FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA
SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA
ESTAMOS EN LARREA,4 - 48901 BARAKALDO

BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




lunes, 29 de agosto de 2016

El golpe de estado parlamentario en Brasil, 1


BoffEn que se narra la condena de una gobernanta digna e inocente por una banda de corruptos de la mente y de las finanzas
Había una vez una nación grande por su extensión y por su pueblo alegre y, sin embargo, injustamente tratado. Mayoritariamente sufría la miseria en las grandes periferias de las ciudades y en el interior profundo. Durante siglos había sido gobernado por la pequeña élite del dinero que nunca se interesó por el destino del pueblo pobre. Al decir de un historiador mulato, el pueblo fue socialmente «capado y recapado, sangrado y resangrado».
Pero lentamente esos pobres se fueron organizando en movimientos de todo tipo, acumulando poder social y alimentando un sueño de otro Brasil. Consiguieron transformar el poder social en poder político. Ayudaron a fundar el Partido de los Trabajadores. Uno de sus miembros, superviviente de la gran tribulación y tornero mecánico, llegó a ser presidente. A pesar de las presiones y concesiones que sufrió por parte de los adinerados nacionales y transnacionales, consiguió abrir una brecha significativa en el sistema de dominación que le permitió hacer políticas sociales humanizadoras. Una parte de la población equivalente a Argentina entera salió de la miseria y del hambre. Miles de personas consiguieron su casita, con luz y energía. Negros y pobres tuvieron acceso, imposible antes, a la enseñanza técnica y superior. Pero sobre todo, sintieron recuperada su dignidad, siempre negada. Se vieron parte de la sociedad. Hasta podían comprar a plazos un utilitario o ir en avión a ver a sus parientes distantes. Esto irritó a la clase media, pues veía sus espacios ocupados. De ahí nació discriminación y odio contra ellos.
Y sucedió que el año 13 del gobierno Lula-Dilma Brasil ganó respetabilidad mundial. Pero la crisis de la economía y de las finanzas, por ser sistémica, nos alcanzó, provocando dificultades económicas y desempleo que obligó al gobierno a tomar fuertes medidas. La corrupción endémica en el país se densificó en Petrobras, implicando a altos estratos del PT, pero también de los principales partidos políticos. Un juez parcial, con rasgos de justiciero, enfocó prácticamente solo al PT. Especialmente los medios de comunicación conservadores consiguieron crear el estereotipo del PT como sinónimo de corrupción. Lo cual no es verdad, pues confunde la pequeña parcela con el todo correcto. Pero la corrupción condenable sirvió de pretexto a las élites adineradas, sus aliados históricos, para tramar un golpe parlamentario, ya que mediante las elecciones jamás triunfarían. Temiendo que ese curso vuelto hacia los más pobres se consolidase, decidieron liquidarlo. El método usado antes con Vargas y Jango, fue retomado ahora con el mismo pretexto «de combatir la corrupción», en realidad para ocultar su propia corrupción. Los golpistas usaron el Parlamento el 60% del cual está bajo acusación de delitos e irrespetaron a los 54 millones de votantes que eligieron a Dilma Rousseff.
Es importante dejar claro que detrás de este golpe parlamentario se anidan los intereses mezquinos y antisociales de los dueños del poder, mancomunados con la prensa que deforma los hechos y se hizo siempre socia de todos los golpes, juntamente con los partidos conservadores, con parte del Ministerio Público y de la Policía Militar (que sustituye a los tanques) y una parcela de la Corte Suprema que, indignamente, no guarda imparcialidad. El golpe no es sólo contra la gobernanta, sino contra la democracia de carácter participativo y social. Se trata de volver al neoliberalismo más descarado, atribuyendo casi todo al mercado que es siempre competitivo y nada cooperativo (por eso es conflictivo y anti-social). Para eso decidió demoler las políticas sociales, privatizar la sanidad, la educación y el petróleo y atacar las conquistas sociales de los trabajadores.
Contra la Presidenta no se identificó ningún crimen. De errores administrativos tolerables, hechos también por los gobiernos anteriores, se derivó la irresponsabilidad gubernamental contra la cual se aplicó un impeachment. Por un pequeño accidente de bicicleta, se condena a la Presidenta a muerte, castigo totalmente desproporcionado. De los 81 senadores que van a juzgarla más de 40 están imputados o investigados por otros delitos. La obligan a sentarse en al banco de los reos, donde deberían estar los que la condenan. Entre ellos se encuentran 5 ex-ministros.
La corrupción no es sólo monetaria. La peor es la corrupción de las mentes y los corazones, llenos de odio. Los senadores pro impeachment tienen la mente corrompida, pues saben que están condenando a una inocente. Pero la ceguera y los intereses corporativos prevalecen sobre los intereses de todo un pueblo.
Aquí es apropiada la dura sentencia del Apóstol Pablo: “ellos aprisionan la verdad con la injusticia. Es lo que atrae la ira de Dios” (Romanos 1,18). Los golpistas llevarán en la cabeza durante toda su vida la señal de Caín que asesinó a su hermano Abel. Ellos asesinaron la democracia. Su memoria será maldita por el crimen que cometieron. Y la ira divina pesará sobre ellos.
*Leonardo Boff es ex-profesor de Ética de la UERJ y escritor.
Traducción de Mª José Gavito Milano

Desconcertad el corazón por Salomé

SOPORTAR CON PACIENCIA A LAS PERSONAS MOLESTAS... O A LOS BRASAS DE TURNO


pastoralsj


Es la típica persona a la que rehuyes cuando la ves de lejos. A veces es alguien que te cansa porque habla y habla y habla, sin dejar que nadie meta baza. También pasa que, aunque no tengas nada en su contra, solamente su presencia te pone nervioso y no puedes soportarla… Cuando nada más te la cruzas de vez en cuando, es relativamente fácil aguantarla. El problema viene cuando te toca compartir un espacio diariamente con ella, sea en el trabajo, en los estudios, en un rato de ocio (donde en vez de desconectar te pones más nervioso todavía…). El caso es que las personas molestas están por todos lados. Además parece que estuvieran dispuestas a fastidiarte la vida en cualquier ocasión o lugar.
Ante esta realidad, la reacción que tenemos todos es casi siempre la misma. Imaginamos que nuestra clase sería perfecta si Fulanito no estuviera en ella, o que la oficina funcionaría mucho mejor si echaran a Menganito, que no hace más que tener líos con todo el mundo y tiene harto al personal. Pero este pensamiento tiene dos trampas muy grandes. La primera es que normalmente no es cierto, puesto que al desaparecer la persona molesta del grupo, siempre hay alguien que con el paso del tiempo ocupa su papel. No sabemos qué pasa, pero las personas molestas tienden a reaparecer, como si en todo grupo humano hubiera la necesidad de un “punching ball” que focalice los cabreos de la mayoría. Y la segunda trampa es que con este pensamiento siempre ponemos el foco del problema fuera de nosotros. Pensamos que el problema lo tiene la otra persona (que para eso es molesta), sin que ni siquiera nos pase por la cabeza la idea de que a lo mejor nosotros también somos molestos para otros, y quizá algunos piensen que todo iría mucho mejor si no estuviéramos en el grupo.
Si a todo esto le añadimos el factor cristiano, la cosa se complica. Porque ya no se trata solo de convivir pacíficamente, sino de saber ver que el pesado de turno es mi hermano (cosa que a veces parece mucho más difícil que amar a los enemigos…). Pero creo que como cristianos nos jugamos mucho precisamente en las pequeñas luchas del día a día, como la de soportar con paciencia a los pesados. La cosa está en cómo hacerlo, y a mí personalmente me ayuda (que no quiere decir que me solucione el tema), pensar que si Jesús ocupó el último lugar en todo, también ocupó el del pesado. Sí, es mucho más fácil imaginar a Jesús como un pobre mendigo al que no conocemos que como esa persona que nos saca de quicio todos los días, pero es cierto que Él está también en el que nos da la paliza cada día. Y pensarlo de vez en cuando, cuando tratamos con ella y nos pone nerviosos, rezar por ella en algún momento, puede hacernos más fácil la relación e incluso puede ayudarnos a quererla un poco más.

Pastoral sj

¿CUÁL ES EL SENTIDO DE TU VIDA?

col mikhailova

Una pregunta muy grande, lo sé. De hecho, muchas personas se pasan la vida sin siquiera preguntarse algo tan profundo. O tienen esos momentos de inspiración pasajeros que dejan pasar por miedo a enfrentarse a ellos.
Aunque en la mayoría de los casos las grandes preguntas nos acechan en momentos de crisis personal, cuando empezamos a cuestionarnos qué es lo que hacemos y sobre todo, para qué hacemos lo que hacemos.
La vida está llena de esos momentos. Solo es cuestión de saber prestarles atención. Momentos de dudas, de preguntas sin responder, de temores ocultos que salen a la luz.
¿Y si no estoy llevando la vida que quiero? ¿Y si esto no es lo que me corresponde en realidad? ¿Y si puedo hacer algo mejor con mi vida?
A muchos nos dan miedo momentos como éste, cuando todo se pone en duda. O cuando se rompen nuestros esquemas habituales a causa de algo externo como un despido, una separación o el fallecimiento de un ser querido.
Pero también puede suceder que estemos viviendo durante años con una constante insatisfacción vital, preguntándonos qué es lo que nos pasa realmente.
Puede pasar incluso que aparentemente lo tengamos todo: pareja, familia, un buen trabajo, sueldo decente... y aún así nos sintamos vacíos por dentro, como si algo faltara, como si no estuviéramos completos, como si hubiera algo más.
A mis clientes de coaching y los lectores de mi blog les digo siempre lo mismo: “si te encuentras perdido, ¡enhorabuena!, es tu gran oportunidad para crecer.”
Y es que, como lo contaba en mi post anterior, la gente llega al coaching con un objetivo en el mejor de los casos (o más comúnmente con un problema a resolver), pero lo que realmente sucede es que la meta a conseguir se convierte en mera excusa para que la persona crezca y expanda su psicología, pudiendo abarcar nuevos retos y desarrollar su potencial.
Cuando nos visitan las crisis, sobre a todo a mitad de nuestra vida, alrededor de los 40 o 50 años, pensemos que este puede ser el momento idóneo para iniciar la búsqueda interior.
Al principio no es fácil. Porque nuestras viejas creencias y miedos tratarán de mantenernos en nuestra zona segura y encontrarán mil excusas para que no hagamos nada.
¿Cómo reconocer estos momentos?
Puede que nos preguntemos si realmente queremos realizar ese trabajo en el que llevamos toda una vida. Tal vez recordemos antiguos sueños y añoranzas de viajar a otros lugares, de aprender a tocar ese instrumento, de apuntarnos a una actividad deportiva o artística que nos llama la atención.
En realidad son pequeñas-grandes señales que no debemos dejar pasar sólo por el hecho de lo que puedan pensar los demás. O por miedo a decepcionar a nuestra familia o a nuestros amigos.
En Europa es bastante habitual que trabajadores por cuenta ajena se tomen un año sabático y den una vuelta al mundo, o lo hagan con su familia, o simplemente disfruten un año libre buscándose a sí mismos, probando una nueva actividad que tal vez pueda convertirse en su profesión.
El mundo es cada vez más cambiante, todo se acelera, las distancias de acortan, los trabajos ya no son como antes, el contrato fijo es cada vez más raro en la sociedad de hoy. En España estamos viviendo incertidumbre económica, laboral, política, social...
Y no sólo en España. Con leer un diario o ver las noticias en la TV es más que suficiente para entender cómo está el panorama actual.
Y, como todo en la vida, hay muchas maneras de enfrentar esa situación tan nueva. Pero básicamente hay dos posturas: la del miedo o la de la fe.
El miedo es la salida más fácil, porque no se trata de crear nada nuevo, sino quedarnos como estamos y agarrarnos a lo antiguo. El miedo tiene que ver con nuestra necesidad de seguridad y de control.
Pero la vida es cambio y pretender un control absoluto de algo que no está en nuestras manos es bastante utópico.
Por otro lado, está la fe o el amor. Confiar, creer en nosotros, pensar que si actuamos a pesar del miedo, el resultado llegará, incluso cuando nadie puede garantizarnos ese resultado, ésa es la clave. No actuar a lo loco, por supuesto, sino con un plan, pero sin detenernos por nuestros miedos, guardianes feroces de nuestra zona de confort.
Encontrarle un sentido a la vida requiere coraje, valentía y una dosis muy alta de fe y confianza. Sin esos ingredientes, a pesar de estar insatisfechos, seguiremos llevando una vida insípida y cada año que pase será un año perdido.
Encontrarle un sentido a nuestra vida, un propósito, una misión, es el fin último y más elevado del ser humano. Y no lo digo yo, sino los grandes sabios de todos los tiempos, las grandes religiones y autores de referencia como Víctor Frankl, psiquiatra y autor del famoso libro “El hombre en busca de sentido” que sobrevivió al Holocausto, encontrando en el más profundo dolor un sentido a su propia vida.
Y es que encontrar nuestra misión es vital para que cuando toque el momento de abandonar este mundo no lamentemos que no hemos vivido de verdad, sino sólo a medias.

María Mikhailova
La Razón

“El Burkini”



Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara


Viva la libertad y la variedad
Desde que se levantó la polémica sobre el uso, su admisión o su rechazo, hasta llegar a la prohibición administrativa de su uso, la polémica del “burkini” en Francia me ha parecido, en el mejor de los casos, de un ridículo subido. ¿Qué lesión de los valores constitucionales, o de las costumbres morales, o del peligro de un mal contra terceros, o qué otro tipo de criterios podrían esgrimir las autoridades municipales para prohibir esa inocente, ingenua y hasta infantil prenda para el uso de las mujeres en las piscinas públicas, playas , ríos, parques o arenales de la dulce Francia? Desde que me enteré de las primeras trabas administrativas ya me pareció mala cosa, como una medida disparatada. Y cuando algunos municipios franceses de la costa de oro llegaron hasta la prohibición yo pensé que algo andaba muy mal.


Y no digamos nada desde el momento en que se publicó la noticia que la policía había obligado a una mujer, no sabemos si musulmana o no, a quitarse esa ropa sobrante, no para la mujer, sino para la policía. Así que acabamos de entender que se estaba fraguando una intervención administrativa de las autoridades que, dejando atrás la ridícula insensatez, podrían acabar en el atropello, y en una flagrantes falta de respeto a los derechos humanos, comenzando por la autonomía de los ciudadanos en su vida privada, y en su intimidad. Por eso se entiende de alguna manera la insólita prisa del Consejo de Estado de Francia, anulando, con decisión inapelable, las prohibiciones municipales contra una simple prenda de vestir.
Que una mujer proteja su cuerpo de las miradas, indiscretas o no, limpias o no, claras o turbias, no puede constituir ningún motivo de rechazo, de incomodidad para el resto de la ciudadanía, o mucho menos de peligro para la misma. Solo las mentes tortuosas, obsesionadas o maniáticas pueden pensar que el burkini puede facilitar la ocultación de un mecanismo peligroso o explosivo más que un vestido normal o un chándal, o una prenda respetable del que baja a la playa con cierta elegancia. El mal que habría que desterrar, si tuviéramos medios, y el Estado fuera siempre de fiar, es que se cumpliera la sospecha de que la ciudadana musulmana se viste de esa guisa obligada y vigilada por instancias que de ninguna manera pueden pretender ese poder, o esa autoridad. Sabemos que hay mujeres, y todos conocemos alguna joven musulmana, que viste libremente, y acude a la playa con la libertad que las leyes de nuestra época permiten a varones y hembras. El Estado tiene como uno de sus objetivos, garantizar los derechos y las libertades de todos sus miembros, no de limitarlos. y mucho menos anularlos. Que la autoridad tiene la sospecha, con suficientes indicios, de que una persona viste, de la manera que sea, obligada por alguien, institución, grupo social o religioso, que investigue, y tome las medidas para liberar a esa persona de una injusta y opresiva imposición. Y no que, directamente, quebrantando el más mínimo derecho a la libre circulación y a la libertad de apariencia y vestido, sea molestado en el cumplimento de ese derecho fundamental.
Es una pena que alguien actúe motivado por fuertes presiones, o porque, como decimos castizamente, le hayan comido el coco. Todos sabemos el poder de la publicidad, de las enormes campañas de propaganda, del poder de convicción, hasta llegar a implicar a la intimidad de la conciencia, de grupos, sectas, religiones con ministros obsesivos y nada equilibrados ni objetivos. Pero fundamental y decisivo, algo que siempre hay que salvaguardar, es la igualdad de trato, y no tomar medidas coercitivas mirando previamente la matrícula de los grupos a controlar. Todos recordamos, sin necesitar de dar ningún nombre, las tragedias individuales, familiares y hasta sociales que ciertos desvíos religiosos, o exageraciones, o comeduras de coco, han provocado en ciertos ámbitos, y en épocas no tan remotas, y en algunos casos bien actuales, de nuestra población. Así que “el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”. 

¿Por qué seguimos votando a partidos corruptos?


Santi Torres

[Revista digital L’Agulla y blog del autor] Los resultados de las elecciones del pasado 26 de junio sorprendieron a muchas personas, que confiaban en un cambio de mayorías y en la posibilidad también de un cambio real de gobierno. Sorprendió especialmente que el Partido Popular recuperase votos (casi 700.000) y diputados (14) en relación a las elecciones del 20D. La sorpresa fue mucho más grande entre aquellos que viven inmersos en el mundo de las redes sociales, y que auguraban por el ambiente de estas redes y de las encuestas que el Partido Popular no recuperaría tanto, y que estábamos mucho más cerca de una mayoría de izquierdas liderada en este caso por el partido de Pablo Iglesias y de Alberto Garzón. Después del recuento, vinieron las lamentaciones, la perplejidad y la decepción. ··· Ver noticia ···

Desclericalizar 2. Surgió el clero, que en sí no es cristiano, pero hizo un servicio…


Xavier Pikaza, teólogo


Pikaza2Retomo el motivo de hace tres días, mi trabajo en la revista Iglesia Viva, sobre el tema de desclericalización, clericalización y nueva desclericalización de la Iglesia.
Traté el día pasado de la desclericalización de Jesús, que no era sacerdote, ni ministro ordenado de ninguna especie, sino un simple hombre, un ser humano, sin más, pero anunciando y preparando la llegada de la nueva humanidad mesiánica.
Traté de la primera iglesia, como movimiento laical de fraternidad, al servicio de los pobres y excluidos, ensayo general de una humanidad igualitaria, abierta a todos los hombres y mujeres, a todos los pueblos. ··· Ver noticia 

domingo, 28 de agosto de 2016

"Saber perder". Enseñanzas olímpicas


col acebo


En nuestra casa de veraneo, llena de nietos, la televisión está encendida todas las noches para ver el desarrollo de las olimpiadas. El otro día la conversación se centró en saber si había estado bien o muy mal, nadie defendía la bondad del acto, cuando el judoca egipcio, Islam El - Shebabi, se negó a estrechar la mano y realizar el saludo habitual, que supone inclinarse, tras su combate perdido ante el iraelí, Or Sasson.
Unos decían que podría haber habido por medio temas personales, cuestiones religiosas o políticas lo que suponía un eximente de esa actitud. Pero precisamente los juegos olímpicos griegos hacían tabla rasa por unos días de todas las guerras y por eso me alegro de que el comité olímpico haya expulsado al egipcio. No tenía excusa.
Como decía Pau Gasol en un artículo, en el deporte se generan pautas de comportamiento que pueden influir entre los más jóvenes y además, practicándolo, se adquieren valores que les serán muy útiles a lo largo de la vida: esfuerzo, superación, perseverancia, compañerismo, respeto, deportividad...
Al pairo de estas reflexiones me ha resultado curioso un estudio que han hecho los profesores Joyce Beneson y Richard Wrangham de la Universidad de Harvard. Dejando aparte las luchas tribales, que son a muerte, en los enfrentamientos menos letales sacaron videos de torneos de varones y mujeres en tenis, pingpong, bádminton y boxeo en los que participaron deportistas de 44 países. Hoy están estandarizadas las reglas de lo que hay que hacer cuando se termina el partido -el caso del combate entre el israelí y el egipcio- que suele ser estrechar la mano del contrario, inclinarse o darse un abrazo dependiendo del deporte practicado.
Lo más curioso del estudio es que, este ceremonial post enfrentamiento, tenía una mayor duración cuando el partido o combate era entre varones y menor cuando era entre mujeres. En tenis la media de los varones era de 1,4 segundos, todos hemos visto algún partido de Nadal en el que tras estrecharse la mano los contrincantes se daban abrazos o golpes en la espalda, por 0,8 de las féminas, unos porcentajes similares se producían en todos los deportes estudiados. En el boxeo las diferencias eran más abultadas 6,3 segundos en ellos por 2,8 en ellas. El estudio también se ha hecho en los chimpancés, tras la reconciliación de algún altercado, y los resultados eran similares a los de los humanos.
Queda por saber si las mujeres dejan el campo de batalla con más resentimiento que los varones... pero eso exige un nuevo estudio. De momento nos hemos quedado con la idea de que el egipcio no lo hizo bien ante la persona que le ganó ¡Es tan difícil saber perder!

Isabel Gómez Acebo
Religión Digital

Mi apoyo al cura que bendijo el amor de dos lesbianas


Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

Bendición dos lesbianasMe ha parecido un gesto hermoso el que un cura haya bendecido en su parroquia el amor de dos lesbianas que se habían casado por lo civil. No ha habido casamiento, sólo una bendición a dos personas que sea aman.
Se ha formado gran revuelo por ello y el obispo ha abierto un proceso informativo para ver si se aplican medidas disciplinares. El cura ( entiendo que presionado por la reacción del obispo) se ha visto obligado a disculparse y pedir perdón y prometer que no lo volverá a hacer. Como si hubiera cometido un delito!
No entiendo tanto revuelo. El cura no las casó, sólo las bendijo. ¿Qué hay de malo en ello? ¿Es malo bendecir el amor? Dice San Pablo: “Donde hay amor allí está Dios”. Dios está mucho más allá del Código de Derecho Canónico, que, además, no sé dónde pone que no se puede bendecir a dos personas que se quieren.. La verdad no lo entiendo.··· Ver noticia ··

Cómo hacer frente al fundamentalismo

a Leonardo Boff, teólogo
Leonardo Boff2Actualmente se produce en todo el mundo un aumento creciente del conservadurismo y de fenómenos fundamentalistas que se manifiestan por la homofobia, xenofobia, antifeminismo, racismo y todo tipo de discriminaciones.
El fundamentalista está convencido de que su verdad es la única y todo lo demás son desviaciones o está fuera de la verdad. Esto es recurrente en los programas televisivos de las distintas iglesias pentecostales, incluyendo a sectores de la Iglesia Católica, pero también en el pensamiento único de sectores políticos. Piensan que sólo la verdad, la de ellos tiene derecho. El error hay que combatirlo. Este es el origen de los conflictos religiosos y políticos. El fascismo empieza con este modo cerrado de ver las cosas.
¿Cómo vamos a hace frente a ese tipo de radicalismo? Hay muchas formas y creo que una de ellas consiste en rescatar el concepto bueno de relativismo, palabra que muchos no quieren oír. Pero en él hay mucha verdad.
Debe ser pensado en dos direcciones: En primer lugar, lo relativo quiere expresar el hecho de que todos estamos de alguna forma relacionados. En la perspectiva de la física cuántica, la encíclica del Papa Francisco insiste sobre cómo cuidar de la Casa Común: «todo está íntimamente relacionado; todas las criaturas existen y dependen unas de otras» (n.137; 86). Por esta interrelación todos somos portadores de la misma humanidad. Somos una especie entre tantas, una familia.
En segundo lugar es importante comprender que cada uno es diferente y tiene valor por sí mismo, pero está siempre en relación con otros y sus modos de ser. De aquí que sea importante relativizar todos los modos de ser; ninguno de ellos es absoluto hasta el punto de invalidar los demás. Se impone también una actitud de respeto y de acogida de la diferencia porque, por el simple hecho de estar ahí, goza del derecho de existir y de coexistir.
Es decir, nuestro modo de ser, de habitar el mundo, de pensar, de valorar y de comer no es absoluto. Hay otras mil formas diferentes de ser humanos, desde la forma de los esquimales siberianos, pasando por los yanomamis de Brasil, hasta llegar a los habitantes de las comunidades de la periferia y a los de las sofisticadas Alphavilles, donde viven las élites opulentas y temerosas. Lo mismo vale para las diferencias de cultura, de lengua, de religión, de ética y de ocio.
Debemos ampliar la comprensión de lo humano mucho más allá de nuestra concreción. Vivimos en la fase de la geosociedad, sociedad mundial, una, múltiple y diferente.
Todas estas manifestaciones humanas son portadoras de valor y de verdad. Pero son un valor y una verdad relativos, es decir, relacionados unos con los otros, interrelacionados, ya que ninguno de ellos, tomado en sí mismo, es absoluto.
¿Entonces no hay verdad absoluta? ¿Vale el “everything goes” de algunos posmodernos? ¿Vale todo? No vale todo. Todo vale en la medida en que mantiene relación con los otros, respetándolos en su diferencia y no perjudicándolos.
Cada uno es portador de verdad pero nadie puede tener el monopolio de ella, ni una religión, ni una filosofía, ni un partido político, ni una ciencia. Todos, de alguna forma, participan de la verdad, pero pueden crecer hacia una comprensión más plena de la verdad, en la medida en que se relacionan.
Bien decía el poeta español Antonio Machado: «No tu verdad. La verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela». Si la buscamos juntos, en el diálogo y en la relacionalidad recíproca, entonces va desapareciendo mi verdad para dar lugar a nuestra Verdad, comulgada por todos.
La ilusión de Occidente, de Estados Unidos y de Europa, es imaginar que la única ventana que da acceso a la verdad, a la religión verdadera, a la auténtica cultura y al saber crítico es su modo de ver y de vivir. Las demás ventanas solo muestran paisajes deformados.
Pensando así se condenan a un fundamentalismo visceral que los hizo, en otro tiempo, organizar masacres al imponer su religión en América Latina y en África, y hoy haciendo guerras con gran mortandad de civiles para imponer la democracia en Iraq, Afganistán, Siria y en todo el Norte de África. Aquí se da también el fundamentalismo de tipo occidental.
Debemos hacer el buen uso del relativismo, inspirados, por ejemplo, en las artes culinarias. Hay una sola culinaria, la que prepara los alimentos humanos, pero se concreta en muchas formas y en las distintas cocinas: la minera, la nordestina, la japonesa, la china, la mejicana y otras.
Nadie puede decir que sólo una es la verdadera y sabrosa, por ejemplo, la minera o la francesa, y que las otras no lo son. Todas son sabrosas a su manera y todas muestran la extraordinaria versatilidad del arte culinario.
¿Por qué con la verdad debería ser diferente? La base del fundamentalismo es esa arrogancia de que su modo de ser, su idea, su religión y su forma de gobierno es la mejor y la única válida en el mundo.
*Leonardo Boff es filósofo, teólogo, profesor emérito de Ética de la UERJ y escritor.

Traducción de Mª José Gavito Milano

sábado, 27 de agosto de 2016

Una iglesia desacralizada

 agosto 2016

  • Por una Iglesia desacralizada: al principio no fue así, ni Jesús fue sacerdote
    Xabier Pikaza, teólogo

    Pikaza“Iglesia Viva” abre el debate, con reflexiones de Pikaza, Elzo y García de Andoin
    “No se trata de suprimir ministerios, sino de darles más fuerza misionera y evangélica”
    Jesús fue laico, no sacerdote. No quiso reformar las instituciones sacrales antiguas, ni crear unas nuevas, sino potenciar los valores de la vida, partiendo de los excluidos, en línea de gratuidad, siendo asesinado por ello
    -El último número de Iglesia Viva se titula Por una Iglesia Desclericalizada, y viene presidido por tres trabajos de fondo: Uno de Javier Elzo, otro de un servidor, y el tercero de C. García de Andión.
    Conforme a mi estudio, Jesús fue laico, no sacerdote. No quiso reformar las instituciones sacrales antiguas, ni crear unas nuevas, sino potenciar los valores de la vida, partiendo de los excluidos, en línea de gratuidad, siendo asesinado por ello.··· Ver noticia ·
  • viernes, 26 de agosto de 2016

    Sacar conclusiones teológicas de la proclamación de Apóstol de Mª Magdalena

    Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara
    Siempre nos han enseñado que el carisma especial de los apóstoles, y de sus sucesores, los obispos, es el de proclamar el “Kerigma”, es decir, anunciar la Resurrección de Jesús con autoridad, ser testigo de algo experimentado y vivido. Pues bien: según el Evangelio, la primera que anunció a los apóstoles la buena noticia del Resucitado fue Mª Magdalena: es decir, actuó como apóstol, además, por mandato del Señor. “Vete y comunica a mis hermanos…” Y siendo así, y después del decreto de la Congregación para el culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, que recogí ayer en mi blog, algún teólogo rancio, medievalista, no en el papel de historiador, sino de ¿teólogo?, ¿se atreverá a afirmar que Jesús no quiso comunicar a las mujeres el carisma esencial del sacramento del Orden, si una mujer, con mandato expreso del Resucitado, actuó como apóstol (obispo) para los apóstoles varones?
    Este decreto, que viene a hacer justicia después de casi 2.000 años, a uno de los personajes más interesantes, y más leales al Jesús del Evangelio, me recuerda una maravillosa polémica que se levantó hace unos años, siendo todavía papa Juan Pablo II, a raíz de unas declaraciones de éste, me parece que desde la ventana de su despacho en el Vaticano, en uno de los encuentros de los miércoles, en las que aseguraba que el mal llamado “sacerdocio” sacramental estaba excluido a las mujeres porque así lo quiso desde sus orígenes el Señor. Al día siguiente, el cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el entonces cardenal Ratzinger, se apresuró a afirmar que esa doctrina expresada por el papa era caso cerrado, que ya no se podía en la Iglesia, ni en sus universidades, proponer ese tema para el estudio o la discusión. Opinión que tuvo su docta respuesta al día siguiente, dada por el cardenal de Milán, Carlo María Martini, sabio y santo, y por eso mismo, libre, quien respondió: “Solo son temas cerrados en la Iglesia aquellos en los que ya se ha pronunciado como parte del acerbo de la fe de la Iglesia”, alago que, evidentemente, no se podía afirmar de la ordenación de mujeres. Asunto que como diría nuestro profesor de Nomología en la facultad de derecho Canónico de la Pontificia de Salamanca, no es sujeto posible de definición dogmática, por tratarse de un tema de la praxis eclesial, no de un objeto de la fe.
    Estoy acabando este artículo el lunes, día 22. Justo el día en el que ha aparecido en el diario “El País” un artículo serio y bien informado de mi amigo Juan G. Bedoya sobre el papel de la mujer en la Iglesia, titulado “Las mujeres al rescate de la Iglesia católica”. (Aprovecho la oportunidad para escribir este aparte: la revista 21RS promovió una cena con los responsables de la información religiosa de los principales medios de comunicación, de radio y periodismo escrito, como es habitual entre ellos, y yo acudí como redactor, antiguamente en la edición de papel, y actualmente como bloguero, de 21. Me tocó, justamente, enfrente de Bedoya, del diario “El País”, y al lado de José Manuel Vidal, del diario “El mundo”, y actualmente director de la Revista digital “Religión digital”, a quien ya conocía de 21RS. Me sorprendió Bedoya, a quien solo conocía por sus artículos en “El País”, por su espíritu abierto y su seriedad en la información, y, sin ser un especialista, en la finura de su análisis. Aprovecho para hacer este pequeño acto de desagravio al diario “El País”, al que muchos de mis colegas curas consideran casi como el coco diabólico de nuestra prensa. Cuando yo pienso que, como en el artículo que comento, es uno que informa seriamente, y analiza asuntos de la Iglesia que no parecen interesar mucho o nada a otros periódicos ¿”mas católicos”?, que por lo visto se emocionan mucho más con las procesiones de Semana Santa y las colas al Cristo de Medinaceli que con los asuntos que preocupan e interpelan, de verdad, a los fieles católicos).
    El matiz que interesa en este tema es el de que quede claro, de un vez por todas, que no hay ningún obstáculo en los datos de la Revelación, y por tanto, ni de la Teología, para oponerse al sacramento del orden para las mujeres. Y como este tema es más árido y lo pienso abordar en otra ocasión, hoy acabo con dos párrafos del artículo de Gómez Bedoya, en “El País”, que he comentado. Y mi objetivo final, cuando desarrolle más el tema, es expresar mi opinión de que la comisión papal para estudiar el diaconado femenino es un buen punto de partida, pero insuficiente. Hay que llegar hasta el final de los tres niveles del sacramento del Orden: presbiterado y episcopado.
    “El juicio de Margarita de Pintos, de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, sobre la propia comisión papal es contundente. “Ríos de tinta se han escrito a favor y en contra sobre el acceso de las mujeres a los ministerios ordenados. No se necesitan más estudios. Lo que reclaman las comunidades cristianas son personas que puedan administrar los sacramentos y les acompañen en su vida espiritual, pero parece que es más importante su género que la necesidad”, afirma. Pintos califica la comisión de eurocéntrica (no participan personas de África, América Latina, Asía ni Oceanía), y excluyente de las mujeres que llevan años ejerciendo su ministerio presbiteral, “que aportarían la experiencia de las comunidades que presiden”.
    “Para el teólogo José Manuel Vidal, fundador y director de Religión Digital, la situación de la mujer en la Iglesia romana “es un pecado que clama al cielo y una flagrante discriminación ideológica, que no tiene cabida en el Evangelio, uno de esos graves pecados de los que la Iglesia suele arrepentirse siglos después”. En esa idea, la decisión del Papa “es solo un primer paso, tímido pero rompedor, tambaleante pero necesario”. Añade: “Francisco ha iniciado su proceso de reformas a paso lento, pero irreversible. Pero actúa para no quedarse solo, para que su primavera no sea flor de un día, para que su revolución tranquila la asuman las bases católicas”.

    ¿Tiene cura la misoginia de ciertos obispos?


    Teresa Galeote

    La misoginia que siente la Iglesia Católica hacia las mujeres fluye en todas las direcciones y la homosexualidad, como orientación femenina del varón, va en esa línea
    Demetrio Fernández se suma a la misoginia y homofobia de los obispos de Getafe y Alcalá de Henares. La misoginia es la práctica de la ideología patriarcal, que tiene a la mujer como principal diana para lanzar sus dardos, pero tiene diversas vertientes. El patriarcado niega que la mujer sea merecedora de plenos derechos, la considera un complemento del hombre, inferior a él. La misoginia que siente la Iglesia Católica hacia las mujeres fluye en todas las direcciones y la homosexualidad, como orientación femenina del varón, va en esa línea.··· Ver noticia 

    Domingo 28 de agosto de 2016, 22 del tiempo ordinario


    22 del tiempo ordinarioCAgustín, obispo y doctor (430)
    Es humano el afán de ser, de situarse, de sentir querer estar sobre los demás. Parece tan natural convivir con este deseo que lo contrario se etiqueta en nuestra sociedad de “idiotez”. Quien no aspira a más, quien no se sitúa por encima de los demás, quien no se sobrevalora, es tachado a veces de “tonto” en este mundo tan competitivo.
    En nuestra sociedad hay un complejo sistema de normas de protocolo por las que cada uno se debe situar en ella según su valía. En los actos públicos, las autoridades civiles o religiosas ocupan uno u otro lugar según escalafón, observando una rigurosa jerarquía en los puestos. Se está ya tan acostumbrado a tales reglas, que parece normal este comportamiento jerarquizado.··· Ver noticia ·

    jueves, 25 de agosto de 2016

    LAS MUJERES AL RESCATE DE LA IGLESIA CATÓLICA


    col bedoya

      
    África de la Cruz Tomé, cumplidos con creces los 70 años, acude con el entusiasmo de un profeta a dar misa cada domingo y fiestas de guardar a los vecinos de varios pueblos del arciprestazgo de Ayllón, en Segovia. Fue durante 40 años profesora de Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid y vive entre ilusionada y escéptica el revuelo armado por el papa Francisco con la comisión que debe estudiar el papel de la mujer en la Iglesia romana, en concreto si es conveniente ordenar diaconisas.
    En el siglo XIX, la Iglesia romana perdió a los obreros, en el XX a los intelectuales y a los jóvenes. En este siglo XXI lleva camino de perder a las mujeres, que son con creces la mitad más activa de esa confesión. “Los jóvenes se han ido de la Iglesia sin dar portazo y no nos hemos enterado”, ha reconocido el obispo de Santander, Manuel Sánchez Monge. Con las mujeres puede pasar lo mismo: se van yendo sin que los obispos se enteren.
    En la práctica, África de la Cruz ya ejerce como diaconisa. El diácono es normalmente un varón, soltero o casado, habilitado por la jerarquía para presidir algunas celebraciones. Es una especie de sacerdocio de tercer grado. Puede impartir los sacramentos del bautismo y el matrimonio, pero no confesar ni dar la extremaunción, y tampoco puede, ni de lejos, ejercer la función principal de los eclesiásticos ordenados, es decir, la consagración eucarística.
    Las misas de De la Cruz, que en puridad deben llamarse “Ceremonias de la Palabra”, se desarrollan como una eucaristía de cura, con la excepción de que las hostias que va a entregar a los comulgantes no las ha consagrado ella, sino un sacerdote o el obispo de la diócesis. Tampoco puede confesar, por ejemplo. El resto de la liturgia es la misma: lectura del evangelio del día, sermón, las preces correspondientes, etc.
    Sus feligreses la acogen agradecidos. Lo han hecho los vecinos de Cilleruelo de San Mamés (41 habitantes), que la pasada festividad de la Virgen Grande han cumplido con el precepto dominical de la misa gracias a De la Cruz. Durante el nacionalcatolicismo franquista, les predicaron con extremo rigor que era pecado muy grave no ir a misa los domingos. Hoy, los obispos no tienen sacerdotes suficientes para poder cumplir con aquella obligación.
    En España hay 23.071 parroquias, de las que al menos 5.000 no disponen de sacerdote permanente. ¿Soluciones? Las mujeres, que son inmensa mayoría en todas las iglesias, lo ven claro: el diaconado femenino, como un primer paso. Se lo pidieron al papa Francisco en mayo pasado las 900 religiosas de la Unión Internacional de las Superioras Generales recibidas por el pontífice argentino en el Vaticano. ¿Por qué marginar del diaconado a la mujer, que ya ejerció esa función en la Iglesia antigua? “Las mujeres diaconisas son una posibilidad para hoy”, respondió Francisco, que prometió crear una comisión para estudiar el tema. Ya está en marcha la comisión, presidida por el jesuita español Luis Ladaria, número dos de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
    Se atribuye a Napoleón esta frase: “Cuando no quiero hacer algo, creo una comisión”. De la Cruz tiene esas dudas, pero ve revolucionaria la sola decisión de Francisco. “Bienvenida la comisión. En ese búnker las mujeres, lo femenino, estamos asfixiadas. Necesitamos aires de innovación y reconocimiento”, dice. También ve positivo que la comisión haya nacido del ruego de unas mujeres. “Es un ejemplo a imitar por todas. Las mujeres tenemos que hacer bulla en la Iglesia. Hay muchos sordos y ciegos por ahí sueltos. También es positiva la paridad entre hombres y mujeres en la comisión. ¡Menos mal!”.
    Puertas al campo
    Alabada la creación de la comisión, De la Cruz indaga el para qué. “Hablar de diaconisas me parece poner puertas al campo. La tarea ardua que debe acometer esta comisión es el estudio del papel de la mujer en la Iglesia hoy y, sobre todo, mañana”. Y continúa: “Me entristece que la Iglesia no sea consciente de lo que se está perdiendo al ningunear a las mujeres. Es un despilfarro. La Iglesia infravalora un capital de alto rendimiento. Las mujeres en la Iglesia queremos, podemos y sabemos servir como Dios manda”.
    La catedrática Marifé Ramos, una de las voces más sabias de la organización Mujeres y Teología, sostiene que, incluso recuperando el diaconado femenino, se estaría solo ante un primer paso, “necesario, pero insuficiente”. Añade: “Nuestro hermano Francisco ha abierto una puerta que estaba cerrada con un buen cerrojo. Tras la puerta se abre un camino que conduce a la atención pastoral y a valorar como ministerio lo que sólo se consideran tareas, a menudo infravaloradas. Ojalá el aire fresco se convierta en vendaval que reavive los ministerios en la Iglesia y se lleve el olor a rancio que se ha extendido”.
    El juicio de Margarita de Pintos, de la Asociación de Teólogos y Teólogas Juan XXIII, sobre la propia comisión papal es contundente. “Ríos de tinta se han escrito a favor y en contra sobre el acceso de las mujeres a los ministerios ordenados. No se necesitan más estudios. Lo que reclaman las comunidades cristianas son personas que puedan administrar los sacramentos y les acompañen en su vida espiritual, pero parece que es más importante su género que la necesidad”, afirma. Pintos califica la comisión de eurocéntrica (no participan personas de África, América Latina, Asía ni Oceanía), y excluyente de las mujeres que llevan años ejerciendo su ministerio presbiteral, “que aportarían la experiencia de las comunidades que presiden”.
    Para el teólogo José Manuel Vidal, fundador y director de Religión Digital, la situación de la mujer en la Iglesia romana “es un pecado que clama al cielo y una flagrante discriminación ideológica, que no tiene cabida en el Evangelio, uno de esos graves pecados de los que la Iglesia suele arrepentirse siglos después”. En esa idea, la decisión del Papa “es solo un primer paso, tímido pero rompedor, tambaleante pero necesario”. Añade: "Francisco ha iniciado su proceso de reformas a paso lento, pero irreversible. Pero actúa para no quedarse solo, para que su primavera no sea flor de un día, para que su revolución tranquila la asuman las bases católicas".
    No hay dogma contra el sacerdocio femenino
    San Pablo ordenó en una de sus famosas cartas que las mujeres deben estar calladas en la Iglesia. “Si tienen que aprender algo, que pregunten a sus maridos", añadió. (1 Corintios 14, 34). Debía estar harto de lo mucho que mandaban y organizaban entonces las primeras cristianas. Sobre la grosera afirmación del apóstol de Tarso la Iglesia romana ha construido una organización androcéntrica. “Si cierra la puerta a las mujeres una vez más, la Iglesia se verá alineada con los países más machistas del globo”, sentencia la teóloga Isabel Gómez Acebo.
    En los primeros siglos del cristianismo hubo mujeres sacerdotes y diaconisas que ejercieron funciones ministeriales y directivas hasta que la Iglesia se patriarcalizó. “Es hora de pasar de la subalternidad a la igualdad; de la sumisión al empoderamiento; del régimen de dependencia a la autonomía; de ser objetos a sujetos. Esto no se logra con el diaconado femenino, sino todo lo contrario: se prolonga la minoría de edad de la mujeres bajo el espejismo o señuelo del protagonismo”, afirma Juan José Tamayo, director de la cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones en la Universidad Carlos III de Madrid.
    No hay ningún dogma que prohíba el diaconado o el sacerdocio femeninos. Francisco escribió en la ‘Evangelii Gaudium’ que “el sacerdocio reservado para los hombres (...) es un tema que no se pone en discusión”. No es verdad. Es quizás el tema que más se discute, además del celibato obligatorio de los sacerdotes. Nunca se ha cerrado “ese tema”. Cada día se abre en canal ante decenas de miles de parroquias que no tienen pastor por falta de vocaciones. Es verdad que lo quiso hacer Juan Pablo II, poco dado a sutilezas teologales, pero se le opuso con contundencia quien entonces era el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cardenal Joseph Raztinger, más tarde Benedicto XVI.
    Proclamar como dogma que no cabe el sacerdocio femenino es una barbaridad; los papas pueden cerrar ese camino cuanto quieran, pero nunca podrán decir a todo el orbe católico que es doctrina de la Iglesia desde su fundación, resumió Ratzinger a su superior y amigo. No fue un ruego, sino una orden de quien era entonces el exigente y no manipulable policía de la fe católica además de gran teólogo. Sin duda, dejó escrito un dossier sobre la materia. Es raro que el Vaticano no lo tome en cuenta. El sacerdocio de las mujeres es, ciertamente, un “caso cerrado”, pero en la dirección opuesta a la que supone el actual Pontífice. Las Iglesias evangélicas, popularmente conocidas como protestantes, que ya tienen hasta obispas en su seno (e incontables pastores casados), son un ejemplo y un reto.

    Juan García Bedoya
    El País

    Ideología de Gender (género) Construcción del enemigo


    col navia


    La conceptualización teórica sobre el género no es una ideología como están afirmando algunas iglesias cristianas en Colombia y en otros países y también políticos de diversa índole. En estos días, Mara Viveros, directora del Plan de Estudios sobre Género en la Universidad Nacional de Bogotá, al referirse a esta polémica, planteaba cómo de lo que se trata es de la construcción de un enemigo.
    No es posible afirmar cuál es la primera vez que esta expresión “ideología de género” se usa, pero sí se pueden rastrear algunas pistas. En la tradición católica, la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, en su Relación final, toma el término gender del inglés y afirma que sexo y género se pueden distinguir pero no separar. Inmediatamente después, el Papa Francisco, recoge muchos de los planteamientos y propuestas de esta Asamblea, en su Exhortación Apostólica Postsinodal: La Alegría del Amor (*).
    En esta Carta, en su numeral 56, el Papa afirma:
    Otro desafío surge de diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que “niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer. Esta presenta una sociedad sin diferencias de sexo, y vacía el fundamento antropológico de la familia. Esta ideología lleva a proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer.
    Es claro que esta afirmación no refleja una comprensión acabada, de todo el desarrollo de la teoría de género.
    En cualquier caso, la historia del concepto género a todo lo largo de su trayectoria no podemos entenderla como una corriente, propuesta o postura ideológica. Se trata por el contrario de un desarrollo conceptual al servicio de una mejor comprensión de las dinámicas de la sexualidad y la afectividad humanas. El concepto de género nos ayuda a comprender mejor cómo las diversas culturas en distintos momentos de la Historia ha vivido, orientado y normado las diferencias biológicas en torno a la sexualidad. El concepto de género no pretende atacar nada, sólo explica.
    A partir de estudios realizados, que si bien están abiertos totalmente, ya han mostrado con suficiente claridad algunas de sus conclusiones, los distintos grupos humanos: de hombres, de mujeres, de gays o transexuales… los distintos grupos humanos desde sus posturas filosóficas, antropológicas o religiosas… los aceptan o discuten, los profundizan o contradicen o debaten… pero no es posible realizar condenas de hechos que las ciencias humanas han demostrado. En este sentido podríamos preguntarnos por ejemplo, por qué los cristianos a lo largo de su historia no han mantenido como obligatoria para los varones la práctica de la circuncisión, siendo esta una costumbre heredada del pueblo judío al mismo tiempo que la palabra del Primer Testamento o la primera alianza.
    Desde mi punto de vista, los manuales que, sobre sexualidad u otros aspectos de la convivencia elabore un Estado para los estudiantes en formación, deben ser sustentados por la ética del bien común, pero además por los conocimientos seculares en los que la dinámica social y humana avanza. A partir de ahí, las comunidades católicas o de otras corrientes religiosas, pueden -en sus espacios- debatir o proponer alternativas acorde a sus creencias. Lo que no se puede es imponer al conjunto de un país una visión propia y particular sobre la vida sexual, la organización familiar u otros temas de la convivencia.
    Pero sí me parece importante enfatizar que antes de tomar posturas, aunque ellas sean privadas, hay que hacer un esfuerzo de comprensión. No se puede acusar a los estudios de género de querer acabar con la familia (¡¡¡!!!). El Papa ha realizado en su Carta una aproximación primera y ligera, antes de sacar conclusiones es imprescindible profundizar en el diálogo y la comprensión. Pero el diálogo no se puede realizar solamente con quienes refuerzan mi pensamiento. Se trata por el contrario de un diálogo con especialistas en la materia que expliquen los alcances y posibilidades de esta conceptualización y herramienta del saber.
    En el mismo texto al que hago alusión, el Papa Francisco dice varias veces que la realidad tan compleja a la que se están enfrentando, requiere estudios, análisis y profundizaciones posteriores.

    Carmiña Navia Velasco
    Atrio

    Un cura de Castellón bendice en su parroquia el matrimonio de dos lesbianas

     

    “Bendición del amor”. Bajo este título se celebró el pasado 30 de julio una simulación de boda de dos lesbianas en la parroquia de San Bartolomé, en Onda (Castellón), que se habían ‘casado’ por lo civil el día anterior en el ayuntamiento de la misma localidad.
    “Bendición del amor”. Bajo este título de dudoso significado se celebró el pasado 30 de julio la ‘boda’ de dos lesbianas en la parroquia de San Bartolomé, en Onda (Castellón), que se habían casado por lo civil el día anterior en el ayuntamiento de la misma localidad.··· Ver noticia 

    miércoles, 24 de agosto de 2016

    Sonrojarse a tiempo


    col Dolores L Guzman


    Lc 14,1.7-14
    Pretendían pillarlo. ¡Qué ingenuidad!
    No era la primera vez que lo intentaban. Jesús ya había vivido situaciones parecidas en las que los fariseos y los escribas, guardianes de la Ley, querían ponerle en evidencia buscando la forma de sorprenderle en alguna palabra (Mt 22,15). Había sucedido cuando le preguntaron si era lícito pagar los tributos al César; o cuando pusieron a la adúltera en medio para cumplir con el mandato del apedreamiento y le pidieron que fuera Él quien aplicara esa Ley de la que había dicho que estaba hecha para el hombre y no al revés; y todo esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarle (Jn 8,6). Y en este episodio que recoge el evangelio del domingo 28 de agosto ocurre algo parecido, pues el Maestro había entrado en la casa de uno de los principales fariseos para comer,donde los mismos anfitriones buscaban el modo de pillarle. El Señor, desde el principio, se dio cuenta de que ellos le estaban espiando. Una de tantas situaciones incómodas que le tocó vivir, otra encerrona más.
    Cuando uno sabe de antemano que ha sido invitado por pura cortesía, por compromiso o, peor aún, con la intención de ser blanco de burlas y sarcasmos de forma pública y notoria, el primer impulso –y quizás lo más sensato-- es no acudir. Pero con Jesús no calcularon bien. En el Señor no había doblez. Imposible sorprenderle en un renuncio. Cometieron el error de pensar que era como ellos. Y se equivocaron. Aquel a quien pretendieron avergonzar, fue quien les sacó los colores con una tremenda habilidad.
    El Maestro no renunciaba a hacerles comprender que la soberbia no es el camino. Deseaba su bien. Por eso, aunque no le extrañó la escena que contempló nada más llegar --los convidados escogían los primeros puestos-- les propuso una parábola con la que pudieran, sin ánimo de ofender, identificar su arrogancia: es preferible ocupar el último puesto y que te llamen “amigo” y te requieran, a que te aparten por haberte colado (y colocado) en el lugar que no te correspondía. Creer que eres el amigo predilecto, el alma de la fiesta, el protagonista imprescindible, aquel con quien todo el mundo anhela estar... cuando en realidad el interés del anfitrión y de los invitados va por otro lado, resulta cuando menos grotesco y ridículo.
    Al Señor le salió un ejemplo tan claro que traspasó las líneas rojas y entró en “zona de riesgo”, pues al ser humano le cuesta aceptar que le digan la verdad “a la cara”. Se necesita mucha humildad para asumir que merece la pena sonrojarse a tiempo, y reírse de uno mismo. Es el paso para cambiar. Quizás cuando los otros vean que lo que más nos preocupa es no amarles lo bastante, entonces nos llamarán

    Sin esperar nada a cambio

    Lc 14, 1 y 7-14
    José Antonio Pagola  

    Jesús está comiendo invitado por uno de los principales fariseos de la región. Lucas nos indica que los fariseos no dejan de espiarlo. Jesús, sin embargo, se siente libre para criticar a los invitados que buscan los primeros puestos e, incluso, para sugerir al que lo ha convidado a quiénes ha de invitar en adelante.
    Es esta interpelación al anfitrión la que nos deja desconcertados. Con palabras claras y sencillas, Jesús le indica cómo ha de actuar: «No invites a tus amigos ni a tus hermanos ni a tus parientes ni a los vecinos ricos». Pero, ¿hay algo más legítimo y natural que estrechar lazos con las personas que nos quieren bien? ¿No ha hecho Jesús lo mismo con Lázaro, Marta y María, sus amigos de Betania?
    Al mismo tiempo, Jesús le señala en quiénes ha de pensar: «Invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos». Los pobres no tienen medios para corresponder a la invitación. De los lisiados, cojos y ciegos, nada se puede esperar. Por eso, no los invita nadie. ¿No es esto algo normal e inevitable?
    Jesús no rechaza el amor familiar ni las relaciones amistosas. Lo que no acepta es que ellas sean siempre las relaciones prioritarias, privilegiadas y exclusivas. A los que entran en la dinámica del reino de Dios buscando un mundo más humano y fraterno, Jesús les recuerda que la acogida a los pobres y desamparados ha de ser anterior a las relaciones interesadas y los convencionalismos sociales.
    ¿Es posible vivir de manera desinteresada? ¿Se puede amar sin esperar nada a cambio? Estamos tan lejos del Espíritu de Jesús que, a veces, hasta la amistad y el amor familiar están mediatizados por el interés. No hemos de engañarnos. El camino de la gratuidad es casi siempre duro y difícil. Es necesario aprender cosas como estas: dar sin esperar mucho, perdonar sin apenas exigir, ser más pacientes con las personas poco agradables, ayudar pensando solo en el bien del otro.
    Siempre es posible recortar un poco nuestros intereses, renunciar de vez en cuando a pequeñas ventajas, poner alegría en la vida del que vive necesitado, regalar algo de nuestro tiempo sin reservarlo siempre para nosotros, colaborar en pequeños servicios gratuitos.
    Jesús se atreve a decir al fariseo que lo ha invitado: «Dichoso tú si no pueden pagarte». Esta bienaventuranza ha quedado tan olvidada que muchos cristianos no han oído hablar nunca de ella. Sin embargo, contiene un mensaje muy querido para Jesús:
    «Dichosos los que viven para los demás sin recibir recompensa. El Padre del cielo los recompensará»

    Reinstitución del las diaconisas


    Obispo Felipe Arizmendi

    Reflexiones del obispo de San Cristóbal de Las Casas, Felipe Arizmendi Esquivel
    V E R
    “Tras una oración intensa y una reflexión madura, su Santidad ha decidido instituir la comisión de estudio sobre el diaconado de las mujeres”, anunció la Sala de Prensa de la Santa Sede. De esta forma, cumple lo que ofreció a la Unión Internacional de Superioras Generales, que le hicieron la propuesta.
    ¿Qué significa y qué implica esto ¿Será un camino para que las mujeres puedan ser ordenadas sacerdotes?
    En los primeros siglos de la Iglesia había diaconisas. San Pablo menciona a una: “Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la Iglesia de Cencreas. Recíbanla bien, como debe hacerse entre cristianos y santos hermanos, y ayúdenla en todo lo que necesite, pues muchos están en deuda con ella, y yo también” (Rom 16,1-2).
    ··· Ver noticia