FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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lunes, 13 de enero de 2014

El Papa apuesta por la periferia Pablo Ordaz



Francisco elige entre sus nuevos cardenales electores a cinco latinos, dos africanos y dos asiáticos
En España nombra al arzobispo emérito de Pamplona Fernando Sebastián Aguilar
El papa Francisco no se cansa de repetir que quiere una Iglesia orientada hacia “las periferias del mundo”, dirigida por pastores con “olor a oveja”. Sin embargo, los mimbres con los que se encontró son bien distintos.

En números redondos, de los 120 cardenales electores —menores de 80 años—, 60 son europeos y, de ellos, la mitad son italianos. O sea, pertenecientes al viejo primer mundo y arremolinados en torno al poder viciado del Vaticano. De ahí que Jorge Mario Bergoglio lanzara ayer un mensaje muy nítido de cambio de rumbo. De los 12 primeros cardenales electores que nombra —una vez descontados los tres eméritos y los cuatro pertenecientes a la Curia—, nueve proceden de Latinoamérica (4), África (2) y Asia (2). Además, la mayoría de ellos tiene en su currículo muchas horas de parroquia o de misión, solo hay un teólogo de profesión y no parece que las tradicionales luchas de poder entre congregaciones hayan tenido nada que ver —tal vez por primera vez— en los nombres elegidos por Francisco, que regala a Haití, la periferia de las periferias, su primer cardenal de la historia.
Europa, en cambio, sale mal parada. Y España, peor. Quitando a los cuatro nuevos cardenales de la Curia —tres italianos y un alemán—, el Papa solo ha elegido a dos nuevos purpurados europeos: el arzobispo de Westminster, Vincent Nichols, y al italiano Gualtiero Bassetti, arzobispo de Perugia. De España solo se acordó para nombrar cardenal emérito —sin derecho a voto por tener más de 80 años— al arzobispo emérito de Pamplona Fernando Sebastián Aguilar.
Una vez descontados los cardenales eméritos, los 16 restantes se dividen en dos grupos. Los cuatro jefes de departamento de la Curia vaticana y los 12 residenciales. Entre los cuatro nuevos cardenales del poder vaticano no hay sorpresas. El papa Francisco convertirá en cardenal a su secretario de Estado, Pietro Parolin; al secretario general del Sínodo de los Obispos, Lorenzo Baldisseri (quien, como secretario del cónclave, recibió el pasado 13 de marzo de 2013 el solideo púrpura que hasta ese momento había pertenecido a Jorge Mario Bergoglio); al prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Müller, y al prefecto para la Congregación para el Clero, Beniamino Stella.
La edad del español, de 85 años, hace que no tenga derecho a voto en un cónclave
La inercia de la Iglesia no permite volantazos, pero el papa Francisco parece dispuesto a corregir el rumbo. La prueba está en que a pesar de la escasa capacidad de maniobra —el límite de cardenales electores está en 120 y ahora hay 123, aunque algunos a punto de cumplir los 80—, el Papa ha querido reequilibrar el poder en beneficio del sur. Así, el próximo 22 de febrero recibirán la birreta cardenalicia los arzobispos de Managua, Leopoldo José Brenes Solórzano; de Río de Janeiro, Orani Joao Tempesta; de Santiago de Chile, Ricardo Ezzati Andrello, y de Buenos Aires, Mario Aurelio Poli. También el arzobispo Chibly Langlois, presidente de la conferencia episcopal de Haití, quien mostró su sorpresa por el nombramiento, que se produjo justo cuatro años después del terremoto que acabó con la vida de 300.000 haitianos y dejó sin casas a más de millón y medio. Además, Jorge Mario Bergoglio quiso poner el acento en África y en Asia, nombrando cardenales a arzobispos de Burkina Faso, Costa de Marfil, Corea del Sur y Filipinas.
Salvo en el caso de Gerhard Ludwig Müller, un teólogo reconocido, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el resto de los nuevos cardenales tienen un perfil más parecido al callejero Bergoglio que al exquisito Ratzinger. Al arzobispo de Río —un cardenal internauta— le sorprendió el nombramiento celebrando misa, como suele, en una comunidad deprimida y sus primeras palabras fueron de recuerdo a Hélder Câmara, el obispo brasileño figura clave de la teología de la liberación. Entre los nuevos cardenales hay también quienes, como el canadiense Gèrald Cyprien Lacroix, tienen largos años de experiencia misionera. La cuestión, por tanto, no era solo reequilibrar geográficamente el consistorio, sino también acercarlo a la calle, alejarlo del Vaticano y de las luchas de poder —de los lobbies de religión— entre las organizaciones más influyentes de la Iglesia.

viernes, 10 de enero de 2014

¿Por qué se tiene que pronunciar la CEE en un tema exclusivamente civil y político? Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Una cosa es que el señor Gil Tamayo opine fuera de los focos y de los micrófonos, y, desde luego, como ciudadano normal y de a pie, y otra que lo haga como portavoz de la Conferencia Episcopal Española. Además, no sé qué entienden los señores obispos por “moralmente”. Varias veces lo han afirmado respecto al tema del afán de independencia de los catalanes, y. ahora, de la pretensión de la consulta. A mí no me gusta, y ya lo he argumentado varias veces en este Blog, la veleidad de la pretensión de secesión o separación de Cataluña de España.
Me parece una irresponsabilidad (incapacidad de responder), una imprudencia, una osadía temeraria, una pataleta sin fundamentos históricos, y ni siquiera semi históricos, pero me parece que meter en esas avatares contingentes de la política la moral es excesivo. Y, además de encrespar, desenfoca el tema.
¿Qué es la moral? Depende, lógicamente, de quien sea el interrogado. Pero independientemente de quien responda, la palabra deriva del latín mos,ris, de la 3ª declinación, que significa costumbre. De ahí ha venido a significar, mejor, las normas que describen, marcan y fijan las costumbres. Y como estas varían según las épocas, los países, y l.as circunstancias, la mayoría se inclina más por un sano relativismo, que por un objetivismo moral. Éste, según los iusnaturistas simplemente humanistas, estaría fundado en una ley anterior a todo subjetivismo, cual sería la ley natural. Para los iusnaturistas creyentes, y teólogos, el sop0rte objetivo de la moral sería la ley de Dios. Pero con cualquiera de estas definiciones, no se aprecia cómo la moral tenga algo que ver con la voluntad de un pueblo, o una región, o una Comunidad Autónoma, ¡para el caso nos da igual!, de realizar una consulta, para conocer la opinión de la mayoría sobre el tema de la permanencia, o no, de esa institución política dentro de otra mayor, o de su abandono de la misma.
Eso por un lado. Por otro, según la doctrina prácticamente unánime de los autores y teólogos cristianos, con Tomás de Aquino a la cabeza, el principio o fuente próxima de moralidad es la conciencia del individuo. Así que resulta no solo comprometedor, sino imposible, opinar, y menos juzgar, de la moralidad del acto de un tercero. Ya lo dice un antiguo y clerical aforismo canónico: “de internis non iudicat Ecclesia” la Iglesia no juzga de cosas internas de la conciencia).
Pero parece que a los obispos, y no solo en este caso sino en otros muchos, se les ha olvidado esa apreciación tan realista, y tan oportuna como fuente de respeto a los demás, y también de sentido común. Entiendo que los obispos se sientan bien en su función eclesial, fundamental, de sucesores de los apóstoles. Pero podían aprender de éstos, quienes no se metían con la moralidad, o no, de las fiestas en los anfiteatros, con la violencia y el poco respeto a la vida, ni siquiera con la esclavitud. Así como tampoco dijeron nada, que sepamos, contra el aborto, y hasta el infanticidio, ambos tolerados en la praxis social romana. Se limitaban a anunciar la Buena Noticia, y, a los que se querían bautizar, a catequizarlos muy seriamente.
Pienso que sería muy bueno, pues, que los obispos escucharan el que ya es un clamor de los propios fieles, -la mayoría, con las excepciones de todos conocidas-, para que dejen de meterse en los asuntos civiles y políticos. Tanto los de la CEE (Conferencia Episcopal Española) en un sentido, como los de la Provincia eclesiástica catalana, en otro. Que dejen en paz y libres, también a los católicos, que no lo son todos, ni todos quieren aceptar las orientaciones de los obispos, aunque lo sean, para ejercer su responsabilidad, y su legítima autonomía moral.

Artículo del Blog “El guardián del Areópago”, de la revista 21rs

Los Legionarios de Cristo, un reto para Francisco tras el silencio de Wojtyła y Ratzinger C.G


Los ‘herederos’ de Marcial Maciel se reúnen en Roma para intentar dar continuidad a una organización acusada de terribles delitos de pederastia y corrupción
Francisco tendrá que decidir sobre el futuro de los Legionarios de Cristo, fundada por el fallecido Marcial Maciel y de la que 35 sacerdotes han sido acusados de pederastia, entre ellos el propio Maciel. Durante un mes, 61 delegados de los Legionarios estarán reunidos en Roma para analizar la continuidad de una organización cuestionada desde la década del 80 y cuyos abusos fueron silenciados por los anteriores Papas, Juan Pablo II y Benedicto XVI.


El silencio de Wojtyla
El encuentro de los representantes de los Legionarios en Roma, denominado Capítulo General Extraordinario, tiene como fin revisar los estatutos de la organización y elegir una nueva dirección. La Iglesia ha reconocido que 35 sacerdotes de los Legionarios han sido acusados de pederastia y que hay constancia de que nueve cometieron ese delito, aunque ninguno ha sido puesto a disposición de la Justicia.

Juan Pablo II silenció y protegió a Marcial Maciel, el fundador de la congregación, a pesar de las terribles acusaciones que pesaban sobre él: robo, droga y abusos a jóvenes y niños (entre estos, sus propios hijos). Prácticas que s extendieron a otros miembros de la Legión.

La condescendencia de Ratzinger
Benedicto XVI apartó a Maciel del ministerio sacerdotal, pero no le aplicó un proceso canónico ni lo puso a disposición de la Justicia. En 2010, dos años después de la muerte del fundador de los Legionarios de Cristo, la congregación admitió los delitos de Maciel, y en 2012 asumió que los abusos eran generalizados.
El Papa Juan Pablo II bendice a Marcial Maciel. Foto vista en Redes Cristianas.net



El Papa Juan Pablo II bendice a Marcial Maciel. Foto vista en Redes Cristianas.net

El Vaticano lo sabía desde la década de los 80
Félix Alarcón, que fuera secretario general de los Legionarios de Cristo y secretario personal de Maciel, castigado por éste cuando se opuso a los abusos, ha dicho, en declaraciones recogidas por El País, que un libro recoge que el Vaticano tiene 240 documentos que evidencian que la jerarquía eclesiástica conocía lo que pasaba mucho antes de que lo reconociese públicamente, y que él mismo lo denunció en la lejana fecha de 1988, cuando Ratzinger era cardenal. “Se pasaban esta terrible patata caliente unos a otros, sin tomar ninguna medida”.

La gran prueba de los Legionarios Pablo Ordaz


La congregación protegida por Juan Pablo II fue obligada por Benedicto XVI a refundarse
Francisco tiene la última palabra sobre el futuro de la organización
La primera pregunta que, de aquí a un mes, tienen que responder los 61 delegados de los Legionarios de Cristo reunidos desde ayer en Roma es muy clara: ¿de qué forma puede seguir existiendo una congregación que, fundada en 1941 por el sacerdote mexicano Marcial Maciel (1920-2008) a su imagen y semejanza, presumió durante décadas de ser lo mejor de la Iglesia —los más puros, los más influyentes, los más poderosos, el brazo armado de Juan Pablo II— mientras que, de puertas para adentro, su fundador y un grupo de secuaces robaban y abusaban de menores, incluidos sus propios hijos, bajo la protección de su poder y el desprecio a las víctimas?

No será una pregunta fácil de responder, por cuanto de ella no solo depende la credibilidad de los Legionarios de Cristo. También supone un desafío para el papa Francisco, cuyo mensaje está en las antípodas de la congregación ultraconservadora y quien se ha reservado expresamente la última palabra sobre el futuro de la Legión.
Oficialmente, el objetivo del llamado Capítulo General Extraordinario es cerrar, con la revisión de sus estatutos y la elección de un nuevo gobierno, el proceso de renovación ordenado en 2010 por el papa Benedicto XVI tras descubrirse que los abusos de Marcial Maciel —robaba a manos llenas, se drogaba con morfina, abusaba de jóvenes legionarios, engañaba a mujeres con las que tenía hijos a los que también sometió a abusos, presumía de célibe en Roma pero era polígamo en México…— habían terminado contagiando a la congregación.
Lo que entonces se sospechaba —Maciel no era, ni mucho menos, la única manzana podrida— ha resultado después confirmado con creces. Hace apenas un mes, el vicario general, Silvester Heereman, admitió públicamente que 35 sacerdotes de la Legión habían sido acusados de pederastia, de los que de nueve —entre los que incluía a Maciel— ya se tiene constancia de culpabilidad. Eso sí, ninguno ha sido puesto por la congregación a disposición de la justicia. Como tampoco, en su día, fue denunciado Marcial Maciel.
Hasta 2010 la organización no admitió los “actos graves” cometidos
Juan Pablo II encumbró primero y protegió después al sacerdote mexicano y, si bien Benedicto XVI lo castigó en 2006 —solo un año después de ser elegido Papa— apartándolo del ministerio sacerdotal, le evitó un proceso canónico, y no digamos judicial, en atención a su estado de salud y a su avanzada edad.
Maciel murió en Estados Unidos y fue enterrado en México en 2008 y, pese a que empiezan a sucederse las noticias evidentes de las conductas delictivas de Maciel y del silencio cómplice de sus colaboradores, no fue hasta 2010 cuando Joseph Ratzinger ordenó el proceso de revisión de las constituciones de la congregación.
Pero, hasta en eso, el Papa que renunció se quedó a la mitad. Encargó el cometido al cardenal legionario Velasio De Paolis, antiguo responsable de las finanzas vaticanas, tan bien surtidas por Maciel en sus años de inmenso poder. No fue hasta 2010 que —a la fuerza ahorcan— la organización admitió los delitos del fundador, y en 2012 asumió que los abusos eran generalizados. En un comunicado reconoció que, “desde hace unos años, responsables de los Legionarios de Cristo recibieron en algunos países denuncias de actos gravemente inmorales y más infracciones serias cometidas por algunos legionarios”.
Demasiado tiempo de silencio y complicidad. Un túnel muy oscuro que, hace solo unos días y por sorpresa, admitió públicamente Juan María Sabadell, un sacerdote español destinado en Roma y que es uno de los 61 padres capitulares que deben decidir estos días el futuro de la Legión.
El padre Sabadell pide perdón a “las víctimas de abusos físicos y morales” desde la fundación de la Congregación por “no haberles creído” cuando se quejaban, por haberlos llamado “resentidos” o “calumniadores”, por sumarse al silencio institucional: “Preferí defender la propia reputación de la familia legionaria y con ello añadía injuria y difamación a la herida todavía abierta. Que me perdonen por mi falta de compasión”.

Sabadell no solo pide perdón a las víctimas “conocidas y públicas”, sino también “a aquellas que siguen bregando desde el dolor de su anonimato”.

Las 300 personas más ricas del mundo añadieron durante el año pasado un total de 524.000 millones de dólares


Enviado a la página web de Redes Cristianas

El índice, que se actualiza cada día, ha publicado los datos para el conjunto del año 2013 con los aumentos o descensos de las fortunas de cada uno de sus integrantes.
Bill Gates, confundador de Microsoft y el hombre más rico del mundo, incrementó su fortuna aumentó en 15.800 millones de dólares durante 2013 hasta totalizar 78.500 millones, gracias al fuerte aumento de las acciones de Microsoft (un 40 %) durante el año pasado.

Además, Gates, quien recuperó en mayo el título de hombre más rico del mundo de manos del inversor mexicano Carlos Slim, se ha beneficiado también de fuertes aumentos en bolsa de sus inversiones en otras compañías, como Ecolab o Canadian National Railway Company.
El inversionista especializado en casinos Sheldon Adelson fue el segundo más beneficiado de 2013, ya que su fortuna aumentó en 14.400 millones de dólares el año pasado, gracias en buena parte a la buena marcha del juego en Asia, con lo que totaliza 37.100 millones.
Slim, segundo hombre más rico del mundo, fue de los pocos de la lista que registró un descenso de su riqueza (-1.400 millones de dólares), lo que no debe suponerle un gran problema, ya que su fortuna se calcula en 73.800 millones.
El español Amancio Ortega, número tres de la lista y fundador del imperio textil Inditex, vio cómo su fortuna aumentaba en 8.900 millones de dólares hasta totalizar 66.400 millones. Su hija, Sandra Ortega, aparece en el lugar 180, con una fortuna valorada en 7.300 millones de dólares que se incrementó en 6.200 millones (un aumento del 550 %) tras el fallecimiento de su madre, Rosario Mera, en agosto del año pasado.
Después de Slim, el segundo hombre más rico de Latinoamérica es el brasileño Jorge Paulo Lemann, que ocupa el puesto 33 de la lista global y cuya riqueza aumentó un 21,6 % (4.100 millones de dólares) durante el año pasado para alcanzar los 22.800 millones.
Durante 2013, a través del fondo 3G y en asociación con el famoso inversor Warren Buffet, Lemann se hizo con el fabricante de salsas Heinz, después de que ya participa en Burger King e InBev, el mayor productor mundial de cerveza.
A continuación está el colombiano Carlos Sarmiento (puesto 51), cuya fortuna se redujo en 1.300 millones de dólares en el transcurso de 2013 para situarse en 16.700 millones.
El multimillonario que sufrió más pérdidas fue un latinoamericano: el brasileño Eike Batista, quien perdió más de 12.000 millones de dólares durante el año después de que OGX, la compañía petrolera que le llevó a ser el hombre más rico de Brasil, se declaró en bancarrota en octubre. Batista, que en marco de 2012 era la octava persona más rica del mundo, tiene ahora un patrimonio negativo, según los cálculos de Bloomberg.

El magnate chino Li Ka-Shing continúa siendo el hombre más rico de Asia, con una fortuna calculada en 30.200 millones de dólares y que aumentó en 1.600 millones durante el año pasado.
EFE

Conversaciones en el Foro Gogoa. José Antonio Pagola, sacerdote y teólogo:“El sufrimiento de las víctimas ha de ser tomado en serio” Javier Pagola



José Antonio Pagola llenó el aforo del Foro Gogoa en Pamplona.

Jose Antonio Pagola, natural de Añorga (Gipuzkoa), ha sido profesor de cristología y pastoral. En los últimos años se ha dedicado a investigar y dar a conocer la persona de Jesús. Su obra Jesús, aproximación histórica ha tenido una gran acogida y traducciones por todo el mundo. El pasado diciembre más de 600 personas lo escucharon en el Foro Gogoa en una charla con motivo de la cual tuvimos esta entrevista.

¿Se está globalizando el sufrimiento humano?

La mayoría de los que vivimos en los países del bienestar no sentimos en nuestra carne la amenaza del hambre y la miseria. Pero hemos empezado a experimentar una degradación social y humana que nos permite captar con más realismo y más de cerca el sufrimiento humano, el daño social y la destrucción que genera el dinero cuando es convertido por la ideología neocapitalista en poder absoluto, sin apenas control político alguno.
¿Qué hechos determinan el grave retroceso social?
Hay varios hechos gravísimos: la sumisión de la política al mercado, la crisis del sistema democrático, la agresión a la mayoría de los trabajadores que han quedado legal y socialmente indefensos y la degradación de las políticas sociales públicas. Pero lo más preocupante es el aumento sin precedentes de la desigualdad en la distribución de la renta. Este retroceso social funciona como un factor deshumanizador que genera sufrimiento, pobreza, exclusión, miedo y desesperanza.
¿Puede haber recuperación?
El ministro de economía habla del 2014 como “el año de la recuperación”. Recuperación, ¿de qué y para quiénes? ¿Se va a recuperar la calidad de vida para millones de personas que han quedado sin trabajo, con menos protección social y cada vez más empobrecidas y excluidas? Lo importante no es sólo saber cuándo vamos a salir de la crisis sino cómo saldremos.
¿Qué nos espera en un futuro más o menos próximo?
La crisis ecológica se habrá agravado, la desigualdad entre ricos y pobres habrá aumentado, un número incalculable de parados se verán atrapados para el resto de sus vidas en un modo de vida indigno, el trabajo no será un derecho sino una oportunidad escasa, mal retribuida y más insegura. Se ha acabado la idea de progreso basada en el crecimiento económico. Vamos a experimentar en los próximos años una mutación histórica provocada por un capitalismo insaciable e inhumano en la que tendremos que aprender a vivir de manera diferente. ¿Qué puede significar en el futuro un “programa electoral” si no va a poder defender el bien común de los ciudadanos? Hemos de comenzar una etapa nueva de luchas y de esfuerzos por recuperar una política del bien común y un sistema democrático que represente y busque equitativamente el bien de todos los ciudadanos.
¿Qué pretende un sacerdote y teólogo como usted con sus libros y conferencias?
Mi propósito es despertar el espíritu profético de Jesús y sugerir algunas líneas de fuerza para vivir de manera más lúcida, responsable y solidaria en medio de la crisis, abriendo caminos al proyecto humanizador de Dios: un mundo más justo más digno y dichoso para todos, empezando por los últimos.
¿Y cómo traer a esta actualidad lo que Jesús vivió y propuso hace 21 siglos?

Lo primero que quiero aclarar es que Jesús no es un sacerdote del templo, dedicado a cuidar y promover la religión. No es tampoco un maestro de la ley, ocupado en defender un sistema legal. Jesús es un profeta libre que se atreve a anunciar y promover el “proyecto humanizador de Dios”. El misterio último de la realidad, que los creyentes llamamos “Dios”, es una presencia cercana y amistosa, que está buscando abrirse camino en el mundo para humanizar la vida. Pero Dios no puede cambiar el mundo sin que nosotros cambiemos.


¿Cómo seguir a Jesús en medio de esta crisis?


Podemos y debemos aprender a vivir, no en una religión convencional, sino, ante todo, como el movimiento profético de Jesús, comprometidos en contribuir a la construcción de un mundo más humano. Y eso se resume en cuatro afirmaciones que Jesús hizo: “No podéis servir a Dios y al dinero”, “No deis a ningún César lo que es de Dios”, “Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo” y “Los últimos serán los primeros”.


¿Dios y el dinero son incompatibles?

Jesús en eso es concluyente: no pueden trabajar por el proyecto humanizador de Dios quienes, dominados por el dinero, excluyen a sus hijos e hijas y los abandonan en la pobreza o el hambre. Pero la historia humana se organiza, se mueve y dinamiza, en estos momentos, desde el ansia de acumular. Es precisa una actitud básica e indispensable: liberarnos nosotros mismos del poder de atracción y de dominio del dinero y el bienestar. Esta crisis, vivida siguiendo a Jesús, nos está llamando a desplazarnos poco a poco hacia una vida más sobria y austera para poder compartir más lo que tenemos y sencillamente no necesitamos

¿Esa frase del Evangelio sobre lo del César y lo de Dios se suele entender bien?

Una buena traducción sería: “No deis a ningún poder lo que es de Dios”. Y, ¿qué es de Dios?: los pequeños, los frágiles e indefensos, los pobres. Jesús lo ha proclamado repetidamente: “De ellos es el reino de Dios”. Sin duda, el sistema financiero es, en estos momentos, el poder que sacrifica más vidas y causa más sufrimiento, hambre y destrucción humana que cualquier otro poder, un “capitalismo salvaje” que ha logrado imponer “la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano”. Me parece importante que la sociedad, sus dirigentes políticos y los agentes sociales conozcan en toda su crudeza el sufrimiento que está generando la crisis. Poner rostro a las víctimas: denunciar los dramas familiares que se están produciendo, dar a conocer la situación en que van quedando los parados sin futuro laboral. Movilizarnos para que las víctimas no queden en el olvido. Hemos de exigir a los responsables políticos y a los agentes sociales la búsqueda del bien común, sin ignorar a estas gentes excluidas.
¿Qué añade la compasión a la justicia?

Es urgente rescatar la compasión como principio de actuación, liberándola de una concepción sentimental y moralizante que la ha hecho desaparecer de la práctica económica y política. El sufrimiento de las víctimas ha de ser tomado en serio. Nuestra primera tarea es romper la indiferencia. Resistirnos a seguir disfrutando de un bienestar vacío de compasión. La solidaridad no es interesada, es compasiva. No es para defender nuestro bienestar. Al contrario, va inevitablemente contra nuestros intereses y nos exige revisar nuestro modo de vivir para renunciar a lo que no necesitamos y compartirlo con los que lo necesitan.


¿Cómo llegarán los últimos a ser los primeros?

A Jesús lo vemos siempre junto a los más necesitados: las gentes más enfermas y desnutridas de Galilea, los pobres más indefensos y olvidados por la religión, los más despreciados o indeseables. Él nos invita a empezar por humanizar la vida de los últimos. ¿Por qué han de seguir muriendo millones de seres humanos si en el mundo actual hay recursos suficientes para todos? ¿Por qué tenemos que ser competitivos antes que humanos? ¿Por qué tiene que ser el poder de los más fuertes y no la solidaridad compasiva la que rija las relaciones entre los pueblos? ¿Por qué hemos de aceptar como algo normal e inevitable un sistema que, para asegurar nuestro mayor bienestar produce tanto sufrimiento y muerte? ¿Por qué hemos de seguir alimentando el consumo y la producción sin límites, generando una espiral insaciable e infantil de necesidades superfluas que nos vacían de sensibilidad humana? La solidaridad compasiva nos puede hacer más humanos y más cristianos.
Publicado en alandar nº304

jueves, 9 de enero de 2014

Arantxa y Justo Joxe Arregi, teólogo



No es un cuento de amor. Es una historia de amor, más bella que los cuentos.
Arantxa significa “espina” o espino”, y floreció como el espino blanco en la primavera: llena de inteligencia, resolución y ánimo alegre. A los dos años de edad, se le manifestó la enfermedad de Charcot MarieTooth tipo A4, que le fue atrofiando primero las piernas, luego las manos, los brazos, el sistema respiratorio, el sistema digestivo… A los 10 años la sentaron en una silla de ruedas de la que nunca se levantó.

¿Qué harías tú en su lugar? Ella vivió. Vivió una vida envidiable de plenitud física y espiritual, equiparable a su así llamada discapacidad. Le impulsaba el deseo de ser y de hacer, de estudiar, aprender, enseñar. Integrada en la Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad, llegó a ser responsable diocesana de Gipuzkoa, y toda una referencia de la Fraternidad. Se sentía llamada a llegar lejos, y bien lejos que llegó en su inmovilidad. Estudió Psicología, hizo Magisterio y fue maestra durante 9 años, hasta que una hemiplejia se lo impidió. Fue una incansable lectora, hasta que la fatiga pudo más que su afán de saber, pero ya le bastaba lo que sabía, la sabiduría de la vida.
Justo nació en un caserío de Azkoitia, y amó la tierra, el monte, los árboles. Amaba la madera, y la trabajó y la talló con destreza natural, con aquella misma destreza natural con que siempre supo vivir, sin que nadie conociera de dónde le venía. Se llamaba Justo, pero era sobre todo bueno. Quien alguna vez miró sus ojos sabe lo quiero decir. Era catequista de Confirmación en la parroquia y colaboraba asiduamente como voluntario en la mencionada Fraternidad, porque lo suyo era darse, pero no como quien da, sino como quien se deja dar y recibe, como la tierra o el árbol.
Arantxa había leído bien en sus ojos y en sus manos, y un día, desde su silla de ruedas, con su certera intuición, con su característica determinación, le declaró su amor. Justo, con su naturalidad tan suya, simplemente se dejó llevar. Lo que más le costó fue contárselo primero a su madre. Ella, con su cuidado de madre, le dijo: “¿Sabes la cruz que vas a llevar durante toda tu vida?”. Él sencillamente respondió: “La llevaré encantado”. Y así fue. Pero muchos nunca lo entendieron y, queriendo expresarle su admiración, le dijeron cosas como “Tienes el cielo ganado”. Él no lo podía tolerar: “¿El cielo? El cielo lo tengo aquí”. ¿Méritos? La bondad no entiende de méritos para el futuro. ¿Motivos? Es el gusto de hacer el bien. Es la gracia de vivir, la gracia que gratifica. Justo y Arantxa sí lo entendían: ambos ganaban dándose.
Se amaron como no es fácil amarse. Fueron uno como rara vez llegan dos a ser uno sin dejar de ser dos. Nunca dejaron de ser dos, y bien distintos: ella resuelta, él más dubitativo; ella emprendedora, él más bien contemplativo; ella decidía, él ejecutaba. Fue una simbiosis, que es el secreto de la vida. Y entre ambos crearon el milagro de la vida, ante la incredulidad general: Haritz, el hijo adorado de su amor, el centro y la corona de la casa, el sello recíproco de la felicidad. ¡Cuánta alegría en tantos viajes, con su furgoneta y su silla de ruedas, por la costa catalana! Juntos, con su exquisita espiritualidad ecológica, construyeron Nahikari –“deseo”, “afecto”–, una casa bioclimática, entre robles, castaños, avellanos y sauces silvestres, entre zarzas y helechos en libre armonía, junto a un arroyo que cae por la ladera, cubierta de tierra por fuera y de madera por dentro, y abierta por delante al sur, al sol, al valle, a los montes.
Vivieron unidos y ni la muerte (¿muerte?) los separó. El 13 de noviembre, a primera hora de la tarde, súbitamente, Arantxa falleció. Padre e hijo estallaron en gritos de terror. Luego, mientras el sol se ponía entre Endoia y Andutz en un horizonte tornasolado, Haritz fue recuperando su aliento. El padre necesitó varias puestas de sol. En el corazón del vacío, la vida seguía como la energía misteriosa en el corazón vacío del átomo. Pocos días después, a Justo le diagnosticaron un cáncer que le había consumido todo menos la paz, y el 5 de diciembre también falleció.
¿Fue Justo quien siguió a Arantxa? ¿Fue Arantxa quien siguió a Justo, intuyendo el cáncer oculto que ya le invadía a él? Ninguno de los dos hubiera podido vivir sin el otro, y se fueron juntos para seguir viviendo en la Gran Unidad, en la Gran Comunión.
Publicado en el diario DEIA

La obediencia al Papa, ¿debe ser la misma para todos los papas? José María Castillo, teólogo

Los católicos estamos asistiendo a un fenómeno nuevo en la Iglesia. Hasta Benedicto XVI, ningún “buen católico” debía poner en duda la sumisión incondicional al papa. Hasta entonces, se mantenía firme la convicción tradicional, que estaba vigente desde el papado de Gregorio VII (s. XI): “Obedecer a Dios significa obedecer a la Iglesia, y esto, a su vez, significa obedecer al papa y viceversa” (J. Daniélou, H. Küng).
Esta idea quedó difuminada y se tambaleó sobre todo en las últimas décadas del s. XVIII con los planteamientos de la Ilustración, la Revolución y la modernidad. Por eso, con la eclesiología ultramontana que se desarrolla entre los años 30 y 70 del s. XIX, se prepararon los ambientes católicos para aceptar sin condiciones las afirmaciones tajantes del Vaticano I, que se mantuvieron firmes hasta el pontificado de Pío XII. Afirmaciones de obediencia al papa (fuera quien fuera), que se enseñaban en los tratados de eclesiología de Zapelena y Salaverri, los manuales de eclesiología, que aprendíamos, seminaristas y frailes, en casi toda Europa, en América y en todos los centros de estudios eclesiásticos en los que se enseñaba la doctrina católica.
En esta doctrina era central oponerse al laicismo, al relativismo, a la izquierda política y a la revolución mediante un principio fundamental: la soberanía del papa. Porque el papado era fundamento de seguridad y estabilidad para la paz y la religiosidad que defendía la derecha política. Pensar así era capital para un buen católico. Joseph De Maistre lo dijo en frase lapidaria: “No hay moral pública ni carácter nacional sin religión, no hay religión europea sin cristianismo, no hay cristianismo sin catolicismo, no hay catolicismo sin papa, no hay papa sin la supremacía que le corresponde”. Esta convicción fue difundida por F. Lamennais, L. Bonald, Blanc de Saint-Bonnet, Karl Ludwig Von Hurter, Donoso Cortés y J. L. Balmes (cf. Y. Congar). Estos autores representaban la derecha política y la derecha religiosa. Las dos grandes corrientes fundidas en un sola pirámide cuya cúspide era (y sigue siendo) el papado.
No entro en más datos y detalles de esta historia del pensamiento político y religioso que llegó hasta el concilio Vaticano II. El pensamiento que, en este concilio, fue defendido apasionadamente por los hombres de la Curia Vaticana. Y que se vio cuestionado seriamente por la más sólida teología centroeuropea y los grandes cardenales que la representaban. Las indecisiones de Pablo VI y la firme voluntad restauracionista de Juan Pablo II y Benedicto XVI desembocaron en el caos que impulsó a Joseph Ratzinger a dimitir de su cargo de papa.
La solución a esta crisis del papado ha sido tan inesperada como desconcertante. Un papa, el papa Francisco, que ha desplazado el centro de la Iglesia y del papado: del “ritualismo religioso”, que siempre ha fomentado la derecha, a la “bondad evangélica”, siempre tan cercana a los últimos de este mundo. Y lo que estamos viendo ahora en la Iglesia – y en otras muchas gentes que no querían saber nada de la Iglesia – resulta tan lógico como problemático. Los que antes predicaban la sumisión al papa, como criterio de autenticidad católica, ahora no quieren ni oír hablar del papa. Éstos dan la impresión de que les interesaba más la derecha política que la bondad evangélica. Hay otros que, por lo visto, querían trepar por la derecha. Y para eso les venía muy bien ser más papistas que el papa. Estos “trepas” han tenido mala suerte. No saben qué hacer ni dónde ponerse en esta nueva situación. También los hay quienes pretendían trepar por la izquierda. Son los que, desde el día en que Pablo VI publicó la “Humanae Vitae” (sobre la píldora), han andado a la greña con Pablo VI y con los dos papas que le siguieron, sus obispos y sus teólogos. Pero, es claro, ahora no saben cómo trepar. Y se les está notando demasiado. Porque han estado unos meses que no sabían dónde ponerse. Ahora, como es lógico, elogian al papa Francisco tanto cuanto les conviene. Pero no acaban de fiarse. Porque querrían que el papa fulminase a todos los que ellos fulminan.
Por eso, quienes no buscan, tanto en la religión como en la política, nada más que lo que les conviene para instalarse bien en la vida, ésos son los que, desde la tarde de la “fumata bianca” hasta el día de hoy, no acaban de ver, en el papa Francisco, no sólo al hombre que la Iglesia necesita, sino, antes que eso, el “jefe de fila” (Heb 12, 2) que nos está trazando el camino de nuestra creciente humanización, en este mundo tan deshumanizado.

¿Hay que “obedecer” al papa Francisco como a los demás papas? En la medida en que este hombre singular y ejemplar nos acerca al modelo de vida que nos presenta el Evangelio, en esa misma medida, más que “obedecer”, lo que tenemos que hacer es intentar parecernos en humanidad y bondad a la desconcertante cercanía al sufrimiento humano que nos enseña cada día el papa Francisco. En esto, tenemos que ser como este papa y como los demás. En la medida en que éste y todos los otros fueron modelos de humanidad y bondad, es decir, modelos del Evangelio. 

Francisco avala a las comunidades de base por su “compromiso social en nombre del Evangelio”


Primer mensaje de un Papa al movimiento brasileño, inspirado por la Teología de la Liberación
Insta a “testimoniar con los pobres la profecía de los ‘nuevos cielos y la nueva tierra’”
El papa Francisco ha animado a los miembros de las comunidades cristianas de base de Brasil a “vivir con renovado ardor los compromisos del Evangelio”, según un mensaje divulgado hoy por el Episcopado brasileño.

La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB) destaca que se trata del primer mensaje que un papa envía a un encuentro que congrega a los cristianos de base, un movimiento que cobró fuerza en la década de 1970, al calor de la Teología de la Liberación.
El mensaje papal fue dirigido al XIII Encuentro de Comunidades Eclesiales de Base de Brasil, que se inició ayer, martes, en la ciudad de Juazeiro do Norte, en el nororiental estado de Ceará, y concluirá el próximo sábado.
“Os invito a todos a vivirlo como un encuentro de fe y de misión, de discípulos misioneros que caminan con Jesús, anunciando y testimoniando con los pobres la profecía de los ‘nuevos cielos y de la nueva tierra’”, dice la nota enviada por el papa argentino.
En su mensaje, Francisco alude al Documento de Aparecida, fruto de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Brasil en 2007 y en la que entonces participó en su condición de arzobispo de Buenos Aires.
En ese sentido, dice que ese documento señala que las comunidades eclesiales de base son un mecanismo que “permite al pueblo llegar a un conocimiento mayor de la palabra de Jesús, al compromiso social en nombre del Evangelio y a la educación en la fe”.
También afirma que los cristianos de base “traen un nuevo ardor evangelizador y una capacidad de diálogo con el mundo que renuevan a la Iglesia”, e insta a esos movimientos a evitar “perder el contacto con esa realidad muy rica de la parroquia local”.
El encuentro de la Comunidades de Base de Brasil se ha convocado con el lema “Romeros del Reino en el campo y en la ciudad”, al que Francisco también ha hecho alusión en su mensaje.
“Todos debemos ser romeros, en el campo y en la ciudad, llevando la alegría del Evangelio a cada hombre y cada mujer”, dice el papa, quien invita a los cristianos de base a seguir las palabras del apóstol San Pablo, cuando dijo: “Ay de mí si no evangelizara”.

(RD/Agencias)

martes, 7 de enero de 2014

Julio Anguita hace un llamamiento a la desobediencia civil integral


El promotor de la organización ciudadana Frente Cívico ‘Somos Mayoría’ (FCSM), Julio Anguita, ha hecho este sábado un llamamiento a la “desobediencia civil integral” ante la “situación de excepción” actual, en la que impera “el caos político, económico y ético”, llegando a afirmar Anguita que “no pasa nada si la deuda no se paga”.
Es más, según ha argumentado en rueda de prensa, acompañado por el también miembro del FCSM y profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Complutense de Madrid, Jorge Verstrynge, hay que llegar a “un plante generalizado” del Sur de Europa, de los ciudadanos de España, Portugal, Grecia e Italia a la “banca alemana”, que es en realidad la que, según Anguita, está detrás del poder que controla ahora a los gobiernos de dichos países, en los que los ciudadanos “están pagando las alegrías de la banca”.
Hay una parte de la deuda que se está pagando a la banca que, a juicio del promotor del FCSM, “es ilegítima”, pues “procede de los robos” que supuestamente han practicado las entidades financieras a los ciudadanos y “esa deuda no se paga”, según ha insistido Anguita, para quien está claro, en el caso de lograrse que el pueblo español se una en ese objetivo, que luego vendría el “efecto contagio” y se sumarían los ciudadanos de los mencionados países del Sur de Europa, lo que “sería el principio del fin del poder” ahora establecido.
Precisamente, ese es el objetivo que persigue el FCSM, “crear un contrapoder”, para hacer frente al “problema” que representa el “poder económico que está detrás del Gobierno” y que no es otro que “la banca alemana, y no Merkel”, según ha precisado.

El FCSM, cuya Asamblea Estatal Constituyente tendrá lugar en Madrid los días 6 y 7 de julio, según se ha determinado este sábado en Córdoba por los representantes de este movimiento en los diversos territorios del país, quiere servir de catalizador para la formación de ese “contrapoder”, que estaría formado por el pueblo español, es decir, por la “soberanía nacional”, según ha argumentado Anguita, quien define dicho contrapoder como “una alternativa ética y legal de Estado”.
“Desobedicencia civil”

Para lograrlo hay que llegar, según ha reiterado Anguita, a la “desobediencia civil integral en el momento en que sea posible”, pero siempre desde un “rechazo total a la violencia física”, dejando claro que los ‘escraches’ no suponen un ejercicio de violencia, sino una forma que protesta civil que no puede ser criminalizada, y menos “en un país en el que se permite al cobrador del frac”.

Apareció entre nosotros un ser humano cabal Jon Sobrino, teólogo



Redacción de Atrio
Una homilía-felicitación de Navidad de Jon Sobrino para esta fiesta de Reyes
Navidad, como el deporte de elite, como la moda y el turismo, hace tiempo que ha caído en manos de la industria y el comercio. Y en mi opinión, algunas devociones y liturgias ayudan a liberarla. Hay exceso de piedad, y música, y déficit de verdad y justicia. Pero existe también el deseo de un mundo de seres humanos cabales, como el Jesús que nació hace veinte siglos.

Los primeros cristianos no sabían prácticamente nada sobre cómo fue el nacimiento de Jesús, pero sí se preguntaron cómo comenzó la fe y la vida cristiana. En situaciones muy variadas una cosa les quedó clara. “Todo comenzó con Jesús de Nazaret”. Con él vino al mundo la bondad y la verdad, la justicia y la salvación. Otra cosa es dónde y cuándo apareció Jesús. Llegaron a saber que ese hecho fundamental ocurrió en el Jordán. Un profeta austero y de duras palabras, llamado Juan sumergía en el río a los que se reconocían pecadores. Allá fue Jesús cuando tenía alrededor de 30 años. ¿Y antes del Jordán, de dónde venía Jesús?, seguían preguntándose.
1. El primero en contestar fue Pablo. En su carta a los cristianos de Galacia, sobre el origen de Jesús dice tajantemente: “Nacido de mujer” (Gal 4, 4). No dice más, pero dice mucho. Jesús no fue un ángel, ni un ser extraño. Fue como nosotros y su final, como el nuestro, fue la muerte. Solo que Pablo añade “y murió muerte de cruz” (Fil 2,8).
2. El último fue el cuarto evangelista, discípulo de aquel Juan, hijo del Zebedeo y hermano de Santiago, que escribió en la última década del siglo I. En este evangelio todo comienza en la eternidad de Dios. Misteriosamente, en el Dios eterno ya estaba la palabra. Y esa palabra se hizo carne de hombre. Con nosotros caminó y entre nosotros puso su tienda de nómada, como los beduinos. Ese es Jesús de Nazaret, el hombre cabal, ecce homo. Y ningún otro es el Mesías. De entre los hombres unos lo aceptaron, y llegaron a ser humanos. Otros lo rechazaron y se deshumanizaron.
3. Entre la afirmación tajante de Pablo y la reflexión sublime de Juan, Mateo y Lucas hacia el año 80 pensaron lo que había ocurrido en el inicio y le dieron forma literaria y teológica. No narran una historia tal cual, ciertamente, pero profundizan su significado para todos los tiempos.
El evangelista Mateo recogió algunas cosas que se decían en las comunidades sobre el nacimiento de Jesús. Habla de sus padres, José, hombre de bien, obrero, que deseaba justicia para su pueblo. Y habla de María, joven virgen desposada con José. Mateo puntualiza que Jesús nació en tiempo del rey Herodes, recordatorio importante, pues de esa forma, junto a la alegría de todo nacimiento de un tierno, aparece la crueldad de la que somos capaces los seres humanos. El rey mandó asesinar a los niños, tradición muy poco tomada en serio, porque enturbiaría las fiestas navideñas. Pero nos ayudaría a mirar a los cientos de miles de niños que mueren hoy de desnutrición, asesinados, pues hoy el hambre se puede evitar. Hace 30 años, el 11 de diciembre de 1981, el coronel Monterrosa mandó matar a 900 campesinos en El Mozote, de los cuales más de un centenar no pasaban de 12 años.
Mateo es también el que imagina la bellísima historia de los magos que llegan de muy lejos y ofrecen lo mejor que tienen. Así quiere decir que Jesús es para todos, no sólo para judíos, ni solo para europeos, ni solo para cristianos. Hombres y mujeres honrados, siempre podrán reconocer en Jesús a un hombre bueno en quien se puede confiar y a un hombre firme con quien se puede caminar. Y a ese Jesús también nosotros le podemos ofrecer lo mejor.
En el capítulo 25, Mateo cuenta dónde y cómo encontramos hoy a Jesús. “Cuando dan de comer al hambriento y visten al desnudo, cuando acogen al emigrante y visitan a los encarcelados, yo estaba presente en ellos”. “¡A mi me dieron de comer, a mi me vistieron, a mí me acogieron, a mí me visitaron!”.
4. Lucas fue médico de profesión, también hacia el año 80. Y es quien pensó y escribió relatos sobre el nacimiento de Jesús con mayores detalles y de gran belleza. El relato es un clásico de la literatura universal que leemos estos días de navidad. El padre de Jesús, José, está angustiado por la difícil situación en que se encuentra su esposa: “no había para ellos lugar en la posada”. Su madre, María de Nazaret, es la buena vecina que fue a ayudar a Isabel. Gran creyente en Dios le dice: “Que sea lo que tú quieres”. Y cree, no en cualquier Dios, sino en el Dios de su pueblo, el que “ensalza a los pobres y derriba del trono a los poderosos”.
Los amigos de la familia son pastores, trabajadores no bien vistos, campesinos sin tierra. A ellos les llega la voz de lo alto y ellos son los que le prestan atención: “En las alturas gloria a Dios y en la tierra paz a la gente buena”. En El Salvador es imposible olvidar lo que dijo Monseñor: “La gloria de Dios es el pobre que vive”. Y también en Lucas, el Jesús ya mayor diferencia a unos de otros. “Dichos ustedes, los pobres, los que tienen hambre, lloran, son perseguidos… Comerán, reirán, vivirán”. “¡Ay de ustedes, los ricos y satisfechos, los que son honrados por el mundo… Pasarán hambre, llorarán, Dios los apartará de sí”.
5. Dejamos para el final al primer evangelista, Marcos, discípulo y compañero de Pedro. Escribe a la comunidad Roma, donde los cristianos eran perseguidos por el poder imperial. En Roma el cristianismo comenzó a ser visto como movimiento sospechoso, y fue perseguido y duramente castigado, cabal como en El Salvador en los años setenta y ochenta, en tiempo de Rutilio y Romero, de Ticha y Polín.
Marcos no narra el nacimiento ni esclarece el origen de Jesús, sino que este aparece en el Jordán con el Bautista. A diferencia de lo que ocurre hoy, para Marcos lo más importante no es que Jesús sea “mesías”, y en el evangelio Jesús varias veces prohíbe que lo llamen así para que no lo confundan con alguien que tiene poder. Tampoco es lo más importante su ser “hijo de Dios”, y de hecho en el evangelio solo un pagano, el centurión romano, le llama “hijo de Dios”. Y lo hace al pie de la cruz, lugar absolutamente contrario a los solemnes lugares de las divinidades. ¿Quién es entonces Jesús? Jesús es eu-aggelion. Por lo que hace, por lo que dice y por lo que es, Jesús es una buena noticia. Lo es para todos, y especialmente para los pequeños, enfermos y desvalidos, mujeres y niños.
A lo largo de la historia la tradición sobre el nacimiento de Jesús fue cambiando. La reflexión teológica avanzó, pero en la liturgia y en el imaginario popular fue perdiendo importancia que aquel niño llegó a ser Jesús de Nazaret.
Del siglo IV en adelante las basílicas –sedes de reyes y reinas-, solemnes, bellas en arquitectura, muchas veces lujosas en el arte, enterraron el pesebre, la cuna, la pobreza de José, María y Jesús. Y en el siglo XVII al pesebre se le añadió un abeto de los bosques alemanes. Nicolás, un santo varón del siglo IV, generoso y bonachón, se convirtió en conductor de trineos entre la nieve, repartiendo regalos a los pequeños que se han portado bien.
Lo peor es cuando en navidad no se tiene muy en cuenta a Jesús de Nazaret. ¿Cómo recuperarlo? Monseñor Romero recordó en una homilía que habría que buscar a Jesús en la noche de navidad entre los niños lustradores y huelepegas, que no han podido reunir un poco de dinero para hacer un regalo a sus mamás, que recibirán una tremenda reprimenda. Y terminaba diciendo “qué triste es la navidad de nuestros niños”.
Casaldáliga sigue recordando la navidad de los pobres. En la portada de esta Carta a las Iglesias publicamos su poema de la navidad de este año: “Ni en Belén, ni en Montpelusa hay lugar para ellos”. Los pobres siguen sin tener posada.
Sin embargo, para Monseñor y para don Pedro, navidad es fuente de esperanza y buena noticia si en el niño vemos los primeros pasos de ese hombre cabal que fue Jesús de Nazaret. Todos los días del año, y especialmente estos días en que hablamos del Niño Dios, son muy verdaderas las palabras que escribió Leonardo Boff hace 40 años: “Así de humano sólo puede ser Dios”.
Estos días recordamos también a Nelson Mandela, nació y dio sus primeros pasos hace casi un siglo. También lo hemos sacado en la portada, y se nos ha ocurrido poner, entre otras muchas posibles, estas tres palabras: Verdad, Reconciliación, Amor.
Dios nace cuando pasa por nuestro mundo. En navidad lo recordamos litúrgicamente. Ojalá le ayudemos a que su paso sea real todos los días de nuestra vida. Y que con humildad podamos ofrecerlo a los pobres

Acto y manifestación de las Marchas de la Dignidad con Julio Anguita, Cañamero, Pablo Iglesias y Rafa Mayoral

Enviado a la página web de Redes Cristianas

ACTO DEL DÍA 10 DE ENERO Y MANIFESTACIÓN PREVIA
Como ya sabéis muchos, los Campamentos Dignidad llevamos encerrados en Mérida en la Concatedral de Santa María desde el 23 de Diciembre. Por esto mismo, el día 10 de Enero hemos planteado una manifestación de apoyo a este encierro por la exigencia del cobro de la Renta Básica, agua luz y gas derecho universal y la creación de 25.000 empleos a la que sumaremos las reivindicaciones de la Marchas de la Dignidad convirtiéndola en una de las primera movilizaciones del año en torno a las Marchas de la Dignidad.

El trayecto será corto y se iniciará desde la Concatedral de Santa María (en la Plaza de España) a las 18:30 donde realizamos el encierro y concluyendo en el Centro Cultural Alcazaba donde se celebrara el acto de presentación de las Marchas con la participación de Julio Anguita, Diego Cañamero, Pablo Iglesias y Rafa Mayoral.


Compañero, compañera, ayúdanos diifundiéndolo entre tus contactos.
Un abrazo fraternal

¿Ha abolido el pecado el Papa Francisco? Juan Arias


El pontífice ha desenterrado la doctrina primitiva de la Iglesia de la misericordia y la comprensión
Existe, entre la jerarquía tradicional de la Iglesia que no acepta la revolución traída por Francisco, el temor de que el primer papa jesuita de la Historia haya, de hecho, “abolido el pecado”.

El mismo Vaticano acaba de salir al quite al afirmar que las palabras del papa están siendo “mal interpretadas”.
Hasta Francisco, por ejemplo, la Iglesia consideraba la actividad homosexual como pecado, pero desde que el papa, volviendo de su viaje a Brasil, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud del pasado julio, las cosas han empezado a cambiar. Francisco provocó un terremoto al responder en el avión a una periodista sobre el tema con un “¿Quién soy yo para juzgarles?” [a los homosexuales].
Desde entonces, en varias ocasiones, el papa Francisco ha vuelto a colocar ante la atención de la opinión pública y de los cristianos el delicado y doloroso tema de los “diversos sexualmente” y ha llegado a colocar entre las preguntas hechas a la comunidad católica, para conocer su opinión, el tema de las parejas homosexuales y de los católicos divorciados. Quiere saber lo que los cristianos de todo el mundo piensan sobre el tema que deberá ser discutido por el próximo Sínodo Episcopal.
Ese cambio de vista del tema de la homosexualidad durante los primeros meses de este pontificado está preocupando a los círculos más conservadores del Vaticano, hasta el punto de que el portavoz de la Santa Sede, el jesuita Federico Lombardi, se ha visto obligado a afirmar el sábado pasado, que el papa “está siendo mal interpretado” y que sus palabras están siendo “paradójicamente forzadas”, como ha referido el diario italiano, La Repubblica.
El vaso lo han colmado las últimas consideraciones del papa Francisco en la reunión con los Superiores Generales de Órdenes y Congregaciones religiosas en el Vaticano, a los cuales les recordó que los desafíos de la educación hoy son más complejos ya que la sociedad es muy diferente del pasado y los niños y jóvenes, les dijo, “viven en muchas situaciones familiares difíciles, con padres separados, nuevas uniones anómalas, a veces incluso homosexuales, etc”.
Algunos quisieron ver en estas palabras del papa una cierta comprensión con las situaciones reales que la Iglesia debería tener en cuenta no para condenarlas sino para saber entenderlas y comprenderlas en busca de nuevas soluciones inéditas hasta el presente en la Iglesia.
Fue vista así la anécdota dolorosa contada por el papa a los Superiores Religiosos de la niña que estaba triste porque la compañera de la madre con la que convivía “no la amaba”.
El Vaticano ha hecho, sin embargo, una lectura diferente de las palabras del papa Francisco. Recuerda que se trata de un “discurso obvio” que no cambia la anterior posición de condena de la Iglesia sobre los homosexuales y las nuevas parejas de gais y lesbianas, y ha calificado de “forzadas e instrumentalizadas” las interpretaciones positivas que han sido dadas a la nueva postura de Francisco sobre el tema de la homosexualidad.
El problema de fondo que ha llevado a creer – ahí sí erróneamente- que el papa haya abolido el pecado en la Iglesia, es que Francisco se está despojando del viejo concepto de pecado de la Iglesia del pasado, de sus teologías conservadoras y de los anatemas de los códigos de Derecho Canónico, para volver al concepto de pecado de los orígenes del cristianismo, cuando Jesús de Nazaret condenaba el pecado pero abrazaba y perdonaba al pecador; cuando llamaba de hipócritas a los fariseos y sacerdotes que colocaban sobre las espaldas de la gente, sobre todo de las más humildes, exigencias que, según el profeta “ellos mismos no soportaban”.
Es cierto, sí, que Francisco está llevando a cabo una revolución en el concepto de pecado, no para abolirlo, pero sí para diversificarlo, para entender que a veces lo que en el frío laboratorio teológico es considerado pecado, en la circunstancia concreta, por ejemplo de la madre que se ha visto en el aprieto de tener que abortar por circunstancias extremas de su historia personal, es algo muy diferente.
Para Francisco de nada sirve combatir el pecado “abstracto”. Es necesario acercarse al que la ley considera en pecado para comprender lo que existe de desvío y de dolor detrás de cada pecado, que no es comprensible sin una persona humana concreta que lo encarne. Y en el último extremo, el Dios de los cristianos, es el Dios del perdón, por lo menos en sus orígenes y que Francisco parece decidido a reivindicar.
El papa Francisco, guste o no a una cierta Iglesia que siempre ha preferido la condena en abstracto al perdón y a la comprensión, ha cambiado la dinámica del pecado clásico y ha desenterrado la doctrina primitiva de la Iglesia de la misericordia y la comprensión con los pecadores sobretodo con los más frágiles, humillados y explotados por el poder.
Francisco ha recordado simplemente la aguda consideración evangélica de que hay quienes consiguen “ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”.

De hecho, Francisco que prefiere una Iglesia capaz de perdonar y acoger, a la vieja Iglesia siempre dispuesta a lanzar anatemas y condenas, sabe muy bien que las palabras de Jesús antes citadas, de los hipócritas que ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, se siguen aplicando hoy a los representantes de la Iglesia, algunos de los cuales mientras critican esa apertura suya acusándole de haber abolido el pecado, son ellos los primeros en perdonarse a sí mismo crímenes y pecados que esos sí que no tienen perdón: como el abuso de menores o las orgías homosexuales celebradas dentro del Vaticano en pro de oscuros negocios de mafias y dinero sucio.

Francisco da la cara ante el “desafío” de las familias homosexuales


“La Iglesia debe estar a la altura de las personas que educa, debe preguntarse cómo anunciar a Jesucristo a una generación que cambia”
El Papa ha admitido que las familias formadas a partir de una pareja gay son un “desafío” para la Iglesia y su enseñanza, y que ésta debe afrontarlo, “transmitir el conocimiento, transmitir las formas de hacer y transmitir los valores, a través de los que se transmite también la fe”, y en ningún caso “suministrar” a estas nuevas generaciones una “vacuna contra la fe”.


Una generación que cambia
Francisco ha pronunciado estas reflexiones en la clausura en el Vaticano de la 82 Asamblea General de la Unión de Superiores Generales (USG) de los institutos religiosos masculinos, que se celebró en noviembre, aunque sus palabras han trascendido ahora en un artículo en la revista La Civiltà Cattolica, del que se hace eco El Periódico de Cataluña.



“El porcentaje de chicos que estudia en los colegios y que tienen a sus padres separados es muy elevado. Las situaciones que vivimos hoy, por tanto, plantean nuevos desafíos que para nosotros, a veces, son incluso difíciles de comprender. ¿Cómo anunciar a Cristo a estos chicos y chicas? ¿Cómo anunciar a Cristo a una generación que cambia?”, preguntó el Papa en el encuentro.

No suministrar una vacuna contra la fe
Francisco aconsejó a los religiosos que es necesario que estén atentos a “no suministrar” a estas nuevas generaciones una “vacuna contra la fe” y que los pilares de la educación son “transmitir el conocimiento, transmitir las formas de hacer y transmitir los valores, a través de los que se transmite también la fe”.

El caso de la niña triste porque la novia de su madre no la quería
“Recuerdo el caso de una niña muy triste que al final le confesó a la maestra el motivo de su estado de ánimo: ‘la novia de mi madre no me quiere’”, contó Francisco a los superiores generales de los institutos religiosos, a los que instó a estar “a la altura de las personas que educa, debe preguntarse cómo anunciar a Jesucristo a una generación que cambia. La tarea educativa hoy es una misión clave, clave, clave”, insistió.

El cuestionario sobre los temas espinonos para la Iglesia
El Papa envió a las Conferencias Episcopales de todo el mundo un cuestionario en el que preguntó sobre los temas más polémicos para la Iglesia, como el aborto, el divorcio y las parejas homosexuales. Un cuestionario que, por cierto, no fue bien acogido por la jerarquía católica española. El tema de la familia y su pastoral centrará la Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de Obispos que se celebrará en octubre próximo, en el Vaticano.

Coherencia ante el aborto Federico Mayor Zaragoza y Juan José Tamayo


Enviado a la página web de Redes Cristianas
Demuestran una grave incoherencia quienes –sean instituciones o personas- condenan el aborto con la misma vehemencia con que defienden la pena de muerte, propician la confrontación bélica o permanecen impasibles ante el genocidio colectivo, por hambre o desamparo, de más de 60.000 personas mientras se invierten en la seguridad de unos pocos –menos del 20% de la humanidad- 4.000 millones de dólares diarios en armas y gastos militares.
En el tema del aborto lo que debemos considerar no es solo la dimensión biológica, sino también la antropológica. Para intentar establecer cuándo comienza la vida humana, lo primero que debe precisarse es qué se entiende por “vida” y por “humana”. Porque si por vida se entiende la capacidad de sobrevivencia autónoma y por “humana” la aparición de las cualidades propias de la persona, la cuestión se situaría, desde luego, en una etapa ulterior a la fecundación, e incluso del nacimiento. En la especia humana, una parte considerable del desarrollo neuronal tiene lugar después del nacimiento.
No se trata solo del “derecho humano a la vida”, sino a una “vida digna”, es decir, de seres humanos dotados para el pleno ejercicio de las facultades distintivas de su condición. Es, pues, un gran disparate, propio de la incompetencia y de la irresponsabilidad de quienes toman decisiones que afectan a toda la ciudadanía, que se prohíba la interrupción del embarazo en casos de malformación del feto. Identificar anomalías de esta naturaleza –que, si llega a nacer, serán irreversibles- y exigir a la madre terminar una gestación que, muy probablemente, concluiría con graves riesgos para la vida de la progenitora, es una irresponsabilidad política que la ciudadanía no puede permitir y contra la que debe rebelarse.
En el proceso de embriogénesis carece de sentido aseverar que el principio y el producto son la misma cosa, que la semilla es igual al fruto y que la potencia es igual a la realidad. El cigoto posee el potencial de diferenciarse escalonadamente en embrión, pero no la potencialidad y la capacidad autónoma y total para ello. Anticipándose al debate actual sobre esta cuestión, Pedro Laín Entralgo escribía en El cuerpo humano (1989): “El cigoto humano no es un hombre, un hombre en acto, y solo de manera incierta y presuntiva puede llegar a ser un individuo humano”.
Los científicos –rodeados de interrogantes, más que de respuestas- no pueden adoptar posiciones dogmáticas en campos de múltiples irisaciones conceptuales, y menos aún en los que entran de lleno las cuestiones filosóficas y teológicas. Por lo mismo, como Juan Pablo II tuvo ocasión de proclamar con toda claridad en referencia a Galileo, no corresponde a las autoridades eclesiásticas pronunciarse sobre temas propios de la ciencia. La misma actitud debe exigirse a las autoridades políticas. Sin embargo, ni unas ni otras suelen cumplir dicha indicación.
En un tema social, legal y humanamente tan complejo como el del aborto, lo mínimo que se exige es la coherencia. Lo más importante es eliminar las circunstancias que inducen a abortar, porque la realidad se venga cuando no se la reconoce. Hay que evitar un nuevo tipo de discriminación: el del “turismo abortivo”, que practican las personas adineradas, frente al aborto clandestino, lleno de riesgos y de humillaciones, de las mujeres que no disponen de recursos.
A la conciencia, el compromiso social y la voluntad política debe unirse la competencia profesional. Las múltiples facetas que recubre un tema tan complejo (prevención, educación, rehabilitación, integración, etc.) requieren un planteamiento interdisciplinario, con una secuencia bien ordenada de acciones de acuerdo con los criterios de prioridad que, según el relieve, la urgencia y la irreversibilidad relativa de los diversos casos, se establezcan.
“La diferencia entre los políticos y los estadistas –escribió Sir W. Liley- consiste en que los primeros piensan en las próximas elecciones y los segundos en las próximas generaciones”. Asegurar la calidad de vida con todos los conocimientos científicos es, pues, una acción esencial del Estado. Esto es lo que se ha logrado con el Plan Nacional de Prevención. Por el contrario, imponer por ley una vida de sufrimiento e inhumanidad a las personas que nacerán con graves discapacidades, a sus familias y cuidadores; interferirse, por ley, en las conciencias de las mujeres hasta violentarlas; no respetar su derecho a decidir en cuestiones tan personales, íntimas y decisivas para su vida como es la maternidad e imponérsela por decreto es propio de Estados totalitarios. Eso es precisamente lo que hace el proyecto de Ley de Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada.
Si a esto se añade la complicidad con la jerarquía católica española y con las asociaciones autodenominadas “Provida” que, tras presionar de múltiples formas durante la preparación de la ley, han aplaudido inmediatamente su aprobación por el Consejo de Ministros –como antes hicieron con la Ley Orgánica de la Calidad Educativa, que impone la asignatura de religión como evaluable-, e incluso quieren que sea todavía más restrictiva, estamos ante un Gobierno de tendencias claramente confesionales de carácter nacional-católico, que va a imponer a la ciudadanía una moral privada regida por la religión, y no una ética laica, común a todos los ciudadanos. ¿Qué sucede, entonces? Que, con esta ley, el Gobierno considera delito lo que los dirigentes eclesiásticos califican de pecado y, en consecuencia, penaliza a los médicos con la cárcel. ¡Algo inconcebible en un Estado no confesional!
Los obispos defienden la vida, es verdad, pero la vida del no-nacido y la vida después de la muerte. Sin embargo, no vemos tanto celo en la defensa de la vida de las personas ya nacidas, sobre todo la de quienes la ven amenazada día a día, especialmente las mujeres víctimas de feminicidio. Mucho nos tememos que esa va a ser la actitud del Gobierno si lograra aprobarse la ley ahora en proyecto. A los hechos nos remitimos.
La complicidad entre obispos y Gobierno de la Nación empero, no es de todos los católicos, sino de los dirigentes episcopales, que solo se representan a sí mismos. En el seno del catolicismo existe un amplio pluralismo ideológico en este tema, y numerosos colectivos católicos defienden la vigente ley de plazos que ahora se pretende derogar, y se oponen a la ley de Ruiz-Gallardón, que es contraria a la libertad de conciencia y trata a las mujeres como menores de edad al no reconocerlas como sujetos morales capaces de decidir por su cuenta.
Lo que estas reflexiones pretenden es evitar que la ley sea aprobada por la mayoría parlamentaria absoluta que actualmente permite al Parlamento español adoptar normas que la mayoría de los ciudadanos rechazan, ya que implica un nuevo recorte de los derechos humanos, quizá el más grave de todo, cual es el derecho de las mujeres a elegir libremente la maternidad y hacerlo en tiempo oportuno, sin coacciones externas, y menos del Estado, que debe velar por el ejercicio de ese derecho, en vez de negarlo y obstruirlo como hace este proyecto de ley. Hay que impedir que se consume otro recorte de los derechos de las mujeres, que se suma a los que el Gobierno del Partido Popular viene llevando a cabo desde su toma de posesión hace dos años.
Federico Mayor Zaragoza es presidente de la Fundación Cultura de Paz y Juan José Tamayo es director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid.
EL PAÍS, 6 de enero de 2013

domingo, 5 de enero de 2014

El Papa advierte de que los sacerdotes pueden llegar a ser monstruos


Francisco dice que los institutos religiosos no deben aceptar “corruptos” y que su formación no puede ser “policíaca”
Francisco ha afirmado que los institutos religiosos no deben aceptar “corruptos” y que su “formación es una obra artesanal, no policíaca. El Papa ha advertido de que se debe “formar el corazón”, porque “de otro modo formamos pequeños monstruos”. Y, luego, “esos pequeños monstruos forman al pueblo de Dios”, lo que le “pone la piel de gallina”. Sus comentarios traen a colación los múltiples casos de pederastia protagonizados por sacerdotes en varios países y escandalosas actuaciones como la del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, ya fallecido, que enfrentó acusaciones por abuso sexual a varios niños y seminaristas.
¡Despierten al mundo!
La revista La Civiltà Cattolica ha publicado este sábado un artículo de quince páginas sobre la 82ª Asamblea General de la Unión de Superiores Generales (USG) de los Institutos religiosos masculinos, en la que el Papa participó y donde expuso su pensamiento. El artículo, de quince páginas, está firmado por Antonio Spadaro S.J bajo el título: “¡Despierten al mundo!“, informa EFE.
“La Iglesia debe ser atractiva. ¡Despertar al mundo! ¡Sean testimonio de un modo distinto de hacer, de actuar, de vivir! Es posible vivir de un modo distinto en este mundo”, afirmó el Papa, que admitió que “la vida es compleja, está hecha de gracia y de pecado. Si uno no peca, no es hombre. Todos nos equivocamos y tenemos que reconocer nuestra debilidad. Un religioso que se reconoce débil y pecador no contradice el testimonio que está llamado a dar, sino que sobre todo lo refuerza, y esto hace bien a todos. Por lo tanto, esto que me espero es el testimonio”.
La Iglesia debe salir a la periferia
“Yo estoy convencido de una cosa: los grandes cambios de la historia se realizan cuando la realidad fue vista no desde el centro, sino desde la periferia”. Es necesario, según el papa, conocer la realidad por experiencia, dedicando un tiempo para ir a la periferia para conocer de verdad la realidad y lo vivido por la gente. Si esto no ocurre, entonces, “se corre el riego de ser abstractos ideólogos o fundamentalistas, y esto no es sano”.
Un nuevo modo de decir las cosas
En cuanto al apostolado juvenil, Francisco señaló que “se necesita un nuevo lenguaje, un nuevo modo de decir las cosas. Hoy Dios nos pide esto: salir del nido que nos contiene para ser enviados” pues “es el modo más concreto de imitar a Jesús”. “No puedo formar a un religioso sin tener en cuenta su vida, su experiencia, su mentalidad, su contexto cultural. Este es el camino”.

El Papa sigue sorprendiendo gratamente

El Papa sigue sorprendiendo gratamente por sus comentarios inéditos sobre la vida y por su sensibilidad al analizar temas sensibles como el hambre en el mundo, las diferencias entre ricos y pobres, los casos de pederastia en la Iglesia o los escándalos de corrupción en el Banco del Vaticano. También, sobre asuntos polémicos, como el divorcio o la homosexualidad.
Su llamada telefónica a las monjas españolas
La víspera de Año Nuevo, Francisco hizo gala de su humildad en una llamada telefónica que realizó él personalmente a un grupo de religiosas en España, las Carmelitas Descalzas de Lucena. Las palabras del Papa en el contestador de la residencia de las monjas, que no atendieron en ese momento el teléfono, han tenido una gran repercusión, desde que fueron difundidas por la COPE. “¿Qué pueden estar haciendo las monjas que no contestan al teléfono?”, preguntó el Papa en tono jocoso a las monjas. “Las quería saludar por este fin de año. Voy a ver si más tarde las puedo llamar. ¡Qué Dios las bendiga!”, concluyó el sumo pontífice en su mensaje