FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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martes, 14 de marzo de 2017

POR UNA ÉTICA DE LA SUBVERSIÓN. ¿QUÉ QUEDA DE LA OPCIÓN POR LOS POBRES?

col maurino

La opción por los pobres fue uno de los pilares de las primeras comunidades de base. Luego, con el paso del tiempo ha ido decayendo. Y ahora, parece ya un disco rayado que no se le hace caso, incluso que molesta que nos lo recuerden. Pero, creemos que es necesario insistir en ello porque es la quinta esencia del evangelio de Jesús y de la ética. Se trata sobre todo de una opción por la justicia indeclinable de cada ciudadano o ciudadana. No podemos mirar para otro lado, es preciso abordar el tema no solo de la pobreza, sino de los pobres. Esta puede ser una ocasión para reavivar la olvidada opción.
1- Qué entendemos por Subversión:
Subvertir significa mover el ánimo de la gente para inducirle a adoptar una actitud rebelde u hostil en orden a cambiar el orden público y moral, dice el Diccionario de Lengua.
Se trata de tener una versión distinta, una interpretación del mundo desde la cultura de la pobreza, ver la Vida desde los de abajo, desde el mundo de las personas empobrecidas, no desde el “orden establecido” por esta sociedad capitalista, no desde las instituciones, no desde cómo presenta la sociedad esta TV y la prensa. Subvertir es ver, analizar, el mundo desde los “sub”, desde el suburbio, desde los subalternos, desde los que están por debajo. Es decir, desde los pobres, de los que no tienen, no saben o no pueden. La subversión que propugnamos no es nada violenta.
Subvertir el orden establecido significa no ser inmovilistas, no dejar que las cosas sigan como están, no ser cómplices con este sistema, es decir, tratar de ver el mundo con otra escala de valores. Valorar positivamente, a los de abajo, los que nada tienen, los desahuciados, los inmigrantes, los refugiados, todas las personas empobrecidas que el mundo y el sistema desprecian y explotan. Ver a todos estos colectivos desde la ética, desde los derechos humanos. Y en primer lugar, valoramos la Vida de las personas y los pueblos, en contra de todo lo que es muerte lenta, destrozo y guerras. Valoramos los derechos y las libertades que les niega el sistema. Valoramos el amor, la fraternidad, la solidaridad, por encima de todo. Esa es la subversión: mirar el mundo desde una óptica completamente distinta Es caminar a contra-corriente. Lo normal, lo corriente, no es pensar así. Lo corriente es la mirada del conformismo. Nuestra mirada es la mirada de la rebeldía, de la subversión, la que mira al pobre desde la vida y desde la dignidad. Desde su barrera, no desde arriba. Es sentir la nostalgia por los excluidos de esta sociedad, es decir, por todas las personas empobrecidas del mundo. Los pobres son los que no tienen, no saben y no pueden.
A.- Los que no tienen… techo, comida, dinero, agua, tierras, trabajo, escuelas, hospitales, “papeles”,… No tienen casi nada.
B.- Los que no saben… cuáles son sus derechos. Los que no están informados de lo que pasa en el mundo, en su país, en su familia. Los que a veces no tienen ni idea de qué se les acusa cuando les detienen. Muchos no saben leer ni escribir, ni hacer cuentas, porque no han ido a la escuela.
C.- Los que no pueden… No tienen recursos para salir de su pobreza y miseria. No tienen oportunidad de salir fuera de su país y conocer otros mundos. No tienen medios para curarse de sus enfermedades.
D.- Los que viven… con enfermedades curables y sin medicinas porque son muy caras. Viven con mucho miedo. Sin abrigo. Huyendo del hambre de su tierra en pateras y cayucos. O de las guerras que promueven los poderosos. Esperando encontrar otro país en el que puedan vivir. Arriesgando su vida y muriendo por sus familias en una salida obligada de su país. A veces meses y meses en campos de desplazados y de refugiados. En campos enormes de concentración, años y años, siempre en tiendas de campaña, sin conocer lo que es una casa, ni el calor de un hogar. Sin defensa posible, sin protección social ni jurídica. Olvidados y abandonados de las autoridades, de sus jefes de gobierno. 
Porque no es posible ver, mirar, analizar, este mundo de los de abajo sin sentir vergüenza, indignación, rabia e impotencia, y clamar por la justicia, y al mismo tiempo dejar de tomar partido y comprometerse.
En esta reflexión sobre las personas empobrecidas, víctimas del capitalismo imperialista, afirmamos una radical subversión, es decir, que lo hacemos tomando partido. Lo hacemos desde una postura de radical indignación ética y desde una insobornable solidaridad con todas las víctimas de la injusticia, la agresión y el despojo.
Nos situamos obstinadamente del lado de las víctimas para hacer frente a una dinámica histórica de indignas estrategias belicistas y de políticas -económicas, sociales y culturales-, que sacrifican en el altar del lucro a millones de seres humanos.
Entendemos que las víctimas deben ser el criterio de verdad de cualquier visión del mundo y de cualquier análisis de las relaciones internacionales. Porque el sufrimiento humano, sean cuales fueren sus causas, es siempre una gran interpelación para todo ser humano, especialmente para los cristianos. Y ante él no caben justificaciones o indolencias y, mucho menos, discursos que propugnan la cómplice resignación. La resignación no es ética.
2.- Por qué es Ética la subversión:
Porque no somos conformistas con este régimen de muerte y de mentira, no queremos ser cómplices de esta sociedad que margina a los más necesitados. Frente a esta decadencia ética y política que padecemos, ofrecemos una alternativa ética. Se trata de tener una mirada nueva, una versión ética, claramente comprometida, con los valores básicos de la ética, es decir, con la vida, la justicia, la libertad, la verdad, la paz. Se trata de sacudir las conciencias para instalarnos en la óptica de la Vida, de los derechos humanos, de la dignidad, para desmontar el poder de los de arriba y reconstruir los auténticos valores de los de abajo, del pueblo sufriente. Se trata de hacerles justicia y que gocen de verdad de las auténticas libertades. Repetimos, no sólo una mirada, una versión, sino sobre todo un compromiso ético.
Para Aristóteles (siglo IV a.c.), por ejemplo, política y pobreza van tan unidas que la segunda llega a ser la razón de ser de la primera. Dice en su Política que en toda sociedad hay dos partes, la de los pobres y la de los ricos. El noble arte de la política consiste en hacerlos convivir, asunto nada fácil, señala, porque los ricos quieren imponer sus reglas y los pobres, los únicos interesados en reglas comunes, no tienen fuerza para hacerlas valer. El Filósofo, que no era un revolucionario precisamente, entendió, sin embargo, que solo desde el margen, es decir, desde la pobreza podrían pensarse reglas justas de convivencia porque el secreto de los que viven al margen es saberse marginados y eso, la marginación, no podía ser el precio de la convivencia. Aristóteles pensaba que quien haya experimentado una vez la dureza de la marginación, no podía aceptar que el precio de la vida en común fuera la exclusión de algunos.
El paso de la indignación y la rabia, a la organización, sólida y persistente, es la clave de cualquier proceso de cambios profundos y radicales. Rabia nos sobra en estos momentos, falta organizarla.
3.- Una pequeña mirada a la subversión
Hay varios aspectos de la subversión, -ver, analizar el mundo desde abajo- y que conviene tenerlos en cuenta a la hora de analizar la realidad y comprometerse.
La subversión política: Se trata de ver el mundo de la política desde abajo. Es decir, ver cómo sus justas reivindicaciones se debaten en el parlamento, ver las distintas disputas entre los partidos. Y sentir rabia e indignación al comprobar que no atacan los verdaderos problemas de la mayoría sufriente. Y saber que las decisiones importantes las toman siempre los de arriba, la Troika, sin contar con la gente. Una democracia que al no ser de verdad representativa, tampoco es participativa.
La subversión económica: ver cómo sigue estancado el número de parados de larga duración. De que en muchos hogares no entra ningún ingreso, que los que tienen algo apenas pueden llegar a fin de mes, que muchos malviven con la pensión de los abuelos, que tienen que ir a comedores sociales para poder comer, o buscar cada día la comida en los contenedores. La angustia de no poder pagar la hipoteca o el alquiler de la casa, de no poder pagar la factura del gas, de la electricidad, del teléfono, del colegio de los niños, etc. Y pasar mucha vergüenza con todo esto. Algunos datos: 12,5 % de los trabajadores de la Unión Europea son pobres, en España es el 15% y en EEUU es el 25% y no ha parado de subir en los últimos años (Europa Press). Hay 8 personas que son más ricas que 3.600 millones de pobres, más de la mitad de la humanidad. [Oxfam].
La subversión cultural: para muchos el no saber leer o escribir les supone una dificultad muy seria en la vida social, no conocer el significado de muchas leyes y ordenanzas, no haber podido ir a la escuela o a la universidad, pasan miedo, vergüenza, impotencia, ir casi siempre con la misma ropa, no conocer otros mundos…Y con frecuencia, casi sin esperanza de que esto cambie o haya alguna mejora.
Para todas estas personas reclamamos la vida y la dignidad que les niegan los poderes de este mundo. Esta es la subversión, una alternativa a la opresión política, económica y cultural que sufren estos colectivos empobrecidos:
Donde hay procesos de muerte lenta, tratamos de poner vida
Donde hay mentira u ocultación de la verdad, ofrecemos análisis de la realidad.
Donde hay acumulación de bienes, invitamos a compartir bienes y servicios.
Donde hay incultura, proponemos una educación pública y laica de todos y para todos.
Donde no hay derecho, insistimos en la denuncia de los DH que no se realizan en las clases populares y sí en las clases pudientes.
Al ver este panorama, nuestra indignación va dirigida contra esa violencia estructural del sistema, es decir, contra esa acumulación incesante de beneficios que no reparte ni comparte, contra esa democracia cuyas decisiones las toma la economía de mercado, la troika, y no el parlamento. Estamos en contra de la des-información constante que nos ofrecen la mayoría de los medios de in-comunicación que nos trasmiten una forma especial de entender la vida, lejos de una mirada humanizadora desde abajo.
Desde la experiencia acumulada de muchos años, los cristianos y cristianas de base de Madrid, podemos hacer un examen de nuestra experiencia y comprobar que no hemos sido suficientemente coherentes con nuestras opciones y nuestros compromisos, con nuestra práctica social y con la solidaridad económica y política en favor de las personas empobrecidas. Nos queda todavía un largo camino a recorrer. La opción por los pobres sigue golpeándonos, no se ha terminado.
Pero, a pesar de todo, mantenemos la esperanza utópica, porque la esperanza es una virtud de los pequeños. Los grandes, los satisfechos, no conocen la esperanza; no saben qué es. Son ellos, los pequeños, los que luchan, las personas empobrecidas, las que transforman el desierto en exilio. Se trata de tener y mantener un horizonte de esperanza, de que se vaya realizando ese ideal de vida digna para todos los Seres Humanos. La esperanza hace cambiar la soledad desesperada, el sufrimiento humano, en un camino llano sobre el cual caminar para ir al encuentro de la vida digna. Y llegamos a la conclusión: dejémonos que nos enseñen qué es la esperanza. ¡Dejémonos enseñar la esperanza!
Esperemos, comprometidos y confiados, la llegada de la Utopía, y cualquiera que sea el desierto de nuestras vidas (cada uno sabe en qué desierto camina, con qué silencio vive) se convertirá en un jardín florido y en una sinfonía armoniosa. ¡La esperanza no defrauda a nadie! Lo decimos otra vez: “¡La esperanza no defrauda!” Está en lo más hondo de la persona, forma parte de la metafísica de la naturaleza humana. El Ser Humano, siempre espera algo, ¡¡nunca deja de esperar!!
Nos gustaría establecer con todos vosotros y vosotras un diálogo sobre estos temas, siempre que sea posible. Estamos abiertos a mantener un debate horizontal y reflexionar juntos en grupo o personalmente, cuando sea oportuno. ¡¡¡Os esperamos!!!

SENTIMIENTOS Y CRECIMIENTO PERSONAL (IV)

col enrique art

Qué hacer con los sentimientos
La inteligencia emocional se define como la aptitud para identificar, comprender, razonar y regular las emociones, pasando de la lejanía e ignorancia a una conciencia cada vez más lúcida de los propios estados emocionales, sus causas y su gestión adecuada.
De un modo sencillo, la relación adecuada con los propios sentimientos puede sintetizarse en dos palabras: aceptación (no-represión) y no-reducción.
El primer paso consiste en la aceptación de todos los sentimientos que aparecen en nuestro campo de conciencia: aparte de ser no-voluntarios, todos ellos tienen un porqué. La aceptación significa sencillamente el reconocimiento sereno de su existencia y su presencia en nuestra vida.
Cuando no hay aceptación, lo que se vive, con mayor o menor intensidad, es represión, hasta el punto de perder el contacto con ellos, llegando a no saber qué es exactamente lo que se siente ni lo que se quiere. Ahora bien, la represión camufla y niega los sentimientos, pero no los elimina. Lo que ocurre entonces es que la energía reprimida –todo sentimiento o emoción es un caudal de energía activa– debe buscar otro cauce de salida. Puede llegarse a una “explosión” emocional, en la que la persona se siente desbordada por tanta energía reprimida. O, más frecuentemente, esta se manifestará en somatizaciones, produciendo problemas físicos: fatiga inexplicable, hipertensión arterial, enfermedades cardíacas, trastornos intestinales, problemas de la piel… Lo que ocurre en la llamada “somatización” es que el cuerpo grita lo que la mente calla.
Es importante recordar que lo realmente perjudicial no son los sentimientos “negativos”, sino la supresión (represión) de los mismos por parte del cerebro cognitivo. Los sentimientos no hacen daño; hace daño lo que hacemos con ellos, particularmente la represión (negación), la reducción o la cavilación en torno a los mismos.
Ahora bien, el reconocimiento de los sentimientos no significa dejarse conducir por ellos; eso equivaldría a dejar las riendas de la propia vida en manos de un niño de tres años. Por eso, junto con la aceptación, la actitud sabia pasa por la no-reducción a los mismos.
La sabiduría del no-reducirse implica, por un lado, el reconocimiento de que siempre somos más que los sentimientos que se despierten, hasta el punto de que podemos reconocer que tenemos un determinado sentimiento, pero que somos más que él. Por otro lado, esa misma sabiduría nos lleva a conectar, consciente y voluntariamente, con lo mejor de nosotros mismos, con el “lugar” adecuado del que brote nuestra acción.
Por decirlo brevemente, acertamos en la relación con nuestro mundo emocional cuando reconocemos, aceptamos y nombramos todos nuestros sentimientos, pero los acogemos desde nuestra identidad profunda, sin negarlos ni reprimirlos y sin dejarnos conducir por ellos. Teniendo en cuenta el conjunto de nuestra persona, decidimos en fidelidad a quienes somos en profundidad.
Más en concreto, por lo que refiere a los sentimientos “positivos” [1], se trata de sentirlos y entrar conscientemente en contacto con ellos: son el “reflejo” de nuestra realidad profunda. Sentimientos de paz, alegría, amor, cercanía, solidaridad, unidad, creatividad…, manifiestan y expresan lo que somos: sentirlos e impregnarnos de ellos fortalecen nuestra verdadera identidad.
Los sentimientos “dolorosos” requieren un tratamiento diferente, en el que habrá que tener en cuenta estos pasos: identificarlos, nombrarlos, verbalizarlos, aceptarlos, no reducirse a ellos, comprender (descifrar) de dónde vienen y vivirlos desde la identidad profunda. Es precisamente esta identidad profunda la que, constituyendo nuestra “plataforma” de solidez, permite no reducirnos, porque nos hace experimentar que somos “más” que ellos.
En realidad, se trata de desarrollar actitudes constructivas frente a todo aquello que puede hacernos sufrir. Entre ellas, indicaría las siguientes: 1) acogerse a sí mismo, frente al rechazo de sí y la autoculpabilización; 2) aceptar lo que nos hace sufrir sin reducirnos, frente a la negación del problema y al hundimiento; 3) dialogar con el niño o la niña interior, frente a la lejanía de sí; 4) desdramatizar, frente a la tendencia a la dramatización; 5) traducir el malestar en dolor, frente a la huida y el funcionamiento imaginario; 6) des-identificarse por medio de la observación, frente a la autoafirmación del yo[2].

Enrique Martínez Lozano

[1] Me parece importante subrayar que no existen sentimientos “positivos” o “negativos”. No solo porque moralmente sean todos “neutros”, sino porque todos ellos conforman el conjunto de nuestra experiencia humana: cada uno es portador de un mensaje y tiene una función que “cumplir” en el camino de nuestro crecimiento. Por ello, me parece más ajustado hablar de sentimientos “agradables” y “dolorosos”. Lo cual no niega que sentimientos de alegría, amor, asombro, felicidad aumentan el grado de integración de la persona, mientras que emociones como la ira, la tristeza, el miedo, el asco o la vergüenza puedan verse como factores que disminuyen aquella misma integración (D.J. SIEGEL, Viaje al centro de la mente, Paidós, Barcelona 2017, p.132).
[2] He desarrollado estas actitudes en Vivir lo que somos. Cuatro actitudes y un camino, Desclée De Brouwer, Bilbao 42009, pp. 79-122: “Cómo vivir constructivamente lo que nos hace sufrir”.

UN ENCUENTRO JUNTO AL POZO

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Una mujer de Samaria llega a un pozo a sacar agua, ajena a lo que allí la espera y que nada en la trivialidad de su vida cotidiana, hacía previsible: va por agua con el cántaro vacío para volverse con él lleno a su casa. No hay más expectativas, ni más planes, ni más deseos.
Pero lo imprevisible la está esperando junto a aquel galileo sentado en el brocal del pozo que entabla conversación con ella sobre cosas banales, como para no asustarla: hablan de agua y de sed, de pozos y de viejas rencillas entre pueblos vecinos, cosas de todos los días. De pronto irrumpe el lenguaje de “las cosas de arriba”: el don, un agua que se convierte en manantial vivo, la promesa de una sed calmada para siempre, un Dios en búsqueda, fuera de los espacios estrechos de templos o santuarios.
La mujer se defiende e intenta mantenerse en un nivel de trivial superficialidad, huyendo de la irrupción de lo de arriba en su vida. Pero al final de la escena el cántaro que era símbolo de la pequeña capacidad que está dispuesta a ofrecer, se queda olvidado junto al pozo, inútil ya a la hora de contener un agua viva.
Como en tantas otras ocasiones, el evangelio nos sitúa ante un Jesús imprevisible, capaz de vencer la estrechez de nuestras expectativas a la hora de recibirle. Los evangelistas se encargarán de poner de relieve esta presencia de lo desmesurado e imprevisible que parece acompañar las actuaciones de Jesús, desbordando siempre lo que se esperaba de él: ni los novios de Caná necesitaban tanto vino (Jn 26), ni los discípulos una pesca tan abundante que casi les revienta las redes (Lc 5,6); y para sostener las fuerzas de la gente que le había seguido al desierto bastaba un bocado de pan y pescado, no que sobraran doce cestos (Jn 6,13). El paralítico lo que quería era volver a andar, no esperaba volverse a casa libre de la carga de sus pecados, y Zaqueo, interesado solamente en ver el aspecto de Jesús, se le encontró metido en su casa y compartiendo su mesa (Lc 19); las mujeres sólo pretendían que alguien les descorriera la piedra del sepulcro para embalsamar un cadáver, pero se encontraron al Viviente saliéndoles al encuentro (Mt 28,1-10).
Siempre el mismo derroche por su parte, y siempre la misma resistencia por la nuestra a la hora de ser adentrados en lo imprevisible. Y eso ya desde que Sara se reía por lo bajo, escéptica y reticente ante una promesa que desbordaba por arriba sus previsiones.

NI AGUA NI PAN

col sicre

Los evangelios de los domingos 3º, 4º y 5º de Cuaresma del ciclo A, tomados de san Juan, presentan a Jesús como fuente de agua viva (Samaritana), luz del mundo (ciego de nacimiento) y vida (resurrección de Lázaro). Tres símbolos de nuestras necesida­des más fuertes (agua, luz, vida) y de cómo Jesús puede llenar­las.
Tres aguadores y tres tipos de agua
Las lecturas del próximo domingo hablan de tres personajes famosos (Jacob, Moisés, Jesús) relacionándolos con el don del agua. En gran parte del mundo, beber un vaso de agua no plantea problemas: basta abrir el grifo o servirse de una jarra. Pero quedan todavía millones de personas que viven la tragedia de la sed y saben el don maravilloso que supone una fuente de agua.
En el evangelio, la samaritana recuerda que el patriarca Jacob les regaló un pozo espléndido, del que se puede seguir sacando agua después de tantos siglos. En la primera lectura, Moisés sacia la sed del pueblo golpeando la roca. De vuelta al evangelio, Jesús promete un manantial que dura eternamente.
Aparentemente, el mismo problema y la misma solución. Pero son tres aguas muy distintas: la de Jacob dura siglos, pero no calma la sed; la de Moisés sacia la sed por poco tiempo, en un momento concreto; la de Jesús sacia una sed muy distinta, brota de él y se transforma en fuente dentro de la samaritana. Este milagro es infinitamente superior al de Moisés: por eso la samaritana, cuando termina de hablar con Jesús, deja el cántaro en el pozo y marcha al pueblo. Ya no necesita esa agua que es preciso recoger cada día, Jesús le ha regalado un manantial interior.
Interpretación histórica y comunitaria
Quizá la intención primaria del relato era explicar cómo se formó la primera comunidad cristiana en Samaria. Aquella región era despreciada por los judíos, que la consideraban corrompida por multitud de cultos paganos. De hecho, en el siglo VIII a.C. los asirios deportaron a numerosos samaritanos y los sustituyeron por cinco pueblos que introdujeron allí a sus dioses (2 Reyes 17,30-31); serían los cinco maridos que tuvo anteriormente la samaritana, y el sexto («el que tienes ahora no es tu marido») sería Zeus, introducido más tarde por los griegos. Sin embargo, mientras los judíos odian y desprecian a los samaritanos, Jesús se presenta en su región y él mismo funda allí la primera comunidad. Los samaritanos terminan aceptándolo y le dan un título típico de ellos, que sólo se usa aquí en el Nuevo Testamento: «el Salvador del mundo». En esa primera comunidad samaritana se cumple lo que dice Jesús a los discípulos: «uno es el que siembra, otro el que siega». Él mismo fue el sembrador, y los misioneros posteriores recogieron el fruto de su actividad. Pero el relato destaca el importante papel desempeñado por una mujer que puso en contacto a sus paisanos con la persona de Jesús.
Interpretación individual
Hay dos detalles que obligan a completar la lectura comunitaria con una lectura más personal. El primero es la curiosa referencia al cántaro de la samaritana. Lo ha traído para buscar agua; al final, después de hablar con Jesús, lo deja en el pozo. No necesita esa agua, Jesús le ha dado una distinta, que se ha convertido dentro de ella en un manantial. El segundo detalle es la relación estrecha entre la promesa de Jesús de dar agua, su invitación posterior, durante la fiesta en Jerusalén: «el que tenga sed, que venga a mí y beba» (Juan 7,37-38), y lo que ocurre en el calvario, cuando lo atraviesan con la lanza, y de su costado brota sangre y agua (Juan 19,34). El tema central no es ahora la fundación de una comunidad, sino la relación estrecha de cualquier creyente con él, de esa persona que tiene su sed material cubierta, aunque sea con el esfuerzo diario de buscarse el agua, pero que siente una sed distinta, una insatisfacción que sólo se llena mediante el contacto directo con Jesús y la fe en él.
Ni agua ni pan
Un último detalle sobre la enorme riqueza simbólica de este episodio. La samaritana se olvida de beber. Jesús se olvida de comer. Aunque los discípulos le animen a hacerlo, él tiene otro alimento, igual que la mujer tiene otra agua. Buen motivo para examinarnos sobre de qué tenemos hambre y de qué tenemos sed.

Ha fallecido Juan Francisco Sánchez Velasco, salesiano sacerdote

- Por: Redacción



Murió en León el día 11 de marzo de 2017 a los 88 años de edad. Agradecemos su vida entregada y pedimos a Dios por su eterno descanso.





El salesiano sacerdote Juan Francisco Sánchez Velasco falleció el pasado sábado, 11 de marzo, a los 88 años de edad en la Casa de Salud de León. La comunidad salesiana y su familia sentimos su muerte y creemos en lo que Jesús proclama en el Evangelio:

“Yo soy la resurrección y la vida.
Quien cree en mí, aunque haya muerto vivirá.”
(Jn 11, 25)

El funeral, de cuerpo presente, se celebró el 12 de marzo, a las 16:00 h en Salesianos Santiago el Mayor de León, siendo posteriormente enterrado en el panteón salesiano de la ciudad.

Damos gracias a Dios por la vida y la vocación salesiana de nuestro hermano Juan Francisco, y le pedimos que lo acoja en su Reino.

Adjuntos

El filtrador de los Papeles de la Castellana se merece una medalla, no la cárcel

Ignacio Escolar, director de eldiario.es


Si volviésemos a obtener una filtración como los Papeles de la Castellana, la publicaríamos otra vez (Ignacio Escolar ,director de eldiario.es, 10/03/2017 )
La Policía detuvo hace un mes a una persona en Tenerife a la que acusa de filtrar los Papeles de la Castellana. Aún no está formalmente imputado y tampoco sabemos si realmente fue él quien nos hizo llegar esa información, pero es posible que el detenido se enfrente a una petición de condena de varios años de prisión. ¿Su presunto delito? El mismo que el de Edward Snowden, el de Julian Assange, el de Chelsea Manning: jugarse la cárcel por el bien común, para que la sociedad pudiese conocer los abusos de los poderosos.


Los Papeles de la Castellana han sido una de las mayores filtraciones de información fiscal de la historia de la prensa española: casi 40.000 documentos que demostraron cómo grandes fortunas, aristócratas e importantes empresarios habían utilizado todo tipo de trampas y artimañas para esconder su dinero en paraísos fiscales y pagar lo menos posible a Hacienda.
En la lista de los papeles de la Castellana no solo aparecían nombres relevantes, sino también todas las cifras de la evasión: los millones que escondían en Suiza, los años en los que estuvieron escapando del fisco y lo poquísimo que pagaron cuando parte de ese dinero fue legalizado gracias a la vergonzosa amnistía de Cristóbal Montoro.
Gracias a esa filtración, supimos que cuatro Borbones en la línea de sucesión escondieron durante décadas varios millones en Suiza. O que los mayores empresarios españoles de la sanidad privada legalizaron 113 millones de euroscon la amnistía fiscal. O que los señores del acero vascos escondían su fortuna en Liechtenstein y Suiza. O que el embajador español durante la postguerra de Irak acumuló una fortuna opaca en inversiones petrolíferas. O que l a esposa del exconsejero delegado de Telefónica ocultó 1,2 millones de euros en Bahamas.
Gracias a este ‘whistleblower’ –sea quien sea–, pudimos conocer la lista de la amnistía fiscal revelada por Los Papeles de la Castellana: cuánto dinero tenían sin declarar y qué exiguo porcentaje pagaron gracias al Gobierno de Rajoy cuando lo legalizaron. O que la familia Borbón utilizó los mismos asesores y testaferros que Luis Bárcenas, Rodrigo Rato los Pujol. O que el fraude fiscal de las élites españoles viene de lejos, y por eso aparecen en estos papeles los hijos de ministros del franquismo, o los herederos del presidente de la restauración, Antonio Maura.
Como director de eldiario.es quiero dejar claras varias cosas. Fíltrala, nuestro buzón seguro, no ha tenido ningún fallo de seguridad: el detenido fue localizado por el rastro que, según la Policía, quedó en los servidores de un despacho de asesoría fiscal. Tampoco conocíamos su identidad hasta que se produjo esta operación policial.
Por ahora, nadie desde el juzgado que investiga los Papeles de la Castellana nos ha comunicado nada, nos ha preguntado nada ni nos ha acusado de nada. Nuestros abogados van a estar muy pendientes de este caso, que aún no sé qué consecuencias puede tener para eldiario.es. Solo tengo claro algo: que hemos cumplido con nuestro deber y que si volviésemos a obtener una filtración como los Papeles de la Castellana, la publicaríamos otra vez.

“El juicio de Gamonal es un aviso para todo aquel que pretenda rebelarse”


Marcos Erro



LA OPINIÓN DE VECINOS Y MIEMBROS DEL GRUPO DE APOYO A LOS 12 JÓVENES QUE ESTÁN SIENDO JUZGADOS
Cerca de un centenar de personas se concentraron el pasado lunes a las puertas de los juzgados de Burgos para pedir la absolución de 12 jóvenes por su presunta participación en los disturbios registrados en el barrio de Gamonal. / Santi Otero (Efe)
BURGOS.– Isabel Lara estaba en casa la noche del viernes 10 de enero de 2014, cuando el timbre del teléfono rasgó la noche: Su hijo está detenido. “En ese momento te pones a temblar porque no sabes lo que ha pasado. Comisaría era un caos, lleno de familiares de detenidos. Nadie sabía nada. Nadie nos decía nada”, relata la propia Isabel. Su hijo fue el primer detenido aquella noche en la que se agudizó el conflicto. Le metieron a una lechera con las manos esposadas a la espalda. “Recibió insultos y le pegaron estando esposado”, añade. El siguiente en entrar al furgón fue un chico al que conocía del barrio. Se sentó junto a él y se estrecharon sus manos por detrás de la espalda. Cruzaron sus miradas. Ya no estaban tan solos. ··· Ver noticia ···

¡Me duele España!

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Enviado a la página web de Redes Cristianas

¡Se hizo famosa ese lamento de uno, o de varios, autores de la “Generación del 98″ , !Me duele España”! Se referían a la tremenda decadencia, a la penosa descomposición que experimentaba nuestro país, visualizada dramáticamente con la pérdida de las últimas tierras de ultra mar. Hoy la situación no es tan vistosamente plástica, ni la calidad de vida de los españoles, en su conjunto, se parece, ni real, ni estadísticamente, a la negra, triste y dramática hecatombe social, de auténtica penuria económica, y decaimiento social que sufrían los habitantes de nuestra tierra a finales del siglo XIX. Sin embargo, y con todos los distingos, vivimos una época, exactamente, desde la última y sufrida investidura del presidente del Gobierno, en la que la situación socio-política la hemos ido viviendo a base de sucesivos sobresaltos. Tendencia que ha ido a más, creciendo cada semana, y que ha alcanzado en estos días una cuota insuperable, insufrible, atosigante, casi irrespirable. Y para no andar por las ramas, voy a ver si puedo concretar y señalar nítidamente, algunos de los episodios, ¡y son muchos, más de los que se puede ni siquiera reseñar! Pero lo intentaré.

1º) Una terrible injusticia, un infame atropello. Me refiero a la nota que ha publicado en estos días la APM, (Asociación de la prensa de Madrid), acusando al partido político Podemos, a su secretario general, Pablo Iglesias, y a personas de su entorno, de promover, hace ya un poco mas de un año, “una campaña sistematizada de acoso personal y en redes de Podemos a determinados periodistas, intentando controlar su trabajo y limitando así su independencia”. Como ha afirmado muy bien el director del Diario.es, cuyo nombre no recuerdo, cualquier ciudadano periodista, o no, solo puede tener miedo de alguien que tenga medios, poder y ocasión de hacerle daño, de causarle un mal, cosa que solo puede acontecer con personas con autoridad, que pueden despedir de un trabajo, o hacerle la vida imposible. Ni yo, no nadie con medio dedo de frente, no hace falta más, puede aceptar que periodistas, a los que suponemos mayores de edad, algunos bien metiditos en años, se asusten de los improperios que puedan recibir de políticos novatos, tanto o más jóvenes que ellos, y sin mando en plaza. A mí no me gustan nada los modos, ni las formas, ni el estilo, ni muchas cosas del contenido del partido Podemos. pero de haber atropello, y acoso, en mi condición de devorador de información, tengo más bien la opinión de que es al revés: de que la prensa “seria” madrileña, (lo de seria es, evidentemente, un decir, al comprobar la categoría de su Asociación) critica, agobia, acosa, y no deja en paz, ni desaprovecha la más mínima, y, a veces, ridícula ocasión, para meterse, muchas veces de modo inmisericorde, con el partido de los jóvenes podemitas.
En mi opinión, la APM se ha cubierto de infamia, y perdido gran parte de su credibilidad, retrotrayéndose a formas y usos inquisitoriales, cuando las denuncias no venían firmadas, ni sustentadas con argumentos, con día, fecha y substancias de las mismas. A mí me pasó con un obispo auxiliar, que me incriminó de algo que me desabonaba, de estricto rango pastoral, y de mi identificación, puesta en duda, con el Magisterio de la Iglesia. Le dije: “N…, si no me comunicas quien detectó mi especie de herejía, o de opinión desacertada, en mi(s) homilía (s), y presentó la denuncia, y el día y la hora en que las perpetré , voy a pensar que te lo inventas. No me quieras tratar como la Santa e inicua Inquisición” (sic). Si los periodistas afectados no se atreven a revelar su identidad, su denuncia puede convertirse en difamación anónima. No sé el sesgo político de la APM, pero todos sabemos las presiones, éstas reales, fuertes y localizadas, de ciertos políticos, y voy a citar dos, la señora Esperanza Aguirre, a la que he oído en directo despotricar, criticar y presionar a periodistas, concretamente de la sexta, y al actual portavoz parlamentario del PP, señor Rafael Hernando, acusando a la prensa de haber tratado a Rita Barberá como pim pam pum de feria, y de haber causado prácticamente su muerte a disgustos. Después, ante la conclusión de la autopsia de que la muerte de la política valenciana fue por cirrosis, ni los medios públicos nacionales, ni madrileños lo han informado, ni ese señor, desagradable tantas veces, no se ha disculpado de ningún modo. Y, por lo visto, la APM, tan rauda y célere para defender a sus pobres afiliados de las diatribas de Podemos, ni se enteró, y si lo hizo, no movió un dedo por los desmanes del poder hacia algunos, muchos, de sus asociados.
2º) Un resurgir de una derecha católica radical, y por eso, muy peligrosa. Destaca en este terreno la organización “Hazte oír”, que fue fundada en 2001, con el propósito de realizar recogida de firmas a través de Internet, sobre asuntos relacionados, sobre todo, con la familia y la educación, enfocados desde un punto de vista católico, que no quiere decir “cristiano”, y super conservador. HO, durante varios años, formó parte del Foro Español de la Familia, pero el 18 de octubre de 2009 se dio de baja por desavenencias mutuas. En mayo de 2013, por desgracia, fue declarada asociación de utilidad pública por el ministro de Interior Jorge Fernández Díaz, (PP), (el mismo que concedió una condecoración militar a la Virgen), lo que le proporciona beneficios fiscales y económicos, así como asistencia jurídica gratuita. Pues bien, esta ínclita asociación ha montado un lío tremendo en Madrid haciendo desfilar un autobús no solo crítico, sino condenatorio de la actual mentalidad, que se ha plasmado en las leyes, de libertad para la elección de la condición sexual de los llamados trans-sexuales. Mucho de éstos, y sus padres y parientes, y ciudadanos en general, han protestado, abucheado, y lamentado esa exhibición de intolerancia hacia personas de carne y hueso, como cualquiera de nosotros. A mí, de todo eso, lo que más me entristece y molesta es que lo hagan desde la perspectiva católica, como una especie de representantes de la quinta esencia de la verdadera, y única, antropología y moral católicas. ¡Qué pena!, que terrible pena y dolor. Y lo que ya nos duele, ¡a tantos!, es que algunos obispos se sumen a la campaña moralizadora de una asociación que parece no tener en cuenta más que sus ideas, trasnochadas y rancias, pero no las palabras del Señor. Como he leído en un artículo de un teólogo, “¿Alguien se podría imaginar a Jesús conduciendo ese autobús por las calles de nuestras ciudades?
(Continuará)

La primavera del Papa Francisco cumple cuatro años


José Manuel Vidal

Papa Francisco7
“La Iglesia necesitaba con urgencia un Papa libre y decidido. Incluso, desconcertante”
“El Vaticano ha pasado de los principios innegociables a la misericordia como referente fundamental”
Se ha convertido en un referente de autoridad moral para creyentes o no creyentes. Es la última esperanza de los descamisados
El día 13 de marzo se cumplen cuatro años de un “milagro”, que, a pesar de inesperado, ha cuajado ya en la Iglesia y en el mundo. El prodigio lleva el nombre de Francisco y el lema de otro Francisco y santo de Asís: “Repara mi Iglesia”. ··· Ver noticia ···

El autobús de la ignorancia e intolerancia


Antonio Pintor Álvarez

Aunque este eslogan sea correcto en la mayoría de las ocasiones, deja fuera a un porcentaje de personas en las que esta afirmación no se corresponde con “su realidad”. Conviene aclarar que la única realidad que conocemos es la realidad cerebral, es decir aquella que crea nuestro cerebro a partir de las señales que es capaz de captar por disponer de los receptores para ello. Pues bien, precisamente esa minoría vulnerable por estar fuera de la mayoritaria “normalidad” es la que en una sociedad tolerante, justa, solidaria e inteligente tendría su espacio con toda “normalidad” e incluso se vería como un enriquecimiento por la variabilidad en los tipos de personalidad que aporta, sin perjudicar a nadie. ··· Ver noticia ···

lunes, 13 de marzo de 2017

El Mediterráneo, ¿mayor cementerio del mundo?


Valeria Méndez de Vigo

[EuroEFE] Las pasadas semanas nos despertábamos sobresaltados con la noticia del decreto del presidente Trump que prohibía indefinidamente la entrada de personas sirias en territorio norteamericano, suspendía durante 120 días la entrada de personas procedentes de siete países de mayoría musulmana y otros programas de reasentamiento de refugiados.··· Ver noticia ···

Hambre, primera violencia en el mundo: Ivone Gebara, teóloga feminista


Dra. Ivone Gebara, teóloga feminista


Impartió la conferencia magistral ‘El cuerpo como espacio político-religioso’, durante el I Congreso Continental de Teología Feminista
El hambre que siguen teniendo millones de personas en el mundo es la primera gran violencia a la que son sometidos los cuerpos de las mujeres y de los hombres en nuestras sociedades, destacó la Dra. Ivone Gebara, teóloga feminista de la liberación.
La segunda es la falta de salud, seguida de la carencia de habitación (casa); que son problemas básicos de sobrevivencia en “multitudes de gentes”, a quienes las religiones brindan “ensayos de respuesta o de consuelo”. ··· Ver noticia ···

Hambruna. La ONU declara que el mundo atraviesa la mayor crisis humanitaria desde 1945



hambre3Más de 20 millones de personas se están muriendo de hambre. Yemen, Sudán del Sur, Somalia y el norte de Nigeria, principales escenarios de una tragedia caracterizada por un aspecto común: el conflicto armado
Más de 20 millones de personas están al borde de la muerte segura por inanición y millones más corren riesgo inmediato de morir por las enfermedades asociadas a la falta de alimentos y agua potable. La emergencia humanitaria que atraviesan Yemen, Sudán del Sur, Somalia y parte de Nigeria han provocado que Naciones Unidas haya sentenciado, sin paliativos, que el mundo atraviesa ya la mayor crisis humanitaria desde la creación de la organización internacional en 1945, representada en cuatro países unidos por un aspecto en común: el conflicto armado. ··· Ver noticia ···

La humanidad amenazada por guerras altamente destructivas

Leonardo Boff


Leonardo Boff2Nosotros en Brasil conocemos una gran violencia social, con un número de asesinatos de los más altos del mundo. No gozamos de paz pues hay mucha rabia, odio, discriminación y perversa desigualdad social.
Sin embargo estamos al margen de los grandes conflictos bélicos que se están llevando a cabo en 40 sitios del mundo, algunos verdaderamente amenazadores para el futuro de la especie humana. Estamos en plena nueva guerra fría entre USA, China y Rusia. Se ha reiniciado una nueva carrera armamentística, sea en Rusia, sea en Estados Unidos con Trump, para producir armas nucleares todavía más potentes, como si las ya existentes no pudiesen destruir toda la vida del planeta.


Lo más grave es que la potencia hegemónica, Estados Unidos, se ha transformado en un estado terrorista, haciendo una guerra despiadada a todo tipo de terrorismo, exteriormente invadiendo países de Oriente Medio e interiormente cazando inmigrantes ilegales y deteniendo a sospechosos sin respetar los derechos fundamentales, como consecuencia del “Acto patriótico” impuesto por Bush Jr que suspendió el habeas corpus, acto no abolido por Obama, como había prometido.
Francisco, el obispo de Roma, al volver de Polonia dijo en el avión el 12 de julio de 2016: «hay guerra de intereses, hay guerra por dinero, hay guerra por recursos naturales, hay guerra por el dominio de los pueblos: esta es la guerra. Alguien podría pensar: está hablando de guerra de religiones. No. Todas las religiones quieren la paz. Las guerras las quieren otros. Capito?» Es una crítica directa al actual orden mundial, de acumulación ilimitada que implica una guerra contra la Tierra y la explotación de los pueblos más débiles. Todos hablan de libertad, pero sin justicia social mundial. Irónicamente se podría decir: es la libertad de las zorras libres en un gallinero de gallinas libres.
Comentaristas de la situación mundial poco mencionados en nuestra prensa hablan del peligro real de una guerra nuclear ya sea entre Rusia y Estados Unidos o entre China y Estados Unidos.
Trump, al decir del intelectual francés Bernard-Henri Lévy (O Globo 5/3/216) «es una catástrofe para Estados Unidos y para el mundo. Y también una amenaza». De Putin, en el mismo periódico, afirma: «es una amenaza explícita. Sabemos que quiere desestabilizar a Europa, acentuar la crisis de las democracias, y que apoya y financia a todos los partidos de extrema derecha. Sabemos también que en todos los lugares en que se traba una batalla entre la barbarie y la civilización, como en Siria y en Ucrania, está del lado equivocado. Ahí está una verdadera y gran amenaza».
Según Moniz Sodré en su grandioso libro El desorden mundial, Putin quiere vengarse de la humillación que Occidente y Estados Unidos infligieron a su país al final de la guerra fría. Alimenta pretensiones claramente expansionistas, no en el sentido de recuperar la antigua URSS sino los límites de la Rusia histórica. El riesgo de una confrontación nuclear con Occidente no está excluido.
Estamos perdiendo la conciencia de los llamamientos de los grandes nombres del siglo pasado, como el de Bertrand Russel y Albert Einstein del 10 de julio de 1955 y unos días después, el del 15 de julio de 1955, secundado por 18 premios Nobel, entre los cuales Otto Hahn y Werner Heisenberg, afirmando: «vemos con horror que este tipo de ciencia atómica ha puesto en las manos de la humanidad el instrumento de su propia destrucción». Lo mismo afirmaron varios premios Nobel durante la Rio-92.
Si en aquel momento la situación se presentaba grave, hoy es dramática. Pues además de las armas nucleares, hay disponibles armas químicas y biológicas que también pueden diezmar la especie humana.
Algunos analistas de los conflictos mundiales suponen que el próximo paso del terrorismo ya no sería con bombas y hombres-bomba sino con armas químicas y biológicas, algunas tomadas de la reserva bélica dejada por Gadafi.
En la raíz de este sistema de violencia está el paradigma occidental de voluntad de potencia, es decir, una forma de organizar la sociedad y la relación con la naturaleza basada en la fuerza, la violencia y el sometimiento. Ese paradigma privilegia la competencia a costa de la solidaridad. En vez de hacer de los ciudadanos socios, los hace rivales.

A ese paradigma del puño cerrado se impone la mano extendida como una alianza para salvaguardar la vida; ante el poder-dominación debe prevalecer el cuidado, que pertenece a la esencia del ser humano y de todo lo viviente. O damos este paso o presenciaremos escenarios dramáticos, fruto de la irracionalidad y de la prepotencia de los jefes de Estado y de sus halcones.

*Leonardo Boff es articulista del JB online y escribió: La gran transformación, Nueva Utopía 2014.


Traducción de Mª José Gavito Milano

Con un cuchillo entre los dientes

Pedro Serrano


El principal objetivo que nos impone la naturaleza es mantenernos vivos. Pero sobrevivir es una tarea ardua y, las más de las veces, una heroicidad. Nada más salir del vientre materno ya intuimos el ambiente hostil y difícil que nos aguarda. Por eso, lo primero que hacemos es lanzar un grito de guerra ante la batalla sin tregua que nos espera y que solo finalizará con el último hálito de nuestras vidas.
En la vida, todos somos héroes condenados a empujar cuesta arriba, día tras día, la roca del mito de Sísifo; aunque conviene recordar que no todos empujamos rocas del mismo tamaño ni jugamos nuestro papel con las mismas armas. Como quiera que sea, la vida y andanzas de cualquier hombre, ya sea este pobre o rico, desgraciado o afortunado, pecador o virtuoso, distinguido o vulgar, simple o inteligente, valiente o cobarde, contiene suficiente relato épico como para ser merecedor de un profundo respeto


Este mundo inmisericorde no es un buen lugar para débiles o pusilánimes. Este mundo solo es apto para aguerridos soldados capaces de luchar, día a día, con un cuchillo entre los dientes. En la jungla humana, al igual que en la de las bestias, pobre de aquellos que se nieguen a luchar o no tengan valor o fuerzas para hacerlo. En el maratón de la vida no hay lugar para los que pierden el ritmo o el aliento. 

Cristianismo y Marxismo

Alonso Salinas García

Existe un antagonismo histórico entre la fe cristiana y la ideología marxista, donde ambas se calificaban de antagónicas y posicionaban a la otra de ser un mal necesario de eliminar. Los cristianos se declaraban en contra del Socialismo como los Socialistas Científicos buscaban eliminar el Opio del Pueblo. Pero este antagonismo pertenece nada más que a los intereses particulares o la ridícula posición dogmática aristotélica, pertenece al miedo de los jerarcas de la Iglesia y los sectores conservadores por el cambio de la Sociedad Estamental –o lo que quedaba de ella- y el dogmatismo o mal interpretación sobre “la Cuarta Tesis de Feuerbach”.

Cabe destacar para cristianos y marxistas que la base del Socialismo se encuentra en el Cristianismo, es la Teología Cristiana con Erasmo de Rotterdam y Tomás Moro la base de la doctrina socialista, del último podemos mencionar el libro de su autoría: Utopía. Él cual describe una nación donde: el oro y el dinero no valen absolutamente nada, son otras rocas sin valor; no existen ni ricos ni pobres; se vive en comunidad; cada uno da lo que puede y recibe lo que necesita. Por la otra vereda es el mismo Marx quien afirma en sus “Manuscritos Económico-Filosóficos”: “La desvalorización del mundo humano crece en razón directa con el incremento de valor del mundo de las cosas” (pag. 63). Mientras en el ideal final del marxismo, la Sociedad Comunista, funciona exactamente como el paraíso terrenal de Tomás Moro, como señalaría el creador del Materialismo Histórico en su “Critica del Programa de Gotha”: “En la fase superior de la sociedad comunista (…) podrá escribir en su bandera: ¡De cada cual, según sus capacidades; a cada cual, según sus necesidades!” (pag. 17). El Reino de Dios –lo que Tomás Moro describe como la Sociedad de Utopía – es la Sociedad Comunista. El objetivo pareciese ser el mismo.

Pero muchos cristianos han reducido la fe a un mundo mundano abstraído de la vida terrenal, donde todo se contempla, donde se reza mucho y actúa poco, donde se castiga y condena lo mundano para llegar a un paraíso. Y es esa la cara del cristianismo a la que Marx llamó “Opio del Pueblo”, no a la fe en sí, sino a la ideología que abstraía al pueblo de su realidad a un sueño alienante. La Cuarta Tesis de Feuerbach dicta:
“Feuerbach parte del hecho del auto enajenación religiosa, del desdoblamiento del mundo en un mundo religioso y otro terrenal. Su labor consiste en reducir el mundo religioso a su fundamento terrenal. Pero el hecho de que el fundamento terrenal se separe de sí mismo para plasmarse como un reino independiente que flota en las nubes, es algo que solo puede explicarse por el propio desgarramiento y la contradicción de este fundamento terrenal consigo mismo. Por tanto, es necesario tanto comprenderlo en su propia contradicción como revolucionarlo prácticamente. Así, pues, por ejemplo, después de descubrir la familia terrenal como el secreto de la familia sagrada, hay que destruir teórica y prácticamente la primera”.

La abstracción de la realidad ocurre porque la fe es utilizada para distraer al pueblo, es la proyección del yo idealizado, de lo que queremos y merecemos en la vida terrenal, pero esperamos en resignación y esperanza en la otra vida, en la recompensa de Dios, en ese reino sobre las nubes. Pero es eso, una instrumentalización, la fe cristiana en sí misma no es reaccionaria, por ejemplo la Espiritualidad Ignaciana (de Ignacio de Loyola) es “Contemplativa en la Acción”, que promulga el título de la famosa película de los años setenta: “Ya no basta con rezar”. Los Jesuitas comprenden que es en la acción en la cual reivindicamos nuestra fe, y es ahí donde somos juzgados, no en cuanto se va a misa los domingos o cuanto se da al diezmo. Por ello desde la teología se entiende que tanto la salvación como la condenación, infierno y paraíso, no son lugares a los que se van, sino estados, y es deber de todos los cristianos –en especial tras la confirmación en los ritos católicos- ser abiertamente apóstoles de Jesucristo, sus discípulos, lo cual implica el valor Apostólico de la Iglesia, el cual se encuentra en la misión, y es esa misión la vida coherente y la acción por la realización del estado de la salvación/paraíso: el Reino de Dios, pues todos vivimos en él, pero no convivimos como si lo estuviéramos.
La construcción de aquel reino en la vida terrenal es la unión de lo divino y terrenal, es la superación del “desdoblamiento del mundo” y la alienante forma en que el Cristianismo calló una vez la rueda de la historia. Por ello el Cristianismo es por sí mismo tan revolucionario como el Marxismo, ambos buscan la misma Sociedad –como señale al comparar el ideal de Tomás Moro y Karl Marx-. Como el Marxismo fue malinterpretado y utilizado para edificar Estados Totalitarios (el modelo político de Stalin: el Socialismo Real), el Cristianismo fue malinterpretado y utilizado por las castas sacerdotales que se aliaron a las Clases Gobernantes, siendo su instrumento para mantener la Infraestructura Económica feudal y los valores medievales conservadores, ni uno de los dos en su naturaleza son malos o antagónicos.
Muchos marxistas seguirán oponiéndose a la idea de aceptar a los cristianos o comprender que no hay antagonismo entre aquella fe y su doctrina, pues dirán que Jesús era un predicador de esperanzas banas que el pueblo toma por desesperación y termina callándolos, o peor aún que aunque no sea la fe en sí el Opio del Pueblo, esta es inútil para los cambios estructurales que el mundo necesita para el Socialismo/Reino de Dios. “Bien aventurados aquellos que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis” (Lucas 6:17, 21), ¿de qué sirve pedir más pan al patrón si al final la eternidad será mía?, ¿de qué sirve pedir igualdad de derechos o reconocimiento como iguales si al final la eternidad será mía?
Pero el discurso de Jesús, Bienaventurados, no es un acto de compasión ante los miserables sin esperanza como muchos señalan, es un acto del porvenir, un llamado a la solidaridad y unidad entre oprimidos para romper sus cadenas. Fue Jesús quien dijo en ese mismo discurso: “Pero ¡Ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estéis hartos!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que reis ahora!, porque tendréis aflicción y llanto” (Lucas 6:17, 24-25). Fue Jesús quien echo a los mercaderes del Templo y dijo que es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que un rico al Reino de Dios, pues ese reino nace de una Sociedad donde es abolido todo el sistema que sustenta la riqueza y poder de pocos, de una Sociedad donde existe Democracia económica y política.
Y para aquellos que niegan la utilidad del cristianismo, cabe decir que este si tiene su praxis política transformadora, la síntesis es justamente el enfrentamiento del pobre, del miserable, del explotado –como un sujeto político y no objeto de lastima- al sistema que lo oprime y lo que lo sustenta, es que los mismos esclavos derroquen al amo. Es un advenimiento a la Teoría del Reconocimiento de Axel Honneth.

Clotario Blest, famoso cristiano, sindicalista y político chileno -quien es la muestra real e indiscutible del último punto mencionado-, fundó en 1928 el grupo Germen, en el cual a través de su revista del mismo nombre compartió ese otro espíritu, el revolucionario, del Cristianismo. Uno de los principios de este grupo era:
“Se ha desfigurado a Cristo ante las masas hasta el extremo de hacerlo odioso. Silencio alrededor del obrero que es Cristo: mucha palabrería alrededor del Dios que es rey. Se ha desfigurado a Jesús, mirándole sólo como Dios, y no como hombre y obrero, verdadero hermano nuestro según la carne, donde Él quiere y desea y pide ser imitado y amado”
La desfiguración de Cristo, la malinterpretación e instrumentalización del Cristianismo es el Opio del Pueblo, ahí el verdadero enemigo del Marxismo –como también de los cristianos practicantes-. Mientras los cristianos deben ver a los marxistas, y viceversa, como hermanos con el mismo objetivo, dos fuerzas humanistas en pos de la construcción de un mundo mejor. Se puede ser cristiano y marxista, como edificar el Socialismo sin eliminar la fe, los antagonismos no existen realmente y la cooperación es posible, en medida que los marxistas no sean dogmáticos ni aristotélicos, y los cristianos interpreten el verbo de cristiano que echo a los mercaderes del templo.
Alonso Ignacio Salinas Garcia (Chile). 

Y dirán que ya no hay lucha de clases…


Enviado a la página web de Redes Cristianas

Jaime Richart, Antropólogo y jurista


 
Como de puntillas respecto al resto de Europa, desde hace tiempo venimos asistiendo en España a una batalla campal entre dos cla­ses socia­les en los parlamentos, en la Justicia y demás instituciones, y en el espacio de los medios de comu­nicación. Entre la clase de los que predican, man­dan y orga­nizan la vida de todo bicho viviente, y la de quienes se re­sis­ten u obedecen a regañadientes representa­dos por otros que aban­deran el espíritu de la dignidad. Una prueba re­cién sa­lida del noticiero diario abrumador español es la de­cisión del ayun­tamiento de una ciu­dad importante de re­poner el nombre de calles de reso­nancia franquista que es­tu­vieron hasta hace unos años, contraviniendo así una ley vigente, la de Memoria Histórica. Decisión ésta que obliga a imaginar la tre­menda mentalidad involucionista del par­tido del go­bierno si con mayoría absoluta volviese a gober­nar y a le­gis­lar…
 


La lucha de clases, pues, no ha desaparecido, o ha resur­gido en España. La lucha de clases se refiere al conflicto en­tre las dos clases sociales existentes, entre los de arriba y los de abajo, entre los que producen y los que no produ­cen, en­tre los que sin trabajar se adueñan de la pro­ducción y exclu­yen a los que trabajan, entre explotadores y explotados; his­tó­ricamente entre amos y esclavos, entre patricios y plebe­yos, entre terratenientes y campesinos, entre burgue­ses y proletarios, entre ricos y pobres, entre depredadores y pre­sa, entre el 1% y el 99%. En la natura­leza las manadas o pre­sas desorganizadas, nunca domi­nan a sus depredado­res. En el gobierno de los amos, un es­clavo nunca será rey y de igual modo en el gobierno de la burguesía, un obrero ja­más llegará a gobernar a los bur­gueses.
 
A lo largo de la historia siempre ha sido así, siempre ha habido clases enfrentadas. Unas practican la opresión y otras luchan por la liberación. En el esclavismo los amos se apropiaron de la producción, lo tenían todo y domina­ban a los esclavos o productores. En el feudalismo, la mi­noría que se adueñó de la tierra y la producción domi­naba a la mayo­ría que fue expropiada. En el capitalismo dominan los que se han enriquecido con la tierra que es propiedad de todos, y con la acumulación originaria (sa­queo de riquezas a otros pueblos y al propio pueblo) se adueñaron además de todos los medios de producción, de la materia prima, del trabajo y del trabajador o esclavo de nuevo tipo a través de la escla­vitud asalariada…
 
Pero es que en la sociedad del capitalismo avanzado, el ca­pitalismo ne­oliberal, el proceso de incautación de toda la ri­queza a cargo de la clase dominante se está cronificando y la lu­cha de clases se ha agudizado. Desde luego en España. De un bando la burguesía, propietaria de los medios de pro­duc­ción (capital, transportes, medios de comunicación, etc.) y por otro el bando del trabajador convertido en lum­pen que, al disponer únicamente de su fuerza de tra­bajo, se ve obli­gado a venderse por un salario que apenas le sirve para su supervivencia.
 
¿Han variado en España las condiciones generales de la convivencia entre una clase y la otra u otras, siendo así que la clase media apenas se reduce a la de los pensionistas? ¿Ha des­aparecido acaso la lucha entre los que acumulan el dinero y las propiedades y los que carecen de todo? ¿No hay una distancia abismal entre los que hablan y los obliga­dos a escu­char, entre los que disponen de megafo­nía y tri­bu­nas y quienes se esfuerzan inútil o débilmente por hacer­se oír; en­tre la clase que masivamente piensa con am­plias miras, y la minoritaria que, lejos de ser excelente como se imagina, piensa y actúa con mezquindad, maquina y crea una realidad a su me­dida haciéndose apoyar de diver­sas maneras, todas tortice­ras, por millones de necios?
 
En España vivimos, en efecto, actualmente una lucha en­car­nizada entre los de arriba y los de abajo, entre los que han perdido la cabeza en la política, en la empresa, en la ju­di­catura y en los medios, y quienes mantenemos la ca­beza en su sitio y conservamos intacta la intemporal filoso­fía humanista y los valores plasmados en la Declara­ción de los Derechos del Hombre y del Ciuda­dano, de 1789 y en la De­claración Universal de los Dere­chos Humanos, de 1948; en­tre quienes, en fin, se empe­ñan en alejarse cada vez más, como las galaxias entre sí, del sentimiento de solidaridad, del sentido común de la justicia y de la igualdad dentro de las inevitables diferen­cias naturales, y la inmensa mayoría que se esfuerza por ejercerlos, desarrollarlos y divulgarlos… El antiguo, el feu­dal e incluso el postmoderno no tienen con­ciencia de la opresión como tal. Es ahora, hace muy po­co, cuando irrumpe esa conciencia. Pero hay un grave in­conveniente que se alza como barrera casi infranqueable: el consu­mismo como motor del neoliberalismo y de aliena­ción, que hace mucho más tiempo se instaló en la sociedad actuando como lo más antirrevolucionario y al tiempo co­mo trampa saducea. Y lo es, pues anula mecánicamente la re­ac­ción habida cuenta que la única manera de contestar con efi­cacia y sin violencia a los abusos del neolibera­lismo sería a través de la voluntad del “no consumo”; deci­sión és­ta que en sentido estricto no es posible activar masiva­mente, como no es posible activar la bondad o la solidari­dad, sólo posi­bles de uno en uno…
 
Pese a todo, o precisamente por la alienación de que va acompañado el consumismo, nadie quiere violencia, ni ma­te­rial ni moral. Pero los poderes actuales, esos que deten­tan la fuerza, esos que están en todas las instan­cias y en todos los estamentos, esos que configuran el esta­blish­ment, el sis­tema, están forzando las cosas lo bas­tante como para pro­vocar ese odio creciente que acabó siempre siendo germen de violencia.
 
Es más, creo que la sociedad bien nacida española no desea ni enfrentamientos sangrientos ni la mera sustitu­ción de unos propietarios por otros nuevos. Pienso que, a caba­llo del consumismo y de su dignidad como hija del milenio en que le ha tocado vivir, la sociedad española se conforma con que gobernantes, grandes empresarios, tri­bunales, cu­ras y periodistas -la clase dominante- reaccio­nen y se perca­ten de que necesitan ejercitarse en la cor­dura que tuvieron, ahora tan resquebrajada por el peso muerto de una extrema es­tupidez…
  

Otra vez el Papa y Müller


Maite Gibaud


“¿Por qué Francisco no exige un mayor alineamiento a su Prefecto?”
“¿Cree que Francisco es una pequeña flor que adorna la estructura de su Congregación?”
Católicos de todo el mundo exigen al Papa que aparte a Müller como Prefecto de Doctrina de la Fe
El cardenal Müller niega que Doctrina de la Fe entorpezca la lucha contra los curas pederastas
Parece que para el Cardenal Müller no interesa lo que piense el Papa, y tampoco importa que lo haya expresado en una carta donde dice cuál es la interpretación “única”
Se está produciendo una extraña apostasía en los sectores más conservadores de la Iglesia, que termina anulando todo lo que nos enseñaron en el Catecismo acerca del significado del Papa para la Iglesia Católica. ··· Ver noticia ···

domingo, 12 de marzo de 2017

El papa Francisco invita a una conversión pastoral

Antonio Duato

ANTONIO 5
Artículo publicado ayer en valenciano, en la revista del clero valenciano CRESOL.
Me preguntan cómo los actuales obispos y eclesiásticos deberían parecerse más al papa Francisco y ser más proféticos. Si se me permite, voy a hablar con sinceridad desde mi experiencia conjunta y complementaria de 35 años de presbítero valenciano y 25 de simple fiel laico.
En primer lugar, he de decir que lo de Francisco no se puede copiar desde fuera, como si consistiera solo en gestos pensados para construir una imagen más atractiva para los medios y la gente de hoy. Lo de Francisco representa un cambio profundo en la manera de ser autoridad en la Iglesia y de concebir la misma Iglesia en el mundo de hoy. Asistir a un cambio así en la misma cúspide de la Iglesia ha sido una gran sorpresa que nos tiene desconcertados a unos y otros desde hace cuatro años. Mayor de lo que representó su antecedente, la elección de Juan XXIII en 1958.

El cambio, en definitiva, es el cambio que propuso con fuerza el concilio Vaticano II antes de que fuera domesticado en las últimas sesiones y por los últimos dos pontífices que volvieron a poner el acento en los principios inmutables y en que todo estaba bien fijado en la Iglesia para siempre. Francisco manifiesta el cambio en gestos llenos de autenticidad y sencillez que son inimitables si no se participa de las convicciones de que brotan.
Como pasó tras el Concilio, hoy muchos obispos y eclesiásticos aceptan al nuevo pontífice y su reforma, pero con la íntima convicción de que a esta ola renovadora que dura ya cuatro años habrá que ponerle un prudente freno y que, tras Francisco, alguien vendrá que volverá a llevar las aguas al cauce bien establecido de la Iglesia católica: los concilios dogmáticos de Trento y Vaticano I que establecen la estructura jerárquica piramidal de la Iglesia. “Xiquet, tot això està molt be. Però a la postre l’Esglèsia Catòlica serà sempre la mateixa, definida pels grans concilis dogmàtics, no pel voluntariós Vaticà II”, me decía al final de los sesenta un profesor de eclesiología de València. “Jo ho tinc tot clar”, decía un canonizable obispo auxiliar en aquellos mismos años. Era su manera de “aceptar” el Concilio. Y parecía hasta hace poco que el tiempo les iba dando la razón a ellos, no a quienes empujábamos a una reforma mayor.
Esta manera de aceptar al papa con reservas, tiene excepciones en quienes ya se atreven a criticarlo abiertamente o le hacen preguntas saduceas para tentarlo, como tras el Vaticano II fue excepción la rebelión abierta de Lefebvre, con el que otros muchos sintonizaban sin manifestarlo abiertamente. Pero la actitud más generalizada en España es de sumisión sin entusiasmo, continuando los obispos y eclesiásticos en su rol de jefes por derecho divino de la comunidad cristiana, a la que intentan defender de los lobos.
Esta actitud de mero respeto sin adherencia vital a lo más profundo de la auténtica fe de Francisco, es incapaz de hacer brotar decisiones sinceras de cambio. Francisco empieza creyendo que la misión de la Iglesia hoy es llevar a todo un mundo plural y globalizado el Evangelio de Jesús, con la fuerza de la levadura o del grano de mostaza que desaparece en él, más que defender el nombre y la autoridad de Jesucristo que se continúa en una Iglesia poderosa en obras, instituciones y propiedades registradas. Quien se adhiera a una nueva actitud de fe en el aquí y ahora tendrá fácil imitar a Francisco pues le saldrán espontáneamente gestos y decisiones parecidas a las de él. A esta metanoia profunda creo que nos invita hoy el Espíritu a obispos, eclesiásticos y laicos, a todas y todos, que ya no podemos seguir considerándonos como simples ovejas seguidoras sumisas del pastor de turno.
La primera actitud que mostró Francisco tras ser elegido fue la de un profundo respeto hacia el pueblo de Dios que daba sentido a su misión. Evitando toda autorreferencialidad incluso en un momento de tanta exaltación como ese, Francisco se inclinó y pidió al pueblo congregado en la plaza de San Pedro que lo bendijera. En ese gesto hay mucho metido. Mucho, que Francisco ha ido desgranando en estos cuatro años y que manifiesta que respondía a una actitud interior muy auténtica. No mirar al mundo y a la gente desde la Iglesia y su rol de papa, que él desde el principio concretó en supervisor (epi-scopos) de la comunidad de Roma, sino mirar a la Iglesia y al papado desde los ojos del pueblo, creyente o no, que dan sentido a su misión. ¿Cómo son sus vidas concretas? ¿Qué esperan de nosotros? ¿Qué lamentos y gritos nos dirigen? De ahí, el mirar a los ojos a la gente, el escuchar a todos antes de hablar, el partir de la realidad individual y social antes que defender doctrinas generales o hacer enjuiciamientos autoritarios.
A veces se ha criticado a Francisco –y con él a quienes lo siguen más de cerca– de abdicar la propia autoridad por comodidad o populismo. Incluso el reducir tanto los signos externos tiende a reducir en la gente el respeto sagrado a su persona que necesitan para obedecerlo. No se dan cuenta de que, al simplificar su vestimenta, sus medios de locomoción o modo de vivir, no disminuye, sino que aumenta su verdadera auctoritas, al no fundarla en los títulos de su potestas. ¿Tendrá menos valor magisterial una homilía pronunciada sin mitra, que Francisco evita siempre para hablar al pueblo? ¡Todo lo contrario! ¿Es una traición a las definiciones de Trento y a la irreformable decisión de San Juan Pablo sobre las mujeres, el que Francisco reciba en el Vaticano y después abrace en la catedral de Lund a Antje Jackelen, la arzobispa luterana de Uppsala, o más bien un paso para que la Iglesia de Roma cumpla su misión de confirmar en la fe y reunir a todos los seguidores y seguidoras de Jesús?
No hay homilía o discurso de Francisco en que no parta de la realidad de las personas y de la sociedad en que viven. Después viene la visión desde la palabra de Dios y el sentido común. Y la propuesta de alguna acción concreta. Es impresionante y aleccionador seguir sus misas diarias en Santa Marta. Y sus audiencias y visitas pastorales. Los sufrimientos íntimos de las personas y las víctimas de nuestro pecaminoso sistema económico social están siempre presentes y son denunciados. No se trata de una aplicación de la doctrina. Tampoco de sociologismo o populismo mediático, como se le atribuye. Es el punto de partida de nuestra fe actual de ojos abiertos. Es mirar a Cristo en los ojos de las víctimas. Y dejarse conmover por ellas. Los pobres y excluidos están ahí para gritarnos y remover nuestras entrañas, no solo como un don de Dios para poder ejercer la caridad y ganarnos el cielo. Francisco vive de verdad la convicción de que la Iglesia es de los pobres y para los pobres.
A veces se le ha visto a Francisco separado u opuesto a su curia. Impresionantes aquellas caras de cardenales y monseñores en la primera felicitación navideña de 2013, que consistió en una denuncia de pecados clericales. Ha elegido él mismo (la responsabilidad en eligendo después de ejercer el miserendo) a sus íntimos colaboradores y a su grupo de los nueve, pasando frecuentemente por encima de las congregaciones para tomar decisiones. Pero creo que él tiene bien claro que la gobernanza de la Iglesia ha de ser progresivamente más colegial y corresponsable. Consiguiendo la unidad con respeto del pluralismo por el camino de la sinodalidad (sin-odos). Difícil deconstruir todo un sistema de autoridad eclesiástica romana construido, no sin empleo frecuente de violencia, desde la alta edad media. Y construir otro más adecuado a los seguidores de Jesús. Francisco no piensa por ahora en un nuevo Concilio. Sino en ir haciendo que todo vaya cambiando por parciales reformas del derecho canónico y por los Sínodos de obispos precedidos de una encuesta a toda la Iglesia, que debe ser cada vez más global y bien trabajada. Más fácil podría ser cambiar el modo de gobierno en una diócesis o una parroquia, si hay verdadera voluntad de no gobernar por ordeno y mando: revitalizar sin más y dar responsabilidad decisoria a los consejos previstos por el Vaticano II.
He ahí un reto y un camino de vida para líderes de la Iglesia y para todas y todos quienes creemos en Jesús de Nazareth.

viernes, 10 de marzo de 2017

El encuentro - 2º Domingo de Cuaresma, Ciclo A

SÉ TU MI RIQUEZA SALOMÉ ARRICIBITA Y TERESA NÉCEGA

salomenecega
  
SÉ TÚ, SEÑOR, MI RIQUEZAMI REFUGIO Y FORTALEZASE TÚ, SEÑOR, MI RIQUEZAMI REFUGIO Y FORTALEZA
Oh mi Dios yo te busqué
entre todo cuanto tengo
pero me salió al encuentro
lo que soy, sin miramientos

Y no soy nada si no estás,
y no estás por donde busco
pues ya no hay bien para mí
que me pueda hacer feliz fuera de Ti
SÉ TÚ, SEÑOR, MI RIQUEZAMI REFUGIO Y FORTALEZASE TÚ, SEÑOR, MI RIQUEZAMI REFUGIO Y FORTALEZA
Dame el abrir las manos
para no quedarme nada
dame entender que es de todos
lo que a todos nos regalan

Regálame mirada
de misericordia y ternura
para construir tu Reino
tu Reino de justicia y desmesura
SÉ TÚ, SEÑOR, MI RIQUEZAMI REFUGIO Y FORTALEZASE TÚ, SEÑOR, MI RIQUEZAMI REFUGIO Y FORTALEZA
Abre Señor mis oídos
dame, por tu Amor, tus ojos
pon una guardia en mi boca
y lleva mis pasos a otros

Líbrame de mis temores
sopla y borra mis prejuicios
que de compartir se trata,
de servir, creer, amar... y no de juicios
SÉ TÚ, SEÑOR, MI RIQUEZAMI REFUGIO Y FORTALEZASE TÚ, SEÑOR, MI RIQUEZAMI REFUGIO Y FORTALEZA

Teresa Nécega y Salomé Arricibita


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BIENVENIDA

col mesa

Bienvenida la mañana,
con la clara luz de cada nuevo amanecer,
que me invita a despertar
a la belleza que me rodea
y aceptar la fragilidad y la esplendidez humana,
a renacer bajo la transparencia del agua,
a mirar el mundo como recién nacido,
reavivando mi anhelo por vivir,
con pasión, agradecimiento y buen humor,
cada momento de la jornada.

Bienvenida la tarde, 
que me urge a acudir a la cita
para brindar solidaridad y ternura,
al descanso y el sosiego,
a la intimidad y al diálogo,
a contemplar el variado tornasol
y el sorprendente espectáculo
de cada crepúsculo,
a dejarme conmover
por la vulnerabilidad y la bondad
de tantos gestos, que me motiva
a seguir caminando, a ser más humano.

Bienvenida la noche,
que me mueve a contemplar las estrellas
que un día existieron y aún iluminan mi vida
y a las que, radiantes, me impulsan hoy
a recrear otro universo,
a descubrir la poesía que me habita,
a cuidar con delicadeza y entusiasmo,
a dejarme emocionar por el silencio.
A escuchar cómo palpitan
los latidos de tantos vivos recuerdos
y a dejarme abrazar por el Mar,
que me mece con sus olas revestidas
de espuma y de sueños.

VIVIR DESDE DENTRO…

col cardenas

Necesitamos vivir desde lo más profundo, desde nuestra interioridad habitada por la divinidad…
Porque vivimos como aletargados, anestesiada nuestra humanidad. Necesitamos despertar.
Porque vivimos como distraídos, saturados de estímulos. Necesitamos poner atención.
Porque vivimos como alterados, irritados e irascibles. Necesitamos volver al centro.
Vivir desde dentro… Desde la sincera necesidad de vivir plenamente. Cultivando vida de calidad.  
Vivir desde dentro… Dándome cuenta de la verdad... Liberarme de fantasías y tergiversaciones de la realidad. Observar sin juzgar, aceptar sin resistencia pero sin resignación.
Vivir desde dentro… Estando presentes en el presente. No dejar que nos arrastre la ansiedad de lo que vendrá, ni el sufrimiento de lo que ha sido. Estar aquí, siendo y haciendo con atención.
Vivir desde dentro… En silencio. Aquietar, serenar, pacificar, reconciliar… Volver al centro de nuestro ser y reconocer la presencia divina que habita en el corazón y en quien habitamos siempre.
Vivir desde dentro… Orando. Individual y colectivamente. Cultivando la relación natural con Dios; y las relaciones cotidianas desde Dios.
Vivir desde dentro… Liberándome de mis expectativas, de búsquedas compulsivas, y de muchas interpretaciones; aprender a desapegarme y recibir, agradecer, compartir y dar gratuitamente. 
Vivir desde dentro… Liberando  a los demás de juicios, etiquetas y sentencias estériles. Dejar de atacar y culpar infantilmente. Asumir la parte de responsabilidad que a cada quien nos corresponda.
Vivir desde dentro… Cuando haya buen clima, y cuando haya tempestad; por la noche o en el día. Sonriendo con buen humor y respirando hondo con esperanza y amor.
Vivir desde dentro, para relacionarme sanamente conmigo mismo(a), con las demás personas con la creación y con Dios. Que la vida, en mí y en cada criatura, me fascine y conmueva.
Vivir desde dentro, no es buscar simplemente relajación, sino realismo que pacifique.
Vivir desde dentro, no es buscar simplemente el confort, sino el Reinado de Dios.
Vivir desde dentro, no es aislarse ni ensimismarse, sino abrirse a la comunicación.
Vivir desde dentro, confiando en Dios…
Vivir desde dentro, comulgando con Cristo y en Cristo...
Vivir desde dentro, invocando y evocando al Espíritu Santificador…
Vivir desde dentro para ser quien soy, estar como estoy, y hacer lo que me corresponda hacer.
Vivir desde dentro, sin miedo a morir, pero disfrutando, en cada instante, vivir.