FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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miércoles, 27 de marzo de 2013

El Papa Francisco y la teología de la liberación Francisco Olveira, Cura en la Isla Maciel-Avellaneda-Argentina

Hasta hace nada más una semana la Opción por los Pobres era una mala palabra en la Iglesia y los curas que nos sentíamos identificados con esta opción como algo esencial al seguimiento del Dios de Jesús éramos vistos como zurditos, descarriados, ideologizados, con poco amor a la Iglesia y sentíamos un gran vacío de parte de muchos de los miembros de la Iglesia tanto jerarquía como laicos. Éramos algo así como ovejas descarriadas.
Resulta que una semana después y tras los gestos de sencillez del nuevo Papa, sumados al nombre que eligió y al hecho de haber expresado que la Iglesia ha de ser pobre y para los pobres parece que todo ha cambiado,hasta Canal 13 y Chiche Gelblung –por nombrar un ejemplo que todos entenderán– alaban y se estremecen con esta “Buena Noticia”.
Pero no nos engañemos, si bien no es poco ni pequeño el avance, si ciertamente genera esperanza, si a algunos o muchos (no todos) curas en la opción por los pobres se nos cambió el ánimo, y si sobre todo los pobres se empiezan a sentir incluidos en una Iglesia que hace tiempo le dio la espalda, igual no basta ni es suficiente.
El gran aporte que la Teología de la Liberación ha hecho en América Latina, el continente más desigual e injusto del mundo, y a todo el mundo en general no es sólo poner en el centro al pobre, nuevos Cristos Crucificados de la historia, sino poner al descubierto que hoy sigue habiendo Poncios Pilatos y Sumos Sacerdotes, que sigue habiendo crucificadores y cuándo a estos crucificadores se les pone nombre y apellido se termina el “alabar la Iglesia pobre y para los pobres” para pasar a ser una Iglesia perseguida, mártir, una Iglesia que como decíamos antes se la acusa de ideologizada. Cómo decía muy gráficamente el gran Obispo de los pobres, el brasileño Helder Cámara: “Si doy pan a un pobre me llaman Santo, pero si pregunto por qué un pobre no tiene pan me llaman Comunista”.
El gran aporte de la Teología de la Liberación es decir que no es casualidad que haya pobres sino que hay causas y que hay que atacar las causas que los generan con nombre y apellido porque como Iglesia debemos estar no sólo con los pobres sino con los pobres pero contra la pobreza injusta.
No es sólo repartir pan al que no tiene, sino cambiar las estructuras para que a nadie le falte el pan (y a otros les sobre). Medellín, que fue la traducción del Vaticano II en América Latina, hablaba de pecado estructural o estructuras de pecado. Estructuras de pecado bien visibles en nuestra América Latina y que quien no quiera ser ciego las ve con gran claridad, y ya que hablamos de ceguera pongamos un ejemplo visual tan común en nuestra América: esa villa de emergencia que apoya el rancho en la medianera del country privado. Esa “mucama” que vive en ese rancho y trabaja en negro en la casa de la señora del country.
Nuestra América Latina vive un tiempo de gracia muy especial, distintos procesos que con sus diversos matices en Bolivia, Venezuela, Argentina, Ecuador y otros tantos países ponen su mirada en el pobre. Procesos que son vistos con grandes recelos por gran parte de los privilegiados de siempre. Recelo compartido por buena parte de la actual Iglesia Latinoamericana.
Por tanto y para terminar: en la homilía de inicio de su pontificado nuestro Papa Francisco dijo entre otras cosas: “Quisiera pedir, por favor, a todos los que ocupan puestos de responsabilidad en el ámbito económico, político o social, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad: seamos «custodios» de la creación, del designio de Dios inscrito en la naturaleza, guardianes del otro, del medio ambiente; no dejemos que los signos de destrucción y de muerte acompañen el camino de este mundo nuestro”.
No es poco digo yo, pero es muy distinto a decir, como dice el lúcido cura opp –cura en la opción por los pobres- Eduardo de la Serna: “¡Dejen de depredar!, “paren de vender armas!, ¡paren de torturar!, Dejen de explotar a sus hermanos!”… en síntesis nada de ”les ordeno, ¡paren la represión!”, frase que San Romero de América, el Arzobispo de San Salvador, dijo en su última homilía a los militares que en esa época masacraban a su pueblo. Fue la última porque en la siguiente Misa le metieron una ráfaga de metralleta mientras consagraba –se convertía, así creemos los católicos– el vino en la sangre de un Cristo desangrado en una cruz por oponerse a un sistema opresor.

El Papa que paga sus cuentas Leonardo Boff, teólogo

Lo que convence a las personas no son las prédicas sino las prácticas. Las ideas pueden iluminar, pero los ejemplos son los que atraen y nos ponen en marcha. Los ejemplos los entiende todo el mundo. Muchas explicaciones confunden más que aclaran. Las prácticas hablan por sí solas.
Lo que ha marcado al nuevo Papa Francisco, ese «que viene del fin del mundo», es decir, fuera de los marcos europeos tan cargados de tradiciones, palacios, espectáculos principescos y disputas internas de poder, son gestos simples, populares, obv
ios para quien da valor al buen sentido común de la vida.
Él está rompiendo los protocolos y mostrando que el poder es siempre una máscara y un teatro, como bien puntualizó el sociólogo Peter Berger, aunque se trate de un poder pretendidamente de origen divino.
El Papa Francisco simplemente obedece al mandato de Jesús que explícitamente dijo que los grandes de este mundo mandan y dominan pero “con vosotros no debe ser así; quien quiera ser grande, que sea servidor; quien quiera ser el primero, que sea siervo de todos; pues el Hijo del Hombre no vino para ser servido sino para servir” (Mc 10,43-45). Bien, si Jesús dijo eso, ¿cómo puede el Papa, garante de su mensaje, obrar de otra manera?
Ciertamente con el establecimiento de la monarquía absoluta de los papas, especialmente a partir del segundo milenio, la institución eclesiástica heredó los símbolos del poder imperial romano y de la nobleza feudal: ropas vistosas (como las de los cardenales), oropeles, cruces y anillos de oro y plata y hábitos de palacio. En los grandes conventos religiosos que vienen de la Edad Media se vivía en espacios palaciegos.
En el cuarto en el que me hospedaba, como estudiante, en el convento franciscano de Múnich, que remonta al tiempo de Guillermo de Ockham (siglo XIV), un solo cuadro renacentista de la pared valía algunos miles de euros. ¿Cómo conjugar la pobreza del Nazareno que no tenía donde reposar su cabeza con las mitras, los báculos dorados y las estolas y ropas principescas de los prelados actuales? Honestamente no es posible. Y el pueblo que no es ignorante, sino fino observador, nota esta contradicción. Todo este aparato no tiene nada que ver con la Tradición de Jesús y de los Apóstoles.
Según algunos periódicos, cuando el secretario del Cónclave quiso poner sobre los hombros del Papa Francisco la «muceta», esa capita ricamente adornada, símbolo del poder papal, se limitó a decir: “El carnaval acabó, guarde esta ropa”. Y apareció vestido de blanco, como también acostumbraba a vestir dom Helder Câmara, que dejó el palacio colonial de Olinda y fue a vivir bajo un tejado de media agua en la iglesia de las Candelas, en la periferia; como también hizo el cardenal dom Paulo Evaristo Arns, por no hablar de dom Pedro Casaldáliga que vive en una casita pobre, compartiendo el cuarto con algún huésped.
Para mí el gesto más simple, honesto y popular del Papa Francisco fue ir a la residencia donde se había alojado (nunca se alojaba en la grande casa central de los jesuitas en Roma) a pagar la cuenta a razón de 90 euros por día. Entró y él mismo fue a buscar su ropa, hizo su maleta, saludó al personal y se fue. ¿Qué potentado civil, qué opulento millonario, qué famoso artista haría tal cosa? Sería falsear la intención del obispo de Roma querer ver en este gesto, normal para todos nosotros mortales, una intención populista.
¿No hacía lo mismo cuando era cardenal de Buenos Aires e iba a buscar el periódico, hacia la compra, viajaba en metro o en autobús y prefería presentarse como «padre Bergoglio»?
Frei Betto acuñó una expresión que es una gran verdad: «la cabeza piensa desde donde pisan los pies». Efectivamente, si alguien pisa siempre palacios y suntuosas catedrales, acaba pensando según la lógica de los palacios y de las catedrales. Por esta razón, el domingo celebró misa en la capilla de Santa Ana, dentro del Vaticano, que es considerada la parroquia romana del Papa. Y después salió a saludar a los fieles a la puerta.
Cosa notable y cargada de contenido teológico: no se presentó como Papa, sino como «obispo de Roma». Pidió oraciones no para el Papa emérito Benedicto XVI, sino para el obispo emérito de Roma, Joseph Ratzinger. Con esto retomó la más primordial tradición de la Iglesia, la de considerar al obispo de Roma «el primero entre sus pares». Por estar Pedro y Pablo sepultados en ella, adquirió especial preeminencia. Pero ese poder simbólico y espiritual era ejercido en el estilo de la caridad y no en forma de poder jurídico sobre las demás Iglesias, como predominó en el segundo milenio. No me admiraría en absoluto si, como quería Juan Pablo I, resolviese abandonar el Vaticano y fuera a vivir a un sitio sencillo, con un amplio espacio exterior para recibir la visita de los fieles. Los tiempos están maduros para este tipo de revolución en las costumbres papales. Y qué desafío está representando para los demás prelados de la Iglesia vivir la sencillez voluntaria y la sobriedad compartida.

lunes, 25 de marzo de 2013

Un cura español dice que el Papa evitó que lo mataran durante la dictadura argentina

El sacerdote José Caravias asegura que Bergoglio lo protegió de un grupo paramilitar
Un exactivista uruguayo también afirma que Francisco lo ayudó a sobrevivir
Después de una semana de controversia sobre la supuesta culpa del papa Francisco en la detención y tortura de dos curas por parte de la dictadura militar argentina, ahora salen voces en dirección contraria: un cura español que vive en Paraguay ha dicho que el Papa le salvó la vida avisándole de que un grupo paramilitar argentino quería asesinarlo, y por otro lado un exactivista de izquierdas uruguayo ha contado que Francisco lo ayudó a huir de Argentina cuando los militares iban tras él.
El sacerdote español se llama José Caravias. Afirma que Jorge Mario Bergoglio le advirtió de que querían matarlo: “Me dijo: ‘Tengo noticias de que la Triple A [grupo paramilitar ligado a la dictadura] ha decretado tu muerte y la de Jalics’”. Francisco Jalics es uno de los dos jesuitas a los que supuestamente delató Francisco, según las versiones que lo acusan de ser corresponsable de aquellos hechos. El propio Jalics ha dicho esta semana que no quiere hablar de lo que sucedió y que para él ese episodio ya es un asunto “cerrado”.
La versión de Caravias, originario de Málaga, es que Jalics fue imprudente y no se puso a resguardo tras el aviso de Bergoglio. Después de su arresto y de ser sometido a torturas, según el sacerdote español, que trabajaba con Jalics en los barrios más pobres de Buenos Aires, el Papa “se empeñó en averiguar dónde estaba”. “Si no hubiese ido a buscarlo, lo hubieran matado”, ha asegurado Caravias a la agencia AFP. El otro jesuita al que supuestamente habría delatado el Papa era Orlando Yorio. Falleció en el año 2000. Una hermana suya afirma que Bergoglio lo “desprotegió”. José Caravias dice lo contrario, que también “salvó” a Yorio.
El exactivista uruguayo Gustavo Mosca, el viernes en Montevideo. / M. R. (AFP)
José Caravias sostiene que las acusaciones contra Francisco forman parte de una campaña orquestada por “el gran capitalismo internacional”. “Quieren ensuciarlo. Para ellos es muy peligroso un Papa que denuncia la pobreza en el mundo”, ha dicho el cura español.
Las declaraciones de Caravias coinciden con las de un exactivista uruguayo que también ha salido a defender al Papa. Se llama Gonzalo Mosca, tiene 63 años y fue miembro del Grupo de Acción Unificadora, un movimiento de la izquierda uruguaya de los años setenta. Mosca ha afirmado en una entrevista con AFP que Jorge Mario Bergoglio le ayudó a escapar de Argentina, donde lo perseguía la dictadura militar, y a exiliarse a Europa.
Mosca, de acuerdo con su relato, había llegado a Argentina escapando de la dictadura uruguaya, y luego en Argentina supo que también iban tras él los militares argentinos. El hermano mayor de Mosca, que era jesuita, le pidió ayuda a Bergoglio, que había sido profesor suyo, y el Papa, según el exactivista, se ocupó de buscarle una salida al problema.
Gustavo Mosca dice que Francisco se lo llevó una noche en coche a un convento jesuita a 30 kilómetros de Buenos Aires y que se quedó escondido allí durante unos días. Después, Jorge Mario Bergoglio, según el exactivista uruguayo, ideó un plan con el que consiguió sacarlo de Argentina por Paraguay para mandarlo luego a Brasil, en donde se pasó unos meses guarecido en una casa jesuita hasta que consiguió que le diesen refugio en Naciones Unidas. Finalmente se exilió a Europa
Mosca ha dicho que ha decidido revelar su historia para “contrabalancear” las acusaciones que está recibiendo el papa Francisco: “Yo no era nadie (…). La actitud de él fue comprometida, fue valiente, y en mi caso fue eficaz”.

En el XXXIII Aniversario del martirio de Monseñor Romero. Homilía del padre Jon Sobrino el 22 de marzo en la Capilla de la UCA

‘EN TI EL HUÉRFANO ENCUENTRA COMPASIÓN’
“En ti el huérfano encuentra compasión”. Estas palabras del profeta Óseas dicen, mejor que ningún credo ni dogma, quién era Yahvé, Dios, para los pobres de Israel. Es la confesión verdadera de Dios. En esta eucaristía las aplicamos a nuestro querido hermano Oscar Romero.
Nuestro país es un país de pobres. Hombres y mujeres que no tienen mucho que dar de comer a sus hijos, que no tienen donde vivir cuando la lluvia de los temporales les destruye la casa, que van de puerta en puerta sin encontrar trabajo, y tiene que arriesgar paz, familia y vida en otros países. Estos hombres y mujeres en Monseñor encuentran compasión, consuelo y esperanza.
Nuestro país es un país de jóvenes, desaparecidos, secuestrados, asesinados día a día, y que no encuentran trabajo. Ha sido un país de mujeres que tenían que salir en guinda con sus tiernos en los brazos, y que sufrían cuando sus hijos se iban de la casa, a la organización o al monte. En Monseñor encontraban fuerza para vivir.
Y muchos otros miles en El Salvador, en Guatemala, en Haití, en Colombia han encontrado en Monseñor luz para caminar, generosidad para arriesgar, llanto para llorar, risa para reír.
Fue voz de los sin voz, defensor ex officio de los oprimidos, consuelo de los que lloran. Todavía hoy le llamamos “pastor, profeta y mártir nuestro”. Y con cariño hablamos de él como sólo hablamos de Dios .Y le decimos: “Monseñor, en ti el huérfano encuentra compasión”. En Monseñor muchos salvadoreños han encontrado al misterioso Dios que da fuerza para vivir.
Y en los salvadoreños Monseñor encontró a su pueblo. Lo vamos a decir en palabras suyas:
II
Mirando el sufrimiento de su pueblo en Egipto dijo Yahvé: “Siempre estaré con ustedes”. Viendo el sufrimiento de los salvadoreños dijo Monseñor: “No abandonaré a mi pueblo”. Y no fueron palabras vanas. Solía decir: “Con ustedes correré todos los riesgos”. Y al presidente del país que le ofrecía protección le contestó solemnemente: “Quiero decirle que, antes que mi seguridad personal yo quisiera seguridad y tranquilidad para 108 familias y desaparecidos. Un bienestar personal, una seguridad de mi vida no me interesa mientras mire en mi pueblo un sistema económico que tiende cada vez más a abrir esas diferencias sociales”.
De su dolor habló Monseñor en las homilías. “Hermanos, ya me duele mucho el alma de saber cómo se tortura a nuestra gente”. Y las homilías las preparaba así. “Le pido al señor durante toda la semana, mientras voy recogiendo el clamor del pueblo y el dolor de tanto crimen, la ignonimia de tanta violencia, que me dé la palabra oportuna para consolar, para denunciar, para llamar al arrepentimiento”.
Creaba, estrujaba el lenguaje, para que aflorase su dolor. “Esta semana se me horrorizó el corazón cuando vi a la esposa con sus nueve niñitos pequeños que venía a informarme. Según ella lo encontraron con señales de tortura y muerto. Ahí está esa esposa y esos niños desamparados”.
Arremetió contra los criminales, y más allá de la justicia legal y restaurativa conminó a hacerse cargo de la vida de esos nueve niños: “Yo creo que el que comete un crimen de esa categoría está obligado a la restitución. Es necesario que tantos hogares que han quedado desamparados como este reciban ayuda. El criminal que desampara un hogar tiene obligación en conciencia de ayudar a sostener ese hogar”.
Y la buena noticia de ese pueblo. En ese pueblo sufrido Monseñor Romero encontró luz, cariño y amor. “Siento que el pueblo es mi profeta”. “El obispo siempre tiene mucho que aprender de su pueblo”. “Entre ustedes y yo hacemos esta homilía”. “Con este pueblo no cuesta ser buen pastor”. “Me glorío de estar en medio de este pueblo”.
Razón tenía el padre Ellacuría cuando dijo: “Con Monseñor Romero Dios pasó por El Salvador”.
III
Digámoslo ahora brevemente en el lenguaje que en 1979 usaron los obispos en Puebla. Puebla es conocida por la opción por los pobres. Pero habló sobre todo del Dios de los pobres y de los pobres de Dios.
Dios es el primero que ha hecho la opción por los pobres. La Iglesia no ha inventado nada nuevo -y Dios cumple mejor que la iglesia con esa opción. Y en esa opción de Dios hay dos cosas fundamentales que ojalá las tengamos siempre presentes, y ojalá las reproduzcamos nosotros aunque sea en pequeño.
La primera es la gratuidad. “Por el mero hecho de ser pobres, independientemente de su condición personal y moral, Dios los defiende y los ama” (1143). El amor de Dios a los pobres es absoluto, sin condiciones. Como decíamos antes “en Dios el huérfano encuentra compasión”. Dios no reacciona a la bondad de los pobres ni a sus méritos. Dios reacciona a su pobreza. Eso es lo que mueve el corazón.
La segunda es salir en defensa del pobre, y quiero insistir en este punto. Dios no solo ama y ayuda al pobre, sino que antes lo defiende -lo cual no suele ser tenido en cuenta. Y es importante ver la lógica profunda en esa actuación de Dios. Lo que hace que el pobre sea pobre –muy fundamentalmente en nuestro mundo- es que tiene enemigos, adversarios. Optar por el pobre es entonces enfrentarse con quienes les hacen pobres, y es, por ello, entrar en conflicto con sus opresores. Optar por el pobre es, no solo pero sí muy principalmente, luchar contra los victimarios para que dejen de producir víctimas.
No hay opción por los pobres sin decisión a defenderlos. Y por lo tanto, sin una decisión a introducirse en el conflicto histórico. Esto no suele ser muy tenido en cuenta. Ni siquiera teóricamente. Tampoco en Aparecida. Pero, digámoslo una vez más: no hay opción por los pobres sin arriesgar.
IV
Este año el aniversario de Monseñor Romero coincide con la elección de un nuevo papa, Francisco. Para terminar quiero decir brevemente dos cosas:
La primera es mi deseo de que en él los pobres encuentren siempre compasión. Que el papa nos ayude a nosotros a ser compasivos con los pobres. Y que nosotros ayudemos al papa a ser compasivo con ellos.
La segunda es presentarle algunos deseos. Menciono cuatro que me parecen importantes, y que espero sean de su agrado:
1. Que proclame que la Iglesia es Iglesia de los pobres, y que escuche con alegría el aplauso de Juan XXIII, quien descansa en paz en una tumba cercana a su aposento papal.
2. Que de una vez por todas enaltezca a la mujer y resuelva valientemente el problema de la mujer en la iglesia. Y que con las mujeres dentro la Iglesia sea mejor partera de humanidad.
3. Que no abandone la modesta cruz que lleva al pecho. Y que comience a dar pasos para dejar de ser jefe de Estado. Y así, que haga de la iglesia un pueblo que camina, con tanteos, hacia Dios.
4. Que canonice sin necesidad de repetir fórmulas y sin quedar aprisionado en normas, a todos los mártires y a todas las mártires de la justicia en el seguimiento de Jesús. Y si busca un nombre para que todos ellos y ellas tengan nombre, desde aquí le ofrecemos muy humildemente el nombre de Monseñor Romero y el nombre de los mártires de El Mozote. Y que él añada muchos otros nombres de hombres y mujeres -y de pueblos crucificados- que han dado su vida por amor como Jesús crucificado y como el siervo sufriente de Yahvé. Con todos ellos y con todas ellas Dios ha pasado por este mundo.
Que Monseñor Romero le ayude al papa Francisco. Y que nos ayude a todos nosotros a parecernos a Jesús de Nazaret.
JON SOBRINO, S.J., director del Centro Monseñor Romero de la UCA, jsobrino@cmr.uca.edu.sv
SAN SALVADOR (EL SALVADOR).
(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).

El Eurogrupo abre la puerta a quitas en otros países: el rescate de Chipre es el ejemplo

El programa de rescate aprobado para Chipre representa el nuevo patrón para resolver los problemas bancarios de la Eurozona, y otros países tendrán que reestructurar sus sistemas financieros, según ha anunciado el presidente del Eurogrupo.
De este modo, Jeroen Dijsselbloem ha lanzado un aviso para todos en la Eurozona, asegurando que lo ocurrido en Chipre sienta un precedente en el grupo, por lo que podrá haber quitas en todos los depósitos de más de 100.000 euros si es necesario para reestructurar los sistemas financieros con problemas.
En una entrevista con Reuters y Financial Times, el presidente del Eurogrupo ha dicho que otros países de la Eurozona necesitan trabajar rápido para reestructurar sus sistemas bancarios.
En este sentido, Dijsselbloem ha dicho que si este nuevo régimen de bail-in (pérdidas en los depósitos y en los acreedores), podría no ser necesario nunca que el MEDE, el fondo de rescate, recapitalice directamente a la banca de la Eurozona.
“Lo que hicimos ayer por la noche es reducir los riesgos”, aseguró el también ministro de Finanzas holandés. “Si hay riesgos en un banco, nuestra primera pregunta debería ser ‘Ok, ¿qué vais a hacer en el banco con esto? ¿Qué vais a hacer para recapitalizaros?’”.
“Si el banco no puede hacerlo, entonces hablaremos con los accionistas y los bonistas, les pediremos que contribuyan para recapitalizar el banco, y si es necesario para los depositantes no garantizados (los menores de 100.000 euros)”, añadió Dijsselbloem.
Las palabras de Dijsselbloem y el rescate de Chipre suponen un cambio de postura de la Eurozona de 180º a la hora de afrontar rescates tres años después. Hasta ahora, los Gobiernos y los contribuyentes acarrearon los costes de los problemas bancarios, algo que debe parar, según el presidente del Eurogrupo.
Dijsselbloem cree que la calma en los mercados financieros significa que ahora es el momento adecuado para cambiar los procedimientos de rescate, aunque reconoció que hay preocupaciones con una posible vuelta de la inestabilidad al mercado.
“Si queremos tener un sector financiero sólido y sano, la única forma es decir: ‘Mirad, aquí es donde tú tienes que asumir los riesgos, debes gestionarlos, y si no puedes entonces no deberías haberlos tomado’”, añadió.
“Las consecuencias podrían ser que sea el fin de la historia, y esta es la forma en la que yo creo que deberíamos aproximarnos al asunto una vez que estamos fuera de lo peor de la crisis”.

domingo, 24 de marzo de 2013

El Salvador conmemora 33° aniversario del asesinato del arzobispo Romero

Óscar Arnulfo Romero se caracterizó por defender a los más pobres y desprotegidos durante el conflicto armado (1980-1992) en El Salvador. Es recordado por denunciar las injusticias cometidas en los años previos a la guerra interna en este país centroamericano.
Miles de salvadoreños y extranjeros salieron este sábado a las principales calles de San Salvador para conmemorar, de manera anticipada, los 33 años del asesinato del arzobispo Óscar Arnulfo Romero, perpetrado el 24 de marzo de 1980, como consecuencia del conflicto armado (1980-1992) que vivía el país en aquella época.
Romero, quien se caracterizó por defender a los más pobres y desprotegidos durante la guerra interna, fue asesinado por un francotirador mientras oficiaba una misa en la capilla del hospital para enfermos de cáncer “Divina Providencia”, ubicado en la capital salvadoreña.
Es por ello que la Fundación Monseñor Romero y la Iglesia católica dieron inicio a los actos conmemorativos, con una tarde cultural y animaciones en honor al religioso en la Plaza de las Américas, mejor conocida como El Salvador del Mundo.
Posteriormente, los presentes se trasladaron hacia la Catedral Metropolitana, donde el arzobispo está sepultado, en una movilización conocida tradicionalmente como “la peregrinación de la luz”, en la que los participantes portan faroles, algunos de ellos hechos con velas y pequeños cartones.
“Esta peregrinación se denomina así porque Romero es la luz de este pueblo”, expresó Luisiana de Beltrán, integrante de la Fundación. “Nos llena de gozo estar conmemorando un año más de su muerte porque es un ejemplo a seguir”, dijo.
La mayoría de los asistentes al acto cultural y posterior movilización vestían camisetas decoradas con imágenes de Romero y carteles con su fotografía.
El obispo de Zacatecoluca, Elías Samuel Bolaños, dirigirá la misa oficial de la Iglesia católica en homenaje a Romero, frente a la Catedral Metropolitana, ubicada en el centro de San Salvador.
En horas de la noche los salvadoreños protagonizaron una vigilia cultural como parte del “Día Grande” o conmemoración principal en honor a Romero.
La Fundación explicó, mediante un comunicado, que la conmemoración principal de su muerte se adelantó debido a que la fecha de su asesinato coincide con el inicio de la celebración de la Semana Santa.
Igualmente, resaltaron que en el transcurso de la semana se realizarán otras actividades culturales y religiosas en homenaje al arzobispo asesinado.

Impunidad
Romero es recordado por denunciar las injusticias cometidas en los años previos al conflicto armado que sufrió El Salvador durante doce años (1980-1992) y que dejó un saldo promedio de 75 mil personas muertas, ocho mil desaparecidos y 12 mil lisiados.
El actual presidente, Mauricio Funes, del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), ha sido el primero que ha pedido perdón, en nombre el Estado, por el asesinato de Romero, que aún sigue impune.
Tras más de dos décadas desde el fin del conflicto armado, la impunidad persiste en El Salvador, afirmaron este sábado familiares de las víctimas de la guerra y activistas humanitarios, al conmemorar 20 años del informe de la Comisión de la Verdad.
Esta Comisión investigó los crímenes cometidos durante la guerra civil y sólo ha señalado al ya fallecido militar Roberto D’Aubuisson como uno de los autores principales del homicidio de Romero. D’Aubuisson fue fundador de la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), partido que gobernó el país durante 20 años (1989-2009).
El Vaticano abrió en 1994 el proceso de beatificación de Romero, a quien muchos latinoamericanos llaman “San Romero de América”, pese a que aún no ha sido beatificado. La Fundación espera que el nuevo papa Francisco lo beatifique “pronto”.

sábado, 23 de marzo de 2013

El Papa Francisco, una “bomba” para la mayoría de los obispos españoles y sus incondicionales ultras José Mª Garrido

El Opus, los Legionarios, los Kikos y Comunión y Liberación, en el punto de mira por su línea reaccionaria y algunos escándalos
“Si al Papa le dejan hacer reformas, será una bomba”. Con esta rotundidad se expresó el rector de la Universidad de Deusto, Jaime Oraá, sobre la posible hoja de ruta que Jorge María Bergoglio querría imprimir a su papado. Una opinión que coincide con la que sostienen los vaticanistas, convencidos todos ellos de que el Papa Francisco optará por potenciar los movimientos diocesanos y parroquiales “sin apellido”, en detrimento del protagonismo que hasta ahora han jugado los colectivos más ultras de la Iglesia católica.
En lenguaje más claro, el Papa Franciso parece dispuesto a romper el equilibrio de poder de los grupos católicos dentro del Vaticano. Algo que está generando enorme desasosiego entre los movimientos muy conservadores que como el Opus Dei, los Legionarios de Cristo, Comunión y liberación o los KiKos, campan a sus anchas en la Conferencia Episcopal Española.
La Iglesia de Rouco
Con el beneplácito de Juan Pablo II y Benedicto XVI, el jefe de los obispos españoles, Antonio María Rouco Varela, ha tirado de estos grupos neocon para, en beneficio del PP, liderar la oposición a las conquistas conseguidas por los Gobiernos del PSOE en materia social. Así, mientras los sacerdotes progresistas eran marginados a pequeñas parroquias y fundaciones; la Conferencia Episcopal se servía de las élites políticas y económicas del Opus Dei, de los dólares que religiosamente aportaban los Legionarios de Cristo, de las universidades y contactos empresariales que les proporcionaba Comunión y Liberación, y del ejercito de fanáticos que los Kikos ponían en la calle cada vez que Rouco Varela quería manifestarse en contra del aborto o los matrimonio homosexuales.
Los medios y el PP
Todo ello acompañado del apoyo incondicional proporcionado por el entramado mediático con el que cuenta la Conferencia Episcopal (propietaria de la COPE y 13TV), y de los grupos de comunicación más reaccionarios (como Intereconomía, La Razón o el diario ABC). Por su parte, el Partido Popular repartía sus cargos de dirección entre dirigentes del Opus Dei (como los son Federico Trillo, Isabel Tocino, Juan Cotino o Jorge Fernández Díaz) y los Legionarios de Cristo (con los que podría simpatizar la alcaldesa de Madrid Ana Botella).

Opus vs. Jesuitas

Esta es la Iglesia con la que se encuentra Jorge María Bergoglio. De todos los obispos españoles, tan sólo uno -Juan Antonio Martínez Camino-, pertenece a la misma orden que el Papa Francisco. Una orden, la de los jesuitas, que históricamente ha sido la única capaz de enfrentarse al Opus Dei. La rivalidad entre los dos movimientos es de tal hendidura que Pedro Arrupe –uno de los principales líderes espirituales de los jesuitas al que Juan Pablo II responsabilizó de la apertura de la orden a posturas más de izquierda a raíz de la promoción de la justicia social-, llegó a afirmar públicamente que “cuando vemos actuar al Opus Dei es como mirarnos al espejo para decir así fuimos y así no podemos seguir siendo”.
El Opus Dei en el informe secreto
Responsable de los recientes escándalos de corrupción ocurridos en el Vaticano y en el banco de la Santa Sede, el Opus Dei ocupa buena parte del informe secreto de 317 páginas que encargó Bendicto XVI para limpiar la Iglesia. Un informe del que también echará mano el Papa Francisco para tomar la decisión definitiva sobre el futuro de los Legionarios de Cristo, protagonistas indiscutibles de los asuntos más turbios acaecidos del catolicismo.
Violaciones y alocadas misas
Al margen de sus inversiones opacas, deudas millonarias y pagos a altos dignatarios para comprar silencios, los Legionarios han hecho temblar los cimientos de la Santa Sede a raíz de los abusos sexuales y violaciones perpetradas por su fundador, Marcial Maciel, y muchos de sus principales dirigentes. Algo que casi disgusta tanto en Roma como los códigos internos, sistemas secretos de captación, alocadas misas y disparatas celebraciones religiosas que los Kikos realizan principalmente los sábados por la noche para, entre otras cosas, evitar “que los jóvenes se vayan a las discotecas a fornicar y drogarse”.
Doble vida
Según los vaticanistas, el Papa Francisco también tiene en el punto de mira a Comunión y Liberación, movimiento que cada vez con más frecuencia es identificado con los sobornos y la atracción del poder. Algunos de sus principales dirigentes están acusados de aprovecharse del dinero público para darse a la buena vida. Es, en definitiva, un problema de hipocresía y de doble moral que muchos religiosos sólo ven posible atajar si el nuevo dirigente de la Iglesia Católica acaba con la impunidad y liderazgo del que hasta la fecha han gozado estos colectivos en la Santa Sede.

Cuestión de prioridades

Si como todo apunta, el Papa Francisco pone orden en Roma, la estructura de poder de la Iglesia católica española también podría verse afectada. Cabe recordar que en un plazo máximo de dos años la Conferencia Episcopal deberá elegir a su nuevo presidente y decidir si sigue estando liderada por los ultras que tanto daño han hecho al cristianismo o por los que como Bergoglio, parecen decantarse por “una Iglesia pobre y para los pobres”.

viernes, 22 de marzo de 2013

José Antonio Pagola Domingo Ramos 2013

 ANTE EL CRUCIFICADO
José Antonio Pagola
Detenido por las fuerzas de seguridad del Templo, Jesús no tiene ya duda alguna: el Padre no ha escuchado sus deseos de
seguir viviendo; sus discípulos huyen buscando su propia seguridad. Está solo. Sus proyectos se desvanecen. Le espera la
ejecución.

El silencio de Jesús durante sus últimas horas es sobrecogedor. Sin embargo, los evangelistas han recogido algunas
palabras suyas en la cruz. Son muy breves, pero a las primeras generaciones cristianas les ayudaban a recordar con amor y
agradecimiento a Jesús crucificado.
Lucas ha recogido las que dice mientras está siendo crucificado. Entre estremecimientos y gritos de dolor, logra
pronunciar unas palabras que descubren lo que hay en su corazón: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen". Así
es Jesús. Ha pedido a los suyos "amar a sus enemigos" y "rogar por sus perseguidores". Ahora es él mismo quien muere
perdonando. Convierte su crucifixión en perdón.
Esta petición al Padre por los que lo están crucificando es, ante todo, un gesto sublime de compasión y de confianza en el
perdón insondable de Dios. Esta es la gran herencia de Jesús a la Humanidad: No desconfiéis nunca de Dios. Su
misericordia no tiene fin.
Marcos recoge un grito dramático del crucificado: "¡Dios mío. Dios mío! ¿por qué me has abandonado?". Estas
palabras pronunciadas en medio de la soledad y el abandono más total, son de una sinceridad abrumadora. Jesús siente que
su Padre querido lo está abandonando. ¿Por qué? Jesús se queja de su silencio. ¿Dónde está? ¿Por qué se calla?
Este grito de Jesús, identificado con todas las víctimas de la historia, pidiendo a Dios alguna explicación a tanta
injusticia, abandono y sufrimiento, queda en labios del crucificado reclamando una respuesta de Dios más allá de la muerte:
Dios nuestro, ¿por qué nos abandonas? ¿No vas a responder nunca a los gritos y quejidos de los inocentes?
Lucas recoge una última palabra de Jesús. A pesar de su angustia mortal, Jesús mantiene hasta el final su confianza en el
Padre. Sus palabras son ahora casi un susurro: "Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu". Nada ni nadie lo ha podido
separar de él. El Padre ha estado animando con su espíritu toda su vida. Terminada su misión, Jesús lo deja todo en sus
manos. El Padre romperá su silencio y lo resucitará.
Esta semana santa, vamos a celebrar en nuestras comunidades cristianas la Pasión y la Muerte del Señor. También
podremos meditar en silencio ante Jesús crucificado ahondando en las palabras que él mismo pronunció durante su agonía

Vivir y dejar vivir Pedro Serrano Martínez

Enviado a la página web de Redes Cristianas
El sistema económico actual, basado en reglas injustas consentidas o promovidas por mediocres políticos marionetas, está empobreciendo al grueso de la humanidad y enriqueciendo hasta la náusea a unas minorías privilegiadas. El rápido enriquecimiento de estas minorías selectas y sin escrúpulos es directamente proporcional al vertiginoso empobrecimiento de las clases medias y bajas.
El capitalismo salvaje actual se está imponiendo con rapidez y está ganando definitivamente la batalla económica, ricos contra pobres, a nivel global. Sin embargo, si yo fuera rico, y además inteligente, comenzaría a preocuparme. Ganar esta batalla de forma aplastante tiene consecuencias y no es bueno para nadie.
No es prudente esquilmar y humillar a los perdedores, porque la avaricia, además de romper el saco, también rompe la cohesión social. Y si se quebranta la cohesión social, significará que hemos roto el imprescindible grado de consenso entre los grupos humanos ante un proyecto común que, en definitiva, no es otro que el «vivir y dejar vivir». Si no queremos convertir el mundo en un caos, debemos consensuar las relaciones; unas normas que sean percibidas como justas y de interés común.
Valladolid

jueves, 21 de marzo de 2013

Fabiana Frayssinet entrevista al teólogo brasileño LEONARDO BOFF: “Lo que interesa no es Bergoglio y su pasado, sino Francisco y su futuro”

El teólogo brasileño Leonardo Boff, exponente de corrientes progresistas de la Iglesia Católica latinoamericana, no cree en las denuncias que describen al flamante papa Francisco como colaborador de la última dictadura argentina.
En entrevista con IPS, Boff admitió que se trata de un “tema polémico”, con versiones contradictorias. Pero él prefiere confiar en las vertidas por notorios defensores de derechos humanos de Argentina, que negaron toda vinculación de Jorge Bergoglio, elegido papa por el Vaticano, con el régimen militar que soportó Argentina entre 1976 y 1983.
Boff, figura clave de la Teología de la Liberación, mira con esperanza hacia adelante y confía en que Francisco haga honor a su condición de jesuita y sea “enérgico y radical” contra la epidemia de pedofilia y la corrupción que plagan la conducción católica actualmente.
IPS: ¿Cómo interpreta la “descentralización” que implica haber elegido un papa latinoamericano?
LEONARDO BOFF: La Iglesia central, es decir el Vaticano y las Iglesias europeas, se sentían humilladas y avergonzadas por los escándalos creados dentro de sus propios muros. Así que eligieron a alguien de afuera, con otro ánimo y otro estilo de conducir la Iglesia.
En el Tercer Mundo viven 60 por ciento de los católicos. Era tiempo de que se escucharan mejor estas iglesias. Ya no son iglesias-espejo de Europa sino iglesias-fuente, con su rostro y formas de organizarse, generalmente en redes de comunidades.
Para mí el nombre Francisco es más que un nombre, es un proyecto de Iglesia pobre, cercana al pueblo, evangélica, amante y protectora de la naturaleza hoy devastada. San Francisco es un arquetipo de este tipo de Iglesia. Con el papa Francisco se inaugura una Iglesia del tercer milenio: lejos de los palacios y en medio de los pueblos y sus culturas.
IPS: ¿A qué atribuye la preferencia de Bergoglio, frente al cardenal brasileño Odilo Scherer?
LB: Scherer era el candidato del Vaticano, donde trabajó e hizo muchos amigos. Pero públicamente defendió a la curia y al Banco Vaticano, criticado por todos, incluidos muchos cardenales. Esto desató una discusión pública, que lo quemó. Además, no habría sido bueno para la actual situación de la Iglesia. Es conservador y autoritario. Habría sido un Benedicto XVII.
IPS: En Argentina la elección de Bergoglio fue criticada por su presunta complicidad en secuestros de dos sacerdotes jesuitas durante la dictadura.
LB: Yo sé que, en general, la Iglesia argentina no fue profética en denunciar el terrorismo de Estado. Pese a esto, hubo obispos como (Enrique) Angelleli, que murió de manera siniestra, (Jorge) Novak, (Jaime) De Nevares y Jerónimo Podestá, entre otros, que claramente fueron críticos.
Pero con referencia a Bergoglio, prefiero creer en Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, y en la exintegrante de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Graciela Fernández Meijide) que califican esa acusación de calumnia. No encontraron ni una vez el nombre de Bergoglio en documentos o denuncias.
Al contrario, salvó a muchos escondiéndolos en el Colegio Máximo de San Miguel. Además, va contra su carácter ya conocido, de hombre fuerte y tierno a la vez, pobre y que continuamente denuncia las injusticias sociales existentes en Argentina y la necesidad de justicia y no de filantropía.
Finalmente, lo que interesa no es Bergoglio y su pasado, sino Francisco y su futuro.

IPS: ¿Por qué usted pasó por alto este tema en sus declaraciones iniciales?
LB: Es un asunto polémico y hay que conocerlo bien. Las versiones son contradictorias. Yo no hablo sobre cosas en las que no tengo claridad. Y me pregunto: cuál es el interés de algunos grupos de levantar esta cuestión y no discutir la grave crisis de la Iglesia y su sentido de cara a la crisis de la humanidad.
Tal vez, esto lo concedo, pudo haber sido ser más profético, como fueron en Brasil el obispo Hélder Câmara y el cardenal Paulo Evaristo Arns. Pero aquí el Estado es laico y separado de la Iglesia. En Argentina el catolicismo es la religión del Estado, lo que dificultó pero no impidió que hubiera resistencia y denuncias de una parte de la Iglesia.
IPS: ¿Omisión no es pecado?
LB: La cuestión no es responder si es pecado o no. Esto es tema de religión. La cuestión es política y para mí es de qué lado está la persona: ¿del lado de los pobres, de los que sufren desigualdades perversas? ¿O del statu quo que quiere crecimiento ilimitado y una cultura del consumo? En 1990 había cuatro por ciento de pobres en Argentina. Ahora son 33 por ciento (según mediciones no oficiales).
Bergoglio se puso de parte de esas víctimas y vive reclamando justicia social. Si no entendemos esto, nos estamos desviando del punto central.
IPS: Usted atribuyó su elección del nombre Francisco a “la desmoralización” de una “Iglesia en ruinas” por varios escándalos. ¿Cómo debería expresarse en la práctica ese nombre?
LB: Él ha dado señales de otro tipo de papado, sin símbolos de poder ni privilegios. Un papa que paga sus cuentas en el hotel, que va en un sencillo automóvil a rezar a la basílica Santa María Mayor y visita escondido a su amigo, el cardenal Jorge Mejía, que se enfermó en Roma…, son gestos que el pueblo entiende.
Estoy seguro de que con referencia a los pedófilos y a los delitos financieros será más jesuita que franciscano, enérgico y radical, porque tal como está la Iglesia, no se puede continuar.
IPS: El nuevo pontífice creyó ver la “mano del Diablo” en cuestiones como la despenalización del aborto y el matrimonio homosexual en Argentina y se ha enfrentado por eso al gobierno. ¿Debemos anticipar un papa más o igual de conservador en estos temas doctrinarios?
LB: Estos temas están prohibidos por el Vaticano. Nadie podría alejarse de la postura oficial. Yo espero que Francisco, como papa, habilite una larga discusión de todos estos temas, porque son parte de la vida real del pueblo y de la cultura nueva que está naciendo, especialmente la cuestión del celibato y de la moral sexual.
Esto no significa que la Iglesia renuncie a sus posturas de fondo, pero sí que discuta dentro del campo democrático, y tendrá que respetar lo que se decida democráticamente. Lo bueno de la democracia es que impide imposiciones de arriba hacia abajo y que permite que se escuchen opiniones distintas, aun cuando no resulten victoriosas.(FIN/2013)