FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

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ATALAYA

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ATALAYA ENERO 2025

viernes, 18 de noviembre de 2016

Domingo 20 de noviembre de 2016, 34ª semana del tiempo ordinario: Jesucristo Rey del Universo



La fiesta de Cristo Rey fue establecida por la Iglesia en la época del ocaso de las monarquías con objeto de apoyar a las monarquías y aristocracias, interesadas por la pervivencia del Ancien Régime, y para oponerse a los nacientes regímenes republicanos, que representaban los intereses del pueblo, de los pobres, del liberalismo y de la naciente democracia. Sus orígenes son pues muy discutibles. Sin embargo, en todo caso, los textos de la liturgia de esta fiesta muestran la manera peculiar en que Cristo sería “Rey”.

jueves, 17 de noviembre de 2016

VENGA TU REINO

col salome



Sin corona de oro fino, sin sustento, sin vestidos
con bondad en la mirada y el corazón encendido
sin lugar para el reposo, sin perder la paz tampoco
compartiendo vida y alma anunciando un Dios de todos


Sin poner plazos, sin ruido, sin buscar fotos ni brillos
con la libertad de saberse bien amado y querido.
El corazón en las manos y el alma siempre abrazando,
los ojos limpios y claros, te hacen, Jesús,  Rey y  Hermano


QUE VENGA TU REINO, JESÚS
QUE LO HAGAMOS CIERTO, QUE LO HAGAMOS CIERTO
QUE CREZCA TU REINO Y LA TIERRA SEA CIELO
Y EL CIELO SEA ETERNO
QUE VENGA TU REINO, JESÚS
QUE LO HAGAMOS CIERTO, QUE LO HAGAMOS CIERTO
QUE NUESTRA MIRADA REFLEJE SIN MIEDO
QUE TU REINO ESTÁ DENTRO
QUE NUESTRA MIRADA REFLEJE SIN MIEDO
QUE TU REINO ESTÁ DENTRO


Salomé Arricibita


Para descargar la canción pinche el siguiente enlace: Venga tu Reino.mp3 y dele al botón derecho del ratón y guardar como...

HÁGASE Ain Karem

El valor de la ternura - Jesucristo, Rey del Universo - Ciclo C

CARGAR CON LA CRUZ

       José Antonio Pagola

  • Lc 23, 35-43
El relato de la crucifixión, proclamado en la fiesta de Cristo Rey, nos recuerda a los seguidores de Jesús que su reino no es un reino de gloria y de poder, sino de servicio, amor y entrega total para rescatar al ser humano del mal, el pecado y la muerte.
Habituados a proclamar la «victoria de la Cruz», corremos el riesgo de olvidar que el Crucificado nada tiene que ver con un falso triunfalismo que vacía de contenido el gesto más sublime de servicio humilde de Dios hacia sus criaturas. La Cruz no es una especie de trofeo que mostramos a otros con orgullo, sino el símbolo del amor crucificado de Dios que nos invita a seguir su ejemplo.
Cantamos, adoramos y besamos la Cruz de Cristo porque en lo más hondo de nuestro ser sentimos la necesidad de dar gracias a Dios por su amor insondable, pero sin olvidar que lo primero que nos pide Jesús de manera insistente no es besar la Cruz sino cargar con ella. Y esto consiste sencillamente en seguir sus pasos de manera responsable y comprometida, sabiendo que ese camino nos llevará tarde o temprano a compartir su destino doloroso.
No nos está permitido acercarnos al misterio de la Cruz de manera pasiva, sin intención alguna de cargar con ella. Por eso, hemos de cuidar mucho ciertas celebraciones que pueden crear en torno a la Cruz una atmósfera atractiva pero peligrosa, si nos distraen del seguimiento fiel al Crucificado haciéndonos vivir la ilusión de un cristianismo sin Cruz. Es precisamente al besar la Cruz cuando hemos de escuchar la llamada de Jesús: «Si alguno viene detrás de mí... que cargue con su cruz y me siga».
Para los seguidores de Jesús, reivindicar la Cruz es acercarse servicialmente a los crucificados; introducir justicia donde se abusa de los indefensos; reclamar compasión donde solo hay indiferencia ante los que sufren. Esto nos traerá conflictos, rechazo y sufrimiento. Será nuestra manera humilde de cargar con la Cruz de Cristo.
El teólogo católico Johann Baptist Metz viene insistiendo en el peligro de que la imagen del Crucificado nos esté ocultando el rostro de quienes viven hoy crucificados. En el cristianismo de los países del bienestar está ocurriendo, según él, un fenómeno muy grave: «La Cruz ya no intranquiliza a nadie, no tiene ningún aguijón; ha perdido la tensión del seguimiento a Jesús, no llama a ninguna responsabilidad, sino que descarga de ella».
¿No hemos de revisar todos cuál es nuestra verdadera actitud ante el Crucificado? ¿No hemos de acercarnos a él de manera más responsable y comprometida?

Los pobres bendicen al Papa


Papa Francisco27
Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara



En la bella tarde romana en la que Francisco apareció en el balcón del Vaticano como nuevo papa, éste sorprendió, sobre todo a los “entendidos” del Vaticano, con dos de sus salidas originales. La 1ª), una afirmación-información: No sé qué ha movido a los cardenales del Cónclave (la frase anterior no es literal, la siguiente, sí) “para ir a buscar un obispo de Roma al fin del mundo”. Salida original porque no dijo “el Papa”, sino el obispo de Roma. Sonó, incuestionablemente, a pura colegialidad conciliar, un concepto que, desde luego, no es el más agradable a los altos jerarcas vaticanos. Y es una pena, porque ese estilo de Gobierno en la Iglesia fue el escogido y seleccionado, sin discusión, por el Vaticano II. Y la 2ª), que no solo llamó la atención a los prelados vaticanos cercanos, sino que los molestó, fue cuando el Papa pidió al pueblo fiel que abarrotaba la plaza de San Pedro, que lo bendijera. El Papa, origen de toda bendición eclesial, ¿pidiendo al pueblo raso, (para el Concilio, “pueblo de Dios”) que lo bendijera? Este papa no es que se salte el protocolo, es que parece haberse vuelto loco.

Y con esta idea siguen algunos de los más altos capitostes vaticanos, o, por lo menos, así lo parece. Y lo malo es que esta opinión de grandes jerarcas llega hasta el pueblo fiel, ¡o no tan fiel!. El lunes de esta semana, en mi reunión bíblica semanal con señoras que se supone muy católicas, Francisco fue tildado de “populista”, ahora que está de moda esa apelación, tanto para Podemos, en España, como para Trump, en los EE.UU. de América del Norte. Así que les han debido de temblar las carnes al enterarse de que ese deseo que en la plaza de San Pedro se cumplió a una prudente distancia, se ha hecho realidad física y visual en la sala de audiencia del Vaticano Pablo VI, donde doce pobres y excluidos del mundo, doce nuevos apóstoles, representando a los seis mil (6.000) de su condición que llenaban la sala, a su vez en nombre de todos los pobres y excluidos del mundo, -entre los que cincuenta (50) de la parroquia San Antón, del padre Ángel, de Madrid-, bendijeron al Pontífice, tocando sus blancas ropas, sus manos, abrazándolo y besándolo, mientras el Papa, con los ojos cerrados, estaba al borde del llanto. (Como podemos ver en la fotografía).
El Papa no va de farol. algunas de las frases que pronunció con motivo de ese encuentro nos conmueven, nos denuncian, y nos hacen pensar, y pensarnos, seriamente, nuestra fe y nuestra lealtad al Evangelio. Como, por ejemplo: “Les pido perdón en nombre de los cristianos que no leen el Evangelio encontrando la pobreza en el centro”; “Sueñen que el mundo se puede cambiar”; “Sean hombres y mujeres con pasiones y sueños”; Dignidad, esa es la palabra. “; “Pobre sí, dominado no, explotado no”, … “pobres sí, esclavos no. La pobreza está en el corazón del Evangelio no para ser vivida. La esclavitud no está para ser vivida en el Evangelio, sino para ser liberada”.
Si a eso sumamos el grito de hace unos días, “Mientras no acabemos con el Capitalismo, que es la tiranía del dinero, el mundo no tiene solución”, palabras que duelen tanto a los ricos de bolsillo, y, sobre todo, ¡de corazón!, que no solo los escandalizan y las rechazan, como las de Jesús “en verdad, en verdad os digo que los ricos no tendrán vez en el Reino de Dios”, sino que las consideran absurdas, ofensivas e injustas; ¡aunque no lo digan! Así que la pobreza como centro de la Iglesia va, definitivamente, en serio. No la indigencia, ni la miseria, ni la esclavitud, que destruyen la dignidad. Sino la pobreza, el vivir al día, para todos los puedan hacer, que no solo no anula la dignidad, sino que la fundamenta y la hace resplandecer.

Madrid. Mesa redonda “Enlázate por la justicia”



Queridos todos y todas:
Os informamos de que la Campaña “Si cuidas el planeta, combates la pobreza”, de Enlázate por la Justicia, ha convocado en Madrid una MESA REDONDA abierta a todo el público. A quienes estáis en Madrid os animamos a asistir, pues tendremos oportunidad de acercarnos a temas de gran interés, como el desperdicio de alimentos o la realidad que se está viviendo en los pueblos de la Amazonía a través de Patricia Gualinga, líder indígena y el cardenal Dom Clauido Hummes, presidente de la RED ECLESIAL PANAMAZÓNICA.
Os pedimos también que difundáis esta convocatoria entre vuestras comunidades de Madrid. Gracias



¿CUÁNDO?
Jueves 24 de noviembre de 2016 de 18:30 a 20:30 horas.


¿QUIÉNES INTERVIENEN?
PABLO MARTÍNEZ DE ANGUITA, director del Instituto Laudato si´de Granada.
“Cuidado de la Casa Común”.
TERESA DE FEBRER, Incidencia y Sensibilización de PROSALUS.
“Desperdicio de alimentos”.
PATRICIA GUALINGA, indígena Kichwa, Red Eclesial Panamazónica, REPAM.
Cardenal Dom CLAUDIO HUMMES, presidente de la REPAM.
“Diálogo desde la experiencia y el testimonio en la Amazonía”.


¿QUE PRETENDEMOS?
Crear conciencia en la sociedad española de la necesidad de cambiar nuestros patrones de consumo y estilos de vida si queremos alcanzar los Objetivos de
Desarrollo Sostenible en España y a nivel mundial y lo haremos a la luz de la encíclica Laudato si’.


¿DÓNDE?
Salón de conferencias de la Universidad de Comillas ICADE. C/ Alberto Aguilera, 23 (Madrid).

Un saludo cordial 

En tiempos de Trump

Guillermo Almeyra

Trump
Puede ver la información completa en la siguiente dirección: http://www.jornada.unam.mx/2016/11/13/opinion/016a1pol
Si el establishment Demócrata y la millonaria Killary Clinton no hubiesen saboteado al socialdemócrata Bernie Sanders, el voto de protesta no lo habría recogido un millonario candidato del Ku Kux Klan, que hace más de 20 años no paga impuestos, estuvo varias veces en situación de quiebra y, además de ignorante, es tanto o más racista, machista, armamentista y xenófobo que la mayoría de sus compatriotas.



Con Trump ganaron el atraso cultural, la ignorancia y el racismo de los blancos pobres que atribuyeron al establishment Demócrata la decadencia nacional y la crisis provocada por el gran capital, sobre todo durante los gobiernos Bush.
Esos blancos pobres, religiosos de derecha y racistas votaron en masa (incluso sus mujeres, pues el machista Trump logró 53 por ciento del voto femenino). Los 12 millones de jóvenes que habían sufragado por Sanders, en su mayoría se abstuvieron o se negaron a hacerlo por Killary. Los negros y los latinos no se inscribieron en masa para votar. Entre dos derechas, los votantes eligieron, como siempre, la más genuina.


Trump llega así al gobierno con el control total de los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) y en hombros de sus iguales.
Pero un sector del gran capital está asustado y los financieros tiemblan y, por tanto, habrá que ver si Trump, adaptando su política desde el gobierno, llega a un acuerdo con el poder real que no está en la Casa Blanca sino en Wall Street, o si ese poder le hará la vida imposible o volverá a aplicar la letal solución Kennedy.


Ahora, sobre México, Cuba, Venezuela y en especial China, la Unión Europea, la economía mundial, el medio ambiente y la supervivencia de gran cantidad de especies –incluida la humana–, así como la paz mundial pende amenazadora la espada de Damocles.
Hitler, ganador de las elecciones, recordemos que llegó a la cancillería gracias a la ilusión del gran capital de que podría controlarlo y a Stalin, que no aplastó ese gobierno antes de que rearmase al país y que favoreció la instalación de su dictadura –y preparó el suicidio del Partido Comunista Alemán– con su teoría de que el enemigo principal era la socialdemocracia, no el payaso con el bigotito ridículo.

Los gobiernos capitalistas democráticos francés y británico también le dieron alas, pues creyeron que sería una barrera contra el comunismo. El mundo debió pagar más de 30 millones de muertos y terribles destrucciones, esa ceguera y esas posiciones contrarrevolucionarias de esos defensores del capitalismo. La historia, se sabe, no se repite, pero Trump, si lo dejamos, va a instalar un fascismo à la américaine.
Pero no es un producto sólo de la ignorancia y el provincialismo proverbiales en Estados Unidos. También lo es del odio popular al establishment político del capital y a las políticas de éste. Si sus políticas –que son las de la extrema derecha religiosa y social del país– chocan con los deseos de sus electores y si quienes antes votaron por Sanders para protestar por la izquierda se organizan en un partido independiente contra los republicanos, los demócratas y sus mandantes, podríamos presenciar un aumento espectacular de la lucha de clases en Estados Unidos. Entonces sería otro cantar.

Trump ganó después de que en Gran Bretaña triunfase el Brexit y después del desarrollo de la derecha y del neofascismo en Italia (Berlusconi, Salvini), en Hungría (Orban), en Polonia, en Alemania y en Francia (Le Pen). Ganó luego de los golpes contra Zelaya en Honduras, Lugo en Paraguay, Dilma Rousseff en Brasil; de las matanzas de Calderón-Peña en México y de la instalación del gobierno Macri en Argentina. Es el resultado del triunfo cultural del neoliberalismo, que convenció incluso a los trabajadores (que en su mayoría lo votaron como votan en Argentina por las dos vertientes peronistas, el kirchnerismo o el macrismo o en México por el PRIPAN). También es el resultado de una mal llamada izquierda que no enfrenta el problema de la construcción de un poder alternativo al del capital o cree posible reformarlo y transformarlo desde las instituciones creadas para perpetuar la explotación y la dominación capitalista.
Eso es lo que hay que cambiar, con una política y una educación anticapitalistas y con la organización independiente de los trabajadores.

En el campo internacional, Trump, que es un Neandertal con control de la bomba atómica, busca coexistir amistosamente con Putin, defensor autoritario del capitalismo ruso, y hasta con Corea del Norte, para aislar a China, y dice que retirará bases aunque, por supuesto, no las que amenazan a China ni a Guantánamo. Su aislacionismo en Estados Unidos no es pacifista, sino que busca reducir gastos (rechaza la reconversión industrial para salvar el ambiente, piensa reorganizar el aparato bélico y cambiar las alianzas, oponiendo, por ejemplo, al autócrata bueno de Moscú contra Pekín). Aunque le hizo promesas a Netanyahu, podría llegar incluso a reducir el apoyo político y militar a Israel porque su prioridad es abatir el poderío económico chino, en primer lugar y, después, de la Unión Europea.

Para que funcionen a pleno las acerías y Ford, GM y otras grandes industrias, debe eliminar la competencia del acero y de las mercancías chinas y europeas ya que, por razones políticas y para mantener el consumo interno, no puede reducir aún más los salarios en Estados Unidos. Como la economía china actualmente va mal con la brusca caída de las exportaciones, una guerra económica la desestabilizará y provocará en esa gran potencia asiática movilizaciones obreras y un aumento del nacionalismo.
Eso prepara condiciones para una guerra de proporciones nunca vistas, que el armamentismo actual, las carreras espaciales y los hackeos cibernéticos mal ocultan y preanuncian. Hay que parar a tiempo a este Trumpusconi ridículo pero peligrosísimo, a este McHitlertan fatal para México y para el mundo.

Fuente: Red Mundial de Comunidades Eclesiales

El gobierno de los idiotas

Pedro Serrano


Según el sueño americano, cualquiera puede llegar a ser lo que se proponga; incluso presidente del Gobierno. Y es cierto. Ya tenemos la certeza: ha llegado a presidente un cualquiera.
Si me permiten la comparación, haber elegido a Donald Trump como presidente de los Estados Unidos es como haber elegido a un mono para pilotar una gran aeronave, donde la mitad de los pasajeros aplauden entusiasmados y la otra mitad se agarran a sus asientos horrorizados. Hasta los animales irracionales saben elegir con más tino a sus líderes. Ellos son lo suficientemente listos como para elegir al más apto, al que mejor pueda garantizar la supervivencia del grupo.


Pero no nos fijemos solamente en lo que acaba de pasar en Estados Unidos. No hace falta ir tan lejos para encontrar ejemplos en los que los ciudadanos votan con fruición en contra de sus propios intereses. La democracia, allí donde la haya, parece ir degenerando paulatinamente en una delirante “idiocracia”, es decir, en el gobierno de los idiotas. Cada vez son más los ejemplos en los que la mitad de los ciudadanos de un país someten a la otra mitad a la tiranía de demagogos oportunistas o a la idiotez e ineptitud de patanes egocéntricos.

Jornadas de la Asociacion de Teólogas Españolas. Caín, ¿dónde está tu hermana? Dios y la violencia contra las mujeres


Miguel Ángel Mesa Bouzas


Silvia Martínez Cano, de Comillas, nueva presidenta de la Asociación
Redacción, 16 de noviembre de 2016 a las 09:34
Es el momento de responder a la pregunta: ¿dónde están nuestras hermanas?, y responderla desde nuestro compromiso diario para dar visibilidad, denunciar culpabilidades, acompañar y suprimirla ··· Ver noticia ···

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Cuentan que Ellacuría se subió a la cruz


Kenia pospone el cierre del campo de refugiados de Dadaab



16 de noviembre de 2016. El Gobierno de Kenia, sometido a las incesantes críticas de las organizaciones de defensa de los derechos humanos, ha pospuesto al 21 de mayo de 2017, la fecha de cierre del complejo de Dadaab, el mayor campo de refugiados en el mundo que alberga principalmente somalíes. Dos semanas antes de la fecha establecida por el Gobierno, finales de noviembre, el anuncio se produce tras una petición del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y en medio de las acusaciones (...)

Frases de Wayne Dyer - Frases Motivadoras - Frases para Reflexionar

PARADOJAS

col aleixandre art

“Jesús, dándose cuenta de que pensaban venir para llevárselo y proclamarlo rey, se retiró de nuevo al monte, él solo” (Jn 6,15). Qué poco hemos aprendido de ese gesto de huída y de qué poco le sirvió a él realizarlo: cargados de buena voluntad e incapaces de encajar el rechazo del Maestro hacia todo lo que tiene que ver con honores y pompas tal como nosotros las imaginamos, celebramos la solemnidad de Jesucristo REY DEL UNIVERSO evitando, milagrosamente, añadirle el título de EMPERADOR como quizá algunos hubieran deseado.
Afortunadamente el Evangelio está ahí, como una barrera inexpugnable que obliga a detenerse a todo aquello que suena a triunfo mundano, ostentación, oropeles o coronas, y por eso la liturgia de hoy se convierte en una gran paradoja. Según el diccionario, “idea extraña y opuesta a la opinión común; dicho o hecho que parece contrario a la lógica; figura de pensamiento que emplea expresiones aparentemente contradictorias”. Y nada tan contradictorio como contemplar al Rey en una cruz, coronado de espinas y cargando con un título de burla que aludía al ridículo de su falsa realeza.
Pero la incongruencia absoluta nos espera al final de la escena: aquel hombre impotente que agonizaba promete el paraíso a otro ajusticiado colgado a su derecha que se había dirigido así a él: “Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino”.
Es el único personaje de todo el Evangelio que se dirige a Jesús llamándole sencillamente por su nombre, sin añadir ningún otro título como Señor, Maestro, Hijo de David o Mesías. Sin saberlo, estaba acertando con lo que el hombre crucificado al que invocaba había venido a hacer: aproximarse, acortar distancias, vivir entre nosotros como uno de tantos, entregarnos su nombre y su amistad, compartir nuestro desvalimiento, estar tan cerca como para escuchar el susurro de aquel hombre sin aliento que moría a su lado .
Y en eso consistió, paradójicamente, su gloria, su realeza y su triunfo.

¿CRISTO REY CONTRA TRUMP?

col sicre

El título puede resultar polémico y populista, pero pretende hacer caer en la cuenta de la relación entra la fiesta de Cristo Rey y el momento actual. Cuando Achille Ratti fue elegido Papa en febrero de 1922 y tomó el nombre de Pío XI, tenía la experiencia reciente de la Primera Guerra Mundial y de la Revolución rusa. Pocos meses después, en octubre, Mussolini organizaba la marcha sobre Roma, que llevaría al triunfo del fascismo. Un año más tarde (8 de noviembre de 1923) Hitler intenta un golpe de estado en Munich. Pío XI, alarmado por las tensiones crecientes en Europa y en todo el mundo, piensa que la única y verdadera solución a los problemas de tipo social, político, económico, es atenerse al mensaje del evangelio. Si Cristo fuese el rey de este mundo, muy distintas serían las cosas. Entonces instituyó esta fiesta, aprovechando que en 1925 se cumplían mil seiscientos años del concilio de Nicea, que proclamó la realeza de Cristo al añadir al credo apostólico las palabras: “y su reino no tendrán fin”.
Ha pasado casi un siglo. El lenguaje, como tantas cosas, ha cambiado; las verdades profundas, no. No creo que muchos católicos se animen a decir hoy día que la solución a los problemas que puede plantear el presidente Trump a nivel nacional y mundial sea Cristo Rey. Pero sí debemos estar dispuestos a defender los valores evangélicos del amor al prójimo, especialmente al más necesitado, de reconocernos todos como hermanos, hijos del mismo Padre, de la compasión, la justicia, la paz.
Inicialmente esta fiesta se celebraba el domingo anterior la de Todos los Santos (1 de noviembre). La reforma del Concilio Vaticano II decidió cerrar el año litúrgico con esta festividad, para subrayar la victoria final de Jesús. Las lecturas varían en los tres ciclos y cada año ofrece un aspecto distinto de la realeza de Jesús. ¿Qué une a las dos lecturas principales de hoy? La concepción del rey como salvador en medio de las dificultades.
David, el rey salvador (2 Samuel 5, 1-3)
La primera lectura sólo se comprende recordando los acontecimientos previos. Años atrás, el primer rey israelita, Saúl, ha muerto luchando contra los filisteos. Le ha sucedido un hijo bastante inútil, Isbaal, y el poder se concentra en las manos del general Abner. Pero tensiones internas y externas llevarán al asesinato de Abner y, más tarde, de Isbaal. Las tribus del norte, sin rey ni general, se sienten desconcertadas. Y consideran que la única solución es ofrecerle el trono a David, que ya es rey de Judá desde hace siete años. Y se dirigen a la que entonces era capital de Judá, Hebrón (Jerusalén todavía no había sido conquistada).
Nosotros leemos estas palabras sin darle especial importancia. Pero el que los del norte vengan a buscar la salvación en el rey del sur era entonces algo inaudito, que sólo se explica por la necesidad urgente de un rey que los salve.
Jesús, el rey incapaz de salvar (Lucas 23, 35-43)
Los contemporáneos de Jesús también esperaban un rey con capacidad de salvar. La lectura del evangelio de lo deja muy claro. Las autoridades, los soldados, uno de los malhechores crucificado con Jesús, lo repiten hasta la saciedad. Pronuncian los mayores títulos: Mesías de Dios, Elegido, rey de los judíos, Mesías. Pero sólo están dispuestos a aplicárselos a Jesús si se salva a sí mismo, o, como dice el otro crucificado, «sálvate a ti mismo y a nosotros». La sorpresa aparece al final, en la petición del buen ladrón.
El evangelio de san Juan pone en boca de Jesús, durante el juicio ante Pilato, las palabras: «Mi reino no es de este mundo». Y eso mismo dice aquí, no Jesús, sino el que conocemos como «el buen ladrón». El reino de Jesús no se realiza en este mundo, no es aquí donde realizará obras portentosas para que la gente lo acepte como rey. Su reino se encuentra en una dimensión distinta, en la que entrará a través de la muerte. Por eso, el buen ladrón no pide que lo salve. Sólo pide un recuerdo: «acuérdate de mí».
A lo largo de su vida, Jesús escuchó muchas peticiones: de leprosos que deseaban ser curados, de ciegos y cojos, de padres de niños difuntos, de discípulos asustados por la tormenta… Pero esta resulta la petición más bella y más sencilla: «Jesús, acuérdate de mí». El buen ladrón pide muy poco. Pero hace falta una fe profundísima para creer que ese ajusticiado, al que todos rechazan y del que todos se burlan, dentro de poco será rey, y que un simple recuerdo suyo puede traer la felicidad. Así ocurre en la promesa que Jesús le hace: «hoy estarás conmigo en el paraíso».
«Acuérdate de mí» y «estarás conmigo» son las dos caras de una misma moneda, de la intimidad plena entre el rey y su súbdito, más satisfactoria que todas las prebendas y beneficios mundanos que regalan otros reyes.

¿Qué significa triunfar en la vida?


Vicente Berenguer

El sistema dicta su sentencia y los peones la acatan: hay que adaptarse y cualquier saber que no tenga aplicación práctica dentro del sistema es sencillamente considerado inútil. ¿Para qué sirven las humanidades? Se pregunta buena parte de la sociedad. El objetivo pues se ha cumplido, y es que se cree que algo que no tiene una aplicación clara en el sistema productivo es perder el tiempo.

Hay que triunfar, y triunfar se considera poder comprar un buen coche, tener una buena casa Y manejar billetes para hacer lo que a uno le dé la gana; en pocas palabras: capacidad de consumo. Esta es la concepción de triunfo que “acata” una buena parte de la sociedad. Hay que triunfar y para ello el pragmatismo es fundamental. ¿Pero qué es triunfar? ¿Ser una persona adinerada y al mismo tiempo un ave de rapiña? ¿Es esto triunfar? ¿O el triunfo más bien está relacionado con el cultivo interior y con una manera de ver la vida? ¿Son los políticos, por ejemplo, unos triunfadores porque tienen dinero y “poder” o son en realidad muchas veces seres que dan lástima? Estas personas, en innumerables ocasiones, son seres insensibles; ya no son capaces de sentir, son puros autómatas acaudalados que han perdido por completo aquello que les hacía humanos, ¿es esto triunfar? ¿o en realidad es fracasar?
Antiguamente se considera que una persona era una triunfadora si lograba despertar su humanitas con lo que uno podía domar la fortuna, y domar la fortuna significaba domar el interior y con ello los acontecimientos de la vida. Evidentemente esto ya no es así y ahora triunfar o ser feliz solo puede ser en base a conseguir objetivos materiales y sociales, y lo curioso es que la sociedad en general lo ha creído. Han creído el mensaje emitido por el sistema, a saber, que uno solo puede ser feliz si dispone de una buena cantidad de dinero, no lo suficiente como para poder vivir dignamente sino lo suficiente como para situarte por encima de la mayoría. El problema es que desde el momento en que uno cree esto se convierte en un esclavo del sistema.
Y es que el triunfo debería ser asociado al grado de humanidad y libertad que uno consiga en su paso por este breve instante que es la vida, ¿y cuál es el grado de libertad de aquél que su felicidad depende de una posición social o de lo material? ¿es esta una persona libre o es en realidad un esclavo? ¿Y cuál es el grado de humanidad de aquellos egoístas patológicos que han conseguido ascender en la sociedad pero que son incapaces de sentir ya nada ni conmoverse porque se han convertido en seres insensibles? ¿Dónde está aquí el triunfo?
Evidentemente a los seres superficiales que son admirados por la sociedad en general, a los “triunfadores”, les fastidia mucho que los que no disponen de su capacidad de consumo (los que “están por debajo”) puedan sentirse libres y es que a pesar de tener todo el dinero del mundo en realidad no son gente que disfrute de la vida y necesitan siempre más pero nunca tendrán suficiente, porque en realidad son esclavos del sistema. Los hombres libres son otros, son aquellos que comprenden que su libertad no depende del sistema productivo-consumista sino todo lo contrario; comprenden que ceñirse por los parámetros de este es la peor de las cadenas. Y es que no se trata de que uno tenga que desprenderse de todo para ser libre y feliz (faltaría más), se trata de romper más bien la farsa con la que nos bombardean, la farsa que afirma que aquél que tenga menos dinero y por tanto tenga menor capacidad de consumo ha de ser necesariamente menos feliz que otro que tengas más capital. Y es una farsa que es creída en general y ahí radica el problema.
Se trata, en definitiva, de comprender que triunfar en la vida tiene más que ver con la humanidad (algo cada vez menos frecuente), con la creatividad, con la capacidad de reflexión y el pensamiento crítico, con la autonomía respecto al exterior y con el grado de libertad interior (el verdadero poder, el poder que se trata de ocultar) logrado en este tan breve instante de tiempo que es la vida. Tiene mucho más que ver con esto que con lo material. Y mientras la gente no se dé cuenta de esto y se aferre al materialismo y al anhelado consumismo ni será libre ni será feliz y el sistema gana.

Es sorprendente que se considere sorprendente la victoria de Trump


Vicenc Navarro

Vicenc Navarro.jpg
Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 11 de noviembre de 2016.
Este artículo critica la cobertura mediática de lo que ha ocurrido en las elecciones que condujeron a tener a Donald Trump como presidente. El artículo critica también el excesivo énfasis en su personaje y el nulo análisis de la evolución del contexto social y político de aquel país. Finalmente, el artículo señala que para entender a Trump se tiene que entender la enorme derechización del Partido Demócrata, resultado de su integración y complicidad con el mundo empresarial, habiendo llevado a cabo políticas neoliberales que han dañado a las clases trabajadoras de aquel país, cuyo enfado ha sido un argumento utilizado por aquel candidato. ··· Ver noticia ···

Trump: ¡Se veía venir!


José Ignacio González Faus

González Faus

Se veía venir. Y de no haber sido por el voto de muchas mujeres y de muchos latinos, la victoria de Trump habría sido aún mayor. ¿Cómo no lo vimos? Sospecho que porque no queríamos verlo. Hace años se hablaba ya de “el fascismo que viene” (ver La Vanguardia, 11.08.2003, p. 14). La reciente aparición por todo el mundo de extremas derechas racistas y sociales (no olvidemos que el nazismo también se llamó “nacional-socialismo”) tampoco nos abrió los ojos. Así ha llegado la sorpresa de encontrarnos con el Lobo en la cama de Caperucita; y encima con mayoría en el Senado y en la Cámara de representantes. ··· Ver noticia ···

martes, 15 de noviembre de 2016

Ética sin religión

Ética sin religión

Haya  Dictados del más allá
Fernando Trías de Bes
 Vivir del mismo modo, con independencia de que se crea o no en que hay algo más tras la muerte, obliga a alinear las creencias religiosas y los derechos terrenales. También ayuda a ser más libres.
EN LA PELÍCULA Qué bello es vivir (1946), del director Frank Capra, el protagonista, George Bailey, encarnado por James Stewart, está a punto de suicidarse. Antes, un ángel le permite ver cómo sería el futuro sin su presencia. Visualiza un mundo peor. Así que cuando regresa de nuevo al momento previo al suicidio, en lugar de lanzarse por el puente, decide regresar a su hogar para que el mundo sea mejor gracias a estar él con vida. Son muchas las películas donde el protagonista tiene oportunidad de observar su futuro o su pasado desde el más allá. De casi toda ficción de ese tipo, libros, relatos, filmes…, se infiere algo fundamental: que, según lo que pensamos que nos espera, decidimos vivir de un modo determinado
La historia de las civilizaciones está plagada de costumbres que nos obligan a sacrificarnos por lo que pueda haber tras la muerte. Hay creencias que incluso obligan a tareas y conductas concretas, algunas realmente exigentes. Podríamos pensar que estos comportamientos son propios de culturas pasadas. Sin embargo, la religión protestante sigue considerando que el juicio final depende en gran medida de lo que uno haya aportado a la sociedad en lo material y económico durante la vida. En la católica, por su parte, se considera que los malos o buenos comportamientos determinan la salvación o condena de las almas.
Bajemos la cuestión a la tierra. Existen solo dos posibilidades. Que tras la muerte haya algo o que no haya nada. Veamos las conductas en cada caso.
Establecer relaciones causa- efecto entre vida presente y eventual vida futura allana el camino a la manipulación
Entre aquellos que piensan que sí hay algo, lo interesante desde un punto de vista conductual es que, por lo general, establecen una correlación entre lo que encontrarán y su comportamiento. Sistemáticamente se considera la vida una especie de prueba para determinar si merecemos una existencia mejor, más larga o eterna. ¿Por qué? Establecer relaciones causa-efecto entre vida presente y eventual vida futura allana el camino a la manipulación del individuo.
Si nadie sabe a ciencia cierta qué hay después de la vida, ¿cómo puede defenderse que existen reglas causa-efecto entre ambas existencias? La vida eterna es una cuestión de fe, pero lo que nos espere después y de qué dependa está impregnado de tanta suposición como las religiones de antiguas civilizaciones.
Supongamos por un momento que alguien de ferviente fe y que creía en el más allá pasa a considerar que no hay nada tras la muerte. Absolutamente nada. ¿Cómo actuaría? ¿Dejaría de hacer el bien? ¿Modificaría su moral? ¿Su ética? Y, lo más importante, ¿sus conductas y comportamientos? Este es un supuesto muy terapéutico. La creencia en un Dios se ha asociado tradicionalmente a la de una vida eterna o prolongación de la existencia. Con el único objetivo de revisar conductas, permítanme esta pregunta: ¿puede existir un Dios creador pero no una vida eterna? Supongamos que sí. Esta hipótesis permitiría a los creyentes liberarse en vida de cualquier eventual manipulación por parte de los administradores de las religiones, sean cuales sean estas. Abrazar una fe sería una cuestión de principios, no de futuros indemostrables.
Las religiones son un modo de acercarse a un concepto de Dios y de vivir según un mandato divino o una determinada moral. ¿Por qué se ha hecho preciso un incentivo o castigo para que los fieles acaten las normas? Probablemente por cuestiones educativas, religiosas, sociales y, por supuesto, organizativas.
Actuar conforme a una fe o principios independientemente de una vida futura dejaría de condicionar cómo vivimos la actual y respondería a lo que sabemos: que la vida póstuma no es segura y la presente sí. Eso no significa caos, desorden, amoralidad o falta de ética. Significa libertad máxima. Se puede vivir plena y libremente sin pasar por encima de las libertades de los demás. ¿Puede una vida ser plena si está vinculada a una eventual futura existencia? Para los santos, mártires y muchos creyentes, sí. A otros les causa mucho sufrimiento, contradicciones y conflictos.
Queda una tercera solución interesante. Se trata de creer ambas cosas al mismo tiempo. Que hay algo y no hay nada. ¿De qué serviría en nuestro día a día? Probablemente, uno alcanza la máxima virtud cuando vive de la misma forma tanto si cree que hay vida en el más allá y un Dios que le juzgará como si piensa que no hay nada, que uno cierra los ojos y se acabó la película, sin salvación ni condena. Si bajo ambas premisas el comportamiento y valores con los que uno vive son los mismos, esa persona estará actuando libre de coacción, manipulación, presunciones o posibles falsas creencias. Y no está reñido con cualquier modo de fe. Vivo hoy según mi fe por lo que al presente le reporta, no por lo que al futuro pueda suponerle. Lograrlo hace a una persona completamente dueña de su libertad y la lleva a vivir una vida plena, sin importarle lo que vendrá, o no vendrá, después. Alguno esgrimirá que en eso consiste la salvación. Puede ser. No me lo planteo.
Lo que sí sé es que vivir de un mismo modo haya o no haya vida después obliga a una persona a alinear sus creencias religiosas y las humanas, los mandatos divinos y los derechos terrenales, y que su fe en Dios, en caso de darse, coincida con la naturaleza que ese Dios le ha dado. Somos seres humanos. Y pienso humildemente que, de existir un Dios, lo único que espera de nosotros es que nos comportemos como tales.
Economista y escritor español nacido en Barcelona en 1967. Cursó Ciencias Empresariales y MBA en Esade y la Universidad de Michigan. Desde hace varios años dedica la mayor parte de su tiempo a escribir tanto ensayos como ficción. Ha recibido los premios: Shinpukai (Japón, 2005), Premio De Hoy de ensayo (España, 2009) y Premio Espasa de Ensayo (España, 2016).

El Papa Francisco y Lutero


Joaquín Muñoz Traver

[Meditaciones del día] A raíz de la fotografía que encabeza este post, hay católicos que se han puesto muy nerviosos… Y que así lo han manifestado en las redes sociales, y en las páginas web en las que suelen manifestarse y encontrarse quienes menos cómodos se encuentran con el actual Pontífice. Los mismos que ayer recordaban constantemente el deber de obediencia y fidelidad al Santo Padre, parece que hoy no tienen tiempo suficiente para orquestar todas las campañas y críticas que están en marcha contra Su Santidad. ··· Ver noticia ···

Cuatro cardenales desafían públicamente al Papa y a las “confusiones” de Amoris Laetitia

 
Jesús Bastante


Burke, Brandmuller, Cafarra y Meisner vuelven a arremeter contra Francisco
Quieren obligar al Pontífice a responder “sí” o “no” a sus “dudas” sobre la comunión a divorciados
¡Burke! ¡Burke! El capitán de la disidencia al Papa, contra la “Amoris Laetitia”
Burke desprecia la exhortación papal: “No es un texto magisterial”
Polémicas interpretaciones de Amoris Laetitia
Es nuestro deseo que nadie nos juzgue, injustamente, como adversarios del Santo Padre y como personas sin misericordia. Lo que hemos hecho y estamos haciendo nace del profundo afecto colegial que nos une al Papa
Un desafío público al Papa. Cuatro de los cardenales más marcadamente ultraconservadores, y que en distintas ocasiones han mostrado su desacuerdo con el pontificado de Francisco y sus reformas, han dado un paso más allá, y han denunciado la “confusión” de algunos puntos de Amoris Laetitia, en especial lo referente a la comunión para los divorciados vueltos a casar. ··· Ver noticia ···

Trump y Hillary, entre lo malo y lo peor

Leonardo Boff


Leonardo Boff2En todo el mundo se están haciendo los análisis más dispares sobre el significado de la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, con los más diversos titulares.
El más significativo para mí ha sido el del senador chileno Alejandro Navarro: «El triunfo de Donald Trump es un castigo a los gobiernos del establishment».



El senador hace una crítica más general, válida también para nosotros: que los gobiernos progresistas que llegan al poder acaban, por presión de la macroeconomía globalizada, haciendo políticas claramente neoliberales en perjuicio de las clases más vulnerables.
Encuentro justa la interpretación de Navarro: «el castigo a los gobiernos del establishment reside en que la gente se cansó de entregarle el poder a quien solo ofrece más de lo mismo. Los electores optaron por Donald Trump, que si bien representa lo peor de la cultura yankee, también supo representar el hastío de los sectores precarizados por el neoliberalismo, la globalización y los empleos precarios» (www.navarro.cl/sename). Fueron estos los que votaron mayoritariamente por él y le ayudaron a conseguir la victoria.
Afirma también el senador algo que pocos creen: «no debemos olvidar que en Estados Unidos, supuestamente el país más rico, poderoso e influyente del planeta, viven 45 millones de personas en situación de pobreza o cerca de ella, que comen diariamente gracias al ticket de alimentación que el gobierno entrega a los trabajadores blancos y a los hijos de inmigrantes que tienden a rechazar la llegada de nuevos inmigrantes por considerar que su posición privilegiada está en riesgo».

Si Trump representa lo peor, lo malo lo revela Hillary. No son pocos los analistas dentro de Estados Unidos que llamaban la atención para el riesgo que suponía la elección de Hillary Clinton como presidenta. Cito entre otros a uno, Jeffrey Sachs, considerado uno de los mayores especialistas mundiales en la relación entre economía, pobreza y desigualdad social. Es profesor de la Universidad de Columbia y publicó un artículo que reproduje en mi blog del 8/02/2016. En él enumera los muchos desastres de la política de Hillary cuando era Secretaria de Estado.
Se titula: “Hillary is the Candidate of the War Machine”: “Hillary es la candidata de la máquina de guerra”. La primera frase resume un largo razonamiento: «No hay duda de que Hillary es la candidata Wall Street. Más peligroso aún es que ella es la candidata del complejo militar-industrial; apoyó todas las guerras solicitadas por el estado de seguridad estadounidense, dirigido por los militares y la CIA».

Aunque demócrata, ella es, según Sachs, una ferviente neocon. Incentivó las guerras contra Irak, todas las del norte de África y contra Siria. Encontró hilarante declarar sobre Kadafi: “We came, we saw, he died” (vinimos, vimos y él murió). Siendo todavía Secretaria de Estado intentó reiniciar la Guerra Fría con Rusia, a propósito de la conquista de Crimea y de la guerra en Ucrania. El balance final que hace Sachs de las acciones torpes de Hillary como Secretaria de Estado es devastador: «desde cualquier punto de vista que consideremos, ella batió el record de los desastres» (www.JeffDSachs.com).
Todo esto no nos sorprende, como demuestra con un análisis detallado Moniz Bandeira en su reciente libro de denuncia: El desorden mundial: el espectro de la dominación total (Leya 2016), donde estudia la violencia del imperio estadounidense. Obama, a excepción de las relaciones con Cuba, continuó con la misma lógica bélicista de Bush. Fue aún peor, diría por ejemplo, un verdadero criminal de guerra, pues por estricta orden personal suya mandó atacar con drones y aviones no tripulados a los líderes árabes, acabando con la mayoría de ellos (p.476-477).


Con la victoria de Trump, cuyo enigma todavía hay que descifrar, nos liberamos de un liderazgo belicoso, el de Hillary, que como política de estado había elegido la violencia militar como forma de resolver los problemas sociales mundiales.
No sabemos qué mundo tendremos de aquí en adelante con la presidencia de Trump. Ojalá sea menos belicoso y desdiga en la práctica las medidas duras prometidas contra inmigrantes, mejicanos y musulmanes.

*Leonardo Boff es articulista del JB online y escritor.
Traducción de Mª José Gavito Milano

El año de Lutero

José Arregi

José Arregui1Hemos inaugurado el año de Martín Lutero, el “mejor teólogo cristiano” según nos enseñaba el profesor Daniel Olivier, sacerdote católico, en el Instituto Católico de París de los años ochenta. El 31 de octubre del 2017 se cumplirán 500 años desde aquel día en que Martín Lutero, rica personalidad, profundo creyente, brillante profesor, genial escritor, clavó en la puerta de la iglesia del palacio de Wittenberg las 95 tesis contra la venta de indulgencias, puesta en marcha por el papa León X por toda Europa para la construcción de la fastuosa Basílica de San Pedro del Vaticano.


Puede que el episodio sea legendario, pero es seguro que Lutero redactó las 95 tesis y las envió al papa y a muchos teólogos, a fin de promover un debate libre. El papa León X afirmó que aquello lo había escrito “un borracho alemán” y que cuando se le pasara la borrachera “cambiaría de opinión”. Pero Lutero estaba muy sobrio y lúcido, y no cambió de opinión. El papa le amenazó con la excomunión a menos que se retractara. Lutero, por fidelidad al evangelio de Jesús y a la propia conciencia, no se retractó.
Por entonces, el clamor por la reforma, clamor del Espíritu, era general en la Iglesia de Europa. Y la mente y el corazón de un hombre extraordinario supieron percibirlo y formularlo para un tiempo nuevo que estaba naciendo, irresistible como el Aliento de la vida. Lutero no estaba solo. Con él estuvieron, al menos al principio, casi todos los espíritus más iluminados y abiertos: Erasmo, Moro, Valdés, Vives… Pero la jerarquía romana hizo lo peor que cabía: puso en marcha una Contrarreforma contra todo lo nuevo: una Contrarreforma de la que el Vaticano no se ha librado aún.
Los unos y los otros se aliaron con el poder, y Europa se enzarzó en lo peor de la religión, la guerra en su nombre, a favor o en contra de unos dogmas y unas instituciones que ya entonces carecían de sentido. Mucho más hoy. Todos los dogmas e instituciones religiosas son constructos humanos ligados a una cosmovisión, dependientes de una cultura, inseparables de un lenguaje. Son contingentes y pasajeros en su forma. Han de transformarse profundamente para que ayuden a la vida y no se conviertan en bandera de poderes religiosos y políticos.

¿A quién le importan ya las indulgencias, ese perdón divino de un tiempo de pena que habría de sufrir el pecador en el purgatorio para expiar el “reato” o resto de la culpa que quedaría aun después de que la culpa hubiera sido perdonada por la confesión de los pecados ante un sacerdote? ¿A quién le interesa si los sacramentos son siete o son dos, como enseñó Lutero, y si la presencia de Cristo en la Eucaristía es real por la transustanciación o por el recuerdo vivo de la comunidad reunida en su nombre? ¿A quién le preocupa si María, la madre de Jesús, y los santos han de ser o no objeto de culto, y si Dios se revela únicamente en la Biblia o también en la Tradición, si Jesús instituyó o no a Pedro como papa y si quiso que tuviera sucesores (!), y cuál de las Iglesias es la auténtica heredera del “depósito” de la fe y de la “sucesión apostólica” y puede arrogarse por lo tanto la pretensión de ser la única “Iglesia verdadera”?
Son discusiones trasnochadas. Llevamos 500 años de retraso. No, mucho más: llevamos 2000 años de retraso, desde las Bienaventuranzas de Jesús de Nazaret. O, mejor aun: 2500 años de retraso, desde Pitágoras y Heráclito, desde las profecías de Isaías y de Jeremías sobre la religión de la misericordia y de la liberación, desde la reforma ética y mesiánica de Zoroastro, desde las enseñanzas de Buda y Mahavira, reformadores del hinduismo más allá del teísmo, desde la sabiduría política de Confucio y mística de Laotsé, más allá de la palabra y de las formas religiosas.

Está bien celebrar el año de Lutero, y que Roma reconozca por fin, como ha sugerido el papa Francisco en su visita a Suecia, que Lutero fue profeta evangélico de un nuevo tiempo. Y es hora de que las diversas iglesias se reconozcan las unas a las otras en su diversidad. Ello bastaría para resolver nuestras vanas pendencias confesionales. Bastaría aceptar todas las diferencias existentes para resolver el problema ecuménico.
Pero no bastaría con eso. El gran reto para católicos y protestantes es reinventar a fondo sus iglesias –instituciones, doctrinas, lenguajes– para acoger y ofrecer aliento liberador a la Tierra y a los pobres de hoy.

(Publicado en DEIA y en los diarios del GRUPO NOTICIAS el 13-11-2016)

lunes, 14 de noviembre de 2016

Los papeles en las homilías, desaconsejados por Francisco



Papa Francisco7

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Ya era hora de oír este consejo, de voz autorizada: ¡dejen los papeles en las homilías!

Sí, ya era hora de que un papa renegara de la costumbre fatídica de leer las homilías, que más que eso parecían un tratado del tema que fuera, muchas veces sin ningún nexo, o traído por los pelos, con la Palabra de Dios escuchada durante la celebración. Y esto vale también para los obispos, a los que, creo yo, habría que hacerles un serio examen, antes de su consagración episcopal, de aptitud para dirigirse al Pueblo de Dios sin papeles, y, sobre todo, sin miedo a meter la pata, o a bordear terrenos pantanosos, tierras movedizas, lugares teológicos o bíblicos de alto riesgo. Lo decía ayer el Papa en su homilía de la misa en Santa Marta: “Estaba y estoy convencido de que entre el predicador y el pueblo de Dios no debe haber nada en medio. No puede haber un papel. Un apunte escrito sí, pero no todo completo”. Este papa tiene muchas cualidades, pero dos brillan por su excelencia: es valiente al pensar, y es muy valiente al decir. Algo que no se puede afirmar, obviamente, de la mayoría de los obispos, por lo menos los nuestros, españoles.

Francisco también pone el dedo en otra llaga de las homilías y pronunciamientos episcopales, o clericales, en general: en la manía a recurrir a temas de moral, cayendo muchas veces en un moralismo sin ningún fundamento evangélico, antes que navegar por aguas turbulentas que los lleven a temas comprometidos de contenido eclesial, teológico, bíblico, o, todavía peor, cuando los podría obligar aterrizar en temas controvertidos, para el mundo, pero claros para Jesús en el Evangelio, de tinte socio-político, o económico, como el uso del dinero, la justicia distributiva, o el respeto a la libertad de conciencia, no solo por parte de las autoridades civiles, sino, sobre todo, para los creyentes, de parte de sus pastores. También el papa argentino fustiga estos desvíos en las comunicaciones de los ministros de la Palabra. En una conversación con el agudo periodista Antonio Spadaro, el Pontífice subraya que “predicar la teología enmarcada por el ‘se debe y no se debe’ no comunica nada, porque está vacía y es abstracta”.
Es decir, resumiendo esta breve misiva: las cosas nos irán mucho mejor si cumplimos estas dos recomendaciones papales: predicar sin papeles, y evitando no solo los temas morales, o mejor, caer en el moralismo, sino huyendo también de un tono de reprobación, o de consejo piadoso, que no cumple los dos principales fines de la escucha de la Palabra: ser iluminados por la misma, y ser animados, como envueltos por el Espíritu del Señor, para sentirnos arrastrados a ponerla a, a prueba, la Palabra, en nuestra vida. Yo animaría a mis colegas, curas, y a los obispos, en las homilías, y me animaría a mí mismo, a releer las homilías de San Agustín, o de leerlas, los que no lo hayan hecho, para fortalecer una de las líneas principales en la labor pastoral: la de ayudar a los fieles a entender, a asimilar, a personalizar, y a cumplir, cada uno desde su experiencia vital, la palabra de Dios, de la que somos administradores, y pregoneros.

Francisco visita a jóvenes que abandonaron el sacerdocio para casarse



Cura casado2Papa Francisco7Viernes de la Misericordia
Uno de ellos, de Madrid
Los sacerdotes casados podrían ejercer pronto el ministerio
Curas casados. La intervención de la Iglesia por los derechos de los curas casados es más necesaria que nunca
El papa Francisco visitó hoy en Roma a siete jóvenes, entre ellos uno de Madrid y otro de América Latina, que han abandonado en los últimos años el sacerdocio, informó la Santa Sede. ··· Ver noticia ···

.. y los pobres tomaron Roma, y bendijeron al Papa


Jesús Bastante


“Sean hombres y mujeres con pasiones y sueños, sueñen que el mundo se puede cambiar”
“Les pido perdón en nombre de los cristianos que no leen el Evangelio encontrando la pobreza en el centro”
Y los pobres tomaron el Vaticano. E impusieron las manos al Papa, bendiciéndole, rezando por él. Sujetando sus ropas, dándole un impulso. Francisco, con los ojos cerrados, al borde del llanto, oraba con ellos, con los más pobres, con los excluidos. Doce apóstoles de la pobreza y la exclusión, que rezaban por el Papa. Un momento absolutamente conmovedor. Sin duda, uno de los momentos de este Jubileo de la Misericordia y, tal vez, de este pontificado. ··· Ver noticia ···

Los obispos estadounidenses eligen entre la fidelidad a Francisco o el “modelo Trump”


Cameron Doody


Su nuevo presidente será un pastor con “olor a oveja” o un “guerrero cultural”
DiNardo y Chaput, candidatos conservadores; Gómez o Wester, entre los aperturistas
Francisco, sobre Trump: “No juzgo sus políticas, quiero entender el sufrimiento que puede causar a los pobres y excluidos”
El presidente de los obispos, a Trump: “Podemos acoger a los refugiados sin sacrificar nuestra seguridad”
Un pastor con “olor a oveja” o un “guerrero cultural” con hedor a la política partisana. Esa es la elección a la que se enfrentarán los obispos estadounidenses en su asamblea la semana que viene, en la que elegirán a su cúpula para los próximos años. ··· Ver noticia ···

Francisco, un gran líder altermundista

Miguel Ángel Mesa Bouzas



Papa Francisco27Hay muy pocos líderes que, a nivel mundial, sean un referente ético y muestren en su vida cotidiana una gran humanidad. Entre ellos podríamos nombrar a dos: al Papa Francisco y a José Mújica, expresidente de Uruguay.
Ambos se han dado cita en el Vaticano para celebrar el III Encuentro Mundial de Movimientos Populares. Algo impensable de poder realizar durante los anteriores pontificados. Pepe Mújica dijo que Francisco “honra a la humanidad y, por eso, hay que ayudarlo lo más posible; mientras estemos vivos estaremos respaldando sus luchas quijotescas”. Proviniendo de un hombre de la altura moral de Mújica, es un gran cumplido que haría enrojecer a cualquiera.


Porque, en la línea del movimiento altermundista por otro mundo posible, que inició los Foros Sociales Mundiales en Seattle en 1999, Francisco no ha tenido ningún reparo a ser blanco de las críticas de las altas instancias eclesiásticas o gubernamentales, por reunir por tercer año consecutivo a decenas de movimientos populares que “son sembradores de cambio, promotores de un proceso en el que confluyen millones de acciones grandes y pequeñas encadenadas creativamente, como en una poesía; por eso quise llamarlos “poetas sociales”… Enumeramos algunas tareas imprescindibles para marchar hacia una alternativa humana frente a la globalización de la indiferencia: 1. poner la economía al servicio de los pueblos; 2. construir la paz y la justicia; 3. defender la Madre Tierra… Tal vez no estemos de acuerdo en todo, seguramente pensamos distinto en muchas cosas, pero ciertamente coincidimos en estos puntos”. Estos movimientos se comprometen “a abrazar un proyecto de vida que rechace el consumismo y recupere la solidaridad, el amor entre nosotros y el respeto a la naturaleza como valores esenciales. Es la felicidad de «vivir bien» lo que ustedes reclaman, la «vida buena», y no ese ideal egoísta que engañosamente invierte las palabras y nos propone la «buena vida»”.
También es de los pocos líderes que se atreven a criticar el sistema económico neoliberal y capitalista, que tiene su centro en el dios dinero, y al que califica como el “terrorismo fundamental contra la humanidad”. Ninguna Conferencia Episcopal ha sido tan valiente para expresarse con esta claridad y contundencia. Únicamente algún obispo, como Pedro Casaldáliga, ha sido capaz de decirlo durante muchos años con su palabra y su testimonio de vida profética.

Francisco se ha puesto pues al lado de estos movimientos, para alentarles, porque “el futuro de la humanidad no está únicamente en las manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los pueblos, en su capacidad de organizarse y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio”.
En su discurso de despedida les invitó a “que sigan enfrentando el miedo con una vida de servicio, solidaridad y humildad en favor de los pueblos y en especial de los que más sufren. Se van a equivocar muchas veces, todos nos equivocamos, pero si perseveramos en este camino, más temprano que tarde, vamos a ver los frutos. E insisto, contra el terror, el mejor antídoto es el amor. El amor todo lo cura…


Les agradezco nuevamente su trabajo y su presencia. Quiero pedirle a nuestro Padre Dios que los acompañe y los bendiga, que los colme de su amor y los defienda en el camino dándoles abundantemente esa fuerza que nos mantiene en pie y nos da coraje para romper la cadena del odio: esa fuerza es la esperanza”.
Quien tenga ojos para ver y oídos para escuchar, que vea y escuche. 

La ONU insta al Gobierno a responder a la denuncia de Garzón contra el proceso que llevó a su inhabilitación



El Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas critica el “carácter arbitrario” de las investigaciones contra el juez. El Ejecutivo tiene seis meses para contestar.
MADRID.- El Gobierno de Mariano Rajoy tiene un plazo de seis meses para responder a la denuncia presentada por el juez Baltasar Garzón, según ha recordado en un comunicado el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. ··· Ver noticia ···

Tenemos un Papa que cree en el Evangelio


Castillo2
Es un hecho que, en la Iglesia, hay gente muy religiosa, sobre todo entre el clero, que no está de acuerdo con el papa que tenemos. No pienso analizar aquí este complicado asunto. Lo que pretendo, en este breve escrito, es simplemente indicar por qué cada día veo más claro que, ¡por fin!, tenemos en la Iglesia un papa que cree en el Evangelio de Jesús. No digo, en modo alguno, que los papas anteriores no hayan creído en el Evangelio. Por supuesto, que han creído. Lo que pasa es que, cuando hablamos del Evangelio, no es lo mismo creer en él, que vivir como el Evangelio nos dice que tenemos que vivir. Aquí tocamos el nudo del problema. Y en esto está la clave de todo este asunto.



He leído – y releído – el discurso que el papa pronunció, en Roma, ante más de 3.000 participantes de 60 países, que representaban a los movimientos populares de todo el mundo. Pues bien, lo que más me ha llamado la atención, al leer este discurso papal, es que en él no se habla de Teología, ni de Exégesis Bíblica, ni de Doctrina Social de la Iglesia, ni de Ciencias Políticas o Sociales, ni de las enseñanzas del Magisterio Eclesiástico, ni de la Soteriología, ni de la Escatología, ni de la Cristología o la Eclesiología, ni de la Modernidad o la Posmodernidad, ni de ninguna de esas cosas con las que se calientan la cabeza, a diario, los más sesudos pensadores del saber cristiano. Nada de eso, por lo visto, le interesa al papa Francisco.
Entonces, ¿qué es lo que le interesa a este papa cuando se ve delante de quienes representan a las gentes más necesitadas de este mundo? Pues, o yo estoy ciego (o me ciega no sé qué extraña pasión), o lo que al papa le preocupa y le angustia es exactamente, ni más ni menos, que lo mismo que le preocupó y le apasionó a Jesús de Nazaret. ¿De qué se trata? ¿Qué es esto?

Si algo hay claro, en los evangelios, es que el centro de las preocupaciones de Jesús fue Dios. Pero el problema, que plantean los evangelios, no está en eso. El problema está en cómo tenemos que buscar y encontrar a Dios. Ahora bien, si algo hay claro en el Evangelio, es que a Dios no lo encontramos primordialmente en la “observancia de la Religión”, sino en la “lucha contra el sufrimiento humano”. Por eso el papa habló, con tanta fuerza, no de los grandes temas teológicos y morales de los que venían hablando los papas, desde León XIII hasta Benedicto XVI. Nada de eso. Lo que Francisco hizo, en su discurso, fue irse derechamente a lo mismo que hizo Jesús. En cuanto se puso a anunciar el Reino de Dios, ¿qué hizo? Ponerse a curar enfermos, aliviar penas, acoger a gentes desamparadas, comer con los hambrientos…, sin tener en cuenta para nada si aquellas curaciones y aquellas comidas, con gentes de mala vida y mala fama, estaban permitidas o prohibidas por la religión.
Sin duda alguna, la Iglesia tiene que cambiar. Pero, ¿tenemos claro en qué tiene que cambiar? El problema no está en cambiar los cargos y dicasterios (oficinas) de la Curia Vaticana. Ni siquiera el problema está en que el Vaticano afirme la importancia capital del Evangelio, cosa que ya ha hecho tantas veces. Todo eso puede quedarse en mera palabrería. El problema central y decisivo de la Iglesia está en que ponga el motor de su vida y su presencia en la sociedad en vivir como vivió Jesús.
La fórmula determinante quedó formulada por Francisco con brevedad y precisión: “hablamos de la necesidad de un cambio para que la vida sea digna”. La “dignidad de la vida”. En esto está el centro de la religiosidad por la que tiene que afanarse y luchar la Iglesia. Y sobre este proyecto se tiene que re-hacer la Teología. Una Teología menos interesada por problemas tales como el pecado o la salvación eterna. Y centrada, sobre todo, en: 1. Poner la economía al servicio de los pueblos. 2. Construir la paz y la justicia. 3. Defender la Madre Tierra. Sólo así podremos tener obispos menos preocupados por los problemas relacionados con la sexualidad y la homosexualidad. Obispos que, ante tantos escándalos de abusos de clérigos a seres inocentes, se ponen a mirar para otro sitio. Y tendremos obispos más interesados y afanados por enfrentarse, si es preciso, a gobernantes que favorecen a los ricos, al tiempo que esos gobernantes tan “piadosos” dictan leyes que aumentan la distancia entre los potentados y los débiles. Y, sobre todo, si esto se toma en serio y con todas sus consecuencias, tendremos una Iglesia, no para el pueblo, sino del pueblo. No para los pobres, sino de los pobres. Y a la que se apuntarán los ricos, si es que tienen coraje para compartir su vida con la de los pobres.
No olvidando jamás una cuestión que es decisiva. Sólo una Iglesia así, estará capacitada para conocer la Cristología y, por tanto, para enterarse de quién es Jesús, cómo se vive cristianamente y cómo se anuncia el Evangelio. ¿Por qué? Esta pregunta se responde afrontando otra cuestión, que es la que más miedo nos da: ¿Cómo conocieron los primeros discípulos a Jesús? No lo conocieron estudiando Cristología, sino viviendo con ÉL y como ËL. De este asunto tan decisivo, la Iglesia, los seminarios, los teólogos, los obispos y los papas, no nos hemos enterado.
El día que esto se afronte de veras, ese día la Iglesia empezará a ter sentido y a dar sentido a la vida de la gente. Y esto, justamente esto, es lo que ha puesto en marcha, con sus “llamadas” ocurrencias y originalidades, el actual papa Francisco. Por eso podemos decir que tenemos un papa que cree en el Evangelio”. 

domingo, 13 de noviembre de 2016

Coherencia de vida y comunidad frente al atomismo social

Jesús SanzEn los últimos decenios, hemos asistido al auge del neoliberalismo, que ha llegado a convertirse en la forma de pensamiento dominante, con un programa que se puede resumir en muy pocas palabras: individualismo, libertad de mercado y Estado mínimo. Más allá de lo económico, el relato neoliberal se ha convertido también en hegemónico en el ámbito cultural. La existencia de distintos relatos alternativos que permitan pensar en otros mundos posibles y en otras formas de gobierno se ve cuestionada por un marco de interpretación basado en pilares tales como una política subordinada a la economía, el economicismo, el individualismo, la exaltación del hiperconsumo, etc.
Al mismo tiempo, hemos asistido a un proceso de socavamiento de las respuestas colectivas organizadas, como las de algunos movimientos sociales u otras formas de organización que tratan de hacer frente a esta lógica social. (LEER MÁS…)