FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

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sábado, 17 de octubre de 2015

Refugiados y (o) Inmigrantes Isidoro Moreno, Catedrático Emérito de Antopología Universidad de Sevilla

No podemos mirar a otro lado mientras cientos de miles de seres humanos huyen hacia nosotros desde las ciudades devastadas de Siria, Afganistán, Eritrea, Libia y otros países en guerra. Hay que recibirlos, hay que atenderlos facilitándoles comida, techo y una vida digna, y hay que trabajar porque se den las condiciones para que puedan decidir si vuelven a su tierra. La gente –la sociedad civil con sus asociaciones y plataformas- se ha adelantado, una vez más, a las instituciones políticas en reaccionar ante el drama. Y de estas instituciones no es casualidad que sean los ayuntamientos -el nivel más cercano a la ciudadanía- los que antes hayan asumido el tema, definiéndose algunos (y esperemos que sean más) como ciudades-refugio.

Para vergüenza de la Europa que dice ser referente de las libertades y los derechos humanos, varios de los países de la “Unión” están recluyendo a los refugiados en verdaderos campos de concentración, o los arrinconan en “zonas especiales” o les impiden el paso con vallas de alambre y concertinas (fabricadas en Cártama, provincia de Málaga) o con gases lacrimógenos y granadas de humo, mientras los gobernantes de los demás países disputan sobre el cupo que les corresponde admitir, en todos los casos radicalmente insuficientes. La sensibilización generalizada que produjo la foto del niño sirio muerto en una playa hace imposible la inacción gubernamental, pero esta es lenta, tardía y, en gran medida, hipócrita: incluso se señala, obscenamente, que los refugiados pueden ser “una nueva oportunidad de desarrollo” (es decir, de tener trabajadores bien formados a muy bajo coste salarial).
Junto a la necesaria presión a los gobiernos para que cumplan sus obligaciones para con el derecho de asilo, es imprescindible también que nos hagamos ciertas preguntas con el objetivo de que nuestro sentimiento de solidaridad e indignación no desemboque en estéril sentimentalismo: ¿Quiénes fabrican las armas de tantas guerras? ¿De dónde proviene el dinero para pagarlas? ¿Cómo se originaron y qué intereses hay detrás de los numerosos grupos armados? ¿Por qué el gran impacto de la foto de ese niño muerto y el nulo impacto de las fotos de cadáveres de inmigrantes negros en nuestras playas mediterráneas mientras turistas del Norte juegan tranquilamente al golf?

Y preguntarnos también si no estaremos ante una maniobra, a escala europea, para intentar diferenciar de forma radical entre inmigrantes “políticos” (refugiados) e inmigrantes “económicos”, con el objetivo de justificar las medidas legales, policiales e incluso militares contra estos últimos, disfrazadas y confundidas con la lucha contra el terrorismo y la lucha contra las mafias. Una muy publicitada generosidad con los primeros sería la coartada para justificar el endurecimiento del trato a los segundos.
Y es que la distinción no es hoy más que un espejismo o una herencia de un pasado que ya no existe.


El hambre y las enfermedades infecciosas (fácilmente solucionables si hubiera interés en ello) ¿matan menos que las bombas? La injerencia militar, la creación de grupos armados, que frecuentemente se salen del control de sus creadores como fue el caso de Al Qaeda, ¿son cualitativamente diferentes a las persecuciones contra opositores por parte de dictaduras sangrientas, protegidas por
Occidente para garantizar la “estabilidad de los mercados”? ¿Es que no son políticas las decisiones sobre conversión de tierras campesinas en plantaciones de monocultivos de exportación o sobre esquilmación de la pesca en las costas de tantos lugares del mundo, con el consiguiente desplazamiento forzado de poblaciones empobrecidas a las que se ha robado sus medios de subsistencia? ¿No son políticos los acuerdos internacionales que han destruido, en nombre del “libre” comercio, las barreras a la invasión de tantos países por parte de mercancías y capitales provenientes de los países “desarrollados”, dinamitando el tejido económico-social de muchos pueblos y obligando a la emigración a gran parte de sus poblaciones?
Crear una muralla legal y tratar de construir un imaginario colectivo que separe a los inmigrantes por motivos “políticos” de los inmigrantes por motivos “económicos”, dirigiendo la simpatía ante aquellos, que serían los inmigrantes forzados, “buenos” (a los que nunca se llamaría inmigrantes sino refugiados), y haciendo crecer el racismo, la xenofobia y la discriminación hacia estos, que serían los inmigrantes voluntarios, “malos”, “irregulares” (o inmigrantes sin más), es una maniobra perversa a la que deberíamos oponernos con rotundidad. Especialmente desde Andalucía, un país del cual pudo escribir Blas Infante, hace ahora cien años, que en él “no hay extranjeros”.

Publicado en “Tribuna” de Diario de Sevilla y otros diarios andaluces del Grupo Joly, el 08/10/2015

El Vaticano inaugura un nuevo albergue para los sin techo

 

sin techo1
Con capacidad para 34 personas
“Para los que duermen y viven en las inmediaciones de la Plaza de San Pedro”
El Vaticano ha inaugurado un nuevo albergue destinado a acoger a los sintecho que duermen y viven a diario en las inmediaciones de la Plaza de San Pedro, informó hoy la Limosnería apostólica vaticana. ··· Ver noticia

Ofensiva fundamentalista al Sínodo

 


vatican insider
El empantanamiento del Sínodo no se debe a que haya propuestas inadmisibles por parte de teólogos y teólogas como quienes escribían el documento publicado aquí ayer. Eso se supone que no lo iban a aceptar los obispos de hoy sino los de pasado mañana. ¿Pero por qué no una solución moderada, reducida a la admitir a la comunión a divorciados vueltos a casar, sin ocultamiento e soluciones hipócritas, que es lo que propone este dominico que hoy presentamos? Porque una facción fundamentalista, capitaneada por cardenales eminentes, está empeñada en que nó pues eso sería una brecha para que entrara lo que llaman herejía. La cuestión está en si ellos van a conseguir dominar este sínodo muy importante en la estrategia pastoral de Francisco. Si es así, apaga y vámonos. El papa debería mostrar llegado el momento y que queden fuera de la Iglesia Católica Müller y Pell, por importantes que parezcan, como parece que también quiere salir fuera Cañizares, según opina García Roca. AD ··· Ver noticia ···

Cañizares: “Pido perdón a los refugiados, perseguidos y emigrantes venidos a España”

 

Cañizares1
El cardenal de Valencia denuncia “un verdadero linchamiento de mi persona”
“Me encuentro en comunión plenísima con el Papa Francisco y con la Conferencia Episcopal”
A propósito de las reacciones difundidas en diferentes medios de comunicación sobre mis declaraciones del pasado miércoles, lo primero que hago, con toda sinceridad y de buen grado, es pedir perdón a los refugiados, perseguidos y emigrantes venidos a España en los últimos meses, -para mí muy queridos todos, sean de la condición que sean y vengan de donde vengan y como vengan-, si tales declaraciones les han podido producir algún daño por la opinión pública que se ha intentado crear. ··· Ver noticia ···

viernes, 16 de octubre de 2015

Francisco, a Sor Lucía: “Vos, continúa haciendo lío, no te canses, los pobres son lo más importante, eso es el Evangelio” Jesús Bastante

 

Sor Lucia
El Papa bendice a la monja dominica tras la audiencia general de los miércoles
“Prefiero los conventos que se abren para acoger a los pobres, que los que se convierten en Hoteles”
Roma se despertaba con miles de peregrinos que iban a la Plaza de San Pedro a esperar durante horas para poder disfrutar de la audiencia del Papa Francisco, como ocurre cada semana. La gente quiere escucharle, tocarle, hablarle, pedirle una bendición. ··· Ver noticia 

Insólitas violaciones de Israel en Palestina rememoran al Apartheid

 

Palestina
El conflicto entre israelíes y palestinos sigue escalando durante este mes de octubre; la Media Luna Roja reporta que en este mes son ya más de 360 palestinos quienes han sido baleados con armas de fuego, además de 932 heridos con balas de acero recubiertas de goma, y ​​2,365 por los gases lacrimógenos; por su parte Israel registra 7 bajas.
Más allá de los fríos números lo que más está causando conmoción a nivel mundial, es el nivel de sadismo y deshumanización que se está viendo reflejado tanto en el gobierno sionista de Israel, como en sus fuerzas armadas y los sectores radicales de ultraderecha, quienes rebasando incluso prácticas deplorables típicas del fascismo o del apartheid, en pleno siglo XXI están cometiendo múltiples crimenes de lesa humanidad, que atentan con la dignidad humana. ··· Ver noticia ···

La carta de los 13 cardenales (ya sólo 9) da que pensar José María Castillo, teólogo

 

Castillo1
La carta que trece (que ya sólo son 9) cardenales han dirigido al Papa, quejándose de la inapropiada metodología que está siguiendo el Sínodo sobre la Familia, provoca sospechas que dan que pensar. ¿Por qué? Ya se sabe que dos de los presuntos firmantes han asegurado que ellos no han firmado ese escrito. Se trata de los cardenales Scola (Milán) y Vingt-Trois (Paris). ··· Ver noticia ···

Somos Iglesia: “La Iglesia debe superar la brecha entre doctrina y realidad”



Reclaman al Sínodo apertura hacia las uniones de hecho y los homosexuales
“Nuestra Iglesia tiene reglas sexuales tan estrictas que ahuyenta a las personas”
El portavoz de la organización de católicos laicos “Somos Iglesia”, Christian Weisner, propone que el Sínodo replantee su actitud hacia las parejas de hecho, los curas casados y los homosexuales. En una entrevista con Deutsche Welle, Weisner subraya que “la Iglesia debe superar la brecha entre doctrina y realidad”. ··· Ver noticia ···

La población en riesgo de pobreza o exclusión en España crece hasta los 13,6 millones de personas D. Narváez


Pobreza
Un informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza subraya que “los que peor lo tienen” son cerca del millón de personas que padecen los tres factores de desigualdad: desempleo, pobreza y privación
Presentación del informe sobre la pobreza de EAPN. E.P.
MADRID.- La tasa de población en riesgo de pobreza o exclusión, que se mide con el indicador europeo AROPE -que agrupa la pobreza relativa, la privación de material severa y la baja intensidad de trabajo en el hogar-, alcanzó en 2014 un nuevo máximo histórico en España, con 13.704.003 de personas afectadas, el 29,2% de los habitantes del país, según el informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN). En 2014, la tasa de riesgo aumentó casi dos puntos, cuando 790.801 personas cayeron en esta situación de vulnerabilidad. ··· Ver noticia ···

•Domingo 18 de octubre, 29 Tiempo Ordinario – B (Marcos 10,35-45): Nada de éso entre nosotros José Antonio Pagola

NADA DE ESO ENTRE NOSOTROS

Camino de Jerusalén, Jesús va advirtiendo a sus discípulos del destino doloroso que le espera a él y a los que sigan sus pasos. La inconsciencia de quienes lo acompañan es increíble. Todavía hoy se sigue repitiendo.
Santiago y Juan, los hijos del Zebedeo, se separan del grupo y se acercan ellos solos a Jesús. No necesitan de los demás. Quieren hacerse con los puestos más privilegiados y ser los primeros en el proyecto de Jesús, tal como ellos lo imaginan. Su petición no es una súplica sino una ridícula ambición: «Queremos que hagas lo que te vamos a pedir». Quieren que Jesús los ponga por encima de los demás.
Jesús parece sorprendido. «No sabéis lo que pedís». No le han entendido nada. Con paciencia grande los invita a que se pregunten si son capaces de compartir su destino doloroso. Cuando se enteran de lo que ocurre, los otros diez discípulos se llenan de indignación contra Santiago y Juan. También ellos tienen las mismas aspiraciones. La ambición los divide y enfrenta. La búsqueda de honores y protagonismos interesados rompen siempre la comunión de la comunidad cristiana. También hoy. ¿Qué puede haber más contrario a Jesús y a su proyecto de servir a la liberación de las gentes?
El hecho es tan grave que Jesús «los reúne» para dejar claro cuál es la actitud que ha de caracterizar siempre a sus seguidores. Conocen sobradamente cómo actúan los romanos, «jefes de los pueblos» y «grandes» de la tierra: tiranizan a las gentes, las someten y hacen sentir a todos el peso de su poder. Pues bien, «vosotros nada de eso».
Entre sus seguidores, todo ha de ser diferente: «El que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos». La grandeza no se mide por el poder que se tiene, el rango que se ocupa o los títulos que se ostentan. Quien ambiciona estas cosas, en la Iglesia de Jesús, no se hace más grande sino más insignificante y ridículo. En realidad, es un estorbo para promover el estilo de vida querido por el Crucificado. Le falta un rasgo básico para ser seguidor de Jesús.
En la Iglesia todos hemos de ser servidores. Nos hemos de colocar en la comunidad cristiana, no desde arriba, desde la superioridad, el poder o el protagonismo interesado, sino desde abajo, desde la disponibilidad, el servicio y la ayuda a los demás. Nuestro ejemplo es Jesús. No vivió nunca «para ser servido, sino para servir». Este es el mejor y más admirable resumen de lo que fue él: servicio a todos.

Domingo 18 de octubre de 2015, 29º del tiempo ordinario


29 del tiempo ordinarioB
Lucas, evangelista (s. I).
La primera lectura de hoy, tomada de la segunda parte del libro de Isaías, nos habla de la misión del ‘siervo sufriente’, es decir, de aquel imaginado redentor del Pueblo de Dios que ofrece su vida para ver el nacimiento de una nueva posibilidad, de una nueva descendencia. Este poema nos habla más de esperanza, de tenacidad y de lucha que de sufrimiento pasivo o resignación. La misión del siervo del Señor no es ver su cuerpo destrozado, sino servir de puente para las nuevas generaciones de creyentes que se han de inspirar en su particular estilo de vida. Por esta razón la “nueva descendencia” no se refiere, ni en el texto ni en la interpretación cristiana, a los descendientes biológicos, sino a una nueva generación de personas comprometidas con la Causa de Dios en favor de su pueblo, el pueblo pobre, dolorido y oprimido. ··· Ver noticia 

Convocatoria para participar En el “Cuadro Artístico D. Bosco”




Convocatoria para participar
En el  “Cuadro Artístico D. Bosco”

“El Cuadro Artístico D, Bosco”:
 Convoca e invita a todos aquellos que  quieran participar en el “coro”  y en los “ensayos” para representar  2 Zarzuelas al año  en el Teatro  del Colegio Salesiano de Barakaldo.

Propone dos ensayos  los martes y jueves   de 6,30 a 8,30 de la tarde en el Teatro del Colegio Salesiano de Barakaldo.

Para poder pertenecer al Cuadro Artístico  se necesita sencillamente:

·        Tener buena voluntad y voz normal
·        Asistir  a  los ensayos 
·   Colaborar y crear buen ambiente de amistad con “espíritu salesiano” basado  en la acogida y el cariño.

Para cualquier consulta e información  preguntar  en  las horas: de 10, 00 a 13,00

Arturo Rodríguez: Director del Cuadro Artístico            Tfno.: 620503714

Iker Freire: Director de Música  Tfno.: 626500217

Lope J. Sánchez: Consiliario salesiano de la Asociación. Tfno.: 627256680

Agradecidos.

                                   “Cuadro Artístico D. Bosco” 

jueves, 15 de octubre de 2015

El doble rasero Jaime Richart, Antropólogo y jurista

España, quizá como ninguno otro europeo, es un país de fortísi­mos contrastes. Pues no es frecuente que en un mismo país coexistan, por un lado millones entre los que se cuentan mi­les de talentos y quizá cientos de genios velados u ocultados por el academicismo, por lo políticamente correcto y por la orto­doxia de las viejas ideas, y por otro, miles de necios atavia­dos con el manto de la solemnidad que deciden el destino de toda la socie­dad española. Y es que no hay manera de ahuyen­tar el espan­tajo de las dos Españas…

Vicent Martí es un agricultor valenciano que en un programa te­levisivo prime time hubo de vérselas con un tal Marhuenda; pe­riodista éste al que, escuchándole, diríase que el resto de los mortales no sabe nada, carecen de sentido común y son dema­go­gos. Claro que Vicent Martí, tras declinar la respuesta quizá por aquello de que el mejor desprecio es no hacer aprecio pero después de dar un breve repaso al petulante, dijo al moderador que le invitaba a responderle: “yo no voy a contestar a este se­ñor”, y siguió haciendo observaciones acerca de la ruinosa situa­ción de la agricultura, ajeno a los manidos comentarios re­vestidos de importancia a que tal periodista nos tiene acostum­brados. En suma, no he conocido a lo largo de mi vida a ciuda­dano más natural, más digno y más despejado en público en un clima tan tenso como el de un exa­men de oposicio­nes.
Esto lo digo para ilustrar lo dicho al principio: que hay tantos ta­lentos que por prudencia o por accidente permanecen ocultos, y que eso mismo me hace preguntarme si no estarán invertidos los términos: si los que están al frente de las responsabilidades de toda clase por su charlatanería no deberían pasar a la tras­tienda donde lucir sus raídos argumentos a favor de lo consa­grado por el saber oficial, y ceder la dirección de todos los esta­mentos del país a las mentes sencillas dotadas del tan deva­luado sentido común. Y si eso no es así es porque en esta socie­dad predominan el enrevesamiento y la estolidez de quienes de­ciden; velando con ello lo más elemental, y especialmente el de la justicia a secas.
Condenar a la pena de cárcel a un padre de familia de dos hi­jas que hace ocho años hurtó una bicicleta sólo para usarla, al lado de ese ex ministro del gobierno que campa por sus respe­tos pese a haber practicado durante al menos una década un metó­dico desvalija­miento de la riqueza pública, no es que sea un es­cándalo, es que es un ultraje de rango “nacional”. Conde­nar a seis meses de cárcel a tres trabajadores por alborotar una mani­festación, al lado de la asignación de 3.500 euros mensua­les que hace el juez a otro ladrón de lo público, testaferro del ante­rior, mien­tras instruye la causa, es otra provocación y una burla a la ciuda­danía entera.
Pero los casos de contraste son innumerables; tantos, que sólo merece la pena hacer un alegato genérico contra la sinrazón, y no un relato del documentalista que no soy. Son ya demasiados años los casos de lo mismo que venimos contabilizando.
Pero no es ya la conducta típica de los malhechores metidos en política para de paso prostituirla. Lo que cada día que pasa su­bleva más los ánimos; lo que saca de cada ciudadana y ciuda­dano de bien lo peor de sí mismo es constatar a diario que en Es­paña la justicia, usualmente retraída frente a ellos en to­das partes, cede descaradamente ante los poderosos. Los con­trastes entre el modo de tratar a un robagallinas y a un atraca­dor del di­nero público son tantos y tan miserables, que no queda lejos la estampa de aquella tripulación del Potemkin a la que los man­dos del acorazado obligaban a comer carne agusa­nada y se sublevó todo el país, o de aquella otra en la que sus ayudas de cámara advertían a María Antonieta, la principal favo­rita del rey francés: “el pueblo no tiene pan”, y ella con­testó: “pues que coman bollos”, y al poco el pueblo tomó la Bas­tilla…
La historia tarde o temprano suele repetirse. Y como España es un país políticamente atrasado, ese retraso afecta a todos sus es­tamentos. Y la justicia no sólo no es una excepción, es que ella misma parece estar ahí para encarnar el desafuero. Y como la historia suele repetirse, a menudo me asalta la impresión de que ante tan graves y tan continuados contrastes, millones de es­píritus pudieran estar preparándose no tanto para las urnas como para contenerse para no tomar de nuevo la Bastillla o los palacios de invierno… 

Efectos colaterales sobre el matrimonio y la familia Emilia Robles


PROCONCIL
Estimado/a amigo/a:
En vísperas del Congreso de la Confederación Internacional de Sacerdotes Católicos Casados) que se va a realizar en Guadarrama (Madrid, España) entre los días 30 de octubre y 1 de Noviembre y a mitad de las sesiones del Sínodo, se nos ocurre la siguiente reflexión por si puede aportar alguna luz.


El Sínodo sigue reunido en torno a la familia. Se está orando para que se descubra como sublime ese gran proyecto de Dios de manifestarse en la relación. Y en ese paradigma de Dios- trinidad-relación, entra la relación hombre-mujer cuyas vidas se unen para responder a una vocación primigenia.
Hay voces que expresan preocupación por el deterioro y la inmadurez que rodean muchas veces a las uniones de pareja. Es penoso ver cómo en un mundo donde cada vez muchos disponen de más recursos, tantas relaciones dañinas atenten contra esa unión profunda. Entre ellas, un trabajo alienante y deshumanizador, el imperio del consumo ordenado por el dios Mercado, un ser humano que se va descentrando de sí mismo y que busca el placer en el cambio continuo, en el ver sucesivo, en el poseer, en el dominar. Para poder cuidar una relación hace falta silencio, contemplación, poder mirar al otro desde la mirada de Dios, verlo como el niño o la niña que fue…
Para nada voy a entrar a analizar en profundidad todas las amenazas ni las oportunidades que se le presentan a la vida en pareja y a las familias hoy día por las influencias mundanas. Solo quiero fijarme en un tema que atañe directamente a la Iglesia y, que por lo tanto, sólo ella puede resolver.
Estaría bien que este Sínodo de la familia, condujera a un espacio de reflexión, amplio, en el seno de la Iglesia y, tal vez, en diálogo con otras Iglesias cristianas, para revisar algunas cuestiones relativas al celibato impuesto a todos los presbíteros; y para analizar si tienen algo que ver también -entre otras cuestiones ajenas a la institución eclesiástica- con el deterioro progresivo del sacramento del matrimonio, así como a las dificultades para una orientación pastoral, tanto de las parejas que inician su relación, cuanto de los matrimonios y familias que enfrentan diversas dificultades en su itinerario.
Desde la Edad Media se impone, en la Iglesia católica romana de rito latino occidental, a los presbíteros la ley del celibato obligatorio. Entre las justificaciones para ello, se asimila amor humano a concupiscencia y pasión desordenadas, que necesitan un cauce para regularse ¿Qué tiene que ver eso con la llamada de Dios a las personas para unir sus vidas, como algo positivo originario y originante? Cuando algún sacerdote, ya después del concilio, en tiempos, por ejemplo, de Juan Pablo II sentía la llamada al matrimonio y se veía obligado a secularizarse se decía que quedaba reducido al estado laical (evidentemente inferior al clerical- célibe) Por lo tanto el que se casaba quedaba “degradado”.
Terrible el proceso de hacer el llamado “rescripto de secularización”. El presbítero afectado por una vocación ¿que por qué no va a venir de Dios? para unir su vida en santo matrimonio a una mujer, se veía obligado a hacer el siguiente proceso, que era una especie de pantomima, para logar la “nulidad” de su promesa celibataria. Tenía que pasar por un psicólogo que acreditaba su inmadurez y su inestabilidad emocional, ya presentes en sus primeros años de célibe. Evidentemente, este deterioro de su equilibrio no le permitía abrazar el estado más perfecto de vida celibataria, por lo cual esperaban que el papa le diera la dispensa.
Pero la cosa no quedaba ahí. Ante la cantidad de secularizaciones que sucedieron al concilio, intentando cambiar esta deriva, el afectado tenía que alegar otros impedimentos: Ya estaba viviendo pecaminosamente en pareja, había engendrado una criatura, etc; y, aún más, como las secularizaciones se demoraban años, con el consiguiente sufrimiento de las familias, algunos obispos locales, animados de la mejor voluntad y tratando de evitar más sufrimiento (y otros por quitarse “el muerto de encima”) sugerían al presbítero enamorado que incluyese en la petición dudas sobre su fe. Lo peor es que conozco varios casos, que incluso después de este alegato, recibieron el mensaje de que “siguieran” ejerciendo. Hablo de esta época porque es la que más conozco y porque creo que fue la más sangrante en este tema.
No me interesa ahora detenerme en la mentira que subyacía en estos procedimientos, al que algunos en conciencia tuvieron que objetar y practicar la desobediencia eclesiástica; ni en el daño que hicieron a tantas personas, alejándolas muchas veces del una Iglesia en la que ya no podían creer y, cuando menos, alejándolas de otra vocación de servicio a la comunidad que no habían perdido; tampoco en el sufrimiento que provocaron a padres y madres ya mayores, a veces con una fe temerosa del infierno y de los castigos divinos, que murieron creyendo que sus hijos se condenarían por haber sido infieles a lo que se suponía que era la fidelidad a Dios, cuando no lo era más que a una norma eclesiástica.

Ahora quiero detenerme, porque roza cuestiones del Sínodo, en los efectos colaterales que esta manera reductiva de entender la Vocación, inflige al matrimonio. De resultas de estos procesos de secularización, era fácil deducir que el matrimonio era para aquellos presbíteros inmaduros que manifestaban desequilibrios. Es decir, en la Iglesia hay dos categorías, los oficiales, célibes y la clase de tropa, los casados. ¡Cuanto bien se habría hecho si en vez de mandar al psicólogo a los que se enamoraban, se hubiera mandado a los que manifestaban verdaderos desequilibrios, que luego han cometido terribles delitos contra menores! ¡O que se hubiera mandado al director espiritual a los que no se casaban con una mujer pero se casaban con su carrerismo y sus ansias de poder! ¡Cuántos han tenido que soportar una doble vida, sin asistencia psicológica, por ser incapaces de decidir! Pero, de resultas ha salido damnificado el sacramento del matrimonio, que ha quedado oscurecido frente a
l del orden.


Numerosas veces hemos oído, decirle a un cura en crisis: “Tienes que elegir entre Dios y la Mujer”. De manera que el proyecto de vida con una mujer, parece que no viene de Dios. Saquen ustedes mismos las conclusiones. Se ha atentado contra la sublimidad del matrimonio, se ha insultado gravemente a la mujer y se ha subestimado al laicado. ¿Qué es eso de que la Vocación es la llamada a ser cura o religioso? Esas son vocaciones concretas, ni mejores ni peores que otras llamadas que nos hace Dios en la vida. La Vocación es esa llamada que en distintos momentos de la vida Dios nos hace a cada uno y cuya diversidad bien se manifiesta en la Biblia. ¿Acaso no puede ser una vocación la de ser casado, o madre o padre de familia? ¿No es una vocación la de los laicos y laicas, algunos de ellos casados, misioneros en países del Sur? Y la llamada a los profetas, o la de Abraham, el padre de la fe ¿es menos vocación por no ser presbíteros o religiosos célibes? Y la de muchos vecinos y veci
nas que se esfuerzan por escuchar los designios de Dios en sus vidas…


Pues como dicen por ahí “De aquellos polvos, estos lodos”. No se trata de buscar golpes de pecho, sobre errores que tal vez se cometieron con buena voluntad. Del Ver y el Juzgar, hemos de llegar al Actuar. Tal vez una ayuda – no la solución- para muchos de estos problemas con los que se encuentran hoy las familias, pasarían por una renovada reflexión sobre ministerios-servicios en la Iglesia. Un doble presbiterado, célibe y no célibe inserto en las comunidades (sin que se establezcan por ello dos categorías, ni se haga ejercicio de la celibatocracia) además de solucionar el grave problema de muchas comunidades sin eucaristía, contribuiría a realzar el sacramento de la vida en pareja; ayudaría al crecimiento personal y a la coherencia de aquellos ministros-servidores de la comunidad que sienten la llamada de unirse a una mujer; cambiaría la mirada de la Iglesia- institución sobre la sexualidad y la pareja; la Iglesia y la comunidad local se verían enriquecidas por la experien
cia de pastores que no solo reflexionan, sino que viven en carne propia las riquezas y retos de una familia, siendo fieles a lo que también ellos sienten como llamada de Dios, en la que deben crecer y madurar.

Ojalá que este Sínodo sea ocasión para una reflexión posterior serena y dialogal, sobre ministerios en la comunidad, al servicio de la misma, más inclusiva y paritaria en Cristo para laicos, mujeres y casados. Amén, Jesús.

Emilia Robles
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El Papa pide perdón por los últimos escándalos de la Iglesia Pablo Ordaz

 

Papa Francisco I
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La declaración de homosexualidad de un prelado del Vaticano y las peleas entre cardenales en el Sínodo figuran entre las preocupaciones de Francisco
Improvisando sobre el texto que llevaba escrito, mirando de frente a los miles de fieles que abarrotaban la plaza de San Pedro y con un gesto de pesadumbre, el papa Francisco ha pedido perdón durante la audiencia de los miércoles “por los escándalos que en estos últimos tiempos se han producido en Roma y en el Vaticano”. Jorge Mario Bergoglio no especificó a cuáles se refería, pero en las últimas semanas han salido a la luz al menos tres asuntos —la declaración pública de homosexualidad de un prelado, las grescas entre obispos en el Sínodo sobre la Familia y la rebelión de una parroquia de Roma por la supuesta vida disoluta de un cura— que han puesto de manifiesto graves problemas de coherencia en el interior de la Iglesia. “Os pido perdón”, ha dicho Francisco, que ya en varias ocasiones previas ha pedido perdón de forma explícita por los casos de pederastia dentro de la Iglesia. ··· Ver noticia ···

Hospitalidad: derecho de todos y deber para todos Leonardo Boff



Leonardo Boff2El problema mundial de los refugiados nos plantea siempre de nuevo el imperativo ético de la hospitalidad a nivel internacional y también a nivel nacional. Hay una migración de pueblos como en tiempos de la decadencia del imperio romano. Millones de personas buscan nuevas patrias para sobrevivir o simplemente para escapar de las guerras y encontrar un mínimo de paz.
La hospitalidad es un derecho de todos y un deber para todos. Immanuel Kant (1724-1804) vio claramente la imbricación entre derechos y deberes humanos y la hospitalidad para la construcción de lo que él llama la “paz perpetua” (Zum ewigen Frieden 1795; véase Jacob Ginsburg, La paz perpetua, 2004).


Anticipándose a su tiempo, Kant propone una república mundial (Weltrepublik) o el Estado de los pueblos (Völkerstaat) fundada en el derecho de la ciudadanía mundial (Weltbürgerrecht). Esto, dice Kant, es la primera función de la “hospitalidad general” (allgemeine Hospitalität: § 357).
¿Por qué justamente la hospitalidad? El mismo filósofo dice, «porque todos los seres humanos están en el planeta Tierra y todos, sin excepción, tienen el derecho de estar en ella y visitar sus lugares y los pueblos que lo habitan. La Tierra pertenece comunitariamente a todos» (§358).
Esta ciudadanía materializada por la hospitalidad general se rige por el derecho, y nunca por la violencia. Kant plantea el desmantelamiento de todas las máquinas bélicas y la abolición de todos los ejércitos, así como lo hace modernamente la Carta de la Tierra. Pues mientras existan tales medios de violencia, continuarán las amenazas de los fuertes sobre los débiles y las tensiones entre los Estados, lo que socava los cimientos de una paz duradera.
El imperio del estado de derecho y la difusión de la hospitalidad generalizada deben crear una cultura de los derechos que penetre en las mentes y los corazones de todos los ciudadanos globalizados, generando la “comunidad de los puebos” (Gemeinschaft der Völker). Esta comunidad de los pueblos, afirma Kant, puede crecer tanto en su conciencia de que la violación de una ley en un lugar se sienta en todas partes (§360), cosa que más tarde repetirá por su cuenta Ernesto Che Guevara. Tanta es la solidaridad y el espíritu de hospitalidad que el sufrimiento de uno es el sufrimiento de todos y el avance de uno es el avance de todos. Parece el Papa Francisco hablando de los seres humanos como seres de relación que participan de los dolores de los demás.
Si queremos una paz duradera y no sólo una tregua o una pacificación momentánea, debemos vivir la hospitalidad universal y respetar los derechos universales
La paz, según Kant, resulta de la vigencia de la ley, de la cooperación legalmente ordenada y de institucionalizar la cooperación entre todos los Estados y pueblos. Los derechos son para él “la niña de los ojos de Dios” o “lo más sagrado que Dios ha puesto en la Tierra”. El respeto de los derechos da lugar a una comunidad de paz que pone fin definitivamente “al beligerar infame”.
En la actualidad ha sido J. Derrida quien ha retomado el tema de la hospitalidad (De l’hospitalité, París 1977) dándole carácter incondicional para todos.
Pero aun así fue Kant quien le dio una mejor fundamentación. Su base es la buena voluntad que, para él, es la única virtud que no tiene defectos. En su obra Fundamentación para una metafísica de las costumbres (1785) hace una declaración de gran importancia: «No se puede pensar en algo, en cualquier parte del mundo e incluso fuera de él, qe se pueda considerar sin reservas tan bueno como la buena voluntad (der gute Wille)». Traduciendo su lenguaje difícil: la buena voluntad es el único bien que sólo es bueno y que no se ajusta a ninguna restricción. La buena voluntad o es buena o no es buena voluntad. Si lleva sospechas, no es buena. Supone la plena apertura al otro y la confianza incondicional. Esto es factible para los seres humanos. Si no nos revestimos de esta buena voluntad, no vamos a encontrar una salida para la desesperante crisis social que desgarra las sociedades periféricas y los millones de refugiados que se dirigen hacia Europa.
La buena voluntad es la última tabla de la salvación que nos queda. La situación del mundo es un desastre. Vivimos en un permanente estado de sitio o de guerra civil global. No hay nadie, ni las dos santidades, el Papa Francisco y el Dalai Lama, ni las élites intelectuales y morales, ni la tecnociencia que proporcione una clave de ruta global. En realidad, dependemos únicamente de nuestra buena voluntad. Vale la pena recordar lo que Dostoievski escribió en su cuento fantástico El sueño de un hombre ridículo 1877: «Si todos realmente quisiesen, todo cambiaría en la Tierra en solo un momento».
Brasil reproduce en miniatura el drama del mundo. La llaga social producida en quinientos años de abandono de las cosas del pueblo significa una sangría desatada. Gran parte de nuestras élites nunca pensó una solución para Brasil como un todo, sino sólo para sí. Ellas están más comprometidas en la defensa de sus privilegios que en garantizar derechos para todos. Mediante mil maniobras políticas, incluso con amenazas de empeachment, consiguen manipular a los gobiernos elegidos democráticamente para que asuman la agenda que les interesa y evitar o retrasar los cambios sociales necesarios. A diferencia de la mayoría del pueblo brasileño, que mostró enorme buena voluntad, gran parte de la élite se niega a pagar la hipoteca de buena voluntad que debe al país.
Si la buena voluntad es tan decisiva, es urgente suscitarla en todos. Todos tienen el deber de hospedar y el derecho a ser hospedados porque vivimos en la misma Casa Común.


*Leonardo Boff, columnista del JB online.


Traducción de MJ Gavito Milano

miércoles, 14 de octubre de 2015

La enseñanza fundamental de Francisco

 ATRIO

Castillo        El pontificado del papa Francisco todavía es corto. Y por tanto aún no ha tenido tiempo para decirle a la Iglesia y al mundo todo lo que este hombre singular tiene que enseñarnos a todos. Pero, tan cierto como eso, es que, en el breve tiempo que lleva al frente de la Iglesia, ya ha dicho lo más importante que tenía que decir.
        Hago caer en la cuenta de que este papa no ha tomado decisiones importantes en dos ámbitos fundamentales de un buen gobierno eclesiástico: la reforma de la Curia Vaticana y la reforma de la Liturgia. Por supuesto, sabemos que ha habido algunos cambios. Pero cambios sin especial importancia a largo plazo. Y por cuanto se refiere a la doctrina, es cierto que Francisco ha demostrado de sobra que es un hombre con una notable sensibilidad social y también con una patente preocupación por los grandes problemas que afectan a la humanidad. Pero también es cierto que, en este orden de cosas, todos sabemos que el papa Bergoglio es un jesuita que, en sus años de formación y estudio, da la impresión de que recibió una enseñanza más bien tradicional a la que se mantiene fiel. ¿Hará este papa cambios decisivos en la teología y en la gestión del gobierno de la Iglesia? Nadie lo sabe. Ni eso se puede predecir de antemano.
        Por supuesto, yo sé que a lo que acabo de decir se le pueden (y seguramente se le deben) poner no pocas matizaciones. Las acepto de antemano y con gusto. Pero hay una cosa incuestionable, que es a lo que yo quería venir. Y por lo que publico esta reflexión.
        ¿Qué es lo que ya nos ha enseñado el papa Francisco, que va a quedar como legado fundamental para la Iglesia y para el mundo? Sencillamente esto: lo primero y lo más determinante no es lo que sabemos, no es lo que decimos en nuestras enseñanzas, no es tampoco lo que decidimos o imponemos en relación a los demás. Lo primero y lo más determinante es nuestra propia forma de vivir, nuestra sensibilidad y nuestra humanidad ante la felicidad o el sufrimiento de quienes están a nuestro alcance.
        Se sabe que, en el ranking de personas más influyentes ahora mismo en el mundo, según el criterio del actual gobierno de China, el papa Francisco está entre los cuatro primeros. ¿Por qué? ¿Por su religiosidad? ¿por su ortodoxia doctrinal? ¿por su poderío económico? Ciertamente, por nada de eso. Entonces, ¿de dónde le viene al papa tanta importancia y tanta influencia mundial? De una sola cosa. Su poder simbólico. Francisco es un símbolo mundial. ¿Por su saber? ¿Por su poder? ¿Por su riqueza? Insisto: por nada de eso. Sólo en una cosa está su fuerza: es el símbolo más claro de la presencia y de la actualidad del Evangelio en el mundo. Con tal que entendamos y vivamos el Evangelio, no como una religión más (entre tantas otras), sino como un “proyecto de vida”. 

La experiencia de Dios

ATRIO

 Carlos F. Barberá, 


Carlos BarberáEl año 1967 Karl Rahner escribió un pequeño texto con el título “¿Hay una experiencia de Dios?”. En la intención del teólogo alemán no estaba referirse a las vivencias tan personales de los grandes místicos. Quería aludir más bien a la experiencia de Dios en la vida cotidiana pero esos signos de interrogación ponían de relieve que tal experiencia no era hasta entonces evidente. Y en efecto, parece que durante siglos se había mantenido con fuerza una objeción aparentemente obvia: ¿cómo va a haber una experiencia del incognoscible, del misterio absoluto, de aquél que está por encima de todo lo que podamos imaginar o sentir? De Dios podemos forjarnos una imagen, tener una idea, pero ¿una experiencia?
Si, con todo, afirmamos que esa experiencia es posible, no podemos poner entre paréntesis el conocido sarcasmo de Voltaire “Dios ha hecho al hombre a su imagen y semejanza, pero el hombre también ha procedido así con él”. La agudeza volteriana –nunca mejor dicho– nos obliga a actuar con la máxima cautela y a mantener la sospecha de si no nos estaremos reflejando a nosotros mismos o buscando experiencias a medida de nuestras necesidades.
De entrada hay que recordar que la gran teología ha recalcado siempre que la experiencia de Dios no puede ser semejante a la que tenemos de un objeto o una persona. Dios no es un ser más al lado de los otros seres, ni una persona al lado de tantas tras personas.
Y sin embargo el cristianismo se aparta de todas las religiones por su afirmación de que en Jesús hemos visto a Dios, de que “en él habita la plenitud de la divinidad”, y ha oído de su boca esa afirmación tajante: “quien me ha visto a mí ha visto al Padre”.
Han tenido que pasar veinte siglos para que la teología cayera en la cuenta de que esas afirmaciones no encerraban únicamente una sentencia sobre Jesús sino que decían a la vez mucho sobre el ser humano. Si un hombre ha sido Dios, hay algo en el hombre que le permite serlo, tiene que haber en el ser humano un espíritu escondido en lo más hondo, una semilla de Dios. Ese convencimiento le da pie a san Pablo para afirmar que un día “lo veremos tal cual es porque seremos semejantes a El”. Como se dice en la repetida frase de San Agustín, Dios está dentro de mí, “más interior que lo más íntimo mío y más elevado que lo más sumo mío”.
Hoy es un tópico hablar del fin del teísmo. Para los creyentes de nuestro siglo Dios no puede ser ya ese viviente todopoderoso que debería estar a nuestro servicio para concedernos cosas, para ayudarnos en nuestras dificultades y carencias. En cambio resuena llena de verdad la mentada concepción de san Agustín. Dios es a la vez la infinita trascendencia y la más profunda intimidad. “A Dios nadie le ha visto nunca” pero “en El nos movemos, existimos y somos”. Así pues, “El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios”.
La persona humana hace permanentemente experiencias. La historia personal de cada uno es la suma de todas ellas. Cada persona, cada acontecimiento es experimentable. De acuerdo con la imagen que de Dios hemos trazado, la experiencia que podemos hacer de Él es distinta de las experiencias humanas pero no puede estar desgajada de ellas. El reino de Dios, decía Jesús, está en medio de nosotros y ahí y no en otro sitio debemos experimentarlo.
En varias ocasiones he mantenido mi convencimiento de que el ser humano es por naturaleza egoísta. Su indefensión, su vulnerabilidad, la lucha en que la vida consiste lo empujan a la vanidad, a la desconfianza, a la mirada centrada en sí mismo. Por esta razón no es el atesoramiento, la violencia, la corrupción lo que debe sorprendernos. Puesto a decidir entre mi comodidad y la del prójimo ¿por qué elegiría la segunda?; si poseo bienes ganados con mi esfuerzo ¿por qué tendría que compartirlos con quien no ha sabido hacerlo?; si otro brega con un problema o una angustia ¿en virtud de qué debería hacerlos también míos? Por más que el mal, la violencia o la explotación nos asusten y hasta nos sobrecojan, no deberían asombrarnos. Sí en cambio son asombrosas la bondad, la generosidad, la entrega de la vida. Son ellas las que mantienen el mundo.
No faltará quien arguya que muchas de esas acciones son únicamente consecuencia de la debilidad o de la educación o de la mala conciencia o en ocasiones del fanatismo. No negaremos que así puede ser en muchas ocasiones. Pero sin duda existen gestos gratuitos, actos fundamentalmente generosas, entregas que no buscan nada a cambio. Algunas grandes y heroicas, otras sencillas y cotidianas. Para un creyente cada una de ellas está sustentada por la fuerza del Espíritu. No sólo eso: cada una de ellas es una señal de una gran promesa de salvación.
Pues bien, no es por casualidad que la meditación y el silencio ganen cada día adeptos y parezcan ser también un signo de nuestro tiempo. Si admitimos que la bondad, la ternura, la generosidad, la entrega son reflejo y obra del Espíritu –y al mismo tiempo la propia persona- lo son únicamente para una mirada contemplativa, capaz de ir articulando en cada momento una lectura creyente. Al igual que Jacob al despertar de su sueño, el creyente irá diciendo, asombrado: “ésta es la casa de Dios y la puerta del cielo”.
Mounier formuló muchas reflexiones sobre la espiritualidad de la acción. Afirmaba: “Nuestra acción no está dirigida esencialmente al éxito, sino al testimonio. Y Aunque estuviéramos seguros del fracaso, partiríamos de todas formas: porque el silencio ha llegado a ser intolerable”. Nuestras acciones –a las que no podemos negarnos- y las de tantos otros se convierten, como él decía, en “nuestro maestro interior” cuando las leemos desde la fe

Pero nuestras lecturas creyentes desembocan en el silencio. Finalmente se hace en él la definitiva experiencia del misterio silencioso pero presente, de la compañía silente, de “la música callada, la soledad sonora”. El silencio es experiencia de Dios porque, como lo formuló Panikar, “es la conciencia de que se está como envuelto, como sumido en el conocimiento y el amor, en la belleza, en la que se ha penetrado con gozo”.

La guerra de los relatos: desde el 15M José Segovia Martín

 


Una de las lecciones sociológicas que podemos extraer desde el nacimiento del 15M es que la voluntad popular donde residen los imaginarios heterogéneos de democracia, libertad o igualdad puede ser secuestrada en cualquier instante. Solo hace falta un relato y un gran altavoz.
Quienes controlan los altavoces ya lo sabían. A saber, que la Historia, siempre a nuestra espalda, se desgañita por hacernos llegar sus infinitos relatos, mientras un viento supersónico nos empuja a bordo de una actualidad eterna, cuyo destino pareciera único, absoluto, inequívoco. Que apenas hay tiempo de echar la mirada atrás para entender un presente que ya es cosa del pasado. ··· Ver noticia ···

El sistema injusto que protege al señor Trump, y ablanda la conciencia de tanto juez Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

He leído un día de éstos, en RD, que el bruto, prepotente y orgulloso magnate Donald Trump, arremete contra Francisco, y afirma que el Papa “se tendría que asustar”, si se encontrase con él. Y todo porque el Pontífice ha condenado rigurosamente el capitalismo, al que ha calificado no solo de injusto, sino de asesino. El ricachón norteamericano debería saber, pero es probable que esta idea exceda su capacidad de comprensión, que su estilo de vida, su opulencia, no se debe solo a su trabajo, por el que no tenemos inconveniente en felicitar, sino es producto, sobre todo, de un sistema injusto, que no tiene en cuenta las necesidades humanas primordiales, por encima del dinero, las riquezas y las propiedades, y que propicia una desigualdad social que con todos los adelantos modernos, no solo no cede, sino va a más dramáticamente.


Al impúdico, en su riqueza, e ingenuo americano, tal vez no le interese nada que mucha gente pase hambre, o no tenga casa, o se desespere para poder dar algo a sus hijos que se puedan llevar a la boca.
Posiblemente, Donald Trump se considere cristiano, pero, evidentemente, no lo es. Tal vez eso tampoco le interese demasiado, pero estaría bien que su pastor, o asesor religioso, se lo recordase, y la prensa se encargara de transmitir esa realidad a todos sus seguidores. El problema es que, muy probablemente, tampoco a éstos les interese un rábano la opinión de sus pastores o clérigos. Pero por si acaso tienen alguna superstición, que también es probable que tengan, que alguien se ocupe de decirles que la prepotencia es mala para el sistema nervioso, y, desde luego, no es ningún antídoto para el cáncer, el infarto, o el ictus cerebral. ¡Ah!, y que si al magnate, o a sus seguidores, les pasa algo de eso desagradable, los inmigrantes, latinos, negros o moros, no tendrían culpa. Se lo pueden garantizar los médicos.

He juntado dos noticias que están muy cerca, y son dos caras de la misma moneda. Un juez canario no ha tenido en cuenta esta lógica cruel y dramática del sistema en que (mal) vivimos, y a una señora de 63 años, Josefa Hernández, que vive con su hija y varios nietos, algunos de ellos con cierta minusvalía, en una casa declarada ilegal, con solo 320 euros de ingresos mensuales, la ha enviado a la cárcel porque se niega a derribar la vivienda, la única que tiene, y donde reside hace varias décadas. Sé, porque estudié derecho en la UNED, aunque no pude terminar, pero sí me licencié en Derecho Canónico por la Pontificia de Salamanca, y por eso conozco, digo, la importancia del principio de legalidad, sobre todos para que los jueces se puedan lavar las manos, aunque dudo que ese principio se desinfecte también la conciencia..

Pero no la tiene tanta que ate de pies y manos la decisión de un juez, que sea, por presunción, justo. Hay leyes injustas y socialmente reprobables, y, en conciencia, un juez puede suspender la sentencia, y exigir a los poderes públicos que antes de dejar sin casa a una familia se le provea otra posibilidad de vivienda digna. Este es, además, un desideratum de la Constitución española, a la que tanto les gusta exaltar e invocar a nuestros gobernantes. Pues que la respeten, y no toleren la inaceptable, e injustísima, desigualdad social. (Que es, no lo olvidemos, ni lo olvide el señor Trump, la causa principal de su riqueza. Sin la existencia de millones de esclavos en el mundo no podría haber tanta opulencia obscena y podrida en la tierra).
Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara