FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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domingo, 17 de marzo de 2013

rancisco I, ¿conservador o progresista? José M. Castillo, teólogo

El papa Bergoglio, ¿es un hombre conservador? No (con las salvedades que diré). ¿Es progresista? Tampoco. Entonces, ¿qué es? Quienes le conocen bien aseguran que Bergoglio es Bergoglio. O sea es único y, por eso precisamente, desconcertante. En cualquier caso, los que han convivido con él aseguran que este hombre se caracteriza por dos cosas que se le notan cuando se le conoce bien: su singular capacidad de poder y la naturalidad con que evidencia su protagonismo. De ahí que donde está, destaca. Su voluntad se impone. Pero se impone de forma que no se acomoda ni se adapta a lo acostumbrado o, si se prefiere, “lo habitual”. Es un hombre que, donde está, su eficacia se palpa.
¿Ha sido determinante todo esto para su elección? Y sobre todo, ¿será Bergoglio la solución que necesita la Iglesia en este momento? Es demasiado pronto para poder dar una respuesta segura a preguntas de tanta importancia. En cualquier caso, hay hechos, que son bien conocidos y nos pueden dar cierta luz, al menos de momento. Bergoglio es doctrinalmente conservador (es lo que se le ha notado hasta ahora), pero al mismo tiempo, intenta sinceramente ser socialmente progresista. Posiblemente, también estos hechos han motivado a los cardenales electores a depositar en él su confianza. Lo que ocurre – según mi modesta opinión – es que cualquiera, que piense despacio en este asunto, se preguntará cómo es posible ser, a la vez, doctrinalmente conservador y socialmente progresista. ¿Se pueden armonizar de verdad esas dos cosas?
Una persona que, en sus creencias religiosas, es doctrinalmente conservador, por eso mismo (y sin más remedio) es una persona que lleva incorporado un pensamiento dogmático. Ahora bien, el pensamiento dogmático es una forma de pensamiento elaborado y formulado, no por el sujeto “pensante”, sino por otros a los que el sujeto se somete. De ahí que quien piensa dogmáticamente difícilmente aceptará el punto de partida (y las consecuencias) de la Ilustración que formuló Kant: “¡Sapere aude! ¡Atrévete a servirte de tu propia inteligencia!”.
Con lo cual estoy diciendo que un hombre “doctrinalmente conservador” es una persona que, quizá sin ser consciente de lo que realmente le ocurre, en realidad es una persona que no vive plenamente en la modernidad. ¿Se puede sospechar que el pensamiento dogmático sigue anclado en la forma de pensar de hace doscientos años? Y si eso tiene, al menos, parte de verdad, ¿qué pensamiento social es compatible con semejante mentalidad? Muy sencillo: la mentalidad social que podía tener el común de las buenas personas en la “pre-modernidad”. La mentalidad que se caracterizaba por la caridad y la beneficencia, pero que no podía llegar a la defensa y la lucha por la justicia. Se sabe que el papa actual ha vivido en una sencillez y modestia llamativas. Además de eso, ¿qué obras y decisiones ha puesto en práctica en cuanto respecta a la “caridad” y a la “justicia”? No tengo en este momento la respuesta exacta a esta pregunta.
Todo esto explica la incapacidad que entraña la teología católica establecida y el derecho canónico vigente para integrar en la vida de la Iglesia los derechos humanos, no como una bella doctrina que se predica y se elogia, sino como un verdadero derecho que se practica. Bergoglio es muy sensible al sufrimiento de los pobres y fomentará la caridad con ellos. ¿Defenderá la justicia y la igualdad de derechos de todos y todas incluso dentro de la Iglesia? Habrá que esperar para saber la respuesta.
Y todavía un dato más. Lo que estoy diciendo explica, entre otras cosas, que Bergoglio haya tenido (según parece) dificultades para aceptar el nuevo giro que el Superior General de los jesuitas, Pedro Arrupe, le dio a la Compañía de Jesús al asumir, como proyecto de la Orden, “el servicio de la fe y la promoción de la justicia”. Quizá esto explica que las relaciones entre Bergoglio y los jesuitas no parecen ser fluidas.
Sea lo que sea de todo esto, lo seguro es que el papa Francisco I representará un giro decisivo para el futuro de la Curia Vaticana y, por tanto, del papado. ¿Lo será para la Iglesia entera? Pienso que lo mejor, en este momento, es fomentar la esperanza. Razones para ello no nos faltan.

Tras haberlo acusado de negarle apoyo frente a los militares, jesuita argentino torturado por la dictadura se reconcilió con el Papa

Fue secuestrado en la ESMA por trabajar en barrios pobres
Un sacerdote jesuita cuyo secuestro durante la dictadura militar argentina hace décadas provocó fuertes críticas al cardenal Jorge Mario Bergoglio, que recientemente fue elegido papa Francisco, aseguró que él y el pontífice se han reconciliado.
El padre Francisco Jalics, que ahora vive en un monasterio en el sur de Alemania, dijo el viernes en un comunicado que habló con Bergoglio mucho tiempo después de que fueran secuestrados él y el sacerdote Orlando Yorio en 1976.
Bergoglio ha dicho que él recomendó a los sacerdotes dejar su trabajo en los barrios pobres por su propia seguridad, pero ellos se negaron. Yorio, quien ya falleció, después acusó a Bergoglio de entregarlos a los escuadrones de la muerte por negarse a respaldar públicamente el trabajo que ellos hacían.
“No fue sino años después que tuvimos la oportunidad de hablar con el padre Bergoglio… para conversar sobre lo sucedido”, dijo Jalics el viernes en sus primeras declaraciones sobre el secuestro, que ocurrió cuando el nuevo papa era líder de los jesuitas argentinos.
“Después de eso, celebramos una misa juntos en público y nos dimos un abrazo solemne. Estoy reconciliado con los eventos y considero el asunto cerrado”, agregó.
Nadie pone en duda que Bergoglio, al igual que la mayoría de los argentinos, no enfrentó abiertamente al régimen militar argentino que gobernó de 1976 a 1983, el cual secuestró y mató a miles de personas en la llamada “guerra sucia” para eliminar a sus opositores de izquierda. Pero las opiniones difieren sobre qué tanta responsabilidad tuvo el nuevo pontífice en torno a la oscura historia de la Iglesia Católica argentina y la dictadura.
Cuando la Junta llegó al poder en 1976, Bergoglio retiró su apoyo a los dos sacerdotes de barriadas, cuyos colegas del movimiento de la Teología de la Liberación estaban desapareciendo. Luego los sacerdotes fueron secuestrados y torturados en la Escuela Superior de Mecánica de la Armada (ESMA), que la Junta utilizaba como centro clandestino de detención.
Sergio Rubin, el biógrafo autorizado del papa, argumenta que la Iglesia Católica en general cometió un error al no confrontar a la Junta, al tiempo que activistas argentinos por los derechos humanos han manifestado que Bergoglio nunca colaboró con la dictadura.
Jalics, que tiene un poco más de 80 años, se encuentra en estos momentos fuera de Alemania y no fue posible contactarlo para preguntarle sus comentarios más allá del comunicado. Thomas Busch, un portavoz de los jesuitas en Munich, dijo que la conversación entre Jalics y Bergoglio ocurrió en el año 2000.
En su comunicado, publicado en la página de internet de los jesuitas alemanes, Jalics no dio detalles sobre lo que hablaron respecto del secuestro.
“No puedo comentar sobre el papel del padre Bergoglio en estos sucesos”, afirmó. Sin embargo, deseó “al papa Francisco grandes bendiciones de Dios en su puesto”. (RD/Agencias)

sábado, 16 de marzo de 2013

Juan José Tamayo: Francisco y la Iglesia de los Pobres

La elección del cardenal Bergoglio como nuevo Papa, su procedencia argentina y el nombre elegido, Francisco I, constituyen tres claves importantes que nos permiten ofrecer unas primeras reflexiones sobre las expectativas que puede generar no solo en el seno del catolicismo, sino en el mundo entero.
Con esta elección América Latina, el continente con cerca de 500 millones de católicos y católicas, adquiere el protagonismo que le corresponde en la Iglesia, y el Tercer Mundo logra la merecida y justificada visibilidad. Por primera vez en la historia del cristianismo, el Tercer Mundo adquiere la justificada visibilidad, se coloca en el centro de la escena eclesial y se hace presente en el Vaticano, que en épocas anteriores apenas le prestó atención y en algunas ocasiones se mostró beligerante con él.
América Latina es la cuna de la teología de la liberación, de las comunidades eclesiales de base, una de las manifestaciones más vivas del cristianismo de todos los tiempos, de las Conferencias Episcopales de Medellín y Puebla, donde toda la Iglesia latinoamericana pasó del cristianismo, primero conquistador, después colonial y luego desarrollista, al cristianismo liberador que hizo de la opción por los pobres el imperativo ético y recuperó la fuerza profética de Jesús de Nazaret y de los misioneros que, como Bartolomé de Las Casas, Antonio Montesinos, Antonio Valdivieso y otros, defendieron la dignidad y los derechos de los indígenas y el diálogo intercultural e interreligioso.
En América Latina, se hizo realidad de manera ejemplar la Iglesia de los pobres, siguiendo la orientación de Juan XXIII: “La Iglesia de Cristo es la Iglesia de todos, pero en los países subdesarrollados es la Iglesia de los pobres”. El nuevo Papa es buen conocedor de dicha Iglesia y, a través de sus responsabilidades pastorales, ha participado activamente en su desarrollo. Esto permite albergar la esperanza de que desde el Vaticano aliente el compromiso por la liberación de las personas, de los grupos humanos, de los pueblos latinoamericanos y de los países del Tercer Mundo sometidos a la explotación del Primer Mundo.
El nombre elegido, Francisco, el primero que utiliza un Papa en la larga historia del cristianismo, muestra su intención de seguir el espíritu de Francisco de Asís renunciando a todo tipo de ostentación y caminando por la senda de la pobreza y, así, hacer más creíble el mensaje de las Bienaventuranzas, que constituye la mejor herencia de Jesús de Nazaret y es la carta magna del cristianismo, con frecuencia olvidada y apenas puesta en práctica, salvo en los movimientos proféticos.
Para llevar a cabo tales intenciones y propósitos, el nuevo Papa no puede apoyarse en los movimientos neoconservadores, que miran al pasado y reproducen un cristianismo preconciliar, como han hecho los papas anteriores, sino que ha contar con las fuerzas eclesiales vivas que miran al futuro y trabajan por “otra Iglesia posible” en el horizonte de los movimientos sociales comprometidos en la construcción de “Otro mundo posible”. Ello requiere un cambio estructural, que ya diseñara el teólogo Karl Rahner en el libro Cambio estructural en la Iglesia publicado hace cuarenta años y que conserva hoy la misma actualidad, o mayor si cabe, que cuando fue escrito.
* Es Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid (España).

El Papa Francisco llamado a restaurar la Iglesia Leonardo Boff, teólogo

En las redes sociales había anunciado que el futuro Papa se llamaría Francisco. Y no me equivoqué. ¿Por qué Francisco? Porque San Francisco comenzó su conversión al oír al Crucifijo de la capilla de San Damián decirle: “Francisco, ve y restaura mi casa, mira que está en ruinas” (San Buenaventura, Leyenda Mayor II, 1).

Francisco tomó al pie de la letra estas palabras y reconstruyó la iglesita de la Porciúncula, en Asís, que aún existe en el interior de una inmensa catedral. Después se dio cuenta de que era algo espiritual restaurar la «Iglesia que Cristo rescató con su sangre» (ibid.). Fue entonces cuando comenzó su movimiento de renovación de la Iglesia, presidida por el Papa más poderoso de la historia, Inocencio III. Comenzó a vivir con los leprosos y del brazo de uno de ellos iba por los caminos predicando el evangelio en lengua popular y no en latín.
Es bueno saber que Francisco nunca fue sacerdote sino laico solamente. Sólo al final de su vida, cuando los Papas prohibieron a los laicos predicar, aceptó ser diácono a condición de no recibir ningún tipo de remuneración por el cargo.
¿Por qué el cardenal Jorge Mario Bergoglio ha elegido el nombre de Francisco? Creo que ha sido porque se dio cuenta de que la Iglesia está en ruinas por la desmoralización debida a los diversos escándalos que han afectado a lo más precioso que ella tenía: la moral y la credibilidad.
Francisco no es un nombre, es un proyecto de la Iglesia, pobre, sencilla, evangélica y desprovista de todo poder. Es una Iglesia que anda por los caminos junto con los últimos, que crea las primeras comunidades de hermanos que rezan el breviario bajo los árboles con los pajaritos. Es una Iglesia ecológica que llama a todos los seres con las dulces palabras de «hermanos y hermanas». Francisco fue obediente a la Iglesia y a los papas y al mismo tiempo siguió su propio camino con el evangelio de la pobreza en la mano. Entonces escribió el teólogo Joseph Ratzinger: «El no de Francisco a ese tipo imperial de Iglesia no podía ser más radical, es lo que podríamos llamar una protesta profética» (en Zeit Jesu, Herder 1970, 269). Francisco no habla, simplemente inaugura lo nuevo.
Creo que el Papa Francisco tiene en mente una iglesia fuera de los palacios y de los símbolos del poder. Lo mostró al aparecer en público. Normalmente los Papas y Ratzinger principalmente ponían sobre los hombros la muceta, esa capita corta bordada en oro que sólo los emperadores podían usar. El Papa Francisco llegó sólo vestido de blanco. En su discurso inaugural se destacan tres puntos, de gran significado simbólico.
El primero: dijo que quiere «presidir en la caridad», algo que se pedía desde la Reforma y los mejores teólogos del ecumenismo. El Papa no debe presidir como un monarca absoluto, revestido de poder sagrado, como prevé la ley canónica. Según Jesús, debe presidir en el amor y fortalecer la fe de los hermanos y hermanas.
El segundo: dio centralidad al Pueblo de Dios, como destaca el Concilio Vaticano II, pero dejado de lado por los dos papas anteriores en favor de la jerarquía. El Papa Francisco pide humildemente al pueblo de Dios que rece por él y lo bendiga. Sólo después él bendecirá al pueblo de Dios. Esto significa que él está allí para servir y no para ser servido. Pide que le ayuden a construir un camino juntos y clama por fraternidad para toda la humanidad, donde los seres humanos no se reconocen como hermanos y hermanas sino atados a las fuerzas de la economía.
Por último, evitó todo espectáculo de la figura del Papa. No extendió ambos brazos para saludar a la gente. Se quedó inmóvil, serio y sobrio, yo diría, casi asustado. Solamente se veía una figura blanca que saludaba con cariño a la gente. Pero irradiaba paz y confianza. Mostró humor hablando sin la retórica oficialista, como un pastor habla a sus fieles.
Vale la pena mencionar que es un Papa que viene de Gran Sur, donde están los más pobres de la humanidad y donde vive el 60% de los católicos. Con su experiencia como pastor, con una nueva visión de las cosas, desde abajo, podrá reformar la Curia, descentralizar la administración y dar un rostro nuevo y creíble a la Iglesia.

viernes, 15 de marzo de 2013

De Benedicto a Bendecido Juan Masiá Clavel, teólogo

Enviado a la página web de Redes Cristianas
Esperábamos sus primeras palabras, pero invitó al silencio. Enfocaban las cámaras un primer gesto; pero, sin gesticular, convocó al rezo pidiendo por Benedicto. Esperaba la multitud la primera bendición, pero él pidió ser bendecido primero por el pueblo. El Padre Jorge Bergoglio, obispo de Roma y sucesor de Pedro, al llamarse Francisco sugiere todo un programa como el de Asís: sencillez, sobriedad, silencio y reforma.
Albino Luciani, el Papa de solo un mes (septiembre, 1978), eligió llamarse Juan Pablo juntando el legado de los dos Papas del Concilio.
Su corto servicio pastoral, que no reinado, demostró atinada la elección onomástica. Karl Woijtila optó por ser Juan Pablo II, pero algún vaticanista irónico dijo que le cuadraba mejor el de un Pío XIII, por sus intentos de restaurar vestigios de antiguo régimen. Cuando Joseph Ratzinger se anunció como Benedicto XVI, los reportajes se apresuraron a citar el ora et labora benedictino, apropiado para el exquisito liturgista y trabajador intelectual. ¿Pensaba él más bien en Benedicto XV, que padeció ocho duros años (1914-1922) sin conseguir apaciguar la guerra en el mundo y los conflictos en la iglesia? Benedicto XVI, también ocho años en el cargo, igualó en sufrimiento a su homónimo, pero logró con su renuncia sentar un precedente de reforma. Francisco I ha iniciado su ministerio recogiendo el testigo de Benedicto y rezando el Padre Nuestro al unísono con él, con la diócesis de Roma y con la Iglesia universal.
Cuando los reporteros se disponían a teclear los titulares del primer mensaje, Francisco se ha inclinado sobre el micrófono para iniciar el silencio orante, como un director de ejercicios espirituales antes de proponer los puntos de meditación. Pero ha sido un silencio significativo y explosivo. Muy significativo: que el pueblo bendiga al Papa antes de recibir su bendición. Y, para que el pueblo bendiga al Papa, que el pueblo ore para ser bendecido por Dios y poder así bendecir al Papa. Muy explosivo: que, en vez de la eclesiología piramidal y el pontificado feudal, se conciban los ministerios en la iglesia como servicio a un pueblo de hermanas y hermanos que, a su vez, se ponen al servicio de la familia universal de hombres y mujeres de buena voluntad. El Padre Jorge Bergoglio que, desde sus días como Maestro de Novicios y formador de sus compañeros jesuitas, inculcó el lema ignaciano: “en todo amar y servir”, ha anticipado en su primer saludo como Papa la puesta en práctica de la reforma que pidió el Concilio Vaticano II en la Constitución sobre la Iglesia.
Se debatían en el aula conciliar, antes de las votaciones, las enmiendas a este documento fundamental. Una intervención del entonces cardenal Montini, luego Pablo VI, hizo resaltar el giro de ciento ochenta grados que supone la reforma de la iglesia, por contraste con el triunfalismo de la iglesia postridentida y decimonónica. Al cardenal de Milán le parecía presuntuoso decir que la iglesia es luz para el mundo y abogó por una iglesia humilde semper reformanda. La luz es Cristo, dijo, y la iglesia intenta ser espejo que refleje y transmita esa luz, pero el espejo se ensucia y hay que limpiarlo. El resultado fue que ese documento comenzase con las palabras Lumen gentium: luz de las gentes es Cristo, a reflejarla aspira la iglesia “señal e instrumento de la unidad de todo el género humano”. Es esperanzador para la Iglesia y para la humanidad que Francisco I apueste también en la misma línea por esa limpieza del espejo.

Juan José Tamayo destaca que el nuevo Papa está “está sensibilizado con el mundo de los pobres” Noticias.interbusca

Cónclave.-
El director de la cátedra de Teología y Ciencias de la Religión en la Universidad Carlos III, Juan José Tamayo ha señalado que el nuevo Pontífice está “sensibilizado con el mundo de los pobres”.
En declaraciones a la cadena Ser, Tamayo ha indicado que el Papa Francisco es “emblemático” y ha destacado que “parece que la Iglesia del Vaticano se orienta hacia los marginados”. A su juicio, la Iglesia podría ir en camino de convertirse en “la Iglesia de los pobres”.

JOSÉ ANTONIO PAGOLA 17 MARZO

Traen ante Jesús a una mujer sorprendida mientras estaba teniendo relaciones sexuales con un hombre. No se dice nada del varón. Es lo que ocurría casi siempre en aquella sociedad machista. Se humilla y se condena a la mujer, porque ha deshonrado a su familia.
Mientras tanto, nadie habla del varón, aunque, paradójicamente, es a él a quien la Torá exigía no poseer ni desear a una mujer que ya pertenece a otro. Al dar la ley, se piensa en los varones como los verdaderos responsables de la sociedad; luego, al reprimir el delito, se castiga con dureza a las mujeres.(LEER EL EVANGELIO)
Jesús no soporta esta hipocresía social construida por los varones. No es verdad que la mujer sea más culpable que el varón: «Aquel de vosotros que esté sin pecado, que le arroje la primera piedra». Empezando por los más viejos, los acusadores se van retirando uno a uno, avergonzados por el desafío de Jesús. Saben que ellos son los más responsables de los adulterios que se cometen en aquellos pueblos.
La conclusión es conmovedora. La mujer no se ha movido. Sigue allí, en medio, humillada y avergonzada. Jesús se queda a solas con ella. Ahora la puede mirar con ternura y expresarle todo su respeto y cariño: «Mujer..., ¿nadie te ha condenado?». La mujer, que acaba de escapar de la muerte, le responde atemorizada: «Nadie, Señor». Las palabras de Jesús son inolvidables. Nunca las podrán escuchar los varones adúlteros que se han retirado irritados. Solo aquella mujer abatida: «Tampoco yo te condeno. Vete y, en adelante, no peques más». Aquella mujer no necesita más condenas.
Jesús confía en ella, quiere para ella lo mejor y la anima a no pecar. Pero de sus labios no brota ninguna condena.

Creer en el perdón 
BASTANTES piensan que la culpa es algo introducido en el mundo por la religión: si Dios no existiera, no habría mandamientos, cada uno podría hacer lo que quisiera y, entonces, desaparecería el sentimiento de culpa. Suponen que es Dios el que ha prohibido ciertas cosas, el que pone freno a nuestros deseos de gozar y el que, en definitiva, genera en nosotros esa sensación de culpabilidad. 
Nada más lejos de la realidad. La culpa es una experiencia misteriosa de la que ninguna persona sana se ve libre. Todos hacemos en un momento u otro lo que no deberíamos haber hecho. Todos sabemos que nuestras decisiones no son siempre transparentes y que actuamos más de una vez por motivos oscuros y razones inconfesadas. 

Es la experiencia de toda persona: no soy lo que debía ser, no vivo a la altura de mí mismo. Sé que podría muchas veces evitar el mal; sé que puedo ser mejor, pero siento dentro de mí 'algo' que me lleva a actuar mal. Lo decía hace muchos años Pablo de Tarso: «No hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero (Rm. 7,19). ¿Qué podemos hacer?, ¿cómo vivir todo esto ante Dios? 

El Credo nos invita a «creer en el perdón de los pecados». No es tan fácil. Afirmamos que Dios es perdón insondable, pero luego proyectamos constantemente sobre él nuestros miedos, fantasmas y resentimientos oscureciendo su amor infinito y convirtiendo a Dios en un ser justiciero del que lo primero es defenderse. 

Hemos de liberar a Dios de los malentendidos con los que deformamos su verdadero rostro. En Dios no hay ni sombra de egoísmo, resentimiento o venganza. Dios está siempre volcado sobre nosotros apoyándonos en ese esfuerzo moral que hemos de hacer para construirnos como personas. Y ahora que hemos pecado, sigue ahí como «mano tendida» que quiere sacarnos del fracaso. 

Dios sólo es perdón y apoyo aunque, bajo el peso de la culpabilidad, nosotros lo convirtamos a veces en juez condenador, más preocupado por su honor que por nuestro bien. La escena evangélica es clarificadora. Todos quieren «echar piedras» sobre la adúltera, todos menos Jesús. Todos quieren convertir a Jesús en «juez condenador», pero él, lleno de Dios, reacciona de manera sorprendente: «No te condeno. Anda y, en adelante, no peques más».


ATRAÍDAS POR JESÚS EN MEDIO DE LA PROSTITUCIÓN

El testimonio de mujeres que ejercen la prostitución. Es realmente una buena noticia. Son mujeres que están tomando parte en grupos donde, acompañadas por las Hermanas Oblatas, reflexionan y oran con la ayuda de mi libro Jesús. Aproximación histórica. He quedado conmovido al captar la fuerza y el atractivo que tiene Jesús para estas mujeres de alma sencilla y corazón bueno. ¿No nos volvería a repetir Jesús aquello que gritó en Galilea: «Las prostitutas entran antes que vosotros en el Reino de Dios»?
Un abrazo grande y agradecido a vosotras mujeres creyentes, por vuestro testimonio, y a vosotras, hermanas Oblatas, que compartís con ellas vuestra fe. José Antonio.


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- Me sentía sucia, vacía y poca cosa, todo el mundo me usaba. Ahora, me siento con ganas de seguir viviendo porque Dios sabe mucho de mi sufrimiento.
- Dios esta dentro de mí. Dios está dentro de mí. Dios está dentro de mí. ¡Este Jesús me entiende…!
- He experimentado la presencia de Dios en un viaje a Europa, mi compañera murió en el camino. Dios estaba cerca, lo sentí a mi lado. En aquella mañana sentí que la mano de Dios me guió y su presencia fue muy fuerte…
- Ahora, cuando llego a casa después del trabajo, me lavo con agua muy caliente para arrancar de mi piel la suciedad y después le rezo a este Jesús porque él sí me entiende y sabe mucho de mi sufrimiento.
- Jesús quiero cambiar de vida, guíame porque tú solo conoces mi futuro…
- ¿Dónde estabas? Cada día que pasa siento más el amor de Dios y me siento acariciada por las personas que Dios pone en mi camino…
- Para mí, el simple hecho de sentir amor en el corazón es prueba de tener a Dios en el corazón…
- Me siento afortunada de haber conocido a este Jesús…
- Yo pido a Jesús todo el día que me aparte de este modo de vida. Siempre que me ocurre algo, yo le llamo y Él me ayuda. Él esta cerca de mí, es maravilloso…
- Él me lleva en sus manos, Él me carga, siento la presencia de Él…
- En la madrugada es cuando más hablo con Él. Él me escucha mejor porque en este horario la gente duerme. Él está aquí, no duerme. Él siempre está aquí. A puerta cerrada, me arrodillo y le pido que merezca su ayuda, que me perdone, que yo lucharé por Él.
- Mi vida en el pasado era un vacío, un vaso quebrado, le coloqué un corazón y se unieron los trozos…
- Un día yo estaba apoyada en la plaza y dije: Oh Dios mío, ¿será que yo sólo sirvo para esto? ¿Solo para la prostitución?... Entonces es el momento en que más sentí a Dios cargándome ¿entendiste? Transformándome. Fue en aquel momento. Tanto que yo no me olvido. ¿Entendiste?...
- Yo ahora dialogo con Jesús y le digo: aquí estoy, acompáñame. Tú viste lo que le sucedió a mi compañera (se refiere a una colega que fue asesinada en un hotel). Te ruego por ella y pido que nada malo suceda a mis compañeras, yo no hablo pero pido por ellas pues ellas son personas como yo.
- Ahora, cuando tengo tiempo, voy a su capilla hecha de troncos cortados por la mitad y de palmas. Se llama la iglesia de la naturaleza. Tienen una capilla para la adoración. Y me encuentro conmigo misma… y no digo “Señor dame esto o aquello” estoy sin hacer nada. Solo a veces canto mi canción favorita «anima Christi» especialmente porque es mi favorita. Yo le canto a Jesús en mis pensamientos.
- Solo en Jesús puedo confiar… a través de mis lágrimas y orando para sobrevivir.
- Estoy furiosa, confundida, triste, dolida, rechazada, nadie me quiere, no sé ni a quien culpar o sería mejor odiar a la gente y a mí, o al mundo. Fíjate, desde que era niña yo creí en ti y has permitido que esto me pasara. Ya estoy cansada de echar la culpa a Dios. Pero no me hagas daño. Te doy otra oportunidad para protegerme ahora. Bien, yo te perdono, pero por favor no me dejes de nuevo.
- En Jesús he encontrado el verdadero amor que he deseado conocer y experimentar.

Mensaje del Rector Mayor, D. Pascual Chávez, a los Salesianos y a todos los miembros de la Familia Salesiana


Ante la elección del Papa Francisco, el Rector Mayor de los Salesianos, Don Pascual Chávez Villanueva, se dirige a la Congregación y a la Familia Salesiana un mensaje que confirman los lazos de los Hijos de Don Bosco con el sucesor de Pedro.
He tenido la gracia de haber estado presente en la Plaza de San Pedro, repleta de miles y miles de personas, especialmente jóvenes, en el momento en el que hemos escuchado el mensaje que tanto esperábamos:
 “Annuntio vobis gaudium magnum.
Habemus Papam
Georgiumg Marium Bergoglio
qui sibi nomen imposuit
FRANCISCUM”.
Aunque su nombre no había sido mencionado entre los papables, y que por tanto causó perplejidad en aquellos que no sabían de quien se trataba, la acogida del Nuevo Sucesor de Pedro no se hizo esperar, y la primera respuesta fue un grandísimo aplauso, expresión de una gran alegría, acompañada de los primeros gritos: Francisco, Francisco, Francisco…
Una vez más, ha sido el Espíritu Santo quien ha guiado a los Cardenales electores en la elección del Hombre que Dios mismo había elegido como Vicario de Cristo.
Junto a todos vosotros, queridos hermanos y hermanas, miembros todos de la Familia Salesiana, y los jóvenes, alabo y doy gracias al Señor por el grandísimo regalo que nos ha dado en la persona del Cardenal Jorge Mario Bergoglio, Jesuita, arzobispo de Buenos Aires, que he tenido la gracia de conocer y tratar personalmente en la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida (Brasil), en la Beatificación de Zeferino Namuncurá.
La elección del nombre, Francisco, es ya algo significativo porque recoge, en cierto modo, algunos de los rasgos característicos de su persona -la sencillez, la austeridad, la autenticidad- y, al mismo tiempo, es programática pues pone en evidencia algunos de los elementos que deben definir el rostro de la Iglesia y su relación con el Mundo.
Antes de impartir su primera bendición como Pontífice, Él nos ha pedido bendecirle. En un profundo silencio cada uno, desde el fondo de su propio corazón, lo ha hecho, dejándose guiar por el Espíritu. Ahora, os invito a invocar, para Él, la abundancia de los dones del Espíritu, de modo que tenga la Luz para discernir aquello que el Señor espera de Su Iglesia hoy, y encuentre la Energía para realizarlo.
Con espíritu de fe y gran estima y devoción, acojamos al Papa Francisco, como lo habría hecho Don Bosco y, mientras lo confiamos al cuidado y guía materna de María, le aseguramos nuestro afecto, nuestra obediencia y la más sincera y determinada colaboración en este tiempo de Nueva Evangelización.
Roma,13 Marzo 2013
don Pascual Chávez V., SDB
Rector Mayor

jueves, 14 de marzo de 2013

Bienvenido, Francisco

FRANCISCO BERGOGLIOAcabamos de vivir un momento extraordinario.
Como cuando en 1958 eligieron a Juan XXIII.
La brevedad del cónclave hacía presagiar lo peor.
Todos los comentaristas esperaban a Scola, el clon de Ratzinger.
Y ha salido la sorpresa que ya augurábamos anteayer.
¡Una sorpresa y con rapidez! Muy indicativo de que hasta esos viejos quieren cambio.
¡Y un nombre que es todo un programa. ¡FRANCISCO! El poverello de Asís.
La sencillez del nuevo obispo de Roma, que reza un Padrenuestro por el obispo emérito, que sigue con una viejas gafas de pasta, que dirige su bendición a todos los hombres de buena voluntad, recordaban a Roncalli.
No dudo que se producirá un gran cambio, beneficioso para los católicos y para too el mundo.
Al tiempo… Nosotros seguiremos yendo.
Estoy contento. Pero sin fanatismo ni mitización. Ya se oye a la gente hablar por radio de otra forma.
Os abrazo. ¡Paz y Bien!
Antonio

Arcoíris en Venezuela

ArregiEs una tarde preciosa de marzo, entreverada de sol y de lluvia. Vuelvo de Bilbao por la autopista. Todos los colores florecen en el campo, y entre el cielo y la tierra se levanta un arcoíris, milagro de pura belleza, tangible e inasible. ¡Dios mío! La luz arqueada en colores ciñe el cielo, corona la tierra. El cielo se curva abrazando a la tierra, la tierra se abre acogiendo al cielo. ¿Cómo extrañarse de que en el libro bíblico del Génesis, tras el desastre del diluvio universal, el arcoíris sea el signo de la alianza universal a favor de la vida, y de se pongan en labios de Dios, Presencia Real, estas palabras: “Cuando en las nubes aparezca el arco, me acordaré de mi alianza con vosotros y con todos los vivientes de la tierra”?
Mientras tanto, en la radio discuten sobre la figura y el legado de Hugo Chávez. Todo es blanco o negro. ¿Dónde quedan los colores del campo y del arcoíris: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta, fundiéndose los unos en los otros? ¿Qué será de Venezuela, y de todos nosotros, si descuidamos el respeto de la diferencia y el cuidado del futuro común, el único futuro?
Venezuela no está bien, ni podrá estarlo mientras se divida o la dividamos entre buenos y malos. Está bien que cada uno emita su diagnóstico de acuerdo a lo que ve, pero no sin primero reconocer que nada es de un color y que nadie lo ve todo. La expresión de la propia opinión y el respeto de la ajena son un mismo derecho y un mismo deber. Yo, desde tan lejos, no tengo una opinión fundada y segura, pero arriesgo una palabra, y pido perdón de antemano a los de un lado y a los del otro, y envío a todos un enorme abrazo en esta encrucijada suya que es a la vez universal.
Mirando desde aquí, hay que reconocer y lamentar que Hugo Chávez no ha logrado ofrecer los grandes remedios necesarios para los grandes males de su país. Pero hay que reconocer también que, dígase lo que se diga, a Hugo Chávez le ha dolido en sus entrañas la llaga más grave de su país, la pobreza, y que ha denunciado con razón a tiempo y a destiempo a los poderes financieros –de dentro y sobre todo de fuera del país– como el principal responsable de esa llaga, la más sangrante de todas. Y que él nunca robó a los pobres. Nadie le puede negar ese honor supremo.
Comprendo a quienes se preguntan si no ha malgastado el inmenso cariño de la mayoría de los venezolanos y las inmensas riquezas de sus tierras. Comprendo a quienes preguntan para qué ha servido tanta retórica brillante, incluso tanta generosidad, por qué tras más de 14 años de gobierno la situación de un país tan rico sigue siendo tan pobre, por qué está tanto déficit y la economía tan hundida tras haber gastado más de un millón de millones de dólares, por qué debe importar gasolina teniendo las mayores reservas de petróleo, por qué no ha aplicado más solución que la devaluación del bolívar hasta el 32%. Comprendo a quienes reprochan a Chávez su estilo populista, cierto talante caudillista y un clientelismo siempre limítrofe de la corrupción, y sus medidas contra la libertad de prensa cerrando medios de comunicación que le eran hostiles, y también sus dudosas alianzas internacionales con regímenes dictatoriales como la Libia de Gadafi, Corea del Norte, Irán, Siria…
De acuerdo, no lo ha logrado. Pero justo es reconocer que Hugo Chávez se ha empeñado en cuerpo y alma por la causa más santa, la causa de los más pobres, y que en ese empeño se ha dejado la salud y la vida. Conozco a muchas personas cultas y ponderadas que son críticas de Chávez, y me merecen atención. Pero hace un año y medio, un sabio jesuita amigo me dijo algo que me quedó muy grabado: “Yo soy chavista, porque los pobres son chavistas”. Los más pobres han estado con él, y me pregunto si no es ése un criterio decisivo, al menos para quienes queremos dejarnos guiar por el evangelio de Jesús. Ciertamente, la buena voluntad y la solidaridad con los pobres no justifican los errores señalados. Es preciso que los pobres tengan un presente mejor y puedan tener también un futuro digno, para que el pan de hoy no se vuelva hambre de mañana. Existen riesgos de que así sea, en este mundo en que hay demasiados poderes empeñados en que los esfuerzos a favor de los últimos.
A pesar de todo ello, o justamente por ello, ¡ojalá hubiera muchos dirigentes con la misma determinación en favor de la justicia y con la misma compasión por las masas empobrecidas del país y por los pueblos desheredados del planeta! Chávez no ha acertado a realizar su verdadera revolución bolivariana, tal vez en buena medida porque los grandes poderes no estaban interesados y no se lo han permitido. Pero el sueño sigue vigente, ha de seguir en pie.
Y esto sí ha de quedar negro sobre blanco: la peor dictadura del planeta es la financiera; los grandes bancos y entidades financieras, con el beneplácito activo o con la resignación pasiva de los más grandes gobernantes políticos, son los principales responsables de los peores males de Venezuela y del resto de los países. Ellos deciden los precios del petróleo, del trigo y del café. Ellos ponen y deponen, sostienen y derrocan dictadores de acuerdo a sus intereses. Ellos matan más que nadie. Ellos fabrican y venden armas a niños soldados. Ellos controlan lo que nuestros periódicos, radios y televisiones dicen o callan, informan o desinforman, y abren y cierran cuantos medios de comunicación les viene en gana. Ellos lideran ciegamente la devastación galopante de la madre Tierra y de los pueblos pobres. Ellos más que nada y más que nadie condenan al hambre y a la miseria a más de mil millones de habitantes, y al paro y la desesperación a la mitad de nuestros jóvenes. Ellos son los grandes enemigos de la creación y del Génesis, de la alianza de la vida, del arcoíris de todos los vivientes. Ellos impiden más que nadie que las grandes reformas emergentes en América Latina puedan prosperar. “Ellos” no son nadie: son el sistema ciego y sus ciegos gestores. Hay que despertarlos por el bien de todos, también de ellos mismos.
Sin embargo, vuelvo a mirar al arcoíris como un signo de esperanza. El mundo no está dividido entre buenos y malos. Venezuela tampoco. Hay que denunciar lo que nos parece ser ignominia, pero no para condenar a nadie, sino para salvar a todos. Y escuchar humildemente el aviso del profeta: “Vuestra misericordia es como nube mañanera, como rocío de madrugada que se evapora” (Oseas 6).
Que nuestra misericordia sea un arcoíris. Que los venezolanos, ahora sin Chávez, no sigan enfrentados, con Chávez o contra Chávez, los unos contra los otros. Que se reconozcan hermanos en todos sus tonos y matices, en sus mares verdes, en sus corales blancos, en sus playas de tantos, en las cataratas de Kerepakupai-Vena (Salto Ángel), las más altas de la Tierra, en cuyas cascadas de luz y de agua se forman sin cesar arcoíris que unen el cielo y la tierra, las cimas con los valles y los ríos, y a todos los vivientes en una misma alianza de origen y destino.

Eutsi Berrituz acusa a Munilla de instigar la “persecución” contra Pagola

Le piden que “enmiende públicamente su actitud”
Se felicita por la resolución “positiva” de Doctrina de la Fe sobre el libro del teólogo
En lugar de agradecer el reconocimiento de Roma a la obra de José Antonio y así mismo agradecerle personalmente por su trabajo, desde el obispado de Donostia, no han hecho sino tratar de confundir y suscitar sospechas
Eutsi Berrituz, el grupo cristiano de Gipuzkoa, acusa a monseñor Munilla de se runo de los “inspiradores” de la “persecución” contra el teólogo vasco José Antonio Pagola, al tiempo que critica, en un comunicado, la actitud del Obispado de San Sebastián respecto a la resolución de la Congregación para la Doctrina de la Fe sobre la obra “Jesús, una aproximación histórica”, de la que, según informó el pasado viernes el propio Pagola, esta institución vaticana ha determinado que “no contiene ninguna proposición contraria a la fe”.
Texto íntegro del comunicado
¡GRACIAS, JOSE ANTONIO PAGOLA!
El grupo de cristianos de Gipuzkoa, “Eutsi berrituz”, se felicita y transmite su más afectuosa felicitación a José Antonio Pagola, sacerdote, por la resolución positiva tomada en Roma por la Congregación para la Doctrina de la Fe, respecto de su obra “Jesús. Aproximación histórica”. No esperábamos menos al respecto. Tanto por el propio contenido de la obra como por el gran bien que está obra ha realizado en los numerosos países en los que se ha publicado. De esta manera se ha cancelado la acusación de “herejía” de la que algunos obispos y teólogos españoles le habían acusado, y en consecuencia obra y persona quedan libres de aquella acusación.
Pero nos ha dolido mucho, lo que a través de la prensa ha manifestado el Obispado de Donostia, que preside M. Munilla, al manifestar que la Congregación para la Doctrina de la Fe ha puesto en duda la metodología usada por J.A. Pagola, ya que no le ha concedido el “imprimatur”.
La obra de J.A. Pagola en cuanto es una investigación minuciosa y profunda no necesita del “imprimatur”. El “imprimatur” se lo han concedido miles de lectores que han manifestado el bien que esta obra les ha hecho declarando así un “sensus fidei” que en su día fue también declarado por el Obispo emérito Juan María Uriarte.
A tenor de lo que se ha publicado en los medios de comunicación parece que el Obispado de Donostia no ha considerado positívamente la decisión de Roma. No nos extraña demasiado ya que consideramos que la persecución a la obra de José Antonio Pagola, ha tenido en la persona de D. José Ignacio Munilla uno de sus inspiradores.
En lugar de agradecer el reconocimiento de Roma a la obra de José Antonio y así mismo agradecerle personalmente por su trabajo, desde el obispado de Donostia, no han hecho sino tratar de confundir y suscitar sospechas.
Por tanto a los obispos y teólogos que en su día condenaron esta obra de Pagola les pedimos: que enmienden públicamente su actitud, y realicen una declaración que manifieste su conformidad a lo publicado por Roma.
Es penoso vernos envueltos en estos líos y confrontaciones, en lugar de escuchar la voz de Jesús y siguiendo su Evangelio, trabajar unidos a favor del Reino de Dios.
Eutsi Berrituz kristau taldea
Donostiako elizbarrutia/Diócesis de San Sebastián
Gipuzkoa 11 de Marzo de 2013.

¿Un Papa distinto? Agustín Cabré

He tenido la oportunidad-y el gusto- de estar con el cardenal de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, en cuatro ocasiones: en un par de eucaristías, en una cena comunitaria a la que se le invitó en una de nuestras jornadas y en un asado en el patio interior de la casa central de los claretianos en la capital argentina. En las misas le escuché pedirnos que fuéramos curas que nos involucráramos en los temas de la gente, en sus necesidades de calidad de vida.
En el asado llegó simplemente para acompañar a uno de sus buenos amigos, Gustavo Larrazabal, que celebraba su cumpleaños. En esa ocasión hablamos- entre otras cosas- de lo mal que entonces estaba el Club San Lorenzo, del cual es hincha y seguidor. El cardenal es así: sin etiquetas, sin protocolos. Habitualmente se iba a las parroquias a saludar a sus curas, llegaba solo viajando en la locomoción ordinaria de la ciudad y si el cura estaba ocupado, se sentaba a esperar en la salita de recibos de la oficina parroquial.
Conocí a un hombre de bajo perfil, austero, sencillo, amigable. Poco amante de los primeros planos, con un sentido de rectitud muy definido y sin componendas con lo que cree injusto o lucran del poder. Tiene palabra fácil, un orador interesante y especialmente agudo en las ideas y los análisis. En estos momentos el gobierno de Cristina Fernández debe estar izando todas las banderas pero sabe que Bergoglio ha sido una piedra en el zapato elegante de la primera dama de la nación.
Se dice que en la elección de Benedicto ya el cardenal de Buenos Aires había acumulado muchos votos. Ahora fue elegido con bastante rapidez, lo cual es señal de que hay deseos profundos de reforma. Veamos por qué.
1)Se trata de un latinoamericano. Esa realidad ya es un puntapié al armario y por lo tanto desordena la muy estructurada organización de poder en el Vaticano. Su mentalidad, su experiencia, su estilo, debe llevar aires renovadores a Roma ¡y vaya que se necesitan!
2)Es un obispo “extranjero” para la curia romana. No está comprometido con los grupos de poder, ni el clima de insidias que el mismo Benedicto XVI denunció en la hora de su despedida. Es la persona indicada para hacer la limpieza que el pueblo de Dios espera en todas la organización eclesial.
3)Es un jesuita. Si hasta ahora se hablaba del “Papa negro” aludiendo al poder que tenía el superior o prepósito general de la Compañía de Jesús, ahora aparece un jesuita también como “Papa blanco”. La benemérita Orden que ha dado tantos santos, tanta teología, tanto espíritu misionero y también tantos dolores de cabeza en la iglesia adquiere una categoría especial: una plataforma espectacular para entregar lo mejor de sí porque otra iglesia es posible. Un Papa perteneciente a una orden o congregación religiosa no ha sido lo habitual en estos tiempos. Desde hace 190 años, no se daba esta situación, cuando murió el benedictino Barnaba Niccolò Maria Luigi Chiaramonti, conocido como Pío VI.
4)El nuevo Papa es hombre de estilo familiar. Al salir al balcón en su primer saludo al pueblo romano y al mundo, habló como obispo de Roma. No usó la palabra Pontífice, ni Papa, ni Vicario de Cristo. Simplemente pidió al pueblo de Roma que hiciera oración por su nuevo obispo, como queriendo decir al mundo que en Roma no habrá un sumo sacerdote sino un hermano que tiene responsabilidades especiales en la familia y que tiene necesidad de ser acompañado por el pueblo y su oración.
5)Bergoglio dio señales muy fuertes de cambio en el estreno de su cargo. No se vistió con toda la ornamentación esplendorosa de capisayos, roquetes, estolas y mucetas sino que usó la sotana blanca sin más adornos que la cruz pectoral que es la misma que usaba en sintonía con todos los obispos argentinos. Se autoimpuso el nombre de Francisco. Esto es sintomático: Francisco fue aquel rebelde que dejó los lujos de su casa y se internó desnudo en el bosque con unos cuantos amigos y amigas deseosos de vivir sin oropeles, sin poderes, sin estruendos ni trompetería, para hacerse amigo hasta de los lobos. Francisco fue aquel iluminado que escuchó un día como una inspiración divina las palabras que lo animaron a trabajar por la iglesia como meta de su vida: “Reconstruye mi iglesia”. Otra señal muy fuerte ha sido su petición de oración y su gesto de inclinarse para hacerla,invitando a cien mil personas a orar desde la raíces de alma, logrando un silencio sobrecogedor en la enorme plaza llena de banderas y ensordecida por los gritos.
El nuevo Papa ha dado señales de salirse del esquema de los “santos padres”. Bienvenido sea. Con su llegada al Vaticano por la ancha puerta de la confianza de la iglesia entera, sin duda se producirá el alejamiento, por puertas, ventanas y escondrijos, de toda una manada de cardenales curiales, con sus respectivos equipos, encabezados por Angelo Sodano.
Son muchas las esperanzas para un cambio contundente en la organización eclesial.
Y como el Papa es jesuíta, no dudará en que todo sea “Ad majorem Dei gloriam”.