FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




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viernes, 14 de marzo de 2014

Inspectoría: Ha fallecido D. Rosendo Hernando


resucitado
Ha fallecido en Arauzo de Miel, Burgos, a los 93 años de edad, D. ROSENDO HERNANDO, padre del salesiano Emilio Hernando Benito.

La misa funeral se celebrará esta tarde, jueves, día 13 de marzo a las 17,30h., en la Iglesia Parroquial de Arauzo de Miel (Burgos).
Pedimos por su eterno descanso y por su familia.
El Señor le acoja en sus brazos.
¡Descanse en paz!

•Ricardo Blázquez, nuevo presidente de la Conferencia Episcopal Española


Carlos Osoro, el arzobispo de Valencia, será el nuevo vicepresidente. Ha sido presidente de la comisión episcopal del clero durante dos trienios, de 1999 a 2005 y, actualmente es miembro del Comité Ejecutivo.
Ricardo Blázquez ha sido elegido hoy presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) en la primera votación con 60 de los 79 votos emitidos por los obispos españoles.LEER EN PUBLICO

•Un año con Francisco como obispo de Roma Antonio Duato


Sabéis la simpatía y la esperanza con que desde el principio seguí en ATRIO la elección y trayectoria del nuevo papa. Él ha ocupado la mayor parte de los post de este último año, hasta recibir quejar por la excesiva atención. Habiendo vivido la elección y primer año de Juan XIII parecía que se repetía la historia, sobre todo por esa sintonía del nuevo papa con el pueblo sencillo.
Un papa argentino y más joven que yo hizo también que lo siguiera con más simpatía. ¿A dónde irá este pibe? Y me parecieron de maravilla los signos que iba dejando de sencillez y libertad.LEER EN ATRIO

•A rey muerto, ¿rey puesto? Mª Ángeles López Romero

eldiario
Muchos creyentes se han sentido avergonzados porque sus obispos, liderados por Rouco, no han estado a la altura de la gravedad de la crisis económica y política que vivimos
El cardenal Antonio María Rouco Varela se sentaba este martes por última vez a presidir la Asamblea Plenaria de obispos españoles, que ha gobernado, con una intermitencia de tres años, desde 1999. Y no fueron pocos los creyentes que han celebrado el momento. ¿Tan malo es el balance de su paso por la Conferencia Episcopal? LEER EN ELDIARIO

•Leonardo Boff: “Francisco es la revolución de la humanidad y del papado”

Religión Digital
“No necesita seguridad, puede tocar al pueblo y dejarse tocar”
Su perfil, que combina “fuerza y ternura, ayudará a que las cosas cambien”
El teólogo brasileño Leonardo Boff se refirió al primer aniversario de pontificado del papa y destacó que “Francisco es un proyecto de iglesia y de mundo” y que está haciendo “una revolución de humanidad, la revolución del papado”. “Francisco es más que un nombre, es un proyecto de iglesia y de mundo: una iglesia pobre, sin aparato de poder, una iglesia del encuentro, de la misericordia. Como él dice, una iglesia que hace la revolución de la ternura”, sostuvo Boff en entrevista con Radio del Plata.LEER EN RELIGION DIGITAS

jueves, 13 de marzo de 2014

Han salvado a la banca a costa de empobrecernos 15M Ronda



Enviado a la página web de Redes Cristianas

Desde el mes de mayo de 2010 venimos sufriendo un continuo recorte de gasto público, iniciado por el PSOE y profundizado por el PP, con la finalidad de reducir la cifra de déficit originada, principalmente, por la estafa de los bancos y las grandes empresas. Tal recorte comenzó afectando de manera específica a determinados colectivos como el de los empleados públicos, pensionistas y personas dependientes, y finalmente ha acabado incidiendo en la mayor parte de la ciudadanía, sobre todo en las capas más desfavorecidas de la sociedad. Estos ajustes se han centrado en educación, sanidad, dependencia, bajada de los sueldos y otros gastos sociales, que constituyen los pilares básicos de nuestro estado de bienestar, que tanto esfuerzo nos ha costado levantar. ¡Y todo por salvar la banca!
Al comenzar la estafa (crisis), en 2008, apenas el 32% de las personas trabajado-ras tenían un contrato inferior a un mes, pero desde entonces el proceso de dete-rioro del mercado de trabajo no ha dejado de crecer de forma imparable. Lo que supone para la mayoría de la población española que vive de su salario, acercarse cada vez más a la precariedad, al empobrecimiento.
Los datos de los servicios públicos de empleo muestran que la duración media de los contratos temporales se sitúa en 59 días. La situación es todavía peor si se tiene en cuenta que no todos los contratos de trabajo son de jornada completa. Práctica-mente la tercera parte son parciales, lo que pone de relieve el grado de inestabilidad laboral.
Cabe destacar, igualmente, otro factor que está emergiendo con la estafa (crisis). La precariedad, que durante los años de expansión económica se cebaba en em-pleos no cualificados u ocupados por jóve-nes, afecta ya a todos los segmentos de edad. Hasta el punto de que más de la mitad de los contratos que duran menos de siete días (el 52%) los han firmado personas trabajadoras con 35 años o más.
Hay que tener en cuenta que de los 1,5 millones de contratos que se firmaron en octubre de 2013, apenas 119.000 fueron de naturaleza indefinida. Es decir, casi el 92% de los contratos que se firman en España son temporales.
La clase política española, esa amalgama de 80.000 representantes sufragada con dinero público, ha dejado su papel como protector de los más débiles para garantizar el enriquecimiento de aquellas personas que, cada vez, son más ricas.

Según los Técnicos de Hacienda del Estado, la crisis (estafa) ha disparado en
España la brecha entre ricos y pobres.
El 20% de los contribuyentes más ricos acapara el 44% de todos los ingresos
declarados. En el otro extremo, el 20% de los más pobres recibe solo el 6,6% del
dinero que se mueve en el país. Según la misma fuente, desde 2007, más de dos
millones de personas en España han pasado a vivir por debajo del umbral de la
pobreza mientras los millonarios españoles han crecido un 13%.

Mientras, la pobreza infantil en nuestro país afecta ya al 26,7% de personas
menores de 16 años y la pobreza severa, esto es, los que ingresan menos de 307 € al
mes, se ha duplicado en pocos años, alcanzando ya a 3 millones de españolas/es.
Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, dijo que las cifras más
recientes muestran que el 27,2% de la infancia tenía madres y padres con
ingresos anuales combinados inferiores a los 15.820 euro al año, el nivel de pobreza
de la UE para España.”

La aplicación de política fiscales restrictivas han contribuido a deprimir aun más la
actividad económica y el empleo en las familias de menor renta, además de
reducir prestaciones sociales básicas que han deteriorado los niveles de bienestar de
las familias de menor renta de forma alarmante.

Según un informe encargado en 2010 por la OCDE a la consultora Merrill Lyinch, los españoles esconden 175.000 millones de euros en paraísos fiscales. Más del presupuesto completo del Estado para todo un año.
La estafa (crisis) económica, financiera, política y social que padece España hoy tiene buena parte de su origen precisamente en esas dinámicas perversas donde el interés público y los procesos democráticos han sido secuestrados por los intereses de una minoría, mientras la ciudadanía permanecía mayoritariamente al margen de la situación, renunciando a vigilar la acción del poder frente a sus derechos.
Una encuesta realizada en seis países (entre ellos, el nuestro) pone de manifiesto que la mayor parte de la gente considera que las leyes y las instituciones están diseñadas para favorecer a las personas ricas. Mal augurio para la democracia. En España, ocho de cada 10 personas están de acuerdo con esta afirmación. La desigualdad importa cada vez más a la ciudadanía. Más igualdad es más justicia, más democracia.
Además, la clase política nacional ha antepuesto en incontables ocasiones los intereses de los más poderosos por encima del interés general. Algunos ejemplos: tanto PP como PSOE, han rechazado en varias ocasiones la dación en pago de las personas que no pueden pagar sus hipotecas a causa de la crisis frente a la banca. Según la asociación Ecoserveis, cuatro millones de personas en España carecen de fondos para encender la calefacción en invierno.
La prensa internacional denuncia la aparición del hambre infantil en España

•Blázquez: “La Iglesia tiene que ser una casa de puertas abiertas” Jesús Bastante


Carlos Osoro será el vicepresidente de la Conferencia Episcopal
“Yo no tengo programa. Entre todos lo diseñaremos para entre todos recorrerlo”
“La Iglesia tiene que ser una casa de puertas abiertas”. Ricardo Blázquez compareció minutos después de su elección como presidente de la Conferencia Episcopal. Una elección abrumadora (60 votos), que refleja un cambio de estilo, una intención de “testificar con amabilidad el amor de Dios”. Pocos minutos después, otra grata noticia: Carlos Osoro, arzobispo de valencia será vicepresidente, elegido en primera votación con 46 votos.LEER EN RELIGION DIGITAL

LA MANIPULACION DE LOS MEDIOS

)

•Entrevista con el Papa Francisco. Mi primer año como papa.


Ha pasado un año desde que aquel humilde “buenas noches” que conmovió al mundo. El arco de 12 meses, así entendidos – no sólo para la vida de la iglesia – con dificultad puede contener la gran cantidad de novedades y los muchos signos de profunda innovación pastoral de Francisco.
Estamos en una salita de Santa Marta. Una sola ventana da a un pequeño patio interior que muestra un munúsculo rincón del cielo azul. El día es hermosísimo, primaveral, cálido. El Papa aparece de repente, casi sorpresivamente, por una puerta, tiene el rostro relajado, sonriente. Observa sonriente las muchas grabadoras que mi ansiedad senil de periodista puso sobre una mesa.LEER EN ADITAL

miércoles, 12 de marzo de 2014

¿Existe ‘Dios’? ¿Qué ‘Dios’?

PUBLICADO EN DEIA


Arregi¿Tiene sentido hablar de Dios a la vista de tanto dolor, de tanto drama en la Tierra, del Congo a Mali, de Sudán a Ceuta y Melilla, de Siria a Afganistán y Pakistán, de Venezuela a Méjico, de la especulación al hambre, de la corrupción al paro, de la angustia al suicidio? Todo depende de lo que entendamos por “Dios”.
Me asombra que, hoy todavía, sesudos teólogos, filósofos y científicos sigan discutiendo acaloradamente sobre si existe o no existe “Dios” –unos lo defienden, otros lo refutan– sin antes decirnos qué entienden por “Dios”. Pero, a decir verdad, comprendo mejor a los ateos que niegan al “dios” que imaginan que a muchos teólogos que parecen sostener al “dios” que niegan los ateos.

Los ateos niegan la existencia de un dios separado del universo y necesario para explicarlo, un dios que existiría “desde antes” del universo y “fuera” de él, un dios que poseyera o que fuera la explicación –misteriosa, incognoscible– de que el mundo sea como es, con sus enigmas y dolores, un dios causa y motor primero de la realidad existente, fundamento y garante exterior del orden físico y del orden ético, un dios sin el que la bondad y la justicia carecerían de sentido, un dios omnipotente que pudiendo intervenir no interviene o que no interviene porque no puede, que actúa en el mundo cuando quiere o que no actúa para “respetar la autonomía del mundo”, un dios que habla cuando lo desea o que calla por alguna razón que ignoramos, un dios que no pudo crear sino este mundo tal como es con su inmenso dolor o bien porque no pudo crear sino un mundo finito y por lo tanto sufriente o bien porque quiso respetar la libertad humana, capaz de hacer tanto bien pero también tanto daño… Un dios ente, el Ente Supremo, Algo o Alguien anterior y exterior al mundo.
Tal es el dios que niegan los ateos. Y hacen bien en negarlo, pues no existe. Tiene razón R. Dawkins al negar a un dios diseñador y creador que habría determinado de antemano toda la evolución del cosmos y de la vida, con el ser humano como centro y cima; efectivamente, un dios así es un constructo humano, un “espejismo”. Tiene razón D. Dennet al negar a un dios causa necesaria del espíritu o de la conciencia o de la “libertad” humana, un dios causa distinta y separable de la realidad que llamamos materia; Dios y la realidad infinitamente abierta e infinitamente fecunda que es la materia-energía no son dos realidades que se puedan contraponer o añadir la una a la otra; la “materia” es siempre (¿“eternamente”?) más que lo que entendemos por “solo materia”, y Dios no puede ser concebido como algo o alguien separable de ella. Tiene C. Hitchens al negar a un dios fundamento externo del mundo, necesario para explicar su existencia, o al negar a un dios que interviniera en el mundo desde fuera de él. Tiene razón S. Harris al negar a un dios garantía o justificación de la ética o del humanismo, como si para ser buenos necesitáramos una razón, un por qué; no hay atrocidad que no se haya cometido en nombre de dios; es decir, la fe en dios nunca ha sido garantía de bondad; todo depende, pues, de lo que se entienda por fe y de lo que se entienda por “dios”.
Sin embargo, ¿no es demasiado burda la crítica de Dios de los autores mencionados? Ciertamente lo es. Pero debemos preguntarnos por qué gente tan inteligente sigue teniendo una imagen tan burda de Dios. Ciertamente, los ateos no dicen todo lo que se puede decir acerca del misterio indecible que llamamos Dios, pero los creyentes y los teólogos no deben empeñarse en afirmar al dios que niegan los ateos, sino al Dios del que no hablan. La afirmación de Dios ha de empezar allí donde termina la negación de los ateos.
Así lo han hecho los místicos de todas las religiones. También ellos, en virtud de su propia fe, se han visto conducidos a negar, desde dentro de la fe, al dios que niegan los ateos. Harían bien los teólogos en hacer como los místicos. Harían bien en partir del punto al que llegan los ateos y tratar de ir más allá, buscando y arriesgando nuevas palabras, imágines y horizontes. Más allá del ateísmo que niega al dios que no existe, pero más allá también del teísmo que afirma a un dios Ente Supremo, un ser consciente y libre otro o distinto del mundo.
Aventuremos palabras. “Dios” ni existe ni no-existe: es la Existencia. No está cerca ni lejos, ni presente ni ausente, ni está ni no-esta: es la Presencia. No es ni uno ni muchos. No es ni lo mismo ni distinto del mundo. No es menos que algo (nada), ni menos que persona (impersonal), pero no es Alguien, no es “otro” de nada y de nadie. Es el no otro de todos los seres. Es el Corazón latiente del mundo, de cada ser, de cada átomo, partícula y partículas de partícula si las hay.
Dios es el fondo de la realidad (Tillich), el poder de lo real (Zubiri), el silencio revelado como tal (Panikkar). Es Nada de cuanto es y decimos, es el Todo en todas las cosas, es el Vacío Pleno en todo lo que se manifiesta, más allá de inmanencia y trascendencia. Es la Presencia eterna en el instante.
Hoy se echan de menos teólogos a la altura de Nietzsche, antiteísta místico, profeta de los nuevos tiempos religiosos. Teólogos que aúnen la mirada mística con la visión científica de un universo o de un multiverso interrelacionado y dinámico, inacabado y evolutivo. Creyentes y teólogos que, más allá de creencia e increencia, pronuncien a Dios con su palabra y su vida como el misterio más hondo y real, como el Espíritu divino, como el aliento vital en el corazón de cuanto es. Que, al pronunciar a Dios lo hagan ser y recreen el mundo: “Hágase”. Dios es el Aliento que nos habita y nos hace ser y que hacemos ser cuando somos.
En este mundo con tantos enigmas, con tantos dolores, no es inútil tratar de decir palabras creadoras sobre la Compasión que nos habita y nos une, sobre la Gracia que nos mueve en lo más profundo a cambiar las lágrimas en consuelo, a poner paz donde hay odio, a llenar de pan las mesas vacías, a seguir a creando este mundo inacabado.
(Publicado en DEIA y en los periódicos del Grupo Noticias)

La gestación del pueblo brasilero, la universidad y el saber popular Leonardo Bo

ATRIO

Leonardo Boff, 07-Marzo-2014


BoffEl pueblo brasilero no ha terminado de nacer todavía. Procedentes de 60 países diferentes, aquí se están mezclando representantes de todos estos pueblos en un proceso abierto, contribuyendo a la gestación del nuevo pueblo que acabará de nacer un día.
Lo que heredamos de la Colonia fue un estado altamente selectivo, una élite excluyente y una masa inmensa de desposeídos y descendientes de esclavos. El analista político Luiz Gonzaga de Souza Lima en su original interpretación de Brasil nos dice que nacimos como una Empresa Transnacionalizada, condenada hasta hoy a ser abastecedora de productos in natura para el mercado mundial (cf. A refundação do Brasil, 2011).

Pero a pesar de esta limitación histórico-social, en medio de esta masa enorme fueron madurando lentamente líderes y movimientos que propiciaron el surgimiento de todo tipo de comunidades, asociaciones, grupos de acción y de reflexión que van desde las asociaciones de rompedoras de coco de Marañón a los pueblos de la selva de Acre, a los sin-tierra del sur y del nordeste, a las comunidades de base y los sindicatos del ABC paulista.
Del ejercicio democrático en el interior de estos movimientos nacieron ciudadanos activos; de la articulación entre ellos, manteniendo cada uno su autonomía, está naciendo una energía generadora del pueblo brasilero, que lentamente va tomando conciencia de su historia y proyecta un futuro diferente y mejor para todos.
Ningún proceso de esta magnitud se hace sin aliados, sin una ligazón orgánica con quienes manejan un saber especializado con los movimientos sociales comprometidos. Y aquí la universidad es desafiada a ampliar su horizonte. Es importante que maestros y alumnos frecuenten la escuela viva del pueblo, como practicaba Paulo Freire, y que permitan que la gente del pueblo pueda entrar en las aulas y escuchen a los profesores en materias relevantes para ellos, como yo mismo hacía en mis cursos de la Universidad del Estado de Río de Janeiro.
Esta visión supone la creación de una alianza de la inteligencia académica con la miseria popular. Todas las universidades, especialmente después de la reforma de su estatuto por Humboldt en 1809 en Berlín, que permitió a las ciencias modernas conseguir ciudadanía académica al lado de la reflexión humanística que creó la universidad de antaño, se volvieron el lugar clásico de cuestionamiento de la cultura, de la vida, del hombre, de su destino y de Dios. Las dos culturas –la humanística y la científica– se intercomunican más y más en el sentido de pensar el todo, el destino del propio proyecto científico-técnico frente a las intervenciones que el ser humano hace en la naturaleza y su responsabilidad por el futuro común de la nación y de la Tierra. Tal desafío exige un nuevo modo de pensar que no sigue la lógica de lo simple y lineal sino la de lo complejo y lo dialógico.
Las universidades están siendo impulsadas a buscar un enraizamiento orgánico en las periferias, en las bases populares y en los sectores ligados directamente a la producción. Aquí puede establecerse un intercambio fecundo de saberes entre el saber popular, hecho de experiencias, y el saber académico, fundamentado en el espíritu crítico. De esta alianza surgirán seguramente nuevas temáticas teóricas nacidas de la confrontación con la anti-realidad popular y de la valoración de la riqueza inconmensurable del pueblo en su capacidad de encontrar, por sí solo, salidas para sus problemas. Aquí se da un intercambio de saberes, unos completando a los otros, en el estilo propuesto por el premio Nobel de Química (1977) Ilya Prigogine (cf. A nova aliança, UNB 1984).
Esta unión acelera la génesis de un pueblo; permite un nuevo tipo de ciudadanía, basada en la con-ciudadanía de los representantes de la sociedad civil y académica y de las bases populares, que toman iniciativas por sí mismos y someten a control democrático al Estado, exigiéndole los servicios básicos especialmente para las grandes poblaciones periféricas.
En estas iniciativas populares, con sus distintos frentes (casa, salud, educación, derechos humanos, transporte público etc.), los movimientos sociales sienten la necesidad de un saber profesional. Es donde puede y debe entrar la universidad, socializando el saber, ofreciendo orientaciones para soluciones originales y abriendo perspectivas a veces insospechadas por quien está condenado a luchar solo para sobrevivir.
De este ir-y-venir fecundo entre pensamiento universitario y saber popular puede surgir el biorregionalismo con un desarrollo adecuado al ecosistema y a la cultura local. A partir de esta práctica, la universidad pública recuperará su carácter público, será realmente la servidora de la sociedad. Y la universidad privada realizará su función social, ya que es en gran parte rehén de los intereses privados de las clases e incubadora de su reproducción social.
Este proceso dinámico y contradictorio sólo prosperará si está imbuido de un gran sueño: ser un pueblo nuevo, autónomo libre y orgulloso de su tierra. El antropólogo Roberto da Matta bien enfatizó que el pueblo brasileño ha creado un patrimonio realmente envidiable: «toda nuestra capacidad de sintetizar, relacionar, reconciliar, creando con ello zonas y valores ligados a la alegría, al futuro y a la esperanza» (Porque o brasil é Brasil, 1986,121).
A pesar de todas las tribulaciones históricas, a pesar de haber sido considerado, tantas veces, un don nadie y bueno para nada, el pueblo brasilero nunca perdió su autoestima ni su visión encantada del mundo. Es un pueblo de grandes sueños, de esperanzas invencibles y utopías generosas, un pueblo que se siente tan impregnado de las energías divinas que estima que Dios es brasilero.
Tal vez sea esta visión encantada del mundo una de las mayores contribuciones que nosotros, los brasileiros, podemos dar a la cultura mundial emergente, tan poco mágica y tan poco sensible al juego, al humor y a la convivencia de los contrarios.
Traducción de MJ Gavito Milano

•Anguita llama a la desobediencia y critica a la izquierda por antigua Danilo Albin



El ex líder de IU y promotor de Frente Cívico llama a “echarse a la calle” durante la presentación del libro ‘Contra la ceguera’ en Bilbao
“Antes la izquierda era la encarnación del mal, pero al menos era respetada. Ahora ni siquiera eso”. Así de tajante se mostró el ex secretario general del Partido Comunista y promotor del Frente Cívico, Julio Anguita, en el inicio de una breve gira por Euskadi, donde ha llamado a “lanzar otra guerra, pero no con el mismo discurso, porque perdemos”. El ex coordinador de IU acudió este martes a Bilbao para presentar el libro Contra la ceguera, una obra que ya va por su quinta edición y en la que ha trabajado junto al periodista vasco Julio Flor. LEER EN PUBLICO

•Rouco Varela: “Hubo personas dispuestas a matar inocentes a fin de conseguir oscuros objetivos de poder”


El arzobispo de Madrid aprovecha su último discurso como presidente de la Conferencia Episcopal para defender la familia tradicional, la unidad de España y el derecho a la vida

El arzobispo de Madrid, Rouco Varela, ha aprovechado el funeral por el aniversario de las víctimas del 11-M, que él ha oficiado, para señalar que hubo personas en el trágico atento “dispuestas a matar inocentes a fin de conseguir oscuros objetivos de poder” , y ha alertado contra aquellos a quienes no les importa hacer del terrorismo “un medio para fines de la naturaleza que sean”. LEER EN PUBLICO

•Rouco lamenta en su despedida que Dios quede “excluido de lo público” Juan G. Bedoya


El presidente de la Conferencia Episcopal critica el “pobre discurso político” y los “problemas de identidad de la nación”
Rouco desprecia el nivel de los políticos
El presidente de la Conferencia Episcopal Española será sustituido este miércoles
El cardenal critica los “graves problemas de identidad de la nación”
Ricardo Blázquez, de 72 años, se perfila como posible sucesor LEER EN EL PAIS

Domingo 16 de marzo, 2º de Cuaresma: Escuchar a Jesús José Antonio Pagola


El centro de ese relato complejo, llamado tradicionalmente “La transfiguración de Jesús”, lo ocupa una Voz que viene de una extraña “nube luminosa”, símbolo que se emplea en la Biblia para hablar de la presencia siempre misteriosa de Dios que se nos manifiesta y, al mismo tiempo, se nos oculta.
La Voz dice estas palabras: “Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo”. Los discípulos no han de confundir a Jesús con nadie, ni siquiera con Moisés y Elías, representantes y testigos del Antiguo Testamento. Solo Jesús es el Hijo querido de Dios, el que tiene su rostro “resplandeciente como el sol”.

Pero la Voz añade algo más: “Escuchadlo”. En otros tiempos, Dios había revelado su voluntad por medio de los “diez mandatos” de la Ley. Ahora la voluntad de Dios se resume y concreta en un solo mandato: escuchad a Jesús. La escucha establece la verdadera relación entre los seguidores y Jesús.
Al oír esto, los discípulos caen por los suelos “llenos de espanto”. Están sobrecogidos por aquella experiencia tan cercana de Dios, pero también asustados por lo que han oído: ¿podrán vivir escuchando solo a Jesús, reconociendo solo en él la presencia misteriosa de Dios?
Entonces, Jesús “se acerca y, tocándolos, les dice: Levantaos. No tengáis miedo”. Sabe que necesitan experimentar su cercanía humana: el contacto de su mano, no solo el resplandor divino de su rostro. Siempre que escuchamos a Jesús en el silencio de nuestro ser, sus primeras palabras nos dicen: Levántate, no tengas miedo
Muchas personas solo conocen a Jesús de oídas. Su nombre les resulta, tal vez, familiar, pero lo que saben de él no va más allá de algunos recuerdos e impresiones de la infancia. Incluso, aunque se llamen cristianos, viven sin escuchar en su interior a Jesús. Y, sin esa experiencia, no es posible conocer su paz inconfundible ni su fuerza para alentar y sostener nuestra vida.
Cuando un creyente se detiene a escuchar en silencio a Jesús, en el interior de su conciencia, escucha siempre algo como esto: “No tengas miedo. Abandónate con toda sencillez en el misterio de Dios. Tu poca fe basta. No te inquietes. Si me escuchas, descubrirás que el amor de Dios consiste en estar siempre perdonándote. Y, si crees esto, tu vida cambiará. Conocerás la paz del corazón”.
En el libro del Apocalipsis se puede leer así: “Mira, estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa”. Jesús llama a la puerta de cristianos y no cristianos. Le podemos abrir la puerta o lo podemos rechazar. Pero no es lo mismo vivir con Jesús que sin él.

martes, 11 de marzo de 2014

•Sor Lucía Caram: “Los políticos no tienen conciencia ni escrúpulos”


La dominica cree que “Francisco nos trae un poco de esperanza”
“Los pobres siempre nos enseñan a leer el evangelio”
“Los políticos no tienen conciencia ni escrúpulos”. Sor Lucía Caram, una monja de clausura que llegó hace 18 años al corazón de Cataluña, y llegó para molestar. De sus manos, de su fé y del brillo de sus ojos depende hoy la supervivencia de 1.600 familias, y la vergüenza de los políticos que, una vez más, han demostrado su incompetencia ante gente apasionada como ella. Ayer dio buena muestra de su capacidad en la entrevista con Risto Mejide en Cuatro.LEER EN RELIGION DIGITAL

•Francisco se atasca en España Juan G. Bedoya

El País
Los obispos abordan mañana el cambio de líder sin conocer las intenciones del Papa tras jubilar a Rouco
Si hay vaticanólogos en España, con Francisco se están equivocando a diario desde que el jesuita argentino accedió al pontificado, este jueves hace ya un año. Nada de lo que los expertos en la autodenominada Santa Sede han dicho que iba a ocurrir para cambiar el rumbo de su Iglesia en España se ha materializado. Ni siquiera han acertado esta semana, cuando daban por sentado que el Papa iba a sugerir en voz alta el perfil del prelado que le gustaría aupar como sustituto del cardenal Antonio María Rouco en la presidencia de la Conferencia Episcopal Española (CEE).••• Ver noticia •••

Pregunta apremiante: ¿Religión o Evangelio? José M. Castillo, teólogo

Enviado a la página web de Redes Cristianas

1. En la iniciada apertura y reforma del Papa Francisco, nos gustaría saber qué ha supuesto para ti y cómo has recibido la actuación (palabras y gestos) del Papa Francisco.
R.: El nuevo obispo de Roma, el papa Francisco, es un hombre sorprendente, que cada día me sorprende más. A mí y a mucha gente también. Dentro y fuera de la Iglesia. Lo que más me llama la atención, en este hombre, no es su forma de ejercer un cargo (el de Papa), sino su forma de vivir (tan profundamente humana). Desde el papado de Gregorio VII (, s. XI), lo que más se venía destacando en los papas era el poder, su potestad plena y universal. Y lo peor de este asunto es que hubo muchos papas que, mientras ejercieron el papado, vivieron convencidos de que ellos tenían ese poder ilimitado. Lo mismo que muchos cristianos también se lo creyeron y se lo siguen creyendo. Por eso ahora hay muchos católicos que están decepcionados, desengañados y hasta irritados con el Papa Francisco. Porque no hace en la Iglesia los cambios que ellos se imaginan que un “Papa ejemplar” tendría que hacer, según las preferencias de cada cual. Lo determinante de un Papa no es su “potestad”, sino su “humanidad”.


2. Echando la vista atrás, ¿tu larga trayectoria teológica de más de 40 años fue siempre en una única dirección o señalarías en ella momentos de cambio importantes?
R.: Yo nací y crecí en una familia de derechas, religiosa y chapada a la antigua. En el seminario y en la formación que me dieron los jesuitas se reforzaron las convicciones que viví en casa de mis padres. En mis primeros años de sacerdote, yo era un jesuita tradicional. Hasta que, precisamente en Roma, los años que estuve en la Gregoriana coincidieron con las dos primeras sesiones del concilio Vaticano II. Allí empecé a darme cuenta de la distancia que hay entre la Iglesia y el Evangelio. Y lo que empecé a ver en Roma, se me confirmó y se acentuó cuando volví a España. La convivencia con los jóvenes jesuitas de los años 60 me transformó. Más que profesor o formador de aquellos jóvenes, quise ser amigo de ellos.

Lo que tuvo una consecuencia decisiva en mi vida: no sé si fui o no fui educador de aquellas generaciones juveniles; lo que sí sé es que ellos me cambiaron a mí. En Roma vi la distancia que hay entre la Iglesia y el Evangelio. Conviviendo con los jóvenes de la década de los 60, me di cuenta de la distancia que hay, además, entre la Iglesia y la sociedad. La institución eclesiástica vive tan lejos de la cultura de nuestro tiempo, que ni se da cuenta de donde está realmente, ni a dónde va por el camino que lleva. Por eso aumenta cada día el descrédito del clero. Y la cantidad de gente que no quiere saber nada de ese extraño estamento.
3. Dentro del contexto histórico eclesial que te ha tocado vivir, ¿qué significado atribuyes al concilio Vaticano II y cómo valoras el papel de los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI?
R.: El entusiasmo y las esperanzas, que suscitó el concilio Vaticano II, son el indicador más claro de que es mucha la gente que quiere “otra Iglesia” y “otra forma de estar presente” la Iglesia en el mundo. Pero aquel entusiasmo empezó pronto a tambalearse. Y terminó por hundirse. ¿Qué ocurrió para acabar en semejante fracaso? El Vaticano II renovó la teología de la Iglesia. Pero no cambió el sistema de gobierno de la Iglesia. La Iglesia que tiene su centro en el pueblo creyente; y la Iglesia que tiene su centro en la Jerarquía gobernante, estas dos “iglesias” representan dos eclesiologías yuxtapuestas, pero no integradas la una en la otra, como bien dijo el cardenal Suenens.
La consecuencia ha sido que, en los años posteriores al Concilio, se fue sobreponiendo, más y más, el gobierno jerárquico de la Curia Vaticana a la participación responsable del pueblo creyente. El gobierno de la Iglesia tomó así un camino anti-evangélico. Más identificado con los intereses políticos de Ronald Reagan y Margaret Thacher que con la humanidad ejemplar de Jesús. Los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI han tenido a la Iglesia sin gobierno durante más de 30 años. El gobierno lo ha ejercido una Curia dividida y enfrentada en luchas de poder. Hasta desembocar en una situación de marginación social y descomposición interior cuya única salida no ha podido ser otra que la renuncia de un Papa que se vio incapaz para seguir en el cargo.

4. Dentro concretamente de España, ¿el mensaje y espíritu del Vaticano II fueron bien recepcionados o se estancaron y fueron bloqueados? ¿Respaldaron nuestro ingreso en la democracia o la frenaron?
R.: Durante el Concilio y los años siguientes, España vivió el final de los 40 años de dictadura y de nacional-catolicismo que mantuvieron a la Iglesia española marginada de Europa. Yo mismo, nacido y educado en Granada, en el mismo colegio en el que había estudiado García Lorca, me enteré de la existencia y muerte de este genio mundial de la literatura cuando viajé por primera vez a Italia. No fue mera casualidad que algunas de las instituciones religiosas más integristas hayan tenido su cuna de nacimiento en España. Franco siguió, hasta su muerte, multando y metiendo curas en la cárcel de Zamora. El dictador era el que hacía la terna para los nombramientos de obispos. Y a los nuevos obispos les exigía ir a su palacio a hincarse de rodillas delante de él para jurarle obediencia. El pos-concilio fue tenso y duro. No sólo en España. También en Roma.


En 1971, estuve con los obispos españoles en el Sínodo mundial, dedicado al sacerdocio y la justicia. El cardenal Tarancón fue el relator oficial sobre las “cuestiones prácticas” que interesaban a los sacerdotes. Sin contar con el cardenal, al imprimir el texto de su discurso, un monseñor de la Curia le cambió varios pasajes importantes. Las papeletas para el texto final tuvieron que ser firmadas por los obispos. ¿Qué libertad podía enseñar aquella Iglesia? Por eso fue tan meritoria y ejemplar la postura, en defensa de la democracia, que asumió una importante mayoría del episcopado, inmediatamente después de la muerte de Franco.

5. Personalmente, puesto que has estado en medio de esta pugna a favor o en contra del cambio, ¿cómo has visto este proceso? ¿Qué repercusiones y costes tuvo en tu vida: resignación, resistencia, censura, marginación…? ¿Qué significa este involucionismo para la vida de los ciudadanos y con qué consecuencias?
R.: El sentimiento más vivo y desagradable que tengo es que fui cobarde. Y por cobardía fui demasiado sumiso al sistema eclesiástico. Esto es duro decirlo. Pero es más duro vivirlo. En España, la religión ha sido – y sigue siendo – un factor determinante para el sufrimiento o el bienestar de los ciudadanos. En los años de la dictadura, la Iglesia estuvo de rodillas ante el dictador. Y ahora, en la democracia, está en silencio ante la brutalidad de un sistema que concentra el capital y el poder en unos pocos (muy pocos), buscando y aceptado privilegios económicos y legales, al tiempo que mantiene las mejores relaciones posibles con la economía canalla que está destrozando la clase media y hundiendo en la miseria a los más débiles.

No nos damos cuenta de que el Evangelio no es un libro de religión, sino un proyecto de vida para humanizar este mundo. En Jesús, Dios – al encarnarse – se humanizó. Por eso sus tres grandes preocupaciones fueron la salud de los enfermos, la comida de los pobres y las relaciones humanas. Muchas veces, he buscado más “lo divino” que “lo humano”. Con frecuencia, este proyecto de vida me ha deshumanizado.

6. ¿Dónde encuentras la clave para explicar la cerrazón de nuestra Jerarquía e Iglesia a alinearse con el Concilio y rechazar la modernidad?
R.: En la Iglesia somos muchos los que vivimos más preocupados por el poder y la gloria que por remediar el sufrimiento de los más débiles. Por eso el papa Francisco está sorprendiendo a tanta gente y es uno de los hombres más importantes del mundo. Pero creo que la clave, para explicar la cerrazón de nuestra Jerarquía, hay que buscarla en los orígenes mismos de la Iglesia. Los documentos más antiguos, que nos informan de las primeras “iglesias” son las cartas de Pablo, que se escribieron entre los años 49 al 56. La redacción de los evangelios, que ha llegado hasta nosotros, es posterior al año 70. O sea, la Iglesia se organizó, no según las enseñanzas del Jesús terreno (al que Pablo no conoció), sino según las exigencias del poder sagrado, tal como se practicaba en el judaísmo y en la religión del Imperio. Este problema no se ha afrontado nunca en la Iglesia. Y todavía no se ha resuelto.


7. Sin duda, en tu enseñanza teológica hay un cuadro de valores, sopesados por la investigación moderna y por la tradición auténtica de la Iglesia, que tú remites siempre a Jesús y a su Evangelio. Si esto es así, ¿qué es lo que hay que poner en cuestión, esta nueva teología o la praxis imperial, obsoleta y mundanizada, de la Curia romana?
R.: La praxis de la Curia romana se basa en un supuesto, que es falso y peligroso. Se trata del supuesto según el cual Jesús fundó una religión, la religión cristiana. De forma que los mandatarios de la Curia son los dirigentes sagrados de esta religión, en la que “lo sagrado” se tiene que anteponer siempre a “lo profano”, “lo divino” a “lo humano”. Los problemas, que este criterio acarrea para las relaciones de la Iglesia con el Estado y con la sociedad, son interminables. Mientras la teología católica siga estancada en este criterio, la Iglesia será una institución trasnochada, con más de doscientos años de retraso respecto a la cultura de nuestro tiempo. Decididamente hay que afirmar que Jesús no fundó ninguna religión. Jesús vivió y habló de tal manera que entró en conflicto con la religión.

Lo primero, para Jesús, fue aliviar el dolor de los que sufren. Y para dejar patente que eso es lo primero, desobedeció constantemente a los sacerdotes, a los maestros de la ley y a los observantes religiosos. Por eso lo mataron. Si la religión mató a Jesús, ¿cómo se puede decir que Jesús fundó una religión?

8. ¿Cuáles serían, en tu quehacer teológico, los tres o cuatro aspectos que has tenido en primer plano y por los que más te has desvivido?
R.: Siempre tuve la impresión de que la teología se preocupaba más por responder a los problemas de siglos pasados que por resolver los problemas que ahora interesan más a la gente. Por eso, lo primero que me hizo desvivirme fue el empeño por actualizar la teología, en la medida de mis cortas y bastante limitadas posibilidades. Esto fue motivo de crecientes problemas, que son bien conocidos. Mi exclusión de la Facultad de Teología coincidió con el asesinato de los jesuitas de El Salvador.

Desde entonces, estuve bastantes años dando clases de teología de los sacramentos y de espiritualidad en la UCA. La cercanía a los pobres y a la Teología de la Liberación me hizo más sensible al sufrimiento de los más débiles. En los últimos años, me preocupa mucho el problema de la religión. Son demasiados los cristianos a quienes les interesa más la Religión que el Evangelio. Justamente al revés de lo que hizo Jesús.

9. Desde la compleja herencia recibida – preconciliar y conciliar -, ¿otorgas al Papa Francisco poder para llevar a cabo las reformas hace tiempo esperadas? ¿Cuáles serían las prioritarias y qué condiciones requerirías para poder realizarlas?
R.: El Papa Francisco lleva sólo un año en el cargo. Un solo hombre, en un solo año, no puede reformar lo que se ha construido en casi dos mil años. Además, este Papa se ha encontrado con un episcopado y una Curia romana que él no había organizado y creo que a él no le gusta, tal como está. Por otra parte, es una equivocación pensar que el Papa tiene un poder ilimitado. No lo tiene. El Papa está más limitado de lo que imaginamos. ¿Qué puede hacer, entonces? Lo que está haciendo. Al Papa Francisco le preocupa más el sufrimiento de los pobres y enfermos, de los ancianos y de los niños, que el esplendor de la Religión y de la Iglesia.

A partir de estas preocupaciones, este Papa ha iniciado un camino nuevo para la el cristianismo. Lo decisivo ahora es que los demás sigamos el mismo camino. No nos debe preocupar que se modifique la teología, la moral o el derecho canónico. Lo que debe acaparar nuestro interés y nuestra atención es el sufrimiento de la gente, las asombrosas desigualdades ante las que no podemos seguir callados, la corrupción de tantos políticos y hombres de la religión.

10. ¿Ves en camino de reemplazo la vida otrora pujante de la vida religiosa y del sacerdocio presbiteral?
R.: Jesús no fundó ni la vida religiosa ni el sacerdocio. En los evangelios, en la teología de Pablo, en el resto del N. T., en toda la tradición del s. II, no se habla ni de vida religiosa ni de sacerdocio ministerial en la Iglesia. Por tanto, de la misma manera que la Iglesia pudo ser la verdadera Iglesia de Jesús sin sacerdocio y sin vida religiosa, no es ninguna herejía ni disparate alguno pensar que pueda llegar el día en que lo mismo los curas que los frailes y las monjas se acaben.

Otra cosa es el episcopado, un tema que necesitaría un estudio específico para comprender su razón de ser. Pero una Iglesia sin clero sería una Iglesia en la que el pueblo creyente podría recuperar su protagonismo. Los creyentes en Jesús el Señor se sentirían verdaderamente responsables en la Iglesia, por la Iglesia y para la Iglesia. Tal como están las cosas, ahora mismo, a este clero le veo un futuro muy problemático. A no ser que en el clero se introduzcan cambios importantes: clérigos que vivan de su trabajo (como hacía san Pablo), que puedan casarse (como lo estaba san Pedro), que vivan pobremente (como vivió Jesús). A partir de eso, que cada comunidad – siempre de acuerdo con el episcopado local y con la propia cultura – se organice de forma que pueda responder a las carencias y esperanzas de cada pueblo, de manera que la Iglesia local sea una fuente de esperanza, de justicia y de libertad.

11. Los cambios, que estamos viviendo, anuncian mutación profunda de los paradigmas tradicionales. ¿Ves en el Occidente posmoderno alternativas de recuperación para la vivencia del cristianismo?
R.: El 30 de Abril de 1944, escribió Dietrich Bonhoeffer su famosa carta en la que hizo una de las afirmaciones más lúcidas que se hicieron en el s. XX: “Nos encaminamos hacia una época totalmente arreligiosa. Simplemente, los hombres tal como de hecho son, ya no pueden seguir siendo religiosos. Incluso aquellos que sinceramente se califican “religiosos”, no ponen esto en práctica en modo alguno; sin duda con la palabra “religioso” se refieren a algo muy distinto”. En los ambientes cristianos, se le ha tenido miedo a Bonhoeffer. Pero los hechos, que estamos viviendo, le están dando la razón.

La crisis de la Iglesia y de la Religión es patente, la estamos palpando y la sentimos en nuestra propia intimidad. Es más, si el Papa Francisco está teniendo el éxito que todo el mundo ha visto, tal éxito se debe – según creo – a que el jesuita Bergoglio ha desplazado el centro de su religiosidad. Ese centro ya no está dentro de la basílica de San Pedro, sino fuera del templo, en la plaza, en las televisiones de casi todo el planeta, entre la gente, en sus visitas a los barrios pobres, en su cercanía al sufrimiento humano. Para el Papa Francisco, el centro de la Iglesia no está en la religión, sino en la humanidad, en la debilidad de los enfermos, los ancianos y los niños. Eso es lo que ha hecho a este papa, en pocos meses, que sea visto como el “hombre del año 2013″. Al proceder de esta manera, este papa está actualizando la presencia de Jesús. Porque, a fin de cuentas, dos mil años antes que este papa, Jesús fue un profeta de Dios, un hombre de Dios, que no fue muy religioso, al tiempo que fue profundamente humano.
Por eso la gente se entusiasmó tanto con Jesús. Como ahora se ha entusiasmado con el Papa Francisco. Mucha gente no sabe, ni se imagina, que “Dios es un producto tardío en la historia de la religión” (G. van der Leeuw, W. Burkert…). Mucho antes que en Dios, los hombres pusieron sus creencias en los rituales, en los sacrificios, en las observancias de la religión. Esto es lo que está tocando a su fin. La gente ya está harta de ceremonias, normas, rituales presuntamente sagrados. Le tenemos un misterioso miedo, y hasta pánico, a lo humano. Creemos más en lo económico, en lo político, en lo religioso. Pero sólo humanizando este mundo es como podemos encontrar al Dios que se nos dio a conocer en Jesús de Nazaret.

12. ¿O va a ser, al final, una batalla entre el mensaje liberador de Jesús – y de otros credos éticos y religiosos – y el proyecto reductor y devastador del neoliberalismo globalizado?
R.: No estamos ante la batalla entre la religión y el capitalismo. Todo lo contrario: religión y capitalismo se sustentan mutuamente, se legitiman y perviven ayudándose entre ambos. La batalla decisiva es la que se ha desencadenado entre lo humano y lo inhumano, entre la felicidad y el sufrimiento. Ahí, en eso justamente, es en lo que se va a decidir el futuro de la humanidad. Y el futuro del cristianismo. Teniendo siempre en cuenta que solamente lo que nos hace felices es lo que nos hace verdaderamente humanos. El “homo sapìens” dio sus primeros pasos, en este mundo, hace cien mil años. Desde entonces, lo humano se ha ido sobreponiendo a lo inhumano. La crisis actual no es el final. Es un paso adelante. Y será un paso decisivo.

Entrevista realizada para la revista Éxodo y enviada a RRCC por el entrevistado 

lunes, 10 de marzo de 2014

Clero: Celibato, sexualidad y amor

Enviado a la página web de Redes Cristianas
¿Origina abusos el celibato del cura? ¿Son compatibles matrimonio y ministerio? ¿Es inhumano renunciar al sexo? Preguntas retadoras piden respuestas audaces.
Arriesguémonos a plasmar en aforismos el tema vidrioso:
1) Celibato no se opone a matrimonio. Ambos contrastan con solteronías o emparejamientos insignificantes. La opción religiosa célibe será minoritaria; no por eso elitista, ni mejor que el matrimonio, no monopoliza la dedicación apostólica o el seguimiento radical de Jesús.
2) Sexualidad es más que genitalidad y amor es más que sexualidad. La especie humana, al amar, se diferencia por elegir en la encrucijada: ayudarse a crecer personalmente, o destruirse mutuamente.
3) Necesitamos redescubrir la ternura, más allá de la permisividad y el moralismo. Un beso amoroso puede fundir a dos personas más íntimamente que un coito sin ternura. La psicología social critica la obsesión “an-orgasmo-fóbica”, es decir, el miedo a no alcanzar el orgasmo utópico prometido por la literatura excitante.
4) El acoso sexual del clero es abuso de poder e injusticia, no mero incumplimiento de voto o lastre de formación de invernadero: crisis de pubertad reprimidas explotan con retraso en forma de abusos y desviaciones en la integración sexual, Reconocidas sin ocultamiento, habrá que cortarlas y repararlas.
5) En vez de ética sexual prohibitiva, una ética constructiva de las relaciones, centrada en el respeto y ayuda al crecimiento mutuo, valdrá para parejas heterosexuales u homosexuales; para relaciones interpersonales en comunidades célibes; o para relaciones de amistad entre personas con diversas opciones de vida.
6) Compatible la vida en pareja con el ministerio, podría conferirse la ordenación a personas casadas, solteras o viudas de ambos sexos, con aptitud para animar, servir y unir a las comunidades. Tampoco sería obstáculo la orientación sexual para el celibato opcional. Homosexual, heterosexual o asexual, lo decisivo es la aptitud de la persona.
7) Varios desenlaces son posibles, si incide un enamoramiento en la opción celibataria:
a) cambio de rumbo en la vida;
b) represión, pero con siembra de expectativas dañosas;
c) funambulismo por la cuerda floja de la doble vida ;
d) a la defensiva, la persona se incapacita para amar y, por tanto, para el ministerio;
e) re-elegir la opción, con gratitud y dolor, asumiendo los límites y proseguir el aprendizaje de amar más y mejor. El celibato opcional no niega el amor, pero conlleva tres renuncias: a la exclusividad de una relación íntima; al ejercicio de la sexualidad; y a la procreación y formación de una familia. No es fácil, sin represiones ni ambigüedades, integrarlas con el aprendizaje del amor. Vivir sin relación sexual puede tener sentido, pero vivir sin amar deshumaniza.
Fuente: Reflexiòn y Liberación, 19 02 14

domingo, 9 de marzo de 2014

Rouco deja de presidir una Iglesia “autoritaria”, “sin democracia” y “distanciada del pueblo”

El Plural

 
Los obispos elegirán la semana próxima nuevo presidente, que sucederá al arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco, con retos como atenuar la indiferencia religiosa de la sociedad y aumentar las vocaciones o acercarse a los que más sufren la crisis, según apuntan teólogos consultados.
Renovación
La asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal (CEE) se reunirá a partir del martes para renovar, como cada tres años, todos los cargos, excepto el secretario general (cada cinco). El cardenal Rouco no podrá ser reelegido pues ha consumido los dos mandatos consecutivos de tres años que permiten los estatutos; anteriormente fue presidente entre 1999 y 2005.
“Gente alejada de la Iglesia”
A pesar de que tres cuartas partes de la población española se considera católica, la cultura de reducir lo religioso a la vida privada es un “desafío constante” para los pastores católicos, según incide el vicedecano de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, César Izquierdo. Constata una indiferencia religiosa de los propios bautizados, de “gente muy alejada de la Iglesia”, para evocar así lo que el papa Francisco dijo a los obispos españoles en la visita reciente que le hicieron “ad límina”.
“Sin sensibilidad”
Lo ve de forma diferente Juan José Tamayo, director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones Ignacio Ellacuría, de la Universidad Carlos III. El desafío más importante e “ineludible”, según este teólogo, es dar prioridad a los sectores más vulnerables en una situación de crisis económica y ética (corrupción), pues la jerarquía católica ha mostrado “muy poca sensibilidad o ninguna” con ellos.
“Ningún recorte”
Asegura Tamayo que la Iglesia católica es la “única” institución que no está sufriendo la crisis porque no ha soportado “ningún recorte”. Es muy difícil que, en una “situación de privilegio”, una organización se solidarice con los marginados, agrega. Para Tamayo, el problema de fondo no es la “sangría de creyentes”, sino las razones.
El legado de Rouco
Se debe, opina, a un “distanciamiento de la jerarquía de los sectores populares, a un planteamiento dogmático de la doctrina, a una concepción muy autoritaria del poder, a una falta de democracia” sin ningún cauce para escuchar la voz de los creyentes.
Pero el “escándalo más clamoroso” es la “exclusión” de las mujeres de los puestos de responsabilidad y de decisión en cuestiones teológicas y morales.
La necesidad de la reforma
Pide además que la Iglesia termine con los “veinte años de alianza con los sectores políticos más conservadores” y respete el pluralismo y no sea excluyente. ”Sobre todo, debe ser una Iglesia que camine al ritmo de la reforma que quiere Francisco”, resume.
“No hay privilegios”
Desde la Universidad de Navarra, Izquierdo niega que sacerdotes y obispos estén alejados de la sociedad, pues “comparten como nadie” la vida de la gente. ”Con la crisis, un cura, que vive con un sueldo pequeñito, no se puede decir que es un privilegiado; los sacerdotes están muy implicados”, agrega. Opina que el distanciamiento de los fieles no es tanto porque no se sientan representados por la Iglesia institucional, sino también por una cuestión personal “de disposición al compromiso”. Además, reconoce que los malos ejemplos, como los casos de pederastia, han influido en ese distanciamiento.
Encontrar a la IglesiaPero la importancia de esto no es definitiva, matiza, si uno quiere vivir la fe y encontrar una respuesta a lo que busca en el anuncio del Evangelio. ”Es verdad -admite- que los obispos tienen un reto: invitar a volver a los alejados”. Estas personas tienen que encontrar en la Iglesia respuesta a sus inquietudes profundas y para ello se necesitan “sacerdotes bien formados y el proceso de la educación de la juventud”.
Menos vocaciones 
Por eso, un reto de los obispos, pero también de todos los cristianos, remata, es el de las vocaciones sacerdotales y la educación religiosa. En España hay en torno a 23.000 parroquias atendidas por 18.000 sacerdotes. En el curso 2012-2013 (últimos datos de la CEE), 1.307 jóvenes estudiaban en los seminarios mayores; en 2012 se ordenaron 133 sacerdotes. Cinco años antes eran 1.381 seminaristas y 172 ordenados; y hace un decenio, 1.699 y 195, respectivamente.
Menos religión en las escuelasLa matriculación en la asignatura de Religión viene cayendo desde hace años, sobre todo por una demanda menor de las familias en los centros públicos. Este curso ha caído un 1,7 % en el conjunto de enseñanzas no universitarias, según la CEE, entre otros motivos por “dificultades y trabas de tipo social, legislativo y administrativo”.