FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




viernes, 4 de septiembre de 2015

No hay más recursos en la despensa de la Casa Común Leonardo Boff


Leonardo Boff2La Tierra es un planeta pequeño, viejo, con 4,44 mil millones de años de edad, con 6.400 km de radio y 40.000 km de circunferencia. Hace 3,8 mil millones de años surgió en él todo tipo de vida y hace unos 7 millones, un ser consciente e inteligente, altamente activo y amenazador: el ser humano. Lo preocupante es que la Tierra ya no tiene reservas suficientes en su despensa para proporcionar alimentos y agua a sus habitantes. Su biocapacidad se va debilitando día a día.

El día 13 de agosto fue el Día de la Sobrecarga de la Tierra (Earth Overshooting Day). Es lo que nos informó la Red de la Huella Mundial (Global Footprint Network) que, junto con otras instituciones como WWF y Living Planet siguen sistemáticamente el estado de la Tierra. La huella ecológica humana (la cantidad de bienes y servicios que necesitamos para vivir) ha sido sobrepasada. Las reservas de la Tierra se han agotado y necesitamos 1,6 planetas para atender nuestras necesidades, sin considerar aquellas muy importantes de la gran comunidad de vida (fauna, flora, micro-organismos). En palabras de nuestro diario vivir: nuestra tarjeta de crédito está en números rojos.
Hasta 1961 necesitábamos solamente del 63% de la Tierra para atender nuestras demandas. Con el aumento de la población y del consumo, en 1975 necesitábamos ya el 97% de la Tierra. En 1980, el 100,6%, la primera Sobrecarga de la Huella Ecológica Planetaria. En 2005 alcanzábamos ya la cifra de 1,4 planetas. Y actualmente, en agosto de 2015, 1,6 planetas.
Si hipotéticamente, nos dicen los biólogos y cosmólogos, quisiésemos universalizar el tipo de consumo que los países opulentos disfrutan, serían necesarios 5 planetas iguales al que tenemos, lo cual es absolutamente imposible además de irracional (cf. R. Barbault, Ecologia geral, 2011, p.418).
Para completar el análisis debemos tener en cuenta la investigación sobre “Los límites planetarios: una guía para el desarrollo humano en un planeta en mutación”, hecha por 18 científicos y publicada en la prestigiosa revista Science de enero de 2015 (hay un buen resumen en IHU de 09/02/2015). En ella se enumeran 9 fronteras que no pueden ser violadas, en caso contrario ponemos en peligro las bases de la vida en el planeta (cambios climáticos; extinción de especies; disminución de la capa de ozono; acidificación de los océanos; erosión de los ciclos de fósforo y nitrógeno; abusos en el uso de la tierra, como deforestaciones; escasez de agua dulce; concentración de partículas microscópicas en la atmósfera que afectan al clima y a los organismos vivos; introducción de nuevos elementos radioactivos, nanomateriales, microplásticos).
Cuatro de las 9 fronteras ya han sido sobrepasadas, pero dos de ellas – el cambio climático y la extinción de las especies– que son fronteras fundamentales, pueden llevar a nuestra civilización a un colapso. Fue lo que concluyeron los 18 científicos.
Tal dato pone en jaque el modelo vigente de análisis de la economía de la sociedad mundial y nacional, medida por el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). Este implica una profunda intervención en los ritmos de la naturaleza y la explotación de los bienes y servicios de los ecosistemas con vistas a la acumulación y con ello al aumento del PIB. Este modelo es una falacia pues no considera el tremendo estrés al que somete a todos los servicios ecosistémicos globales que garantizan la continuidad de la vida y de nuestra civilización. De forma irresponsable e irracional considera tal hecho, con sus graves consecuencias, como “externalidades”, es decir, como factores que no entran en la contabilidad nacional e internacional de las empresas.
Y así, alegremente, vamos al encuentro de un abismo que se abre delante de nosotros. Curiosamente, en las discusiones sobre temas económicos que se organizan semanalmente en las televisiones, nunca o casi nunca se hace referencia a los límites ecosistémicos de la Tierra. Con raras excepciones, los economistas parecen ciegos y cegados por las cifras del PIB, rehenes de un paradigma anticuado y reduccionista para analizar la economía concreta que tenemos. Si todas las fronteras fuesen violadas, como todo parece indicar, ¿qué sucederá con la Tierra viva y la humanidad? Tenemos que cambiar nuestros hábitos de consumo, las formas de producción y de distribución como no se cansa de repetir la encíclica del Papa Francisco sobre “El cuidado de la Casa Común”. Pero sobre eso los analistas no dicen ni una sola palabra. Mal imaginan que podemos conocer un “armagedón” ecológico-social sin precedentes.
Imaginemos al planeta Tierra como un avión de pasajeros. Tiene alimentos, agua y combustible limitados. El 1% viaja en primera clase; el 5% en ejecutiva y el 95% en clase económica o junto a los equipajes con un frío aterrador. Llega un momento en que todos los recursos se agotan. El avión planea un poco y luego se precipita, acabando con todos los pasajeros de todas las clases.
¿Queremos este destino para nuestra única Casa Común y para nosotros mismos? No tenemos alternativa: o cambiamos nuestros hábitos o iremos desapareciendo lentamente como los habitantes de la isla de Pascua hasta quedar solamente algunos representantes, tal vez envidiando a los que murieron antes. Ciertamente, no hemos sido llamados a la existencia para conocer un fin tan trágico. Seguramente “el Señor, soberano amante de la vida” (Sab 11,26) no lo permitirá. No será por un milagro sino mediante nuestro cambio de hábitos y con la cooperación de todos.
Leonardo Boff escribió Proteger la Tierra-cuidar la vida: como escapar del fin del mundo, Nueva Utopía, Madrid, 2011.
Traducción de MJ Gavito Milano

Hay cuatro modelos de catolicismo: el cultural, el integrista, el institucional y el crítico Juan José Tamayo, teólogo

 

Tamayo3
Continúa el curso de verano de la Complutense sobre “Pluralismo en la Iglesia católica”, que se viene desarrollando desde el día 19 en El Escorial. Por él han desfilado ya personalidades de la talla de José Bono o José maría Setién. Hoy le toca el turno, al director del curso, el teólogo Juan José Tamayo, en el que retrata las cuatro tendencias actuales del catolicismo español “en conflicto, sin apenas diálogo entre ellas y con posturas numantinas”. ··· Ver noticia ···

miércoles, 2 de septiembre de 2015

James K. Galbraith: “Grecia no está siendo rescatada, está siendo saqueada”

 


El profesor de la Universidad de Texas y ex asesor de Yanis Varoufakis considera que la zona euro “no se está gestionando bajo principios que resulten viables económicamente para los países de la periferia”
“En algún momento, algún país va a llegar a la conclusión de que realmente es imposible lograr una transformación efectiva dentro del euro y decidirá dar el salto y salirse”
“Cuando el Gobierno español intente llevar a España a un nivel de empleo decente, eso será la verdadera prueba de hasta qué punto un país grande puede forzar el sistema” ··· Ver noticia

Europa ante la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial Ernest Urtasun

 


Este ha sido un verano duro por las imágenes y las fotos que nos han llegado primero de, una vez más, los ahogados en el Mediterráneo, y luego las escenas desesperadas de familias tratando de entrar en Europa.
Empecemos por dar algunas cifras. Según ACNUR, este año han huido de su hogar 60 millones de personas. El conflicto sirio es uno de los más sangrantes, con más de 4 millones de desplazados. De esos 60 millones, los países subdesarrollados acogen al 86% del total. En el caso de Siria, Líbano con 1,1 millones, Turquía con 1,8 millones y Jordania con 600.000 son los países que más ciudadanos sirios acogen. En el caso de Líbano, esos 1,1 millones suponen un cuarto de la población. 1 de cada 4 personas en territorio libanés es hoy un refugiado sirio. ··· Ver noticia ···

Los teólogos saben firmar Antonio Aradilals

 

Da la desdichada y documentada impresión –que cada día se reafirma más- , que en los caminos de la “disciplina de la misericordia”, predicada y vivida por el Papa Francisco para la Iglesia, son muchos los asaltantes que se apuestan con armas de batracios, argumentos medievales y “presiones rigoristas” para hacerlo desistir del esquema de salvador con el que franciscanamente se comprometió desde el principio y que, pese a todo, pretende seguir encarnando, con el generoso reconocimiento además de propios y extraños. Arrecian y cobran fuerza las dificultades “oficiales”, tal y como era previsible, sólo con pensar y ponderar las seguridades tan copiosamente rentables de las que “por la gracia de Dios” eran titulares únicos y consagrados. ··· Ver noticia

Divorciados, comulgad en paz José Arregi, teólogo



José Arregui1Cuando hace dos días se encontraron 50 cadáveres de migrantes en la bodega de una barcaza cerca de Sicilia, cuando ayer se hallaron 71 cadáveres descomponiéndose en un camión cerrado y abandonado en una autopista de Austria (¡Horror, Europa! ¿Vas a perder del todo tu alma y tu nombre?), cuando acabo de escuchar que cientos de africanos han naufragado y perecido ante la costa de Libia…, me da vergüenza escribir sobre la comunión de los divorciados vueltos a casar.
Me pesa y avergüenza, y pido perdón por hacerlo, pero lo haré. También la comunión de los divorciados es una historia de dolor, aunque sea menor.


Dentro de un mes se reunirán en el Vaticano centenares de obispos (¿ellos no se avergonzarán?) para decidir, entre otras cosas, si las divorciadas y divorciados vueltos a casar podrán recibir la comunión en la eucaristía. Decidirán que sí, pero imponiendo unas condiciones que no me parecen dignas del Espíritu de la Vida o del Evangelio. Lo harán con la mejor voluntad, y se lo agradecemos, pero podrían ahorrarse el esfuerzo y sobre todo el dinero, pues es una cuestión ya resuelta, con paz o sin ella, por la inmensa mayoría de cristianas y cristianos afectados por esa situación. Muy poquitos de ellos van a misa, y casi todos los que van comulgan. Hacen bien, pero no todos lo hacen en paz. ¡Ojalá todos ellos comulgaran en paz!
Recientemente, una veintena de teólogos progresistas del estado español –cinco vascos entre ellos– han promovido una campaña internacional en apoyo de esas medidas de generosidad defendidas por el papa y combatidas por muchos obispos. Yo he firmado el texto y lo he difundido, pero no comparto sus argumentos. He aquí por qué.
Abogan para que el papa permita comulgar a las personas divorciadas vueltas a casar, y para ello recuerdan que “Jesús comía con pecadores”. Es decir, consideran a tales personas como pecadoras y culpables. Pobres ovejas descarriadas del rebaño. Los teólogos piden para ellas una “disciplina de misericordia” con unas condiciones, las mismas que previsiblemente impondrá el Sínodo: “arrepentimiento, reconocimiento de culpa y propósito de enmienda” (sic). Proponen, pues, una “disciplina a la que no todos podrán acogerse” (sic). Amigos teólogos progresistas, ¿pensáis de verdad que esas personas son culpables por el mero hecho de haberse divorciado y vuelto a casar? ¿Y de esa manera tan canónica, tan condicionada y humillante, es como entendéis la misericordia de Jesús? Me cuesta comprenderlo. Me daría mucha pena.
El texto dirigido al papa observa, además, que en su propuesta “no se cuestiona en absoluto la indisolubilidad del matrimonio”. De nuevo me siento perplejo. ¿No admitís, pues, que, por tantas razones complejas, siempre dolorosas, el amor humano a menudo se malogra o se rompe? ¿O seguís aferrados a ese artificio canónico de que, aun cuando el amor se disuelva, el matrimonio permanece indisoluble, a no ser que haya sido declarado por el tribunal eclesiástico como “nulo” o inexistente en su origen? ¿Seguís pensando que es una firma canónica la que hace el sacramento y que éste, una vez válidamente contraído, persiste aunque el amor falte? Argucias y enredos. Estoy seguro de que no es ésa vuestra manera de pensar, pero entonces, por favor, cambiad los argumentos.
Por su parte, José María Castillo, que no figura entre los veinte teólogos firmantes del texto, publicaba hace unos días un enjundioso artículo en que demuestra con datos fehacientes que Jesús no enseñó la indisolubilidad como tal, que ésta no se reconoció en la Iglesia durante más de mil años y que nunca ha sido declarada como dogma. Así es, y es bueno saberlo. Los obispos cometen muchos abusos cuando nos hablan en nombre de Dios y de la fe de la Iglesia ignorando los datos de la exégesis y de la historia. Cuando Jesús dijo: “lo que Dios ha unido no lo separe el hombre”, no quería enseñar propiamente la indisolubilidad, sino que más bien quería defender a las esposas de los abusos de sus maridos, pues solamente a ellos se les reconocía el derecho al divorcio, y lo podían ejercer por cualquier fruslería (bastaba, por ejemplo, que a la esposa se le hubiera quemado una vez la comida).
Es sabido, por lo demás –aunque Castillo no lo dice– que, fuera la que fuere la enseñanza de Jesús, el Evangelio de Mateo reconoce al menos una excepción en la prohibición del divorcio, pues lo permite “en caso de porneia” (Mt 5,32): palabra griega que nadie sabe muy bien qué significa y que hoy se suele traducir como “unión ilegítima. En caso de “unión ilegítima”, según el Jesús de Mateo, sería legítimo divorciarse y volverse a casar. Pues bien, ¿acaso no sería “ilegítima” cualquier unión matrimonial en la que ya no existe una mínima dignidad y calidad de relación entre los esposos?). También es sabido que San Pablo reconoce otra excepción en el caso de matrimonios mixtos entre un cónyuge creyente y otro increyente: si la parte increyente quiere divorciarse, la parte creyente queda libre para volverse a casar, “pues Dios os ha llamado a vivir en paz” (1 Co 7,15). (Y recordemos que el papa Benedicto XVI, siguiendo la lógica de Pablo, preguntó si la falta de fe de los esposos no sería razón suficiente para plantear la “nulidad” del matrimonio…). Y pregunto yo: si la falta de “fe” es motivo suficiente, ¿no debería serlo con mayor razón la falta de amor?
Pero volvamos al artículo de José María Castillo. Admiro su agudeza y la amplitud de su cultura teológica, la libertad y la extensión de sus publicaciones teológicas, pero también su argumento se me queda corto en la cuestión que nos ocupa. Se limita a probar que ni Jesús enseñó la indisolubilidad ni la Iglesia la convirtió en dogma. ¿Sugiere que, si Jesús la hubiera enseñado expresamente y si la Iglesia la hubiese declarado claramente como dogma, entonces sí sería un asunto zanjado e intocable para siempre? ¿Acaso Jesús, como todo buen profeta, no apuntaba en todo más allá de lo que pensaba y decía, más allá por lo tanto de lo que él mismo “creía” y “enseñaba”? ¿Y acaso el Espíritu de la vida está atado para siempre a unos dogmas que, en su formulación y significado concreto, están ligados al lenguaje y a las circunstancias de cada tiempo, y que siempre son fruto de una cultura y de una historia en constante evolución?

Mientras la teología y la Iglesia no revisen a fondo sus esquemas tradicionales, mientras no asuman de lleno la lógica del Espíritu que renueva sin cesar todas las cosas más allá de la letra, de los dogmas y de las formas de la historia, nada decisivo habrá cambiado en la teología o en la Iglesia. Nos limitaremos a poner remiendos en odres viejos. A vino nuevo, odres nuevos.
Respirad y vivid en paz, pues, amigas/amigos divorciados y vueltos a casar. Comulgad en paz en la mesa de la Vida. Respiremos, vivamos, comulguemos en paz. Y estad seguros de que Jesús está con vosotros, con nosotros, no como anfitrión más o menos indulgente, sino como buen amigo de camino, como alegre compañero de mesa.

(Publicado el 30-08-2015 en DEIA y los demás Diarios del Grupo NOTICIAS)

miércoles, 12 de agosto de 2015

Las crisis de la vida y la autorrealización Leonardo Boff


Leonardo Boff2Casi se habla solo de crisis y de crisis de las crisis, la de la Tierra y la de la vida, amenazadas de desaparecer como señaló el Papa Francisco en su encíclica sobre “el cuidado de la Casa Común”. Pero todo lo que vive está marcado por crisis: crisis del nacimiento, de la juventud, de la elección de compañero o compañera para la vida, crisis de escoger una profesión, crisis del “demonio de mediodía” como la llamaba Freud, que es la crisis de los cuarenta años cuando nos damos cuenta de que estamos llegando ya a la cima de la montaña y comienza el descenso. Y finalmente, la gran crisis de la muerte, cuando pasamos del tiempo a la eternidad.

El desafío puesto a cada uno no es cómo evitar las crisis. Ellas son inherentes a nuestra condición humana. La cuestión es cómo les hacemos frente: qué lecciones sacamos de ellas y cómo podemos crecer con ellas. Por ahí pasa el camino de nuestra autorrealización y de nuestra maduración como seres humanos.
Toda situación es buena, cada lugar es excelente para medirnos con nosotros mismos y zambullirnos en nuestra dimensión profunda y dejar surgir el arquetipo de base que llevamos dentro (la tendencia de fondo que siempre nos martillea) y que a través de nosotros quiere mostrarse y hacer su historia, que es también nuestra verdadera historia. Aquí nadie puede sustituir al otro. Cada uno está sólo. Es la tarea fundamental de la existencia. Pero si se es fiel en este caminar, la persona ya no está nunca sola. Construyó un Centro personal a partir del cual puede encontrarse con todos los demás caminantes. De solitario se hace solidario.
La geografía del mundo espiritual es diferente de la del mundo físico. En esta los países se tocan por los límites. En la otra, por el Centro. La indiferencia, la mediocridad, la ausen­cia de pasión en la búsqueda de nuestro Yo profundo es lo que nos distancia de nuestro Centro y de los otros, y así perdemos las afinidades, aunque estemos al lado de ellos, en medio de ellos, y pretendamos estar al servicio de ellos.
¿Cuál es el mejor servicio que puedo prestar a las personas? Ser yo mismo como ser-de-relaciones y por eso siempre ligado a los otros, un ser que opta por el bien para sí y para los otros, que se orienta por la verdad, ama y tiene compasión y misericordia.
La realización personal no consiste en la cantidad de capacidades personales que podemos realizar, sino en la calidad, en el modo como hacemos bien aquello que la vida situada nos reclama. La cuanti­ficación, la búsqueda de títulos, de cursos sin fin, puede significar en muchas personas la fuga del encuentro con la tarea de su vida: medirse consigo mismo, con sus deseos, con sus limitaciones, con sus problemas, con sus positividades y negatividades e integrarlo creativamente. Huir de la acumulación del saber inócuo, que más ensoberbece y aleja de los otros, es lo que nos madura para poder comprender mejor a nosotros mismos y al mundo. El lenguaje traiciona a estas personas que dicen: soy yo quien sabe, soy yo quien hago, soy yo quien decide. Es siempre el yo y nunca el nosotros o la causa, comulgada también por otros.
La realización personal no es tanto obra de la razón que discurre sobre todo, sino del espíritu, que es nuestra capacidad de crear visiones de conjunto y de ordenar las cosas en su justo lugar y valor. Espíritu es descubrir el sentido de cada situación. Por eso es propio del espíritu la sabiduría de la vida, la vivencia del misterio de Dios, descifrado en cada momento. Es la capacidad de ser todo en todo lo que se hace. Espiritualidad no es una ciencia o una técnica, sino un modo de ser entero en cada situación.
La primera tarea de la realización personal es aceptar nuestra situación con sus límites y posibilidades. En cada situación está todo, no cuantitativamente distendido, sino cualitativamente recogido como en un Centro. Entrar en ese Centro de nosotros mismos es encontrar a los otros, a todas las cosas y a Dios. Por eso decía la vieja sabiduría de la India: «Si alguien piensa correctamente, recogido en su cuarto, su pensamiento es oído a miles de kilómetros de distancia». Si quieres cambiar a los otros, empieza por cambiarte a tí mismo.
Otra tarea imprescindible para la realización personal es saber convivir con el último límite que es la muerte. Quien da sentido a la muerte, da sentido también a la vida. Quien no ve sentido en la muerte tampoco descubre sentido en la vida. La muerte sin embargo es más que el último instante o el fin de la vida. La vida misma es mortal. En otras palabras, vamos muriendo lentamente, en prestaciones, porque en cuanto nacemos comenzamos a morir, a desgastarnos y a despedirnos de la vida. Primero nos despedimos del vientre materno y morimos para él. Después nos despedimos de la infancia, de la niñez, de la juven­tud, de la escuela, de la casa paterna, de la edad adulta, de algunas de nuestras tareas, de cada momento que pasa y por fin nos despedimos de la propia vida.
Esta despedida es un dejar atrás no solo cosas y situaciones, sino siempre un poco de nosotros mismos. Tenemos que desapegarnos, empobrecernos y vaciarnos. ¿Cuál es el sentido de todo esto? ¿Pura fatalidad irreformable? ¿O no tiene un sentido secreto? Nos despojamos de todo, hasta de nosotros mismos en el último momento de la vida (muerte), porque no hemos sido hechos para este mundo ni para nosotros mismos, sino para el Gran Otro que debe llenar nuestra vida: Dios. Dios va en la vida quitándonos todo para reservarnos cada vez más intensamente para sí; puede hasta quitarnos la certeza de si todo valió la pena. Incluso así, persistimos, creyendo en las palabras sagradas: “Si tu corazón te acusa, sabe que Dios es mayor que tu corazón” (cf. 1 Jn 3,20). Quien consiga integrar las negatividades, incluso injustas, en su propio Centro, habrá alcanzado el más alto grado de hominización y de libertad interior.
Las negatividades y las crisis por las cuales pasamos, nos dan esta lección: la de despojarnos y prepararnos para la total plenitud en Dios. Entonces, como dice el místico san Juan de la Cruz: seremos Dios, por participación.
* Leonardo Boff, teólogo y columnista del JB online
Traducción de MJ Gavito Milano

martes, 11 de agosto de 2015

Una silenciosa batalla entre conservadores y progresistas Elisabetta Piqué

 


Otro gesto del Papa a los divorciados: “Son parte de la Iglesia”
ROMA.- Detrás de la delicada cuestión de la comunión a los divorciados vueltos a casar, compleja sobre todo a nivel teológico-doctrinal, se esconde una verdadera lucha entre un ala conservadora y una progresista de la Iglesia.
La primera teme que con Francisco, que insiste en el concepto de misericordia, pueda cambiar la doctrina católica tradicional. La segunda aspira a un cambio de actitud pastoral, más inclusiva, ya sea agilizar los procesos de nulidad matrimonial o analizar caso por caso y, eventualmente, recorrer un camino penitencial y de reconciliación, propuesta realizada por el cardenal alemán y teólogo Walter Kasper.··· Ver noticia 

El transexual, el obispo y nosotros Antonio Avendaño

 

La Iglesia de Cádiz ha rectificado y permitirá que el creyente transexual Álex Salinas sea el padrino de su sobrino en el bautizo que, finalmente, sí se celebrará tras haberse resuelto la controversia. Es, ciertamente, una victoria del joven gaditano y de quienes lo han respaldado, pero la victoria no será redonda, irreversible y completa mientras la propia Iglesia no la sienta como propia.··· Ver noticia ···

El drama de la inmigración. Más de 2.000 inmigrantes han muerto este año en el Mediterráneo Juan Cejudo

 

Emigrantes
Es espeluznante el drama de inmigración a nivel mundial y en general el drama de los desplazados.
Aquí vivimos con especial preocupación la tragedia de quienes quieren cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa.
En lo que va de año, unas 2.100 personas han perdido la vida en el intento. Más de 225.000 lo han logrado. Sólo en el último naufragio en las costas de Palermo han desaparecido más de 200 personas y se han recogido 25 cadáveres.··· Ver noticia 

Alemania se ha ahorrado 100.000 millones por la crisis de Grecia

 



Un informe del Instituto Halle para la Investigación Económica ha contabilizado el ahorro en intereses de la deuda germana y concluye que Berlín saldría ganando incluso si Grecia no pagara su deuda.
MADRID.- Alemania se ha ahorrado más de 100.000 millones de euros, lo que equivale a más del 3% del PIB del país, gracias a la bajada de los intereses de su deuda por la crisis de Grecia, según el Instituto Halle para la Investigación Económica (IWH por sus siglas en alemán), miembro de la Asociación Leibniz.··· Ver noticia 

Escuela pública, sanidad pública… ¿y el dinero? Antonio Gil de Zúñiga


www.atrio.org
“Mi dinero es mío, y hago con él lo que me viene en gana”. Es un discurso no sólo de ricos, sino también de pobres. Un discurso que se repite en cascada día tras día, aquí y en cualquier parte; un discurso globalizado. Es el “ius utendi et abutendi” de la propiedad privada, según la definición del derecho romano. Es cierto que nuestra sensibilidad está muy alejada de aquella del derecho romano, porque ahora hablamos, al menos en nuestra sociedad europea, de escuela pública, de sanidad pública…, pero el dinero pertenece a la tríada del liberalismo económico, tan defendido por Adam Smith, profesor, paradojas de la vida, de Filosofía Moral en la Universidad de Glasgow: libertad, dinero, propiedad privada; tríada que apenas tiene semejanza con aquella otra de la Revolución francesa: libertad, igualdad, fraternidad.


Hoy consideramos como inamovible que la escuela es un bien social y, por eso, público. La enseñanza no puede ser sólo un bien privado; una propiedad privada que esté en mano de instituciones con ánimo de lucro (en España el 90% de los colegios privados pertenecen a congregaciones religiosas, ¿qué diría Jesús de Nazaret al respecto?). Es, por lo tanto, un derecho y un bien relevante e imprescindible para conseguir una sociedad igualitaria y democrática, y, por ello, no se puede dejar exclusivamente a los intereses de la libertad capitalista, es decir, del dinero. Nuestra sociedad española tiene una triste experiencia de cómo en la dictadura franquista sólo podían estudiar carreras universitarias (incluso el bachillerato, sobre todo en zonas rurales) los ricos y adinerados.
La dictadura franquista se ufanaba en la década de los sesenta de que el 2% de universitarios eran hijos de obreros y estaban en la Universidad gracias a las becas del Ministerio de Educación. No puede haber una sociedad de iguales, democrática, si no se tiene acceso a la enseñanza y, por supuesto, esto no ocurriría si el requisito para acceder a ella es el dinero; por más que el sociólogo y teólogo austriaco PL. Berger nos diga que el capitalismo es una condición necesaria, aunque no suficiente, de la democracia. La enseñanza es por el contrario el factor primordial de ese modelo de sociedad democrática, donde, como gustaba decir a J. Ruiz-Jiménez, se da “una densidad de inteligencia colectiva”. No parece que Adam Smith pensara del mismo modo al considerar que gracias a que no había en su tiempo escuelas públicas para las mujeres no aprendían cosas inútiles y absurdas, sino otras más importantes como “ aquello que aumenta el natural atractivo de sus personas y forma su mente para la modestia, la castidad y el ahorro”.
Otro tanto habría que decir de la sanidad. Por fortuna nuestras sociedades europeas han tomado conciencia -¿por cuánto tiempo?- de que hay bienes que son derechos fundamentales de las personas y, por ello, no pueden estar a merced de la libertad capitalista. Y ahora se nos plantea el problema: si el dinero es el que está en el fondo de esta cuestión ¿por qué no se le considera como bien público, un bien que tiene una función social? Sin duda, el capitalismo feroz e inhumano de nuestros tiempos (Grecia es el ejemplo más significativo en estos días) protestaría de inmediato diciendo que esto va contra la libertad económica, puesto que la llamada curva de Kuznets viene a decir que “si el crecimiento económico perdura, las desigualdades en las riquezas y los beneficios se agudizan al comienzo, pero después disminuyen rápidamente para alcanzar finalmente una meseta relativamente estable (¿?)”.
Ahora bien, la propiedad privada no es un “ius utendi et abutendi” de la que uno puede utilizar a su antojo; tiene una función social, comunitaria. La ética del dinero, una ética social inaplazable y necesaria (también la escuela, la sanidad…), se cimienta en una base sólida que estableció Aristóteles: “Hay que considerar que ninguno de los ciudadanos se pertenece a sí mismo, sino todos a la ciudad, pues cada uno es una parte de ella”. Si el ciudadano tiene una función social ineludible, cuánto más sus bienes y, en particular, el dinero al ser un pilar en las relaciones económicas entre los ciudadanos.
En el lenguaje bíblico es claro y meridiano que los bienes de la tierra son para uso y disfrute de los seres humanos, porque “la tierra es mía, dice el Señor, y vosotros sois en lo mío peregrinos y extranjeros” (Lev. 25,23), hasta el punto de que “si tu hermano empobreciere y te tendiere su mano, acógele… No le darás tu dinero a usura ni de tus bienes a ganancia” (Lev. 25,35-37). La acumulación de riquezas tiene un origen injusto, pues “vuestra riqueza está podrida” al provenir de la explotación de los “obreros que han segado vuestros campos” (Sant. 5,2), o de los que “edifican su casa con la injusticia, haciendo trabajar a su prójimo sin pagarle, sin darle el salario de su trabajo” (Jer.22,13). De ahí que en la llamada doctrina social de la Iglesia, ya desde León XIII, la posesión de unos bienes de cualquier tipo, léase también dinero, “no constituye un derecho incondicional y absoluto”, como afirma Pablo VI en la Populorum progressio.
El capitalismo desmadrado, como un peligroso fantasma que recorre Europa, se salta a la torera estas bases ideológicas elementales. El papa Francisco lo confirma una y otra vez, tanto en sus escritos como en sus intervenciones públicas, y rechaza abiertamente y sin tapujos que los mercados y la especulación financiera disfruten de una absoluta autonomía (no es de extrañar que la popularidad del papa Francisco haya bajado en EEUU más de 20 puntos en estos últimos meses). Es, pues, aquí, desde una ética del dinero, donde hay que poner límites; partiendo, primero, de nuestras actitudes frente al uso del dinero (la Banca Ética es una posibilidad) y, sobre todo, de los Estados y sus Gobiernos, no sólo con leyes apropiadas, sino también creando estructuras, como la Banca pública (no significa la nacionalización de la Banca), que posibilite la función social del dinero.
Así cada ciudadano podría optar y llevar a cabo que su dinero contribuya al justo progreso de la sociedad desde un reparto de la riqueza, pues “las riquezas del mundo, decía el obispo de Canarias, Pildain, en el aula conciliar siguiendo a Pío XII, son de todos y no es licito que, junto a enormes riquezas no explotadas, haya inmensa pobreza. Y estas desigualdades no se deben a Dios -como dicen algunos-, sino al capitalismo liberal, que abusando de las riquezas, permitió tantas injusticias entre los hombres y las naciones. Es al capitalismo a quien deberíamos condenar, de hacerlo con alguien, pues él es la causa y padre del marxismo … “; y añadiríamos además que este capitalismo depredador es “asesino de hombres y mujeres,/ de pueblos enteros;/ sanguijuela sin piedad,/ la sangre Abel es su alimento;/ promotores urbanos del hambre,/ la pobreza de los demás, su granero” (Palabras para este tiempo).

Hiroshima y Nagasaki 70 años después de la bomba atómica Amy Goodman-Denis Moynihan

 

bomba atómica
Hace 70 años, el 6 de agosto de 1945, el mundo cambió para siempre. Ese día, Estados Unidos lanzó por primera vez en la historia un arma nuclear contra población civil, la de Hiroshima, en Japón. Tres días más tarde lanzó la segunda y, hasta ahora, última bomba atómica utilizada contra objetivos humanos en Nagasaki, Japón. Cientos de miles de personas murieron, muchas sufrieron quemaduras graves y miles fueron víctimas de los efectos de largo plazo del envenenamiento por radiación. Muchos sobrevivientes de las dos terribles explosiones, denominados “hibakusha” en japonés, aún están vivos y cuentan sus experiencias. Mientras que el mundo ha evitado ataques nucleares desde aquellos días de 1945, la amenaza de una potencial devastación nuclear permanece aún latente. Sin embargo, de las cenizas de estas dos terribles explosiones surgió un movimiento a favor de la abolición de las armas nucleares que sigue llevando adelante su campaña pacifista para eliminar estas armas. ··· Ver noticia 

Familiares y colaboradores de Casaldáliga, exultantes tras el éxito de la operación: “Tenemos Pedro-profeta para rato” Jesús Bastante

 

Religión Digital
Casaldáliga2Su sobrina asegura que “ha respondido muy bien, tanto a la cirugía como al tratamiento de recuperación”
“Tenemos profeta para rato”. Así de contentos se muestran José María Concepción y Maritxu Ayuso, dos de los más estrechos colaboradores de dom Pedro Casaldáliga, después de que el obispo emérito de Sao Félix de Araguaia superara con éxito la operación en la cabeza del fémur a la que fue sometido la pasada semana. ··· Ver noticia 

sábado, 8 de agosto de 2015

Una silenciosa batalla entre conservadores y progresistas Elisabetta Piqué

 


Otro gesto del Papa a los divorciados: “Son parte de la Iglesia”
ROMA.- Detrás de la delicada cuestión de la comunión a los divorciados vueltos a casar, compleja sobre todo a nivel teológico-doctrinal, se esconde una verdadera lucha entre un ala conservadora y una progresista de la Iglesia.
La primera teme que con Francisco, que insiste en el concepto de misericordia, pueda cambiar la doctrina católica tradicional. La segunda aspira a un cambio de actitud pastoral, más inclusiva, ya sea agilizar los procesos de nulidad matrimonial o analizar caso por caso y, eventualmente, recorrer un camino penitencial y de reconciliación, propuesta realizada por el cardenal alemán y teólogo Walter Kasper.··· Ver noticia ···

Las reformas posibles de Francisco Nicolas Castellanos

 

Papa Francisco7
¿Qué reformas debieran ahora impulsarse bajo la inspiración del Papa Francisco? Repaso y sugiero algunas de mayor calado. – Retomar y aplicar el Concilio Vaticano II: el retorno a las fuentes, la eclesiología de comunión, mayor énfasis en el protagonismo de los laicos, que la mujer pueda intervenir a la hora de tomar decisiones en la Iglesia.··· Ver noticia ···

viernes, 7 de agosto de 2015

¡Cuidado con Rico Pavés! Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Rico Pavés es, actualmente, ¿obispo auxiliar? de Getafe. (El interrogante es verdadero, y no constituye ninguna broma; tengo mis seria dudas de que los obispos no residenciales y titulares sean auténticos sucesores de los apóstoles; pero de eso, que ya he escrito, volveré a tratar otro día). Si bien es preciso recordar que tenemos derecho a hacer distinciones, y no meter todo en el mismo saco. “In distintione salus”, efectivamente. En este artículo de mi blog voy a tejer una crítica, que por momentos puede ser severa, no al obispo Rico Pavés, sino al teólogo del mismo nombre.

Y afirmo, para dejar claras las cosas, que no por ser obispo, un fiel cristiano tiene bula para que sus apreciaciones, afirmaciones, ideas y teorías teológicas, sean, ipso facto, no solo las mejores, sino ni siquiera, correctas, o, incluso, ortodoxas. Nestorio no solo era obispo, sino patriarca de Constantinopla, y todos sabemos el lío que legó a la Iglesia con su teoría herética del nestorianismo o monofisismo, que, en resumen, negaba la naturaleza humana de Jesús. Así que será bueno y prudente, por parte del obispo auxiliar de Getafe, que considere, humildemente, las dudas y el respeto que es preciso practicar a la hora de juzgar las teorías teológicas de los otros, porque el hecho de haber sido consagrado obispo no le garantiza la infalibilidad.
Viene lo anterior a cuento por el artículo que el señor Rico Pavés ha escrito contra un joven sacerdote, teólogo y escritor español de ilustre apellido. Se trata de Pablo D’Ors, nieto del gran ensayista Eugenio D’Ors, y bien preparado académicamente en Filosofía y Teología, a quien hace muy poco el Vaticano, por indicación expresa del papa Francisco, lo ha nombrado miembro de Consejo Pontificio de Cultura. Tal vez este nombramiento en las alturas haya influido, dada la común debilidad humana en la objetividad de juicio en situaciones comparativas del éxito profesional de otros, que nos afectan, o así lo creemos, haya aumentado, digo, la contundencia y lo acerado de la crítica, poco frecuente, con ese grado de intensidad, entre colegas. El artículo de Pablo, titulado ¿Habrá en la Iglesia alguien que se atreva?, ha sido publicado en el nº 2.947 de la revista Vida Nueva, que os aconsejo leáis. Como todos debéis saber, VN es una revista semanal, que, junto con 21rs, es una de las mejores publicaciones en lengua española en información religiosa. No se trata, pues, de un libelo, ni de un tabloide sensacionalista, aunque muchos prelados la vean con prevención. El artículo es valiente, y llama la atención por estar escrito con total libertad de estilo, de expresión, y, por supuesto, de academicismos teológicos.
Hay en el artículo del joven claretiano opiniones que, a mí, no me gustan demasiado. Pero no me atrevería a condenarlas, sino que me obligan a plantearme si mi pensamiento teológico no está algo, o demasiado, acomodado. La actitud de Rico Pavés, que es la que quiero destacar negativamente en este breve escrito, es la siguiente: como la formulación de ciertos temas, importantes y decisivos, para la fe y la experiencia del fiel cristiano, está bien fijada y articulada por el Magisterio de la Iglesia, toda opinión teológica que se separe, o lo parezca, seriamente de esas formulaciones, son condenables y despreciables. Son muchos los que, en el mundo clerical, se han aprendido muy bien, con detalle, hasta la última coma, el Magisterio Eclesiástico, se han sentido seguros en su ortodoxia, se han refugiado en sus cuarteles de invierno, y reparten condenas y anatemas a diestro y siniestro. Os informaré, tan solo, de una fraterna y caritativa invectiva del obispo auxiliar (¿?) contra el articulista de Vida Nueva. Recuerda un episodio pastoral que le sucedió, y una lectura del pseudo Dionisio Areopagita, y exclama:
“Ahora he vuelto a recordar aquel episodio al leer con tristeza y preocupación el artículo de Pablo d’Ors, titulado ‘¿Habrá en la Iglesia alguien que se atreva?’. Tristeza, al encontrar en tan poco espacio un elenco tan abultado de errores doctrinales cuyas consecuencias son dramáticas para la vida cristiana. Preocupación, al advertir que quien firma el artículo es escritor y sacerdote, y, desde no hace mucho, consultor del Consejo Pontificio de la Cultura”.
Es decir, recuerda a quien proceda, (¿por qué no a Francisco?, que no le debe caer muy bien) que menudo lobo disfrazado de cordero han introducido en el Consejo Pontifico de Cultura. Y todo porque Pablo D’Ors osa preguntar si nos imaginamos a los apóstoles, o a Jesús, buscando y recogiendo, las miguitas en un platito; y también porque se atreve a poner en solfa el estilo, y algunos signos, de la devoción eucarística. Algo que hacen hoy casi todos los teólogos que dan más importancia a la lealtad a la enseñanza y gestos de Jesús que a al recargo litúrgico que la jerarquía de la Iglesia ha ido propiciando a través de los siglos. El teólogo Rico Pavés, ¿se atrevería a condenarme, o a acusarme de errático, por escribir, como lo he hecho, que las grandes misas pontificales del Vaticano no tienen nada, o muy poco, que ver, con lo que hizo Jesús, y después continuaron los apóstoles, primeros obispos, y los cristianos de los tres primeros siglos?
Porque la Teología que no es sino la perpetua y aburrida repetición del Magisterio está condenada a la desaparición, porque no sirve para nada, pues sería igual desde hace, por lo menos, cuatro siglos. Muchos creyentes, y fieles cristianos, señor Pavés, no nos conformamos con ello. Y no me obliguen a repetir, cansinamente, que no es lo mismo, Dogma, que Teología, como piensan algunos eclesiásticos, o así se empañan en que lo parezca.

Joseph Stiglitz : “La Unión Europea no está rescatando a Grecia, sino a los bancos alemanes”

 

A un economista bregado en la crítica como Joseph Stiglitz (Gary, Indiana, 1943) no le tiembla la voz cuando señala los responsables de la crisis ante un público que, en parte, podría sentirse aludido por sus reproches. Ni cuando denuncia las crueles consecuencias sociales que acarrearán las medidas de austeridad que se han impuesto como prioridad la Unión Europa o Estados Unidos para salir de la crisis. Y mucho menos cuando pide decir las cosas por su nombre y no hablar de rescate de Grecia, Irlanda o Portugal cuando, a su juicio, en realidad “se trata de una protección de los bancos europeos”. El premio Nobel de Economía 2001 y catedrático en Columbia es igual de implacable con el fundamentalismo de mercado ante el auditorio repleto de empresarios del Círculo de Economía de Barcelona que en sus artículos de opinión y sus libros.··· Ver noticia ···

Francisco: 'Los divorciados no están excomulgados'

         


¡Menuda se ha armado de nuevo! Por decir lo de siempre. Pero en vísperas de un Sínodo con debate teológico sobre la indisolubilidad del matrimonio se examinan con lupa las palabras e intenciones ocultas del Papa. Creemos que las palabras papales de ayer las ha entendido bien Juan G. Bedoya. Y para quien quiera más… www.iviva.org

Un camino sobre aguas turbulentas

JUAN G. BEDOYA, EL PAÍS 5 AGO 2015

En una catequesis de agosto, en 1999, Juan Pablo II proclamó que el Cielo o el Infierno no eran lugares físicos, arriba o abajo, sino estados de ánimo, de ausencia de Dios el Infierno, de presencia de Dios el Cielo. Y se armó la de Dios es Cristo, o casi, porque, aunque tales teorías las venían argumentando los teólogos más sabios desde hacía medio siglo, ningún Papa se había atrevido a tanto. Ahora, llega Francisco, argentino (Juan Pablo era polaco: a la Iglesia romana le viene bien elegir pontífices fuera de casa), y abre un boquete (o lo parece) en la inamovible teoría vaticana de que el matrimonio es para siempre (“hasta que la muerte os separe”), y que, en consecuencia, separados o divorciados, hombres o mujeres, no pueden acercarse a recibir la comunión, el gran sacramento cristiano.
¿Ha dicho algo distinto Francisco en esta primera catequesis de los miércoles tras su breve descanso veraniego? No, ni se espera que lo haga sin antes escuchar el próximo octubre la opinión general del sínodo de las familias iniciado el curso pasado con una encuesta general en todo el orbe católico y con una primera reunión exploratoria de prelados y expertos en el Vaticano. De momento, ninguna novedad, aunque nada más escucharle se alzaron voces muy críticas, en la idea de que este Papa está relajando la doctrina de la indisolubilidad del matrimonio, que sectores conservadores creen inatacable. “Los adúlteros pertenecen a la Iglesia, como el resto de personas en pecado mortal que sin arrepentimiento se van de cabeza al infierno. En el infierno hay sacerdotes pecadores, pero para los que cambian la doctrina traicionando a Cristo hay un sitio especial. Las puertas abiertas… y la Palabra de Dios arrinconada”, saludó las palabras del Papa a media tarde un periódico muy eclesiástico a la antigua.
No dejaba de ser una opinión precipitada, ganas de atacar de nuevo a un Papa que tiene descolocados a esos sectores, varios cardenales y obispos incluidos. En realidad, Francisco se atuvo ayer a la doctrina, aunque advirtiendo que, además de doctrinarios, los prelados deben ser también (o sobre todo) misericordiosos. En resumen, el Papa ratifica lo sabido:

  • Primero: quienes han fracasado en su primer matrimonio y se casan de nuevo no están excomulgados, y no deben ser tratados como tales.
  • Segundo: tales situaciones “contradicen el sacramento cristiano”, la Iglesia lo “sabe bien”, pero además de ser maestra, la Iglesia tiene un corazón de madre, que busca la salvación de todos, sin excluir a nadie.
  • Tercero: el Papa pide a sus sacerdotes que diferencien entre quien ha sufrido la separación y quien la ha provocado, en línea con lo sugerido en el pasado sínodo por los prelados aperturistas, en su cabeza el cardenal Kasper, sugiriendo salidas personalizadas para cada situación.
Diga lo que diga en octubre el sínodo, esto ya lo hacen miles de sacerdotes en sus parroquias, que ofrecen la hostia consagrada a feligreses divorciados sin remedio, es decir, de buena fe.

El obispo de Cádiz se retracta y permitirá al joven transexual ser padrino de sus dos sobrinos

 

Zornoza
Rafael Zornoza constata que la decisión “había sido un error”y no hay problema canónico alguno
El prelado consultó con compañeros médicos, como Mario Iceta, claves en la decisión
El Obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, permitirá a Álex Salinas, un joven transexual de San Fernando (Cádiz), ser el padrino del bautizo de sus sobrinos, según le ha anunciado el titular de la parroquia donde iba a tener lugar la ceremonia.··· Ver noticia

“El oligopolio bancario actúa como una banda organizada” Eduardo Febbro


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    Los bancos “sistémicos” desempeñan un papel nefasto en las sociedades del mundo al tiempo que han hecho de la democracia un rehén de sus intereses privados. Por primera vez se dio vuelta la relación de fuerzas entre lo público y lo privado.
    El mundo, la política, las democracias y las finanzas están dominados por una hidra mundial compuesta por 28 grandes bancos internacionales cuyas políticas fijan el curso no sólo de las finanzas sino, también, de las democracias parlamentarias. Este es el argumento implacable y rigurosamente demostrado por el economista francés François Morin en el libro investigación que acaba de aparecer en Francia: La Hidra Mundial, el Oligopolio Bancario (Lux Editeur). Profesor emérito de ciencias económicas en la Universidad de Toulouse, François Morin fue miembro del consejo general del Banco de Francia y del Consejo de análisis económico. ··· Ver noticia ···
  • jueves, 6 de agosto de 2015

    •19 Tiempo Ordinario – B (Juan 6,41-51): Atracción por Jesús José Antonio Pagola

    ATRACCIÓN POR JESÚS

    El evangelista Juan repite una y otra vez expresiones e imágenes de gran fuerza para recordar a todos que han de acercarse a Jesús para descubrir en él una fuente de vida nueva. Un principio vital que no es comparable con nada que hayan podido conocer con anterioridad.
    Jesús es «pan bajado del cielo». No ha de ser confundido con cualquier fuente de vida. En Jesucristo podemos alimentarnos de una fuerza, una luz, una esperanza, un aliento vital… que vienen del misterio mismo de Dios, el Creador de la vida. Jesús es «el pan de la vida».
    Por eso, precisamente, no es posible encontrarse con él de cualquier manera. Hemos de ir a lo más hondo de nosotros mismos, abrirnos a Dios y «escuchar lo que nos dice el Padre». Nadie puede sentir verdadera atracción por Jesús, «si no lo atrae el Padre que lo ha enviado».
    Lo más atractivo de Jesús es su capacidad de dar vida. El que cree en Jesucristo y sabe entrar en contacto con él, conoce una vida diferente, de calidad nueva, una vida que, de alguna manera, pertenece ya al mundo de Dios. Juan se atreve a decir que «el que coma de este pan, vivirá para siempre».
    Si, en nuestras comunidades cristianas, no nos alimentamos del contacto con Jesús, seguiremos ignorando lo más esencial y decisivo del cristianismo. Por eso, nada hay pastoralmente más urgente que cuidar bien nuestra relación con Jesús el Cristo.
    Si, en la Iglesia, no nos sentimos atraídos por ese Dios encarnado en un hombre tan humano, cercano y cordial, nadie nos sacará del estado de mediocridad en que vivimos sumidos de ordinario. Nadie nos estimulará para ir más lejos que lo establecido por nuestras instituciones. Nadie nos alentará para ir más adelante que lo que nos marcan nuestras tradiciones.
    Si Jesús no nos alimenta con su Espíritu de creatividad, seguiremos atrapados en el pasado, viviendo nuestra religión desde formas, concepciones y sensibilidades nacidas y desarrolladas en otras épocas y para otros tiempos que no son los nuestros. Pero, entonces, Jesús no podrá contar con nuestra cooperación para engendrar y alimentar la fe en el corazón de los hombres y mujeres de hoy.

    Domingo 9 de agosto de 2015, 19º del tiempo ordinario

     

    19 del tiempo ordinarioB
    Fabio, Román, Justo
    La narración del primer libro de los Reyes está sumamente cuidada y llena de detalles que hacen de esta simple huida algo más profundo y simbólico. Para empezar, las alusiones al desierto, a los padres, a los cuarenta días y cuarenta noches de camino, al alimento, al monte de Dios, son demasiado claras y numerosas como para no reconocer en el camino de Elías el camino inverso al que realizó Israel en el éxodo. No se trata sólo de una huida; también hay una búsqueda de las raíces que terminará en un encuentro con Dios. También los grandes héroes como Elías y Moisés (cf. Num 11,15) han sentido nuestra debilidad. ··· Ver noticia ···

    Más de 2.000 inmigrantes han muerto intentando cruzar el Mediterráneo en lo que va de año

     


    EmigrantesCerca de 190.000 personas han tenido que ser rescatadas en la que ya se ha convertido en la ruta más mortal para la inmigración en el mundo
    GINEBRA.- La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) dijo hoy que más de 2.000 inmigrantes han muerto este año al intentar cruzar el Mediterráneo, desde el norte de África hasta Europa, lo que ha convertido a esta ruta en “la más mortal para los inmigrantes que buscan una vida mejor”.
    En el periodo similar del año pasado habían muerto en ese mismo trayecto 1.607 inmigrantes, de los 3.279 personas que perecieron a lo largo de 2014.··· Ver

    El diktado de Alemania Ignacio Ramonet

     


    Sólo en las películas de terror se ven escenas tan sádicas como las que vimos el 13 de julio pasado en Bruselas, cuando el primer ministro griego Alexis Tsipras –herido, derrotado, humillado– tuvo que acatar en público, cabizbajo, el diktado de la canciller de Alemania, Angela Merkel, renunciando así a su programa de liberación por el cual fue elegido, y el cual precisamente acababa de ser ratificado por su pueblo mediante referéndum.
    Exhibido por los vencedores como un trofeo ante las cámaras del mundo, el pobre Tsipras tuvo que tragarse su orgullo y tragar también tantos sapos y culebras que el propio semanario alemán Der Spiegel, compadecido, calificó la lista de sacrificios impuestos al pueblo griego de “catálogo de horrores”…··· Ver noticia 

    El Papa dice que los divorciados que inician una nueva relación “no son excomulgados”

     

    Papa Francisco7
    El Pontífice asegura que aunque contradigan el sacramento cristiano, siguen perteneciendo la Iglesia, que “no tiene cerrada las puertas a nadie”
    CIUDAD DEL VATICANO.- Los divorciados “no están excomulgados y no deben ser tratados como tales”, sino que “forman parte de la Iglesia”, fue el mensaje defendido este miércoles por el papa Francisco de cara al Sínodo de la Familia, que se celebrará en octubre de 2015.
    “Hoy nos referimos a la situación de aquellos que, tras la ruptura de su vínculo matrimonial, han establecido una nueva convivencia. (…) Estas personas no están excomulgadas como algunos piensan, ellas forman parte de la Iglesia”, dijo Jorge Bergoglio en la audiencia general de este miércoles (que se celebró en el Aula Pablo VI, y no en la Plaza de San Pedro como es habitual, debido a las altas temperaturas veraniegas en Roma).··· Ver noticia ···

    Una misa no es una cena José M. Castillo, teólogo



    Castillo1Teología sin censura
    Jesús instituyó la eucaristía en una cena, no en una misa. Es decir, Jesús instituyó la eucaristía en una comida compartida, no en un ritual religioso. Y sabemos que Jesús añadió: “Haced esto en memoria mía” (1 Cor 11, 24. 25; Lc 22, 19 b). O sea, el recuerdo de Jesús está inseparablemente unido al hecho de realizar lo que realizó Jesús. Y cualquiera que lea los evangelios sabe que, exactamente en los evangelios y en 1 Cor 11, 23-26, la eucaristía está asociada a la comida compartida.


    En los seis relatos de la multiplicación de los panes, especialmente en la del evangelio de Juan (c. 6), y en la última cena de Jesús con sus apóstoles, eucaristía y comensalía son realidades vinculadas la una a la otra. Es decir, la eucaristía está vinculada al hecho de compartir con otros lo que se tiene para comer. La eucaristía no está vinculada – ni solamente ni principalmente – a un ritual sagrado que se observa exactamente según lo establecido en las normas.
    Pero ocurrió que, con el paso del tiempo, la eucaristía se convirtió en un ritual sagrado y dejó de ser una cena compartida. No es posible saber con exactitud cuando sucedió esto. Parece ser que ocurrió en el s. III. El hecho es que así, una vez más y en un asunto de tanta importancia como éste, la Religión se sobrepuso al Evangelio. Un desafortunado cambio, que ha ocurrido demasiadas veces en la Iglesia. Y que es la causa de un fenómeno muy frecuente y del que tantas veces ni nos damos cuenta.
    Porque seguramente somos más fieles a la Religión que al Evangelio. Y eso que – como estamos viendo – la religiosidad está en crisis. Lo cual es verdad. Tenemos arrumbada la Religión. Pero tenemos más arrumbado el Evangelio. A fin de cuentas, misas, bodas, bautizos, comuniones, cofradías, curas y obispos seguimos teniendo. Pero, ¿y las enseñanzas de Jesús sobre la honradez, la justicia, la sinceridad, sobre el dinero y la riqueza, sobre la sensibilidad ante el sufrimiento humano, sobre la libertad ante los poderes que oprimen y dominan a la gente más débil y desamparada?
    Si digo aquí estas cosas, no es porque yo pretenda ingenuamente que sustituyamos las misas por cenas. Ni eso es posible. Ni eso arreglaría las cosas. El problema más serio, que tenemos ahora mismo, es que vemos que la economía mejora, pero no tenemos políticos que sepan gestionar las cosas de manera que esa mejoría sirva para todos, sobre todo para quienes más lo necesitan. Y las cosas se han encanallado hasta el extremo de preferir – o consentir – que nuestros mares sean un inmenso cementerio de desesperados, con tal que esos desesperados no vengan a molestarnos. Aquí no hablo sólo de España o de Europa. Hablo del mundo entero.
    Por supuesto, que hay gente buena. Mucha más de la que imaginamos. Ante el fracaso de la economía, de la política, de las más avanzadas tecnologías, incluso también ante la incapacidad de las religiones para remediar tanto dolor, crece y crece el número de personas que a esto no le ven otra solución que la búsqueda de nuestra más profunda humanidad. Lo que nos va a salvar es la honradez, la honestidad, la trasparencia, la justicia, la bondad. La espiritualidad profunda, que respeta por supuesto la misa, pero que encuentra vida y futuro en la cena. Como dijo san Juan de la Cruz: “la cena que recrea y enamora”. 

    jueves, 30 de julio de 2015

    Con Francisco Dios ha pasado por Bolivia y nos ha dado un gran abrazo Víctor Codina

    No es fácil resumir en pocas líneas este viaje maratoniano de Francisco a Bolivia, donde la población se desvivió y lo recibió con gran calidez. El pueblo esperó durante horas para ver pasar el papamóvil por La Paz en un ambiente frío o para poder participar en la gran eucaristía de Santa Cruz. Había gran expectación, hubo emoción y lágrimas.

    El pueblo boliviano demostró una vez más su ser sencillo y profundamente religioso, con una fe arraigada en siglos de tradición, que en algunos momentos incluso podía derivar en papalatría o en magia.
    A nivel internacional tal vez lo que causó mayor impacto fue la petición de Francisco de que las diferencias entre países se resuelvan con un auténtico diálogo y añadió… como en el tema del mar: no muros sino puentes. Pero sería injusto reducir el mensaje papal al problema del mar. Hubo otros signos y otros mensajes.

    Entre los signos está evidentemente la cercanía al pueblo, los abrazos y besos a niños y ancianos, el cariño con que fue acercándose a los privados de libertad en el penal de Palmasola donde les dijo que para Dios no hay rejas y que la reclusión no significa exclusión.
    Otro gran momento simbólico y profético fue la breve parada del Papa junto al lugar donde se encontró el cadáver del sacerdote jesuita Luís Espinal (1932-1980) acribillado a balazos, por predicar una fe unida a la justicia. Francisco oró brevemente en aquel lugar y dijo que “su compañero Espinal” predicó la libertad del evangelio, esto molestó y por esto lo mataron.
    La visita del Papa al 2º Encuentro Internacional de Movimientos Populares también fue muy significativa, pues demostró que la Iglesia no solo apoya la lucha por “el trabajo, el techo y la tierra”, sino que pone en estos movimientos de base, no en las elites, la esperanza de un cambio social duradero.

    Los mensajes del Papa tuvieron una dimensión no solo eclesial, sino que Francisco salió de los muros de la Iglesia a la calle y se dirigió a la sociedad civil. Seguramente su alocución a los movimientos populares fue la más revolucionaria. No cayó en la trampa de bendecir sin más el actual proceso de cambio ni de alinearse con la oposición boliviana, sino que fue a la raíz de la actual situación socio-política mundial y pidió sustituir la lógica del descarte por la lógica de la inclusión, propiciar un cambio no impuesto desde arriba sino fruto de una conversión que desea otro modelo de sociedad y otro estilo de relación con la naturaleza. Retomando las propuestas de Laudato si’ exhortó a una ecología integral que cuide de las personas, de la familia y de la tierra. Criticó duramente la idolatría del dinero que genera exclusión y descarte, y animó a un nuevo paradigma de vida que no solo afirme el lema andino “no mientas, no robes, no seas flojo” sino que integre a todos los excluidos -niños, jóvenes, mujeres, indígenas, ancianos- hacia un desarrollo que respete los valores de la dignidad humana y la riqueza de las culturas, al servicio de los pueblos y en defensa de la madre tierra.
    En este proceso de cambio Francisco exhortó a los cristianos a jugar un papel determinante, ser fermento y luz, anunciar la alegría del evangelio. Que los ministros y consagrados escuchen al pueblo, no le hagan callar sino que se acerquen al “santo Pueblo de Dios”. No se sientan de una casta ni de una elite superior, recuerden sus orígenes y no sean capataces sino pastores. Hay que acoger al pueblo, mostrarle la ternura y misericordia del Padre, curar sus heridas, acompañarlo. Con sinceridad reconoció el Papa que la Iglesia había participado en el genocidio de indígenas en la época de la conquista y pidió por ello perdón a Dios. Pero reconoció que tanto ayer como hoy no han faltado voces proféticas que se han distanciado del sistema colonial y han acompañado y defendido al pueblo indígena.

    Se puede resumir el mensaje papal en estos puntos: acercarse con ternura al pueblo excluido, anunciarle un evangelio que exige un profundo cambio personal, familiar, social y ecológico, y denunciar las injusticias de un sistema que no va más y de una ideología que descarta al pueblo débil y destruye nuestra casa común de la tierra. Hay que volver a Francisco de Asís, hay que volver sobre todo al alegre evangelio de Jesús.
    Con Francisco, Dios ha pasado estos días por Bolivia y nos ha dado un gran abrazo.

    Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales

    El obispo Munilla llama “fundamentalistas” a los regidores que separan Ayuntamientos e Iglesia

     


    Con los cambios de gobierno municipal se han producido varios gestos para sacudirse la supeditación de las instituciones a los ritos católicos
    Muchos de los nuevos gobiernos municipales surgidos tras el 24-M han dado pasos para separar sus Ayuntamientos de los actos religiosos, gestos que hasta ahora se venían produciendo y que no dejaban de mostrar una ‘naturalidad’ en la dependencia entre una institución pública y los representantes de la religión católica como inaugurar las legislaturas con un acto religioso. Así, entre los Ayuntamientos que han marcado distancias figuran los de Barcelona, Zaragoza, Santiago de Compostela o La Coruña. También en las últimas horas el alcalde de Sevilla ha alertado de que “la representación municipal en las procesiones está sobredimensionada”. ··· Ver noticia ···

    Desafotunada decisión la del obispado de Cadiz con un transexual Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

     

    Zornoza
    El obispado de Cádiz ha vuelto a ser noticia a nivel nacional. La decisión de impedir que un transexual fuera el padrino de su sobrino, en la ciudad de San Fernando, ha vuelto a hacer sonar las señales de alarma en toda la prensa nacional.
    El motivo de la negativa: que el padrino “sea católico, esté confirmado, haya recibido ya el santísimo sacramento de la Eucaristía y lleve, al mismo tiempo, una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir”.
    Más de uno se preguntará con razón: ¿Los grandes estafadores: banqueros, políticos y empresarios sí pueden ser padrinos y llevan una vida congruente con la fe? Gravísimas contradicciones…··· Ver noticia ···

    Ata lleva a la fiscalía el caso del transexual vetado para ser padrino Ángeles Lucas

     


    La asociación considera que la Iglesia podría incurrir en un delito contra la identidad sexual
    La Asociación de Transexuales de Andalucía Sylvia Rivera (ATA) pondrá en conocimiento de la Fiscalía de Igualdad y contra los delitos de odio de Cádiz el caso del chico transexual que ha sido vetado por la Iglesia para ser padrino de bautismo de su sobrino en San Fernando (Cádiz).··· Ver noticia ···

    Actualizar la liturgia José M. Castillo, teólogo



    Castillo1Fuente: Teología sin censura.
    Se sabe que el difunto cardenal Martini le dijo al papa Benedicto XVI que la Iglesia lleva doscientos años de retraso respecto a la sociedad y a la cultura actual. Supongo que Martini se refería al ejercicio del poder y al sistema de gobierno eclesiástico. Si el cardenal le hubiera hablado al papa de la liturgia, lo más probable es que le habría dicho que la Iglesia lleva un retraso de más de mil años.


    No estoy exagerando. Basta repasar la excelente y documentada historia de la misa, de J. A. Jungmann, para caer en la cuenta de que la estructura de la celebración eucarística, el lenguaje que en ella se utiliza (aunque esté traducido del latín), la mayor parte de los gestos rituales y el conjunto de la ceremonia, todo eso se quedó anclado y atascado en lo que se hacía y se expresaba según el lenguaje y las costumbres de la Alta Edad Media. O sea, según los usos y formas de expresión que eran actuales en los lejanos tiempos del siglo quinto al octavo. Sin duda alguna, se puede afirmar que no existe ninguna otra institución, por más conservadora que sea, que se comporte de esta manera. ¿Y nos sorprende que haya tantos cristianos que apenas van a misa?
    Por esto conviene reconocer que la Constitución sobre la Liturgia, del concilio Vaticano II, hizo bien a la Iglesia en algunas cosas, por ejemplo al permitir la traducción del latín a las lenguas actuales. Pero también es cierto que aquello fue una “actualización” que se quedó muy corta. Seguramente porque faltó tiempo, la debida preparación y las condiciones indispensables para afrontar los problemas más de fondo y más actuales que afectan a la liturgia, los rituales, los signos, los símbolos y los embrollados y actualísimos temas relacionados con la comunicación entre los seres humanos. Sobre todo cuando se trata de comunicar y poner en claro cuestiones tan complicadas como es todo lo que se refiere a nuestras relaciones con “lo trascendente”. Y sabemos que eso precisamente es lo que se pretende en la liturgia. ¿Por qué habrá tantos católicos más preocupados por ser fieles al Catecismo que por afrontar y resolver estos problemas tan serios y apremiantes?

    •Domingo 2 de agosto, 18 Tiempo Ordinario – B (Juan 6,24-35): El corazón del cristianismo José Antonio Pagola

    EL CORAZÓN DEL CRISTIANISMO

    La gente necesita a Jesús y lo busca. Hay algo en él que los atrae, pero todavía no saben exactamente por qué lo buscan ni para qué. Según el evangelista, muchos lo hacen porque el día anterior les ha distribuido pan para saciar su hambre.
    Jesús comienza a conversar con ellos. Hay cosas que conviene aclarar desde el principio. El pan material es muy importante. Él mismo les ha enseñado a pedir a Dios «el pan de cada día» para todos. Pero el ser humano necesita algo más. Jesús quiere ofrecerles un alimento que puede saciar para siempre su hambre de vida.
    La gente intuye que Jesús les está abriendo un horizonte nuevo, pero no saben qué hacer, ni por dónde empezar. El evangelista resume sus interrogantes con estas palabras: «y ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?». Hay en ellos un deseo sincero de acertar. Quieren trabajar en lo que Dios quiere, pero, acostumbrados a pensarlo todo desde la Ley, preguntan a Jesús qué obras, prácticas y observancias nuevas tienen que tener en cuenta.
    La respuesta de Jesús toca el corazón del cristianismo: «la obra (¡en singular!) que Dios quiere es esta: que creáis en el que él ha enviado». Dios solo quiere que crean en Jesucristo pues es el gran regalo que él ha enviado al mundo. Esta es la nueva exigencia. En esto han de trabajar. Lo demás es secundario.
    Después de veinte siglos de cristianismo, ¿no necesitamos descubrir de nuevo que toda la fuerza y la originalidad de la Iglesia está en creer en Jesucristo y seguirlo? ¿No necesitamos pasar de la actitud de adeptos de una religión de «creencias» y de «prácticas» a vivir como discípulos de Jesús?
    La fe cristiana no consiste primordialmente en ir cumpliendo correctamente un código de prácticas y observancias nuevas, superiores a las del antiguo testamento. No. La identidad cristiana está en aprender a vivir un estilo de vida que nace de la relación viva y confiada en Jesús el Cristo. Nos vamos haciendo cristianos en la medida en que aprendemos a pensar, sentir, amar, trabajar, sufrir y vivir como Jesús.
    Ser cristiano exige hoy una experiencia de Jesús y una identificación con su proyecto que no se requería hace unos años para ser un buen practicante. Para subsistir en medio de la sociedad laica, las comunidades cristianas necesitan cuidar más que nunca la adhesión y el contacto vital con Jesús el Cristo.

    Domingo 2 de agosto de 2015, 18º de tiempo ordinario

     

    18 del tiempo ordinarioB
    Eusebio de Vercelli
    La primera lectura, del Éxodo, nos recuerda cómo el desierto es la carencia de todo. A toda persona le llega de vez en cuando su desierto: la situación crítica en la que parece que no se encuentran soluciones de ayuda para sobrevivir a tan crítica situación. Al pueblo de Israel le era muy provechoso el tener que estar en el desierto donde todo falta, para que pudiera experimentar el portentoso modo que Dios tiene para ayudar a los que en Él confían. En el desierto el Pueblo de dios aprende a experimentar la condición de “pobre”, de “necesitado de todo” del auxilio de Dios. Esto le será útil para el crecimiento de su fe y de su esperanza en las ayudas milagrosas.··· Ver noticia ···

    Afinidades entre la encíclica sobre “el cuidado de la Casa Común” y la “Carta de la Tierra, nuestro Hogar” Leonardo Boff


    Leonardo Boff2La encíclica “Cuidado de la Casa Común” y la “Carta de la Tierra” tal vez sean los dos únicos documentos de relevancia mundial que presentan tantas afinidades comunes. Tratan del estado degradado de la Tierra y de la vida en sus varias dimensiones, fuera de la visión convencional que se restringe al ambientalismo. Se inscriben dentro del nuevo paradigma relacional y holístico, el único, así nos parece, capaz de darnos todavía esperanza.

    La encíclica conoce la Carta de la Tierra que cita en uno de los puntos más fundamentales: «me atrevo a proponer nuevamente su precioso desafío: como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo» (n. 207). Ese nuevo comienzo es asumido por el Papa.
    Enumeremos, entre otras, algunas de esas afinidades.
    En primer lugar aparece el mismo espíritu que atraviesa los textos: de forma analítica, recogiendo los datos científicos más seguros, de forma crítica, denunciando el actual sistema que produce el desequilibrio de la Tierra, y de forma esperanzadora, apuntando salidas salvadoras. No se rinde a la resignación sino que confía en la capacidad humana de forjar un nuevo estilo de vida y en la acción innovadora del Creador, “soberano amante de la vida” (Sab 11,26).
    Hay un mismo punto de partida. Dice la Carta: «Los patrones dominantes de producción y consumo están causando devastación ambiental, agotamiento de recursos y una extinción masiva de especies» (Preámbulo, 2). Repite la encíclica: «basta mirar la realidad con sinceridad para ver que hay un gran deterioro de nuestra casa común… el actual sistema mundial es insostenible desde diversos puntos de vista» (n.61).
    Hay la misma propuesta. Afirma la Carta: «Se necesitan cambios fundamentales en nuestros valores, instituciones y formas de vida» (Preámbulo,3). La encíclica enfatiza: «Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad» (n.5).
    Una gran novedad, propia del nuevo paradigma cosmológico y ecológico, es esta afirmación de la Carta: «Nuestros retos ambientales, económicos, políticos, sociales y espirituales, están interrelacionados y juntos podemos forjar soluciones incluyentes» (Preámbulo, 3). Hay un eco de esta afirmación en la encíclica: «hay algunos ejes que atraviesan toda la encíclica: la íntima relación entre los pobres y la fragilidad del planeta, la convicción de que en el mundo todo está conectado, la invitación a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología y la propuesta de un nuevo estilo de vida» (n. 16). Aquí toma valor la solidaridad entre todos, la sobriedad compartida y «pasar de la avidez a la generosidad y a saber compartir» (n.9).
    La Carta afirma que «hay un espíritu de parentesco con toda la vida» (Preámbulo 4). Lo mismo afirma la encíclica: «Todo está relacionado, y todos los seres humanos estamos juntos como hermanos y hermanas… y nos unimos también, con tierno cariño, al hermano sol, a la hermana luna, al hermano río y a la Madre Tierra» (n.92). Es la franciscana fraternidad universal.
    La Carta De la Tierra enfatiza que es nuestro deber «respetar y cuidar de la comunidad de vida… respetar la Tierra en toda su diversidad» (I,1). Toda la encíclica, comenzando por el título “cuidar de la Casa Común” hace de ese imperativo una especie de ritornelo. Propone «alimentar una pasión por el cuidado de mundo» (n. 216) y «una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad» (n.231). Aquí surge el cuidado no como mera benevolencia puntual sino como un nuevo paradigma, amoroso y amigo de la vida y de todo lo que existe y vive.
    Otra afinidad importante es el valor asignado a la justicia social. La Carta mantiene una fuerte relación entre ecología y «la justicia social y económica» que «protege a los vulnerables y sirve a aquellos que sufren» (n.III,9 c). La encíclica alcanza uno de sus puntos altos al afirmar «que un verdadero planteo ecológico debe integrar la justicia para oír tanto el grito de la Tierra como el grito de los pobres» (n.49; 53).
    Tanto la Carta de la Tierra como la encíclica subrayan contra el sentido común vigente que «cada forma de vida tiene valor, independientemente de su uso humano» (I, 1, a). El Papa reafirma que «todas las criaturas están conectadas, cada una debe ser valorada con afecto y admiración, y todos los seres nos necesitamos unos a otros» (n.42). En nombre de esta comprensión hace una vigorosa crítica al antropocentrismo (nn.115-120), pues solamente ve la relación del ser humano con la naturaleza usándola y devastándola y no al contrario, olvidando que él forma parte de ella y que su misión es la de ser su guardián y cuidador.
    La Carta de la Tierra formuló una definición de paz de las más felices que han sido elaboradas por la reflexión humana: «la plenitud que resulta de las relaciones correctas consigo mismo, con otras personas, con otras culturas, con otras vidas, con la Tierra y con el Todo del cual somos parte» (16, f). Si la paz, según el Papa Pablo VI, es «el equilibrio del movimiento» entonces la encíclica dice que el «equilibrio ecológico tiene que ser el interior con uno mismo, el solidario con los demás, el natural con todos los seres vivos, el espiritual con Dios» (n.210). El resultado de ese proceso es la paz perenne tan ansiada por los pueblos.
    Estos dos documentos son faros que nos guían en estos tiempos sombríos, capaces de devolvernos la necesaria esperanza de que todavía podemos salvar la Casa Común y a nosotros mismos.
    Traducción de MJ Gavito Milano