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domingo, 20 de octubre de 2013

España, el país de los 200.000 desaparecidos José Luis Gordillo


Enviado a la página web de Redes Cristianas


Periodismo Humano
Representantes de la ONU califican de crímenes contra la humanidad tanto los enterramientos en fosas comunes de la guerra civil y el franquismo como el robo de niños prolongado hasta la democracia. Censuran al Gobierno español por poner obstáculos a las investigaciones y le conminan a buscar a los desaparecidos.

Rocío Borrego sólo quiere recuperar los restos de su madre, puesto que sabe bien que fue asesinada en 1936. Eduardo Raya sólo desea saber el paradero de su hija, puesto que está completamente seguro que sigue viva, desde que fue presuntamente robada en 1990. Entre ambos sucesos ha pasado medio siglo, pero los cubre el mismo manto de silencio e “impunidad”, según los representantes del grupo de trabajo sobre desapariciones forzadas de Naciones Unidas que este mes de septiembre ha visitado diversas ciudades de España. Los afectados repiten insistentemente, con casi 200.000 víctimas, entre enterramientos ilegales en fosas comunes y niños robados, hoy son adultos con identidad falsa, España es, tras Camboya, el país del mundo donde permanecen más personas desaparecidas.
En 1940 la Causa General iniciada por el Ministerio de Justicia sobre el denominado terror rojo facilitó la recuperación de los cadáveres de casi la totalidad de las 38.000 víctimas de la represión en la retaguardia republicana durante la Guerra Civil. Sus familiares, salvo excepciones de falta de interés o deficiente localización, pudieron darles una sepultura digna, fueron honrados, su memoria recuperada y sus verdugos perseguidos o procesados. El Estado se implicó fuertemente en la labor de búsqueda e identificación, sirviéndose en muchos casos de las fotografías tomadas a tal efecto por el propio Gobierno republicano, que nunca llegó a legitimar la barbarie desatada durante parte de esos tres años por facciones de sindicatos y partidos de izquierda.
Setenta años después, todavía no ha ocurrido lo mismo con el franquismo, cuya represión fue cinco veces mayor en número debido a ser planificada por sus mandos y ejecutada sistemáticamente a partir de las órdenes de fusilamiento de cualquier desafecto al Movimiento decretadas por la Junta de Gobierno y la Junta Suprema Militar de Defensa de España en 1936. Desde entonces hasta ahora, de los 143.000 desaparecidos estimados por el ex juez Baltasar Garzón en 2008 sólo se han recuperado los cuerpos de unos 8.000. Pero cada vez que se abre una fosa se encuentran más cadáveres de los previstos, motivo por el que las estimaciones se acercan ya a los 180.000 desaparecidos, cifra que coincide con la aportada hace años por el historiador Paul Preston.
A ello hay que sumar unos 30.000 niños apartados forzosamente de presas y familias republicanas entre 1944 y 1954, como medida de “higiene” ideológica, y al menos otros 6.000 casos documentados por las asociaciones de bebés robados por motivos económicos durante el tardofranquismo y la primera mitad de la actual democracia. Casi todos siguen sin localizar, salvo varias decenas de reencuentros, facilitados por análisis de ADN practicados por los propios familiares, nunca por el Estado.
Rocío Borrego no pudo acudir a Sevilla el pasado mes para explicarle su caso a los representantes de la ONU, debido a su delicada salud. Lo hizo en su lugar su hija Florentina, quien relató que Ana Ricarda, de ideología socialista, regentaba una tienda de comestibles y ejercía como maestra particular y escribiente en la aldea cordobesa de Jauja. En noviembre de 1936 fue detenida por cuatro falangistas y un guardia civil al que ella misma había denunciado por amenazas unos años antes, y ya no se ha vuelto a saber de ella. A través de diversos testimonios han llegado a saber que permaneció varios días en un chalet, donde fue violada y torturada hasta que, ya moribunda y desfigurada, le dieron el tiro de gracia. Parece que un vecino encontró el cadáver junto al arroyo de La Coja y, al verle los pechos arrancados y el cuerpo destrozado, decidió enterrarla.
Su tienda y sus tierras fueron confiscadas, su madre rapada y purgada, su marido enloqueció y murió a los pocos años y sus cuatro hijos fueron presa del hambre y la miseria. Rocío ha acudido infructuosamente a los tribunales para buscar alguna reparación y la recuperación de los restos de su madre. En su auto, el ex juez Garzón lo señala como uno de los casos más “clamorosos” de “inseguridad jurídica para las víctimas”. Sin embargo, hasta el propio Tribunal Constitucional español ha desestimados sus recursos. “Yo no quiero juzgar a nadie, pero que nos dejen recuperar los restos”, clamaba Florentina en Sevilla, a la vez que se preguntaba: “¿Hasta cuándo? ¿Hasta que los tengan que sacar como a los íberos o los tartessos? ¿En qué país democrático se encarga la labor de hacer cumplir los derechos humanos a las víctimas, teniendo que trabajar en contra de la Administración? Es un desgaste emocional tremendo”, se lamenta.
Efectivamente, el grupo de trabajo de la ONU ha constatado que la Ley de Memoria Histórica de 2007 ha tenido un efecto muy escaso. Salvo algunas excepciones, como el Ayuntamiento de Málaga, que ha financiado la exhumación de la fosa común de su cementerio, recuperando los restos de 2.800 personas, en el resto del país prácticamente ningún municipio ha dado permiso siquiera a las familias para hacerlo y ningún juzgado ha ordenado la apertura de fosas. Ariel Duritzky, unos de los representantes de Naciones Unidas que ha visitado España, considera que el Gobierno español debe derogar la Ley de Aministía de 1997, por ser preconstitucional y constituir una “barrera a la investigación de graves violaciones de los derechos humanos”.
Así, en lugar de poner los “obstáculos” actuales, el Estado español debe ofrecer en su opinión mayor apoyo a las víctimas, crear una entidad para estudiar los casos, investigar las desapariciones forzadas a través de la judicatura, juzgarlas, retirar los símbolos del franquismo de los lugares públicos y “asumir un rol de liderazgo en la búsqueda de la verdad”. A juicio del experto de la ONU, “en el contexto de ataques generalizados a la población civil, como los que ocurrieron durante la guerra y la dictadura, las desapariciones forzadas adquieren carácter de crimen internacional, y por lo tanto deben considerarse imprescriptibles”.
Dulitzky y su compañera Jasminka Dzumhur no se sorprendieron cuando en su visita a Sevilla se les planteó que este crimen contra la humanidad también se habría prolongado hasta bien entrada la democracia. Hasta los años noventa en concreto, debido a que el robo de bebés por motivos económicos, tras haberlo practicado en un principio como represión política, también se habría realizado de forma “sistemática, generalizada y con aquiescencia de los poderes públicos” como un “ataque” por parte de un grupo de funcionarios del Estado contra parte de la población civil. Así lo expusieron el abogado granadino y también afectado Eduardo Raya junto a su esposa Gloria Rodríguez. Ellos siguen buscando a su hija, dada por muerta al nacer en el Hospital Clínico de Granada en 1990. Hasta siete análisis de laboratorios públicos y privados han dictaminado que el cadáver enterrado entonces no puede pertenecer a una hija suya, así como tampoco los restos de hígado aportados como prueba por los médicos para cerrar el caso. La Justicia hasta ahora no les ha ofrecido respuesta, pendiente de reabrir la investigación “a regañadientes”.
Raya tiene no obstante esperanza en el dictamen del grupo de trabajo de la ONU, que deberá ser elevado al Consejo de Derechos Humanos para su aprobación, así como que la Justicia argentina incluya también entre sus investigaciones el robo de niños por motivos políticos o económicos, tanto en la dictadura como en la democracia, al tratarse de una misma trama criminal. “Esto no es cosa de una monja aislada, como nos quieren hacer creer. Sor María sólo fue un instrumento de los que se llevaron el dinero”, asegura Raya.
Los métodos aplicados ilegalmente para el rapto y venta de bebés hasta los años noventa fueron en realidad ensayados de forma legal en los años cuarenta y cincuenta. El engaño, diciendo a las familias que el niño había muerto, la inscripción en el Registro Civil con distinto nombre y apellido y darla en adopción en una provincia distinta a la que nació, para dejar el menor rastro posible. Las hermanas María y Florencia Calvo, por ejemplo, fueron enviadas por sus padres a Francia para salvaguardarlas de la contienda en España, pero tras terminar la guerra las secuestró allí el servicio exterior de Falange Española y las devolvió a nuestro país. Al llegar en tren a Toledo, Florencia preguntó por su hermana, pero una monja le informó que María había muerto de unas fiebres, como tantos otros niños en el camino, y que su cuerpo lo habrían tirado por la ventanilla. En realidad no fue así, sino que fue dada en adopción. Sesenta años después, las dos hermanas se reencontraron gracias a un programa de televisión.
La Orden del Ministerio de Justicia de 30 de marzo de 1940 establecía que los hijos de presos políticos podían quedarse con sus madres sólo hasta los tres años, cumplidos los cuales debían ser excarcelados y adoptados por familias adeptas al Régimen, siguiendo las doctrinas del psiquiatra Antonio Vallejo-Nágera. La Ley de 4 de diciembre de 1941 facilitaba a su vez su inscripción en el Registro Civil con nuevos apellidos. Vicenta Flores Ruiz, hija de un militar republicano de Valencia, fue adoptada y devuelta al colegio de monjas donde permanecía interna hasta cuatro veces en un mismo año, cambiando en todas las ocasiones de apellidos. Y siempre lejos de Valencia, por familias de Zaragoza, Alemania, Madrid y Ciudad Real
El paso del robo de niños legal al ilegal se habría dado ya en la siguiente década, aprovechando esta estructura. Además de las entidades religiosas que tutelaban a los menores y los registros civiles de toda España, fue necesaria también la implicación de profesionales sanitarios, médicos y matronas que asistían los partos en las cárceles y, cada vez en mayor medida, en clínicas y hospitales. En 1950 Emilia Girón fue a dar a luz al hospital de Salamanca. Nada más nacer, le arrebataron al niño a la fuerza y nunca más supo de él. Emilia era hermana del maqui Manuel Girón, jefe de los guerrilleros del Bierzo. Era analfabeta y tenía mucho miedo. Quizás pensaron que nunca lo buscaría, pero sí lo hizo, aunque infructuosamente. “Con esa angustia estaré toda la vida, porque sé que lo parí y lo llevé dentro nueve meses, y no lo conocí siquiera”, declaraba Emilia cuarenta años después.
De esa misma época es una carta del capellán de la casa cuna de Sevilla en la que daba instrucciones para cambiar las partidas de bautismo de forma discreta en caso de adopciones irregulares, más allá de las forzosas a presos republicanos que sí permitía la ley. En muchas ocasiones, religiosos, médicos y registradores recibían regalos o donativos por parte de los padres adoptivos. Así, en los años cincuenta se habría producido la transición del robo por motivos políticos al móvil económico, práctica que se habría prolongado de forma sistemática has la década de los noventa y que hoy día, según la ONU, permanece impune.

Lucía Socam pone voz y música a las fosas del olvido Félix Población


A los siete años empezó a estudiar música en su pueblo, Guillena, y más adelante se tituló en el grado medio en el Conservatorio Profesional Cristobal de Morales de Sevilla. Con catorce años logró que sus padres le compraran la primera guitarra y a partir de ahí, aunque ella aspirara en principio a ser la chica de los coros, esa voz que no se sabe bien de donde viene pero que tan estupenda queda en una canción, acabó poniéndole música y letra a la memoria del olvido, la que sigue enterrada en fosas y cunetas por toda España. Lucía Sosa Campos, Lucía Sócam, tiene a gala ser la cantautora que más veces ha frecuentado los cementerios de nuestro país poniendo su voz al servicio de esa memoria y de quienes comparten su sentimiento y derecho a la verdad, la justicia y la reparación:

“Ese compromiso me viene de cuando grabamos mi segundo disco, Verdades escondidas, basado en dieciocho historias reales de distintos protagonistas anónimos de la Guerra Civil y la posguerra, historias que llegaban a la gente y le hacía sentirse liberada al oír esas canciones en la voz de una chica joven. A mí me gusta seguir llamándole canción de autor o canción protesta porque eso es lo que es, sin más. Nuestras canciones tienen un contenido social importante porque están siempre al lado del pueblo, de nuestros vecinos, de los más desfavorecidos. Por estas cosas nos diferenciamos de otros que se hacen llamar cantautores sin saber cuál es el significado de esa palabra”.

-¿No está tu generación un poco distante de esa estética y de aquella ética de la canción protesta, a pesar del grave problema de desempleo que actualmente soporta?

Los mercados, el capitalismo, se ha encargado de hacer bien sus deberes y de incluirnos dentro de una sociedad de consumo que poco tiene que ver con aquella sociedad de los setenta. Aquellos jóvenes salían a la calle para conseguir unas libertades que la dictadura les prohibía. Nosotros estamos obligados a salir a la calle para conservar, al menos, los derechos que aquellos jóvenes con sus manifestacione consiguieron para todos. Yo ofrezco mi canción aportando un granito de arena, porque creo realmente que este mundo se puede cambiar. No será fácil, pero se puede, y juntos podremos. A través de la música también se puede llegar a un público que habitualmente no se mueve en los círculos más activos y que si se para a oír tres o cuatro minutos de una canción puede sentirse sensibilizado.
La mayoría de las canciones que intepreta Lucía Sócam están compuestas por ella misma, auuque en ocasiones también canta a poetas cuyos versos ha musicado: García Lorca, Benedetti, Gabriel Celaya, Miguel Hernández, Pablo Neruda… Asimismo ha versionado canciones muy conocidas de Paco Ibáñez, Victora Jara o Nacha Guevara.
-¿Que factores humanos, ideológicos o históricos te mueven al componer un tipo de canción focalizada en las víctimas y desaparecidos del franquismo?
Hasta que conocí a mis compañeros de la Asociación para la Recuperacion de la Memoria Histórica 19 Mujeres de Guillena no tenía ni idea de qué era eso del franquismo y la Guerra Civil, ni mucho menos que había miles de muertos sin nombre en las cunetas de nuestro país. Fue entonces cuando tomé conciencia de todo eso que ha me hecho crecer como persona y como cantautora. No solo descubrí la historia de mi país, sino que me encontré con un historia familiar que no conocía. Descubrí que mi abuelo fue condenado a 30 años de prisión por haber luchado en el ejército republicano defendiendo a su país; que su hermano lo acompañaba pero no volvió, lo mataron, y que mi tia-abuela era una de las 17 Rosas de Guillena asesinada en Gerena. Descubrí que vivía en un país muy agradecido con Europa y muy descortés con sus propios muertos. Que haya más de cien mil españoles enterrados en cunetas y fosas comunes y que el Estado se tape los ojos es imperdonable.
-¿Qué impresiones humanas directas has sacado de tu experiencia como cantautora de esa memoria enterrada?
He sido testigo de varias exhumaciones. Fui voluntaria en alguna de ella con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Además, mi asociación fue coordinadora de la exhumación de las conocidas como las 17 Rosas de Guillena donde varios familiares fuimos voluntarios y trabajamos codo a codo con arqueólogos y antropólogos. Algunos dicen que hay que dejar a los muertos en paz y otros dicen que los dos bando tuvieron muertos. En las exhumaciones en que yo estuve, no estaban precisamente descansando en paz, porque en poco más de dos metros por dos se encontraban numerosos esqueletos esperándonos.
Todos los personas que hemos rescatado fueron sacados de sus casas y asesinados después, no estaban en ningún frente. Evidentemente, si no se condena el franquismo y no se declara ilegal ese régimen, estos asesinatos siguen siendo legales, así como sus juicios (el que lo tenga) y sus consejos de guerra (el que lo tenga). Tristemente tienen que ser las familias las que casi mendiguen la posibilidad de poder recuperar los restos de sus familiares asesinados. Tenemos una democracia cuyas bases fueron creadas con los herederos del fascismo, por eso no es difícil pensar que el Estado español no condena abiertamente los crímenes de franquismo como crímenes de lesa humanidad, porque muchos responsables de esos asesinatos se vistieron de demócratas y siguieron instalados en las instituciones en la Transición.
-Háblame de tu próximo calendario de actuaciones, entre las que creo hay un homenaje a Teresa León en noviembre. ¿Has compuesto algo en referencia a esa gran escritora, nublada posiblemente por la nombradía abusiva que tuvo su marido, Rafael Alberti?
La editorial Atrapasueños ha sacado un libro con textos inéditos de Maria Teresa León seleccionados por su hija Aitana Alberti, que me ha invitado a participar en algunas presentaciones de ese libro titulado “La memoria dispersa”. En agradecimiento a la dedicación de María Teresa y su lucha por el futuro (por nosotros), he compuesto una canción titulada “Tu regreso silencioso”.
Desgraciadamente, haciendo el tipo de música que hago no me llueven las ofertas de trabajo, pero sí hay un público minoritario que me sigue. Me quedan pocas ciudades por visitar en España, incluso he cruzado la frontera francesa y portuguesa, y viajé a La Habana al preestreno de mi último disco “Viejos tiempos/Nuevos tiempos”.  

sábado, 19 de octubre de 2013

La salida de Bertone abre la puerta a la transparencia en el Vaticano Pablo Ordaz



El nuevo secretario de Estado, Pietro Parolin, no acudió a su toma de posesión por una operación menor
Francisco alaba su “capacidad de diálogo”
Los cuervos del Vaticano devoran a Tarcisio Bertone
Una pequeña, oportuna y muy diplomática intervención quirúrgica evitó ayer una fotografía muy esperada. La del papa Francisco despidiendo al hasta ahora poderoso cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano durante los últimos siete años, y dando la bienvenida a su sucesor, monseñor Pietro Parolin, un diplomático vaticano de 58 años, hasta ahora nuncio en Venezuela y elegido por Jorge Mario Bergoglio para cambiar la Iglesia católica de arriba abajo.

El momento, pues, tenía su morbo. Bertone representa, muy a su pesar, la noche más oscura del Vaticano, cuyas disputas por el poder provocaron la renuncia de Benedicto XVI. Parolin, en cambio, tiene la difícil misión de presidir el Gobierno de una Iglesia que Francisco desea clara y transparente como la luz del día, sin secretos inconfesables en lo que respecta a las finanzas y volcada a las periferias del mundo.
Pero la fotografía no se dio. Pietro Parolin, según explicó el propio Pontífice, se encuentra convaleciente de una “pequeña intervención” y no podrá incorporarse hasta “algunas semanas más tarde”.
La ceremonia, por tanto, no tuvo en sí más importancia, pero el relevo supone un cambio de época. Bergoglio y Bertone —un jesuita y un salesiano— se intercambiaron los cumplidos de rigor, aunque es público y notorio que durante estos últimos meses han tenido sus más y sus menos. El hasta ahora secretario de Estado considera, y así lo dejó patente el pasado verano durante un almuerzo en Castel Gandolfo, que el nuevo Papa no lo ha defendido de quienes lo acusan de no haber protegido adecuadamente a Joseph Ratzinger del escándalo Vatileaks —la filtración de la correspondencia privada de Benedicto XVI—.
La salida de tono de Bertone cuando se confirmó su sustitución —“he sido víctima de una red de cuervos y víboras”— no vino más que a confirmar las clásicas rencillas de un Vaticano ensimismado que el papa Francisco, como no se ha cansado de repetir durante los últimos meses, quiere erradicar a cualquier precio.
Para ello dispone de dos poderosas herramientas. Una, el llamado G-8 vaticano, la comisión formada por ocho cardenales de los cinco continentes, que ya funciona desde hace algunos meses y una de cuyas funciones principales es la de reformar la curia.
La otra herramienta es monseñor Pietro Parolin. Su primera misión será convertir la hasta ahora muy poderosa Secretaría de Estado en una muy eficaz secretaría del Papa.
Durante las congregaciones generales —las reuniones de los cardenales previas al cónclave—, se otorgó un mandato muy claro al Papa que saliera elegido: remodelar una Secretaría de Estado que, especialmente durante los últimos años, se había arrogado más competencias que el propio Pontífice. El cardenal Bertone fue, de facto, un vicepapa. Levantó en torno a Benedicto XVI una empalizada que prácticamente nadie podía salvar y se enredó en una pelea sin cuartel con el sector de la curia que lo consideraba un advenedizo. Así, aislado y solo, Joseph Ratzinger vivió los últimos meses de su papado, un pastor rodeado por lobos cuyo único y sorprendente acto de rebeldía fue su renuncia.
Al elegir a Pietro Parolin, el papa Francisco —un experto en lanzar mensajes muy claros— ha dejado diáfano que los tiros van en la dirección opuesta. Salvo en la nacionalidad —en el Vaticano existe la tradición no escrita de que un papa extranjero nombra a un secretario de Estado italiano—, el cardenal Bertone y monseñor Parolin se parecen como un huevo a una castaña.
Aunque con guante de seda, Jorge Mario Bergoglio lo puso de manifiesto ayer cuando dijo: “Doy, aunque in absentia, la más cordial bienvenida al nuevo secretario. Él conoce muy bien la Secretaría de Estado, donde ha trabajado tantos años, con pasión, competencia y con esa capacidad de diálogo y de trato humano que son sus características. En un cierto sentido es como un regresar a casa”.
Tal vez sin pretenderlo, al trazar el perfil de Parolin estaba también trazando el negativo de Bertone.

Lampedusa: perseguir a los vivos, premiar a los muertos Santiago Alba Rico, filósofo y escritor

Si hablamos de la tragedia de Lampedusa, hay poco que añadir a los hipócritas lamentos de las autoridades europeas y a las justísimas denuncias de activistas, organizaciones e inmigrantes. Hace años el teólogo costarricense de origen alemán, Franz Hinkelammert, resumió en dos palabras esta rutinaria abundancia de cadáveres cosechados en mares y desiertos en las fronteras de Occidente: “genocidio estructural”.
Esta idea de “genocidio estructural” implica, por supuesto, una acusación: las estructuras no se imponen solas sino que necesitan decisiones políticas que las mantengan en marcha, decisiones políticas que eventualmente podrían también desactivarlas. Cuando una estructura es incompatible en su raíz con la Declaración de los DDHH y la más elemental dignidad humana, las decisiones que se toman para mantenerla viva adquieren un aura necesariamente truculenta, un aire de lúdica crueldad infantil, la forma de un gran bostezo nihilista. Supongo que a Barroso y Letta no les habrá gustado ser recibidos en Lampedusa al grito de “asesinos”. No se sienten “asesinos” y probablemente les produce horror sincero la pila de cadáveres acumulados a sus pies. Pero tienen que tragarse los insultos y los remordimientos de conciencia y responder de manera responsable a sus compromisos con la “estructura”, de los que en alguna medida dependen también los votos de sus electores.
Lo cierto es que las medidas tomadas por la UE y el gobierno italiano convierten a nuestros gobernantes en una especie de imaginativos diseñadores de yincanas infantiles o, mejor, de trepidantes concursos de televisión. No seamos más piadosos que ellos. Aumentar el presupuesto para los CIEs, reforzar la vigilancia en el Mediterráneo y conceder la nacionalidad a los muertos -mientras se sigue persiguiendo a los supervivientes- nos conviene y es además divertido, pues transforma los desplazamientos migratorios en el más caro deporte de riesgo del mundo: pagad miles de euros por la inscripción, oh jóvenes aventureros, y lanzaos una y otra vez al mar sorteando tempestades y patrulleras; si tocáis tierra vivos, os devolveremos, como en el juego de la oca, al punto de partida, os encerraremos, como en el juego de la oca, en prisión u os obligaremos a trabajos forzados clandestinos, como en el juego de la oca, expuestos a toda clase de abusos y desprecios. ¿Y no se puede ganar? ¿Cómo se gana en este concurso? Muriéndose. Si morís en nuestras playas, jóvenes aventureros, un dulce manto de piedad universal cubrirá vuestros cuerpos y recibiréis además el gran premio, el sueño finalmente cumplido, la gran ambición de vuestra vida por fin satisfecha: la nacionalidad italiana.
Este juego macabro tiene que ver obviamente con la “estructura”. Tiene que ver, como dice Eduardo Romero citando a Marx, con nuestro “deseo apasionado de trabajo más barato y servil” -una selección “negrera”- y con nuestro escaso respeto por las fronteras ajenas: intervención económica en naciones saqueadas, acuerdos con dictadores y violación física de la soberanía territorial. Una buena parte de las víctimas de Lampedusa, por ejemplo, procedían de Somalia, en cuyas aguas nuestros barcos europeos depositan desechos contaminantes y roban el atún para nuestras mesas. No olvidemos que mientras decenas de somalíes morían ahogados en las costas italianas, un tribunal español juzgaba a algunos expescadores de ese expaís africano por “piratería”.
Pero esta idea de premiar a los muertos con la nacionalidad póstuma -mientras se castiga a los vivos por haber sobrevivido- entraña una declaración de guerra y un malentendido racista. A estos jóvenes aventureros que creen en la libertad de movimiento y en el derecho a una vida mejor se les está diciendo que sólo serán aceptados e integrados en Europa una vez muertos, como cadáveres hinchados por el agua, y sólo si mueren a la vista de todos y en número suficiente como para no poder ocultarlos bajo las alfombras. Os queremos muertos. O parafraseando un viejo dicho: el único inmigrante bueno, el único inmigrante asimilable es el inmigrante muerto.
Al mismo tiempo, el premio de la nacionalidad póstuma es un acto de propaganda racista, que presupone e induce la ilusión de que los somalíes, eritreos y sirios naufragados en Lampedusa quieren ser italianos. En un momento en el que cada vez hay más italianos -y españoles- que no quieren ser italianos -o españoles- y que abandonan a la fuerza su país, los muertos de Lampedusa, vencedores de esta yincana nihilista, iluminan una falsa Italia (o España) deseable, apetecible, rica y democrática, a cuyas bondades aspirarían millones de personas en todo el mundo.
Es mentira: no quieren ser italianos (o españoles). Uno de los periodistas a los que más admiro, el italiano Gabriele del Grande, lleva años numerando y, sobre todo, nombrando las víctimas de este “genocidio estructural”. Mamadou va a morir es el título elocuente de uno de sus libros. Pues bien, Del Grande recordaba tras la masacre de Lampedusa algunos datos elementales: que la mayor parte de los inmigrantes no entran por mar, que muchos de ellos han intentado entrar antes por la vía legal, que son ya muchos más los que salen que los que entran y que, en efecto, la única forma de pararlos es matarlos (en origen, en camino o en destino). Y se lamentaba con amargura del papel de los medios de comunicación, que los tratan, al igual que los políticos, como meros “objetos” de un debate o de una imagen, de manera que “los verdaderos protagonistas”, los inmigrantes vivos y los inmigrantes muertos, no tienen nunca voz ni nombre ni razones. Del Grande, que ha viajado y compartido con ellos los trabajos y los placeres, describe esta insistencia de tantos africanos en atravesar nuestras fronteras como “el mayor movimiento de desobediencia civil contra las leyes europeas” y considera que “si vuelve algún día la paz al Mediterráneo y hay libre circulación, los muertos de hoy se convertirán en héroes del mañana y se escribirán novelas y se harán películas sobre ellos y su coraje”.
No quieren ser italianos ni españoles ni griegos. Conservan sus vínculos afectivos y culturales y con mucho orgullo, como lo demuestran las remesas mandadas a los países de origen (o el hecho de que sean las familias las que ahorran el dinero que permitirá al más joven y valiente de sus miembros pagar al mafioso local y embarcarse hacia Europa). No quieren ser italianos ni españoles ni griegos, aunque sí quieren tener algunos de los derechos que los italianos y españoles y griegos están a punto de perder. Reclaman el derecho a ir y venir y el derecho a quedarse en sus casas: a viajar y a no viajar, a trabajar, a correr aventuras, a conocer otros lugares, a amar otra gente y a su propia gente. No son distintos de nosotros y, si a veces tienen una vida mucho más difícil, también son más valerosos, más “emprendedores”, más vitales, más hábiles y menos cínicos. Puede que haya buenas razones -económicas y ecológicas- para limitar los desplazamientos, pero entonces habrá que empezar por las mercancías y los turistas: se mueven mucho más los europeos que los africanos y con un coste mucho más alto. Y en todo caso, el derecho universal al movimiento, que implica también el derecho a no moverse y el derecho a regresar, no puede aplicarse selectivamente con criterios étnicos, raciales o culturales, y menos imponerse o prohibirse por la fuerza. Cualesquiera que sean las coartadas “estructurales”, Europa jamás podrá pretender ser democrática e ilustrada mientras la denegación de auxilio, la selección “negrera”, la financiación de campos de concentración y la criminalización de la simple supervivencia constituyan la normalidad antropológica y jurídica de sus poblaciones y sus leyes.


El Mediterráneo une las costas y separa a sus habitantes. No nos dejemos engañar por la trágica imagen de esta grieta llena de agua y de muertos; ni por la dirección de los flujos humanos. El norte y el sur del Mediterráneo cada vez se parecen más. Mientras tenemos la impresión de que ellos vienen hacia nosotros, en realidad nosotros estamos yendo hacia ellos. Muy deprisa. Y convendría que, de un lado y de otro, encontrásemos juntos alguna solución, y nos volvamos por propia voluntad un poco africanos, antes de que nuestros gobiernos empiecen a aplicar las leyes de extranjería -como ya empieza a ocurrir- a sus propios ciudadanos. Extranjeros, terroristas, pobres, enfermos, España -e Italia y Grecia- se están llenando de españoles póstumos; es decir, de españoles virtualmente muertos.
(*) Santiago Alba Rico es .

Obispos con Olor a Oveja Marco Antonio Velásquez Uribe



La demora en los nombramientos despierta expectativas y, por cierto, da motivo de comentario y reflexión…(Marco Antonio Velásquez).
No es misterio que en Chile faltan obispos. Actualmente hay 2 diócesis en sede vacante (Arica e Iquique) y 3 episcopados donde sus titulares están en edad de renunciar (Copiapó, La Serena y Melipilla). A ello se agrega la vacancia de obispos auxiliares en Concepción y Santiago.

En suma, pronto faltarán 7 obispos, considerando que en La Serena, además del titular, su obispo auxiliar también espera acogerse al merecido retiro. Esto significa que el 28% de los miembros en ejercicio del Colegio Episcopal de Chile debe renovarse próximamente.
La demora en los nombramientos despierta expectativas y, por cierto, da motivo de comentario y reflexión. El hecho deja en evidencia que para el Pueblo de Dios no es irrelevante quien sea su obispo. Y lógico, el pastor está llamado a guiar al Pueblo que peregrina en la esperanza.
Los alentadores cambios que se viven en Roma, y que no han tenido suficiente eco en algunas Iglesias locales de nuestro país, constituyen un serio desafío para el Nuncio del papa Francisco en Chile, a la hora de proponer candidatos al episcopado. No hay duda que estos hombres del papa se enfrentan, en todas partes, a múltiples presiones jerárquicas para incluir a unos y vetar a otros. En esos avatares, ha de resonar en la conciencia del Nuncio el mensaje que el 6 de Junio pasado les transmitiera el papa en la Sala Clementina, donde les confió consejos sabios para conformar las ternas de hombres idóneos:
“Estad atentos a que los candidatos a obispos sean pastores cercanos a la gente, padres y hermanos, que sean amables, pacientes y misericordiosos. Que amen la pobreza, tanto la interior como libertad para el Señor como la exterior que es sencillez y austeridad de vida, que no tengan una psicología de príncipes”. “Estad atentos a que no sean ambiciosos, a que no busquen el episcopado – volentes nolumus- y a que sean esposos de una Iglesia, sin estar constantemente buscando otra. Que sean capaces de ´cuidar´ el rebaño que les ha sido confiado, de tener cuidado de todo lo que les mantenga unidos; de ´vigilarlo´, de prestar atención a los peligros que amenazan. Pero por encima de todo que sean capaces de ´velar´ el rebaño, de cuidar la esperanza, de que haya sol y luz en los corazones, de apoyar con amor y con paciencia los planes que Dios tiene para su pueblo.”
Si se agregan los consejos del Código de Derecho Canónico, que; “Para la idoneidad de los candidatos al Episcopado se requiere que el interesado sea: … doctor o al menos licenciado en sagrada Escritura, teología o derecho canónico, por un instituto de estudios superiores aprobado por la Sede Apostólica, o al menos verdaderamente experto en esas disciplinas.”(CIC 378 § 5), queda en evidencia la compleja tarea del Nuncio, que debe compatibilizar unas y otras virtudes en los candidatos.
El Código no deja espacio de acción directa al sensus fidelium en la conformación de las ternas para la elección de obispos, como era la antigua costumbre heredada de la tradición bíblica motivada por el reemplazo de Judas Iscariote, cuando Pedro presidió una asamblea de unas ciento veinte personas, que “Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once Apóstoles” (Hech 1, 26). Así, el Nuncio tiene la ardua tarea de captar esa sensibilidad en consulta a otros obispos y eventualmente con el “parecer de uno y otro clero, y también de laicos que destaquen por su sabiduría” (CIC 377 § 3).
Como una expresión del sensus fidelium, es oportuno recordar que la Iglesia chilena (jerárquica), en su larga historia ha dado testimonio admirable de fidelidad al Evangelio. Desde su actuación profética en defensa de los derechos indígenas vulnerados por los conquistadores, pasando por su influencia en la organización social en los tiempos de la Acción Católica, y más recientemente disponiendo a sus mejores hombres en la primera línea de la defensa de los Derechos Humanos durante la dictadura; por nombrar algunos hechos más emblemáticos. Son tiempos en que el Pueblo de Dios ha unido su destino junto al del pueblo chileno. En cada una de esas etapas hubo presbíteros y obispos que tuvieron la visión de comprender con radicalidad el servicio a los más vulnerables, a los pobres y perseguidos. Queda así la huella fecunda del carisma eclesial, en general, y episcopal, en particular, de servicio a toda la sociedad.
Así también, está presente como un estigma doloroso el tiempo actual, en que parte relevante de la Iglesia chilena se alejó de los pobres, abandonó a los trabajadores, se replegó en posiciones sociales de privilegio y unió su suerte a sectores vinculados al poder político y económico. El resultado fue un peligroso distanciamiento social, que ha llevado a una recíproca y abismante incomprensión. Y vino como una maldición la vergüenza y la lacra de los abusos a menores provocados y ocultados por clérigos, destruyendo la fragilidad de la confianza sobre la cual se funda la tarea esencial de la Iglesia, cual es evangelizar. Todo el bien realizado fue olvidado por la gravedad de los hechos conocidos. Con tristeza la Iglesia chilena ha venido a ocupar uno de los sitiales de mayor impacto en el concierto mundial en estos delitos. Habiendo sido mancillada la reputación eclesial, queda una estela de sufrimiento provocado por silencios, secretismos, errores, impericia y hasta una indebida activación de redes de protección en las que se han involucrado algunos obispos.
Un contexto como el descrito plantea una delicada tarea para el episcopado chileno del futuro, cual es reconstruir la credibilidad y confianza perdida, para favorecer la re-inserción de la Iglesia como un actor social; sólo así la sociedad chilena podrá seguir siendo acreedora del innegable bien que realiza la Iglesia. Para abordar con éxito este desafío, los consejos del papa Francisco a los nuncios parecen ser el mejor camino.
Visto así el proceso de renovación episcopal, el Nuncio del papa Francisco en Chile, don Ivo Scapolo, tiene en sus manos una tremenda tarea, en la que el pueblo chileno tiene puesta toda su confianza.
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11M: el gran naufragio de Pedro. J Ramírez Eulogio Paz Fernández


El 11-M ha sido la gran apuesta periodística de Pedro J. Ramírez y ha terminado por ser su gran fracaso. Pero no está solo en este su gran fracaso. Ha sido también el gran fracaso de su periódico El Mundo y de otros periodistas y medios de comunicación, como la Cope o Telemadrid. Y ha sido también el gran fracaso del Partido Popular y otras formaciones políticas afines que se han sumado a las teorías conspirativas de Pedro J. Ramírez o bien han sido las encargadas de generarlas.
Tal vez para algunos todo lo escrito y dicho por El Mundo y el PP y sus respectivos satélites mediáticos y políticos pueda parecerles ya algo lejano, algo a dejar de lado y a quitar importancia. Pero hay que ver lo que ha supuesto y supone la casi permanente martingala manipuladora y falaz practicada por El Mundo con el 11-M durante cerca ya de diez años.
El gran fracaso de Pedro J. Ramírez puede que explique que José Luis Rodríguez Zapatero, su “gran enemigo”, denigrado en El Mundo por la conspiranoia, escriba ahora en dicho periódico –sería interesante saber cuáles han sido las razones del “milagro” alcanzado– sin que, hasta ahora Zapatero haya mencionado para nada el 11-M en ninguno de sus artículos. Así escribía Pedro J. Ramírez sobre Zapatero en la carta del director de marzo del 2011 titulada “Zapatero y/o Rubalcaba”: “¡Caray con el buen encajador! A Bambi le salieron el pasado fin de semana garras de pantera. Que si ese titular es intolerable, que si cómo puede decirse eso a cuatro columnas, que si este videoblog que acabáis de colgar en elmundo.es me parece lamentable, infumable, de mal gusto… Llevo ya la suficiente mili a las espaldas como para saber que hasta el gobernante más templado se transfigura en fiera corrupia el día que por cefas o nefas se le atraganta la ración diaria de sapos que llega con el resumen de prensa del desayuno. No debería sorprenderme pues que un lector, oyente y espectador tan ávido como Zapatero tuviera ese brote de indignación e ira cuando hace tiempo que no hay medio de comunicación que no lo ponga a diario entre guapo y bonito”.
El gran fracaso de Pedro J. Ramírez puede que se explique por los distingos entre lo dicho por Pedro J. Ramírez (director de El Mundo) en junio de 2012 “Hace un par de semanas un miembro del Gobierno… me confesó… que estaba “cambiando de opinión” sobre lo ocurrido… y para él empezaba a ser evidente que los “suicidas de Leganés” y quienes fueron condenados en el juicio tuvieron que tener algún tipo de asistencia o tutela de carácter mucho más profesional –servicios secretos–, o algo parecido para consumar los atentados” (a fecha de hoy nada ha vuelto a escribir sobre esto) y lo dicho recientemente por el vicedirector de El Mundo Casimiro García-Abadillo: “Después de muchos años de investigación, no tengo prácticamente ninguna duda de que sus autores (al menos, parte de ellos) fueron los llamados suicidas de Leganés. Es decir, que el atentado (con colaboración o no) fue obra de un grupo yihadista”.
El gran fracaso de Pedro J. Ramírez puede que explique que él mismo diga: “…Pese a que una eventual exoneración de Zougam en un hipotético juicio de revisión no tendría por qué afectar al resto de la sentencia del 11-M…”, lo que equivale a validar la sentencia que reconoce la autoría del terrorismo islamista en el 11-M.
El gran fracaso de Pedro J. Ramírez puede que se explique por la incumplida solemne promesa del vicesecretario de comunicación del PP, Esteban González-Pons, de que “el PP desclasificará todos aquellos documentos que sirvan al esclarecimiento judicial del 11-M”. A fecha de hoy, nada de nada, un farol de González Pons.
El gran fracaso de Pedro J. Ramírez puede que se explique por la incumplida promesa de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que en octubre de 2010 entrevistada por el propio Pedro J. dijo: “Cuando el PP llegue al Gobierno va a ‘ayudar a que se conozca toda la verdad’ sobre el 11-M”. Dos años después de estar en el Gobierno –nada de nada, otro farol más– dice que en su partido “seguirán estando porque se conozca toda la verdad”. Dos años después de estar gobernando ya ha tenido tiempo el Gobierno del PP de “dar a conocer la verdad”. Lo raro es que Cospedal no haya explicado el 11-M como un “atentado en diferido en forma de simulación”.
El gran fracaso de Pedro J. Ramírez puede que explique lo que dice acerca de su “gran amigo” José Mª Aznar: “…Con el caso Gürtel concluye un ciclo iniciado en el Congreso de Sevilla del 90…” (Se está refiriendo al PP). “…El punto de inflexión se produjo con la mayoría absoluta del 2000. Todas las expectativas sobre cambios en las reglas del juego, más democracia interna y más control de la sociedad sobre el poder –aplazadas durante la anterior legislatura por falta de apoyos parlamentarios– decaen definitivamente entonces, en la medida en que Aznar considera que al cumplir la promesa de permanecer sólo ocho años en La Moncloa queda exento de todas las demás. Es el momento de levantar el pie del freno y disfrutar conduciendo el bólido sin miramientos ni restricciones. Por eso se despeña en el barranco de Irak y la gestión del 11-M…”.
El gran fracaso de Pedro J. Ramírez puede que se explique por lo dicho por el propio Aznar algún tiempo después de los atentados, siendo ya expresidente: “Debo reconocer que tal vez la opinión pública española no era lo suficientemente consciente, hasta el 11 de marzo, del alcance de la amenaza del terrorismo islámico, o por lo menos, no tanto como lo ha sido del terrorismo de ETA. Si es así, el Gobierno tiene sin duda una responsabilidad que asumir. Quizá los propios éxitos conseguidos en la lucha contra ETA en los últimos años nos ha llevado a bajar la guardia ante la amenaza fundamentalista”… “Las redes del terrorismo fundamentalista islámico están extendidas por todo el mundo y también por Europa y nuestro país. En algunos casos, hemos sido capaces de detectar sus movimientos a tiempo. El 11-M, desgraciadamente, no supimos hacerlo”.
Y es que por muchas lisonjas tuiteras con que Pedro J. Ramírez se desayune y por más que trate de sumergirse en la Historia, el 11-M ha sido su fosa periodística, su hundimiento. Ni siquiera el Gal, ni el Faisán, ni el caso Bárcenas, ni los ERE… El 11-M ha sido su gran empeño y también su gran embarrancamiento. No sé si el 11-M ha sido su primer fracaso; lo que sí es seguro es que el 11-M, su gran apuesta, ha terminado siendo su gran naufragio.

viernes, 18 de octubre de 2013

Ciento cincuenta mil mártires Lidia Falcón


Ciento cincuenta mil son los mártires republicanos que esperan en las cunetas de las carreteras, en las fosas comunes de los cementerios, en los bosques y los huertos familiares, a que la Iglesia católica los reconozca como tales. Nosotros no tenemos quinientos veinte mártires, nosotros tenemos cientos de miles. Porque los asesinatos “legales”, aquellos que juzgaron los infames consejos de guerra franquistas y ultimaron los pelotones de fusilamiento y los verdugos, son doscientos cincuenta mil. España es el país, después de Camboya, que tiene más desaparecidos en proporción a su población.
Cuando el Papa apoya a esa Iglesia que se atreve a beatificar a “sus mártires” porque eran católicos muertos por su fe, sin rendir homenaje, ni aún mencionar, a todos los otros mártires que fueron asesinados por su fe republicana en el progreso, en la paz y la concordia entre los españoles, está alineándose una vez más con los fascistas vencedores de la Guerra Civil española.
Las esperanzas que algunos depositaron en el papa Francisco como dirigente moderno de la Iglesia, haciendo publicidad de su modesto alojamiento en un convento y de su transporte en un automóvil vulgar, volcado a los discursos sobre la pobreza y los emigrantes, quedan bastante empañadas ante esta última actuación papal hacia España.
Quizá este Papa de los pobres no sepa que la mayoría de los asesinados por falangistas, guardias civiles, alcaldes fascistas, policías nacionales y verdugos eran pobres, porque eran campesinos, obreros, empleados, maestros, profesores, alcaldes republicanos. A los ricos el franquismo no les persiguió. Las víctimas eran hombres y mujeres que lucharon por sacar a España del atraso secular en que estaba sumida gracias a las monarquías que la habían esquilmado. Hombres y mujeres que eran líderes sindicales del campo y de la industria, representantes políticos de los partidos republicanos, intelectuales y científicos, muchos simplemente liberales y moderados, porque bolcheviques había muy pocos.
Quizá este Papa que exalta la valentía de los mártires de su Iglesia no sepa de la valentía de los mártires republicanos, que en condiciones de pobreza, como vivía la mayor parte de la población española, dedicaron los mejores años de su juventud y de su vida a redimir del analfabetismo a los niños y a los adultos de su país, a curar a los enfermos, a intentar redistribuir la riqueza que detentaban en exclusiva los caciques y los capitalistas, invirtiendo en esta tarea sus pocas horas de ocio y todos sus recursos humanos y materiales.
Quizá este Papa que beatifica a los que murieron por dar testimonio de su fe, no sepa que los fascistas mataron a los masones por dar testimonio de sus creencias, a los socialistas por dar testimonio de sus propósitos de lograr algo de igualdad entre todos los ciudadanos, a los comunistas por dar testimonio de su empeño en lograr el reparto de la riqueza, a los nacionalistas por dar testimonio de sus demandas de autonomía, a los anarquistas por dar testimonio de su defensa de los trabajadores, a las feministas por dar testimonio de sus demandas de progreso para las mujeres.
Quizá este Papa que habla en exaltación de los cristianos beatificados no sepa que entre los ciento cincuenta mil republicanos asesinados legal e ilegalmente había muchos cristianos y católicos. De los once curas vascos fusilados en Euskadi por orden franquista nunca dice nada. La mayoría de las muchachas conocidas como “Las Trece Rosas”, que fueron fusiladas, eran creyentes. Entre los masones, nacionalistas, republicanos y simples campesinos y sindicalistas perseguidos por las hordas fascistas, los cristianos, católicos y creyentes eran mayoría.
Quizá el Papa no conozca la masacre que se ultimó en España por el régimen franquista y que ejecutaron los miles de falangistas, militares y verdugos para erradicar del país a todo aquel que disintiera de la doctrina franquista, y muy católica. Y que fue bendecida por un antecesor suyo, el papa Pío XII, con el calificativo de “Cruzada”, cuyas víctimas lo fueron por actuar a favor de una España republicana, igualitaria y justa.
Quizá el Papa no sepa todo esto, pero sin duda la Iglesia católica española sí lo sabe. Como también lo saben los ministros y ministras del Gobierno central, y el presidente de la Generalitat de Cataluña y la vicepresidenta del Govern catalán, y todas las autoridades y los gobernantes que asistieron embelesados a la ceremonia de beatificación en Tarragona. Y a los que no se les escapó una palabra que atemperara, aún en una misérrima porción, el dolor y la humillación que sentimos los descendientes y herederos de aquellos mártires republicanos que nos arrancaron de nuestras familias y de nuestras vidas tan sangrientamente.
Cierto es que, si ni de nuestros gobiernos ni de los partidos dominantes ni de la judicatura –y parece mentira que todos los jueces de instrucción de nuestro país muestren tal grado de cobardía– hemos podido lograr la exhumación de los restos, a los que muchos de sus familiares querrían dar cristiana sepultura, ni las reparaciones que se merecen, difícilmente podemos esperar reconocimientos ni homenajes de la Iglesia a nuestros mártires.

Más mártires José Arregui, teólogo


ahora mismo me dijeran: “O apostatas de tu fe o te matamos”, apostataría tranquilamente. Creo que sería la mejor manera de ser fiel a la fe de Jesús, que fue la Vida. Si, en cambio, me dijeran: “O denuncias o te matamos”, y si por mi denuncia fueran a matar a una persona a causa de sus ideas, me gustaría tener grandeza suficiente para dejarme matar antes de denunciar. Solo así sería fiel a la fe de Jesús. La fe en la vida no se juega en el credo de los labios, sino en el cuidado de la vida propia y ajena.
Digo esto a propósito de los 522 asesinSi ados por el Régimen Republicano en la Guerra Civil española que fueron beatificados como mártires de la fe en Tarragona. Unidos a los beatificados por la misma causa en los dos últimos pontificados, ya suman por encima de 1.500. Pero el problema no es que sean tantos los mártires beatificados, sino que sean tan pocos, quiero decir: que solo sean beatificados los mártires de un lado. Y el problema es el fasto, y el procedimiento seguido, y la intención equívoca. El fatal equívoco que se sigue manteniendo sobre la fe y el martirio.
El problema no son los mártires, sino lo que hacemos con ellos. Ellos, los pobres asesinados –muchos de ellos veinteañeros– lo dieron todo en vida como mejor pudieron, y les quitaron la vida por unas ideas, unas creencias, unas banderas. Y fueron convertidos por los unos y por los otros en meras banderas. Ellos no cayeron “por Dios y por España”, como se nos ha querido hacer creer –tal vez a ellos mismos se lo habían hecho creer–, como si Dios fuese un credo, como si España fuese una causa y no una gente, gente diversa, gente hermana, tanta gente martirizada hasta hoy. Su dignidad y su vida fueron desdeñadas por todas las banderas, también la religiosa. Y ahí seguimos.
La jerarquía católica que organiza el acto insiste en que la celebración será exclusivamente religiosa. La indicación es de agradecer, pero es difícil que sea exclusivamente religiosa una celebración a la que está invitada la Casa Real –juntos una vez más el trono y el altar–, y que tendrá lugar justo al día siguiente del Día de la Hispanidad, aunque no fue esa la fecha inicialmente prevista; diversas organizaciones falangistas han llamado a asistir para celebrar al mismo tiempo la beatificación y la Hispanidad –Dios y la Patria juntos todavía–. Y eso es negación de la religión. O es una religión que niega la espiritualidad del evangelio, la espiritualidad sin más.
Y allí asistirá un centenar de obispos, y el buen papa Francisco que le habrán hecho asistir, aunque sea por videoconferencia. Todo eso me parece una parafernalia fuera de lugar. A decir verdad, están fueran de lugar y de tiempo todos los procesos de beatificación, con certificados de milagros y mucho dinero de por medio. Sí, el dinero –y los esquemas clericales todavía vigentes– es lo que explica que de los 522 “mártires” solo 7 sean “laicos”: solo los obispados y las congregaciones religiosas pueden permitirse gastar tanto dinero solo para tener “santos” en las propias listas. Una causa tan fútil, tan fuera de lugar y de tiempo, y tan fuera del evangelio.
Jesús beatificó, es decir, anunció la bienaventuranza a todos los que sufrían, sin mirar a su fe religiosa, ni siquiera a su virtud, menos aun a la bandera. “Bienaventurados vosotros, los pobres, los que lloráis, todos los perseguidos”. Creo que hoy proclamaría mártires y beatos a los 300 muertos de Lampedusa y a los vivos que sigilosamente serán repatriados. Y a todos aquellos, creyentes o no, que defienden su causa.
Mucho mejor sería si en Tarragona se reunieran la República y la Falange para darse la mano y para expresar juntos el pesar de haber matado por unas ideas. Y si los obispos de hoy pidieran perdón porque los obispos de entonces –todos menos dos: el catalán Vidal y Barraquer y el vasco Mateo Múgica– bendijeron la guerra de unos como Cruzada, y honraron solo a unos muertos inocentes y olvidaron a otros muertos igual de inocentes. Mucho mejor sería si hoy reconocieran a los mártires de todo tiempo y lugar, sin mirar más Credo que el de la Vida.

“Es una tontería decir que el sistema de pensiones es insostenible” Jorge Otero


Juan Torres, catedrático de Economía aplicada en Sevilla y colaborador de ‘Público’, desmonta en una conferencia celebrada en Madrid “las falacias” neoliberales sobre la viabilidad del sistema
La reforma de las pensiones que prepara el Gobierno, con la que pretende quitar al sistema 33.000 millones de euros hasta el año 2022, y su decisión de subirlas sólo el 0,25% —una congelación encubierta— ha disparado el interés social por el futuro y la sostenibilidad de las pensiones.

Sostenibilidad. Esa es la palabra de moda cuando se habla de pensiones. Esa era la pregunta a la que quiso dar respuesta Juan Torres López , autor junto a Vicenç Navarro del libro Lo que debes saber para que no te roben la pensión en una conferencia que se celebró este miércoles en Madrid. Torres, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla y colaborador habitual de Público —al igual que Navarro— fue la estrella del acto organizado por la Mesa Estatal Pro-referéndum de las pensiones, constituida a día de hoy por más de 80 asociaciones sociales, sindicales y vecinales que persiguen una reforma de la Constitución que blinde las pensiones.
Junto a Torres participó María Pazos, investigadora del Instituto de Estudios Fiscales y experta en estadística. Pero fue Torres quien llevó la voz cantante. Moderado por la periodista Rosa María Artal, el acto tuvo un claro tinte reivindicativo: según explicó una de las organizadoras al principio del mismo, la intención era desmontar las falacias que se están difudiendo sobre las pensiones, en especial una, la de que no hay dinero para las pensiones del futuro, que el sistema, en definitiva, no es viable. El mensaje se repite una y otra vez de forma machacona en los grandes medios de comunicación, apoyado en “una maquinaria de propaganda muy potente”, pero Torres fue claro y contundente: “Decir que las pensiones no son sostenibles es una tontería”.

El colaborador de Público explicó con sencillez y en un tono muy didáctico que los neoliberales adoptan un discurso catastrofista que se basa en una verdad a medias: el discurso de que dentro de 20 o 30 años va a haber muchos más pensionistas y menos trabajadores para pagar las pensiones a través de las cotizaciones sociales. Para Torres “eso es una falacia”, dijo. la Seguridad Social ha entrado en déficit estos dos últimos años por la desigual distribución de la renta entre salarios y capital. Torres aportó un dato demoledor a este respecto: “Desde 2010 los salarios han bajado un 7%”. Si trabajas más años y ese trabajo es precario, los salarios son más bajos y no se crea empleo, entonces las profecías de los agoreros se cumplirán, vino a decir Torres.

“La Seguridad Social se basa en un principio básico: el de la solidaridad”

“Repartir de otro modo, esa es la clave de la sostenibilidad de las pensiones”, añadió Torres, al que no se puede reprochar que no ofrezca propuestas alternativas: “Las fuentes de financiación de las pensiones dependen de muchos más factores que la demografía. Que va a haber más pensionistas es verdad, pero no lo es menos es que si en ese futuro tan negro que nos pintan los salarios son más altos, si hay más empleo y por tanto más masa salarial, si aumenta la tasa de actividad femenina e incorporamos a las mujeres al mercado de trabajo, luchamos contra la economía sumergida y hacemos una reforma fiscal que sea auténticamente progresiva, entonces las pensiones públicas serían perfectamentes sostenibles porque habrá dinero para pagarlas”.
Pero tanto Torres como Pazos creen que al Gobierno del PP le falta voluntad política y que estamos asistiendo a un ataque en toda regla contra el sistema público de pensiones. En realidad el ataque se hace extensivo a todo el Estado de bienestar. La ofensiva neoliberal, apuntalada por el Gobierno, pretende acabar con ese sistema público de pensiones para dar paso a los fondos privados que gestionen la jubilación de los pensionistas del mañana. “Los ricos no quieren compartir”, dijo tajante Torres. Cree que el Gobierno quiere abrir el abanico del negocio de las pensiones —unos 120.000 millones de euros al año— a bancos y aseguradoras.

Por eso, Torres reclamó que los ciudadanos salgan a la calle, hablen entre ellos, intenten informarse y no se crean lo que les cuentan en los medios tradicionales. “La Seguridad Social se basa en un principio básico: el de la solidaridad”, dijo en varias ocasiones el colaborador de Público. María Pazos, remató la frase y resumió con una frase lo que está ocurriendo: “Están cambiando los principios”.

El Gobierno impone eliminar a Wyoming de la televisión


El Amigo del Pueblo
Desde que en agosto de 2012 se hiciera efectiva la fusión entre Antena 3 y La Sexta , los directivos de Atresmedia y , por extensión , del Grupo Planeta han recibido fuertes presiones del Gobierno y del PP suprimir a Wyoming.
” Las presiones son terroríficas ” , asegura un alto directivo de la compañía. En los despachos de San Sebastián son conscientes de que la Moncloa están muy incomodos con algunos formatos de la Sextay.

El problema es Wyoming
Para el Gobierno , el problema no es ‘ Al rojo vivo ‘ , la tertulia de Antonio García Ferreras . Ni tampoco es ‘Más vale tarde ‘, el formato de Mamen Mendizábal . Tampoco les provoca especial malestar La Sexta Noche ‘, en el prime time de los sábados . El principal problema para Moncloa y para el PP es un : ‘ El Intermedio ‘ de Wyoming

Los miles de comentarios mordaces no sientan nada bien en el Ejecutivo de Mariano Rajoy . Consideran que tiene comportamientos ofensivos hacia el Gobierno y los miembros del PP , de ahí maniobran en la sombra para intentar que Atresmedia le modere . Incluso , ha habido presiones del ministro de Hacienda , Cristóbal Montoro .

La patronal de autopistas quiere salir de su crisis transformando toda la red de autovías en su gigantesco negocio Manuel Arias


La Asociación de Concesionarias de Autopistas de Peaje (Aseta) ha instado al Gobierno a abordar la “inevitable” –según su discutible e interesado criterio- implantación del cobro de un peaje por el uso de las autovías actualmente gratuitas, una medida que podría reportar a las arcas públicas hasta 10.000 millones de euros anuales, según indicó el presidente de la asociación, José Luis Feito.
La patronal de autopistas quiere salir de su crisis transformando toda la red de autovías en su gigantesco negocio “Es inviable que España siga pagando el mantenimiento de una red de autovías de gran capacidad de 12.000 kilómetros de longitud con cargo a los presupuestos”, subrayó Feito, que considera que “antes o después el Gobierno no podrá evitar articular algún tipo de peaje” en estas vías, al igual que ya han hecho otros países europeos.
Con esta interesada propuesta, la patronal de las autopistas de peaje, muchas de cuyas empresas están al borde de la quiebra por su deficiente gestión y, en el caso de Madrid, por ejemplo, seguirle el juego al gobierno autónomo construyendo unas radiales innecesarias y que ahora serán rescatadas con dinero, conseguirían un doble objetivo.
De una parte, su producto, las autopistas de peaje, se haría más atractivo al consumidor, ya que toda España se vería atrapada en una red de peajes. DE otro, se abre el suculento negocio de gestionar estos nuevos peajes ¿y quién mejor que las empresas del sector para cobrarle al Estado por cobrarle a los ciudadanos?.
Por delante, Aseta pone al Ejecutivo del PP la zanahoria de los ingresos. En una versión actualizada del cuento de la lechera, la patronal calcula que implantar el cobro de una tasa por uso de esta red de alta capacidad generará ingresos de entre un mínimo y un máximo de 1.700 y 10.000 millones de euros. Los importes variarían en función del tipo peaje que se implante, si se articula una tasa gradual (por tramos, por franjas horarias o tipos de vehículos) o bien una general y universal para todos los usuarios y en toda la red.
El también presidente de la Comisión de Economía de la CEOE considera que es el momento de que el Gobierno afronte esta medida, al considerar que los beneficios que generaría (sobre todo para ellos) compensarían el coste político que conlleva. “Sólo el anuncio de la decisión posibilitaría una relajación de la prima de riesgo y de los costes de financiación”, aseveró.

Motivos de Alex: Estoy en huelga de hambre porque quiero que todo el mundo tenga para comer» Noemí López Trujillo


Álex Aceituna, un joven madrileño de 24 años, se ha unido a la huelga de hambre que comenzó el bilbaíno Jorge Arzuaga el pasado sábado 12 de octubre. Sus ideas son diferentes, pero su objetivo es común: protestar por un situación social (paro, recortes en Sanidad y Educación…) que ha atragantado al país
Dicen que pocas cosas unen más que un enemigo común, y en este caso, así ha sido. Jorge Arzuaga y Álex Aceituna tienen vidas e ideas muy diferentes. Jorge, de 25 años y de Bilbao, vino a Madrid a comenzar una huelga de hambre como activista, con el objetivo de reclamar la dimisión de un gobierno que él considera «ilegítimo por haber incumplido su programa electoral». Ha estudiado en la Universidad y reconoce que su situación familiar es buena comparada con el contexto social que le rodea. Un entorno que veía cada vez más «degradado» y que fue el que le impulsó a estar donde está hoy: en la Puerta del Sol, con una manta y a base de líquidos.
Álex, de 24 años y de Madrid, se ha unido a Jorge no para conseguir esta dimisión, algo que considera «imposible», sino para exigirle al Gobierno, que califica de «corrupto», cosas más concretas: «Estoy en huelga de hambre porque quiero que todo el mundo tenga para comer, que todo el mundo tenga un trabajo, que son las cosas básicas que preocupan a los ciudadanos».

Álex es huérfano de madre, con su padre apenas tiene contacto y a los 18 se independizó. Estudió hasta 2º de Bachillerato pero no lo acabó y, desde entonces, ha trabajado como encofrador, como reponedor, como transportista y como camarero. Hasta que hace unos meses se decidió a estudiar un Grado Superior de Educación Física. «Antes no quería estudiar, trabajaba en la construcción y pensaba que con eso tendría para vivir siempre. Pero la situación empeoró mucho, no había trabajo y el que había era en unas condiciones pésimas. Además, mis ideas han evolucionado y me di cuenta de que quería formarme», explica. Su último trabajo, que dejó el lunes para unirse a la huelga de hambre, consistía en cuidar a las hijas de una amiga.
Activista versus ciudadano

Álex asegura que apenas vivió el movimiento 15M y que la última manifestación a la que acudió fue hace ya unos años, convocada por Juventud Sin Futuro. «Apoyo al 15M en las formas, pero ideológicamente no, no en todo. Hay muchas cosas en las que estoy de acuerdo y en otras no. Mezclan muchas cosas, como desahucios y banderas republicanas, y para mí, que haya República o Monarquía es secundario. Lo importante es que a la gente no le falte ni trabajo ni de comer».

Sin embargo, cuando leyó sobre la acción de Jorge, él, que nunca había pensado en hacer una huelga de hambre, sintió curiosidad y se acercó a conocerlo. «Hablé con él, me pareció sensato y, al fin y al cabo, los dos estamos en contra de lo mismo: de los recortes en Sanidad y en Educación, de la corrupción, de que el Gobierno haga lo contrario de lo que prometió…. Son temas que, seas de la ideología que seas, le interesan a todo el mundo, o así debería ser», reconoce Álex.
Dialogar antes que discutir

Mientras Álex cuenta todo esto, las personas que se acercan —sobre todo, señoras mayores— a visitarles son muchas. Insisten en si necesitan algo de beber, les preguntan por su salud, les dan besos y abrazos o se sientan un rato a hacerles compañía.
«Es que ayer salimos en el programa de Ana Rosa y, desde entonces, vienen muchas ancianas diciendo que nos han visto en la tele y que qué pena», bromea Álex. También hay quienes acuden al lugar para decirles que lo que hacen es inútil. «En ese caso, les pedimos que nos expliquen por qué y dialogamos. Siempre es productivo para las dos partes», dice el madrileño.
De momento, ambos, Jorge en su quinto día de huelga y Álex en su tercero, tienen buen estado de salud, aunque en el momento en el que los médicos indiquen lo contrario —el SAMUR les hace controles cada dos días—, pararán.

España: Cuestión de dignidad y justicia, no de sostenibilidad Xavier Caño Tamayo (CCS), periodista y escritor



Las pensiones públicas sufren un descomunal ataque desde hace años. La minoría rica quiere sustituir las pensiones públicas por privadas. En España las pensiones públicas son 117.000 millones de euros anuales.
Dirigen la ofensiva contra las pensiones el FMI, Banco Mundial y Unión Europea. El FMI sostiene que la mayor esperanza de vida “acarrea costos financieros a los gobiernos por los planes de jubilación”. Y amenaza con que hay que recortar las pensiones. ¿Más?

El FMI osa decir incluso en un reciente informe que vivir más es “un riesgo financiero”. De ahí a empezar a urdir algún tipo de ‘solución final’, no hay tanto techo. Un viceministro japonés ya pidió a los jubilados que se hicieran el hara-kiri para aliviar las cuentas públicas.
Pero lo peor es que, para reducir “el riesgo que supone la longevidad”, el FMI propone recurrir a los mercados de capital porque -dice- son quienes “tienen más capacidad para gestionar los planes de pensiones”. Es como contratar zorros para que vigilen el gallinero. O pedófilos para escuelas infantiles.
Desde hace años hay una campaña catastrofista impulsada por FMI y compañía que profetizan la quiebra de las pensiones públicas. Sesudos estudios profetizaron la bancarrota del sistema público de pensiones en España en 1995, 2000, 2005, 2007, 2010… Pero ni uno acertó.
Christine Lagarde, directora del FMI afirma que la economía mundial es “adicta” a los años de bienestar y se ha de “desenganchar” con “decisiones correctas en medidas estructurales”. En plata, con retrocesos sociales y contra- reformas. Es decir, esa cierta distribución de riqueza que fue el mal llamado estado de bienestar ahora resulta ser una “adicción”. Para el FMI cobrar una pensión es como esnifar cocaína o chutarse heroína.
En España, entre los “adictos” al bienestar (según el FMI), hay unos 9.000.000 de pensionistas; casi una quinta parte de población total. Y, de esa cantidad, algo más de la mitad cobra pensiones inferiores a 750 euros. Casi dos millones de pensionistas cobran menos de 500 euros, pero que cobren más de 1500 euros no llegan ni al 1% y 1000 o más, solo un tercio. Al final, en el Reino de España, más de la mitad de pensionistas está bajo el umbral de la pobreza. ¿Rebajarán las pensiones hasta que quienes están razonablemente bien sean pobres y para el resto la pobreza se convierta en miseria?
Para mantener la falacia de la insostenibilidad de las pensiones, en España se actúa como si la Seguridad Social fuera diferente del Estado. Inicialmente se separaron las cuentas de ésta por transparencia, pero ahora se pretende que es un ente diferente, que ha de sobrevivir por su cuenta. Como si no fuera parte del Estado. Pero es falso, porque todos los recursos del Estado han de hacer frente a la totalidad de gastos del Estado, pensiones incluidas.
Aparte de que la seguridad social tiene cuentas limpias y claras, en cualquier caso, la presunta insostenibilidad de las pensiones públicas desaparece cuando son atendidas en los presupuestos generales por el estado. Sin necesidad de depender del volumen de cotizaciones sociales, convertidas así en una partida más de financiación, pero no la única.
“¿Y las cuentas claras y el déficit…?”, rugirán los voceros neoliberales. ¿Hablamos de los insostenibles gastos militares, los derroches suntuarios, las obras públicas innecesarias, el dinero para la Iglesia, el dinero de la corrupción? ¿Hablamos del capitalismo de amiguetes? ¿Hablamos de fraude fiscal…? En España suma 80.000 millones de euros…
La realidad es que los trabajadores financian Europa. En España, cerca del 90% de impuestos recaudados procede de rentas del trabajo. Y cifras semejantes se dan en Grecia, Portugal, Italia… En tanto que quienes más ganan y más tienen eluden y evaden impuestos a placer. Como muestra, 550.000 millones de euros españoles (equivalente al 45% del PIB) no han pagado impuestos y se ocultan en paraísos fiscales, según ha denunciado la revista Alternativas Económicas. Y se puede hablar en términos semejantes del resto de países europeos.
No es cuestión de sostenibilidad sino de dignidad y justicia. Cuestión de derechos. Y de impuestos justos, progresivos y suficientes.
Xavier Caño Tamayo es .

Más de 12 millones de personas viven en situación de pobreza y exclusión en España


Y casi 3 millones de personas sobreviven con menos de 300 euros al mes. ONG y asociaciones de la sociedad civil agrupadas bajo la Alianza contra la Pobreza, la Cumbre Social y la Plataforma del Tercer Sector exigen al Gobierno un mayor compromiso en la aplicación de sus políticas sociales que se han visto reducidas por la crisis. Para este jueves hay convocadas decenas de concentraciones en protesta por la distribución injusta de la riqueza. Decálogo para la lucha eficaz contra la pobreza.
Sí hay dinero, pero lo hay si se recauda de los paraísos fiscales, del fraude y de las transacciones financieras
Más de un millar de ONG, movimientos sociales y asociaciones de la sociedad civil agrupadas bajo la Alianza contra la Pobreza, la Cumbre Social y la Plataforma del Tercer Sector se concentrarán mañana en casi 40 ciudades españolas para pedir al Gobierno que ponga fin al fraude fiscal y lleve a cabo políticas orientadas a luchar contra la distribución “injusta” de la riqueza.
La marcha, que tiene como lema ‘Contra la riqueza que empobrece actúa’, se celebrará coincidiendo con la conmemoración del ‘Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza’ y en Madrid se llevará a cabo a partir de las 19:00 horas en la Puerta de Alcalá hasta llegar a la fuente de Neptuno, en las inmediaciones del Congreso.
La responsable de la Coordinadora de ONGD de España, Mercedes Ruiz-Giménez, ha explicado que, durante la concentración, se llevarán a cabo representaciones para “mostrar” al Gobierno “dónde está el dinero para luchar contra la pobreza en España” que, según ha recordado “más de 12 millones de personas viven en situación de pobreza y exclusión en España”. Casi 3 millones de personas están en situación de pobreza severa según Caritas.
Ya hay 636 mil hogares que no tienen ningún tipo de ingreso, según un estudio elaborado por la Fundación 1º de Mayo.
Además, ha recordado también que “el Estado pierde 90.000 millones de euros al año por el fraude fiscal, por parte de grandes empresas y fortunas, según los datos del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas. “Sí hay dinero, pero lo hay si se recauda de los paraísos fiscales, del fraude y de las transacciones financieras”, ha insistido Ruiz-Giménez.
Por ello, ha criticado que el Gobierno “recorte derechos bajo la excusa de que no hay dinero” y ha denunciado su “falta de voluntad” para plantear “alternativas que supondrían una recaudación para el Estado”. A su juicio, “las reformas que se están llevando a cabo responden en realidad a un cambio de modelo en el que priman los intereses privados y de los mercados sobre los derechos de las personas”.
En esta línea, el vicepresidente de la Plataforma del Tercer Sector, Carlos Susías, ha recordado que “la responsabilidad de mejorar la situación de los ciudadanos es de las Administraciones Públicas. Las organizaciones, desde su solidaridad han de reivindicar esa justicia social”, ha asegurado.
Por esta razón, ha insistido en que, además de luchar contra la economía sumergida y el fraude fiscal, es necesario tomar medidas que impulsen el crecimiento y el desarrollo sostenible. “Para luchar contra la pobreza no basta querer ni con garantizar que los pobres no mueran, hay que hacer que vivan, que tengan una garantía de rentas”, ha concluido.
Por su parte, la representante Cumbre Social, Rosario Sanabria, ha mostrado el apoyo y adhesión de la asociación a las concentraciones que se llevarán a cabo este jueves y ha pedido un “cambio en la política económica española”, además de la elaboración de un marco político internacional que ampare la protección social de los ciudadanos y una “renovación de la estrategia 2020 al respecto”.
Las políticas redistributivas son una reivindicación y un derecho
Las organizaciones que convocan las concentraciones han acudido al Congreso de los diputados este miércoles para entregar al Gobierno un ‘Decálogo para la lucha eficaz contra las causas de la pobreza’, en el que piden, entre otras cosas, la reversión de la Reforma Laboral, la implementación “urgente” del Impuesto sobre las Transacciones Financieras, la reconsideración de la deuda pública española “para determinar su legitimidad”.
Además, el documento reclama políticas y presupuestos “para fomentar empleo decente” y el desarrollo de los Derechos Humanos, que se elaboren en torno a los objetivos de la lucha contra la pobreza y garantizar “unos servicios sociales básicos de calidad”.
Por último, las organizaciones han pedido “coherencia” al Gobierno. Al respecto de ello, la presidenta de la Coordinadora de ONGD de España, Mercedes Ruiz-Jiménez, ha recordado las recientes declaraciones del presidente del Gobierno ante la ONU en las que aseguraba que España volvería a apostar por la inversión en ayudas al desarrollo cuando España recuperara la senda del crecimiento. En este sentido, ha criticado que los presupuestos para 2014 prevean un crecimiento del 0,14 por ciento del PIB y, sin embargo, la ayuda al desarrollo se reduzca al 0,17 por ciento del PIB, “a niveles de hace 30 años”.

A cuarenta y seis años del Che Freddy J. Melo


“Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad”.
Esas palabras de luz pertenecen a Ernesto Guevara de la Serna, el legendario Che que conquistó con su pensamiento, su fusil y su vida el derecho a colocarse entre los mayores vencedores de la muerte. Pues aquel 9 de octubre de 1967 no pudo llevárselo, sino apenas ofrecerle un descanso.

Un hombre que supo transmutar el verso del gran poeta León Felipe (“y que nadie todavía ha cortado una espiga con amor y con gracia”) e invitarlo para que viera cómo el pueblo cubano -modestamente él mismo se apartaba- cortaba con amor y gracia la caña azucarera de cuyo jugo se nutría aún la nervadura económica del país que recién iniciaba su liberación.
Un hombre que plasmaba ese amor en la acción del vivac rebelde, hasta llegar a simbolizar la estampa del Guerrillero Heroico.
Un hombre que como Jesús de Nazaret, como todos los grandes genuinos, se dio entero por la redención de los explotados y oprimidos de la Tierra, y cuya sangre vertida, portadora de ideas seminales y paradigma de entrega ilimitada, riega sin agotarse los campos de la revolución social.

Un hombre cuyas manos cortadas vienen señalando rumbos, en su Cuba gloriosa, en la Argentina que lo vio nacer, en la Bolivia dilecta del Libertador y primera depositaria de sus huesos, en la Venezuela bolivariana y por tanto guevariana, en la Guatemala donde inició sus pasos, en el México que lo hermanó con Fidel, en nuestra América entera, en las recónditas esperanzas del África expoliada y en los otros horizontes del mundo.
Cómo se estudia hoy al Che, cómo se aprende de su integridad vital y moral, cómo se agradece su recuperación de la esencialidad libertaria del pensamiento de Marx, cómo se ve en él la imagen de los gigantes que lo precedieron y junto con ellos la prefiguración del nuevo ser humano.

Este “saltarín de oficio”, como se autodefinió una vez aludiendo a su trashumancia, quien solía sentir entre las piernas el costillar de Rocinante, luciría hoy su barba ochentona con la misma prestancia y dignidad con que Fidel luce la suya, y seguiría acometiendo empresas quijotescas mientras un soplo de aliento lo animara. Por eso millones de personas humildes del planeta ven en sus ojos, que iluminan como la estrella de su frente, una lumbre para guiar sus combates, y toman de su verbo demoledor de mentiras buena parte del acero que necesitan para librarlos triunfalmente.
Acero bruñido no en el odio sino en el amor, que es su marca y la de todos los auténticos. Tomemos de él para nuestra propia aplicación:
“El trabajo voluntario fundamentalmente es el factor que desarrolla la conciencia de los trabajadores más que ningún otro. Durante la Crisis de Octubre o en los días del ciclón Flora, vimos actos de valor y sacrificio excepcionales realizados por todo un pueblo. Encontrar fórmulas para perpetuar en la vida cotidiana esa actitud heroica, es una de nuestras tareas fundamentales desde el punto de vista ideológico” (igual aquí con la mil veces probada heroicidad de nuestro pueblo).
“Las taras del pasado se trasladan al presente en la conciencia individual y hay que hacer un trabajo continuo para erradicarlas. El proceso es doble, por un lado actúa la sociedad” (en nuestro caso la parte no domesticada, convertida en mayoría por el proceso bolivariano) “con su educación directa e indirecta; por otro, el individuo se somete a un proceso consciente de autoeducación (…) hacia la conciencia del deber social”.
“Hacemos todo lo posible” (también aquí debe hacerse) “para darle al trabajo esta nueva categoría del deber social y unirlo al desarrollo de la técnica (…), lo que dará condiciones para una mayor libertad, y al trabajo voluntario (…), basados en la apreciación marxista de que el hombre realmente alcanza su plena condición humana cuando produce sin la compulsión de la necesidad física de venderse como mercancía”. La desalienación es la libertad.
Y una advertencia que debe estar presente siempre: “Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo… se puede llegar a un callejón sin salida”.
Y un cierre de profundo humanismo: “Sobre todo, sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo”: eso, escrito para educar a sus hijos, redondea la magnitud de su mérito para ser el paradigma que consagró Fidel.
¡Gloria eterna al Che Comandante! ¡Hasta la victoria siempre!.

(BARÓMETRO INTERNACIONAL, especial para ARGENPRESS.info)