FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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ATALAYA

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jueves, 15 de octubre de 2015

El doble rasero Jaime Richart, Antropólogo y jurista

España, quizá como ninguno otro europeo, es un país de fortísi­mos contrastes. Pues no es frecuente que en un mismo país coexistan, por un lado millones entre los que se cuentan mi­les de talentos y quizá cientos de genios velados u ocultados por el academicismo, por lo políticamente correcto y por la orto­doxia de las viejas ideas, y por otro, miles de necios atavia­dos con el manto de la solemnidad que deciden el destino de toda la socie­dad española. Y es que no hay manera de ahuyen­tar el espan­tajo de las dos Españas…

Vicent Martí es un agricultor valenciano que en un programa te­levisivo prime time hubo de vérselas con un tal Marhuenda; pe­riodista éste al que, escuchándole, diríase que el resto de los mortales no sabe nada, carecen de sentido común y son dema­go­gos. Claro que Vicent Martí, tras declinar la respuesta quizá por aquello de que el mejor desprecio es no hacer aprecio pero después de dar un breve repaso al petulante, dijo al moderador que le invitaba a responderle: “yo no voy a contestar a este se­ñor”, y siguió haciendo observaciones acerca de la ruinosa situa­ción de la agricultura, ajeno a los manidos comentarios re­vestidos de importancia a que tal periodista nos tiene acostum­brados. En suma, no he conocido a lo largo de mi vida a ciuda­dano más natural, más digno y más despejado en público en un clima tan tenso como el de un exa­men de oposicio­nes.
Esto lo digo para ilustrar lo dicho al principio: que hay tantos ta­lentos que por prudencia o por accidente permanecen ocultos, y que eso mismo me hace preguntarme si no estarán invertidos los términos: si los que están al frente de las responsabilidades de toda clase por su charlatanería no deberían pasar a la tras­tienda donde lucir sus raídos argumentos a favor de lo consa­grado por el saber oficial, y ceder la dirección de todos los esta­mentos del país a las mentes sencillas dotadas del tan deva­luado sentido común. Y si eso no es así es porque en esta socie­dad predominan el enrevesamiento y la estolidez de quienes de­ciden; velando con ello lo más elemental, y especialmente el de la justicia a secas.
Condenar a la pena de cárcel a un padre de familia de dos hi­jas que hace ocho años hurtó una bicicleta sólo para usarla, al lado de ese ex ministro del gobierno que campa por sus respe­tos pese a haber practicado durante al menos una década un metó­dico desvalija­miento de la riqueza pública, no es que sea un es­cándalo, es que es un ultraje de rango “nacional”. Conde­nar a seis meses de cárcel a tres trabajadores por alborotar una mani­festación, al lado de la asignación de 3.500 euros mensua­les que hace el juez a otro ladrón de lo público, testaferro del ante­rior, mien­tras instruye la causa, es otra provocación y una burla a la ciuda­danía entera.
Pero los casos de contraste son innumerables; tantos, que sólo merece la pena hacer un alegato genérico contra la sinrazón, y no un relato del documentalista que no soy. Son ya demasiados años los casos de lo mismo que venimos contabilizando.
Pero no es ya la conducta típica de los malhechores metidos en política para de paso prostituirla. Lo que cada día que pasa su­bleva más los ánimos; lo que saca de cada ciudadana y ciuda­dano de bien lo peor de sí mismo es constatar a diario que en Es­paña la justicia, usualmente retraída frente a ellos en to­das partes, cede descaradamente ante los poderosos. Los con­trastes entre el modo de tratar a un robagallinas y a un atraca­dor del di­nero público son tantos y tan miserables, que no queda lejos la estampa de aquella tripulación del Potemkin a la que los man­dos del acorazado obligaban a comer carne agusa­nada y se sublevó todo el país, o de aquella otra en la que sus ayudas de cámara advertían a María Antonieta, la principal favo­rita del rey francés: “el pueblo no tiene pan”, y ella con­testó: “pues que coman bollos”, y al poco el pueblo tomó la Bas­tilla…
La historia tarde o temprano suele repetirse. Y como España es un país políticamente atrasado, ese retraso afecta a todos sus es­tamentos. Y la justicia no sólo no es una excepción, es que ella misma parece estar ahí para encarnar el desafuero. Y como la historia suele repetirse, a menudo me asalta la impresión de que ante tan graves y tan continuados contrastes, millones de es­píritus pudieran estar preparándose no tanto para las urnas como para contenerse para no tomar de nuevo la Bastillla o los palacios de invierno… 

Efectos colaterales sobre el matrimonio y la familia Emilia Robles


PROCONCIL
Estimado/a amigo/a:
En vísperas del Congreso de la Confederación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados) que se va a realizar en Guadarrama (Madrid, España) entre los días 30 de octubre y 1 de Noviembre y a mitad de las sesiones del Sínodo, se nos ocurre la siguiente reflexión por si puede aportar alguna luz.


El Sínodo sigue reunido en torno a la familia. Se está orando para que se descubra como sublime ese gran proyecto de Dios de manifestarse en la relación. Y en ese paradigma de Dios- trinidad-relación, entra la relación hombre-mujer cuyas vidas se unen para responder a una vocación primigenia.
Hay voces que expresan preocupación por el deterioro y la inmadurez que rodean muchas veces a las uniones de pareja. Es penoso ver cómo en un mundo donde cada vez muchos disponen de más recursos, tantas relaciones dañinas atenten contra esa unión profunda. Entre ellas, un trabajo alienante y deshumanizador, el imperio del consumo ordenado por el dios Mercado, un ser humano que se va descentrando de sí mismo y que busca el placer en el cambio continuo, en el ver sucesivo, en el poseer, en el dominar. Para poder cuidar una relación hace falta silencio, contemplación, poder mirar al otro desde la mirada de Dios, verlo como el niño o la niña que fue…
Para nada voy a entrar a analizar en profundidad todas las amenazas ni las oportunidades que se le presentan a la vida en pareja y a las familias hoy día por las influencias mundanas. Solo quiero fijarme en un tema que atañe directamente a la Iglesia y, que por lo tanto, sólo ella puede resolver.
Estaría bien que este Sínodo de la familia, condujera a un espacio de reflexión, amplio, en el seno de la Iglesia y, tal vez, en diálogo con otras Iglesias cristianas, para revisar algunas cuestiones relativas al celibato impuesto a todos los presbíteros; y para analizar si tienen algo que ver también -entre otras cuestiones ajenas a la institución eclesiástica- con el deterioro progresivo del sacramento del matrimonio, así como a las dificultades para una orientación pastoral, tanto de las parejas que inician su relación, cuanto de los matrimonios y familias que enfrentan diversas dificultades en su itinerario.
Desde la Edad Media se impone, en la Iglesia católica romana de rito latino occidental, a los presbíteros la ley del celibato obligatorio. Entre las justificaciones para ello, se asimila amor humano a concupiscencia y pasión desordenadas, que necesitan un cauce para regularse ¿Qué tiene que ver eso con la llamada de Dios a las personas para unir sus vidas, como algo positivo originario y originante? Cuando algún sacerdote, ya después del concilio, en tiempos, por ejemplo, de Juan Pablo II sentía la llamada al matrimonio y se veía obligado a secularizarse se decía que quedaba reducido al estado laical (evidentemente inferior al clerical- célibe) Por lo tanto el que se casaba quedaba “degradado”.
Terrible el proceso de hacer el llamado “rescripto de secularización”. El presbítero afectado por una vocación ¿que por qué no va a venir de Dios? para unir su vida en santo matrimonio a una mujer, se veía obligado a hacer el siguiente proceso, que era una especie de pantomima, para logar la “nulidad” de su promesa celibataria. Tenía que pasar por un psicólogo que acreditaba su inmadurez y su inestabilidad emocional, ya presentes en sus primeros años de célibe. Evidentemente, este deterioro de su equilibrio no le permitía abrazar el estado más perfecto de vida celibataria, por lo cual esperaban que el papa le diera la dispensa.
Pero la cosa no quedaba ahí. Ante la cantidad de secularizaciones que sucedieron al concilio, intentando cambiar esta deriva, el afectado tenía que alegar otros impedimentos: Ya estaba viviendo pecaminosamente en pareja, había engendrado una criatura, etc; y, aún más, como las secularizaciones se demoraban años, con el consiguiente sufrimiento de las familias, algunos obispos locales, animados de la mejor voluntad y tratando de evitar más sufrimiento (y otros por quitarse “el muerto de encima”) sugerían al presbítero enamorado que incluyese en la petición dudas sobre su fe. Lo peor es que conozco varios casos, que incluso después de este alegato, recibieron el mensaje de que “siguieran” ejerciendo. Hablo de esta época porque es la que más conozco y porque creo que fue la más sangrante en este tema.
No me interesa ahora detenerme en la mentira que subyacía en estos procedimientos, al que algunos en conciencia tuvieron que objetar y practicar la desobediencia eclesiástica; ni en el daño que hicieron a tantas personas, alejándolas muchas veces del una Iglesia en la que ya no podían creer y, cuando menos, alejándolas de otra vocación de servicio a la comunidad que no habían perdido; tampoco en el sufrimiento que provocaron a padres y madres ya mayores, a veces con una fe temerosa del infierno y de los castigos divinos, que murieron creyendo que sus hijos se condenarían por haber sido infieles a lo que se suponía que era la fidelidad a Dios, cuando no lo era más que a una norma eclesiástica.

Ahora quiero detenerme, porque roza cuestiones del Sínodo, en los efectos colaterales que esta manera reductiva de entender la Vocación, inflige al matrimonio. De resultas de estos procesos de secularización, era fácil deducir que el matrimonio era para aquellos presbíteros inmaduros que manifestaban desequilibrios. Es decir, en la Iglesia hay dos categorías, los oficiales, célibes y la clase de tropa, los casados. ¡Cuanto bien se habría hecho si en vez de mandar al psicólogo a los que se enamoraban, se hubiera mandado a los que manifestaban verdaderos desequilibrios, que luego han cometido terribles delitos contra menores! ¡O que se hubiera mandado al director espiritual a los que no se casaban con una mujer pero se casaban con su carrerismo y sus ansias de poder! ¡Cuántos han tenido que soportar una doble vida, sin asistencia psicológica, por ser incapaces de decidir! Pero, de resultas ha salido damnificado el sacramento del matrimonio, que ha quedado oscurecido frente a
l del orden.


Numerosas veces hemos oído, decirle a un cura en crisis: “Tienes que elegir entre Dios y la Mujer”. De manera que el proyecto de vida con una mujer, parece que no viene de Dios. Saquen ustedes mismos las conclusiones. Se ha atentado contra la sublimidad del matrimonio, se ha insultado gravemente a la mujer y se ha subestimado al laicado. ¿Qué es eso de que la Vocación es la llamada a ser cura o religioso? Esas son vocaciones concretas, ni mejores ni peores que otras llamadas que nos hace Dios en la vida. La Vocación es esa llamada que en distintos momentos de la vida Dios nos hace a cada uno y cuya diversidad bien se manifiesta en la Biblia. ¿Acaso no puede ser una vocación la de ser casado, o madre o padre de familia? ¿No es una vocación la de los laicos y laicas, algunos de ellos casados, misioneros en países del Sur? Y la llamada a los profetas, o la de Abraham, el padre de la fe ¿es menos vocación por no ser presbíteros o religiosos célibes? Y la de muchos vecinos y veci
nas que se esfuerzan por escuchar los designios de Dios en sus vidas…


Pues como dicen por ahí “De aquellos polvos, estos lodos”. No se trata de buscar golpes de pecho, sobre errores que tal vez se cometieron con buena voluntad. Del Ver y el Juzgar, hemos de llegar al Actuar. Tal vez una ayuda – no la solución- para muchos de estos problemas con los que se encuentran hoy las familias, pasarían por una renovada reflexión sobre ministerios-servicios en la Iglesia. Un doble presbiterado, célibe y no célibe inserto en las comunidades (sin que se establezcan por ello dos categorías, ni se haga ejercicio de la celibatocracia) además de solucionar el grave problema de muchas comunidades sin eucaristía, contribuiría a realzar el sacramento de la vida en pareja; ayudaría al crecimiento personal y a la coherencia de aquellos ministros-servidores de la comunidad que sienten la llamada de unirse a una mujer; cambiaría la mirada de la Iglesia- institución sobre la sexualidad y la pareja; la Iglesia y la comunidad local se verían enriquecidas por la experien
cia de pastores que no solo reflexionan, sino que viven en carne propia las riquezas y retos de una familia, siendo fieles a lo que también ellos sienten como llamada de Dios, en la que deben crecer y madurar.

Ojalá que este Sínodo sea ocasión para una reflexión posterior serena y dialogal, sobre ministerios en la comunidad, al servicio de la misma, más inclusiva y paritaria en Cristo para laicos, mujeres y casados. Amén, Jesús.

Emilia Robles
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El Papa pide perdón por los últimos escándalos de la Iglesia Pablo Ordaz

 

Papa Francisco I
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La declaración de homosexualidad de un prelado del Vaticano y las peleas entre cardenales en el Sínodo figuran entre las preocupaciones de Francisco
Improvisando sobre el texto que llevaba escrito, mirando de frente a los miles de fieles que abarrotaban la plaza de San Pedro y con un gesto de pesadumbre, el papa Francisco ha pedido perdón durante la audiencia de los miércoles “por los escándalos que en estos últimos tiempos se han producido en Roma y en el Vaticano”. Jorge Mario Bergoglio no especificó a cuáles se refería, pero en las últimas semanas han salido a la luz al menos tres asuntos —la declaración pública de homosexualidad de un prelado, las grescas entre obispos en el Sínodo sobre la Familia y la rebelión de una parroquia de Roma por la supuesta vida disoluta de un cura— que han puesto de manifiesto graves problemas de coherencia en el interior de la Iglesia. “Os pido perdón”, ha dicho Francisco, que ya en varias ocasiones previas ha pedido perdón de forma explícita por los casos de pederastia dentro de la Iglesia. ··· Ver noticia ···

Hospitalidad: derecho de todos y deber para todos Leonardo Boff



Leonardo Boff2El problema mundial de los refugiados nos plantea siempre de nuevo el imperativo ético de la hospitalidad a nivel internacional y también a nivel nacional. Hay una migración de pueblos como en tiempos de la decadencia del imperio romano. Millones de personas buscan nuevas patrias para sobrevivir o simplemente para escapar de las guerras y encontrar un mínimo de paz.
La hospitalidad es un derecho de todos y un deber para todos. Immanuel Kant (1724-1804) vio claramente la imbricación entre derechos y deberes humanos y la hospitalidad para la construcción de lo que él llama la “paz perpetua” (Zum ewigen Frieden 1795; véase Jacob Ginsburg, La paz perpetua, 2004).


Anticipándose a su tiempo, Kant propone una república mundial (Weltrepublik) o el Estado de los pueblos (Völkerstaat) fundada en el derecho de la ciudadanía mundial (Weltbürgerrecht). Esto, dice Kant, es la primera función de la “hospitalidad general” (allgemeine Hospitalität: § 357).
¿Por qué justamente la hospitalidad? El mismo filósofo dice, «porque todos los seres humanos están en el planeta Tierra y todos, sin excepción, tienen el derecho de estar en ella y visitar sus lugares y los pueblos que lo habitan. La Tierra pertenece comunitariamente a todos» (§358).
Esta ciudadanía materializada por la hospitalidad general se rige por el derecho, y nunca por la violencia. Kant plantea el desmantelamiento de todas las máquinas bélicas y la abolición de todos los ejércitos, así como lo hace modernamente la Carta de la Tierra. Pues mientras existan tales medios de violencia, continuarán las amenazas de los fuertes sobre los débiles y las tensiones entre los Estados, lo que socava los cimientos de una paz duradera.
El imperio del estado de derecho y la difusión de la hospitalidad generalizada deben crear una cultura de los derechos que penetre en las mentes y los corazones de todos los ciudadanos globalizados, generando la “comunidad de los puebos” (Gemeinschaft der Völker). Esta comunidad de los pueblos, afirma Kant, puede crecer tanto en su conciencia de que la violación de una ley en un lugar se sienta en todas partes (§360), cosa que más tarde repetirá por su cuenta Ernesto Che Guevara. Tanta es la solidaridad y el espíritu de hospitalidad que el sufrimiento de uno es el sufrimiento de todos y el avance de uno es el avance de todos. Parece el Papa Francisco hablando de los seres humanos como seres de relación que participan de los dolores de los demás.
Si queremos una paz duradera y no sólo una tregua o una pacificación momentánea, debemos vivir la hospitalidad universal y respetar los derechos universales
La paz, según Kant, resulta de la vigencia de la ley, de la cooperación legalmente ordenada y de institucionalizar la cooperación entre todos los Estados y pueblos. Los derechos son para él “la niña de los ojos de Dios” o “lo más sagrado que Dios ha puesto en la Tierra”. El respeto de los derechos da lugar a una comunidad de paz que pone fin definitivamente “al beligerar infame”.
En la actualidad ha sido J. Derrida quien ha retomado el tema de la hospitalidad (De l’hospitalité, París 1977) dándole carácter incondicional para todos.
Pero aun así fue Kant quien le dio una mejor fundamentación. Su base es la buena voluntad que, para él, es la única virtud que no tiene defectos. En su obra Fundamentación para una metafísica de las costumbres (1785) hace una declaración de gran importancia: «No se puede pensar en algo, en cualquier parte del mundo e incluso fuera de él, qe se pueda considerar sin reservas tan bueno como la buena voluntad (der gute Wille)». Traduciendo su lenguaje difícil: la buena voluntad es el único bien que sólo es bueno y que no se ajusta a ninguna restricción. La buena voluntad o es buena o no es buena voluntad. Si lleva sospechas, no es buena. Supone la plena apertura al otro y la confianza incondicional. Esto es factible para los seres humanos. Si no nos revestimos de esta buena voluntad, no vamos a encontrar una salida para la desesperante crisis social que desgarra las sociedades periféricas y los millones de refugiados que se dirigen hacia Europa.
La buena voluntad es la última tabla de la salvación que nos queda. La situación del mundo es un desastre. Vivimos en un permanente estado de sitio o de guerra civil global. No hay nadie, ni las dos santidades, el Papa Francisco y el Dalai Lama, ni las élites intelectuales y morales, ni la tecnociencia que proporcione una clave de ruta global. En realidad, dependemos únicamente de nuestra buena voluntad. Vale la pena recordar lo que Dostoievski escribió en su cuento fantástico El sueño de un hombre ridículo 1877: «Si todos realmente quisiesen, todo cambiaría en la Tierra en solo un momento».
Brasil reproduce en miniatura el drama del mundo. La llaga social producida en quinientos años de abandono de las cosas del pueblo significa una sangría desatada. Gran parte de nuestras élites nunca pensó una solución para Brasil como un todo, sino sólo para sí. Ellas están más comprometidas en la defensa de sus privilegios que en garantizar derechos para todos. Mediante mil maniobras políticas, incluso con amenazas de empeachment, consiguen manipular a los gobiernos elegidos democráticamente para que asuman la agenda que les interesa y evitar o retrasar los cambios sociales necesarios. A diferencia de la mayoría del pueblo brasileño, que mostró enorme buena voluntad, gran parte de la élite se niega a pagar la hipoteca de buena voluntad que debe al país.
Si la buena voluntad es tan decisiva, es urgente suscitarla en todos. Todos tienen el deber de hospedar y el derecho a ser hospedados porque vivimos en la misma Casa Común.


*Leonardo Boff, columnista del JB online.


Traducción de MJ Gavito Milano

miércoles, 14 de octubre de 2015

La enseñanza fundamental de Francisco

 ATRIO

Castillo        El pontificado del papa Francisco todavía es corto. Y por tanto aún no ha tenido tiempo para decirle a la Iglesia y al mundo todo lo que este hombre singular tiene que enseñarnos a todos. Pero, tan cierto como eso, es que, en el breve tiempo que lleva al frente de la Iglesia, ya ha dicho lo más importante que tenía que decir.
        Hago caer en la cuenta de que este papa no ha tomado decisiones importantes en dos ámbitos fundamentales de un buen gobierno eclesiástico: la reforma de la Curia Vaticana y la reforma de la Liturgia. Por supuesto, sabemos que ha habido algunos cambios. Pero cambios sin especial importancia a largo plazo. Y por cuanto se refiere a la doctrina, es cierto que Francisco ha demostrado de sobra que es un hombre con una notable sensibilidad social y también con una patente preocupación por los grandes problemas que afectan a la humanidad. Pero también es cierto que, en este orden de cosas, todos sabemos que el papa Bergoglio es un jesuita que, en sus años de formación y estudio, da la impresión de que recibió una enseñanza más bien tradicional a la que se mantiene fiel. ¿Hará este papa cambios decisivos en la teología y en la gestión del gobierno de la Iglesia? Nadie lo sabe. Ni eso se puede predecir de antemano.
        Por supuesto, yo sé que a lo que acabo de decir se le pueden (y seguramente se le deben) poner no pocas matizaciones. Las acepto de antemano y con gusto. Pero hay una cosa incuestionable, que es a lo que yo quería venir. Y por lo que publico esta reflexión.
        ¿Qué es lo que ya nos ha enseñado el papa Francisco, que va a quedar como legado fundamental para la Iglesia y para el mundo? Sencillamente esto: lo primero y lo más determinante no es lo que sabemos, no es lo que decimos en nuestras enseñanzas, no es tampoco lo que decidimos o imponemos en relación a los demás. Lo primero y lo más determinante es nuestra propia forma de vivir, nuestra sensibilidad y nuestra humanidad ante la felicidad o el sufrimiento de quienes están a nuestro alcance.
        Se sabe que, en el ranking de personas más influyentes ahora mismo en el mundo, según el criterio del actual gobierno de China, el papa Francisco está entre los cuatro primeros. ¿Por qué? ¿Por su religiosidad? ¿por su ortodoxia doctrinal? ¿por su poderío económico? Ciertamente, por nada de eso. Entonces, ¿de dónde le viene al papa tanta importancia y tanta influencia mundial? De una sola cosa. Su poder simbólico. Francisco es un símbolo mundial. ¿Por su saber? ¿Por su poder? ¿Por su riqueza? Insisto: por nada de eso. Sólo en una cosa está su fuerza: es el símbolo más claro de la presencia y de la actualidad del Evangelio en el mundo. Con tal que entendamos y vivamos el Evangelio, no como una religión más (entre tantas otras), sino como un “proyecto de vida”. 

La experiencia de Dios

ATRIO

 Carlos F. Barberá, 


Carlos BarberáEl año 1967 Karl Rahner escribió un pequeño texto con el título “¿Hay una experiencia de Dios?”. En la intención del teólogo alemán no estaba referirse a las vivencias tan personales de los grandes místicos. Quería aludir más bien a la experiencia de Dios en la vida cotidiana pero esos signos de interrogación ponían de relieve que tal experiencia no era hasta entonces evidente. Y en efecto, parece que durante siglos se había mantenido con fuerza una objeción aparentemente obvia: ¿cómo va a haber una experiencia del incognoscible, del misterio absoluto, de aquél que está por encima de todo lo que podamos imaginar o sentir? De Dios podemos forjarnos una imagen, tener una idea, pero ¿una experiencia?
Si, con todo, afirmamos que esa experiencia es posible, no podemos poner entre paréntesis el conocido sarcasmo de Voltaire “Dios ha hecho al hombre a su imagen y semejanza, pero el hombre también ha procedido así con él”. La agudeza volteriana –nunca mejor dicho– nos obliga a actuar con la máxima cautela y a mantener la sospecha de si no nos estaremos reflejando a nosotros mismos o buscando experiencias a medida de nuestras necesidades.
De entrada hay que recordar que la gran teología ha recalcado siempre que la experiencia de Dios no puede ser semejante a la que tenemos de un objeto o una persona. Dios no es un ser más al lado de los otros seres, ni una persona al lado de tantas tras personas.
Y sin embargo el cristianismo se aparta de todas las religiones por su afirmación de que en Jesús hemos visto a Dios, de que “en él habita la plenitud de la divinidad”, y ha oído de su boca esa afirmación tajante: “quien me ha visto a mí ha visto al Padre”.
Han tenido que pasar veinte siglos para que la teología cayera en la cuenta de que esas afirmaciones no encerraban únicamente una sentencia sobre Jesús sino que decían a la vez mucho sobre el ser humano. Si un hombre ha sido Dios, hay algo en el hombre que le permite serlo, tiene que haber en el ser humano un espíritu escondido en lo más hondo, una semilla de Dios. Ese convencimiento le da pie a san Pablo para afirmar que un día “lo veremos tal cual es porque seremos semejantes a El”. Como se dice en la repetida frase de San Agustín, Dios está dentro de mí, “más interior que lo más íntimo mío y más elevado que lo más sumo mío”.
Hoy es un tópico hablar del fin del teísmo. Para los creyentes de nuestro siglo Dios no puede ser ya ese viviente todopoderoso que debería estar a nuestro servicio para concedernos cosas, para ayudarnos en nuestras dificultades y carencias. En cambio resuena llena de verdad la mentada concepción de san Agustín. Dios es a la vez la infinita trascendencia y la más profunda intimidad. “A Dios nadie le ha visto nunca” pero “en El nos movemos, existimos y somos”. Así pues, “El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios”.
La persona humana hace permanentemente experiencias. La historia personal de cada uno es la suma de todas ellas. Cada persona, cada acontecimiento es experimentable. De acuerdo con la imagen que de Dios hemos trazado, la experiencia que podemos hacer de Él es distinta de las experiencias humanas pero no puede estar desgajada de ellas. El reino de Dios, decía Jesús, está en medio de nosotros y ahí y no en otro sitio debemos experimentarlo.
En varias ocasiones he mantenido mi convencimiento de que el ser humano es por naturaleza egoísta. Su indefensión, su vulnerabilidad, la lucha en que la vida consiste lo empujan a la vanidad, a la desconfianza, a la mirada centrada en sí mismo. Por esta razón no es el atesoramiento, la violencia, la corrupción lo que debe sorprendernos. Puesto a decidir entre mi comodidad y la del prójimo ¿por qué elegiría la segunda?; si poseo bienes ganados con mi esfuerzo ¿por qué tendría que compartirlos con quien no ha sabido hacerlo?; si otro brega con un problema o una angustia ¿en virtud de qué debería hacerlos también míos? Por más que el mal, la violencia o la explotación nos asusten y hasta nos sobrecojan, no deberían asombrarnos. Sí en cambio son asombrosas la bondad, la generosidad, la entrega de la vida. Son ellas las que mantienen el mundo.
No faltará quien arguya que muchas de esas acciones son únicamente consecuencia de la debilidad o de la educación o de la mala conciencia o en ocasiones del fanatismo. No negaremos que así puede ser en muchas ocasiones. Pero sin duda existen gestos gratuitos, actos fundamentalmente generosas, entregas que no buscan nada a cambio. Algunas grandes y heroicas, otras sencillas y cotidianas. Para un creyente cada una de ellas está sustentada por la fuerza del Espíritu. No sólo eso: cada una de ellas es una señal de una gran promesa de salvación.
Pues bien, no es por casualidad que la meditación y el silencio ganen cada día adeptos y parezcan ser también un signo de nuestro tiempo. Si admitimos que la bondad, la ternura, la generosidad, la entrega son reflejo y obra del Espíritu –y al mismo tiempo la propia persona- lo son únicamente para una mirada contemplativa, capaz de ir articulando en cada momento una lectura creyente. Al igual que Jacob al despertar de su sueño, el creyente irá diciendo, asombrado: “ésta es la casa de Dios y la puerta del cielo”.
Mounier formuló muchas reflexiones sobre la espiritualidad de la acción. Afirmaba: “Nuestra acción no está dirigida esencialmente al éxito, sino al testimonio. Y Aunque estuviéramos seguros del fracaso, partiríamos de todas formas: porque el silencio ha llegado a ser intolerable”. Nuestras acciones –a las que no podemos negarnos- y las de tantos otros se convierten, como él decía, en “nuestro maestro interior” cuando las leemos desde la fe

Pero nuestras lecturas creyentes desembocan en el silencio. Finalmente se hace en él la definitiva experiencia del misterio silencioso pero presente, de la compañía silente, de “la música callada, la soledad sonora”. El silencio es experiencia de Dios porque, como lo formuló Panikar, “es la conciencia de que se está como envuelto, como sumido en el conocimiento y el amor, en la belleza, en la que se ha penetrado con gozo”.

La guerra de los relatos: desde el 15M José Segovia Martín

 


Una de las lecciones sociológicas que podemos extraer desde el nacimiento del 15M es que la voluntad popular donde residen los imaginarios heterogéneos de democracia, libertad o igualdad puede ser secuestrada en cualquier instante. Solo hace falta un relato y un gran altavoz.
Quienes controlan los altavoces ya lo sabían. A saber, que la Historia, siempre a nuestra espalda, se desgañita por hacernos llegar sus infinitos relatos, mientras un viento supersónico nos empuja a bordo de una actualidad eterna, cuyo destino pareciera único, absoluto, inequívoco. Que apenas hay tiempo de echar la mirada atrás para entender un presente que ya es cosa del pasado. ··· Ver noticia ···

El sistema injusto que protege al señor Trump, y ablanda la conciencia de tanto juez Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

He leído un día de éstos, en RD, que el bruto, prepotente y orgulloso magnate Donald Trump, arremete contra Francisco, y afirma que el Papa “se tendría que asustar”, si se encontrase con él. Y todo porque el Pontífice ha condenado rigurosamente el capitalismo, al que ha calificado no solo de injusto, sino de asesino. El ricachón norteamericano debería saber, pero es probable que esta idea exceda su capacidad de comprensión, que su estilo de vida, su opulencia, no se debe solo a su trabajo, por el que no tenemos inconveniente en felicitar, sino es producto, sobre todo, de un sistema injusto, que no tiene en cuenta las necesidades humanas primordiales, por encima del dinero, las riquezas y las propiedades, y que propicia una desigualdad social que con todos los adelantos modernos, no solo no cede, sino va a más dramáticamente.


Al impúdico, en su riqueza, e ingenuo americano, tal vez no le interese nada que mucha gente pase hambre, o no tenga casa, o se desespere para poder dar algo a sus hijos que se puedan llevar a la boca.
Posiblemente, Donald Trump se considere cristiano, pero, evidentemente, no lo es. Tal vez eso tampoco le interese demasiado, pero estaría bien que su pastor, o asesor religioso, se lo recordase, y la prensa se encargara de transmitir esa realidad a todos sus seguidores. El problema es que, muy probablemente, tampoco a éstos les interese un rábano la opinión de sus pastores o clérigos. Pero por si acaso tienen alguna superstición, que también es probable que tengan, que alguien se ocupe de decirles que la prepotencia es mala para el sistema nervioso, y, desde luego, no es ningún antídoto para el cáncer, el infarto, o el ictus cerebral. ¡Ah!, y que si al magnate, o a sus seguidores, les pasa algo de eso desagradable, los inmigrantes, latinos, negros o moros, no tendrían culpa. Se lo pueden garantizar los médicos.

He juntado dos noticias que están muy cerca, y son dos caras de la misma moneda. Un juez canario no ha tenido en cuenta esta lógica cruel y dramática del sistema en que (mal) vivimos, y a una señora de 63 años, Josefa Hernández, que vive con su hija y varios nietos, algunos de ellos con cierta minusvalía, en una casa declarada ilegal, con solo 320 euros de ingresos mensuales, la ha enviado a la cárcel porque se niega a derribar la vivienda, la única que tiene, y donde reside hace varias décadas. Sé, porque estudié derecho en la UNED, aunque no pude terminar, pero sí me licencié en Derecho Canónico por la Pontificia de Salamanca, y por eso conozco, digo, la importancia del principio de legalidad, sobre todos para que los jueces se puedan lavar las manos, aunque dudo que ese principio se desinfecte también la conciencia..

Pero no la tiene tanta que ate de pies y manos la decisión de un juez, que sea, por presunción, justo. Hay leyes injustas y socialmente reprobables, y, en conciencia, un juez puede suspender la sentencia, y exigir a los poderes públicos que antes de dejar sin casa a una familia se le provea otra posibilidad de vivienda digna. Este es, además, un desideratum de la Constitución española, a la que tanto les gusta exaltar e invocar a nuestros gobernantes. Pues que la respeten, y no toleren la inaceptable, e injustísima, desigualdad social. (Que es, no lo olvidemos, ni lo olvide el señor Trump, la causa principal de su riqueza. Sin la existencia de millones de esclavos en el mundo no podría haber tanta opulencia obscena y podrida en la tierra).
Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

La OTAN juega a la guerra en España con la vista puesta en Siria Luís Díez

 


Pedro Morenés, acompañado por el jefe de Estado Mayor de la Defensa, almirante general Fernando García Sánchez. durante la presentación a la prensa de las maniobras de la OTAN. / Efe
Primero los generales y después los efectivos humanos con sus máquinas de guerra. Los mandos de la OTAN han decidido jugar a la guerra en España con las mayores maniobras militares por tierra, mar y aire de los últimos veinte años. Los generales y sus estados mayores empiezan este 3 de octubre la fase de creación y desarrollo de la estructura de mando, que se prolongará hasta el día 16. Una semana después, el 24 de octubre, empezará el baile de combatientes y artefactos de guerra (incluidos los drones de reconocimiento) en el que participan más de 30.000 efectivos de 30 países. Las maniobras terminarán el 6 de noviembre. España aporta ocho escenarios bélicos y algo más de 8.000 militares. ··· Ver noticia ···

Sólo hombres y solteros Gloria H.

 

¡Cómo golpea el machismo de la Iglesia Católica, cómo lastima! Cómo entender con un mínimo de lógica que en pleno Siglo XXI se reúnan 400 hombres solteros para hablar de familia. Para decidir las políticas a seguir para hombres y mujeres respecto a sus relaciones de pareja, a su trato con hijos e hijas, cuando ninguno ni ha tenido esposa, ni ha tenido hijos. Y para rematar, ni siquiera escuchan a “la otra mitad” de lo que están hablando. Golpea, lastima, agrede. No existe ni una sola mujer presente en ese sínodo de familia. Por momentos lo siento como una burla a las mujeres. ¿Cómo pueden los sacerdotes explicar este absurdo? Aún más, ¿cómo nos pueden mirar a la cara con tranquilidad para transmitirnos las políticas que 400 hombres solos y solteros decidieron? ¿Tienen agallas para hacerlo? ¿Cómo aceptar la absurda explicación de que “siempre ha sido así”, o “Dios lo dispuso” en pleno Siglo XXI? ··· Ver noticia

martes, 13 de octubre de 2015

El cardenal Múller Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 En primer lugar mencionaré los cargos que ostenta actualmente el cardenal y teólogo alemán: Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y Presidente de la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei”, de la Comisión Teológica Internacional y de la Pontificia Comisión Bíblica. En Roma lo llaman el “nuevo Ottaviani, pero todavía más arrogante”. La sospecha de esta arrogancia se deriva de frases como la siguiente: “no me importa si algunos no están de acuerdo con mi opinión. Yo digo lo que quiero y, sobre todo, lo que debo decir como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe”.


También es sorprendente, por lo menos para mí, cómo altos cargos en la Iglesia se identifican con ésta, hablando en su nombre. Algo que nadie puede hacer, a no ser el Papa, si quiere proclamar un dogma, y como recodaba el otro día en este blog, eso lo ha hecho el papa, fue Pío XII, solo una vez en veinte siglos. Pero Müller, haciendo uso de esa identificación que critico, afirmó, poco después de la Reunión pre-sinodal del año anterior: “la Iglesia no puede reconocer a las parejas homosexuales”. Como responde un comentario al artículo informativo sobre el cardenal en Religión Digital. (RD), “eso no será posible para el Vaticano, pero sí para la Iglesia, que quiere ser fiel a Jesús, que no estableció esas discriminaciones” .
Me ha encantado este comentarista porque establece una distinción esencial, que, desgraciadamente, la mayoría de medios que comunican, o pretenden hacerlo, sobre asuntos eclesiásticos, o ignoran o, por lo menos, dejan de lado: que el Vaticano no es la Iglesia, y menos el prefecto de la Congregación Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, por muy Presidente que sea, además, de la Pontificia Comisión “Ecclesia Dei”, de la Comisión Teológica Internacional y de la Pontificia Comisión Bíblica. Demasiados títulos para la vacilante base de humildad del cardenal alemán.
Al “ex abrupto” que publicó nuestro cardenal después del pre-sínodo que he comentado, el cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Múnich y Frisinga y miembro del Consejo de Cardenales, respondió duramente, señalando que «el prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe no puede acabar con la discusión”, que en ese caso discurría sobre el modo de tratar el divorcio de la Iglesia ortodoxa, y que Müller condenaba como “contrario a la voluntad de Dios, y un obstáculo para el Ecumenismo”.
Pero hay algo incomparablemente más grave, por la deslealtad y la ingratitud que demuestra su continua e ininterrumpida oposición frontal, abiertamente y sin pudor, a las iniciativas pastorales del Papa. Ha sido Francisco el que, conociendo el pensamiento y las actitudes pastorales de Müller, lo mantuvo como prefecto de la Congregación para la Defensa de la Fe, y lo aupó, después, a Cardenal.
No se merece el Papa que uno de sus más próximos y esenciales colaboradores esté todo el santo día poniendo palos, y, ¡de qué manera!, a las ruedas del carro que tira de la renovación que el Papa, y casi todo el pueblo fiel, desea para la Iglesia. Si el cardenal alemán piensa, seriamente, que sus posturas se contradicen frontalmente con las del papa Francisco, lo más digno, y, sobre todo, leal, es que el poderoso prefecto de la antigua Inquisición dimitiese. A no ser que se considere capaz de conducir a las pequeñas huestes que se quieren oponer frontalmente a la renovación que Francisco, de acuerdo con el Evangelio, está promoviendo, y realizando, en la Iglesia. El verdadero cristiano basa su Teología, –logos sobre Dios-, más en el Evangelio que en las ideologías filosófico-teológicas.


Esclavos Mons. Juan José Aguirre

 

De “usar y tirar”. Un concepto casi desconocido en grandes partes del continente africano es hoy allí moneda corriente. Pero no estoy hablando de un objeto que se puede barrer o quitar de en medio como algo inservible, inútil, engorroso o molesto. Se trata de seres humanos. De personas del siglo XXI que son vendidas como esclavas. Personas de carne y hueso son tratadas como amasijos de carne, de usar y tirar o de reciclar vendiéndoselos a otros. Una trata de seres humanos, carne de cañón bien etiquetada para el mercado, niñas jóvenes para recreo de gente sin escrúpulos en el Golfo Pérsico que bajo la publicidad de países punta de lanza en camisetas del Madrid, del PSG o de la Fórmula 1 esconden unas bajezas podridas hasta el límite de lo inhumano. ··· Ver noticia ···

O los jueces, o las leyes, o las dos cosas, andan mal Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Yo, como saben los lectores de mi blog, soy cura. No pertenezco a ninguna asociación activa “anti desahucio”, me conformo con contemplar, desde Caritas, las penurias, las injurias con que la propia vida los obsequia, y los milagros que muchos de nuestros parroquianos tienen que hacer para sobrevivir. El mismo pan nuestro de cada día, que todos los días pedimos, y que el Señor Dios nos da con largueza, tiene que hacer birguerías para que llegue a muchos de estos hermanos nuestros desvalidos y desamparados.

Además, viven en sórdidos agujeros, en muchos casos ocho o diez personas donde con imaginación y sacrificio tan solo podrían convivir tres o cuatro. Y, encima, cuando mal pagan la hipoteca de la vivienda, si tienen que abonar cada mes un alquiler de trescientos o cuatrocientos euros, que van atrasando, mendigando la piedad y la misericordia del casero para que no los deje en la calle.
Esta situación se ha agravado con la crisis. Pero yo me pregunto si el Estado, nuestro Estado español, o el griego, o el que sea, puede esgrimir la disculpa de la crisis, o cualquier otra, para algunos de sus ciudadanos malvivan casi como animales, sin espacio, sin alimento, sin dignidad. Para eso no renunciamos a nuestros derechos de buscarnos la vida por nuestra cuenta, a tortazo limpio, ¡sálvese quien pueda!, y dejamos civilizadamente en manos del Estado el uso de la coerción y de la violencia, renunciando a la iniciativa privada para el uso de la fuerza.
Pero a esta renuncia de los ciudadanos debe de corresponder la garantía de que el Estado promulgará unas reglas de juego, unas leyes, y unos árbitros, jueces, sistema judicial, que permitan se cumpla esa garantía a la que se compromete el Estado. Y esta situación garantista por parte de la sociedad institucionalizada en un Estado moderno, por lo menos en España, no se cumple. No hace falta ni recurrir a la estadística para saber los millones de ciudadanos que viven esa penuria e inseguridad. Sabemos que son muchos, pero bastaba que fuera uno para gritar que es intolerable.

Palestina: “Todo indica que ha comenzado la Tercera Intifada”

 

“Todo indica que ha comenzado la Tercera Intifada”. Quien esto dice es un veterano corresponsal árabe que sigue la lucha del pueblo palestino, y se basa en lo que han sido estos dos últimos meses en Cisjordania, sobre todo después de la gran provocación israelí contra los fieles de la Mezquita de Al Aqsa. “Todos los días y a toda hora, cientos de jóvenes palestinos arriesgan su vida enfrentando a los bulldozers artillados israelíes y a sus pelotones de infantería que lanzan miles de granadas de gases y balas cubiertas de acero y caucho contra “un enemigo armado de piedras tan solo”. ··· Ver noticia ···

Campaña: Contra el golpismo en América Latina

 


MANIFIESTO ANTIGOLPISTA PARA AMÉRICA LATINA
Las organizaciones firmantes denunciamos los constantes intentos de derrocamiento y desestabilización contra los gobiernos ecuatoriano, salvadoreño y de Brasil como una escalada golpista promovida por el imperialismo para hacer retroceder de nuevo a América Latina a la condición de patio trasero de Estados Unidos. Para ello cuentan con la colaboración permanente de las oligarquías y con la complicidad de las transnacionales de la desinformación, que se encargan de presentar a los golpistas como víctimas de la represión y a estas operaciones antidemocráticas como lucha por la libertad y los Derechos Humanos. ··· Ver noticia ···

lunes, 12 de octubre de 2015

Cientos de miles de personas se manifiestan en Berlín contra el TTIP

 

Al menos 150.000 personas marcharon en Berlín el sábado en una protesta contra el previsto acuerdo de libre comercio entre Europa y Estados Unidos, del que dicen que es antidemocrático y que afectará a la seguridad alimentaria, las normas laborales y ambientales.
Los organizadores -una alianza de grupos ecologistas, organizaciones benéficas y partidos de la oposición- dijeron que 250.000 personas participaron en la manifestación contra los acuerdos de libre comercio tanto con EEUU como con Canadá, bastante más que lo que habían previsto.

El Papa es humano y también puede equivocarse Patricio Pino

 


Estas son las palabras que eligió el Provincial en Chile de la Compañía de Jesús, P. Cristián del Campo, para evaluar la forma en que el Papa Francisco -quien también pertenece a la orden creada por San Ignacio- se refirió al conflicto que causó en Osorno la designación de Juan Barros como nuevo obispo de la diócesis.
En un video captado en mayo en el Vaticano y tras una petición de saludo del secretario adjunto de la Conferencia Episcopal (CECh), Jaime Coiro, el Pontífice recomendó a los feligreses de la ciudad que “no se dejen llevar de las narices de todos los zurdos” y añadió que Osorno “sufre sí, por tonta”. Esto, debido al rechazo público que han expresado los fieles por la llegada de Barros, al que cuestionan por sus lazos con Fernando Karadima, ex párroco de El Bosque condenado por abuso sexual y de poder por el Vaticano. ··· Ver noticia ···

Un paseo por las duchas del Vaticano, otra innovación de Francisco Marina Arcusa- Clarín

 

La noticia del día es que Marco Cilurzo se ha dado una ducha calentita. Camina por uno de los bordes de la Plaza San Pedro y, si se lo preguntan, Marco lo confiesa sin pudor: “Llevaba semanas sin bañarme. En la estación Termini cobran 8,50 euros que yo no tengo. Por lo general, uno se lava como puede, de a pedacitos, en las fuentes. ··· Ver noticia ···

El Vaticano trabaja discretamente para que China abra las puertas al Papa

 

El secretario del Estado Vaticano, cardenal Pietro Parolin, ha explicado que se está trabajando “lenta y discretamente” para tratar de llegar a un acuerdo que abra las puertas de China al Papa aunque ha precisado que la situación “todavía no ha sido madurada del todo” y que es imposible “hacer previsiones” de fechas.

Nace “Pro Francisco”, una campaña mundial para apoyar al Papa y a sus reformas

 

A pocas horas de que arranque la segunda -y definitiva- fase del Sínodo de Obispos sobre la Familia, surge la web “Pro Francisco”. Una iniciativa a través de la red que busca, según sus convocantes, “aglutinar a personas, asociaciones, medios de comunicación, colectivos e instituciones del ámbito hispano” con dos claros objetivos: “apoyar al Papa Francisco y visibilizar dicho apoyo en una plataforma digital propositiva y plural.