FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




viernes, 17 de mayo de 2013

JOSÉ ANTONIO PAGOLA 19 MAYO 2013



Vivimos en una sociedad donde quizás lo más significativo sea su carácter paradójico y hasta contradictorio.
Hemos aprendido a prolongar la vida con toda clase de técnicas, pero no acertamos luego a darle un contenido y un sentido satisfactorio.
Hemos logrado elevar el nivel de bienestar pero son cada día más los que experimentan una sensación difusa de vacío y malestar.
Se han multiplicado nuestras relaciones y contactos a través de toda clase de medios de comunicación y, sin embargo, crece la experiencia de aislamiento y soledad de muchas personas.
Nuestra sociedad está cada vez más poblada de gentes solitarias que buscan desesperadamente amarse, sin conseguirlo.
Hemos aplicado la racionalidad y la técnica a todos los sectores de la vida, pero crece en el mundo lo irracional, la explotación absurda, la violencia y la destrucción.
Movidos por el ansia de tener, acumulamos cosas y «poseemos» personas, pero experimentamos que no es el camino acertado para alcanzar la plenitud.
El hombre contemporáneo está pidiendo a gritos una vida nueva. La humanidad actual tiene «una cabeza demasiado grande para su alma». Necesitamos un aliento nuevo para humanizar nuestro progreso. Un alma nueva capaz de vivificar nuestra existencia.
Y no se trata de pensar en una revolución socio-política ni de derechas ni de izquierdas. Lo que necesitamos es una transformación radical de actitud.
«Una de las condiciones preliminares de la revolución es un cambio radical de la conciencia. El problema central para mí es el saber cómo se puede obtener este cambio radical de los hombres antes del cambio revolucionario de las instituciones de base social y política».
Los creyentes no nos sentimos huérfanos ante tal empresa. Creemos en el Espíritu como proximidad personal de Dios a los hombres y como fuerza, energía, luz y poder de gracia para orientar nuestra historia hacia adelante, hacia su consumación final.
Lo que necesitamos es acrecentar nuestra sensibilidad ante el Espíritu y acoger responsablemente la acción de Dios que, desde el fondo de la vida y lo mejor de nuestro ser, nos llama a caminar desde la hostilidad a la hospitalidad, desde el aislamiento egoísta hacia la fraternidad, del acumular para tener a la plenitud de ser.(LEER EVANGELIO)
Como dijo Juan Pablo II en Hiroshima, la vida de este planeta depende de «un único factor: la humanidad debe hacer una verdadera revolución moral».
Pero esta revolución no se hará si no escuchamos con cuidado y amor la acción profunda del Espíritu de Dios en Nosotros. «Lo que sucede en la profundidad de nuestro ser es digno de todo nuestro amor».

                 

Solteronas o hermanas Hugo Cáceres cfc

Enviado a la página web de Redes Cristianas
El mensaje dirigido por el papa Francisco a la Unión de Superioras Mayores en su reunión en Roma ha suscitado un notable interés en los medios de comunicación debido a una afirmación que se convirtió rápidamente en el título de muchas noticias: “¡Sean madres, no solteronas!”. Desafortunadamente los periodistas no han captado que la invocación del papa tiene su contexto en un discurso muy cariñoso y de aprecio a la vida religiosa femenina.
El adjetivo solterona (definido escuetamente por la Real Academia: Entrada en años y que no se ha casado) alcanza en la mente del hablante español una serie de significados que van desde la mujer amargada que nunca disfrutó del lecho matrimonial ni la maternidad hasta la tía buena que teje bufandas y cría canarios. A nivel parroquial muchas solteronas tienen su lugar en los primeros reclinatorios del templo, arreglan las flores en los altares y visten santos (al menos en el Perú quedarse solterona tuvo un sinónimo en la expresión “se quedó para vestir santos”). Muchas de ellas son las incondicionales de la autoridad sacerdotal y celebran cumpleaños y aniversarios de ordenación como si fueran memorias obligadas. No estoy hablando aquí de aquellas mujeres solteras que son una verdadera fuerza apostólica en la vida parroquial por su contribución en los consejos pastorales, la toma de decisiones y sus habilidades sociales, a ellas no llamaríamos solteronas de sacristía sino más bien mujeres de Iglesia que no se casaron u optaron por no llevar una vida conyugal.
Ya que estoy involucrado en la predicación de retiros en los que la mayoría de las participantes son religiosas y varias veces ha pasado por mi mente hacer hincapié en que la vida consagrada fácilmente puede convertirse en una alianza de personas solteras aparentemente muy atareadas, me siento invitado a señalar diez diferencias entre lo que entiendo por solterona y mi precepción de la vida religiosa contemporánea auténtica; vale la aclaración de que todo lo que viene a continuación es perfectamente aplicable a los religiosos varones a quienes también se les puede exhortar “sean espiritualmente fecundos, no solterones”:
1. La solterona está enojada con la vida; determinada por la sociedad a encontrar realización solamente en la vida matrimonial, va por la vida censurando y condenando. La mujer consagrada acepta la realidad de la vida como es, es crítica de los valores pero disfruta de la vida y trabaja para el Reino.
2. La solterona no acepta los cambios porque prefiere un mundo pequeño conocido y seguro. La religiosa promueve los cambios necesarios, experimenta con las novedades que traen tiempos nuevos y está lista para pagar el precio de salir de las certezas de ayer.
3. La solterona nace de una frustración; la vocación religiosa nace de un encuentro con la persona de Jesús que arrasa cualquier otro proyecto.
4. El círculo de relaciones de la solterona es muy estrecho (la parroquia, sus mascotas, sus viejas amistades); las religiosas se desenvuelven en redes amplias de potencial espiritual, proyectos de transformación, grupos heterogéneos sin límites fijos.
5. Las solteronas son fuente de información de asuntos del pasado (recetas de la abuela, puntos de tejido, cómo era la Iglesia cuando todos llenábamos los templos); la religiosa contemporánea mira hacia el futuro, tiene visión para soñar con los ajustes que exige la historia, son fuente de información sobre los sueños del Reino.
6. Las solteronas cuidan al gato, tiestos de plantas o en el mejor de los casos de un sobrino; las religiosas están llamadas a cuidar de la creación, a tomar en serio la defensa de la vida y se ubican estratégicamente donde la vida padece disminución.
7. Las solteronas pueden convertirse en brujas, seres negativos que traman dañar al mundo que las irrita cada vez más; las consagradas pueden convertirse en místicas, profetisas y lideresas, acogen al mundo con un corazón amplio y generoso.
8. La religiosidad de las solteronas se apoya en sus imágenes controlables con oraciones escritas por otro y rituales establecidos; la espiritualidad de las religiosas debe ser individual con apertura a lo cósmico, un Dios siempre por descubrir.
9. Las solteronas son esclavas domesticadas de la vida parroquial, escuderas de los caballeros eclesiásticos dispuestas a sacrificarse en los flancos posteriores de su guerra contra el mundo; las religiosas son llamadas a un protagonismo propio, a imagen de santas como Teresa, Catalina o Edith, no necesitan varones que las inspiren o fortalezcan, conocen el límite de sus fuerzas pero no se someten al servilismo eclesial.
10. Las solteronas llevan las huellas de una vida sexual frustrada (la histeria, las manías, la autosatisfacción); las religiosas han hecho la paz con sus pulsiones sexuales y viven vidas gratificantes y satisfechas en una vida espiritual rica y un apostolado fecundo.

El asalto a las pensiones ya está aquí A.L.

Nuevo recorte a las pensiones
Debe haber una nueva reforma de las pensiones. Y debe hacerse ya. El mandato de Berlín y el FMI es concluyente. Y ya hemos visto en Chipre de lo que son capaces. Robar directamente a los chipriotas entre el 6,5 y el 10% del dinero que tienen ahorrado en los bancos.
El pistoletazo de salida de la ofensiva final del asalto contra las pensiones dado por el gobierno nos pone delante un nuevo reto: el de intensificar, ampliar y extender la campaña del referéndum.
Desde mayo del año pasado, venimos insistiendo reiteradamente que el siguiente gran botín hacia el que se dirigen es el sistema público de pensiones, una sustanciosa caja de 115.000 millones de euros anuales. El asalto final ya ha comenzado y el gobierno de Rajoy se dispone a cumplir mansamente el dictado y los plazos fijados por la Troika.
El anuncio de la creación inmediata de una comisión de “expertos independientes” para regular lo que llaman “el factor de sostenibilidad de las pensiones” es la antesala del nuevo robo que se disponen a perpetrar.
Haban de “expertos independientes” cuando son los mismos economistas y asesores de la banca nacional y extranjera que vienen vaticinando, cada 5 o 10 años, desde 1990, el hundimiento del sistema público de pensiones.
Hablan de “sostenibilidad de las pensiones”, pero en realidad de lo que están hablando es de rebajar las pensiones, alargar la edad de jubilación y aumentar los años necesarios para acceder a la pensión y cobrar el 100%. “El FMI y Berlín apremian a Rajoy a lanzarse contra las pensiones, pero nuestra capacidad de lucha ha avanzado mucho en tres años”
Su gran objetivo es reducir el gasto en el sistema público de pensiones. Abriendo con ello la puerta a su privatización parcial, de modo que los fondos de pensiones norteamericanos y las grandes aseguradoras alemanas y francesas puedan llevarse una parte sustancial de lo que hasta ahora ha sido una “caja colectiva” de solidaridad intergeneracional y territorial de todos los españoles.
Quieren eliminar la revalorización automática anual según el aumento del coste de la vida. Lo que se traducirá en una constante pérdida de poder adquisitivo para los pensionistas, año tras año.
Quieren alargar progresivamente la edad de jubilación, que algunos de estos “expertos independientes ya han fijado en los 70 o 72 años.
Quieren rebajar la cuantía de las nuevas pensiones alargando del número de años para calcular la pensión y exigiendo más años cotizados para poder acceder al 100%.
Con estas medidas, el ataque frontal a las pensiones se acelera, las promesas de Rajoy se desvanecen ante el “deber” de cumplir con lo que le exigen Washington y Berlín y aparecen sin tapujos las pensiones como el gran hachazo que se disponen a dar en 2013.
Las pensiones a la Constitución. Referéndum
Ya en mayo del pasado año, nuestro partido, Unificación Comunista de España, adelantándonos a los acontecimientos que ahora empiezan a tomar forma, lanzamos la campaña por exigir un referéndum para que el pueblo podamos decidir una reforma de la Constitución que incluya la prohibición expresa de que ningún gobierno, presente o futuro, pueda tocar, recortar o privatizar el sistema de pensiones públicas.
Una campaña que no sólo ataca el punto más débil de nuestros enemigos, aquel en el que más oposición encuentran y están más aislados, sino que además nos permite concentrar y unificar las luchas populares –hoy todavía en gran parte dispersas y fragmentadas– en una misma batalla, en un único frente de combate. Una condición indispensable para ganarla y hacerles retroceder en sus planes.
Desde entonces, hemos recogido ya más de 200.000 firmas, centenares de personas se han unido a la campaña y ésta se ha extendido a numerosas localidades de todo el país. Desde estas mismas páginas hemos llamado frecuentemente a nuestros lectores a sumarse a ella.
Pero el pistoletazo de salida de la ofensiva final del asalto contra las pensiones dado por el gobierno nos pone delante un nuevo reto: el de intensificar, ampliar y extender la campaña del referéndum.
Multiplicar la campaña política extendiéndola a través de un medio tan sencillo y accesible a todos como es la recogida de firmas. Agrupar en torno a ella al mayor número de gente, impulsando su extensión a todas las localidades del país. Y avanzar rápidamente en unir al mayor número de fuerzas sociales, sindicales, políticas, personalidades,… constituyendo la Mesa Estatal pro-Referéndum. Un organismo unitario que tome en sus manos la tarea de hacer de la campaña del referéndum de las pensiones la batalla política central en torno a la cual unir al 90% de la población.
El FMI y Berlín apremian al gobierno de Rajoy para que se lance al asalto definitivo contra el sistema público de pensiones. Pero el rechazo, la conciencia, la capacidad de lucha y de organización de la sociedad española ha avanzado mucho en estos tres años desde que empezó el saqueo al que nos están sometiendo.
La idea de que ¡Sí se puede! hacerles frente –lanzada también por nuestro partido en las elecciones europeas de 2009– se extiende como la pólvora entre los sectores más combativos de la población, que a su vez ganan cada vez más apoyos entre el 90%.
También, y sobre todo, en este terreno, si sabemos hacerlo, si tomamos con decisión, audacia y energía la batalla de las pensiones, ante el pueblo se nos presenta la oportunidad de hacer fracasar sus planes y obligarles a retroceder. Y una victoria popular en una batalla de la envergadura de esta, puede llegar a tener unas consecuencias políticas hoy por hoy inimaginables. En nuestras manos está conseguirlo.

Ada Colau

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Señor Mariano Rajoy. Señores diputados y diputadas del PP, miembros del Gobierno de España. Les escribe Ada Colau, pero esta vez no como portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), sino como una ciudadana cualquiera.
Estos últimos días han sido intensos. La señora delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, y otros miembros del Gobierno y de su partido, así como algunos medios de comunicación, han lanzado graves acusaciones contra mi persona.
Se han dicho muchas mentiras o medias verdades deformadas: que si era filoterrorista, que si era simpatizante de no sé qué, que si estaba condenada en juicios inexistentes, que si era antisistema por acciones pacíficas varias, que si estaba subvencionada con millones de euros… Es igual. Los abogados me dicen que debo denunciar, y en algunos casos graves lo haré, pero no vale la pena perder tiempo respondiendo a la difamación.
Sin embargo, se han acumulado algunos malentendidos de fondo que creo oportuno aclarar. En primer lugar, ustedes no han entendido el movimiento de la PAH. Dejen que les cuente. La PAH es un movimiento ciudadano en el que participan miles de personas, la mayoría afectadas, algunas otras solidarias, todas movilizadas por la defensa del derecho a la vivienda. Es un movimiento apartidista, muy plural y transversal, en el que personas muy distintas hemos coincidido movidas por la indignación frente al abuso de las entidades financieras y la complicidad que éstas han encontrado tanto en su Gobierno como en el anterior. Por ello les digo que sus acusaciones de que el PSOE mueve los hilos de la PAH son ridículas y demuestran un desconocimiento de la realidad preocupante. Deberían venir a nuestras reuniones y comprobarlo. En ellas encontrarán votantes de todos los partidos y abstencionistas; clases medias y bajas; inmigrantes y autóctonos; jóvenes y mayores… Vamos, la ciudadanía en general.
En segundo lugar, la PAH no tiene ni necesita lideresas. Parece que ustedes se han empecinado en buscar cabecillas a los que poder decapitar, como forma rápida de acabar con una protesta que a las entidades financieras, y ahora parece que también a ustedes, les resulta molesta. Yo no soy nadie importante ni especialmente brillante.
Soy en estos instantes una portavoz, pero como yo hay miles de personas tanto o más implicadas. Ésa es la fuerza del colectivo: somos un movimiento profundamente democrático, que apuesta por la descentralización y el protagonismo de todas y cada una de las personas que en él participan. Ése es uno de los ingredientes secretos que explican que en los momentos más difíciles las personas saquen lo mejor de sí mismas. El empoderamiento y la solidaridad nos hacen imparables.
Y, finalmente, hablemos de los escraches. Les molesta que podamos ir a protestar frente a su casa. Lo entiendo. A mí tampoco me gustaría. Pero si alguna vez hubieran acudido a un desahucio, entenderían que se trata de algo infinitamente más molesto. Hay miles de personas en una situación límite, en la calle y con deudas, en paro, sin tener qué comer… Y todo ello a pesar de que
viven rodeadas de abundancia. Miles de familias viven en la calle en el país de Europa que más viviendas vacías acumula.
Pasan hambre en un Estado que permite que cada día se tiren toneladas de alimentos en buenas condiciones. Y ustedes gobiernan ese país, por lo que no debería sorprenderles que esas familias llamen a su puerta después de haber intentado en vano llamar su atención.
Este movimiento, absolutamente ejemplar, ha agotado todas las vías que la insuficiente democracia española ofrecía: durante más de cuatro años hemos intentado negociar con las entidades financieras, hemos hablado con los partidos políticos, con servicios sociales, ayuntamientos… Hemos puesto recursos en los juzgados y hemos recogido como hormiguitas casi un millón y medio de firmas. Pero nada, el Partido Popular no se ha movido ni un milímetro y anuncia que rechazará las medidas de la Iniciativa Legislativa Popular.
Qué casualidad. Justo en el momento en que la PAH cuenta con más apoyo social (entre el 80 por ciento y el 90 por ciento, según todas las encuestas). Cuando ya se han entre-gado el millón y medio de firmas de la ILP. Cuando la presión social les ha obligado a admitir a trámite esa ILP que no pensaban ni debatir. Cuando llega una sentencia europea que da la razón a las personas afectadas y dice que las miles de ejecuciones hipotecarias y desahucios que se han producido los últimos años en España son ilegales. Justo en este momento, cuando parecería que ya nada más puede retrasar la necesaria reforma legislativa, ustedes nos salen con una campaña de criminalización como única respuesta. En lugar de escuchar el clamor popular, intentan generar confusión llegando a comparar nuestras acciones pacíficas con el terrorismo de ETA o la Alemania nazi. Hay que ser mala gente para decir algo así.
Recuerden que en este tema de los desahucios de momento los únicos domicilios violados y los únicos muertos los ha puesto la población. No sus señorías, que hasta la fecha se han limitado a mirar desde lejos, y desde la comodidad, un drama que podrían haber evitado si hubieran actuado donde les compete, en el Congreso. Por supuesto que la ciudadanía no es tonta y en seguida ha visto que en toda esta campaña de difamación no se buscaba más que hacer ruido para desviar la atención. De modo que no les va a funcionar. La realidad es tozuda y miles de personas estafadas y desahuciadas no van a desaparecer por mucho que su Gobierno las ignore.
Dejen que termine usando el paralelismo con la Alemania nazi al que ustedes recurren con tanta ligereza. Si bien la gravedad no es comparable, en ambos casos estamos hablando de situaciones de vulneraciones sistemáticas de derechos humanos. En España, afortunadamente, no estamos frente a campos de concentración, deportaciones ni asesinatos masivos. Pero sí tenemos violentos desalojos y miles de personas empobrecidas que ven comprometidas sus necesidades básicas, y condenadas de por vida a la exclusión social y la economía sumergida. Y todo para mantener los privilegios y los beneficios astronómicos de las élites financieras.
Décadas después del nazismo, la sociedad alemana aún no se ha perdonado a sí misma el no haber sabido reaccionar a tiempo para evitar la barbarie. Pues bien, en España miles de ciudadanas y ciudadanos hemos decidido que en el futuro queremos poder mirarnos al espejo. Una democracia que permite la vulneración sistemática de derechos humanos, e incluso la promueve, no es democracia, por mucho que se vote cada cuatro años. Democracia será cuando el interés general se anteponga a los dictados de los mercados. Cuando nada sea más importante que la vida y la dignidad de las personas.
Señor presidente, nunca es tarde para rectificar. No teman los escraches, no teman a la población. Bajen a la calle y hablen con la gente. Hagan justicia y detengan los desahucios. Hay vidas en juego que no pueden esperar más.

jueves, 16 de mayo de 2013

¿Es el papa Francisco una paradoja?

KüngJorge Bergoglio ha despertado la esperanza de que otra Iglesia católica es posible. Su estilo al asumir el pontificado, su lenguaje y su decisión de hacerse llamar Francisco remiten a la pobreza, humildad y sencillez que predicaba Francisco de Asís.

Francisco, el obispo de Roma

CastilloMucha gente se sigue preguntando si el papa Francisco va a ser el hombre que imprima un cambio, profundo y de consecuencias decisivas, en la Iglesia. Yo estoy convencido de que ese cambio no es que se va a producir, sino que ya se ha efectuado. Antes de empezar a cambiar los cargos de la Curia, por ejemplo, es más importante empezar a cambiar la teología del papado. Y eso, por más que muchos no hayan ni caído en la cuenta de ello, ya se ha hecho.
El nuevo papa, Francisco, ya lo hizo desde el momento en que apareció, una vez elegido Sumo Pontífice, en la logia de la basílica de San Pedro. Pero, como recuerda todo el mundo, desde su primera aparición en público, no se presentó como “papa”, sino como “obispo de Roma”. Y hasta, casi de forma provocativa, no se presentó bendiciendo al pueblo, sino pidiendo, como “obispo de Roma”, la bendición de sus diocesanos para él. No empezó como “papa”, sino como “obispo”. Y no empezó bendiciendo, sino pidiendo ser bendecido por el pueblo.
No estoy hablando de gestos sin importancia. Y, menos aún, de innovaciones superficiales, para llamar la atención o – lo que sería peor – para obtener las ventajas casi infantiles que proporciona el populismo barato de no pocos líderes populistas. Nada más lejos de toda esa quincalla estúpida que vienen usando los mediocres. Lo que ha ocurrido en la Iglesia, con los gestos iniciales del nuevo papa, tiene una importancia teológica que muchos no imaginan.
Me explico. Es sabido que el título de “Papa” empezó a quedar definitivamente reservado al obispo de Roma, con algunas excepciones,  a partir de la segunda mitad del siglo VII (Hinschius, KR, I, 1869, 207; P. De Labriolle, “Bull. Du Cange, 4, 65-75; F. Heiler, Alt. Aut. 261-263; Y. Congar, L’eccl. Du Haut Moyen-Age, 202). Es decir, durante más de quinientos años – los primeros 500 años de su historia – el papado no existió, tal y como ahora se le conoce. En aquellos siglos, existía el obispo de Roma. Y en paz. Además, aquella Iglesia era tan verdadera Iglesia como la actual.
Pero había algo más importante. Al menos desde el siglo V, el famoso texto de Mt 16, 13-19 (“Tú eres Pedro y sobre esta piedra…”) se leía como el evangelio propio de la misa para la ordenación de los obispos (A. Dold). Es más, en un texto, que se citó ampliamente durante toda la Edad Media, san Isidoro de Sevilla mostraba a los apóstoles recibiendo con el poder de “atar y desatar”, el mismo “honor” y la misma “potestas” que Pedro (“De Eccl. Off. II, 5, 5). Eran los términos que se venían utilizando desde San Cipriano de Cartago, a mediados del s. III. La convicción de fondo, que subyacía a este lenguaje, es que los obispos recibían el mismo poder que el obispo de Roma. Y todos, unidos a su cabeza (el obispo de Roma), gobernaban la Iglesia universal.
Por esto, entre otras razones, se comprende el rechazo tajante que  uno de los papas más importantes que ha tenido la Iglesia, san Gregorio Magno (s. VI), manifestó contra el título de “papa universal”. Este asunto capital ha sido objeto de estudio de uno de los más documentados historiadores de la Iglesia que conocemos, el profesor Manuel Sotomayor, que, en un estudio, publicado en la “Miscellanea Historiae Pontificiae” (1983), demostró, con una documentación exhaustiva, cómo san Gregorio Magno insistió en que el título de “papa universal” es una  expresión “altanera”, “soberbia”, “vanidosa”, “nefanda”, “supersticiosa”, “criminal”, “sacrílega”, “blasfema”, “propia del Anticristo”, “perversa”, “estúpida”, “temeraria”…., “contraria al Evangelio”, “contraria a Dios”.  El motivo clave, que aduce siempre Gragorio I, para tomar esta posición tan opuesta a la utilización de esa expresión es tan clara como fuerte es siempre el mismo. Para san Gregorio Magno, si cualquier obispo (aunque sea el de Roma) se apropia el título de “universal”, por eso mismo todos los demás obispos dejan de ser tales; el episcopado entero, de derecho divino, queda aniquilado (M. Sotomayor, o. c., p. 67).
¿Pierde el papado, si seguimos por este camino, poder o excelencia? Todo lo contrario. Un papa que aparece en la fachada de San Pedro, con este coraje, esta libertad y esta humildad, no pierde nada. Lo que hace simplemente es recuperar, para la Iglesia, aquella fuerza de atracción que tuvo en sus orígenes. Y que le dio la vuelta a la historia de Europa. Justamente lo que ahora mismo más necesitamos. Por muy sombría que sea la crisis, estamos viviendo un momento capital de esperanza.

Indignados, la lucha continúa

Atrio

esther-VivasPúblico, 15-05-2013
“No somos mercancía en manos de políticos y banqueros” fue la consigna que abrió las manifestaciones del 15 de mayo del 2011 en muchas ciudades del Estado español y que dieron lugar al movimiento del 15M. Un grito de indignación contra aquellos que venden nuestros derechos al mejor postor. Hoy, dos años después, un nuevo eslogan, de la mano de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), se impone: “Si se puede”. Hemos pasado de la indignación a la toma de conciencia del poder del nosotros.
El mayor logro de este movimiento de la indignación colectiva ha sido el de cambiar la percepción del mundo que nos imponen. En el teatro de la vida, se han encendido de golpe las luces que anuncian el fin de la función. La fiesta se ha terminado. Y entre atónitos y ofuscados observamos que somos víctimas de un saqueo a gran escala. Ya no son los mismos de siempre quienes gritan contra el capital. Ahora, son muchos los que se sienten robados por el expolio colectivo que significa la crisis.
Tomar conciencia de que “no es una crisis es una estafa” es el primer paso para cambiar las cosas. Como decía el filósofo francés Daniel Bensaïd: “La indignación es un comienzo. Una manera de levantarse y ponerse en marcha. Uno se indigna, se subleva, y después ya ve”. Y, dos años después, vemos más robo, más saqueo y más pillaje. Vemos cómo se sigue rescatando a la banca, mientras se nos hunde en la miseria. Vemos a ricos más ricos y a pobres más pobres. Y nos damos cuenta de que la respuesta pasa por solucionarlo nosotros.
La PAH ha sido el máximo exponente de este cambio de percepción de los de abajo. Frente al desamparo gubernamental y la impunidad de la banca, auto-organización y desobediencia. Huérfanos de victorias, la PAH ha significado esperanza para quienes sufren el drama de los desahucios e inspiración para los que luchan. Desalojos parados, ILP en el Congreso, escraches, “obra social”… son pequeñas grandes victorias que demuestran que pelear sirve. Imprescindibles cuando estamos hambrientos de triunfos, ante un malestar creciente, pero, incapaz de frenar unos ajustes sinfín.
El 15M ha mutado en innumerables frentes contra la crisis. Se ha transformado en un mar de mareas de infinitos colores. Quienes ocuparon plazas, actualmente, ocupan viviendas vacías, bancos, universidades, hospitales. Desobedecen, no queda otra. Y la PAH ha crecido gracias a muchos activistas que salieron por vez primera a la calle un 15 de mayo, o volvieron a ella tras largos años de letargo. Y una vez las asambleas de barrio fueron menguando, la PAH se convirtió en un referente de lucha, como también las mareas en sanidad, educación, cultura y cada vez en más ámbitos. Ante la tragedia de los desahucios, soluciones reales. Ante la realidad de los recortes, resistencias concretas.
Pero el 15M, también, ha dado lugar a multitud de iniciativas a pequeña escala: huertos urbanos, redes de intercambio, grupos y cooperativas de consumo ecológico, ateneos populares, que señalan que otro mundo no sólo es imprescindible sino posible. El movimiento de los indignados ha creado espacios de encuentro, de ayuda mutua, redes de resistencia… Y nos ha enseñado a empezar a cambiar el mundo aquí y ahora, no sólo en los discursos, sino, sobre todo, en las prácticas.
Sin embargo, la crisis social y económica se ha profundizado. La ofensiva del capital por acabar con nuestros derechos ha ido a más. La pobreza, el hambre, el paro, los desahucios… son una realidad que afecta cada vez a un mayor número de personas. La crisis se extiende como una mancha de aceite, mientras los mismos de siempre continúan haciendo negocio con el dolor de los otros. Los grandes empresarios y la banca se frotan las manos ávidos de más tijeras y recortes, entretanto los políticos de turno les allanan el camino, y se colman, de paso, los bolsillos. La indignación y la desobediencia no ceden, pero son insuficientes para detener la tromba de ajustes, y sufrimiento. La resistencia a la crisis remontó hace dos años desde muy abajo y tras décadas de derrotas.
Al mismo tiempo, asistimos a una crisis política y de régimen, impensable poco tiempo atrás. El bipartidismo que gobernaba el país se hace, afortunadamente, añicos. Y mientras el PSOE se hunde incapaz de levantar cabeza, el PP sufre la erosión del gobierno y de la crisis. A la monarquía, intocable entre los intocables, se le pierde todo el respeto y el rey se convierte en el hazmerreír de la calle. Y a pesar de la injusticia de la justicia, que en palabras del fiscal general del Estado Eduardo Torres-Dulce, se “congratula” de la suspensión de la imputación de la infanta Cristina por el caso Nóos, el pueblo ya los ha juzgado.
En Catalunya, a golpe de sentencia del Tribunal Constitucional aumentan las aspiraciones soberanistas, y el corsé de la Constitución se vuelve insoportable. El españolismo más rancio insta a la “unidad del reino”, y la caverna a la “una, grande y libre”. Vuelven los ruidos de sables. Y un general en la reserva, Juan Antonio Chicharro, justificaba, a principios de año, una intervención militar en Catalunya ante una posible ruptura con el Estado. En sus palabras, “la patria es más importante que la democracia”. Asimismo, la Asociación de Militares Españoles, a finales del 2012, instaba a declarar “el estado de guerra, el estado de excepción o el estado de sitio” en Catalunya, “en caso de fractura o separatismo”. Visto lo visto, Franco no ha muerto.
Y, mientras, quienes mandan corren a criminalizar y a reprimir a los que luchan, muestra de la desesperación y el miedo de un poder al que se le mueven los cimientos. Frente a la imposibilidad de aplicar los recortes por las buenas, se opta por imponerlos a las malas. Detenciones preventivas, balas de goma, páginas web para delatar a manifestantes, endurecimiento del Código Penal, sanciones administrativas y mucho más. La represión y la violencia de Estado es un síntoma claro del temor de los de arriba. Su mundo se tambalea, pero sus cimientos, muy a nuestro pesar, continúan fuertes.
La necesidad de la política se hace evidente. Y los tiempos de Toni Negri y John Holloway, de “cambiar el mundo sin tomar el poder”, caen lejos. Hoy se constata, amargamente, cómo el poder nos afecta, la Ley Hipotecaria nos echa de casa y la reforma laboral nos deja sin empleo. Hay que aprender del que “se vayan todos” en Argentina, el 2002, y cómo luego volvieron los mismos de siempre, con la familia Kirchner al completo. O ahora en Islandia, cómo después de una revuelta social y de una nueva constitución ciudadana, la socialdemocracia y los verdes traicionaron las aspiraciones emancipatorias de la gente y volvió la derecha. Si no somos capaces de construir, entre todos, un nuevo instrumento político y social por y para los de abajo, respetando la autonomía del movimiento y sin olvidar la centralidad de la calle, continuaremos siendo “mercancía en manos de políticos y banqueros”. El debate sobre la perspectiva política de cambio está siendo, actualmente, más discutida que nunca en organizaciones, movimientos y activistas sociales. Buena noticia.
Hace dos años decíamos que el 15M era sólo el principio. Y así es. La lucha continúa.

En busca de silencio

ArregiHace unos meses, los franciscanos de Washington abrieron allí un “Albergue para ermitaños de la ciudad”, una casa de retiro sin tinte confesional ni religioso, para gente que simplemente busca silencio. No una mera ausencia de ruidos, sino el silencio interior en el silencio exterior, la serenidad del espíritu en la serenidad del espacio, la paz del corazón en la paz del lugar.
El inconveniente es que cuesta 70 $ al día (unos 50 €), una suma considerable para los tiempos de crisis que corren también por allí. El caso es que la casa –como otras muchas de este estilo en Estados Unidos– está permanentemente solicitada.
Y en lo que a pagar se refiere, el caso es que también la falta de silencio la pagamos, y bien caro, en forma de diversas dolencias físicas, psíquicas y espirituales. De todos modos, 70 dólares por día para estar en silencio… es para pensárselo dos veces. ¿No habrá manera de encontrar el anhelado silencio algo más barato? Pues sí. Está al alcance de todos.
Y pienso que el silencio es un asunto de alcance social, como el aire que respiramos o el agua que bebemos, y que en ello nos jugamos en parte nuestro bienestar personal y colectivo. Yo desearía que nuestros pueblos y ciudades dispusieran de albergues de silencio bien cuidados y atendidos, al igual que disponen de cines, centros culturales y polideportivos, o de escuelas y jardines. ¿Es un desatino?
¿Qué eran en otros tiempos todavía recientes nuestras iglesias sino espacios de calma y de aliento? (O debían haberlo sido, pues la pobre gente salía con frecuencia de las iglesias con más congoja y angustia que a la entrada). Ahora que muchas iglesias se vacían y se cierran, no estaría mal que algunas de ellas se transformaran en espacios laicos de silencio y de paz. He dicho “laicos”, pero ¿qué hay de más sagrado?
El ruido nos asfixia. Y no hablo en primer lugar del agobiante fragor del tráfico que nos envuelve, que también. Pero hay ruidos peores: libros, tertulias, anuncios, mensajes, móviles, iPhones, iPads… acaban siendo más atronadores que el tráfico más atronador. Y el peor de los ruidos, con mucho, es el más callado, el que todos llevamos dentro. Este torbellino incesante de nuestra mente. Esta extenuante baraúnda de nuestros pensamientos, que nos tiene en permanente estado de dispersión y desazón, de pesar del pasado, de miedo del futuro, de agotador empeño de ser lo que no somos y tener lo que no tenemos.
No podemos vivir así. Necesitamos espacios de silencio externo, y mucho más aun espacios y tiempos de silencio interior. El silencio y la paz exteriores son muy beneficiosos, pero no garantizan nada por sí mismos, pues los ruidos más perniciosos los llevamos dentro. “Hay personas que guardan silencio, pero su corazón no cesa de condenar a los demás”, enseñó un monje cristiano de los primeros siglos, y nos interpela a los que, aparentemente guardamos más silencio. No guardamos silencio si no vivimos en paz.
Busca más adentro la paz y el silencio. Dedica a ello 20 minutos al día por lo menos. Siéntate, siéntete, respira. Respira sin hinchar el pecho, llenando tus pulmones de modo que empujen el abdomen hacia abajo, cuanto más abajo posible. Estate así, inspirando, espirando, en silencio. En el silencio hay Paz, todo está en paz. Estate en paz. Deja que tus miedos, rencores, deseos se disuelvan y desvanezcan poco a poco, y que no te importe si persisten ahí. Está en tu mano. Pon disciplina y empeño, pero en paz, como el agua, sin “empeño”.
En todo lugar podrás hallar un albergue de silencio: en una iglesia o junto al mar, en el monte, en el salón de tu casa, en medio de una plaza, en el coche, en el trabajo. Es tan beneficioso, y tan barato…

miércoles, 15 de mayo de 2013

Constitucionalismo ecológico en América Latina Leonardo Boff, teólogo/filósofo

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Las constituciones modernas se fundan sobre el contrato social de cuño antropocéntrico. No incluyen el contrato natural que es el acuerdo y la reciprocidad que deben existir entre los seres humanos y la Tierra viva que nos da todo y a la que nosotros en retribución cuidamos y preservamos. En razón de eso sería natural reconocer que ella y los seres que la componen son portadores de derechos. Los contractualistas clásicos como Kant y Hobbes restringían, sin embargo, la ética y el derecho solo a las relaciones entre los humanos. Solamente se admitían obligaciones humanas para con los demás seres, especialmente los animales, en el sentido de no destruirlos o someterlos a sufrimientos y crueldades innecesarias.
No considerar que cada ser posee un valor intrínseco, independiente de su uso humano, uso racional, y que es portador del derecho de existir dentro del mismo habitat comun, el planeta Tierra, abrió el camino a que la naturaleza fuese tratada como mero objeto a ser explotado sin ninguna otra consideración, en algunos casos hasta su agotamiento. Sin embargo, cupo a América Latina, como lo mostró un notable criminalista y juez de la corte suprema de la Argentina, Eugenio Raúl Zaffaroni (La Pachamama y el Humano, Ediciones Colihue 2012) desarrollar un pensamiento constitucionalista de naturaleza ecológica en el cual la Tierra y todos los seres de la naturaleza, particularmente los vivos y los animales son titulares de derechos. Estos deben ser incluidos en las constituciones modernas que han abandonado el arraigado antropocentrismo y el paradigma del dominus, del ser humano como señor y dominador de la naturaleza y de la Tierra.
Los nuevos constitucionalistas latinoamericanos unen dos corrientes: una de ellas, la más ancestral, la de los pueblos originarios, para los cuales la Tierra (Pacha) es madre (Mama),de ahí el nombre de Pachamama, y titular de derechos porque esta viva y nos da todo lo que necesitamos y, finalmente, porque somos parte de ella y pertenecemos a ella, asi como los animales, los bosques, las selvas, las aguas, las montañas y los paisajes. Todos merecen existir y convivir con nosotros formando la gran democracia comunitaria y cósmica.
Ensamblan esta tradicion ancestral, eficaz, de la cultura andina,que va de la Patagonia a América Central,a la nueva comprension derivada de la cosmología contemporanea, de la biología genética y molecular, de la teoría de los sistemas,que entiende la Tierra como un superorganismo vivo que se autoregula (autopoiesis de Maturana-Varela y Capra) con vistas a mantener siempre la vida y la capacidad de reproducirla y hacerla coevolucionar. Esta Tierra, denominada Gaia, engloba a todos los seres y genera y sustenta la tela de la vida en su inconmensurable biodiversidad. Ella, como Madre generosa, debe ser respetada, reconocida en sus virtualidades y en sus límites y por eso acogida como sujeto de derechos -la dignitas Terrae- base para posibilitar y sustentar todos los demas derechos personales y sociales.
Dos países latinoamericanos, Ecuador y Bolivia, han fundado un verdadero constitucionalismo ecológico; en eso estan por delante de cualquier otro país “desarrollado”.
La Constitucion de Montecristi de la República de Ecuador de 2008 dice explícitamente en su preambulo: “Celebramos la naturaleza, la Pacha Mama, de la cual somos parte y que es vital para nuestra existencia”. Enseguida enfatiza que la República se propone construir “una nueva forma de convivencia ciudadana, en diversidad y en armonia con la naturaleza, para alcanzar el *bien vivir*, o *sumac kawsay* (el vivir pleno). En el articulo 71º del capítulo VII dispone: ”la naturaleza o la Pachamama, donde se reproduce y se realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia, el mantenimiento) y regeneracion de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos; toda persona, comunidad, pueblo o nacionalidad podrá exigir de la autoridad pública el cumplimiento de los derechos de la naturaleza… el Estado incentivará a las personas naturales y jurídicas, y a los colectivos, para que protejan la naturaleza y promoverá el respeto a todos los elementos que forman un ecosistema”.
Son cjava-scriptdoras las palabras del preambulo de la Constitución Política del Estado boliviano, aprobada en 2009: ”Cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a Dios, refundamos Bolivia”. El artículo 33º prescribe: ”las personas tienen derecho a un medio ambiente saludable, protegido y equilibrado. El ejercicio de este derecho debe permitir a los individuos y a las colectividades de las presentes y futuras generaciones, incluidos otros seres vivos,desarrollarse de manera normal y permanente”. El articulo 34º dispone: ”cualquier persona, a título individual o en representación de una colectividad, está facultada a ejercer acciones legales en defensa del medio ambiente”.
Aquí tenemos un verdadero constitucionalismo ecológico que ha ganado cuerpo y letra en las respectivas Constituciones. Tales visiones son anticipatorias de lo que debera ser en todas las constituciones futuras de la humanidad. Solo con tal mente y disposición garantizaremos un destino feliz en este planeta.
Traducción de María José Gavito

Ley, ciencia y conciencia ante el aborto Juan Masiá Clavel, jesuita, profesor de Bioética de la Universidad católica Sophia, de Tokio

LA CUARTA PÁGINA
Un diputado creyente podrá mantener su convicción en favor de la vida naciente y apoyar una legislación que despenalice en determinados supuestos las opciones autónomas de la madre para interrumpir su embarazo
El tema del aborto sale de nuevo a primer plano en el debate político y suscita reacciones a favor y en contra, a menudo exageradas por los dos extremos del espectro. Me gustaría terciar en las discusiones; no para apoyar una postura frente a otra, sino para aportar un granito de arena a la tarea de deshacer malentendidos.
Por ejemplo, distinguir las perspectivas de lo legal, lo científico y lo moral, como hacemos elementalmente en clase de ética. Reconozco que enviar a la redacción unos apuntes de clase no captará el interés, porque no da titulares; pero percibo la necesidad de intentarlo y tratar de aclarar confusiones.
Concretamente, cuando publiqué Aborto y vida naciente con malformaciones (EL PAÍS, 2 de agosto de 2012), recibí epistolarmente dos reacciones —educadas, pero fuertes— de disentimiento, aunque por razones paradójicamente distintas. La primera interpretó mi ensayo como apología del aborto. A la segunda le produjo la impresión de un apoyo sutil a la modificación de la ley. Para una, proabortista; para otra, antifeminista. Ni lo uno ni lo otro entraba en mi propósito. El caso es que persistía la confusión. ¿Por deficiencia de mi expresión, por el color de gafas de la lectura, o por ambas causas? En cualquier caso, hoy quisiera invitar a la relectura de estos sencillos apuntes que la crítica amable me animó a reescribir.
» No confundir límites legales con fases del proceso biológico
Si una ley regula, como límite para la experimentación con preembriones (aún no implantados en el útero), 14 días tras la fecundación, no pretende definir científicamente el comienzo de una vida humana individual a partir del día siguiente; solo estima que, para proteger los bienes jurídicos en cuestión, conviene fijar un límite. Si una ley permite el aborto hasta la semana 14ª, tampoco pretende definir científicamente el comienzo de una nueva vida, ni justificar moralmente esas interrupciones del embarazo; delimita legalmente un área protectora de los bie+nes jurídicos en cuestión. La ley trata puntualmente lo que es científicamente un proceso continuo; pero no sanciona moralmente la cuestión.
» No confundir despenalización legal con justificación moral
Si una legislación despenalizadora del aborto en determinados supuestos pretende, entre otras cosas, evitar abortos clandestinos, eso no significa justificar moralmente esas interrupciones. No hay responsabilidad ante la ley, sino ante la conciencia. Ni las leyes penalizan cuanto está mal, ni la despenalización de algo lo sanciona como bueno. No constituir delito no significa estar moralmente justificado. Ni que algo esté moralmente mal justifica tipificarlo como delito. Defendiendo la vida y evitando fomentar abortos, se puede asentir a ciertas despenalizaciones, para evitar abortos clandestinos o la estigmatización social de abortantes.
» No entender la embriología de modo mecanicista
La concepción no es un momento mecánico (conectar un enchufe), sino un proceso vital (formarse y crecer un viviente): más de 20 horas para la fecundación y dos semanas hasta completarse la anidación del preembrión. Es cierto que no se puede considerar al feto mera parte del cuerpo materno, ni realidad parásita. Pero la interacción embrio-materna de la tercera a la octava semana es decisiva para la constitución de la vida naciente: a medida que se aproxima el tercer mes del embarazo aumenta la exigencia de ayudarle para llegar a término. Las circunstancias excepcionales deberán ser sopesadas seriamente; tendrán menos peso al aproximarse el umbral de la novena semana de gestación. En vez de hablar de protección de la vida en general, tendremos presente la distinción entre materia viva de la especie humana (el blastocisto antes de la anidación) y una vida humana individual (el feto, más allá de la octava semana).
» No confundir la interrupción del embarazo por malformaciones y la discriminación de personas discapacitadas
Es ambiguo hablar de malformaciones en general, equiparando casos, desde un simple estrechamiento del conducto esofágico en un síndrome de Down hasta una anencefalia. Tampoco es coherente penalizar la interrupción del embarazo en supuestos seriamente graves, a la vez que se recorta el apoyo con la ley de dependencia a la crianza, sanidad y educación de esa vida discapacitada. Ni se puede lanzar la acusación de antivida a quienes optaron dolorosamente por un mal menor en situación de conflicto, ni es necesariamente provida la postura que impone por motivaciones ideológicas la opción contraria.
Reiterando lo expresado en el citado artículo: un feto anencefálico carece del mínimo neurológico-estructural como soporte para formar una persona, desde respirar autónomamente hasta capacitarse para actos estrictamente humanos. Si hay razones para no interrumpir su alumbramiento, no será por considerarlo realidad humana personal. Su aborto no es comparable a matar un ser humano. Un feto con una malformación incompatible con la vida extrauterina (por ejemplo, agenesia renal irremediable) tampoco sobrevivirá.
En cambio, es delicado el caso de fetos con patología grave incurable, solo con solución paliativa. El doctor Francesc Abel, con doble perspectiva de obstetra y teólogo moral, concluía: “Ante tal diagnóstico prenatal, muchos progenitores solicitan interrumpir la gestación, acogiéndose al tercer supuesto de la ley… Aunque objetivamente cueste asentir, debemos respetar a quienes se encuentran en esta situación y sus decisiones” (Diagnóstico prenatal, Instituto Borja de Bioética, 2001, 3-26). Evitando discriminar por discapacidad, la sociedad deberá fomentar el apoyo a la dependencia en todas las fases de la vida. Sin hacerlo, no tendría credibilidad el legislador que intentase suprimir dicho tercer supuesto.

» No mezclar sin matices las perspectivas jurídicas, morales y religiosas
Hay que distinguir los planos jurídico, ético y religioso. El fiscal imputa delitos y solicita penalizaciones. La conciencia moral acusa en el foro interno, provocando remordimiento por el mal moral, aunque no constituya delito. La conciencia religiosa interpela para reconocer el mal y creer en el perdón. Pero hay creyentes con una idea equivocada de pecado como delito; hay también instancias eclesiásticas que confunden pecado con delito y perturban la autonomía de las legislaturas, imponiendo a la sociedad una idea de delito como pecado. Tomás de Aquino precisaba: ni todo lo moralmente reprobable es delictivo, ni la despenalización implica un juicio moral positivo.
Un diputado/a creyente podrá mantener su convicción en favor de la vida naciente y, a la vez, apoyar una legislación que despenalice en determinados supuestos las opciones autónomas de la madre acerca de la interrupción de su embarazo. Este diputado/a, moralmente responsable y religiosamente creyente, puede mantener la convicción de que no es justificable (ni por ética ni por fe) una determinada interrupción del embarazo y actuar en su vida de acuerdo con dicha convicción. Pero, al mismo tiempo, puede apoyar una ley que no penaliza el aborto en determinados supuestos. Este diputado/a no confunde el ámbito de lo penal con el de lo moral y lo religioso; así mismo, su obispo no le impondrá en nombre de la moral o la religión lo que debe votar. La cúpula jerárquica de la Iglesia española ha incurrido a menudo en los años recientes en esta equivocación, empeorándola al no tener en cuenta las distinciones entre ley y conciencia, o entre delito y pecado. El derecho de las asociaciones religiosas a proponer su parecer con libertad de expresión debe distinguirse de la imposición que no respeta la laicidad del Estado.
En el episodio evangélico de un adulterio denunciado (Juan, 8), la acusación pretendía lapidar a muerte a una mujer, tratando el pecado como delito. Jesús no la condena, ni la justifica a la ligera. La despide deseándole que no vuelva a encontrarse en semejante situación. Ni condenación ni complicidad, sino comprensión y misericordia. Rechazo al mal y acogida a quien, al cometerlo, se convierte en su propia víctima. Como decía Juan Pablo II, en cada aborto hay dos víctimas: el feto y la madre. Jesús enseñó y practicó el criterio del profeta Oseas: “Compasión quiero, más que sacrificios” (Oseas 6,6; Mateo 9, 13 y 12, 7).
El País 13 mayo, 2013