FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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jueves, 2 de mayo de 2013

Iglesia denuncia que no se indaga matanza en la selva Óscar Reyes

El manifiesto final de la Iglesia Católica que trabaja en la Amazonía es contundente: “Queremos respeto por la vida de los pueblos amazónicos, contactados o no contactados”.
El documento tiene dos páginas y siete artículos, en donde se resume el pensamiento social de la Iglesia del Ecuador. Este fue un trabajo desarrollado por tres días durante el Encuentro de la Red Eclesial Amazónica, que entre el lunes y ayer reunió a 146 católicos de 12 países en Puyo, Pastaza.
La reunión se caracterizó por la fraternidad, la reflexión y la intención de fortalecer la red eclesial en defensa de la Amazonía. Ayer, en el Centro Pastoral Intipungo, el obispo de Riobamba y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social (Cáritas Ecuador), monseñor Julio Parrilla, indicó que la voracidad de grupos, transnacionales y gobiernos inescrupulosos amenazan la naturaleza. Esto en el marco del encuentro de misioneros que se realiza desde el lunes en la capital de Pastaza. En la conversación con los medios de comunicación, el prelado enfatizó que “muchos todavía piensan que existe una cantidad ilimitada de energía y de recursos utilizables, que su regeneración inmediata es posible y que los efectos negativos de una manipulación salvaje de la naturaleza pueden ser fácilmente absorbidos”, pero que eso es totalmente falso.
Agregó que estos planteamientos “no tienen su origen en la ciencia o en la tecnología, sino en una ideología tecnócrata al servicio de los intereses del mercado”. Sobre los sucesos de ataque contra pueblos no contactados, monseñor Jesús Sádaba, obispo del Vicariato de Aguarico, manifestó su preocupación de que las autoridades no hagan nada por aclarar los hechos producidos en la comunidad de Yarentaro, donde fueron masacrados más de 20 taromenane. Este hecho ocurrió el 29 de marzo. “Cómo es posible que recién la Fiscalía abra un expediente sobre este caso que ocurrió hace más de un mes y donde están raptadas dos niñas”, dijo. En cambio, el padre capuchino José Miguel Goldaraz, señaló su indignación de que las investigaciones por parte de la Fiscalía no den resultados.
“Si es verdad que les están lanzando comida (a los pueblos no contactados) desde aviones, eso es un genocidio”. En el comunicado final del encuentro eclesial en Puyo, la Iglesia en la Amazonía dijo: “Pedimos que se detenga este desangre en la selva, ocasionado por presiones de todo tipo y por poderosos intereses para los cuales los pueblos desprotegidos son meros obstáculos para el mal llamado desarrollo”. Agregó que el papa Francisco pidió a proteger la creación. Para Mauricio López, miembro de la Pastoral Cáritas Ecuador, el impulso que viene de Roma es importante para solucionar los problemas de la Amazonía. “Acogemos la invitación del papa Francisco “a ser custodios de la naturaleza y de sus criaturas”, y hacemos un llamado urgente a buscar caminos de convivencia pacífica entre todos los pueblos y habitantes de la Amazonía. (…) Los pueblos desprotegidos son meros obstáculos para el mal llamado desarrollo”.
Zona extensa y frágil La Amazonía ecuatoriana es el 2% del total del continente. Allí vive un total de nueve nacionalidades indígenas. El 10 de mayo del 2006  la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a favor de los pueblos indígenas Tagaeri y Taromenane que habitan en la selva amazónica ecuatoriana situada en la zona fronteriza con el Perú, y se encuentran en una situación de aislamiento voluntario u “ocultos”.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: http://www.elcomercio.com/pais/Huaorani-taromenane-Iglesia-denuncia-indaga-matanza-selva_0_907709317.html. Si está pensando en hacer uso del mismo, por favor, cite la fuente y haga un enlace hacia la nota original de donde usted ha tomado este contenido. ElComercio.com

Una sociedad enferma Jaime Richart

Enviado a la página web de Redes Cristianas
El número de ciudadanos y ciudadanas sin trabajo en España al día de hoy es de 6.202.700.
Los tribunales españoles investigan actualmente un total de 1.661 casos de corrupción política y financiera. A los que se suman miles de políticos afanadores del dinero público que no son investigados por falta de valentía o de pruebas.
Tres millones de viviendas vacías, el mismo número de los que viven ya en la pobreza o dependiendo de sus mayores, completan un dramatismo estúpido si no fuera por tanta y tan trágica consecuencia.
Un tropel de banqueros, directivos y empresarios sin escrúpulos, amén de parientes del monarca y el propio monarca, cierran el círculo donde se ubica una sociedad que parece agonizar.
Y al frente de todo, un gobierno cuyas aptitudes más resonantes son mentir, hacer sin vergüenza y por norma lo contrario de lo que dijo y dice que va a hacer, tratar de invalidar los procesos penales en curso contra los miembros del partido y culpar a los demás de su propia incompetencia y sus rapiñas.
Todo causa y efecto de una sociedad enferma (sus políticos y economistas). Una sociedad que basa su desenvolvimiento y bienestar en el consumo, en la deuda, en el despojo y en el abuso continuado del fuerte sobre el débil en lugar de obsesionarse (sus políticos y economistas) por satisfacer los derechos fundamentales individuales y sociales, es una sociedad enferma.
Y todo esto sucede donde, tras una década de embriaguez social propiciada por los dueños del país después de cuarenta años sombríos de opresión política y religiosa, se están haciendo las tinieblas…
Y una sociedad enferma de semejante enfermedad, lo que precisa no es políticos. Lo que necesita son filósofos, sociólogos, psiquiatras y economistas que no piensen en clave de capitalismo industrial o de casino; ejecutivos que lo despejen todo y lo corrijan todo desde planteamientos marxistas.
Porque sólo los países de socialismo real que, según los necios y los aprovechados antisociales sólo reparten pobreza, y los filósofos que vivimos en una sociedad enferma como la española sabemos cuánta artimaña hay en los asuntos de la Deuda y el consumo causantes de tanto desempleo, tanta gente sin techo y tanta desgracia; cuánto engaño hay en los derechos y las libertades formales, y qué es verdadero bienestar. Por encima de todo: que el dinero no se come….
Hay que agotar todos los esfuerzos antes de quejarse. Pero en otro caso, si una sociedad enferma como la española no está dispuesta a cambiar al otro sistema político, económico y social existente o inventarse uno nuevo, debe saber que su enfermedad sólo puede remediarse ya con estoicismo. Pues consumo, Deuda y enriquecimiento como objetivos (aparte saqueo institucional como método), en estos tiempos de agotamiento de los recursos naturales son montañas infranqueables que impiden esperar un bienestar colectivo duradero. Sólo queda sitio para la gangrena del depredador: políticos, banqueros y financieros…

De Marx a Marx José Ignacio González Faus, teólogo

Entre los ocho cardenales nombrados por el obispo de Roma para la reforma de la curia, hay un tal Marx… Si quieres saber algo de él aquí va. Ironías de la historia: en Trier nació hace dos siglos el ateo K. Marx, autor de El Capital. Y de Trier salió dos siglos después, un obispo católico llamado también R. Marx, que se había manifestado públicamente contra la guerra de Irak y que ahora es cardenal en Munich. Este nuevo Marx acaba de publicar otro “El Capital”, con un expresivo subtítulo: “Un alegato a favor de la humanidad”.
El obispo no manifiesta demasiada simpatía hacia su presunto tatarabuelo ateo. Pero tiene suficiente sentido del humor como para abrir el libro con una carta a su antepasado nominal, donde reconoce que, tras haber renegado de él, se pregunta ahora “si no fue algo prematuro darle por definitivamente liquidado a Ud. y a sus teorías económicas cuando el Occidente capitalista la ganó la batalla al Oriente comunista” (p. 18); y si no tendría Ud. razón “cuando predijo hace ciento cincuenta años que estábamos abocados a que todos los pueblos quedaran entrelazados en la red del mercado mundial” del que se beneficia casi exclusivamente el capital (22).
Y cuando proclamó otra serie de cosas, las cuales me parece que confluyen en dos puntos: a) también en economía, mi libertad termina donde comienza la libertad del otro. Y b) hoy nos dominan dos imperativos al margen de toda moral y de toda humanidad: el imperativo tecnológico (aquello que se puede hacer hay que hacerlo), y el imperativo económico: “cuando algo produce beneficios hay que hacerlo”.
Un ejemplo de este último: Zambia debía a Rumania 3 millones de dólares para una compra de maquinaria agrícola. Un “buitre” norteamericano (Michael Sheehan) compró los derechos de esa deuda veinte años después, al irrisorio precio de 3 millones. Como Zambia se demoraba en el pago, acudió a los tribunales y el juez condenó a todo el país africano a pagarle 17 millones. “Cuando un reportero de la BBC le preguntó si no sentía remordimientos por hace negocio con la miseria de los más pobres, Sheehan contestó sin inmutarse: ‘no es culpa mía. Yo lo único que he hecho ha sido una inversión’” (139).
El libro se alinea con Amartia Sen, con O. Nell-Breuning, la ”economía social de mercado”, y la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) que el obispo Marx sintetiza así: “la solidaridad y la subsidiariedad son principios fundamentales de configuración de la sociedad” (p. 180). No llega a plantearse si esa DSI es inaplicable en nuestro sistema y, por tanto: o hay que cambiar el sistema o la DSI no vale para nada. Pero está cerca de reconocerlo cuando afirma que considerar al trabajo como una mercancía más, “sometida a las leyes supuestamente inquebrantables del mercado”, es incompatible con la DSI (p. 123). Y nuestro sistema no sería el mismo sin esa concepción del trabajo como mercancía sometida a las leyes del mercado.
Un rasgo positivo para el lector europeo es que estructura toda la lucha por la justicia en torno a la idea de libertad, mucho más audible en nuestro mundo que la de justicia. Pero leamos lo que significa libertad: “no conozco ningún ejemplo histórico en que una economía libre de mercado, sin una cierta intervención y regulación por parte del Estado, haya sido beneficiosa en algún lugar del mundo para los pobres” (83). O: “cuando el estado interviene… para asistir a la parte más débil, lejos de menoscabar la libertad lo que hace es abrir más espacios a la libertad” (82). Y esas intervenciones incluyen, como mínimo, ”redistribución de la renta, crecimiento económico sostenido, lucha contra el desempleo y protección del medio ambiente” (95).
Aleccionador es el capítulo 6 que narra toda la crisis del 29, dejando al lector boquiabierto al ver cómo se repite la historia y qué poco aprendemos los hombres. Aquella crisis comenzó con una burbuja (no de vivienda sino de acciones), negada como tal por los gurus económicos de la época. Se comenzaron a aplicar las mismas políticas que hoy, con resultados igual de calamitosos: en el inglés norteamericano apareció la palabra “hoovervilles” que aludía al presidente Hoover (como si hoy dijéramos Rajoyburbios), para designar los barrios creados por el aluvión de miseria. Hasta que Roosevelt propuso el famoso “New Deal”, ganó con él las elecciones en 1932 y, aun con errores, comenzaron a arreglarse las cosas…
Hoy necesitamos otro “new deal” a escala mundial; oigámosle: los políticos que “optan por dar prioridad a los intereses nacionales por muy ‘comprensibles’ que sean, parten de una base artificial y falsa” (264). Porque la crisis actual puede no ser tan grave como la del 29, pero “la cuestión social” es hoy más grave que nunca: pues ya no se trata de diferencias (unos están arriba y otros abajo), sino de exclusión: unos están dentro y otros están fuera (111).
El obispo Marx fustiga al FMI por no conocer, ni antes ni ahora, más políticas que las que agravan los problemas sociales (269). Denuncia a “muchas facultades de ciencias económicas donde los estudiantes sólo aprenden a realizar complicados cálculos econométricos”, sin aprender conocimientos fundamentales (292). Y concluye: “el fantasma de Karl Marx saldrá de la tumba para perseguirnos” (299), si no somos capaces de responder al desafío del momento, que reclama -como mínimo- acabar tanto con el desempleo de la UE, como con el empleo indigno de USA (193).
Personalmente, me siento un poquito más a la izquierda que este nuevo Marx, porque mi visión del hombre no prima el aspecto individual sobre el social, sino que equipara a ambos en la línea de Francisco de Vitoria (para quien “el hombres es más de la república que sí mismo”) y de E. Mounier (para quien persona y comunidad no crecen en orden inverso, sino directo: a más personalismo más comunidad). Pero si la Iglesia tuviera hoy una larga serie de prelados como éste, en lugar de esa especie de “tea party episcopal” que parece buscar la curia romana, daría al mundo un rostro mucho más creíble del Evangelio. Así que esperemos una buena reforma, que alcance también al IOR.

Pan y vino en memoria de Jesús José Arregi, teólogo

Déjame que te hable de la misa. No, déjame que te hable de algo más simple, de la simple comida. Y déjame decirte que cada vez que comes y bebes, comulgas con el otro, con la Tierra, con todo el Universo. Y que cada bocado que masticas y cada gota que sorbes es un gesto sagrado: comulgas con el Todo o el Ser o la Vida. Comulgas con la gran Comunión o el Misterio de Dios. Vivir es convivir. Ser es interser.
Eso es cada comida, y la misa no es otra cosa. La misa no es nada más, porque no puede haber nada más grande que una simple comida. Lo simple es lo pleno. Lo ordinario y natural es lo más sagrado. Cada vez que comes, hazlo con profunda gratitud y veneración a lo que comes, y compasión por los que no pueden comer.
Así comía Jesús de Nazaret. Su religión es la religión de la comida, aunque la verdad es que él no fundó ninguna religión, e incluso rompió con su propia religión en todo aquello que impedía comer a todos con todos, que imponía ayunos, declaraba impuros algunos alimentos y prohibía compartir la mesa con los llamados pecadores, que casi siempre eran los pobres. Alguien ha escrito no sin razón que a Jesús le mataron por su modo de comer; es que al comer anulaba las fronteras entre los santos y los pecadores, lo puro y lo impuro, lo sagrado y lo profano. Algo intolerable. Los dirigentes religiosos y la gente de bien le llamó “comilón y borracho, amigo de pecadores”.
Jesús soñaba y anunciaba otro mundo necesario y posible, y lo llamaba “reino de Dios”. Y, para explicar cómo iba a ser ese otro mundo en este mundo, no se le ocurrió cosa mejor que organizar una alegre comida en el campo: cada uno llevó y compartió lo poco que tenía y todos se saciaron y aun sobró mucho.
Él pensaba que el “reino de Dios” o el mundo nuevo en este mundo –una gran mesa con abundante pan y sin ningún excluido– era algo inminente. Pero las autoridades religiosas y políticas no estaban por la labor, y el proyecto de Jesús fracasó. Pero Jesús no dejó de esperar contra toda esperanza. Y al presentir lo peor, siguió soñando en lo mejor y organizó con sus amigas y amigos más cercanos una cena de despedida y esperanza, y al partir el pan y pasarles el vino les dijo: “Recordadme en el pan y el vino. Y cada vez que comáis y bebáis juntos, reavivad la esperanza del mundo nuevo, y construid el mundo que esperáis. Cada vez que lo hagáis, yo resucitaré, vosotros os transfiguraréis y el mundo se transformará en Comunión”.
Así hicieron sus seguidores después de que el maestro fuera crucificado como un malhechor. El primer día de la semana, que luego se llamó domingo o “día del Señor”, se reunían en las casas, oraban juntos, recordaban el mensaje de Jesús, comían pan, bebían vino, resucitaba la Vida. Y a eso llamaban “cena del Señor” o “fracción del pan”. Todo era muy simple, y no hacía falta sacerdote ni consagración.
Siglos después, todo se fue complicando. La casa se convirtió en templo, la comida en “sacrificio”, la mesa en altar, la gracia en obligación. E instituyeron sacerdotes para presidir y hacer la consagración del pan y del vino, como si éstos no fueran sagrados de por sí. Y lo llamaron “misa”, pero esto no estuvo mal, pues “misa” significa misión. “Ite missa est”, se decía al final: “Id en paz. Es la hora de la misión”.
Es hora de que volvamos a lo más sencillo y pleno, más allá de cánones y rúbricas y presidencias sacerdotales que nada tienen que ver con Jesús. Basta que nos reunamos dos o más en una casa cualquiera o en cualquier ermita libre, para recordar a Jesús, compartir la palabra, tomar pan y vino, resucitar la esperanza, mientras los pájaros cantan. Si te sientes triste, Jesús te consuela. Si te sientes alegre, Jesús es tu alegre comensal. Y no importa que el pan sea de trigo, de maíz o de centeno, ni si el vino es de uva, de cebada o de arroz. Lo que importa es que sea fruto de la tierra y del trabajo, sacramento de la vida y del mundo nuevo. Ésa es la misa verdadera, la verdadera misión.

lunes, 29 de abril de 2013

La estadounidense Rosemarie Smead ha sido ordenada sacerdote, uniéndose de esa manera a las 150 mujeres de todo el mundo que han hecho lo propio enfrentándose al Vaticano.

Smead, una católica devota de 70 años, ha sido ordenada este sábado por la Asociación disidente de Mujeres sacerdotes católicas romanos en Louisville, Kentucky, en un santuario protestante.
“Es un palo de intimidación medieval que los obispos usan para mantener el control sobre las personas y para mantener las voces de las mujeres en silencio. Yo estoy mucho más allá de dejar que los hombres octogenarios nos digan cómo vivir nuestras vidas,” citó a Smead la agencia Reuters.
Por su parte, el obispo de Louisville calificó la ceremonia de “ordenación simulada” que entra en contradicción con la doctrina católica.
La ordenación de mujeres como sacerdotes, junto con los problemas de los sacerdotes casados y el control de la natalidad, es motivo de una de las grandes divisiones entre los católicos EE.UU. y el Vaticano. El 60 por ciento de los católicos de EE.UU. cree que las mujeres deben tener derecho a ser ordenadas sacerdotes, según los sondeos de ‘The New York Times’.
Texto completo en: http://actualidad.rt.com/sociedad/view/93018-mujer-sacerdote-vaticano-eeuu

Rajoy busca el inminente relevo de Rouco para descongelar la relación con el episcopado Ana Pardo de Vega

El presidente del Gobierno evita recibir al cardenal en La Moncloa y espera que el nuevo Papa lo cese antes de 2014. El jefe del Ejecutivo y el ‘número uno’ de la Conferencia Episcopal sólo han tenido encuentros informales que no han suavizado las tensiones.
Mariano Rajoy se resiste a recibir al presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) en el Palacio de La Moncloa, como hicieron sus antecesores con más o menos retraso (José Luis Rodríguez Zapatero recibió a Antonio María Rouco Varela a los cuatro meses de ganar en 2008, a pesar del visible enfrentamiento entre los socialistas y los obispos)
La relación entre el del PP y el jefe de la CEE es tan mala, sin embargo, que han transcurrido 18 meses desde que el presidente del Gobierno ganó las elecciones y monseñor Rouco no ha sido recibido de forma oficial. En realidad, según fuentes del PP, Rajoy y Rouco han mantenido algún encuentro de carácter informal fuera del palacio presidencial y con un número reducido de personas, nunca los dos solos, aunque desde La Moncloa evitan comentar los encuentros del presidente que no estén en la agenda oficial.
Con todo, cualquier reunión es inútil, señalan en el mismo entorno, pues la relación entre ambos gallegos es pésima desde que la cadena de los obispos, la COPE, con el presentador Federico Jiménez Losantos a la cabeza, optó por apoyar a Esperanza Aguirre en 2008 como líder del PP, buscando la caída de Rajoy de este puesto en el que fue, probablemente, el peor momento del presidente del PP en la oposición. El sucesor de José María Aznar se tomó esta ofensiva como un ataque personal y, desde entonces, aunque se han hecho esfuerzos desde las cúpulas del Gobierno (Vicepresidencia y Ministerio de Justicia) y el PP (Secretaría General) para reconducir la relación, todos los conservadores parecen haber tirado la toalla.
Especialmente, desde que Rajoy se reunió el pasado 15 de abril con el Papa Francisco en el Vaticano. Aunque en el citado encuentro ambos mandatarios estuvieron solos, varios miembros del PP confirman que la intención de Rajoy pasaba por sugerir al jefe del Estado vaticano un relevo “rápido” en la cúpula de los organización episcopal. Al fin y al cabo, recuerdan los conservadores, Rouco ya está de prestado al frente de la CEE, pues este mes de agosto cumple 77 años y a los 75 debería de haberse retirado.
El fin del mandato natural al frente de la Conferencia Episcopal, sin embargo, debería producirse en 2014, aunque Rajoy confía en que el Papa anuncie el relevo de Rouco en la cúpula católica española este mismo año y pueda normalizarse una relación oficial con el episcopado al máximo nivel, argumentan los conservadores, “puesto que la comunicación del presidente con otros prelados españoles es positiva” y hay sintonía suficiente para trabajar en un momento complicado para el Gobierno, que tampoco quiere perder a su electorado más fiel a los postulados católicos.
Quienes conocen al cardenal Rouco, además, aseguran que su malestar y decepción con el Gobierno de Rajoy es mayor de lo esperado, toda vez que el líder de los obispos se volcó en cargar contra las políticas del Ejecutivo socialista con manifestaciones y actos de protesta incluidos. La materialización más evidente de ese descontento con el presidente llegó el mismo día de su encuentro con el Papa, cuando el cardenal gallego le echó en cara los incumplimientos electorales del PP: derogar la ley del aborto (que será endurecida al modo conservador, pero no retirada) y anular el matrimonio homosexual (el Gobierno no tiene intención de llevar la contraria al Tribunal Constitucional en este punto, ya que se pronunció a favor y con eso se queda)
Además, el proyecto Eurovegas, que Rouco aseguró que entrañaba “riesgos” morales, sigue su andadura y tanto el Ejecutivo central como el de la Comunidad de Madrid han apostado por tratar de compensar en algo la brutal caída del empleo, aunque sea a costa de los “riesgos” morales, al decir católico, o sociales, en general.

El Papa Francisco y la teología de la liberación Leonardo Boff, teólogo

Muchos se han preguntado si el actual Papa Francisco, como proviene de América Latina, es un seguidor de la teología de la liberación. Esta pregunta es irrelevante. Lo importante no es ser de la teología de la liberación sino de la liberación de los oprimidos, de los pobres y de los que sufren injusticia. Y eso lo es con claridad indudable.
Este ha sido siempre, en realidad, el propósito de la teología de la liberación. Primero viene la liberación concreta del hambre, de la miseria y la degradación moral y de la ruptura con Dios. Esta realidad pertenece a los bienes del Reino de Dios y estaba en los propósitos de Jesús. Después, viene en segundo lugar la reflexión sobre el hecho real: en qué medida se realiza ahí anticipadamente el Reino de Dios y en qué medida el cristianismo, con el capital espiritual heredado de Jesús, puede colaborar, junto con otros grupos humanitarios, en esta liberación necesaria.
Esta reflexión posterior, llamada teología, puede existir o no existir. Lo decisivo es que ocurra de verdad la liberación. Siempre habrá espíritus atentos al grito de los oprimidos y de la Tierra devastada que se preguntarán: con lo que hemos aprendido de Jesús, de los Apóstoles y de la doctrina cristiana de tantos siglos, ¿cómo podemos aportar nuestra contribución al proceso de liberación? Fue lo que realizó toda una generación de teólogos y teólogas, de laicas y laicos comprometidos, de religiosos y religiosas, de obispos y sacerdotes de los años 60 del siglo pasado, y que continúa hasta nuestros días, porque los pobres no cesan de aumentar y su grito es ya un clamor.
Pues bien, el Papa Francisco hizo esta opción por los pobres, vivió y vive pobremente en solidaridad con ellos y dijo claramente en una de sus primeras intervenciones: “Cómo me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres”. En este sentido, el Papa Francisco está llevando a cabo la intuición primordial de la Teología de la Liberación y secundando su marca registrada: la opción preferencial por los pobres, contra la pobreza y a favor de la vida y la justicia.
Esta opción no es para él solamente un discurso, sino una opción de vida y de espiritualidad. A causa de los pobres ha caído en desgracia ante la presidenta Cristina Kirchner, pues pidió a su gobierno un mayor compromiso político para superar los problemas sociales -analíticamente se llaman desigualdades-, que éticamente representan injusticias y teológicamente son un pecado social que afecta directamente al Dios vivo, que bíblicamente ha mostrado estar siempre del lado de los que tienen menos vida y son los pobres y los que sufren injusticia.
En 1990 Argentina tenía un 4% de personas pobres. Hoy en día, debido a la voracidad del capital nacional e internacional, ascienden a un 30%. Estos no son sólo números. Para una persona sensible y espiritual como el Papa Francisco representa un viacrucis de sufrimiento, lágrimas de niños hambrientos y desesperación de padres sin trabajo. Esto me recuerda una frase que Dostoievski escribió una vez: «Todo el progreso del mundo no vale el llanto de un niño hambriento».
Esta pobreza, ha insistido con firmeza Papa Francisco, no se supera mediante el asistencialismo, sino a través de políticas públicas de los gobiernos que devuelvan dignidad a los oprimidos y los hagan ciudadanos autónomos y participativos.
No es importante que el Papa Francisco no use el término «teología de la liberación». Lo importante es que hable y actúe de manera liberadora.
Es hasta bueno que el Papa no se afilie a un cierto tipo de teología, como la de la liberación o cualquier otra. Lo mismo hicieron sus dos predecesores con las teologías que estaban en sus cabezas y se presentaban como expresiones del magisterio papal.
Saben los teólogos e historiadores que la categoría “magisterio” atribuida a los Papas es una creación reciente. Comenzó a ser empleada por los Papas Gregorio XVI (1765-1846) y Pío X (1835-1914) y se volvió común con Pío XII (1876-1958). Antes el “magisterio” estaba formado por doctores en teología y no por los obispos y el Papa. Estos son maestros de la fe. Los teólogos son maestros de la comprensión de la fe. Por lo tanto, a los obispos y los papas no les toca hacer teología sino testimoniar oficialmente y cuidar la fe cristiana con celo. A los teólogos y teólogas cabe profundizar este testimonio con las herramientas intelectuales que ofrece la cultura presente. Cuando un Papa empieza a hacer teología, como ha sucedido recientemente, se crea una gran confusión en la Iglesia, se pierde la libertad de investigación y se corta el diálogo con otros saberes del mundo.
Gracias a Dios que el Papa Francisco se presenta explícitamente como pastor y no como doctor y teólogo, aunque fuera de la liberación. Así es más libre para hablar a partir del evangelio, de su inteligencia emocional y espiritual, con el corazón abierto y sensible, en sintonía con el mundo de hoy globalizado. Papa Francisco, ponga la teología en tono menor para que en tono mayor resuene la liberación: consuelo para los oprimidos y llamamiento a la conciencia de los poderosos. Por tanto, menos teología y más libertad.

domingo, 28 de abril de 2013

Creciente malestar en la Iglesia vizcaina por el desembarco neoconservador

Bizkaiko Abadeen Foroa

http://gara.naiz.info/paperezkoa/20130422/399022/es/Creciente-malestar-Iglesia-vizcaina-desembarco-neoconservador


De forma pública o ocultando su identidad, ultracatólicos vienen impulsando actividades con el respaldo de Mario Iceta. Es una de las señas de su episcopado mientras crece el malestar en la Iglesia vizcaina, donde se censura que no se «mime» a los movimientos diocesanos.
Agustín GOIKOETXEA | BILBO
El sábado hubo Consejo Diocesano y hoy le toca el turno al Presbiterial, y en ambos saldrá a relucir el creciente malestar entre buena parte de la diócesis por el amparo que el obispo otorga a los movimientos neoconservadores, argumentando la «pluralidad» de la Iglesia. No rechazan que esas organizaciones tengan su espacio pero echan en falta que Mario Iceta no «mime» más a las parroquias y a colectivos muy asentados entre los católicos vizcainos, en vez de «importar» expresiones de corte fundamentalistas.
«En vez de cuidar el jardín -en referencia a la comunidad diocesana vizcaina-, Iceta y su equipo optan por plantar una planta ajena a la realidad local, lo que con el tiempo supondrá que el jardín estará invadido por esa `especie invasora'». Con esa reflexión, alertan del efecto del desembarco neoconservador, que dicen que amenaza con alejar a los fieles de la Iglesia y debilitar a su rico asociacionismo, muy entroncado en los pueblos.

Son diversos los ejemplos que se exponen, aunque las distintas fuentes consultadas coinciden en que hay diferencias entre las expresiones ultras alejadas de la realidad local. Están, por ejemplo, las jornadas que en el Palacio Euskalduna organiza la Asociación Católica de Propagandistas, que no ocultan sus apoyos en la caverna mediática española y movimientos neos como Comunión y Liberación. Para inaugurarlas contaron con la presencia del primer ministro húngaro, el derechista Viktor Orbán, y el próximo sábado y domingo continuarán con conferencias, mesas redondas y ceremonias religiosas.
También muy alejada de la realidad social es la adoración perpetua, que consiste en estar rezando a través de turnos durante las 24 horas del día en la iglesia del Carmen, en Indautxu. Sus promotores lo son también de conferencias como la que ofrecerá el 9 de noviembre José Antonio Sayés bajo el epígrafe ``El Demonio... ¿Mito o Realidad?''. Este cura navarro -profesor de Teología Fundamental en Burgos- fue quien denunció ante la Conferencia Episcopal Española el libro del teólogo José Antonio Pagola ``Jesús, aproximación histórica''. Pero el «ocultismo» llega al extremo en el caso del Camino Catecumenal, que del 7 de abril al 5 de mayo, desarrolla la iniciativa ``Gran Misión'', en que pretende ocupar plazas en todo el mundo. En Bilbo y Barakaldo, por ejemplo, los kikos pretende organizar catequesis públicas durante los domingos del tiempo pascual católico; en la capital ha tenido problemas con la ordenanza del espacio público.
Este movimiento laico fundamentalista se asiente en el caso del Botxo en cinco parroquias -Karmelo, San Felicísimo, Agustinos, Corazón de María, Andra Mari y Zurbaranbarri-, regentadas por frailes o vinculados a esas órdenes. En la publicidad realizada se oculta que lo impulsan los kikos, lo que es censurado por distintos miembros de la comunidad diocesana vizcaina.
No entienden cómo se potencian esas prácticas de «proselitismo callejero» en vez de «cuidar» y hacer más atractivas para los fieles católicos las parroquias. «Representan una Iglesia combativa», apuntan, que lo que busca es algo más que un cristiano practicante. «Reclutan soldados» en su promoción y extensión de sus mensajes tradicionalistas y conservadores. Mario Iceta los saluda mientras una mayoría de la diócesis no oculta su recelo.

Grecia ha muerto Yanis Varoufakis, economista griego

Kaos en la red
Silencio radio, término acuñado durante la Segunda Guerra Mundial, referido al cese total de las transmisiones. Aplicado al ámbito militar significa que no se permite comunicación alguna hasta nueva orden. El silencio de radio tiene como objetivo evitar la localización o alerta por parte del enemigo, impedir que las señales interfieran con las comunicaciones oficiales de una determinada misión, u operación de rescate.
Silencio, silencio absoluto… y que lo que no esconda el silencio… que lo esconda el ruido.
Grecia ya apenas ocupa espacio en los medios, de un tiempo a esta parte sus problemas apenas son un murmullo entre el estruendo de los papeles de Bárcenas, las faldas de Corina, los diferidos y los simulados… Grecia ya no existe, es solo un montón de cenizas bajo una gran cortina de humo.
Quizá sea pura prevención… quizá sea por nuestro bien, quizá sea que lo que fue Grecia se ha transformado en una inmensa bola de cristal, la que refleja con detalle nuestro porvenir… lo que está por llegar… y por eso ya no se habla de esos once millones de personas que no hace mucho parecían ser el centro de la economía mundo, el epicentro de la gran quiebra occidental… quizá no sea por ninguna de esas razones, y sea porque ha comenzado la voladura controlada del mundo que conocimos.
Siento curiosidad por saber cómo harán para, llegado el momento, volver a conectarnos con aquél pozo de miseria, cuáles serán las palabras que justifiquen tan prolongada desconexión, su salida de las portadas de los grandes periódicos, cómo enlazarán la simple crisis con ese infierno en que se ha convertido Grecia.
Ya lo sé… nos dirán que todo ocurrió ayer… nos darán grasientas raciones de medias verdades y embalsamados enviados especiales… o simplemente callarán… es lo más probable.
Saltarán de la nada al holocausto, que eso siempre impacta en el telediario de las tres, y luego, poco a poco, irán administrando las imágenes más duras… los testimonios doblados con voz de tarado… y todo ligeramente desenfocado, los colores desvaídos los rostros difuminados, con aspecto de catástrofe en un país muy, muy lejano, lejano y distinto… cuando distinto significa peor.
Lo que hoy ocurre en Grecia es muy fácil de entender… es que la crisis ya pasó… y han entrado en un indefinible estado de agonía, a medio camino entre la guerra civil y la postguerra.
El documento de rendición se llama MEMORANDUM.
Allá por febrero de 2012, los parlamentarios griegos pusieron su firma en lo que no es más que una condena a muerte de todo un país. “Memorando de Entendimiento” (MOU en sus siglas en inglés), es la entrega sin condiciones de la soberanía de Grecia en manos de bancos y empresas extranjeras. Páginas y páginas en las que se diseña el paulatino y sistemático desmantelamiento del estado, la usurpación de sus recursos naturales, de sus industria, de lo más necesario para la supervivencia de los ciudadanos…
El edicto impone normas estrictas para todo, desde la reducción de gastos en medicamentos de vital necesidad a las “limitaciones impuestas a los minoristas en la venta de productos de categorías restringidas, como alimentos para bebés.”
En otro apartado exige un progresivo recorte del sueldo de los funcionarios y demás trabajadores del gobierno, descapitalización de los fondos de la seguridad social y pensiones, privatizaciones de activos de propiedad pública, y una consecuente reducción del PIB. Algunos de sus párrafos dicen así:
“El gobierno está comprometido a sacar a la venta las participaciones que aún mantiene en empresas propiedad del Estado, si es necesario, para alcanzar el objetivo de la privatización total. El control público será puramente testimonial y limitado solo a casos críticos…”
“El gobierno no propondrá ni implementará medidas que infrinjan en modo alguno las normas del libre movimiento de capitales”.
“El gobierno griego debe revocar el derecho a huelga y a la negociación colectiva, derogar la legislación sobre el salario mínimo que socava la “competitividad de los costes” (ya se ha aplicado en cuatro ocasiones la ley marcial)
“El gobierno establecerá un mecanismo especial para revisar el tratamiento de determinados contenciosos judiciales (evasión de capitales), mecanismo que ha de incluir incluso la posibilidad de eliminar de los archivos judiciales ciertos casos en espera de ser juzgados”
Atenas permanece oculta bajo una espesa capa de humo, parte de ese humo proviene de las estufas de quienes ya no pueden pagar la factura de la luz, de quienes han arrasado los bosques que rodean la ciudad para conseguir madera gratis y no morir de frío durante este invierno… otra parte de ese humo procede de los edificios en llamas, edificios que ya no arden por ser atacados con cócteles molotov, sino con explosivos caseros.
En la Plaza de Exarchia, en el mismo centro de la capital, ya no existe nada que pueda recordar al lugar que fue en su día. El pequeño comercio ha desaparecido, traficantes de todo tipo se entremezclan con grupos de jóvenes ansiosos por dar con el responsable de su rabia y de su frustración, la mafia albanesa de la heroína se ha establecido definitivamente y campa a sus anchas, bandas de chiquillos la emprenden a golpes con todo aquél que tenga aspecto de inmigrante…
No muy lejos de la plaza, cientos de bolsas azules llenas de fruta son repartidas por miembros de “Amanecer Dorado” entre los paseantes (previa inscripción voluntaria en el partido)… ya ni siquiera se dejan ver por el barrio los lujosos descapotables cargados de chicos, chicas, y bolsos de Louis Vuitton, hijos de familias acomodadas ansiosos por “saborear la revolución”… la violencia ya dejó de ser contenida, casi al mismo tiempo que la miseria. Pintadas desmañadas cubren cada pared, muchas de ellas reivindican ataques a edificios públicos, otras prometen venganza por la muerte de Lambros Funtas, miembro del grupo armado “Lucha Revolucionaria”… un muro empapelado con carteles recordando la muerte de un quinceañero llamado Alexis Grigoropulos… más nombres… todos muertos a tiros durante enfrentamientos con la policía.
No solo Atenas ya no es Atenas… nada es como era en Grecia… todo se refleja en un espejo imperfecto que ya nadie llama crisis… todo se ha deformado hasta lo irreconocible. Coches negros con los cristales tintados llegan de cuando en cuando a las barriadas de inmigrantes para atropellarlos, incluso ante la complaciente mirada de la policía…
Las posibilidades de encontrar trabajo ya no son distintas entre jóvenes y adultos, todas se reducen a empleos por horas, a esporádicas reparaciones a domicilio, a cobrar en especias… a ganar cinco euros al día por ayudar en un taller o en una panadería, a conseguir algo de pan o chatarra que vender para pagar la gasolina del generador eléctrico… comprar champú, mantequilla, pilas para la radio… y poder escuchar las palabras de Yannis Stournaras (Ministro de economía Griego).
“Si abandonamos la austeridad no recibiremos el siguiente tramo del préstamo. Hemos establecido objetivos que tenemos que cumplir. Si no, perderemos la confianza que hemos empezado a reconstruir”
Los griegos se preguntan cuándo comenzó esta guerra que no han visto empezar, esta guerra sin trincheras, sin banderas y sin cartelones llamando a filas… esta guerra sin bombas, pero con tanta miseria como la que más… esta guerra sin noticias del frente.
Amnistía Internacional ha denunciado ante la Comisión de Derechos y Justicia de la UE en Bruselas el hecho de que se esté deteniendo a personas sin la asistencia de un abogado, que se las incomunique y se las torture… son de ver los groseros retoques de la fotografías tomadas a los detenidos para ocultar las señales de sus rostros.
Patrullas compuestas de policías y miembros de “Amanecer Dorado” patrullan las calles y dan caza a todo aquél con aspecto de ser inmigrante.
Ya son más que habituales los multitudinarios saqueos de los supermercados, ya nadie se extraña de la complicidad de los mismos empleados que facilitan a los asaltantes el acceso a la comida y artículos de primera necesidad. Son varios los asaltos a sucursales bancarias en los que los atracadores han repartido el dinero entre los viandantes.
Cientos de pequeños empresarios agrícolas se niegan a cumplir la orden del gobierno de destruir sus productos y deciden distribuirlos gratuitamente por colegios y hospitales.
Casi un centenar de activistas armados con cócteles molotov atacaron una mina de oro y cobre situada al norte del país, una mina cuya explotación se ha cedido a una empresa canadiense… una mina de la que se esperan extraer más de 12.000 millones de euros solo en oro… una empresa que paga a al estado griego apenas 11 millones… una mina que está causando efectos desastrosos en la agricultura y la pesca de toda la zona.
La mitad de los griegos viven ya bajo lo que se considera índice de pobreza. El 9,5% de paro de antes del “rescate” se ha transformado en un 28%… hoy sólo uno de cada siete parados recibe algún tipo de subsidio… subsidios que oscilan entre un mínimo de 180 euros y un máximo de 468 euros… por un periodo nunca mayor de 12 meses. Los más afortunados… los pensionistas y los que aún conservan su trabajo, se han visto obligados a aceptar un recorte del 50% de sus ingresos… a renunciar a su derecho de estar asegurados.
En Grecia ya no existe ningún tipo de deducción fiscal para familias numerosas, en paro, o con miembros discapacitados… por el contrario, se han creado nuevos impuestos sobre la vivienda y las rentas del trabajo… las exenciones fiscales a las grandes multinacionales alcanzan en algunos casos el 60%… la carga impositiva sobre pequeñas y medianas empresas se ha incrementado en un 420%… y con ese dinero se rellena esos agujeros negros llamados “recapitalización bancaria” o “pago de la deuda”
El consumo de gasóleo para calefacción ha caído en más de un 75%… y aún así su precio se multiplicado por tres desde 2009. A pesar del frío intenso de este invierno, a pesar de que incluso la Corte Suprema ha declarado inconstitucional el corte de luz por impago, el gobierno ha cedido a las presiones de las grandes compañías energéticas y casi un tercio de los hogares no reciben suministro eléctrico desde hace meses.
El presupuesto sanitario ha quedado reducido a al mitad… el copago de las medicinas se ha doblado… una gran mayoría de los griegos ya no pueden pagar sus medicamentos… Los diabéticos no pueden costearse la insulina, el uso de antidepresivos y otros fármacos para prevenir el suicidio, están fuera del menú, las tasas de tuberculosis y VIH son altísimas. El Centro de Control de Enfermedades de la UE ha emitido un informe que avisa contra el más que probable rebrote de todo tipo de infecciones y enfermedades contagiosas… la asociación de médicos advierte del espectacular incremento de casos en los que bebés son llevados a los hospitales con graves problemas estomacales dado que los padres no pueden pagar los adecuados a su edad. A los hospitales ya llegan los que desesperados, tras muchos meses de exclusión social, presentan cuadros solo vistos en antiguos libros de medicina… un hombre con el 90% de su cuerpo corroído por la sarna… una mujer con un tumor de pecho del tamaño de una naranja, tan grande que ya asoma por la herida que se limpia con servilletas de bar… médicos y enfermeras que salen del dispensario para que el paciente no les vea llorar…
“Grecia debe salir, rápida y temporalmente del Euro, y aún a riesgo de la definitiva destrucción de su economía, su moneda habrá de ser devaluada en un 20/30%. La situación actual ha llegado a un punto tal de degradación que podría ser considerada como tragedia humanitaria, y por tanto, deberíamos empezar a barajar la hipótesis de pedir la intervención de la ONU”.
Estas son las recomendaciones de un reciente informe presentado con urgencia ante el Consejo de Europa, el BCE, y la Oficina de Presupuestos y Hacienda de la UE. Está firmado por los más influyentes economistas de Alemania, entre ellos Hans Werner Sinn (asesor personal de Merkel).
Probablemente seguiremos escuchando palabras como “rescate” “ayuda” o “recuperación” durante mucho más tiempo… las palabras “genocidio”, “catástrofe humanitaria”, o “crímenes contra la humanidad” todavía tardarán en llegar… si es que llegan.
Alguna razón habrá para que ya nadie hable de Grecia… será por ocultarnos ese futuro que nos viene… será por no alterar esa falsa esperanza de que todo este infierno será para bien… o tal vez, sencillamente… porque Grecia no ha soportado tanta ayuda… porque Grecia ha muerto aplastada por el rescate… o quizá porque, bajo el silencio radio y tras la gran cortina de ruido, Grecia ya no existe… y comienzan a surgir otras nuevas.
“La economía griega está acabada. La economía griega está en una tremenda depresión… No hay potencia, no hay fuerza dentro de la economía griega, ni hay fuerza dentro de la sociedad griega para evitarlo… Imagínense si estuviésemos en Ohio en el 1931 y preguntásemos: ¿Qué puede hacer la casta política de Ohio para conseguir sacar a Ohio de la Gran Depresión? Y la respuesta es “nada”.

Carta abierta al Papa Francisco Ramón Alario.

Querido hermano mayor en la fe.
Me ha producido una alegría profunda la valentía de tus primeras intervenciones como obispo de Roma. Han contrastado esperanzadoramente con ese mundo rancio, antiguo, folclórico, que rodea los cónclaves. Tus gestos -normales, pero chocantes- sonaban a otra forma de entender la vida y la fe: vestimenta más sencilla, cruz menos ostentosa, pagar tus gastos, rehuir las frías dependencias papales. También, las noticias sobre tu forma de vida en Argentina, tu austeridad, tu afición al metro y al colectivo.
Gracias de corazón por esos inicios. Es verdad que se trata sólo de unos gestos. Pero te los agradecemos. Son una puerta a la esperanza, en una iglesia tan saturada de miedos, condenas y prohibiciones, tan poco sorpresiva. Son como un aliento de vida.
Ahora empieza lo más duro. Y te va a costar actuar con esa libertad y sencillez. Ánimo: es mucho lo que queda por hacer; y profunda y rancia, la situación de crisis de nuestra iglesia. No va a ser fácil continuar con otras decisiones del mismo estilo cuando abordes temas de mayor calado. Pero vas a contar con un ambiente deseoso de cambios: tal vez más favorable entre la gente de la calle que en el seno de círculos eclesiásticos. Muchas personas de buena voluntad, están pendientes de ello y desean que no te falte el coraje para profundizar en la senda abierta. Nos has contagiado esperanza.
Desde la fe en Jesús que compartimos y dada la responsabilidad que has tenido la valentía de asumir, me atrevo a plantearte ciertas inquietudes y deseos. Con diferentes formulaciones, podrían ser suscritos por mucha gente. Tómalos como lo que son: el desahogo de un creyente, una especie de plegaria al Padre; la expresión de unos deseos de reencuentro con lo que siento como vetas fundamentales del Evangelio.
- Avanza en la línea que has apuntado: el Espíritu habita en todos los seres humanos y en todos los creyentes. No ejerzas tu ministerio desde la conciencia de un poder absoluto sacralizado y personalizado: no tiene base teológica ni cabida en un mundo como el que vivimos. No acometas tú solo los cambios o giros de timón necesarios; trata de implicarnos a todos en el descubrimiento y respuesta a los signos de los tiempos; e ilusiónate en las sendas que otros creyentes van abriendo. Lucha con todas tus fuerzas contra la creación de un nuevo mito en torno a tu persona: no más papolatrías ni cultos a la personalidad… Y, por supuesto, no dejes que tu pontificado sea instrumentalizado para que unos u otros grupos de la iglesia sigan ejerciendo su hegemonía o pretendan cobrarse de situaciones anteriores desfavorables: no es tiempo de venganzas ni de ajuste de cuentas; sino de construcción fraterna y adulta de una unidad abierta a todos.
- Ayúdanos a redescubrir lo fundamental de nuestra fe, más allá de códigos, ortodoxias, leyes y tradiciones piadosas: el espíritu de Jesús, su pasión por el ser humano, su compromiso e ilusión por la justicia y la paz, su cercanía y misericordia con los más necesitados. Éste es nuestro distintivo. Cada persona, cada comunidad podrá tener sus carismas o peculiaridades propias; sólo esa pasión por el Jesús del Evangelio nos define como seguidores de su mensaje. Por tanto, fuera toda exclusión, toda descalificación de quienes no piensan como nosotros. En la casa del Padre hay muchas moradas y el Espíritu de Dios sopla de las formas más insospechadas e incontrolables. Sólo el servicio a los que más sufren, a los desheredados, a los que subsisten en las cunetas de nuestra sociedad -la opción preferencial por los pobres y a su lado- dará legitimidad a nuestras vidas y a las de nuestras comunidades. El resto es secundario. Y tendríamos que comenzar por dar la bienvenida fraterna a todos aquellos a los que hemos hecho tan difícil sentirse a gusto dentro de nuestras comunidades…
- Como obispo de Roma llegado de los confines, de las afueras, eres consciente de la urgencia por restar importancia a Roma, al Vaticano, a la curia, a la cúpula organizativa de nuestra iglesia; es más, de la necesidad de relativizar nuestra misma iglesia. La comunidad de creyentes es mucho más que los obispos, que el clero, que el Vaticano; el Reino de Dios no se circunscribe a la iglesia; el Pueblo de Dios no se acaba en los registros de bautizados; las iglesias locales no son franquicias de una multinacional religiosa… Estas convicciones convertidas en ejes de actuación son el camino hacia la legítima mayoría de edad de los hijos e hijas de Dios, todos ellos corresponsables de la unidad profunda de la fe.
Son estas tres características cambios de rumbo para recobrar entre todos el proyecto de Jesús, para superar esta situación de crisis y de pérdida de sentido por la que atraviesa nuestra iglesia. Son sendas por las que ya transitan muchos creyentes y pastores: sólo falta que también quienes asumís la tarea de animar y coordinar desde la unidad al Pueblo de Dios en búsqueda, hagáis de estos principios vuestra apuesta.
Desde ese nuevo compromiso liderado por el obispo de Roma y compartido por las diversas iglesias locales, podríamos ir avanzando en importantes retos pendientes, para que la iglesia de Jesús pueda ser sal y luz en nuestro mundo y actuar como fermento, como sacramento en nuestra sociedad; y, así, no quedar convertida en un vestigio del pasado, poco o nada significativo para los hombres y mujeres de hoy.
- Cómo ubicarnos en el mundo moderno, recuperando una credibilidad profundamente dañada. Para ello, sería preciso evitar y renunciar a antiguas situaciones de privilegio, suscribir y cumplir todos los acuerdos de derechos humanos, sumarse a las iniciativas a favor de la paz y la justicia y contra el deterioro del medio ambiente. Sin pretensiones de liderar, pero con el compromiso de colaborar con todas las iniciativas a favor de la Tierra y del ser humano, sea quien sea el que las promueva.
- Cómo sumarnos y promover desde la convicción profunda el diálogo interreligioso e intercultural. Para ello, necesitamos ahondar en un auténtico espíritu ecuménico y de respeto a toda creencia e increencia; buscar y difundir una espiritualidad nueva, compatible y capaz de ser compartida con otras formas de entender la vida y la fe; suscribir pactos de búsqueda y reflexión respetuosa e igualitaria; promover iniciativas de encuentro; compartir templos…
- Cómo reconvertir en profundidad la vida de nuestras comunidades de forma que podamos ser un ejemplo de convivencia, respeto, igualdad y compromiso para otros grupos sociales. Para ello, habrá que recobrar muchas de las intuiciones del Vaticano II y hacerlas progresar hacia las exigencias de hoy: sínodos locales y generales desde la libertad y la corresponsabilidad, consejos de pastoral desde la participación igualitaria; restablecer la confianza en y valorar la eclesialidad de la investigación teológica, dar mayor peso y entidad a las iglesias locales, reconsiderar la exigencia del trato igualitario a todos los niveles de la mujer dentro de la iglesia y de todos los colectivos orillados con excesiva frecuencia por un código rígido e inmisericorde…
Descomunal es el reto. Pero nos has contagiado un rayo de esperanza: podemos luchar por una iglesia más evangélica o, por lo menos, más buscadora del rostro de Jesús de Nazaret. Es verdad que muchos creyentes ya lo están haciendo por todos los rincones del mundo. Pero es necesario y urgente que quienes asumís la difícil tarea de ser signos eficaces de unidad, marquéis inequívocamente el rumbo del Evangelio y del Vaticano II. Lo necesitamos. Está en ello nuestra autenticidad y nuestra credibilidad.
Gracias de nuevo. Y perdona mi atrevimiento.