FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

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martes, 23 de julio de 2019

Ha fallecido Don José Javier Peña Díez



En la mañana del 23 de julio fallecía el salesiano sacerdote, Don José Javier Peña Díez a los 61 años de edad en Donostia-San Sebastián. El funeral se celebrará el 24 de julio, a las 18:00 h. en la localidad de Zaldibar (Vizcaya).


 
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José Javier Peña se había reincorporado a la inspectoría hace tres años, después de largos años trabajando como misionero en África. En su regreso participó en los proyectos de la Fundación Boscos-BoscoSocial en Deusto. Posteriormente destinado en Donostia-San Sebastián. Hace unas semanas se le declaró un cáncer que ha tenido un proceso muy rápido.

La comunidad salesiana y su familia sentimos su muerte y creemos lo que Jesús proclama en el Evangelio: “Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mi, aunque haya muerto vivirá” (Jn 11, 25).

El funeral, de cuerpo presente, se celebrará el 24 de julio, a las 18:00 h. en la localidad de Zaldibar (Vizcaya).

Damos gracias a Dios por la vida y vocación salesiana de nuestro hermano Javier. El Señor le premiará con la suerte de los justos y fieles. Pedimos al Señor por su eterno descanso, y para que nos envíe relevos para la misión salesiana entre los jóvenes.

Dos cardenales, erre que erre, contra el Papa: Gerhard Ludwig Müller, y Walter Brandmüller. (II)

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara
Redes Cristianas
3ª) El cardenal Müller define el documento del Sínodo de la Amazonía como una ‘herejía’. He aquí, por lo menos, una exageración. Normalmente, los Sínodos no se embarcan en declaraciones doctrinales, sino que se ocupan de asuntos de la praxis de las comunidades cristianas del territorio para que demanda, porque lo necesita, un sínodo regional. Y en asuntos de la práctica eclesial, incluso de los sacramentos, es muy difícil, por no decir imposible, hablar de herejía. En este asunto, el gran profesor de Nomología, -fundamental, por tratar de las normas generales del Derecho del que se trate-, del Derecho Canónico de la Pontificia Universidad de Salamanca, nos decía, al hablar del sacramento de la Penitencia, que no podían considerarse como dogmática la normativa aplicada a través de los tiempos, por tratarse de decisiones prácticas, y no doctrinales.
Pues éste es el caso del Sínodo Panamazónico, que se ocupa más del buen funcionamiento de las comunidades pertinentes, que de teologías. El caso es que sí ha habido un caso paradigmático de un sínodo regional, el de Toledo, del año 549, en los meses de abril y mayo, en el que se condenó la herejía arriana, y en el que también, sin estar habilitado para ello, pues no era un Concilio Ecuménico, corrigió la fórmula dogmática del Símbolo Niceno-Constantinopolitano, ésta sí dogmática, que proclamaba “creo en el Espíritu Santo, que procede del Padre”, por la fórmula nueva, colocando, después de la frase anterior, el añadido “filioque”, (y del hijo), con lo que quedó “creo en el Espíritu Santo, que procede del Padre y del hijo”, que es lo que hoy proclamamos en la Iglesia de occidente, ya que fue ésta, por su cuenta, en un alarde típico de autoritarismo clerical romano, la que fue aceptando este desvío, hasta proclamarlo en el Concilio Lateranense IV, de 1215, y que había provocado, en el siglo IX, el cisma de Oriente, en el que es preciso reconocer a los ortodoxos casi todas la cuotas de razón. Pero de esta decisión herética del Sínodo de Toledo nunca hemos oído decir nada al antiguo prefecto de la Doctrina de la FE.
Intervención del cardenal Walter Brandmüller
1ª) El instrumentum laboris se puede calificar de hereje “dado que el documento pone en tela de juicio el hecho mismo de la revelación divina» , también hay que hablar. , además, de la apostasía ” .
Los argumentos de este cardenal son casi los mismos que los del cardenal ex prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, antiguo Santo oficio, antigua administración vaticana para la gestión del uso de la Inquisición. No sé por qué todas las Congregaciones vaticanas se tienen que denominar Sagradas. (Y aun entendiendo los códigos de la Tradición, la inicua Congregación que propició y gestionó la Inquisición nunca debió disfrazarse de “sagrada”; mejor le hubiera venido la denominación de diabólica). Los dos cardenales tienen una idea pre conciliar de la Iglesia, y si ya hubieran chocado, como sus pares de su estilo lo hicieron, con Pablo VI, la figura de Francisco los sobrepasa. El cardenal Walter Brandmüller tiene también una idea burocrática y funcionarial de la Jerarquía de la Iglesia, y se reforzarán con textos del Nuevo Testamento que, solo con interpretaciones apañadas y benignas, y ni así, acabarán significando algo parecido a la necesidad y el uso del Poder en la Iglesia, y conseguirán disfrazar el escueto y mal visto “Poder”, que choca con la esencia del Evangelio, con la palabra solemne y llena de etiqueta y buena intenciones de “Potestas”, que en latín el poder así llamado parece cosa en la que confiar, con una palabra tan bella: pero nunca harán alusión al “lavatorio de los pies” como el origen del ministerio de servicio a los hermanos, sean los que fueren.
2ª) ¿qué tienen que ver la ecología, la economía y la política con el mandato y la misión de la Iglesia?
Qué manía de estos ¿sesudos? cardenales alemanes con la duda, hasta la negación, de que la ecología, la economía, y hasta la política tengan algo que ver con la misión de la Iglesia. Tengo un amigo bastante socialista él, no de partido ni de connotaciones políticas, sino de enorme sensibilidad por la justicia social y el amento de las diferencias socio-económicas que me sorprendió con esta afirmación: “Pienso que los curas nos han engañado durante mucho tiempo, con la matraca de la “Salvación de las almas”. Jesús nunca usó esta expresión, sino más bien se preocupó del bienestar de los cuerpos de los que lo rodeaba: los curaba, les daba de comer, los limpiaba de la lepra, y les daban pena, “porque veía a la gente como ovejas sin pastor”. Esta es una idea que he usado en muchas de mis homilías, que de hecho ya usaba antes de la conversación con mi amigo. Es evidente que a una persona que hace la pregunta que encabeza este párrafo jamás se la ha pasado por la cabeza la idea de que Jesús entendió de modo diferente su misión salvadora, del que nos han transmitido los jerarcas de la Iglesia.
Además, este desprecio tanto de un cardenal, como del otro, de estas realidades humanas fundamentales, como la ecología, que es la única manera de, si no parar, por lo menos retrasar el tremendo daño que los humanos estamos haciendo al Universo, y a nosotros mismos; la Economía, como medio aproximadamente científico de cumplir con la justicia social en el reparto de los bienes que ha regalado el Señor para todos los hombres; y la Política, es decir, el cuidado del Pueblo, de que su convivencia sea agradable, de que los gobernantes busquen la justicia y la Paz para todos los hombres, pues el cuidado del Pueblo, de la Humanidad, es la gran tarea de todos los que seguidores de Jesús, quien incluso se ofreció para el bien y la salvación de “todos los hombres, (no sé responder a los que me han preguntado varias veces, al oír el “por muchos” en la consagración del vino: “si son muchos, no son todos. Entonces, ¿Quiénes son aquellos a los que no alcanza la salvación de Jesús?
El cardenal Brandmüller debe olvidar, para hacer esa pregunta sobre la ecología, etc., , la enorme fuerza de la encarnación, y que el Concilio Vaticano II ha definido a la Iglesia como “Pueblo de Dios”, así como debe de desconocer la idiosincrasia del Pueblo de Dios en el mundo amazónico. Y os peguntamos, ¿Cómo puede hacer esta pregunta fuera de tono y de lugar quien ha leído el bellísimo inicio de la Constitución Conciliar “Gaudium et spes”: “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo…son, a la vez, gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo…”.

Solo podemos concluir que a los cardenales Gerhard Ludwig Müller, y Walter Brandmüller no solo no les gusta el papa Francisco, porque todas esta pegas al Sínodo amazónico van dirigidas y apuntan al corazón de Francisco, sino que tampoco les gusta, lo leen poco, o lo han olvidado, el Concilio Vaticano II.

El problema de los medios de comunicación social (MCS)


José I. González Faus

González Faus“Parece pues que hay razones para pensar sobre este tema” José I. González Faus: “¿Comunicación o manipulación?
“Ese enorme poder mediático necesita hoy un examen y una autocrítica seria que quizá solo puede hacerse desde plataformas como este portal”
Jean Daniel decía: “la capacidad de hacer el mal que tiene el periodismo es devastadora”. Eso a mediados del siglo pasado… ··· Ver noticia ··

Posición del Papa Francisco sobre venezuela y Palestina silenciada por los medios


Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

Papa Francisco 12Los medios de comunicación ya sabemos todos a quienes pertenecen y quienes son sus dueños (los bancos). Ellos están al servicio del Imperio del dinero y a las órdenes de los poderosos, sobre todo de EE.UU.
Por eso, no es de extrañar que silencien las posiciones del papa Francisco en asuntos que los medios nos machacan a diario sobre asuntos de tanta importancia como Venezuela o Palestina.··· Ver noticia ···

SOS Méditerranée y MSF vuelven al rescate de migrantes en el Mediterráneo


El ‘Ocean Viking’, un carguero de pabellón noruego, va camino del Mediterráneo y debería llegar a finales de mes para operar con una tripulación de 31 personas.
SOS Mediterranée y Médicos sin Fronteras (MSF) anunciaron este domingo su vuelta al rescate de migrantes en el Mediterráneo central con un nuevo barco, siete meses después de haber tenido que poner fin a la misión del “Aquarius” por la presión del Gobierno italiano.
El Ocean Viking, un carguero de pabellón noruego, va camino del Mediterráneo y debería llegar a finales de mes para operar con una tripulación de 31 personas, entre ellas nueve miembros del dispositivo médico de MSF y trece especialistas de la búsqueda y el salvamento de SOS Mediterranée, explicaron en sendos comunicados.··· Ver noticia ··

El Foro “Curas de Madrid y Más” denuncia la obsesión eclesial con la liturgia y el pecado


Jesús L. Sotillo


Multitudinaria asistencia a su 6º Coloquio Abierto
“La escucha y el alivio de los quejidos de la humanidad doliente no forme parte esencial de la espiritualidad de muchos miembros de la Iglesia”, critica
“Aún nos duele más que, con ojos que no ven y oídos que no oyen, perciban como molestos o injustificados los clamores de la humanidad doliente”
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Criminalizar la solidaridad es parte de la guerra contra la causa palestina


Frente Antiimperialista Internacionalista

Palestina2(Posición del FAI sobre los ataques a la solidaridad con la causa palestina)
Exigimos el sobreseimiento de la causa contra los activistas del BDS y que se den garantías a todas las organizaciones y personas defensoras de la paz y el derecho de los pueblos a una vida digna y segura
El 10 de junio el juzgado número 6 de la Audiencia Nacional daba curso a una denuncia contra tres compañeras internacionalistas en 2014 y 2015 recogieron aportaciones económicas (que no llegaron a 9.000 €) para la reconstrucción de escuelas y hospitales de Gaza bombardeados por el Estado sionista israelí. ··· Ver noticia ··

Antonio Aradillas: “La mujer en la Iglesia sigue estando discriminada, injusta y pecadoramente”


monjas“Con el marchamo de hipócrita, de fariseo o de faltar a la verdad, es radicalmente imposible ejercer ningún ministerio sagrado. Así no se salva. Se condena”
“¿Es lícito, por una parte, condenar, en esta vida y en la otra, como ‘sacrílegos’ a sacerdotes que ‘colgaron sus hábitos’ y, a la vez, defender a ultranza el celibato y la pureza clerical?”
“¿Por qué de una “santa” y noble vez, no se dejan los obispos de rendirle culto a la hipocresía y al fariseísmo?” ··· Ver noticia ··

Israel arrasa 70 viviendas palestinas en un barrio de Jerusalén Este


Juan Carlos Sanz

Los mapas parecen haberse vuelto locos con la ocupación en Wadi Humus, el valle de la pasta de garbanzos. Este confín de Sur Baher, un barrio periférico de Jerusalén Este, no está oficialmente adscrito al término municipal de la ciudad, en la que sin embargo están empadronados sus 6.000 habitantes. La barrera de separación erigida por el Ejército en esta tierra de nadie, situó a esta vaguada con aire de favela del lado israelí de los muros y vallas, pero buena parte de sus tierras pertenecen a la Autoridad Palestina.
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miércoles, 17 de julio de 2019

AUNQUE SOLO SEA UN VASO DE AGUA A ESTOS PEQUEÑOS

col peio
Estos días han sido especialmente intensos en nuestro pequeño Hospital de Campaña en la iglesia de Santa Ana de Barcelona. A la presencia de personas que viven sin hogar, profesionales, voluntarios y turistas se han añadido muchos periodistas que vienen a ver y levantar testimonio de la ciudad oculta.
Matar al mensajero
La presencia de adolescentes y jóvenes en la calle se ha incrementado alarmantemente en los últimos meses. Por un lado, un grupo de menores refractarios a los centros de acogida sobreviven en las calles como pueden. Otro grupo muy numeroso de jóvenes extutelados, trágicamente mayores de 18 años, también están en la calle como almas en pena. Con permiso de residencia, pero paradójicamente sin residencia y sin la posibilidad de trabajar porque para esto no tienen permiso. A ellos se añade un grupo numeroso de jóvenes solicitantes de protección internacional, que proceden de Venezuela, Colombia, Honduras, El Salvador y de diversos países africanos. Están en las calles seis meses hasta que pueden ser acogidos en algún dispositivo dado que se han colapsado los servicios que se ofrecen. Esta vez no pondremos cifras, porque la verdad es que nadie las sabe. Pero muchos de ellos duermen en calles, parques y montes de la gran ciudad.
Ciertamente que las administraciones públicas están dedicando recursos, programas y profesionales. Solo en Cataluña se han creado 3600 plazas en 150 centros, pero en este territorio hay que tener en cuenta que llegaron en 2018 en torno a 3600 menores controlados -algunos no están registrados- y este año hasta mayo son ya 1100 chicos y chicas, pero todavía falta el verano que es cuando más llegan. Sin embargo, las respuestas son claramente insuficientes, descoordinadas y sin visión a largo plazo.
Lo cierto es que desgraciadamente nos estamos acostumbrando a la presencia de adolescentes y jóvenes durmiendo y malviviendo en las calles. Y ante esto no nos podemos callar. Tienen nombres concretos Habib de Marruecos, Fátima de Argelia, Jorge Alberto de El Salvador o Melissa de Senegal. Los que abrimos espacios de acogida y escucha sabemos de sus sufrimientos y no podemos ser cómplices en el silencio.
Error de sistema, ejecuten un reset
En este momento en Roma hay 14.000 personas sin hogar, en San Francisco más de 10.000, en el condado de Los Ángeles hay contabilizadas 58.936 personas sin hogar. En París según datos de su ayuntamiento, hay 3.641 personas sin domicilio fijo y piensen que allí realmente hace frío. En Berlín se estima que hay en torno a 10.000 personas sin hogar y allí se puede morir de congelación.
España contabiliza a final del 2018 en el registro de menores no acompañados 12.500 personas. Pero si nos atenemos exclusivamente a la llegada de menores no acompañados en Italia en los tres últimos años han sido en torno a 50.000, teniendo en cuenta el cierre Salvini. Desde octubre a mayo el servicio de fronteras de EEUU ha localizado 56.200 menores migrantes solos.
Sirvan estos datos para reconocer que se trata de un fenómeno global y de una situación que tiende al agravamiento de forma radical. La exclusión residencial por el encarecimiento de las viviendas o las habitaciones, la precarización del trabajo que hace que haya en la calle personas que están empleadas, la migración global ante la fallida de muchos estados por guerra, inseguridad o desigualdad brutal son las causas determinantes del crecimiento de la pobreza extrema.
La profundidad de este abismo de desigualdad en el territorio rico del planeta nos avisa de la necesidad de un cambio global, de una conversión social de las prioridades. No es una cuestión de implementar unos pocos recursos más.
La urgencia de realizar políticas económicas de justicia y sociales de prevención se hace una prioridad. A veces se habla del efecto llamada a las economías ricas pero más bien hay que hablar del efecto huida de las personas que viven en riesgo para su vida y su futuro.
Las personas sinhogar son el fracaso de toda la sociedad
La pobreza extrema crece en medio de la opulencia. Como dice el papa Francisco asistimos a la globalización de la indiferencia. Esta semana en la misa en recuerdo de su visita a Lampedusa afirmó: “Son personas, no se trata solo de cuestiones sociales o migratorias”.
El informe FOESSA presentado recientemente por Cáritas nos recuerda que la exclusión social se enquista en una sociedad cada vez más desvinculada. El 18,4% de la población española, 8,5 millones de personas, está en exclusión social. Son 1,2 de millones más que antes de la crisis. Vamos para atrás.
Estamos llamados a la implicación de todos los agentes de la sociedad. La acción política internacional, la priorización de las necesidades sociales en las administraciones públicas, la responsabilidad de las entidades sociales y religiosas así como el cambio de estilo de vida de las personas y las familias. No basta un maquillaje puntual para acallar las voces en un suave olvido.
La saturación de los recursos lleva a una gran impotencia a los profesionales que en este momento contienen esta realidad para que permanezca escondida. Educadores en centros de acogida, trabajadores sociales, maestros, educadores de calle, médicos, miembros de fuerzas de seguridad viven un gran desgaste asistiendo a la imposibilidad de paliar el dolor de tantos.
El giro ético es insoslayable. La vulneración de derechos se hace natural y alimenta el discurso de la extrema derecha. Ya hemos visto asaltos organizados a centros de acogida y a otros ya nos han amenazado.
Los Trump en EEUU, Salvini en Italia, Orban en Hungría y Duda en Polonia ya están en el gobierno imponiendo la desuniversalización de los derechos humanos. Ellos son la anomalía de las carencias de las democracias para abordar esta realidad. No basta con oponerse a las vulneraciones de los muros o los campamentos provisionales que se hacen definitivos. Los males que vendrán se fraguan ya y es necesario ofrecer respuestas.
Iglesias hospital de campaña
“Cualquiera que como discípulo dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, en verdad os digo que no perderá su recompensa” (Mt 10,42).
La respuesta eclesial hoy tiene muchos frentes en Cáritas, en muchas entidades cristianas que ofrecen proyectos para acoger, proteger, promover e integrar a las personas. Son miles de cristianos implicados en el día a día del acompañamiento.
Sin embargo, todavía no es suficiente. Templos vacíos y cerrados, conventos infrautilizados, presupuestos no equilibrados desde la austeridad, estilos de vida consumistas, familias demasiado cerradas, prioridades autorreferenciales fuera de la realidad de "los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo".
La urgencia de atender a los que están en la calle verifica el Evangelio, aunque solo sea con un vaso de agua fría. Demasiada quietud del siempre-se-ha-hecho-así. Frecuente irresponsabilidad que exige a otros lo que no se está dispuesto a dar. Las diócesis deben emprender planes para poner al servicio de los más vulnerables sus estructuras. Algunas ya han reconvertido grandes seminarios para acoger familias como la de Lérida. Otras han iniciado caminos de comunión y coordinación en la intervención como la Mesa de la Hospitalidad de Madrid. En Barcelona los pobres son destinatarios preferentes del plan de pastoral. Pero también las comunidades religiosas y asociaciones deben emprender servicios de acogida como el plan de Hospitalarios de Migra Studium en Cataluña. Los centros educativos deben dar preferencia a estos menores sin oportunidades y en desamparo como lo está haciendo la Escuela Pía y otras. La denuncia que realizan Cáritas o el Servicio Jesuita de Refugiados sobre los CIEs es imprescindible y debe ser constante para realizar un cambio de conciencias.
El Evangelio de Jesús de Nazaret es el vaso de agua fría que todos necesitamos para calmar la sed de la desigualdad. Volvamos a él.

LA CONVENIENCIA DEL SACERDOCIO PARA LAS MUJERES

col boff
La dimensión de lo femenino no es exclusiva de las mujeres, pues tanto los hombres como las mujeres son portadores, cada cual en su propio estilo, de lo masculino y de lo femenino. Tomás de Aquino en la Suma Teológica, ya en su primera cuestión, al abordar el objeto de la teología, dejaba claro que ella puede abordar cualquier tema, siempre que lo haga a la luz de Dios. En caso contrario perdería su pertinencia. Por lo tanto, en esta perspectiva, cabe preguntarse acerca del sacerdocio de las mujeres, realidad que les fue negada en la Iglesia romano-católica. Y considerar las buenas razones teológicas que garantizan su conveniencia.
El llamado “depósito de la fe”, es decir, la positividad cristiana no es una cisterna de aguas muertas. Ella se reaviva confrontándose con los cambios irrefrenables de la historia, como en el caso suscitado por el Sínodo de la Amazonia.
Así, en todo el mundo se verifica cada vez más la reafirmación de la paridad de la mujer, en dignidad y derechos, con el hombre. Comprensiblemente no es fácil desmontar siglos de patriarcalismo que implica disminuir y marginar a la mujer. Pero lenta y consecuentemente las discriminaciones van siendo superadas y, en ciertos casos, hasta castigadas. En la práctica, todos los espacios públicos y las más diversas funciones están abiertas a las mujeres. ¿Vale esto también para el sacerdocio de las mujeres dentro de la Iglesia romano-católica? En las Iglesias evangélicas, en la anglicana y también en el rabinato, las mujeres han sido admitidas en la función antes reservada sólo a los hombres.
Hasta fecha reciente la Iglesia romano-católica, en los estratos de la más alta oficialidad, se negaba a plantear la cuestión, especialmente con Juan Pablo II. Ella quedó rehén de la secular cultura patriarcal, pero no puede convertirse en un bastión de conservadurismo y anti-feminismo en un mundo que avanza hacia la riqueza de la relación hombre y mujer. El Papa Francisco tiene el mérito de plantear las cuestiones pertinentes del mundo de hoy, como la cuestión de la moral matrimonial o el tratamiento a los homoafectivos y a otras minorías.
Como afirmaba aún en el siglo pasado una feminista, A. van Eyde: «El bien del hombre y de la mujer son interdependientes. Ambos quedarán lesionados si en una comunidad uno de ellos no puede contribuir con toda la medida de sus posibilidades. La Iglesia misma quedaría herida en su cuerpo orgánico si no diese cabida a la mujer dentro de sus instituciones eclesiales» (Die Frau im Kirchenamt, 1967: 360).
La minuciosa investigación de teólogos y teólogas del más alto nivel ha demostrado que no hay ninguna barrera doctrinal ni dogmática que impida el acceso de las mujeres al sacerdocio.
En primer lugar, hay que recordar que hay un solo sacerdocio en la Iglesia, el de Cristo. Los que vienen bajo el nombre de “sacerdote”, son sólo figuras y representantes del único sacerdocio de Cristo. Su función no puede ser reducida, como sostiene la argumentación oficial, al poder de consagrar. Se puede decir que toda la vida de Cristo es sacerdotal: se presentó como un ser-para-otros, defendió a los más vulnerables, también a las mujeres, predicó fraternidad, reconciliación, amor incondicional y perdón. No sólo en la última Cena se muestra sacerdote, sino en toda su vida, es decir, fue un creador de puentes y de reconciliación.
La función del sacerdote ministerial no es acumular todos los servicios, sino coordinarlos para que todos sirvan a la comunidad. Por el hecho de presidir la comunidad, preside también la eucaristía. Este servicio (que San Pablo llama “carisma”, y son muchos) puede muy bien ser ejercido por las mujeres como se muestra en las iglesias no romano-católicas y en las comunidades eclesiales de base.
Y habría razones de las más convenientes que fundamentan tal ministerio por parte de las mujeres.
En primer lugar, la primera Persona divina en venir al mundo fue el Espíritu Santo, que asumió María para engendrar en su seno a la segunda Persona, el Hijo encarnado, Jesucristo. El Hijo solo vino después del “fiat” (el sí) de María.
Seguían a Jesús no sólo apóstoles y discípulos, sino también muchas mujeres que le garantizaban la infraestructura. Ellas nunca traicionaron a Jesús, lo cual no se puede decir de los Apóstoles, especialmente del más importante de ellos, Pedro. Después de la prisión y la crucifixión todos huyeron. Ellas se quedaron al pie de la cruz.
Fueron ellas las que primero, en una actitud genuinamente femenina, acudieron al sepulcro para ungir el cuerpo del Crucificado. El mayor acontecimiento de la fe cristiana, la resurrección de Jesús, fue testimoniado en primer lugar por una mujer, María Magdalena, hasta el punto de que S. Bernardo dijese que ella fue “apóstol” para los Apóstoles.
Si una mujer, María, pudo dar a luz a Jesús, su hijo, ¿cómo no va a poder representarlo sacramentalmente en la comunidad? Aquí hay una contradicción flagrante, sólo comprensible en el marco de una Iglesia patriarcal, machista y compuesta de célibes en el cuerpo de dirección y de animación de la fe.
Lógicamente, el sacerdocio femenino no puede ser una reproducción del masculino. Sería una aberración si así fuera. Debe ser un sacerdocio singular, según el modo de ser de la mujer, con todo lo que denota su feminidad en el plano ontológico, psicológico, sociológico y biológico. No será la sustituta del sacerdote. Realizará el sacerdocio a su propio modo.
Vendrán tiempos en los que la Iglesia romano-católica acomodará su paso al del movimiento feminista mundial y con el del propio mundo, hacia una integración del “animus” y del “anima” para el enriquecimiento humano y de la propia Iglesia.
Estamos, pues, a favor del sacerdocio de las mujeres dentro de la Iglesia romano-católica, escogidas y preparadas a partir de las comunidades de fe. Les corresponde a ellas darle una configuración específica, diferente de la de los hombres.

LA RESISTENCIA AL EVANGELIO

col castillo
Hace poco más de dos meses, he publicado un libro que se titula “El Evangelio marginado”. En este libro explico cómo y por qué, en la organización y gestión de la Iglesia, se le concede más presencia y más importancia a la Religión que al Evangelio. De forma que, por las enseñanzas y la gestión de la Iglesia, el Evangelio ha terminado por ser un componente más de la Religión. Cuando, en realidad, lo que sabemos por los evangelios, es que la vida, las enseñanzas y la actividad de Jesús fueron un conflicto profundo y creciente, que terminó en la condena a muerte del mismo Jesús.
En realidad, pues, se puede afirmar que la Religión se enfrentó al Evangelio de forma que, en definitiva, fue la Religión la que rechazó, condenó y mató a Jesús, que es el centro del Evangelio. Sin embargo, es un hecho que la Iglesia se ha organizado y es gestionada de forma que lo más visible y palpable en ella es la Religión, no el Evangelio. Por eso es por lo que se puede hablar de “El Evangelio marginado”. Lo que plantea inevitablemente una situación confusa, compleja y de difícil solución. La situación que consiste en que, en la misma Iglesia, convive gente más “religiosa” que “evangélica”. Como también hay cantidad de personas que son más “evangélicas” que “religiosas”.
Lo peor de todo este asunto es que, siendo así las cosas, se hace extremadamente difícil – por no decir imposible – gestionar esta Iglesia, tan confusa y complicada, de forma que pueda ser, en este momento, prolongación y presencia del Evangelio del Reino de Dios, tal como lo quiso Jesús.
Pero no es esto lo más complicado. Lo más problemático, en todo este asunto, no es que podamos hablar, con todo derecho, de “El Evangelio marginado”. Lo más grave y preocupante es que, si se intenta llegar hasta el fondo del problema, sin más remedio nos vemos obligados a tener que hablar, con toda razón, de “La resistencia al Evangelio”. Es decir, no se trata simplemente de que, en gran medida, hayamos “marginado” el Evangelio. Lo peor de todo es que “nos resistimos” a vivirlo y cumplirlo.
El Evangelio, más exigente que todos los Derechos
Según el Evangelio, Jesús no vino a este mundo para “suprimir la Ley y los Profetas…, sino a darles cumplimiento” (Mt 5, 17). Es decir, Jesús vino para que los seres humanos comprendamos y vivamos lo que Dios quiere hasta realizarlo en su plenitud. Y esa plenitud lleva consigo que, si estando en el templo y acercándote al altar, te acuerdas de que alguien tiene algo contra ti, no te acerques al altar de Dios. Vete primero a ordenar y resolver tus relaciones humanas. Y cuando eso esté resuelto, entonces vas a misa, comulgas… etc. (Mt 5, 23-24). Y es que las “ofrendas” y ceremonias de los pecadores le causan horror a Dios (Prov 15, 8. 21; 3, 27; Eclo 31, 21-24; 35, 1-3…) (U. Luz, El Evangelio según san Mateo, vol. I, 362). Además, el Evangelio nos dice que tenemos que amar al enemigo, al que nos ofende, al que se aprovecha de nosotros, al que nos hace daño (Mt 5, 43-48).
Si todo esto no es mera palabrería, es decir, si todo esto se toma en serio, la consecuencia lógica, que de ello se sigue, es que el Evangelio no se cumple observando los Derechos Humanos. El Evangelio no se fundamenta en ningún “derecho”, sino en el “amor” a todos, ante todo a los más débiles. El Evangelio es indeciblemente más exigente que todos los Derechos. Pero cuando sabemos que, a estas alturas, la Iglesia no ha podido firmar y hacer suya la Declaración de los Derechos Humanos, ¿con qué autoridad y con qué credibilidad puede hablar de amor a la humanidad?
Las dignidades, lo contrario del Evangelio
Pero hay más. Indeciblemente más. Jesús les prohibió a sus apóstoles tener o llevar dinero (Mt 10, 9-10 par) y les mandó decir tales cosas, que tendrían que aceptar ser perseguidos y llevados ante los tribunales civiles y religiosos (Mt 10, 16-28 par). Además, les prohibió aceptar títulos, dignidades, cargos de poder, usar vestimentas de hombres importantes, vivir en palacios (Mt 23, 5-12 par; Mc 12, 38-40; Lc 11, 37-52; 20, 45-47; Mt 11, 8-9), ser importantes o pretender los primeros puestos (Mc 9, 33-37 par). O sea, Jesús les prohibió a sus apóstoles la forma de vida que suelen llevar la mayoría de los cardenales, los obispos, los monseñores. En no pocos ambientes del clero, se ve como lo más normal del mundo hacer lo contrario de lo que manda el Evangelio.
En cualquier caso, lo dicho no es lo más fuerte en cuanto se refiere a “la resistencia al Evangelio”. La Iglesia se ha organizado de manera que el “clero” (obispos, curas, frailes, religiosos…) es un colectivo de hombres “sagrados” y “consagrados”, que tienen (excepto en casos determinados) unos poderes, unos derechos, una dignidad y unos privilegios, que les dan a estos escogidos una categoría y sobre todo una “seguridad”, en la vida y en la sociedad, que pocas personas pueden tener semejante estabilidad y firmeza. Y digo que aquí está la clave de la “resistencia al Evangelio” porque, si algo hay patente y repetido en los evangelios, es que la convicción y la conducta central, que exige el Evangelio, es el “seguimiento de Jesús”.
La clave: abandonarlo todo
En efecto, cuando Jesús inicia su relación más estable y profunda con sus discípulos, lo primero que hace no es preguntarles si “creen” en él, sino que todo se resume y se concentra en una sola palabra: “sígueme” (Mt 8, 22; 9, 9; 19, 21; Mc 2, 14; 10, 21; Lc 5, 27; 9, 59; 18, 22; Jn 1, 43; 21, 19. 20). De forma que la respuesta es abandonarlo todo (familia, trabajo, dinero, casa…) y empezar a vivir con Jesús y tal como vivía Jesús. Hasta el extremo de que Jesús no le tolera al que es llamado ni despedirse de la familia, ni siquiera enterrar al propio padre (Mt 8, 21-22). El seguimiento de Jesús supera la cumbre de nuestras buenas obras (Martin Hengel).
Con una particularidad que impresiona: cuando Jesús llama a alguien, para que le siga, no da explicaciones. No explica ni para qué llama, ni propone un proyecto o presenta unas condiciones, ni siquiera plantea un ideal. Nada de nada. Jesús solo. Eso es todo (Dietrich Bonhoeffer). La vida (y la presencia de Jesús en la propia vida) tiene que ser tan determinante y tan fuerte, que únicamente Jesús tiene que ser nuestra más firme seguridad. Incluso a sabiendas de que “seguir a Jesús introduce a los discípulos en la inseguridad total” (M. Hengel). Porque, entre otras cosas, el seguimiento de Jesús comporta “cargar con la cruz” (Mt 10, 38; 16, 24; Mc 8, 34). Lo que significa que estas “palabras de Jesús son una llamada a escoger un camino de vida de marginación” (Warren Carter).
Miedo al seguimiento de Jesús
Seamos honestos y afrontemos la pregunta: ¿Ha echado la Iglesia por este camino? Dicho con más claridad: ¿se nos conoce a los cristianos como los “seguidores de Jesús”? Estas preguntas –y lo que ellas suponen– nos enfrentan a un miedo tan hondo que ni nos atrevemos a planteárnoslas y afrontarlas de veras.
La resistencia al Evangelio es algo tan patente en la Iglesia, que ha sido necesaria la llegada al papado del actual papa Francisco, para que, con su profunda sensibilidad y sintonía evangélica, ha dividido a la Curia Vaticana, al episcopado de muchos países, a cantidad de clérigos, y laicos.
Los “peligros” y “herejías”, que mucha gente de Iglesia ve en el papa Francisco, son los mantos de luto con los que los más cobardes intentan ocultar su miedo al seguimiento de Jesús.
No cabe duda: la “resistencia” al Evangelio es tan fuerte, en esta Iglesia en que vivimos, que nos da pánico reconocer que esa resistencia existe y que la llevamos en la sangre de nuestras venas. Quizás las venas más “observantes” y más “religiosas”.

POR UNA IGLESIA Y UNA ESPIRITUALIDAD "PROFÉTICA Y ECOLÓGICA". A PROPÓSITO DEL SÍNODO PANAMAZÓNICO

col velez
Del 6 al 27 de octubre del presente año se llevará a cabo el Sínodo Panamazónico convocado por el Papa Francisco en 2017 con el objetivo de “encontrar nuevos caminos para la evangelización de aquella porción del Pueblo de Dios, sobre todo de los indígenas, muchas veces olvidados y sin una perspectiva de un futuro sereno, también por la causa de la crisis de la foresta amazónica, pulmón de fundamental importancia para nuestro planeta”.
 La Amazonía está formada por nueve países: Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Suriname, Guayana Inglesa y Guayana Francesa. Allí se concentra un tercio de las reservas forestales primarias del mundo. Habitan unos 34 millones de habitantes, de los cuales más de tres millones son indígenas, pertenecientes a más de 390 grupos étnicos.
La preparación al Sínodo la inauguró oficialmente el Papa en su viaje a Puerto Maldonado (Perú) en 2018, donde mostró su preocupación por los indígenas: “Probablemente los pueblos originarios amazónicos, nunca estuvieron tan amenazados como ahora. La Amazonía es una tierra disputada desde varios frentes”. Posteriormente se elaboró el Documento preparatorio y se escucharon alrededor de 87.000 voces distintas, unas 22.000 en consulta directa y 65.000 en procesos preparatorios hacia la consulta. Participaron comunidades, parroquias, vicariatos y diócesis. Hubo 260 eventos: asambleas territoriales, foros temáticos y ruedas de conversación. El 90% de los obispos amazónicos participó en el proceso. Todo esto lo recogió la REPAM (Red Eclesial Panamazónica), organismo eclesial creado para establecer una pastoral de conjunto con prioridades diferenciadas, buscando un modelo de desarrollo que privilegie a los pobres y sirva al bien común. Este insumo contribuyó a la elaboración del Documento de Trabajo (Instrumentum laboris). Este documento fue publicado el pasado 17 de junio y será el punto de partida del Sínodo.
 ¿Qué tiene que ver este Sínodo con nuestra fe y espiritualidad? Puede parecer una realidad distante y que prácticamente no nos afecta. Pero no es así. El Sínodo nos hace una fuerte interpelación que deberíamos acoger y dejarnos transformar por ella.
 En primer lugar, el cuidado de la “casa común” nos implica a todos y tiene que ver con nuestra fe. El libro del Génesis comienza afirmando a Dios como creador de cielo y tierra y de todo lo que hay en ella, incluido el ser humano. Ese mundo fue puesto en nuestras manos para preservarlo y garantizar la vida en todos los sentidos. En otras palabras, la preocupación ecológica no sólo es un problema mundial y un desafío actual, sino que también es un compromiso inherente a la fe si creemos en el Dios bíblico. De ahí la Encíclica de Francisco, “Laudato si” (2015), en la que nos llama a la “conversión ecológica”, una conversión integral por la defensa de la vida en todo sentido pero, especialmente, la vida de la creación, tan amenazada por la explotación irracional que solo busca el lucro y la mayor ganancia y que afecta, en primer lugar, a los más pobres de la tierra.
 En segundo lugar, tanto la Encíclica Laudato Si como el Sínodo Panamazónico, nos están hablando de una fe “profética” y “ecológica”. El Instrumentum laboris es un ejemplo muy claro de una fe que se toma en serio la realidad, se compromete con los problemas actuales y busca transformarlos pero, no de cualquier manera, sino levantando la voz y “denunciando” todo aquello que no está de acuerdo con el plan de Dios y necesita una conversión urgente.
El Instrumentum laboris está estructurado en tres partes: (1) La voz de la Amazonía (2) Ecología integral: clamor de la tierra y de los pobres (3) Iglesia profética en la Amazonía: desafíos y esperanzas-. Comienza haciendo un llamado a los obispos para que “escuchen” a los pueblos amazónicos: “Pidamos ante todo al Espíritu Santo, para los padres sinodales, el don de la escucha: escucha de Dios, hasta escuchar con Él el clamor del pueblo; escucha del pueblo, hasta respirar en él la voluntad a la que Dios nos llama” y continua describiendo muy bien las amenazas que afectan la Amazonía: la destrucción extractivista, la urgencia de protección de los pueblos indígenas en aislamiento voluntario, la migración, la urbanización, la corrupción, la falta de salud, de educación, de respeto a sus culturas, etc. Y con la misma voz profética de la Biblia que levanta la voz ante la opresión del pueblo en Egipto (Ex 3, 7-8) (n.23), el instrumentum laboris denuncia “la connivencia o permisividad de los gobiernos locales, nacionales y las autoridades tradicionales (los mismos indígenas)” para permitir la explotación de la creación solo buscando intereses económicos sin detenerse a pensar en las nefastas consecuencias para la creación y los pueblos (n.14). Más aún, hace un fuerte llamado a las instituciones eclesiales a que no caigan en el juego de recibir donaciones que parece van a mejorar la situación, cuando en verdad, los que las ofrecen están buscando solo intereses económicos (n. 83).
El instrumentum laboris “sugiere” lo que la Iglesia podría hacer para responder a todas estas amenazas. Lógicamente la iglesia no pretende solucionar un problema que es de toda la sociedad y que, además, excede sus pretensiones que son propiamente evangelizadoras, pero el documento si muestra “nuevos caminos para la Iglesia y para la ecología integral” -título del sínodo- al proponer la “escucha” a esos pueblos, el “diálogo” con los pueblos amazónicos considerándolos verdaderos interlocutores y la puesta en práctica de la inculturación e interculturalidad (ser capaces de dejarse enseñar también por la sabiduría indígena y el “buen vivir” que estos pueblos poseen) a nivel de doctrina, liturgia, pastoral, ecología, conversión.
Los medios de comunicación se han centrado en la posibilidad de ordenar varones casados de entre los mismos indígenas para responder a la falta de ministros para celebrar la eucaristía en los lugares más apartados. Pero esto no es lo más importante de este Sínodo. Lo importante es todo lo que dijimos antes. “Escuchar, dialogar y transformar” permitirán una iglesia con rostro amazónico, abriendo así la posibilidad a una iglesia con distintos rostros; una iglesia en salida -como tanto ha repetido Francisco- en salida de sus propias seguridades y puntos de vista para estrenar nuevos caminos de evangelización; una iglesia profética que se compromete con la realidad actual y no teme ser criticada por ello -se sabe de la incomodidad de algunos gobiernos y empresas extractivistas por estas denuncias de la iglesia-; y una iglesia comprometida con los más pobres de la tierra, en este caso, los indígenas que en el pasado fueron colonizados con el beneplácito, muchas veces, de la misma iglesia, y que aún hoy nos son tenidos en cuenta como verdaderos sujetos eclesiales.
Ojalá el sínodo sea un kairós de novedad, profecía y compromiso. Y que todos en la iglesia acojamos esos horizontes para que lo que en Amazonía se pueda hacer realidad, se haga también en todos los otros rostros de la iglesia que necesitan pasos audaces para mostrar efectivamente que nuestra fe no es un intimismo autoreferencial sino una fe profética y ecológica, defensora de la vida en su sentido pleno: la creación y los más pobres de la tierra.

Consuelo Vélez