FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




sábado, 11 de mayo de 2013

[Sobre la beatificación] ‘San Romero de América’ Jon Sobrino, s.j., Teólogo. Director del Centro Monseñor Romero de la UCA

Muchos se han preguntado desde hace tiempo cuándo canonizarán a Monseñor Romero. Otros han ido más al fondo: “si Monseñor Romero no es santo, ¿quién lo será?”. Y otros no han ocultado su sorpresa y algún enojo. Ante la rapidez con que se canonizó a la madre Teresa y a Juan Pablo II -por no hablar de José María Escrivá- no comprenden el silencio en que ha quedado Monseñor. Pues bien, parece que ha llegado la hora.
El Papa Francisco. Más que “desbloqueo”, “ruptura”
La renuncia de Benedicto XVI fue una ruptura de gran magnitud, un gesto de honradez infrecuente en Roma, y creó el ambiente necesario para otras rupturas. Y así ha ocurrido. El 20 de abril el arzobispo Vincenzo Paglia, tras un encuentro con el Papa, anunció que “la causa de beatificación de Monseñor Romero ha sido desbloqueada”. (Hablaremos de beatificación o, en general, de canonización)
Ha habido “desbloqueo” porque la causa había quedado “engavetada” sine die en la Doctrina de la Fe. Pero no parece que las razones fueran sólo burocráticas, fácilmente eliminables por un Papa. Lo que hizo el Papa Francisco tiene las trazas de haber sido una “ruptura”: “jerarcas de diversas curias durante años han hecho lo posible para impedir la canonización.
Es bien conocido que, en vida, la oligarquía y demás poderes del mundo salvadoreño trataron a Monseñor con desvergüenza y crueldad. “Monseñor vende su alma al diablo”, publicó un periódico de la oligarquía. Y con estas hojas llenaron las calles de la capital: “Haga patria mate un cura”.
Pero no solo ellos estaban en contra. En curias eclesiásticas, en y más allá de El Salvador, hubo jerarcas que desde el comienzo trataron a Monseñor con prejuicios inflexibles y muchas veces sin justicia. No le perdonaban su apoyo a la teología, aunque fuese buena, si era de la liberación. Ni le perdonaban su apoyo, aunque fuera justo -y crítico-, a las organizaciones populares. Sus enfrentamientos claros y sus denuncias radicales con opresores, ejércitos, escuadrones de la muerte, gobiernos, imperio norteamericano, les causaron sorpresa y pavor.
Y para gente de Iglesia la molestia más honda, y menos confesable, es que Monseñor, en su pensar, hablar y comportarse, se parecía mucho a Jesús de Nazaret. Y sus palabras les destanteaban totalmente: “Me alegro hermanos de que la Iglesia sea perseguida… Sería muy triste que en nuestra Iglesia no hubiese sacerdotes asesinados”.
Los problemas comenzaron pronto. La nunciatura reaccionó agresivamente contra su decisión de una misa única tras el asesinato del Padre Rutilio el 20 de marzo de 1977, que fue un auténtico clamor de fe, esperanza y compromiso, solo igualada por la misa de funeral del mismo Monseñor el 30 de marzo de 1980. Con la excepción de monseñor Rivera, el resto de los obispos salvadoreños, le fueron contrarios, a veces pública y burdamente. En 1978 publicaron un mensaje, breve y malo, sobre las organizaciones populares, que contradecía frontalmente la larga carta pastoral de Monseñor Romero sobre La Iglesia y las organizaciones políticas populares. Poco antes de su muerte escribió en su diario las tres cosas que le preocupaban. La última era “su situación conflictiva” con los otros obispos. Y recuerdo la alegría que le embargó en Puebla en una reunión con obispos afectos a Medellín. “¡Qué bueno poder estar aquí como entre hermanos!”. A su funeral no asistió ninguno de los obispos de El Salvador, con la excepción de Monseñor Rivera Damas.
En la curia vaticana han hablado mal de Monseñor visitantes y residentes poderosos, funcionarios del gobierno de Estados Unidos y obispos como Alfonso López Trujillo. De Roma le enviaron visitadores en repetidas ocasiones, y en un momento dado pensaron retirarle de su cargo o inutilizarlo como Arzobispo, nombrando un obispo coadjutor sede plena, con plenos poderes. Monseñor respondió: “Estoy dispuesto a obedecer. Si me quitan solo les pido que lo hagan con dignidad para que no sufra mi pueblo”. En sus viajes a Roma compartía sus problemas con el Padre Arrupe y con el cardenal Pironio, ambos en dificultades con la curia, y se animaban mutuamente. Y en los últimos años agradeció mucho la visita que le hizo el cardenal Lorscheider.
De su visita a Pablo VI en mayo de 1977 salió feliz. De su primera visita a Juan Pablo II salió decepcionado y triste. De la segunda visita salió serenamente confortado. Después de su asesinato, Juan Pablo II, inesperadamente y sin comunicarlo al gobierno, fue a honrarlo a su tumba en Catedral. Lo llamó “celoso pastor”.
A Benedicto XVI los periodistas le preguntaron varias veces cuándo será la canonización de Monseñor Romero. En su respuesta a un periodista francés vino a decir que “el retraso no se debía a la persona del arzobispo asesinado, que, por su virtudes heroicas, merecía ser beatificado. Se debía, más bien, a la situación políticamente encontradiza que reina en El Salvador a propósito de la obra de Monseñor”. La pregunta que queda es por qué, en concreto, en esa situación “la canonización no es oportuna”.
Monseñor Urioste ha dicho muchas veces que Monseñor Romero ha sido el salvadoreño más amado y el más odiado en el país. Los poderosos, oligarquía, ejército y escuadrones de la muerte, la economía, la política y muchos de los medios, le odiaron en vida. De algunos de ellos salieron quienes lo asesinaron. Y los más recalcitrantes esa noche brindaron con champán. No es fácil para el Vaticano canonizar a Monseñor, estando vivos, y aun teniendo que estar quizás presentes por razones protocolarias en su beatificación, algunos enemigos importantes de Monseñor. Quizás sea eso lo que no se juzga “oportuno”.
Quizás tampoco sea oportuno ponerlo públicamente como ejemplo eximio de obispo, pues incomodará a algunos de ellos.
Y quizás se repita que “no hay que politizar a Monseñor Romero” porque eso podría dificultar la canonización, manida afirmación repetida sin argumentos.
Un santo
No sabemos qué se dirá en el acta de beatificación y de canonización. Nos gustaría que, además de lo que se vea sobre Monseñor desde la Roma universal, el acta diga las cosas importantes del Monseñor que vemos desde aquí.
Conversión. En la mejor tradición de las Iglesias cristianas, Monseñor, hombre bueno y ético siempre, en los setenta pasó por un cambio radical o conversión. La causa principal fue el encuentro con los pobres, ya como obispo en Santiago de María y definitivamente en San Salvador. El 12 de marzo de 1977, ante el cadáver de Rutilio Grande y dos campesinos, su vida cambió para siempre. Las innumerables víctimas y los pobres y oprimidos le llevaron a una nueva vidad definitiva. Encontró en ellos una ultimidad que coincidía con la ultimidad de Dios, y que no fue rebajada a segundo lugar por Dios. Eso pienso yo es lo que ocurrió en el corazón de Monseñor en aquellos momentos de conversión. Nunca dio marcha atrás.
A eso le ayudaron los pobres en primer lugar, pero también lo que ocurrió ya en los primeros días. Los sacerdotes a quienes tenía por izquierdistas y de Medellín le apoyaron sin condiciones, mientras que quienes habían estado con él, como obispo moderado y nada político, le dejaron solo. Y también le convenció de que el nuevo camino era el correcto, el cuerpo eclesial que inmediatamente se formó a su alrededor, con sacerdotes y religiosas, las mayorías pobres y varios profesionales, universitarios de clases medias.
Compasión contra la injusticia. Las puertas de su oficina en el arzobispado y en el hospitalito siempre estuvieron abiertas para escuchar y acoger al pobre. Y vivió en profundidad el abajamiento que acompañaba a la compasión: “A mí me toca ir recogiendo atropellos y cadáveres”, dijo en Aguilares. De ese modo se convirtió, como los obispos del siglo XVI, en defensor ex officio de los pobres.
Denuncia contra la mentira y el encubrimiento. No hace falta extenderse en esto, pero sí es importante recalcar su forma de hacerlo que no tiene paralelo, especialmente en sus homilías. Todos los domingos sin excepción, mencionaba todas las violaciones a derechos durante la semana, de los que le había llegado noticia. Mencionaba los nombres de las víctimas, el lugar y circunstancias, la situación en que quedaban los familiares. Y siempre mencionó a los victimarios -también de las organizaciones populares cuando era el caso-, muy mayoritariamente miembros del ejército, cuerpos de seguridad y escuadrones de la muerte. Y les conminó: “En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo, cada día más tumultuosos, les pido, les ruego, les ordeno en nombre de Dios, ¡Cese la represión!”.
Contra la idolatría de la riqueza. La condenó, y por ello lo mataron. “Se mata a quien estorba”, había dicho. Estorbó al mencionar la injusticia del dinero y de la riqueza que elevó a idolatría. Y denunció muchas otras idolatrías, sobre todo la de la seguridad nacional. También condenó, a los medios de comunicación: “hoy nadie cree ya en nada”. Y a la corte suprema de justicia. “Gran parte del malestar de nuestra patria tiene allí su clave principal, en el presidente y en todos los colaboradores de la Corte Suprema de Justicia, que con más energía deberían exigir a las cámaras, a los juzgados, a los jueces, a todos los administradores de esa palabra sacrosanta, la justicia, que de verdad sean agentes de justicia”.
Monseñor ante el misterio de Dios.Monseñor habló frecuentemente de Dios. Fiel a Puebla y a la teología de la liberación, ante todo condenó a las divinidades de la muerte, los ídolos, “los que necesitan víctimas para subsistir”. Pero por encima de todo habló del Dios de Jesús, el Dios real, el Dios de su vida y el Dios de la historia. Y habló con Dios. Es conocida su oración sentida. Y ante Dios quedaba postrado y se sentía feliz. Días antes de ser asesinado dijo en la homilía: “Ningún hombre se conoce mientras no se haya encontrado con Dios… ¡Quien me diera queridos hermanos que el fruto de esta predicación de hoy fuera que cada uno de nosotros fuéramos a encontrarnos con Dios y que viviéramos la alegría de su majestad y de nuestra pequeñez”.
Los pobres de su pueblo. Monseñor los amó y los defendió. Siempre. Corría sus mismos riesgos y se lo decía. ”No abandonaré a este pueblo”. Denunciaba a sus enemigos, aunque fuese el presidente del país, el general Romero, y aunque fuese el presidente Carter a quien prohibió enviar armas. Defendió a los pobres y por ellos arriesgó todo, como sólo lo hacen los amigos de verdad. Y les comunicaba sin pudor lo que sentía por ellos: “Con este pueblo no cuesta ser buen pastor”.
El pueblo, su pobrería, le quiso como rara vez se quiere a un personaje, a un obispo. Le lloraron como solo se llora a un padre. Hoy, 33 años después, muchos le siguen queriendo de verdad. En El Salvador, le quieren de manera distinta a como quieren a otros santos populares canonizados. Muy especialmente le quieren y le recuerdan supervivientes de masacres, esposas y madres de esposos e hijos asesinados y desaparecidos, familiares de víctimas de quienes nadie se acuerda. Y sin saber exactamente qué significa “canonización”, “culto público”, “intercesión”, se alegran de que un Papa, proclame su nombre solemnemente y diga a todo el mundo que Monseñor fue una buena persona. Están contentos. Y no es esta pequeña expresión de canonización.

El acta vaticana de beatificación después de otras
No sabemos qué se escribirá en el acta vaticana de beatificación y canonización. Ojalá ofrezca al Monseñor Romero, santo tradicional y santo salvadoreño, como hemos intentado describir. Ojalá su nombre sirva de nombre a tantos que han quedado sin nombre, en El Mozote, entre los indígenas de Guatemala, entre los migrantes asesinados en México… Y ojalá dé nombre a tantos pueblos crucificados inocentes e indefensos.
Y ya que fue obispo, ojalá en el acta se recuerde a Luis Angelelli, Gerardo Valencia Cano, Juan Gerardi, Joaquín Ramos… obispos latinoamericanos asesinados. Con muchos otros, son los Padres de la Iglesia Latinoamericana desde Medellín.
Solo Dios conoce como será el acta de canonización. Nosotros terminamos diciendo que Monseñor Romero ya ha sido canonizado. Y recordamos los principales momentos de su canonización.
Monseñor Casaldáliga, en cuanto conoció su martirio, escribió el poema: “San Romero de América, pastor y mártir nuestro”. Y termina con una convicción: “Nadie hará callar tu última homilía”. Esperamos que la canonización venidera sea expresión de que siempre habrá una homilía de Monseñor.
La Iglesia Anglicana, el 31 de marzo de 2005, en presencia de la reina de Inglaterra y del arzobispo de Canterbury, colocó en el centro de la fachada de Westminster la imagen de Monseñor Romero, junto con la de Martín Luther King y las de otros ocho mártires, hombres y mujeres, de todas las iglesias cristianas del siglo XX. Esperamos que la canonización venidera guarde este espíritu ecuménico.
En la última Carta a las Iglesias, recordando el aniversario de Monseñor, escribimos: “En ti el huérfano encuentra compasión”. Con toda modestia y gozo decimos de él lo que el Antiguo Testamento decía de Yahvé. Ojalá la canonización venidera remita al Yahvé, Dios de pobres y víctimas.
Ignacio Ellacuría en el funeral de la UCA, cuatro días después de su asesinato, dijo estas conocidas palabras, audaces y lúcidas: “Con Monseñor Romero, Dios pasó por El Salvador”. Ojalá Monseñor Romero, con miles de mártires como él, hombres y mujeres, sean canonizados con estas palabras: “Por América Latina, y por muchos otros lugares del tercer mundo, Dios ha pasado entre nosotros”.
En una mañana de invierno un hombre harapiento limpiaba con esmero la tumba de Monseñor, valiéndose de sus harapos. Al termina sonríe satisfecho. Me acerqué y le pregunté: “¿Qué hace?”. Y me contestó. “Eso, limpiar la tumba de Monseñor. Porque él era mi padre”. “¿Cómo así?”. “Es que yo no soy más que un pobre. A veces acarreo en el mercado con un carretón, otras veces pido limosna y en veces me lo gasto todo en licor y en guaro, y paso la goma botado en la calle… Pero siempre me animo. Yo tuve un padre que me hizo sentir gente. Porque a los como yo él nos quería y no nos tenía asco. Nos hablaba, nos tocaba, nos peguntaba. Nos confiaba. Se le echaba de ver el cariño que me tenía. Como quieren los padres. Por eso yo le limpio su tumba. Como hacen los hijos, pues”. [Lo cuenta María López Vigil en su libro Piezas para un retrato]

viernes, 10 de mayo de 2013

Un sindiós Juan José Millás

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir.
“Desde que los ministros de Rajoy, en especial Montoro y Ana Mato, decidieron explicar didácticamente los porqués de la demolición del Estado, entendemos las cosas mucho mejor. He aquí un resumen, claro como el agua, de sus argumentos: Se pone precio a la sanidad para que continúe siendo gratuita y se expulsa de ella a determinados colectivos para que siga siendo universal.
Se liquidan las leyes laborales para salvaguardar los derechos de los trabajadores y se penaliza al jubilado y al enfermo para proteger a los colectivos más vulnerables. En cuanto a la educación, ponemos las tasas universitarias por las nubes para defender la igualdad de oportunidades y estimulamos su privatización para que continúe siendo pública.
No es todo, ya que al objeto de mantener el orden público amnistiamos a los delincuentes grandes, ofrecemos salidas fiscales a los defraudadores ambiciosos y metemos cuatro años en la cárcel al que rompa una farola. Todo este programa reformador de gran calado no puede ponerse en marcha sin mentir, de modo que mentimos, sí, pero al modo de los novelistas: para que la verdad resplandezca. Dentro de esta lógica implacable, huimos de los periodistas para dar la cara y convocamos ruedas de prensa sin turno de preguntas para responder a todo.
Nadie que tenga un poco de buena voluntad pondrá en duda, por tanto, que hemos autorizado la subida del gas y de la luz a fin de que resulten más baratos y que obedecemos sin rechistar a Merkel para no perder soberanía. A no tardar mucho, quizá dispongamos que los aviones salgan con más retraso para que lleguen puntuales. Convencidos de que el derecho a la información es sagrado en toda democracia que se precie, vamos a tomar RTVE al asalto para mantener la pluralidad informativa. A nadie extrañe que, para garantizar la libertad, tengamos que suprimir las libertades.”
CLARO COMO EL AGUA.

El Papa Francisco dice que no hay lugar para “ambiciosos” ni “trepadores” en la Iglesia

Desde su elección, el Pontífice ha manifestado que quiere que el clero lleve una vida más simple, que sirva a los pobres y evite las tentaciones del poder
El papa Francisco dijo el miércoles que los clérigos “ambiciosos” o “trepadores” causan un grave daño a la Iglesia católica, en sus últimas declaraciones dirigidas a infundir un ambiente de frugalidad y servicio en el Vaticano y más allá.
El ex cardenal de Buenos Aires Jorge Bergoglio, de 76 años, hizo las declaraciones en una reunión con superiores de órdenes de monjas de todo el mundo. “Los hombres y mujeres de la Iglesia que son ambiciosos, trepadores que usan a la gente, la Iglesia, hermanos y hermanas – aquellos a quienes deberían servir – como un trampolín para sus propias ambiciones e intereses personales causan un grave daño a la Iglesia”, afirmó.
“Aprendamos la pobreza de los humildes, los pobres, los enfermos”, añadió, instando al clero a trabajar con aquellos al margen de la sociedad y evitar los “ídolos del materialismo” que empañan el verdadero sentido de la vida. “No estamos interesados en la pobreza teórica”, dijo el Papa, apartándose de su texto preparado. Desde que fue electo el 13 de marzo, Francisco ha dejado claro a través de sus palabras y ejemplo que quiere que el clero lleve una vida más simple, que sirva a los pobres y evite las tentaciones del poder.
“Aprendamos la pobreza de los humildes, los pobres, los enfermos” El nuevo Papa ha decidido no residir en los espaciosos y lujosos apartamentos papales en el Palacio Apostólico del Vaticano utilizados por sus predecesores, y ha optado por una pequeña habitación enuna casa de huéspedes donde comparte comidas con otros residentes.
En su discurso, pareció estar enviando un mensaje no sólo a sacerdotes, monjas y obispos en todo elmundo que sirven a la Iglesia, con 1.200 millones de fieles, sino también a burócratas en el mismo Vaticano. Francisco heredó un Vaticano golpeado por un escándalo en el que documentos filtrados a los medios se referían a la supuesta corrupción en su administración y describía una lucha entre prelados para avanzar en sus carreras.
El mes pasado, el Papa estableció una junta asesora de ocho cardenales de todo el mundo paraayudarlo a reformar la administración de la Santa Sede, conocida como la Curia. Le ayudarán a aplicar cambios en un gobierno al que se acusa de ser responsable de algunos de los errores y escándalos que plagaron el papado de ocho años de Benedicto XVI antes de su renuncia enfebrero.
Benedicto XVI dejó un informe secreto para Francisco sobre los problemas en la administración, que se conocieron cuando documentos clasificados fueron robados del escritorio del Papa y filtrados por su mayordomo en lo que se llamó el escándalo “Vatileaks”.

El Gobierno aplaza la ley Wert para evitar otro estallido social Gonzalo Cortizo

Sáenz de Santamaría pide a Wert un mayor trabajo sobre el texto para concitar consensos
Miles de personas se han echado a la calle este jueves contra la reforma en una jornada de huelga considerada “histórica” por los convocantes
Miles de personas reclaman en la calle la dimisión del ministro Wert
El Gobierno ha decidido aplazar la aprobación de la reforma educativa prevista para este viernes tras una jornada de huelga en la comunidad educativa marcada por las multitudinarias protestas en las calles, según ha podido saber eldiario.es. Fuentes del Partido Popular han reconocido que la falta de consenso en torno a la denominada Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa están detrás de esa decisión. En concreto, el Ejecutivo habría reclamado al ministro Wert un mayor esfuerzo para lograr un consenso en torno a la ley que permita al Gobierno evitar un nuevo conflicto en un contexto marcado por las protestas ciudadanas.
Desde Moncloa se intenta, sin embargo, evitar ligar las protestas de este jueves al aplazamiento. Fuentes del Gobierno aseguran que la decisión de no llevar la reforma educativa al Consejo de Ministro se debe a que se “han estado cerrando cuestiones técnicas de la memoria económica” que han impedido que el texto estuviera listo para su incorporación al orden del día de la reunión de este viernes.
Desde el Ministerio de Educación se ofrece una tercera versión. Fuentes del Ministerio han explicado a eldiario.es que el motivo del retraso es que se quiere ajustar el texto lo máximo posible a las recomendaciones formuladas por el Consejo de Estado. En concreto, se estaría buscando un mayor consenso con la comunidad educativa y las comunidades autónomas en dos puntos criticados por el organismo en su informe: la religión y la lengua.
Este jueves al mediodía fuentes de Moncloa reconocían que el texto podría no ser tratado en el Consejo de Ministros, tal y como estaba previsto. Sin embargo, el ministro de Educación no confirmaba la noticia en una breve conversación con eldiario.es tras abandonar el hemiciclo por la puerta de atrás para evitar a los periodistas. Durante esa conversación, Wert preguntaba quién había afirmado que la reforma no sería aprobada en la reunión del Gabinete de este viernes y respondía con un silencio a la cuestión sobre el aplazamiento.
Críticas del Consejo de Estado
El Consejo de Estado emitía un dictamen sobre la ley que incide en dos de sus puntos más controvertidos: la supresión de Educación para la Ciudadanía y la garantía de escolarización en español en las comunidades con lenguas cooficiales.
En su informe, el órgano presidido por el exministro de Aznar José Manuel Romay Beccaría, critica la decisión de eliminar del currículo la asignatura de Ciudadanía. “Procedería imponerla como obligatoria en algún momento” pues han sido numerosos los acuerdos y recomendaciones suscritos por España del Consejo Europeo y la UE para “velar por el aprendizaje de los valores democráticos (…) con el fin de preparar a las personas para una ciudadanía activa”, asegura el escrito.
El Consejo de Estado, se mostraba contrario además a que las comunidades autónomas deban costear un centro privado a aquellos alumnos que quieran estudiar en castellano y no dispongan de esa oferta ni en colegios públicos ni concertados.
Rechazo en la calle
Miles de personas se han echado a la calle este jueves contra la reforma educativa promovida por Wert en una jornada de huelga que ha sido calificada de “histórica” por los convocantes. Según los organizadores, 120.000 personas han acudido a la marcha de Madrid y 100.000 a la de Barcelona. El seguimiento del paro que ha afectado a todos los niveles y colectivos – padres, alumnos y docentes – de la enseñanza ha alcanzado el 80%, según los convocantes, y el 20% según el ministerio.
A la protesta de este jueves se va a sumar en los próximos días la marcha convocada con motivo del segundo aniversario del 15-M. Los colectivos en defensa de la enseñanza pública han anunciado ya su adhesión a la manifestación que tendrá lugar el sábado en Madrid.

Teatralización del atentado de Boston: nos hace olvidar el posible fin de la especie Leonardo Boff, Teólogo / Filósofo

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Uno tendría que ser inhumano y sin sentido de solidaridad y de compasión para no indignarse y no condenar el ataque perpetrado en Boston con dos muertos
y cientos de heridos. Pero eso no nos exime de ser críticos. Hubo una teatralización mundial del atentado con objetivos ocultos que deben ser descubiertos. En
el mundo se producen muchos atentados, especialmente en Afganistán e Irak, en presencia de las tropas norteamericanas y aliadas.
Siempre con muchosmuertos y cientos de heridos. Casi nadie da importancia al hecho, ya naturalizado y trivializado. Muchos piensan: es gente terrorista o personas cercanas a ellos, incómodas al sistema de dominación occidental. Pueden morir. Reconozcámoslo: son seres humanos igual que los de Boston. Sin embargo, las medidas son diferentes.
Tenemos que ser conscientes de la importancia político- ideológica de la espectacularización del atentado de Boston. Es una manera de desviar la atención
mundial de problemas mucho más fundamentales: el primero es el estado de terror que el Estado estadounidense impone a sus ciudadanos y al mundo entero.
Con esto traiciona lo mejor que tenía: la defensa de los derechos fundamentales.
No ha cerrado Guantánamo ni ha ratificado instrumentos internacionales
importantes, como el Tratado de Roma de la Corte Penal Internacional ni la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica).
No quieren que las violaciones y ataques que sus agentes perpetran por todo el mundo para asegurar su imperio lleguen a estos tribunales.
Pero mediante la ocupación ininterrumpida de los medios de comunicación mundiales a propósito del atentado, los “amos del mundo” quieren desviar la
atención de la segunda cuestión, esta sí, de graves consecuencias y que nos puede liquidar a todos: la amenaza del fin de la especie humana.
En primer lugar, estos “señores” han devastado el planeta durante siglos hasta el punto de que él solo, no puede recuperar su sostenibilidad. Por medio de
eventos extremos está demostrando que sus límites se han sobrepasado. Después, en su afán de acumular sin límite y dominar el proceso de planetización de la
humanidad, ha montado una máquina de muerte que, junto con el clamor ecológico, amenaza la vida en la Tierra y puede terminar con la especie humana.
Científicos notables del mundo y los teóricos más serios de la ecología han llamado la atención sobre esta amenaza real. Eso sí, no se sabe exactamente
cuándo podría ocurrir, pero si se mantiene la lógica actual el resultado va a ser fatal. Michel Serres, un renombrado filósofo francés de la ecología ya lo dijo:
después de Hiroshima, Nagasaki y ahora Fukushima, la humanidad ha descubierto un nuevo tipo de muerte: la muerte de la especie. Sí, como Gorbachov no se
cansa de repetir, podemos destruir toda la humanidad sin dejar ningún testigo con las armas químicas, biológicas y nucleares que ya tenemos construidas y
almacenadas.. ¿Seguridad? Nunca es absoluta. Recordemos Three Mile Island, Chernóbil y Fukushima.
Por lo tanto, nuestra especie realmente se ha mostrado como el Satanás de la Tierra: ha aprendido a ser homicida (matar a sus semejantes), etnocida (¿cuantos
pueblos originarios no hansido exterminados?), ecocida (ha devastado ecosistemas enteros) y ahora puede ser especiecida (llevar al suicidio de la especie).
El sistema imperial vive buscando chivos expiatorios (antes eran los comunistas, después los subversivos, ahora los terroristas, inmigrantes… ¿quién más?)
sobre los cuales recae el deseo de venganza colectivo. Y así se autoexime de culpas y errores. Pero principalmente hace de todo para que esta amenaza letal
para la especie humana no sea evocada y se transforme en una conciencia colectiva peligrosa.
.
Nadie acepta pasivamente un veredicto de muerte. Luchará para proteger la vida y el futuro común. Este debería ser el objetivo de una gobernanza global que
exige la renuncia de una voluntad imperial que piensa solo en su perpetuación en lugar de pensar en el bien común de la Madre Tierra y de la Humanidad. Por
mucho que se manipule el bombardeo de Boston, durante cuánto tiempo, ¿ocultarán los poderosos la dramática situación que pesa sobre nosotros?
Despertemos todos, simplemente porque no queremos morir, sino vivir e irradiar.
Leonardo Boff escribió Proteger la Tierra, cuidar la vida: cómo escapar del fin del mundo, Nueva Utopía 2011.

JOSÉ ANTONIO PAGOLA 12 MAYO 2013

UN LUGAR EN DIOS 
Qué sentido puede tener la «Ascensión» de Jesús al cielo en una época en que ninguna persona lúcida se imagina ya a Dios como un ser que vive en un lugar celeste, por encima de las nubes? (LEER EVANGELIO)
Pero, sobre todo, ¿qué puede significar para nosotros un Salvador que ha desaparecido lejos de nosotros, cuando lo que importa de verdad es la solución de los problemas de nuestro mundo cada vez más graves y amenazadores?
Y, sin embargo, en este tiempo en que la progresiva explotación del mundo no parece ofrecernos toda la felicidad deseada y cuando se perfila incluso la posibilidad de un final catastrófico de la historia y no su consumación feliz, necesitamos escuchar más que nunca el mensaje que se encierra en la Ascensión del Señor.
Creer en la Ascensión de Jesús es creer que la humanidad de Cristo de la que todos participamos, ha entrado en la vida íntima de Dios de un modo nuevo y definitivo.
Jesús se ha ocultado en Dios pero no para ausentarse de nosotros sino para vivir desde ese Dios una cercanía nueva e insuperable, e impulsar la vida de los hombres hacia su destino último.
Esto significa que el ser humano ha encontrado en Dios un lugar para siempre. "El cielo no es un lugar que está por encima de las estrellas, es algo mucho más importante: es el lugar que cualquier persona tiene junto a Dios".
Jesús mismo es eso que nosotros llamamos cielo, pues el cielo, en realidad, no es ningún lugar sino una persona, la persona de Jesucristo en quien Dios y la humanidad se encuentran inseparablemente unidos para siempre.
Esto quiere decir que nos dirigimos al cielo, entramos en el cielo, en la medida en que dirigimos nuestra vida hacia Jesús y vamos adentrándonos en él.
Dios tiene para los hombres un espacio de felicidad definitiva que Cristo nos ha abierto para siempre. Una patria última de reconciliación y paz para la humanidad.
Esto que será escuchado por muchos con sonrisa escéptica es, para el creyente, la realidad que sustenta al mundo y da sentido a la apasionante historia de la humanidad.
Y cuando se desvanece esta esperanza última, el mundo no se enriquece sino que se vacía de sentido y queda privado de su verdadero horizonte.
Los creyentes somos seres extraños en un mundo racionalizado, cerrado sólo a sus propias posibilidades, optimista unas veces y triste y desesperanzado otras, según los ciclos tan cambiantes de los éxitos y fracasos de la humanidad.
Pero somos seres gozosamente extraños que llevamos en nosotros una fe que nos ofrece razones para vivir y esperanza para morir.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Francisco a las monjas: "Sed madres y hermanas, no solteronas"

Denuncia a los "carreristas" en la Iglesia

"La pobreza teórica no sirve, la pobreza se aprende tocando la carne de Cristo pobre en los humildes"

El Papa Francisco ha advertido del "daño que ocasionan al pueblo de Dios los hombres y mujeres de la Iglesia que son 'carreristas', escaladores, que usan al pueblo, a la Iglesia, a los hermanos y a las hermanas --a quienes deberían servir-- como trampolín para los intereses propios y las ambiciones personales".
Así lo ha indicado este miércoles durante una audiencia en el Aula Pablo VI con más de 800 monjas que han participado en la Asamblea Plenaria de la Unión Internacional de las Superiores Generales (UISG) que se ha celebrado bajo el lema 'El servicio de la autoridad según el Evangelio'. A ellas se ha referido para pedirles que sean "madres" y "no solteronas".
El Papa Francisco ha agradecido a las religiosas "todo lo que hacen" y ha deseado que la vida consagrada sea siempre "una luz en el camino de la Iglesia". Así, ha recordado que "la vocación es siempre una iniciativa de Dios" y significa "centrar la existencia sobre Cristo y sobre su Evangelio, sobre la voluntad de Dios, dejando los propios proyectos para poder decir, como San Pablo: 'no soy yo que vivo, sino Cristo vive en mí'".
En esta línea, el Pontífice ha precisado que esta vocación lleva a "un camino de adoración del Señor y de servicio a Él en los hermanos y hermanas" en la obediencia, la pobreza y la castidad. Concretamente, ha destacado que "la obediencia es escuchar la voluntad de Dios, en las mociones interiores del Espíritu Santo" y, en este sentido, ha invitado a las religiosas a aceptar que "la obediencia pasa también a través de las mediaciones humanas".
Además, se ha referido a la pobreza como "superación de cada egoísmo en la lógica del Evangelio que enseña a confiar en la Providencia de Dios" y que se aprende "con los humildes, pobres, enfermos y todos aquellos que están en las periferias existenciales de la vida". De hecho, ha subrayado que "la pobreza teórica no sirve, la pobreza se aprende tocando la carne de Cristo pobre en los humildes, pobres, enfermos, niños".
Asimismo, ha hablado de la castidad "como carisma precioso que alarga la libertad del don a Dios y a los otros, con la ternura, misericordia, cercanía de Cristo" y ha pedido "por favor" que tengan "una castidad fecunda, una castidad que genera hijos espirituales en la Iglesia". "La consagrada es madre, debe ser madre y no solterona", ha reiterado.
Finalmente, el Papa se ha dirigido a sus "queridas hermanas" y les ha asegurado que las sigue con afecto, que reza por ellas. No obstante, les ha pedido que también recen por él, que saluden a sus comunidades de su parte, sobre todo a las enfermas y a las jóvenes y les ha animado ha seguir "con alegría" el Evangelio de Cristo. "Sed alegres porque es bello seguir a Jesús, es bello convertirse en icono viviente de la Virgen y de la Madre Iglesia jerárquica", ha subrayado. (RD/Ep)

Carta abierta al Papa Francisco del Foro de curas de Madrid

 Religión digital

"Sus gestos y palabras nos están sabiendo a Evangelio"

Piden "la rehabilitación de los muchos teólogos y teólogas católicos que han sido censurados"

(Foro de Curas de Madrid).- Estimado Papa Francisco: Somos un grupo de algo más de un centenar de sacerdotes, conocidos desde el 2007 como "Foro Curas de Madrid", que venimos animando, desde hace bastante tiempo, la fe y el seguimiento de Jesús en comunidades cristianas, parroquias de barrio, movimientos populares y sociales e instituciones académicas. Nuestra voz va cobrando cada día mayor relevancia pública a través de gestos y documentos que, inspirados en el Evangelio, intentan reflejar periódicamente nuestra toma de postura ante el difícil proceso social y eclesial que estamos atravesando.
Desde este contexto concreto y generalmente difícil en que desarrollamos nuestra actividad, nos gustaría compartir brevemente con usted algunas de las preocupaciones que nos produce la situación de la Iglesia tanto local como universal. Antes, sin embargo,queremos manifestarle nuestra alegría por su elección como sucesor de Pedro, vínculo de unión entre el mundo católico, y hacerle llegar nuestra felicitación cordial por haber asumido con humildad este servicio de tan alta responsabilidad.
Hemos de confesarle que muchas de las palabras y gestos que le hemos escuchado y visto hacer desde que asumió su nueva tarea pastoral nos están sabiendo a Evangelio. No es nuestro propósito hacer ahora un recuento de todo esto; la prensa mundial lo pone a diario de manifiesto, lo que es para nosotros motivo de satisfacción. Pero sí queremos decirle que, a nuestro entender, dejan traslucir su marcado interés por una forma de presencia cristiana en el mundo sencilla en las formas y firme en la opción por los pobres. Nos emociona este nuevo aire que, desde Roma, usted parece querer que se difunda por toda la Iglesia católica, aire en el que nosotros personalmente nos sentimos cómodos.
Pero en esta sencilla carta queremos, como hemos dicho antes, hablarle también de algunas de nuestras más importantes preocupaciones. Por lo que diremos a continuación, al igual que a los cristianos y cristianas del siglo XIII, nos preocupa grandemente la deriva que está siguiendo actualmente la Iglesia en el mundo en general y, muy en concreto, en nuestro país. Nos atrevemos a pensar que también a usted le sigue pareciendo que conserva su vigencia aquel mandato que, según San Buenaventura, recibió San Francisco de Asís directamente de Jesús: "Francisco, ve y restaura mi casa, mira que está en ruinas".
Nos consta que el espíritu franciscano ha venido modulando su vida desde hace tiempo, hasta el punto de haber querido que su nombre de papa sea el del santo pobre y de los pobres. A la vista de los indicadores que advierten también hoy de que nuestra Iglesia amenaza ruina, es indudable que seguirá oyendo esa imperiosa invitación de Jesús a restaurar su casa.
Entre los factores que, a nuestro juicio, están hoy llevándola a la ruina cabe señalar por su importancia aquellos que tienen que ver o son consecuencia directa del uso abusivo del poder, la pompa y el dinero entre sus más altas jerarquías, y esa terrible forma de corrupción moral que es la pederastia, en la que por desgracia ha caído un elevado número de miembros del clero. Conductas de este tipo son las que están haciendo que la imagen pública de la Iglesia, más que la de una institución que proclama una Buena Noticia para el mundo o una "tradición de sentido" que da razones para la esperanza, sea la de una secta cerrada y sospechosa, preocupada sobre todo por satisfacer sus propios y a veces turbios intereses.
¡Cómo nos gustaría, siguiendo la inspiración de sus primeros gestos, que en ella volviera a respirarse aquel aire fresco con el que soñaba el papa bueno, Juan XXIII!
No dudamos que usted ya dispone de un buen análisis de la situación y del programa de reformas que necesita esta Iglesia para volver a Jesús y ponerse a la altura de nuestro tiempo. Nos alegraría en gran manera coincidir con usted en las apuestas de ese programa, así como en la necesidad y urgencia de la reforma. A la luz de la imagen que ha venido reflejando desde su elección, nos hemos percatado de la importancia que tiene para usted la sección de Iglesia pobre y entre los pobres, frecuentemente silenciada por la jerarquía.
Muchos de nosotros estamos trabajando en los lugares donde se hace presente, ignorados por el sistema, pero cargados de valores humanos y evangélicos. Nos gustaría ver este sector de Iglesia colocado como piedra angular de su proyecto de renovación y poder decirle que, desde nuestros modestos lugares de trabajo, puede contar con nuestra complicidad, apoyo y colaboración.
Conocedores como somos de la gran diversidad de la Iglesia actual y de los muchos problemas que la afectan, pero con la experiencia que hemos ido acumulando en largos años de servicio desinteresado, nos proponemos expresarle con humildad lo que a nuestro juicio debería formar parte irrenunciable de un programa que buscase su transformación evangélica. No pretendemos sentar cátedra de nada, ni dar lecciones a nadie. Simplemente queremos hacer uso de esa "parresia" profética a la que usted nos invita, para expresarle por escrito lo que tantos grupos de católicos hemos venido repitiendo desde hace años, sin que haya tenido el menor apoyo y acogida por parte de la jerarquía.
En primer lugar, nosotros estamos experimentando a diario la "sensación de cansancio", de miedo al riesgo y la falta de vitalidad que está afectando muy seriamente a gran parte de la Iglesia, sobre todo a sus cuadros docentes y directivos y al pueblo cristiano en general.
Somos conscientes de que, sobre todo en las últimas décadas, la dirección de la Iglesia ha vivido más pegada a la doctrina -muchas veces ideología- que a la práctica, más pendiente de la ortodoxia que de la ortopraxis. Esto la ha llevado a colocar la ley antes y por encima del ser humano y a dar mayor importancia al Derecho Canónico que al mismo Evangelio. Por mantener férrea y acríticamente el dogma, se ha perdido el corazón. Y con el corazón se ha perdido la frescura y creatividad, la cercanía y la compasión.
En esta perspectiva nos parece urgente que nuestra Iglesia recupere la manifestación fresca y libre de la fe de la que ha sido privada durante las últimas décadas; el desarrollo normal y sin censura de las disciplinas del saber teológico, pastoral y litúrgico; la revitalización del diálogo intraeclesial, ecuménico, interreligioso e intercultural, vía necesaria para la consecución de la paz y de justicia en el mundo de hoy.
Desearíamos en este sentido poder celebrar cuanto antes la rehabilitación de los muchos teólogos y teólogas católicos que han sido censurados y castigados simplemente por practicar el noble ejercicio de pensar. ¡Cómo nos gustaría poder ayudarle a invertir esta práctica equivocada! ¡Que nunca más el pensar creativo pueda ser un delito en la Iglesia de Jesús! Necesitamos no solo el discurso imaginativo de nuestros poetas y artistas, de nuestros teólogos y escritores, sino también la creatividad y frescura de los pastores que, según su propia expresión, quieran "oler a oveja" sin peligro de ser arrojados fuera del redil.
En segundo lugar, consideramos que también debe afrontar la Iglesia como tarea urgente la de hacer que en su seno se articule real y eficazmente el estatuto de igualdad de todos sus miembros, tal y como se refleja en la Carta a los Gálatas, en la que leemos "ya no hay judío ni griego; ni esclavo ni libre; ni hombre ni mujer, ya que todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. (3,28).
Es una contradicción que, siendo la común dignidad de todos los seres humanos parte esencial del mensaje que anunciamos, la articulación de dicha igualdad esté mucho más y mejor desarrollada en la sociedad civil que en el seno de nuestras comunidades. En este sentido nos parece urgente en concreto que nuestra Iglesia abandone de una vez el patriarcalismo y deje de ser una institución que tiene vetadas muchas de sus funciones a más de la mitad de sus miembros, es decir, a las mujeres, así como a una buena parte de los hombres, a los que niega el acceso al sacerdocio y lo que ello conlleva, bien porque hayan optado por el matrimonio o porque hayan hecho pública manifestación y ejercicio de su homosexualidad.
También nos parece urgente que la Iglesia abandone el carrerismo y la cooptación del poder y deje de ser esa institución en la que la opinión de la inmensa mayoría del pueblo que la forma no es tomada en cuenta a la hora de elegir a sus dirigentes, ni cuando se discuten y adoptan decisiones que van a afectarle directamente.
Respecto a nuestra presencia dentro de la sociedad de la que formamos parte nos parece urgente que la Iglesia, recuperando el espíritu del Vaticano II que se manifiesta en la constitución Gaudium et Spes, deje de presentarse ante el mundo como quien se considera depositaria de una sabiduría más alta y de una moral más profunda que la del resto de la humanidad, máxime cuando hay mucha sabiduría acumulada por la Modernidad de la que todavía no se ha hecho eco.
La experiencia e investigación científica están alumbrando cada día dimensiones de la realidad que generalmente se rechazan en la Iglesia por pereza mental o en nombre de una misteriosa revelación o tradición secular difíciles de argumentar. Necesitamos volver a mirar a los hombres y mujeres de nuestro tiempo con ojos de complicidad y de colaboración en orden a abordar conjuntamente los grandes retos tanto de convivencia humana como del cuidado necesario del planeta tierra que tenemos urgentemente planteados.
No podemos seguir estando ajenos a los grandes problemas de justicia social y cósmica que afectan a la humanidad. En este sentido, nos ha resultado alentador escuchar de su boca que le gustaría "una Iglesia pobre y de los pobres". En nuestros barrios somos testigos a diario de las víctimas que está causando el neoliberalismo inhumano que hoy campa a sus anchas: con sus drásticos recortes de los servicios sociales, con las masas de parados, principalmente jóvenes y mujeres, con los desahucios que destrozan la vida de tantas familias, con los impuestos, injustamente aplicados, que están esquilmando las clases media y baja.
Y, ante tan desolador panorama, nos duele en el alma el escandaloso silencio que guarda la jerarquía de nuestro país sobre estos dramas que afectan gravemente a la ciudadanía, cuando se sigue mostrando incontinentemente locuaz en otros temas que importan menos a la gente. Necesitamos que nuestra Iglesia rompa con esa, al menos aparente, complicidad que mantiene con el poder político, renuncie a todos sus privilegios y recupere la libertad profética para defender, junto a otras muchas instituciones, que ya lo están haciendo, la dignidad y los derechos de los más pobres.

Cada época tiene, según la Biblia, su propio "kairós", su propio momento en el que a la humanidad se le ofrece la ocasión de dar un salto a mejor. ¿Será este, con su llegada, el kairós adecuado para la transformación evangélica de la Iglesia? Para esta tarea, estimado Papa Francisco, no lo dude, puede contar con nosotros.