FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA
SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA
ESTAMOS EN LARREA,4 - 48901 BARAKALDO

BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




ATALAYA

ATALAYA
ATALAYA ENERO 2025

martes, 21 de enero de 2014

No todos somos iguales ante la ley Jaime Richart

Enviado a la página web de Redes Cristianas
En estos momentos el asunto está a flor de piel de la ciudadanía. Los aprovecho porque cuando todo va bien y la vida nos sonríe cualquier análisis social que no sea positivo molesta. En cambio, en tiempo de crisis es más fácil hablar y comprender alegatos que en otros bonancibles pueden resultar extravagantes…
Sostengo que no hay una realidad, sino realidades múltiples relacionadas con una misma cosa. El mismo objeto de observación tiene distinta naturaleza y es visto de manera diferente según el conocimiento fragmentado de las diversas disciplinas que constituyen el saber. Es decir es, según lo examine y diagnostique un filósofo, un político, un sociólogo, un moralista, un antropólogo, un jurista, un teólogo, un poeta, un físico o un bioquímico. Lo que coloquialmente llamamos “esa” realidad social, a cada uno de ellos le sugiere -ideologías aparte- una diferente composición química y corpuscular…
Pues bien, las penas, los códigos penales y la historia de la sociedad también presentan opciones por realidades diferentes, pese a que se nos repita cada día el mantra de que el sistema no tiene alternativa, que es el mejor posible y que la única posibilidad es la de mejorarlo con pensamiento global único. Pero resulta que la sociedad “es” muy diferente dependiendo de donde radique el valor supremo.
Si lo situamos en el dinero y en la riqueza, lo lógico es que esa sociedad dé más importancia a la corporación y a las acciones que a los accionistas, más a la medicina y a los laboratorios que al enfermo, más a la ganancia de las editoriales de libros de texto que al interés del educando, más al embrión informe que a la mujer y al ser vivo consolidado, más a la propiedad privada que a la vida individual y al bien común. Será, en fin una sociedad deshumanizada y absurda, amparada en la ideología neoliberal y en la ideología socialdemócrata, ambas a su vez proteccionistas de la realeza y de los privilegios, y patrocinadoras de esperpentos sin cuento que son muestra de una incesante decadencia. Hasta tal punto esto es así que es de temer que debamos esperar para sanearla, por lo menos otro siglo o a una revolución en toda regla…
Téngase en cuenta que en el origen de toda sociedad está la ley penal, el código penal. Con ellos empieza la civilización propiamente dicha. Los elaboran individuos de castas dominantes y luego los interpretan y aplican otros pertenecientes a las mismas castas. Por este motivo, desde el tránsito de la horda al clan, de ?sta a la tribu y de la tribu a la sociedad las leyes punitivas son injustas de raíz. No participan en su concepción, redacción y aplicación los individuos desposeídos, ni las capas sociales que, aunque carezcan de ilustración y precisamente por eso tendrían mucho que decir. Si un ciudadano salido del pueblo hubiera estado presente desde el principio, o más adelante, en el proceso civilizador para tipificar los delitos y consensuar principios generales y normas penales (atenuantes y agravantes incluidas), no dudemos que el código, las penas y las circunstancias modificativas de la responsabilidad serían otras.
Principalmente con lo relacionado con los bienes públicos. Desde luego los delitos de toda índole cometidos por “ilustrados” y privilegiados serían agravados justo por su mayor ilustración y su mayor responsabilidad, y no al contrario. Cuantos más sofisticado es el sistema y el ordenamiento jurídico, más contranatural y más distante está del más normal sentido de la justicia…
Porque es cierto que para discernir técnicamente sobre juridicidad y Derecho, es preciso ser experto en “la ortodoxia”. Pero la ortodoxia es lo ya establecido. Y lo establecido es precisamente lo decidido por los sucesivos herederos de las clases poseedoras. Justicia y legalidad son, pues, la justicia y legalidad instituidas por una manera de vivir y de entender la vida desde el desahogo material; del mismo modo que es muy desigual el modo de entender la vida de los que hacen la historia y el de quienes la padecen. Pero no es necesario ser perito en Derecho para concebir la justicia como valor universal y distinguir lo justo de lo injusto. Más bien lo contrario, “cultura” e ilustración enturbian fácilmente el entendimiento y estragan el sentido natural de las cosas y de las relaciones sociales -lo que entendemos por sentido común-. Sentido que es apartado y desdeñado por ambas, para hacerse dueñas de la sociedad por esta vía. Justo lo que hacía lamentar en el siglo XIX a Anatole France la injusticia de ser el mismo delito robar un panecillo por un rico o por un pobre. ¿Qué posibilidad hay de que lo robe el rico?
Sin embargo -y he aquí la paradoja de lo que quiero decir-, no es posible (pese a que las ideas inoculadas por la globalización anglosajona nos van arrasando poco a poco el pensamiento a todos por igual) que todos seamos iguales. La justicia debe ser igual para todos sólo en trato procesal y garantías. Pero desigual en función del nivel de instrucción y acomodo de quien hubiere incurrido en ilícito penal. Lo justo es discriminar y agravar la pena a imponer al delincuente que lo tiene todo: dinero, instrucción y responsabilidades públicas que nadie les pidió, y atenuar la pena al que carece de todo, con una instrucción básica o ninguna…
Ahora pugnan en España cientos o miles de delincuentes políticos, empresariales y miembros de la jefatura del Estado que han desvalijado al país, por librarse del banquillo y de ser condenados por delitos que atentan gravemente contra la colectividad. Sin embargo, pruebas abrumadoras contra ellos se convierten en papel mojado dada la facilidad con que jueces y tribunales les aplican el principio de “la duda”, es decir, el “in dubio pro reo”, lo que les permite salir del trance con cortas penas o absueltos. Y si no indultados. Y todos acaban pudiendo recoger luego el fruto de su saqueo. En cambio otros acusados se pudren en la cárcel exclusivamente por la prueba de menor valor jurídico como pieza de convicción para el juez: la prueba testimonial, tan fácil de maquinar. ¿Cuántos presos vascos y no vascos permanecen en las cárceles por haber dado inusitada importancia a testimonios comprados con dinero o en especie?

En este tiempo se cambian y actualizan, casi compulsivamente, muchas cosas: desde el software de los programas informáticos hasta los espacios de las grandes superficies. Pero se siguen manteniendo criterios de justicia ordinaria y social cercanos a aquellos en que el Estado o el sátrapa de turno distinguían inequívocamente entre los derechos y las penas correspondientes al explotador y al explotado, al hombre libre, al siervo y al esclavo… 

Un ex comandante de la Guardia Suiza denuncia: “Existe un lobby gay en el Vaticano que trama contra el Papa”


Elmar Maeder fue responsable de la vigilancia papal entre 2002 y 2008
La Santa Sede minimiza la existencia de una red homosexual entre el ejército de la ciudad-estado
“Existe un lobby gay realmente capaz de resultar peligroso para el Papa”. Esta vez, la denuncia viene desde dentro, y con nombres y apellidos: Elmar Maeder, quien fuera comandante de la Guardia Suiza entre 2002 y 2008.

En una entrevisa al diario suizo “Schweiz am Sonntag”, Maeder denuncia peticiones sexuales a cambio de dinero, favores personales o recompensas por parte de clérigos, obispos y cardenales. Y no lo hace de oídas: “De la existencia de un lobby gay puedo hablar por experiencia personal”.

“El problema es que esta red se compone de personas tan fieles uno al otro, que llegan a constituir a una especie de sociedad secreta”, subrayó Maeder, quien desvela que “si me daba cuenta de uno de mis hombres era gay, no le permitía hacer carrera. Aunque para mí la homosexualidad no es un problema, el riesgo de ser injusto habría sido demasiado alto”.

Aportaciones a la consulta del papa sobre la familia Grup de Rectors del Dissabte

Aunque el cuestionario es farragoso y condiciona las respuesta en un sentido, la verdad es que desde la secretaría del Sínodo ha suscitado una inmensa marea de reflexión sobre los temas de la familia y la sexualidad. Ayer se presentaba lo que un profesor con sus alumnos habían pensado en Japón. Hoy lo que un grupo de seglares y curas han elaborado en Valencia. Y tantos grupos y documentos “arreu del mon”… Esto ya es algo que demuestra adultez entre católicos que no podrá acallar ni el envalentonado neocardenal español que, aunque se crea listo, ni siquiera conoce la profundidad de su ignorancia.
Hemos acogido con muchísimo gozo la decisión de recabar la opinión del Pueblo de Dios sobre la forma de plantear la pastoral familiar. Es una señal más del deseo de renovación manifestado repetidamente por el Papa Francisco, que tantas esperanzas está despertando.
En efecto, como dice el documento preparatorio de la III Asamblea General Extraordinaria del Sínodo de Obispos, “hoy se presentan problemáticas inéditas hace pocos años”, problemáticas frente a las que no siempre puede esperarse de la Iglesia una respuesta concreta. El hecho de plantearlas no sólo manifiesta la honestidad de escuchar las preocupaciones y aspiraciones de las mujeres y los hombres de buena voluntad que creen en el valor insustituible de la familia, sino que hace patente también la recuperación del sentido democrático y conciliar del Pueblo de Dios.
Una institución como la familia, que goza de gran prestigio y estima por parte de la ciudadanía (aunque no es un espacio idílico sino que conoce también la violencia intrafamiliar y la destrucción de vidas), no necesita salvadores ni cruzadas que, bajo su defensa, escondan ideologías e intereses particulares.
Los miembros del “Grup de seglars i rectors del dissabte” ofrecemos nuestra reflexión para poner de relieve algunos aspectos de la encuesta por su valor y, en especial, porque plantea cuestiones que están en el debate público actual conformando un cambio de época.
►Constatamos una ruptura de la identificación entre matrimonio y familia. El bien mayor a proteger por la familia es la supervivencia, el cuidado y la socialización de las niñas y los niños, la realización de sus miembros y la protección de los más débiles. Este bien se satisface a través de diferentes formas familiares que viven un proceso continuo de diversificación en sus tareas, funciones y organización. La pluralidad de formas en que se presentan la familia (nuclear o extensa, monoparental, recompuesta…) y las uniones afectivas entre dos personas, sean o no del mismo sexo (matrimonios, parejas de hecho…) es un signo de los tiempos. Esta diversidad transciende los continentes y pone de manifiesto el papel fundamental de la familia. Los modelos occidentales no se han de imponer, pues, al resto.
►Advertimos el grave problema de que el concepto tradicional de familia no es adecuado para nuestro tiempo. Hoy se ha de fundamentar en los derechos humanos, respecto a los que existe un acuerdo prácticamente universal.
►Advertimos también el peso excesivo que tiene en la doctrina católica la consideración negativa de la sexualidad. Hay que revisar la moral sexual y observar el principio de que las leyes tienen que ser razonables para que puedan ser cumplidas.
►Constatamos una Iglesia preocupada y obsesionada por la familia y el matrimonio pero también una Iglesia que, dominada por los “sectores conservadores”, muestra un discurso único “pase lo que pase”. Así, cuando las familias quieren vivir su compromiso cristiano, les orienta en un modelo que resulta excluyente y desde una doctrina que no es acogida por muchísimas de ellas que, con mucho sufrimiento, quedan sin posibilidad de formar parte plenamente de la Comunidad cristiana, con los sentimientos de culpabilidad que eso puede comportar. Esperamos una Iglesia que estime la realidad valorada desde las conciencias personales y centrada en el acompañamiento y la acogida en las situaciones, no “ideales” sino reales, vividas por las parejas.
►La familia actual puede y tiene que formar y fortalecer la libertad personal de sus miembros para que puedan optar por el tipo de vida que consideren deseable. En la Iglesia han de poder encontrar el apoyo y el acompañamiento que necesitan, siempre mediante la propuesta y no la imposición.
►La solidaridad familiar es la gran oportunidad de nuestro tiempo: no sigue las leyes del mercado y los miembros más débiles son atendidos sin contraprestación. Al interior de la familia es donde comienza la adquisición de valores como la igualdad, la dignidad y la solidaridad intrafamiliar, que desborda hacia afuera y hace a la familia abierta, acogedora y sensible a los dolores de las otras familias.
►Las condiciones sociopolíticas benefician o perjudican decisivamente el progreso de las familias, especialmente la educación de las hijas y los hijos. Desde esta perspectiva y en el contexto actual de crisis globalizada, es preciso fomentar una reflexión sobre planificación de la natalidad, sobre maternidad y paternidad responsables. Las políticas en relación a la familia no se tienen que centrar exclusivamente en la defensa de los derechos del “nasciturus”, sino también de los de las mujeres y los de los millones de criaturas que han nacido y viven en familia y mueren en la pobreza.
►La familia es un escenario de riesgo que requiere apoyo social, acompañamiento pastoral y políticas familiares adecuadas. Está sometida a los procesos migratorios, a la demanda creciente de individualización, a la movilidad de sus miembros, a las consecuencias del paro… Es necesario plantear, pues, políticas que favorezcan a las familias y les den soporte público, concretado en guarderías, centros de orientación y medidas de apoyo laboral a la maternidad y la paternidad.
Defender la familia consiste en aventurarse en el compromiso por sus miembros más necesitados con testimonios claros, como apoyar la enseñanza pública como elemento de igualdad social y manifestar, con gestos concretos, el acompañamiento a las personas dependientes o desahuciadas, situadas en los límites de la dignidad humana y de la propia vida.
Hay que recuperar el impulso profético de Jesús de Nazaret, que le llevó a trascender la vida familiar en función de una vida más plena (cfr. Mt. 10,37), a relativizarla en función del servicio a su proyecto y a crear una nueva familia más allá de los lazos de sangre (cfr. Mc.3,35).

València, enero de 2014

¿Cardenales? Eduardo De la Serna, Sacerdote en la opción por los pobres


Enviado a la página web de Redes Cristianas

Ecupres
Buenos Aires
El Papa Francisco ha elegido unos nuevos cardenales para la Iglesia. Pero, ¿qué son los cardenales? Propiamente hablando son títulos honoríficos, una suerte de corte papal, de príncipes. Elegidos –estos– pocos días después de que el Papa dijera que no habría más títulos honoríficos en la Iglesia salvo el de “monseñor”, resulta un tanto contradictorio. Pero se ha de reconocer que es un “título” con mucha tradición y que no ha de ser fácil desarticular.

Para ser precisos, dentro de los ministerios no hay –o no debería tenerse como si hubiera– escalafón, y sólo hay tres grados que son sacramento, y por tanto, la Iglesia considera “instituidos por Jesús”: diaconado, presbiterado y episcopado. Por eso, insistimos, el Papa no es “un grado más” él es “obispo” de la diócesis que preside en la caridad a las demás: Roma (cuando decimos que la Iglesia es católica, apostólica y “¡romana!”, a eso nos referimos).
La renovación en la Iglesia nunca será verdadera sino volviendo atrás, a los “tiempos fundacionales”, a fin de despojarse de todo lo que en la historia y los tiempos, la cultura y los pecados ha ido agregando, adhiriendo a la comunidad sin ser esencial, pero pareciéndolo. Recién después de mirar “la Iglesia que Jesús quería” podremos intentar “encarnar” ese modo de ser a nuestro tiempo. De otro modo, no sería sino “seguir modas” que en nada aportan densidad y profundidad a cualquier cambio deseado; los cambios no debieran ser “cosméticos”, por cierto.
En este caso, una buena pregunta sería –para comenzar– reconocer que el título de cardenal no pertenece, evidentemente, a nada vivido ni conocido en los tiempos fundacionales y los primeros siglos dentro de la Iglesia.
Tratándose de títulos honoríficos, además, no se parece demasiado a la actitud constante y sistemática de Jesús de señalar que todos y todas en la comunidad deben ser y vivir como hermanos y hermanas, sin nadie que sea puesto en el primer lugar. ¿Debe haber en el grupo de Jesús, ese del “discipulado de iguales”, alguien que ostente títulos, particularmente “honoríficos”? ¿Qué es lo que da “honor” en la comunidad cristiana?
Para Jesús, lo que da más “honor”, el “primero” es aquel que se hace el último (y la imagen del esclavo debe conservarse en toda la crudeza que tiene el tema, y debe evitarse una lectura “piadosa” del término, tan cruel en todos los tiempos). El mismo teólogo Joseph Ratzinger señalaba lo “honorífico” y poco conforme a Jesús que es el título “Papa”, cuando para Jesús nada es más importante que ser “hermanos”. Sólo Dios es “papá” (abba).
En su origen, además, el título de “cardenal” se remonta a los párrocos romanos, por eso es habitual que los elegidos cardenales sean a su vez “honoríficamente” nombrados párrocos de alguna parroquia tradicional de Roma. Y por eso son ellos los que eligen al futuro Papa. Pero ¿esto no puede cambiar? En lo personal, no sólo creo que sí, que puede, sino que sería bueno que de hecho cambie.
En lo personal desearía que las conferencias episcopales en comunión con Roma elijan al Papa, con participación de laicas y laicos en ese Cónclave. Es por eso que no quisiera que haya “cardenalas”. No porque no deben mujeres participar de la elección papal, sino porque debería haberlas como laicas, y no debería haber cardenales, ni varones ni mujeres (es obvio que si hay cardenales, no se ve por qué no pueda haber mujeres a las que se otorgue ese “título honorífico”, como tampoco se entiende por qué no puede haber “nuncias”… más allá de que desearíamos que tampoco haya nuncios).
Pablo VI puso como límite máximo los 80 años para que los cardenales puedan elegir Papa a fin de evitar que pudieran participar en el futuro Cónclave varios miembros de la curia romana claramente opuestos a los cambios del Concilio Vaticano II (como el cardenal Ottaviani, por ejemplo).
Es por eso que en muchos casos se nombran cardenales meramente honoríficos al ser mayores de 80, con lo que se les quita la capacidad electoral (y con lo que no queda claro qué tan honorífico es ese título, entonces). Es cierto que –tal como está estructurada la Iglesia hoy– hay diócesis que son “cardenalicias” y es obvio que el obispo de la misma será cardenal en el consistorio siguiente a su elección (como es el caso del obispo de Buenos Aires o de Rio de Janeiro en los nombramientos del día de ayer).
No ha de ser fácil lidiar con una institución que en tantos estamentos tiene una preocupante esclerosis múltiple. Y seguramente no ha de ser en el cardenalato el frente principal donde se han de introducir los cambios en la Iglesia de hoy.
Pero no deja de ser un signo anacrónico que haya quienes ostenten vestimentas extrañas, con el rojo de la sangre de quienes casi seguramente jamás deberán dar la vida por el reino; y que además reciban un signo de honor, cuando el mayor honor debiera ser alimentar a los pobres, atender enfermos, dar de beber a sedientos porque tenemos el honor de que ellos nos permitan descubrir en su sufrimiento a Cristo mismo.
A ese Jesús que desde la cruz nos muestra que su honor mayor es dar la vida porque no es rey de palacios, de capelos y vestimentas lujosas sino “rey” (= INRI) desde la desnudez del deshonrado crucificado que nos revela que los que son tenidos por “señores” y “príncipes” son precisamente los que le quitan la vida. + (PE/TA)
Publicado en el matutino Tiempo Argentino, de la ciudad de Buenos Aires, el 13 de enero de 2014.

El aborto: debate, no cruzada Benjamín Forcano, sacerdote y teólogo claretiano


La cuestión parecía resuelta y aquietada. Pero, no. Vuelven a oírse voces que reclaman pronunciamientos contundentes: en el aborto se daría siempre, desde el primer momento, la eliminación de un ser humano, un crimen.
No me cuesta suponer que esa afirmación puede expresarse de buena fe, como si fuera la única verdadera y, en consecuencia, toda acción abortiva se la considera reprobable. Digo que no me cuesta, porque el ser humano es limitado y multicondicionado y puede llegar a mantener como verdad lo que es un error.
Mientras en la cuestión del aborto se utilice la costumbre y no el análisis, la obediencia y no la razón, la fe como instancia suprarracional y no como instancia compatible con la razón, no podremos presumir de una convivencia basada en normas sopesadas y acordadas por todos.


Hoy, muchas normas del pasado las discutimos e incluso las modificamos porque conocemos mejor la realidad humana. Los avances científicos descubren aspectos ignotos, ahora conocidos, que imponen cambios y renovación.
El tema del aborto desde siempre lo he visto flaquear por un fallo fundamental: suscita partidarios del sí y del no, sin pararse a averiguar el por qué de la divergencia. Todos estamos a favor de la vida, pero el sí unánime se rompe por suprimir el acto primero: averiguar de qué se trata. Y nos lanzamos a una disputa que no se sabe si es de convicción o manipulación.

En el aborto ocurre una gran confusión, que hoy no debiera ocultarse. Y es lo que urge poner al descubierto: el aborto, propiamente hablando, se da cuando se frustra la vida de un individuo humano. ¿Cuándo ocurre esto en el proceso de gestación? ¿Se da desde el primer momento del cigoto?
Esta es la cuestión, importante, y que requiere dilucidación. Tenemos que averiguar en qué momento el embrión queda constituido como ser humano. Hasta no esclarecer esto, difícilmente se aclararán otras cuestiones posteriores. De no hacerlo, continuaremos en el ámbito de la polémica estéril y de la condenación mutua, sin dar en el blanco.
Procedo, por tanto, a plantear dos cuestiones: 1ª) Cuándo comienza la vida humana. 2ª). Cómo y quiénes en un Estado democrático y de Derecho tienen la responsabilidad de hacerlo y promulgarlo para todos.
1. Cuándo comienza la vida humana

Desde el nuevo enfoque de la biología molecular, hoy se afirma por numerosos científicos que el genoma no es sustancia al modo aristotélico, ni es sujeto humano. Los factores genéticos son parte del embrión, pero no bastarían ellos para constituir un individuo humano: “La biología molecular ha llevado a su máximo esplendor el desarrollo de la genética, en forma de genética molecular. Pero, a la vez, ha permitido comprender que el desarrollo de las moléculas vivas no depende sólo de los genes” (Diego Gracia, Ética de los confines de la vida, III, página 106).
Los genes no son una miniatura de persona.

Tanto para el desarrollo como para la ética del embrión, la información extragenética es tan importante como la información genética, la cual es también constitutiva de la sustantividad humana. La constitución de esa sustantividad no se daría antes de la organización (organogénesis) primaria e incluso secundaria del embrión, es decir, hasta la octava semana: “Trabajos como los de Byme y Alonso Bedate hacen pensar que el cuándo (de la constitución individual) debe acontecer en torno a la octava semana del desarrollo, es decir, en el tránsito entre la fase embrionaria y la fetal. En cuyo caso habría que decir que el embrión no tiene en el rigor de los términos el estatuto ontológico propio de un ser humano, porque carece de suficiencia constitucional y de sustantividad, en tanto que el feto sí lo tiene. Entonces sí tendríamos un individuo humano estricto, y a partir de ese momento las acciones sobre el medio sí tendrían carácter causal, no antes” (Idem, páginas 130-131).
Lógicamente, quien siga esta teoría puede sostener razonablemente que la interrupción del embrión antes de la octava semana no puede ser considerada atentado contra la vida humana, ni pueden considerarse abortivos aquellos métodos anticonceptivos que impiden el desarrollo embrionario antes de esa fecha. Esto es lo que, por lo menos, defienden no pocos científicos de primer orden (Diego Gracia, A. García-Bellido, Alonso Bedate, J. M. Genis-Gálvez, etcétera).
La teoría expuesta establece un punto de partida común para entendernos, para orientar la conciencia de los ciudadanos, para fijar el momento del derecho a la vida del prenacido y para legislar con un mínimo de inteligencia, consenso y obligatoriedad para todos.
Haciendo de esto una lectura desde la historia y cultura cristianas, comprobamos que nunca en el cristianismo existió posición unánime que afirmase que la vida se daba desde el comienzo. San Alberto y Santo Tomás eran de opiniones diversas y la diversidad se mantuvo hasta nuestros días. El mismo concilio Vaticano II aludió al tema (GS 51), pero se cuidó mucho de no pronunciarse sobre el cuándo se da la vida humana, confirmando lo que es opinión general entre teólogos. “No está en el ámbito del Magisterio de la Iglesia, el resolver el momento preciso después del cual nos encontramos frente a un ser humano en el pleno sentido de la palabra” (Bernhard Häring, Moral y Medicina, Madrid, PS, 1971, pp, 78-79).
2. Quiénes en un Estado democrático y de Derecho tienen la responsabilidad de hacerlo y promulgarlo para todos
Si tenemos en cuenta lo dicho, entonces estamos en condiciones de poder alcanzar un acuerdo racional, científico y ético prepolíticos, porque la puerta de que disponemos para entrar en esa “realidad” es común a todos, y no es otra que la de la ciencia, la de la filosofía y la de la ética. Puerta que vale también para los que se profesan creyentes.
En un Estado democrático, ninguna instancia civil o religiosa puede atribuirse el poder legislativo, como si dimanase de sí misma al margen de la realidad personal de los ciudadanos. La ética debe determinarse en cada tiempo mediando la racional y responsable participación de los ciudadanos, pues la razón con todo el abanico de sus recursos investigativos es la que, por tratarse de la dignidad humana y de sus derechos, nos habilita para llegar a ellos, explorarlos, entenderlos, valorarlos y acordarlos democráticamente.

Por lo mismo, en el tema del aborto desde instancias científico-éticas se recorre un camino común, compartible por todos.
Sin negar validez a los credos religiosos, podemos de esta manera convivir acordando entre todos lo mejor éticamente para cualquiera de los problemas que se planteen a toda comunidad civil.


La competencia legislativa de la Sociedad y del Estado no significa que siempre exprese en sus leyes el contenido perfecto de la Moral. Pueden consensuarse normas democráticamente que, por circunstancias y razones varias, exijan un perfeccionamiento posterior y haya ciudadanos que, con todo derecho, así lo demanden.
¿Es un derecho de la mujer el derecho al aborto?

Deseo referirme ahora al aspecto problemático del “ derecho” de la mujer al aborto. La realidad nos dice que la vida en gestación no es, propiamente hablando, una parte del cuerpo femenino. La gestación tiene como causa, aunque de manera diferente, a dos sujetos, varón y mujer, en una relación que sobrepasa la estricta individualidad e implica responsabilidad de ambos.
En este sentido, cuando se dice que la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo, lo es en el sentido en que lo es toda persona: el propio cuerpo, si se lo conoce bien, marca propiedades, cualidades y exigencias que hay que respetar y que imponen límites a actuaciones que pudieran resultar irracionales o perjudiciales. Siempre la persona se distingue por obrar responsablemente.
Pero la decisión cobra otro sentido cuando implica a una persona en situación de embarazo. Los derechos brotan siempre de la realidad de la persona. Un derecho es aquel que pertenece a la persona, en todo momento y lugar, en razón de su misma condición y dignidad. ¿Existe en alguna legislación el derecho al aborto como un derecho de la mujer?
El embrión o feto no es una parte más del organismo femenino, una parte parasitaria, sino efecto de una relación de dos cuerpos y de dos voluntades, de dos personas. Otra cosas es con qué calidad y grado de conocimiento, amor y responsabilidad se lleva a cabo esa relación. En este sentido, creo que la acción abortiva no puede reclamarse como un derecho de la mujer, pues no versa sobre el cuerpo de la mujer sino sobre el efecto de una relación, que se llama embrión y sobre cuyo valor ontológico debe decidir la investigación humana, apoyada en las ciencias y en la ética.
Para determinar si el aborto es un derecho de la mujer se precisa determinar el contenido de esa acción. Por otra parte, la configuración ética de la acción de abortar (finalizar el embarazo) tiene un significado que se enmarca en el contexto y evolución histórica de una Cultura, Sociedad, Religión y Estado. Cuando nacemos y entramos en sociedad todos participamos del código y normas que esa sociedad nos depara, irremediablemente. Y habrá normas diversas que reflejarán más o menos justicia, más o menos igualdad, más o menos patriarcalismo, etc. Y tarea de los ciudadanos será trabajar para que las normas desfasadas o injustas sean cambiadas y perfeccionadas.

En esa historia registramos la realidad de la tiranía ejercida sobre la mujer por el patriarcalismo. Toda lucha será poca hasta lograr que la igualdad sea un hecho en las relaciones masculino-femeninas. Pero, tal empeño no implica, creo, la afirmación de que el aborto es un derecho de la mujer. Ciertamente, será la pareja quien decida en última instancia, pero el significado de la acción de abortar es lo que es y nadie lo puede anular o cambiar a su antojo. La realidad nos dice que el embrión no es una parte constitutiva del cuerpo de la mujer, sino otra cosa. Y, como he indicado antes, una cosa es el embrión hasta la octava semana, hasta ahí no sería todavía sujeto humano constituido; y otra es cuando ya pasa a ser feto (sujeto humano sustantivizado) a partir de la octava semana.

Lo más importante, hacer innecesario el aborto

Son muchas, ciertamente, las causas que pueden provocar el aborto. Pero, en una sociedad abierta y pluralista como la nuestra, que goza de información suficiente y de múltiples instancias educativas, no se entiende la magnitud que el aborto reviste en edades juveniles. Seguramente, son muchos los factores que inhiben en unos y en otros una tarea informativa y educativa obligatoria y a tiempo. Conocer esos factores y combatirlos sería la manera más eficaz de hacer desaparecer el aborto. Ahí, la sociedad entera (familia, escuela, medios, administración política…) tienen creo, la responsabilidad mayor.
Apostar por la vida de todos


Hago un canto a la vida y me sumo a todos aquellos que, de mil maneras, la defienden, la liberan y la protegen cuando de vidas humanas reales se trata.
No obstante, me parece absurdo y contradictorio – y por eso lo denuncio- el hecho de que personas, sectores, movimientos y muchas instancias civiles salgan a defender con intransigencia una vida embrionaria y no adopten actitudes con parecido ardor y urgencia respecto a los miles y millones de vidas que, a diario, viene sacrificadas en el altar de la guerra, de la explotación, de la miseria, de la injusticia y esto en grados de alta crueldad y complicidad.

La Teología ya no es la reina. Ni los cardenales son sus príncipes José M. Castillo, teólogo


Como es bien sabido, durante siglos, la teología fue considerada como la “regina sicientiarum”, la reina de todos los saberes. Y a la que, en consecuencia, todos los conocimientos humanos tenían que someterse. Las historias peregrinas a que dio lugar este criterio son bien conocidas por cualquier persona medianamente culta. Por eso, cuando los maestros en el saber teológico, se han puesto a dictaminar sobre lo que es (o no es) aceptable en otros ámbitos del conocimiento humano, con frecuencia han dicho disparates que da pena y vergüenza recordarlos.
Como da pena y vergüenza – también hay que decirlo – traer a la memoria los despropósitos en que han incurrido no pocos científicos, cuando han intentado meterse a teólogos. Por tanto, lo primero que quiero afirmar aquí es una cosa tan elemental como de sentido común, a saber: una de las cosas más sensatas, que podemos hacer en esta vida, es que cada cual hable de lo que sabe. Y, en consecuencia, que en los asuntos del saber humano, sobre todo en los que entrañan importantes consecuencias para la felicidad o la desgracia de los demás, midamos bien lo que decimos y evitemos dictar sentencia sobre asuntos que no son de nuestra competencia.
Todo esto viene a cuento de lo que el cardenal Fernando Sebastián ha dicho en un diario de Málaga, el pasado día 19, al ser preguntado por un periodista sobre lo que piensa acerca de la homosexualidad. Le ha faltado tiempo al cardenal para que, apenas elevado a la dignidad de tan alto estamento eclesiástico, ya ha soltado la primera andanada contra los homosexuales, un colectivo en el que, por lo visto, son bastante entendidos algunos eminentes purpurados. Cosa que llama la atención, si se compara con la habilidad y prudencia con que el papa Francisco respondió a los periodistas en el avión que le traía de Brasil: “¿Quién soy yo para enjuiciar a nadie?”.
Pero lo más notable que ha dicho el cardenal Sebastián no ha sido reprobar la homosexualidad. Lo más curioso (y lo que más está dando que hablar) es la argumentación que ha utilizado este importante clérigo para desautorizar a los homosexuales. Porque, ante todo, ha despachado tranquilamente el asunto asegurando que la sexualidad “tiene una estructura y un fin, que es el de la procreación”. Con lo cual este eminente purpurado, quizá sin darse cuenta de lo que decía, ha rebajado la sexualidad humana a la mera animalidad. Dando así a entender (o dando pie para pensar) que los seres humanos somos seres sexuados para poder cumplir con la condición de machos, como buenos sementales, que fecundan a las hembras, para que no se extinga la especie humana. Es decir, hemos retrocedido – por lo menos – más de cien mil años, cuando aún no existía el “Homo sapiens”. O vaya Vd a saber, quizá nos han situado en los remotos tiempos del “Homo ergaster”, cuando el cerebro humano medía 400 cms menos que los cerebros que tenían los homínidos que se han encontrado en la Sima de los Huesos, en Atapuerca.
Es más, el cardenal Sebastián ha llegado incluso a señalar el origen de la condición homosexual y el camino a seguir para curarla. Porque, a su juicio, todo el asunto radica en que se trata de una enfermedad. Como la hipertensión que el propio cardenal padece. El remedio, por tanto, está en tomar la alimentación adecuada, hacerse los análisis pertinentes y medicinarse como Dios manda.
La verdad es que uno no sabe qué pensar ni qué decir cuando lee estas cosas, dichas con tanta seguridad por personas que, por preparación y oficio, no han podido dedicarles el tiempo y la profundidad que exigen. Hace unos años, el profesor Juan-Ramón Lacadena, Director del Departamento de Genética de la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid, terminaba así un documentado artículo sobre todo esto asunto: “Se indicaba al principio del presente estudio que en la sociedad se había producido un cambio en cuanto a la consideración de la homosexualidad como delito o pecado y después como enfermedad o condición. Por ello, decía el profesor Dörner (en 1991) que se debería aceptar la bisexualidad y la homosexualidad como variantes sexuales naturales, debiendo producirse, por tanto, su descriminilización, su despatologización y su desdiscriminización”.
Los homosexuales son personas completamente normales. Tan normales como los heterosexuales. Si un heterosexual no tiene por qué salir del armario, ¿por qué demonios los homosexuales tienen que sufrir semejante humillación? ¿por qué tienen que dar explicaciones de lo que son y como son? ¿a qué viene el “día del orgullo gay”? ¿por qué no se organiza igualmente el día del “orgullo heterosexual”? Por favor, acabemos ya con esta sarta de despropósitos, tan penosos como intolerables. Y vivamos en paz, respeto y armonía, que buena falta nos hace a todos.      

lunes, 20 de enero de 2014

Estamos en un vuelo ciego: ¿hacia dónde vamos?

ATRIO

Leonardo Boff, 17-Enero-2014


BoffQuien leyó mis dos artículos anteriores El funesto imperio mundial de las corporaciones y Una gobernanza global de la peor especie: la de los mercaderes habrá seguramente concluido que en esta nave espacial-Tierra sus pasajeros viajan en condiciones totalmente diferentes. Un pequeño grupo de super-ricos han ocupado la primera clase con un lujo escandaloso; otros afortunados viajan en clase económica y son razonablemente servidos de comida y bebida. El resto de la humanidad, y son millones, viaja junto a los equipaje con un frio de muchos grados bajo cero, medio muertos de hambre, de sed y de desesperación. Golpean las paredes de los de arriba gritando: “o repartimos lo que tenemos en esta única nave espacial o en cierto momento se acabará el combustible y, poco importan las clases, moriremos todos”. ¿Pero quién los escuchará? Duermen impasibles después de un copioso yantar.

Metafóricamente esta es la situación real de la humanidad. Verdaderamente, estamos perdidos y en un vuelo ciego. ¿Cómo hemos llegado a esta situación amenazadora?
Hemos experimentado dos modelos de producción y de utilización de los bienes y servicios naturales para atender las demandas humanas: el socialismo y el capitalismo. Ambos fracasaron. No cabe entrar en detalles de cómo sucedió. El sistema del socialismo real era el de una economía de planificación estatal centralizada. Llegó a niveles razonables de igualdad-equidad en el campo de la educación, la salud, la vivienda, pero por razones internas y externas, especialmente por su carácter dictatorial, no consiguió resolver sus contradicciones y se derrumbó.
El sistema capitalista neoliberal de mercado libre con escaso control del Estado también fracasó por su lógica interna, la de acumular de forma ilimitada bienes materiales sin ninguna otra consideración. Produjo dos injusticias graves: una social hasta el punto de que el 20% de los más ricos controlan el 82,4% de las riquezas de la Tierra y el 20% más pobre debe contentarse solo con el 1,6%; y una injusticia ecológica, devastando ecosistemas enteros y eliminando especies de seres vivos del orden de 70-100 mil por año. Este sistema quebró en 2008, exactamente en el corazón de los países centrales.
El comunismo chino es sui generis: combina pragmáticamente todos los modos de producción, desde el uso de la fuerza física de las personas y los animales, hasta la más alta tecnología, articulando la propiedad estatal con la privada o mixta, de modo que el resultado final sea una mayor producción con un mínimo sentido de justicia social y ecológica.
Pero es importante reconocer que está creciendo el convencimiento bien fundado de que el sistema-Tierra, limitado en bienes y servicios, pequeño y superpoblado, ya no soporta un proyecto de crecimiento ilimitado. Ha perdido las condiciones de reponer lo que le quitamos  y por eso se vuelve cada vez más insostenible. Pero por ser una super-entidad viva, la Tierra reacciona de forma cada vez más violenta: cambios climáticos bruscos, huracanes, tsunamis, deshielo, desertización espantosa, erosión de la biodiversidad y un calentamiento global que no para de aumentar. ¿Cuándo va a parar este proceso? Si continúa ¿a dónde nos va a llevar?
Es urgente que cambiemos de rumbo, es decir, que asumamos nuevos principios y valores, capaces de organizar de forma amigable nuestra relación con la naturaleza y con nuestra Casa Común. El documento más inspirador es seguramente la Carta de la Tierra, nacida de una consulta mundial, que duró ocho años, bajo la inspiración de Mijaíl Gorbachov y aprobada por la UNESCO en 2003. Ella incorpora los datos más seguros de la nueva cosmología, que muestran a la Tierra como un momento de un vasto universo en evolución, viva y dotada de una compleja comunidad de vida. Todos los seres vivos somos portadores del mismo código genético de base, de suerte que todos somos parientes.
Cuatro principios-eje estructuran el documento:
  • (1) el respeto y el cuidado por la comunidad de vida;
  • (2) la integridad ecológica;
  • (3) la justicia social y económica;
  • (4) la democracia, la no-violencia y la paz.
Con severidad advierte: «o formamos una alianza global para cuidar de la Tierra y unos de otros, o arriesgamos nuestra destrucción y la de la comunidad de vida» (preámbulo).
Las palabras finales de la Carta nos llaman a retomar la humanidad: «como nunca antes en la historia, el destino común nos convoca a buscar un  nuevo comienzo. Esto requiere un cambio de mente y de corazón. Requiere un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad universal. Sólo así alcanzaremos un modo de vida sostenible a nivel local, regional, nacional y global» (conclusión).
Nótese que no se habla de reformas sino de un nuevo comienzo. Se trata de reinventar la humanidad. Tal propósito demanda una nueva mirada sobre la Tierra (mente), vista como un ente vivo, Gaia, y una nueva relación de cuidado y de amor (corazón), obedeciendo a la lógica universal de la interdependencia de todos con todos y de la responsabilidad colectiva por el futuro común.
Este es el camino a seguir que servirá de carta de navegación para que la nave-Tierra aterrice segura en otro tipo de mundo.
Leonardo Boff participó en la redacción de la Carta de la Tierra.

La desigualdad galopante

Redacción de Atrio, 20-Enero-2014


Publico2Oxfam denuncia que las élites económicas han “secuestrado” la democracia en su beneficio

En la actualidad, el 1% de las familias más poderosas acapara el 46% de la riqueza del mundo
EUROPA PRESS Madrid 20/01/2014
Un informe de Oxfam Intermón denuncia que la democracia ha sido “secuestrada” en beneficio de las élites económicas, que “manipulan” las reglas del juego en su beneficio creando un mundo en el que sólo las 85 personas más ricas acumulan todo el capital de que dispone la mitad más pobre de la Humanidad. En la actualidad, el 1% de las familias más poderosas acapara el 46% de la riqueza del mundo.

El trabajo, ‘Gobernar para las élites. Secuestro democrático y desigualdad económica’, se difunde en ciernes del Foro Económico Mundial que se celebra esta semana en Davos para poner de manifiesto que en países como España, las 20 personas más ricas poseen una fortuna similar a los ingresos del 20% de su población más pobre.
Según explica, en los últimos años se han venido adoptando políticas que claramente benefician a quienes más tienen, como la desregulación y la opacidad financieras, los paraísos fiscales, la reducción de los tipos impositivos sobre las rentas más altas o los recortes en inversión y protección social.
“Desde finales de 1970, los tipos impositivos sobre las rentas más altas se han reducido en 29 de los 30 países de los cuales se dispone de datos, lo que significa que en muchos lugares los ricos no sólo ganan más, sino que también pagan menos impuestos“, expone el trabajo de Oxfam, para incidir en que se trata de un “manifiesto secuestro de los procesos democráticos por parte de las élites y a expensas de la clase media y los más pobres”.
El director de Oxfam Intermón, José María Vera, afirma que España “no escapa a esta dinámica”, pues los casos en los que los intereses de una minoría económicamente poderosa se han impuesto a los de la ciudadanía “son numerosos en su historia” y la crisis que padece “tiene buena parte de su origen precisamente, en esas dinámicas perniciosas”. Entre estas ‘dinámicas’ señalan el caso de Europa, donde “las tremendas presiones de los mercados financieros ha impulsado drásticas medidas de austeridad que han golpeado a las clases baja y media, mientras los grandes inversores se han aprovechado de planes de rescate públicos, destaca el informe.
En cuanto a Estados Unidos, apunta que la desregulación financiera ha propiciado que se incremente el capital acumulado por el 1% más rico de la población hasta el nivel más alto desde la Gran Depresión, hace 80 años. Mientras, en India, el número de multimillonarios se multiplicó por diez en la última década, “gracias a una estructura fiscal altamente regresiva y el aprovechamiento de sus vínculos con el gobierno”.
En África, las grandes transnacionales (en particular del sector extractivo) “han aprovechado su influencia para renegociar contratos con condiciones fiscales mucho más ventajosos, limitando la capacidad de estos gobiernos para luchar contra la pobreza”, conforme señala el trabajo de Oxfam.
El informe destaca asimismo que se estima que 21 billones de dólares se escapan cada año al control del fisco a nivel mundial, porque “las personas más ricas y las grandes empresas ocultan miles de millones a las arcas públicas a través de complejas redes basadas en paraísos fiscales”. Como resultado, en la actualidad casi la mitad de la riqueza mundial está en manos del uno por ciento más rico de la población, (110 billones de dólares) y la otra mitad se reparte entre el 99% restante. En Europa, la fortuna de las 10 personas más ricas supera el coste total de las medidas de estímulo aplicadas en la UE entre 2008 y 2010 (217.000 millones de euros frente a 200.000 millones de euros).

La desigualdad, en la agenda

Aunque la desigualdad ha escaldo posiciones en la agenda global en los últimos años, consiguiendo que incluso el propio Foro Económico Mundial haya identificado su incremento como el segundo riesgo más importante a nivel mundial para los próximos 12-18 meses ; la organización exige medidas urgentes para frenar y revertir la tendencia.
La entidad incide en que sus reclamaciones tienen respaldo social, como probó una encuesta realizada para Oxfam en media docena de países (España, Brasil, India, Sudáfrica, el Reino Unido y Estados Unidos), según la cual, la mayor parte de la población cree que las leyes están diseñadas para favorecer a los ricos. En España, ocho de cada diez personas están de acuerdo con esta afirmación.
“No podemos pretender ganar la lucha contra la pobreza sin abordar la desigualdad. Esta creciente lacra está creando un círculo vicioso en el que la riqueza y el poder están cada vez más concentrados en las manos de unos pocos, dejando al resto de la ciudadanía las migajas”, afirma Vera.

Entrevista a Antonio Duato: La diócesis de Valencia y la ‘nueva primavera’ Jesús Belda



Redacción de Atrio, 19-Enero-2014
Me pide Rodrigo Olvera desde México, en el buzón de ATRIO, que publique la entrevista que me hizo el director de la revista del clero de Valencia CRESOL. Lo hago con gusto, señalando que lo que digo en mi última respuesta sobre mi arzobispo lo reafirmo con creces aquí: tanto en lo que se refiere a mis sentimientos de amistad y estima de su buena voluntad, como respecto a las dudas sobre lo acertado de su actitud real con los poderosos, los pobres y los disidentes de su diócesis. AD.


Desclericalizando la Iglesia

Cresol, nº 118, Enero 2014.

Le hemos pedido a D. Antonio Duato, que nos ayude con sus respuestas a aplicar la hoja de ruta que el Papa Francisco quiere para la nueva “primavera” de la Iglesia.
- D. Antonio: ¿Qué podríamos hace en la diócesis –con todas las instituciones de la Comunidad Valenciana­– ante la “Campaña contra el hambre en el mundo”, lanzada por nuestra Caritas Internationalis impulsada con todo el apoyo por el Papa Francisco?
Es indudable que no se trata solo de recoger dinero y hacer limosnas, sino, sobre todo, de cambiar de mentalidad y hacerse pobre con los pobres. La Iglesia universal y la Iglesia de Valencia deben convertirse, hacer penitencia, meta-noia. Y como signo de este arrepentimiento, siguiendo la recomendación de los santos padres y de la Octogessima adveniens, desprenderse de algunos objetos de oro y plata que posee, con frecuencia arrinconados, para dar de comer a los millones de hambrientos. ¡Este sería un buen testimonio de evangelización!
- ¿Qué se le podría pedir a Caritas diocesana para que esta noble Campaña fructifique de la mejor forma posible?
Creo que lo que tiene más claro el papa Francisco es estimular el paso de la mentalidad capitalista neoliberal que invade el mundo –incluida la Iglesia– y que produce exclusión y muerte a dignificar a todas las personas humanas y a todas las familias para que tengan lo que necesitan para vivir: alimentos, casa, trabajo para los jóvenes, cuidado para los ancianos. Caritas debe ser la promotora de esta una nueva mentalidad entre todos los fieles y ante las instituciones públicas. No debe ser sólo una medalla que luzca la Iglesia en esta crisis. Debe, como ya hace, desvelar crudamente la realidad de la pobreza y promover campañas del tipo de la 0’8 que está aún sin cumplir.
- La Iglesia, según Francisco, no es para los “perfectos”, sino para los pecadores. ¿Qué consecuencias extrae Ud. de esta afirmación para la vida de los casados?
Creo que el realismo y la misericordia universal que preside el pontificado de Francisco va a llevar necesariamente a suprimir barreras en las que se encerraba una Iglesia en camino hacia el gueto, como dijo Rahner. El matrimonio es un sacramento, signo revelador de la presencia de Dios, cuando hay amor conyugal verdadero entre dos personas, no cuando lo digan o dejen de decir los tribunales eclesiásticos. Si no hay amor, ¿qué queda del sacramento? Personalmente creo que el nuevo sínodo que va empezar este año 2014 y acabará el 2015 (¿un primer miniconcilio?), abrirá las puertas a muchos verdaderos matrimonios sin papeles. Y que el matrimonio, la vida conyugal amorosa de dos personas sin necesidad de campanas protectoras y ritos sacralizantes, deje de ser en la Iglesia algo para la tropa.
- ¿Y para los célibes?
El celibato como opción libremente elegida o aceptada no puede quedar –de esto ha hablada también Francisco– en una egoísta soltería sino en una entrega mayor a la comunidad y a los pobres. En mis largos años de trato con sacerdotes y religiosas en nuestra diócesis he encontrado, junto con tristes vidas mutiladas y reprimidas, destinadas a la infertilidad total, ejemplos maravillosos de entrega amorosa real, sin campanas aislantes y distanciadoras, a la misión del Reino y al acompañamiento de las personas más necesitadas. Pienso, por ejemplo en Pepe Vila y Vicente Amargós, que fueron pioneros al iniciar la JOC en Valencia en 1953.
- Francisco quiere reformar las estructuras eclesiásticas: descentralización, colegialidad y sinodalidad. Concretamente, ¿qué cambios para el nombramiento de obispos?
Esta es la parte del proyecto de Francisco a la larga más revolucionaria y, por otra parte, una mera aplicación del Vaticano II, tanto en la letra como en el espíritu. Del Concilio y del decreto de aplicación jurídica –el motu proprio Ecclesiae Sanctae– ¿qué ha quedado, con verdadero espíritu de corresponsabilidad? ¿Acaso el consejo presbiteral o los consejos pastorales en sus diversos niveles? Creo que el centralismo romano y los diocesanos frenaron la renovación del concilio. ¿Logrará vencer Francisco esta tradicional fuerza centrípeta, que se excusa con la necesidad de la unidad, y fundar la unidad del catolicismo en una sinodalidad que, al fin y al cabo, es el nombre antiguo de la verdadera democracia o de una comunidad de personas adultas que comparten y celebran la fe? Este sí sería otro gran signo para el mundo. Necesita para ello, en estos años de que dispone, personas que crean en este tipo de Iglesia para cubrir cargos en Roma y en las diócesis. Y no lo tiene fácil pues llevamos muchos años en que la elección de obispos se ha hecho primando más la obediencia ciega que la inteligencia y el olfato de realidad. El que los líderes del pueblo de Dios no sean elegidos desde lo más alto, con procedimientos secretos, sino con participación de la base y de los otros obispos, se impone, pero en un segundo tiempo.
- ¿En qué frentes necesitamos activar la corresponsabilidad de los laicos en la Iglesia de Valencia?
En todos, pero que sigan siendo laicos de verdad, no acólitos de amén.
- ¿Cómo se le podría dar en nuestra diócesis un mayor protagonismo a la mujer, para el gobierno de la diócesis?
Desclericalizando la Iglesia, sobre todo. No hay que esperar a que cambien los límites ahora establecidos para que la mujer pueda ser sujeto pasivo y activo de todos los sacramentos, como persona bautizada que es. Pero ya ahora: ¿por qué de hecho el órgano responsable último de una parroquia no puede ser un consejo pastoral, presidido, por elección, por una mujer?



- Para que la Iglesia oficial sea la voz de los sin voz que están encerrados en el CIE de Zapadores, ¿qué tendríamos que hacer?
Hay ya católicos muy presentes en este vergonzoso tipo de nuevos campos de concentración. Creo que si nuestro Arzobispo quiere oler a oveja, lo primero que tendría que hacer es hablar con quienes, cristianos o no, se han implicado en esta causa e ir a visitar personalmente la Lampedusa valenciana.



- Una Iglesia libre frente a los poderes del mundo político valenciano, ¿qué denuncia profética le es propia?
Para ser profeta lo más importante es no depender de las autoridades civiles y escuchar claramente la Voz de quien nos revela el clamor de su pueblo que sube hasta Él. Cuando llegó don Carlos Osoro a Valencia, la diócesis acababa de salir de un episodio público de vinculación entre la Iglesia y los poderes públicos valencianos que superaba las manifestaciones más extremas del nacionalcatolicismo franquista. El Congreso Internacional de la Familia Valencia 2006, en la elección del sitio, en el cálculo de asistentes, en el encuadre dentro de la política de grandes eventos patrocinada por el PP, en el despliegue de medios –desde pantallas gigantes de TV a urinarios– había sido un enorme disparate, que aún colea en los tribunales.
, como cristiano crítico y antiguo superior de don Carlos en el Colegio El Salvador de Salamanca, me atreví a darle dos consejos: que se alejara lo más posible de la actual clase política dirigente de Valencia y que escuchara la voz de los católicos críticos, con larga historia de fidelidad cristiana en el disenso.
No pretendo juzgar sus años de servicio pastoral aquí. Pero, conservando la amistad y respetando su inmensa buena voluntad y esfuerzo, no sé si su empeño en la Universidad Católica (¿son de verdad estas instituciones instrumentos de evangelización?) le habrán hecho más dependiente, por subvenciones y privilegios, a la derecha política ni si su inédita asistencia anual a la inauguración del Fórum Cristianisme i mon d’avui habrán constituido suficiente diálogo del pastor con su pueblo más inquieto. Pero, en cualquier caso por ahí –libertad real y escucha del pueblo– van los caminos del profetismo hoy.

Francisco va por todos: de las iglesias de base al trato con Obama Facundo F. Barrio



En el inicio de 2014, se acercó a las comunidades eclesiales tercermundistas y a la vez explora una alianza con la Casa Blanca. La estrategia “atrapa todo” del Papa.
En política, se denomina catch all (atrapa todo) a la estrategia de los partidos que buscan atraer votantes de todo el espectro ideológico y social, sin hacer asco a ningún sector. Francisco no es un político, pero actúa con un espíritu similar. El Papa comenzó 2014 tendiendo puentes a dos actores globales que tienen muy poco en común: las comunidades eclesiales de base (CEB), un movimiento de raíz tercermundista que hoy cobra un nuevo impulso con el primer Pontífice latinoamericano, y el presidente de la primera potencia capitalista mundial, Barack Obama.

Inspiradas en la Teología de la Liberación y en el Concilio Vaticano II, las CEB nacieron a fines de los 60 en Brasil y se expandieron rápidamente a otros países de Latinoamérica. Sus curas fueron perseguidos por las dictaduras militares de la región y acusados de ser infiltrados marxistas en la Iglesia Católica. Combinan la misión pastoral con la tarea social y tienen fuerte predicamento en barrios y villas, cárceles y favelas, comunidades indígenas y campesinas.

Estuvieron adormecidas durante los papados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, pero la llegada de Jorge Bergoglio al Vaticano les ofrece ahora una valiosa oportunidad para volver a escena. El primer gran paso fue el 13º Encuentro Intereclesial de CEB realizado la semana pasada en Juazeiro do Norte, Brasil, el país donde las comunidades de base conservan su mayor bastión. Francisco no dejó pasar la chance de mandar un mensaje de apoyo a los cuatro mil fieles que asistieron.
Fue la primera vez que un Papa envió una carta de respaldo a las comunidades. “Las CEB traen un nuevo ardor evangelizador y una capacidad de diálogo que renuevan a la Iglesia”, escribió Francisco desde el Vaticano, y subrayó el “importantísimo papel” del movimiento de base en la misión evangelizadora de la Iglesia. Destacó que las CEB “son un instrumento que permite al pueblo llegar a un mayor compromiso social en nombre del Evangelio”.


Las rispideces de otras épocas entre la jerarquía eclesiástica y las comunidades parecen quedar atrás. Con Francisco en el trono de San Pedro, los miembros de la Intereclesial promocionaron el encuentro como un “nuevo pentecostés de las CEB”. Recibieron la misiva del Papa como “una luz que ilumina el camino y revive las esperanzas” en la Iglesia Católica. “La humanidad acoge agradecida su testimonio de hombre de profunda sencillez –le respondieron a Bergoglio–. Le damos las gracias por hacer del ministerio papal una profecía contra la exclusión económica que ahora domina el mundo y por defender a los pobres”.
Al tiempo que tiende una mano a la “izquierda” de la comunidad católica, Francisco explora una alianza con el mayor símbolo del establishment político mundial: la Casa Blanca. El Papa y Obama encargaron a sus representantes diplomáticos la organización de un encuentro bilateral que se concretaría en marzo, cuando se cumplirá el primer aniversario de la elección papal de Bergoglio.


“Sé que el Santo Padre espera la visita del presidente Obama aquí, y el presidente está ansioso por venir a reunirse con él”, comentó el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, luego de encontrarse esta semana con su par vaticano, Pietro Parolin. El gobierno de Obama no ahorra elogios a las señales positivas de cambio que ofrece el Pontífice argentino y trabaja para ajustar al más mínimo detalle la reunión que tendrá lugar en Roma.
Según el sitio especializado Vatican Insider, la cuestión social dominará la agenda del encuentro. La administración Obama cree que el combate contra la extrema pobreza a nivel mundial es un punto en común por el que vale la pena sellar una alianza con la Santa Sede. El conflicto en Siria y la paz en Medio Oriente también formarán parte del diálogo.

Aunque no aparezca en el temario público, en las últimas semanas surgió otro tema sensible en la relación entre Washington y el Vaticano: el lobby católico conservador estadounidense, uno de los principales financistas de la Iglesia Católica, amenaza con retacear fondos como represalia contra las críticas de Francisco a la avaricia de los ricos y a las crudezas de la economía de mercado. Las CEB celebran ese discurso. Los empresarios, no.

El Estado ha puesto a disposición de la banca un salvavidas de más de 280.000 millones de euros Pilar Blázquez / Belén Carreño



La factura del rescate se sigue disparando con nuevas ayudas como 15.000 millones de euros para la CAM
Economía ha desplegado un abanico de ayudas que es una auténtica maraña: ayudas directas, avales, bonos garantizados, créditos fiscales o el banco malo
Luis de Guindos dice que es difícil saber cuánto se recuperará

España tiene el equivalente a casi un tercio de su economía comprometido en algún tipo de apoyo al sector financiero. La factura del rescate de la banca no deja de subir, con algunas entidades dando sorpresas, para mal, por estar peor de lo que estaban.
La semana pasada arrancaba con la confesión de Luis de Guindos, en una comparencia en el Congreso, de que finalmente a la CAM se le darán 15.000 millones de euros en ayudas, para que pueda ser absorbida por Sabadell, frente a los 5.249 ayudas anunciadas. También el ministro informaba de que los 12.000 millones de euros inyectados en CatalunyaCaixa tienen un futuro más que incierto. Y como colofón, una dura realidad: el Estado no sabe cuánto recuperará del rescate, ni cuándo.
Hacer las cuentas de lo que España está movilizando para reflotar el sector financiero es un auténtico laberinto. Se han puesto en marcha fórmulas muy dispares para reestructurar el sector. Pero en conjunto, se han movilizado algo más de 280.000 millones de euros, según los datos que se han hecho públicos. Con todo, el baile de cifras hace fácil entender que al propio ministro le cueste cuantificar el rescate. Los componentes de la conocida como troika, Fondo Monetario Internacional, Comisión Europea y Banco Central Europeo, así como el Banco de España, califican y clasifican de distinta forma las ayudas. Y así los números no fallan.
Algunas cifras coinciden y están cerradas. En ayudas directas, el Estado ha desembolsado 61.300 millones de euros en reflotar bancos. Esto es lo que se podría perder con más facilidad. Pero a este grueso hay que sumar una serie de partidas que, aunque aún no han supuesto gasto, son potencialmente una derrama para el Estado, ya que está avalando con el Tesoro a las entidades.
Estas cifras también vienen con una pequeña trampa. Ese cálculo no incluye, por ejemplo, las ayudas recibidas por Kutxabank para la adquisición de CajaSur. Dos aportaciones del Fondo de Garantía de Depósitos de 800 millones primero y de 392 millones en una segunda ampliación de capital, que en Cibeles consideran que ha sido pagados por la propia banca y que, por tanto, no deben computar como dinero público. Aunque son parte del coste total del rescate.
Además, según la información recogida por el FMI en su visita de mayo a España, el Estado ha avalado emisiones de deuda de los bancos por valor de 100.000 millones de euros. Los vencimientos de estas emisiones eran cortos y comienzan ya a desaparecer. Pero en el caso de que alguna resulte fallida por un impago, tendrá que ser aportada por las arcas públicas.
Tóxicos del Estado
La creación del banco malo es otro de los instrumentos donde el Estado arriesga más dinero público. En total, ha avalado la emisión de 50.000 millones de euros que llevan el sello del Tesoro. Si en algún momento de sus quince años de vida la conocida por sus siglas como Sareb no puede hacer frente a los intereses de la deuda, el Estado saldría en socorro. Además, el Frob, el brazo financiero del Estado, puso 2.500 millones de euros de capital inicial, esto ya como desembolso directo.
Cabe recordar que el banco malo se ideó como un gran contenedor de activos tóxicos de los que liberar a la banca para que pudieran seguir con su negocio sin el lastre de esta basura financiera. Su puesta en marcha fue vendida como una de las medidas más eficaces para librar a las entidades rescatadas de su carcoma. Sin embargo, la tasa de morosidad del sector bancario no deja de marcar récords. El último, esta misma semana, con más de un 13% de impagos. Que esta tasa siga aumentado quiere decir que en el balance de los bancos aún se han quedado activos que se daban por buenos y que, finalmente, han sido fallidos.
Otro de los euros que han puesto en juego más dinero público son los llamados Esquemas de Protección de Activos (EPA). Cuando el Estado diseñó las operaciones de venta de las cajas nacionalizadas, se encontró con pocas entidades dispuestas a embarcarse en esas compras. Las reticencias eran variadas, pero una de las más importantes era que, antes de la compra, el acceso a las cuentas reales de la entidad era limitado y muchos de los compradores temían que, una vez asumida la propiedad, una revisión profunda de la contabilidad les deparara sorpresas negativas. Por ejemplo, que créditos anotados como dudosos o substandard pudieran, en realidad, tratarse de créditos fallidos, multiplicando así las pérdidas estimadas.
Para limar esas asperezas y convencer a los inversores, el Gobierno ideó estos EPAS. Se trata, en realidad, de una garantía contractual, según la cual, el Estado se compromete a indemnizar al comprador en el caso de que alguno de esos créditos dudosos se transforme en fallido.
Normalmente esos EPAS cubrían alrededor del 80% de los créditos dudosos durante un periodo de entre cinco y diez años. Aunque el compromiso varía según cada operación y en el caso de la CAM fue de cinco años. También hay casos en el que el banco que compra asume pagar parte de los fallidos iniciales (un sistema de franquicia) y, a partir de ahí, el resto corre a cuenta del Frob. Cabe resaltar que la opacidad de estos instrumentos es total y no se facilitan los datos por entidades.
Por lo que ha apuntado De Guindos, parece que los créditos dudosos de la CAM van a ser definitivamente impagados y, por lo tanto, a los contribuyentes españoles les tocará volver a rascarse el bolsillo para pagar, en este caso a Banco Sabadell, que fue la entidad que adquirió la CAM, alrededor de 16.250 millones de euros adicionales, según las cuentas exactas que ha elaborado José Francisco Bellod, investigador económico de la Universidad de Cartagena.
Y, es que, hasta ahora, el Fondo de Garantía de Depósitos había inyectado 5.249 millones de euros para salvar a la Caja del Mediterráneo, pero ni siquiera con ese apoyo pudo revivir y, finalmente, se adjudicó a Banco Sabadell en diciembre de 2012 por el simbólico precio de 1 euro.
“Aunque el panorama financiero y económico ha mejorado mucho, es muy probable que al menos el 80% de los EPAS vayan a tener que ser abonados por el Estado”, asegura Enrique Pérez-Hernández, profesor del Máster de Dirección de Entidades Financieras del Instituto de Estudios Bursátiles. “El cálculo final es imposible. Cada año se actualiza la cantidad de EPAS en función de la cuenta de resultados de cada entidad y de las condiciones concretas en que se hayan concedido”, aseguran otras fuentes del sector financiero. Hasta ahora, las únicas pérdidas seguras contabilizadas por este concepto ascienden a 6.506 millones de euros, pero en el peor de los casos, es decir, que todos los EPAS que se han garantizado resultaran fallidos, esa cantidad podría llegar hasta los 35.681 millones de euros.
Desde el Banco de España no están de acuerdo con este cálculo, puesto que consideran que técnicamente no es correcto incluir avales, ya que éstos no han sido ejecutados en su totalidad. “Aunque no se haya gastado, es importante incluirlo porque es la forma adecuada para que los ciudadanos visualicen todo el dinero que se ha movilizado, ya sea gastado o comprometido para el futuro, para ayudar a un sector concreto”, explica el profesor Bellod. Por su parte, la Unión Europea recogía que el total de EPAS más avales comprometidos a 30 de septiembre de 2013 ascendía a 105.000 millones de euros.

Además, este economista insiste en que, si los organismos internacionales lo incluyen, se debe a que están aplicando el “principio de prudencia que exigen las normas contables internacionales”, según el cual, cuando hay un riesgo de impago en los llamados “pasivos contingentes” este debe ser reflejado en la contabilidad. Para Bellod, el “riesgo de impago de los activos garantizados por los EPAS, e incluso por el resto de avales, es alto”.
Ventajas fiscales y Bankia

Otra decisión del Estado que ha redundado en un alivio multimillonario es la aprobación de los créditos fiscales diferidos. Así se llaman los beneficios fiscales que las empresas se guardan los años que tienen pérdidas y no pueden utilizar. Estas bonificaciones se preservan hasta 18 años, de forma que, cuando una compañía tiene beneficios, puede tirar de estas deducciones para rebajar el Impuesto de Sociedades.
Los bancos atesoraban 50.000 millones de euros en este tipo de activos después de los años de vacas flacas que ha atravesado el sector. Desde Bruselas se exigía una decisión sobre la legalidad de estos beneficios, y finalmente el Estado ha reconocido a la banca el derecho a utilizar como ventajas fiscales 30.000 millones de euros. Esto va a implicar que las arcas del Estado van a ver cómo se drenan impuestos de los beneficios fiscales en la misma cantidad, esto es, 30.0000 millones de euros menos en los próximos 18 años. Desde Economía recuerdan que se han limitado a poner en práctica una directiva europea.
Este chorro de dinero asciende a la cifra de 281.000 millones de euros movilizados para que la banca tenga una amplia zona de confort asegurada con dinero público donde salir a flote. Las críticas son evidentes y no hacen más que notarse. Aunque la factura engorda, por la vía de los ingresos el Estado no percibe nada. Quizás por eso esta misma semana se hayan precipitado los acontecimientos con la noticiade que Economía está en contactos para hacer caja con una parte de Bankia.
Aunque el Frankenstein financiero se lleva la mayor parte de la atención mediática, los 22.500 millones de euros inyectados no son los que corren en este momento más peligro. La acción de Bankia ya ha tocado el precio de la ampliación de capital, esto es, el precio al que entró el Estado en el accionariado, y ahora mismo podría recuperar (si quisiera) 10.600 millones de euros del rescate.
Pero la avidez por lograr hacer caja en al menos una parte de esta inmensa factura puede llevar anticipadamente. La forma más sencilla de recuperar el monto total es dejar que la acción siga subiendo hasta tocar el entorno de los 3 euros (ahora está en 1,35), donde se podría recuperar todo el dinero invertido. Sin embargo, si en este momento se empieza a llenar el mercado de bankias, lo lógico, según explican los brókeres consultados, es que la acción baje de precio, al haber más títulos con los que negociar.
Así que, mientras Guindos decide si exprimir a la niña bonita del rescate (sí, es Bankia), la factura sigue engordando con flecos multimillonarios. Pero el rescate no iba a costar “ni un euro a los contribuyentes”.

domingo, 19 de enero de 2014

Con todo respeto: No me han gustado nada las recientes declaraciones del flamante nuevo cardenal Fernando Sebastián Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara


Enviado a la página web de Redes Cristianas
Lo digo a título informativo, no de corrección. Es decir, expongo mi opinión, y daré los motivos de la misma, pero no pretendo afirmar, ni siquiera insinuar, que mi manera de pensar es más exacta y válida que la del señor arzobispo. Ya respondí en una de mis primeras entregas a un artículo suyo, en el que preguntaba, de modo retórico, con una de esas preguntas que son en verdad una afirmación, “¿Puede un socialista ser cristiano?” (“Sobre la pertenencia a la Iglesia”. 28/05(2008).
Y en mi artículo recordaba al futuro purpurado cómo el concilio Vaticano II distinguía entre grados de pertenencia a la Iglesia, que, desde luego, nada tenían que ver con las inclinaciones políticas personales. ¿O le hubiera preguntado al papa Pablo VI si su padre, del papa, que era un periodista socialista, era o no católico? Pero Sebastián debe de tener alguna fijación con el socialismo, porque hablando del aborto, pregunta no sé qué a Rubalcaba, sin venir a cuento.
Yo no puedo saber si lo que ha sucedido es que el arzobispo emérito de Pamplona se ha crecido con su elección para el colegio cardenalicio. Pero en sus declaraciones se ha pasado un montón, porque por muy cardenal que vaya a ser, y arzobispo que ha sido, no es quién para juzgar a nadie. ¿O no dijo Jesús en el evangelio, “¿no juzguéis y no seréis juzgados?” A no ser que se olvidara de conceder la excepción, “a no ser que se trate de un jerarca de mi Iglesia, que sí puede juzgar”. Y ya recordé en uno de mis últimos artículos, “ex internis non iudicat Ecclesia” . Veamos alguna de sus declaraciones condenatorias.
Todas las mujeres que quieren abortar lo que buscan es quitarse del medio a sus hijos para disfrutar de la vida”. (¡Toma ya!) O ésta otra: “El aborto es matar un niño y nadie quiere mirar al frente. Esta hipocresía está pervirtiendo las conciencias”. Y poco más abajo acusa a “todas las mujeres” que interrumpen su embarazo “de una frivolidad rayana en el asesinato”. Es increíble la facilidad con la que algunos de nuestros obispos, y yo pensaba que Sebastián era más precavido y prudente, hablan de “de niños”, de “seres humanos”, como si la pura biología fuera suficiente para caracterizar realmente la existencia humana como tal, contra las dudas fundadas de biólogos, filósofos, como Santo Tomás de Aquino, psicólogos, y, sobre todo, legisladores, que son los encargados de establecer lo que es o no es delito. Y esto, en el tema del aborto.
Ahora veamos en el del matrimonio homosexual: “el matrimonio es una unión entre el hombre y la mujer. Todo lo demás son deficiencias que hay que atender y que no son el plan de Dios. La Iglesia solo responde a la doctrina de Jesucristo, el resto no es legítimo”. Es muy osado, por parte de Don Fernando, apelar a la doctrina de Jesucristo sobre las uniones homosexuales, como confundir el programa matrimonial de los romanos, o de los judíos, con el plan de Dios. ¿No dicen estos prelados que la ley natural está inscrita en la conciencia y en el corazón de los hombres? ¿Pues cómo es que durante milenios, algunos con la Palabra de Dios como garante, y casi hasta nuestros días, ha habido otras formas de matrimonio, como la poligamia, o la poliandria, en la Polinesia? ¿Es que no funcionaba en esos casos la alerta de la ley natural, que no es otra cosa, según ellos, que la inscripción de la ley de Dios en las conciencias humanas?
Pero es que incluso pone en aprietos al papa Francisco, que ha afirmado cosas como “¿quién soy yo para juzgar a un homosexual?” o, “la Iglesia tendrá que tener en cuenta a los hijos de uniones homosexuales”, al dar el siguiente titular a los medios: “Que nadie espere que el papa traicione la fe ni la moral”. ¿A qué viene esto, quién puede esperar que el Papa Francisco haga eso? Como esta otra observación, que indirectamente parece involucrar al Papa : “Muchas voces que hablan de cambios vienen de disidentes que quieren que la Iglesia les dé la razón, pero nunca va a estar de acuerdo con los laicistas ni con aquellos que quieren que la Iglesia renuncie a sus derechos”. ¿qué derecho tiene la Iglesia que no sea anunciar el Evangelio de Jesucristo, y el Reino de Dios, pero no el pretender sustituir a los legisladores en su labor? O, ¿es que hay jerarcas y futuros cardenales que no las tienen todas consigo, y temen una deriva del Papa que no puedan controlar? Sebastián habrá podido ser un buen, -¡solo eso!, nada más, teólogo-, pero estoy de acuerdo con José Ignacio Calleja en la siguiente apreciación, al comentar el estilo de Sebastián, y la locuacidad que demuestra por la alegría de su nombramiento: “Cuando concreta su teología dogmática, social y moral, es tan firme que cae en la cerrazón pura y dura”. Las declaraciones que comento parecen avalar la veracidad de las palabras del cura-teólogo-sociólogo.