FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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miércoles, 3 de enero de 2024

YA NO ES SÓLO CON FRANCISCO: LOS CURAS DE ESTADOS UNIDOS TAMPOCO COMULGAN CON SUS OBISPOS


col anso

 

La desafección de una parte considerable del Episcopado estadounidense con el papa Francisco no es ninguna novedad y de ella son suficientemente ilustrativas las tensas relaciones mantenidas con algunos de sus miembros, como el cardenal Leo Burke, uno de los mayores críticos de este pontificado, o el defenestrado ex obispo de Texas, Josep Strickland. Asamblea sin

Pero la deriva de esa Iglesia norteamericana hacia posiciones más ultramontanas y abiertamente críticas con el Vaticano -que se deja ver también en una creciente desconfianza entre un clero joven muy conservador con sus obispos- compromete la aplicación de las reformas impulsadas por Jorge Mario Bergoglio, como demuestra el hecho de que los curas están más preocupados con los límites a la misa tradicional que trajo consigo la publicación en 2021 de Traditionis custodes que con la aplicación pastoral de la nota de Doctrina de la Fe, del pasado 18 de diciembre, Fiducia supplicans, sobre la bendición a parejas en situaciones irregulares.

Tal y como señala Katholisch, “la Iglesia católica en Estados Unidos parece incapaz de escapar del conflicto. Cada semana surgen nuevas controversias que involucran a clérigos críticos con el Papa, blogs católicos de derecha y portales de Internet agitan contra el líder de la Iglesia y sus ayudantes, acusándolos de tener una agenda progresista que, en su opinión, viola la tradición y la enseñanza de la Iglesia, especialmente en lo que se refiere al pensamiento preconciliar y a la liturgia”.

Y, en este contexto, Fiducia supplicans vendría a confirmar sus puntos de vista hasta el punto de que el propio Strickland ha hecho un llamamiento pidiendo que los obispos se pronuncien en contra porque "no integraremos esto en la vida de la Iglesia y debemos decidir nuestro 'no' con una voz unificada", como señaló el obispo fulminado el pasado mes de noviembre por Francisco.

"Se sienten perdidos"

Y no son pocos los curas jóvenes que escuchan estas demandas que, con un tufillo claramente cismático, son propaladas por los medios en los que recala este nuevo clero que se muestra ya claramente contrario al perfil de una parte del Episcopado, más progresista y liberal que las nuevas generaciones. Tal y como lo señaló hace unas semanas el nuncio y neocardenal Christophe Pierre, muchos sacerdotes y seminaristas no comprenden el cambio de época en la Iglesia porque "se sienten perdidos" en la sociedad actual y buscan seguridad en una versión preconciliar de la Iglesia.

De hecho, esa inseguridad -al igual que está sucediendo en el orden social y político, está conduciendo a los sacerdotes y seminaristas a la polarización y, en ese sentido, aferrarse al rito antiguo en la misa es una declaración también política, de ahí que en las pasadas elecciones presidenciales, el candidato y expresidente Donald Trump lograse arrebatarle el voto católico al candidato demócrata y católico practicante Joe Biden…

En estes sentido, resultan especialmente preocupantes algunos resultados de la reciente encuesta publicada por la Universidad Católica de América en su denominado “The Catholic Project”, dado que apunta a una ruptura entre los sacerdotes y sus propios pastores. De hecho, la confianza en los obispos en su conjunto es baja entre los sacerdotes en general, y sólo el 24% expresa confianza en el liderazgo y la toma de decisiones sus pastores.

“El Rito de Ordenación describe a los obispos como pastores, padres, hermanos y colaboradores en relación con sus sacerdotes. En nuestro estudio, encontramos que la mayoría de los obispos se ven a sí mismos como pastores en relación con sus sacerdotes (83%), pero sólo el 54% de los sacerdotes ven a su obispo como un pastor. Y aunque la mayoría de los obispos se ven a sí mismos en relaciones familiares con sus sacerdotes –como hermano (73%) y padre (70%)– el porcentaje de sacerdotes que veían a sus obispos de manera similar fue menos de la mitad (28% y 28%, respectivamente)”, señala la citada encuesta.

“Y mientras el 73% de los obispos se ven a sí mismos como colaboradores en relación con sus sacerdotes, sólo el 32% de los sacerdotes ven a su obispo de esta manera. Por lo tanto, las opiniones de sacerdotes y obispos difieren considerablemente cuando se trata de caracterizar la relación que tienen entre sí”.

En este contexto, pues, y apoyados en una virulenta campaña de desprestigio en los medios de comunicación, con el auge de los podscast y youtubers católicos y la amplia cobertura de la poderosa cadena de televisión EWTN, es muy probable que las divisiones entre los obispos y sus sacerdotes sigan ensanchándose y que los niveles de comunión sigan deteriorándose en los próximos tiempos. De hecho, parece ser el objetivo, hasta el punto de que el también crítico con Francisco y exnuncio en el país, Carlo María Viganò, está creando un seminario en Italia para formar a sacerdotes que vayan en contra de los postulados del papa Francisco.

 

José Lorenzo

Religión Digital

Bautismo del Señor EL BAUTISMO ES UN PROCESO EN ESPIRAL

col labrador

 

fe adulta

El bautismo es un proceso. Hay un momento especial para su ritual en el seno de la comunidad cristiana. Pero la conciencia de nuestra identidad profunda sólo va llegando lenta y profundamente.

Puede que llegue lentamente porque es demasiado grande para ser asimilado con rapidez. Como un bálsamo, se desliza por la piel de nuestra alma, impregnando cada poro, hidratando la sequedad de nuestro interior, tan cansado de buscar fuera lo que habita dentro.

Es el agua que abre nuestra alma a la Ruah, el agua que limpia el polvo de nuestro ojo interior, para que seamos capaces de comprender, poco a poco quiénes somos en verdad.

Decimos que trabaja en espiral porque como cualquier relación, tiene sus diferentes estaciones: un día de invierno puede ir seguido de una experiencia de primavera durante un periodo de tiempo, y luego volver al invierno. Depende de nuestra realidad personal y social, y de las emociones y cambios vitales que experimentemos: nuestro dolor personal y social, la injusticia que vivamos o veamos, la alegría que siempre en algún rincón del alma experimentamos o la renovación en la que estamos inmersas la mayoría de personas que despertamos a una consciencia más global.

Entrar en el dinamismo espiral de la Ruah es entrar en un espacio y refugio seguro. Ella entiende de procesos y espirales, y si permanecemos quietas, en silencio expectante del que nos habla el Evangelio, ella hace su trabajo.

Es en este movimiento del Espíritu en nosotrxs y a través de nosotrxs donde el bautismo, recibido ritualmente una vez, adquiere de nuevo su significado: "Tú eres mi hijo, en ti encuentro placer". Y la rueda de la vida comienza a rodar de nuevo, dejando atrás la ira, el dolor y la soledad, y ofreciendo el agua, el sentido y el amor necesarios, como aire para respirar de nuevo, para sanar heridas, para ver el futuro con luz.

Una de esas respiraciones profundas en la Ruah, llena de nuevo aire fresco para mí, ocurrió hace unos años en Wicklow, Irlanda. Una pequeña comunidad de hermanas dominicas ofrece un programa sabático integrado sobre "la Nueva Historia". Se trata de una inmersión de 10 semanas en el estudio y la experiencia del comienzo de todo tipo de vida en sus diferentes formas; de la vida interior y exterior, a través de las lentes de la ciencia actual y de diversas espiritualidades, especialmente la espiritualidad celta.

El lugar se llama An Tairseach que significa "Umbral" en gaélico. Alberga un centro de ecología y espiritualidad cuya misión es "crecer en la conciencia de que la Tierra es nuestro propio hogar y el hogar de todos los seres vivos."

Y sucedió que la experiencia, generosamente proporcionada por una beca de las hermanas, fue para mí el umbral de un nuevo bautismo.

Estaba llegando al límite de mi aguante con el modelo patriarcal-clerical, cuya presencia sigue dominando nuestra iglesia en España. Necesitaba crear un espacio dentro de mí y a mi alrededor que estuviera a salvo de sus tantas veces tóxicos tentáculos.

Y aunque es cierto que la fuerza viene de dentro, ayuda si puedes sumergirte un tiempo en las profundas y cálidas aguas del bautismo.

Esas hermanas dominicas y su programa fueron para mí las manos, la mente y el corazón de la Ruah.

Experimenté personalmente y en comunidad una entrada, a través de su umbral, a una comprensión más profunda de todo: la ciencia, la mística, yo misma.

Ahora, unos años más tarde, experimento que los dones de "llegar a ser" -sacerdotes, profetas y pastores- que se nos otorgaron en nuestro primer bautismo ritual, han adquirido un nuevo significado:

- Veo mi sacerdocio como una profunda llamada a consagrar todo lo que tocan mis manos y mi mente y mi corazón: el planeta dentro del universo en sus múltiples facetas; el aire, el agua, la propia tierra, las montañas, los bosques, los animales; y sobre todo las personas que sufren -especialmente las que están en una consciente búsqueda de sentido-, que es el tipo de pobreza e injusticia al que me siento llamada a enfrentar:

La pobreza de no encontrar lugares, comunidades donde poder estar, donde poder alimentarme de alimento fresco, sano que conduce a una espiritualidad y compromiso más creativo, menos estandarizado.

- Ser profetas es un reto asombroso para las personas de hoy de todas las edades. Estamos en un umbral como civilización, y está surgiendo un nuevo paradigma. Somos la comadrona de nuevas formas de vivir, por tanto de pensar y de rezar y de relacionarnos con todos y con todo.

Esto ya no es nuevo para nadie; lo que es nuevo para mí es que, tras haber sido tocada por una nueva comprensión, mi llamada a ser profética da un giro en la espiral de la vida, un giro del que no hay vuelta atrás. Y eso significa un cambio de actitud sobre quién soy y qué hago con la energía de mi mente, mi creatividad, mis votos religiosos, o para tantos laicos, vuestro compromiso a vivir los consejos evangélicos, como María de Nazaret, laica comprometida con su experiencia interior que le conduce a gestar Vida.

O cómo el hecho de compartir todo lo que soy y tengo está adquiriendo una dimensión que nunca sospeché que experimentaría: colaborar con el planeta, mucho más allá de la culpa represiva de no ser nunca lo bastante pobre. Compartir con personas indígenas, sobre todo con mujeres, para que sigan en sus tierras defendiendo y cultivando su patrimonio -estilo de vida que tiene muchas de las respuestas que los occidentales buscamos- como el respeto a la tierra, la protección de los cultivos originales, el respeto infinito a las personas, sin paternalismos…

- Ese ser reyes/pastores desde una invitación al amor incondicional - no a abstenerse del amor, sino a participar en una vida de dar amor, creatividad, compasión y pasión para cuidar y sanar la Tierra y sus habitantes, así como no dejar de compartir el evangelio después de estudiar con gran responsabilidad las actualizaciones que lxs exégetas actuales nos ofrecen, y después de orarlas ofrecerlas preparadas con mimo como el mejor de los guisos cocinados a fuego lento, con ingredientes ecológicos.

Sí, me gusta ver el desarrollo de las experiencias que este nuevo bautismo ha encendido en mí. Y me atrevo a decir que, como consecuencia, muchas personas se han sentido tocadas por él.

Gracias, hermanas, cuidadoras de la Tierra, por vuestras nuevas formas de consagrar la vida, de ser profetas y excelentes pastoras cuyos pastos son tan verdes como los de Irlanda.

Y a nosotrxs que deseamos comprender el Bautismo, “nos invito” a preguntarnos en un espacio oracional ¿te sientes bautizadx? ¿qué te falta? ¿cómo lo vives? ¿hay en tu vida reciente alguna experiencia que si la miras desde esa lente que ofrecemos, puedas decir: “ Ajá, ahí en esa situación, aquella tarde, en aquel lugar, yo reviví mi Bautismo, porque me sentí amada, consagrada, enviada al desierto a seguir evolucionando en mi comprensión y vivencia de esa gran experiencia fundante, que como en espiral vuelve y se aleja, vuelve y nos envuelve”.

Tal vez ahora comprendamos mejor que Marcos nos diga que el cielo se rasgó para ya jamás poder cerrarse, algo así ocurre en nuestra vida cuando descubrimos que somos la Hija Amada en quien Dios tiene puesto su deleite y su confianza. Una experiencia que no se puede silenciar o guardar.

Si puedes,  no dejes de compartirla porque pertenece al patrimonio y matrimonio cristiano universal y es lo que le falta a la iglesia. Los sermones en general aburridos, dormitivos y alejados son fruto de la ausencia de la experiencia de toda la diversidad que constituye la comunidad cristiana.

No desvaloricemos nuestro primer Bautismo, revivido, renovado cientos de veces a lo largo de la vida y que es la transversal que mantiene viva la comunidad, si lo comunicamos.

 

Magda Bennásar Oliver, sfcc

espiritualidadcym@gmail.com

Epifanía del Señor ¿MAGIA? “Jesús nació en

col labrador

 fe adulta

 Belén de Judea en tiempo del rey Herodes*. Unos magos que venían de Oriente* se presentaron en Jerusalén, diciendo: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Es que vimos su estrella en el Oriente* y hemos venido a adorarlo”. (Mt 2, 1-12)

Desde primeros de diciembre todos los medios publicitarios hacen resonar mensajes sobre las fiestas que se aproximan para ir calentando el ambiente y animando al bolsillo a hacer gastos en preparativos para la Navidad.

Este año he puesto especial atención en una frase que es titular de anuncios publicitarios  y en Google arrasa la información: “La magia de la Navidad”. Y también en algunos de sus derivados como “navidades mágicas”, “pon magia a tu navidad”, etc.

Leyendo la palabra “magos” en el texto del evangelio de Mateo, referida a aquellos que se pusieron en camino porque algo se les había manifestado interiormente, algo les fue revelado, no pude por menos seguir atenta a estas cosas.

Leyendo el pie de página de estos versículos, se indica que la salvación es ofrecida a los paganos a cuyos sabios atrae a la luz. Entiendo que los magos de entonces no son lo que entendemos ahora por magos: hechicero, ilusionista, prestidigitador,  etc. El que había nacido se abría a todos, el mensaje que traía era para toda la humanidad.

Lo que se llama hoy día “la magia de la Navidad” no tiene que ver con lo que significa la Navidad para quien quiera llegar al fondo del nacimiento de Jesús.

“La magia de la Navidad” que exhibe una parte del mundo tiene que ver con el consumo puro y duro; nada que ver con lo que vive más de la mitad de la humanidad que no se puede permitir la magia del consumo.

Pero esa Navidad no es la Navidad que celebra la venida de Jesús, su vida y su mensaje. La Navidad real se parece al pequeño Belén que puse en la casita del pueblo: María, José, Jesús, un ángel y los tres reyes magos con sus ofrendas, una pequeña rama de árbol y una vela.

Mi pequeño Belén quedó allí silencioso y escondido. Me enseñó, mientras cerraba persianas y puerta, que es el que más se parece a aquel primero que celebramos en la Navidad, si lo vivimos desde dentro y repartimos esperanza confiada en que la humanidad vivirá mejor cuando reine el Amor, verdadero espíritu de la Navidad.

Que esa esperanza se mantenga en nosotros y nos ayude a saltarnos, como hicieron los que ahora llamamos reyes magos, los obstáculos de este mundo, estando atentos a los signos y los sueños; sabiendo descubrir la Navidad, la de verdad, en medio de un mundo sin sentido. Suena a sana rebeldía… ¿no?

 

Mari Paz López Santos - FEADULTA, 6.1.2024

(*) Biblia de Jerusalén (Nueva Edición Manual, pie de página 1420): Mt. Expone en el Cap. 2 su misión de salvación ofrecida a los paganos, a cuyos sabios atrae a la luz.

JESÚS BAUTIZA CON ESPÍRITU SANTO José Antonio Pagola

 J.A. Pagola

El Bautista representa como pocos el esfuerzo de los hombres y mujeres de todos los tiempos por purificarse, reorientar su existencia y comenzar una vida más digna. Este es su mensaje: «Hagamos penitencia, volvamos al buen camino, pongamos orden en nuestra vida». Esto es también lo que escuchamos más de una vez en el fondo de la conciencia: «Tengo que cambiar, debo ser mejor, he
de actuar de manera más digna».

Esta voluntad de purificación es noble e indispensable, pero no basta. Nos esforzamos por corregir errores, tratamos de cumplir con nuestro deber con más responsabilidad, intentamos hacer mejor las cosas, pero nada realmente nuevo se despierta en nosotros, nada apasionante. Pronto el paso del tiempo nos devuelve a la mediocridad de siempre. El mismo Bautista reconoce el límite de su esfuerzo: «Yo os bautizo solo con agua; alguien más fuerte os bautizará con Espíritu y fuego».

El bautismo de Jesús encierra un mensaje nuevo que supera radicalmente al Bautista. Los evangelistas han cuidado con esmero la escena. El cielo, que permanecía cerrado e impenetrable, se abre para mostrar su secreto. Al abrirse, no descarga la ira divina que anunciaba el Bautista, sino que regala el amor de Dios, el Espíritu, que se posa pacíficamente sobre Jesús. Del cielo se escucha una voz: «Tú eres mi Hijo amado».

El mensaje es claro: con Cristo, el cielo ha quedado abierto; de Dios solo brota amor y paz; podemos vivir con confianza. A pesar de nuestros errores y nuestra mediocridad insoportable, también para nosotros «el cielo ha quedado abierto». También nosotros podemos escuchar con Jesús la voz de Dios: «Tú eres para mí un hijo amado, una hija amada». En adelante podemos afrontar la vida no como una «historia sucia» que hemos de purificar constantemente, sino como el regalo de la «dignidad de hijos de Dios», que hemos de cuidar con gozo y agradecimiento.

Para quien vive de esta fe, la vida está llena de momentos de gracia: el nacimiento de un hijo, el contacto con una persona buena, la experiencia de un amor limpio... que ponen en nuestra vida una luz y un calor nuevos. De pronto nos parece ver «el cielo abierto». Algo nuevo comienza en nosotros; nos sentimos vivos; se despierta lo mejor que hay en nuestro corazón. Lo que tal vez habíamos soñado secretamente se nos regala ahora de forma inesperada: un inicio nuevo, una purificación diferente, un «bautismo de Espíritu». Detrás de esas experiencias está Dios amándonos como Padre. Está su Amor y su Espíritu «dador de vida».

 

José Antonio Pagola


DOMINGO 1º (B) BAUTISMO DE JESÚS Mc 1,6-11

 

fe adulta

Estamos en el primer domingo del “tiempo ordinario”. Celebramos hoy una de las tres manifestaciones de Jesús que estuvieron durante los primeros siglos integradas en la fiesta de la Epifanía. Las dos lecturas nos preparan para entender el evangelio. Para Marcos, es el comienzo. El relato es la clave para comprender todo su evangelio. Hay pocas dudas sobre la historicidad de hecho. Lo narran los tres sinópticos, y Jn más contundente, lo da por supuesto.

El bautismo de Jesús es el primer dato que se puede constatar históricamente por fuentes extra bíblicas. Es un relato que ningún cristiano se hubiera atrevido a inventar, porque compromete el altísimo concepto que tuvieron de su maestro. Si no hubiera tenido importancia, seguramente se les hubiera olvidado. De ahí la necesidad de dejar clara, en todos los relatos, la diferencia entre Jesús y Juan.

El mensaje teológico que se quiere trasmitir con este relato es muy importante. No fue un acto de humildad ni una comedia ante los demás, sino una búsqueda de su identidad que manifestó durante toda su vida. Para aceptar este punto de vista tenemos que admitir que fue verdadero hombre. Esto no es fácil, a pesar de que un concilio lo definió como dogma de fe. Un hombre al que hicieron tantas “judiadas” y murió como murió, nos obliga a aceptar que fue un hombre.

Los humanos no podemos aceptar racionalmente que una realidad sea, a la vez, dos cosas contradictorias entre sí. Desde nuestra racionalidad, no podemos pensar en un ser que es a la vez, hombre y Dios, porque tenemos una idea equivocada de los que es Dios. Como no podemos pensar en una bola de billar que sea a la vez, blanca y negra. El listo de turno nos puede decir que podemos poner la mitad de pigmento blanco y la mitad negro; pero entonces resultaría una bola gris...

A través de la historia, nos hemos visto “obligados” a pensar a Jesús como hombre, olvidándonos de lo divino o pensarlo como Dios, olvidándonos de lo humano. En una palabra, parece que no podemos hacer cristología sin caer en la herejía. Lo mismo que no podemos hacer teología sin hacernos un ídolo. Tenemos dos salidas: a) aceptar las formulaciones sin entender ni palabra. b) aparcar la razón y buscar la vivencia para superar la contradicción: Lo divino y lo humano ni se mezclan ni se excluyen. En Jesús está la plenitud humana y la plenitud divina.

Si aceptamos que Jesús es un ser humano, tendremos que admitir una trayectoria humana como la de cualquier hombre. No fue un extraterrestre, sino que tuvo que desarrollarse para alcanzar plenitud. Desde esta perspectiva, podemos entender lo que sería para Jesús descubrir al Bautista. Hacia trescientos años que no había profetas en Israel; es natural que se sintiera atraído por esta figura y que intentara aprender de él. El hecho de que se bautizara, nos lleva más allá de un encuentro fortuito. Jesús aceptó la predicación de Juan y se comprome­tió con ella.

Lo importante no es que narren lo que pasó, sino cómo nos lo dicen. La liturgia de hoy lo pone bien de manifiesto. Las tres lecturas nos hablan del Espíritu. El evangelio, para hablar del Espíritu, emplea una imagen sensible, como paloma. No significa que vio una paloma que bajaba sobre él como normalmente se entiende. Oseas 8,1, dice: Como un águila cae el mal sobre la casa de Israel. Quiere decir que el Espíritu cayó sobre Jesús como un ave se lanza en picado desde lo alto. La misma Biblia dice que el Espíritu de Dios se cernía sobre las aguas.

El Espíritu transforma a Jesús, y le capacita para llevar a cabo la difícil tarea que le esperaba. En el AT se ungía al rey para que el Espíritu lo capacitara para su misión. Están hablando del nuevo nacimiento del agua y del Espíritu. Lo que Jesús pide más tarde a Nicodemo lo había vivido él. “Lo que nace de la carne es carne, lo que nace del Espíritu es Espíritu”. No se puede concebir a Jesús sin el Espíritu. Porque nacer de la carne es menos importante que nacer del Espíritu, lo que celebramos hoy es más importante que lo que hemos celebrado en Navidad.

No debemos pensar en fenómenos aparatosos. La manera de narrar el hecho puede ser una trampa. Ni Espíritu visible, ni voz audible, ni cielo rasgado. Todos estos fenómenos no son más que imágenes para comunicarnos verdades teológicas. El Espíritu actúa siempre de la misma manera, silenciosamente, desde dentro, sin ruidos, sin aspavientos, sin violentar la naturaleza porque actúa siempre de acuerdo con ella. "No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, la mecha humeante no la apagará". (Isaías)

Aunque no tenemos datos suficientes para poder adentrarnos en la psicología de Jesús, los evangelios no dejan ninguna duda sobre la relación de Jesús con Dios. Fue una relación que desbordó todo lo conocido. Se atreve a llamarle “Abba” (papá). Hace su voluntad: Le escucha siempre. El mensaje de Jesús se reduce a manifestar su experien­cia de Dios. El único objetivo de su misión fue que nosotros lleguemos a esa misma experiencia. Toda relación de Jesús con Dios era con un Dios que es Espíritu. En el diálogo con la Samaritana lo dejó claro. Dios es Espíritu.

Tú eres mi Hijo amado. La experiencia de ser amado es la base del verdadero amor. Solo a través de la contemplación, el Hombre Jesús descubrió quién era Dios para él. Lucas, dice: “y mientras oraba...” El descubrimiento de esa presencia nace sencillamente de su concien­cia de hombre. Dios como creador está en la base de todo ser. Yo soy yo, porque soy de Dios. Todo lo que tengo de positivo me lo está dando Él. Mi verdadero ser es el mismo ser de Dios.

El cielo rasgado recuerda a Isaías: “¡Ojalá rasgases el cielo y bajases!”. El cielo se había cerrado. Hacía siglos que Dios no hablaba a través de sus profetas; ahora se abre. La comunicación entre el cielo y la tierra queda abierta para siempre por medio del ser humano que se siente identificado con Dios. Mc está trasmitiendo el descubrimiento de la vocación de Jesús y su conciencia de enviado del Padre.

Pedro dice: Pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos. Dios también está contigo, solo falta que tú respondas como respondió él. La más importante tarea de tu vida es desplegar tus posibilidades de ser. Si despliegas solamente tus posibilidades biológicas, habrás desarrollado solo una parte de ti. Eres también Espíritu y si quieres alcanzar tu plenitud, tienes que desplegar el Espíritu.

Epifanía del Señor DIOS ES EL SOL QUE NUNCA PODREMOS VER, PERO SU CLARIDAD ESTÁ EN TODO EPIFANIA (B) Mt 2,1-12

 

fe adulta

Es la fiesta más antigua que se conoce. Fue la única fiesta de Navidad que se celebró en toda la Iglesia, hasta que en Occidente se empezó a celebrar el 25 de diciembre la Natividad. La palabra “Epifanía” significa en griego "manifestaciones", sobre todo la primera claridad de la mañana, antes de verse el sol. Siguió celebrándose la fiesta de Epifanía, pero con otros significados. Durante mucho tiempo se celebraban en ella tres “epifanías”: la adoración de los Magos, el bautismo de Jesús y las bodas de Caná. El 6 de enero se celebraba en Roma el triple triunfo de Augusto César.

Empezábamos el tiempo de Navidad con un relato del evangelista Lucas que hablaba de pastores, ángeles y el niño en el pesebre. Hoy terminamos con otro relato de Mt sobre unos magos que vienen a adorar a Jesús. En esta “historia” está recogida la tradición del AT y la experiencia de los primeros cristianos. Se intenta expresar una cristología ya avanzada. Debemos recordar que el título de Rey no se le dio a Jesús hasta después de su muerte. Debemos tener presente que los tres títulos que en el relato se sobreentienden (Rey, Hijo de Dios y Mesías) se implican unos en otros.

La apertura a los paganos fue un salto cualitativo en la manera que tenía el pueblo judío de interpretar sus relaciones con Dios. Este cambio de perspectiva no se llevó a cabo sin traumas. Los escritos del NT dejan bien claro que solo se consiguió después de muchas discusiones y mucha reflexión. No nos debe extrañar esta dificultad. Los judíos se consideraban el pueblo elegido. Creían que Dios había hecho por ellos prodigios que no había hecho con ningún otro pueblo. Todavía nos cuesta mucho aceptar que Dios no puede tener privilegios con nadie, sea persona, pueblo o religión.

La universalidad del mensaje es el tema de las tres lecturas. Todas nos hablan de una novedad en la relación de Dios con los hombres. Dios se manifiesta siempre a todos, aunque solo le descubre el que le busca. La originalidad de la experiencia religiosa del pueblo judío no es obra de una persona sino de un pueblo, capaz de interpretar los acontecimientos como manifestación del amor de Dios hacia ellos. En realidad, Dios no puede hacer por uno lo que no hace por otro. Dios es AMOR absoluto. El amor es su esencia, no una cualidad, que podría tener o no tener, como en nosotros.

Dios constantemente se está manifestan­do en su creación, para todo aquel que está atento. Esa atención no se refiere a los sentidos sino al ser. Muchas veces os he dicho que Dios no actúa desde fuera como las causas segundas, sino desde el ser de cada criatura y acomodándose a su manera de ser; por lo tanto, será inútil todo intento de percibir esas acciones con nuestros sentidos o con nuestra razón. Para descubrir a Dios hay que desplegar una especial atención, dirigida al centro de nuestro ser.

El relato de los Magos va en esta dirección. Ellos descubrie­ron la estrella, porque se dedicaban a escudriñar el cielo; fueron capaces de levantar los ojos de la tierra. A pesar de estar lejos vieron la estrella; la inmensa mayoría de los que estaban alrededor del recién nacido, ni se enteraron. Nuestra religiosidad no consigue su objetivo, porque nos empeñamos en encontrar a Dios donde no está. Porque nos empeñamos en descubrir, no a Dios, sino al ídolo que nos hemos fabricado.

Dios no está en los fenómenos que percibimos por los sentidos. Mejor dicho, Dios está en todos los fenómenos, aunque no de manera especial en los que percibimos como maravillosos. Nosotros nos empeñamos en descubrirlo solo en lo extraordina­rio, pero Dios se manifiesta exactamente igual en los acontecimientos más sencillos y cotidianos. Hay que aprender a descubrir esa presencia. En la fragancia de una flor, en una puesta de sol, en la sonrisa de un niño, en el sufrimiento de un enfermo.

La experiencia de los místicos los llevó a llamar a Dios siempre el escondido. S. Juan de la Cruz: A donde te escondiste, Amado y me dejaste con gemido. Como el ciervo huiste, habiéndome herido. Salí tras ti clamando y eres ido. Y el místico sufí persa Edwin Rumi dice: Calla mi labio carnal. Habla en mi interior la calma, voz sonora de mi alma, que es el alma de otra Alma eterna y universal. ¿Dónde tu rostro reposa, Alma que a mi alma da vida? Nacen sin cesar las cosas, mil y mil veces ansiosas de ver tu faz escondida. Y Pascal: Toda religión que no predique un Dios escondido, es falsa.  

Me preocupa que los católicos estemos convencidos de que no hay nada que aprender sobre Dios, porque ya lo sabemos todo. Sea en cuanto a las verdades, sea en cuanto a las normas morales, sea en cuanto a las celebraciones litúrgicas, el hecho de que no haya capacidad de innovación, es la mejor prueba de que estamos en una religión sin vivencia, en una religión muerta. Dios se manifiesta siempre como absoluta novedad. Si encontramos dos veces el mismo dios, podemos estar seguros de que es un ídolo.

La clave de esta celebración es la universalidad del mensaje. En Navidad veíamos a Dios encarnado. Hoy celebramos a Dios manifestado a todos y en todo; es decir, se está siempre manifestando y se manifiesta en todo lo creado. Esto no lo hemos asumido del todo, los cristianos. Seguimos creyéndonos unos privilegiados por conocer a Jesús. Seguimos lamentando la situación de los que no creen en él, porque no podrán participar de su salvación. Desde el Vaticano II, hemos avanzado mucho en la verdadera dirección, pero no hemos dado el paso definitivo.

Hoy debíamos tener muy claro que Jesús no vino a fundar una religión frente a la religión judía; ni una Iglesia frente a otras Iglesias. Jesús predicó el Reino de Dios. Jesús nos trajo un evangelio (buena noticia) para todas las religiones, para todas las Iglesias, para todos los pueblos, para todos los seres humanos. Nuestra religión tiene que estar abierta a esa buena noticia. No somos los únicos portadores de esa noticia.

Es curioso que el término “católica” que significa universal, haya terminado significando solamente una parte de los seguidores de Jesús. Claro que el término universal se puede entender de dos maneras. Universal porque todos pertenezcan a ella; universal por el objetivo de nuestra preocupación y nuestra entrega. Para mí, este segundo aspecto sería más evangélico que el primero. Que la preocupación, el cariño, -en una palabra, el amor- fueran todos los seres humanos sin excepción.

El relato era un mito ancestral muy común en otras culturas. Aunque sea un mito, fue muy bien traído a colación por los cristianos. La aparición de una nueva estrella era el signo más común de la singularidad de un personaje. Para los primeros cristianos no podía haber orto más importante que Jesús a quien ya consideraban divino.

 

BAUTISMO DE JESÚS

 col sicre art

fe adulta

Ciclo B

Ayer celebramos la fiesta de la Epifanía, con Jesús niño de menos de dos años, y de repente lo vemos ya adulto, en el momento del bautismo. De los años intermedios, si prescindimos de la visita al templo que cuenta Lucas, no se dice nada.

Este silencio se hace especialmente duro a propósito del bautismo de Jesús. ¿Por qué decide ir al Jordán? ¿Cómo se enteró de lo que hacía y decía Juan Bautista? ¿Por qué le interesa tanto? Ningún evangelista lo dice. El relato de Marcos, el más antiguo, cuenta el bautismo con muy pocas palabras. Y ni siquiera se centra en el bautismo, sino en lo que ocurre inmediatamente después de él.

Marcos destaca dos elementos esenciales: el Espíritu y la voz del cielo.

La venida del Espíritu tiene especial importancia, porque entre algunos rabinos existía la idea de que el Espíritu había dejado de comunicarse después de Esdras (siglo V a.C.). Ahora, al venir sobre Jesús, se inaugura una etapa nueva en la historia de las relaciones de Dios con la humanidad.

La voz del cielo. A un oyente judío, las palabras «Tú eres mi Hijo querido, mi predilecto» le recuerdan dos textos con sentido muy distinto. El Sal 2,7: «Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy», e Isaías 42,1: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero». El primer texto habla del rey, que en el momento de su entronización recibía el título de hijo de Dios por su especial relación con él. El segundo se refiere a un personaje que salva al pueblo a través del sufrimiento y con enorme paciencia. Marcos quiere evocarnos las dos ideas: dignidad de Jesús y salvación a través del sufrimiento. En este sentido, es importante advertir que la vida pública de Jesús comienza con el testimonio de la voz del cielo («Tú eres mi hijo amado, mi predilecto») y se cierra con el testimonio del centurión junto a la cruz: «Realmente, este hombre era hijo de Dios» (Marcos 15,39).

El programa futuro de Jesús (42,1-4.6-7).

Las palabras del cielo no sólo hablan de la dignidad de Jesús, le trazan también un programa. Es lo que indica la primera lectura de este domingo.

El programa indica, ante todo, lo que no hará: gritar, clamar, vocear, que equivale a amenazar y condenar; quebrar la caña cascada y apagar el pabilo vacilante, símbolos de seres peligrosos o débiles, que es preferible eliminar (basta pensar en Leví, el recaudador de impuestos, la mujer sorprendida en adulterio, la prostituta…).

Dice luego lo que hará: promover e implantar el derecho, o, dicho de otra forma, abrir los ojos de los ciegos, sacar a los cautivos de la prisión; estas imágenes se refieren probablemente a la actividad del rey persa Ciro, del que espera el profeta la liberación de los pueblos sometidos por Babilonia; aplicadas a Jesús tienen un sentido distinto, más global y profundo, que incluye la liberación espiritual y personal.

El programa incluye también cómo se comportará: «no vacilará ni se quebrará». Su misión no será sencilla ni bien acogida por todos. Abundarán las críticas y las condenas, sobre todo por parte de las autoridades religiosas judías (escribas, fariseos, sumos sacerdotes). Pero en todo momento se mantendrá firme, hasta la muerte.

Misión cumplida: pasó haciendo el bien (Hechos de los Apóstoles)

La segunda lectura, de los Hechos de los Apóstoles, Pedro, dirigiéndose al centurión Cornelio y a su familia, resume en estas pocas palabras la actividad de Jesús: “pasó haciendo el bien”. Un buen ejemplo para vivir nuestro bautismo.

 

Epifanía del Señor FIESTA DE LA EPIFANÍA

 col sicre art


fe adulta

El autor del primer evangelio, Mateo, que probablemente reside en Antioquía de Siria, lleva años viviendo una experiencia muy especial: aunque Jesús fue judío, la mayoría de los judíos no lo aceptan como Mesías, mientras que cada vez es mayor el número de paganos que se incorporan a la comunidad cristiana. Algunos podrían interpretar este extraño hecho de forma puramente humana: los paganos que se convierten son personas piadosas, muy vinculadas a la sinagoga judía, pero no se animan a dar el paso definitivo de la circuncisión; los cristianos, en cambio, no les exigen circuncidarse para incorporarse a la iglesia.

Mateo prefiere interpretar este hecho como una revelación de Dios a los paganos. Para expresarlo, se le ocurre una idea genial: anticipar esa revelación a la infancia de Jesús, usando un relato que no debemos interpretar históricamente, sino como el primer cuento de Navidad. Un cuento precioso y de gran hondura teológica. Y que nadie se escandalice de esto. Las parábolas del hijo pródigo y del buen samaritano son también cuentecitos, pero han cambiado más vidas que infinidad de historias reales.

La estrella

Los antiguos estaban convencidos de que el nacimiento de un gran personaje, o un cambio importante en el mundo, era anunciado por la aparición de una estrella. Sin necesidad de recurrir a lo que pensasen otros pueblos, la Biblia anuncia que saldrá la estrella de Jacob como símbolo de su poder (Números 24,17). Este pasaje era relacionado con la aparición del Mesías.

Los buenos: los magos

De acuerdo con lo anterior, nadie en Israel se habría extrañado de que una estrella anunciase el nacimiento del Mesías. La originalidad de Mateo radica en que la estrella que anuncia el nacimiento del Mesías se deja ver lejos de Judá. Pero la gente normal no se pasa las noches mirando al cielo, ni entiende mucho de astronomía. ¿Quién podrá distinguirla? Unos astrónomos de la época, los magos de oriente.

La palabra “mago” se aplicaba en el siglo I a personajes muy distin­tos: a los sacerdotes persas, a quienes tenían poderes sobrenaturales, a propagandis­tas de religiones nuevas, y a charlatanes. En nuestro texto se refiere a astrólogos de oriente, con conocimientos profundos de la historia judía. No son reyes. Este dato pertenece a la leyenda posterior, como luego veremos.

Los malos: Herodes, los sumos sacerdotes y los escribas

La narración, muy sencilla, es una auténtica joya literaria. El arran­que, para un lector judío, resulta dramático. “Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes”. Cuando Mateo escribe su evangelio han pasado ya unos ochenta años desde la muerte de este rey. Pero sigue vivo en el recuerdo de los judíos por sus construcciones, su miedo y su crueldad. Es un caso patológico de apego al poder y miedo a perderlo, que le llevó incluso a asesi­nar a sus hijos y a su esposa Mariamne. Si se entera del nacimiento de Jesús, ¿cómo reaccionará ante este competidor? Si se entera, lo mata.

Un cortocircuito providencial

Y se va a enterar de la manera más inesperada, no por delación de la policía secreta, sino por unos personajes inocentes. Mt escribe con asombrosa habili­dad narrativa. No nos presenta a los magos cuando están en Oriente, observando el cielo y las estre­llas. Omite su descubrimiento y su largo viaje.

La estrella podría haberlos guiado directamente a Belén, pero entonces no se advertiría el contraste entre los magos y las autoridades políticas y religiosas judías. La solución es fácil. La estrella desaparece en el momento más inoportuno, cuando sólo faltan nueve kilómetros para llegar, y los magos se ven obligados a entrar en Jerusalén.

Nada más llegar formulan, con toda ingenuidad, la pregunta más compromete­do­ra: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto su estrella y venimos a adorarlo”. Una bomba para Herodes.

El contraste

Y así nace la escena central, importantísima para Mt: el sobresalto de Herodes y la consulta a sacerdotes y escribas. La respuesta es inmediata: “En Belén, porque así lo anunció el profeta Miqueas”. Herodes informa a los magos y éstos parten. Pero van solos. Esto es lo que Mt quiere subrayar. Entre las autori­dades políticas y religiosas judías nadie se preocupa por rendir homenaje a Jesús. Conocen la Biblia, saben las respuestas a todos los proble­mas divinos, pero carecen de fe. Mientras los magos han realizado un largo e incómodo viaje, ellos son incapa­ces de dar un paseo de nueve kilómetros. El Mesías es rechazado desde el principio por su propio pueblo, anunciando lo que ocurrirá años más tarde.

Los magos no se extrañan ni desaniman. Emprenden el camino, y la reapari­ción de la estrella los llena de alegría. Llegan a la casa, rinden homenaje y ofrecen sus dones. Estos regalos se han interpretado desde antiguo de manera simbólica: realeza (oro), divinidad (incienso), sepultura (mirra). Es probable que Mt piense sólo en ofrendas de gran valor dentro del antiguo Oriente. Un sueño impide que caigan en la trampa de Herodes.

Los Reyes magos no son los padres, somos nosotros

A alguno quizá le resulte una interpretación muy racionalista del episodio y puede sentirse como el niño que se entera de que los reyes magos no existen. Podemos sentir pena, pero hay que aceptar la realidad. De todos modos, quien lo desee puede interpretar el relato históricamente, con la condición de que no pierda de vista el sentido teológico de Mt. Desde el primer momento, el Mesías fue rechazado por gran parte de su pueblo y aceptado por los paganos. La comunidad no debe extrañarse de que las autoridades judías la sigan rechazando, mientras los paganos se convierten.

El contraste entre la primera lectura y el evangelio

La liturgia parece ver en el relato de los magos el cumplimiento de lo anunciado en el libro de Isaías (Is 60,1-6). Sin embargo, la relación es de contraste. En Isaías, la protagonista es Jerusalén, la gloria de Dios resplandece sobre ella y los pueblos paganos le traen a sus hijos, los judíos desterrados, la inundan con sus riquezas, su incienso y su oro. En el evangelio, Jerusalén no es la protagonista; la gloria de Dios, el Mesías, se revela en Belén, y es a ella adonde terminan encaminándose los magos. Jerusalén es simple lugar de paso, y lugar de residencia de la oposición al Mesías: de Herodes, que desea matarlo, y de los escribas y sacerdotes, que se desinteresan de él.

Alegría, adoración y regalo

Nosotros, descendientes de los pueblos paganos, debemos imitar el ejemplo de los magos: inmensa alegría al ver la estrella, adoración al niño, regalos. Alegría, regalos y niños son típicos del 6 de enero. Pero Mateo piensa en un niño distinto, al que debemos adorar y ofrecernos, llenos de alegría.

 

Bautismo del Señor VER LO QUE SOMOS Fiesta del Bautismo de Jesús 7 de enero Mc 1, 7-11

col lozano art

 

fe adulta

En el marco de la religión teísta, la mejor noticia que un ser humano puede escuchar es la de ser proclamado por Dios mismo como “su hijo amado”. Recuerdo que, cuando mi marco era ese, podía orar durante días, centrando toda mi atención en esa expresión, que dejaba reverberar dentro de mí: “tú eres mi hijo amado”, en la convicción de que esas palabras estaban definiendo mi identidad más profunda. Porque, en tal marco, ¿podría haber algo que superara esa afirmación?

Al superar el teísmo, no he perdido nada de aquella vivencia. No solo no he perdido, sino que, en mi experiencia personal, sé que todo se ha enriquecido. Lo único que ha cambiado ha sido el paradigma o, si se prefiere, el mapa mental con el que leo la realidad.

Si antes me veía “hijo amado de Dios”, ahora veo que la divinidad no es algo o alguien separado, sino justamente Eso -plenitud de vida y de amor- que nos constituye en nuestra verdadera identidad.

No somos un yo amado por Dios -aunque nuestra mente tienda a leerlo de ese modo-, sino la misma divinidad expresándose o experimentándose en un ser humano particular.

El Maestro Eckhart, uno de los más grandes místicos de la tradición cristiana, distinguía entre “Deus” (Dios) y “Deitas” (Deidad). El primero es el dios pensado, “personal”, aquel a quien el fiel se dirige, a quien le habla, a quien ora, en quien confía… Pero tal dios no puede sino poseer muchos rasgos antropomórficos ya que, en cierto modo, está siendo creado a imagen de quien se dirige a él. Por el contrario, el término “Deitas” hace referencia a Eso que no puede ser pensado: “El único Dios verdadero -decía Margarita Porete, otra mística, contemporánea del Mestro Eckhart- es aquel del que nada puede pensarse”. Eso que no puede ser pensado, porque no es objeto, es justamente lo que somos, el Fondo último de todo lo que es. Y lo “vemos”, nos vemos, al acallar la mente.

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Gaza no puede esperar -- Editorial de El País

El País

Estados Unidos permite tímidos avances pero impide a la ONU imponer un alto el fuego que es cada día más urgente

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se ha quedado corto esta semana en su segunda resolución después de los ataques del 7 de octubre contra Israel. La catástrofe de Gaza está adquiriendo proporciones apocalípticas, cuestión que exige por sí sola un alto el fuego definitivo en lugar de breves pausas humanitarias como propugnaba su primera resolución, tal como señaló una vez más el secretario general de la ONU, António Guterres.  Ver noticia  

Pastor luterano que se atreve en Belén dando aclarador mensaje navideño

 Redes Cristianas

Fuente: Opción por los pobres
EL SILENCIO es COMPLICIDAD
# el «mundo libre» hacen fila para dar luz verde al genocidio de una población cautiva… le cubren las espaldas…pagan las cuentas por adelantado… encubren la verdad y el contexto y protección teológica.
# Aquí confontamos la «Teología del Imperio
# La Teología del Imperio llama a vaciar Gaza.
# La hipocresía y el racismo de occidente es transparente y demoledor.
# En Palestina la Biblia se usa como un arma.
# Estamos indignados con la complicidad de la Iglesia.
# Nos mandan bombas mientras celebran Navidad en su país.
# EL MUNDO MIRA. LAS IGLESIA MIRAN
TODOS JUNTOS
¡¡¡ PAREN ESTE GENOCIDIO AHORA !!!
Para escuchar la homilía (Vídeo de 17´36´´): https://youtu.be/CjIG2YZBXpo?si=FZ02kxugD9Piu9_k

MuntherIsaac- Cristo bajo los escombros.

El Papa: Siria, Gaza, Ucrania, un desierto de muertos. Recemos y luchemos por la paz

 


Francesca Sabatinelli – Ciudad del Vaticano

Reflexión y Liberación

En los saludos posteriores al Ángelus, Francisco recuerda a San Esteban, el primer mártir cristiano, encomendando a su intercesión a «los pueblos desgarrados por la guerra» a la vez que expresa su cercanía a las comunidades cristianas que sufren discriminación e invita a todos los fieles a dejarse impresionar por «el estupor que se convierte en adoración» ante el nacimiento de Jesús  Ver noticia

PALOMAS DE PAZ


 

Era una paloma blanca. Tenía su nido en lo alto de un olivo centenario del campo de Yassin, cerca de Betlem, en tierra de Palestina. Yassin tenía allí un amplio campo con olivos, almendros, algún manzano y un cerezo. Su mujer trabajaba en una escuela de la ONU, y tenían tres hijos. El mayor, Alí había muerto en una intifada por tiros del ejército, la niña Donia estudiaba en Ramala y el pequeño Hamad acababa de cumplir 10 años y ya ayudaba a su padre en el campo cuando había que recoger almendras en verano y olivas en invierno. El día que cumplió 10 años su tío Amed le había regalado un tirachinas que él mismo había hecho con una rama de cerezo y gomas de un viejo neumático de coche. Con él, Hamad jugaba con sus amigos a afinar la puntería con unas latas vacías puestas a distancia en el campo. Hamad era muy bueno en eso y siempre llevaba el tirachinas consigo.

Cuando Hamad descubrió el nido de una paloma blanca en lo alto del olivo más grande, se fijaba todos los días en el ir y venir de la paloma, y un día, cuando la paloma se fue, se atrevió a escalar el árbol hasta lo más alto y ver el nido, que en ese momento estaba vacío. Tiempo después observó que la paloma estaba mucho tiempo en el nido y, con cuidado, observó que tenía dos pequeños y bonitos huevos. Se alejó en seguida para que la paloma no le viera cuando acudiera a incubarlos.

Otro día observó que un halcón sobrevolaba el huerto y el árbol donde estaba el nido. Cuando vio que se acercaba le tiró una pequeña piedra con el tirachinas, no a darle sino a las ramas de al lado y así lo espantó y se fue. Eso sucedió varios días y Hamad espantaba al halcón. Pero un día por la mañana temprano encontró al pie del árbol las cáscaras de los dos huevos rotos. Se enfadó mucho y vigilaba si venía el halcón para espantarlo con su tirachinas.

Tiempo después observó de nuevo que la paloma pasaba mucho tiempo en el nido, sin apenas salir, y algunas semanas después observó que del nido asomaban dos cabecitas de los polluelos que habían nacido y a los que la madre les traía comida en su pico y se la daba cuidadosamente en su boquita abierta ansiosamente.

Pero volvía el halcón y un día observó espantado que voló sobre el nido y salió llevando en sus garras una de las crías y fue a posarse sobre el muro que separaba su huerto de las casas de los colonos judíos que había cerca. Hamad cogió su tirachinas y apuntando bien le dio una pedrada al halcón que cayó herido revoloteando esforzadamente hasta llegar al suelo. Un chico judío casi de la misma edad que Hamad, vino corriendo y lo recogió con cuidado y se lo llevó. Amad se quedó muy enfadado.

Ese niño se llamaba Saúl. Era hijo de unos colonos judíos que habían construido su casa en un campo que había sido de la familia de Hamad, pero los colonos se había apropiado sin más y construido una bonita casa con piscina y todo. Cuando Saúl cumplió 15 años le regalaron una escopeta de perdigones y con ella jugaba en el campo disparando a pajarillos y a todo lo que le parecía. Saúl había visto lo que pasaba con el halcón y la paloma, y cuando Hamad disparó su tirachinas al halcón. Saúl lo vio, y al día siguiente, una vez guardado el halcón en su casa para curarlo, salió con su escopeta de perdigones, fue al campo de Hamad y mató a la paloma blanca que anidaba en su olivo más grande. En el nido quedó un polluelo con un escaso plumón, que moriría de hambre y frío.

Hamad, enfadado, tiraba piedras con su tirachinas contra el muro que separaba su campo y la colonia judía. En eso, acudieron unos soldados y detuvieron a Hamad y se lo llevaron preso acusándole de estar atacando con piedras al muro de separación.

Cuando Saúl cumplió los 18 años se fue a hacer el servicio militar y luego ya se quedó en el ejército como soldado. Era excepcional con su puntería y lo destinaron a un avión caza equipado con ametralladora y equipo de alta precisión.

Cuando Hamad salió de la cárcel varios meses después huyó al norte, al Líbano y vivió en el campo de refugiados de Sabra, en un barrio de Beirut. Allí conoció a otro chico que tenía un palomar y amaestraba palomas para hacerlas palomas mensajeras y enviar mensajes a otros sitios que su organización tenía por el territorio. Hamad se entusiasmó con la idea y colaboró con su amigo en el palomar. Llegaron a tener una buena bandada de palomas y lograban amaestrar algunas para su objetivo. Todavía seguía la guerra entre los dos países vecinos y un día Hamad vio cómo un caza volaba más bajo de lo habitual y al acercarse a su palomar disparaba una ráfaga de ametralladora contra la bandada de palomas que en ese momento volaban distendidas en el cielo azul de Sabra. Murieron casi todas y sólo unas pocas regresaron al palomar asustadas y nerviosas. Hamad quedó destrozado y en ese momento se acordó de su paloma blanca del olivar de su padre, de aquel halcón que la molestaba y de aquel chico judío que disparó su escopeta y la mató.

Al poco rato, se oyó un tremendo disparo de un obús que los milicianos islamistas que estaban cerca de Sabra dispararon contra el avión que sobrevolaba bajo una y otra vez. El avión fue alcanzado y derribado y se prendió fuego al caer a tierra. El piloto había tenido tiempo de hacer saltar su asiento y el paracaídas y aunque estaba herido cayó a tierra y fue apresado por las milicias palestinas. Hamad se enteró que ese piloto era Saúl, el chico judío que había matado su paloma. Hamad no sentía odio ni venganza, pero sí un tremendo dolor por el recuerdo de su paloma y el nuevo desastre de la bandada de palomas abatidas. Con los debidos permisos quiso ir a saludar al piloto preso y recordarle aquel episodio de años atrás.

El soldado Saúl entró en una profunda crisis personal cuestionándose los desastres de la guerra, lo absurdo del apartheid de Israel sobre Palestina y tanto dolor producido. Cuando fue liberado, en un intercambio de presos, pidió la baja del ejército y pidió perdón a su antiguo vecino Hamad. Se hicieron amigos y proyectaron un nuevo futuro en común.

Afortunadamente la guerra había terminado, se había firmado la paz y el reconocimiento de dos Estados, Israel y Palestina, bajo un paraguas internacional, y nacía un tiempo de esperanza y nuevos retos de colaboración y convivencia.

Saúl se había especializado en la fabricación y uso de drones con objetivos militares. Y Hamad seguía con su afición por las palomas mensajeras. Con otros amigos con sentimientos y aficiones comunes se instalaron en un antiguo kibutz reconvertido en granja ecológica y centro de fabricación de drones con objetivos civiles. Fabricaban drones de diversos tamaños y modelos, destinados a la mensajería civil como reparto de paquetes especialmente de material médico urgente a hospitales, libros y material escolar y pedagógico a colegios, cámaras para grabar reportajes de paisajes, así como el despliegue solidario y publicitario de pancartas desde los drones por las playas, ciudades y campos. Eran las nuevas palomas mensajeras de paz.

NAVIDAD DE SIEMPRE Y DE AHORA


col martell

 

En las culturas anteriores al cristianismo, existía la costumbre de celebrar una fiesta coincidiendo con el solsticio de invierno. De aquél momento en que la inclinación del sol se mantiene durante varios días casi sin moverse viene el nombre de solsticio, que significa "sol quieto” en latín. Cuando la fuente solar de vida se aleja, la tribu apechuga y comparte lo que tiene en torno a las fogatas que dan calor y permiten cocinar algunos alimentos. Poco a poco, el comienzo del nuevo periodo se va transformando en celebración y ceremonia en la que el fuego representa al añorado sol momentáneamente alejado, siguiendo las leyes de la astronomía.

Para los celtas y los galos, el “fin de las tinieblas” giraba en torno a la creencia del árbol como representante de un poder al que rendían culto. Esta tradición heredada a través de los siglos, sirvió de inspiración para el actual árbol de Navidad. En estas mismas fechas, la antigua Roma celebraba las fiestas en honor al dios Saturno. Todos se intercambiaban regalos e incluso desaparecían por unas horas las barreras que separaban al esclavo de las personas libres.

Cuando el cristianismo comienza a propagarse en Europa, asimila estos festejos solsticiales de honda raigambre social a sus propios ritos y símbolos de la Navidad que ahora, en Occidente, pierde peso en beneficio de una fiesta que se justifica en sí misma, caracterizada por el gasto desmedido y los regalos, que ha sido vaciada de contenido para prevalecer el consumismo escapista. Afortunadamente, los días navideños aun conservan un clima familiar y social de reuniones y reencuentros con esfuerzos sinceros para reforzar los lazos humanos y el acercamiento de personas alejadas por la distancia del corazón o los kilómetros. Esto ocurre por encima de que nos identificamos con el solsticio o con la fiesta consumista y superficial en la que hemos ido cayendo, cristianos incluidos, hasta convertir muchos signos del Adviento en reclamos mercantiles. 

Con todo, el sentimiento del Adviento y de la verdadera Navidad sigue vivo en muchísimas personas que buscan y se afanan en la alegría de la fe en los valores evangélicos en torno al nacimiento del Dios Amor como uno de los nuestros, cercano y amigo. Una celebración que nos señala el compromiso fraterno frente al consumismo indiferente con quienes más sufren, especialmente en estas fechas.

Entre medio del oropel, siempre estarán los que no tienen fiesta alguna, agobiados por el peso de la vida. Para ellos, estas celebraciones son una punzada de dolor en sus tribulaciones. Estas personas debieran ser el objetivo predilecto, al menos de quienes nos decimos cristianos. Es emocionante recordar a quienes se han esforzado a lo largo de la vida para que nos sintamos queridos y aceptados, especialmente en estas fechas. Igualmente causa alegría conocer que para Jesús de Nazaret era más determinante eliminar el sufrimiento que denunciar los pecados de la gente. No es que no le preocupase el daño moral, sino que para Él, el peor mal consistía -y consiste- en causar sufrimiento o tolerarlo desde la hipocresía o la indiferencia.

Cuando tantos se preguntan hoy por el lugar de la religión en la sociedad, está de plena actualidad la llamada de la Pascua de Navidad “¡Estad alegres!” llena de esperanza para todos. Esta Buena Noticia vivida desde el ejemplo provocó que Jesús se sentara a la mesa de gentes que seguían siendo pecadoras, a la que ofrecía su amor en forma de perdón y amistad. Su acogida resultaba intolerable al hacerse Navidad regalada y misericordiosa, sin exclusiones de ninguna clase.

Lo contrario, es decir, comportarse de otra manera en nombre de la Navidad (que significa “nacimiento de la Vida”) es una farsa que debiera tener su correspondiente denuncia profética. Y aquí estamos pero que bien pillados…

 

NAVIDAD 2023


col acebo

 

Este año la Navidad amanece oscurecida por las guerras. La tierra donde nació, vivió y murió Jesús y en donde sus discípulos y discípulas experimentaron su presencia viva y resucitada, está llena de sangre.

No podemos proclamar “Feliz navidad” sin identificarnos con el dolor, la impotencia, la angustia y desesperación de tanta gente inocente, sobre todo de los casi 10.000 niños y niñas muertos bajo los bombardeos de Netanyahu. Otros muchos quedaron heridos, huérfanos, sumidos en el llanto, el hambre, el frío y la soledad.

Israel ha lanzado misiles sobre la parroquia de la Sagrada Familia de Gaza, donde hay más de 700 personas refugiadas, la mayoría mujeres con niños y niñas, sin comida, sin agua, sin medicinas y sin energía eléctrica. Hay ya varias personas muertas. “Han fusilado a sangre fría a creyentes dentro de la parroquia”, expresa el Patriarca latino de Jerusalén, cardenal Pizzaballa.

Los Herodes de nuestro tiempo han sembrado destrucción y muerte. Hacemos memoria de los muertos y rehenes israelíes hechos por Hamás y de los palestinos masacrados en Cisjordania por el ejército y colonos judíos.

Lamentamos que el gobierno de Israel dificulte que en esta Navidad los cristianos palestinos se reúnan en Belén a celebrar el nacimiento de Jesús.

Hoy Dios nace en Gaza, no en una cueva sino entre los escombros y desde ahí grita al mundo que la guerra nunca es el camino, que la paz solo nace del diálogo, la justicia y el respeto al diferente.

El Dios de los judíos es el mismo Dios de cristianos y musulmanes, Dios de Amor y de Vida, Dios de misericordia que nos reta a rechazar la opresión y la violencia, para vivir como hermanos.

Dios nace en la solidaridad de tantos hombres y mujeres que en el mundo sueñan y luchan por una nueva humanidad de paz y fraternidad.

Es nuestro deseo para el año 2024.

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz.

Sobre los que habitan en la tierra de sombras de muerte

resplandeció una luz brillante” (Is 9,2).

Jesús es la Luz. Todavía hay razón para la esperanza.