que la igualdad se haga costumbre” se ha expandido estos últimos días por las redes sociales de las múltiples asociaciones, comunidades de base, parroquias y colectivos eclesiásticos en los que las mujeres participan activamente), a las 12 de la mañana han comenzado un evento de reivindicación exuberante pero pacífica y muy organizada, en el que han dado a conocer sus propuestas de cambios en la Iglesia.
“Estamos cansadas de las incoherencias y autoritarismos que vivimos a diario”, han expresado en su manifiesto, escrito a decenas de manos y leído por decenas de representantes. Con vitalidad y altavoces, han exigido el “acceso al diaconado y al presbiterado femenino”, y el fin de las “múltiples formas de invisibilización” que sufren las mujeres de Iglesia.
Homenaje a las olvidadas de la Historia
Además de palabras de protesta y reivindicación de derechos, la revuelta de mujeres ha establecido dos momentos del acto dedicados a hacer memoria y homenaje a las olvidadas de la Historia de la Iglesia. Levantando pancartas, han recordado en el micrófono la trascendencia de mujeres bíblicas como María de Nazaret o María Magdalena. Quien, cuando conoció a Jesús, “descubrió que la vida que llevaba no la hacía feliz, y empezó de cero”.
Mujeres de principio y de principios, que han existido desde la Antigüedad (Diaconisa Febe, Tecla) pero han sido infravaloradas. Mujeres medievales (Hildegarda de Bingen), encarceladas o acusadas de herejía por denunciar la corrupción de la jerarquía eclesiástica (la beguina Margarita Porete, que terminó en la hoguera). Mujeres racializadas como Josefina Bakhita, que fue vendida como esclava cinco veces. Que recuerda que “Dios también es mujer y negra” y que, como dice el manifiesto del movimiento, “este sistema expolia la tierra, fomenta la feminización de la pobreza y favorece la explotación laboral y sexual de las mujeres”.
 “Nos reunimos fuera porque fuera nos dejan por ser mujeres”
El siguiente momento de homenaje fue el llamado “Gesto de silencio”: un minuto de pausa en el que las mujeres en revuelta se pusieron el pañuelo en la boca y reflexionaron sobre todas aquellas a las que la desigualdad llenó de frío y de frustración. Sin embargo, algo bailaba en ese silencio, liberándolo de su carácter categórico: danza, expresión corporal, manos entrelazadas… acompañaron también este momento de recogimiento en medio de la alegría compulsiva de la revuelta.
“Nos reunimos fuera de la Iglesia porque fueran nos dejan por ser mujeres”, volvieron a clamar las protagonistas, muchas de ellas miembros de colectivos como María 2.0 o el movimiento internacional Voices of faith. “El cura, esta mañana, me ha dicho que no viniera”, le cuenta una asistente a su compañera. Esa es la realidad que afrontan la mayoría de ellas: una Iglesia que nos las comprende, pero que las exige compromiso; sacerdotes que no sienten la más ligera curiosidad por acercarse a la catedral de Madrid a conocer cómo se sienten las laicas de sus equipos pastorales. En cambio, ellas no pierden la esperanza en que se abran puertas al diálogo.
“Espero que se sienten a hablar con nosotras”
“La Iglesia gana mucho si nos escucha”, afirma María García, que con 22 años es catequista en una iglesia de Vallecas. Implicada hasta el fondo en la red de mujeres que ha organizado el acto, confiesa aprender a diario de las veteranas: “Muchas en el grupo son teólogas, juristas, psicólogas…”. Dato que recuerda a una de las denuncias del manifiesto de la revuelta: “la desproporción de teólogas preparadas y los puestos que ocupan como docentes en las facultades”.
Sobre el escenario, María ha leído el fragmento que rechaza una “moral sexual” sustentada en las prohibiciones y censuras, así como “el lenguaje patriarcal y sexista de las homilías, textos litúrgicos y documentos”. La joven diagnostica el desconocimiento acerca de figuras relevantes del feminismo en la Iglesia (“los propios creyentes no las conocemos”), pero confía precisamente en eso, en la educación, como principio para construir una cultura de igualdad y corresponsabilidad dentro y fuera de la Iglesia. “El mensaje de Jesús es un mensaje de igualdad. Yo no me estoy inventando nada en catequesis: Jesús ya era feminista, y se lo transmito a mis chavales”, cuenta. Apunta al futuro (“Seguiremos convocando la revuelta cada año, hasta que la igualdad se realice”) y pide que esos varones que toman las decisiones sepan responder a corto plazo: “Espero que se sienten a hablar con nosotras, para que haya cambios sustanciales en la estructura de la Iglesia”.
¿Qué costumbres debe perder la Institución?
Atendiendo a las canciones y al manifiesto de la revuelta, quedan explicitadas las respuestas a esta pregunta que están ofreciendo las mujeres del movimiento. La Iglesia, lo primero, debería dejar de culpar a la mujer por su cuerpo, de la censura de la indumentaria o el comportamiento social a las polémicas en torno al aborto. Debería dejar de defender el peligroso estereotipo de mujer virgen, madre, humilde, tranquila, entregada… “Soy lesbiana, ¿y qué?”, “soy divorciada, ¿y qué?”, han gritado en La Almudena. Porque no quieren seguir siendo le mujer vergonzosa, doliente y vulnerable que la tradición eclesiástica ha predicado.
La Iglesia debe, también, dejar de considerar “adoctrinamiento de género” a la educación afectivo-sexual, que previene las diferentes formas de violencia contra la mujer. De la misma manera, la Iglesia debe asumir la mutualidad en los cuidados (“¿Qué sería de la Iglesia si dejáramos de hacer todos estos trabajos?”, reza el manifiesto) y empezar a reconocer y normalizar “la diversidad de familias, identidades y orientación sexual” que existe en la sociedad y entre la feligresía de una parroquia.
Una hora y media después del comienzo del evento, la esquina de la catedral huele a perfume y sigue llena. Las mujeres entonan rimas firmes: “Con voz, con voz, así nos quiere Dios”, “Marta y María también se sumarían”. Tienen claro que una Iglesia clericalizada y masculinizada nunca las ha representado. Que no quieren más condescendencia, sino oportunidades reales. Nunca más sirvientas, apartadas, escrutadas, inferiores. Simplemente iguales. “Iglesia, despierta: cristianas en revuelta”.

Escuchar - 2º Domingo Cuaresma, Ciclo A

A TI, HOMBRE, EN MI DÍA: 8 DE MARZO


col zapatero

Sí, soy mujer; nada más, pero tampoco, nada menos. Quiero decir con ello que soy exactamente igual que tú, que eres hombre. Por tanto, no quiero pasar por encima de tu persona, pero tampoco quiero que tú pases por encima de la mía. Si comenzamos por lo físico, quiero que sepas que tengo un cuerpo diferente del tuyo, pero que, en absoluto, quiere decir inferior. Es el cuerpo que me hace que sea mujer, como el tuyo hace que tú seas hombre. Exteriormente mi morfología es específica, de la misma manera que también lo es la tuya. La cual cosa comporta que seamos diferentes; pero no superior el uno e inferior la otra: sencillamente diferentes. ¿Qué significa esto?, podrás quizás preguntarme. Pues una cosa muy sencilla: que hablar de diferencia no es hablar de oposición, sino de complementariedad y, por lo mismo, de riqueza. ¡Qué maravilloso, no!
No quisiera que te creyeras tampoco que soy inferior a ti, porque las mujeres tenemos en general menos fuerza física. A lo mejor es verdad; pero, en el caso que lo fuera, me entristece ver cómo en muchas ocasiones esa fuerza no la utilizas tú para proteger a las personas débiles e indefensas, sino para maltratar, aplastar e, incluso, asesinar a las mujeres. 
Me duele que mi porte externo haya servido, yo diría que casi desde siempre, y continúe sirviendo en la actualidad, para que me veas como un objeto de placer y de deseo. ¡No te puedes imaginar cuánto me duele! Cuando tú me miras de esta manera, lo estás haciendo porque te consideras, déjame decírtelo, como un gran macho, a cambio, también te lo digo, de no ser en absoluto persona. Me da mucha rabia que los grandes lobbys económicos, y por ende los lobbys de poder, hayan hecho de mí un instrumento de reclamo por lo que al mercado se refiere; intentando hacerte ver que, si compras el producto publicitado por mí, como mujer, serás eso, un gran “macho” que conseguirá tener todas las mujeres que quiera a su alrededor. Al hilo de esto también te digo que me entristece demasiado que haya mujeres que se presten con bastante frecuencia a este juego; aunque comprendo que, a algunas de ellas, no sé a cuantas, no les queda a veces otro remedio; porque una sociedad dominada por hombres así lo ha dispuesto y lo sigue disponiendo.
Pero, te equivocas si crees que eso es lo más grande e importante que tengo. En el fondo me das un poco o bastante pena, pues veo que ignoras que poseo una mente tan dotada como para llegar a conseguir logros y metas como las que tú consigues o puedes llegar a conseguir; aunque, modestia aparte, te digo que puedo conseguir, en muchas ocasiones, metas que tú nunca te habrías llegado a imaginar. Los títulos y los grados, sin embrago, serán, en su mayoría, para ti y para los tuyos. Otra de las injusticias que sufro y sufrimos en general las mujeres por parte de una sociedad patriarcal. ¡Pero, qué le vamos a hacer!
Y, por si esto fuera poco, quiero también que sepas que tengo un corazón capaz de amar hasta extremos que te resultará difícil comprender. Y cuando hablo de “amar”, me gustaría que, al menos por unos momentos, comprendieras todo lo que esta palabra encierra. No estoy hablando de sentimientos ni de nada que se lo parezca. Estoy hablando del amor como sinónimo de entrega, de donación total, es decir, sin pedir nada a cambio; de generosidad sin ningún tipo de límites, o sea, hacia toda persona que pueda necesitar de mí.
En el caso de que seas creyente y pertenezcas a alguna religión, creo que debo recordarte la gran injusticia que cometen todas las religiones contra mí y contra todas las mujeres; de manera especial, claro, contra las que se consideran y se sienten creyentes, y pertenecen a una confesión religiosa. Sí, lo digo bien claro y alto: todas las religiones sin ningún tipo de distinción ni diferencia; aunque, a lo mejor, sí que tendríamos que decir que unas son más discriminadoras que otras respecto a nosotras, las mujeres. No es el momento de entrar en pormenores; pero tengo la sensación de que se nos impide entrar en lo profundo de lo “sagrado” (presidir una celebración, por ejemplo), porque, de una manera u otra, se nos considera impuras u otras cosas, de las cuales no quiero hablar en este momento.
Si no te importa, me gustaría sugerirte, para acabar, una última cosa: echa una mirada, aunque sea de manera ligera, por este Planeta que tú y yo habitamos; ya ves que lo tenemos casi agonizando. Es el resultado de lo que todas y todos hemos hecho. Permitido, fomentado en algunos casos, que aún es peor, por dirigentes políticos, hombres en su mayoría; no por nada especial, sino porque las mujeres no hemos tenido hasta hace muy poco, en general, acceso al gobierno de los pueblos.
Después de todo esto, te pediría que no me compadecieras, pues no se trata de eso. Quiero sencillamente que te des cuenta de que se nos han usurpado y se nos siguen usurpando, muchos de los derechos que disfrutáis vosotros; por ninguna razón especial, sino sencillamente porque somos mujeres. No te debe extrañar, pues, que digamos ¡Basta ya!; queremos los mismos derechos, ¡porque son también nuestros! Pues, no lo olvides, soy mujer, somos mujeres. Nada más, pero tampoco nada menos.
¡FELIZ DÍA DE LA MUJER!