FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




jueves, 17 de mayo de 2018

Una marea feminista llama a romper el muro del “patriarcado capitalista y machista”


María Lozano

“Nos prometieron 200 millones por año en 5 años y este primer año vemos que no van en serio. ¿Qué podemos esperar a partir de ahora?”, se preguntan las manifestantes frente a al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.
Convocadas por más de 300 organizaciones del movimiento feminista, cientos de personas se han manifestado este miércoles para exigir los 200 millones del Pacto de Estado contra la violencia machista que firmó el Gobierno. “Si nosotras avanzamos derribamos muros”, afirmaban las feministas refiriéndose al “muro de violencia, recortes, patriarcado capitalista y machista y la feminización de la pobreza tras el cual se esconde el Ejecutivo de Mariano Rajoy” y que ellas han derribado simbólicamente en al comienzo de la concentración.
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Mi encuentro con el Papa Francisco

José M. Castillo, teólogo
Castillo
El pasado 19 de abril, fue un día importante para mí. Ese día estuve con el papa Francisco. Y pude hablar con él, en una entrevista sencilla y breve, pero que ha sido uno de los acontecimientos más importantes de mi vida. Cuanto más lo pienso, más me confirmo en lo que estoy diciendo.
¿Por qué se produjo este encuentro? Y sobre todo, ¿por qué lo considero tan importante en mi vida?

Pocos días antes del mencionado día 19, una tarde, cuando ya oscurecía, sonó el teléfono de mi habitación. Que no indicaba ningún número de procedencia. Al revés, sólo decía: “Número oculto”. No me atreví a descolgar. Pero, a los pocos segundos, el mismo teléfono insistió en la llamada. Levanté el auricular y – la verdad – no sé explicar lo que ocurrió en mi intimidad. Era el papa. Directamente y sin más presentaciones. Me impresionó, sobre todo, su insistente petición, que me repitió tres veces: “Padre José María, rece por mí; necesito mucho la oración”. La tercera vez que me lo dijo, noté que la voz se entrecortaba. Me insistió entonces en que me daba un abrazo. Y nos despedimos. Eso fue todo, aquella tarde.
Pero esto fue sólo el comienzo. A los cuatro días, me llama un señor de Madrid, para decirme que me comunicaba la invitación para acompañar al papa, el 19 de abril, en la misa que celebra cada mañana en la capilla de la residencia vaticana de Santa Marta. Y así fue. Una eucaristía sencilla, en la que estábamos poco más de veinte personas: algunos obispos, varios sacerdotes y un pequeño grupo de seglares entre los que yo me encontraba. La misa apenas duró media hora, incluida la breve homilía del papa.
No es fácil unir, en la vida, la mayor sencillez imaginable con la profundidad de experiencias que le dejan a uno marcado para el resto de sus días. Esto es lo que yo experimenté en el rato que estuve con el papa. Es esto seguramente lo más genial y motivador, que lleva en sí y contagia a los demás el papa Francisco, ya sea en una conversación privada, ya sea en la plaza de San Pedro, cuando se baja del coche descubierto que le lleva, se mete entre la gente, abraza a los chiquillos, saluda cariñoso a enfermos y mendigos, gasta bromas a unos y otros, contagiando la sensación de que así es como él se encuentra “en su ambiente”.
¿Qué hay en el fondo de esta forma de comportamiento? Lo más sencillo y lo más inalcanzable de este mundo: lo que en el lenguaje del Evangelio se indica con una llamada tan sencilla como peligrosa: “sígueme”. Jesús no fundó una religión, sino que se enfrentó con los “hombres de la religión”, hasta que acabó como sabemos que acabó sus días. Porque defendió la vida. Y se puso de parte de quienes se ven peor tratados por la vida.
En esto – me parece a mí – está la clave que explica el éxito y el conflicto del papa Francisco. Por eso hay tanta gente que le admira. Como también abundan los “importantes” (y hasta los cardenales) que no lo soportan.


Y termino. No sé si estoy en lo cierto. Pero, de todo lo que me dijo el papa, lo que más me impresionó fue que, al entregarle dos libros que le llevaba, me dijo esto; “Siga Vd escribiendo y publicando, que le hace mucho bien a la gente”. Hace treinta años, en 1988, me comunicaron oralmente (o sea, sin que mediara ni un documento, ni motivos, ni razón alguna…) que la Santa Sede me quitaba la “venia docendi”, el permiso para ejercer la enseñanza en un centro eclesiástico. Ahora, es el papa mismo el que me comunica directamente que siga publicando y enseñando. ¿No tengo motivos sobrados para expresar mi gratitud y reconocimiento por la bondad, libertad y generosidad de este Papa? 

Francisco: “La guerra llama a la guerra, la violencia llama a la violencia”


Cameron Doody

Papa Francisco7
EL PAPA, “MUY PREOCUPADO POR LA ESCALADA DE TENSIONES” EN GAZA Y JERUSALÉN
Invita a Israel, Palestina y la comunidad internacional a seguir “el camino de la paz, el diálogo y las negociaciones”
El Papa se ha mostrado “muy preocupado por la escalada de tensiones en Tierra Santa y Medio Oriente” en la audiencia general de este miércoles. “La htguerra llama a la guerra, la violencia llama a la violencia”, clamó el Pontífice.
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lunes, 14 de mayo de 2018

España se resigna a vivir con un Estado del Bienestar cada vez más ajustado


José M. Camarero


El gasto social caerá del 24% del PIB a medio plazo, por el declive de los servicios básicos y a pesar del envejecimiento
Si las consecuencias de la crisis se miden por el dinero que el Estado dedica a los servicios públicos básicos, España no saldrá nunca de la depresión. O vivirá en un reformulado Estado del Bienestar que seguirá existiendo, sí, pero de forma mucho más constreñida con respecto a lo que la mayor parte de la ciudadanía había vivido hasta hace poco más de una década.
En la ecuación formada por un sistema económico abierto y dotado con protección pública, esta última proporción perderá peso a medida que pasen los años. El propio Gobierno lo asume en su Programa de Estabilidad presentado esta semana a la Comisión Europea. El documento incluye predicciones hasta 2070 en las que se atisba una merma del Estado del Bienestar.
La sufrirán los pensionistas, quienes precisen de cobertura sanitaria, necesiten acudir a colegios públicos u obtener becas o demanden cuidados permanentes y especiali­zados en su última etapa vital. El conjunto del gasto social descenderá en las próximas décadas hasta el 23,8% del PIB. Se trata de una cifra inferior a la actual -en el entorno del 25%-, ante una población más envejecida y con muchas más necesidades de las que tienen ahora.
Una de las partidas que más sufrirán será la dedicada al pago de las pensiones de la Seguridad Social. El Gobierno anticipa que ese presupuesto seguirá subiendo en los pró­ximos años, y lo hará en una media de 2,2 puntos porcentuales anuales hasta 2045, no porque se incremente el dinero destinado a pensiones, sino por evolución de la población.
El peso de los jubilados
El Plan de Estabilidad anticipa que la mayor cuantía destinada a pensiones se incrementará «por el envejecimiento de la población», con una tasa de mayores de 65 años frente a los mayores de edad que pasará del 29% actual a más del 61% dentro de 27 años. Este envejecimiento se «compensará» -reza el documento- por «la menor proporción que supone la pensión media sobre el salario». Aunque el Ejecutivo ha retrasado la aplicación del factor de sostenibilidad -el recorte de la primera prestación al jubilarse con respecto al último sueldo cobrado- al año 2022, las medidas puestas en marcha en las dos reformas (2011 y 2013), como subida de la edad de jubilación hasta los 67 años en 2027, así como la necesidad de cotizar más tiempo para calcular la prestación final relajarán las cuentas de la Seguridad Social. Además, el incremento del gasto en pensiones se verá compensado por la caída del paro -lo que reducirá el pago de prestaciones- y el aumento de la tasa de actividad laboral.
El Gobierno también es consciente de que aunque no pueda contener el tsunami del envejecimiento, sí puede actuar para controlar, en parte, el gasto derivado de otras pres­taciones que abona la Seguridad Social, como las de incapacidad que pasarán de representar un 1,2% sobre el total actual a caer hasta el 0,8% dentro de 20 años. También se prevé una reducción en el gasto en otras pensiones como las de viudedad y las destinadas a favor de familiares, cuyo peso se irá reduciendo desde el 2,3% actual al 1,8%.
Gasto educativo
Tampoco la educación se librará de los ajustes. El gasto educativo sobre el PIB caerá de cerca del 4% actual al 3,5% en apenas 12 años y solo después se iría recuperando, pero siempre con el límite del 4%. España seguirá siendo uno de los países de la UE que menos porcentaje de riqueza nacional destinan a su sistema educativo. El último dato de Eurostat indicaba que la media de los estados miembros destinaba el 4,9% de su gasto a la educación. En ese mismo informe, España ocupaba la-posición número 15, solo por delante de territorios como Rumania, Bulgaria, Irlanda o Italia.
No mejorarán en los futuros Presupuestos las partidas destinadas a Sanidad con respecto a la situación actual y ello a pesar de que el Gobierno asume que este gasto aumentará por el envejecimiento de la población. Pero lo hará 0,5 puntos sobre el PIB entre 2016 y 2070 situándose entre el 6,5% y el 6,8% a largo plazo. Se trata de un ratio muy inferior al de la media europea actual -un 7,2%- sin visos de que haya más dinero para los recursos en medicina o para evitar los colapsos habituales en los hospitales.
Cada vez más Dependencia
Solo uno de los últimos pilares incorporados al Estados del Bienestar, el de la Dependencia, podría salvarse de los ajustes durante las próximas décadas. Pero vendrá impuesto por el envejecimiento de la población, una situación que es imparable. En consecuencia, España gastará hasta un 4,1% de su PIB en servicios de ayuda para mayores frente a menos del 1% que destinaba a finales de 2016.
Ese incremento no estará exento de ajustes. De hecho, el Gobierno recuerda en su Plan de Estabilidad cómo las medidas aprobadas entre 2012 y 2014 ayudaron a ahorrar unos 2.300 millones. También se prevén mecanismos para controlar y reducir el gasto farmacéutico, que con las actuales se han ahorrado ya 7.300 millones en seis años.

La criminalización de la solidaridad en el Mediterráneo


Juan Hernández Zubizarreta

Inmigrantes3“¿Por qué las instituciones europeas no regulan, de manera expresa y precisa, que la ayuda humanitaria y solidaria de quienes apoyen a las personas refugiadas y migrantes no puede sancionarse en ningún caso y en ningún país de la UE?”.
“Los defensores de las personas en movimiento se enfrentan a restricciones sin precedentes, incluidas amenazas y agresiones, denuncias en el discurso público y criminalización. En concreto, se ha detenido y acusado de contrabando de personas a defensores que han salido al mar para rescatar a otras personas en movimiento, y se les han embargado embarcaciones”. En su informe presentado al Consejo de Derechos Humanos de la ONU el pasado 23 de marzo, el Relator Especial de las Naciones Unidas sobre la situación de las y los defensores de derechos humanos, Michel Forst, apuntalaba con estas palabras la preocupación que diferentes organizaciones sociales tienen frente a la creciente criminalización de la solidaridad con las personas migrantes y refugiadas en tierra europea.··· Ver noticia ··

El ‘Pacto de Toledo’ intenta retomar la iniciativa para doblegar al movimiento en defensa de pensiones públicas dignas


El movimiento en defensa de las pensiones públicas ha puesto en jaque con sus movilizaciones la esencia misma del Pacto de Toledo que, a partir de la premisa neoliberal de que las pensiones públicas son insostenibles, lleva más de dos décadas avalando con sus ‘recomendaciones’ el recorte de este derecho social en beneficio de los grandejs poderes financieros.··· Ver noticia

EnviadoEl Espíritu y el ocaso de las religiones


José Arregi

José Arregui1Dentro de una semana es Pentecostés, que en griego significa cincuenta. En la liturgia cristiana, es la fiesta del Espíritu o del aliento universal, alma de cuanto es, energía originaria que crea y une, mueve y transmuta sin cesar todas las formas. Todo, sin cesar. También las religiones, y a esto me referiré en particular.
Cuenta el libro de los Hechos de los Apóstoles, escrito por el año 80, que cincuenta días después de la Pascua, estando las discípulas y discípulos de Jesús encerrados en su cenáculo, de pronto irrumpió el Espíritu, ardió como llama de fuego en sus corazones, disipó sus miedos, los lanzó afuera, “hasta el fin del mundo”. Hablaron nuevas lenguas, rompieron los límites de su religión judía, inventaron nuevas formas sin sujetarse a ellas, trascendieron fronteras, se hicieron hermanas y hermanos de todos, con un mensaje simple y hondo: el Evangelio de Jesús, liberador de opresiones, sanador de heridas. Sin embargo, no mucho tiempo después, los seguidores de Jesús se hicieron “cristianos”, construyeron templos, erigieron sacerdocios y jerarquías, definieron dogmas. El nuevo movimiento se volvió religión. Y así dos mil años hasta hoy.
Pero hoy vivimos, de nuevo, un tiempo singular y crítico. Un tiempo espiritual postsecular y postreligioso a la vez. Un nuevo tiempo en el que el Espíritu irrumpe y se postula más allá de las religiones, y éstas vuelven a revelarse como meras formas contingentes y pasajeras del Espíritu. Lo viejo se desvanece y lo nuevo no ha hallado aún su forma dinámica, mutante y transformadora, su forma fecunda. Todo indica que, para una mayoría creciente, ya no será una forma religiosa en el sentido tradicional: un sistema de creencias, ritos y normas inmutables, fundadas en seres “sobrenaturales” y sometidas a una autoridad sagrada, jerárquica, infundida de lo alto. Como nunca hasta hoy desde el origen de las grandes culturas religiosas, se dibuja en el horizonte el ocaso de este marco religioso tradicional que tomó cuerpo hace unos 8.000 años en el valle del Nilo, en los oasis de Palestina y Siria, en las fértiles llanuras del Tigris y del Éufrates en Irak, en los valles del Indo y del Ganges en la India, y a orillas del Chang Jiang (“el río largo”) y del Hohangho (“el río amarillo”) en China…
Es propio de las religiones, como de todas las formas, aparecer, evolucionar y pasar, dar paso –pascua– a otra forma que sostenga la vida, una forma que puede ser o no ser religiosa. Las religiones desaparecen cuando, por múltiples razones, fallan sus creencias, es decir, cuando sus credos y códigos pierden credibilidad cultural. A lo largo de los últimos milenios, incontables religiones, grandes y pequeñas, han desaparecido, a veces por evolución interna, a veces por asimilación, y no pocas veces por represión violenta.
Miremos, por ejemplo, la extinción masiva de las religiones indígenas del continente americano en los últimos 500 años. Y miremos el imparable proceso de desaparición que hoy mismo, desde hace 100 o solo 50 años, ante nuestra mirada apenada y resignada, están padeciendo tantas religiones tradicionales de América, África y Oceanía: ¿qué será muy pronto de la religión de los aborígenes australianos, de los maoríes de Nueva Zelanda, de los mapuches de la Araucanía chileno-argentina o de los rapanuis de la Isla de Pascua con sus imponentes Moáis que miran al mar, al Infinito en su horizonte? Y, más pronto que tarde, ¿qué será de la religión de los Akán de Ghana, Costa del Marfil y Togo, los zulús de Sudáfrica, Mozambique, Zambia y Zimbabue, o los masáis de Kenia y Tanzania?
Pero miremos más cerca, a nuestro propio continente europeo. El cristianismo, por su pujanza espiritual, por su creatividad cultural y por sus alianzas con el poder político, absorbió y reemplazó las viejas religiones griegas, romanas, eslavas, bálticas, escandinavas, germánicas, celtas y otras. Solo quedó el cristianismo. Pero hoy, a su vez, ¿no está quedándose el propio cristianismo solo y aislado, disociado del marco de lo “creíble” y practicable, perdida su credibilidad cultural? Stephen Bullivant, profesor de teología y sociología de la religión de la Universidad de Saint Mary (Londres), ha publicado recientemente un libro que describe la situación de la juventud europea en relación con la religión: “Adultos jóvenes de Europa y Religión”. Los datos concretos se han difundido y están a disposición de cualquiera en internet.
Por ejemplo: solo el 2% de los jóvenes adultos van semanalmente a misa en Bélgica, el 3% en Hungría y Austria, el 6% en Alemania, si bien es verdad que en Polonia lo hace todavía el 47%, (pero no nos engañemos: hace solo unas décadas eran mucho más). Lo vemos cada domingo con nuestros propios ojos. Y no es solamente que no asista ningún joven adulto, sino tampoco casi nadie por debajo de los 60-65 años. Una religión que no se practica está moribunda. El declive se extiende rápidamente.
Pero, dicen muchos sociólogos, eso sucede solo en Europa. Europa no es la regla, añaden, sino la excepción de la secularización y del ocaso de las religiones. Y aducen como prueba la situación de los Estados Unidos de América, una sociedad puntera en el conocimiento y muy religiosa a la vez. Pero mírese bien: no solo cada uno sigue allí libremente su propia religión, sino que cada uno la entiende y la vive a su propia manera (hasta la grotesca caricatura de Donald Trump, sedicente cristiano presbiteriano de no sé qué iglesia). Claro que la “herejía”, es decir, la elección individual, es inevitable, y en buena medida deseable, pero una vez que se llega a ese punto, cuando se pone en tela de juicio el principio de la autoridad religiosa constituida, empieza justamente la disolución de una religión sustentada en creencias y normas de conducta controladas por una autoridad exterior. La libre decisión personal y la individualización llevan derecho a la fragmentación y/o la disolución de la religión como sistema.
Así sucedió en Europa, y así sucederá, tarde o temprano, en América del Norte y del Sur y en todos los continentes. La razón crítica, la difusión de las ciencias y el principio de la libre decisión personal acarrean inevitablemente la superación de todas las religiones tradicionales, incluido el cristianismo. En esta situación nos hallamos. Ése es el horizonte que se abre ante nosotros. Pero no es un desierto sin vida. Nuevos horizontes nos abren al Infinito.
En esta situación planetaria, con tales horizontes abiertos, si no queremos resignarnos a la alternativa destructiva de Donald Trump ni a ningún tipo de fundamentalismo religioso igualmente destructivo, si aún queremos ser una humanidad hermanada y feliz en la comunión de todos los seres, tendremos que beber de la fuente interior universal, del Espíritu que nos une y nos hace respirar, libres de todas las formas, dogmas y autoridades, pero hermanos de todos los seres. El Espíritu es el ocaso de las religiones, pero nada habremos ganado si no respiramos a fondo Espíritu y Vida.
(Publicado en DEIA y en los Diarios del Grupo Noticias el 13 de mayo de 2018)

sábado, 12 de mayo de 2018

¿Patria o fratría?


Javier Vitoria

El día 3 de mayo de 2018 a las 14 horas ETA dejó de existir. Pero deja tras de sí cincuenta años de barbarie y terror. El balance más contundente de su sangrienta historia son las 855 vidas arrebatadas, desde aquel fatídico 7 de junio de 1968 en el que cometió su primer asesinato: el guardia civil José Antonio Pardines Arcay. ETA ha sido la encarnación vasca de una de esas identidades culturales fuertes, que Amin Maalouf ha calificado de «asesinas».··· Ver noticia ··

SIRIA se enfrenta a la amenaza imperialista de invasión total


Las respuestas imperiales a los continuados fracasos de sus mercenarios son variadas y cada vez mayores
Disminuida por el momento la tensión bélica en la península coreana, crece con inusitada rapidez en Siria, donde hace unos días Estados Unidos reforzó sus posiciones en una zona estratégica del sur, Francia penetró con sus tropas en el norte y Gran Bretaña utilizó drones de moderna generación en ataques de la coalición internacional al servicio del Pentágono.··· Ver noticia ·

Venezuela: Yo no quiero ser victima de desinformación mediática


El próximo 20 de mayo de 2018, los venezolanos estarán convocados a un nuevo proceso electoral. Cuatro contrincantes intentarán desplazar al actual presidente Nicolás Maduro, en una elección que será supervisada por 2000 observadores de los 5 continentes y de organizaciones como la Unión Africana, el Caricom o el Consejo de Expertos Electorales de Latinoamérica.··· Ver noticia ··

Santiago Agrelo, arzobispo de Tánger: “En las iglesias española e italiana hay un pecado original de connivencia con el poder”


Jorge Martínez Lucena

Agrelo(publico, CTXT)
Tánger es una de las puntas de lanza del continente africano. Una franja fronteriza en el Magreb marroquí en la que laten las esperanzas de muchos, propios y extraños. Multitud de subsaharianos malviven en barrios marginales, en ruinas abandonadas, en bosques no muy lejanos. Sueñan con pasar, con su momento BOZA.
En el centro hay pobres pidiendo. No son invisibles, como en nuestras ciudades, sino que desbordan el cuadro. Familias enteras de enfermos tumbadas a los pies del transeúnte. Una mujer calva. Una soriasis que parece albinismo. Muñones y bocas desdentadas. Niños sucios y harapientos que acechan mientras comes. Tumores que multiplican el cráneo por dos. Bultos que crecen, porque ahí no se curan.
Té con menta. Paradisíacas vistas al horizonte oceánico. Acantilados azotados por el viento. El palacio del rey. Las sinuosas calles de la Medina. Los efluvios del hashish. La seguridad turística garantizada por la ubicuidad de las patrullas: amigables tríos de policías y soldados bien armados.
En el cruce de la Rue de San Francisco con la Rue de Hassan II, entre mezquitas y minaretes, se alza la modernista Catedral española, sede de la Archidiócesis de Tánger. Allí recibe su titular: el hermano menor –así se hace llamar- Santiago Agrelo (1942).
Ya ha renunciado a su cargo por edad, pero sigue ejerciendo, a la espera de un substituto. Es un hombre menudo, con mucho pelo, cano y bien peinado. Viste el saco franciscano. Escucha mucho y habla pausado. Tiene una apariencia inofensiva y jovial, y guarda un marcado acento gallego, de Rianxo. Le seguimos por escaleras y claustros hasta su despacho, con una decoración de una modernidad occidental, algo que destaca respecto a sus pétreos alrededores.
Agrelo es periférico. Está fuera de la península, fuera de España, fuera de la conferencia episcopal española. Ve con cierta distancia a su iglesia católica española. Son conocidas sus críticas tanto a la COPE como a 13TV. Es quizás por eso que preguntarle tiene algo de oracular. Para entrar en materia, le pedimos que se biografíe:
– “Soy franciscano por casualidad. Entré en el convento a los 11 años.Creyeron conveniente meterme en un lugar donde estuviese controlado. Creo que la expresión fue: “a este niño hay que encerrarlo”. Fui el primero de 7 hermanos y antes de que naciese mi hermana, la que me sigue, me ‘destinaron a’ casa de mis abuelos. Mis padres me llevaron allí porque yo tenía el sueño cambiado y ellos tenían que trabajar. Esa fue la explicación que me dieron cuando la pedí. Hay muchos que se consideran a sí mismos buenos cristianos porque simplemente sacan la espada cuando se cuestiona algún punto del dogma. Ese mundo tiene que desaparecer, pero va a costar mucho
– ¿Por qué en la iglesia hay tanta resistencia a Francisco, al Papa, y a su llamamiento a asomarse a las periferias y a vivir con los pobres?
Ese es un problema muy serio que tenemos planteado y que tardará muchos años en cambiar.La razón es una mala comprensión de lo esencial de la fe. Hasta ahora se ha puesto todo el acento en la verdad, como si esta fuese un conjunto de enunciados que hay que admitir, respetar y defender. Hay muchos que se consideran a sí mismos buenos cristianos porque simplemente sacan la espada cuando se cuestiona algún punto del dogma. Ese mundo tiene que desaparecer, pero va a costar mucho, porque la ortodoxia funciona como justificación de la propia vida. Pero va a ser que no. Lo que justifica la vida es ocuparse del Señor y de sus sufrimientos
– ¿Qué debería hacer la iglesia para superar esa tendencia?
Lo único que desarbola la verdad teórica y abstracta es la presencia de Cristo en el pobre. Mira que hemos gastado tinta, energía y sangre en defender formulaciones mientras teníamos al pobre al lado. El pobre te pone delante de los ojos a Cristo. No tienes que pasar a través de ninguna suma teológica.
– ¿Y qué hay que hacer con los pobres?
El mismo pobre te dice lo que tienes que hacer con él. Tienes que respetarlo, tienes que promoverlo, tienes que ayudarlo a salir de su pobreza. La realidad es injusta y cruel con ellos. Por eso hay que intentar transformar esa realidad. El pobre nos salva de esa obsesión por la verdad que no sirve para nada, y de muchas otras cosas también muy peligrosas, relacionadas con nuestros sentimientos y nuestras pasiones.
-¿Olvidar al pobre, a los más necesitados, supone entonces un alejamiento de las propias creencias de la iglesia?
Si no me acerco a los pobres traicionaré el evangelio, porque me crearé mi mundo, en el que muy probablemente me sentiré bien y profundamente consolado. Pero habrá algo que se nos habrá escapado y es que Jesús es un peleón por las prostitutas, los leprosos, los publicanos y toda la música celestial. Cristo atiende a los pobres y es atendido en los pobres. Los cristianos no separan estas dos cosas. Lamentablemente la predicación las olvida. Cuando digo esto, la gente me escribe quejándose. Yo les contesto que no lo digo yo, que lo dice Jesús en el capítulo 4 de Lucas.
– Una posible contramedida ante ese llamamiento a centrarse es afirmar que todos, en cierto sentido, somos pobres. ¿Lo somos? ¿Todos por igual?
En cierto modo sí y en cierto modo no. Decir que todos somos pobres se puede convertir en una justificación para no ocuparnos de los que tienen hambre. Es absurdo predicarle el evangelio al rico Epulón. Lo tiene todo. Banquetea todos los días. Le parece que no necesita al mendigo Lázaro ni a Cristo. No hará caso ni de Lázaro ni de Cristo. No echará en falta nada, porque ya lo tiene todo. Y en ese sentido, no es pobre.
– Las vallas cercan Europa. El Mediterráneo se ha convertido en un cementerio africano. Los CIES y los campos de refugiados proliferan. Devoluciones en caliente. Tarajal. La criminalización de los inmigrantes y de los que intentan ayudarles: en España, en Francia, en Italia, en Grecia, en toda la nueva frontera este europea… ¿Qué piensa de la cuestión de la inmigración?
Es un drama humano sin precedentes, y no porque haya millones de hombres y mujeres en los caminos de la emigración, sino porque quienes debiéramos acogerlos, los rechazamos, un rechazo sociológico del que es un eco el rechazo político.
– ¿Por qué cree que ciertos sectores de la iglesia participan de esa resistencia ante los inmigrantes? Es como si hubiese miedo a caer en posiciones de izquierda.
En la iglesia española hay un pecado original de connivencia con la derecha política más apegada al negocio que a la solidaridad. Con esto no quiero decir que haya que votar o no al PP. Cada uno vota lo que cree que es conveniente para la sociedad en cada momento.
– ¿Piensa que seguimos sumidos en nuestro castizo guerracivilismo?
Si hoy hubiese una nueva revolución, la izquierda pensaría, y le damos razones para ello, que somos un enemigo a combatir. Y eso sería así precisamente por esa escandalosa e inaceptable cercanía ideológica a la derecha política. La iglesia se muestra enemiga de la izquierda.
– ¿En cuanto a la inmigración, que echa de menos en los pronunciamientos de los obispos y de la iglesia institucional?
El grito de los pobres. Si la iglesia gritase con ellos, el gobierno tendría que cambiar de política, porque todavía tenemos un cierto peso en nuestra sociedad.
– ¿La iglesia tendría que ponerse pues del lado del inmigrante?
Lo está, pero se echa en falta ese grito. La inmigración tiene hoy que ver con una sistemática vulneración de derechos de muchos hermanos. Duele especialmente cuando se trata de mujeres y de menores. El bosque está lleno de niños y adolescentes. Muchas veces, cuando consiguen pasar, los devuelven al otro lado de la frontera sin ni siquiera preguntarles quiénes son. Las autoridades tienen la obligación de ocuparse de los menores y no lo hacen. Simplemente los devuelven y se desentienden. Tenemos que gritarlo.
– No son los únicos derechos que se vulneran en nuestra frontera sur con aquellos que no tienen los papeles en regla.
Toda persona tiene derecho a emigrar. Lo dice la Declaración de los Derechos Humanos. Los Estados tienen derecho a controlar la inmigración, pero no a impedirla. Si Europa gastase en acoger lo que dedica a impedir que la inmigración llegue a su soñado destino, el problema estaría resuelto. Ahora intentan que Libia, un estado fallido, controle las salidas de inmigrantes. Se les da dinero, patrulleras y armas.
– ¿Qué se consigue con eso?
Que los inmigrantes asuman un riesgo añadido y las mafias puedan ganar más dinero y abusar más y más impunemente de sus presas.
– ¿Por qué más habría que protestar?
También echo de menos la denuncia del ataque sistemático al derecho a la integridad física. Hay un silencio informativo que clama al cielo. Cuando un descerebrado atropella a varias personas en las Ramblas dedicamos páginas y páginas al hecho y al análisis del hecho. Cuando mueren decenas o cientos de personas de una sola vez en naufragios, la información no alcanza el valor de noticia.
– ¿Qué propuestas haría a este respecto?
Compromiso personal con el pobre en todos los aspectos de la vida, también en la oración. Yo soy liturgista. Nuestro misal está blindado a prueba de pobres. Habría que trabajar por un cambio de mentalidad. Educar la mirada para ver a los pobres. El pobre te devuelve al mundo real. Te obliga a dar a las cosas su justo valor. Yo puedo derrochar el agua que quiera, pero los pobres me hacen entrar por los ojos que hay quien, para llenar una garrafa, tiene que recorrer muchos kilómetros. El pobre es quien me hace cristiano a mí. Y ese es un camino que desgraciadamente no estamos demasiado abiertos a recorrer.
– ¿Y no cree que en la iglesia ya se da dinero, se hace caridad?
El problema es que muchas veces damos la impresión de ser ricos que dan a los pobres lo que les sobra. El Papa, como el evangelio, pide convivencia con los pobres, no que nos engañemos a nosotros mismos pensando que ya nos hemos ganado el cielo dando.
– O sea, que los pobres, los inmigrantes, y toda la música celestial, ¿serían más las solución que el problema? Son parte de nuestro futuro aquí, y lo son también del que nos espera más allá del juicio de Dios.Pobres inmigrantes, inmigrantes pobres…
En la vida del inmigrante van mezcladas todas las pobrezas: hambre, miedo, enfermedad, frío, abusos, dolor del otro, etc. Sufren todo tipo de vejaciones. Son gente sin derechos reconocidos. Es un mundo que padece crueldades tremendas. Por eso, incluso más que lo que puedas aportarles materialmente, ellos necesitan saber que hay alguien con quien van a poder contar. Eso es fundamental. Además, tenemos que luchar por hacerlos visibles
– La iglesia española insiste mucho en el argumento del derecho a la vida en lo tocante al aborto, mientras que ese mismo derecho no se reivindica demasiado en el ámbito de la inmigración. ¿Por qué los muertos en el Mediterráneo dejan de ser personas o vida y se convierten en cifras o en bajas inevitables?
El tema del aborto, del respeto a la vida, es muy importante. Sin embargo, a base de hablar solo del aborto, se termina por promoverlo más que evitarlo.Aparece de nuevo esa mentalidad cuyo vértice es la verdad, la identidad, la pureza, etc. En la iglesia ha habido una curiosa obsesión con temas que giran en torno a la sexualidad: aborto, número de hijos, ser buen padre o buena madre, ser una familia modélica. Lamentablemente, en la carta a los Efesios parece que se sugiere una dependencia de la mujer con respecto al marido y, claro, eso ha demonizado ese texto, que es muy rico y que dice algo que ningún matrimonio debiera olvidar: “amaos como Cristo ama a su iglesia”.
– ¿El sentido cristiano de la familia termina ahí?
La familia es un sacramento, pero también es familia la propia comunidad eclesial. Es tan familia que nos conocemos unos a otros y nos prestamos atención unos a otros y nos ayudamos unos a otros. Yo creo que esto pastoralmente está por cultivar. El sentido de ‘la familia en el Señor’ ha desaparecido.
– Entonces, ¿la familia es algo exclusivo para los católicos?
No, también está la familia humana. Todos somos hijos de Dios. Todos los problemas sociales de los que hablamos –inmigración, pobreza, drogadicción, mafias, prostitución, delincuencia, …- tendrían otro planteamiento y solución si nos viésemos como familia, si nos diésemos a los demás. La familia en el sentido universal no se ha cultivado demasiado en la iglesia. Prácticamente no aparece en el misal, por ejemplo.
– ¿La iglesia tendría que luchar contra las injusticias como cualquiera lo haría para defender a un hermano pequeño?
Dios es el gran luchador contra el mal y la injusticia. No es el que ‘permite’ el mal, como tantas veces se repite desde los púlpitos, sino quien lo combate. La encarnación, la vida, la muerte, el descenso a los infiernos y la resurrección de nuestro Señor forman parte de la lucha de Dios contra ese mal. Es Dios quien se compromete hasta el extremo en ese combate.
– Entonces, si se encarga Dios, ¿la iglesia queda eximida de esa lucha?
Ese compromiso contra la injusticia lo asume Dios en nosotros. Mi lucha contra el mal es la lucha de Dios contra el mal. Dios no ‘permite’ que una mujer sea violada. Contra eso lucha, se opone. Solo que Dios no puede evitarlo, no puede saltarse la libertad del hombre. Dios no puede conmigo

Uno de los derechos constitucionales más ignorados en España: el derecho a la vivienda


Vicenç Navarro

ViviendaEstamos hoy viendo en España cómo diferentes políticos están encarcelados por ser sospechosos de violar la Constitución Española. Sin ni siquiera haber sido juzgados, se los ha puesto ya en prisión. Tal celeridad contrasta con la invisibilidad, olvido o clara violación de otro mandato constitucional, violación que ocurre diariamente por parte tanto del estado central como de varias comunidades autónomas, incluyendo la Generalitat de Catalunya.··· Ver noticia ··

viernes, 11 de mayo de 2018

Ascensión del Señor – B (Marcos 16,15-20): Nuevo comienzo

José Antonio Pagola
Los evangelistas describen con diferentes lenguajes la misión que Jesús confía a sus seguidores. Según Mateo han de «hacer discípulos» que aprendan a vivir como él les ha enseñado. Según Lucas, han de ser «testigos» de lo que han vivido junto a él. Marcos lo resume todo diciendo que han de «proclamar el Evangelio a toda la creación».
Quienes se acercan hoy a una comunidad cristiana no se encuentran directamente con el Evangelio. Lo que perciben es el funcionamiento de una religión envejecida, con graves signos de crisis. No pueden identificar con claridad en el interior de esa religión la Buena Noticia proveniente del impacto provocado por Jesús hace veinte siglos.
Por otra parte, muchos cristianos no conocen directamente el Evangelio. Todo lo que saben de Jesús y su mensaje es lo que pueden reconstruir de manera parcial y fragmentaria, recordando lo que han escuchado a catequistas y predicadores. Viven su religión privados del contacto personal con el Evangelio.
¿Cómo podrán proclamarlo si no lo conocen en sus propias comunidades? El Concilio Vaticano II ha recordado algo demasiado olvidado en estos momentos: «El Evangelio es, en todos los tiempos, el principio de toda su vida para la Iglesia». Ha llegado el momento de entender y configurar la comunidad cristiana como un lugar donde lo primero es acoger el Evangelio de Jesús.
Nada puede regenerar el tejido en crisis de nuestras comunidades como la fuerza del Evangelio. Solo la experiencia directa e inmediata del Evangelio puede revitalizar la Iglesia. Dentro de unos años, cuando la crisis nos obligue a centrarnos solo en lo esencial, veremos con claridad que nada es más importante hoy para los cristianos que reunirnos a leer, escuchar y compartir juntos los relatos evangélicos.
Lo primero es creer en la fuerza regeneradora del Evangelio. Los relatos evangélicos enseñan a vivir la fe no por obligación, sino por atracción. Hacen vivir la vida cristiana no como deber, sino como irradiación y contagio. Es posible introducir en las parroquias una dinámica nueva. Reunidos en pequeños grupos, en contacto con el Evangelio, iremos recuperando nuestra verdadera identidad de seguidores de Jesús.
Hemos de volver al Evangelio como nuevo comienzo. Ya no sirve cualquier programa o estrategia pastoral. Dentro de unos años, escuchar juntos el Evangelio de Jesús no será una actividad más entre otras, sino la matriz desde la que comenzará la regeneración de la fe cristiana en las pequeñas comunidades dispersas en medio de una sociedad secularizada.

Tiene razón el papa Francisco cuando nos dice que el principio y motor de la renovación de la Iglesia en estos tiempos hemos de encontrarlo en «volver a la fuente y recuperar la frescura original del Evangelio».

Domingo 13 de mayo de 2018, 7º de Pascua. Ascensión del Señor


AscensiónB
Nuestra Señora de Fátima
El tema protagonista de este domingo es, indiscutiblemente, «la Ascensión», la subida misma de Jesús al cielo. Un segundo tema es el de «el mandato misionero» que el autor de los Hechos de los Apóstoles que compuso aquella escena puso en boca de Jesús.
En el primer tema, «la ascensión misma», no serán pocos los predicadores que simplemente la darán por supuesta, como si fuera indubitablemente histórica en su literalidad textual; habrá creyentes sencillos, de los que de hecho todavía creen que Jesús emprendió una subida física y vertical, «hacia el cielo», que saldrán de la misa con la misma fe de siempre en la Ascensión, la misma que tuvieron nuestros abuelos, y los abuelos de sus abuelos.
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jueves, 10 de mayo de 2018

La mejor canción para el Día de la Madre - Para las Madres del mundo en ...

YO VOY A LA CÁRCEL


col gerardo

Constantemente se está hablando estos días de la cárcel. Por un motivo u otro, entran nuevas personas en ella. Y percibo en la sociedad un ambiente de ganas de castigo. Todo tiempo nos parece corto y todo castigo, pequeño.
Subo como voluntario cada quince días a la prisión a celebrar la misa los domingos. Y subo como voluntario. Eso me ha llevado a pensar ¿por qué lo hago?
¿Por qué quiero a las personas presas? En ellas descubro personas. Y creo en sus posibilidades de descubrir cualidades y ser personas nuevas. Las personas que están ahí no necesitan castigo sino redescubrir y creer en sus posibilidades.
Veo en la sociedad el intento de que el castigo sea mayor. Yo prefiero que hagamos todos, un esfuerzo por ayudar a curarles. Ellos son enfermos. Lo bueno será descubrir su enfermedad y tratar de acompañarles para que se curen. Enviar a todos, aunque sea mentalmente, nuestro cariño, aprecio, entrega para que se curen. Los presos dejarán de cometer males el día que se sientan queridos de verdad.
Según la constitución española las prisiones tienen como objetivo la recuperación y reintegración.
He vivido 30 años en mi casa con personas inmigrantes, presas, prostitutas… Y creo que ha servido para que esas personas vivan en un ambiente normal. Imaginaos una sociedad en la que acogiésemos así a las personas.
Al amar a una persona, estoy amando a Jesús de Nazaret. Ser cristiano es amar al otro, tal cual es. Todos somos un poco enfermos y siempre hay debilidades en nuestro ser que necesitan recuperar y curar. Todos necesitamos de los demás. Pienso que los presos son expresión de una sociedad enferma.
Es cierto que la mayoría de los presos han cometido grandes faenas. Pero mayor es la capacidad de amar, de sanar, que tenemos las personas. Contra grandes crímenes, mayores amores.
Me gustaría que no se diesen en los medios estas noticias volviendo mil veces sobre ellas. Que no nos hagamos todos jueces. Es preciso limpiar nuestro noticiario. Simplemente pensar que esas personas acusadas son familia nuestra.
Y sobre todo, siento una gran alegría al quererles, al manifestarles mi amor. Va a ser la energía que les cura. Aquí está la receta para sanar a la sociedad.

APARICIONES ENTRE INTERROGANTES (II). LA MADRE DE JESÚS


col salvsantos

Recorte y rebaje
Como era de esperar, Mateo y Lucas suprimieron de su texto el apunte de Marcos: “Al enterarse los suyos se pusieron en camino para echarle mano, pues decían que había perdido el juicio” (Mc 3,21).
No lo omitieron porque dudaran de su historicidad, sino porque contradecía sus relatos de la infancia. Soslayaron, por tanto, la otra opción a su alcance: Escaquearse y evitar escribir esas imaginadas narraciones sobre un nacimiento virginal y divino.
Respecto a la segunda parte de Marcos, en la que este refleja la actitud autoritaria y mandona de la madre y los hermanos del Galileo:
“quedándose fuera, lo mandaron llamar”,
Mateo suaviza tan desabridos modales y añade una pizca de afecto:
“se presentaron fuera, tratando de hablar con él” (Mt 12,46).
Lucas, lija en mano, afina toda la acción y presenta al grupo de familiares en su intento por entrar adonde él enseñaba. Pretende convencer que se esfuerzan para aproximarse a él. El evangelista justifica la inviabilidad del movimiento debido al muro de una multitud imposible de superar:
“Se presentó allí su madre con sus hermanos, pero no lograban llegar hasta él por causa de la multitud” (Lc 8,19).
La locura del Galileo
Más allá del cepillado, los retoques y alisados de Mateo y Lucas se impone retomar la pregunta que aflora desde los hechos: ¿Qué actuación del Galileo dio origen a que su madre y hermanos consideraran que estaba fuera de sus cabales e iniciaran ese movimiento para aprehenderle?
La respuesta la encontramos en el relato que precede a la acción coercitiva de los familiares: La constitución formal de una sociedad alternativa: LOS DOCE (Mc 3,13-19).
Los familiares sabían del carácter y los arranques del Galileo. Además de no haberse casado, de salir arrebatadamente de la aldea atraído por el mensaje del Bautista, de organizar una pandilla de individuos con mala pinta, de juntarse y comer con gente de mala fama y acoger entre los suyos a mujeres de la calle, se ha atrevido a desafiar a los responsables de la nación, a los líderes religiosos y hasta a las divinas promesas del AT. Los Doce significaban un ataque sin antecedentes al orden establecido. Representaban la ruptura con la institución y el poder. Su madre y hermanos, como es natural, consideraron que la cordura consistía en estar de parte del sistema político-religioso. El Galileo, por el contrario, incluso descartó por inútil la vía reformista. Había situado su proyecto al margen de ese marco: ¡UNA LOCURA!
María y los hermanos del Galileo estuvieron en desacuerdo con su dislocada actuación. Ninguno de ellos se adhirió a su proyecto. Nunca en los evangelios aparecen con él.
Familia y gerifaltes coinciden
Tras correr las noticias del disparate efectuado por el Galileo, sus familiares más cercanos no tuvieron más remedio que coincidir con reconocidos e ilustres personajes salidos de la capital. Tipos de cuidado que no se andaban con miramientos. Marcos los menciona a continuación del movimiento de los suyos para recogerlo y devolverlo a la cordura. No van de tapadillo. Buscan, como siempre, influir en la opinión pública. Y lanzan al aire sus juicios sobre la enajenación del Galileo. Son sentencias que sirven de consignas para la gente:
“Los letrados que habían bajado de Jerusalén iban diciendo: – Tiene dentro a Belcebú.
Y También: – Expulsa a los demonios con poder del jefe de los demonios” (Mc 3,22).
Intentona fallida
Los datos que nos aportan los textos indican que los familiares del Galileo no consiguieron sus propósitos. Su lanzado desplazamiento con el objetivo de reintegrarlo al orden establecido quedó, pues, en una simple intentona. El Galileo sabía lo que hacía. No iba de farol. Se mantuvo firme en sus convicciones, rechazó acompañar a su madre y hermanos y declaró cuál era su auténtica familia (Mc 3,33-35). María ya no aparecerá más de forma real en los evangelios. Aunque esa ausencia abrirá nuevos interrogantes y suscitará ciertas dudas a considerar.
El Galileo se deja ver
Algunas de esas preguntas e incertidumbres están relacionadas con otras apariciones. Las del Galileo una vez ajusticiado. Las narraciones que las cuentan destacan por sus notables diferencias. Salvo detalles muy específicos (el sepulcro vacío y las mujeres), no hay concordancia entre los evangelistas.
En Marcos nada se dice sobre apariciones del resucitado. Unas mujeres buscan un cadáver. Llevan aromas. Quieren embalsamarlo. Reconocen que no podrán quitar la losa que da acceso al sepulcro. No será necesario que nadie lo haga. El lugar de la muerte está abierto. ¡Y vacío! Un joven con vestiduras blancas les anuncia que el Galileo está vivo. Deben informar a Pedro y a los discípulos. Él les verá en Galilea. Las mujeres se espantan. Callarán. Tienen miedo. Ahí termina Marcos. El apéndice posterior (Mc 16,9-20) no pertenece al texto original. Se escribió mucho más tarde a base de mezclar datos extraídos de los textos de Mateo, Lucas y Juan. Con tal revoltijo pretendieron arreglar el duro y cortante final del primer evangelio escrito.
En Mateo aparece un mensajero celestial: “el ángel del Señor”. Sin nombre específico, se trata del mismo emisario que visitó a María a comienzos del evangelio. Él corre la losa del sepulcro. Se dirige a las mujeres. Les pide que no tengan miedo. Y les señala el lugar vacío. No hay cadáver. Anuncia que está vivo. Va delante hacia Galilea. Deben informar a los discípulos. El miedo de las mujeres se transforma en alegría. Por el camino se les aparece el Galileo. Más tarde pone fin a sus apariciones presentándose ante los Once.
Lucas amplia los hechos. No habla del mensajero. Serán dos hombres quienes anuncian a las mujeres que el sepulcro está vacío. Por propia iniciativa, las mujeres informarán a los Once y al resto de discípulos. El Galileo se aparecerá a dos de ellos que iban de camino. Luego al grupo.
En Juan, solo María Magdalena acude al sepulcro. Está abierto. Avisa a Pedro y al discípulo predilecto (personaje figurado). Ellos confirman el hecho. El Galileo se aparece primero a María Magdalena. Conversa con ella. Los discípulos se muestran temerosos. El Galileo se les aparece. Uno de ellos, Tomás, está ausente. No reconoce la experiencia de los otros. El Galileo se le aparecerá también. Por último se dejará ver por siete de ellos, con los que llegará incluso a comer.
Nada de apariciones a María
Pero, ¿y María? De aparecerse a María, nada de nada. Se ha aparecido a tantos… Y, ¿por qué no se dejó ver por su madre? Ni ella ni sus hermanos formaban parte del grupo de discípulos. Ellos no le siguieron. Incluso llegaron a pensar que se le había ido la cabeza. Pero, al fin y al cabo, ella era su madre. Se merecía un encuentro por corto que hubiera sido. Le habría devuelto la alegría. Y la memoria. ¡Y tantos recuerdos de infancia! Incluso la posibilidad de arrepentirse por haber pensado mal de él. No aparecérsele la dejaba en mal lugar. ¿Qué pensarían los discípulos de esta exclusión? ¿Y los vecinos de Nazaret? ¡Qué humillación tan grande!
Que nadie se entere
Del asunto de no dejarse ver por su madre, María, no se habla. Ni siquiera en estos tiempos se habla. El gran público lo desconoce. Mejor, callar. El silencio sostiene creencias extendidas, aparentemente esenciales y muy útiles. A falta de explicaciones, reina el mutismo. La ocultación resulta un excelente instrumento para mantener la ignorancia. Aunque la ausencia de lógica exige aclaraciones.
Experiencias de Vida
La teología, como el poder político, acostumbra a explicar lo inexplicable. Puede ofrecer enrevesados razonamientos para justificar que María no necesitaba que se le apareciese su hijo. Aunque no hace falta ningún discurso con esa orientación. La realidad es que no hubo ninguna aparición.
Lo que el primer evangelio escrito, Marcos, apuntó fue que el lugar de la muerte no dio cabida al Galileo. La muerte no es lo definitivo. La vida, la mostrada con su proyecto, sí lo es. La pesada losa que marca la separación entre vida y muerte está quitada. El sepulcro está vacío. Buscarlo ahí resulta inútil. Ese no es su sitio. Ya lo advirtió con Lázaro. La tumba no era lugar para su amigo. Quienes dieron continuidad a su proyecto desde el principio (Galilea) y sintieron el pálpito de esa vida obtuvieron, tras la muerte del Galileo, la experiencia de sentir su refrendo. La vida definitiva permite ese feliz y entrañable encuentro. Una vida imposible de detener. Años más tarde, Mateo, Lucas y Juan, escenificaron esas experiencias.
Otras apariciones
Antes de los escritos de Mateo, Lucas y Juan sobre apariciones del Galileo, en I Cor 15,5-8 se lee:
“Lo que os transmití fue, ante todo, lo que yo había recibido:…
que se apareció a Pedro y más tarde a los Doce.
Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez: la mayor parte viven todavía, aunque algunos han muerto.
Después se le apareció a Santiago, luego a los apóstoles todos.
Por último se me apareció también a mí, como al nacido a destiempo”.
¡Ni a María ni a las mujeres!
Esta carta de Pablo, escrita en el 55 o 56, recoge una tradición anterior a esa fecha. Y también deja a María al margen de los beneficiados por las apariciones. Y, por si fuera poco, ¡también excluye a las mujeres!
Pablo no aporta ningún dato en relación a la procedencia de la tradición recibida por él. Desde luego, nada tiene que ver con el texto de Marcos, escrito hacia el año 41 (ver en Atrio: Una fecha para Marcos). Y tampoco coincide con los otros tres documentos evangélicos que vieron la luz años más tarde. El dato más sorpresivo es que la tradición de Pablo omite a las principales protagonistas de las apariciones: Las mujeres. Los cuatro evangelios, en cambio, las sitúan en primer plano. En la tradición usada por Pablo no queda ni rastro de ellas. Una de esas mujeres, María Magdalena, es la única identificada en todas las ocasiones. En Pablo, no. ¿Cuál es la razón? ¿Qué se pretendía evitar? ¿Y qué, destacar? ¿A quién se quería distinguir? ¿Por qué ignoraron esta tradición los textos más tardíos de Mateo, Lucas y Juan? ¿De dónde salió esa tradición?