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domingo, 15 de diciembre de 2013

El sistema y el otro sistema Jaime Richart, Antropólogo y jurista


Enviado a la página web de Redes Cristianas
Decía Voltaire que ni una sola gota de sangría vale la libertad de todo un pueblo. Pues bien, yo pienso que la miseria, la exclusión social, de un solo ciudadano no por vale todas las li-bertades formales: si bien se mira, las mismas que tiene un cer-vatillo en medio de la jungla.
Así es que puesto que ahora no se hacen ver ni oír los inte-lectuales -especie a extinguir- yo me postulo como uno de los últimos para responder a los ideólogos que, como los perio¬dis-tas a los chamanes, de sus púlpitos, para suplir sus prédicas por las suyas, les han desalojado de la escena pública y no ven ni quieren ver soluciones más allá del capitalismo financiero. Hace falta, pues, mucho más que periodismo e ideología para desactivar este sistema putrefacto, pues ambos, ideólogos y pe-riodistas, en lugar de buscar otro refuerzan “el sistema”. Los periodistas, por mucho que nos vendan “la información” que al final no sirve para nada salvo para indignarnos más, y los ideólogos, por más que nos imbuyan la idea de que éste es el menos malo de los sistemas; cegando ambos, periodistas e ideólogos, el camino a otros posibles…
Hay muchas señales de que “el sistema” se devora a sí mismo, como Zeus a sus hijos. Tantas, que para explicarlo hay que empezar a razonar casi desde el principio. Veamos. El “sistema” es iusnaturalista. Lo que significa que los mecanis¬mos de creación de desarrollo material son abandonados a su suerte, y que lo que llamamos prosperidad no es más que re¬parto de la tierra, de la propiedad y del dinero supeditado a que las fuerzas económicas y el mercado falsamente libre se encar¬guen de conseguir los “mejores” resultados. Y los “mejores” re¬sultados son la desigualdad y la exclusión social. He aquí el núcleo ideológico del “sistema”, en línea con el del catolicismo tradicional: es preciso que existan pobres que salven su alma por la resignación, para que haya ricos que se salven por la ca¬ridad, y a la inversa. “El sistema” tiene pocas teorías expresas, o tácitas como ésta. No las necesita, pues es la acción lo que prima sobre los razonamientos aplicados. Pero una de ellas es la de que el Estado no está para crear empleo, sino para incen¬tivar la iniciativa privada, para animar a los ciudadanos a hacerse empresarios que lo generen. Y si estos no surgen o los que hay no crean empleo, el “sistema” dictamina que el Estado y quienes le re¬presentan son responsables de incapacidad o culpables de ineptitud. Pero si son ineptos, nada nuevo sucede. Los que les reemplacen serán aproximadamente tan ineptos, y la desigual-dad, el reparto y “el sistema” seguirán siendo los mismos, con aproximadamente las mismas víctimas.
Hay un ejemplo muy ilustrativo a este respecto. En “el sis-tema”, y ya en España (pero también en cualquier otro país), la demografía es determinante. Se precisa, según la teoría-ideolo-gía reinante, una tasa de población suficiente en edad de traba-jar para mantener a la vejez inactiva. Es decir, en la pirá¬mide de población por edades, se necesita que la parte media activa sea suficientemente numerosa para poder sostener a los mayo¬res. Pero, y aquí está otra de las contradicciones de “el sistema” que impiden la hipotética solución que dejase a todos relativa¬mente satisfechos: ¿quién, en una sociedad descoyun¬tada, des-articulada e incierta se decidirá a procrear para contri¬buir a que el sistema funcione como sus “dueños” quieren? ¿quién, a me-nos que sea por descuido o por verse respaldado por su riqueza, se atreverá a ello sin la conciencia de que cual¬quier nuevo na-cido irá a parar al desempleo y a una vida sin futuro?
Por eso, naturalmente, el pueblo evita nacimientos, como lo evita cual-quier especie viviente cuando escasea el sustento. En estas condiciones ¿qué se puede es¬perar de un modelo que fía a aquellos mecanismos -leyes eco¬nómicas, pugna de voluntades empresariales y banqueras- la solución? ¿quién, a menos que se deje lavar el cerebro, puede confiar en un “sistema” injusto e irracional por definición del que todo aquél que no sea amo desconfía? Los esfuer¬zos -aun¬que fueran sinceros- del poder económico y político son bal¬díos y desembocan en más y más injusticia. Primero, porque no pueden, segundo porque los que reparten se quedan con la ma¬yor parte dejando las migas al re-sto, y tercero porque la volun¬tad de poder es más fuerte que las buenas intenciones desperdi¬gadas. Tratan de paliar los efectos, pero dejando in¬tactas las causas profundas de la injusticia so-cial.
Otro ejemplo de con¬tradicción que hace imposible la relación equilibrada entre economía, tecnología y trabajo es la robotiza-ción. La ro¬botiza¬ción, que tanto prometía, se les ha ido a estas sociedades de las manos poniendo en evidencia la escasa inte-ligencia de los res¬ponsables públicos, el fracaso del mercado y nuestra perdición.
Hay varios factores que contribuyen al desempleo masivo, pero, aparte otros, es esa filosofía de la desigualdad que ins¬pira al poder político asociado al económico y por ende al em¬presa-ria que ha permitido la robotización brusca en lugar de introdu-cirla gradualmente para no agravar más los estragos de la espe-culación, del agiotaje, del dum¬ping y otras prácticas perversas y usuales del capitalismo financiero.
Si lo dicho es aplicable a todos los países donde rige “el sis-tema”, en España alcanza cotas involucionistas de escándalo donde el trabajador es un siervo y el ciudadano un número de una dictadura en gestación. “El sistema” nunca se atribuye el fracaso a sí mismo, ni tampoco al desbarajuste existente en la superestructura global; ni a ese aparato que propicia los abusos en cada país por separado y en todos en conjunto donde unos ciudadanos resultan favorecidos o muy favorecidos y otros dramática o trágicamente damnificados. Ni tampoco lo rela-ciona con el dato cierto de que, como los ricos lo son a costa de muchos, la economía en esos países crece en la medida que otros a mucha distancia costean con su miseria el desahogo y el lujo de los que figuran a la cabeza del progreso.
El pueblo está dormido y no ve que el objetivo de la ideología predominante es la desigualdad disfrazada de competitividad, y que las fuer¬zas políticas y las económicas se ponen tácitamente de acuerdo a ese fin; que las contradicciones son exasperantes y las leyes del mercado inexorables con los débiles; que los so¬ciólogos y economistas detectan los problemas y señalan, cada uno a su manera, dónde está la solución, pero que la solución nunca llega porque esas leyes chocan entre sí pero también con las de la biología… En tales condiciones y donde se ha susti¬tuido bienestar por beneficio y el poder adquisitivo marca la di¬feren¬cia entre el bienestar y el desasosiego, la salud y la enfer¬me¬dad, la vida y la muerte, el pueblo está legitimado para asaltar los palacios de invierno. Pero, en este sentido, pierde razón al protestar por el latrocinio generalizado, por la regula¬ción del empleo y por no tener trabajo. Pues acepta al depre¬da¬dor y la consagración institucional de éste a la desigualdad; no lo repudia con la enmienda a la totalidad. Por todo lo di¬cho yo, en tanto que ciudadano responsable, estoy al lado del pueblo como ser social desvalido e inmaduro, pero no junto al pueblo como cuerpo social desarrollado, pues en buena medida el pue¬blo merece lo que tiene al abrazar “el sistema” en con¬junto porque le ha ido bien un cierto tiempo y elige una y otra vez a opresores y corruptos en lugar de echarles a patadas….
La racionalidad propia del milenio que vivimos exige solu-ciones radicales, no medias tintas; remedios severos, no place-bos; cirugía del tumor que son los detentadores del poder, no sinapismos. Creo que queda poco tiempo para que el mundo, con España a la cabeza, se convenza de una vez de que es pre-ciso regresar al enfoque y los planteamientos marxistas. La es-peranza en el milagro de soluciones para todos es obstinación; contumacia de mentes primarias y obtusas, de espíritus sin conciencia que no atisban ni de lejos la importancia que para el individuo tiene la colectividad. Lo mismo que la tiene para las especies vivientes consideradas superiores. Pues cuando el po-der político y el económico permiten que las leyes de mercado cumplan estrictamente su función, los estragos están asegura-dos, y cuando las corrigen siempre es para favorecer aún más a las clases sociales dominantes.
Yo confío en que (a menos que antes el mundo salte antes por los aires), doblegada por la razón, tarde o temprano Occidente abrace a Marx y vuelva a permitir que sea el organizador su-premo de la sociedad. Marx preveía el socialismo real cuando se dieran las condiciones objetivas de una sociedad avanzada. Quizá Occidente, aunque le falta un hervor, ya lo es. Los pla¬nes quinquenales y los ajustes entre producción y consumo que superen las funes¬tas y manipuladas leyes del mercado, son pro-pios de socieda¬des en un nivel superior de la inteligencia co-lectiva necesitadas de evitar el agotamiento de los recursos planetarios y promover la dignidad real de todos los seres humanos. Pues no es propio de inteligentes pasarse la vida di-ciendo que se aspira a la igualdad máxima entre todos los ciu-dadanos de un país y la de todos los seres humanos, y no poner los cimientos: los fundamentos sociológicos, políticos, jurídi¬cos y económicos para lograrlo…

Cuidado del cuerpo versus culto del cuerpo Leonardo Boff, teólogo

Entender la existencia humana a partir de la teoría de la complejidad es enriquecedor. Somos seres complejos, vale decir, en los que se da la convergencia de un sinnúmero de factores, materiales, biológicos, energéticos, espirituales, terrenales y cósmicos. Poseemos una exterioridad con la cual nos hacemos presentes unos a otros y pertenecemos al universo de los cuerpos. Y tenemos una interioridad, habitada por vigorosas energías positivas y negativas que forman nuestra individualidad psíquica. Somos portadores de la dimensión de lo profundo por donde rondan las preguntas más significativas del sentido de nuestro paso por este mundo. Estas dimensiones conviven e interactúan permanentemente influenciándose unas a otras y moldean eso que llamamos el ser humano.
Todo en nosotros tiene que ser cuidado, si no, perdemos el equilibrio de las fuerzas que nos construyen y nos deshumanizamos. Al abordar el tema del cuidado del cuerpo es menester oponerse conscientemente a los dualismos que la cultura persiste en mantener: por un lado el «cuerpo», desvinculado del espíritu y por otro el «espíritu» desmaterializado de su cuerpo. Y así perdemos la unidad de la vida humana.
La propaganda comercial explota esta dualidad, presentando el cuerpo no como la totalidad de lo humano, sino parcializándolo, sus músculos, sus manos, sus pies, en fin, sus distintas partes. Las principales víctimas de esta fragmentación son las mujeres, pues la visión machista se refugió en el mundo mediático del marketing usando partes de la mujer, sus pechos, su sexo y otras partes, para seguir haciendo de la mujer un «objeto» de consumo de hombres machistas. Debemos oponernos firmemente a esta deformación cultural.
También es importante rechazar el «culto al cuerpo» promovido por la infinidad de gimnasios y otras forma de trabajo sobre la dimensión física, como si el hombre/mujer-cuerpo fuese una máquina desposeída de espíritu que busca desarrollos musculares cada vez mayores. Con esto no queremos de ninguna manera desmerecer los distintos tipos de ejercicios de gimnasia al servicio de la salud y de una mayor integración cuerpo-mente, los masajes que renuevan el vigor del cuerpo y hacen fluir las energías vitales, en particular las disciplinas orientales como el yoga, que favorece tanto una postura meditativa de la vida, o el incentivo a una alimentación equilibrada, incluyendo también el ayuno, bien como ascesis voluntaria o como forma de armonizar mejor las energías vitales.
El vestuario merece una consideración especial. No solo tiene una función utilitaria para protegernos de las intemperies. También tiene que ver con el cuidado del cuerpo, pues el vestuario representa un lenguaje, una forma de revelarse en el teatro de la vida. Es importante cuidar de que el vestuario sea expresión de un modo de ser y que muestre el perfil humano y estético de la persona. Es especialmente significativo en la mujer pues ella tiene una relación más íntima con su propio cuerpo y con su apariencia.
Nada más ridículo y demostrativo de anemia de espíritu que las bellezas construidas a base de botox y de cirugías plásticas innecesarias. Sobre este embellecimiento artificial hay montada toda una industria de cosméticos y de prácticas de adelgazamiento en clínicas y spas que difícilmente sirven a una dimensión más integradora del cuerpo. Esto no quiere decir que haya que invalidar los masajes y los cosméticos importantes para la piel y para el justo embellecimiento de las personas. Pero hay una belleza propia de cada edad, un encanto que nace del trabajo de la vida y del espíritu en la expresión corporal del ser humano. No hay photoshop que sustituya la ruda belleza del rostro de un trabajador tallado por la dureza de la vida, los rasgos faciales modelados por el sufrimiento. La lucha de tantas mujeres trabajadoras en el campo, en las ciudades y en las fábricas dejó en sus cuerpos otro tipo de belleza, frecuentemente con una expresión de gran fuerza y energía. Hablan de la vida real y no de la vida artificial y construida. Por el contrario, las fotos trabajadas de los iconos de la belleza convencional, casi todos moldeados por tipos de belleza a la moda, mal disfrazan la artificialidad de la figura y la vanidad frívola que ahí se revela.
Tales personas son víctimas de una cultura que no cultiva el cuidado propio de cada fase de la vida, con su belleza y luminosidad, y también con las marcas de una vida vivida que dejó estampada en el rostro y en el cuerpo las luchas, los sufrimientos, las superaciones. Tales marcas crean una belleza singular y una luminosidad específica, en vez de fijar a las personas en un tipo de perfil de un pasado ya vivido.
Cuidamos positivamente del cuerpo regresando a la naturaleza y a la Tierra, de las cuales nos habíamos exiliado hace siglos, con una actitud de sinergia y de comunión con todas las cosas. Esto significa establecer una relación de biofilia, de amor y de sensibilización hacia los animales, las flores, las plantas, los climas, los paisajes y la Tierra. Cuando nos la muestran desde el espacio exterior –esas preciosas imágenes del globo terrestre trasmitidas por los telescopios o por las naves espaciales–, irrumpe en nosotros un sentido de reverencia, de respeto y de amor por nuestra Gran Madre, de cuyo útero venimos todos. Ella es pequeña, cosmológicamente ya envejecida, pero radiante y llena de vida.
Tal vez el mayor desafío para el ser humano-cuerpo consiste en lograr un equilibrio entre la autoafirmación sin caer en la arrogancia y el menosprecio de los otros, y la integración en un todo mayor, la familia, la comunidad, el grupo de trabajo y la sociedad, sin dejarse masificar y caer en una adhesión acrítica. La búsqueda de este equilibrio no se resuelve de una vez por todas, debe de ser trabajada diariamente, pues se nos pide en cada momento. Hay que encontrar el balance adecuado entre las dos fuerzas que nos pueden desgarrar o integrar.
El cuidado de nuestro estar-en-el-mundo incluye también nuestra dieta: lo que comemos y bebemos. Hacer del comer más que un acto de nutrición, un rito de celebración y de comunión con los otros comensales y con los frutos de la generosidad de la Tierra. Saber escoger los productos orgánicos o los menos quimicalizados. De ahí resulta una vida sana que asume el principio de precaución contra eventuales enfermedades que nos pueden sobrevenir por el ambiente degradado.

De esta manera el ser humano-cuerpo deja transparentar su armonía interior y exterior, como miembro de la gran comunidad de vida. 

viernes, 13 de diciembre de 2013

Cáritas y Manos Unidas: “Que muera hoy gente de hambre es una vergüenza” Jesús Bastante



Presentan una campaña para erradicar esta lacra en todo el mundo
Se suman para conseguir poner fin a la situación que padecen 842 millones de personas
“No compartir con los pobres sus propios bienes es robarles y quitarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, sino son las suyas”. La frase de San Juan Crisóstomo se hizo hoy más actual que nunca en los ojos de los 842 millones de personas que, en todo el mundo, pasan hambre. Y que mueren por ello. “Que muera gente de hambre hoy en el mundo es una vergüenza”, clamó este mediodía el obispo responsable de Manos Unidas, Juan José Omella.

Omella, junto al obispo consiliario de Cáritas, Alfonso Milián, y los responsables de Cáritas y Manos Unidas presentaron hoy en la Universidad Pontificia Comillas la campaña “Una sola familia humana, Alimentos para todos”, para denunciar el “escándalo mundial del hambre y de la pobreza”, como señaló ayer en su mensaje Francisco, y para conseguir que en 2025 desaparezcan el hambre y la malnutrición. El mensaje papal pudo seguirse en vídeo en la sala, y sirvió como arranque a la oración que supuso el pistoletazo de salida a la campaña.
Milián arrancó su intervención subrayando que “los 842 millones de pobres y hambrientos están especialmente presentes con nosotros y son la razón de estar aquí”. “El hambre continúa siendo uno de los mayores escándalos del mundo actual”, indicó el prelado, incidiendo en que “en el planeta existen alimentos suficientes para todos, pero una persona de cada ocho no come todos los días lo necesario”.
Al tiempo, animó a “no apartar la mirada ante los niños, los ancianos y hambrientos, los campesinos explotados”. La campaña arrancó este mediodía con una ola de oración “que recorrerá de este a oeste todo el planeta” y que busca, según Milián, “no seguir tolerando más que las personas que sufren se vean privadas de alimento”
Por su parte, Juan José Omella recalcó que son varias organizaciones, como Cáritas y Manos Unidas, pero también Redes o las OMP, las que se suman a esta iniciativa mundial desde España. “Si hay hambre en el mundo es porque falta solidaridad. Y esta es la lucha y el objetivo de esta campaña: tomar conciencia de que si hay hambre en el mundo no hemos hecho lo suficiente para erradicarla”.
Tras denunciar la corrupción y la “sumisión de algunos a los poderes de los grandes”, que coloca a las cosas, “y no a las personas, en el centro del mundo globalizado”, Omella clamó por “una firme voluntad política y un sólido compromiso ciudadano” para acabar con el hambre. Cambiar el foco de los problemas, pues “aquí el problema es cómo vencer la obesidad, allí cómo no morir de hambre. Allí hay hermanos nuestros que nacen, viven y mueren en la crisis”.
Tras la intervención de los prelados, la Directora del Área de cooperación de Cáritas, Natalia Peiró, ofreció algunos de los contenidos de la campaña, que se pueden encontrar en esta web: http: www.food.caritas.org.
La campaña “Una Sola Familia Humana, Alimentos para Todos”, se basa en el principio de que cualquier cambio real debe originarse primero y sobre todo en nosotros mismos y en nuestra capacidad de ver el rostro de Jesús entre quienes padecen hambre. Cuando empezamos a buscar profundamente, en nosotros mismos -subraya la campaña-, nuestro sentir sobre los temas vinculados al hambre, tanto en casa como fuera, nos damos cuenta que sólo trabajando como una sola familia humana, con espíritu de compasión y unidad, podremos finalmente poner fin a una grave injusticia: que habiendo alimentos suficientes en el mundo, la gente todavía pase hambre”.
Finalmente, Marco Gordillo, por parte de Manos Unidas, recordó que acabar con el hambre en 2025 “no es un sueño, podemos hacerlo”, aunque para ello haya que ponerse manos a la obra, todos juntos.
Finalmente, el rector de Comillas, Julio Martínez, hizo suya una frase de San Ignacio de Loyola, que recalcaba la importancia de “tener gran horizontes grandes sueños, pero concentrarse en lo pequeño, en lo sencillo, en lo mínimo”. “Erradicar el hambre es un gran horizonte, pero sabemos que pasa por pequeños esfuerzos en los que nos tenemos que concentrar cada día”.

El papa Francisco es elegido “persona del año” por la revista ‘Time’ Eva Saiz



La revista destaca que el pontífice está llamado a “transformar” la Iglesia
El argentino se impone a Edward Snowden, Bachar el Asad, Barack Obama o Miley Cyrus
Bajo el lema, El Papa del pueblo, la revista Time ha designado a Francisco como la “persona del año”. La publicación ha destaco el rol del nuevo pontífice en el cambio de la percepción de la Iglesia católica entre sus fieles y quienes no siguen su credo

El argentino se ha impuesto en la lista de los 10 candidatos finales a Edward Snowden, el responsable de las filtraciones de los programas de espionaje del Gobierno de Estados Unidos, al presidente sirio Bachar el Asad, o a la activista Edith Windsor, cuya lucha logró que el Tribunal Supremo de EE UU garantizara la equiparación de derechos a los matrimonios homosexuales. En la clasificación también se encontraban el presidente Barack Obama, su homólogo iraní, Hasan Rohaní, el senador republicano y favorito del Tea Party, Ted Cruz, o la cantante Miley Cyrus, todos seleccionados por su influencia y presencia en los medios de comunicación a lo largo de 2013.
“Lo que hace a este Papa tan importante es la rapidez con la que ha capturado la esperanza de los millones de personas que habían abandonado toda esperanza en la Iglesia”, explican en el reportaje sobre la figura de Francisco de Time, Howard Chua-Eoan y Elisabeth Dias. “En cuestión de meses, Francisco ha elevado la misión alentadora de la Iglesia -como servidora y confortadora de los necesitados- por encima de la doctrina, tan importante para sus predecesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI”.
Los redactores jefe de la publicación son los encargados de realizar la selección de los 10 finalistas, y el orden que ocupan en esa clasificación, a partir de la votación de los lectores -el personaje más aclamado fue el general egipcio y actual ministro de Defensa interino, Abdel Fatá al Sisi, el promotor del derrocamiento del presidente Mohamed Morsi, que ni siquiera ha sido considerado en el grupo de cabeza-. La dirección se ha decantado por Francisco, el primer Papa no europeo en 1.200 años, por el cambio de tono y su comprensión, por encima de la condena, hacia asuntos como la homosexualidad, la presencia de la mujer en la Iglesia, el problema de la pederastia y la reforma del equipo financiero, en particular, y de la cúpula del Vaticano, en general.
“En menos de un año, ha hecho algo notable: no ha cambiado las palabras pero ha cambiado la música. El tono y el temperamento pesan en una iglesia construida sobre la sustancia de los símbolos”, señala en el editorial Nancy Gibbs, la directora de Time. “Francisco se ha puesto en el centro mismo de las principales conversaciones de nuestra época: riqueza y pobreza, imparcialidad y justicia, transparencia, modernidad, globalización, el rol de la mujer, la naturaleza del matrimonio, las tentaciones del poder”, sostiene Gibbs para explicar la elección del Papa como persona del año.
Francisco es el tercer pontífice, tras Juan Pablo II, en 1994, y Juan XXIII, en 1962, que se erige como “persona del año”, desde que la revista inició esta nominación, en 1927. El Vaticano ha reaccionado a la designación asegurando que su dirigente no busca la “fama o recibir honores”. Su portavoz, Federico Lombardi, ha reconocido este miércoles al programa Today, de la cadena NBC, que “si la elección de ‘persona del año’ ayuda a extender el mensaje de que Dios nos ama a todos y cada uno de nosotros, seguro que él está contento con el reconocimiento”.
No todos han reaccionado con satisfacción ante esta elección. Wikileaks, que ha asumido la defensa y asesoramiento de Snowden, desde que éste reveló su identidad, tras sustraer y comenzar a filtrar centenares de documentos sobre las cuestionables prácticas de espionaje de la Administración estadounidense, ha criticado la “cobardía” de la publicación por haber escogido al Papa por encima del exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional, a través de su cuenta de Twitter. Glenn Greenwald, que se ha autoerigido en portavoz de Snowden, ha retuiteado el artículo de Time referido a su protegido en el que se que destaca cómo “su apuesta demostró ser mucho más fructífera de que él mismo podría haber esperado”.

¿Qué harías con un asesino o un violador? José Arregui, teólogo

Recientemente, una amiga sorprendida por mi punto de vista sobre asesinos y víctimas, cárceles y presos, me pidió explicaciones, y me dirigió tres preguntas incómodas. Pero son ineludibles, y no las eludiré, aunque sé de antemano que no despejaré la perplejidad de mi amiga, ni la complejidad del asunto.
La primera pregunta decía: ‘De verdad crees que todo el que hace daño es porque antes se lo han hecho a él?’ ¿Por qué alguien mata, viola, tortura? No lo sé, pero no puedo pensar que lo haga por pura “maldad”, por querer el mal por el mal. No se trata de justificar al malhechor, sino de buscar la raíz de su mal para curarlo mejor. ¿Por qué alguien se corrompe, especula, defrauda a Hacienda a increíble escala y evade lo robado a paraísos fiscales sin fondo, sin alma?
Eso también es matar, es incluso lo que más mata hoy, como acaba de decirlo bien claro el papa Francisco; el terrorismo económico es con mucho el peor, siembra el mundo de muerte y de miseria, de dolor indecible. Y eso sucede también aquí, muy cerca, y hay que decirlo. Y no para diluir la gravedad de una violación, y de los asesinatos y de las torturas de ETA, o del GAL, o del aparato estatal, o del franquismo. No para diluir los crímenes de unos, sino para no restringir la memoria ni mutilar la verdad ni traicionar la justicia.
¿Por qué hacen tanto daño? No lo hacen porque sean malos. ¿Serán, pues, inocentes y buenos? Tampoco se trata de esto. Hay que buscar y sanar la raíz de su mal, y la raíz, en último término, es el error, un inmenso error mortal. Y el error no ha nacido con ellos; también ellos fueron dañados y engañados, antes de engañarse y hacer daño. No curaremos la raíz de su mal si no curamos el error en ellos y más allá de ellos, hasta nosotros mismos. Pues, indudablemente, la raíz de su mal está también en mí. ¿O acaso soy yo mejor que el que especula, mata, viola o tortura? No, no lo soy. Nunca entenderé el mal del otro, mientras no sea capaz de reconocerlo en mí mismo. Y nunca podré curarme de mi mal mientras no quiera curarle al otro del suyo. ¿Pero cómo lo curaremos?
Ésa era y sigue siendo la segunda pregunta: ‘¿Qué sugieres que se haga con los asesinos de personas inocentes, de niños, padres, madres, con los violadores, traficantes, terroristas…’. Faltan en la lista especuladores, corruptos y evasores, asesinos en serie a escala global (solo que éstos no están en prisión, sino gobernando el mundo). ¿Qué haremos con ellos? Lo primero es evitar que hagan daño o vuelvan a hacerlo. ¿Pero cómo? Aflige ver que no hemos inventado todavía nada mejor que la cárcel (selectiva, eso sí), para que esta pobre especie tan vulnerable y tan capaz de herir no cometa tantas atrocidades. Del Norte, sin embargo, nos llegan señales: Suecia cierra cárceles por falta de presos, gracias a otras medidas preventivas y restaurativas. Aquí, mientras tanto, aumentan las penas y proponen incluso la “prisión perpetua revisable”. Aquí persiste y se acrecienta la exaltación de la venganza y del castigo. Pero la cárcel no cura, ni siquiera disuade. Y una cárcel que ni disuade ni rehabilita al malhechor es inhumana (y además contradice a la Constitución española, pero eso parece importar muy poco a los grandes defensores de la Constitución).
¿Qué sugiero, pues, que se haga con el malhechor? Solo aquello que sea indispensable para que no haga daño y todo aquello que sea necesario y posible para curar su error, la raíz de su mal, para devolverle su dignidad y hacerle bueno. Lo segundo será costoso, pero no más costoso que las cárceles que tenemos. Serán necesarias muchas medidas de tratamiento personal y otras tantas medidas de transformación estructural en el sistema educativo, informativo, político o económico. Y en el sistema religioso, también en el sistema religioso. Pero lo primero, necesario y posible, es esto: creer en su bondad y querer su bien. Solo así venceremos el mal. Solo así alcanzaremos la dignidad humana de la que hacemos gala.

La tercera pregunta es personal, pero vale para cualquiera: ‘¿Pensarías igual si hubieran matado a tu padre, hijo, hermano, amigo inocente que pasaba por la calle?’. No sé si pensaría igual, pero debería hacerlo, y me gustaría ser capaz de pensar y actuar de esa manera si me hallara en esa situación. Y en cualquier caso, junto a esa pregunta debemos formularnos siempre otra, decisiva y valedera para todos: “¿Qué pensarías y qué harías si el asesino o el violador fuera tu padre, tu hermano o tu hijo? ¿Y si lo fueras tú mismo? ¿Qué necesitarías que hicieran contigo si tú hubieses tenido la desgracia de violar o matar?”. Pues “haz con tu prójimo como te gustaría que él hiciera contigo”. Lo han enseñado Jesús y todos los sabios. Lo enseñó y vivió Nelson Mandela, el vencedor del odio, el bendito Madiba que VIVE.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

La Residencia D. Zatti se despide


Web-La Residencia D. Zatti de Logroño de salesianos mayores de Logroño, festeja por última vez, oficialmente, a S. Francisco Javier como Patrono de la Inspectoría.
Fue un día muy normal en el horario. Esperábamos el cuadro del Santo en la capilla, pero no pudo ser.
La eucaristía a la hora de siempre, celebrada por el de casi siempre. Naturalmente hubo unas palabras sobre el santo.
En la comida se hizo algún detalle festivo.
San Francisco se despedía con pena de nosotros, pues se había enterado de que el próximo año ya no sería nuestro patrono. Nos dijo que dejaba, con gusto, el testigo al Apóstol Santiago  y que nos felicitaba porque íbamos a salir ganando, pues Santiago es mayor que él. Él se iba a dedicar con todo empeño a proteger a los otros patronos que no son pocos.
Agradecía lo bien que lo había pasado con nosotros, que seguía ayudándonos extraoficialmente y para él nosotros seríamos siempre la Inspectoría de San Francisco Javier.
Wenceslao Ortega

En España tenemos los precios de la electricidad más caros de Europa



Igualmente que contamos con el gas más caro de Europa
Estamos ante una situación meteorológica poco frecuente en la península con muy bajas temperaturas, poco viento y pocas precipitaciones
Las renovables, contra el nuevo ajuste del ministro Soria: “Vuelve a equivocarse”
Los nuevos tributos eléctricos irán a costear primas de las renovables
“Es una caricatura decir que la nuclear es una energía de derechas y las renovables de izquierdas”
Un día más, y ya se empieza a convertir en costumbre, los precios de la electricidad en España vuelven a ser los más caros de toda Europa.

Ni en sistemas como el nórdico con predominancia de la hidráulica, ni en otros como Italia con mayoría de producción térmica ni en otros como Francia con gran producción nuclear…
Independientemente del mix de producción, España sigue teniendo los precios del pool más altos.
Como explica Ignacio Soneira, director general de Axpo Iberia, en ‘El Economista’, desde un punto de vista de fundamentales es difícil explicar los precios que estamos viendo en la última semana en España y Portugal a no ser que dentro de los fundamentales consideremos factores como la excesiva concentración de la producción en pocos agentes, el control de la producción hidráulica regulable en prácticamente un agente, el déficit tarifario y su impacto sobre los principales agentes o las importantes negociaciones que parecen estar teniendo lugar sobre “la securitización” del déficit tarifario o incluso que las generadoras aprovechen el periodo de transición entre CNE y CNMC.
Volviendo a los fundamentales de lo que seria un mercado competitivo, es cierto que estamos ante una situación meteorológica poco frecuente en la península con muy bajas temperaturas, poco viento y pocas precipitaciones, pero si es cierto que todavía contamos con un nivel de reservas claramente superior a la media de los últimos 10 años.
Es cierto igualmente que contamos con el gas más caro de Europa y que gran parte del gas en forma de GNL que recibimos se va a otros mercados como Asia o Sudamérica, donde se paga más por él, pero aún así es difícil explicar precios de más de 80 euros para un fin de semana.
La gestión del agua es un factor determinante a la hora de establecer los precios en un sistema marginalista como el español donde la diferencia de costes entre las tecnologías térmicas que marcan precios es muy alta.
Esa diferencia entre el coste de producción de centrales de carbón y ciclos combinados de gas en España es muy elevada, por lo que la oferta hidráulica determina en gran medida los precios del sistema. Esa oferta hidráulica debe maximizar el valor del agua y por eso resulta tremendamente sorprendente las muy reducidas producciones hidráulicas que tenemos estos últimos días, donde los precios superiores a 70 y 80?/MWh aconsejarían mayores producciones, sobre todo considerando que los precios del año 2014 y 2015 cotizan casi 30?/MWh por debajo.
Podríamos pensar que el único motivo para retener el agua es presionar los precios del spot al alza. A esta reducción considerable de oferta hidráulica se une la reducida aportación del carbón nacional, que según la regulación actual debería entrar en su totalidad a los precios actuales.
Podemos preguntarnos si no hay interés por parte de los productores de carbón en producir con esas centrales. La respuesta es desde luego muy clara. Las minas siguen con importantes stocks de carbón nacional, las ayudas y trabajo dedicado en las regiones productoras han sido muy importantes y ahora, con precios más que suficientes para garantizar la producción con ese combustible, nos encontramos con aparentes problemas para generar con esas centrales.
¿Son realmente problemas de abastecimiento o nos encontramos otra vez con una intención de reducir oferta para incrementar los precios?
Nos encontramos en un mercado con sobrecapacidad, con peticiones de los grandes productores por hibernar plantas de generación y sin embargo tenemos unos precios disparatados que se sitúan como los más caros de Europa.
¿Alguien puede entenderlo? Mientras tanto contamos con unos precios mayoristas elevados, unos peajes entre los más caros de Europa y una industria que necesita precios contenidos para poder competir en el extranjero.
Mal panorama tenemos si no cambian las cosas.  

Así baja Rajoy el paro: 260.000 personas dejaron España en el primer semestre de 2013



De los que se fueron, 40.000 son españoles. El saldo migratorio negativo (diferencia entre los que se van y los que llegan al país) es de 124.915 personas, un 50% más que el del semestre anterior. España sigue perdiendo población: en los seis primeros meses bajó en 118.238 personas.
España sigue perdiendo población: en concreto, se redujo en 118.238 personas en los seis primeros meses del año. Esta bajada tiene una causa clara: la crisis sigue expulsando a miles de personas del país, fundamentalmente extranjeros y españoles nacionalizados que han decidido regresar a su país.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), un total de 259.227 personas optaron por abandonar España en el primer semestre de 2013 con destino a algún país extranjero. De esas personas que salieron de España, 39.690 eran españolas. Estas cifras no pudieron ser compensadas por los 134.312 ciudadanos procedentes del extranjero que optaron hacer el camino contrario y establecerse en España.
Muchas de estas 260.000 personas que partieron en los primeros seis meses de este año estaban apuntadas a la lista del paro. Los últimos datos de paro, los correspondientes a noviembre, cifraron la bajada del paro registrado en 2.475 personas. Sin embargo, los datos de afiliación a la Seguridad Social muestran que el número de afiliados bajó en casi 67.000. Esto demuestra que en España sigue sin crearse empleo; que lo que en realidad ocurre es que mucha gente desiste y decide buscarse la vida fuera de nuestras fronteras.
Esto hizo que en el primer semestre de 2013 se registrase un saldo migratorio (diferencia entre los que se van y los que regresan) negativo de 124.915 personas, un 50% mayor que el del semestre anterior, consecuencia de una caída de la inmigración del 11% y un aumento de la emigración del 10,7%.
En el caso de los españoles, el saldo migratorio fue negativo en 24.860 personas. 39.690 personas optaron por buscar un futuro mejor en algún país extranjero frente a las 14.831 que decidieron regresar, según los datos de la Estadística de Migraciones correspondiente al primer semestre de este año. Este saldo migratorio de los españoles con el exterior se ha incrementado un 71% respecto al semestre anterior.
El INE añade que la población residente en España se sitúa en los 46.609.652 habitantes a 1 de julio de 2013, lo que supone un 0,31% menos en comparación con la misma fecha del año anterior. Esta pérdida se va incrementando progresivamente: a 1 de enero de 2013 la caída en términos interanuales, era del 0,19%.
Si la vara de medir es el saldo migratorio, se puede observar que éste viene siendo negativo desde el primer semestre de 2011. En términos globales, cada vez emigra más gente de España: en 2011 se fueron del país 409.034 personas; en 2012 la cifra de emigrantes aumentó hasta los inmigrantes fueron 446.605. Y cada vez inmigra menos gente: en 2012 fueron 371.335 los que entraron en el país; en 2012 ya sólo 304.054 personas.
La encuesta también constata que la población de España disminuyó en 118.238 personas durante la primera mitad de 2013. En este primer semestre el número de nacimientos fue de 210.199 y el de defunciones se sitúa en los 203.522, lo que arroja un saldo vegetativo positivo de 6.678 personas.
La estadística también refleja que el número de extranjeros descendió un 4% hasta las 4.870.487 personas, debido sobre todo a la emigración y a la adquisición de nacionalidad española.
Cifras de población a 1 de julio de 2013 by publico2013

España: La exhibición de símbolos franquistas queda sin castigo en la nueva Ley de Seguridad Ciudadana Pedro Águeda



Los ‘ultras’ sólo serán sancionados si un policía estima que su parafernalia incita al odio o la violencia / El PP ya se opuso a incluir en el Código Penal un delito de apología del franquismo.
La utilización de simbología franquista seguirá sin castigo tras la aprobación de la nueva Ley de Seguridad Ciudadana. El Ministerio del Interior ha confirmado que no bastará la mera exhibición de banderas o emblemas de este tipo para cometer una infracción grave, sino que las Fuerzas de Seguridad deberán entender, además, que con ello se incita a la violencia o se está justificando el odio.

El artículo 16 del anteproyecto aprobado en el último Consejo de Ministros castiga con multas de entre 1.001 y 30.000 euros las expresiones o el uso de banderas y otros símbolos que “inciten, promuevan, ensalcen o justifiquen el odio, el terrorismo, la xenofobia, el racismo, la violencia contra la mujer o cualquier otra forma de discriminación, siempre que no sean constitutivas de delito”. El Ministerio del Interior, por contra, no considera que la sola exhibición de la bandera impuesta por la fuerza en España durante cuarenta años incite al odio o la violencia, según fuentes de ese departamento.
El secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, afirmó este lunes que la nueva Ley de Seguridad Ciudadana no pretende castigar “consideraciones de tipo político, sean las que sean”, sino el uso que de esa simbología se haga. “Antes de entrar a la casuística concreta, se aplicara el principio de proporcionalidad y se castigarán las conductas que provoquen ese tipo de comportamientos”, declaró a Antena 3 el ‘número dos’ de Interior. Por tanto, quedará al criterio de los miembros de las Fuerzas de Seguridad imponer sanciones por enseñar, por ejemplo, la bandera con el águila de San Juan.
Las infracciones que recoge el anteproyecto de ley se dividen entre las que hereda del texto ahora en vigor, aprobado en 1992; las que ahora son faltas y como tales desaparecerán del Código Penal; y las de nueva creación, que tratan de acabar con las lagunas de la vigente ley Corcuera. En este último apartado se enmarca el artículo 16 sobre exhibición de lemas o símbolos que inciten al odio o la discriminación.
Tampoco el Código Penal de 1995 sanciona la exaltación del franquismo. De hecho, el componente ideológico sólo está considerado un agravante de otros delitos tipificados en el texto vigente hasta ahora. Fuentes jurídicas destacan la dificultad de los tribunales para condenar en casos de exaltación del franquismo o el nazismo, debido a la ausencia de un “bien jurídico protegido”, es decir, de un colectivo al que se reconozca legalmente perjudicado por esa apología.

El pasado octubre, el Grupo Popular tumbó con su mayoría en el Congreso una moción de CiU, consensuada con PSOE, IU, UPyD y UPN, para que el nuevo Código Penal incluyera los delitos de “apología y enaltecimiento del franquismo”. El PP se escudó entonces en las referencias genéricas que hará el nuevo Código Penal a ideologías totalitarias.

Multa por la “ofensa a España”

La laxitud con las banderas del anterior régimen y otros símbolos de la Dictadura contrasta con las fuertes multas de hasta 30.000 euros que el Anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana reserva para las denominadas “ofensas a España”. En el mismo capítulo de infracciones graves, un artículo castiga las “ofensas o ultrajes a España, a las comunidades autónomas y entidades locales o a sus instituciones, símbolos, himnos o emblemas, efectuadas por cualquier medio, cuando no sean constitutivos de delito”.
Francisco Martínez, el número dos de Interior, se refirió a este artículo asegurando que la Administración se debe reservar el derecho de castigar “determinadas conductas que atacan a un bien jurídico que debemos proteger: nuestros símbolos constitucionales y todo lo que rodea a la imagen de España”.

Los datos sobre desigualdad que Rajoy no quiere ver Ignacio Escolar



España es el país con mayor desigualdad de toda Europa, a pesar de lo que diga el presidente
Los entrecomillados de Mariano Rajoy salen de una reciente entrevista de El País
Mariano Rajoy: “No hay en este momento unos indicadores precisos ni en España ni en Europa sobre los datos de desigualdad”.
Falso. Hay estadísticas precisas e indicadores más que de sobra sobre la desigualdad en España y en Europa. Una lista, no exhaustiva, para que alguien se la pase al querido presidente: los datos de Eurostat sobre pobreza y desigualdad económica (marzo de 2013), el informe sobre desigualdad en España 2013 de la Fundación Alternativas, el informe FOESSA 2013 sobre desigualdad y derechos sociales o el VIII informe del Observatorio de la Realidad Social de Cáritas sobre desigualdad y pobreza (octubre de 2013).

Lo datos de estos informes son precisos, señor presidente. La crisis económica ha disparado la desigualdad en todo el continente, pero España se lleva la palma. El porcentaje de españoles por debajo del umbral de la pobreza es hoy del 20,7%. Es el récord de Europa, sólo por detrás Rumanía y Letonia. La pobreza severa también bate plusmarcas: hay más de tres millones de personas en España que sobreviven con menos de 307 euros mensuales. España cuenta también con una pobreza infantil del 26,7%. Esta estadística ha aumentado 3,1 puntos desde 2011, el triple de lo que aumenta en el resto de Europa.
Mariano Rajoy: “Yo no creo que después de la crisis y cuando la recuperación empiece a consolidarse de una manera clara vayamos a una España o a una Europa más desigual”.

Falso. No hay un solo indicador que apunte a que el final de la crisis vaya a solucionar esta brecha, que no ha parado de crecer desde hace más de una década, incluso cuando la economía iba bien. Los datos de nuevo son muy claros. El 20% más rico de la población española disfruta de siete veces más renta que el 20% más pobre. Los últimos datos son de 2011 y basta con comparar este gráfico de Eurostat con el del año anterior para ver de qué estamos hablando. España es el país con mayor desigualdad económica de toda la UE, el país donde los ricos son más ricos y los pobres son más pobres. Si se mide por el coeficiente GINI, el resultado no cambia. Hace unos años, nos ganaba sólo Lituania. Hoy ya somos campeones de Europa.
Desigualdad económica en Europa: diferencia entre la renta del 20% más rico frente al 20% más pobre. Fuente: Eurostat.

Desigualdad económica en Europa: diferencia entre la renta del 20% más rico frente al 20% más pobre. Fuente: Eurostat, año 2011.
Mariano Rajoy: “La mejor forma de corregir la desigualdad es que todo el mundo tenga un puesto de trabajo y que el que no lo tenga, porque no puede, o porque ya es mayor y está jubilado, esté atendido por unos buenos servicios públicos”.
Falso. Tener un puesto de trabajo en España no garantiza salir de la pobreza. Ya hay un 12,7% de trabajadores pobres en este país: personas que tienen un trabajo pero aun así están en riesgo de exclusión social. Desde el año 2004, la pobreza laboral ha crecido en dos puntos, y eso que el aumento del paro se ha cebado con los empleos menos cualificados. La subida en el coste de la vida y la devaluación de los salarios llevan a esto: a que España sea uno de los pocos países europeos donde tener un puesto de trabajo no garantiza vivir por encima del umbral de la pobreza. Pruebe, señor presidente, a llegar a fin de mes con dos niños y un trabajo de 483 euros, el neto que queda con su nuevo “contrato de formación”. Pruebe y después nos lo cuenta.

Hans Küng habla de la “primavera” de Francisco y de “ruptura” con Benedicto XVI


Compara a Bergoglio con Juan XXIII, pero más decidido a hacer reformas
El “mundo cristiano está preparado para la reforma”, que pueden torpedear los lobbys vaticanos
El teólogo Hans Küng, inhabilitado por el papa Juan Pablo II por sus posturas contrarias al Vaticano, confía en que Francisco pondrá fin al celibato entre los sacerdotes católicos, al tiempo que criticó el proceso de beatificación de Karol Wojtyla.

En unas declaraciones al semanario “Der Spiegel”, el disidente Küng señala que el papa Jorge Bergoglio ha traído una “primavera católica” a la Iglesia, tanto en la forma como en los contenidos, lo que supone una “ruptura” con lo que “representó” Benedicto XVI.
El papa argentino está más cercano a la línea de Juan XXIII que a sus antecesores -el alemán Joseph Ratzinger y el polaco Wojtyla-, con la diferencia de que Francisco está determinado a reformar la Iglesia.
Juan XXIII aplicó reformas sin un programa definido, mientras que Francisco puede reformar la Iglesia en profundidad, sostiene el teólogo suizo, para quien desde el punto de vista jurídico el papa tiene “más poder que el presidente de EEUU”.
Teóricamente, puede abolir de la noche a la mañana el celibato, argumenta y añade que no puede imaginar que la cuestión quede aparcada, visto que el número de párrocos desciende a diario y que “cuesta imaginar quién prestará auxilio espiritual en Alemania a la próxima generación”.
El “mundo cristiano está preparado para la reforma”, prosigue Küng, quien sin embargo advierte del peligro de que las esperanzas depositadas se trunquen -y lo compara con los retrocesos en movimientos como la Primavera Árabe-, por culpa de los grupos de poder del Vaticano.
Además, critica el proceso de beatificación de Juan Pablo II, cuyo pontificado representó en su opinión múltiples contradicciones, como el hecho de que predicó contra la pobreza y al mismo tiempo prohibió la contracepción o que rechazó la incorporación de la mujer a puestos en el Iglesia.

Según Küng, el proceso de beatificación de Wojtyla ha estado “forzado” por Benedicto XVI “vulnerando todos los plazos prescritos”, lo que Francisco no puede detener porque sería contemplado como una “afrenta” no solo a Ratzinger sino a todo el pueblo polaco.(RD/Agencias)

Manifiesto de la IV Asamblea de Redes Cristianas: Cambiando realidades, provocando rebeldías con Jesús de Nazaret



“Apostamos por una iglesia pobre, horizontal, en diálogo con el mundo, que acompañe”
La IV Asamblea, Redes Cristianas acoge con alegría la Exhortación Apostólica del papa Francisco y se une al esfuerzo por una iglesia más democrática y más evangélica
Vivimos un momento muy especial que puede hacer posible un cambio de orientación hacia la solidaridad y la esperanza. Y día a día vamos constatando que, con la crisis, crece el número y el compromiso de la gente que se mueve con nuestros mismos anhelos. Precisamente por ello, y por el momento que vivimos, en esta ocasión nos hemos encontrado al final de este famoso Camino de Santiago bajo el lema “Cambiado realidades, provocando rebeldías con Jesús de Nazaret”.

Solidaridad con las personas empobrecidas
Hoy nos afecta, sobre todo, el sufrimiento de tantas personas. Cuando se habla de crisis, normalmente se habla con cifras o porcentajes. Pero detrás de cada una de estas cifras hay una cara, unas personas con nombre y apellido, con esperanzas frustradas, algunas de las cuales podemos tener muy cerca. Se trata de un dolor profundo que afecta a todos los sectores de la población; en primer lugar a quienes ya antes estaban en riesgo de exclusión pero, también, a los que han llegado a las nuevas formas de pobreza que hieren de manera indiscriminada a jóvenes, ancianos, mujeres, adultos sin trabajo, todos los cuales, día a día, ven como van perdiendo posibilidades de mantener su dignidad.

Las personas y entidades convocantes de esta Asamblea sentimos que esta realidad, dura y acuciante, nos interpela. Esto nos ha ayudado a poner en valor la dignidad de la persona, a potenciar los discursos alternativos y rebeldías y a ver con mayor claridad que hay que desautorizar el discurso oficial del “no hay nada que hacer” y que debemos acompañar. Porque sabemos que la dignidad colectiva de una sociedad no se mide por las posibilidades que tienen los sectores económicamente acomodados sino por el respeto y la estima con que son tratados los sectores más castigados. Vivimos un momento clave para ofrecer esperanza.

Devolver a la esperanza desde la ayuda mutua

Es un motivo de esperanza constatar que crece la solidaridad ciudadana en la atención directa a las personas, de individuo a individuo, a menudo de manera invisible, desde las formas más espontáneas (recordamos la espectacular respuesta de los vecinos de Angrois ante el accidente ferroviario) o desde las redes sociales. En tiempos de bonanza parecía que estos valores se habían diluido pero, después de cinco años de recortes y de destrucción de puestos de trabajo, parece que renace.

Hay que hacer referencia, en primer lugar, a la ayuda que se dan los miembros de la misma familia, especialmente los abuelos y abuelas – a pesar de sus escasos recursos, sostienen a familias enteras con sus pensiones – pero también a la aparición de redes informales con acciones directas de solidaridad en relación a necesidades básicas: alimentación (bancos de alimentos, comedores solidarios…), ropa, libros, comercio solidario, acogida de inmigrantes. Cabe remarcar sobre todo la multitud de entidades nacidas de la sociedad civil que, más allá de poner el foco en quienes están desvalidos y marginados, ayudan para superar las nuevas formas de pobreza; muchas de esas entidades están presentes en esta Asamblea.

Cambiando realidades y provocando rebeldías

Sabemos, sin embargo, que los remedios paliativos no son suficientes, que hay que cambiar el sistema hacia un nuevo modelo que preserve la igualdad, los derechos de todos, la transparencia, el respeto a la naturaleza. En este sentido, la crisis ha desencadenado múltiples protestas, resistencias y la proliferación de experiencias. Nuestra sociedad hierve de protestas masivas contra los recortes en los servicios básicos, contra los desahucios, contra una reforma laboral que deja sin protección al trabajador, contra el racismo y la criminalización del inmigrado, contra las acciones usureras de la banca, contra el deterioro de la naturaleza (después de 11 años seguimos teniendo que gritar Nunca Máis!) o contra el modelo de la Europa neoliberal.
Todo este movimiento de protesta viene acompañado de la aparición de propuestas alternativas, diferentes y llenas de imaginación, en los ámbitos más diversos que, entre todas, van definiendo la orientación del nuevo modelo. Son pequeñas experiencias pero en el interior de cada una de ellas hay una semilla de esperanza.
En el campo de la economía el renacimiento del movimiento cooperativo, de la banca ética, de nuevas experiencias en el mundo rural, de las plataformas en defensa del territorio, por un nuevo modelo energético o por la nueva cultura del agua. En el campo político la conciencia de la necesidad de reforma en profundidad del sistema político, de nuevas formas de participación y de ejercicio de la democracia. En el campo del derecho el movimiento de juristas y personas que ejercen la abogacía, que piden mayor transparencia y capacidad de actuación contra un modelo de sociedad vendida al dinero. En el campo del género los movimientos de lucha por la igualdad y respeto a la diversidad. Y podríamos seguir: en el campo de la cultura, de la educación, los servicios, de la no violencia. Vivimos en una sociedad que reacciona.
Por otra parte vivimos un momento especialmente oportuno en la iglesia. Queremos que el cambio se consolide, apostamos por una iglesia pobre, horizontal, en diálogo con el mundo, que acompañe, señal de misericordia ante este mundo roto, y unas comunidades que ayuden en el campo de la fe, de la espiritualidad, del diálogo interreligioso, en una nueva manera de entender a Dios.
Desde el marco de esta IV Asamblea, Redes Cristianas acoge con alegría la Exhortación Apostólica del papa Francisco y se une al esfuerzo por una iglesia más democrática y más evangélica en el mundo de hoy.
Apostamos por la confluencia de todas estas luchas y esperanzas. Debemos trabajar desde todos los ámbitos y desde la pluralidad de pensamiento e ideologías y establecer una relación porosa en este hermoso hervidero de iniciativas, movimientos y protestas, ahora en plena gestación. Esta IV Asamblea de Redes quiere ser un intento más en la construcción de esta gran Red. Quiere colaborar en la creación de este espacio común de valores y luchas, de propuestas y de experiencias. Allá en el fondo, escondida y humilde, vive y encontraremos la esperanza.

Domingo 15 de Diciembre de 2.013: Curar heridas José Antonio Pagola


 


La actuación de Jesús dejó desconcertado al Bautista. Él esperaba un Mesías que extirparía del mundo el pecado imponiendo el juicio riguroso de Dios, no un Mesías dedicado a curar heridas y aliviar sufrimientos. Desde la prisión de Maqueronte envía un mensaje a Jesús: “¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?”.
Jesús le responde con su vida de profeta curador: “Decidle a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia”. Este es el verdadero Mesías: el que viene a aliviar el sufrimiento, curar la vida y abrir un horizonte de esperanza a los pobres.


Jesús se siente enviado por un Padre misericordioso que quiere para todos un mundo más digno y dichoso. Por eso, se entrega a curar heridas, sanar dolencias y liberar la vida. Y por eso pide a todos: “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”.
Jesús no se siente enviado por un Juez riguroso para juzgar a los pecadores y condenar al mundo. Por eso, no atemoriza a nadie con gestos justicieros, sino que ofrece a pecadores y prostitutas su amistad y su perdón. Y por eso pide a todos: “No juzguéis y no seréis juzgados”.
Jesús no cura nunca de manera arbitraria o por puro sensacionalismo. Cura movido por la compasión, buscando restaurar la vida de esas gentes enfermas, abatidas y rotas. Son las primeras que han de experimentar que Dios es amigo de una vida digna y sana.

Jesús no insistió nunca en el carácter prodigioso de sus curaciones ni pensó en ellas como receta fácil para suprimir el sufrimiento en el mundo. Presentó su actividad curadora como signo para mostrar a sus seguidores en qué dirección hemos de actuar para abrir caminos a ese proyecto humanizador del Padre que él llamaba “reino de Dios”.
El Papa Francisco afirma que “curar heridas” es una tarea urgente: “Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor, cercanía y proximidad a los corazones… Esto es lo primero: curar heridas, curar heridas”. Habla luego de “hacernos cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano que lava, limpia y consuela”. Habla también de “caminar con las personas en la noche, saber dialogar e incluso descender a su noche y oscuridad sin perderse”.
Al confiar su misión a los discípulos, Jesús no los imagina como doctores, jerarcas, liturgistas o teólogos, sino como curadores. Su tarea será doble: anunciar que el reino Dios está cerca y curar enfermos. 

martes, 10 de diciembre de 2013

El Papa pide que la Iglesia le “dé la bienvenida” a los divorciados



En un encuentro con sacerdotes, Francisco volvió a romper un tabú, al pedir que los separados y las parejas de hecho “se sientan como en casa” en los establecimientos católicos
El papa Francisco volvió a romper los tabúes de la Iglesia y prometió ante un grupo de sacerdotes analizar la situación de los divorciados y las parejas no casadas para que puedan practicar libremente el catolicismo.

Durante un encuentro con los sacerdotes de la capital italiana en la basílica de San Gionvanni en Laterano, ayer, el papa argentino instó a la Iglesia a buscar “otra vía, dentro de la justicia” para las “segundas nupcias”, al referirse a los católicos divorciados que se vuelven a casar, quienes no pueden acceder al sacramento de la comunión.
Al responder a las preguntas de los sacerdotes, citadas por el diario de la diócesis de Roma, Romasette, el Papa también recomendó que las parroquias deben ser siempre “abiertas y acogedoras”, mientras que es importante buscar “formas nuevas y adecuadas para las personas a las que se dirige” el mensaje pastoral.
En ese sentido, el Papa llamó a dar una “cálida bienvenida” para que “los fieles deben sentirse como en casa”, subrayó. “Una bienvenida que debe aplicarse también a las parejas de hecho, ante quienes, sin embargo, será ejercida en la verdad”, propuso.
El Papa recordó que la cuestión de los matrimonios entre divorciados era un problema heredado por su antecesor Benedicto XVI y afirmó que “el problema no se puede reducir a si pueden tomar la comunión o no, ya que si se pone el debate en esos términos, no se entiende lo que es el problema real”.
Francisco ha reiterado que se trata de “un problema grave” y que existe “la responsabilidad de la Iglesia hacia las familias que viven esta situación”.
“La Iglesia en este momento tiene que hacer algo para resolver los problemas de la nulidad matrimonial”, continuó Jorge Bergoglio.
El Papa adelantó además que el Sínodo de Obispos, en el que el papa Francisco hablará con ocho cardenales entre el 1 y el 3 de octubre próximo, abordará la cuestión de la nulidad matrimonial y la situación de los divorciados que se han acercado a la Iglesia.
Durante el vuelo de regreso de Río de Janeiro a Roma, a fines de julio, Francisco había reconocido ante los periodistas que lo acompañaban que quería lanzar una profunda reflexión sobre esas situaciones tan dolorosas para los católicos.

Carta abierta a Alfredo Pérez Rubalcaba y Susana Díaz Benjamín Forcano



Apreciados amigos: no tengo más título para presentarme ante vosotros que el de ser español, uno más entre los millones de este país, que ve llegar del PSOE en estos momentos, a pesar de todo, un posible rayo de luz y esperanza.
La insoportable desigualdad
Percibo en vosotros, y en otros muchos, un deseo sincero de afrontar los problemas de nuestra sociedad y, lo que es más alentador, un propósito radical de promover una convivencia que asegure la igualdad entre todos. Es éste el mal verdadero que genera los más importantes, si no todos.

La igualdad, sentida personal y comunitariamente, nos hará dar un giro radical a nuestra política. El desvanecimiento de esta verdad, o su sutil degradación, es lo que explica la guerra entre individuos y pueblos, la ciega carrera a constituirse los unos sobre los otros, a base de menospreciar, dominar y excluir. Es la ética disyuntiva del yo o nosotros y no la conjuntiva del yo y nosotros.
En esta perspectiva antinatural de la desigualdad, se abren los más extraños y ridículos desniveles que han estructurado nuestra sociedad. Lo que debiera ser guía de un sentir y pensar igualitario en el quehacer de la convivencia, se ha convertido en ley de medro y competencia agresiva, de codicia más menos escondida que seca el movimiento de ternura, sencillez, humildad y solidaridad.
Primero de todo, pues, agarrar en su corazón al tema que nos divide y enfrenta. Y, segundo, mantener como principio animador y estructurante de nuestras relaciones individuales y sociales, el principio de que nada puede tolerarse que ignore, hiera o conculque este principio.
La noble tarea de los políticos
Se comprende entonces que la tarea de los políticos consista en promover y asegurar por encima del interés particular el interés de todos y que se cifra en la preservación de ese bien sagrado de la igualdad.
Si se mira bien, todo desequilibrio, malestar o daño social proviene de la conculcación de este principio, que se lo intenta legitimar desde una filosofía equivocada que pretende encuadrar nuestra convivencia bajo la ley del egoísmo, la única que darwinísticamente aseguraría el éxito de unos y el fracaso de otros.
Una cuestión, por tanto, no de pura economía sino de humanismo y ética, de luchar y planificar para que en la sociedad todos encuentren condiciones que garanticen su dignidad, el logro de sus derechos básicos y el correspondiente cumplimiento de sus obligaciones.
El hombre, hermano-amigo del hombre, no lobo-enemigo
La situación, con las injusticias y contradicciones que arrastramos, aflora en este tiempo de crisis con dura clarividencia. Todos oímos y vemos los dramas de esa desigualdad sin que los políticos pongan solución a esos dramas.
Millones de personas, movimientos sociales y colectivos de toda procedencia gritan los trazos más visibles y crueles de quienes siendo iguales como nosotros y surcando las aguas procelosas de una misma crisis, hacen oídos sordos a las necesidades que muchos están pasando, sin alterar ellos en nada su desmesurado y refinado nivel de vida.
Hay que acabar con ese afán devastador de hacer carrera y enriquecerse a base de aprovecharse del sudor y trabajo de los demás, estableciendo controles a la codicia de tanto desaprensivo. Tenemos lo suficiente para vivir todos en dignidad, pero atajando el egoísmo de quienes piensan que la sociedad está para campar a sus anchas. Se acabó esa especie de lobos esteparios que creen que el hombre es enemigo del hombre y no hermano-amigo-.
El descrédito de la política y de los políticos
La política es cosa de todos y para el bien y felicidad de todos. Pero hemos visto cómo cada día salen más ciudadanos de la gestión pública, presos de la corrupción, defraudando a quienes creíamos que nos representaban y cumplían para lo que los habíamos elegido. Ha fallado la ética.
Hoy ya pocos creen en los políticos. Prometen y luego no hacen; o prometen y hacen lo contrario; o sabiendo lo que tienen que hacer, luego tiemblan y se someten; o carecen de principios y mística política y van a la deriva, siguiendo los dictados de quienes imponen proyectos que nosotros ni analizamos ni votamos. Esto es grave y hace que los políticos de verdad sepan medir la urgencia de lo que nos estamos jugando para no delegar en otras instancias y poderes lo que es responsabilidad suya.
Camino para recuperar la credibilidad política
Después de todo lo dicho, llego al punto que considero decisivo: cómo nuestros políticos pueden recuperar lo que está perdido, su credibilidad. Escritos, protestas, manifestaciones, situaciones lacerantes apuntan a lo mismo, a la incoherencia: es fuerte la brecha entre lo que dicen y lo que hacen, entre lo prometido y realizado. Les hemos escuchado, se les ha hablado de mil maneras, se les ha descrito por activa y pasiva el escándalo de su tren de vida, en un momento en que la pobreza y el sufrimiento atenazan a muchos.
¿Y qué hacen? Toman nota, es cierto, de muchos de los problemas para reaparecer prometiendo cambios y reformas que ya antes debían haber hecho. Pero, nadie los cree. Porque la creencia en quien la pide se genera cuando a las palabras precede el ejemplo.
El testimonio personal es lo que vale: baja a la calle, comprueba la situación real, la ausencia de trabajo, los sueldos reales, las privaciones, las injusticias, el desespero y sufrimiento de la gente y, en el sentirse uno de ellos, decide compartir y hacer lo que está en sus manos: igualar sueldos, prescindir de tantas cosas que le sobran y que servirían para resolver situaciones de extrema necesidad.
No resuelven todo, pero sí lo principal: que la gente crea y confíe en ellos: “Ahora sí, estos están con nosotros, comparten nuestro destino, y ponen a disposición de otros lo que les sobra y que éticamente no les pertenece”. Es decir, cumplen, están a su lado, para representarles y defender sus derechos con coherencia y valentía. De ahí, y no de otra parte, vendrá la regeneración, la nueva cosecha de electores, que los seguirán por estar pegados a ellos y ser de verdad su representación democrática. El ejemplo lo primero. Las palabras pierden su dignidad si no van acompañadas con los hechos.
Y los hechos son estos y otros similares. Llevamos meses y años recitando esta cantinela y no hay manera de que dentro del Parlamento surja un movimiento de cambio y cumplimiento de la voluntad popular. Se les ve como una casta aristocrática más que democrática, sin que parezcan entender que la solidaridad hace estar con la gente y emprender otra clase de política.
Demos, pues, un giro a la política, que nos irá bien, aunque tengamos que reducir gastos innecesarios, que nos vienen de derechos que negamos a otros. Son más que conocidos, por públicamente cuestionados, los lugares y actividades donde se puede aplicar esta ética de solidaridad efectiva, y que haría resurgir una nueva política. No me corresponde señalarlos, pues son los mismos políticos quienes, guiados por su responsabilidad, deben designarlos y argumentarlos.
Espero tener el gozo de que pronto pueda ver algunos gestos significativos que restablezcan el rostro noble de la política luciendo en el quehacer éticamente coherente de los políticos. ¡La vida por delante!.
De esta manera, volverá a prender sitio entre nosotros la ilusión, la participación ciudadana, el compromiso y la fortaleza de nuestra política.

Con mi reconocimiento y saludos cordiales.
(*) Benjamín Forcano es sacerdote y teólogo claretiano.

El significado de Mandela para el futuro amenazado de la humanidad Leonardo Boff, teólogo


Nelson Mandela, con su muerte, se ha sumergido en el inconsciente colectivo de la humanidad para ya nunca irse de ahí, porque se ha transformado en un arquetipo universal, de una persona injustamente condenada que no guardó rencor, que supo perdonar, reconciliar polos antagónicos y transmitirnos una inquebrantable esperanza en que el ser humano todavía tiene solución. Después de pasar 27 años en reclusión y ser elegido presidente de Sudáfrica en 1994, se propuso y realizó el gran desafío de transformar una sociedad estructurada en la suprema injusticia del apartheid, que deshumanizaba a las grandes mayorías negras del país condenándolas a ser no-personas, en una sociedad única, unida sin discriminaciones, democrática y libre.
Y lo consiguió al escoger el camino de la virtud, del perdón y de la reconciliación. Perdonar no es olvidar. Las llagas están ahí, muchas de ellas todavía abiertas. Perdonar es no permitir que la amargura y el espíritu de venganza tengan la última palabra y determinen el rumbo de la vida. Perdonar es liberar a las personas de las amarras del pasado, pasar página y empezar a escribir otra a cuatro manos, de negros y de blancos. La reconciliación sólo es posible y real cuando hay plena admisión de los crímenes por parte de sus autores y pleno conocimiento de los actos por parte de las víctimas. La pena de los criminales es la condenación moral ante toda la sociedad.
Una solución de esas, seguramente originalísima, supone un concepto ajeno a nuestra cultura individualista: el Ubuntu que quiere decir: “yo sólo puedo ser yo a través de ti y contigo”. Por tanto, sin un lazo permanente que ligue a todos con todos, la sociedad estará, como la nuestra, en peligro de desgarrarse y de conflictos sin fin.
En los manuales escolares de todo el mundo deberá figurar esta afirmación humanísima de Mandela: “Yo luché contra la dominación de los blancos y luché contra la dominación de los negros. Cultivé el ideal de una sociedad democrática y libre, en la cual todas las personas puedan vivir juntas en armonía y tengan oportunidades iguales. Este es mi ideal y deseo vivir para alcanzarlo. Pero, si fuera necesario, estoy dispuesto a morir por este ideal”.
¿Por qué la vida y la saga de Mandela fundan una esperanza en el futuro de la humanidad y en nuestra civilización? Porque hemos llegado al núcleo central de una conjunción de crisis que puede amenazar nuestro futuro como especie humana. Estamos en plena sexta gran extinción en masa. Cosmólogos (Brian Swimme) y biólogos (Edward Wilson) nos advierten que, si las cosas siguen como están, hacia 2030 culminará este proceso devastador. Esto quiere decir que la creencia persistente en el mundo entero, también en Brasil, de que el crecimiento económico material nos debería traer desarrollo social, cultural y espiritual es una ilusión. Estamos viviendo tiempos de barbarie y sin esperanza.
Cito a una persona libre de toda sospecha, Samuel P. Huntington, antiguo asesor del Pentágono y un analista perspicaz del proceso de globalización, que al final de su libro El choque de civilizaciones dice: “La ley y el orden son el primer pre-requisito de la civilización; en gran parte del mundo parecen estarse evaporando; a escala mundial, la civilización parece, en muchos aspectos, estar cediendo ante la barbarie, generando la imagen de un fenómeno sin precedentes, una Edad de las Tinieblas mundial que se abate sobre la humanidad”(1997:409-410).
Añado la opinión del conocido filósofo y científico político Norberto Bobbio que como Mandela creía en los derechos humanos y en la democracia, como valores para equilibrar el problema de la violencia entre los Estados y para una convivencia pacífica. En su última entrevista declaró: “no sabría decir cómo será el Tercer Milenio. Mis certezas caen y solamente un enorme punto de interrogación agita mi cabeza: ¿será el milenio de la guerra de exterminio o el de la concordia entre los seres humanos? No tengo posibilidad de responder a esta pregunta”.
Ante estos escenarios sombríos Mandela respondería seguramente, fundándose en su experiencia política: sí, es posible que el ser humano se reconcilie consigo mismo, que sobreponga su dimensión de sapiens a la de demens e inaugure una nueva forma de estar juntos en la misma Casa. Tal vez valgan las palabras de su gran amigo, el arzobispo Desmond Tutu, que coordinó el proceso de Verdad y Reconciliación: “Habiendo encarado a la bestia del pasado frente a frente, habiendo pedido y recibido perdón, pasemos ahora la página. No para olvidar ese pasado sino para no dejar que nos aprisione para siempre. Avancemos en dirección a un futuro glorioso de una nueva sociedad en la que las personas valgan no en razón de irrelevancias biológicas u otros extraños atributos, sino porque son personas de valor infinito, creadas a imagen de Dios”.
Mandela nos deja esta lección de esperanza: nosotros podremos vivir si, sin discriminaciones, hacemos realidad el Ubuntu.