El nódulo pulmonar del que fue operado León XIV el pasado 13 de octubre era un adenocarcinoma, un tumor maligno. La intervención incluyó la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho. El papa recibió el alta el sábado 17 y continúa su recuperación en el Vaticano, mientras retoma gradualmente sus actividades.
Esta confirmación actualiza la información que ofrecíamos la semana pasada, cuando todavía quedaba por conocer la naturaleza del nódulo. Ahora sabemos que se trataba de un cáncer pulmonar, aunque la información consultada no permite precisar todavía las conclusiones completas del estudio anatomopatológico ni si necesitará tratamientos adicionales. La evolución favorable de la operación es una buena noticia, pero debe distinguirse de la valoración oncológica posterior.
El cirujano que dirigió la intervención, Stefano Margaritora, explicó en una entrevista publicada por los medios vaticanos el 17 de octubre que la operación había transcurrido sin complicaciones. En el momento del alta, los análisis de sangre eran normales, la función cardíaca era satisfactoria y la recuperación del pulmón seguía los plazos previstos.
Margaritora contó también cómo se descubrió el tumor: unas pruebas rutinarias del abdomen permitieron observar una pequeña mancha en la base del pulmón. León no presentaba síntomas respiratorios y se encontraba bien. Fue, según explicó el médico, un hallazgo fortuito que permitió intervenir.
La comunicación de estos detalles prolonga la apertura con la que el propio papa anunció su operación durante el Ángelus del 11 de octubre. Compartió entonces lo que sabía, antes de que se hiciera público un diagnóstico definitivo. Ahora, conocer la naturaleza maligna del nódulo y recibir explicaciones del cirujano permite seguir el proceso con mayor claridad. Es una transparencia que agradecemos y que deberá mantenerse también respecto de las cuestiones que siguen pendientes.
Tras salir del hospital, León volvió a asomarse a la ventana del Palacio Apostólico el domingo 18 para rezar el Ángelus y agradecer el apoyo recibido. Anunció que retomaría sus actividades de manera gradual. La Santa Sede confirmó la audiencia general del miércoles 21 y comunicó que esta semana permanecería en el Vaticano para recuperarse, sin realizar su desplazamiento habitual a Castel Gandolfo.
Uno de los compromisos que más atención suscita es el viaje a Uruguay, Argentina y Perú, previsto del 6 al 17 de noviembre. Hasta el momento no se ha anunciado su suspensión. El cirujano ofreció una valoración favorable: «Diría que no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar este viaje». Al dar esa explicación, calculaba que el papa necesitaría unos diez días más para completar su recuperación física.
La continuidad de los preparativos mantiene abierta la expectativa. El programa publicado contempla una primera etapa en Uruguay, del 6 al 8 de noviembre, con visitas a Montevideo, Paysandú y Florida. Entre las actividades figuran un encuentro con la comunidad de Casavalle, una vigilia en el Estadio Centenario y una misa en el santuario de la Virgen de los Treinta y Tres.
Argentina lo espera del 8 al 11 de noviembre en Buenos Aires, Córdoba y Luján. Están previstas celebraciones multitudinarias, encuentros con jóvenes y representantes de distintas tradiciones religiosas, además de una visita al Pequeño Cottolengo de Don Orione en Claypole. La etapa concluiría con una misa ante la basílica de Luján.
Perú será la etapa más extensa y tendrá un significado personal especial: León regresará al país donde fue misionero y obispo de Chiclayo. El itinerario incluye Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa, además de otras localidades vinculadas a su recorrido pastoral. La salida hacia Roma está prevista para el 16 de noviembre, con llegada al día siguiente.
Los responsables de la organización peruana han señalado que los preparativos continúan y que estudian adaptaciones para evitarle esfuerzos innecesarios, como utilizar el ascensor en la catedral de Lima y realizar más desplazamientos en papamóvil. Mantener el viaje previsto permite seguir preparando la acogida; su desarrollo concreto deberá acompasarse a la evolución del papa y a las indicaciones de sus médicos.
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