FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA
SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA
ESTAMOS EN LARREA,4 - 48901 BARAKALDO

BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




miércoles, 30 de septiembre de 2026

El reino

 


Avatar de Miguel A. Munárriz Casajús
Escucha
Leer el evangelio

33 – Escuchad otra parábola:

Había una vez un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la torre del guarda (Is 5,1-7), la arrendó a unos labradores y se marchó al extranjero.

34 Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus siervos para percibir de los labradores los frutos que le correspondían. 35 Los labradores agarraron a los siervos, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.

36 Envió entonces otros siervos, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo.

37 Por último les envió á su hijo, diciéndose: «A mi hijo lo respetarán».

38 Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron:

– Éste es el heredero: venga, lo matamos y nos quedamos con su herencia.

39 Lo agarraron, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron.

40 – Vamos a ver, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?

41 Le contestaron:

– Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará su viña a otros que le entreguen los frutos a su tiempo.

42 Jesús les dijo:

– ¿Nunca habéis leído en la Escritura? La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho: ¡Qué maravilla para los que lo vemos! (Sal 118,22-23). 43 Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos.

Mt 21, 33-43

«Se os quitará el reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos»

Estamos ante la mayor diatriba de Jesús contra las autoridades de Israel, y si bien podemos aplicarla a nosotros la Iglesia por nuestro afán de apropiarnos de Dios, me van a permitir que siga con el mensaje de las dos últimas semanas sobre la diferencia de los criterios de los hombres (tú piensas como los hombres…) y los criterios de Dios; es decir, entre los criterios del mundo y los criterios del Reino.

El objeto primero del mensaje de Jesús es el Reino; es decir, el reinado de los criterios de Abbá en el mundo: «Venga a nosotros tu Reino». Éste es el sentido de su misión y el sentido de su vida. «Buscad primero el Reino y su justicia –afirma Jesús– y lo demás se os dará por añadidura». La construcción del Reino es la misión que el propio Jesús nos encomienda a los que nos consideramos sus seguidores, y ése es el sentido de nuestra vida: «Como el Padre me envió…».

Jesús compara el Reino con la masa fermentada por una pizca de levadura, o el gran arbusto que todo lo invade porque ha germinado un grano de mostaza. Porque el Reino no se impone, el Reino se siembra, y cuando cae en buena tierra da el ciento por uno. El Reino es cosecha. Es abundancia. Las primeras comunidades eran fértiles y crecían sin cesar a pesar de las persecuciones y las dificultades. Como la mostaza. El Reino es como un tesoro escondido en un campo, que cuando alguien lo descubre, vende todo lo que tiene para comprarlo, y lo hace «lleno de alegría»; ya sólo le interesa el tesoro que acaba de descubrir; lo demás deja de tener valor para él.

El Reino no crece por la fuerza del dinero o la imposición del poder. El Reino crece por la fuerza interior de la Palabra. En el Reino todo es al revés: desde dentro, por conversión, no por imposición; desde abajo, desde el servicio, no desde el poder. Para el mundo, el primero es el que más tiene; para el Reino, el primero es el que más sirve. Para el mundo, el más importante es el más dotado; para el Reino, el más importante es el más necesitado.

El Reino no es huir de la realidad humana, sino dar pleno sentido a toda realidad humana. Por eso, el Reino no es esencialmente renunciar a nada, sino dirigirlo todo a ese fin. Ninguna dimensión humana está fuera de esta categoría esencial: medios para construir el Reino. Como decía Ruiz de Galarreta, el lema del cristiano podía ser: “máximo compromiso, máxima confianza”, porque no hay límite para lo que se espera de nosotros, pero siempre sin temor a fallar, con plena confianza, porque quien va a juzgar nuestra tarea es nuestra Madre.

Por tanto, el Reino es, a la vez, lo más tranquilizador y lo más exigente del mundo. La ley deja a la persona a sus propias fuerzas, le pone preceptos que ha de esforzarse en cumplir, le amenaza, le premia, le castiga. El Evangelio le coloca ante el don de Dios, le hace conocer a su Padre, le convierte en Hijo, lo cambia por dentro… y ya no tiene que mandarle nada.

Volviendo a Ruiz de Galarreta: «Y todo esto por construir. No somos así»…

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer un artículo de José E. Galarreta sobre un tema similar, pinche aquí

No hay comentarios:

Publicar un comentario