FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

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miércoles, 20 de febrero de 2019

Los nacionalistas

col juan garcia

Los nacionalistas, como era de esperar, han votado unidos para defender los sagrados intereses de la patria (cada uno de la suya) frente a los intereses de las capas más débiles de la sociedad, con la loable y honrosa excepción del PNV. Es que, digan lo que digan, cuando llega la hora de la verdad, todo nacionalista es de derechas, es decir, primero los míos y luego todos los demás, puro estilo Trump o Bolsonaro. Y el triunfo de la patria lleva implícita, por lo visto, inevitablemente la derrota de los ciudadanos menos poderosos, porque la patria, la nación, es la excusa perfecta para cualquier clase de injusticias, especialmente las que se cometen contra los más débiles, contra los niños, las mujeres, los ancianos, los parados, etc. .
Dice el señor Rufián que formarán un dique contra el fascismo, lo que me parece bien, sobre todo si empiezan por hacerlo con el que contamina el nacionalismo catalán. El nacionalismo, cualquier nacionalismo, como el egoísmo, es un sentimiento del que nadie puede librarse, pero cada uno es responsable de su control, de someter el impulso a la racionalidad y a la justicia. El nacionalismo altamente incontrolado es el fascismo en sus innumerables vertientes, una de las cuales, no conviene olvidarlo, es el nacional-socialismo, que bajo la apariencia de un cierto izquierdismo esconde su firme designio de servir al capital, que es el dueño real de la nación y de sus órganos representativos, o, mejor dicho, la nación es uno de los inventos necesarios para que4 el capital imponga su racionalidad al conjunto de la sociedad. Antes del capitalismo las naciones no existían a los efectos políticos tal y como hoy las conocemos.
Cada uno podrá defender su postura como mejor le parezca, pero frente a las palabras, lo que queda son los hechos y como ya dijo Jesús, por sus hechos los conoceréis. El que elige la autonomía de su nación frente al hambre de los niños, podrá buscarse las excusas que quiera, allá él con su conciencia, pero los hechos y los dolores están ahí.
No se trata de condenar a nadie por aquello de que cada uno lleva su alma en su almario, pero es imprescindible que, entre demócratas, se haga la necesaria reflexión de ver el nacionalismo en el ojo propio antes de condenar el ajeno. En todo caso, no todos los nacionalismos tienen la misma gravedad. A mí, personalmente, me da más miedo Trump que un militante del BNGA y le tengo miedo sobre todo a VOX y la extrema derecha nacionalista española.
Yo sé que los militantes de ERC, por ejemplo, son gente honesta en general (aunque no parece preciso substituir a la Moreneta por el Sr. Junqueras), pero un tanto cegados por su amor a su tierra, por lo que creo que no caen en la cuenta de que su socio (el actual PdCat) ha sido uno de los partidos más corruptos y de los que más duramente han apretado las tuercas al pueblo llano y no sé si se dieron cuenta de que el independentismo repentino que le entró al Sr. Más no era más que la necesidad de huir lo más pronto posible de la Guardia Civil que les seguía el rastro.

DIOS Y LA RELIGIÓN SON DOS REALIDADES COMPLETAMENTE DIFERENTES

col castillo

El reciente libro de Harari, profesor de historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén, titulado Homo Deus, está teniendo un éxito editorial que supera las expectativas normales de autores y editores. Un libro que, en poco más de un año, se ha traducido a treinta idiomas y de él se ha vendido más un millón de ejemplares. Sin duda alguna, un bestseller que nos enfrenta a un problema que no imaginamos, pero que nos interesa más de lo que la mayoría de la gente piensa o dice.
La tesis de Harari se plantea en pocas palabras. Y es enormemente atractiva. Todo se reduce a esto: "Podemos estar seguros acerca de la dirección general que seguirá la historia". En el s. XXI, la humanidad conquistará tales poderes, para crear y destruir, que pasaremos de ser el "Homo sapiens" a ser el "Homo Deus". O sea, se producirá el increíble y asombroso "ascenso de hombres a dioses". Una propuesta sorprendente, que el mismo Harari remacha: "Quizás esto parezca ciencia ficción, pero ya es una realidad".
Como es lógico, en el reducido espacio de este artículo, no es posible analizar y discutir el contenido de un libro que alcanza casi las 500 páginas. No sé si algún día me pondré a hacer este trabajo. Lo dudo. Porque antes de precisar lo que dice (o debería decir) el libro, me parece imprescindible dejar muy claro que hablar de Dios es bastante más complicado y problemático de lo que da a entender el profesor Harari.
¿Dónde y en qué está el problema capital de todo este asunto? Por lo que se refiere al libro de Harari, lo más problemático está en que el autor produce la impresión de no haberse enterado de que Dios y la religión son dos realidades completamente diferentes. Por la sencilla razón de que Dios es trascendente, mientras que la religión es inmanente. Dios, por tanto, está fuera de nuestro alcance, de forma que nosotros los humanos no lo podemos conocer.
Los humanos no podemos pensar nada más que "objetivando" o "cosificando" (Paul Ricoeur) lo que nuestra mente conoce, elabora o almacena. Por eso, todo lo que nosotros pensamos o decimos de Dios, no es sino una "representación" humana y cultural que nosotros elaboramos, según nuestras carencias, necesidades o cultura.
La religión es un producto nuestro. Producto de nuestras carencias, de nuestras necesidades, de nuestra sociedad. Lo cual quiere decir que Dios no es, ni puede ser nunca, un componente de la religión. Dios está más allá del horizonte último de todo lo humano, también de lo religioso. Es por eso un desvarío proponer que, mediante el "dataísmo", los flujos de datos, que nos han propuesto y nos van a proponer los científicos, mediante el cúmulo de los increíbles datos, que nos van a invadir, empezaremos a ser "dioses". Decir eso es no decir nada. Porque Dios no es un dato. Ni es un cúmulo de datos.
Lo que los humanos sabemos de Dios - según la tradición cristiana - ha llegado a nosotros por otro camino. No ha sido por el camino del "Homo Deus", sino al revés, por el camino sorprendente del "Deus Homo". Esto aconteció el día que Dios "se despojó de su rango y tomando la condición de esclavo, se hizo como uno de tantos" (Flp 2, 7).
Jesús de Nazaret, el sencillo campesino galileo del siglo primero, fue (y es) la revelación de Dios (Jn 1, 18). De tal forma y hasta tal extremo, que (en la noche de despedida) le pudo decir al apóstol Felipe: "El que me ve a mí está viendo a Dios" (Jn 14, 9). Felipe estaba viendo a un hombre que acababa de cenar. Pero era un hombre que vivió, actuó y habló de tal manera, que la gente no podía pensar sino que existe "un más allá" (Kant). O sea, Dios.
El "dataísmo" de Harari (y su éxito mundial) me han obligado a sospechar seriamente que Dios y la religión son, para mucha gente, un estrambote en la belleza del mundo. Nadie se atreve a hablar de medicina o biología si no sabe de esas cosas. De religión, sabe todo el mundo. Porque todo el mundo se piensa que sabe. Y es verdad. Sabemos lo que pensamos que nos conviene para satisfacer lo que nos interesa. Y ése, sí. Ése es el "verdadero" Dios..., el que cada cual se representa.

LA CURIA NO ES IGLESIA

col aradillas
-"Salirse de la Iglesia" es malo. Malísimo. Para sí y para Ella. Y lo es, más aún, estando vigente todavía para muchos y muchas la "verdad revelada", y casi dogmática, de que "fuera de la Iglesia no hay salvación", en cruel y anti cristiana disonancia con la salvadora doctrina proclamada y testimoniada por Jesús con lógica y sentido común.
Pero mucho más malo que "salirse de la Iglesia", es que "la Iglesia se salga de uno". Hay doctrinas, enseñanzas, ideas y comportamientos de personas e instituciones eclesiásticas -sin descartar los estamentos más jerárquicos- representativos con sus "ministerios" respectivos, que ni fueron ni son de verdad, y consecuentemente, la Iglesia de Jesús y de los evangelios. En la misma, más que adorar a Dios sirviendo a los pobres y a los necesitados en general, se sirvieron de Ella, con el plus asegurado (¡¡) de su salvación y la de los suyos, en esta vida y en la otra.
Quede, por tanto, y ejemplarmente, bien claro que "salirse de Iglesia", por los referidos motivos, no es tan "malo, sino mejor", que la "auténtica Iglesia tenga que salirse de personas, grupos e instituciones", que además acapararon para sí y en exclusiva, tal nombre y posibilidades de salvación.
Reducir a cifras y a números los llamados "Iglesia" - comportamientos que se dicen "religiosos", resulta vacuo, inane, hipócrita y poco, o nada, cristiano. "Por los frutos los conoceréis" es foco de luz que desvela multitud de arcanos y misterios "sagrados", "poniendo a cada uno en su sitio".
¿Y qué decir de la Curia, romana por más señas, aunque el diagnóstico pueda ser, y es, aplicable proporcionalmente a las diocesanas y a las de Órdenes Religiosas, en su variedad de dicasterios, competencias, apartados, secciones y apartamentos canónicos? ¿Son o no, estas curias, Iglesia y menos "la" Iglesia por antonomasia?
En consonancia con fórmulas y formulismos que llegan al pueblo, y de los que participan los componentes del mismo, la impresión generalizada es la de que la curia y los curiales son la Iglesia única y verdadera.
La expresión, por ejemplo, de que "Lo ha dicho o lo manda la Iglesia" y sanseacabó, tal y como lo predican y evangelizan los curas y obispos, a la mayor parte del pueblo de Dios le sigue convenciendo de que ni hay ni puede haber otra Iglesia que la de las curias, así enseñada y con el supremo y anatematizador argumento "oficial" de ser y tener que aceptarse como "palabra de Dios".
Todo intento, uso o disfrute de representación de la Iglesia por parte de quien, o de quienes sean, pervierte la visión y la misión veraz de la misma. En tal caso, se trataría de una perversión merecedora de descalificación y anatema. La Iglesia, por definición no es algo ni alguien. No es un singular. Su número sempiternamente sagrado es el plural.
La interpretación de la Iglesia de Jesús se efectuará siempre a la luz de evangelio y no a la de los cánones de la burocracia, y ni siquiera de la de la liturgia y menos de aquella cuyos signos y símbolos fueron copiados, donados -o conquistados- , procedentes de religiones paganas y de Sumos Sacerdotes o levitas, para los que el pueblo-pueblo era, y es, plataforma y legitimidad para la justificación de sus propios intereses, a los que sacralizaba, con el fin de así asegurar más y mejor su intangible dependencia.
Educar acerca de la sacralidad de las curias y de los curiales, además infalibles o aspirantes a serlo, identificándolos con la Iglesia como entidad de su exclusividad y eminencia, ni es justo, ni congruente, ni serio y, ni gracias sean das a Dios, ya no lo permiten los grados de ilustración- formación que hoy comienzan a registrarse en el pueblo de Dios en el que en el listado de sus grados universitarios y asignaturas, además, "cum laude", se insertan, por ejemplo, teólogos y teólogas seglares, por tanto, sin mitras, sin báculos y sin titulitis reverenciales.
En plena concordancia con el papa Francisco, y su "copyright", insto al reconocimiento de que la Curia no solamente no es "la" Iglesia, sino que, además y en importantes materias y decisiones que toman los señores curiales, sin propósito de enmienda y contraviniendo al espíritu y a sus orientaciones "franciscanas", ella -la curia- no es Iglesia. "Cueva de ladrones" no fue un "decir" pontifical frívolo, y descomprometido sin más.
La tarea-ministerio de la renovación profunda de la Curia y de los curiales es urgente e inaplazable. Apenan, desconciertan y desejemplarizan cuantas informaciones y noticias anti-Iglesia acaparan los espacios más importantes de los medios de comunicación actuales, equipados con documentos y datos, si no "infalibles", mucho más fiables que los nerviosos desmentidos y las vacilantes explicaciones que proporcionan los señores obispos. o los Superiores de Órdenes o Congregaciones Religiosas, al igual que los "castigos" piadosos con los que fueron "premiados" los incursos en tales pecados y delitos, con el cambio de sus actividades pastorales y ya está.
Y mientras que algunos -cardenales, obispos, sacerdotes y monjas- "hacían se su capa -"magna"- un sayo", ¿qué hacía o qué podía hacer el humilde -humildísimo-, laicado?

¿Vive la izquierda española en el limbo de la utopía?

Germán Gorráiz López, analista

Redes Cristianas
El término utopía aparece como “la búsqueda incansable de la Humanidad desde el comienzo de los tiempos de un lugar o sociedad ideal” y a pesar de su carácter no real, permite reconocer los ideales de una sociedad o comunidad en un momento concreto de su singladura histórica así como los obstáculos que impiden cristalizar su sueño idílico. La utopía así concebida, sería el camino para alcanzar un sueño que llevaría implícito en su potencia la facultad de devenir en acto concreto (en el camino está la meta), pero para alcanzar la utopía, es preciso transitar por la senda marcada por el pragmatismo político: “Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible”.
La utopía factible en el Estado español tras las Elecciones del 20-D hubiera sido la formación de un Gobierno de Cambio PSOE-Ciudadanos como alternativa al régimen autocrático del PP de Rajoy que diera prioridad a la implementación del llamado Estado social y democrático de Derecho y a una regeneración democrática (mediante la extirpación del cáncer metastásico de la corrupción que habría fagocitado todos los estamentos del Estado español) aunado con una reforma posibilista de la Constitución del 78, intento fallido debido al maximalismo político de Pablo Iglesias obsesionado con asaltar los Cielos y finiquitar el Régimen del 78.
Sin embargo, la desafección política de la sociedad española motivada por los sangrantes casos de corrupción del PP (cuyo paradigma sería la sentencia del Caso Gürtel), generó un tsunami popular de denuncia del actual déficit democrático, social y de valores originando un “caos constructivo” que facilitó la presentación de una moción de censura por parte de Pedro Sánchez, quien tras lograr el apoyo del resto de partidos de la oposición consiguió finiquitar el Gobierno de Rajoy y abrir un horizonte limitado en el tiempo para intentar implementar una nueva cartografía socio-política del Estado español. A pesar de los esfuerzos de Pedro Sánchez, el inicio del Macro-Juicio político contra los líderes del procés encarcelados habría provocado el maximalismo de los grupos catalanes al exigir como condición “sine qua non” para aprobar los Presupuestos de Sánchez en el Congreso la celebración de un referéndum sobre la autodeterminación de Catalunya, lo que habría dinamitado los puentes de contacto, provocado la retirada de los nuevos Presupuestos y el adelanto de las Elecciones Generales para el 28 de Abril.
Un hipotético Gobierno de Coalición Ciudadanos-PP apoyado por Vox se traducirá en la ilegalización de partidos refractarios a los postulados de la Constitución (Sortu, ERC, PDeCAT y CUP) así como la suspensión sine die de la Autonomía Catalana y de los regímenes forales vasco y navarro como punto final de una feroz ofensiva recentralizadora que supondrá la asunción de las actuales competencias autonómicas (Sanidad, Educación, Policía y Prisiones) por el Estado Central, convirtiendo a la seudodemocracia española en una distopía autocrática. Consciente de esta posibilidad, tanto el PSOE como IU-Podemos usarán como lema de su campaña el icónico “No pasarán”, dirigido no al sujeto individual sino al Grupo en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye y queda envuelta en retazos de falsas expectativas creadas y anhelos comunes que lo sustenta , convertidos en “bastión de la democracia frente al ataque autocrático y recentralizador del Tripartito azul (PP, C,s, Vox)”, no siendo descartable la movilización masiva del electorado progresista y un vuelco electoral.

La última primera misa de Ernesto Cardenal


Pedro Miguel Lamet

De Juan Pablo II a Francisco: la reconciliación de la Iglesia con el sacerdote y poeta
El nuncio concelebró con el religioso su primera misa en 35 años, desde el dedo acusador de Wojtyla
La foto dio la vuelta al mundo. El sacerdote poeta y ministro sandinista nicaragüense recibía, de rodillas y con una sonrisa, la reprimenda del papa Juan Pablo II, dedo en ristre: “Debe usted arreglar su situación en la Iglesia”.··· Ver noticia ···

Sólo China y Rusia pueden impedir la guerra en Venezuela

Heinz Dieterich

Redes Cristianas
1. Trump va a la Guerra
Entre una salida negociada en Venezuela y una invasión militar, Washington parece inclinarse cada vez más por una operación militar. El bloqueo al “Grupo de Contacto Internacional” (GCI) como foro de mediación, es descaradamente público. Time for dialogue with Maduro has “long passed” — el tiempo para dialogar con Maduro ha pasado hace mucho tiempo, regañó Elliott Abrams, el delincuente político imperial a cargo de la recolonización monroeista de Venezuela, a los representantes de la Unión Europea, Uruguay y México, reunidos en Montevideo. “En lugar de tratar de hablar con Maduro, hay que reconocer a Juan Guaidó: “We urge countries to recognize @jguaido as interim President”. El procónsul nominado, Juan Guaidó, concluyó de expresar la estratagema en marcha: en una entrevista con AFP no descartó “autorizar” una intervención militar de Washington en Venezuela. Un buen bufón. Tan bueno como Maduro. ¿Desde cuando los animales del circo le “autorizan” al dueño lo que va a hacer?
2. Maduro proporciona el casus belli
Nicolás Maduro, que desde hace 2013 es objetivamente un agente del imperialismo, coopera fielmente con su homólogo gringo en la destrucción bélica de Venezuela, al rechazar la única solución que puede impedir la guerra: elecciones libres. Maduro rechazó lo que llama “la parcialización” del Grupo de Contacto Internacional, cuyos miembros más importantes demandaron elecciones “libres” en Venezuela. Esta es, de hecho, la única posición razonable y viable para evitar la guerra y para quitarle al imperialismo gringo su plataforma mundial de propaganda y presión pro-intervencionista. Pero, según el brillante “presidente obrero”, el llamado a elecciones propuesto por la GCI “no es prioridad”, porque lo que prevalece en importancia es la economía y la estabilidad constitucional. Con esta decisión, Maduro cierra la última puerta hacia una salida pacífica y se queda aun más aislado a nivel internacional, con excepción de los gobiernos de “izquierda” sectaristas latinoamericanos y de los partidos políticos e intelectuales de “izquierda”, que tratan de mantener viva la mentira, de que Maduro es un mártir del imperialismo gringo.
3. Víctimas del Imperialismo
Víctimas del imperialismo yanqui fueron Salvador Allende, Daniel Ortega, Fidel Castro, Manuel Marulanda, Pepe Mujica y Ho Chi Minh, entre otros. Maduro y su camarilla, en cambio, son víctimas exclusivas de su ineptitud gubernamental, abuso de poder y falta de ética, que produjeron la implosión del proyecto de Hugo Chávez que presenciamos actualmente. Están llenas las mazmorras de esta dictadura burguesa de trabajadores y sindicalistas y de más de cien militares chavistas y democráticos, entre ellos el Salvador de la Patria y de la democracia venezolana durante el golpe militar de 2002, el general Raúl I. Baduel. Las fuerzas sectaristas y oportunistas de “izquierda” mundial, al igual que la soldadeska de Padrino López, que apoyan la posición intransigente de Maduro, no defienden a un proyecto progresista y antiimperialista, sino a un vil régimen burgués opresor. Toda esa lambisconería hace objetivamente el trabajo del imperialismo, porque con cada día más que Maduro queda entrenchado en su Stalingrado, sin posibilidad alguna de salida o triunfo, mejoran las condiciones para la agresión militar de Bolton, Pompeio, Trump, Duque y Bolsonaro. Tiene toda la razón la víctima del imperialismo, el exguerrillero del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, Pepe Mujica, quién pasó quince años en la cárcel y bajo torturas por su praxis revolucionaria –a quien el lumpenburgués Maduro ha vilipendiado públicamente de senil– cuando dice, que cuanto más tiempo Maduro queda en el gobierno, más se acerca la guerra. Y que la única vía para impedirla, son elecciones libres lo antes posible. Una vergüenza la dizque “izquierda” que sostiene a la mentira y calumnia a la verdad.
4. Don Quijote y Vietnam
A Estados Unidos le espera un nuevo Vietnam, dice el nada anoréxico Jefe de las FANB, cuya panza no le permitirá entrar en un tanque de combate, la torre de un submarino o la cabina de un avión de combate, en caso de guerra. Bravucón, inculto y cínico, como siempre, el “Comandante Maduro”. Vietnam venció al agresor imperialista después de quince años de combate, con un hinterland absolutamente favorable para el defensor, el apoyo militar, económico y político incondicional de todos los países socialistas, el apoyo moral del mundo, una vanguardia nacional aglutinadora del Partido Comunista con un líder carismático, como Ho Chi Minh y así pagó con una hecatombe de víctimas (más de tres millones de muertos) el precio de su soberanía. Es una cínica burla de Maduro, querer ampararse en esa heroica guerra de liberación nacional para venderle al pueblo la mentira de que algo similar podría suceder en Venezuela; como es un cinismo sin par, compararse a las víctimas del imperialismo, como Salvador Allende. En caso de una guerra contra la OTAN, lo que sucederá en Venezuela es el escenario de Irak, la destrucción y derrota total del país, no el desenlace de Vietnam.
5. Don Quijote tiene armas
Otras armas poderosas que harán temblar al imperialismo gringo –además de la demente alucinación de un nuevo Vietnam– son dos millones de cartas de protesta que Maduro quiere enviar a la Casa Blanca. ¿Puede haber algo más quijotesco en este escenario de prospectiva guerra que enviar cartas? También habla de dos millones de milicianos el “Comandante”, que se enfrentarán a la soldadesca del Pentágono. Dejando a un lado, que ninguna milicia hoy día puede resistir a un ejército moderno profesional, basta ver las caras y las condiciones físicas de combate de estos ciudadanos ya mayores de edad, para acordarse de inmediato al Volkssturm de Hitler: niños y ancianos reclutados en los últimos días de la guerra por el Fuehrer, para defender su tiranía. Al igual que el Fuehrer, Maduro y Cabello no tienen reparos de ninguna clase en sacrificar a la población como carne de cañón, para prolongar su fracasado régimen
6. China y Rusia tienen la llave
Ante este escenario, sólo China y Rusia tienen las llaves para abrir un futuro de paz y transición ordenada en Venezuela. El método de salvación es muy sencillo. Tienen que hablar con Maduro, Cabello y sus generales de pacotilla y ponerles un ultimátum. O Maduro se va al exilio y se organiza la transición de una manera democrática y transparente, y con nuevas “elecciones presidenciales libres, transparentes y creíbles” (GCI), que garantiza los intereses del pueblo venezolano, los intereses chinos, rusos y de los gobiernos progresistas de América Latina, o se cancela toda ayuda para la mafia de Maduro, de inmediato.
¡Esta es la única manera de impedir la guerra en Venezuela y el triunfo del imperialismo petrolero!

El Vaticano afronta en una cumbre antipederastia su pecado capital: los abusos sexuales a miles de niños Jesús Bastante


Pederastia del cleroDesde este jueves, 190 cardenales y obispos de todo el mundo se reúnen con el Papa con la idea de atajar esta lacra en el seno de la Iglesia, que ha pedido perdón por mirar hacia otro lado
El español Miguel Ángel Hurtado y el chileno Juan Carlos Cruz se encuentran entre las víctimas que hablarán de cómo les devastaron los abusos sexuales de religiosos
Algunas investigaciones cifran en 100.000 el número de menores que han sido abusados en centros católicos en todo el mundo: hay en el Vaticano entre 3.000 y 6.000 casos a la espera de ser investigados por falta de personal··· Ver noticia ···

martes, 19 de febrero de 2019

Eusebia Palomino - #SantidadSalesiana

APRENDIZAJES


col aleixandre art
“Mi padre no me enseñó a quererle. No supo enseñarme a quererle, pero cómo se hace eso”. Lo leo en Ordesa de Manuel Vilas, un libro que he leído hace poco en el que el autor gira en torno al recuerdo de sus padres. «De eso va el libro- afirma- , de esa cadena temporal en la que eres hijo para convertirte después en padre».
Creo que el texto de Lucas de este domingo nos da pie para pensar también: de esto va la vida cristiana, de “convertirnos en padres”. Al menos esa parece ser la convicción de Jesús: “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”. Y cada creyente puede atreverse a decir: “Mi Padre, el Padre de todos, sí nos ha enseñado a quererle”
¿Cuál será el primer paso de nuestro aprendizaje? No hay otro que mirar a Jesús que decía: “Quien me ve a mí, ha visto al Padre” (Jn 14,9). Acercarnos a su Evangelio y descubrir cómo miraba él, qué decía, cómo escuchaba, cuáles eran los gestos de sus manos…
Tenemos por delante aprender del Accesible, del Cercano, del Próximo, del Experto en establecer contactos. Practicar ese modo de ser compasivo que incluye mostrarnos disponibles, eliminar distancias, buscar la proximidad, “poner cómoda” a la gente. En un mundo en el que la importancia de alguien está en proporción directa al número de barreras que hay que atravesar para llegar a él, mostrar que las puertas de la casa de nuestra vida quieren están abiertas para acoger.
Aprender también del Contemplativo, del Maestro de la Buena mirada, del Restaurador de famas, del Liberador de prisiones, del Rompedor de cepos, del Creador de nuevas identidades, del Juez sin más sentencia que la que le dicta el amor. Mirar a los demás con ojos de amigos de la vida, con miradas que no juzgan ni condenan, capaces de descubrir al niño que se esconde debajo del adulto endurecido; de ver en las personas que se nos acercan sus posibilidades escondidas; de decir un no tajante a las clasificaciones, a las cadenas que atan al pasado, a las sentencias que aprisionan. Especialistas en tachar etiquetas, derribar zulos, abrir ventanas, romper candados y cadenas.
Aprender compasión del Flexible, del Convencible, del Humilde, del Escuchador de otras opiniones, del Empático, del Dispuesto a salir de sus propias ideas y a descubrir a través de los otros la voz de Otro. La compasión tiene que ver con la elasticidad, la capacidad de acoger opiniones diferentes a las propias, de no considerar inamovible ninguna postura, de estar abiertos al Dios que puede dejar oír su voz más allá de las frecuencias en las que acostumbramos a sintonizarle. Ejercitarnos en una escucha de igual a igual, sin quedar atados a normas y juicios inamovibles, dispuestos a avanzar más allá de las fronteras al encuentro de la absoluta novedad del Dios libre e imprevisible.
Aprender del Conversador hábil, del Estratega inteligente, del Respetuoso que no acelera procesos, del Diseñador de encuentros interpersonales, del Pescador que espera, del Pastor que silba sin cansarse, del Interesado por la interioridad de sus interlocutores. Hacernos expertos en relaciones personales, en no emitir juicios morales de desaprobación o de reproche, en dirigirnos a los demás en un lenguaje que vaya dirigido a su corazón, convencidos de la existencia de un manantial secreto que brota de lo más hondo de cada persona como una buena noticia: el del Dios Padre que nos hermana a todos.
Hacernos aprendices del Engendrador de vida, del Comunicador de palabras de ánimo, del Médico que devuelve dignidad, fuerza y energía, del Perdonador de pecados, del Nuevo Adán que nos llama por nuestro verdadero nombre: “hijo” para adentrarnos en esa compasión suya que todo lo transforma.
Total acuerdo con lo que dice también Manuel Vilas en Ordesa: “Que te espere alguien en algún sitio es el único sentido de la vida, y el único éxito. (…) No existe la complejidad de la vida, eso es un engaño, vanidad nada más. Solo existen los seres queridos. Solo el amor.” 

CUANDO DESCUBRA QUE NO HAY ENEMIGO, PODRÉ AMAR A TODOS


col fraymarcos
Lc 6, 27-38
Seguimos con el sermón del llano de Lc. Después de las bienaventuranzas, nos propone otro de los hitos del mensaje evangélico: “Amad a vuestros enemigos”. Es el único dato que puede convencernos de que cumplimos la propuesta “amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Tampoco es fácil entenderlo, mejor dicho, es imposible entenderlo si no se tiene la vivencia de unidad con Dios. Como programación o como obligación venida de fuera, nunca tendrá éxito, aunque el que lo proponga sea el mismo Dios. Que somos hijos de Adán (carnales) es evidente. Para ser hijos del Espíritu y dejarnos guiar por él, hay que nacer de nuevo.
Si sigo pensando que estas exigencias son demasiado radicales, es que no he entendido nada del mensaje evangélico; aún estás pensándote como individualidad separada y egótica; no te has enterado de lo que realmente eres. Es un planteamiento existencial, que va más allá de toda comprensión racional. Compromete al ser entero, porque se trata de dar sentido a toda mi existencia. Es verdad que desbarata el concepto de justicia del todo el AT y también el del Derecho Romano, que nosotros manejamos. Pagar a cada uno según sus obras o la ley del talión, quedan superadas; a años luz del “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”.
El amor al enemigo es la única garantía de que está en nosotros el amor de Dios, el que nos pide Jesús en el evangelio. La falta de amor hacia uno solo de los seres humanos es la certeza absoluta de que nuestro Amor (ágape) es cero. Todo lo demás, sin ese amor al enemigo, es egoísmo camuflado, y nuestra vida espiritual será una farsa. Todo lo que normalmente llamamos amor no pasa de ser instinto, pasión, interés, amistad, que buscamos para potenciar el yo periférico, superficial. En el fondo no es más que egoísmo. Pero si anida en nosotros el más mínimo odio a una sola persona, entonces es evidente que estamos en las antípodas del evangelio. En esta materia no sirve de nada engañarnos a nosotros mismos.  
Debemos distinguir entre el enemigo sujeto activo: el que odia a otro y el enemigo objeto, el que es aborrecido. Normalmente ponemos la meta de nuestra moral en no hacernos enemigo de nadie, es decir, no odiar o aborrecer a nadie. Pero Jesús no se contenta con eso. El evangelio nos pide que debiéramos contestar con amor al odio expresado por el que nos tiene aversión y está haciendo todo lo posible por machacarnos. Tampoco se trata de que le tengamos simpatía o amistad. Los sentimientos son anteriores a nuestra voluntad y no podemos impedirlos. El texto griego dice “agapate”, imperativo de “agapao”. Ya sabéis que este verbo significa, para los primeros cristianos, el amor de Dios que se manifestó en Jesús. Se nos pide que amemos con el mismo amor con que Dios nos ama. Yo no puedo tener simpatía hacia el que me está haciendo daño, pero puedo considerar que hay algo en ese sujeto por lo que Dios le ama; y yo estoy obligado a considerar ese aspecto que me permita amarlo a pesar de su actitud y de sus actos.
Esto quiere decir que el amor que nos pide Jesús no está provocado por las cualida­des del otro, si no que es consecuencia exclusiva de una maduración personal. En la vida normal damos por supuesto que tenemos que amar a la persona amable; que debemos acercar­nos a las personas que nos pueden apartar algo. No es eso lo que nos pide el evangelio. Dios ama a todos los seres, no por lo que son, sino por lo que Él es. No porque son buenos, sino porque Él es bueno. Fijaos lo retorci­dos que somos los humanos, que en vez de entrar en la dinámica del amor gratuito y desinteresado de Dios, le hemos metido a Él en la dinámica de nuestro raquítico amor. De esa manera predicamos un Dios que premia a los buenos y castiga a los malos y nos quedamos tan anchos. Si pensamos que Dios ama solo a los buenos, ¡qué puedo hacer yo!
El Amor no puede ser nunca consecuencia de un mandamiento. Cualquier forma de programación es lo más contrario al amor que podamos imaginar. Para nada valen propósitos y voluntarismos. Ésta es la causa de tanto fracaso espiritual. El amor de que habla el evangelio, como todo amor, tiene que ser consecuencia de un conocimiento. Me lo habéis oído muchas veces: la voluntad es una potencia ciega, no tiene capacidad ninguna de elección. Solo puede ser movida por un objeto que la inteligencia le presente como bueno. Lo que le es presentado como malo, lo rechaza sin paliativos, no puede hacer otra cosa. Cuando en la vida real, repetimos una y otra vez una acción que consideramos mala, es que, en el fondo, no hemos descubierto la razón de mal en esa acción, y solamente la hemos considerado mala como fruto de una programación externa o una obligación impuesta. Esta es la causa de todos los conflictos de conciencia.
Pero ese conocimiento que nos lleve a descubrir como algo bueno el amor al enemigo, no puede ser el que nos dan los sentidos ni el razonamiento discursivo, que ha surgido exclusivamente para apoyar a los sentidos y garantizar la vida individual. El conocimiento que me lleve a amar al enemigo tiene que venir de otra parte. Tiene que ser una toma de conciencia de lo que realmente soy, y por ese camino, descubrir los que son los demás. Nace del conocimiento de mi ser. El verdadero amor es lo contrario del egoísmo. Llamamos egoísmo a una búsqueda del interés individual del falso yo. Cuando descubro que mi verdadero ser y el ser del otro se identifican, no necesitaré más razones para amarle. De la misma manera que no tengo que hacer ningún esfuerzo para amar todos los miembros de mi cuerpo, aunque estén enfermos y me duelan.
No podemos esperar que este Amor que se nos pide en el evangelio, sea algo espontáneo. Todo lo contrario, va contra la esencia del ADN que nos empuja al egoísmo, es decir a hacer todo aquello que puede afianzar nuestro ser biológico y a evitar todo lo que pueda dañarlo. Para dar el paso de lo biológico a lo espiritual, el ser humano tiene que recorrer un proceso de aprendizaje inteligente, pero más allá de la razón. Solo la intuición puede llevarle al verdadero conocimiento, del que saldrá como consecuencia, el verdadero Amor. Tiene que descubrir su verdadero fin, ante el cual todo lo demás, hasta la conserva­ción de la vida, no es más que un medio.
El motivo que apunta el evangelio para ese amor, tiene mucha miga. “Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”. Mt es más radical y habla de “sed perfectos como vuestro Padre del cielo es perfecto.” Se nos pide que nos comportemos como hijos de Dios. Ser hijo quiere decir salir al padre, comportarse como el padre. Sólo alcanzando una conciencia clara de ser hijos, podremos considerarnos hermanos. Para los judíos, el concepto de hijo estaba mucho más ligado a la relación humana entre padre e hijo, que a la biológica. Hijo era el que salía al padre, el que cumplía en todo la voluntad del padre, el que imitaba en todo al padre, el que, donde quiere que fuera, hacía presente al padre, porque se comportaba como él se hubiera comportado. Alcanzar la plenitud humana, es imitar a Dios como Padre. Por eso Jesús consideró a Dios como único Padre.
Lo difícil es compaginar este amor con la lucha por la justicia, por los derechos humanos. Jesús habla de no oprimir, pero también, de no dejarse oprimir. Tenemos la obligación de enfrentarnos a todo el que oprime a otro o trata de oprimirme a mí. Tolerar la violencia es hacerse cómplice de esa violencia. Si no ayudamos a los demás a conseguir los derechos mínimos que no se le pueden negar a un ser humano, se nos calificará, con razón, de inhumanos. Pero la defensa de la justicia, nunca se debe hacer con odio o venganza. Sin la experiencia interior, será imposible armonizar la lucha por la justicia y el verdadero amor, menos aún con violencia. Sin renunciar a la lucha por la justicia, debemos tener claro que esa lucha, tenemos que llevarla a cabo con amor.

Meditación
La exigencia de amor está dentro de ti. Es tu verdadero ser.
Cuando llegues al centro mismo de tu ser, lo descubrirás.
Si eres uno con el UNO, eres UNO con todos.
Si eres UNO, no hay opción, porque no hay otro.
Si te empeñas en ser uno separado,
potenciarás tu yo, pero te destrozas como ser humano.

AMAD A VUESTROS ENEMIGOS


col sicre

Domingo 7º. CICLO C
El domingo pasado, en la primera parte del “Discurso en la llanura”, Jesús distinguía dos antagónicos: pobres-odiados y ricos-estimados. Los primeros recibirán en el cielo su recompensa; los segundos lo perderán todo. Pero aquí, en la tierra, ¿cómo deben relacionarse ambos grupos? ¿Deben comenzar los pobres una guerra contra los ricos? ¿Pueden contentarse, al menos, con maldecirlos y desearles toda clase de desgracias? A favor de esta postura se podrían citar numerosos salmos, textos proféticos, y la práctica contemporánea de la comunidad de Qumrán. Pero Lucas quiere inculcar una actitud muy distinta, basándose en la enseñanza de Jesús.
Comportamiento con los enemigos (6,27-36)
Al comienzo del evangelio de Lucas, Zacarías, padre de Juan Bautista, profetiza que el descendiente de David vendrá “para que arrancados de las manos de los enemigos, le sirvamos [a Dios] con santidad y justicia”. Es una falsa esperanza. La venida de Jesús no nos arranca de las manos de los enemigos. ¿Qué hacer con ellos?
Ante los sentimientos y palabras adversos
Jesús comienza dirigiéndose a “vosotros que escucháis”, sus discípulos. No puede ser más duro y exigente: “Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, rezad por los que os injurian”. Ya no se trata de dos grupos separados (pobres – ricos), cada uno viviendo su propia vida. Hay un grupo enemigo que odia, maldice e injuria a las comunidades cristianas. Igual que hoy día se odia, insulta y critica a la Iglesia. ¿Cómo reaccionar ante ello? Es frecuente la autodefensa, negar las acusaciones o relativizarlas. No es eso lo que quiere Jesús. Incluso en el caso de que el odio, la crítica o la maldición sean injustificados, la postura del cristiano debe ser positiva. De las cuatro cosas que indica Lucas, dos al menos son posibles en cualquier circunstancia: hacer el bien y rezar. El “amor” no hay que entenderlo en sentido afectivo (como el amor entre los esposos, o entre padres e hijos), sino en el sentido práctico de “hacer el bien”. En el evangelio de Lucas, el ejemplo concreto sería el de Jesús curando la oreja del soldado que viene a detenerlo.
Ante las acciones
De repente, del “vosotros” se cambia al “tú”. Lo que hay que afrontar ahora no son sentimientos adversos (odio) o palabras hirientes (maldiciones, injurias), sino acciones concretas: “Al que te golpee en la mejilla… al que te quite el manto… al que te pide… al que te quite”. Estas frases le gustarían mucho a Gandhi. Pero a la mayoría le pueden resultar absurdas y prestarse al chiste: “Al que te robe el móvil, dale también el reloj”; “al empresario que intenta robarte, no se lo reclames”.
¿Hay que tomar estas exhortaciones al pie de la letra? En el NT se escuchan dos bofetadas: una a Jesús y otra a Pablo. Ninguno de los dos pone la otra mejilla. Jesús reacciona: “Si he hablado mal, dime en qué. Y si no, ¿por qué me pegas?” (Jn 18,23). Pablo, que se dirige al sumo sacerdote, es más duro: “Dios te va a golpear a ti, pared encalada. Tú estas sentado para juzgarme según la Ley y me mandas golpear contra la Ley” (Hch 23,3).
En cambio, con respecto al no reclamar en caso de injusticia, hay una reflexión de Pablo muy parecida. Un miembro de la comunidad de Corinto tuvo un pleito con otro y acudió a los tribunales paganos. Pablo les escribe que eso debería resolverlo un experto dentro de la comunidad. Y añade algo en la línea del evangelio que comentamos: “Ya es bastante desgracia que tengáis pleitos entre vosotros. ¿Por qué no os dejáis más bien perjudicar? ¿Por qué no os dejáis despojar?” (1 Cor 6,1-11).
La regla de oro
El discurso vuelve al “vosotros”: “Como queréis que os traten los hombres tratadlos vosotros a ellos”. La formulación negativa de esta famosa norma aconseja: “No hagas a otro lo que no quieres que te hagan”. Aquí se pide algo más que no hacer daño; se pide tratar bien a cualquier persona. ¿Cómo te gusta que te trate la gente, hable de ti (por delante y por detrás), se comporte contigo? Ponte en la piel de la otra persona y actúa como te gustaría que ella se comportase contigo.
Motivos para actuar así
Lucas es consciente de que Jesús pide algo muy difícil. Por eso añade tres motivos que pueden ayudarnos a actuar de ese modo.
1) El cristiano debe superar a los pecadores. Lo repite tres veces, recogiendo dos verbos iniciales (amar, hacer el bien) y añadiendo uno nuevo (prestar). Si el cristiano se limita a imitar al pecador, no tiene mérito alguno. Se queda sin premio.
2) El premio. Ya al principio del discurso prometió Jesús “una recompensa abundante en el cielo” (6,23). Ahora vuelve a mencionar esa “recompensa abundante” (6,35). Pero no habrá que esperar a la otra vida para recibirla porque, actuando de ese modo, “seréis hijos de Dios, que es generoso con ingratos y malvados”. Algunas personas han pagado grandes sumas por un título nobiliario. La realidad de “hijo de Dios” no se compra, se consigue actuando de forma benévola con los enemigos.
3) El cristiano debe imitar a su Padre, que es compasivo (v.36), como confirmará más adelante la parábola de los dos hermanos, en la que el padre abraza y festeja al hijo sinvergüenza que ha gastado su fortuna con malas mujeres. Jesús pide mucho, pero también Dios se exige mucho a sí mismo.
Jesús y sus enemigos: ataque, reproche, silencio, disculpa y perdón
Los preceptos anteriores resultan a veces muy tajantes, sin matices. Si Jesús mismo no practicó alguno de ellos, ¿cómo debemos interpretar los otros? La respuesta se encuentra en el resto del evangelio. Leyéndolo se advierte que el tema de los enemigos es mucho más complejo de lo que aquí aparece. Jesús encuentra enemigos muy distintos a lo largo de su vida: los escribas y fariseos, enemigos continuos, que critican y condenan todo lo que hace; las autoridades religiosas y políticas de Jerusalén (sacerdotes y ancianos), que lo condenan a muerte y se burlan de él cuando está en la cruz; Judas, que lo traiciona; los soldados, que se burlan de él, lo golpean y crucifican; el mal ladrón, que lo zahiere.
La reacción de Jesús es muy distinta en cada caso. A los escribas y fariseos no los bendice; los ataca de forma durísima, sin desaprovechar ocasión alguna de condenarlos, insultarlos y dejarlos en ridículo. A las autoridades les reprocha en el huerto que vengan a apresarlo como si fuera un ladrón, luego guarda silencio. Con un reproche reacciona también ante Judas: “¿Con un beso entregas al hijo del hombre?”. Ante los soldados, por mucho que se burlen de él y lo hieran, no protesta ni maldice. Pero su actitud global la representan sus palabras en la cruz: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”, que abarcan a todos los grupos. No solo perdona, también disculpa. Al morir por todos nosotros, estaba cumpliendo su mandato de hacer el bien a los que nos odian.
La medida que uséis con los demás la usará Dios con vosotros (37-38)
El discurso cambia de tema. Deja de referirse a los enemigos para centrarse en la conducta con los otros miembros de la comunidad. La primera parte comenzó con cuatro órdenes (amad, haced bien, bendecid, rezad). Ahora encontramos dos prohibiciones (no juzguéis, no condenéis) y dos mandatos (perdonad, dad).
Lo novedoso es que de nuestra conducta depende la que adopte Dios con nosotros. Si juzgamos, nos juzgará; si condenamos, nos condenará; si perdonamos, nos perdonará; si damos, nos dará. Y aquí llega al colmo el tema de la “recompensa abundante” que ha salido ya dos veces en el discurso; ahora se dice que será “una medida generosa, apretada, remecida, rebosante”.
Estas cuatro normas parecen una receta excelente para corromper a Dios y forzarle a tratarnos bien y perdonarnos. Por desgracia, muchas veces preferimos arriesgar su condena por el breve placer de criticar o condenar a alguien.
El tema de no juzgar y no condenar se desarrolla a continuación, pero la liturgia ha reservado el resto del discurso para el domingo 8º.
La 1ª lectura (1 Samuel 26,2.7-9.12-13)
Ofrece un ejemplo concreto de perdón al enemigo, pero por debajo de lo que pide el evangelio. David, perseguido continuamente por Saúl, tiene la posibilidad de matarlo. A eso lo anima su compañero Abisai. David se niega a hacerlo “porque no se puede atentar impunemente contra el Ungido del Señor”. ¿Y si no se tratara del rey? Cuando estaba al servicio de los filisteos devastaba los pueblos vecinos “sin dejar vivo hombre ni mujer”. David no es el modelo ideal para el modo de tratar al enemigo. Pero podemos aplicarnos el mensaje de esta escena: si David perdonó a Saúl por ser el rey de Israel, yo debo perdonar a cualquiera por ser hijo de Dios.
Cuando los enemigos nos hacen un gran favor
En esta época en que se critica tanto a la Iglesia, conviene recordar que las críticas y persecuciones le hacen gran bien. Tertuliano escribía en el siglo III: “La sangre de los mártires es semilla de cristianos”.
En 1870, el estado italiano se apoderó de Roma y arrebató al Papa la mayor parte de los Estados Pontificios. Lo que muchos católicos de finales del siglo XIX vivieron como una terrible ofensa a la Iglesia, hoy lo vemos como una bendición de Dios. Algunos incluso piensan que Italia debería haberse quedado con todo. San Pedro no tenía nada.
Un propósito muy evangélico
No enviar por las redes sociales ninguna noticia, chiste o comentario que fomente el odio o el desprecio, que insulte o se burle de cualquier persona de cualquier ideología.

¡CRECED!


comentario editorial
“El mejor día de tu vida y el mío es cuando asumimos la responsabilidad total de nuestras actitudes. Ese es el día en que realmente crecemos” (John C. Maxwel).
24 de febrero. Domingo VII del TO
Lc 6, 27-38
Como queréis que os traten los demás hombres, tratadles vosotros a ellos (v 31)
En el orden animal, hombre incluido, como dice Yuval Noah Hariri en “Sapiens. De hombres a dioses” “Su estructura social tiende a ser jerárquica. Es miembro dominante, que casi siempre es un macho, se llama “macho alfa”. Otros machos y hembras muestran su sumisión al macho alfa inclinándose ante él al tiempo que emiten gruñidos, de manera no muy distinta a los súbditos humanos que se arrodillan y hacen referencias ante un rey. El macho alfa se esfuerza para mantener la armonía social dentro de su tropilla.
En una entrevista de Jesús Quintero a Fray José Fernández Moratiel (1944-2006), donde El Loco de la Colina le pregunta por la sabiduría, el dominico contesta: “Yo diría que la única necesidad es sencillamente saberse ser, saber vivir, pues con esa sencilla sabiduría que da el Cosmos, que da la naturaleza, y que nos da una flor y nos da un árbol. Ser verdadero, dando a esa expresión el significado de transparencia, de desnudez, la verdad es desnudez”.
Impedir el crecimiento de cualquier ser o cosa, es un atropello a la Naturaleza, a la vida, al Cosmos, al mundo entero. Y lo más grave de todo es que, haciendo daño a todo esto, el ser humano se está perjudicando a sí mismo.
Cuando el espíritu de la Humanidad se duerme en los laureles, y no trata a los demás debidamente, termina todo revelándose contra la misma Humanidad y padeciendo todos. Y entonces empiezan los gruñidos, la sumisión y los sometimientos a los machos alfa, o a las hembras, que tampoco escasean en algunos ambientes. Posiblemente menos, pero más feroces. Aunque en la mayoría de los casos, lo que más abunda es la tropilla.
Aquel mandato del Génesis XX, de “Creced y multiplicaos” no ha sido correctamente aprendido. Fue entendido más bien como “Daros toda la leña que podáis”. Así debió de entenderlo aquel superior de la abadía: “Queridísimos hermanos, hemos venido al claustro, para que nos amásemos, no para que nos amasemos”.
Sri Aurobindo (1872-1950), fue un maestro de yoga, poeta y filósofo indio que defendió la independencia de la India y del que algunos afirman que fue un descubridor de nuevos caminos de acercamiento a la divinidad y conocimientos sobre La Tierra y el universo. En su obra La aventura de la conciencia dijo:
“Ser y ser plenamente, tal es el sentido que la naturaleza persigue en nosotros…, y ser plenamente es ser todo lo que es”.
El conferenciante y asesor estadounidense John C. Maxwel (1947), decía: “El mejor día de tu vida y el mío es cuando asumimos la responsabilidad total de nuestras actitudes. Ese es el día en que realmente crecemos”. No aquel en que Dijo Jesús en Lc 6, 31: Como queréis que os traten los demás hombres, tratadles vosotros a ellos.
Y también que la gente se entere de lo que sucede. No nos suceda a nosotros lo que le sucedió a aquella persona que estaba escribiendo una carta, y alguien que observaba lo que hacía, le preguntó:
¿A quién escribes? Y a lo que el otro le respondió: Lo sabré cuando reciba la carta.
Yo quisiera crecer como crecieron en Marialba -hermoso nombre femenino- los muros de su basílica paleocristiana del siglo IV, la más antigua de España, y despertar de la solemne modorra en que ha estado dormida tanto tiempo. Mi canto te acompaña en tan lamentable desencuentro con las autoridades que con tan poco aprecio te han tenido. ¿Es que a pesar de los escasos kilómetros que te separan de ellas, no llegan a sus indiferentes oídos los himnos de tus muros?

MARIALBA
Acostada en el débil regazo
del Bernesga,
duerme Marialba su sueño de arte.

Basilical tesoro visigótico,
al que sólo hacen guardia,
durante el día las alondras
y por la noche las estrellas.

Yo, que en mi amanecer
dejé en tu piel mis huellas,
en el atardecer
te envío mis respetos.

Quisiera despertarte
de tu sueño de arte.

Yo, que escuché de niño el eco
de tu monódica salmodia,
deseo que la mía despertara
al pueblo leonés
de su pereza y de su sueño.

Con la alondra quisiera
que hicieras guardia por el día,
y por la noche,
con las estrellas vigilaras
el bendito tesoro de Marialba.

Padre Río Bernesga:
¡perdónales, porque no saben lo que hacen!


La gran banca ha ganado más de 100.000 millones desde el inicio de la crisis (duplicando el coste oficial del rescate con dinero público no retornado)


Vicente Clavero

Bancos
Las ganancias acumuladas por las seis mayores entidades duplican ya el coste del rescate. En el último ejercicio, sus resultados recuperaron el volumen que tenían en 2008.
La gran banca española ha recuperado prácticamente el volumen de beneficios que tenía cuando estalló la crisis en 2008. Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, Sabadell y Bankinter ganaron ese año 17.463 millones de euros. En 2018, según los resultados hechos públicos la semana pasada, no igualaron aquella cifra por sólo 59 millones.
En conjunto, los seis bancos que forman parte del Ibex 35 obtuvieron el pasado ejercicio un beneficio de 16.676 millones de euros, muy por encima de los 13.622 millones contabilizados en 2017. Casi la mitad correspondieron a uno sólo de ellos, el Santander, que permanece a la cabeza del sector desde hace un cuarto de siglo.
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¿En qué no puedo creer?

José Arregi
José Arregui1
“Gaur zertan ezin da sinistu?” (“¿En qué no se puede creer hoy?”) fue el tema de una reciente charla en Aizarna, este sorprendente rincón guipuzcoano de 300 habitantes, rural y urbano, culto y plural, antigua encrucijada de peregrinos, testimonio patente de las profundas transformaciones de nuestra sociedad en los últimos 60 años.

No entendí bien qué es lo que me pedía exactamente Joxin, el organizador de la charla. Pero preferí no preguntárselo y tomar la pregunta tal cual, equívoca y abierta como es. Y como a estas alturas cada uno es muy libre de creer o dejar de creer lo que estime oportuno, opté por responder en primera persona. La lista sería interminable, pero he aquí diez cosas (mejor dicho, veinte, pues en cada tema se me presentan dos extremos) que no puedo creer hoy. Mañana, no sé.
No puedo creer nada que esté en contradicción con la ciencia, es decir, con aquello que está matemáticamente medido y empíricamente comprobado. Pero tampoco puedo creer que la ciencia sea el único ni el supremo conocimiento, ni que solo sea real o verdadero lo que la ciencia puede medir y verificar. Conoce más.
No puedo creer en un Dios Ente Supremo y preexistente que habría creado el mundo desde la nada y desde fuera, se habría encarnado plenamente como hombre en el pasado, un “dios” que sería causa y explicación exterior de cuanto es. Pero tampoco puedo creer que solo exista este mundo visible, ni que todos los seres –visibles o invisibles a nuestros ojos y aparatos tecnológicos– que forman el mundo no estén envueltos y habitados, impulsados y atraídos por una energía originaria, una creatividad, potencial, espíritu, conciencia, belleza o amor o misterio más grande que todo, transcendente e inmanente a todo. Y tú también eres El/Ella/Ello.
No puedo creer que el espíritu o la conciencia exista separada de lo que llamamos materia en alguna de sus dimensiones o manifestaciones. Pero tampoco puedo creer que la realidad en su conjunto, ni siquiera eso que llamamos materia, se reduzca a física y química, que de “menos” no esté emergiendo constantemente “más”: vida, inteligencia, conciencia, “espíritu”… en formas inagotables. Santa materia, matriz.
No puedo creer que el ser humano actual, Homo Sapiens, de este maravilloso planeta azul y verde sea la finalidad, el centro o la cumbre de la Tierra, cuánto menos del universo. Pero tampoco puedo creer que ello nos exima del sumo deber de cuidar la comunidad de los vivientes como si fuéramos los únicos responsables. Cuidemos.

No puedo creer que los seres humanos estemos dotados de libre albedrío entendido como capacidad de elegir sin estar determinados. Pero tampoco puedo creer que carezcamos de libertad, entendida como capacidad de ser sujetos de nuestro ser, de asumir nuestras condiciones y de ser más felices y mejores. Eres libre de ser.
No puedo creer que después de esta vida haya cielo o infierno o reencarnación, entendidos como suelen entenderse. Pero tampoco puedo creer que la muerte sea el fin de nada, ni que la Vida haya nacido ni vaya a morir. Vive, y basta.

No puedo creer que las religiones hayan venido del “cielo” ni posean la verdad revelada ni tengan respuestas a las preguntas humanas. Pero tampoco puedo creer que en sus textos fundantes y en su tradición no puedan hallarse inspiración y sabiduría para hoy, si se liberan de dogmas, formas y paradigmas del pasado. Busca.
No puedo creer que necesitemos religiones para vivir más humanamente. Pero tampoco puedo creer que podamos vivir humanamente sin una espiritualidad, sea esta religiosa o laica. Una espiritualidad transreligiosa con o sin religión.

No puedo creer que las religiones tradicionales sobrevivan mucho tiempo en nuestra sociedad del conocimiento y del cambio. Pero tampoco puedo creer que podamos sobrevivir mucho tiempo sin el espíritu o el aliento de la vida. Respira.
No puedo creer que ninguna creencia sea esencial a la espiritualidad ni que nadie deba creer nada que no le parezca creíble. Pero tampoco puedo creer que podamos dispensarnos de confiar en el corazón de la Realidad, para ser lo que somos y crear un mundo mejor. Credere viene de cor dare: entregar el corazón.
Las flores de San José siguen bordeando los caminos de Aizarna, como siempre en febrero. Nuestras creencias han cambiado, pero seguimos siendo peregrinos y preguntándonos. ¿Por qué tanta belleza y dolor? ¿Por qué es todo? ¿Por qué vivimos? No busques la respuesta en ningún dogma. Calla, siente, escucha y camina.


(Publicado en DEIA y en los Diarios del Grupo NOTICIAS el 17-02-2019)

Un invierno primaveral

Redes Cristianas

 Jaime Richart, Antropólogo y jurista

Este mes de febrero y este invierno, van a pasar a la historia de Es­paña por dos hechos muy relevantes por inéditos. El primero es natural: estamos en un permanente invierno de primavera. El se­gundo es artificial: estamos ante un juicio gigantesco en el que se solventan penas de presidio prácticamente vitalicias, para una serie de políticos del territorio catalán.

Un país y su Estado pueden llegar a tener que defenderse a cañona­zos de atacantes o de invasores. Pero la democracia ni se im­pone ni se defiende a cañonazos. Pues, sabiendo como sabemos que la historia la cuentan siempre los vencedores y es práctica­mente imposible contestarse con la versión de los vencidos hasta que pasa mucho tiempo o cuando se han cambiado las tornas, defen­der la democracia desde la más absoluta intransigencia frente a los problemas sociales o territoriales o frente a quienes la acatan a regañadientes, equivale a recurrir a los caño­nes…
 Porque estaremos de acuerdo en que el cuánto democrático de un país ante cualquier conflicto de la sociedad, sobre todo los territo­ria­les, se mide por el grado de flexibilidad de los poderes del Estado, es decir, por su tolerancia. Pues la intolerancia de un Es­tado, de sus gobiernos sugiere inmediatamente la idea un Estado autoritario o dictatorial. La intolerancia es atraso. Los pueblos, los países, los Estados más avanzados, son los más permisivos con la ciudadanía. La intolerancia no es más que reflejo de la debilidad mo­ral, cultural, racional y en este caso política. Eso de “no nos temblará el pulso”, que tanto se oye en España, es amenazante y ex­presivo de lo cómodo que es para un Estado no escuchar el cla­mor de la ciudadanía, no acceder, perseguir o encarcelar.
Pues lo fácil en política es ser intolerante recurriendo enseguida el gober­nante a la policía, al ejército o al poder judicial para que remedien lo que es fruto de la dejadez o de la incompetencia del poder. Lo que tiene mérito, siempre, es gobernar olvidándose de ellos. Pues descargar todo el peso del Estado contra contestatarios, opositores, manifestantes o contra quienes se acogen al derecho de autodetermi­nación de los pueblos recogido en la Declaración Univer­sal de los Derechos Humanos y en numerosas resoluciones de la Asamblea de las Naciones Unidas, y al referéndum previo (es decir a una consulta organizada más allá de lo que especulen las em­presas demoscópicas) es justo lo que hace o un estado dictato­rial o un estado autoritario de bajísimo nivel de democrático. Y con mayor motivo, cuando ese Estado intolerante, manejado por intole­rantes, ha estado en manos exclusivas de dos únicos partidos políti­cos durante cuarenta años, muchos de cuyos dirigentes o miem­bros, a lo largo de ese tiempo, incluida la realeza, se han dedicado más a saquear las arcas públicas que propiamente a gobernar o a re­inar.
Esto, por un lado, pero por otro, cuando uno de esos dos parti­dos, renunciando a sus postulados socialistas y sin pedir dis­culpa alguna a su electorado y al país entero, rubricó su someti­miento a la ideología neoliberal al introducir una enmienda en la Constitución, el artículo 135, en cuya virtud los acreedores interna­cionales tienen preferencia sobre cualquier otra partida presupuesta­ria. Así es que desde un cupo de ilegalidades y de traicio­nes democráticas, el Estado español no sólo se ha mostrado incapaz de dar salida democrática a la cuestión catalana, es que ha respondido al conflicto como lo hubiera hecho la mismísima dicta­dura franquista. El mismo Estado desacreditado que busca ahora en­cubrir sus pasados errores y redimirse de sus miserias, con un apa­ratoso juicio a cargo de su tercer poder: el judicial.
La historia de las guerras la cuenta los notarios de los vencedores, decía antes. Pues bien, la historia de esta guerra incruenta entre cata­lanes y los “mucho españoles”, la cuentan los notarios del Es­tado central que para este caso son sus policías. Porque la historia de este conflicto empieza y termina técnicamente con el relato de su policía sobre los hechos que ahora se juzgan. Relato que de mo­mento ha ocasionado que siete responsables políticos catalanes lle­ven más de un año en prisión preventiva, y que ahora se sustancie la posibilidad de penas que dan escalofríos en un proceso judicial para cuya tramitación se ha previsto la friolera de tres meses de se­siones.
Y es que todos estos gobernantes, juzgadores y fiscales que inter­pretan literalmente la Constitución, se ve que desconocen dos cosas fundamentales. La primera es, que la razón nunca es prolija. Lo que a su vez significa que no sólo ensombrece el resplandor de la razón la sobreabundancia de argumentos, sino también la visible so­breactuación que supone dedicar tanto tiempo a sustanciarse un juicio oral para una causa que no responde a una necesidad técnica, sino al propósito de hacer ver a las naciones que la justicia en Es­paña no sólo es neutral, sino que también es concienzuda. Y digo que no responde a una necesidad, porque en este juicio todo se re­duce a una sola prueba: determinar si, para tipificar o no los hechos como constitutivos de los delitos de rebelión o de sedición, los incul­pados emplearon o no violencia… Y la declaración de decenas o centenas de testigos, la mayoría de ellos funcionarios dependien­tes del ejecutivo, no va a poner de relieve otra cosa que la intención de las cloacas del Estado, con su cohorte de sicarios provocadores, de introducir el factor violencia por parte de los encausados que justi­ficase la respuesta violenta del Estado y luego, la prisión de los procesados y la busca por rebeldía de otros miembros del gobierno catalán basándose en los informes policiales no se sabe si induci­dos. 
Y la segunda es que obvian el aforismo jurídico la causa de la causa es la causa del mal causado. Y el no examinarla significa que­darse sólo con las presuntas causas intermedias que tienen su ori­gen en la primera y suelen actuar como pretexto para la declara­ción de una guerra, para invadir a un país… o para provocar intencio­nadamente la indignación de la gran mayoría del pueblo ca­talán que exigía el referéndum. No nos andemos por las ramas: causa de la causa de todo esto y de la rebeldía del pueblo catalán está, primero en la mutilación del Estatut (texto que se dio a sí mismo el parlamento catalán) practicada por el Tribunal Constitucio­nal, y luego en la denegación del referéndum sobre la autodeterminación. Ni siquiera el poder central cedió a su celebra­ción, aunque fuese con la condición de que el resultado no fuese vin­culante…
 
En cualquier caso, no basta con decir: Alemania tampoco hubiera permitido la independencia de Baviera, por ejemplo, ni Francia la de Córcega, por ejemplo. Pues los antecedentes a los que me referí antes y la situación en todo su contexto son fundamentales. Alema­nia es ya un Estado Federal y Francia no ha cercenado el estatuto de ningún Departamento.

El procés catalán, pues, no responde al capricho de unos políti­cos. Es el resultado de una combinación de varios factores. Y este juicio público del caso ante el Tribunal Supremo no es más que la continuación por otras vías, de la respuesta violenta del Estado cen­tral frente a la intentona pacífica de proceder a la consulta popular; acusando ahora la Fiscalía del Estado a los miembros del gobierno catalán de ser ellos y no el Estado quienes practicaron la violencia o indujeron los desórdenes públicos el día de la consulta consu­mada pese a no haber sido autorizada.

En realidad a lo que llama violencia la Fiscalía son desórdenes públicos provocados por infiltrados; topos a favor del poder cen­tral, voluntarios o no, en aquel trance pero siempre presentes en ca­sos tumultuarios parecidos, y violencia luego relatada como tal en los informes de las policías que, como todo el mundo sabe, ordinariamente son ley contra el ciudadano acusado en cualquier si­tuación de la que rara vez se atreve a zafarse la “autoridad compe­tente”. En este caso el Tribunal Supremo español.
 Así se escribe la historia, y así, con ese atrasado espíritu vindicador, se liquidará la sentencia que, para muchos observado­res del mundo y para muchos en España, ya está escrita o al menos decidida en lo fundamental desde el principio de otra grave y es­perpéntica fase de la historia de España…