FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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sábado, 18 de marzo de 2017

A quién le conviene el Papa “Súper estrella” 3/4

Redacción de Atrio

vatican insider Aniversario de la elección de Francisco; la tercera parte del análisis de Gianni Valente. La obra de los cambios en las estructuras curiales y la trampa del neo-triunfalismo

GIANNI VALENTE. CIUDAD DEL VATICANO. VaticanInsider
Papa Francisco repite a cada paso (lo acaba de hacer con «Die Zeit») que es un pecador falible. Los pobres del Pueblo de Dios advierten que también esta confesión les hace compañía y los consuela, porque recuerda a todos que el Papa va por su camino solamente porque va abrazado sostenido por la misericordia y por la bendición de Dios.

 Pero sin dones particulares, en los aparatos eclesiales no es posible permanecer durante mucho tiempo suspendidos en el «vértigo» del milagro, encomendados a la aparente precariedad de la gracia. Rápidamente surgen los que se equipan para «cosechar ganancias», los surfistas que están listos para cabalgar la ola evangélica que transmite el nuevo Papa al cuerpo eclesial. Los aspirantes a arquitecto que siempre tienen listos proyectos para «dar nuevo impulso» o para «cambiar a la Iglesia». Listos para adaptar al nuevo contexto los reflejos condicionados ya ensayados en otras estaciones eclesiales.

  • Nuevas consignas
A una parte de los aparatos clericales que se formaron en las últimas décadas no les parece verdadero poder reciclar en nuevas partituras y nuevas consignas la instrumentalización con la que contaban principalmente durante la larga época wojtyliana. La que trata al Papa como «psicopompo» de la Iglesia (singular fórmula utilizada ya hace tiempo por Giuseppe De Rita), una especie de Rey taumaturgo, el «motor primero», el sujeto primordial capaz de infundir energía vital a la máquina eclesial. «Cuando me idealizan me siento agredido», repite, sin que se le escuche, Papa Francisco. Jugando con el ícono pop papal, bendecido por el “mainstream” mediático, e incluso con la polarización fomentada por los «apaleadores» virtuales anti-Bergoglio, muchos aficionados al Risk eclesiástico-clerical realínean sus frentes bajo las banderas de un nuevo (paradójico culto al Papa-justiciero) héroe solo contra el mundo que liberará a la Iglesia de los malos. Con respecto al pasado reciente, en el fondo, se trata solamente de afinar un poco más a la izquierda las consignas del nuevo clericalismo. Los «wojtylianos de izquierda», después de lustros de perder partidos contra los «wojtylianos de derecha», a menudo están dispuestos de buen grado a repetir como pericos las frases célebres de Papa Francisco sobre los pobres y la «Iglesia en salida», en el caso de que sirviera para balancear las relaciones de fuerza entre los grupos clericales.

  • Los atajos de la imagen
Bajo los humores ebrios de la auto-celebración puede pasar de todo. Incluso las palabras y las fórmulas más importantes para Papa Francisco, desmenuzadas en las licuadoras del nuevo conformismo, sufren una mutación genética y se transforman en su opuesto, en el léxico de un neo-triunfalismo clerical que siempre está ocupado, como los de otra factura, en aplaudirse. Vuelve a difundirse, en el tejido eclesial, el extendido frenesí de utilizar atajos de imagen, efectos especiales y esa obsesión por los «récords» y por los «cambios históricos» que congestionó también los últimos años del Pontificado wojtyliano. Las «groupies» del neo-conformismo clerical se deleitan hablando de la «Iglesia de Papa Francisco» para referirse a la Iglesia que es de Cristo (Pablo VI, “Ecclesiam Suam”). Cargan sobre su paso titubeante el peso de liberar al cuerpo opaco de la Iglesia de todos sus atrasos, de las artrosis que la vuelven lenta e ineficaz, de sus verdaderos o presuntos retrasos con respecto al ritmo de la historia.

  • Operaciones de mercadeo
Los grupos de fans y seguidores le aplauden al Papa para aplaudirse a sí mismos. Lo pintan como un Superhéroe con poderes especiales, mismos que hay que difundir con adecuadas operaciones de mercadeo, transformando en mantras para la fidelización sus frases más recurrentes. Pero también los que siempre están angustiados por la «irrrelevancia» de la Iglesia, y a quienes tal vez no les causa tanto entusiasmo el Papa argentino, le reconocen el marido de haber rescatado la imagen de la empresa, que estaba maltrecha. Y hacen de todo para sobrevivir a esta estación, tratando de no tomar ninguna postura. En privado muestran sus disgustos por el estilo del Obispo de Roma, pero después escriben artículos y cartas pastorales llenas de «periferias», «discernimientos» y «olor de las ovejas». Parece que se sostienen y justifican recíprocamente los seguidores interesados y las bandas de «asesinos mediáticos» contratados en su contra.

  • La obra de la reforma
Las distancias más alarmantes y objetivas entre el «sensus Ecclesiae» confesado por Papa Bergoglio y ciertas dinámicas operativas puestas en marcha en su nombre se advierten en la obra de las reformas. En donde los objetivos y los recorridos delineados hasta ahora parecen siempre tener como fundamento y criterio la naturaleza propia de la Iglesia y la acción que le conviene, pero a veces parecen copiados de los parámetros de eficiencia y «éxito» de las compañías que dictan el ritmo de la globalización occidental. Mientras el Papa tiene en mente a la Iglesia «extendida» que vive en cada una de las diócesis y en cada una de las parroquias del mundo, alimentada localmente por al eucaristía, los dicasterios romanos, en lugar de perseguir reducciones «sustanciales», son fundidos con lógicas que acabarán reduciendo el personal con el tiempo, pero, mientras tanto, los delinean como súper-ministerios dotados de «una relevancia mayor» (discurso a la Curia del 22 de diciembre de 2016), centrales más eficientes en el ejercicio de ciertas pretensiones de dirigir a la Iglesia universal, según los cánones más actualizados de la «business organization» empresarial.

  • Multinacionales y consultorías
El Papa cuenta con buenas reservas de pensamiento crítico frente a los mecanismos de financiación económica y a las pulsiones tecnocráticas del poder global, mientras los artífices de la reforma económica hecha en su nombre comenzaron a moverse al principio dentro de los cánones más patentados de la ideología neo-capitalista «compasiva» de origen anglosajón: eficiencia y transparencia, inversiones y capitales que hacer crecer según las reglas del mercado, obviamente «por el bien de los pobres». En la discutible fase inicial, las comisiones y los órganos instructores a los que se encomendó la reforma fueron infiltrados por agentes de todas las multinacionales y sociedades de consultoría que marcan el ritmo de la globalización financiera del Atlántico Norte (McKinsey, Promontory, Erns Young, KPMG). Todos dispuestos a ofrecer asesorías «imprescindibles» para arreglar un banco modesto, cuyo «core bussines» deberían ser las cuentas de las monjas y de los institutos misioneros.

  • Correcciones a media obra
Los documentos administrados por las comisiones de ese periodo acabaron en los libros de «Vatileaks 2». Los informes del proceso vaticano en contra de los responsables de aquel lío revelaron que quienes expresaban sus reservas frente al «modus operandi» del obispo Vallejo Balda y de su equipo eran catalogados de «enemigos de la reforma» impulsada por Papa Francisco. A cuatro años de distancia, la reforma económico-administrativa del Vaticano, la primera que comenzó, sigue sufriendo ajustes y correcciones. Y se necesitó tiempo y esfuerzo para corregir la dirección mal orientada que todo el mecanismo «reformador» había tomado al inicio, arrastrándolo todo, aprovechando un énfasis puramente retórico. Desde que Papa Francisco recuerda insistentemente a los sacerdotes la fisonomía paterna de su vocación y de su ministerio pastoral, la eclesialidad oficial parece nunca haber estado tan llena de monseñores, obispos y cardenales «dirigentes». Cuanto más más repite Papa Francisco que la Iglesia está compuesta principalmente por laicos y laicas, más monopolizan los clérigos (con fajas violeta o con birretes púrpura) roles de responsabilidad y funciones que, en sí mismos, no exigen el sacramento de la orden.

  • El caso de la Radio Vaticana
La última distancia entre las vías sugeridas por la predicación de Papa Francisco y los senderos que han tomado las reformas vaticanas es lo que ha sucedido en la Radio Vaticana: el principio del desmantelamiento de una red capilar de información libre –y también récords de audiencia y de publicidad–, fuente confiable de noticias sobre el Papa, la Iglesia y el mundo en general, por un equipo de trabajo internacional. Un patrimonio precioso y vital de competencias que debe ser valorizado, sí, incluso con las esperadas racionalizaciones y la reducción de las estructuras. Durante décadas, la Radio que inauguró Pío XI y que los Papas encomendaron a los jesuitas ha alcanzado todos los rincones del mundo, contando las historias de los pueblos con una mirada abierta propia de la fe cristiana y de la Sede Apostólica. Ahora, con las decisiones que se han tomado sobre la radio en el marco de la reforma de los medios vaticanos (como indicó el portal especializado «Italradio»), «parece inevitable que las transformaciones en acto dejen a muchos sin la posibilidad de escuchar la Radio Vaticana». Y esto, prosigue el portal especializado, se muestra «en dramática contradicción con los valores que la Radio Vaticana siempre ha encarnado, desde el primer día de su fundación, considerada, desde siempre, como el medio con el que la Iglesia llega incluso a los últimos y a esas periferias a las que dedica tanta atención Papa Francisco. La radio era el símbolo mismo de la universalidad del mensaje que transmitía. Hoy falta esta universalidad, porque la percepción que se tiene de la comunicación vaticana es que debe poner en el centro las tecnologías en lugar de los usuarios y que debe dirigirse solamente a quienes puedan utilizar los nuevos medios, mientras que los radioescuchas tradicionales son tratados como un fastidioso y costoso peso del que hay que librarse lo antes posible». Mientras el Papa «porteño» aleja todavía más a la Iglesia católica de cualquier identificación exclusiva y obligada con el Occidente avanzado, las estrategias mediáticas construidas a su alrededor afanan con la identificación con las redes sociales occidentales y con los mecanismos heterodirigidos de los motores de búsqueda. La Santa Sede (Secretaría de Estado) anunció el pasado 22 de febrero que una multinacional especializada vigilará sobre el uso de la «imagen del Papa», y se intervendrá con «oportunas medidas» en los casos de abuso. Justamente como hacen las grandes compañías para tutelar sus marcas. Y mientras en el Vaticano se anunció un acuerdo con Facebook para difundir los mensajes del Papa vía teléfonos inteligentes en 44 países africanos, la semana pasada el Secam (organismo de representación de todos los obispos africanos) difundió la carta que envió al Vaticano para pedir que se restableciera el servicio en ondas cortas de la Radio Vaticana, que acaba de ser interrumpido en África en el marco de la reforma.

Amnistía acusa a España de violar el derecho al refugio y a la libertad de expresión


Marisa Kohan


Público.es
El Informe anual de la ONG advierte de las consecuencias de la retórica del “nosotros contra ellos” que ha entrado en la agenda de las grandes potencias y que está fomentando el retroceso de los derechos humanos en el mundo.
España no se queda al margen del menoscabo de los derechos humanos recopilados por Amnistía Internacional (AI) en su Informe Anual hecho público hoy en todo el mundo. En este documento, la ONG analiza la situación de los derechos humanos en 159 países durante el año 2016. ··· Ver noticia ···

viernes, 17 de marzo de 2017

Mujeres en la Iglesia


Engracia Vidal


Mujer sacerdote christina-moreira“Jesús no ordenó a mujeres, pero es que tampoco ordenó a hombres”
“Por favor, señores masculinos, abran los ojos y miren”
No se dan cuenta los señores obispos que en el siglo XXI, la mujer, en cuanto a su función en la sociedad, tiene las mismas posibilidades que el hombre
Quiero contestar al escrito del Sr. Arzobispo de Santiago y a Don Segundo Pérez en su comentario a la ordenación de Cristina Moreira. Es verdad que Jesús no ordenó a mujeres… pero también lo es que tampoco ordenó a hombres, por lo menos en el sentido, forma y condiciones que tienen hoy. Todo ha sido obra de la Iglesia que en la historia ha tenido el poder de estructurar los elementos que permitieron y permiten llevar a cabo la obra de Jesús. ··· Ver noticia ···

Entrevista a Juan José Tamayo: “La democracia española es rehén de la jerarquía católica”


Carlos del Castillo


Tamayo3“La reforma del papa Francisco no ha pasado los Pirineos”, denuncia Juan José Tamayo sobre el alto clero español: “No estamos en una democracia laica, sino en un Estado que tiene una confesionalidad que no disimula”
“Puedes ponerlo, fui condiscípulo riguroso del cardenal Cañizares, nuestras tesis doctorales fueron dirigidas por el mismo profesor de Teología. Él nos decía que no había dirigido dos tesis con posiciones más contrarias”.
La tesis de Juan José Tamayo (Palencia,1946) versó sobre la Juventud Obrera Cristiana, mientras que la del cardenal Antonio Cañizares, sobre la vida, obra y milagros de un santo valenciano. Tamayo continuó sus estudios hasta convertirse en uno de los más reconocidos teólogos de la liberación. Ideología que, cuentan, inspiró el giro que el papa Francisco quiso dar a la Iglesia católica. ··· Ver noticia ···

Una batería de ‘obispos de hierro’ lucha para que la Iglesia española no se modernice


Jesús Bastante


Rouco VarelaUna docena de prelados forma la “línea dura” de oposición a las reformas del Papa en la Iglesia española
Dirigidos en la sombra por el cardenal Rouco, se encuentran los arzobispos de Burgos, Oviedo, Toledo, Sevilla o Valencia y centran sus ataques en los franciscanos
Durante décadas fue “martillo de herejes y luz de Trento”. La Iglesia española es, junto con la italiana, la más importante a los ojos del Vaticano. Históricamente, sus obispos han seguido a pies juntillas las indicaciones de Roma sin rechistar, especialmente en los momentos en los que la doctrina eclesiástica se tornaba más dura y reaccionaria. ··· Ver noticia ···

El Congreso exige al Gobierno que revoque la declaración de “utilidad pública” a HazteOir


Jesús Bastante


Sostiene que promueve “el odio, la intolerancia y la discriminación de LGTBI”
El grupo ultracatólico vuelve a cambiar el logo de su autobús: “Lo dice la Biología”
El Congreso de los Diputados ha aprobado una moción presentada por PSOE, Unidos Podemos, Ciudadanos y ERC, en virtud de la cual se exige al Consejo de Ministros que revoque la declaración de “utilidad pública” para la organización ultracatólica HazteOir. ··· Ver noticia ···

Intachables

Pedro Serrano

Así reza la noticia de hace unos días que no puedo quitarme de la cabeza: “La Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha rechazado imponer a los expresidentes de Caja Madrid Miguel Blesa y Rodrigo Rato una fianza y no ingresarán en prisión hasta que el Tribunal Supremo decida sobre los recursos presentados por los condenados. Los magistrados consideran que no hay riesgo de que los dos expresidentes de Caja Madrid se fuguen, ya que su comportamiento procesal durante la instrucción y el juicio ha sido cabal e intachable”.

No cuestiono la decisión de los magistrados. Lo que de verdad cuestiono, por ofensivo a la sociedad y, especialmente, a los ciudadanos directamente estafados por estos pájaros, son los argumentos esgrimidos por estos jueces para librarles de la fianza y de la cárcel. Señores magistrados, las palabras, como las armas, también las carga el diablo y, ustedes, han disparado a la opinión pública con dos palabras, nada cabales e intachables, que han hecho daño a nuestra sensibilidad e inteligencia. El idioma español dispone de recursos lingüísticos casi ilimitados para redactar la misma sentencia sin ofender al respetable. Ya estamos suficientemente ofendidos con esta reata de corruptos que cada día desfilan ante nuestras narices, como para que luego vengan ustedes a agraviarnos con la literatura de sus sentencias. 

La Iglesia admite que parte de lo que recauda por IRPF financia 13TV


Jesús Bastante


Ricardo BlazquezNunca antes un representante de la Iglesia había admitido que, además de destinarse a actividad asistencial o sueldos de los obispos, el dinero de los contribuyentes financia la comunicación
Las arcas de la Iglesia han incrementado el dinero recibido a través de la polémica casilla de la Declaración de la Renta, que les ha otorgado 250 millones de euros en 2014
“No hay limitaciones por parte del Estado. Hubo un tiempo en que la Iglesia tuvo que hacer catedrales, y ahora publicamos libros o damos mensajes de radio”, afirma el responsable de las finanzas, Barriocanal··· Ver noticia ···

La Cruz de Francisco


Marco Antonio Velásquez


Papa Francisco6Cualquier evaluación de los cuatro años de Francisco a la cabeza de la Iglesia, ha de comenzar por recordar la crisis profunda que ésta vivía en los últimos días del Papado de Benedicto XVI.
En esos días era público el desprestigio de una curia vaticana asediada por graves escándalos, que incluían la violación de la correspondencia personal del Papa; camarillas de poder enquistadas en torno a las oscuras finanzas del Instituto de Obras para la Religión y eficientes redes de protección a pederastas y cómplices. La imagen pública de la Iglesia aparecía llena de contradicciones a su naturaleza y misión esencial. ··· Ver noticia ···

Homenaje al obispo Iniesta


PROCONCIL

Estimado/a  amigo/a:

Con gozo y agradecimiento, recibimos el número 3027 de la revista Vida Nueva (edición española).

En él  se hace un adelanto editorial del libro "Alberto Iniesta, la caricia de Dios en las periferias",  (Emilia Robles  Ed. Herder) que se podrá encontrar en librerías en España  a partir del día 27.

En ese adelanto, además de anunciar el acto que se celebrará en Vallecas, (Madrid) el día 25 de marzo, abierto a todas las personas que quieran asistir y del que ya les hemos informado en anteriores mensajes, se publican 6 de los testimonios breves que pueden encontrar en el libro , entre otros textos y también escritos del propio Iniesta.

Los no suscriptores de la revista, solo podrán acceder (como es lógico) al extracto (ya que la publicación del pliego es de 8 páginas), pero servirá para abrir boca. En cualquier caso, si tienen ocasión de conocer más a fondo esta revista, sin duda, les merecerá la pena.


¡¡¡ Gracias al director y a todo el equipo de la revista por este cariño hacia Alberto, de esa que siempre consideró su casa y por el compromiso  de seguir caminando hacia una Iglesia como la que Alberto nos mostraba con su testimonio!!!

¡Estaremos juntos en la celebración del 25 de marzo!

También el suplemento Alfa y Omega (Boletín de la Conferencia Episcopal Española) que sale publicado los jueves, con el periódico ABC, en su edición del jueves 9 de marzo, dedicaba una página a este homenaje al obispo Alberto Iniesta, que ante la dificultad de que lo puedan conseguir, les ofrecemos a continuación.

Alfa y omega
jueves, 9 de marzo de 2017

Homenaje al obispo Iniesta 

Ternura de Dios, comprometido con su pueblo

Con él llegó el Concilio Vaticano II sin tácticas ni estrategias, así, a la buena de Dios, con normalidad y audacia, con cabeza y corazón

El 3 de enero de 2016 falleció el obispo Alberto Iniesta, auxiliar emérito de Madrid. Hacía ya más de 30 años que, debido a su enfermedad, se había apartado del día a día de la diócesis madrileña y de su entrañable Vallecas. Y somos muchos los que, tras tantos años, queremos rendirle un sincero homenaje, no solo para recordarle, sino para hacer presente su memoria y refrescarnos con su espíritu, el mismo espíritu siempre joven del Evangelio de Jesús que supo transmitir día a día. Este acto se realizará el próximo 25 de marzo en el Colegio Ciudad de los Muchachos.

Asamblea de Vallecas

El lugar donde se realizará este acto no es casual; es el mismo local donde estaba prevista la realización de la I Asamblea Cristiana de Vallecas en marzo de 1974. Un acontecimiento que no pudo realizarse porque la autoridad gubernativa franquista lo prohibió. Pero nadie impidió que más de 200 grupos de toda la Vicaría IV de Madrid, a lo largo de año y medio de preparación, degustaran en la práctica la puesta en marcha de toda una experiencia de sinodalidad animada, coordinada y lanzada por su obispo Alberto. Con él llegó el Concilio Vaticano II sin tácticas ni estrategias, así, a la buena de Dios, con normalidad y audacia, con cabeza y corazón. La Iglesia como comunidad de comunidades, el protagonismo de los laicos, la preferencia evangélica por los más desfavorecidos, la espiritualidad que bebe de Dios y nos lanza hacia los asuntos del Reino fueron algunas de las notas que caracterizaron una etapa compleja de la vida de la Iglesia de Madrid, y en especial de Vallecas, en aq
uellos años. 
De Alberto cabe destacar su empuje y tesón en el cuerpo de un hombre frágil; las tensiones propiciadas por unos y otros terminaron por sacar a este obispo de su querida Vicaría IV. Y acaso este momento de homenaje y reconocimiento también lo es para pedirle perdón. Perdón por todo lo que le hemos exigido, a veces sin medida, o sin pensar en las consecuencias de lo que le planteábamos. Perdón por no acertar a acompañarle en los momentos más difíciles, ahí donde la sensación de fracaso se aposentó en su alma y nos encontramos desarmados para darle palabras de consuelo y aliento. Perdón porque con todo lo que le hemos admirado, la admiración acaso no basta. De las piedras en el camino que igualmente colocaron otros sectores de la Iglesia española y del Vaticano quizá sean otros los que deban hablar.

Anticipo del pontificado de Francisco

Paradójicamente, y pasados los años, Alberto Iniesta personifica muchas de las referencias que ahora encontramos virtuosas en el pontificado de Francisco: la alegría del Evangelio, hacer morada en las periferias, la configuración de la Iglesia en salida o el callejear son atributos fácilmente identificables en el obispo de Vallecas. Precisamente, en ese calle-jear él nos enseñó a contemplar los acontecimientos con la mirada amorosa de Dios para ser destellos de su amor en el mundo. Al callejear con Alberto aprendimos a degustar la vida sufriente sin que esta se nos apodere, sin que caigamos en el derrotismo o en el activismo estéril. Sus zapatones negros y gastados han abierto camino para muchos de nosotros. No es que la fe sin obras sea una fe muerta; es que la fe que no trajina los caminos de la vida, que no se airea ni toma cuerpo en la calle, corre el riesgo de fosilizarse por falta de uso. De él aprendimos las primeras consideraciones contra el alzheimer espiritual y la 
tentación de encerramiento en la sacristía que hoy denuncia Francisco.

Homenaje inclusivo

El próximo 25 de marzo estamos convocados a un sencillo homenaje. No es un acto protagonizado por un sector de Iglesia en especial. Está organizado por un grupo reducido y entusiasta de cristianos y nuestra intención es que la convocatoria sea abierta e inclusiva. Porque en el fondo quien nos convoca a todos es Alberto Iniesta. ¿Y a qué nos convoca? A encontrarnos, trabajar y celebrar. Y eso es lo que pretendemos hacer en ese día: a la luz de la vida, la fe y el compromiso eclesial y social de Alberto Iniesta, queremos profundizar en los valores y actitudes que siguen vigentes hoy para construir la Iglesia y la sociedad que Dios quiere en las circunstancias actuales. Para ello debemos afrontar los desafíos de nuestro presente y no quedarnos anclados en lo que se hizo mejor o peor en el pasado.
Por eso y para eso nos dirigimos a todas las personas que han conocido a Alberto Iniesta, pero también a los que no lo han conocido y no tienen una idea clara de lo que representa; nos dirigimos a los grupos, comunidades de base y redes; a las comunidades religiosas, a las gentes de nuestras parroquias, incluso aquellas que estén en otra onda pero tienen curiosidad; nos dirigimos a los medios de comunicación de Iglesia o civiles. Invitamos a toda la diócesis de Madrid en su conjunto, sin hacer acepción de personas, cargos o situación. En la puerta de la Ciudad de los Muchachos Alberto nos espera uno a uno con los brazos abiertos.

Luis Aranguren Gonzalo
Autor del prólogo del libro Alberto Iniesta, la caricia de Dios en las periferias (ed. Herder) 


Seguimos en el compromiso de seguirles informando de los ecos en medios de comunicación de este homenaje en el que queremos converger diferentes sectores de Iglesia, porque, desde nuestra modesta iniciativa conciliar,  pensamos que la memoria de Alberto Iniesta nos une, trasciende los límites geográficos y es un ejemplo que debe ser conocido y estimado en toda la Iglesia.

Un abrazo fraterno
Emilia Robles

NO SÉ CÓMO AMARTE

col lamet

Cartas de María Magdalena a Jesús de Nazaret, Mensajero
Mi primera respuesta fue de emoción apasionada, que iba creciendo a medida que P. M. Lamet recreaba la historia de María de Magdala, maltratada por su padre y por su entorno, sin más salida que dejar su casa y mantener la vida (su vida) con la moneda de opresión y compra-venta de su cuerpo, por simple y supremo afán de supervivencia, cumpliendo el primer mandamiento de Gen 1-2: vivid… (ella no pudo cumplir el segundo, y multiplicaos, porque mujeres de su condición no tienen hijos, pues no encuentran hombre ni amor para tenerlos).
Pero no encontré un "momento interior" para escribir una reseña de esta “novela”, porque me considero amigo de P. M. Lamet (y es difícil escribir de los amigos), y porque he vivido y vivo inmerso, desde hace muchos años, en la trama religiosa y literaria de María Magdalena, la mujer que el evangelio presenta como “amiga” de Jesús, en la línea del “discípulo amigo” (varón o mujer), a quien la tradición de Juan y después el conjunto de la Iglesia ha identificado al menos veladamente con uno de los “doce” apóstoles, varones enviados a predicar el evangelio.
No tenía distancia ante Pedro Miguel ni ante su tema... y he dejado que pasaran los meses antes de ponerme a comentarla, pero ahora, de pronto (8.2,17), día internacional de la mujer trabajadora, he sentido el impulso de volver a leerla, entrando en su trama interior de mujer amante. Ciertamente, el buen trabajo define a la mujer, pero más le define el buen amor, su capacidad de ser amada.
Así he dedicado a María de Magdala, con P. M. Lamet (y en el fondo con Jesús de Nazaret) las mejores horas de esta repentina primavera de Castilla, con los prunos en flor, con los jacintos amorosos y las yemas abiertas del lilar del patio.
Una de las promesas de esa primavera 2017 ha sido de nuevo el libro de P. M. Lamet sobre María Magdalena, y quiero presentarlo, como lectura gozosa del tiempo de Pascua que llega, tiempo propicio para iniciar el camino del amor.
Esta María Magdalena de P. M. Lamet empieza diciendo no sé cómo amarte.... pero a medida que vamos leyendo descubrimos que ella sabe y que nos enseña a amar, si es que así queremos, y nos enseña a descubrir y revivir la primavera, preparando, con las flores tempranas de la imagen, la Gran Flor de Pascua, que el Cristo del Amor, a quien amamos, sin saber nunca amarle del todo, desde este lado del río de la vida.
Gracias, Pedro Miguel, por el libro... gracias contigo a la editorial Mensajero, por haberlo publicado así, de forma profesional y amorosa, para que podamos descubrir una de las caras más brillantes de ese poliedro del Amor que es el Cristo de María Magdalena, el Cristo de millones y millones de personas que decimos con ella "no sé cómo amarte", y al decir, seguimos caminando, pues el mismo amor nos hace capaces no sólo de trabajar, sino también de vivir buscando en esperanza, atraídos por el mismo Amor.
María Magdalena, una mujer de la primera tradición de la Iglesia
Esa misma tradición de la Iglesia, a partir de Jn 19, 19, 25-27 (que recrea los datos de Mc 15, 40-41 par.) ha situado ante la cruz a las dos marías (la madre de Jesús y la Magdalena, dejando en la penumbra a la de Cleofás), y al Discípulo al que Jesús amaba (es decir, a su amigo/a). Toda la historia del mundo está resumida en esa imagen del Dios moribundo con su madre y el discípulo amigo, con Magdalena “amiga” como testigo.
Resultaría difícil, y quizá arriesgado en unos tiempos de sospecha como los nuestros, escribir una novela sobre el discípulo amigo varón, pues los datos que tenemos y el contexto judeo-helenista en el que se han transmitido, pueden abrirse a interpretaciones histórica y simbólicas, de tipo afectivo y/o religioso que hoy no comprenderíamos. Quizá no ha llegado todavía el momento de escribir una novela histórica sobre ese “discípulo amigo”, a pesar de que existen ya estudios exegéticos que ofrecen claves para trazar su posible argumento, entre ellos el espléndido trabajo de S. Vidal, Los escritos originales de la comunidad del discípulo amigo de Jesús El evangelio y las cartas de Juan, Sígueme, Salamanca 1997, reelaborado en Evangelio y cartas de Juan. Génesis de los textos joánicos, Mensajero, Bilbao 2013.
Pero ha llegado hace algún tiempo el momento de escribir la historia de María Magdalena, sea de forma novelada, como ha hecho entre nosotros D. Lamarre (=T. León), La comunidad de Magdala, Arcíbel, Sevilla 2007, sea de forma histórico-exegética, como han intentado, por ejemplo, C. Bernabé, María Magdalena. Tradiciones en el cristianismo primitivo, Verbo Divino, Estella 1994 y J. Shaberg, La resurrección de María Magdalena, Verbo Divino, Estella 2008. A diferencia de la falsa reconstrucción (estéril y plana) de D. Brown y de la mala película de Ron Howard (El código de Vinci, cf. juicio crítico incluso en elpais.com/diario/2006/06/06/opinion/1149544813_850215.html), la “historia” de María Magdalena nos sitúa ante una de las claves de la vida humana, desde la perspectiva de Jesús y de su entorno.
A pesar de lo dicho, esa “historia” de María Magdalena no ha sido escrita plenamente todavía, ni en plano de narración, ni de historia crítica, a pesar de los estudios que he citado, y a pesar de más de una docena de novelas que he leído, o al menos ojeado sobre ella, en los últimos cuarenta años, a partir del famoso “musical” Jesucristo Superstar, que tuve el honor de presentar, ante un público desbordado y expectante, en el auditorio de la Caja de Ahorros de Salamanca, el año 1975, con el entonces colega y amigo el prof. Antonio Rouco Varela.
No puedo reseñar todas las narraciones que he leído (o, más bien, empezado a leer) desde entonces sobre Jesús y María Magdalena, de la que he escrito varias veces en este blog (cf. 22.07.16; 15.07.16; 12.06.16; 11.06.16; 08.06.16 etc.), e incluso en mi Historia de Jesús (Estella 2014). Pero quiero y debo destacar esta novela de P. M. Lamet, de quien he tratado ya también en este blog (cf. 09.06.16; 12.04.15)... sabiendo que sin ella, sin el amor de María Magdalena, no habría existido la iglesia, pues ella enseñó a querer a Pedro y al resto de los apóstoles, abriendo su corazón para que vieran al Señor/amigo resucitado.
Aprender a querer
Como he señalado ya he dejado pasar varios meses desde que recibí el libro y lo leí, apasionadamente al principio, con más distancia después. Por eso, siguiendo una buena costumbre académica, dejé que pasara el tiempo, para que se fueran serenando las aguas y pudiera escribir así sobre esta nueva obra de P. M. Lamet, desde la distancia despejada, cribadas las primeras emociones, un día sereno de esta pre-primavera de la Vieja Castilla.
Como he dicho, mi primera impresión fue de emoción apasionada, que iba creciendo a medida que P. M. Lamet recreaba la historia de María de Magdala, maltratada por su padre y por su entorno, sin más salida que salir de casa y buscar la vida (su vida) con lo único que tenía, es decir, con su cuerpo, por simple y supremo afán de supervivencia, cumpliendo así el primer mandamiento de Dios en Gen 1-2: vivid… (ella no pudo cumplir el segundo, y multiplicaos, porque mujeres de su condición no pueden multiplicarse en sus hijos, pues no encuentran hombres ni amor para tenerlos).
No puedo (ni quiero) rehacer las etapas del calvario previsible de María Magdalena, de mujer usada y mal-querida, desde Cesarea, en la corte del Gobernador romano, pasando por Palmira (centro del comercio del oriente) y Petra (capital de los reyes nabateos), hasta volver de nuevo a Magdala, donde encontrará a Jesús. P. M. Lamet no se atreve a hacer que ella pase por Jerusalén, ni por Alejandría o Antioquía, las grandes plazas del imperio en oriente. El itinerario de Cesarea, Palmira y Petra le resulta suficiente.
Un camino previsible y sorprendente
Digo que se trata de un “calvario previsible”, que nos permite entrar en el camino y en la piel de una mujer con arrojo intenso, con suerte, que fue capaz de sobrevivir y madurar en los prostíbulos de la raya oriental del imperio romano, en la linde los reinos nabateos. María fue una mujer con suerte, porque pudo resistir con salud física y mental, conservando lo mejor de su humanidad en aquel estercolero ral donde la mayor parte de las mujeres como ella morían de enfermedad, de pena o de asesinato directo.
Ésta es, a mi juicio, la mejor parte de la novela, que he leído con pasión y con envidia, pues hace algo más de diez años quise escribir y escribí una historia paralela, escogiendo como protagonista, quizá por menos conocida, a Salomé, que fue también discípula de Jesús (cf. Mc 15, 40 y 16, 1). Guardo esa “historia” ya escrita en mi ordenador y en un cajón de la mesa, en espera de posible (y deseada) revisión y publicación, una historia que empieza también en Galilea y sigue por el prostíbulo “imperial” (romano) de Cesarea, donde pudo encontrarse con María de Magdala. Pero después, en vez de conducirla a Petra, quise que ella pasara por las islas de Grecia para asentarse al fin en Joppe, gran puerto judiío, encontrarse al fin con Juan Bautista en Alejandría y con Jesús de Nazaret el Galilea.
Hasta aquí, es decir, hasta el encuentro de María de Magdala (o en mi caso de Salomé) con Jesús, la historia de P. M. Lamet se me hace apasionante, por su realismo (su verosimilitud y su frescura), por los escenarios que ofrece y por los datos que aporta, aunque en alguna ocasión, como en el tema de la distancia entre Palmira y Petra se me vuelva menos aceptable.
Todo se me hizo espléndido en esta primera mitad de la novela, hasta el encuentro apasionado de la Magdalena con Jesús, como mujer redimida por amor, enamorada del Mesías (pág. 153). Después, la historia se me vuelve menos clara y transparente. Sigue siendo ejemplar (y emocionada) desde la perspectiva del amor de Magdalena, y pocas veces he sentido más cercanos los latidos de amor de una mujer que se enamora de un hombre posible (el único real que ha encontrado en una larga hilera de machos irreales y opresores), un hombre que es al mismo tiempo imposible pues no puede (ni quiere) hacerle suyo en la línea de las familias ordinarias de este mundo. A pesar de ello, como digo, la historia se me vuelve menos clara, pues no responde a mis “prejuicios” sobre el itinerario histórico de Jesús en Galilea y en Jerusalén.
El claro y misterioso camino de Jesús. Amor por carta
De aquí nace el título no sé cómo amarte, que P. M. Lamet ha dado al fajo de Cartas de María Magdalena a Jesús de Nazaret, diciéndole su amor, mientras ella va recorriendo con él su camino, unas cartas que nunca le ha mandado, por exceso de pasión y por rubor de mujer utilizada, y porque ella ha ido descubriendo que el camino de amor de Jesús no había culminado, ni culminaría hasta su muerte. Sólo después, y por amor más alto, María de Magdala entregará esas cartas de amor a Jesús a María de Nazaret, su madre, en gesto de complicidad femenina.
Éste es el argumento de la narración (novela) de P. M. Lamet, una historia admirable por su argumento, y admirablemente contada, con palabras e imágenes que logran cortar el aliento del lector (a mí, al menos, me lo han cortado varias veces). A pesar de todo ello, esta segunda parte me ha interesado e impactado menos, y ello se debe probablemente a mi prejuicio de biblista profesional, autor de una Historia de Jesús (Verbo Divino, Estella 2014), en la que creo haber dispuesto de un modo exegético (histórico) los pasos de la historia de Jesús, de manera que los que supone y cuenta P. M. Lamet me parecen menos coherentes.
Evidentemente, esa reserva no se debe a un defecto de Lamet, sino más bien a un prejuicio mío, pues parto del supuesto de que las cosas fueron como yo las cuento (o como yo las he investigado), en la línea de mi “historia” o de la que quiere escribir, por ejemplo, J. P. Meier, Un judío campesino. Nueva visión del Jesús histórico (I-IV, Verbo Divino, Estella 1997 ss). Sin duda, P. M. Lamet tiene el derecho de contar las cosas desde su propia perspectiva, como lector directo de los evangelios, sin someterse al corsé siempre hipotético que queremos imponer aquellos que nos creemos “investigadores más críticos”. Pero, precisamente por eso, nos cuesta algo más leer su historia, tal como él la cuenta en esta segunda parte de la novela.
Pero, dicho eso, he de seguir indicando que estas cartas de María Magdalena a Jesús, escritas al filo de su historia, en los caminos que llevan de Galilea a Jerusalén, me siguen pareciendo impresionantes. Ciertamente no toman como base el itinerario de E. P. Sanders o el de J. P. Meier, o el que yo quise fijar hace unos años en la otra “novela” que escribí, como he dicho, desde la perspectiva de Salomé y su historia de mujer prostituida, liberada primero por Juan Bautista, y luego por Jesús de Nazaret… Estas cartas no siguen ese itinerario, pero anchos son los caminos de las mujeres del entorno de Juan Bautista y de Jesús, y varias las historias que pueden contarse sobre ellas.
Nadie se había atrevido a escribir un evangelio de María Magdalena como éste
Entre esos caminos e historias, uno de los mejores que conozco es éste que ha descrito Pedro Miguel Lamet, a quien debo dar gracias por lo que nos ha enseñado, pidiéndole que disculpe mi tardanza en contestarte, una tardanza que se debe también al hecho de que yo mismo tengo pendiente en el cajón de la mesa y en el PC de estudio la Vida de Salomé, la otra amiga de Jesús (cf. Mc 15, 40; 16, 1, con el dicho inquietante y poderoso de Ev.Tomás 61)...
Sabes, Medro Miguel, que he estado muy pendiente de mis comentarios eruditos, de los evangelios de Marcos (Verbo Divino, Estella 2012) y ahora, tras cinco años, al de Mateo, que estoy corrigiendo esta mañana (10.3.17) precisamente por el tema de M. Magdalena ante la Cruz del amor de Jesús (Verbo Divino, Estella 2017).
Por todo eso te digo, amigo Pedro Miguel, que me disculpes, pues he necesitado tiempo físico, pero sobre todo psicológico, para situarme ante una narración tan fuerte como la tuya, de gran aliento, de hondo calado, de precioso lenguaje de amor. Me mandaste también hace unos meses tu Cancionero de Adviento y Navidad (Mensajero, Bilbao 2016).
Lo he tenido semanas y semanas sobre la mesa, leyendo unas canciones cada día, hasta dejar que vibraran en mi vida, para escribirte después un comentario. Pero alguien vino por casa, y se tomó la libertad de meterlo en el bolsillo de su abrigo, en el duro invierno de San Morales, y de llevarlo, sin decir nada (ya sabes, muchos piensan que los libros brotan por generación espontánea), y así no he podido mandarte un comentario. Perdona, antes del próximo adviento compraré yo mismo el libro y cuando sienta el temblor de sus versos te mandaré unas letras.
Un abrazo, Pedro Miguel. Sabes que Mabel, mi mujer, te quiere y te lee. Yo te admiro, como colega escritor, como hombre de horizonte siempre abierto, y también como amigo. Xabier Pikaza

Pedro Miguel Lamet
Religión digital

jueves, 16 de marzo de 2017

Evangelio del 19 / Mar / 2017 3 Cuaresma – A (Juan 4,5-42)

José Antonio Pagola

Coordinador Grupos de Jesús

A GUSTO CON DIOS

La escena es cautivadora. Cansado del camino, Jesús se sienta junto al manantial de Jacob. Pronto llega una mujer a sacar agua. Pertenece a un pueblo semipagano, despreciado por los judíos. Con toda espontaneidad, Jesús inicia el diálogo con ella. No sabe mirar a nadie con desprecio, sino con ternura grande. «Mujer, dame de beber».
La mujer queda sorprendida. ¿Cómo se atreve a entrar en contacto con una samaritana? ¿Cómo se rebaja a hablar con una mujer desconocida? Las palabras de Jesús la sorprenderán todavía más: «Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, sin duda tú misma me pedirías a mí, y yo te daría agua viva».
Son muchas las personas que, a lo largo de estos años, se han ido alejando de Dios sin apenas advertir lo que realmente estaba ocurriendo en su interior. Hoy Dios les resulta un «ser extraño». Todo lo que está relacionado con él les parece vacío y sin sentido: un mundo infantil cada vez más lejano.
Los entiendo. Sé lo que pueden sentir. También yo me he ido alejando poco a poco de aquel «Dios de mi infancia» que despertaba, dentro de mí, miedos, desazón y malestar. Probablemente, sin Jesús nunca me hubiera encontrado con un Dios que hoy es para mí un Misterio de bondad: una presencia amistosa y acogedora en quien puedo confiar siempre.
Nunca me ha atraído la tarea de verificar mi fe con pruebas científicas: creo que es un error tratar el misterio de Dios como si fuera un objeto de laboratorio. Tampoco los dogmas religiosos me han ayudado a encontrarme con Dios. Sencillamente me he dejado conducir por una confianza en Jesús que ha ido creciendo con los años.
No sabría decir exactamente cómo se sostiene hoy mi fe en medio de una crisis religiosa que me sacude también a mí como a todos. Solo diría que Jesús me ha traído a vivir la fe en Dios de manera sencilla desde el fondo de mi ser. Si yo escucho, Dios no se calla. Si yo me abro, él no se encierra. Si yo me confío, él me acoge. Si yo me entrego, él me sostiene. Si yo me hundo, él me levanta.
Creo que la experiencia primera y más importante es encontrarnos a gusto con Dios porque lo percibimos como una «presencia salvadora». Cuando una persona sabe lo que es vivir a gusto con Dios, porque, a pesar de nuestra mediocridad, nuestros errores y egoísmos, él nos acoge tal como somos, y nos impulsa a enfrentarnos a la vida con paz, difícilmente abandonará la fe. Muchas personas están hoy abandonando a Dios antes de haberlo conocido. Si conocieran la experiencia de Dios que Jesús contagia, lo buscarían. Si, acogiendo en su vida a Jesús, conocieran el don de Dios, no lo abandonarían. Se sentirían a gusto con él.

LA FALTA DE VOCACIONES EN ESPAÑA

col aradillas

Los presagios en los alrededores de los Seminarios, en el día consagrado a tan santa idea y a sus patrocinadores, no pueden ser hoy más aciagos e infaustos. Lo son también los datos y las estadísticas, al igual que las inclinaciones o tendencias sociológicas. Es posible que las siguientes consideraciones contribuyan a enmarcar la realidad de un problema de tanto relieve e importancia en la Iglesia
El hecho cierto y seguro es que el punto de referencia para cualquier planteamiento serio y formal, es que faltan vocaciones para el sacerdocio. No hay vocaciones, ni la proporción de los que ya son sacerdotes se sienten cómodos y satisfechos en el ejercicio de su ministerio y en la relación con la jerarquía, así como que la edad media de sus vidas ronde ya, o sobrepase, las lindes de la jubilación laboral o profesional.
En recientes encuestas, aún con carácter oficial, se reconoce la existencia ya de alguna diócesis en la que no hay ni un solo seminarista. En otras, por mucha piedad con la que se ofrezcan e interpreten las cifras, estas resultan obviamente negativas, comprobándose además el destino que hoy tienen los seminarios diocesanos o conciliares, cerrados unos, y otros dedicados a menesteres sin ninguna relación con la formación sacerdotal.
Las causas de la falta de vocaciones son muchas y de signo diverso. Fácilmente explicables unas, y otras, no tanto. Aunque de todas maneras no son un misterio, aunque lo sea para algunos, el hecho de que, pudiendo contar con seguridad al término de la "carrera", con un trabajo "religioso", al servicio de la comunidad, aunque a medias remunerado, pero con considerable categoría social -"las fuerzas vivas de la localidad"-, ni echando la red a diestra o a sinistra mano, "se pesca" una vocación que se corone con la consagración sacramental.
¿Que cuanto se relaciona con el celibato, la pobreza, la obediencia y otros condicionamientos disuaden a muchos a no dejarse "pescar"? No creo que solo estos elementos expliquen que, al paso que vamos, dentro de poco, estén el peligro de desaparecer el colectivo clerical...
¿Que los procesos de secularización hoy imperantes, lleguen ya, o estén a punto de llegar, a borrar de la haz de la tierra los valores y comportamientos exigidos por la fe en Dios y el servicio al prójimo? No parece veraz tan dramático diagnóstico y apreciación, en unos tiempos en los que tiene amplio eco en la sociedad también lo religioso, suscitando interés tanto personal como colectivamente.
¿Que a lo que hemos tradicionalmente llamado y considerado "religioso" - y aún eclesial y eclesiástico-, ni lo fue, ni lo es en realidad evangélica, ni menos, avalado por los ejemplos de vida de sus representantes aún canonizados o canonizables? Es posible que tal apreciación tan generalizada, objetiva y real, aporte elementos válidos para formarse un elocuente y adoctrinador criterio cercano a la realidad de los hechos...
Por cierto que la apertura al sacerdocio de las mujeres que así lo prefieran, al igual que los llamados sacerdotes "secularizados," sean "redimidos" para el ministerio, al igual que el celibato opcional, y la masiva importación vocacional de otros países habrían de contribuir en la solución del problema. Pero que conste que en estas contingencias no está su raíz.
Esta se encuentra en gran parte, proporción y medida en la falta de profundización de la teología del laicado, de los evangelios y del santo bautismo, en la desaparición de cualquier gesto o aparato del "carrerismo eclesiástico", en la limitación de la burocracia, supresión de la "casta" y en la terminante decisión de engrosar y enriquecer los museos diocesanos con las colecciones de báculos, mitras, incensarios, jaculatorias, no pocos devocionarios, "capas magnas", mucetas cáligas, edictos, "cartas pastorales", códigos y titulitis... A los jóvenes y a quienes de verdad viven la actualidad, el lenguaje de tantos misterios, signos y símbolos paganos, no les resulta mínimamente religioso, por lo que recusan ser un día sujetos y objetos de los mismos. Su imaginación y su lógica no se lo permiten.
"Pedir por las vocaciones sacerdotales..." Pedir, es decir, rezar todo, y más, de lo que se pueda y se quiera... ¿Pero pedir y recabar limosnas para su mantenimiento...? Hoy, los seminarios -colegios mixtos-, que quedan son, y están concertados, por lo que la contribución estatal está asegurada, al igual que las becas. Simultanear los estudios "eclesiásticos", con los técnicos o profesionales, es -debiera ser- de precepto.
No puedo dejar de reseñar la estampa-propaganda "antiseminario" proporcionada estos días por un arzobispo "imputado", investigado, sermoneando a la salida de un tribunal acerca "del padre que debe velar por no disgregar a sus hijos", y con la cruz pectoral colocada en el retablo de su pecho, reconociendo, al menos, que "no les habían sido ajenos los comportamientos oscuros y misteriosos de un determinado cenáculo clerical de su diócesis"
¿Qué opinar acerca de las parroquias "regidas", no por los sacerdotes formados y "educados" en los "seminarios diocesanos conciliares", sino por los religiosos, que lo fueron en sus Casas-Noviciados respectivos, con criterios, métodos, pedagogía y procedimientos pastorales específicos de las Órdenes- Congregaciones Religiosas para las que se sintieron vocacionados? Además de reconocer y valorar el esfuerzo exigido para su adecuación y estilo en el trato con los feligreses, inédito para ellos, lamento que solo, o fundamentalmente el hecho se deba a la falta de vocaciones "diocesanas" en unos, y de actividades "religiosas" en otros, con lo que a sus respectivas Órdenes y Congregaciones les resulta posible perpetuarse unos años más en su gloriosa y santa historia, y en el ideario y reglas de sus santos fundadores, con la esperanza de que algún día, y a su favor, puedan serles más propicios los tiempos. La tentación de convertir las parroquias en dependencias - capillas de sus estatutos, también habrá de ser tenida en cuenta dentro del organigrama diocesano.

Antonio Aradillas
Religión Digital

LA ESPERANZA

col otalora

El contenido de esta palabra languidece en nuestra cultura. No es un valor que se vive, sino un deseo que no acaba de concretarse en su derivada natural: la alegría. Como afirma Chesterton en El hombre eterno, "La desesperanza no reside en el cansancio ante el sufrimiento, sino en el hastío de la alegría. Y cuando lo bueno de una sociedad deja de funcionar roída por dentro, la sociedad empieza a declinar roída hacia la decadencia o declive de la cultura, las instituciones civiles, las relaciones sociales, los valores, la Iglesia y otras características principales de una civilización, por muy floreciente que haya sido".
Chesterton resulta original al invertir la idea preconcebida de que nadie se hastía de la alegría. Escribe con agallas que “el pesimismo llega cuando nos cansamos del bien” y permitimos secar las fuentes de la verdadera alegría. Que tanto la alegría como su antecedente, la esperanza, hay que trabajarlas; no existe atajo posible, porque no vienen solas. Tampoco el dinero sirve para comprarlas. Pretenderlas a través de los sentidos solo sirve para engañarnos con alegrías superficiales. Es otra la fuente la que permite activarlas para que broten dentro de cada persona ¿De dónde nace la esperanza? No nace, desde luego, aguardando a que el problema se solucione, a que la crisis pase o la situación cambie. Esta actitud solo produce añoranza y pasividad. La esperanza está más cerca de una respuesta activa de rebeldía positiva frente a la incertidumbre que nos desequilibra. Está emparentada con la incansable construcción del mañana desde el ahora y el presente. En la desesperación, en cambio, nos cegamos perdiendo el control y convirtiéndonos en el origen de muchas situaciones y conflictos que traerán graves consecuencias. Con la esperanza, en cambio, actuamos construyendo el futuro,centrados en el trabajo del presente, el que constituirá las bases del mañana que pronto será hoy, antes de lo que imaginamos.
Para un cristiano, la esperanza es mucho más que optimismo; es la cualidad teologal que nunca defrauda. Esperar es la capacidad de ver aun cuando nuestros ojos no vean. No solo es un don del Espíritu sino una obligación el pedirlo. La fe en Cristo y la confianza subsiguiente nos invitan a madurar el “creer que” ocurrirán cosas hasta "creer en” Cristo y en su providencia por encima de toda adversidad. Ellas nos equilibran y guían con alegría al amor. No estéis tristes, exhorta el Evangelio, porque el plan de Dios insufla toneladas de esperanza para despertar el corazón hasta convertirlo en hechos de esperanza para otros. Cristo es el motivo angular de nuestra esperanza, la revolución en la historia a pesar de la limitación, el mal y la muerte, que nos impulsa a “esperar contra toda esperanza” (Romanos 4,18).
Pero nos cansamos del bien y nos volvemos pesimistas, como dice Chesterton. Decidimos que ya no merece la pena trabajarnos en la bondad y nos gusta vivir de las rentas de haber hecho el bien y haber esperado nuestra sola voluntad. Y entonces empezamos a dejar de vivir. Y nos marchitamos¿Por qué? Porque no hacemos las cosas mirando a Cristo cuando las hacemos para los demás. No hay amor. Así pues, los demás, antes o después, también nos defraudan; somos humanos, débiles, sentimos la ingratitud creyendo que merecemos el reconocimiento de quienes deben valorar lo que hacemos. En realidad, lo exigimos en nuestro interior. Sentimos que la gente a la que ayudamos nos debe algo. Solo cuando nos cansamos de hacer el bien, descubrimos que el bien que hacíamos no lo estábamos haciendo para Dios. No era algo desinteresado, generoso, no era amor. Y descubrimos una crisis de motivos aun en los gestos en los que ponemos más generosidad cayendo en la desesperanza. Pero Dios acude a nuestra llamada, cumple sus promesas y nos renueva la fe.
Y volveremos a empezar con humildad; entonces brotará de nuevo la alegría.

Gabriel Mª Otalora
Extracto de “Orar con los libros”. Gabriel Mª Otalora. Grupo Editorial Fonte. Burgos, 2016

Domingo 19 de marzo de 2017 Domingo 3º de Cuaresma

 
Recordemos el carácter más o menos aleatorio que tiene la distribución de los textos bíblicos en la liturgia católica. No existe ninguna explicación de cómo se ha hecho tal distribución, ni de por qué tal texto en tal fecha. Una comisión elegida a dedo lo decidió así, y no se conocen los criterios que siguió. Quien quiera puede conjeturar sobre ellos. Se observa una “asociación de ideas” –o de imágenes– entre la primera y la tercera lecturas, mientras la segunda con frecuencia va por sus caminos propios, sin ninguna relación a las otras dos. La sucesión de los domingos tampoco muestra un criterio claro (como podría ser el de dar pie a un proceso sistematizado de formación teológica o bíblica), ni se da oficialmente libertad para que al menos algunas comunidades especiales (jóvenes, grupos de formación, ambientes especiales...) pudieran hacer su propio «calendario litúrgico»... Son temas que quedan pendientes para una próxima reforma litúrgica... Ni el propio papa Francisco se ha referido a esta urgencia (sin duda que hay otras mayores). (Seguir Leyendo)

EL DESEO DE LA SAMARITANA

salomenecega

Jesús conoce nuestro corazón, nuestros deseos... los más íntimos, los que nos constituyen. ¿quién no ha sentido la sed de la samaritana?... la sed de ser amada de verdad, de no ser apartada ni mirada con recelo, la sed de encajar, de ser feliz con lo que tiene... Que sepamos ser cántaro para recibir y repartir el agua de la vida.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Agua viva - 3º Domingo de Cuaresma, Ciclo A

Ramiro Calle: De la ansiedad a la quietud

El analfabetismo religioso de los españoles


Juan G. Bedoya


FUENTE: EL PAÍS
Los obispos se aferran a la polémica asignatura de catolicismo en las escuelas, pese a su fracaso
El afán principal de los obispos ya no es bautizar a los no creyentes, sino convertir a los bautizados
No es verdad que el hecho de que la asignatura de catolicismo se imparta en las escuelas sea un mandato de la Constitución
Los obispos deberían preocuparse por el notorio analfabetismo religioso de los niños y jóvenes españoles pese a frecuentar sus clases de religión y moral católica en todos los centros escolares, incluidos los estatales. “Vienen estudiantes que preguntan ¿quién es aquel señor colgado de la cruz?”, confiesa, desolado, el prior del monasterio de Poblet, Lluc Torcal Sirera. “Más de la mitad de los jóvenes no saben quién es Jesucristo”, reconoce el prelado de San Sebastián, José Ignacio Munilla. La consecuencia es que el afán principal de los obispos ya no es bautizar a los no creyentes, sino convertir a los bautizados. La Iglesia católica sigue ocupando un lugar importante en la sociedad, pero ha perdido credibilidad religiosa, espiritual, moral y cultural. ··· Ver noticia ···

El arzobispado de Santiago, contra las mujeres sacerdotes


Segundo Pérez

mujeres sacerdotes1
Responde a la presbítera de La Coruña
“La ordenación de esa señora es ilícita e inválida”, sentencia
Que la mujer no pueda celebrar los sacramentos no significa que no sea una parte fundamental en una Iglesia, toda ella ministerial en virtud del sacramento del bautismo
A raíz de la noticia de la mujer, Christina Moreira, que afirma celebrar los sacramentos en la comunidad Home Novo de la ciudad de La Coruña, el arzobispado de Santiago ha emitido un comunicado en el que afirma que “la presidencia de la celebración sacramental no es… un ministerio que Cristo haya entregado a las mujeres”. ··· Ver noticia ···