FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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jueves, 2 de febrero de 2023

ESPIRITUALIDAD, GNOSTICISMO Y COMPRENSIÓN (I)


col lozano art

 

Suele ser habitual entre los humanos recurrir a etiquetas simplistas para descalificar, de manera rápida y tajante, aquellas posturas que discrepan de las propias. Las etiquetas denotan pereza intelectual, pero resultan eficaces, porque evitan el trabajo riguroso que supone estudiar a fondo una propuesta, analizarla en profundidad y entrar en diálogo con ella. Es mucho más fácil y más cómodo “cargarse de razón” y descalificar aquello con lo que no comulgo.

Una de las etiquetas más recurrentes que se aplican a la espiritualidad no religiosa -liberada de la tutela de la religión- es la de “gnosticismo”. Tal espiritualidad -vienen a decir- no aporta nada nuevo -el gnosticismo es muy antiguo- ni nada valioso -se da por supuesto que ya se demostró la mentira gnóstica-, por lo que ni siquiera vale la pena detenerse en ello.

Algún autor ha pretendido ir más lejos todavía: en un primer momento, etiqueta a la espiritualidad no religiosa como “gnóstica” y, a continuación, hace lo mismo con el gnosticismo, calificándolo de “filosofía parásita”. Uno puede entender que se trate de un desahogo del autor, que a él le aporte tranquilidad, pero ciertamente no da razón de lo que es el gnosticismo y, menos aún, de la relación que guarda con la espiritualidad. La búsqueda de la verdad -y no la de “tener razón”- requiere un trabajo más honesto y riguroso que el recurso a la etiqueta fácil.

Para empezar, el gnosticismo no fue una filosofía uniforme, por lo que resulta imposible reducir todas sus variantes a una sola. El gnosticismo –del griego gnosis: conocimiento– alude a todo un conjunto de corrientes filosófico-religiosas, de origen oriental o asiático, en auge en los primeros siglos del cristianismo, hasta el punto de que, en cierto modo, llegó a constituir una especie de atmósfera cultural que coloreaba todo el pensamiento de la época. Prometía un conocimiento misterioso y secreto que conduciría a la salvación. Tras una etapa de cierto prestigio entre los intelectuales cristianos, fue declarado herético. Contenía posturas filosóficas muy diversas; sus ideas tenían un carácter panteísta, sincretista, hermético, elitista y dualista. Hoy en día, se asocia habitualmente, de manera despectiva, al mundo de lo oculto, e incluso a la pura elucubración mental.   

Toda etiqueta ha de contener alguna referencia adecuada ya que, de lo contrario, quedaría invalidada. Pues bien, si el gnosticismo y la espiritualidad tienen un punto, sería este: no llegamos a la plenitud a través de creencias, sino gracias a la comprensión.

Este sería el único punto de contacto, por lo que cualquier otra atribución -dualismo, esoterismo, hermetismo, ocultismo, elitismo, espiritualismo, desprecio del cuerpo y de la materia, etc.- resulta claramente fuera de lugar y no busca sino confundir.

En realidad, con todos los errores en que pudo incurrir, el gnosticismo, lejos de ser una “filosofía parásita”, pretendía un acceso a la verdad más allá de ideas filosóficas y de creencias religiosas, un conocimiento (gnosis) que pudiera experimentarse por uno mismo.

Por ello, dejando de lado tantísimas variantes, así como sus abundantes y exageradas elucubraciones mentales -y sin negar que, incluso en la actualidad, existan grupos que se autodenominan “gnósticos”, que sostienen ideas extravagantes y funcionan en la práctica como sectas destructivas-, en una síntesis escueta, el núcleo del gnosticismo podría resumirse en esta afirmación: La persona tiene acceso directo a la “salvación” personal o liberación y el camino es la comprensión (gnosis) de lo que somos. Afirmación que, así planteada, parece incuestionable. Porque si no se admite el camino de la comprensión, solo quedaría otro: el de la creencia (por la que creemos que lo que nos salva es…); creencias que suelen incluir mitos, como el de una salvación concedida por un ser celeste. Sin embargo, por más que durante mucho tiempo haya ocupado un lugar preeminente, cada vez vemos con más claridad que toda creencia no es más que un constructo mental y, en consecuencia, nada fiable. La comprensión, por el contrario, no se apoya en creencias, sino en la experiencia o en la indagación. Todo lo cual puede resumirse en esta frase: donde hay creencias, no hay comprensión, y donde hay comprensión, no hay creencias.  

LA ESPERANZA VIENE EN LOS HECHOS

fe adulta

col otalora

 

Leyendo Hechos de los Apóstoles, podemos refrescar algunas claves para este desnortado tiempo, y hacerlo en torno a la primacía del Espíritu a la luz de las primeras comunidades cristianas y de cómo daban razón de la Buena Noticia en el incipiente movimiento organizado llamado Iglesia.

El evangelista Lucas escribe este texto cuando los fariseos comienzan a excluir a los cristianos de origen judío de las sinagogas. Lo mejor del libro es que la experiencia de Jesús resucitado ha traído un gran gozo a sus seguidores. Es un paralelismo con el gozo que tuvo Jesús en vida, volcado en implantar el Reino como la invitación a quienes venimos detrás en medio de las dificultades. Se ve mejor en forma de decálogo:

1 – Esa actitud liberadora ejemplar les trae problemas, pero sin que por ello dejan de actuar como lo hizo su Maestro. Irradian convicción y alegría provocando con su mensaje una esperanza y que nadie quede indiferente, algo que inunda toda la narración, como queriendo contagiar a todos los que seguimos sus pasos.

2 - Con su autoridad -que no poder- logran que muchos se conviertan en seguidores de Cristo, ofreciendo a todos el plan de Dios, como hizo Jesús, sin atender a purezas legales ni a la consideración de excluidos o pecadores oficiales, y desde una disponibilidad plena.

3 - Jesús no escoge a los mejores según el criterio humano. Resulta chocante que no elije a sacerdotes doctos en la Ley o ilustres levitas y fariseos. Incluso la elección de los Doce precede a la de un fariseo enemigo de cristianos para convertirlo en el más destacado misionero; se llama Saulo, conocido por sus persecuciones a cristianos con el permiso de las autoridades judías.

4 - Los apóstoles no se centran en condenar sino en salvar. Hablan de que mataron a Jesús por ignorancia y no se ensañan contra los que urdieron las infamias para colgarle en una cruz. No realizan cruzadas contra los que estuvieron involucrados en la muerte de Jesús, a pesar de que pendía sobre ellos un fin similar al de su Maestro.

5 - Pero cuando los apóstoles son acusados, también se convierten en testigos dando razón de su fe ante el Sanedrín y dejando a las autoridades judías religiosas en evidencia. Si se hubiesen dedicado a vivir su fe con un poco de diplomacia, las autoridades judías les hubiesen ofrecido una especie de pacto de no agresión para salvar sus vidas a cambio de no socavar el prestigio de aquellas autoridades protegidas bajo el poder teocrático.

6 - En Hechos, Lucas muestra que la vida incipiente de la Iglesia giraba en torno al Cristo viviente, resucitado; y se apoya en dos pilares: a) La celebración de la fe como encuentro alegre de los hombres y mujeres que necesitan alabar y agradecer los dones de Dios. Era la fiesta que alienta el Espíritu más que una obligación ritual. b) El servicio a los pobres como actitud preferente a la manera de Jesús, característica propia de aquellos primeros cristianos.

7 - La Iglesia ha de tomar partido por la vida y comprometerse a minorar todo tipo de injusticia y muerte. En este sentido, me parece necesaria una revisión del actual estilo de nuestras comunidades para volver al principio de todo, a dejarnos amar por Dios como nos recuerda la primera carta de Juan; a dar y aceptar el amor de los otros -empezando por el de Dios- para aprender a amar. Nos examinarán del amor que hayamos puesto, no de otras cosas.

8 - La sinodalidad va precisamente de esto: de ir caminando juntos y escuchándonos entre diferentes en fraterna comunidad. Si la Iglesia se vuelve aburrida y monótona en su testimonio, temerosa de perder su poder mundano que nunca debió tener, es inconsecuente o se crispa ante quienes no piensan como ella, necesita volver urgentemente a la audacia esperanzada del libro de los Hechos y a las cartas de los apóstoles, sin hacer cálculos sobre las consecuencias de humanizar la vida a su alrededor.

9 - Entonces, ¿para qué la Ley de Moisés?, se pregunta el apóstol. Y él mismo se responde diciendo que la función esencial de la Ley no consiste en salvar, sino en llevarla a la práctica con el ejemplo, evangelizando. Que ella no salva -sólo es un medio-. Lo que salva es la promesa hecha realidad en la persona de Jesucristo. Si cumplimos la Ley como un fin estamos muy cerca de aquellos escribas y fariseos. 

10 - Claro que la Iglesia estuvo en peligro de dividirse en más de una ocasión, y de hecho, eso  ocurrió más tarde. Pero somos el Plan de Dios, no nuestro plan, unidos en lo esencial, orando juntos, trabajando por derribar las exclusiones injustas y celebrando también unidos hasta provocar ese “mirad como se aman” cuando celebramos la vida de verdad.

¿SE HABRÁ VUELTO SOSA LA SAL? PORQUE ESTA IGLESIA NI DIVIERTE NI CONVIERTE

religión digital

col muro

 

1. Sal y luz: sabor y color de la vida.

El evangelio de hoy es la conclusión de las bienaventuranzas, que meditábamos el pasado domingo.

El texto evangélico de hoy ensambla dos símbolos: la sal y la luz. Vosotros sois la luz y la sal de la tierra.

Sal

La sal conserva los alimentos además de dar sabor a la comida. La sal es un símbolo de cierta viveza: sabor y saber vivir, sabiduría.

(Saber) Sabiduría no es lo mismo que ciencia: Se puede tener conocimientos y carreras universitarias, pero no saber vivir ni saborear la vida. Y al revés, cuántas personas no tienen ciencia, pero saben vivir, tienen sabiduría.

Los cristianos, la comunidad eclesial es sal de la tierra: Vosotros sois la sal de la tierra. La sabiduría y el sabor cristiano es el de las bienaventuranzas.

Luz

El símbolo de la luz está muy presente en la Biblia (y en la vida). La luz es el principio de la creación de la vida (Gn 1,3). El pueblo que vivía en tinieblas, vio una gran luz, (Mt 4,16). Yo soy la luz (Jn 8,12; 9,5).

Solemos emplear este símbolo en los dos momentos más importantes de la vida: las madres “dais a luz”. Cuando muramos, alguien nos deseará y pedirá a Dios Padre que nos “conceda la luz eterna”: lux aeterna luceat eis.

En situaciones difíciles no vemos la luz, la salida. A veces nos encontramos con personas que “no tienen luces” o a nosotros mismos nos “faltan las luces” por debilidad, cansancios, dificultades de la vida etc.

Como cristianos nos acercamos a quien es la Luz para que Él ilumine nuestra vida y nosotros transmitamos, reflejemos un poco de luz. Los cristianos somos como Juan Bautista, no somos la luz: Cristo es la luz. Yo soy la luz del mundo, (Jn 8,12). Nosotros nos acercamos a la luz.

2. ¿Hoy el evangelio no ilumina ya la vida?

Quizás también a vosotros os asalta la cuestión de porqué la Iglesia tiene hoy en día tan poca presencia en la sociedad, apenas tiene relevancia en la vida pública, política, en la Universidad, en el mundo cultural, económico, etc.

¿A qué puede ser debido que en el seno de la misma “tradición del pueblo que ha sido cristiano”, la Iglesia ya no cuente: entre nosotros se bautiza menos de la mitad de los niños que nacen, el número de primeras comuniones ha descendido mucho lo mismo que el de matrimonios, no son pocos los que mueren ya sin sacramentos, sin funeral… La descristianización es grande.

Una razón –débil, pero razón- pudiera ser que en épocas no lejanas vivíamos un régimen de cristiandad más bien sociológico: “todos éramos cristianos” pero con una “fe”·sociológica, masiva, poco personal. Hoy en día en pasado a un ateísmo / agnosticismo también de sociológico, masivo: hoy en día “todos somos ateos”, está “bien visto” ser anticristiano, agnóstico, etc…

Pudiera ser.

Pero me da la impresión de que –quizás- lo que “presentamos” el mundo eclesiástico –al menos entre nosotros- no es el evangelio de JesuCristo, sino más bien una doctrina, un sistema dogmático-moral, que ya no es la buena noticia del Evangelio.

¿La sal se habrá vuelto sosa? ¿La doctrina ilumina poco, la levadura ya no fermenta la masa?

Si esto es así, estamos en lo que decía Jesús: No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente

3. No es lo mismo evangelio que doctrina (Un inciso)

El evangelio es buena noticia. La doctrina, el dogma, el catecismo son intentos de formulación de la buena noticia, del evangelio.

Un ejemplo (nada más que un ejemplo): cuando un médico trata a un paciente y éste se cura de su enfermedad. Entonces el médico le dice: enhorabuena, estás curado. Eso es evangelio, buena noticia.

Cuando tal médico explica a sus alumnos en el aula de la Facultad de medicina y les dice: las características de tal enfermedad son estas, el diagnóstico es “este”, y la terapia requiere estos pasos… Eso es doctrina; necesaria pero doctrina

Santo Tomás decía aquello de: la fe (el evangelio) no termina en los enunciados (en la doctrina), en las palabras, sino en la realidad, que no la poseemos. Una afirmación, un dogma puede expresar aspectos, parcelas de verdad, pero no son la Verdad. Algo podemos decir y se ha dicho sobre el amor, sobre la libertad, sobre la paz, sobre Dios, pero Dios es mucho más de lo que podemos decir de ´Él.

Nos podríamos aplicar aquello que decía Antonio Machado:

¿Tu verdad? ¡No!, la verdad y ven conmigo a buscarla, la tuya guárdatela.

La Verdad –probablemente- es una búsqueda continua.

4. Yo soy el camino, la verdad y la vida, yo soy la luz.

¿Y si volviéramos al Evangelio de JesuCristo?

La doctrina y el dogma son lo que son y dicen lo que dicen, que a duras penas se aproxima a la realidad última. El Evangelio es vida y salvación.

Por otra parte el mundo clerical no es portavoz de Dios, ni mucho menos. El clero debería ser humilde servidor del pueblo de Dios.

¿Y cómo acercarnos al evangelio, a la luz, a ser sal de la tierra?

Termino la homilía pensando que Iglesia recuperará credibilidad si seguimos las palabras de Isaías de la primera lectura de hoy:

Veremos cuando compartamos tu pan con el hambriento, tu oscuridad se tornará mediodía, cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia… Entonces brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.

EMERGENCIA (Mt 5, 13-16)

fe adulta

col santos com

 Acabas de proclamar el manifiesto de las Bienaventuranzas (Mt 5, 1-12)  y a reglón seguido dices a los que te siguen que son sal y luz.

Hemos escuchado tantas veces estas lecturas que quizás no nos estimulen, no nos pongan en pie, puede que parezca que no van con nosotros, no provocan una escucha sincera y comprometida.

¿Qué nos dices hoy desde lo alto del monte? ¿Qué nos dices hoy tecleando desde el ordenador tus palabras inquietantes: “Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará?

Pero estamos sosos, incluso de bajón.

¿Qué nos dices desde el ambón?: “Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo del celemín, sino en el candelero, para que alumbre a todos los que están en la  casa”.

Pero estamos apagados, no hay conexión.

¿Qué nos dices desde las periferias del mundo? Periferias que no están lejos de nadie. Que están en la puerta de al lado (esto es del Papa Francisco) o a unas pocas estaciones de metro.

Pero estamos absortos en pantallas y a la espera del “metaverso”… hasta que sepamos en qué consiste.

Si nos regalamos un espacio de soledad y silencio, si dejamos de que la palabra invada y los pensamientos nos acosen, escucharemos tu voz en lo alto, en lo interno, a la derecha, a la izquierda, eclipsando el ruido ambiental, grosero, constante, idiotizante:

- ¡Esto es una emergencia! ¡Tan ciegos estáis que no lo veis! “Vosotros sois la sal de la tierra… La luz del mundo”. ¡Despertad, que no estáis solos!

Un grano de sal es poca cosa. Una pequeña vela, también. Todo lo grande empieza en pequeño. Nos llamas a unirnos en la emergencia de un mundo dividido, de una Iglesia dividida, de cristianos que, no caminan juntos sino enfrentados o, sencillamente  desinteresados.

Nos llamas a aportar lo poco que somos como sal y como luz. Un pequeño grano de sal encerrado en un salero de poco sirve; una mínima vela en la noche de este mundo poco puede iluminar. Pero millones de pequeños granos de sal y millones de pequeñas velas encendidas… sería la estabilidad armoniosa del Reino de Dios.

¿Quién dijo utopía?... ¡Atrévete a soñar, hermano! ¡Da un paso hacia delante, hermana, y haz el “poco” que tú puedes hacer!

Atrevámonos a soñar…

5 Tiempo ordinario – A (Mateo 5,13-16) SI LA SAL SE VUELVE SOSA…

DESTACAMOS


José Antonio Pagola

 Pocos escritos pueden sacudir hoy el corazón de los creyentes con tanta fuerza como el pequeño libro de Paul Evdokimov, El amor loco de Dios. Con fe ardiente y palabras de fuego, el teólogo de San Petersburgo pone al descubierto nuestro cristianismo rutinario y satisfecho.

Así ve P. Evdokimov el momento actual: «Los cristianos han hecho todo lo posible para esterilizar el evangelio; se diría que lo han sumergido en un líquido neutralizante. Se amortigua todo lo que impresiona, supera o invierte. Convertida así en algo inofensivo, esta religión aplanada, prudente y razonable, el hombre no puede sino vomitarla». ¿De dónde procede este cristianismo inoperante y amortiguado?

Las críticas del teólogo ortodoxo no se detienen en cuestiones secundarias, sino que apuntan a lo esencial. La Iglesia aparece a sus ojos no como «un organismo vivo de la presencia real de Cristo», sino como una organización estática y «un lugar de autonutrición». Los cristianos no tienen sentido de la misión, y la fe cristiana «ha perdido extrañamente su cualidad de fermento». El evangelio vivido por los cristianos de hoy «no encuentra más que la total indiferencia».

Según Evdokimov, los cristianos han perdido contacto con el Dios vivo de Jesucristo y se pierden en disquisiciones doctrinales. Se confunde la verdad de Dios con las fórmulas dogmáticas, que en realidad solo son «iconos» que invitan a abrirnos al Misterio santo de Dios. El cristianismo se desplaza hacia lo exterior y periférico, cuando Dios habita en lo profundo.

Se busca entonces un cristianismo rebajado y cómodo. Como decía Marcel More, «los cristianos han encontrado la manera de sentarse, no sabemos cómo, de forma confortable en la cruz». Se olvida que el cristianismo «no es una doctrina, sino una vida, una encarnación». Y cuando en la Iglesia ya no brilla la vida de Jesús, apenas se constata diferencia alguna con el mundo. La Iglesia «se convierte en espejo fiel del mundo», al que ella reconoce como «carne de su carne».

Muchos reaccionarán, sin duda, poniendo matices y reparos a una denuncia tan contundente, pero es difícil no reconocer el fondo de verdad hacia el que apunta Evdokimov: en la Iglesia falta santidad, fe viva, contacto con Dios. Faltan santos que escandalicen porque encarnan «el amor loco de Dios», faltan testigos vivos del evangelio de Jesucristo.

Las páginas ardientes del teólogo ruso no hacen sino recordar las de Jesús: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaran? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente».

SOLO SI ESTÁS ARDIENDO, ILUMINARÁS DOMINGO 5º (A) Mt 5,13-16

fe adulta

col fraymarcos

 El texto que acabamos de escuchar es continuación de las bienaventuranzas, que leímos el domingo pasado. Estamos en el principio del primer discurso de Jesús en el evangelio de Mateo. Es, por tanto, un texto al que se le quiere dar suma importancia. Se trata de dos comparaciones aparentemente sin importancia, pero que tienen un mensaje de gran calado para la vida humana. La tarea más importante sería estar ardiendo e iluminar.

El mensaje de hoy es simplicísimo, con tal de demos por supuesta una realidad que es de lo más complicada. Efectivamente, todo el que ha alcanzado la iluminación ilumina. Si una vela está encendida, necesariamente tiene que iluminar. Si echas sal a un alimento, quedará salado. Pero, ¿qué queremos decir cuando aplicamos a una persona humana el concepto iluminado? Somos plenitud de luz, pero no es fácil tomar conciencia de ello.

Todos los líderes espirituales, pero sobre todo en el budismo, enseñan lo mismo. Buda significa eso: el iluminado. ¡Qué difícil es entender lo que eso significa! Solo lo podemos comprender en la medida que nosotros estemos iluminados. Está claro, sin embargo, que no nos referimos a ninguna clase de luz material ni de ningún conocimiento especial. Nos referimos más bien a un ser humano que ha despertado, es decir que ha desplegado todas sus posibilidades de ser humano. Estaríamos hablando del ideal de ser humano.

Esto es precisamente lo que nos está diciendo el evangelio. Da por supuesto todo el proceso de despertar y considera a los discípulos ya iluminados y capaces de iluminar a los demás. Pero como nos dice el budismo, eso no se puede dar por supuesto, tenemos que emprender la tarea de despertar. Sería inútil que intentáramos iluminar a los demás estando nosotros apagados, dormidos. En el budismo, el iluminar a los demás estaría significado por la primera consecuencia de la iluminación, la compasión.

Hay un aspecto en el que la sal y la luz coinciden. Ninguna es provechosa por sí misma. La sal sola no sirve de nada para la salud, solo es útil cuando acompaña a los alimentos. La luz no se puede ver, es absolutamente oscura hasta que tropieza con un objeto. La sal, para salar, tiene que deshacerse, disolverse, dejar de ser lo que era. La lámpara o la vela producen luz, pero el aceite o la cera se consumen. ¡Qué interesante! Resulta que mi existencia solo tendrá sentido en la medida que me consuma en beneficio de los demás.

La sal es uno de los minerales más simples (cloruro sódico), pero también más imprescindibles para nuestra alimentación. Pero tiene muchas otras virtudes que pueden ayudarnos a entender el relato. En tiempo de Jesús se usaban bloques de sal para revestir por dentro los hornos de pan. Con ello se conseguía conservar el calor para la cocción. Esta sal con el tiempo perdía su capacidad de aislante térmico y había que sustituirla. Los restos de las placas retiradas se utilizaban para compactar los caminos.

Ahora podemos comprender la frase del evangelio: “pero si la sal se desvirtúa, ¿con qué se salará?; no sirve más que para tirarla y que la pise la gente”. La sal no se vuelve sosa. Esta sal de los hornos, sí podía perder la virtud de conservar el calor. La traducción está mal hecha. El verbo griego que emplea tiene que ver con “perder la cabeza”, “volverse loco”. En latín “evanuerit” significa desvirtuarse, desvanecerse. Debía decir: si la sal se vuelve loca o si la sal pierde su virtud. Esa sal quemada, no servía más que para pisarla.

No podemos conocer lo que Jesús pensaba cuando ponía estos ejemplos pero seguro que no hacía referencia a conocimiento doctrinal, ni a normas morales, ni a ningún rito. Seguro que ya intuían lo que hoy nosotros sabemos: la sal y la luz es lo humano. Es curioso que haya llegado a nosotros un proverbio romano que, jugando con las palabras, dice: no hay nada más importante que la sal y el sol. Probablemente estas comparaciones, utilizadas por Jesús, hacen referencia a algún refrán ancestral que no ha llegado hasta nosotros.

La sal actúa desde el anonimato, ni se ve ni se aprecia. Si un alimento tiene la cantidad precisa, pasa desapercibida, nadie se acuerda de la sal. Cuando a un alimento le falta o tiene demasiada, entonces nos acordamos de ella. Lo que importa no es la sal, sino la comida sazonada. La sal no se puede salar a sí misma. Pero es imprescindible para los demás alimentos. Era tan apreciada que se repartía en pequeñas cantidades a los trabajadores, de ahí procede la palabra tan utilizada todavía de “salario” y “asalariado”

Jesús dice: sois la sal, sois la luz. El artículo determinado nos advierte que no hay otra sal ni otra luz. Todos esperan algo de nosotros. El mundo de los cristianos no es un mundo cerrado y aparte. La salvación que propone Jesús es la salvación para todos. El mundo tiene que quedar sazonado e iluminado por la vida de los que siguen a Jesús. Pero cuidado, cuando la comida tiene exceso de sal se hace intragable. La dosis tiene que estar bien calculada. No debemos atosigar a los demás con nuestras imposiciones.

Cuando se nos pide que seamos luz, se nos está exigiendo algo decisivo para la vida espiritual propia y de los demás. La luz brota siempre de una fuente incandescente. Si no ardes no podrás emitir luz. Pero si estás ardiendo, no podrás dejar de emitir luz y calor. Solo si vivo mi humanidad, puedo ayudar a los demás a desarrollarla. Ser luz significa desplegar nuestra vida espiritual y poner todo ese bagaje al servicio de los demás.

Debemos de tener cuidado de iluminar, no deslumbrar. Estar al servicio del otro, pensando en el bien del otro y no en mi vanagloria. Debemos dar lo que el otro espera y necesita, no lo que nosotros queremos imponerle. Cuando sacamos a alguien de la oscuridad, debemos dosificar la luz para no dañar sus ojos. Los cristianos somos mucho más aficionados a deslumbrar que a iluminar. Cegamos a la gente con imposiciones excesivas y hacemos inútil el mensaje de Jesús para iluminar la vida real de cada día.

En el último párrafo, hay una enseñanza esclarecedora: “Para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre”. La única manera eficaz de transmitir el mensaje son las obras. Una actitud evangélica se transformará inevitablemente en obras. Evangelizar no es proponer una doctrina elaborada y convincente. No es obligar a los demás a aceptar nuestra ideología o manera de entender la realidad. Se trataría de ayudarle a descubrir su propio camino desde los condicionamientos personales en lo que vive.

En las obras se ponen al descubierto mis actitudes internas. Las obras que son fruto de una programación externa no ayudan a los demás a encontrar su camino. Solo las obras que son reflejo de una actitud vital auténtica son cauce de iluminación para los demás. Lo que hay en mi interior, solo puede llegar a los demás a través de las obras. Toda obra hecha desde el amor y la compasión es luz. Los que tenemos una cierta edad nos hemos conformado con un cristianismo de programación, por eso nadie nos hace caso.

LA SAL Y LA LUZ Domingo 5º TO. Ciclo A

 col sicre art


fe adulta

El evangelio de este domingo consta de dos breves parábolas muy fáciles de entender. Pero se puede profundizar en ellas situándolas en su contexto y utilizándolas para un examen de conciencia.

El contexto: las parábolas y las bienaventuranzas

El evangelio de Mateo sitúa estas dos parábolas inmediatamente después de las bienaventuranzas. Las bienaventuranzas hablan de las personas que pueden interesarse por el mensaje de Jesús y entenderlo; de las que pueden entrar a formar parte de la comunidad cristiana (el reinado inicial de Dios) por los motivos más diversos en su actitud ante Dios y el prójimo. Proclamando los valores más inauditos, son un canto de esperanza para todos los que se sienten marginados por la sociedad y el estamento religioso: Dios Rey los acoge como súbditos.

Pero Mateo, siempre tan realista, no quiere que los cristianos lancemos las campanas al vuelo, que nos sintamos maravillosos y al seguro. Por eso, antes de entrar en el cuerpo central del Sermón del Monte, nos da un doble toque de atención con estas dos parábolas.

Los dos peligros

El tono general del texto no es de amenaza, sino de ánimo. Pretende ilusionar a los oyentes recordándoles que Dios les ha concedido la capacidad de dar sabor y una energía para iluminar a todos los hombres, redundando en gloria de Dios.

Pero caben dos peligros: el prime­ro, perder la energía (parábola de la sal); el segundo, ocultarla (parábola de la luz del mundo).

¿Cómo se puede perder la energía? En la parábola del sembrador, Mateo ofrece unas pistas cuando habla de la semilla sembrada entre cardos: las preocupaciones mundanas y la seducción de la riqueza lo ahogan, y no da fruto (Mt 13,22).

¿Cómo conservar la energía? Si tomamos como modelo a Jesús, sus dos fuentes de energía fueron la oración (tema que subrayan los cuatro evangelios) y el contacto directo con el prójimo, especialmente con los más necesitados (enfermos, marginados).

¿Cómo ocultar la luz? Dejándonos arrastrar por lo cómodo y fácil. Jesús fue luz del mundo porque no se recluyó cómodamente en su mundo, prefirió el esfuerzo, el riesgo, el cansancio, la adversidad y la muerte.

¿Cómo hacer que brille nuestra luz? 1ª lectura (Is 58,7-10)

La primera lectura encaja perfectamente con la parábola de la luz.

Tras la destrucción de Jerusalén y la deportación a Babilonia (año 586 a.C.), la situación del pueblo judío fue trágica, incluso después de la vuelta del destierro (año 538 a.C.). La capital siguió prácticamente despoblada hasta mediados o finales del siglo V (época de Nehemías) y la situación económica era de absoluta penuria. El pueblo se sentía como un cuerpo enfermo y sumergido en tinieblas.

En esas circunstancias de desánimo, busca la solución en una serie de ceremonias religiosas, especialmente el ayuno (que implicaba no sólo abstenerse de alimentos sino también realizar otros ritos, como cubrirse de saco y ceniza, etc.), para ganarse el favor de Dios. Pero Dios no hace nada. Y el pueblo se queja y protesta. «¿Para qué ayunar si no haces caso?» Dios responde por medio del profeta: si quieres que tu situación mejore, que brille tu luz en las tinieblas, que rompa tu luz como la aurora, comprométete con el que pasa hambre, tiene sed, está desnudo y sin techo (las famosas obras de misericordia, que se conocían ya en el antiguo Egipto); destierra la opresión y la maledicencia.

Hay una idea capital en esta lectura. Cuando habla de los necesitados termina diciendo: «y no te cierres a tu propia carne». El hambriento, desnudo o sin techo no es un ser extraño, ajeno a mí, al que hago un favor si me apetece. Es mi propia carne, que reclama cuidado y atención, como un miembro cualquiera de nuestro cuerpo.

¿Cómo hizo brillar Pablo su luz? 2ª lectura (1 Corintios 2,1-5)

Buscando una relación entre esta lectura y el evangelio, la luz con la que Pablo intenta iluminar a los corintios es la persona y el mensaje de Jesucristo. Pero la fuerza del texto recae en el modo de hacer brillar esa luz. La comunidad de Corinto había sido fundada por Pablo. Pero cuando apareció por allí Apolo, un judío convertido al cristianismo, encandiló a todos con su sabiduría y su excelente oratoria. Muchos terminaron prefiriendo a Apolo y su modo de transmitir el evangelio. Pablo reacciona con dureza, afirmando que él nunca quiso presumir de sabio o elocuente, sino anunciar a Jesucristo, y no de cualquier manera, sino en su aspecto más escandaloso: crucificado. «Para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios».

LA SAL DA SABOR SIN SABERLO V Domingo del Tiempo Ordinario 5 de febrero Mt 5, 13-16

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 fe adulta


La sabiduría que contienen las metáforas de la sal y de la luz radica en que ponen el acento en la desapropiación: la sal da sabor y la luz ilumina sin hacer ningún esfuerzo, sin proponérselo y sin presumir de ello. Y, sin embargo, son eficaces: si está en buen estado, la sal no puede sino dar sabor; si está encendida, la luz no puede sino alumbrar.

Todo se tergiversa cuando las palabras de Jesús se leen -como en tantas otras ocasiones- en clave moralista y voluntarista. Tal lectura da lugar a proclamas del tipo: “tenemos que ser sal, tenemos que ser luz”… El voluntarismo y la apropiación, incluso cuando nacen de la mejor voluntad, constituyen un alimento jugoso para el ego, que se fortalece así incluso con lo más sagrado.

¿Qué da sabor a nuestras vidas?, ¿qué las ilumina? Tal vez nos ayude a descubrirlo volver la vista hacia atrás y preguntarnos qué ha sido aquello que ha aportado sabor y luz a nuestra existencia. Seguramente nos aparecerán rostros con calidad de presencia amorosa que, sin aspavientos, supieron vernos, acogernos, escucharnos, ayudarnos, hablarnos…, sin ni siquiera ser conscientes de todo lo que nos estaban aportando en ese momento.

Si bien es cierto que no pueden separarse -de la misma manera que no puede separarse la sal del sabor-, parece claro que el acento no está en el hacer, sino en el ser. Y cuando es así, todo lo demás “se nos dará por añadidura”, diría el mismo Jesús.

Todo consiste en ser: en vivir en conexión y en coherencia con lo que somos en profundidad. Acallando los ruidos de la mente y las apetencias del ego, nos dejamos escuchar la voz del anhelo que clama en nuestro interior. Silencio del ego, aceptación, gratitud, paz, unidad: esas son las señales que nos permiten ver si estamos en el “buen lugar”, en el lugar donde -aunque no lo sepamos- somos sal y luz.  

¿Desde dónde me vivo?

LA MISIÓN

fe adulta

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col munarriz

 

Mt 5, 13-16

«Alumbre así vuestra luz a los hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo»

No es frecuente plantearse la vida desde la misión, pero eso es lo que nos pide Jesús. Y la misión no consiste en elucubrar sobre la Palabra, sino en responder a la Palabra. Tampoco consiste en promover filosofías o teologías que suplanten a la Palabra, sino en una forma determinada de vivir … Y ¿para qué?... pues «para que los hombres vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo». Por tanto, la misión no tiene nada que ver con un mensaje de palabras, sino en vivir de forma que nuestros actos hagan patente el amor del Padre.

El fundamento que soporta al cristiano es Abbá: el padre que nos quiere con locura y a cuyo amor respondemos amando a los demás (a sus otros hijos). Pero es muy difícil creer en el amor del Padre cuando lo que habitualmente vemos en el mundo no es amor, sino injusticia y opresión. Los cristianos hemos visto el amor de Dios en Jesús, y la misión que Jesús nos pide es que le ayudemos a que los demás vean ese amor en nuestras buenas obras. «Así como el Padre me envió … os envío yo a vosotros».

Según el texto de hoy, la misión a la que Jesús nos invita se concreta en ser luz y en ser sal; luz para poner de manifiesto ese amor, y sal para darle al mundo su auténtico sabor.

El signo de la luz tiene una larga tradición en Israel, y no es extraño que Jesús lo adopte para definir la misión. La luz no pone nada sobre lo que ya hay, pero permite ver las cosas mejor y vivir con más sentido… No obstante, la invitación a ser luz tiene un peligro, y es que caigamos en la pedantería de ir por la vida creyéndonos luz de los demás. Debemos tener muy claro que esa luz no es nuestra; que, en todo caso, somos meros portadores de la luz de Dios que hemos visto reflejada en Jesús.

Todos, creyentes y no creyentes, tenemos un poco de luz de Dios, y ofreciendo la que tenemos y recibiendo la que nos dan, podemos caminar por el mundo como hermanos que se esfuerzan en avanzar sin tropiezos. Ruiz de Galarreta comparaba la vida cristiana con un cirio que, si no se consume para dar luz, no sirve para nada. Y ponía de ejemplo a Jesús; cirio encendido que se quemó hasta el último cabo para iluminar el mundo con la luz de Dios.

El signo de la sal es mucho más humilde, menos pretencioso, y tan ajustado al estilo de Jesús, que podemos imaginar que es invento suyo. La sal solo sirve para añadirse a otros alimentos y resaltar su sabor, y esto tan sencillo, tan cotidiano, puede ser una excelente parábola de lo que ocurre con Jesús, que es la sal que da sabor a todo lo que hacemos: a vivir, a trabajar, a descansar, a triunfar, a fracasar, a estar sano, a estar enfermo, a morir… a todo.

Nuestra vida tiene sabor en Jesús; nuestra sal; la sal de Dios. Un mundo sin Dios no tiene sabor… y de ahí la misión que tenemos encomendada: «Vosotros sois la sal de la Tierra, y si la sal se vuelve insípida ¿con qué se la salará?».

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo en su momento, pinche aquí

“LA MISA SOBRE EL MUNDO” DE PIERRE TEILHARD DE CHARDIN CUMPLE 100 AÑOS


col leandro sequeiros

 

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Uno de los textos místicos y proféticos más leído por cristianos y no cristianos es “La Misa sobre el Mundo” del jesuita científico Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955)

Además es un texto clásico para conocer el pensamiento del geólogo y místico jesuita francés. Se ha escrito mucho sobre cómo se gestó este texto. La versión oficial es esta: en agosto de 1923, encontrándose el padre Teilhard de Chardin en las planicies de Mongolia, en el desierto de Ordos, en una de sus primeras excavaciones científicas en China acompañando al jesuita Émile Licent, no tenían pan ni vino para celebrar la Eucaristía.

Era el día 6 de agosto, fiesta de la Transfiguración del Señor, de la que era muy devoto Teilhard. En un arrebato místico, el jesuita Pierre Teilhard de Chardin, de 42 años, doctor en Ciencias Naturales, filósofo, místico y poeta, científico y pensador, redacta este precioso texto.

Sin embargo, el texto no es del todo improvisado. Teilhard había redactado una primera versión de La Misa sobre el Mundo, titulada Le Prêtre, en julio de 1918, en el bosque de Laigue (publicada en Escritos del tiempo de la Guerra, tomo XII de las Obras, p. 313 ss). Teilhard reflexionó en La Misa sobre el Mundo sobre la irradiación de la Presencia eucarística en el Universo. Ciertamente que no confundía esa Presencia, fruto de la transustanciación propiamente dicha, con la Presencia universal del Verbo. Su fe en el misterio de la Eucaristía no era solo ardiente: era tan precisa como firme.

Pero será necesario poner un marco a “La Misa sobre el Mundo”:

Tientsin, China, hace un siglo (1923)

El primero de abril de 1923 Pierre Teilhard de Chardin, de 42 años, que había defendido su tesis doctoral en 1922, se embarcó en Marsella hacia China. Poca idea tenía que este supuesto corto viaje sería el inicio de muchos años de viajes que seguirían. Su primer periodo en China lo pasó en Tientsin, una ciudad costera a unos ciento treinta km. de Pekin, donde el jesuita Émile Licent había construido su museo y un albergue para los fósiles que había recolectado en China desde su arribo en 1914.

Teilhard y Licent eran dos personalidades contrastantes. Licent, nada convencional en el vestir, taciturno y muy independiente en su trabajo, interesado en coleccionar fósiles más que interpretar su significado. Teilhard era más formal, disfrutaba la conversación en sociedad, en la cual podía relacionar sus conocimientos geológicos a una amplia esfera científica e interpretativa. Casi inmediatamente Teilhard se familiarizó con la colección de Licent y ante un pedido urgente, envió un reporte a la Sociedad Geológica China.

En junio de 1923 Teilhard y Licent emprendieron una expedición al desierto de Ordos al oeste de Pekin, cerca de la frontera con Mongolia Interior. Esta expedición y las sucesivas que realizó junto con Licent durante los años 20s le proporcionaron a Teilhard invaluable información sobre los restos paleolíticos en China.

El principal interés de Teilhard durante esos años fue principalmente en el terreno de las ciencias naturales. Aunque interactuó con innumerables grupos étnicos, rara vez se adentró en sus culturas más de lo necesario para mantener bien las expediciones o satisfacer un interés general. Irónicamente las tradiciones del confucionismo, el principal sistema de pensamiento chino con su visión de la identidad cósmica entre cielo, tierra y hombre, quedaron fuera de los intereses de Teilhard. En sus Cartas de viaje, dejó registradas sus impresiones sobre Mongolia, su gente, su geología, su vegetación y los animales de la región.

Para el 10 de septiembre de 1924 Teilhard se encontraba en Shanghai donde visitó la tumba de su hermana mayor y el 13 de septiembre dejaba China.

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Con ocasión del centenario de este escrito (agosto de 1923) ofrecemos a los lectores este texto para su reflexión. Hace unos meses se publicó este libro:

Thomas M. King, SJ. La Misa de Teilhard. Una aproximación a «La Misa sobre el Mundo». Sal Terrae, Cantabria, 2022, Colección: El Pozo de Siquén – 451, 231 pág. Traducción: Beatriz Muñoz Estrada-Maurin. Colaboración: Leandro Sequeiros. ISBN: 978-84-293-3068-7

Un vibrante ensayo del jesuita Thomas M. King, que fue profesor de Georgetown.

El autor aporta datos nuevos sobre Teilhard. Es más: entrevistó por vez primera a familiares y amigos. Y presenta un escenario extendido de la sensibilidad cósmica de Teilhard hacia la Eucaristía y hacia el sacerdocio para poder entender en su verdadera dimensión “La Misa sobre el Mundo”.

En la INTRODUCCIÓN que redactó Thomas King para este volumen, escribe: Comentando el significado cósmico de la Misa, Teilhard habla de las «Extensiones de la Eucaristía». Es decir, la Hostia de pan «se va envolviendo cada vez más íntimamente en otra Hostia infinitamente más grande, que no es nada menos que el Universo entero (…). Así, cuando pronunciamos la fórmula: “Hoc est Corpus meum”, “hoc” se está refiriendo “primario” al pan. Pero, “secundario”, en un segundo tiempo de la naturaleza, la materia del sacramento es el Mundo mismo, en el que se expande, para perfeccionarlo, la presencia sobrehumana del Cristo universal. El Mundo es la Hostia definitiva y real en la que Cristo desciende poco a poco hasta la consumación de los tiempos».

Y prosigue: “Teilhard concluyó «La Misa sobre el Mundo» con las palabras «Ordos, 1923». Con ello, daba a entender que la había escrito en el desierto de Ordos durante su primera expedición en China. Pero existen versiones primitivas del texto, especialmente el ensayo titulado «El sacerdote» que escribió en 1918 mientras servía como camillero del ejército francés durante la Primera guerra mundial. En esa época, como le ocurrirá más tarde con «La Misa», se había visto forzado a ofrecer una Misa espiritual no teniendo nada más que ofrecer: «Ya que hoy no tengo, Señor, yo que soy vuestro Sacerdote, ni pan, ni vino, ni altar, voy a extender mis manos sobre la totalidad del Universo, y tomar su inmensidad como materia de mi sacrificio…».

Desde la Junta Directiva de la Asociación de Amigos de Pierre Teilhard de Chardin agradecemos a Beatriz Muñoz Estrada-Maurin su paciente trabajo y al Grupo de Comunicación Loyola y a la Editorial San Terrae por el mimo y la atención dedicada para que este volumen pueda llegar al público que cree que las ideas, las propuestas y la espiritualidad de Pierre Teilhard de Chardin pueden ayudar a los hombres y mujeres, creyentes o no, del siglo XXI.

 

Leandro Sequeiros

Presidente de la Asociación de Amigos de Teilhard (sección española) - lsequeiros42@gmail.com

ALBERTO TOUTIN, SUPERIOR GENERAL SS.CC: “FRANCISCO HA SIDO EL PAPA PARA ESTE TIEMPO”

religión digital

col pastor

 

Alberto Toutin Cataldo, ss.cc. no oculta para nada que es hincha del papa Francisco. Es más, se siente muy en sintonía con él, y contemporáneos. No solo por vivir la misma época sino porque ambos llegaron a Roma para asumir los desafíos para las que fueron electos, con poco tiempo de diferencia. Mientras Toutin lo hacía en noviembre de 2012, Jorge Bergoglio lo hacía en marzo de 2013. “A mí, me produce algo que nunca antes me había sucedido: una profunda sintonía con Francisco. El modo como él acoge y recibe a las personas, a las víctimas de abusos, a las madres, padres e hijos de la diversidad sexual, o como implora de rodillas a los jefes de los distintos grupos beligerantes en Sudán del Sur para que colaboren para alcanzar la paz en ese pueblo... eso, debo confesar, a mí los gestos de Francisco me conmueven profundamente”.

Toutin también cumplió 10 años en Roma. Es chileno, es el quinto de siete hermanos y tiene actualmente 54 años de edad. Primero fue elegido consejero del Gobierno General de su congregación, los Sagrados Corazones (SS.CC.), y luego, en 2018, fue elegido superior general con casi el 80 por ciento de los votos en primera vuelta. Desde esta experiencia nos habla de su visión del pontificado de Francisco que cumple una década y donde él ha estado siguiéndolo muy de cerca.

Evaluación del pontificado de Francisco

El superior general evalúa este período destacando “el giro pastoral que Francisco le ha dado a la Iglesia sobre todo luego de venir de una agenda marcada fundamentalmente por los abusos, este papa no solo los ha combatido sino que además ha puesto una nueva agenda que es fundamentalmente pastoral”. En ese sentido, afirma, “Francisco ha sido el papa para este tiempo”.

Toutin lo releva incluso más porque, dice, “Francisco no fue un participante del Concilio Vaticano II, y sin embargo, recupera una de las intuiciones mayores de este Concilio, que es situar a la Iglesia como servidora de la humanidad, basándose en la Constitución Pastoral Gaudium et Spes, en un contexto que ya no es la década de los ’60 del siglo pasado”.

“La segunda contribución de este pontificado ─añade el religioso─ es la centralidad en el Evangelio de Jesús que nos muestra a un Dios misericordioso, con todas las  implicaciones que eso tiene respecto de una Iglesia que está hecha de pecadores y perdonados. La Iglesia está llamada a ser testigo y agente de esa misericordia, como nos lo ha recordado incansablemente el Papa, además de aproximarnos a las tareas de reforma de la Iglesia e incluso asumiendo nuevas realidades pastorales, como la salvación de las personas separadas vueltas a casar, la diversidad sexual, la ecología, etc”, sostiene el superior general SS.CC.

Y la tercera contribución de Francisco “es que con su magisterio, le da carta de ciudadanía, en el corazón de la misión de la Iglesia, a dos desafíos mayores que  enfrenta la humanidad: hacer nuestro mundo más habitable y sustentable (Laudato Si'); y seguir haciendo posible la fraternidad y la amistad social (Fratelli Tutti) en contexto donde el vínculo social y las instituciones que están encargadas de garantizarlo, están tan debilitadas en los Estados democráticos o son amenazadas por las manifestaciones populistas de izquierda o de derecha. Francisco coloca en el centro de la agenda de la Iglesia un desafío mayor de sociedad y donde una preocupación mayor es el mundo de los jóvenes”.

“Los superiores mayores tenemos el privilegio de un encuentro anual con Francisco”, cuenta Alberto Toutin, “que es un diálogo sincero con él, donde le formulamos nuestras preguntas.  En ellos percibo, de parte de Francisco, no solamente confianza, sino que cariño y recepción de la contribución de la vida religiosa masculina y femenina a la Iglesia. Aquí, con este nivel de confianza, uno siente que está contribuyendo a la misión de la Iglesia se percibe que las urgencias y mortificaciones del papa, son también las nuestra, y por tanto, se da una profunda sintonía, al punto que uno de los elementos que me han sostenido en el servicio  en el gobierno general durante estos diez años, es sentirme realmente inspirado, caminando de la mano con él, con la acentuaciones e invitaciones que Francisco nos  hace”.

Desafíos de la Vida Religiosa actual

Alberto Toutin lleva 34 años en su congregación. Hizo sus votos religiosos en 1989 y en 1994 se ordenó sacerdote. Se doctoró en Teología Sistemática en París y su tesis versó en la relación entre teología y literatura. “Hoy día ─dice─ el principal desafío de la vida religiosa en el contexto del proyecto de Francisco, es que hay que saber y aceptar morir a ciertas formas tradicionales que mantienen un cierto lastre institucional que ha pesado entre nosotros, ya sea por nuestras obras o como por el modo como las gestionamos, o porque no se atreven a dar los pasos de renovación necesarios porque tienen miedo a morir”.

Añade que “si hay algo que caracteriza la vida religiosa en su historia, es que ella ha tenido muchas formas y su renovación más importante se da cuando acepta morir. Por ejemplo, el surgimiento de la vida monástica implicó aceptar una cierta muerte a un tipo de vida religiosa ermitaña, o cada uno viviendo  su vida cristiana por su lado. El paso fue imaginarse que la dimensión comunitaria de la vida religiosa es la más importante y siempre que tenga a Dios en el centro.  Cuando surgió la orden mendicante que tenía una vida religiosa súper instalada, institucionalizada, descubre que en realidad debe asumir la pobreza de modo evangélico, con libertad frente a los bienes y en la capacidad de ser solidarios con los bienes que tenemos.  Ahí hay una fuente de renovación.  Entonces, el primer desafío es aceptar morir a lo que tenemos que morir como vida religiosa. Saber que hay cosas y formas caducas que tenemos que dejar pasar”.

── ¿Cómo el machismo y el patriarcado?

── Claro. Porque el segundo desafío es que la vida religiosa está profundamente inscrita en la vida bautismal. Por tanto, si hay un cuerpo eclesial que podría hermanarse con los bautizados en la Iglesia, hombres y mujeres, es precisamente la vida religiosa, la que tiene un gran llamado a hacer, a revitalizarse desde los acentos que cada congregación pone en el Evangelio, a enriquecer la fraternidad cristiana y la fraternidad ministerial de hombres y mujeres, incluyendo a congregaciones clericales como la mía.

Por eso, el superior general se pregunta: “¿cómo alimentamos el fuego, el ardor de la vida religiosa?”. Ese es el tercer desafío, y explica: “Como hoy hay una mayor debilidad institucional de la Iglesia y las congregaciones están cada vez más reducidas en número, se hace aún más necesario desarrollar una mística personal de encuentro con el Señor. ¿Con qué formas? No lo sé. ¿Con qué características de la vida religiosa?  Tampoco lo sé. Pero sí sé que esa relación vital y mística con el Señor, no está presente hoy, porque lo único que aparece de la Iglesia y de la vida religiosa son signos de decadencia y de desintegración”.

Errores y Ataques

Consultado sobre los errores del pontificado de Francisco, el superior general de los SS.CC. que es chileno, no duda en calificar la visita que el Papa hizo a su país en 2018, como uno de los más graves del pontificado.

La Iglesia de Chile tiene el privilegio de haber conocido al Papa en sus errores”, señala con un dejo de ironía, “sobre todo en equivocaciones respecto de los casos de abusos sexuales. El haber pedido pruebas en el caso del encubrimiento del obispo Juan Barros, o tratar al laicado crítico como si obedeciera una orden ideológica y calificarlo de zurdo, son errores tan, tan gruesos... Pero también el Papa ha sido capaz de darse cuenta y disculparse. Eso nos acerca y nos hace bien, porque cualquier persona que esté en ejercicio de la autoridad puede equivocarse. Pero tiene que reconocerlo y enmendar el camino. Además, el Papa cuando se equivoca es porque no le entregamos la información, o no es oportuna o no es veraz”.

"Por eso, al final, la visita a Chile quedó como un fracaso, sin impacto en la iglesia y fue el reflejo de una enfermedad eclesial de la que el mismo Francisco quedó inoculado antes de partir. Pero intenta enmendar porque luego envía la Comisión Scicluna, aunque tampoco ha sido suficiente".

"Ha sido una década de un papado muy vigoroso que hoy ciertamente desminuye la intensidad por el cansancio y enfermedad del Papa y a veces se cometen errores y equivocaciones muy básicas. Lo que molesta ─según señala Toutin─ es que los sectores conservadores aprovechan cualquier circunstancia para atacar al Papa, y mi impresión es que Francisco así como despierta entusiasmo y apoyo también despierta reacciones que son muy violentas, de minorías muy  activas, y muy bien organizadas".

── ¿A qué se debe eso?

── Creo que a Francisco le molesta mucho todo lo que huela a elitismo espiritual o religioso; no le gusta porque para él eso es, no caminar con toda la Iglesia, con todo lo difícil que eso implica. Entonces, en el fondo, los elitismos son, no querer caminar con toda la Iglesia. Y por otro lado, sin decirlo expresamente sino con gestos, la dificultad mayor que tiene la Iglesia hoy es que hay algunos que no aceptan distribuir el poder que está vinculado al orden sagrado. Por ello los intentos de reforma, conversión pastoral o eclesial, que están en el corazón de la estructura de la Iglesia requieren una reforma mayor.

── ¿Y qué ha hecho Francisco?

──  Diversificar voces autorizadas en instancia de decisión con laicos, hombres y mujeres, en dicasterios y otros lugares. Incluso eso en ciertos sectores resulta inaceptable porque significa repartir el poder. Es lo que estamos viendo respecto al proceso sinodal a nivel mundial y en Alemania, donde el proceso enfrenta el tema del poder, lo que genera resistencia y hasta muy violenta, y muy fuerte. Creo que Francisco, en contra de eso pone todas las fuerzas que tiene y eso genera mucha dificultad, resistencia porque busca el distribuir el poder sin entrar  en la reforma de fondo, que habría que hacerlo en el Derecho Canónico. El Papa opta por el camino pastoral que hablé al inicio.

── ¿Se terminan los avances en la iglesia cuando Francisco ya no esté?

── Bueno, esperemos que Francisco deje un camino, inicie procesos; que todo continúe y que en el momento que  él estime en conciencia delante de Dios y por responsabilidad eclesial, decida presentar su renuncia, sigamos adelante.  Porque ya sabemos que a la Iglesia nada le pasa porque es conducida por el Espíritu. Ojalá, nosotros, no seamos obstáculo y que haya un próximo papa que dé continuidad a estos procesos con otra sensibilidad. No tiene por qué necesariamente ser un bergogliano. Basta que le dé continuidad a procesos de fondo. Ese es mi deseo.

 

Aníbal Pastor N. / periodista, corresponsal.

domingo, 29 de enero de 2023

Comunidad musulmana ahmadía en España: «Un ataque indignante y malvado, que no puede ser justificado de ninguna manera»

 Religión Digital

«El Corán declara que matar a una persona inocente equivale a matar a toda la humanidad»
«Las enseñanzas del Santo Corán y del Fundador del Islam, el Profeta Muhammad (la paz sea con él) son enseñanzas de paz, tolerancia y amor por la humanidad»
«Los musulmanes viven libremente en Occidente y pueden practicar su propia religión, por lo que deben sentirse agradecidos por estas libertades que disfrutan. En consecuencia, el odio manifestado por los terroristas y extremistas es totalmente incomprensible» Ver noticia

COMUNICADO DEL GRUPO CRISTIANO DE REFLEXIÓN-ACCIÓN DE LA BAHÍA DE CÁDIZ SOBRE LOS ATENTADOS DE ALGECIRAS

 El Grupo Cristiano de Reflexión Acción de la Bahía de Cádiz quiere expresar su más firme condena  del terrible atentado contra tres iglesias en Algeciras, cometido por un joven marroquí, que ha provocado la muerte de Diego Valencia, sacristán de la Iglesia de la Palma y ha provocado heridas graves al párroco de la Iglesia de S. Isidro, Antonio Rodríguez así como heridas a otras tres personas.

 Condenamos con contundencia este tipo de actos de fanatismo religioso que van en sentido absolutamente contrario a las enseñanzas de las  religiones que predican el amor, la tolerancia y el respeto a todas las personas, sin tener en cuenta sus creencias religiosas ni sus diversas identidades culturales.

 En este sentido nos parecen muy oportunas las declaraciones que ha realizado la Comunidad islámica algecireña y estatal condenando abiertamente y sin paliativos este tipo de hechos, opuestos a la religión islámica.

 Debemos condenar todas las actitudes intolerantes de aquellos que no piensan como nosotros y por supuesto cualquier tipo de violencia que es lo más contrario al Evangelio y a las actitudes de Jesús, que acogía a todos y nos anima a amar hasta a los enemigos.

No podemos dejar de mencionar que también en nuestras sociedades occidentales  se están desarrollando actitudes de fanatismo religioso y político por parte de grupos ultras  que hacen la convivencia imposible

 Queremos expresar nuestras condolencias a las familias de las víctimas y a toda la comunidad religiosa de Algeciras y a toda la ciudad, consternada por estos sucesos. Deseamos la pronta recuperación del párroco de S. Isidro Antonio Rodríguez a quien ya han dado de alta de su hospitalización y a los demás heridos.

 Cádiz 27 de Enero de 2023

“Vosotros jóvenes nos estáis ayudando a ser lo que somos” - Ángel Fernández Artime


 El encuentro ha formado parte de la visita que Ángel Fernández Artime, superior de la Congregación Salesiana, ha realizado a las presencias salesianas de Barakaldo (Bizkaia) con motivo de la celebración del 125 aniversario de Salesianos Barakaldo, 80 de Salesianos Cruces y 75 de Salesianas Barakaldo.

Organizado desde la delegación de pastoral juvenil en colaboración con la Federación de Centros Juveniles BoskoTaldea, la estructura de la velada se propuso en el marco de la Campaña Pastoral de este curso “Abrimos caminos” y los jóvenes propusieron 3 preguntas al Rector Mayor, cada una de ellas sobre cada uno de los caminos que propone la Campaña: hacia los demás, hacia dentro y hacia Dios. IR A LA PÁGINA PARA LEER TEXTO Y VER FOTOS

Momento de agradecer y soñar con el futuro CON EL RECTOR MAYOR Ángel Fernández Artime.

 


El colegio de Salesianos Cruces acogía el momento. Se había preparado con mucho mimo, tiempos de intervenciones y actuaciones musicales cuidadas y oportunas.

En el salón de actos presentes los miembros de las Comunidades Salesianas de los tres centros, Familia Salesiana de la localidad y la provincia, salesianos y salesianas que han vivido en las casas que celebran sus aniversarios, el consejo Inspectorial en pleno acompañando al Rector Mayor, Ángel Fernández Artime. Junto con ellos la alcaldesa de la ciudad, Amaia del Campo; la presidenta de Kristau Eskola, Eugenia Iparraguirre, y el delegado territorial de Educación de Bizkaia del Gobierno Vasco, Iñaki Orbe. IR A LA PÁGINA PARA LEER TEXTO Y VER FOTOS


“No tenemos derecho a no tener esperanza”


 Don Ángel Fernández Artime, Superior General de los Salesianos, comenzaba con este encuentro su visita a Barakaldo (Bizkaia) para clausurar los aniversarios de tres casas salesianas: 125 años de Salesianos Barakaldo , 80 de Salesianos Cruces y 75 de Salesianas Barakaldo. IR A LA PÁGINA Y VER TEXTO Y FOTOS