jueves, 20 de octubre de 2016
FE
Estamos en momentos en que no sabemos cómo anunciar el evangelio y menos aún cómo conseguir que las personas lo acepten y queden enamoradas de Jesús de Nazaret.
Me parece interesante el reconocer la verdad de nuestra situación eclesial. Es un primer paso. Y si no sabemos, ya estamos en buen camino. La debilidad, la pequeñez es un paso gigante para vivir el Evangelio. Reconocer con sinceridad que hoy no interesa la fe.
Pero he de ser sincero. No disimular. Es cierto que las personas siguen acudiendo y participando cuando se trata de actos religiosos, procesiones, romerías… Pero descubrir, conocer, enamorarnos de Jesús y vivir según los criterios de Él, eso ya es más complicado
Buen momento para contemplar, calar y limpiar el trigo de paja.
Es un primer paso. Y me encantó oír a un obispo decir: “no sabemos cómo anunciar hoy el evangelio de una forma eficaz”
Voy ansiosamente intentando buscar experiencias de una pastoral nueva, y me resulta muy difícil: cambiamos formas, actos, estilos... Pero creo que hay que llegar a cambiar los contenidos, mucho más allá de unas guitarras. Muchas frases de nuestro Credo, hoy resultan muy áridas “engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre”. Y así podríamos decir muchas expresiones. Es cierto que son manifestaciones de fe, que en su momento decían mucho a los creyentes. Pero hoy, sin discutir esas expresiones, creo que sería muy positivo manifestar nuestra fe con contenidos sobre todo del evangelio, no de filosofía. ¿Por qué no recordamos a Jesús en sus palabras, hechos, presencia, entrega? Eso nos anima mucho más.
Ya el Nazareno dijo expresiones poco filosóficas pero muy humanas: eran las parábolas y su forma de predicar y de hacer.
Siento que la vida cristiana la hemos hecho girar en torno a la Eucaristía, pero vivida desde la transustanciación. ¿Podríamos enfocar la Presencia de Dios en todas las personas, realidades, acciones desde su actuar? Lo dice bellamente el prefacio “En El vivimos, nos movemos y existimos y todavía peregrinos en este mundo, no solo experimentamos las pruebas cotidianas de su amor, sino que poseemos ya en prenda la Vida Futura, pues tenemos las primicias del Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos “
Yo veo que mi misión como animador de la fe es acompañar a descubrir a Dios en Jesús Resucitado en todas las cosas. Y así mi vida es experimentar en todo a Jesús. A veces digo que debiéramos dedicarnos a hacer de radar para experimentar al Dios vivo.
Cómo cambia la vida al sentir que Jesús me habita y me mueve. Una gran tarea descubrirlo y dejarme impulsar.
Se dice: “Jesús está en la Eucaristía, pero sacramentalmente”. En mi pueblo hay mucha agua debajo de la tierra, una gran balsa. Si perforo con cualquier cosa, brota el agua. Si perforo desde la fe, siento a Jesús en todo y en todos. Los sacramentos son vivencias del Dios que está ahí.
De esa forma cambia mi fe y mi forma de acompañar a las personas a descubrir y vivir la vida cristiana. Ver la vida desde el Dios que la habita.
Como descubridor de Jesús, le puedo ver en todo lo positivo, que es muchísimo y que inunda la vida. Encuentro un camino interesante: buscar, sentir y vivir la Salvación. Aquí encuentro un camino distinto para los cristianos y para los animadores de la fe.
España y EEUU son los países en los que más aumentó la desigualdad por la crisis, según la ONU
Teguayco Pint
Un informe con contribuciones de más de 100 científicos señala a
España y EEUU como los dos países en los que más ha aumentado la
desigualdad.
Los investigadores apuntan a la pérdida de puestos de trabajo, la
temporalidad laboral y las políticas de austeridad como algunas de las
causas de este aumento
El informe destaca una ligera mejora en desigualdad global, pero
advierte de que esta mejora se apoya en un aumento en la desigualdad
dentro de cada país ··· Ver noticia ··
De lo que no se informa y/o se conoce sobre las elecciones en EEUU
Vicenç Navarro, Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra
Está
claro que las grandes instituciones representativas del Estado federal
de EEUU y los mayores medios de información de aquel país (lo que se
llama el establishment político-mediático estadounidense) no entienden
lo que está pasando en EEUU. La aparición de las candidaturas de Donald
Trump en el Partido Republicano y de Bernie Sanders en el Partido
Demócrata ha cogido por sorpresa a tal establishment. El candidato Trump
ha alcanzado en algunos momentos de la campaña electoral unos niveles
de popularidad cercanos a los de la candidata demócrata Hillary Clinton,
y el candidato Sanders casi venció en las primarias del Partido
Demócrata (ganó en 22 de los 50 Estados), y ello a pesar de la clara y
documentada hostilidad del aparato del Partido Demócrata, que utilizó
todas las malas artes en la campaña para derrotarlo. ··· Ver noticia ·
“Nadie quiere vivir en la calle, todos soñamos con una casa, con poder ducharnos todos los días”
María Serrano Velázquez
El
activista Lagarder Danciu, que lucha por los derechos de los sin techo,
logra que los medios hablen de su colectivo gracias a su persistencia
SEVILLA.- Tiene 35 años y llegó a España, hace casi una década, para
encontrar un futuro mejor desde la ciudad rumana de Slatina. Las malas
condiciones laborales y la inestabilidad lo llevaron a vivir en la calle
y a convertirse en un activista por los derechos de los sin techo. Ha
logrado, gracias a su persistencia, que los medios hablen de su
colectivo. Cueste lo que cueste. ··· Ver noticia ··
El CIE de Aluche, un ‘Guantánamo español’ para ‘sin papeles’
Lucía Villa
El Centro de Internamiento de Extranjeros de Madrid, de aspecto y
trato carcelario, es uno de los que más denuncias acumula por torturas y
falta de asistencia sanitaria.
El Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche en el que más de una
treintena de internos ha organizado una revuelta para pedir “libertad” y
“justicia” esta noche, es una de las instalaciones para inmigrantes con
más denuncias y críticas de las ocho de este tipo que existen en
España. El centro es conocido por las organizaciones de derechos humanos
como el ‘Guantánamo español’ por las denuncias sistemáticas de malos
tratos y torturas en su interior. ··· Ver noticia ··
Domingo 23 de octubre, 30 del Tiempo ordinario – C (Lucas 18,9-14): Postura justa
LA POSTURA JUSTA JOSÉ ANTONIO PAGOLA
Según Lucas, Jesús dirige la parábola del fariseo y el publicano a
algunos que presumen de ser justos ante Dios y desprecian a los demás.
Los dos protagonistas que suben al templo a orar representan dos
actitudes religiosas contrapuestas e irreconciliables. Pero ¿cuál es la
postura justa y acertada ante Dios? Esta es la pregunta de fondo.
El fariseo es un observante escrupuloso de la ley y un practicante
fiel de su religión. Se siente seguro en el templo. Ora de pie y con la
cabeza erguida. Su oración es la más hermosa: una plegaria de alabanza y
acción de gracias a Dios. Pero no le da gracias por su grandeza, su
bondad o misericordia, sino por lo bueno y grande que es él mismo.
En seguida se observa algo falso en esta oración. Más que orar, este
hombre se contempla a sí mismo. Se cuenta su propia historia llena de
méritos. Necesita sentirse en regla ante Dios y exhibirse como superior a
los demás.
Este hombre no sabe lo que es orar. No reconoce la grandeza
misteriosa de Dios ni confiesa su propia pequeñez. Buscar a Dios para
enumerar ante él nuestras buenas obras y despreciar a los demás es de
imbéciles. Tras su aparente piedad se esconde una oración «atea». Este
hombre no necesita a Dios. No le pide nada. Se basta a sí mismo.
La oración del publicano es muy diferente. Sabe que su presencia en
el templo es mal vista por todos. Su oficio de recaudador es odiado y
despreciado. No se excusa. Reconoce que es pecador. Sus golpes de pecho y
las pocas palabras que susurra lo dicen todo: «¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador».
Este hombre sabe que no puede vanagloriarse. No tiene nada que
ofrecer a Dios, pero sí mucho que recibir de él: su perdón y su
misericordia. En su oración hay autenticidad. Este hombre es pecador,
pero está en el camino de la verdad.
El fariseo no se ha encontrado con Dios. Este recaudador, por el
contrario, encuentra en seguida la postura correcta ante él: la actitud
del que no tiene nada y lo necesita todo. No se detiene siquiera a
confesar con detalle sus culpas. Se reconoce pecador. De esa conciencia
brota su oración: «Ten compasión de este pecador».
Los dos suben al templo a orar, pero cada uno lleva en su corazón su
imagen de Dios y su modo de relacionarse con él. El fariseo sigue
enredado en una religión legalista: para él lo importante es estar en
regla con Dios y ser más observante que nadie. El recaudador, por el
contrario, se abre al Dios del Amor que predica Jesús: ha aprendido a
vivir del perdón, sin vanagloriarse de nada y sin condenar a nadie.
Domingo 23 de octubre de 2016, 30º del tiempo ordinario
Koinonía
La mayor parte de las parábolas de Jesús tienen como telón de fondo la
vida de las aldeas de Galilea y refleja distintas experiencias de vida
del campesinado. Solamente unas pocas se salen de este marco. Una de
éstas es la del fariseo y el recaudador que se sitúa en contexto urbano
y, más en concreto, en la ciudad de Jerusalén, en el recinto del templo:
el lugar propicio para obtener la purificación de los pecados.
La influencia y atracción del templo para los judíos se extendía incluso
más allá de las fronteras de Palestina, como lo mostraba claramente la
obligación del pago del impuesto al templo por parte de los judíos que
no vivían en Palestina. Pagar ese impuesto se había convertido en
tiempos de Jesús en un acto de devoción hacia el templo, porque éste
hacía posible que los judíos mantuviesen una relación saludable con
Dios. ··· Ver noticia ··
miércoles, 19 de octubre de 2016
ALEPO OLVIDADA
Siempre hay que temer de los mandatarios que quieren hacer "grandes" a
sus naciones. Trump así lo quiere, Putin ya lo está haciendo… “Make
great America again” es su lema fundamental de campaña. Con él desea
encandilar a los americanos que aún no han digerido Vietnam y que desean
sumar nuevas “victorias” imperiales. El problema de los populismos
nacionalistas, hoy lamentablemente tan en alza a uno y otro lado del
Atlántico, es que quieren hacer "grandes" a sus naciones a toda costa,
aún a costa de un terrible sufrimiento ajeno, aún a costa de ciudades
destrozadas y población civil masacrada… Esa es la “grandeza” de Putin.
Hay un pueblo mayoritario que gusta de esa exhibición de músculo
belicista, no importa a quién aplaste la maquinaria, no importa para qué
se utilice el poderío. Rusia no se entera o ha perdido el alma. Rusia
ha perdido la memoria o ha perdido la dignidad, la memoria de cuando
eran ellos los que estaban bajo las bombas, de cuando eran sus madres
las que sollozaban...
En EEUU aún prevalece, esperemos que por tiempo la cordura. Se
debaten entre el amenazante y peligrosísimo populismo del
multimillonario que llevaría a engrasar de nuevo una maquinaria
imperialista y el espíritu de paz y de diálogo que, aún con todos los
comprensibles recelos que pueda suscitar, encarna H. Clinton; se debaten
entre la fuerza de la fuerza y la fuerza de la razón. Diciembre y su
grato Papa Noel nos traigan buenas nuevas… Por eso sorprende esa
amilanada, amnésica e incongruente equidistancia entre Rusia y Estados
Unidos que mantiene la izquierda europea ante lo que está ocurriendo en
Siria. Digo la izquierda por mentar a la ciudadanía que ha asido la
pancarta con más fuerza, la que más kilómetros ha recorrido a lo largo
de la historia en favor de justas causas internacionales.
Muchos amigos sostienen esa equidistancia, esa neutralidad
generalizada que a la postre está justificando la impunidad de la
masacre en el país árabe. Sorprende ese empeño en apuntalar por ejemplo a
un Maduro de días contados, en vez de hacer prevalecer los derechos
humanos ya en la propia y castigada hermana Venezuela, ya bajo los
cielos insufribles de Alepo. Los buenos amigos se apalancaron en los
setenta cuando los EEUU ayudaron a tumbar aquel noble hombre por nombre
Salvador Allende, cuando respaldaron a todas las dictaduras
sudamericanas, o cuando se metieron a sangre y napal en la selva
vietnamita…
Si la ciudadanía consciente y responsable no se alza ante la
barbarie, ¿quién lo hará? En realidad la izquierda ya ha muerto, porque
estamos en un mundo que está superando esa dicotomía anacrónica, esa
confrontación partidista. Ha muerto a falta de ideales puros, también
víctima de su desnortamiento y falta de lógica, incongruencia por
ejemplo de un eterno y trasnochado antiamericanismo a toda costa, que
lleva a perdonar los bárbaros crímenes de la segunda potencia mundial
por el mero hecho de ser adversaria de Washington.
En el país en guerra desde hace cinco años, Rusia está apoyando a un
dictador sanguinario que desea perpetuarse en el poder y que le es afín.
Rusia así es más "grande", aunque tenga que bombardear de forma
inmisericorde a la población civil ubicada en el territorio del bando
contrario. Está por llegar el tiempo en que las naciones vuelvan a ser
grandes de verdad, grandes por su solidaridad y generosidad, grandes por
sus artistas y hacedores de cultura, grandes por sus puertas abiertas y
por su firme e incuestionable voluntad de paz, grandes en definitiva
porque elevaron civilización y no la denigraron con el sufrimiento
causado a los más débiles e indefensos.
El sufrimiento no sabe de colores, tampoco de geopolítica, sí sabe de
solidaridad de otros humanos que se reconocen hermanos de quienes lo
padecen. Siria necesita paz. Ese sufrimiento que está padeciendo la
población civil de Alepo no se puede entender en el presente. Sólo en
los últimos días han muerto en la ciudad mártir más de cuatrocientos
civiles a causa de los bombardeos. La segunda ciudad siria urge
solidaridad, urge se detengan los crueles ataques desde el aire. Por un
instante olvidemos si somos pro o contra americanos y afirmemos nuestra
identidad humana, nuestra condición innatamente solidaria. La barbarie
ha de ser detenida y, en buena medida, eso está también en nuestras
manos. Si olvidamos a Alepo, a sus mujeres, niños, ancianos... atrapados
bajo las bombas, estaremos olvidando algo esencial de nosotros mismos,
nuestro ineludible compromiso para con los últimos, para con quienes más
sufren en la Tierra y hoy la ciudad polvo y esqueleto es seguramente el
epicentro del más terco y despiadado horror.
LOS JUSTIFICADOS Y LOS QUE SE JUSTIFICAN
Lc 18, 9-14
Nadie quiere identificarse con el fariseo. Queda mal reconocer que
uno ha pensado más de una vez que es mejor que los demás, que el orgullo
le ha hecho esbozar una sonrisa de satisfacción al sentirse superior al
resto, o aún peor, que ha dado gracias por ello en lo más recóndito de
su corazón. “Yo habría discernido mejor la situación”, “no sé cómo han
elegido a esta persona que lo hace tan mal”, “si me dejaran a mí ya
verían cómo reorganizaba esto enseguida”, “porque no me han dado esa
responsabilidad que si no…”, “fíjate ése qué mal camino lleva”…
Innumerables razonamientos con los que excusamos nuestra envidia y falta
de misericordia hacia otros con tal de salir reforzados nosotros. “Qué
majo soy, qué solidario, qué buena gente”. Nos gusta salir ganando en
las comparaciones y que la victoria se vea. Rebajar los dones de los
demás, para dar más espacio a los nuestros.
Pensamos ingenuamente que la oración del publicano no es tan difícil.
Que basta con sentarse en los bancos de atrás y mirar al suelo para
desembarazarnos de ese “lado oscuro” de nuestra personalidad que nos
hace caminar un palmo por encima del suelo. ¡Qué poco nos cuesta
engañarnos!
Una de las prácticas más comunes y universales del ser humano es la
justificación. Argumentar lo que sea con tal de no reconocer nuestra
parte más miserable y nuestra enorme fragilidad. Discursos y más
discursos para auto-convencernos y convencer de lo estupendos que somos.
Tanto esfuerzo para nada. Imposible tapar la verdad tan sencilla como
evidente de lo que uno es: un pobre pecador.
No. La oración del publicano no es nada fácil.
Con dos personajes –un fariseo y un publicano– y una elocuente imagen
en la que se ve la actitud de cada uno en la oración, Jesús consigue
ponernos ante el espejo de nuestra alma; y nos anima a meditar sobre la
estupidez de la prepotencia y el buen juicio de la humildad:
- Que no se trata de negar los dones que tenemos, sino de reconocer que no son de nuestra propiedad. A ver, ¿qué te hace ser tan importante? ¿qué tienes que no hayas recibido? (1Co 4,7). El error del fariseo está en no reconocerse como tal; en presentarse ante Dios como dueño y señor de sus logros.
- Que la verdadera humildad nos anima a
reconocer con sencillez, simplicidad y transparencia lo que somos. El
acierto del publicano es reconocer que creía que merecía algo cuando en
realidad no merece nada; presentarse ante Dios como un pecador que solo
puede agradecer lo que otros le dan.
Cada uno de los personajes se retrata a sí mismo en su modo de orar.
Porque ante Dios se ve con mayor claridad lo absurdo de creerse alguien,
y la humanidad de la humildad.
LA JUSTICIA PARCIAL DE DIOS
FE ADULTA
El Catecismo que estudié de pequeño decía que Dios “premia a los
buenos y castiga a los malos”. Pero no concretaba quiénes eran los
buenos y quiénes los malos. Y como nuestra forma de pensar es con
frecuencia muy distinta de la de Dios, es probable que los que Dios
considera buenos y malos no coincidan con los que nosotros juzgamos como
tales.
Dios, un juez parcial a favor del pobre
Esta la imagen que ofrece la primera lectura, tomada del libro del
Eclesiástico. Lo más curioso de este texto es que no lo escribe un
profeta, amante de las denuncias sociales y de las críticas a los ricos y
poderosos, sino un judío culto, perteneciente a la clase acomodada del
siglo II a.C.: Jesús ben Sira. Y la imagen que ofrece de Dios dista
mucho de la que tenían bastantes israelitas. No es un Dios imparcial,
que juzga a las personas por sus obras; es un Dios parcial, que juzga a
las personas por su situación social. Por eso se pone de parte de los
pobres, los oprimidos, los huérfanos y las viudas; los seres más débiles
de la sociedad. Comienza el autor diciendo: El Señor es un Dios justo, que no puede ser parcial. Pero añade de inmediato, con un toque de ironía: no es parcial contra el pobre. Porque
la experiencia de Israel, como la de todos los pueblos, enseña que lo
más habitual es que la gente se ponga a favor de los poderosos y en
contra de los débiles.
Dios, un juez parcial a favor del humilde
El evangelio de Lucas ofrece el mismo contraste mediante un ejemplo
distinto, sin relación con el ámbito económico. La parábola es fácil de
entender, pero conviene profundizar en la actitud del fariseo.
La confesión de inocencia
Un niño pequeño, cuando hace una trastada, es frecuente que se excuse
diciendo: “Mamá, yo no he sido”. Esta tendencia innata a declararse
inocente influyó en la redacción del capítulo 150 del Libro de los muertos,
una de las obras más populares del Antiguo Egipto. Es lo que se conoce
como la “confesión negativa”, porque el difunto iba recitando una serie
de malas acciones que no había cometido. Algo parecido encontramos
también en algunos Salmos. Por ejemplo, en Sal 7,4-6:
Señor, Dios mío, si he cometido eso, si hay crímenes en mis manos,
si he perjudicado a mi amigo o despojado al que me ataca sin razón,
que el enemigo me persiga y me alcance,
me pisotee vivo por tierra, aplastando mi vientre contra el polvo.
O en el Salmo 26(25),4-5:
No me siento con gente falsa,
con los clandestinos no voy;
detesto la banda de malhechores,
con los malvados no me siento.
La profesión de bondad
Existe también la versión positiva, donde la persona enumera las
cosas buenas que ha hecho. Encontramos un espléndido ejemplo en el libro
de Job, cuando el protagonista proclama (Job 29,12-17):
Yo libraba al pobre que pedía socorro y al huérfano indefenso,
recibía la bendición del vagabundo y alegraba el corazón de la viuda;
de justicia me vestía y revestía,
el derecho era mi manto y mi turbante.
Yo era ojos para el ciego, era pies para el cojo,
yo era el padre de los pobres
y examinaba la causa del desconocido.
Le rompía las mandíbulas al inicuo
para arrancarle la presa de los dientes.
El orgullo del fariseo
Volvamos a la confesión del fariseo: «¡Oh Dios!, te doy gracias,
porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese
publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que
tengo.» Si el fariseo hubiera sido como Job, se habría limitado a las palabras finales: Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo. Pero
al fariseo lo come el odio y el desprecio a los demás, a los que
considera globalmente pecadores: ladrones, injustos, adúlteros. Sólo él
es bueno, y considera que Dios está por completo de su parte.
La humildad del publicano
En el extremo opuesto se encuentra la actitud del publicano. A
diferencia de Job, no recuerda sus buenas acciones, que algunas habría
hecho en su vida. A diferencia del Libro de los muertos y
algunos Salmos, no enumera malas acciones que no ha cometido. Al
contrario, prescindiendo de los hechos concretos se fija en su actitud
profunda y reconoce humildemente, mientras se golpea el pecho: ¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.
En el AT hay dos casos famosos de confesión de la propia culpa: David
y Ajab. David reconoce su pecado después del adulterio con Betsabé y de
ordenar la muerte de su esposo, Urías. Ajab reconoce su pecado después
del asesinato de Nabot. Pero en ambos casos se trata de pecados muy
concretos, y también en ambos casos es preciso que intervenga un profeta
(Natán o Elías) para que el rey advierta la maldad de sus acciones. El
publicano de la parábola muestra una humildad mucho mayor. No dice: “he
hecho algo malo”, no necesita que un profeta le abra los ojos; él mismo
se reconoce pecador y necesitado de la misericordia divina.
Dios, un juez parcial e injusto
Al final de la parábola, Dios emite una sentencia desconcertante: el
piadoso fariseo es condenado, mientras que el pecador es declarado
inocente: Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. ¿Debemos
decir, en contra del Catecismo, que “Dios premia a los malos y castiga a
los buenos”? ¿O, más bien, debemos cambiar nuestros conceptos de buenos
y malos, y nuestra imagen de Dios?
Los curas villeros, convencidos de que “al padre Viroche lo mató la mafia que él denunció”
Jesús Bastante
Leonardo Boff: “Murió como consecuencia de su coherencia en defensa de los pobres y de su dignidad”.
Los restos del sacerdote, enterrados en una calle interna, en mitad del camino, y sin lápida
“A medida que pasan los días crecemos en la certeza de que al padre
Viroche lo mató la mafia que él denunció y por la cual fue amenazado”.
Los “curas villeros” de Buenos Aires lo tienen claro: Juan Viroche no se
suicidó, sino que su muerte fue, cuando menos, inducida, por los mismos
cuya “corrupción” denunciaba el religioso. ··· Ver noticia ···
¿Cambiar todo? ¡Ójala!
Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara
En un simposio sobre el Papa Pablo VI, el presidente de la
Conferencia Episcopal Española, (CEE), cardenal Blázquez, afirmó:
“Francisco, como Pablo VI, sueña con una Iglesia misionera capaz de
cambiar todo”. He oído con frecuencia estos días deseos parecidos, y
presentar planes de pastoral tendientes a ello, a modificar de raíz el
modo y estilo de vida de una ciudad o de una diócesis. Y no cabe la más
mínima duda de que ese deseo, que parece a veces una pura ilusión, se
entronca de lleno con la más auténtica tradición bíblica. Como la que
conecta con la expresión, puesta en la boca de Dios, “Hago nuevas todas
las cosas”. Pero en esta voluntad y proyecto de renovación, da cambio,
de Reforma, veo yo un serio problema, y un óbice que, tal vez, de al
traste con tanta buena voluntad y tan positivos deseos. Y ese obstáculo
no se encuentra fuera, sino bien dentro de la Iglesia. Y si puedo ser, y
quiero serlo, y lo voy a ser, sincero, en el propio departamento de
dirección de la Iglesia: en su Jerarquía.
Ayer leí, y transcribí en mi blog de 21rs, uno de los artículos que
más me ha impresionado y hecho pensar en los últimos diez o quince años.
Su título ya era significativo e insinuante: “¿Tiene la Jerarquía
misericordia del Pueblo de Dios?” (I) Después, a partir de las oraciones
de la misa, va desgranando una lista de contradicciones entre lo que
nos enseña Jesús en el Evangelio, y lo que nos hacen decir, pedir, y
dirigirnos a Dios como a alguien de quien no supiéramos nada, un Dios
“sordo, desatento, airado, cabreado, y reacio a considerar al ser humano
como digno de tener en cuenta”. con fórmulas, como “escucha señor
nuestras súplicas, ten en cuenta nuestra debilidad, no tengas en cuenta
con ira nuestro pecado”, o, una de las cosas que más le irrita, y
reconozco que hace tiempo yo estaba dando vueltas a esa consideración,
ese afán de usar a los santos como intercesores, como que con su ayuda,
intercesión, o influencia, adquiriremos más complacencia del Dios
Todopoderoso. Y no podemos menos de afirmar que, en todas esas cosas,
que otro día detallaré mejor, Jairo tiene toda la razón, y que eon tanto
santo, tanta intercesión, y tanto gritar a Dios para que nos escuche,
estamos dando la espalda al Dios padre de Jesús, que Éste describió, y
enseñó a amar y a mirar con confianza, y a llamar Papá. Y hasta se
pregunta en un arranque literario, ¿Habrán leído nuestros obispos esas
página del Evangelio, o las habrán olvidado?, con esas u otras palabras
parecidas.
Los cristianos, con la fuerza del Espíritu, podemos cambiar,
realmente, el mundo. Es lo que hicieron los primeros cristianos con la
tremenda y poderosa máquina socio-jurídico-económico-militar que
constituía el Imperio Romano. Pero la situación actual es totalmente
diferente, y terriblemente más difícil. En los primeros tiempos de la
Iglesia sus miembros, con su vida y su Palabra, cambiaron a los de
fuera. Hoy es fundamental conseguir un cambio de los de dentro,
comenzando, justamente, por la Jerarquía. Es la tarea que se propuso el
Concilio, que intenta seriamente relanzar el papa Francisco, y que
tendremos que intentar hacer los cristianos si queremos provocar ese
cambio que vemos tan necesario.
Y, según pensamos muchos, y de acuerdo con una atenta lectura, porque
no hace falta más que eso, del Nuevo Testamento, (NT), a la Jerarquía
actual de la Iglesia le cabrían dos tareas urgentes y decisivas: 1ª), si
debería de existir; y 2ª), si continuase, de qué modo y con qué
estilo.
1ª) La pregunta de si debería existir la Jerarquía no es ni frívola,
ni necia, ni descabellada. De la lectura del NT no se deduce, de modo no
evidente, que no, sino suficientemente claro, que la Jerarquía de la
Iglesia fuese algo querido, recomendado, o, mucho menos, ordenado por
Jesús, sino más bien todo lo contrario. No es de mucha lógica que el
mismo que tanto denunció y acusó a los jefes religiosos de su tiempo,
Sumos Sacerdotes, jefes de los fariseos, escribas, levitas, y todo el
cuerpo de “importantes” del entorno religioso de su tiempo, y que
previno a sus seguidores de la “levadura, es decir, de la hipocresía de
los altos jerarcas religiosos”, hubiese insinuado, u organizado el grupo
de sus seguidores, con una jerarquía disciplinada y férrea.
2ª), y de existir ese grupo dirigente en su visión delo Reino de Dios
que preconizaba, no podría ser, con toda seguridad, un cuerpo de poder
como el que conocemos. Fue el mismo Maestro el que afirmó: “los jefes de
las naciones las tiranizan, y oprimen a sus pueblos. Con vosotros, no
sea así, sino el que quiera ser el primero sea el último y el servidor
de todos”. Ni siquiera san Pablo, que parece haber sido el que organizó
las primeras comunidades, pudo nunca imaginar, o soñar en sus peores
pesadillas, una Jerarquía como la que conocemos, con sus privilegios, su
ascendencia y lejanía de la comunidad de hermanos, con sus vestimentas
y protocolos principescos, y la estructura de autodefensa y seguridad
con la que se ha rodeado en la normativa eclesiástica, formulada y
expresada de muchos modos en la organización de la Iglesia, sobre todo
en el cuerpo del Derecho Canónico, y la normativa que cada obispo
organiza en su diócesis. Mientras este estado de cosas, tan visibles y
escandalosas, por antievangélicas, no muden drásticamente en la Iglesia,
es una quimera hablar de energía y posibilidad de cambio y de
transformación del mundo desde la predicación evangélica y el testimonio
vivo de la comunidad eclesial.
Que se vayan preparando los pensionistas
Juan Carlos Escudier
Mientras se mantiene artificialmente el suspense sobre la investidura
de Rajoy, que se consumará a finales de este mes como está mandado, los
espectadores de la opera bufa han olvidado que la representación tendrá
un segundo acto dramático. Así, una vez que abandonen la escena los
figurantes del PSOE que tan buenos momentos han hecho pasar al
respetable, y caiga el telón sobre esa actriz andaluza que ha sido la
encarnación misma de una de las hilanderas de Velázquez, de lo bien que
ha cosido la criatura, llegará Mariano el de las rebajas con sus tijeras
y se acabarán las risas. ··· Ver noticia ···
Cansancio vital
Pedro Serrano
Resultaría extraño que alguien, abrumado de días y fatigas y que haya
perdido a sus seres más queridos y amigos y la mayor parte de su salud,
deseara seguir viviendo a toda costa. Más sensato sería que, después de
terminar el ciclo vital que la naturaleza ha establecido como
razonable, prefiriera la paz a la lucha, la muerte a la vida o la nada
al ser doliente y sufriente.
¿Quién querría para sí una vida longeva si esta estuviera sumida en el
dolor, el tedio, la soledad, el agotamiento, la indiferencia o el
hastío? Solo un necio preferiría prolongar esa agonía sin fin. Solo un
loco desearía hacer eterno su cansancio vital. Por ello, aplaudo la
iniciativa del Gobierno holandés de llevar al Parlamento la propuesta de
regular la ayuda a morir de las personas mayores que consideren que ya
han vivido lo suficiente.
Ninguna ley, divina o humana, debería atreverse a condenar a vivir o a
morir a un ser humano. Solo las personas, en plenas facultades mentales y
en un acto de suprema libertad individual, deberían tener derecho a
decidir sobre el limite de su dolor y de su propia vida.
martes, 18 de octubre de 2016
Putin y el “pathos anticolonial”
Germán Gorráiz López, analista
Putin habría orientado su estrategia hacia el mundo árabe del arco mediterráneo, revitalizando la doctrina del pathos anticolonial, basada en la ayuda a los regímenes nacionalistas árabes en su lucha contra la influencia occidental y que tendrá su plasmación en renovados proyectos de cooperación económica y en una intensa cooperación militar, lo que unido al evidente desapego afectivo del general egipcio al Sisi respecto a los países occidentales, el endemismo recurrente del fracaso de las sucesivas rondas de conversaciones de paz palestino-israelíes y la delicada situación económica en que se encuentra Egipto ( país pobre de iure y subsidiado de facto), provocará un estrechamiento de relaciones ruso-egipcias que supondría un cambio geopolítico total en el complicado puzzle de Oriente Próximo.
El rol geopolítico de Egipto
Egipto siempre ha sido una pieza clave para mantener la hegemonía norteamericana en Oriente Medio y el norte de África pero la inesperada victoria de Mursi en las elecciones egipcias del 2012, trastocó la estrategia geopolítica de EEUU en Oriente Próximo, consistente en la pervivencia endémica en Egipto de gobiernos militares autocráticos pro-occidentales para mantener el tratado de paz de Egipto con Israel, (acuerdo Camp David, 1979), para continuar la lucha contra las milicias yihadistas en el Sinaí y en especial para asegurar el acceso la Marina de EEUU al Canal de Suez, un atajo crucial para el acceso directo a los Emiratos Árabes, Irak y Afganistán.
Morsi nunca controló las palancas del poder en el país y sólo tenía un control nominal sobre el ejército, las fuerzas de seguridad o los servicios de inteligencia del estado, por lo que negoció con Al Sisi la lealtad del Ejército a su persona enrocado en la defensa de su legitimidad presidencial, pero el CSFA ejecutó un golpe de mano virtual contra Morsi al no encajar su proyecto islamista en la estrategia de EEUU en Oriente Próximo. Dicho golpe contaba con el visto bueno de EEUU al haber dejado Mursi de ser un peón útil para la estrategia geopolítica de EEUU en Oriente Próximo, formando parte de la nueva estrategia de EEUU para la zona tras el evidente fracaso del experimento de exportación del otrora régimen islamista moderado y pro-occidental de Erdogan a todos los países que componen el tablero gigante del mundo árabe-mediterráneo.
El desapego afectivo de Sisi respecto a EEUU
El apoyo de la Junta Militar egipcia sería crucial para mantener el tratado de paz de Egipto con Israel, (acuerdo Camp David, 1979), para continuar la lucha contra las milicias yihadistas en el Sinaí y en especial para asegurar el acceso al Canal de Suez , pues Egipto otorgaba a la Marina de EE.UU. paso expedito a través del Canal de Suez para la docena de buques de guerra que atraviesan mensualmente dicho canal. Así, Israel, Arabia Saudí, Qatar y demás aliados árabes de EEUU en el Próximo Oriente (con la excepción de Erdogan), habrían presionado a Obama y a la UE a no condenar el golpe de mano contra Morsi, optando por un régimen autocrático como mal menor ante la amenaza del islamismo surgido de las urnas.
Sin embargo, tras la cruenta represión del ejército egipcio contra los Hermanos Musulmanes, la Administración Obama anunció la cancelación del ejercicio bienal militar conjunto con Egipto como medida de presión al gobierno interino militar para ceñirse al acuerdo del plan de transición democrático así como la posible revisión de la ayuda militar que concede a Egipto, estimada en 1.500 millones de $ anuales, provocando un desapego occidental que será aprovechado por Putin para recuperar la influencia perdida en Egipto. Recordar que según el periódico Al Tharir, el general Sisi tendría “fuertes lazos con funcionarios de Estados Unidos tanto a nivel diplomático como militar, pues estudió en Washington, asistió a varias conferencias militares en la ciudad y participó en ejercicios conjuntos de guerra y operaciones de inteligencia en años recientes”, pero las medidas de presión de la Administración Obama provocaron el desapego afectivo de al-Sisi tras reprochar a Obama que “Ud. abandonó a los egipcios, Ud. le dio la espalda a los egipcios y ellos no lo olvidarán”.
La nueva estrategia de Putin en Oriente Próximo
La nueva geopolítica rusa en Oriente Próximo quedó plasmada en el decidido apoyo al régimen sirio de Al-Assad y a Irán con el objetivo de fijar su posición como colaborador ineludible en la búsqueda de un acuerdo global para todo el Oriente PROME. Así, consciente de que jugaba con ventaja ante la incapacidad de EE UU y sus aliados europeos de marcar la iniciativa en los conflictos de Oriente Medio y Próximo (Egipto, Siria, Palestina e Irán), Putin aprovechó la gran oportunidad que se le presentó de recuperar la influencia internacional que Rusia había perdido en los últimos años mediante la jugada maestra de convencer a Assad para que entregara todo su arsenal de armas químicas y el escaso apoyo internacional recibido por Obama para iniciar su operación militar contra Siria.
Así, la retirada por EEUU del portaaviones USS Nimitz y el destructor USS Graveley del Mediterráneo tras cancelar “in extemis” Obama el ataque contra Siria (Operación Free Syria) fue aprovechado por Putin para reforzar su flota en el Mediterráneo con 18 buques de guerra pues según la agencia Itar Tass, Rusia reforzará su base naval en el puerto sirio de Tartus con el objetivo de resucitar la extinta Flota del Mediterráneo, (disuelta en 1992 tras la extinción de la URSS), cuya columna vertebral estará formada por la Flota del Mar Negro , la del Norte y la del Báltico (con el Varyag como buque insignia) y podría estar operativa en el 2.017, pero la inestabilidad del conflicto sirio, obligaría a Rusia a buscar una nueva alternativa para su base naval en suelo egipcio, (Damietta o Port Said) así como reabrir la base militar de Sidi Barrani operativa hasta el 1.972, algo que nunca consiguió EE.UU. y por lo que fue derrocado Mubarak.
Egipto sería un país lastrado por su excesivo déficit energético y por las elevadas tasas de importación de cereales en una sociedad inmersa en la cultura del subsidio (alrededor del 30 % del presupuesto del país está destinado a subvenciones), por lo que en el nuevo escenario que se dibuja, las necesidades de grano y de tecnología de Egipto podrían ser satisfechas en exclusividad por Rusia. Así, durante el mandato de Mursi, Egipto solicitó la ayuda técnica de Rusia para construir la central nuclear de Dabaa cerca de la costa mediterránea y desarrollar el reactor nuclear experimental de Inshas, a las afueras de El Cairo, así como la tecnología necesaria para explotar las minas de uranio del país, situadas entre el Nilo y la costa del Mar Rojo, puesto que Rusia a través de las empresas Lukoil y Avatec ya tendría una importante presencia en los campos de petróleo y gas egipcio que se verá incrementada tras la visita a Egipto de Putin.
Así, en el supuesto de que el control del Canal de Suez pasara a manos rusas, la geopolítica de EEUU en Oriente Próximo y Medio (Oriente PROME) quedaría totalmente hipotecada y supondría un cambio geopolítico total en el complicado puzzle de Oriente Próximo, pasando Rusia a ser elemento referente y socio estratégico de Egipto y convirtiendo a Egipto en el portaaviones continental de Rusia, (rememorando la política de Jruschov cuando Egipto era el principal socio de la URSS en la región y su Presidente Nasser fue condecorado con la Estrella de Héroe de la Unión Soviética).
Al Sisi, ¿el nuevo Nasser?
Al-Sisi era partidario de restablecer el tradicional status del ejército en la vida socio-política de Egipto y tras ser elegido Presidente de Egipto en el 2014, habría instaurado un régimen presidencialista con claros tintes autocráticos lo que aunado con el creciente desapego de las élites militares egipcias respecto a los países occidentales y la delicada situación económica en que se encuentra Egipto ( país empobrecido de iure y subsidiado de facto), podría hacer que Sisi enarbolara la bandera de un nuevo movimiento panarabista de filiación nasserista. Dicho movimiento extenderá su efecto mimético al resto de países árabes del arco mediterráneo (Túnez, Libia, Siria, Líbano además de Jordania e Irak ) y podría terminar por reeditar la Guerra de los Seis Días en el horizonte del próximo quinquenio, enfrentamiento que será aprovechada por EEUU, Gran Bretaña e Israel para proceder a rediseñar la cartografía del puzzle inconexo formado por dichos países y así lograr unas fronteras estratégicamente ventajosas para Israel (Eretz Israel) siguiendo el plan orquestado hace 60 años de forma conjunta por los gobiernos de Gran Bretaña, Estados Unidos e Israel y que contaría con el respaldo de los principales aliados occidentales (Gran Israel).
Recordar que el Proyecto del Gran Israel (Eretz Israel), sería hijo del atavismo bíblico y bebería de las fuentes de Génesis 15:18, que señala que “ hace 4.000 años, el título de propiedad de toda la tierra existente entre el Río Nilo de Egipto y el Río Eúfrates fue legado al patriarca hebreo Abraham y trasferida posteriormente a sus descendientes”, lo que supondría la restauración de la Declaración Balfour (1.917), que dibujaba un Estado de Israel dotado de una vasta extensión cercana a las 46.000 millas cuadradas y que se extendía desde el Mediterráneo al este del Éufrates abarcando Siria, Líbano, parte noriental de Irak , parte norte de Arabia Saudí, la franja costera del Mar Rojo y la Península del Sinaí en Egipto así como Jordania, que pasaría a denominarse Palesjordán tras ser obligado a acoger a toda la población palestina de las actuales Cisjordania y Gaza forzada a una diáspora masiva (nueva nakba).
GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista
SAN JUAN GABRIEL BROCHERO.
EL CATALEJO DE PEPE
El 16 de octubre fue declarado “santo” , es decir “cristiano ejemplar” el cura Brochero. Un santo de estos tiempos, un cura de la sierra cordobesa, en Argentina. Un cura serrano que fumaba, decía palabras de grueso calibre cuando su mula Malacara se plantaba en el camino sin querer dar un paso más.
José Gabriel Brochero, murió un día víctima de la terrible enfermedad de la lepra, que había contraído atendiendo enfermos en las serranías. Fue un apóstol de los retiros de conversión como eran los ejercicios espirituales. Para ello construyó con sus propias manos una casa apropiada que levantó para “joder al diablo”, como afirmaba en sus sermones. Y lo logró. Miles de campesinos y personas de los pueblos de traslasierra fortificaron su fe a través de ese medio de evaluación personal y programación de vida que son los ejercicios espirituales.
Argentina inscribe con él su segundo ciudadano reconocido oficialmente por la iglesia como modelo de vida cristiana. Gracias a él todo bautizado puede estar seguro de lograr la santidad al tener un corazón solidario y caritativo, un corazón que ama a Dios y lo demuestra amando a los hermanos. Si fuma, o dice groserías, o juega a las cartas, o se bebe un trago con los paisanos…no tiene importancia. Lo que tiene importancia es la caridad.
Dios, ¿dónde estabas en ese momento? ¿Por qué no calmaste el huracán Matthew?
Leonardo Boff
«Dios, ¿dónde estabas en el momento en que la furia asesina del huracán Matthew se abatió sobre Haití y los Estados Unidos? ¿Por qué no usaste tu poder para amainar la virulencia destructora de aquellos vientos y de aquellas aguas enemigas de la vida? ¿Por qué no interviniste, si podías hacerlo?».
«Al menos permitiste a los haitianos el tiempo suficiente para recuperarse de la devastación que supuso el terremoto de 2010 donde miles y miles de personas murieron sepultadas y vieron sus ciudades y casas destruidas. ¿Por qué ahora enviaste otro látigo para azotar y matar?»
«Tu bien sabes, Señor, que el pueblo haitiano es uno de los más pobres del mundo. Los negros, conocieron todo tipo de discriminación. Fueron oprimidos por dictadores feroces que hacían de las matanzas política de Estado. Todo lo sufrieron, todo lo soportaron. No desistieron. Caídos, en medio del polvo y las ruinas se estaban levantando. Y ahora han sido azotados de nuevo por la naturaleza rebelada. ¿Dónde está tu piedad? ¿No son tus hijos e hijas especialmente queridos porque representan al Cristo crucificado?».
No entendemos los designios de Aquel que se reveló como Padre de infinita bondad. Él puede ser Padre de una forma misteriosa que no conseguimos comprender. Bien dicen las Escrituras: “Él es demasiado grande para que lo podamos conocer” (Job 36,26).
Mucho menos pretendemos ser jueces de Dios. Pero podemos gritar como Job, Jeremías, y el Hijo del Hombre en el Huerto de los Olivos y en lo alto de la cruz. Jesús, quejándose, exclamó: “Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado?” (Marcos 15,34)”?
Nuestros lamentos no son blasfemias, sino un grito humilde e insistente a Dios: «¡Despierta! No te olvides de la pasión de aquellos que actualizan la Pasión de tu Hijo bienamado».
Seguramente las invectivas de Job contra Dios por causa del sufrimiento incomprensible y las lamentaciones de Jeremías viendo a Jerusalén conquistada, el templo destruido y el pueblo, marchando esclavo hacia el exilio en Babilonia, fueron incluidas entre las Escrituras judeocristianas para que nos sirviesen de ejemplo.
Podemos gritar como Job y lamentarnos como Jeremías. Más aún, podemos, al límite de la desesperación, gritar como Jesús en la cruz, experimentando el infierno de la ausencia de Dios, al que siempre llamaba “Abba”, Papá. Y Él guardó silencio y no lo libró de la muerte en la cruz.
Semejante lamentación, como la nuestra, la expresó conmovedoramente el Papa Benedicto XVI cuando visitó el 28 de mayo de 2006 el campo de exterminio nazi de Auschwitz-Birkenau donde más de un millón de judíos y otras personas fueron enviados a las cámaras de gas:
«Cuantas preguntas surgen en este lugar. ¿Dónde estaba Dios en aquellos días? ¿Por qué guardó silencio? ¿Cómo pudo tolerar este exceso de destrucción, este triunfo del mal? Nos viene a la mente el Salmo 44 que dice: “nos has aplastado en la región de los chacales y nos has envuelto en la mortaja de las tinieblas. Por tu causa estamos en peligro de muerte cada día, nos tratan como ovejas destinadas al matadero. ¡Despierta. Señor! ¿Por qué duermes? ¡Levántate! (Sl 44, 20.23-27)”».
Como nunca antes, el Papa Benedicto XVI se mostró un finísimo teólogo que, como hombre de fe y sensible, osó quejarse ante Dios.
Aunque guardemos un noble silencio delante de tanto dolor, perseveramos en la fe como Job, Jeremías y Jesús. Job llegó a decir: “Aunque que me mates, Señor, aun así sigo confiando en ti. Antes te conocía solo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos” (42,5). La última palabra de Jesús fue: “Padre, en tus manos entrego mi espíritu” (Lucas 23,46). Y Dios lo resucitó para mostrar que el dolor, aun siendo misterioso, no escribe el último capítulo de la historia, sino la vida en su esplendor.
En la esperanza, ansiamos aquel día en que “Dios enjugará las lágrimas de nuestros ojos y ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor, porque todo eso ya pasó” (Apocalipsis 21,4).
Y nunca más habrá tsunamis, ni Katrinas, ni Matthews, porque surgirá una nueva Tierra, donde el ser humano aprendió a cuidar de la naturaleza y esta nunca más se rebelará contra él.
Leonardo Boff es teólogo, articulista del JB online y escribió: Pasión de Cristo – pasión del mundo, Vozes 2003.
Traducción de Mª José Gavito Milano
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