FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

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miércoles, 13 de agosto de 2025

MANTENER LA VIDA SUPONE LUCHA DOMINGO 20 (C) Lc 12,49-53



¿Qué clase de fuego trae Jesús al mundo? ¿Qué significa ese bautismo? ¿De qué paz está hablando? Son frases que no es fácil entender. Debemos estar muy atentos a la hora de interpretarlas para no llegar a conclusiones descabelladas.

Como armonizar las frases: no he venido ha traer paz, sino guerra, con aquella otra, la paz os doy, mi paz os dejo. No se trata de un fuego destructor, como el que provocó Elías o como el que anunciaba el Bautista, sino del fuego que purifica.

¿Qué paz? 1.- En primer lugar, la paz romana, que se consigue con violencia. Es una paz injusta. Es una paz que se sigue dando también hoy, a escala internacional y a escala doméstica. Podemos descubrir ejemplos de esta paz en nuestro entorno.

2.- La paz justa es la que se da entre los que dialogan y defienden posturas distintas, pero que saben respetar los derechos de los demás. Sería un equilibrio de intereses que puede impedir la guerra. Sería una paz positiva, pero no sería paz.

3.- La paz ausencia de problemas. ¡Que me dejen en paz! ¡Mucho cuidado! Es una trampa. Es la paz de los cementerios. Es una paz que anula la vida, porque la vida es lucha. Si llegáramos a conseguir esa paz, dejaríamos de vivir, estaríamos ya muertos.

4.- La paz de Jesús es el equilibrio que un ser humano alcanza cuando es lo que tiene que ser. Esta es la autentica paz. Esta armonía con uno mismo lleva a estar en armonía con Dios y los demás. Es la consecuencia de descubrir tu verdadero ser.

¿Qué guerra? 1.- La guerra para someter al otro, para ponerlo a nuestro servicio y anularlo como persona. Es el fruto del egoísmo más feroz. Surge siempre que utilizamos la superioridad para anular al otro. Es la guerra más frecuente y dañina.

2.- La guerra que hace el sometido, para salir de su situación. Hay que tener mucho cuidado de no caer en la misma violencia contra la que se lucha. Todo el evangelio es un canto a la no-violencia. Supera la opresión sin entrar en su misma dinámica.

3.- La guerra que se hace a otro porque es auténtico. Esta guerra no debemos provocarla, pero tampoco debemos temerla. No debemos actuar contra el que me molesta porque es mejor que yo, ni debemos dejar de ser humanos por no molestar.

4.- La guerra que debemos hacernos a nosotros mismos (Pablo). Tenemos que pelear contra aquellas partes de nosotros mismos que nos impiden alcanzar mayor humanidad. Todo lo que potencie el egoísmo debemos combatirlo en nosotros.

Con estos datos, cada uno podrá descubrir, qué paz hay que buscar y qué paz hay que evitar, qué guerra debemos evitar y qué “guerra” debemos aceptar como imprescindible. Debemos estar atentos, porque las diferencias son muy sutiles.

En estos versículos se presenta la figura de Jesús como el modelo se ser humano. Debemos afrontar toda nuestra vida como un bautismo, como una inmersión en aguas abismales que en la tradición judía son el signo de lucha y sufrimiento.

 

ECHANDO LEÑA AL FUEGO Domingo 20 ciclo C

fe adulta

Dicen que ha sido la ola de calor más larga desde que existen registros, con incendios en España, Francia, Turquía… En este contexto parece de mal gusto que Jesús se presente como un gran pirómano ansioso de pegar fuego al mundo. Y no para ahí la cosa. Los europeos concebimos el mes de agosto como un momento de vacaciones, de descanso, al menos para muchos. Y las lecturas de este domingo no ayudan a descansar. Comienzan hablando del profeta Jeremías, arrojado a un aljibe para que muera (1ª lectura). Sigue la carta a los Hebreos hablando de Jesús, que soportó la cruz, y nos recuerda que todavía no hemos derramado sangre en nuestra lucha con el pecado (2ª lectura). Y el evangelio, al deseo de Jesús de pegar fuego al mundo, añade que no ha venido a traer paz, sino división, incluso en el ámbito más íntimo de la familia.

Después de las enseñanzas de los domingos anteriores, centradas en lo que nosotros debemos hacer, Jesús nos sorprende hablando de sí mismo: de su misión y su destino. Lo hace con un lenguaje tan enigmático que los comentaristas discuten desde los primeros siglos el sentido de estas palabras.

Presupuesto necesario para entenderlo es conocer la mentalidad apocalíptica, de la que Jesús participa en cierto modo. Según ella, el mundo malo presente tiene que desaparecer para dar paso al mundo bueno futuro, el Reinado de Dios.

Lucas va a introducir algunos cambios importantes en esta mentalidad, reuniendo tres frases pronunciadas por Jesús en diversos momentos: la primera y la tercera hablan de la misión de Jesús (prender fuego y traer división); la segunda, de su destino (pasar por un bautismo). Esta forma de organizar el material (misión – destino – misión) es muy típica de los autores bíblicos.

La misión: prender fuego

He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!

Lo primero que viene a la mente es un campo ardiendo, o el fenómeno frecuente en la guerra del incendio de campos, frutales, casas, ciudades… Esta idea encaja bien en la mentalidad apocalíptica: hay que poner fin al mundo presente para que surja el Reino de Dios. Esta interpretación me parece más correcta que relacionar el fuego con el Espíritu Santo,

El destino: la muerte

Tengo que pasar por un bautismo.

También esta imagen es enigmática, porque “bautizar” significa normalmente “lavar”; por ejemplo, los platos se “bautizan”, es decir, se lavan. Esa idea la aplica Juan Bautista al pecado: cuando la persona se sumerge en el río Jordán, se lavan sus pecados; al mismo tiempo, simbólicamente, la persona que entra en el agua muere ahogada y sale una persona nueva. El bautismo equivale entonces a la muerte y el paso a una nueva vida. Así lo usa Jesús en un texto del evangelio de Marcos, cuando dice a Juan y Santiago: ¿Sois capaces de beber la copa que yo he de beber o bautizaros con el bautismo que yo voy a recibir? (Mc 10,38). Jesús ve que su destino es la muerte para resucitar a una nueva vida.

La misión: dividir

¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.

Estas palabras se podrían interpretar como simple consecuencia de la actividad de Jesús: su persona, su enseñanza y sus obras provocan división entre la gente, como ya había anunciado Simeón a María: este niño “será una bandera discutida”.

Pero Jesús habla de una división muy concreta, dentro de la familia, y eso favorece otra interpretación: Jesús viene a crear un caos tan tremendo (simbolizado por el caos familiar), que Dios tendrá que venir a destruir este mundo y dar paso al mundo nuevo. Parece una interpretación absurda, pero conviene recordar lo que dice el final del libro de Malaquías: “Yo os enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día del Señor, grande y terrible: reconciliará a padres con hijos, a hijos con padres, y así no vendré yo a exterminar la tierra” (Mal 3,23-24). De acuerdo con estas palabras, Dios ha pensado exterminar la tierra en un día grande y terrible. Sin embargo, para no tener que hacerlo, decide enviar al profeta Elías, que restablecerá las buenas relaciones en la familia (padres con hijos, hijos con padres), como símbolo de las buenas relaciones en la sociedad: la situación mejora y Dios no se ve obligado a exterminar la tierra.

Jesús dice todo lo contrario: hace falta acabar con este mundo, y por ello él ha venido a traer división en el seno de la familia.

La unión de las tres frases

¿Qué quiere decirnos Lucas uniendo estas tres frases? Que Jesús anhela y provoca la desaparición de este mundo presente para dar paso al Reinado de Dios, pero que ese cambio está estrechamente relacionado con su muerte.

¿Tiene sentido todo esto para nosotros?

Este mensaje apocalíptico resulta lejano al hombre de hoy. De hecho, Lucas lo matiza y modifica en el libro de los Hechos de los Apóstoles: los cristianos no debemos estar esperando el fin del mundo, aunque pidamos todos los días que “venga a nosotros tu reino”; nuestra misión ahora es extender el evangelio por todo el mundo, como hicieron los apóstoles. Y la idea de la segunda venida de Jesús cede el puesto a una distinta: el triunfo de Jesús, glorificado a la derecha de Dios.

El ejemplo de Jesús

Por una feliz casualidad, la segunda lectura ofrece cierta relación con el evangelio: el destino de Jesús sirve de ejemplo a los cristianos. La imagen de partida es fácil de entender para los antiguos cristianos, conocedores de las Olimpiadas griegas: un estadio lleno de espectadores que contemplan el espectáculo.

Jesús, como cualquier atleta, se entrena duramente, en medio de grandes renuncias y sacrificios; sabe, además, que competirá en un ambiente adverso, hostigado y abucheado por los espectadores. Pero no se arredra: renuncia a pasarlo bien, aguanta, soporta, y termina triunfando.

Ahora nos toca a nosotros coger el relevo. Hay que despojarse de todo lo que estorba, correr la carrera sin cansarse ni perder el ánimo. Incluso en una época de descanso y vacaciones, es bueno recordar el ejemplo de Jesús, su entrega plena.

Reflexión final

Estas lecturas no han sido elegidas para amargarnos las vacaciones, pero nos ayudan a pensar en los que no tienen vacaciones, en los perseguidos por su fe y sus denuncias, como Jeremías; en los que han elegido un duro y peligroso trabajo de médico, enfermero, asistente social, ayudante de cualquier tipo, arriesgando su vida en Gaza, Ucrania, Siria, Sudán, Congo…; en las familias que se han roto porque uno o varios de sus miembros han decidido seguir a Jesús. Podemos hacer algo más útil que protestar del calor: pedir por ellos.

¿PAZ O DIVISIÓN? Domingo XX del TO 17 de agosto Lc 12, 49-53

fe adulta

La existencia humana -como la realidad en su conjunto- se halla atravesada por la paradoja. Porque la naturaleza de lo manifestado -de las formas- es polar. De hecho, sin tal aparente contraste, nos resultaría imposible pensar las cosas. Sabemos de la salud por la enfermedad, del frío por el calor, de la noche por el día, de la alegría por la tristeza…

Pero sucede que, al leer los polos como opuestos irreductibles, la mente se ve perdida en la paradoja, porque le resulta incoherente con lo que suele llamar el “principio de no contradicción”: si algo es “A” no puede ser “B”. Y así lo hemos asumido, hasta que ha llegado la física cuántica y nos ha hecho ver que tal principio, en el campo subatómico, salta por los aires, como se comprueba en la polaridad simultánea onda-partícula.

Los dos polos de todo lo real no son contradictorios, sino complementarios. No puede existir el uno sin el otro. Por eso, la paradoja es una contradicción solo aparente.

La mente no entiende que, si Jesús proclama la paz, aparezca en otra ocasión hablando de división. Y sus comentaristas tratan de justificar sus palabras, dando mil rodeos, sosteniendo cada cual la postura que previamente ha adoptado y aduciendo para ello razones de todo tipo.

La realidad, sin embargo, no es lineal, sino compleja en su sencillez. La paz convive con la división, con el fuego e incluso con la angustia, por decirlo con las imágenes que aparecen en el texto.

¿Cómo vivir la paradoja? Situándonos en aquel “lugar” donde es abrazada y trascendida. Si la paradoja afecta ineludiblemente al mundo de las formas, solo anclándonos en el Fondo que las trasciende, es posible la ecuanimidad o la Paz -ahora con mayúscula- que, al decir de Pablo, “trasciende todo lo que podemos pensar” (Carta a los Filipenses 4,7).

NO HE VENIDO A TRAER LA PAZLc 12, 49-53

 


«He venido a prender fuego a la Tierra, y ¡cuánto deseo que ya esté ardiendo!»

Jesús crece en el seno de una sociedad de desiguales; de gente aceptada por Dios y gente rechazada por Él. Escucha en la sinagoga que Dios derrama bendiciones sobre los justos y envía calamidades a esa gran mayoría del pueblo que se ve condenada a una vida de miseria y exclusión por causa de sus pecados. Y esta idea de Dios le desconcierta, porque a él se le revuelven las entrañas ante la tragedia de aquella pobre gente rechazada y desalentada. Y se siente cada vez más incómodo dentro de esa fe que los condena de por vida…

Y se acaba rebelando.

Sale de su casa y se echa a los caminos de Galilea a proclamar que Dios no es el juez que nos castiga por nuestros pecados, sino el padre que nos ama como aman las madres. Sabe que esta concepción de Dios choca de bruces con la de los letrados y los fariseos, pero no se arredra ni duda en alimentar un permanente enfrentamiento con ellos que a la postre le costará la vida. Los tres primeros capítulos de Marcos muestran el grado de confrontación que desde el principio provoca con su actitud.

A aquella «chusma maldita que no conoce la Ley» –según expresión de los fariseos– les abre una vía a la esperanza. Les dice que no son unos pobres desgraciados como todos aseguran, sino que poseen la dignidad de hijos de Dios y son herederos de su Reino; que son los más importantes a sus ojos por ser los más necesitados; por delante de los sacerdotes, los doctores y los fariseos.

Y no sólo les habla, sino que cura sus enfermedades, les enseña y se ocupa de ellos como nadie lo había hecho jamás... Para esos míseros, malditos, desarrapados, excluidos, marginados, empecatados, abandonados, ignorados, a veces cojos o ciegos, casi siempre impuros, aquello es el reino de Dios en la Tierra. Ya no hay que esperar más; está allí, junto a ellos.

Y quieren hacerle Rey.

Las autoridades se sienten violentamente agredidas por ese impostor que arrastra tras de sí al pueblo, porque si lo suyo prevalece, todo su poder y su influencia acabarán por desaparecer. Cuando sube a Jerusalén y ven el entusiasmo que suscitan sus palabras, temen que su fuego se transmita a la gente y haga arder la sociedad entera.

Y se conjuran para matarlo.

En definitiva, Jesús declara la guerra a la opresión, a la injusticia, a las leyes injustas, y tienen que matarlo para que su fuego no calcine las estructuras de Israel y a sus dirigentes con ellas. Nosotros en cambio somos gente dócil que convive en muy buena armonía con la sociedad de consumo y la injusticia atroz que ésta provoca; porque una cosa es tener fe en Jesús, y otra, muy distinta, que esa fe altere demasiado nuestro modo de vida o perturbe nuestro estatus…

Y es que, como decía Ruiz de Galarreta: «Ni la Palabra nos quema por dentro, ni nosotros hacemos arder a la sociedad».

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer un artículo de José E. Galarreta sobre un tema similar, pinche aquí

miércoles, 6 de agosto de 2025

África. El Sáhara Occidental; una injusticia prolongada


Resumen Latinoamericano

Por Salem Mohamed, Ecsaharaui, Africa en Resumen, 2 de agosto de 2025.
Es difícil sostener que una operación de paz haya sido una de las mayores causas de una larga ocupación, pero desconcertantemente el caso de la MINURSO, misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental, es así. La pasividad de la ONU ha sido la principal razón de la ruptura del alto el fuego al incitar al régimen marroquí a continuar violando y reprimiendo con impunidad pasmosa los derechos de los saharauis. Ver noticia

El aviso del cura de Valdepeñas a los empresarios: “A los temporeros las horas extras se les pagan y se les da de alta”


eldiario

Emilio Montes, que dirige la Parroquia del Santísimo Cristo de la Misericordia en la localidad de Ciudad Real, advirtió de que “los derechos escatimados al pobre dios no los olvida nunca, porque es aprovecharte del más débil”
“Toda persona rica o pobre tiene su dignidad y nosotros tenemos que defenderla”. Estas han sido las palabras con las que el párroco del municipio ciudadrealeño de Valdepeñas, Emilio Montes, defendió a los temporeros en la misa celebrada en la Parroquia del Santísimo Cristo de la Misericordia de la localidad el pasado domingo. Ver noticia

Morir de hambre en el siglo XXI: la estrategia detrás del genocidio en Gaza -- Helena Margarit


Público

¿Cuánto tarda un niño en morir de hambre? En Gaza, esta cuenta atrás se activa cada día.
Cortar el suministro de alimentos y bloquear la entrada de ayuda humanitaria es la principal estrategia de Benjamin Netanyahu. Aunque está considerado como un crimen de guerra según el Estatuto de Roma -que regula el funcionamiento de la Corte Penal Internacional-, el Gobierno israelí la aplica de forma sistemática. Ver noticia

Hechos, no palabras -- Asociación pro Derechos Humanos de España


Redes Cristianas

El pasado lunes, el Ministerio de Asuntos Exteriores de España, junto con los Ministros de Andorra, Australia, Canadá, Eslovenia, Finlandia, Francia, Islandia, Irlanda, Luxemburgo, Malta, Nueva Zelanda, Noruega, Portugal y San Marino, hicieron público el Llamamiento de Nueva York en el que expresaban su compromiso inquebrantable con la convivencia de dos estados democráticos: Israel y Palestina, subrayaban la importancia de unificar la Franja de Gaza con Cisjordania bajo la Autoridad Palestina y expresaban su profunda preocupación por el elevado número de víctimas civiles y la situación humanitaria en Gaza, todo ello en el marco de la Semana de Alto Nivel de la 80º periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas.

En menos de dos años más de 56.000 personas han sido asesinadas, de ellos más de 18.000 eran niños y niñas. Más de 127.000 han resultado heridas, muchas con amputaciones, quemaduras, mutilaciones y traumas. En la actualidad se ha impuesto un asedio sobre Gaza que está condenando a la muerte a los dos millones de gazatíes.

Gaza es la imagen de lo inenarrable, el infierno evitable.

Existe consenso en la comunidad jurídica internacional en calificar la situación a la que Israel está sometiendo al pueblo palestino en Gaza como un genocidio.

Lamentablemente, tenemos otros genocidios en nuestra memoria reciente y albergamos los nombres de aquellas personas custodias de la humanidad que nos salvaron a todos: Irena Slender, Ángel Sanz Briz o Schlinder, son solo algunos de ellos.

Nuestro momento es ahora.

Desde la sociedad civil creemos que este llamamiento hecho en Nueva York es insuficiente, y debe ir acompañado de hechos concretos que articulen ese pronunciamiento.

Por ello, instamos:

A los Gobiernos: A que reconozcan al Estado Palestino, como mecanismo imprescindible para la protección del pueblo palestino.

A los Gobiernos: a que cumplan y hagan cumplir las medidas cautelares adoptadas por el Tribunal Internacional de Justicia en fecha de 26 de enero de 2024 y 24 de mayo de 2024 y por lo tanto suspender todo comercio de armas y de material de defensa y doble uso con el Gobierno de Israel para asegurar el cese de la ofensiva contra Gaza, lo que exige igualmente la prohibición del uso de aguas jurisdiccionales, espacio aéreo, puertos, y aeropuertos para el tránsito de buques y aeronaves con destino a Israel o Estado intermediarios con material o tecnología militar, de seguridad o de doble uso, o cualquiera de sus componentes.

A los Gobiernos: a que cooperen y cumplan con la Corte Penal Internacional en el cumplimiento de las órdenes de detención dictadas en su resolución de fecha 21 de noviembre de 2024 cuando cualquiera de las personas requisitoriadas esté bajo su jurisdicción, incluidas sus aguas jurisdiccionales y espacio aéreo.

A la Unión Europea: a que proceda a la suspensión automática y denuncia del Acuerdo de Asociación con Israel por incumplimiento sistemático de la cláusula de respeto a los derechos humanos prevista en el artículo 2 del mismo y por infracción de los derechos reconocidos en el Capítulo I de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

Al Gobierno de España:

A que acuerde un bloqueo y embargo de armas con Israel y se suspendan los acuerdos y los contratos de suministros de materiales militar, de seguridad y de doble uso con Israel.

A que prohíba el tránsito de medios de transporte del citado material o de cualquiera de sus componentes por sus aguas jurisdiccionales, espacio aéreo o terrestre con destino a Israel o a estados o empresas intermediarias.

Muy especialmente, a que se comprometa a emprender un programa humanitario especial para facilitar activamente la acogida de personas palestinas en España a través de distintas vías:

Mediante la protección internacional, garantizando el acceso inmediato al procedimiento de protección internacional; Acelerando el estudio y resolución de la solicitudes de protección internacional y de extensión de la protección internacional; Garantizando la expedición de documentos de viaje y visado inmediatos a las personas beneficiarias de protección internacional; Interpretando extensivamente el concepto de “ otros familiares” a que se refiere el artículo 40.1 d) y dotando adecuadamente a la Oficina de Asilo y Refugio mediante un plan de contingencia.

Mediante la protección de las personas palestinas familiares de españolas, estableciendo procedimientos claros y eficaces para su evacuación de Gaza.

Mediante la agilización de la concesión de visados a través de los consulados de Jerusalén, Tel Aviv, El Cairo y Ammán, con la adecuada dotación de personal y presupuestaria

Y mediante la evacuación de civiles por razones humanitarias: niños y niñas, personas enfermas o con discapacidad, a través de la expedición de los visados previstos en el artículo 42 del RD 1155/2024.

Es la hora de los hechos. Es urgente.

Madrid, 4 de agosto de 2025

Disparos en la cabeza a niños: la BBC documenta los crímenes de Israel contra los más pequeños en Gaza -- Emilia G. Morales


Público

El medio británico ha recopilado 168 casos de menores alcanzados por disparos israelíes. El volumen de víctimas sugiere un posible patrón de actuación del ejército sionista, si bien la imposibilidad para acceder a la Franja no permite confirmar si los ataques fueron intencionados o no.

La trampa del odio: inmigración, bulos y ultraderecha


La reciente oleada de violencia en Torre Pacheco, una localidad agrícola de Murcia con alta presencia de inmigrantes magrebíes, ha expuesto con crudeza las tensiones sociales que se están gestando en Europa. Un episodio concreto, la agresión a un anciano atribuida a jóvenes magrebíes, provocó una reacción desproporcionada y violenta. Aunque el vídeo que se hizo viral no correspondía al hecho y fue desmentido por el propio agredido, la versión inicial ya se había instalado en el ánimo colectivo, alimentando una peligrosa cacería de inmigrantes.

Este tipo de situaciones no es exclusivo de España. En distintos países, las tensiones sociales, sumadas a la crisis de los servicios públicos, han servido de caldo de cultivo para movimientos ultraderechistas que responsabilizan a los inmigrantes de los problemas sociales. En el Reino Unido, tras el referéndum del Brexit en 2016, los delitos de odio contra extranjeros aumentaron un 41%, dirigidos principalmente contra comunidades polacas, musulmanas y africanas. En los Países Bajos, partidos como el PVV de Geert Wilders han promovido campañas que asocian a los inmigrantes musulmanes con la delincuencia y el terrorismo, generando un clima hostil hacia las comunidades extranjeras. En Irlanda, los disturbios de Dublín en 2023 tras un ataque con arma blanca derivaron en actos violentos y saqueos con tintes xenófobos, alentados por grupos extremistas que culpaban a los migrantes del deterioro de la seguridad. En Italia, Matteo Salvini y la Liga Norte impulsaron políticas de cierre de puertos y discursos que responsabilizaban a los migrantes africanos del desempleo y la inseguridad, mientras se registraban agresiones racistas como el asesinato del senegalés Idy Diene en Florencia en 2018. En Estados Unidos, la retórica antiinmigrante impulsada durante la administración Trump se tradujo en un aumento de los ataques de odio, como el tiroteo de El Paso en 2019, donde un supremacista blanco asesinó a 23 personas afirmando querer detener la “invasión hispana”.

En todos estos países, la ultraderecha ha dirigido el descontento social hacia los inmi-grantes, construyendo relatos que los culpan de problemas como el desempleo, la in-seguridad o las dificultades para acceder a servicios básicos. En España, esta estrategia se ha visto reforzada por un discurso político cada vez más extremo y por medios que difunden bulos sin contrastar los hechos. Así, se han ido normalizando propuestas contrarias a los derechos humanos, como la “limpieza étnica”, que además de ser moralmente inaceptables, ignoran la realidad: pese a contar con más de nueve millones de personas extranjeras, España tiene una de las tasas de criminalidad más bajas de Europa.

El relato de la “invasión” se sostiene sobre estadísticas manipuladas y la tergiversación de los hechos. En este discurso, el inmigrante pobre es retratado como una amenaza, mientras que el rico, cuya presencia suele traducirse en beneficios económicos, permanece fuera del debate. Esta construcción política y mediática busca cohesionar a sectores descontentos apelando al miedo y al odio, provocando respuestas irracionales ante fenómenos migratorios que, lejos de ser perjudiciales, resultan esenciales para sectores como la agricultura o los servicios.

La historia enseña que estas dinámicas ya condujeron hace un siglo al ascenso del fascismo en Europa. Para no repetir los mismos errores, es esencial formar ciudadanos críticos, informados y capaces de diferenciar entre hechos y manipulaciones, entre soluciones reales y consignas destructivas. La educación en valores democráticos y en el respeto a la diversidad cultural no es solo un asunto político: es un deber ético que nos compromete a todos como sociedad.

A lo largo del tiempo, las élites han utilizado el miedo y los prejuicios para manipular a las mayorías, recurriendo a estas estrategias en momentos de crisis para sembrar división. Así ocurrió en la Alemania de entreguerras, cuando el nazismo canalizó la frustración provocada por el desempleo, la inflación y la humillación tras la Primera Guerra Mundial hacia las minorías, en especial el pueblo judío. Hoy, ciertos grupos neofascistas replican el mismo esquema: en lugar de señalar las causas reales del malestar social —como los bajos salarios, la dificultad para acceder a la vivienda, el deterioro de los servicios públicos o el debilitamiento del Estado del bienestar— culpan a los inmigrantes, provocando enfrentamientos entre los propios sectores desfavorecidos. Esta táctica divide a los más vulnerables y desvía la atención de los verdaderos responsables: las élites económicas y políticas a las que, en realidad, estos grupos protegen. Su discurso, lejos de aportar soluciones, se basa en un nacionalismo excluyente y una xenofobia que alimenta la desconfianza y el rechazo. No es una reacción espontánea, sino una estrategia calculada para instaurar un sistema autoritario que se sostiene en el miedo y la división.

En la era digital, este proyecto encuentra nuevos medios de difusión en las redes sociales, que priorizan los mensajes virales y emocionales, favoreciendo la propagación de bulos. Estas narrativas, consumidas sobre todo por jóvenes sin suficientes herramientas críticas, minan los cimientos de la democracia y dificultan el acceso a una información veraz, restando a la ciudadanía su capacidad para comprender y transformar su realidad. Como en otros momentos históricos, el peligro no está solo en quienes promueven estos discursos, sino también en quienes los toleran sin cuestionarlos. Siempre que se permite que el odio se normalice, toda la sociedad acaba pagando el precio.

Preocupa la actitud de quienes dicen defender la “Europa cristiana” mientras rechazan a los inmigrantes, contradiciendo los valores del Evangelio, que llama a acoger al extranjero. Lamentablemente, algunos obispos e instituciones eclesiales simpatizan con la ultraderecha, olvidando que Jesús se identificó con el extranjero y el marginado, y que la verdadera defensa de la cultura cristiana consiste en vivir según sus enseñanzas. La credibilidad de quienes apelan a la “Europa cristiana” se desmorona cuando esa defensa se usa como pretexto para rechazar al inmigrante. Esa postura choca con el Evangelio, basado en la acogida, la compasión y la dignidad de toda persona, especialmente el extranjero y el marginado. La parábola del Buen Samaritano enseña que quien actúa según la voluntad de Dios no es el religioso sino el que practica la misericordia. “Fui extranjero y me acogisteis” recuerda que la hospitalidad no es sólo una opción moral, sino una exigencia espiritual. La Iglesia ha de alzar la voz cuando el odio se disfraza de patriotismo cristiano. Confundir el mensaje del Jesús con ideologías extremistas desacredita la fe y desvirtúa su testimonio. Usar al migrante como pretexto va en contra de la misión profética de la Iglesia. Defender la civilización cristiana no significa levantar muros, sino vivir los valores de Jesús: misericordia, verdad y justicia social. El Evangelio es una invitación universal a la fraternidad.

Faustino Castaño, pertenece a los grupos de Redes Cristianas de Asturias

¿ES IMPOSIBLE FRENAR EL CALENTAMIENTO GLOBAL DE LA TIERRA?

col martell

 

Según los expertos, el año 2024 fue el más caluroso en miles de años. ¡El récord anterior lo ostentaba el año 2023! La doctora Celeste Saulo, exdirectora del Servicio Meteorológico Nacional de Argentina y actual secretaria general de la Organización Meteorológica Mundial, advierte que los fenómenos meteorológicos extremos nunca han sido tan frecuentes ni tan intensos.

Es más: parece ser que – en su opinión - aumentarán todavía más. ¿La creerán? Desde 1990, cuando comenzaron las preocupaciones por el efecto invernadero, hasta 2019 se han quemado más combustibles fósiles que de 1750 a 1990, o sea, ¡desde el comienzo de la revolución industrial!2/ Desde 1990, ¿acaso toda la política de calentamiento climático no ha sido más que una farsa hipócrita? ¿Qué parte corresponde a las buenas intenciones impotentes y qué parte a la mala voluntad?

El objetivo de la COP de París, en 2015, era no sobrepasar, en 2100, un aumento de 1,5 ºC a 2 ºC con respecto a 1850. Hoy ya hemos alcanzado un aumento de 1,5 ºC y el mundo sigue quemando cada vez más combustibles fósiles. A este ritmo nos acercamos a un aumento de 3 ºC o incluso 4 ºC en 2100. Será un mundo inhabitable para los miles de millones de seres humanos más vulnerables.

El grupo intergubernamental de expertos, el GIEC, había calculado que era necesario reducir las emisiones de gas de efecto invernadero un 50 % hasta el año 2030, para anularlas completamente en 2050. Y que por tanto el uso de carbón, gas natural y petróleo debía reducirse de aquí a 2050 un 95 %, un 60 % y un 45 %, respectivamente (con respecto a 2019). ¡No vamos por buen camino!

¿Quién iba a esperar que un paladín del neoliberalismo como el exprimer ministro británico Tony Blair declarara recientemente: “La estrategia actual no funciona”? Es lo menos que se puede decir. Tony Blair pronunció estas palabras en la presentación del informe de su Institute for Global Change: La paradoja climática: por qué es preciso relanzar la acción contra el cambio climático.

No obstante, los banqueros más influyentes, por su parte, señalan que el mercado necesitará que pasen todavía muchas generaciones para abandonar los combustibles fósiles, ya que las inversiones en las energías renovables simplemente no son rentables y tan solo los combustibles fósiles generan beneficios de dos dígitos porcentuales.

¿Quién se preocupa todavía?

Las tres últimas conferencias internacionales sobre el clima se han celebrado en sendos países petroleros: en Sharm el-Sheij en 2022, en Dubaï en 2023 y en Bakú en 2024. Donald Trump, quien había retirado a EE UU del Tratado suscrito en París en 2015, ha sido reelegido. Un presidente que está a favor de un mayor consumo de carbón y un aumento de los pozos de petróleo y que prohíbe a los funcionarios federales cualquier alusión al calentamiento climático.

Los partidos de extrema derecha niegan que el calentamiento climático sea un problema real. El movimiento internacional contra el calentamiento climático parece desubicado. El ambiente está lastrado por el exterminio del pueblo palestino en Gaza, la reciente guerra de Israel y EE UU contra Irán y la continuación de la ofensiva rusa contra Ucrania, así como por los avances de la extrema derecha en todas partes, y con ella el negacionismo climático.

La COP 30 se celebrará en noviembre en Belem (Brasil)

Los días 10 a 21 de noviembre próximos tendrá lugar la COP 30 en Belem, Brasil, en plena selva amazónica.

El hambre, la miseria, las guerras, la opresión, la explotación con sus bajos salarios y la precariedad, así como las distracciones de los medios, enmascaran el problema ante la población en general, mientras los gobiernos no se ocupan, por cierto, de ilustrarla y alertarla.

El rotundo fracaso de treinta años de políticas contra el efecto invernadero muestra una realidad terrible: la enorme masa de la industria de los combustibles fósiles sobre el planeta. No solo se trata de la potencia financiera y política de las grandes multinacionales petroleras, sino de la omnipresencia física de esta industria: “En efecto, la extensión física del sistema energético actual, basado en los combustibles fósiles, es enorme. Hay miles de grandes minas de carbón y centrales eléctricas de carbón, unos 50.000 campos petrolíferos, una red mundial de unos 300.000 km por lo menos de oleoductos, 500.000 km de gasoductos y 300.000 km de líneas de transmisión. Globalmente, el coste de sustitución de la infraestructura fósil y nuclear existente asciende por lo menos a unos 15 a 20 trillones de dólares”. Sustitución por energías renovables, se entiende.

El capitalismo se ha construido desde el siglo XVIII sobre los combustibles fósiles, primero el carbón, después el petróleo. Es la prosperidad de millones de empresas, los beneficios de sus accionistas y los escuetos salarios de la clase trabajadora, que depende de ellos todos los días.

Su abandono suscita por tanto enormes resistencias. ¿Qué va a ser de los países petroleros en una economía mundial sin petróleo? Claro que esos países y esas empresas han tenido 30 años para reconvertirse. En su famoso informe de 2006, el execonomista jefe del Banco Mundial, el muy neoliberal Nicholas Stern, calificó el cambio climático de “el fracaso más grave de la economía de mercado”.

Cómo será el mundo con tres grados centígrados de más calor que en 1850

En 2100, este mundo en que haya aumentado la temperatura 3 ºC con respecto a 1850, el Sahara habrá engullido Madrid, Roma y Atenas, el desierto de Nuevo México se habrá extendido hasta San Francisco, el de Namibia llegará hasta Johanesburgo y el de Gobi hasta Pekín.

Los Alpes estarán tan nevados como lo está hoy el Atlas marroquí y los hogares de mil millones de habitantes de los países tropicales y ecuatoriales se habrán vuelto inhabitables, con temperaturas de más de 42 ºC al sol durante 145 días al año, cuando trabajar en el exterior será peligroso y 200 noches al año serán demasiado cálidas para refrescarse del calor del día y para dormir. La mayoría de las ciudades portuarias del mundo se verán inundadas regularmente debido al aumento del nivel del mar.

La retirada de los glaciares del Himalaya, junto con los de los macizos montañosos circundantes, reducirá el caudal de los ríos que riegan India y Pakistán (Indus, Ganges, Brahmaputra), Indochina (Mekong), China (Yang Tse Kiang y Río Amarillo). Con ello estará amenazada la agricultura que alimenta a miles de millones de personas.

El GIEC ha calculado que la subida del nivel de los océanos, debido a la fusión de los hielos y la dilatación del agua a causa del aumento de la temperatura, podría alcanzar entre 0,4 et 1,4 m en promedio. Daniel Tanuro, en su libro de 2010, L’impossible capitalisme vert (El imposible capitalismo verde), señala que entre1990 y 2006 el nivel medio de los océanos aumentó a razón de 3,3 mm al año, mientras que el GIEC habría previsto 2 mm al año. Es decir, un 60 % más.

Una subida de 1 m, o cercana a 1 m, significa que las costas y los estuarios, donde habita la mayoría de la población humana, sufrirán grandes inundaciones más frecuentes y más catastróficas. Los deltas quedarán sumergidos, al igual que las playas, los bosques de ribera, los estuarios, las desembocaduras de los ríos, las ciudades portuarias, y los litorales urbanizados se verán completamente alterados, junto con las líneas de costa.

Un país como Bangladés, que se asienta sobre los deltas del Ganges y del Brahmaputra y se halla en su totalidad en el nivel del mar, desaparecerá junto con muchos pequeños países insulares del Pacífico y del Índico, amplias zonas de Florida y de Luisiana, por no decir nada de los Países Bajos. 

El mundo a + 4ºC en 2100

Si la temperatura media en el nivel de los mares aumentara en 4 ºC, el Himalaya ya no tendrá más que la mitad de su cubierta de hielo y los Alpes no más que un 10 %.

El casquete de hielo de la Antártida occidental habrá comenzado a resquebrajarse. El nivel de los mares habrá subido 2 m, desplazando a cientos de millones de habitantes de las regiones costeras.

Cientos de millones de personas refugiadas que no sabrán a dónde ir. Las regiones mediterráneas y subtropicales serán desiertos y la Amazonia, junto con las demás selvas ecuatoriales, invadidas por el mar, se habrá secado y abrasado por terribles incendios.

En las latitudes que hoy calificamos de templadas, con Tokio, Shanghái, Río de Janeiro y Nueva York, la larga temporada con más de 40 ºC imposibilitará trabajar al aire libre y matará a miles de personas por golpes de calor. Entre la subida del nivel de los mares, la desertificación y la calor y humedad extremas, India, Pakistán, Bangladés, Florida y Luisiana, así como el delta del Mekong en Vietnam, habrán dejado de existir tal como los conocemos.

A 40 ºC ya no podrán crecer los cereales alimentarios. La producción de maíz en EE UU se hundirá. Tres cuartas partes de los cultivos de trigo del mundo desaparecerán debido a las sequías. En las décadas previas, los cultivos habrán prosperado sin duda en el Gran Norte, en Canadá, Siberia y Alaska. Pero en un mundo con 4 ºC de más, se verán atrapados por la sequía que ascenderá desde el sur y por la fusión del permafrost en el norte e inundados por los lodos generados por dicha fusión.

La humanidad no se extinguirá, pero si se producirá una reversión catastrófica de la civilización humana. Esta previsión de un mundo a +3 ºC o +4 ºC debe servir de arma política, explicada y recordada a la población por los gobiernos y por los movimientos sociales a fin de justificar y definir las medidas radicales que habrá que adoptar, y de guía para el esfuerzo colectivo.

Los peligros de agravamientos en cascada o retroacciones positivas

El agravamiento de un futuro más cálido no es lineal, sino exponencial, porque una Tierra más caliente incrementa el efecto invernadero. Más calor provoca todavía más calor:

· La fusión del permafrost ártico y antártico desprende metano, que en la atmósfera es un potente gas de efecto invernadero, además del gas carbónico.

· La fusión de los hielos reduce las superficies blancas del planeta, que reflejan los rayos solares. Una Tierra más oscura.

· Los bosques absorben grandes cantidades de CO2, pero la creciente sequía reducirá la cubierta arbórea de las regiones ecuatoriales y tropicales. Una Tierra menos verde se calentará con mayor rapidez.

· En particular, el calor y la sequía incrementan el número y las dimensiones de los incendios forestales, que a su vez liberan grandes cantidades de CO2 y pueden reducir la cubierta arbórea.

A paso de tortuga

Es cierto que de 1990 a 2021, la proporción de la producción mundial de energía primaria a partir de combustibles fósiles ha descendido del 81,36 % al 80,34 % gracias al desarrollo de las energías renovables. Sin embargo, su cantidad absoluta casi se ha duplicado, pasando de 298 millones a 496 millones de terajulios. Incluso la parte del carbón ha pasado de 93 millones de terajulios en 1990 a 168 millones en 2021.

 La producción de electricidad en India, nuevo gigante económico, se basa principalmente en carbón, y su representante en la COP26 de Glasgow, en 2021, impidió que la resolución final apuntara a una eliminación rápida del carbón.

El crecimiento económico ha sido fósil desde 1990 y lo sigue siendo. Los capitalistas de los combustibles fósiles no solo defienden sus beneficios, sino sobre todo la rentabilidad de sus enormes capitales fijos, todavía no amortizados, resultantes de las inversiones realizadas en tiempos relativamente recientes en todo el mundo.

La Comisión de la Unión Europea anuncia que la UE se aproxima a una reducción del 55 % de las emisiones de gases de efecto invernadero desde 1990 y a un crecimiento al 42,5 % de la parte de las energías renovables. Son sus objetivos para 2030. Sin embargo, en realidad se trata de los planes nacionales anunciados por los gobiernos y no de una meta alcanzada y verificada.

El gobierno chino ha anunciado que las emisiones de CO2 de China han descendido un 1 % en 2024 y que las energías renovables, entre las que incluye la nuclear, constituyen el 57 % de la producción de energía y el 89 % de las capacidades instaladas durante el último año.

Naomi Klein, quien defiende un New Deal Verde, ha hecho una observación certera sobre la posición de Donald Trump:

“A veces dicen que Donald Trump es un negacionista del cambio climático. No creo que él niegue la existencia del cambio climático. Sabe perfectamente que habrá cambios climáticos, pero cree que todo irá bien. De ahí que se pregunte cómo comprar Groenlandia para aprovechar la fusión de la cubierta de hielo y apoderarse del petróleo y gas del subsuelo. Alguien que niega el cambio climático no estará interesado en Groenlandia. Este territorio solo interesa porque el hielo se funde y con ello se abren rutas comerciales y se liberan reservas de combustibles fósiles. No hay más que indiferencia y la creencia de que los ricos podrán aislarse.” [ The Nation, 10/09/2019. Naomi Klein es autora de numerosas obras, entre ellas Esto lo cambia todo: el capitalismo contra el clima, Paidós, Barcelona, 2014]

Para Donald Trump, el calentamiento y el ascenso del nivel de los mares abren perspectivas de promoción inmobiliaria en torno a las nuevas orillas con sus playas y hoteles de lujo.

Retiró a EE UU del Tratado de París de 2015 porque no acepta ninguna limitación ni restricción de las empresas y la rentabilidad de los capitales. En virtud del egoísmo sagrado de su nacionalismo, no acepta que su gobierno se vea condicionado por acuerdos multilaterales que establecen compromisos que debería respetar. Por eso ha retirado a EE UU de la Organización Mundial de la Salud. Las políticas promovidas contra el calentamiento climático y contra las pandemias son para él manifestaciones del “extremismo socialista europeo”.

Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de extrema derecha de la Comunidad de Madrid, declara que detecta, en las soluciones que se proponen contra el calentamiento climático, un comunismo que no dice su nombre.

Hay ahí un grano de verdad, pues las soluciones exigen ir a contracorriente del business as usual. Es probable que muchos gobiernos del mundo se queden tranquilos pensando que el progreso científico aportará, dentro de diez o veinte años, soluciones hoy insospechadas que no perturbarán la marcha de los negocios e incluso permitirán generar pingües beneficios.

Las alternativas a los combustibles fósiles no son rentables

De COP en COP, los gobiernos y quienes mandan en el mundo postulan que el abandono progresivo de los combustibles fósiles deben financiarlo inversores privados. Sin embargo, sus promesas de inversión no se concretan.

Y quieren que la factura la paguen a ser posible la clase trabajadora y la población consumidora por medio de un sistema de precios que protege los beneficios, cosa que no deja de desacreditar la lucha contra el cambio climático a los ojos de los sectores más pobres de la población, un sentimiento que la extrema derecha sabe explotar perversamente.

Michael Roberts lo explicó recientemente sobre la base del libro de Brett Christophers, The Price is Wrong-Why Capitalism won’t save the Planet (El precio no cuadra: porque el capitalismo no salvará el planeta), Verso, 2023: en primer lugar, la rentabilidad es estructuralmente floja en el mercado mundial capitalista desde hace décadas, debilitando la inversión. En segundo lugar, sin embargo, el descenso de los precios de las energías renovables reduce la rentabilidad de los capitales que se invierten en ellas para venderlas. Una vez vendidos e instalados los paneles solares, el sol es gratuito, mientras que los combustibles fósiles han de comprarse todos los días...

Únicamente los combustibles fósiles ofrecen tasas de beneficio de dos dígitos. “Por eso, los economistas del banco JPMorgan concluyen que ‘el mundo necesita un baño de realidad’ en su transición de los combustibles fósiles a la energía renovable, y afirman que tardará ‘generaciones’ hasta alcanzar el objetivo de cero neto. JPMorgan considera que cambiar el sistema energético del mundo ‘es un proceso que debe medirse en décadas, o en generaciones, no en años’. Porque la inversión en la energía renovable ‘no ofrece actualmente más que retornos mediocres’.”

De ahí que Brett Christophers concluya que el freno al calentamiento climático requiere la acción del poder público, es decir, inversiones masivas por parte de los Estados.

Capturar el CO2 emitido en vez de dejar de emitirlo

El nuevo presidente del GIEC, el británico Jim Skea, declaró al asumir el cargo en 2023: “Incluso después de alcanzar la neutralidad del carbono, tendremos que extraer CO2 de la atmósfera”. Con ello reconoció el fracaso de las políticas de reducción del efecto invernadero hasta ahora.

La COP 29 del año pasado en Bakú consagró técnicas experimentales para extraer el CO2 ya emitido y enfriar la atmósfera y la Tierra. Se trata de promesas futuristas azarosas para no tener que renunciar a los combustibles fósiles.

Esta decisión se introdujo en la resolución final de la conferencia con el término de nuevo cuño de combustibles fósiles no atenuados (unabated fossil fuels), es decir, aquellos cuyo CO2 emitido no se recaptura. Los combustibles fósiles buenos, por tanto, serán aquellos cuyo CO2 emitido sí serán objeto de recaptura. Todo un ejército de investigadores trabaja con esta idea en experimentaciones financiadas por Bill Gates y otros oligarcas superricos.

Es cierto que existe la tecnología para retirar el CO2 de los gases emitidos, por ejemplo, en una fábrica de acero o de cemento, que emite mucho CO2, pero aplicar esto al aire ambiente, a la atmósfera en general, parece más bien ficción científica.

Existen medios para integrar el CO2 en un material, por ejemplo, una roca carbonática, o para transformarlo en un carburante, lo que aplaza el problema para más adelante. Sin embargo, lo que se plantea actualmente y ya se practica a pequeña escala, es encerrar el CO2 en un depósito, en una cavidad subterránea, o en una roca permeable, pero estanca, en minas de sal subterráneas, lagos subterráneos…

Esto es posible, pero sumamente peligroso, porque si hay una fuga en el depósito y el CO2 vuelve a salir a la atmósfera, todo se habrá perdido.

Son las NET, las tecnologías de emisiones negativas.

Las NET, tecnologías de emisiones negativas

· La NET técnicamente disponible que recibe los favores de la industria de combustibles fósiles es la BECCS, bioenergía con captura y secuestro del carbono: consiste en cultivar en inmensas extensiones hierbas o árboles de crecimiento rápido, por ejemplo, eucaliptos, para quemarlos en vez de los combustibles fósiles. Mientras crecen, absorben CO2 del aire. Como combustibles, permiten emplear tecnologías que domina la industria petrolera. El CO2 emitido al quemarlos se conserva, confina, comprime y conduce a través de redes de conductos hasta los pozos donde se pretende mantenerlo encerrado durante miles de años. Aparte de la apuesta azarosa de este confinamiento, esta BECSS, debido a las enormes extensiones que ocuparían sus plantaciones, competiría con la agricultura por la producción de alimentos. Recordemos que el presidente de Nestlé denunció públicamente, en 2009, los cultivos de cereales para la producción de alcohol como combustible, puesto que agravaban la crisis alimentaria.

· Captura del CO2 del aire mediante una resina adsorbente. El principio es conocido por esas pequeñas perlas de resina amarilla que sirven para des-ionizar el agua descalcificándola. Se cubrirían enormes extensiones con esa resina, que adsorbería el CO2. Periódicamente habría que lavar esa resina para después extraer el CO2 del agua de aclarado, confinarlo, comprimirlo y conducirlo mediante tuberías a un depósito subterráneo.

· Fijación mediante sosa cáustica. Es sabido que el CO2 reacciona con la sosa cáustica para formar carbonato sódico. Se fijaría el CO2 del aire mediante sosa cáustica en torres de lavado. El carbonato sódico podría verterse en el mar o calcinarse para recuperar la sosa cáustica a reutilizar y confinar el CO2. La sosa cáustica se genera mediante electrólisis del agua salada en un proceso que consume electricidad.

· Aumentar la absorción del CO2 atmosférico en los océanos esparciendo cal en el agua. Esto produce carbonato cálcico, caliza, que precipita en el fondo marino. Para esparcir la cal se precisa una inmensa flota de embarcaciones que hay que propulsar. La cal se obtiene mediante la calcinación de la caliza, un proceso que consume energía y emite el CO2 que se piensa confinar.

Todo esto se halla en fase experimental o de prueba en pequeñas plantas piloto. De allí a tratar todo el CO2 de la atmósfera para reducir su cantidad hay un salto como mínimo incierto. Todo esto es absurdo, pero se plantea para poder seguir quemando petróleo, gas natural y carbón.

La catástrofe inminente

Lo que se ha hecho en este terreno desde 1992 es, en el mejor de los casos, una serie de avances dispersos, como por ejemplo la generación de electricidad aprovechando el sol y el viento en Europa y los progresos del automóvil eléctrico. 

Red Eléctrica, que gestiona la red eléctrica española, informa de que la producción de electricidad a base de energías renovables ‒hidroeléctrica, fotovoltáica y eólica‒ ha alcanzado un máximo histórico y sigue aumentando: en 2024, el 56,8 % de la demanda total, un 10 % más que el año anterior, y que en 2024 se alcanzó un mínimo de emisiones de CO2 en España. El GIEC calcula que en el mundo entero la energía solar y la eólica representan hoy el 10 % de la generación de electricidad.

No obstante, los pequeños avances se ven anulados continuamente por el crecimiento económico y el aumento del consumo de combustibles fósiles en otra parte del mundo. Esto se produce en orden disperso, país por país, a veces ciudad por ciudad, unos más avanzados, otros más atrasados. Se ha calculado que a este ritmo hará falta un siglo y medio para alcanzar el objetivo de reducción de las emisiones de CO2 que la COP de París fijó en 2015 para 2050.

La pavorosa perspectiva y la terrible inacción de los poderes establecidos suscitan en la gente joven, consciente de lo que está en juego, un gran desespero e incluso provoca suicidios, y sobre todo la negativa a tener hijos, un fenómeno cada vez más frecuente y que en el ámbito de la demografía se comenta cada vez más a menudo.

Pero lo peor no es inevitable y todavía estamos a tiempo si se adoptan medidas eficaces sin más demora para invertir esta curva de Keeling. Tengo una nieta de cinco años y escribo esto por ella. Tendrá 40 años en 2060. ¿Qué futuro voy a dejarle? ¿Hasta cuándo estaremos todavía a tiempo?

Sin presión social de la sociedad civil no harán nada

Es evidente, por desgracia, que hoy en día no existe una correlación de fuerzas sociales que empuje a los gobiernos a actuar de manera efectiva. Sin movimientos populares politizados, sin una sociedad civil consciente, formada y solidaria, que exijan medidas eficaces, los gobiernos y los capitalistas no harán nada.

Pueden servirnos de modelo las manifestaciones masivas contra las centrales nucleares de la década de 1970 en varios países. Fue un movimiento multitudinario, insistente, imaginativo, con comités de base que organizaban a mucha gente y acumulaban conocimientos para vigilar a la industria nuclear y las agencias estatales competentes y polemizar con ellas con conocimiento de causa.

Desde las tradiciones religiosas se está activando también la cultura de la solidaridad y de la paz que puede canalizar de forma ordenada los esfuerzos de la humanidad por crear una humanidad plena de esperanza en la posibilidad de otro mundo posible. Una humanidad sin desigualdad impuesta. Una humanidad sin ley de la selva. Una humanidad en la que la rapiña de los recursos naturales por parte de las corporaciones poderosas para sacar el máximo beneficio económico al precio que sea, aplastando los derechos humanos y en especial los derechos de los más vulnerables no sea como ahora lo que parece natural.

 

Leandro Sequeiros. Presidente de ASINJA (Asociación Interdisciplinar José de Acosta)