FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA
SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA
ESTAMOS EN LARREA,4 - 48901 BARAKALDO

BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




ATALAYA

ATALAYA
ATALAYA ENERO 2025

lunes, 14 de octubre de 2013

El Papa Francisco y la despaganización del papado Leonardo Boff, teólogo



Las innovaciones en los hábitos y en los discursos del Papa Francisco han abierto una crisis aguda en los grupos conservadores que seguían estrictamente las directrices de los dos Papas anteriores. Para ellos ha sido especialmente intolerable que el papa haya recibido en audiencia privada a uno de los iniciadores de la “condenada” Teología de la Liberación, el peruano Gustavo Gutiérrez.
Se sienten aturdidos ante la sinceridad del Papa, al reconocer errores en la Iglesia y en sí mismo, al denunciar el carrerismo de muchos prelados, calificando de “lepra” el espíritu cortesano y adulador de muchos en el poder, los llamados “vaticanocéntricos”.
Lo que realmente les escandaliza es la inversión que hace, al poner en primer lugar el amor, la misericordia, la ternura, el diálogo con la modernidad y la tolerancia con las personas, incluso con las divorciadas y homoafectivas, y solo después las doctrinas y disciplinas eclesiásticas.
Ya se oyen voces de los más radicales que, con referencia al Papa Francisco, hacen para “el bien de la Iglesia” (la suya evidentemente) este tipo de peticiones: “Señor, ilumínalo o elimínalo”. La eliminación de los papas problemáticos no es una rareza en la larga historia del papado. Hubo un momento entre los años 900 y 1000, la llamada «era pornocrática» del papado en la que casi todos los papas fueron envenenados o asesinados.
Las críticas más frecuentes que circulan en las redes sociales de estos grupos, históricamente anticuados y atrasados, van en la línea de acusar al actual Papa de estar desacralizando la figura del papado, banalizándola y secularizándola. En realidad ellos ignoran la historia y son rehenes de una tradición secular que tiene poco que ver con el Jesús histórico y el estilo de vida de los Apóstoles. Pero tiene mucho que ver con la lenta paganización y mundanización de la Iglesia al seguir el estilo de los emperadores romanos paganos y de los príncipes renacentistas.
Las puertas para este proceso fueron abiertas ya en tiempos de Constantino (274-337), que reconoció el cristianismo, y de Teodosio (379-395) que lo oficializó como la única religión reconocida en el Imperio. Con el declive del Imperio Romano se crearon las condiciones para que los obispos, especialmente el de Roma, asumiesen funciones de orden y de mando. Esto ocurrió de manera clara con el Papa León I, el Grande (440-461), que fue proclamado alcalde de Roma para enfrentar la invasión de los hunos. Fue el primero en usar el nombre de Papa, antes reservado sólo a los emperadores. Adquirió más fuerza con el Papa Gregorio el Grande (540-604), también proclamado alcalde de Roma, y culminó más tarde con Gregorio VII (1021-1085) que se arrogó el poder absoluto en el campo religioso y secular: tal vez la mayor revolución en el campo de la eclesiología.
Los actuales hábitos imperiales, principescos y cortesanos de toda la jerarquía, de los cardenales y de los papas se remiten especialmente al Papa Silvestre (334-335). En su tiempo se creó una falsificación, la llamada “Donación de Constantino”, con el objetivo de fortalecer el poder papal. Según ella, el emperador Constantino habría dado al Papa la ciudad de Roma y la parte occidental del Imperio. Se incluía en esa “donación”, desenmascarada como falsa por el cardenal Nicolás de Cusa (1400-1460), el uso de las insignias y la indumentaria imperiales (púrpura), el título de Papa, de sumo pontífice, el báculo de oro, la capa sobre los hombros revestida de armiño y orlada de seda, la formación de la corte y la residencia en palacios.
Este es el origen de los actuales hábitos principescos y cortesanos de la Curia romana, de la jerarquía de la iglesia y de los cardenales, especialmente del Papa. Su fuente es el estilo de los emperadores romanos paganos y la suntuosidad de los príncipes renacentistas. Ha habido, pues, un proceso de paganización y de mundanización de la Iglesia como institución jerárquica.
Los que quieren volver a la tradición ritual que rodea la figura del Papa ni siquiera son conscientes de este proceso históricamente cerrado y condicionado. Insisten en algo que no pasa por la criba de los valores evangélicos y de la práctica de Jesús.
¿Qué está haciendo el Papa Francisco? Está restituyendo al papado y a toda la jerarquía su verdadero estilo, ligado a la Tradición de Jesús y de los Apóstoles. En realidad, está volviendo a la tradición más antigua, operando una despaganización del papado dentro del espíritu del Evangelio, vivido tan emblemáticamente por su inspirador san Francisco de Asís.
La tradición auténtica está del lado del Papa Francisco. Los tradicionalistas son solo tradicionalistas y no tradicionales. Están más cerca del palacio de Herodes y de César Augusto que de la gruta de Belén y de la casa del artesano de Nazaret. En contra de ellos está la práctica de Jesús y sus dichos sobre el despojamiento, la sencillez, la humildad y el poder como servicio y no como lo hacen los príncipes paganos y los grandes que subyugan y dominan: “no debe ser así entre vosotros, que el mayor sea como el menor, y el que manda como el que sirve” (Lc 22,26). El Papa Francisco habla a partir de esta tradición original, y la más antigua, la de Jesús y los Apóstoles. Por eso desestabiliza a los conservadores que se han quedado sin argumentos.
Vease mi libro La Iglesia se hizo pueblo, Paulinas 1987.

domingo, 13 de octubre de 2013

El Congreso aprueba la ley Wert, que será “la más efímera de la historia”, según la oposición Paula Díaz



Todos los partidos, excepto Foro y UPN, votaron en contra de una reforma educativa que consideran “partidista, mercantilista, segregadora y elitista”
“A punto de finalizar en el Congreso la tramitación de la ley Wert sin cambios sustanciales y sin que el Gobierno escuche a la comunidad educativa, este partido se ratifica en su intención de derogarla en cuanto cambie la actual mayoría parlamentaria”.

Con esta frase, todos los grupos parlamentarios, excepto UPyD y Foro, han mostrado hoy su rechazo a la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce) que hoy ha aprobado el pleno del Congreso sólo con los votos del PP y la abstención de Foro y UPN. Y es que para la oposición, una ley que nace sin consenso y sin la aprobación de padres, alumnos y profesores, sólo está abocada al fracaso.
Una vez más, la oposición parlamentaria, que aseguró que la Lomce será “la ley breve, la más efímera de la historia”, volvió a tildar la normativa de “partidista, mercantilista, segregadora y elitista”, a lo que el ministro de Educación, José Ignacio Wert, respondió argumentando, como siempre, que su reforma educativa logrará “reducir el abandono escolar”.
El nuevo modelo de FP Dual, las reválidas, la recuperación de la asignatura de Religión como evaluable y el blindaje de los conciertos a centros que segregan por sexo centraron el debate sobre la reforma educativa. Aunque fue el “ataque” del ministro a los sistemas de inmersión lingüística en las comunidades con lenguas cooficiales lo que se convirtió, de nuevo, en el punto insalvable de la discusión.
Así, los diputados catalanes y vascos le aseguraron a Wert que, aunque la Lomce llegue a aprobarse definitivamente (el texto va ahora al Senado y luego vuelve al Congreso), no llegará a aplicarse de forma efectiva en sus respectivas comunidades. “Nos tendrá enfrente, no pasarán, no le vamos a permitir que siga poniendo en jaque la cohesión social y robando el futuro de nuestros niños; en Catalunya no aplicaremos la Ley”, le espetó el diputado de ERC Joan Tardà al ministro. “Franco intentó matar nuestra lengua y no lo consiguió. Usted, tampoco”, añadió.
“Mis padres no pudieron estudiar el catalán; mis amigos y yo, sólo una hora a la semana; mis alumnos dominan exactamente igual el castellano que el catalán y mis hijos llegarán a dominar por igual castellano, catalán e inglés”, expuso, por su parte, Martí Barberà. “Y eso lo vamos a conseguir con la Llei d’Educació, que nació con la aprobación del 85% de nuestros diputados, y no con la Lomce, que busca soluciones a problemas que no existen”, apostilló el diputado de CiU, que tildó de “grave atentado” la alianza de PP y UPyD para aprobar una enmienda transaccional en la que se establece que “la lengua castellana es la lengua vehicular de todo el Estado”. “Son ustedes los que no respetan que el catalán sea igual que el castellano y no al revés”, protestó.
Tardà, a Wert: “Franco intentó matar nuestra lengua y no lo consiguió. Usted, tampoco”
Al “no pasarán” se unió también Xabier Mikel Errekondo, que se preguntó “¿quién es el Gobierno de Madrid para imponernos la educación de nuestros hijos?”. El diputado de Amaiur tildó la Lomce de “españolizadora, recentralizadora y adoctrinadora” y, con una performance ejemplificó la “vuelta a hace 40 años” que pretende Wert. Con los brazos en cruz, callado y con la mirada fija en el suelo, Errekondo cumplió el “castigo” típico de las escuelas de antaño tras haber sido llamado al orden por el presidente del Congreso, Jesús Posada, por hablar en euskera. “¿Ven? Esta es la educación que quieren: imponer y callar”, concluyó.
De “centralizadora, sectaria y segregadora” también tildó la Lomce Isabel Sánchez Robles, del PNV. “Un ley propia de la política más conservadora de la derecha española”, añadió. Para ella, la “eufemísticamente denominada ley de mejora de la calidad educativa” sólo llevará al país a “más España cañí y menos Europa, más paro y menos competitividad y menos Estado del Bienestar; en definitiva, a la España de hace 40 años”.
Desde las filas de Izquierda Plural —cuyos diputados acudieron al pleno vestidos con la camiseta que representa a la marea verde—, Caridad García también habló de “vuelta al pasado” con la creación de un sistema “de calidad para quien pueda pagarla”. Dejando a un lado la inmersión lingüística, la diputada de IU criticó la hipocresía del titular de Educación cuando defiende su nuevo modelo de Formación Profesional. “La FP no sale muy bien parada en los presupuestos de 2014 y miles de estudiantes se han quedado sin plaza este curso; en Madrid, más de 20.000″, argumentó. “Ustedes lo que quieren es mano de obra barata y cuanto más débil, mejor”, añadió García, haciendo alusión a la FP Dual que promueve los denominados “mini jobs”.
Wert: “Mi confianza en la ley es limitada, porque la Lomce marca las reglas del juego, pero si los jugadores no juegan, no hay partido”
Wert, por su parte, respondió que la Lomce sigue el modelo instaurado en países vecinos que han visto cómo “los sistemas que suavizan la transición entre formación y trabajo” mejoran sus resultados. En este sentido, insistió en la necesidad de reducir el abandono escolar temprano y el fracaso escolar para justificar su reforma. Además, repitió su argumento más reiterado en las últimas semanas: una “elevada tasa de repetidores entre Primaria y Secundaria” que encarece el sistema en unos “24.000 millones de euros”. No obstante, el ministro reconoció que “una ley educativa no resuelve todos los problemas de una sociedad”. “Mi confianza en la ley es limitada porque la Lomce marca las reglas del juego, pero si los jugadores no juegan,no hay partido”, metaforizó, lanzando un órdago a los estudiantes. En la tribuna del Hemiciclo, donde se encontraban algunos jóvenes y representantes de Ceapa, de sindicatos de profesores y del Sindicato de Estudiantes, no cayeron en la provocación. Sin embargo, sí responderán al titular de Educación el próximo día 24, fecha en la que han convocado huelga general en todos los sectores.

Pero no serán los únicos que protesten contra la Lomce. La normativa, ya conocida —muy a pesar del ministro— como ley Wert, no convence siquiera a quienes no suscribieron el pacto de derogarla en cuanto cambie la mayoría parlamentaria. “Si el voto fuera secreto, si no fuera por la disciplina de partido, muchos diputados del PP también se abstendrían en esta votación”, aseguró Enrique Álvarez Sostres, de Foro Asturias, para quien la reforma debería ser todavía más dura e incluir, por ejemplo, la ampliación del Bachillerato a tres años, “como prometió Rajoy en su día”. También para UPyD la Lomce se queda corta en cuanto a recentralización: “La ley no corrige la dispersión y el aislamiento que produce el hecho de tener 17 sistemas autonómicos de Educación”, lamentó Carlos Martínez Gorriarán.
“Problemas de comprensión” de los informes europeos

Otro de los debates colaterales durante el pleno del Congreso fue el relacionado con los resultados del primer informe “PISA para adultos”, que sirvió de excusa al Gobierno para culpar a la LOGSE socialista de la mala educación de la población española.
“Es una radiografía muy precisa de la naturaleza del problema del sistema educativo”, opinó Wert. “El PIAAC pone de manifiesto que tras haber conseguido una mejora con la universalización de la Educación en la época de la Transición, después no se han hecho esfuerzos comparables en términos de extensión de la calidad”, sentenció.
Bedera: “La LOGSE y la LOE se debatieron y se socializaron; no eran leyes de partido como la suya”
“Usted tiene problemas de comprensión lectora”, bromeó el portavoz socialista en la Comisión de Educación, Mario Bedera. “Entre los más mayores y los más jóvenes hay 37 puntos de diferencia, pero usted nos quiere hacer creer que cualquier tiempo pasado fue mejor y no es cierto”, añadió. Y en respuesta al ataque directo con respecto a la LOGSE y a la LOE —ambas, leyes socialistas— sentenció: “Es cierto que salieron de Moncloa [con Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, respectivamente], pero luego se socializaron, se debatieron y se enriquecieron. Así se convirtieron en leyes de país, no de partido, como la suya”, concluyó.
Rosana Pérez, del BNG, que criticó a Wert por “pasar por encima de quien haga falta para defender los intereses de la patronal de la escuela privada, de la jerarquía eclesiástica y de los sectores más reaccionarios del PP”, también aludió al informe de la OCDE. “Yo le voy a citar otro documento internacional que se acaba de publicar” —anunció— “uno en el que la Comisión Europea advierte a España y al Gobierno del PP en que los recortes están provocando la degradación de los Derechos Humanos”. “Y la Educación es uno de ellos”, concluyó.

sábado, 12 de octubre de 2013

Soy un pesado: insisto, otra vez, en la que yo llamo “santidad administrativa” Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara


Enviado a la página web de Redes Cristianas

EL guardián del Areópago
Escribo estas líneas por dos motivos, ligados entre sí: por la inminente canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, y por el artículo publicado en el blog El alegre cansancio, de Pedro Miguel Lamet, en esta misma 21rs, con el título “Cara y cruz de una canonización”. En primer lugar recordaré que mi concepto de Santidad se ciñe a la esencia de lo “Santo”, en la Sagrada Escritura, y que por ese camino nos apartamos mucho de aquello de “virtudes heroicas”, con la carga moral que implican.

Solo Dios es Santo, y nosotros lo somos por la elección y vocación divina a ser sus embajadores en el mundo. Somos santos por participación, no por méritos. Así que me encanta que Pablo llamara “santos” a todos sus fieles bautizados. Y por esos derroteros camina más suavemente la debida idea de santidad, mucho mejor que en las florituras oficiales.
Sé que lo que estoy diciendo es una obviedad, pero lo obvio, si se olvida, se venga descabalando, después, nuestras bizarras teorías. Así que la proclamación, por solemne acto de la autoridad eclesiástica, de la santidad de algunos de los miembros de la Iglesia no deja de ser un “acto político”, en el mejor y más noble, y en el peor y más innoble de sus sentidos. Las proclamaciones de santidad son fruto de la coyuntura, de los gustos de la época, y de la cambiante sensibilidad de la cúpula eclesiástica, y de sus condicionamientos. Así que, en la Historia, ha habido beatificaciones y canonizaciones descabelladas, que no han sido otra cosa que la respuesta a favores recibidos por el glorificado, o por su grupo de afinidad espiritual y teológica. Así de triste, y así de poco serio.
Me pregunto cómo reaccionaría san Pablo, sí, el de Tarso, ante la noticia de la solemne implicación de la Iglesia universal en el reconocimiento de la “santidad” de uno de sus miembros. Y no me vale el repetido argumento de que eran otros tiempos, porque lo eran, y, además, como reconoce toda la Teología, se constituyeron como “paradigma” de todos las épocas venideras. En esos primeros y rudamente heroicos tiempos no hubiera cabido ni por asomo el reconocimiento de una santidad, fruto de la fama y del lugar prominente del reconocido santo. Lo mejor de la santidad de la Iglesia, que es “santa y pecadora”, es el anonimato de la cálida y arraigada santidad que, como reflejo de la insondable santidad de Dios, muchas piedras vivas del Pueblo de Dios, perfectamente desconocidas por el gran público, y solo percibidas humildemente por sus vecinos, que bebieron de ese manantial de santidad, aunque fuera una fuente secundaria.
¿A quién se le ocurrió llamar “Magno” a San León, sino a alguien que estimaba como lo mejor para la Iglesia esa incipiente, e implacable, centralización de la institución troncal de la misma? Sería magno en sus dotes de gobierno, pero éstas raramente coinciden con las de la santidad. Que me perdone el papa azote de Atila, quien lo confundió con “un Ángel de Dios” por la magnificencia de su atuendo y su séquito, pero grandes, grandes, más que León, fueron Agustín, o Juan Crisóstomo, o Isidoro de Sevilla, pero estos no fueron gobernantes, y no tuvieron el poder de cambiar el rumbo de la Iglesia. Pero todavía nos falta una historia neutra y objetiva, sin remilgos ni guiños a los poderosos, que nos deje bien claro si esos cambios de rumbo fueron buenos o malos para el “Pueblo de Dios”. Y lo mismo podíamos decir de los dos papas canonizandos en unos pocos días.
A Juan Pablo ya lo empezaron a llamar “Grande”. (Desde luego no sería por su percepción profética de los valores éticos de su amigo Marcial Maciel como “modelo universal para la educación” de los jóvenes). Cualquiera que con esos antecedentes se hubiera enfrentado a un “abogado del Diablo” valiente y sin complejos, y que no hubiera sido papa, o famosísimo en la Iglesia, se habría quedado en la estacada. O sus acercamientos públicos y hasta efusivos con personajes como Pinochet, y sus desplantes humillantes a teólogos de la Teología de la Liberación, como su agrio comportamiento ante las cámaras con el presbítero, y ministro de Nicaragua, Ernesto Cardenal. A mí no me parecen actitudes canonizables. Y ya afirmé en otra entrada que tenemos perfecto derecho a que los santos nos caigan más o menos simpáticos, y empaticemos con ellos. Por ejemplo, uno de los elevados a los altares por el papa polaco, San Josemaría, no me mueve a la pasión, ni a la simpatía.
Así que pienso que al papa Francisco esta canonización, como la masiva beatificación del día 13 en Tarragona, le han pillado ya organizadas y montadas, y difícilmente él podría suspender lo que ya estaba preparado. Ya sabemos la praxis canónica del “omnia parata sunt”, que en el caso de matrimonio suple hasta la falta de expediente. Pero el sutil papa argentino se ha significado poniendo, de su cuenta, a Juan XXIII al lado de su sucesor. ¿Una manera de contentar a las dos grandes bandas de la Iglesia actual, como dice Lamet? Puede ser. Pero habíamos quedado en que lo que se ventila en estos casos es si hay o no esa santidad participada de la de Dios, y en un grado que no sea, justamente, estorbo o escándalo para nadie.
Publicado en la revista 21RS

Sacerdotes asesinados en Colombia



COSECHA ROJA
En su última homilía, Luis Bernardo Echeverry Chavarriaga (69) habló sobre la muerte. La última celebración de Héctor Fabio Cabrera (27) fue un matrimonio colectivo en la cárcel de la Tierra del Alma. Los dos sacerdotes, uno por jubilarse y el otro recién ordenado, fueron asesinados en su parroquia.

La misa del 27 de septiembre había terminado. Pero dos hombres habían quedado en la iglesia, escondidos. Tenían un arma blanca. Su objetivo: robar las ofrendas que los fieles habían dejado hacía unos minutos.
Al día siguiente, en el cortejo fúnebre, tres mil personas lloraban en silencio. Otras dos mil esperaban en el parque para entrar y ver por última vez a sus guías espirituales. Hubo un momento en que la tensión explotó, y se escucharon los gritos de ¡Justicia! En voz baja, muchos decían: “esto es el fin del mundo, ya no respetan ni a los sacerdotes”.
Durante las horas que duró la misa de despedida, los 35 mil habitantes de Roldanillo -a 226 kilómetros al oeste de Bogotá- recibieron lluvias. Cuando terminó, el agua cesó. “Siento un dolor de iglesia, un dolor de diócesis, un dolor de la tierra del alma como le decimos a Roldanillo. Esta el alma de Roldanillo herida profundamente, este asesinato es un sacrilegio, por eso le pedimos a Dios misericordia y perdón. Que Dios tenga en su gloria a estos dos presbíteros que gastaron su vida en su servicio”, dijo el obispo de Palmira.
El padre Echeverry era de Medellín, pero amaba el Valle de Cauca, donde quería pasar sus últimos años, jubilado, después de 43 años de sacerdocio. Uno de sus mayores objetivos eclesiales había sido la construcción de más templos y capillas. El último: la capilla de la Medalla Milagrosa. El cura iba todos los fines de semana a ayudar a los fieles a vender comida para juntar la plata. Al norte de la ciudad de Roldanillo, todavía siguen construyendo. Otra de sus obsesiones era el chicle. En 2012 había puesto una piedra a la entrada de la iglesia y había ordenado que todo el que estuviera masticando chicle lo dejara ahí antes de la misa y, si querían, después lo podían volver a tomar.
El padre Héctor Fabio Cabrera era el único hijo de una familia de Zarzal, al norte del Valle de Cauca, y llevaba apenas un año y medio de sacerdote. En los próximos días partiría para España, a seguir con su formación. Él fue quien llamó para avisar a la policía que los habían acuchillado, pero cuando los oficiales llegaron ya estaban los dos sin vida.
Este asesinato, por el que las autoridades ofrecen una recompensa de 35 millones de pesos, no es el primero de este tipo que ocurre en la zona. En 1999 mataron al padre Héctor Vélez Vallejo con un arma blanca, también para robarle. En ese caso uno de los asesinos se entregó y delató a sus compañeros. Según la Conferencia Episcopal de Colombia, hasta febrero pasado, y en los últimos 29 años, dos obispos y 84 sacerdotes fueron asesinados en el país.

viernes, 11 de octubre de 2013

Papa Francisco: que la oración sea valiente (+lista de reproducción)

Los fascistas de España, envalentonados, dan miedo

Redacción de Atrio, 09-Octubre-2013


  • La exaltación fascista se está envalentonando con ocasión del día de la raza y creen gozar de impunidad.
  • Para el día doce está prevista una gran concentración en Barcelona.
  • El vídeo con el que preparan los ánimos hace temblar.
  • ¿Qué va a hacer la policia que este año ha presupeutaso un aumento de más del mil por ciento en equipos de seguridad?
  • ¿Que va a hacer la jerarquía cuando acudan el domingo a Tarragona a sumarse a la exaltación de la Cruzada que ellos incomprensiblemente han organizado?

La movilización de la ultraderecha el 12 de octubre despierta las alarmas en Catalunya

por @ZALDUARIZ
Kaos en la red, Martes, 08 de Octubre de 2013
Los mismos grupos de ultraderecha que asaltaron la librería Blanquerna en Madrid el día de la Diada convocan el próximo 12 de octubre una manifestación en Barcelona, algo que ya ha despertado las alarmas de los vecinos ante los posibles episodios de violencia y agresiones.
Ellos mismos se han encargado de calentar el ambiente. El día 11 de setiembre asaltaron la librería Blanquerna en Madrid, donde se celebraba un acto de la Diada catalana, al grito de «no nos engañen, Catalunya es España». Poco después, un dirigente de Alianza Nacional –uno de los grupos responsables del asalto– apareció tranquilamente en una televisión estatal asegurando que «no se escindirá ningún territorio de España sin que haya sangre, eso lo pueden tener bien claro todos». En el mismo acto, organizado por la plataforma La España en Marcha se quemaron «trapos separatistas»; a saber, unas ‘estelades’ y una bandera de ‘Euskal Presoak Euskal Herrira’.
Esta plataforma, formada por la Falange, Nudo Patriota Español, Alianza Nacional y Democracia Nacional, llama para este 12 de octubre a una manifestación en Barcelona, para la cual ya habría fletados varios autobuses. Acudirán, como lo hace la ultraderecha cada año, a la montaña de Montjuïc, pero lo novedoso es que lo harán en manifestación desde la plaza de Sants, atravesando la principal arteria de este barrio homónimo. Una presencia fascista que los vecinos de Sants consiguieron expulsar a Montjuïc después de años de intensa lucha.
Para seguir calentando el ambiente, los convocantes han publicado en las redes un vídeo amenazador, lo que ha disparado las alarmas de los vecinos y del movimiento antifascista, que ya ha empezado a movilizarse para prevenir posibles agresiones de los ultras. El pasado domingo, una masiva asamblea de vecinos y entidades del barrio acordó toda una serie de movilizaciones y actividades para el mismo 12 de octubre, así como para los días previos, con el objetivo de «evitar que la barbarie fascista se pasee por los corazones de nuestros barrios y agreda personas, comercios o locales sociales».
Así lo indicaron en un comunicado en el que advierten de que la movilización ultra, «anunciada como una cacería de independentistas, inmigrantes, homosexuales o gente de izquierdas, no tiene cabida y debe ser combatida firmemente por el conjunto de la sociedad». Por ello, una manifestación recorrerá las calles del barrio el jueves por la tarde, mientras que para el mismo 12 de octubre, la cita es en la misma plaza de Sants a primera hora de la mañana.
Además, las entidades convocantes se reunieron ayer con representantes del Ayuntamiento, a quienes trasladaron la exigencia de prohibir la manifestación de la ultraderecha. Una petición también formulada por los grupos municipales de PSC e ICV-EUiA en el Ayuntamiento de Barcelona.
La Iglesia católica, también
Al día siguiente, domingo 13 de octubre, la jerarquía eclesiástica celebra un macroacto en Tarragona, en el que beatificarán a 522 «mártires» cristianos, la mayoría muertos durante la Guerra Civil. El acto, organizado por la Conferencia Episcopal, no incluye ninguna autocrítica sobre el detalle de que la mayoría fueron muertos en una Guerra Civil iniciada por un golpe de estado que la jerarquía eclesiástica apoyó sin fisuras, ni de que entre los homenajeados solo se encuentran víctimas de uno de los bandos del conflicto bélico, olvidando incluso que en las filas republicanas también hubo católicos fusilados por el franquismo, como el histórico líder de Unió Democrática de Catalunya Manuel Carrasco i Formiguera.
Algo que ha despertado la indignación de numerosos sectores, unidos en la Coordinadora por la Laicidad y la Dignidad, desde la que denuncian que los actos del domingo son «un insulto a la memoria y a la historia». Por ello, han organizado una concentración para el mismo 13 de octubre.
Pero la alarma va más allá, ya que se teme que la ultraderecha presente el día 12 en Barcelona se traslade al día siguiente al acto de Tarragona, donde encontrará, probablemente, un ambiente más propicio para sus reivindicaciones y actividades. Así lo han denunciado incluso sectores cristianos como los de Església Plural, que teme que el acto se convierta en una fiesta de «exaltación españolista» y anticatalanista».

Muerte y sepultura de la hermanita Genoveva, partera del pueblo Tapirapé

ATRIO


BoffEl 24 de septiembre de 2013 murió en la aldea de los indígenas Tapirapé, en el Araguaia, la Hermanita de Jesús Genoveva, francesa de origen. Ella y sus compañeras han vivido una experiencia que el antropólogo Darcy Ribeiro consideraba una de las más ejemplares de toda la historia de la antropología: el encuentro y la convivencia de alguien de la cultura blanca con la cultura indígena.

Este es el testimonio de Canuto, que sabe bien de la vida y obra de la Hermanita Genoveva. Así describe su muerte:
«En la mañana del martes 24 Genoveva estaba bien. Había amasado barro para el arreglo de la casa. Almorzó tranquilamente con la hermanita Odile. Estaban descansando cuando se quejó de dolor en el pecho. Odile fue rápidamente a conseguir transporte para llevarla al hospital de Confresa. En el camino la respiración se fue haciendo más difícil. Murió antes de llegar al hospital.

De vuelta a la aldea, consternación general. Genoveva había visto nacer casi al 100% de los Apyãwa (así se llamaban a sí mismos los Tapirapé. Así vuelven a autodenominarse hoy), en estos 61 años de vida compartida.

Los Apyãwa quisieron sepultarla según sus costumbres, como si hubiese muerto otra Apyãwa. Los cantos fúnebres, ritmados con los pasos, se prolongaron por mucho tiempo, durante la noche y el día siguiente. Se oían muchos lloros y lamentaciones.

Según el ritual Apyãwa, Genoveva fue enterrada dentro de la casa donde vivía. La tumba fue abierta con todo cuidado por los Apyãwa, acompañada de cánticos rituales. A una altura de unos 40 centímetro del suelo fueron colocados dos travesaños, uno en cada extremo. A estos travesaños fue amarrada la hamaca que quedó como una hamaca tendida como quien está durmiendo. Por encima de los travesaños se colocaron tablas y sobre las tablas se colocó la tierra. Toda la tierra que pusieron encima fue peñerada por las mujeres, como es la tradición. Al día siguiente esta tierra se mojó y se moldeó de forma que quedara firme y espesa como la tierra batida. Todo acompañado de cánticos rituales.

En su hamaca donde dormía todos los días, Genoveva duerme el sueño eterno entre aquellos que escogió para que fueran su pueblo.

La noticia de su muerte voló por la región, por Brasil y por el mundo. Vinieron muchos Agentes de Pastoral. Los coordinadores del CIMI (Consejo Indígena Misionero) de Cuiabá, llegaron después de un viaje de más de 1.100 kms cuando el cuerpo estaba ya en la tumba, todavía cubierto sólo con las tablas. Los Apyãwa las retiraron para que los que acababan de llegar la viesen por última vez en su hamaca.

A los cánticos rituales de los Tapirapé se fueron mezclando otros cánticos y testimonios de la caminada cristiana de la hermanita Genoveva. Al final, el cacique dijo que los Apyãwa estaban todos muy tristes con la muerte de la hermanita. Hablando en portugués y en tapirapé resaltó el respeto con el que siempre fueron tratados por las hermanitas durante estos sesenta años de convivencia. Recordó que los Apyãwa deben su supervivencia a las hermanitas, pues cuando ellas llegaron, ellos eran muy pocos y hoy llegan a casi mil personas.

Plantada en territorio Tapirapé está Genoveva, un monumento de coherencia, silencio y humildad, de respeto y reconocimiento de lo diferente, probando cómo es posible, con acciones simples y pequeñas, salvar la vida de todo un pueblo. Saludos: Canuto».

***
En septiembre de 2002 después de un encuentro con la Hermanita Genoveva escribí un pequeño artículo en el Jornal do Brasil que retomo aquí en parte.
Las Hermanitas de Foucauld son testimonio de la nueva forma de evangelización, soñada por tantos en América Latina: en vez convertir a las personas, darles la doctrina y construir iglesias, decidieron encarnarse en la cultura de los indígenas y vivir y convivir con ellos. En nuestro tiempo este camino fue vivido por el Hermano Carlos de Foucauld que al principio del siglo XX se fue al desierto de Argelia, entre los musulmanes, no para anunciar, sino para convivir con ellos y acoger la diferencia de su cultura y de su religión. Eso mismo han hecho las Hermanitas de Jesús entre os indios Tapirapé en el noroeste del Mato Grosso, cerca del río Araguaia.
El día 17 de septiembre de 2002 asistí a la celebración de los cincuenta años de su presencia junto a los Tapirapé. Allí estaba la pionera, la Hermanita Genoveva, que en octubre de 1952 comenzó su convivencia con la tribu.
¿Cómo llegaron allí? Las hermanitas supieron a través de los frailes dominicos franceses que misionaban en tierras del Araguaia, que los Tapirapé se estaban extinguiendo. De los 1500 que había antiguamente se habían reducido a 47, a causa de las incursiones de los Kayapó, de las enfermedades de los blancos y de la falta de mujeres. En el espíritu del Hermano Carlos, de ir para convivir y no para convertir, decidieron unirse a la agonía de un pueblo.
A su llegada, la Hermanita Genoveva oyó del cacique Marcos: “Los Tapirapé van a desaparecer. Los blancos van a acabar con nosotros. Tierra vale, caza vale, pez, vale. Sólo el indio no vale nada”. Ellos habían internalizado que no valían nada y que estaban condenados a desaparecer inexorablemente.
Ellas fueron donde ellos y les pidieron hospitalidad. Comenzaron a vivir con ellos el evangelio de la fraternidad, en el campo, en la lucha por la yuca de cada día, a aprender su lengua y a incentivar todo lo de ellos, religión incluida, en un recorrido solidario y sin retorno. Con el tiempo fueron incorporadas como miembros de la tribu.
La autoestima de ellos creció. Gracias a la mediación de ellas consiguieron que mujeres Karajá se casasen con hombres Tapirapé y se garantizase así la multiplicación del pueblo. De 47 hoy llegan a casi mil. En 50 años ellas no convirtieron ni a un sólo miembro de la tribu. Pero consiguieron mucho más: se hicieron parteras de un pueblo, a la luz de aquel que entendió su misión de “traer vida y vida en abundancia”, Jesús.
Cuando vi el rostro de una india tapirapé y el rostro envejecido de la hermanita Genoveva, pensé: si hubiese teñido su pelo blanco con tucum podría pasar por una perfecta mujer tapirapé. Realizó de hecho la profecía de la fundadora: “Las hermanitas se harán Tapirapé, para desde aquí ir a los otros y amarlos, pero serán siempre Tapirapé”.

¿No debería seguir por ahí el cristianismo si quisiera tener futuro en un mundo globalizado? ¿el evangelio sin poder y la convivencia tierna y fraterna?
Leonardo Boff es teólogo y ha escrito América Latina: de la conquista a la nueva evangelización, 1992.

Entre dos delitos, igual en Lampedusa que en el estrecho Luís Ángel Aguilar


Con las reformas tan restrictivas y xenófobas de las leyes europeas de inmigración, la ciudadanía puede quedar entre dos delitos manifiestos: el de colaboración con la inmigración irregular si se ayuda a una persona en dicha situación (criminalización de la solidaridad que ya hemos denunciado en varias ocasiones) y el de denegación del auxilio, si no lo hace.

Sé que muchos pensarán que exageramos el titular para hacer la entrada más sensacionalista, pero esa es la pura realidad que podría pasarles a quienes, desoyendo la ley del mar y la del auxilio debido, pasaron de largo cuando cientos de subsaharianos se estaban ahogando cerca de las costas de Lampedusa.
Ya está bien de llorar tragedias y de horrorizarnos por unas desgracias que no son para nada casuales, sino causales de la EUROPA FORTALEZA y de un sistema capitalista que las provoca. Pero aquí hay demasiados responsables:


Berlusconi y su gentuza de la Liga Norte en Italia, primero, por la actualidad de Lampedusa y por aprobar una ley de extranjería tan racista que castiga a quienes ayuden a personas en situación;
Zapatero con su restrictiva reforma de la ley de extranjería que en su infumable Art. 53 permitía criminalizar la solidaridad, sancionando a quienes –solidariamente- ayudaran a los extranjeros en situación irregular;
Rajoy, que ha ido más lejos con un nuevo golpe de tuerca al proponer la reforma del código penal con un desgraciadísimo Art. 318 bis con el que muchos de nosotros/as nos convertiremos en criminales;
• Los acólitos líderes europeos que siguen al pie de la letra las consignas de expulsión, represión y recorte de los DDHH;
y finalmente muchas/os de nosotros, que con nuestros silencios –el silencio de los buenos que denunciaba Luther King- y algunas/os con sus votos, permitimos estas barbaries.

Que cada palo aguante su vela, y dejémonos ya de golpes en el pecho y entonemos la correspondiente parte alícuota del mea culpa colectivo.
Salvo al Papa Francisco quien, además de estar denunciado como ningún Papa había hecho, al sistema capitalista, al dinero, la corrupción, o a la barbarie de estas leyes, enseguida envió ayuda para las victimas además de pedir por ellas. “Resulta francamente descorazonador que hayan muerto tantas personas, irregulares en este mundo injusto, y que sólo reciben carta de ciudadanía -como ha sucedido en este caso- después de muertos”.
Grecia, Malta, Italia o España somos los gendarmes de una Europa fortaleza que nos manda estas insensateces que los del Norte no quieren ver. Mis compañeros de la Asociación pro DDHH de Andalucía -APDH-A- no se cansan año tras año de denunciar las terribles y vergonzantes muertes en el estrecho, que se cuentan por decenas de miles y que la Organización Internacional para las MIGRACIONES –OIM- cifra en 25.000 l@s que murieron al intentar cruzar el Mediterráneo desde África.(2000 en 2011 o 1300 el año pasado). ¿Cuantos miles tienen que morir sin que se nos caiga la cara de vergüenza y nuestros políticos europeos sigan hablando de la caducidad de los yogures o de las cuotas de alimentos que hay que tirar? ¡Tengámoslo en cuenta en las próxima elecciones europeas!. 

Cáritas denuncia que los recortes del Gobierno “están abandonando a los más pobres a su suerte” C.G



La pobreza severa alcanza a tres millones de personas, según el demoledor informe de la organización
La pobreza severa, es decir, vivir con ingresos inferiores a 307 euros al mes alcanza ya a tres millones de personas en España, el doble de los que estaban en esta situación antes de la crisis, según pone de manifiesto el VIII Informe del Observatorio de la Realidad Social que elabora Cáritas y que constata un aumento de la desigualdad en el país y el riesgo de fractura social.


“Una desposesión de los derechos básicos”
En rueda de prensa para presentar el VIII Informe del Observatorio de la Realidad Social y la Memoria de 2012 de Cáritas, su secretario general, Sebastián Mora, ha denunciado “una situación de abandono, injusticia y desposesión de los derechos más básicos de las personas”. En ese sentido, el informe habla del “agravamiento” de la desprotección social de los ciudadanos, al restringirse las condiciones de acceso a derechos tales como la sanidad, la educación, los servicios sociales y la dependencia.


Los recortes en los servicios públicos
Por su parte, el coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas, Francisco Lorenzo, ha criticado que los recortes en los servicios públicos del bienestar “están dando paso a una ruptura definitiva que está abandonado a los más pobres a su suerte y se están dejando descolgados a los hogares más pobres de las sociedad”. “Hay que tener en cuenta que las decisiones que tomemos en estos momentos marcarán una tendencia concreta que se fijará en nuestra estructura social, seremos una sociedad u otra diferente dependiendo de la apuesta que hagamos por los derechos sociales”, ha advertido.


Los lazos familiares se debilitan
Mora ha insistido que “la pobreza es generalizada en España pero tiene foco y se nutre de los más vulnerables” y ha advertido de que “se está produciendo un debilitamiento de los lazos familiares”, que junto a los servicios sociales han tenido un efecto de “contención”.


276 millones de euros, en 2012
El informe recoge los recursos invertidos por la organización, que han superado los 276 millones de euros, lo que supone un aumento de 25,5 millones de euros (10,2%) con relación a 2011. Asimismo, que el pasado año atendió a 1.904.737 personas, de las que 1.300.014 fueron en acogida y asistencia.


La renta nacional por habitante cae un 11%
Según Mora, la renta nacional neta por habitante en valor real ha pasado de 15.421 euros al año en 2006 a 13.744 euros en 2011, por lo que la renta por persona ha caído cerca de un 11 en ese periodo de tiempo y el empobrecimiento está afectando especialmente a los grupos más vulnerables, en concreto los más afectados por la pobreza: las familias con miembros en paro, seguidas de los inmigrantes, las familias monoparentales y, por último, la infancia.


Pobreza infantil
La pobreza infantil afecta a un 26,7 por ciento de la población de menos de 16 años en 2011 aumentando 3,1 puntos desde 2007.

La mayoría de los recursos de Cáritas han sido destinados a reducir el impacto de la precariedad a causa de la crisis con programas como los de Empleo e Inserción laboral (25 millones de euros), Vivienda (5,8 millones) y Acogida y atención primaria (60,6 millones). El perfil de la persona atendida sigue siendo mujer y “numerosas” parejas jóvenes -de entre 20 y 40 años de edad- con hijos también se han visto muy afectadas.

No podemos dejar a millones de personas en el túnel
“Lo que no podemos hacer es salir del túnel dejando a miles y millones de personas en el túnel. Muchas veces, las propuesta de salir de la crisis es echar a correr para adelante sin mirar para atrás”, ha dicho Mora, quien ha insistido en que hay gente “que ya está en la luz” pero hay mucha que “sigue en la oscuridad”.

La Iglesia fue verdugo, no víctima Vicenç Navarro, Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas Universidad Pompeu Fabra


Este artículo critica la argumentación que han dado las autoridades eclesiásticas de la Iglesia Católica para definir la beatificación de 522 “mártires” como un acto no político. El artículo señala que, en contra de este argumento, tal beatificación es un acto profundamente político y ofensivo a toda persona con sensibilidad democrática.
Estos días ha sido noticia la beatificación de 522 personas, referidas en la narrativa de la Iglesia Católica como mártires de la Guerra Civil, individuos considerados inocentes de cualquier mal que dieron su vida “en defensa de la fe católica y del mensaje de Cristo”. Las autoridades eclesiásticas católicas se han movilizado para señalar que en ningún momento debe interpretarse esta beatificación –que es un homenaje a tales personas y reconocimiento del valor de su sacrificio- como un acto político. Tanto Monseñor Angelo Amato, cardenal prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, como Monseñor Josep M. Soler, Abad de Montserrat, subrayan este hecho en La Vanguardia (06.10.13, páginas 50 y 51).
Ahora bien, es difícil aceptar que, incluso en el caso de que no fuera la intención de estas autoridades (incluyendo el Vaticano, liderado por el nuevo Papa, que escogió llamarse Francisco y que Monseñor Amato representa) realizar un acto político, el hecho es que tal acto es un acto profundamente político que contribuye a la tergiversación de la historia que se ha escrito en este país, subrayando que la Iglesia fue víctima de una intolerancia y persecución religiosa por parte de las fuerzas republicanas. Se acentúa y se presenta a la Iglesia y a sus mártires como víctimas, cuando en realidad la Iglesia fue la que agredió la vida y el bienestar de la mayoría de la población de los distintos pueblos y naciones que constituyen España, causando más de un millón de muertos y miles de desaparecidos, muertes de personas asesinadas por las fuerzas de represión, incluidas las de la Iglesia, y cuyos familiares no saben el paradero de sus cuerpos. Según las estimaciones de la única investigación sobre los desaparecidos que ha realizado el Estado español (consecuencia de las gestiones del juez Baltasar Garzón, miembro de la Audiencia Nacional antes de que se le expulsara de dicho tribunal precisamente por su investigación sobre los asesinatos por parte del régimen, del cual la Iglesia Católica fue el eje central), el número de desaparecidos es de más de 114.000 personas, que fueron asesinadas por defender al gobierno democráticamente elegido.
La Iglesia no solo no ha hecho nada para encontrarlos, sino que se ha opuesto a que se recuperara su memoria mediante la Ley de la Memoria Histórica. Mientras que homenajea a sus muertos, se opone y dificulta el encontrar a los muertos, de los cuales dicha institución es responsable.
Es más, es difícil creer que la Iglesia no sea consciente de la falta de veracidad de sus acusaciones frente a la República. No es cierto que hubiera en España persecución religiosa en tiempos de la República. Las iglesias protestantes y la religión judía continuaron sin ninguna intervención por parte del Estado y/o por movimientos sociales o fuerzas políticas afines a la República. No fue la religión el sujeto de animosidad, sino la Iglesia Católica, hecho que a la Iglesia Católica todavía le cuesta aceptar, ya que si lo acepta, tendría que contestar por qué la Iglesia Católica y no las otras religiones fue sujeto del enfado popular. No es cierto que los sacerdotes y los monjes fueran asesinados por sus ideas religiosas, tal como Monseñor Soler escribe en su artículo “Montserrat y los beatos en Tarragona” en La Vanguardia. Fueron asesinados por su pertenencia a una institución que había pedido que el Ejército se sublevara, conociéndose su animosidad a la República. En realidad, el Monasterio de Montserrat, supongo que en nota de agradecimiento, hizo un monumento, más tarde, a los “caídos por Dios y por la Patria”, que estaba en la entrada del Monasterio hasta que más tarde fue desplazado a la parte trasera, con un monumento a los requetés carlistas de la Virgen de Montserrat.
La historia, marginada y ocultada por la propia Iglesia, muestra claramente el porqué de esta hostilidad, hostilidad que fue iniciada por la Iglesia. Fue la Iglesia Católica la que celebró y apoyó la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930). Y fue la Iglesia la que se opuso por todos los medios al establecimiento de la República, alentando a los católicos a rebelarse frente a esta. Las pastorales de la jerarquía católica explícitamente llamaban a tal rebelión; documentos (firmados por el cardenal Segura y por su sucesor, el cardenal Gomà) son muy representativos, y seguro que la jerarquía actual de la Iglesia y el Vaticano los conocen. ¿Cómo puede afirmar la jerarquía católica que la Iglesia era apolítica, cuando animó a los católicos a que se rebelaran, pidiendo explícitamente que el Ejército se levantara en contra del gobierno democráticamente elegido?
Era predecible que la gran mayoría de la ciudadanía, que apoyó el establecimiento de la República, primero, y la elección del gobierno del Frente Popular, después, tuvieran animosidad hacia la Iglesia Católica, pues esta, abiertamente, alentaba al Ejército a que hiciera un golpe militar frente a ese Estado y frente a ese gobierno. De ahí que es comprensible y predecible que cuando ocurrió el golpe militar, que la Iglesia Católica inmediatamente apoyó (definiéndolo más tarde como una Cruzada Nacional), grandes sectores de las clases populares expresaran su hostilidad hacia tal institución. La quema de iglesias (no hubo ninguna iglesia protestante o ninguna mezquita o ninguna sinagoga quemadas) y el asesinato de clérigos y personas identificadas con la Iglesia Católica eran la respuesta popular que ocurrió en los primeros tres meses cuando el golpe creó un vacío de poder. No fue una represión guiada por el Estado republicano. En realidad, una vez recuperado el control, en las zonas que continuaban bajo el gobierno republicano se interrumpieron estos actos.
Por el contrario, los asesinatos, mucho más numerosos, llevados a cabo en el lado golpista, fueron cometidos por los aparatos represivos del Estado fascista, que contó con la entusiasta colaboración, en su represión, de la Iglesia Católica. ¿No creen las jerarquías católicas españolas que esta actitud enormemente represiva iba en contra del mensaje de Jesús? ¿Creen, en realidad, que Jesús, que es, en teoría, su supuesta inspiración, hubiera apoyado tanto asesinato, premeditado y programado, para eliminar a personas cuyo único delito era haber apoyado a un Estado y a un gobierno democráticamente elegidos? ¿No creen que es de una crueldad suprema que los familiares de los muertos republicanos todavía hoy no sepan dónde están enterrados? ¿No creen que es profundamente injusto que ellos puedan homenajear a sus muertos cuando los vencidos todavía no saben dónde están los suyos? Y si en verdad los sacerdotes asesinados eran inocentes, ¿no cree la Iglesia Católica que deberían pedir perdón a los familiares de sus propios muertos, pues el comportamiento golpista de su jerarquía católica fue el responsable de que el enfado popular se canalizara en ellos, precisamente por su identificación con la Iglesia?
La respuesta descontrolada en contra de la Iglesia era lógica, pues la Iglesia era culpable de un comportamiento que podía predecirse que causaría miles de muertes. Debe condenarse tal expresión de enfado popular, pero su comportamiento no puede homologarse al del lado golpista, que fue una represión metódica de todos los aparatos del Estado, con el apoyo activo de la Iglesia. Acentuar el victimismo de la Iglesia como hacen las beatificaciones es, además de una tergiversación de la historia que todavía se reproduce en España, una ofensa a los perdedores de la Guerra Civil, que eran los que defendieron la democracia, y que debería crear incomodidad a toda persona con sensibilidad democrática. Mi esperanza es que el Papa Francisco lo vea así y que, en nombre de la Iglesia, pida perdón, no solo a su Dios, sino al pueblo español, al que hizo tanto daño.
Hoy, mientras la Iglesia y las derechas homenajean a sus muertos, la ONU acaba de enviar una delegación denunciando al Estado español por no estar haciendo nada para encontrar a los desaparecidos republicanos. Y el mismo Estado, sin lugar a dudas, estará representado en los actos homenajeando a los “mártires de la Iglesia”. ¿No se avergüenzan de su comportamiento los representantes de un Estado que se presenta como democrático? ¿No se da cuenta la Iglesia de su incoherencia? ¿No ven la falsedad de su llamada a la reconciliación? Está claro que no se dan cuenta. Y que no se den cuenta es un indicador de que continúan siendo reacios a reconocer que la Iglesia Católica no fue víctima sino verdugo en aquel periodo de nuestra historia.
Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Dominio Público” en el diario PÚBLICO, y en catalán en el diario digital EL TRIANGLE, 10 de octubre de 2013

Domingo 13 de octubre de 2013, 28 del tiempo ordinario: Creer sin agradecer José Antonio Pagola


El relato comienza narrando la curación de un grupo de diez leprosos en las cercanías de Samaría. Pero, esta vez, no se detiene Lucas en los detalles de la curación, sino en la reacción de uno de los leprosos al verse curado. El evangelista describe cuidadosamente todos sus pasos, pues quiere sacudir la fe rutinaria de no pocos cristianos.
Jesús ha pedido a los leprosos que se presenten a los sacerdotes para obtener la autorización que los permita integrarse en la sociedad. Pero uno de ellos, de origen samaritano, al ver que está curado, en vez de ir a los sacerdotes, se vuelve para buscar a Jesús. Siente que para él comienza una vida nueva. En adelante, todo será diferente: podrá vivir de manera más digna y dichosa. Sabe a quién se lo debe. Necesita encontrarse con Jesús.
Vuelve “alabando a Dios a grandes gritos”. Sabe que la fuerza salvadora de Jesús solo puede tener su origen en Dios. Ahora siente algo nuevo por ese Padre Bueno del que habla Jesús. No lo olvidará jamás. En adelante vivirá dando gracias a Dios. Lo alabará gritando con todas sus fuerzas. Todos han de saber que se siente amado por él.

Al encontrarse con Jesús, “se echa a sus pies dándole gracias”. Sus compañeros han seguido su camino para encontrarse con los sacerdotes, pero él sabe que Jesús es su único Salvador. Por eso está aquí junto a él dándole gracias. En Jesús ha encontrado el mejor regalo de Dios.
Al concluir el relato, Jesús toma la palabra y hace tres preguntas expresando su sorpresa y tristeza ante lo ocurrido. No están dirigidas al samaritano que tiene a sus pies. Recogen el mensaje que Lucas quiere que se escuche en las comunidades cristianas.

“¿No han quedado limpios los diez?”.¿No se han curado todos? ¿Por qué no reconocen lo que han recibido de Jesús? “Los otros nueve, ¿dónde están?”. ¿Por qué no están allí? ¿Por qué hay tantos cristianos que viven sin dar gracias a Dios casi nunca? ¿Por qué no sienten un agradecimiento especial hacia Jesús? ¿No lo conocen? ¿No significa nada nuevo para ellos?
“¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?”. ¿Por qué hay personas alejadas de la práctica religiosa que sienten verdadera admiración y agradecimiento hacia Jesús, mientras algunos cristianos no sienten nada especial por él? Benedicto XVI advertía hace unos años que un agnóstico en búsqueda puede estar más cerca de Dios que un cristiano rutinario que lo es solo por tradición o herencia. Una fe que no genera en los creyentes alegría y agradecimiento es una fe enferma.
———–
Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Contribuye a despertar el agradecimiento a Dios y a Jesús. Pásalo.

Lucas, 17, 11-19

jueves, 10 de octubre de 2013

¡Malditos duelos! Javier de Lucas

 
Enviado a la página web de Redes Cristianas
Como muchos de los que conocen de primera mano la realidad de la inmigración irregular y del laberinto del asilo, escribo desde el hartazgo de escuchar palabras huecas en las declaraciones de tantos prominentes hombres y mujeres que nos gobiernan. Esos que ahora buscan a la prensa para exhibir su compasión y que son los mismos que han rechazado una y otra vez, con prudente realismo y en aras de criterios económicos “racionales”, nuestras críticas ante su ciega política de inmigración y asilo. Por eso, por hipócritas o, aún peor, por cínicos, malditos sean la inmensa mayoría de los duelos, lamentos y condenas que hemos podido leer en estos días, después de la enésima tragedia en las costas de Lampedusa, el pasado jueves 3 de octubre
Hay excepciones, sí. La primera, la del papa Francisco, que escogió cuidadosamente Lampedusa para su primera salida del Vaticano, en julio de este año y dejó un un duro e impecable discurso sobre lo que llamó “globalización de la indiferencia”. También la de la alcaldesa Giusi Nicolini, que harta de entierros sin nombre y de lamentaciones vanas, escribió a Bruselas para preguntar hasta dónde tenían que ampliar su cementerio sin que La UE se decidiera a actuar. Y que contestó al cínico vicepresidente Alfano conminándole a venir a enterrar a los muertos, cuando éste pretendió erigirse (¡¡habrase visto desvergüenza!!) en portavoz de la necesidad de “otra” consideración de la policía migratoria.
Por lo que se refiere a la prensa, entre mucha basura y no poca crónica de rutina, me parecen destacables tres testimonios: el artículo en La Stampa de Domenico Quirico “Sul molo de Lampedusa a contemplare la norte”, (se puede encontrar traducción italiana en El País: “De nuevo en el muelle de la muerte”; el de Juan Luis Sánchez, “Asalto o vergüenza: en qué quedamos”; y el de Sami Naïr, “Morir en Lampedusa”. Los tres ponen de manifiesto algo que me parece imprescindible. Hay relación de nexo causal entre esas tragedias y las políticas migratorias de los países de la UE, empeñados en un modelo basado en el control “hidráulico” (tantos entran como puestos de trabajo disponibles y necesarios; ni uno más. Y a los que “se cuelan” hay que echarlos de inmediato), y obsesionado con la lucha contra la inmigración ilegal, pero no tanto con las causas reales de los movimientos migratorios. Y es que resulta insoportable la contradicción de estar empeñados en difundir discursos xenófobos y racistas que predican una Europa asediada por las amenazas de las hordas del tercer mundo, discursos que inspiran la construcción de muros y la vigilancia de los mares con cañoneras (como exigía el ministro Marone, compadre del hoy compungido Alfano) y luego soltar la lágrima por los muertos.
Porque estos muertos no son los primeros. Baste pensar en qué han quedado en las aguas y orillas de Lampedusa más de 8000 cadáveres desde 1990: los cómputos más fiables hablan de más de 17000 en los últimos diez años en toda Europa: basta examinar por ejemplo el dossier “Muertos en las fronteras de Europa: un éxodo letal”, o, de la misma ONG, la lista de refugiados muertos en las fronteras europeas. Para quien esté interesado en las cifras en nuestro país, es decir, para las víctimas en el Estrecho y en el viaje desde las costas de África Occidental a Canarias, son imprescindibles los informes anuales “Los derechos humanos en la Frontera sur”, elaborados por la Asociación por Derechos Humanos/Andalucía, APDHA.
En el desastre del día 3 en Lampedusa hablamos quizá de más de trescientos muertos, puesto que sólo se ha rescatado con vida a 155 de los aproximadamente 500 pasajeros. 500 hombres, niños y mujeres (algunas de ellas embarazadas) que, en su mayoría (salvo los procedentes de Siria) han recorrido más de 4.000 km en su huida de la guerra en Somalia y del caos en Eritrea, de la miseria aquí y allá. Más de 300 muertos. Un listón paradójica y tristemente demasiado alto como para que los próximos naufragios –que llegarán- alcancen atención mediática. Pero no pasa nada. Las lamentaciones se producen como si se tratase de muertes naturales o de crueles designios del destino. No podemos, no debemos aceptarlo. El hartazgo y la rabia que nos llena a muchos de nosotros no es el de la impotencia ante desastres “naturales”, tan lamentables como inevitables. Lo diré: esas muertes son homicidios, si no algo peor. Y hay responsables. Hablemos de ellos. Y no sólo para decir que malditos sean.
Malditas, sí, las autoridades nacionales –las italianas en este caso-, que hacen leyes que convierten a inmigrantes irregulares y necesitados de asilo en presuntos delincuentes. Hagamos algunas preguntas: ¿Alguien ha reparado en el hecho de que forman parte del actual Gobierno italiano (ese que, al decir de algunos prudentes opinadores, sería una esperanza para la izquierda por haber vencido a Berlusconi) un vicepresidente –Alfano- y varios ministros del partido que respaldó la ley Fini-Bossi que significó en 2002 el establecimiento de la inmigración irregular como delito y la penalización de la ayuda a los inmigrantes irregulares? ¿Alguien ha tenido en cuenta que esa ley, que el mismo “renovador” Gobierno Letta no ha derogado –ni entraba en sus planes; veremos ahora, ante la conmoción de la opinión pública- es muy probablemente la razón de que los tres pesqueros que no auxiliaron al buque en llamas podían haber sido multados (incluso con penas de prisión) en caso de haberlo hecho? No es esa ley una violación flagrante de las viejas leyes del mar, como muestra Terra ferma, la película de Emmanuele Crealese de 2011? ¿Qué grado de cinismo permite a ese Gobierno declarar que dará la nacionalidad póstuma a los muertos para enterrarlos como ciudadanos italianos –europeos- y así “cumplir al menos de esta manera su sueño”, sin vomitar por ese gesto de asqueroso paternalismo? Hay toneladas de dignidad mayor en las miles de tumbas sin nombre, que no en estos entierros “oficiales” para “buenos muertos europeos”.
Maldito sea el Senatur Bossi y su Legha Nord, que han atizado el fuego xenófobo y a los que no les parece suficiente la ley antimigratoria que él mismo impulsó junto con su entonces aliado Fini. Y malditos los políticos del Polo de la libertad de Berlusconi que hicieron también campaña con estos lemas y defendieron esa ley aberrante. Maldito Bossi, quien tiene el cinismo de echar la culpa de la tragedia a la ministra de integración del Gobierno Letta, Cecile Kyenge, que por el mero hecho de ser africana constituye de suyo un poderoso “efecto llamada”, origen del viaje irresponsable que emprenden los “inmigrantes africanos”. Un efecto como aquel que tanto preocupó a los Gobiernos de Aznar en España y, de otra manera, también a algunos ministros del PSOE, como los señores Corbacho y Camacho. Por eso, malditos los gobiernos que permiten que continúe la tragedia en torno a Canarias y en el Estrecho, cementerios marinos, territorios de naufragio que ha sabido documentar con mirada propia el extraordinario fotoperiodista Marcos Moreno, a quien dedicó su página especial la revista Periodistas en su número 39.
Malditas las autoridades europeas responsables de las políticas migratorias y de asilo de la UE. Es cierto que la competencia en estos temas corresponde a los estados nacionales, pero ¿podemos olvidar el efecto criminalizador y de negación de derechos, por ejemplo, de la malhadada Directiva europea de retorno, adoptada en 2008? ¿Podemos olvidar la progresiva degradación del derecho de asilo a la que contribuyen no sólo los Estados nacionales que modifican a la baja su marco legal sobre asilo y refugio (como lo han hecho el Gobierno español, el del Reino Unido, el italiano, el danés o el holandés, por poner algunos ejemplos), sino la propia UE? En efecto, la UE se muestra terne en su empeño de una lista restrictiva de “países seguros” y voraz en exigencias de blindaje de fronteras para impermeabilizarlas contra una presión de refugiados ignorando que éstos se dirigen sobre todo a países limítrofes y apenas pueden llegar a Europa. ¿Qué decir de esos acuerdos bilaterales para permitir expulsiones rápidas (y aun colectivas) de recién llegados de quienes apenas alguna vez se averigua si pudieran ser refugiados a los que hacen cada vez más difícil plantear las demandas de asilo? Por eso, no es aceptable el horror de la comisaria Malström que se espanta de lo sucedido y dice que hay que luchar más eficazmente contra los traficantes de personas. No se han enterado de nada. No quieren enterarse de la verdad. Veremos si la reunión de los Ministros de Interior de la UE en Luxemburgo, el martes 8 de octubre, da muestras de haber aprendido algo…
Malditos, insisto, quienes propician que se lesione sin remedio ese derecho elemental, el derecho de asilo, última esperanza para centenares de miles de refugiados. Porque se comete un gravísimo un error, a mi juicio, cuando se habla de tragedia de inmigrantes irregulares o indocumentados o clandestinos. Sería muy grave si se tratase de eso. Pero es aún peor. Quienes llegaban ahora a esa isla eran, en gran medida, como sucedió en 2011, refugiados que huyen en busca de asilo. Huyen de Estados fallidos como Somalia o Eritrea. Huían de la guerra, del hambre y de la persecución de bandas paramilitares y parapoliciales, cuando no de la propia policía y de los ejércitos que devastan a la población civil. Y nuestros Estados (Italia, España, Francia…la UE también) no tienen frente a ellos un deber de caridad, de solidaridad o humanitario, sino una obligación jurídica de primer orden. La que nace de ser partes, de haber incorporado en nuestro Derecho las Convenciones e instrumentos jurídicos del Derecho internacional de refugiados.
Por eso, maldito será también el Alto Comisario de los Refugiados de la ONU (ACNUR), el portugués Gutierres si, además de lamentar la tragedia y enfatizar su gravedad de modo ritual, como en ocasiones anteriores, no recuerda con toda exigencia y vigor que se están violando obligaciones jurídicas internacionales, y que hay responsabilidades exigibles. Y hace todo lo posible para que se establezcan esas responsabilidades, en lugar de mirar para otro lado tras el comunicado con crespón.
Malditas las autoridades nacionales y europeas cuando, en casos contrastados aunque afortunadamente excepcionales respecto a lo que es su línea de actuación habitual (por la que merecen reconocimiento), han hecho la vista gorda sobre naufragios en los que hay fuertes indicios de responsabilidad por parte de quienes tienen el primer deber de proteger. Pongo como ejemplo el caso detallada y empecinadamente denunciado por el periodista Nicolás Castellano y sobre el que ocho meses después (no como en el accidente del Alvia en Santiago) seguimos sin haber esclarecido los hechos.
Ya sé que siempre habrá una voz realista que recuerde que la responsabilidad frente a las desgracias que ocurren en el mundo no es de Europa, ni de Occidente, sino en primer lugar de los propios regímenes y aún de los países en que la población vive en la miseria, con hambre, sin derechos, sin expectativas de vida. Pero no puedo aceptar que nuestra respuesta a los eritreos, somalíes y sirios, a ese nuevo pueblo que vive una Anábasis inédita como escribía Quirico, el pueblo de la inmigración, el de los refugiados, sea: “busquen en otra ventanilla. Nosotros ya cumplimos y más que nadie con los programas de cooperación y desarrollo”. Vergüenza para todos nosotros, quienes presumimos de los valores de la UE, de la defensa y garantía de los derechos humanos y de la democracia y los olvidamos en cuanto son de otros y llegan hasta nosotros. ¿Cómo podrán entender esta barbarie nuestros nietos, si no exigimos que se haga justicia, que se adopten medidas que primen esa garantía de los derechos humanos universales como condición sine qua non, en lugar de hacer cada vez más difícil la esperanza de asilo para los desamparados y negar el derecho elemental a la salud a los pobres inmigrantes irregulares como hemos aprobado aquí con el Decreto 16/2012 del Gobierno Rajoy?
A todos aquellos a quienes maldigo, les deseo como redención que sean capaces de emprender, al menos metafóricamente, al menos mediante la lectura, el viaje al revés, el de Salvatore Piraci, el protagonista de la novela de Laurent Gaudé, Eldorado. Piraci, comandante del guardacostas Zeffiro, con base en Catania, vigila la llegada de inmigrantes a Lampedusa. Este “centinela del la ciudadela Europa” conoce a una mujer inmigrante que ha perdido a su bebé en la travesía hacia Lampedusa y sólo vive para vengarse de los traficantes que la explotaron en ese viaje. Piraci acabará por emprender el viaje a la inversa y comprender así la Anábasis de los desplazados, la travesía vital de miles de seres humanos que llegan hasta Libia, hasta Ceuta o Melilla, en pos de un sueño que los europeos sólo queremos para nosotros. 

¿Un Jesús perfecto? Joxe Arregi, teólogo

En mi reciente artículo “Neuroteología” escribí: “Es más que probable que en la Tierra, dentro de muchos millones de años, vivan seres no humanos mucho más inteligentes o “espirituales” que nosotros (y que Buda o Jesús de Nazaret…)”. Bastantes personas me han expresado su extrañeza o incluso su disgusto por la referencia a Jesús en este paréntesis. Podría ser que a algunos budistas les haya pasado a la inversa, si es que han leído el texto, pero no me consta. Quiero, pues, explicarme sobre este paréntesis para mis hermanos cristianos.
La pregunta es: ¿No puede un cristiano pensar que, dentro de miles o de millones de años, puedan existir en la Tierra –o que existan ya en otros planetas– seres más espirituales que Jesús de Nazaret?
Empezaré con una reflexión previa. La fe no se juega en lo que pensamos o creemos, sino en lo que vivimos. Lo que pensamos o creemos puede sostener y suscitar la vivencia profunda de la fe. Eso en primer lugar. En segundo lugar: las creencias, en cuanto pensamientos, han de ser “razonables” o al menos no ser irracionales. Solo podemos “creer” lo que nos parece razonable o “plausible”. Por eso cambian las creencias según la cultura, la visión del mundo, las ciencias. Una creencia que no fuera razonable o que fuera irracional sería un obstáculo para la vivencia de la fe. En realidad, nadie cree nada si por alguna razón no le parece razonable creerlo. A mí no me parece razonable creer que Jesús fuese hijo de madre virgen, y no lo creo, ni ahí se juega mi fe cristiana (¡solo faltaría!); pero si alguien lo cree, es porque por alguna razón –por ejemplo, porque piensa que es una “verdad revelada por Dios”– le parece razonable creerlo así. Los motivos de razonabilidad o plausibilidad son muy diversos, pero nadie puede creer algo que no le parezca razonable creer. Es así de sencillo.
Igual de sencillo es, y por la misma razón, lo que decía en el paréntesis del artículo: si la evolución de la vida sigue –y es innegable que sigue–, el hombre Jesús no puede ser pensado como la forma acabada de la evolución de la vida en general, ni siquiera de la evolución humana en particular. Según eso, no sería razonable pensar en Jesús como un ser perfecto y acabado, ni siquiera espiritualmente. Pensar a Jesús como un hombre perfecto estaría en contradicción con el dato de la evolución y, en última instancia, con la creencia de la encarnación. Vayamos por partes.
Supongo que nadie imagina a Jesús como un hombre físicamente perfecto. Un cuerpo perfecto no existe. Un Jesús físicamente perfecto no sería humano. Supongo que nadie piensa tampoco que Jesús fue intelectualmente insuperable, ni aun en el caso improbable de que hubiera sido más inteligente que Einstein. La inteligencia depende de la educación y del ejercicio personal, pero en primer lugar de la capacidad neuronal. Si un día, dentro de miles o de millones de años –por mutación natural o por tecnología genética o neuronal– aparece alguna especie (tal vez exista ya en el universo) con una capacidad cerebral superior al Homo Sapiens actual, esa especie podrá ser más inteligente que Jesús, Homo Sapiens judío de hace dos mil años.
¿Y por qué ese futuro e hipotético ser no podría poseer una psicología más dotada, lograda o equilibrada que Jesús? No conocemos mucho sobre la psicología de Jesús, aunque por lo que sabemos ya nos gustaría tener su emotividad y equilibrio, su fuerza y ternura; ya nos gustaría ser tan buenos y felices como él. Con todo, ¿sería razonable pensar que su psicología fue perfectamente equilibrada, que jamás sintió angustia ni sentimiento negativo alguno para consigo o los demás, como nos pasa a todos? Si padeces en tu ser, que seguro que padeces, esas angustias y sentimientos negativos, no te preocupes: seguro que Jesús también las padeció. Pero procuró seguir sobreponiéndose cada día y confiando a pesar de todo.
Ahí está la grandeza; ése es el camino. Yo espero, sin embargo, que alguna vez aparecerá o haremos que aparezca un cerebro más logrado que el de esta especie que somos (y que fue Jesús), esta especie que sigue funcionando todavía en buena parte según los mecanismos “primitivos” del cerebro reptil, y que sigue sintiendo todavía los miedos, las rabias y las tristezas propias del viejo cerebro mamífero. Espero que algún día pueblen nuestro querido planeta unos seres más libres de miedos, que se sientan más indemnes y salvados, que sean más felices cuidándose unos a otros más que nosotros. Jesús también lo esperaba –en primer lugar para sí–, aunque él lo llamaba “reino de Dios” y aunque él no entendía el mundo según un paradigma evolutivo como lo entendemos nosotros.
Si pensamos la realidad en un paradigma evolutivo, es lógico pensar la propia espiritualidad –la nuestra y la de Jesús– en ese mismo paradigma. La realización espiritual es una dimensión más compleja y profunda que la salud física o que incluso el equilibrio psicológico. Es la paz y la armonía con el Sí mismo, con el Mundo, con el Otro y con el Todo. Y esa espiritualidad, como todo cuanto es, depende de todo, emerge de todo. Depende y emerge también, y no en pequeña medida, de los genes y de las neuronas. Por eso digo: ya quisiera yo llegar a la paz y la armonía a las que llegó Jesús, incluso en Getsemaní, incluso en la cruz, pero no tengo por qué pensar que en su ser individual e histórico llegase a la realización plena de la paz, del descanso, del shalom, de la espiritualidad, aunque sí creo –y me parece razonable o al menos no me parece irracional “creer”– que en su muerte llegó a la Vida plena o a Dios. Espero que alguna vez haya seres en esta Tierra que puedan alcanzar una armonía mayor de la vida particular con la Vida universal, sin tanto esfuerzo ni tanto Getsemaní. También Jesús lo esperó, en primer lugar para sí, aunque quizás alguna vez también desesperó.
Jesús fue un individuo admirable de esta nuestra pobre y maravillosa especie humana, especie maravillosa pero aún incipiente, en evolución hacia una forma todavía desconocida. Jesús fue y sigue siendo profeta, sacramento, símbolo o encarnación de la Compasión liberadora y creadora. Pero en su vida y en su historia particular, en su experiencia y en su conciencia individual, no pudo llegar sino hasta donde su constitución biológica (su ADN y su 1.400 cm3 de cerebro) y toda su cultura le permitieron llegar.

Por eso lo quiero más, y lo confieso testigo y sacramento, admirable en su finitud y particularidad, del Espíritu que goza y gime en la creación entera hasta que Dios sea todo en todas las cosas.