El Informe analiza cómo la destrucción de la verdad se ha convertido en un elemento fundamental de la destrucción de un pueblo. En él se identifican tres patrones interrelacionados: la eliminación de los trabajadores de los medios de comunicación palestinos, mediante asesinatos, mutilaciones, detenciones arbitrarias, torturas, intimidación y la calificación sistemática de estos como ‘terroristas’, con el fin de impedir la documentación de los crímenes; la construcción en Israel de un régimen de información basado en restricciones a los medios de comunicación, censura, propaganda, discurso de odio, incitación al genocidio y negacionismo; y el papel desempeñado por influyentes medios de comunicación internacionales para marginar las voces palestinas y reproducir las narrativas israelíes, normalizando distorsiones jurídicas que, en última instancia, han legitimado atrocidades. En conjunto, estas prácticas no solo han acompañado al genocidio, sino que también han facilitado su comisión y han obstaculizado la rendición de cuentas. Algunos aspectos de estos ataques contra la verdad podrían describirse como un ‘mediacidio’.
Respecto a la eliminación del periodismo palestino, el Informe señala que desde el inicio del ataque genocida a Gaza las fuerzas israelíes han asesinado a casi 300 periodistas. Muchos estaban debidamente identificados y al menos 70 de ellos fueron atacados en represalia por su trabajo. En ocasiones se han utilizado ataques de ‘doble golpe’, en los que quienes acuden en auxilio de las víctimas del primer ataque son atacados de nuevo. Desde octubre de 2023, se han registrado 240 casos en los que Israel ha utilizado munición real contra equipos de medios de comunicación en Gaza. En Cisjordania se han registrado 139 ataques de colonos contra la prensa. Desde octubre de 2023, más de 100 periodistas y trabajadores de los medios de comunicación palestinos han sido detenidos, y alrededor de 30 siguen encarcelados.
En cuanto al régimen informativo en Israel, Albanese señala que la censura militar ha alcanzado cifras sin precedentes, con una media de 21 intervenciones diarias en 2024 y 15 en 2025. Además, las leyes se han endurecido y los medios independientes han recibido sanciones. Desde octubre de 2023, Israel ha impedido el acceso de periodistas internacionales a Gaza. En 2024 se prohibió a Al Jazeera operar en Israel.
Sobre el rol informativo de la prensa internacional, Albanese asegura que medios como el New York Times y la BBC omitieron o minimizaron la responsabilidad de Israel al informar de hechos como el asesinato de Hind Rajab, que la BBC contó bajo el titular: “Hind Rajab, de 6 años, hallada muerta en Gaza días después de realizar llamadas pidiendo ayuda”. También señala que empresas como Meta, Alphabet (Google) y X aplicaron una moderación de contenidos sesgada a favor de las narrativas del Gobierno de Israel.
El informe finaliza con una serie de recomendaciones a la Asamblea General, a los Estados miembros y a los medios y plataformas de comunicación para preservar las pruebas del genocidio, proteger a los periodistas y el derecho a la información y actuar contra los discursos de odio.
Recordemos que hace más de un año, Francesaca Albanese solicitó desde un Foro en Roma, a los estados del mundo: “Aplicar el derecho internacional y sancionar a Israel, suspender las relaciones económicas, políticas, diplomáticas, militares, estratégicas con ese Estado que continúa con una ocupación militar ilegal, ilegítima e inmoral, cometiendo genocidio contra el pueblo palestino.”
Lea aquí: el informe completo
Redacción de revista ‘Reflexión y Liberación’ / Santiago – Madrid – Roma

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