Adiós mujeres, adiós al sacerdocio femenino.
Lamentablemente acabamos de ver como el Vaticano, con fecha de junio pasado, prohíbe radicalmente a todos los seglares predicar la Homilía en cualquier misa. Si esto afecta a todo seglar, mucho más difícil va a ser el acceso de la mujer al sacerdocio.
En la Iglesia hay hombres y mujeres licenciados y doctorados en Teología, que saben mucho más de Jesús y su Mensaje que muchos de los sacerdotes que predican en las misas de las iglesias. No pocos de estos lo hacen a veces bastante mal, en el fondo y en la forma. Con frecuencia se les nota muy poca preparación de la homilía, recurriendo a los mismos tópicos religiosos, muy alejados de la realidad, de los problemas, de las necesidades y aspiraciones de los asistentes.
Llevamos ya bastantes años pensando y viendo clara vez más claro que la Iglesia, sin darles a ellas la misma misión que les da a los varones, nunca llegará a ser la verdadera Iglesia de Jesucristo.
Todos estamos de cuerdo en que el hecho cumbre de la vida de Jesucristo fue su RESURRECCION, y este hecho fue manifestado a las mujeres antes que a los hombres. Es más, fueron ellas y en particular María Magdalena las escogidas por Jesús para anunciarlo a los Discípulos y Apóstoles. María Magdalena tuvo el honor de ser «el primer testigo” de la resurrección del Señor, la primera en ver la tumba vacía y la primera en escuchar la verdad de su resurrección.
Jesús tiene una consideración y una compasión especial por esta mujer, que manifiesta su amor por él, buscándolo en el huerto llorando, hasta el punto de que Jesús le dice: ¿“Mujer, por qué lloras, a quién buscas”? Jesús le dice “María”. Ella, al oír que la llama por su propio nombre, lo reconoce al instante y va a decirles a los discípulos: “He visto al Señor”.
Ellas también fueron las más fieles a Jesús en los momentos más duros de su vida: ellos lo negaron, como Pedro, e incluso abandonaron durante la Pasión, pero ellas lo acompañaron hasta la cumbre del monte Calvario. Algunos de ellos como Tomás dudaron de su Resurrección, hasta el punto que Jesús se lo echó en cara: “¿por qué surgen dudas entre vosotros?”
Pero ellas no dudaron de la Resurrección de Jesús y creyeron en ella desde el primer momento, e incluso María Magdalena fue la primera en anunciarla a los discípulos, de tal manera que hasta Santo Tomás de Aquino, filósofo y teólogo, en el siglo XIII, califica a María Magdalena, ya en aquel tiempo, de APOSTOLA DE LOS APOSTOLES.
¿Cómo es posible que la Iglesia Oficial, siga siendo todavía hoy tan machista y tan andrógina, tan lejos de reproducir hoy el mismo comportamiento que tuvo Jesús con las mujeres de su tiempo, un tiempo en que el machismo de Israel con las mujeres estaba en pleno apogeo, donde hasta los hombres “daban gracias a Dios por no haber nacido mujer“? Es por lo que el comportamiento de Jesús con las mujeres adquiere mucho más valor de lo que parece a primera vista.
Actualmente en la Iglesia ya hay más mujeres que hombres comprometidos con los más empobrecidos de la tierra, lo que pertenece a la misma esencia del Evangelio. Con todo y con eso las mujeres siguen sin ser reconocidas en todo su valor al interior de la estructura jerárquica de la misma: este es uno de los grandes errores en los que sigue instalada la Iglesia Oficial actual, pero la mujer es tan digna para el sacerdocio, el episcopado y el papado como el varón, y mientras siga estando tan prohibida y marginada nunca será la verdadera Iglesia de Jesucristo.
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