FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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ATALAYA

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ATALAYA ENERO 2025

lunes, 21 de octubre de 2013

Donde hay una injusticia, allí tiene que haber un profeta Faustino Vilabrille



Tenemos que luchar sin desanimarnos, con los oprimidos de la tierra, por un mundo más justo, porque los grandes y poderosos “ni temen a Dios ni les importan los hombres”.
“Hazme justicia”, ese es el grito angustioso que nos llega a los países desarrollados desde los empobrecidos del Tercer Mundo. No nos piden limosnas ni ayudas (aunque les hagan mucha falta), nos piden ante todo justicia, porque injustos hemos sido con ellos en la colonización de América Latina, de África o la India, pero aún más injustos somos ahora, porque nuestras multinacionales les quitan sus tierras, sus materias primas y subvencionando nuestros productos les impedimos vender los suyos. Además de quitarles tierras, y materias primas, usamos su mano de obra, pagada al mínimo, muchas veces esclava.

Pocas veces los occidentales (Europa, EE.UU., Canadá, Rusia, Japón…) y ahora China, hemos dado muestras mayores de incomprensión, cinismo e indiferencia ante los sufrimientos de los empobrecidos del Tercer Mundo, como estamos dando ahora. Nos justificamos dándoles ayudas para tapar goteras, pero no les dejamos cambiar el tejado, es decir, el sistema neoliberal capitalista que los empobrece.
Producimos miles de muertos de hambre cada día. No queremos ver el gran daño que estamos causando al resto de la humanidad. Estamos sordos, no oímos sus gritos. Huyen de la muerte por hambre en pateras desde el África subsahariana a Europa, como hace pocos días hacia Lampedusa con más de 200 muertos y desaparecidos, o en camiones de doble fondo desde América del Sur hacia Norteamérica.
La culpa es nuestra porque los obligamos a marchar por empobrecerlos cada vez más con nuestras multinacionales en su tierra, pero cuando llegan les damos la vuelta, policial y militarmente si hace falta, obligados a regresar, multados, a sus países de origen. Les cerramos la puerta para que no entren pero que las tengan bien abiertas para entrar nosotros a quitarles lo que tienen. Con nuestro comportamiento encendemos su odio hacia nosotros. Por aquí no puede ir el futuro de la humanidad.
Multinacionales de Occidente
En el año 2009 las 500 mayores multinacionales de occidente controlaron el 53 % del PIB mundial. De las 200 multinacionales más grandes del mundo, el mayor número está en EE.UU. Le siguen por este orden: Inglaterra, Japón, Alemania y Francia y más recientemente China. Y de las 50 más grandes del mundo, el 70 %, o sea 35, son norteamericanas. Por eso tenemos que decir que los EE.UU son el poder hegemónico mundial, son el imperio del capitalismo más cruel para la humanidad empobrecida.
Dicho esto, también mucha atención a China, que es algo más que tiendas de bajo coste, ubicadas en nuestras calles. En la actualidad, China es el mayor productor del mundo de más de 170 productos, (acero, aluminio, cemento, ordenadores, teléfonos móviles…) Su PIB ya alcanza los 6,24 billones de dólares, que la convierte en la segunda economía mundial y ha acumulado unas reservas que ya superan los 3 billones de dólares (con las cuales podría adquirir compañías enteras incluso en los viejos países imperialistas).
China cuenta ya con un nutrido grupo de multinacionales de primera fila mundial y está invirtiendo en numerosos proyectos en países pobres, especialmente en África, que facilitan la penetración de sus corporaciones mineras y petroleras, pero causando un daño enorme a millones de pobres africanos a los que deja sin tierras, desplazados, sin medios de vida, y todo en connivencia con los gobiernos locales a los que sobornan y compran hasta tal punto que estos ponen a su disposición la policía y el ejército del país.
China se ha convertido en el mayor emisor mundial de gases nocivos a la atmósfera de nuestro planeta (según la dirección del viento, en los Ángeles respiran polución made in China).
El neoliberalismo capitalista no tiene corazón
No tiene sentimientos, su dios es el dinero, y a él sacrifica a todos y a todo. Provoca crisis cuando le conviene y siempre sale ganando de ellas, pero perdiendo todos los demás.
Como dice Jesús del juez “no temen a Dios ni les importan los hombres”. El dinero tiene tal poder, y cada día más, tanto que ya está muy por encima de los gobiernos: estos tienen el gobierno, pero no tienen el poder: de hecho gobiernan a gusto del 1% de la humanidad y en contra del 99% restante. Ahora no gobierna el poder político, sino que es el capital el que gobierna sobre los políticos y sobre el pueblo.
Las estructuras criminales del mundo
Es evidente que hay que ayudar el Tercer y Cuarto Mundos, porque el hambre no puede esperar. Pero el verdadero problema son las estructuras del orden criminal del mundo que no paran de cocinar cada día más y más hambre, más y más violencia. El problema ya no es solo dar más para socorrer la miseria, sino robar menos a los países empobrecidos.
Se derrochan millones de toneladas de trigo, maíz y otros productos producidos en el Tercer Mundo para biocombustibles, mientras allí mismo las personas se mueren de hambre: es un asesinato, es un crimen contra la humanidad. Además, así hicieron subir los precios de los alimentos básicos para la alimentación y en 2009, metieron bajo el umbral de la pobreza a más de 250 millones de personas.
La FAO dice que la agricultura actual podría alimentar a 12.000 millones de personas, casi el doble de la humanidad actual. Es evidente que el problema del hambre no es un problema económico. Una vez más hay que decir que es un problema politico. Tal vez estamos ciegos y no lo vemos. Tal vez no nos damos cuenta de que el día en que los empobrecidos del mundo abran los ojos políticamente, puedan pagarnos con la misma moneda con la que les pagamos nosotros ahora.
Corrupcion y soborno
Las multinacionales en los países desarrollados y democráticos, aunque son el poder principal, y a favor de las cuales gobiernan todos los gobiernos del mundo, aún respetan un poco a la ciudadanía, cada vez menos, pues se deslocalizan como y cuando quieren para ganar más con la mano de obra esclava del Tercer Mundo, donde son pura y dura dictadura fascista. Entran a saco, corrompen gobiernos y administraciones. En 2005 pagaron en sobornos 315.000 millones de euros.
No respetan el medio ambiente, destruyen, contaminan, desplazan a la gente, usan paramilitares, pagan a sicarios. Con tal de ganar dinero todo vale. La multinacional inglesa Mal-Mart, la más importante del mundo en venta minorista, llegó a pagar (año 2012) más de 20 millones de € en sobornos en México para abrir nuevos almacenes. Siemens Argentina y Siemens Venezuela, llegaron a un acuerdo con el Departamento de Justicia de los Estados Unidos y la Securities & Exchange Commission para el pago de una sanción de 450 millones de dólares por sobornos múltiples.
Sin irnos tan lejos, en España no hay telediario en que no aparezcan día tras día relatos de corrupción de ‘sobornantes’ y sobornados, con implicación de administraciones públicas, políticos, empresarios, sindicatos, etc. Aparte del daño económico, está el daño moral que causa a la ciudadanía: descrédito de la política, desconfianza en los políticos, desprestigio de los empresarios, desánimo y pesimismo social y sensación de que todo vale con tal de hacer dinero mucho y rápido.
En el peor de los casos, unos años de cárcel y el resto de la vida a vivir de lo robado porque la justicia actúa tarde, mal y a veces nunca, fruto de unas leyes que parecen hechas por los defraudadores para favorecerse a sí mismos. A muchos ciudadanos no les importa únicamente que vayan a la cárcel, lo que más les importa es que devuelvan lo defraudado y robado, paguen además una sanción muy ejemplarizante y después de eso vayan también a la cárcel. No hay derecho a dañar a un país material y moralmente de manera tan grave.
La ONU que debería ser el árbitro imparcial del mundo ya no solo no sirve para nada, sino que está al servicio del imperialismo como el BM, el FMI, la OMC, etc. Los países empobrecidos quieren relaciones internacionales justas, quieren igualdad y solidaridad mundiales, quieren una nueva humanidad, fruto de la unión de los movimientos solidarios del Norte con los del Sur para romper la estructura del neoliberalismo, salvaje y depredador del hombre y de la Madre Tierra.
Todos, creyentes y no creyentes, preocupados por el futuro de la humanidad, hagamos causa común, creando conciencia crítica y luchando por decisiones políticas justas para un mundo mejor, presente y futuro. Jesús nos dice que lo hagamos sin desanimarnos.
Desearlo fervientemente con Dios, que respeta la libertad del hombre, y luchar tenazmente para que así sea, es la mejor oración: que venga a este mundo el Reino de Dios: igualdad, justicia, amor, fraternidad, solidaridad, paz, esperanza, vida… para todos los hombres y toda la creación.

Piden cárcel para Sánchez Galán y sus 13 consejeros de Iberdrola por cobrar 30 veces más que en Japón


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El catedrático de Economía, Roberto Centento, ha pedido esta semana el “procesamiento” y “cárcel” para Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola, y sus 13 consejeros, muchos de ellos ex-políticos, por autoasignarse un sueldo 30 veces mayor que sus homólogos en Japón y 5 veces más alto que en Alemania. Para ello, los citados directivos han tomado parte en la subida de un 323% en la tarifa de la luz con el apoyo de diferentes Gobiernos, lo cual ha llevado a la ruina a numerosas pequeñas y medianas empresas españolas y a la pobreza a millones de familias.
“Esto es simplemente de cárcel: los responsables de esta iniquidad contraria a los intereses más elementales de España y de los españoles deben ser destituidos y procesados”, ha escrito Centeno. Su análisis es concluyente: “El beneficio de las empresas en el mismo periodo ha sido de 42.000 millones y las remuneraciones de los directivos son las más altas del mundo occidental, a pesar de que los accionistas han perdido hasta la camisa”. El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, “es el mejor pagado del mundo occidental y oriental, gana cinco veces más que, por ejemplo, el de la gran eléctrica alemana E.On; y ¿saben cuánto gana el presidente de la tercera eléctrica japonesa (mucho mayor que Iberdrola)?: 250.000 euros. Sí, han leído bien ¡30 veces menos!”.
Felipe González y Aznar hoy comparten intereses como directivos energéticos
El abuso es descrito en estos términos por este catedrático especializado en la industria energética: “Los consejeros, lo mismo, casi un millón de euros anuales por dos horas de presencia (que no de trabajo) al mes los no ejecutivos, y lo que es un escándalo que no sería tolerado en ningún otro país: son los grandes políticos que presuntamente favorecieron a las compañías. Felipe González en Gas Natural; Pedro Solbes en Enel, a quien entregó la mayor eléctrica de España; Elena Salgado en una filial de Endesa y Aznar, que es asesor (de esta compañia) por sus conocimientos del sector eléctrico mundialmente reconocidos y de gestión, como demostraría metiéndonos en el euro sin molestarse en hacer ni el más mísero análisis sobre tan trascendental decisión”.
Pedro Solbes y Elena Salgado, ex ministros de Economía del PSOE y hoy en las eléctricas
Aunque ningún partido político de los 10 que componen el Congreso de los Diputados ha pedido nunca este procesamiento, son numerosas las voces que desde la sociedad civil reclaman penas de cárcel y esa investigación de la Fiscalía Anticorrupción para esos consejeros y directivos que, junto a Ignacio Sánchez Galán, han tomado las decisiones. Sus nombres son conocidos en el ambiente político-financiero madrileño: son el banquero valenciano de 70 años Julio de Miguel (Caja de Ahorros de Valencia, Castellón y Alicante, Bancaja, de Banco de Valencia y Banco de Murcia), el banquero salmantino de 72 años Sebastián Battaner (Caja Duero), el banquero vasco de 67 años y ex presidente de Iberia, Xabier de Irala (Kutxabank), el “delfín” de la familia Oriol, ya con 50 años, Iñigo Víctor de Oriol Ibarra y la profesora vasca pero con residencia en Barcelona, Inés Macho Stadler.
El banquero socialista andaluz Braulio Medel
Por último, el banquero socialista andaluz Braulio Medel (Unicaja), la consultora escocesa Samantha Barber, la heredera del multimillonario burgalés José Antolín Toledano (Grupo Antolín), María Helena Antolín, familia que se hizo rica con los recambios de automóviles, el abogado gallego Santiago Martínez Lage, el ingeniero vasco cercano al PNV, José Luis San Pedro Guerenabarrena, el ex dirigente del PP, Ángel Acebes,el joven banquero madrileño Manuel Lagares Gómez-Abascal (BFA) y la política y banquera mexicana Georgina Kessel Martínez.
Los directivos de Iberdrola que han tomado la decisión de la meteórica subida de la luz a costa del contribuyente y para los que se solicita también el procesamiento son José Luis San Pedro, consejero y director general,Julián Martínez-Simancas, secretario general del consejo, José Sáinz Armada, director económico-financiero, el ex político del PP, Fernando Becker, director de recursos corporativos, Juan Carlos Rebollo, director de administración y control, Javier Villalba, director del negocio de redes del grupo, Francisco Martínez Córcoles, director del negocio liberalizado del grupo y Xabier Viteri, director de energías renovables.
Fernando Becker, ex dirigente del PP, hoy en Iberdrola
“Hay que ser muy canalla o estar literalmente vendido a la mafia financiera y oligopolista. Las brutales subidas que se derivan del real decreto son una salvajada desconocida no sólo en Europa, sino en toda nuestra historia industrial” denuncia Centeno. El ministro canarioJosé Manuel Soria, “amigo de Rajoy, no sólo es un irresponsable, sino que es también un analfabeto en los temas de su competencia”. Según los datos facilitados por un empresario austriaco con industrias en Munich, Hungría y Polonia, la energía eléctrica que paga por su casa en Valencia es el doble de cara que en Viena por kwh consumido y la más cara de Europa. “Este expolio sistemático a la sociedad española por parte de un sistema político oligárquico y corrupto, con una sólida red de intereses compartidos con las élites financieras y oligopolistas, hace inviable la salida de la crisis”, afirma Centeno, que concluye:
“Mentiras, errores de bulto, rectificaciones y todo tipo de disparates, un relato clarificador de que estamos en manos de ineptos y ladrones. En cualquier otro país esto habría llevado a su procesamiento, algo que la Fiscalía Anticorrupción tendría muy fácil”.

Miles de personas se manifiestan contra riqueza que empobrece


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Miles de personas se manifiestan contra una riqueza que empobrece y exigen al gobierno que no recorte derechos sino que recorte el fraude
Las calles de Madrid han acogido hoy una manifestación en la que miles de personas se han rebelado contra una riqueza que empobrece a millones de personas en el mundo. Han exigido al gobierno que recorte el fraude y no los derechos.

El acto ha servido para demostrar que dinero hay, lo que no hay es voluntad de recaudarlo y redistribuirlo para garantizar los derechos humanos. Se ha exigido al gobierno un cambio en sus políticas con el fin de garantizar que los servicios sociales y los derechos humanos no sean vulnerados, en ningún lugar del mundo.
- Las movilizaciones por el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza se han desarrollado en todo el Estado Español, casi 40 ciudades han mostrado su rechazo a una política de recortes que empobrece cada vez más a la población.
Madrid, 17 de octubre de 2013. En el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, la ciudadanía española ha salido a la calle en casi 40 ciudades para rechazar firmemente una política de recortes que empobrece cada vez más a las personas en España y en todo el mundo. Unas medidas que significan el desmantelamiento del estado de bienestar, que vulneran derechos humanos y que acrecientan la desigualdad social de una forma obscena.
Las políticas públicas de Educación, Sanidad, Dependencia, Cooperación para el Desarrollo, Empleo, Servicios Sociales e Igualdad están siendo debilitadas progresivamente con graves consecuencias para la población.
No es justo que las personas más vulnerables del planeta sean las que paguen las consecuencias de una crisis que sirve de excusa para recortar los derechos humanos y debilitar las políticas públicas.
La Alianza contra la Pobreza y la Cumbre Social denuncian que el gobierno no está escuchando las alternativas que le plantea la sociedad civil, tales como la lucha contra el fraude fiscal o la erradicación de los paraísos fiscales. La ciudadanía demanda políticas públicas que protejan a las personas y no a los mercados; exige que los presupuestos para 2014 sean justos y protejan a las personas y sus derechos
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LOS DATOS. En España, más de 12 millones de personas viven ya en situación de pobreza y exclusión (el 27% de la población). La pobreza afecta a 120 millones de personas en la Unión Europea. Y en el mundo 1.400 millones de personas sufren pobreza extrema y casi 1.000 millones sufren hambre y no tienen acceso al agua potable y otros servicios básicos como la salud y la educación.
HAY ALTERNATIVAS. Según datos de expertos en la Hacienda Pública, el Estado español pierde 90.000 millones de euros al año debido al fraude fiscal, realizado en un 72% por grandes empresas y fortunas. Dinero que podría ser invertido en las políticas públicas. 

Tres millones de desgracias

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De una en una, de uno en uno nadie habla de ellas y de ellos. Nadie piensa particularmente en ellas ni en ellos. No tienen rostro. Ni alma. Gozan de un sinfín de derechos que les atribuyen las leyes y la Constitución y la Declaración Universal de Derechos Humanos. Todo papel mojado…
En España flotan en el magma colectivo 3.000.000 de ciudadanas y ciudadanos sin prestación social económica ni subsidio, ni recursos propios. Y la cifra aumenta de manera exponencial cada día, cada mes, cada año. Es decir, 3 millones de seres humanos excluidos de la sociedad, del reparto de la riqueza colectiva, ésa que es de todos, y del acceso a un mínimo de dignidad.
¿Qué se supone pueden hacer tres millones de personas sin oficio ni beneficio, sin más consuelo y, lo que es peor, sin más esperanza que el socorro, la caridad o la filantropía de otros? Si mendigan, son acosados por los poderes públicos. Y si no, son multados o estorbados o perseguidos. Si tratan de vender alguna cosa, se les relaciona con bandas organizadas. Si protestan en la calle o en la sede de las instituciones, se les multa o se les conduce a comisaría. Son ciudadanos y ciudadanas que no cuentan en el concierto social, que propiamente no existen…
Tres millones entre cuarenta y siete millones es una doceava parte de la población española: la parte que soporta directamente el desvalijamiento de las arcas públicas, de las Cajas de Ahorro, de las empresas públicas a cargo de unos puñados de facinerosos que representan quizá un 1 por ciento; clanes que vegetan a costa de todos los demás y principalmente de esos tres millones de desheredados de la fortuna y por si fuera poco víctimas de honor del desguace económico de la sociedad española a que aquellos les han sometido.
El sistema, este sistema, no tiene soluciones para todos. Ni las prevé. Sólo para quienes no las necesitan. El sistema funciona o no funciona. Pero si no funciona es porque los menos abusan de los más. No porque tres millones, como se les ha oído hasta la náusea a los intérpretes solemnes y habituales del sistema, “no quieren trabajar”, vagos, maleantes, parásitos… sino porque vivieron confiando en el sistema y en el futuro, y se les engañó miserablemente.
¿Qué, repito, se puede uno imaginar que puedan hacer, y cómo pueden vivir esos millones? ¿Qué pueden pensar acerca del derecho al voto, del derecho al trabajo o del derecho a una vivienda digna que les atribuye, como a todos, la ampulosa Constitución? Tres millones de personas en estas condiciones son tres millones de desgraciados. ¿De verdad creen los políticos, los magistrados, los empresarios, los títulos nobiliarios, los terratenientes, los banqueros, la realeza… que esto es una democracia, que hay justicia ordinaria, que hay justicia social, que vale la pena luchar por sostener un modelo político que no determine a esos y a muchos otros millones que nos solidarizamos con ellos a maldecirlo y a maldecir a los que se creen dueños de este país y referencia para el resto de la sociedad y se comportan como tales? Reconózcanlo. Ellos, esos poseedores, esos saqueadores han triunfado, pero este sistema ha fracasado. Lo que no conduce a nada es hacer lo que los bienpensantes y los voluntariosos vienen haciendo desde que este país se imaginó democracia: perseguir, dialéctica o materialmente, los efectos pero dejando intactas siempre las verdaderas causas de todos los males.

La democracia no se hace por decreto o a base de decretos. Una democracia eficaz, como la eficacia en la recaudación de impuestos (por eso es indiferente el número de los inspectores), se constituyen por la voluntad de todos, sin coerción. Es la voluntad mayoritaria de toda la ciudadanía y la contribución prioritaria de los favorecidos y poderosos lo que pone la impronta a un país digno, a una justicia digna, a una sociedad digna, a un modelo sociopolítico digno. Y esa contribución no existe y parece que en este país siempre faltará. Por eso lo que urge es otro sistema de recambio. Es hora de que abandonemos tanto discutir, y pongamos manos a la obra…

Mártires Manuel Vicent



La Iglesia ha beatificado a 522 religiosos de la Guerra Civil sin importarle despertar los viejos fantasmas de aquella gran matanza
Las dos Españas enfrentadas en la Guerra Civil produjeron la misma cosecha de mártires, de uno y otro bando. Desde entonces persiste una profunda cicatriz que aún supura, porque unos mártires están en el altar y otros en la cuneta; a unos los envuelve un coro de ángeles en el cielo, a otros solo les cantan los pájaros en los árboles.

El olor a cera e incienso perfuma los pies de escayola de los mártires beatificados; pero los enterrados en los barrancos reciben el aroma de las plantas silvestres, la lavanda, el anís, el tomillo y el espliego. A los mártires de la Iglesia les rezan los fieles de derechas; a los asesinados del otro lado las plegarias las trae el viento que dobla los narcisos salvajes sobre su memoria.
En los retablos barrocos envueltos en falso oro, las hornacinas cobijan a los religiosos que fueron vilmente asesinados; los mártires laicos, alcaldes, maestros, obreros, funcionarios y militares demócratas, que cumplieron con su deber y cayeron después de la victoria bajo los fusiles en las tapias de los cementerios solo son glorificados por el sol, que al amanecer y al final de la tarde les ofrece con el incendio de las nubes un retablo de oro puro. A simple vista parecía un acto fanático y provocativo. En medio de la crisis social y política que azota y divide a este país, la Iglesia se ha marcado el farol de beatificar a 522 religiosos asesinados en la Guerra Civil sin importarle en absoluto despertar y poner al día los viejos fantasmas de aquella gran matanza entre hermanos. Durante la ceremonia el papa Francisco mandó un mensaje aséptico, sin atreverse a tocar el hueso.
Por lo visto es más fácil echar mermelada sobre los pobres, dejar de calzar las sagradas pantuflas, enfrentarse a los cocodrilos de la curia, montar en coche utilitario y mezclarse entre la multitud sin temor a un atentado que aludir, aunque solo fuera de pasada, a los mártires que generaron los crímenes del franquismo. Es imposible que un argentino no encontrara las palabras siquiera ambiguas, si no es por el miedo cerval a molestar a una derecha dura, que es tenaz con su ideología. Pero, después de todo, lo peor no es esto, sino que un día volverá al poder la izquierda y atrapada en el mismo miedo tampoco va a hacer nada para que cese de una vez esta ignominia.

El abad de Montserrat pide perdón por el papel de la Iglesia en el Franquismo



Josep Maria Soler asegura que la institución religiosa no sólo no quiere acusar a quienes mataron a religiosos durante la Guerra Civil sino que ya les ha perdonado
El abad de Montserrat, Josep Maria Soler, ha pedido hoy perdón por el papel de la Iglesia durante el Franquismo y ha señalado que la institución religiosa no sólo no quiere acusar a quienes mataron a religiosos durante la Guerra Civil sino que ya les ha perdonado.

Soler, que ha subrayado que la Iglesia ha perdonado sin que a ella “nadie le pida perdón”, ha pronunciado estas palabras durante la misa de acción de gracias por la beatificación de los Mártires de Montserrat, 21 en total, que tenían entre 18 y 82 años y que fallecieron en distintas circunstancias antes y durante la Guerra Civil.
Dos de ellos, según ha recordado hoy Soler, no fueron víctimas de la persecución religiosa aunque sí murieron durante la guerra.
A juicio del abad, “hay que continuar reflexionando sobre ese periodo de nuestra historia para analizar todos los hechos, pero quizás sí que hace falta un pronunciamiento más explícito”.
Con todo, el abad ha recordado que el papa Juan Pablo II ya pidió perdón el año 2000 por las culpas de los hijos de la Iglesia Católica, especialmente en el segundo milenio. También la Iglesia en Catalunya “es consciente que por parte de algunos de sus miembros hubo faltas y errores y, por boca de sus obispos, se pidió humildemente perdón el año 2011″.
“No hemos ofrecido un testimonio suficientemente transparente del Evangelio ni hemos sido suficientemente generosos en servir a todo el mundo
Soler también evoca en su homilía que estos días pasados también lo ha hecho el arzobispo de Tarragona y que Montserrat, “a pesar de su compromiso con los derechos humanos y patrios antes y después de la guerra, incluso con sacrificio para algunos de sus monjes, pidió el año 2000 también perdón”.
“Pero hoy, ante el testimonio de sus mártires beatificados, lo vuelve a hacer a través de mí, por las veces que, a causa de las limitaciones humanas, no hemos ofrecido un testimonio suficientemente transparente del Evangelio ni hemos sido suficientemente generosos en servir a todo el mundo”, ha reflexionado el abad de Montserrat.

domingo, 20 de octubre de 2013

España, el país de los 200.000 desaparecidos José Luis Gordillo


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Periodismo Humano
Representantes de la ONU califican de crímenes contra la humanidad tanto los enterramientos en fosas comunes de la guerra civil y el franquismo como el robo de niños prolongado hasta la democracia. Censuran al Gobierno español por poner obstáculos a las investigaciones y le conminan a buscar a los desaparecidos.

Rocío Borrego sólo quiere recuperar los restos de su madre, puesto que sabe bien que fue asesinada en 1936. Eduardo Raya sólo desea saber el paradero de su hija, puesto que está completamente seguro que sigue viva, desde que fue presuntamente robada en 1990. Entre ambos sucesos ha pasado medio siglo, pero los cubre el mismo manto de silencio e “impunidad”, según los representantes del grupo de trabajo sobre desapariciones forzadas de Naciones Unidas que este mes de septiembre ha visitado diversas ciudades de España. Los afectados repiten insistentemente, con casi 200.000 víctimas, entre enterramientos ilegales en fosas comunes y niños robados, hoy son adultos con identidad falsa, España es, tras Camboya, el país del mundo donde permanecen más personas desaparecidas.
En 1940 la Causa General iniciada por el Ministerio de Justicia sobre el denominado terror rojo facilitó la recuperación de los cadáveres de casi la totalidad de las 38.000 víctimas de la represión en la retaguardia republicana durante la Guerra Civil. Sus familiares, salvo excepciones de falta de interés o deficiente localización, pudieron darles una sepultura digna, fueron honrados, su memoria recuperada y sus verdugos perseguidos o procesados. El Estado se implicó fuertemente en la labor de búsqueda e identificación, sirviéndose en muchos casos de las fotografías tomadas a tal efecto por el propio Gobierno republicano, que nunca llegó a legitimar la barbarie desatada durante parte de esos tres años por facciones de sindicatos y partidos de izquierda.
Setenta años después, todavía no ha ocurrido lo mismo con el franquismo, cuya represión fue cinco veces mayor en número debido a ser planificada por sus mandos y ejecutada sistemáticamente a partir de las órdenes de fusilamiento de cualquier desafecto al Movimiento decretadas por la Junta de Gobierno y la Junta Suprema Militar de Defensa de España en 1936. Desde entonces hasta ahora, de los 143.000 desaparecidos estimados por el ex juez Baltasar Garzón en 2008 sólo se han recuperado los cuerpos de unos 8.000. Pero cada vez que se abre una fosa se encuentran más cadáveres de los previstos, motivo por el que las estimaciones se acercan ya a los 180.000 desaparecidos, cifra que coincide con la aportada hace años por el historiador Paul Preston.
A ello hay que sumar unos 30.000 niños apartados forzosamente de presas y familias republicanas entre 1944 y 1954, como medida de “higiene” ideológica, y al menos otros 6.000 casos documentados por las asociaciones de bebés robados por motivos económicos durante el tardofranquismo y la primera mitad de la actual democracia. Casi todos siguen sin localizar, salvo varias decenas de reencuentros, facilitados por análisis de ADN practicados por los propios familiares, nunca por el Estado.
Rocío Borrego no pudo acudir a Sevilla el pasado mes para explicarle su caso a los representantes de la ONU, debido a su delicada salud. Lo hizo en su lugar su hija Florentina, quien relató que Ana Ricarda, de ideología socialista, regentaba una tienda de comestibles y ejercía como maestra particular y escribiente en la aldea cordobesa de Jauja. En noviembre de 1936 fue detenida por cuatro falangistas y un guardia civil al que ella misma había denunciado por amenazas unos años antes, y ya no se ha vuelto a saber de ella. A través de diversos testimonios han llegado a saber que permaneció varios días en un chalet, donde fue violada y torturada hasta que, ya moribunda y desfigurada, le dieron el tiro de gracia. Parece que un vecino encontró el cadáver junto al arroyo de La Coja y, al verle los pechos arrancados y el cuerpo destrozado, decidió enterrarla.
Su tienda y sus tierras fueron confiscadas, su madre rapada y purgada, su marido enloqueció y murió a los pocos años y sus cuatro hijos fueron presa del hambre y la miseria. Rocío ha acudido infructuosamente a los tribunales para buscar alguna reparación y la recuperación de los restos de su madre. En su auto, el ex juez Garzón lo señala como uno de los casos más “clamorosos” de “inseguridad jurídica para las víctimas”. Sin embargo, hasta el propio Tribunal Constitucional español ha desestimados sus recursos. “Yo no quiero juzgar a nadie, pero que nos dejen recuperar los restos”, clamaba Florentina en Sevilla, a la vez que se preguntaba: “¿Hasta cuándo? ¿Hasta que los tengan que sacar como a los íberos o los tartessos? ¿En qué país democrático se encarga la labor de hacer cumplir los derechos humanos a las víctimas, teniendo que trabajar en contra de la Administración? Es un desgaste emocional tremendo”, se lamenta.
Efectivamente, el grupo de trabajo de la ONU ha constatado que la Ley de Memoria Histórica de 2007 ha tenido un efecto muy escaso. Salvo algunas excepciones, como el Ayuntamiento de Málaga, que ha financiado la exhumación de la fosa común de su cementerio, recuperando los restos de 2.800 personas, en el resto del país prácticamente ningún municipio ha dado permiso siquiera a las familias para hacerlo y ningún juzgado ha ordenado la apertura de fosas. Ariel Duritzky, unos de los representantes de Naciones Unidas que ha visitado España, considera que el Gobierno español debe derogar la Ley de Aministía de 1997, por ser preconstitucional y constituir una “barrera a la investigación de graves violaciones de los derechos humanos”.
Así, en lugar de poner los “obstáculos” actuales, el Estado español debe ofrecer en su opinión mayor apoyo a las víctimas, crear una entidad para estudiar los casos, investigar las desapariciones forzadas a través de la judicatura, juzgarlas, retirar los símbolos del franquismo de los lugares públicos y “asumir un rol de liderazgo en la búsqueda de la verdad”. A juicio del experto de la ONU, “en el contexto de ataques generalizados a la población civil, como los que ocurrieron durante la guerra y la dictadura, las desapariciones forzadas adquieren carácter de crimen internacional, y por lo tanto deben considerarse imprescriptibles”.
Dulitzky y su compañera Jasminka Dzumhur no se sorprendieron cuando en su visita a Sevilla se les planteó que este crimen contra la humanidad también se habría prolongado hasta bien entrada la democracia. Hasta los años noventa en concreto, debido a que el robo de bebés por motivos económicos, tras haberlo practicado en un principio como represión política, también se habría realizado de forma “sistemática, generalizada y con aquiescencia de los poderes públicos” como un “ataque” por parte de un grupo de funcionarios del Estado contra parte de la población civil. Así lo expusieron el abogado granadino y también afectado Eduardo Raya junto a su esposa Gloria Rodríguez. Ellos siguen buscando a su hija, dada por muerta al nacer en el Hospital Clínico de Granada en 1990. Hasta siete análisis de laboratorios públicos y privados han dictaminado que el cadáver enterrado entonces no puede pertenecer a una hija suya, así como tampoco los restos de hígado aportados como prueba por los médicos para cerrar el caso. La Justicia hasta ahora no les ha ofrecido respuesta, pendiente de reabrir la investigación “a regañadientes”.
Raya tiene no obstante esperanza en el dictamen del grupo de trabajo de la ONU, que deberá ser elevado al Consejo de Derechos Humanos para su aprobación, así como que la Justicia argentina incluya también entre sus investigaciones el robo de niños por motivos políticos o económicos, tanto en la dictadura como en la democracia, al tratarse de una misma trama criminal. “Esto no es cosa de una monja aislada, como nos quieren hacer creer. Sor María sólo fue un instrumento de los que se llevaron el dinero”, asegura Raya.
Los métodos aplicados ilegalmente para el rapto y venta de bebés hasta los años noventa fueron en realidad ensayados de forma legal en los años cuarenta y cincuenta. El engaño, diciendo a las familias que el niño había muerto, la inscripción en el Registro Civil con distinto nombre y apellido y darla en adopción en una provincia distinta a la que nació, para dejar el menor rastro posible. Las hermanas María y Florencia Calvo, por ejemplo, fueron enviadas por sus padres a Francia para salvaguardarlas de la contienda en España, pero tras terminar la guerra las secuestró allí el servicio exterior de Falange Española y las devolvió a nuestro país. Al llegar en tren a Toledo, Florencia preguntó por su hermana, pero una monja le informó que María había muerto de unas fiebres, como tantos otros niños en el camino, y que su cuerpo lo habrían tirado por la ventanilla. En realidad no fue así, sino que fue dada en adopción. Sesenta años después, las dos hermanas se reencontraron gracias a un programa de televisión.
La Orden del Ministerio de Justicia de 30 de marzo de 1940 establecía que los hijos de presos políticos podían quedarse con sus madres sólo hasta los tres años, cumplidos los cuales debían ser excarcelados y adoptados por familias adeptas al Régimen, siguiendo las doctrinas del psiquiatra Antonio Vallejo-Nágera. La Ley de 4 de diciembre de 1941 facilitaba a su vez su inscripción en el Registro Civil con nuevos apellidos. Vicenta Flores Ruiz, hija de un militar republicano de Valencia, fue adoptada y devuelta al colegio de monjas donde permanecía interna hasta cuatro veces en un mismo año, cambiando en todas las ocasiones de apellidos. Y siempre lejos de Valencia, por familias de Zaragoza, Alemania, Madrid y Ciudad Real
El paso del robo de niños legal al ilegal se habría dado ya en la siguiente década, aprovechando esta estructura. Además de las entidades religiosas que tutelaban a los menores y los registros civiles de toda España, fue necesaria también la implicación de profesionales sanitarios, médicos y matronas que asistían los partos en las cárceles y, cada vez en mayor medida, en clínicas y hospitales. En 1950 Emilia Girón fue a dar a luz al hospital de Salamanca. Nada más nacer, le arrebataron al niño a la fuerza y nunca más supo de él. Emilia era hermana del maqui Manuel Girón, jefe de los guerrilleros del Bierzo. Era analfabeta y tenía mucho miedo. Quizás pensaron que nunca lo buscaría, pero sí lo hizo, aunque infructuosamente. “Con esa angustia estaré toda la vida, porque sé que lo parí y lo llevé dentro nueve meses, y no lo conocí siquiera”, declaraba Emilia cuarenta años después.
De esa misma época es una carta del capellán de la casa cuna de Sevilla en la que daba instrucciones para cambiar las partidas de bautismo de forma discreta en caso de adopciones irregulares, más allá de las forzosas a presos republicanos que sí permitía la ley. En muchas ocasiones, religiosos, médicos y registradores recibían regalos o donativos por parte de los padres adoptivos. Así, en los años cincuenta se habría producido la transición del robo por motivos políticos al móvil económico, práctica que se habría prolongado de forma sistemática has la década de los noventa y que hoy día, según la ONU, permanece impune.

Lucía Socam pone voz y música a las fosas del olvido Félix Población


A los siete años empezó a estudiar música en su pueblo, Guillena, y más adelante se tituló en el grado medio en el Conservatorio Profesional Cristobal de Morales de Sevilla. Con catorce años logró que sus padres le compraran la primera guitarra y a partir de ahí, aunque ella aspirara en principio a ser la chica de los coros, esa voz que no se sabe bien de donde viene pero que tan estupenda queda en una canción, acabó poniéndole música y letra a la memoria del olvido, la que sigue enterrada en fosas y cunetas por toda España. Lucía Sosa Campos, Lucía Sócam, tiene a gala ser la cantautora que más veces ha frecuentado los cementerios de nuestro país poniendo su voz al servicio de esa memoria y de quienes comparten su sentimiento y derecho a la verdad, la justicia y la reparación:

“Ese compromiso me viene de cuando grabamos mi segundo disco, Verdades escondidas, basado en dieciocho historias reales de distintos protagonistas anónimos de la Guerra Civil y la posguerra, historias que llegaban a la gente y le hacía sentirse liberada al oír esas canciones en la voz de una chica joven. A mí me gusta seguir llamándole canción de autor o canción protesta porque eso es lo que es, sin más. Nuestras canciones tienen un contenido social importante porque están siempre al lado del pueblo, de nuestros vecinos, de los más desfavorecidos. Por estas cosas nos diferenciamos de otros que se hacen llamar cantautores sin saber cuál es el significado de esa palabra”.

-¿No está tu generación un poco distante de esa estética y de aquella ética de la canción protesta, a pesar del grave problema de desempleo que actualmente soporta?

Los mercados, el capitalismo, se ha encargado de hacer bien sus deberes y de incluirnos dentro de una sociedad de consumo que poco tiene que ver con aquella sociedad de los setenta. Aquellos jóvenes salían a la calle para conseguir unas libertades que la dictadura les prohibía. Nosotros estamos obligados a salir a la calle para conservar, al menos, los derechos que aquellos jóvenes con sus manifestacione consiguieron para todos. Yo ofrezco mi canción aportando un granito de arena, porque creo realmente que este mundo se puede cambiar. No será fácil, pero se puede, y juntos podremos. A través de la música también se puede llegar a un público que habitualmente no se mueve en los círculos más activos y que si se para a oír tres o cuatro minutos de una canción puede sentirse sensibilizado.
La mayoría de las canciones que intepreta Lucía Sócam están compuestas por ella misma, auuque en ocasiones también canta a poetas cuyos versos ha musicado: García Lorca, Benedetti, Gabriel Celaya, Miguel Hernández, Pablo Neruda… Asimismo ha versionado canciones muy conocidas de Paco Ibáñez, Victora Jara o Nacha Guevara.
-¿Que factores humanos, ideológicos o históricos te mueven al componer un tipo de canción focalizada en las víctimas y desaparecidos del franquismo?
Hasta que conocí a mis compañeros de la Asociación para la Recuperacion de la Memoria Histórica 19 Mujeres de Guillena no tenía ni idea de qué era eso del franquismo y la Guerra Civil, ni mucho menos que había miles de muertos sin nombre en las cunetas de nuestro país. Fue entonces cuando tomé conciencia de todo eso que ha me hecho crecer como persona y como cantautora. No solo descubrí la historia de mi país, sino que me encontré con un historia familiar que no conocía. Descubrí que mi abuelo fue condenado a 30 años de prisión por haber luchado en el ejército republicano defendiendo a su país; que su hermano lo acompañaba pero no volvió, lo mataron, y que mi tia-abuela era una de las 17 Rosas de Guillena asesinada en Gerena. Descubrí que vivía en un país muy agradecido con Europa y muy descortés con sus propios muertos. Que haya más de cien mil españoles enterrados en cunetas y fosas comunes y que el Estado se tape los ojos es imperdonable.
-¿Qué impresiones humanas directas has sacado de tu experiencia como cantautora de esa memoria enterrada?
He sido testigo de varias exhumaciones. Fui voluntaria en alguna de ella con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Además, mi asociación fue coordinadora de la exhumación de las conocidas como las 17 Rosas de Guillena donde varios familiares fuimos voluntarios y trabajamos codo a codo con arqueólogos y antropólogos. Algunos dicen que hay que dejar a los muertos en paz y otros dicen que los dos bando tuvieron muertos. En las exhumaciones en que yo estuve, no estaban precisamente descansando en paz, porque en poco más de dos metros por dos se encontraban numerosos esqueletos esperándonos.
Todos los personas que hemos rescatado fueron sacados de sus casas y asesinados después, no estaban en ningún frente. Evidentemente, si no se condena el franquismo y no se declara ilegal ese régimen, estos asesinatos siguen siendo legales, así como sus juicios (el que lo tenga) y sus consejos de guerra (el que lo tenga). Tristemente tienen que ser las familias las que casi mendiguen la posibilidad de poder recuperar los restos de sus familiares asesinados. Tenemos una democracia cuyas bases fueron creadas con los herederos del fascismo, por eso no es difícil pensar que el Estado español no condena abiertamente los crímenes de franquismo como crímenes de lesa humanidad, porque muchos responsables de esos asesinatos se vistieron de demócratas y siguieron instalados en las instituciones en la Transición.
-Háblame de tu próximo calendario de actuaciones, entre las que creo hay un homenaje a Teresa León en noviembre. ¿Has compuesto algo en referencia a esa gran escritora, nublada posiblemente por la nombradía abusiva que tuvo su marido, Rafael Alberti?
La editorial Atrapasueños ha sacado un libro con textos inéditos de Maria Teresa León seleccionados por su hija Aitana Alberti, que me ha invitado a participar en algunas presentaciones de ese libro titulado “La memoria dispersa”. En agradecimiento a la dedicación de María Teresa y su lucha por el futuro (por nosotros), he compuesto una canción titulada “Tu regreso silencioso”.
Desgraciadamente, haciendo el tipo de música que hago no me llueven las ofertas de trabajo, pero sí hay un público minoritario que me sigue. Me quedan pocas ciudades por visitar en España, incluso he cruzado la frontera francesa y portuguesa, y viajé a La Habana al preestreno de mi último disco “Viejos tiempos/Nuevos tiempos”.  

sábado, 19 de octubre de 2013

La salida de Bertone abre la puerta a la transparencia en el Vaticano Pablo Ordaz



El nuevo secretario de Estado, Pietro Parolin, no acudió a su toma de posesión por una operación menor
Francisco alaba su “capacidad de diálogo”
Los cuervos del Vaticano devoran a Tarcisio Bertone
Una pequeña, oportuna y muy diplomática intervención quirúrgica evitó ayer una fotografía muy esperada. La del papa Francisco despidiendo al hasta ahora poderoso cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano durante los últimos siete años, y dando la bienvenida a su sucesor, monseñor Pietro Parolin, un diplomático vaticano de 58 años, hasta ahora nuncio en Venezuela y elegido por Jorge Mario Bergoglio para cambiar la Iglesia católica de arriba abajo.

El momento, pues, tenía su morbo. Bertone representa, muy a su pesar, la noche más oscura del Vaticano, cuyas disputas por el poder provocaron la renuncia de Benedicto XVI. Parolin, en cambio, tiene la difícil misión de presidir el Gobierno de una Iglesia que Francisco desea clara y transparente como la luz del día, sin secretos inconfesables en lo que respecta a las finanzas y volcada a las periferias del mundo.
Pero la fotografía no se dio. Pietro Parolin, según explicó el propio Pontífice, se encuentra convaleciente de una “pequeña intervención” y no podrá incorporarse hasta “algunas semanas más tarde”.
La ceremonia, por tanto, no tuvo en sí más importancia, pero el relevo supone un cambio de época. Bergoglio y Bertone —un jesuita y un salesiano— se intercambiaron los cumplidos de rigor, aunque es público y notorio que durante estos últimos meses han tenido sus más y sus menos. El hasta ahora secretario de Estado considera, y así lo dejó patente el pasado verano durante un almuerzo en Castel Gandolfo, que el nuevo Papa no lo ha defendido de quienes lo acusan de no haber protegido adecuadamente a Joseph Ratzinger del escándalo Vatileaks —la filtración de la correspondencia privada de Benedicto XVI—.
La salida de tono de Bertone cuando se confirmó su sustitución —“he sido víctima de una red de cuervos y víboras”— no vino más que a confirmar las clásicas rencillas de un Vaticano ensimismado que el papa Francisco, como no se ha cansado de repetir durante los últimos meses, quiere erradicar a cualquier precio.
Para ello dispone de dos poderosas herramientas. Una, el llamado G-8 vaticano, la comisión formada por ocho cardenales de los cinco continentes, que ya funciona desde hace algunos meses y una de cuyas funciones principales es la de reformar la curia.
La otra herramienta es monseñor Pietro Parolin. Su primera misión será convertir la hasta ahora muy poderosa Secretaría de Estado en una muy eficaz secretaría del Papa.
Durante las congregaciones generales —las reuniones de los cardenales previas al cónclave—, se otorgó un mandato muy claro al Papa que saliera elegido: remodelar una Secretaría de Estado que, especialmente durante los últimos años, se había arrogado más competencias que el propio Pontífice. El cardenal Bertone fue, de facto, un vicepapa. Levantó en torno a Benedicto XVI una empalizada que prácticamente nadie podía salvar y se enredó en una pelea sin cuartel con el sector de la curia que lo consideraba un advenedizo. Así, aislado y solo, Joseph Ratzinger vivió los últimos meses de su papado, un pastor rodeado por lobos cuyo único y sorprendente acto de rebeldía fue su renuncia.
Al elegir a Pietro Parolin, el papa Francisco —un experto en lanzar mensajes muy claros— ha dejado diáfano que los tiros van en la dirección opuesta. Salvo en la nacionalidad —en el Vaticano existe la tradición no escrita de que un papa extranjero nombra a un secretario de Estado italiano—, el cardenal Bertone y monseñor Parolin se parecen como un huevo a una castaña.
Aunque con guante de seda, Jorge Mario Bergoglio lo puso de manifiesto ayer cuando dijo: “Doy, aunque in absentia, la más cordial bienvenida al nuevo secretario. Él conoce muy bien la Secretaría de Estado, donde ha trabajado tantos años, con pasión, competencia y con esa capacidad de diálogo y de trato humano que son sus características. En un cierto sentido es como un regresar a casa”.
Tal vez sin pretenderlo, al trazar el perfil de Parolin estaba también trazando el negativo de Bertone.

Lampedusa: perseguir a los vivos, premiar a los muertos Santiago Alba Rico, filósofo y escritor

Si hablamos de la tragedia de Lampedusa, hay poco que añadir a los hipócritas lamentos de las autoridades europeas y a las justísimas denuncias de activistas, organizaciones e inmigrantes. Hace años el teólogo costarricense de origen alemán, Franz Hinkelammert, resumió en dos palabras esta rutinaria abundancia de cadáveres cosechados en mares y desiertos en las fronteras de Occidente: “genocidio estructural”.
Esta idea de “genocidio estructural” implica, por supuesto, una acusación: las estructuras no se imponen solas sino que necesitan decisiones políticas que las mantengan en marcha, decisiones políticas que eventualmente podrían también desactivarlas. Cuando una estructura es incompatible en su raíz con la Declaración de los DDHH y la más elemental dignidad humana, las decisiones que se toman para mantenerla viva adquieren un aura necesariamente truculenta, un aire de lúdica crueldad infantil, la forma de un gran bostezo nihilista. Supongo que a Barroso y Letta no les habrá gustado ser recibidos en Lampedusa al grito de “asesinos”. No se sienten “asesinos” y probablemente les produce horror sincero la pila de cadáveres acumulados a sus pies. Pero tienen que tragarse los insultos y los remordimientos de conciencia y responder de manera responsable a sus compromisos con la “estructura”, de los que en alguna medida dependen también los votos de sus electores.
Lo cierto es que las medidas tomadas por la UE y el gobierno italiano convierten a nuestros gobernantes en una especie de imaginativos diseñadores de yincanas infantiles o, mejor, de trepidantes concursos de televisión. No seamos más piadosos que ellos. Aumentar el presupuesto para los CIEs, reforzar la vigilancia en el Mediterráneo y conceder la nacionalidad a los muertos -mientras se sigue persiguiendo a los supervivientes- nos conviene y es además divertido, pues transforma los desplazamientos migratorios en el más caro deporte de riesgo del mundo: pagad miles de euros por la inscripción, oh jóvenes aventureros, y lanzaos una y otra vez al mar sorteando tempestades y patrulleras; si tocáis tierra vivos, os devolveremos, como en el juego de la oca, al punto de partida, os encerraremos, como en el juego de la oca, en prisión u os obligaremos a trabajos forzados clandestinos, como en el juego de la oca, expuestos a toda clase de abusos y desprecios. ¿Y no se puede ganar? ¿Cómo se gana en este concurso? Muriéndose. Si morís en nuestras playas, jóvenes aventureros, un dulce manto de piedad universal cubrirá vuestros cuerpos y recibiréis además el gran premio, el sueño finalmente cumplido, la gran ambición de vuestra vida por fin satisfecha: la nacionalidad italiana.
Este juego macabro tiene que ver obviamente con la “estructura”. Tiene que ver, como dice Eduardo Romero citando a Marx, con nuestro “deseo apasionado de trabajo más barato y servil” -una selección “negrera”- y con nuestro escaso respeto por las fronteras ajenas: intervención económica en naciones saqueadas, acuerdos con dictadores y violación física de la soberanía territorial. Una buena parte de las víctimas de Lampedusa, por ejemplo, procedían de Somalia, en cuyas aguas nuestros barcos europeos depositan desechos contaminantes y roban el atún para nuestras mesas. No olvidemos que mientras decenas de somalíes morían ahogados en las costas italianas, un tribunal español juzgaba a algunos expescadores de ese expaís africano por “piratería”.
Pero esta idea de premiar a los muertos con la nacionalidad póstuma -mientras se castiga a los vivos por haber sobrevivido- entraña una declaración de guerra y un malentendido racista. A estos jóvenes aventureros que creen en la libertad de movimiento y en el derecho a una vida mejor se les está diciendo que sólo serán aceptados e integrados en Europa una vez muertos, como cadáveres hinchados por el agua, y sólo si mueren a la vista de todos y en número suficiente como para no poder ocultarlos bajo las alfombras. Os queremos muertos. O parafraseando un viejo dicho: el único inmigrante bueno, el único inmigrante asimilable es el inmigrante muerto.
Al mismo tiempo, el premio de la nacionalidad póstuma es un acto de propaganda racista, que presupone e induce la ilusión de que los somalíes, eritreos y sirios naufragados en Lampedusa quieren ser italianos. En un momento en el que cada vez hay más italianos -y españoles- que no quieren ser italianos -o españoles- y que abandonan a la fuerza su país, los muertos de Lampedusa, vencedores de esta yincana nihilista, iluminan una falsa Italia (o España) deseable, apetecible, rica y democrática, a cuyas bondades aspirarían millones de personas en todo el mundo.
Es mentira: no quieren ser italianos (o españoles). Uno de los periodistas a los que más admiro, el italiano Gabriele del Grande, lleva años numerando y, sobre todo, nombrando las víctimas de este “genocidio estructural”. Mamadou va a morir es el título elocuente de uno de sus libros. Pues bien, Del Grande recordaba tras la masacre de Lampedusa algunos datos elementales: que la mayor parte de los inmigrantes no entran por mar, que muchos de ellos han intentado entrar antes por la vía legal, que son ya muchos más los que salen que los que entran y que, en efecto, la única forma de pararlos es matarlos (en origen, en camino o en destino). Y se lamentaba con amargura del papel de los medios de comunicación, que los tratan, al igual que los políticos, como meros “objetos” de un debate o de una imagen, de manera que “los verdaderos protagonistas”, los inmigrantes vivos y los inmigrantes muertos, no tienen nunca voz ni nombre ni razones. Del Grande, que ha viajado y compartido con ellos los trabajos y los placeres, describe esta insistencia de tantos africanos en atravesar nuestras fronteras como “el mayor movimiento de desobediencia civil contra las leyes europeas” y considera que “si vuelve algún día la paz al Mediterráneo y hay libre circulación, los muertos de hoy se convertirán en héroes del mañana y se escribirán novelas y se harán películas sobre ellos y su coraje”.
No quieren ser italianos ni españoles ni griegos. Conservan sus vínculos afectivos y culturales y con mucho orgullo, como lo demuestran las remesas mandadas a los países de origen (o el hecho de que sean las familias las que ahorran el dinero que permitirá al más joven y valiente de sus miembros pagar al mafioso local y embarcarse hacia Europa). No quieren ser italianos ni españoles ni griegos, aunque sí quieren tener algunos de los derechos que los italianos y españoles y griegos están a punto de perder. Reclaman el derecho a ir y venir y el derecho a quedarse en sus casas: a viajar y a no viajar, a trabajar, a correr aventuras, a conocer otros lugares, a amar otra gente y a su propia gente. No son distintos de nosotros y, si a veces tienen una vida mucho más difícil, también son más valerosos, más “emprendedores”, más vitales, más hábiles y menos cínicos. Puede que haya buenas razones -económicas y ecológicas- para limitar los desplazamientos, pero entonces habrá que empezar por las mercancías y los turistas: se mueven mucho más los europeos que los africanos y con un coste mucho más alto. Y en todo caso, el derecho universal al movimiento, que implica también el derecho a no moverse y el derecho a regresar, no puede aplicarse selectivamente con criterios étnicos, raciales o culturales, y menos imponerse o prohibirse por la fuerza. Cualesquiera que sean las coartadas “estructurales”, Europa jamás podrá pretender ser democrática e ilustrada mientras la denegación de auxilio, la selección “negrera”, la financiación de campos de concentración y la criminalización de la simple supervivencia constituyan la normalidad antropológica y jurídica de sus poblaciones y sus leyes.


El Mediterráneo une las costas y separa a sus habitantes. No nos dejemos engañar por la trágica imagen de esta grieta llena de agua y de muertos; ni por la dirección de los flujos humanos. El norte y el sur del Mediterráneo cada vez se parecen más. Mientras tenemos la impresión de que ellos vienen hacia nosotros, en realidad nosotros estamos yendo hacia ellos. Muy deprisa. Y convendría que, de un lado y de otro, encontrásemos juntos alguna solución, y nos volvamos por propia voluntad un poco africanos, antes de que nuestros gobiernos empiecen a aplicar las leyes de extranjería -como ya empieza a ocurrir- a sus propios ciudadanos. Extranjeros, terroristas, pobres, enfermos, España -e Italia y Grecia- se están llenando de españoles póstumos; es decir, de españoles virtualmente muertos.
(*) Santiago Alba Rico es .

Obispos con Olor a Oveja Marco Antonio Velásquez Uribe



La demora en los nombramientos despierta expectativas y, por cierto, da motivo de comentario y reflexión…(Marco Antonio Velásquez).
No es misterio que en Chile faltan obispos. Actualmente hay 2 diócesis en sede vacante (Arica e Iquique) y 3 episcopados donde sus titulares están en edad de renunciar (Copiapó, La Serena y Melipilla). A ello se agrega la vacancia de obispos auxiliares en Concepción y Santiago.

En suma, pronto faltarán 7 obispos, considerando que en La Serena, además del titular, su obispo auxiliar también espera acogerse al merecido retiro. Esto significa que el 28% de los miembros en ejercicio del Colegio Episcopal de Chile debe renovarse próximamente.
La demora en los nombramientos despierta expectativas y, por cierto, da motivo de comentario y reflexión. El hecho deja en evidencia que para el Pueblo de Dios no es irrelevante quien sea su obispo. Y lógico, el pastor está llamado a guiar al Pueblo que peregrina en la esperanza.
Los alentadores cambios que se viven en Roma, y que no han tenido suficiente eco en algunas Iglesias locales de nuestro país, constituyen un serio desafío para el Nuncio del papa Francisco en Chile, a la hora de proponer candidatos al episcopado. No hay duda que estos hombres del papa se enfrentan, en todas partes, a múltiples presiones jerárquicas para incluir a unos y vetar a otros. En esos avatares, ha de resonar en la conciencia del Nuncio el mensaje que el 6 de Junio pasado les transmitiera el papa en la Sala Clementina, donde les confió consejos sabios para conformar las ternas de hombres idóneos:
“Estad atentos a que los candidatos a obispos sean pastores cercanos a la gente, padres y hermanos, que sean amables, pacientes y misericordiosos. Que amen la pobreza, tanto la interior como libertad para el Señor como la exterior que es sencillez y austeridad de vida, que no tengan una psicología de príncipes”. “Estad atentos a que no sean ambiciosos, a que no busquen el episcopado – volentes nolumus- y a que sean esposos de una Iglesia, sin estar constantemente buscando otra. Que sean capaces de ´cuidar´ el rebaño que les ha sido confiado, de tener cuidado de todo lo que les mantenga unidos; de ´vigilarlo´, de prestar atención a los peligros que amenazan. Pero por encima de todo que sean capaces de ´velar´ el rebaño, de cuidar la esperanza, de que haya sol y luz en los corazones, de apoyar con amor y con paciencia los planes que Dios tiene para su pueblo.”
Si se agregan los consejos del Código de Derecho Canónico, que; “Para la idoneidad de los candidatos al Episcopado se requiere que el interesado sea: … doctor o al menos licenciado en sagrada Escritura, teología o derecho canónico, por un instituto de estudios superiores aprobado por la Sede Apostólica, o al menos verdaderamente experto en esas disciplinas.”(CIC 378 § 5), queda en evidencia la compleja tarea del Nuncio, que debe compatibilizar unas y otras virtudes en los candidatos.
El Código no deja espacio de acción directa al sensus fidelium en la conformación de las ternas para la elección de obispos, como era la antigua costumbre heredada de la tradición bíblica motivada por el reemplazo de Judas Iscariote, cuando Pedro presidió una asamblea de unas ciento veinte personas, que “Echaron suertes, y la elección cayó sobre Matías, que fue agregado a los once Apóstoles” (Hech 1, 26). Así, el Nuncio tiene la ardua tarea de captar esa sensibilidad en consulta a otros obispos y eventualmente con el “parecer de uno y otro clero, y también de laicos que destaquen por su sabiduría” (CIC 377 § 3).
Como una expresión del sensus fidelium, es oportuno recordar que la Iglesia chilena (jerárquica), en su larga historia ha dado testimonio admirable de fidelidad al Evangelio. Desde su actuación profética en defensa de los derechos indígenas vulnerados por los conquistadores, pasando por su influencia en la organización social en los tiempos de la Acción Católica, y más recientemente disponiendo a sus mejores hombres en la primera línea de la defensa de los Derechos Humanos durante la dictadura; por nombrar algunos hechos más emblemáticos. Son tiempos en que el Pueblo de Dios ha unido su destino junto al del pueblo chileno. En cada una de esas etapas hubo presbíteros y obispos que tuvieron la visión de comprender con radicalidad el servicio a los más vulnerables, a los pobres y perseguidos. Queda así la huella fecunda del carisma eclesial, en general, y episcopal, en particular, de servicio a toda la sociedad.
Así también, está presente como un estigma doloroso el tiempo actual, en que parte relevante de la Iglesia chilena se alejó de los pobres, abandonó a los trabajadores, se replegó en posiciones sociales de privilegio y unió su suerte a sectores vinculados al poder político y económico. El resultado fue un peligroso distanciamiento social, que ha llevado a una recíproca y abismante incomprensión. Y vino como una maldición la vergüenza y la lacra de los abusos a menores provocados y ocultados por clérigos, destruyendo la fragilidad de la confianza sobre la cual se funda la tarea esencial de la Iglesia, cual es evangelizar. Todo el bien realizado fue olvidado por la gravedad de los hechos conocidos. Con tristeza la Iglesia chilena ha venido a ocupar uno de los sitiales de mayor impacto en el concierto mundial en estos delitos. Habiendo sido mancillada la reputación eclesial, queda una estela de sufrimiento provocado por silencios, secretismos, errores, impericia y hasta una indebida activación de redes de protección en las que se han involucrado algunos obispos.
Un contexto como el descrito plantea una delicada tarea para el episcopado chileno del futuro, cual es reconstruir la credibilidad y confianza perdida, para favorecer la re-inserción de la Iglesia como un actor social; sólo así la sociedad chilena podrá seguir siendo acreedora del innegable bien que realiza la Iglesia. Para abordar con éxito este desafío, los consejos del papa Francisco a los nuncios parecen ser el mejor camino.
Visto así el proceso de renovación episcopal, el Nuncio del papa Francisco en Chile, don Ivo Scapolo, tiene en sus manos una tremenda tarea, en la que el pueblo chileno tiene puesta toda su confianza.
www.reflexionyliberacion.cl

11M: el gran naufragio de Pedro. J Ramírez Eulogio Paz Fernández


El 11-M ha sido la gran apuesta periodística de Pedro J. Ramírez y ha terminado por ser su gran fracaso. Pero no está solo en este su gran fracaso. Ha sido también el gran fracaso de su periódico El Mundo y de otros periodistas y medios de comunicación, como la Cope o Telemadrid. Y ha sido también el gran fracaso del Partido Popular y otras formaciones políticas afines que se han sumado a las teorías conspirativas de Pedro J. Ramírez o bien han sido las encargadas de generarlas.
Tal vez para algunos todo lo escrito y dicho por El Mundo y el PP y sus respectivos satélites mediáticos y políticos pueda parecerles ya algo lejano, algo a dejar de lado y a quitar importancia. Pero hay que ver lo que ha supuesto y supone la casi permanente martingala manipuladora y falaz practicada por El Mundo con el 11-M durante cerca ya de diez años.
El gran fracaso de Pedro J. Ramírez puede que explique que José Luis Rodríguez Zapatero, su “gran enemigo”, denigrado en El Mundo por la conspiranoia, escriba ahora en dicho periódico –sería interesante saber cuáles han sido las razones del “milagro” alcanzado– sin que, hasta ahora Zapatero haya mencionado para nada el 11-M en ninguno de sus artículos. Así escribía Pedro J. Ramírez sobre Zapatero en la carta del director de marzo del 2011 titulada “Zapatero y/o Rubalcaba”: “¡Caray con el buen encajador! A Bambi le salieron el pasado fin de semana garras de pantera. Que si ese titular es intolerable, que si cómo puede decirse eso a cuatro columnas, que si este videoblog que acabáis de colgar en elmundo.es me parece lamentable, infumable, de mal gusto… Llevo ya la suficiente mili a las espaldas como para saber que hasta el gobernante más templado se transfigura en fiera corrupia el día que por cefas o nefas se le atraganta la ración diaria de sapos que llega con el resumen de prensa del desayuno. No debería sorprenderme pues que un lector, oyente y espectador tan ávido como Zapatero tuviera ese brote de indignación e ira cuando hace tiempo que no hay medio de comunicación que no lo ponga a diario entre guapo y bonito”.
El gran fracaso de Pedro J. Ramírez puede que se explique por los distingos entre lo dicho por Pedro J. Ramírez (director de El Mundo) en junio de 2012 “Hace un par de semanas un miembro del Gobierno… me confesó… que estaba “cambiando de opinión” sobre lo ocurrido… y para él empezaba a ser evidente que los “suicidas de Leganés” y quienes fueron condenados en el juicio tuvieron que tener algún tipo de asistencia o tutela de carácter mucho más profesional –servicios secretos–, o algo parecido para consumar los atentados” (a fecha de hoy nada ha vuelto a escribir sobre esto) y lo dicho recientemente por el vicedirector de El Mundo Casimiro García-Abadillo: “Después de muchos años de investigación, no tengo prácticamente ninguna duda de que sus autores (al menos, parte de ellos) fueron los llamados suicidas de Leganés. Es decir, que el atentado (con colaboración o no) fue obra de un grupo yihadista”.
El gran fracaso de Pedro J. Ramírez puede que explique que él mismo diga: “…Pese a que una eventual exoneración de Zougam en un hipotético juicio de revisión no tendría por qué afectar al resto de la sentencia del 11-M…”, lo que equivale a validar la sentencia que reconoce la autoría del terrorismo islamista en el 11-M.
El gran fracaso de Pedro J. Ramírez puede que se explique por la incumplida solemne promesa del vicesecretario de comunicación del PP, Esteban González-Pons, de que “el PP desclasificará todos aquellos documentos que sirvan al esclarecimiento judicial del 11-M”. A fecha de hoy, nada de nada, un farol de González Pons.
El gran fracaso de Pedro J. Ramírez puede que se explique por la incumplida promesa de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que en octubre de 2010 entrevistada por el propio Pedro J. dijo: “Cuando el PP llegue al Gobierno va a ‘ayudar a que se conozca toda la verdad’ sobre el 11-M”. Dos años después de estar en el Gobierno –nada de nada, otro farol más– dice que en su partido “seguirán estando porque se conozca toda la verdad”. Dos años después de estar gobernando ya ha tenido tiempo el Gobierno del PP de “dar a conocer la verdad”. Lo raro es que Cospedal no haya explicado el 11-M como un “atentado en diferido en forma de simulación”.
El gran fracaso de Pedro J. Ramírez puede que explique lo que dice acerca de su “gran amigo” José Mª Aznar: “…Con el caso Gürtel concluye un ciclo iniciado en el Congreso de Sevilla del 90…” (Se está refiriendo al PP). “…El punto de inflexión se produjo con la mayoría absoluta del 2000. Todas las expectativas sobre cambios en las reglas del juego, más democracia interna y más control de la sociedad sobre el poder –aplazadas durante la anterior legislatura por falta de apoyos parlamentarios– decaen definitivamente entonces, en la medida en que Aznar considera que al cumplir la promesa de permanecer sólo ocho años en La Moncloa queda exento de todas las demás. Es el momento de levantar el pie del freno y disfrutar conduciendo el bólido sin miramientos ni restricciones. Por eso se despeña en el barranco de Irak y la gestión del 11-M…”.
El gran fracaso de Pedro J. Ramírez puede que se explique por lo dicho por el propio Aznar algún tiempo después de los atentados, siendo ya expresidente: “Debo reconocer que tal vez la opinión pública española no era lo suficientemente consciente, hasta el 11 de marzo, del alcance de la amenaza del terrorismo islámico, o por lo menos, no tanto como lo ha sido del terrorismo de ETA. Si es así, el Gobierno tiene sin duda una responsabilidad que asumir. Quizá los propios éxitos conseguidos en la lucha contra ETA en los últimos años nos ha llevado a bajar la guardia ante la amenaza fundamentalista”… “Las redes del terrorismo fundamentalista islámico están extendidas por todo el mundo y también por Europa y nuestro país. En algunos casos, hemos sido capaces de detectar sus movimientos a tiempo. El 11-M, desgraciadamente, no supimos hacerlo”.
Y es que por muchas lisonjas tuiteras con que Pedro J. Ramírez se desayune y por más que trate de sumergirse en la Historia, el 11-M ha sido su fosa periodística, su hundimiento. Ni siquiera el Gal, ni el Faisán, ni el caso Bárcenas, ni los ERE… El 11-M ha sido su gran empeño y también su gran embarrancamiento. No sé si el 11-M ha sido su primer fracaso; lo que sí es seguro es que el 11-M, su gran apuesta, ha terminado siendo su gran naufragio.

viernes, 18 de octubre de 2013

Ciento cincuenta mil mártires Lidia Falcón


Ciento cincuenta mil son los mártires republicanos que esperan en las cunetas de las carreteras, en las fosas comunes de los cementerios, en los bosques y los huertos familiares, a que la Iglesia católica los reconozca como tales. Nosotros no tenemos quinientos veinte mártires, nosotros tenemos cientos de miles. Porque los asesinatos “legales”, aquellos que juzgaron los infames consejos de guerra franquistas y ultimaron los pelotones de fusilamiento y los verdugos, son doscientos cincuenta mil. España es el país, después de Camboya, que tiene más desaparecidos en proporción a su población.
Cuando el Papa apoya a esa Iglesia que se atreve a beatificar a “sus mártires” porque eran católicos muertos por su fe, sin rendir homenaje, ni aún mencionar, a todos los otros mártires que fueron asesinados por su fe republicana en el progreso, en la paz y la concordia entre los españoles, está alineándose una vez más con los fascistas vencedores de la Guerra Civil española.
Las esperanzas que algunos depositaron en el papa Francisco como dirigente moderno de la Iglesia, haciendo publicidad de su modesto alojamiento en un convento y de su transporte en un automóvil vulgar, volcado a los discursos sobre la pobreza y los emigrantes, quedan bastante empañadas ante esta última actuación papal hacia España.
Quizá este Papa de los pobres no sepa que la mayoría de los asesinados por falangistas, guardias civiles, alcaldes fascistas, policías nacionales y verdugos eran pobres, porque eran campesinos, obreros, empleados, maestros, profesores, alcaldes republicanos. A los ricos el franquismo no les persiguió. Las víctimas eran hombres y mujeres que lucharon por sacar a España del atraso secular en que estaba sumida gracias a las monarquías que la habían esquilmado. Hombres y mujeres que eran líderes sindicales del campo y de la industria, representantes políticos de los partidos republicanos, intelectuales y científicos, muchos simplemente liberales y moderados, porque bolcheviques había muy pocos.
Quizá este Papa que exalta la valentía de los mártires de su Iglesia no sepa de la valentía de los mártires republicanos, que en condiciones de pobreza, como vivía la mayor parte de la población española, dedicaron los mejores años de su juventud y de su vida a redimir del analfabetismo a los niños y a los adultos de su país, a curar a los enfermos, a intentar redistribuir la riqueza que detentaban en exclusiva los caciques y los capitalistas, invirtiendo en esta tarea sus pocas horas de ocio y todos sus recursos humanos y materiales.
Quizá este Papa que beatifica a los que murieron por dar testimonio de su fe, no sepa que los fascistas mataron a los masones por dar testimonio de sus creencias, a los socialistas por dar testimonio de sus propósitos de lograr algo de igualdad entre todos los ciudadanos, a los comunistas por dar testimonio de su empeño en lograr el reparto de la riqueza, a los nacionalistas por dar testimonio de sus demandas de autonomía, a los anarquistas por dar testimonio de su defensa de los trabajadores, a las feministas por dar testimonio de sus demandas de progreso para las mujeres.
Quizá este Papa que habla en exaltación de los cristianos beatificados no sepa que entre los ciento cincuenta mil republicanos asesinados legal e ilegalmente había muchos cristianos y católicos. De los once curas vascos fusilados en Euskadi por orden franquista nunca dice nada. La mayoría de las muchachas conocidas como “Las Trece Rosas”, que fueron fusiladas, eran creyentes. Entre los masones, nacionalistas, republicanos y simples campesinos y sindicalistas perseguidos por las hordas fascistas, los cristianos, católicos y creyentes eran mayoría.
Quizá el Papa no conozca la masacre que se ultimó en España por el régimen franquista y que ejecutaron los miles de falangistas, militares y verdugos para erradicar del país a todo aquel que disintiera de la doctrina franquista, y muy católica. Y que fue bendecida por un antecesor suyo, el papa Pío XII, con el calificativo de “Cruzada”, cuyas víctimas lo fueron por actuar a favor de una España republicana, igualitaria y justa.
Quizá el Papa no sepa todo esto, pero sin duda la Iglesia católica española sí lo sabe. Como también lo saben los ministros y ministras del Gobierno central, y el presidente de la Generalitat de Cataluña y la vicepresidenta del Govern catalán, y todas las autoridades y los gobernantes que asistieron embelesados a la ceremonia de beatificación en Tarragona. Y a los que no se les escapó una palabra que atemperara, aún en una misérrima porción, el dolor y la humillación que sentimos los descendientes y herederos de aquellos mártires republicanos que nos arrancaron de nuestras familias y de nuestras vidas tan sangrientamente.
Cierto es que, si ni de nuestros gobiernos ni de los partidos dominantes ni de la judicatura –y parece mentira que todos los jueces de instrucción de nuestro país muestren tal grado de cobardía– hemos podido lograr la exhumación de los restos, a los que muchos de sus familiares querrían dar cristiana sepultura, ni las reparaciones que se merecen, difícilmente podemos esperar reconocimientos ni homenajes de la Iglesia a nuestros mártires.

Más mártires José Arregui, teólogo


ahora mismo me dijeran: “O apostatas de tu fe o te matamos”, apostataría tranquilamente. Creo que sería la mejor manera de ser fiel a la fe de Jesús, que fue la Vida. Si, en cambio, me dijeran: “O denuncias o te matamos”, y si por mi denuncia fueran a matar a una persona a causa de sus ideas, me gustaría tener grandeza suficiente para dejarme matar antes de denunciar. Solo así sería fiel a la fe de Jesús. La fe en la vida no se juega en el credo de los labios, sino en el cuidado de la vida propia y ajena.
Digo esto a propósito de los 522 asesinSi ados por el Régimen Republicano en la Guerra Civil española que fueron beatificados como mártires de la fe en Tarragona. Unidos a los beatificados por la misma causa en los dos últimos pontificados, ya suman por encima de 1.500. Pero el problema no es que sean tantos los mártires beatificados, sino que sean tan pocos, quiero decir: que solo sean beatificados los mártires de un lado. Y el problema es el fasto, y el procedimiento seguido, y la intención equívoca. El fatal equívoco que se sigue manteniendo sobre la fe y el martirio.
El problema no son los mártires, sino lo que hacemos con ellos. Ellos, los pobres asesinados –muchos de ellos veinteañeros– lo dieron todo en vida como mejor pudieron, y les quitaron la vida por unas ideas, unas creencias, unas banderas. Y fueron convertidos por los unos y por los otros en meras banderas. Ellos no cayeron “por Dios y por España”, como se nos ha querido hacer creer –tal vez a ellos mismos se lo habían hecho creer–, como si Dios fuese un credo, como si España fuese una causa y no una gente, gente diversa, gente hermana, tanta gente martirizada hasta hoy. Su dignidad y su vida fueron desdeñadas por todas las banderas, también la religiosa. Y ahí seguimos.
La jerarquía católica que organiza el acto insiste en que la celebración será exclusivamente religiosa. La indicación es de agradecer, pero es difícil que sea exclusivamente religiosa una celebración a la que está invitada la Casa Real –juntos una vez más el trono y el altar–, y que tendrá lugar justo al día siguiente del Día de la Hispanidad, aunque no fue esa la fecha inicialmente prevista; diversas organizaciones falangistas han llamado a asistir para celebrar al mismo tiempo la beatificación y la Hispanidad –Dios y la Patria juntos todavía–. Y eso es negación de la religión. O es una religión que niega la espiritualidad del evangelio, la espiritualidad sin más.
Y allí asistirá un centenar de obispos, y el buen papa Francisco que le habrán hecho asistir, aunque sea por videoconferencia. Todo eso me parece una parafernalia fuera de lugar. A decir verdad, están fueran de lugar y de tiempo todos los procesos de beatificación, con certificados de milagros y mucho dinero de por medio. Sí, el dinero –y los esquemas clericales todavía vigentes– es lo que explica que de los 522 “mártires” solo 7 sean “laicos”: solo los obispados y las congregaciones religiosas pueden permitirse gastar tanto dinero solo para tener “santos” en las propias listas. Una causa tan fútil, tan fuera de lugar y de tiempo, y tan fuera del evangelio.
Jesús beatificó, es decir, anunció la bienaventuranza a todos los que sufrían, sin mirar a su fe religiosa, ni siquiera a su virtud, menos aun a la bandera. “Bienaventurados vosotros, los pobres, los que lloráis, todos los perseguidos”. Creo que hoy proclamaría mártires y beatos a los 300 muertos de Lampedusa y a los vivos que sigilosamente serán repatriados. Y a todos aquellos, creyentes o no, que defienden su causa.
Mucho mejor sería si en Tarragona se reunieran la República y la Falange para darse la mano y para expresar juntos el pesar de haber matado por unas ideas. Y si los obispos de hoy pidieran perdón porque los obispos de entonces –todos menos dos: el catalán Vidal y Barraquer y el vasco Mateo Múgica– bendijeron la guerra de unos como Cruzada, y honraron solo a unos muertos inocentes y olvidaron a otros muertos igual de inocentes. Mucho mejor sería si hoy reconocieran a los mártires de todo tiempo y lugar, sin mirar más Credo que el de la Vida.