FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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miércoles, 25 de septiembre de 2024

LAS COFRADÍAS QUEREMOS SER CONSIDERADAS 'CIUDADANOS DE PRIMERA' EN LA IGLESIA


col koldo

 

Ser "ciudadanos de primera" en la Iglesia, tomar conciencia de la potencia que tienen las hermandades y cofradías, estar abiertos al cambio, dar a conocer la identidad a un mundo cada vez menos creyente pero con más necesidad de buscar.... El XXXV Encuentro de Cofradías y Hermandades de Medina del Campo cierra sus puertas con más de 600 participantes, que han llenado la villa vallisoletana de cultura, tradición, fe y ganas de seguir trabajando.

Con una organización volcada, y una ciudad que llegó a emitir un bando pidiendo a los vecinos ser "amables" con los participantes (y a fe que se ha cumplido, con una sonrisa en la cara, la 'orden' del Consistorio), y con el broche de una eucaristía en la Colegiata presidida por el presidente de la CEE, Luis Argüello, cofrades de toda España han vivido un momento de hermandad difícilmente igualable en los tiempos que corren. La próxima etapa, ya está marcada. El año que viene, Gandía toma el testigo de Medina del Campo.

Antes de concluir, los participantes del encuentro quisieron hacer públicas las conclusiones de las cinco meses de trabajo del encuentro: que tocan algunos de los aspectos fundamentales del presente, y del futuro de las cofradías y hermandades en España: Necesidad del cambio cofrade en la situación actual de crisis;  Diálogo intergeneracional entre jóvenes y mayores; Contenido de los Encuentros; Comunicación y difusión; y El papel de las Cofradías como comunidad y en la Iglesia.

Por su interés, ofrecemos, íntegras, las conclusiones de los mismos:

MESA 1.- Necesidad del cambio cofrade en la situación actual de crisis

1.- Vivimos una crisis, ¿o transformación?, en las cofradías, la Iglesia y la sociedad: de valores, cultural, de participación, pero también contamos con un buen punto de partida como nos han recordado algunos participantes que vienen del extranjero. Vivir esta crisis con fe, esperanza, alegría y con creatividad, porque hay posibilidades para el cambio. Somos un valor activo para la Iglesia. Seguimos siendo fuertes.

2.- Debemos tener cuidado con los enfrentamientos internos en las cofradías. No somos políticos, tenemos que dar ejemplo. Asumir la responsabilidad de lo que está pasando y no echar la culpa al empedrado, a los de fuera.

3.- Riesgo de crear cofradías vacías, que hacen bien la ‘puesta en escena’ pero que se quedan ahí, sin conexión con el Misterio ni con el mundo. Debemos aprender a dar respuestas nuevas a lo que nos piden la Iglesia y el mundo de hoy. Dejar de hacer las cosas por inercia. Ser ‘cofrades’, no sólo ‘procesionistas’.

4.- Cuidar la formación. Necesitamos cofrades, pero cofrades formados. No dejar de lado la importancia del culto, de la formación teológica y religiosa, de dar razón de a lo que pertenecemos. Planes de acogida a los nuevos hermanos y seguimiento, para que no ‘abandonen’. Las cofradías tienen una relevancia fundamental como ‘primer anuncio’.

5.- Dar paso a la juventud, y dejar que hablen, y que nos transformen. A la vez, cuidar a nuestros mayores, su experiencia. No cometamos el error de menospreciar el papel de jóvenes y mayores en el presente y el futuro. Participación en los encuentros de jóvenes, y que los jóvenes participen en los encuentros de ‘mayores’.

6.- . Potenciar la comunicación: lo que no se dice, no se sabe. Oportunidad del Año Jubilar en la Iglesia católica, con un lugar destacado para las hermandades y cofradías, para poner en valor nuestra importancia en el caminar de la Iglesia católica. Buscar modos de ‘atraer’ hacia el mundo cofrade.

 7.- Mayor implicación del laicado. ¿Consiliarios laicos para el futuro? Aprovechar el ‘potencial’ y los ‘talentos’ de cada uno de sus miembros.

 8.- Queremos ser considerados ‘ciudadanos de primera’ en la Iglesia institución. Caminar junto a la Iglesia en salida, sinodalidad... Nueva relación con la propia Iglesia, desde dentro. Un reto de futuro: ¿por qué la CEE no tiene un obispo específico para las hermandades y cofradías, que somos el mayor movimiento de la Iglesia?

 9.- Ejercer la caridad, y concienciar del trabajo que se hace, porque a través de las acciones sociales, y de los fenómenos culturales podemos ‘enganchar’ a gente para participar, conocer y también enamorarse del culto. Atender a las nuevas pobrezas, fundamentalmente a la soledad. Reivindicar el trabajo que se hace, que también supone una puerta de entrada para que conozcan lo que se hace, desde la fe. No se trata tanto de que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda, sino que seamos conscientes de la obligación de sacar a la luz nuestros talentos.

10.- Hacia el futuro: tenemos presente, y tenemos futuro, pese a las crisis. Tenemos mucho que aportar, desde nuestra fe, desde nuestra devoción. Plantear acciones conjuntas a nivel nacional, levantar proyectos en común. Que en próximos encuentros sigamos reflexionando, y haciendo propuestas, en permanente cambio.

MESA 2.- Diálogo intergeneracional entre jóvenes y mayores

Reconocer que la sociedad actual no es la sociedad eminentemente católica de hace unos años. Buscar a la juventud con especial énfasis en las redes sociales. Aprovechar la celebración de los Encuentros Nacionales de Jóvenes de Hermandades y Cofradías. Organizar actividades, no solo estrictamente cofrades, que atraigan a los jóvenes y que sean ellos quienes las organicen. Ofrecer a la juventud espacios para que desarrollen su vida cristiana. Los cofrades deben ser el espejo ejemplar en el que se reflejen los jóvenes recién llegados a la hermandad. Implicación de la cofradía en la vida parroquial, en especial en la catequesis de juventud. Párrocos y consiliarios deben apoyar las actividades de Semana Santa y facilitar la acogida de jóvenes. Integración de los jóvenes en todas las actividades de la vida cofrade, incluidos los órganos de gobierno. No tener miedo a la evolución.

MESA 3.- Contenido de los Encuentros

1. Los Encuentros son un lugar de formación por las experiencias de los participantes

2. Es necesario trabajar las redes sociales

3. En cuanto al formato de los Encuentros se considera oportuno realizar comunicaciones, mesas de debate, mesas redondas dinámicas y participativas

4. La parte oficial sería de viernes a domingo, sin perjuicio de actividades culturales previas

5. No debe haber un programa específico para acompañantes dando facilidades para visitas culturales

6. Oficializar la gratuidad de la inscripción de menores de 16 años y, en su caso, para los desempleados o en riesgo de exclusión

7. La organización debe facilitar, a través del voluntariado, las medidas de apoyo a los posibles participantes (inscripciones on line, movilidad reducida, etc)

8. Es necesario que la organización vaya informando de los avances del programa

9. Necesidad de crear una bolsa de caridad por medio de las cuotas de inscripción indicando el destino a los participantes

10. Es necesaria una mayor información de los Encuentros, incluir temas actuales de la Iglesia y una mayor participación en las jornadas

MESA 4.- Comunicación y difusión

La comunicación es esencial para difundir la labor de lo que hacen cofradías y juntas de Semana Santa a lo largo del año. Comunicación engloba información y difusión, además del diálogo interno de cada hermandad entre sus cofrades y sus órganos directivos, desde todos los puntos de vista que engloba el término Comunicación: verbal, escrita, auditiva, visual y sensorial.

En la mesa ‘Comunicación y difusión’ consideramos que para una adecuada y más efectiva labor comunicadora de cara al futuro es necesario tener en cuenta las siguientes conclusiones:

1. Medios materiales: Impulsar las redes y los medios modernos de digitalización para el contacto interno permanente, pero sin desdeñar los medios impresos (boletines, etc.) puesto que los estratos de más edad los necesitan.

2. Es fundamental la transparencia en la comunicación interna, que haya una comunicación bidireccional entre cofradías y juntas de cofradías. Mal van a comunicar estas lo que se hace si antes no les llega eso.

3. Es necesario dar un mayor peso a la palabra como elemento esencial de la comunicación: la claridad en el lenguaje y el uso apropiado del mismo son fundamentales.

4. La comunicación de las hermandades y juntas de cofradías hacia el exterior, hacia la sociedad en la que están incardinadas, precisa de mayor profesionalización, lo que no implica la contratación de personal sino la formación y preparación de aquellas personas a las que se les encomienda esa tarea. Más aún cuando estamos en la época en la que desde el punto de vista técnico es más fácil comunicar.

5. Es necesario potenciar la creatividad y la imaginación para comunicar más y mejor, impulsando acciones que van más allá de la información tradicional. Ahí están los documentales, visitas guiadas, recorridos virtuales,  para ofrecer al público otras iniciativas que durante el año remitan conocer la Semana Santa del lugar, aprovechando los medios tecnológicos al alcance de todos. Es necesario innovar desde el respeto y para ello es fundamental que cofradías y juntas locales de Semana Santa faciliten la opción de promover esa creatividad para la difusión, siempre desde la óptica de ese respeto tanto a la acción religiosa como a la tradición.

6. La financiación de la comunicación necesita de una mayor colaboración público-privada. En ese sentido, se consideran necesarios estudios para conocer el peso que la Semana Santa tiene en la villa o ciudad para verdaderamente hacer valer ante instituciones y empresas el retorno que para ellas tienen.

7. En la relación con los medios de comunicación social es necesaria la insistencia ante las redacciones de periódicos, televisión, radio y digitales tanto para concienciar al medio de la trascendencia social como de los contenidos que, no se olvide, tienen base y desarrollo religioso. A fin de cuentas, no hay que olvidar que se conmemora la Pasión, muerte y Resurrección de Cristo.

8. Es mejor asesorarse (si no es posible la contratación) de profesionales entendidos en redes sociales, digitalización, etc., para no sólo difundir, sino acercarse a los jóvenes que hoy, en 2024, se mueven como pez en el agua en el espacio digital.

9. En esta línea, y dado que las redes sociales llegaron para quedarse, puesto que están estratificadas por tramos de edad se necesita un claro conocimiento de lo que se hace y dónde se hace para que llegar al máximo número de personas no se efectúa a costa de menoscabar la esencia religiosa de la Semana Santa. Acercarse a los jóvenes es muy necesario, dándoles espacio y protagonismo; son el futuro y úsenles mejor se mueven en el espacio digital.

10. La inteligencia artificial, que tanto se está desarrollando, llegará también a la Semana Santa, pero en este momento es casi imposible atisbar cómo acabará influyendo. Es de imaginar que como en todos los ámbitos sociales. Pero solo si estamos atentos a ese desarrollo se podrá conseguir que se apliquen las múltiples ventajas que ofrecerá.

MESA 5.- El papel de las Cofradías como comunidad y en la Iglesia

1. Profundizar en el diálogo y entendimiento en el seno de la Cofradía y entre la misma y la Iglesia como institución.

2. La Cofradía es Fraternidad, Hermandad... y lo es dentro de la Iglesia. Hay que profundizar en la tarea de acompañamiento del cofrade en las necesidades y ello se traduce en corresponsabilidad y en estar atentos a las situaciones que nos rodean.

3. El compromiso del cofrade y su Cofradía es dar testimonio público de Fe y no dejarse llevar por el modelo imperante de dejar la Fe en el ámbito privado. Y ese compromiso se expresa también en el campo del arte y la cultura como guardianes de obras históricas y actuales que son para los creyentes un vínculo para llegar a Dios.

4. Tenemos que caminar juntos cofrades y parroquias. Sin unidad y trabajo en común no hay futuro. Eso supone trabajar y vivir más en la vida de las parroquias y en la comprensión mutua.

5. Somos un instrumento de evangelización que da testimonio en la calle. Somos una llamada a la conversión y testimonio de esperanza.

6. Tenemos que ser beligerantes en no caer solo en el testimonio en la calle. No puede ser la cofradía solo una procesión. Si se pierde la esencia y la raíz indefectiblemente moriremos.

7. La cofradía y sentirla todo el año. Hay que saber combinar los elementos sociales y religiosos en un equilibrio de provecho.

8. Las cofradías son comunidades de vida con principios católicos y tenemos que esforzarnos en cultivar el sentido de pertenencia, tanto a los niños como a los adultos.

9. Ser cofrade es una forma de vida. Somos comunidades de Fe y comunidades de vida. Hemos de cuidar la figura del cofrade con el diálogo, la comprensión y la práctica de la ayuda al hermano.

10. Debemos pedir a nuestros rectores espirituales que sean conscientes de la importancia que hoy tienen las cofradías.

11. De acuerdo con las necesidades actuales, la cofradía debe ejercer la caridad en el más amplio sentido de la palabra. Y hacerlo en las formas actuales de las diferentes necesidades de las personas.

 

Jesús Bastante, enviado especial a Medina del Campo

Religión Digital

NECESITAMOS UN AÑO JUBILAR


col kowalski

 

Estoy viviendo una serie de realidades difíciles. Personas que están sufriendo pérdidas muy fuertes:

- Una familia deja al hijo en el Proyecto Hombre, para que se recupere y le esperan en casa mujer y tres hijos.

- Un matrimonio había comprado un piso al Irvi. Como no lo pueden pagar, lo devuelven y pierden 2500 euros. Se van a vivir con otra familia.

- Dejan a dos hijos en Guatemala, esperando poder recuperarlos y traerlos, pero la cosa no está nada fácil.

- Una persona enferma en la clínica, lleva cinco meses y parece que no se arregla.

- Miles de parados perdieron su trabajo y esperan poder recuperarlo.

- Un señor con fuertes molestias en la columna sueña con la jubilación, pero no se la conceden. Le faltan tres años para poder cobrarla.

- Un hombre en la prisión espera que le concedan el tercer grado.

- Un matrimonio necesita con urgencia una residencia. No hay plazas de momento.

Y podíamos seguir. Tenemos la terrible realidad de miles de personas sufriendo la guerra, el hambre, la muerte, el refugio, las carencias de todo tipo.

Yo siento que estas personas están como los pobres de Israel en tiempo de Moisés, según nos narra la Biblia.

Moisés y los legisladores crearon el año jubilar. La ley de Moisés, estableció que, después de 49 años en que se podían perder las tierras, la casa, la mujer, los hijos y hasta la propia libertad, después de esos 49 años de servidumbre y de abandono en manos de la voracidad de explotadores y acreedores, tenía que venir un año jubilar (de alegría). El quincuagésimo en este año tenían que reintegrarse al propietario o si éste no estaba, a su familia, las propiedades inmuebles que hubiesen sido enajenadas. De este modo ni la más extrema pobreza podía alterar definitivamente la equitativa distribución inicial de la tierra entre todas las familias. Así mismo recobraban la libertad.

Y esto les produjo una enorme alegría: un júbilo, jubileo.

Sueño que ahora creemos un año jubilar: que trabajemos todos para que esas personas recuperen la alegría, puedan solucionar su realidad. Y eso sí, sin esperar 49 años. ¿Lo podríamos intentar entre todos lo antes posible? Cómo cada uno sufre o conoce algún caso… ¿Nos animamos a que todas las personas trabajemos para resolver esas realidades y poder así celebrar un año jubilar?

En la Iglesia vamos a comenzar un año jubilar. Por supuesto que este jubileo papal tiene aspecto de perdón de Dios, de reconciliación. Pero no nos olvidemos del aspecto social. Para hacer un mundo en júbilo.

OBITUARIO: JOSÉ MARÍA GARCÍA MAURIÑO, ACTIVISTA SOCIAL COHERENTE

ATRIO

col kowalski

 

José Mª García Mauriño (nacido en Granada en 1929; fallecido en Horcajo de Santiago, en Cuenca, 17 de septiembre de 2024), falleció ayer a la edad de noventa y cinco años, en el centro de mayores CONVIVIR.

A lo largo de estos años publicó 13 artículos en ATRIO, el último en 2019 al cumplir los 90 años de edad.

Destacamos tres rasgos del amigo que se fue y nos lega el testimonio de su actividad social coherente:

1) Era un hombre creyente cristiano con una fe profunda y una confianza plena en la persona y el mensaje de Jesús de Nazaret, aprendida de sus padres y de la Compañía de Jesús (a la que perteneció durante 30 años).

2) Tenía una fina sensibilidad y una cercanía humana para con todos sus amigos, y especialmente empatía para los que sufren, para los pobres, para los vulnerables a cuyo favor trabajó coherentemente.

3) Era un intelectual, que estaba comprometido con la causa de la justicia y de los derechos humanos, que desarrollaba una intensa actividad, manifestada en sus múltiples publicaciones de libros, artículos, charlas, conferencias, etc.

Fue un Profesor de filosofía y ética en centros de Bachillerato y durante ese tiempo escribió innumerables fascículos de Historia de la Filosofía y comentarios de textos para sus alumnos de COU y otros de Ética para los alumnos de la Facultad de Derecho, Económicas y Empresariales de la Universidad de San Pablo CEU. La opción por los empobrecidos, por las víctimas de la desigualdad, por los pobres, ha sido el eje de su vida. 

Pequeña Biografía. Tomada de la publicada por Luis Ángel Aguilar en su blog: https://latercautopia.com/murio-garcia-maurino-uno-de-los-pilares-principales-de-cps/

“Mauriño”, como era conocido, ingresó en el noviciado de los jesuitas en El Puerto de Santa María en noviembre de 1948, con 19 años. Formado en Andalucía, es destinado por sus superiores a las distintas Escuelas Profesionales de la SAFA llegando finalmente a Huelva en el año 1965. Desde entonces y hasta 1971 impulsará -como consiliario de la Vanguardia Obrera– su compromiso sindical y político.

Como consecuencia de sus actividades en la V.O. y como cura obrero (será peón de una fábrica de Abengoa durante tres años) tendrá roces con las autoridades eclesiásticas y será también perseguido por la policía. En 1971 abandona Huelva y la Vanguardia.

En 1973 contribuirá a la fundación de Cristianos por el Socialismo, movimiento del que sigue siendo secretario general, aunque abandona la Compañía en 1980». Su salida de los Jesuitas le supuso también padecer la lacra del desempleo de aquellos años. Ello le obliga a trasladarse a Madrid, donde encuentra un puesto de trabajo como Profesor de filosofía y ética.

La Opción de Mauriño por los empobrecidos

“En los años 53-54, en plena formación jesuítica –decía el mismo en la breve biografía que le pidieron a sus 50 años-, me planteé qué es lo que quería hacer con mi vida. Y poco a poco fui perfilando lo que yo llamo mi “proyecto de vida”. Y lo empecé a diseñar a partir de lo que yo entiendo qué es la opción por los pobres» que la explico así:

1º) La Opción por los pobres (OP) es una opción ética, que busca ante todo la justicia. El mundo actual es un mundo injusto. Es una opción basada en el amor a los oprimidos que están injustamente oprimidos. Es una opción de clase. No se trata de un amor asistencial, proteccionista y paternalista, sino de un amor liberador, que es al mismo tiempo participativo, es decir, que reconoce a los pobres como sujetos capaces de decidir por sí mismos su propio destino. Participan en la vida como sujetos libres, no como dependientes. Se trata de la promoción de las personas y pueblos oprimidos como sujetos, no como objetos de compasión y de asistencia por parte de los poderosos.

2º) La OP es una opción crítica, no acepta este sistema capitalista que produce pobres y pobreza y miseria en la inmensa mayoría de la humanidad. Un sistema que constantemente genera sumisión, dependencia y esclavitud, a personas y pueblos enteros. Es, por tanto, una opción política anticapitalista y antiimperialista que se compromete a su liberación en el contexto histórico concreto del mundo y de España, en este siglo XXI.

3º) La OP hace una interpretación de la historia, de la realidad. Una interpretación que es subversiva. Es decir, hace una lectura de la historia, no a partir de la escala de valores tradicionales y vigente en la sociedad, como son los valores del dinero, del poder o del prestigio, sino desde abajo, desde los pobres y oprimidos, desde los valores de la libertad, la vida, la dignidad de todos los seres humanos. Significa un proceso de maduración personal y rebeldía contra la cultura dominante del sometimiento.

4º) Es una opción cristiana. ¿Qué añade lo cristiano a esta OP de tipo ético? Pues sencillamente que el fundamento de esta opción, además de la justicia, es la fe, es decir, la adhesión libre a la persona y al mensaje de Jesús de Nazaret. Y el mensaje de Jesús es subversivo, «Amaos… como yo os he amado». La nueva cultura no tiene como quicio sólo un mandamiento, una invitación, sino una persona. La opción definitiva de Jesús por los marginados y su compromiso por ellos como sujetos, supone un amor universal, y para ser verdaderamente universal no puede ser neutral. O es preferencial y discriminatorio o es ilusorio. Son los económicamente pobres, los samaritanos, leprosos, ciegos, los paralíticos, adúlteras, prostitutas, niños y niñas, etc. Son la mayoría de la humanidad. Jesús invierte la escala de valores. Su preferencia son los perdidos, los últimos, los que nadie quiere, los «don nadie». Se sitúa en una interpretación de la historia subversiva, no integradora en el sistema. Se puede decir que es un rebelde, un disidente. Es rebelarse contra una sumisión impuesta por el sistema político y religioso. Jesús es un educador popular, empeñado en concienciar a su pueblo y liberarlo de la servidumbre impuesta por la religión de los poderosos. Subvierte al pueblo, enseñando desde Galilea. Jesús es un inconformista y critica las culturas fundadas en el dominio del hombre por el hombre, no podía ser fiel al amor sin cuestionar la ideología y el sistema socio-religioso que justificaban la segregación. Conclusión: la OP cristiana es la opción por la inmensa mayoría de la humanidad sufriente. Es fundamentalmente una opción profana, laica, no religiosa. Siguiendo a Jesús tengo la convicción de que vale la pena jugarse la vida por esta causa. Hago mía esta sentencia de Jon Sobrino: «No hay opción por los pobres sin decisión a defenderlos. Y por lo tanto, sin una decisión a introducirse en el conflicto histórico. Esto no suele ser muy tenido en cuenta. Ni siquiera teóricamente. Pero, digámoslo una vez más: no hay opción por los pobres sin arriesgar».

Su bibliografía.

De sus más de 35 libros (que yo le conozca), y sin contar los innumerables artículos, de cuyo resumen se pueden ver algunos al final, destacaría tres momentos:

+ Uno, sus libros como profesor (“Historia de la Filosofía”, en 18 tomos, Comentarios a textos de filósofos como Sartre, Ortega y Gasset, Tomas de Aquino o Aristóteles, en 10 tomos, cuatro libros sobre Ética y Bioética, o su Pequeño diccionario de Filosofía)

+ Dos, sus libros más ideológicos, como “La Pobreza en España y sus causas”, el de “Educación para la ciudadanía”, “Otra Sociedad es posible” o el de “Estado laico, Iglesia Laica”, y

+Tres, sus más íntimos y autobiográficos en el además de las entrevistas que se mencionan al final, destacan “Una Fe subversiva: memorias de un creyente crítico” (En Nueva Utopía) y Mi testamento espiritual” (Ediciones Fe Adulta) porque como él mismo decía: “Me considero un creyente crítico, y se puede decir que soy un heterodoxo, que vivo de mi pensión y no tengo ninguna propiedad. Hice una opción por los pobres y la llevo a cabo, como puedo».

Ya en 2019, a sus noventa años, publica lo que él llamó su “Testamento espiritual”, ya comentado. Un librito de 34 páginas cuyas primeras páginas, así como el de alguno de sus últimos escritos, reproducimos al final. Edad, bondad y rebeldía, son esas tres palabras con las que resumía José María dicho “Testamento espiritual”

Descanse en Paz, por fin.

 

Leandro Sequeiros

Atrio

ANTROPOCENO


col kowalski

 

Hay que intentar tener en lo posible una mirada o visión de la geo.político.económica no global, sino mundial. ¿Qué estado busca ser quien establezca la “paz mundial”? En la historia: la paz romana, la paz constantiniana, la paz cristiana, la paz americana. Pero todas, sin excepción alguna, la base ha sido la violencia, el dominio y la esclavitud. O dicho de otra forma: Abuso total de poder. Y ahora el poder financiero versus la soberanía de los estados o naciones.

Hoy, no hace falta insistir, la Humanidad (en mayúscula) está en plena crisis o nueva oportunidad para dar una respuesta diferente ante este desbarajuste. La crisis es de una dimensión como nunca ha estado en la historia humana o un paso tan fuerte como el que hubo del paleolítico al neolítico. La prepotencia del tecnocapitalismo, la inteligencia artificial (IA) o tal vez la memoria artificial (MA) que ya en los años 1950 había abierto la puerta al dilema: Aumentar o mejorar, ¿nos ha llevado o nos ha abierto a una nueva visión?  Aumentar su potencia era la guía de la Humanidad, es decir, la Humanidad al servicio de la técnica (que es lo mismo que decir al servicio de la éliteplutocracia, que quiere aumentar la producción). O mejorar y poner la técnica al servicio de la Humanidad por parte de los poderes del Pueblo que quiere mejorar la vida. Cito los nombres de este dilema: Brody y Negroponte (Le monde diplomatique, en español… nº 346, agosto de 2024). He dibujado una sencilla pincelada global para aterrizar en la acción local.

Pues bien, este nuevo paradigma nos está engendrando un nuevo tipo de ser “ser humano”: antropoceno. La etimología de esta palabra griega es: antropos, hombre o ser humano; kainos, nuevo o reciente. Este sustantivo, a partir del año 2000, fue popularizado por el químico holandés Paul Crutzen, ganador del premio Nobel de química, 1995, por designar una nueva época geológica caracterizada por el impacto del hombre sobre la Tierra. Y de ahí la gran lucha por conservar el planeta tierra.

Hechas estas aclaraciones, empezamos “un nuevo curso”. ¿Nuevo en qué? Lo que sí siempre es nuevo cada curso es que todo el alumnado tiene un año más y en principio el alumnado pasa al otro peldaño o curso de la enseñanza, no de la educación. Confusión de términos desgraciadamente. El alumnado está inmerso (2006-2024, es decir desde 3 meses a 18 años) en un sistema donde se siente una perplejidad considerable y con un profesorado, en términos generales, confundido y con una consejería, que da la impresión, de no estar nada concienciada de la problemática.

Entonces el gran cuodlibeto actual podría ser: ¿Qué hacemos? ¿O qué pueden hacer?

¿Qué hacemos los padres, los abuelos para respetar al profesorado, la autoridad de la maestría o de la profesión de enseñar? Y ahí hay de todo. Debemos tener cuidado con las estadísticas y con la intoxicación televisa. No todo va tan mal. Hay personas del sistema que dejan la piel, vocacionalmente.

¿Qué puede hacer la “Conselleria”? Prestigiar, defender, empoderar a todo el profesorado, darles el rol de faros, orientadores y que tengan los medios de estar al día. El dilema ante la técnica: ¿fin o medio?

¿Qué pueden hacer los que enseñan? Uno de los aspectos que pueden hacer es entusiasmar al alumnado a ser críticos en todo, de forma respetuosa, hablando, dialogando... Como dice un proverbio: "Las palabras mueven, pero los ejemplos arrastran".

¿Y el alumnado? Aquí entra en juego la familia, sea el modelo que sea. Debemos educarlo en la constancia, en una vida real, no fantasiosa, que no quiere decir que no haya ilusiones y metas, a enfrentarse con los fracasos porque siempre habrán y sacar lecciones, a pensar por sí mismo, aprender hacer silencio para encontrar los valores en su interior y una buena capacidad crítica. Y otros valores o si se desea ayudarle a construir “una escala de valores” (=una axiología).

De todo esto puede emerger el antropoceno... pero a veces como tiene más peso lo artificial que lo natural, se fabrica el antropoide, es decir, “similar al ser humano”. Éste reemplazar al ser humano puede comportar esclavitud para la mayoría de la humanidad.

 Y concluyo mi reflexión al inicio de este nuevo curso para emerger un verdadero antropoceno con un pensamiento de un autor de hace más de 2.500 años: LaoTsé:

"El viaje de mil millas comienza con un solo paso."

Y otro pensamiento de Ángela Duckworth (1970...), psicóloga, profesora de universidad:

"El talento es importante, pero el esfuerzo es dos veces mayor que el talento".

 Y sin olvidar nunca que debemos sentir este “antropoceno”, que no es un “antropoide” (similar a un ser humano), en todas sus dimensiones, básicamente la más profunda: sentirse que es y forma parte de este pluriverso más que universo. Y frente a nuestra también profunda ignorancia de esta profundidad, nos conviene recordar la frase de Confucio:

"Lo que conoces, nómbralo. Lo que no conoces, reconoce que no lo conoces. A esto se llama sabiduría."

El antropoceno debe ser holístico: Integrar todas las dimensiones del ser humano sino no es nuevo.

PAZ, VIOLENCIA Y RELIGIONES


col anso

 

La paz, un bien preciado, pero frágil y amenazado

La paz es uno de los bienes más preciados y anhelados por la humanidad, pero, al mismo tiempo, uno de los más frágiles y amenazados. Rastreando las huellas de la historia, en vano buscaríamos un estado duradero de paz. A lo más, encontraríamos armisticios, es decir, breves periodos intermedios entre dos guerras, que no son precisamente remansos de paz, sino tiempo dedicado de manera calculada a preparar nuevas guerras con nuevos y más destructivos mortíferos de los seres humanos y de la naturaleza. La humanidad, o por mejor decir, sus dirigentes, también los religiosos, parecieran seguir la consigna belicista: "Si quieres la paz, prepara la guerra". Una consigna muy alejada del ideal ilustrado de la "Paz perpetua" que propusiera Immanuel Kant -cuyo tercer centenario de su nacimiento estamos celebrando este año- en la obra del mismo título, publicada en 1795, donde podemos leer:

 “Esta facilidad para hacer la guerra, unida a la inclinación que sienten hacia ella los que tienen la fuerza y que parece congénita a la naturaleza humana, es el más poderoso obstáculo para la paz perpetua”. ¡Kant, siempre tan oportuno, certero y actual!

Y las religiones, ¿qué actitud adoptan ante la violencia, ante las guerras? Lo que comprobamos es que existe una falta de sintonía entre los mensajes de paz que predican y algunas de sus manifestaciones históricas violentas a través de las cuales han logrado imponer las creencias por la fuerza de las armas y dominar las mentes y las conciencias de la gente.  Lo que decía con gran lucidez de los cristianos Baruc Spinoza, que sufrió en su propia carne la expulsión de la comunidad judía, es aplicable a no pocos creyentes y dirigentes de otras religiones:

"Me ha sorprendido a menudo ver a hombres que profesan la religión cristiana, religión de paz, de amor, de continencia, de buena fe, combatirse los unos a los otros con tal violencia y perseguirse con tan terribles odios, que más parecía que su religión se distinguía por este carácter que por lo que antes señalaba. Indagando la causa de este mal, he encontrado que proviene, sobre todo, de que se colocan las funciones del sacerdocio, las dignidades y los deberes de la iglesia en la categoría de las ventajas materiales, y en que el pueblo imagina que toda religión consiste en los honores que tributa a sus ministros".

Dios, “la palabra más vilipendiada”

Más contundente se muestra el filósofo judío Martin Buber en torno a la utilización de la palabra “Dios” para legitimar la violencia e incluso para ejercerla en su nombre y por mandato suyo. “Dios -afirma- es la palabra más vilipendiada de todas las palabras humanas. Ninguna ha sido tan mancillada, tan mutilada... Las generaciones humanas han hecho rodar sobre esta palabra el peso de su vida angustiada y la han oprimido contra el suelo. Yace en el polvo y sostiene el peso de todas ellas. Las generaciones humanas, con sus partidismos religiosos, han desgarrado esta palabra. Han matado y se han dejado matar por ella. Esta palabra lleva sus huellas dactilares y su sangre... Los hombres dibujan un monigote y escriben debajo la palabra ‘Dios’. Se asesinan unos a otros, y dicen: ‘lo hacemos en nombre de Dios...’. Debemos respetar a los que prohíben esta palabra, porque se rebelan contra la injusticia y los excesos que con tanta facilidad se cometen con una supuesta autorización de ‘Dios’. ¡Qué bien se comprende que muchos propongan callar, durante algún tiempo, acerca de las ‘últimas cosas» para redimir esas palabras de las que tanto se ha abusado!’. Bien seguro que ya no será posible purificar la Palabra de «Dios» de tanto vilipendio y mancillamiento, de tanto desgarro y mutilación, de tanto secuestro y manipulación a que ha sido sometida a lo largo de los siglos. Pero no nos descorazonemos. Porque sí, podemos, mancillada y mutilada como está, levantarla del suelo y erigirla en un momento histórico trascendental”.

HEMOS DE SER


col arregi

 

No es tiempo de ritos acostumbrados sino de evangelio por estrenar.

No es tiempo de presumir de lo que sabemos, de lo que somos, sino de aprender lo que hemos de ser.

Delante de nosotros va Jesús. 

Pensábamos que con él íbamos a ocupar posiciones de poder en el mundo nuevo que estaba comenzando, y todo se nos vuelve extraño cuando le oímos decir: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán”. Tan extraño era aquello, que se nos quedaron también sin sentido las otras palabras que añadió Jesús: “después de muerto, a los tres días resucitará”.

Y mientras él habla de lo suyo, de su muerte, nosotros hablamos de lo nuestro, de quién entre nosotros es el más importante.

No habíamos caído en la cuenta de que una Iglesia de “importantes”, una Iglesia de “primeros”, es un imposible: entre “importantes” es imposible la comunidad; entre “primeros” es imposible la comunión…

Pero hay un camino para ser importantes y primeros, y ser al mismo tiempo la Iglesia de Cristo, el cuerpo de Cristo, una comunidad en comunión, en la que todos somos uno: “Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”.

"Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos"

Nos lo dice el que va delante de nosotros, aquel que, “con ser de condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios”; nos lo dice el que “se despojó de su rango, tomando la condición de esclavo, pasando por uno de tantos”; nos lo dice aquel que “se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz”.

La Iglesia es una comunión de últimos: de discípulos del último, de aprendices de Jesús, de siervos de todos… No hacemos comunión con el poder que oprime sino con el amor que sirve.

Pero el apóstol Santiago nos recuerda hoy que podemos traicionar esa comunión con Cristo Jesús: “envidias y rivalidades” son la evidencia de nuestra obsesión por ser “el más importante”; “envidias y rivalidades” son el seno donde se gestan “guerras y contiendas”. La comunidad a la que el apóstol se dirige, formada por creyentes a los que él llama “hermanos míos”, es una comunidad herida, de la que se dice: “codiciáis y no tenéis; matáis, ardéis en envidia y no alcanzáis nada”.

Si no queremos ser una “no comunidad”, habremos de mantenernos siempre en la escuela de Jesús, en el camino de la cruz, en la búsqueda obstinada del último lugar, en el servicio humilde a todos los de casa. 

Si no queremos ser una “no comunidad”, hemos de hacernos Iglesia, presencia real de Cristo Jesús en los caminos de los pobres, al lado de los enfermos, cerca de los necesitados de compasión y de ternura, cuerpo de Cristo Jesús sobre la mesa de la humanidad, a los pies de todos para lavárselos…

“Dios nos llamó por medio del Evangelio” para que sea nuestra la cruz de Cristo Jesús, la entrega de Cristo Jesús, el amor de Cristo Jesús hasta el extremo, la pasión de Cristo Jesús por el reino de Dios, “para que sea nuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo”.

Comulgamos lo que hemos de ser: últimos, siervos, Jesús…

NO ESCANDALICEMOS COMENTARIO AL EVANGELIO Mc 9, 38-43. 45. 47-48 29 de septiembre de 2024

fe adulta

col labrador

 


Jesús, a partir del capítulo 8 del evangelio de Marcos, comienza un discurso más radical y clarificador sobre cómo debe ser el perfil de quien decide unirse a su movimiento mesiánico. Los discípulos no terminan de comprender la identidad y la misión de su Maestro; muestran poca inteligencia para digerir y aceptar los acontecimientos que van llegando. Jesús anuncia su final y no parecen ser conscientes del desenlace que traerá la máxima revelación de su mensaje. En este contexto se ubica el evangelio de hoy. Este texto nos propone dos escenarios que podrían darse en el seguimiento a Jesús, quizá dos desafíos que nos despegan del verdadero sentido de nuestra existencia creyente.

En los primeros versículos no parece que los discípulos se posicionen bien con respecto al mensaje de Jesús; se consideran diferentes y por encima de los demás movimientos que también existían en Palestina. Su percepción era la de ser un grupo poseedor de una nueva verdad. Es una tentación comprensiblemente humana pero no por ello justificable: el riesgo del fundamentalismo. Los discípulos reprochan a Jesús que algunos expulsan demonios en su nombre, pero no forman parte del equipo. Esta posición se ha estirado hasta nuestros días, sin duda. Quizá sea una llamada a buscar lo esencial de nuestra vida cristiana de una manera más creíble y menos rígida.

Sabemos que existen personas que no están con nosotros en cuanto a vínculos institucionales, pero su visión del ser humano, de la sociedad, de su misión en ella, son convergentes con un humanismo cristiano, aunque carezca de signos religiosos. Tendemos a juzgar por no pertenecer a esta familia, por no realizar determinadas prácticas, ritos, celebraciones, creencias. Incluso los que nos creemos en una posición más integradora, nos incomoda el pluralismo y la diversidad de formas para vivir la fe. Sin embargo, Jesús parece ir por otro lado.

La nueva humanidad que él desea no está basada en un sentido de pertenencia a base de signos externos, ideologías o discursos similares, sino en la humanización de nuestro mundo. Jesús rompe las fronteras institucionales e ideológicas para reconocer que toda persona que “echa demonios” es decir, que colabora para superar y erradicar el mal en el mundo, está de su parte; más bien, Jesús está de parte de ellas.

Y esta liberación del mal tiene que ver con el segundo escenario de este texto que conecta con la coherencia y el escándalo que supone vivir al margen del Amor. En definitiva, la gehenna, el abismo, es el laberinto de una vida centrada en uno mism@. La erradicación del mal ha de ser tan radical como expresa Jesús a través las metáforas que utiliza: cortar la mano, cortar un ojocortar un pie, al fin y al cabo, cortar, arrancar, o lo que es lo mismo, eliminar todo lo que en nuestra vida nos lanza a vivir al margen de una vida auténtica y basada en el Amor. No hablamos del amor que se da en las superficies de nuestra persona, sino ese Amor que es el origen de nuestra existencia y que es capaz de crear y liberar otras existencias.

Cortar la mano que hace daño, la que cierra el puño y no se abre para dar y recibir, la mano manipuladora para hacer su santa voluntad y no para dejar ser y respetar; la mano que toca para poseer, acumular y no para acariciar la realidad con compasión. Cortar el pie que se estanca y bloquea todo avance para seguir el camino hacia la plenitud. Cortar el ojo que mira por el rabillo para no comprometerse, el ojo que mira para otro lado y niega tantas situaciones dramáticas de nuestras gentes y de nuestro planeta; En definitiva, cambiar la mirada para percibir con realismo el momento que nos toca vivir y afrontarlo con confianza, con una mirada limpia, sanadora y profunda que recupere la dignidad de todo y de tod@s.

Te propongo que te pares unos minutos y realices un chequeo para ver cómo están tus marcadores sobre los niveles de fundamentalismo, sobre tu mirada hacia el interior y exterior, sobre los pasos que vas dando y cómo tocas la realidad que te toca vivir. No debemos escandalizar por nuestras incoherencias.

FELIZ DOMINGO

SON DE LOS NUESTROS José Antonio Pagola

 


El evangelista Marcos describe un episodio en el que Jesús corrige de manera contundente una actitud equivocada de los Doce.¿No habremos de escuchar también hoy su advertencia?

Los Doce tratan de impedir la actividad de un hombre que «expulsa demonios», es decir, alguien dedicado a liberar a las personas del mal que las esclaviza, devolviéndoles su libertad y dignidad. Es un hombre preocupado por hacer el bien a la gente. Incluso actúa «en nombre de Jesús». Pero los Doce observan algo que, a su juicio, es muy grave: «No es de los nuestros».

Los Doce no toleran la actividad liberadora de alguien que no está con ellos. Les parece inadmisible. Solo a través de la adhesión a su grupo ha de llevarse a cabo la salvación que ofrece Jesús. No se fijan en el bien que hace aquel hombre. Les preocupa que no esté con ellos.

Jesús, por el contrario, reprueba de manera rotunda la actitud de sus discípulos. Quien desarrolla una actividad humanizadora está ya, de alguna manera, vinculado a Jesús y a su proyecto de salvación. Sus seguidores no tienen que monopolizar la salvación de Dios.

Los Doce quieren ejercer un control sobre la actividad de quien no pertenece a su grupo, pues ven en él un rival. Jesús, que solo busca el bien del ser humano, ve en él un aliado y un amigo: «El que no está contra nosotros está a favor nuestro».

La crisis que sufre hoy la Iglesia es una oportunidad para que los seguidores de Jesús recordemos que nuestra primera tarea no es organizar y desarrollar con éxito nuestra propia religión, sino ser fermento de una humanidad nueva.

Por eso no hemos de vivir recelosos, condenando posiciones o iniciativas que no se ajustan a nuestros deseos o esquemas religiosos. No es muy propio de la Iglesia de Jesús estar siempre viendo enemigos por todas partes. Él nos invita más bien a alegrarnos de lo que gentes e instituciones ajenas a la Iglesia pueden estar haciendo por un desarrollo más humano de la vida. Son de los nuestros porque luchan por la misma causa: un ser humano más digno de su condición de hijo de Dios.

 


HA CAUSADO MUCHO SUFRIMIENTO LA IDEA DE QUE ‘NO ES DE LOS NUESTROS’ DOMINGO 26º (B) Mc 9,38-48

fe adulta

 


Es Juan el que, sin hacer caso a lo que acaba de decir Jesús, salta con una cuestión al margen de lo que se viene tratando en el evangelio. Este texto tiene un significado aún más profundo si recordamos que, es este mismo capítulo (Mc 9,14-29), justo antes del episodio que hemos leído el domingo pasado, se cuenta que los discípulos no pudieron expulsar un demonio.

Una vez más, Jesús tiene que corregir su egoísmo. Quieren ser ellos los que controlen el naciente movimiento. Solo buscan afianzar privilegios. Seguramente se trata de un problema, planteado ya en la primitiva comunidad donde se escribe el evangelio. El resto de lo que hemos leído no es un discurso, sino una colección de dichos que pueden remontarse a Jesús.

No es de los nuestros. El texto griego dice: “porque no nos sigue a nosotros”. Este pequeño matiz podría abrirnos una perspectiva nueva en la interpretación. Solo pronunciar esta frase supone alguna clase de exclusión y una falta de compresión del evangelio. Todo lo que nos hace diferentes como individuos es accidental y anecdótico. Unirnos a un grupo con la intención de ser superiores y más fuertes es un egoísmo amplificado.

Muchas veces me habéis oído hablar de las contradicciones del evangelio; pues hoy lo vemos con toda claridad. (Mt 12,30) dice exactamente lo contrario de lo que acabamos de oír a Mc: “El que no está con nosotros está en contra nuestra, y el que con nosotros no recoge, desparrama.” En Lucas encontramos las dos fórmulas, (10,50) y (11,23); así que no hay manera de desempatar. La vedad es que no hay contradicción, solo contextos distintos.

La contradicción es aparente. El mensaje del Jesús no se puede meter en conceptos. La razón necesita crear opuestos para poder explicar la realidad. Solo puede entender lo que es el frío en contraposición con lo que es el calor. Entenderá lo que es el color blanco, solo cuando tenga la idea de negro. La luz solo se puede comprender si tenemos en cuenta la oscuridad. Para poder afirmar algo como verdadero, tenemos que considerar lo opuesto como falso. En el orden espiritual las contradicciones quedan superadas en la unidad.

El que no está conmigo está contra mí, se refiere a que la pertenencia al Reino es una opción personal, no es lo natural, no viene dada por el ADN. Hay que hacer un verdadero esfuerzo por descubrirlo y entrar en él. Recordad las frases del evangelio: “El reino de los cielos padece violencia y solo los esforzados lo arrebatan”; y “estrecha y angosta es la senda que lleva a la vida y pocos dan con ella”. Para entrar en el reino hay que nacer de nuevo.

No dejaremos de excluir mientras no tomemos conciencia de lo que somos. No somos mónadas aisladas sino todos uno en el UNO. No hay bueno ni malo, solo personas que saben lo que son y personas que lo ignoran. No hay un dios que premia a los buenos y castiga a los malos. En la medida que pensamos en un dios que discrimina, ¿qué podemos hacer nosotros?

El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Quiere decir que del Reino no se excluye a nadie. Todo el que busca el bien del hombre, está a favor del Reino, que predica Jesús. Solo queda fuera el egoísta que rechaza al otro. La posesión diabólica era el paradigma de toda opresión. Expulsar demonios era el paradigma de toda liberación. Jesús anuncia un Dios que es amor y que no excluye a nadie, ni siquiera a los pecadores.

La individualidad es una trampa de nuestro ego. Nada está separado de nada. No hay “yo” ni hay tú. Todos somos uno. Cuando me empeño en excluir me estoy deshaciendo a mí mismo. El otro es una parte de mí que se expande. Dios nos ve a todos en Él y no distingue unos de otros porque para Él todos somos exactamente iguales. Es ridículo pensar que yo estoy más cerca de Dios que el otro. O peor todavía, que Dios está más cerca de mí que del otro.

Considerar absoluta nuestra idea de Dios como si fuera verdad definiti­va, es la mejor manera de entrar en el integrismo, fanatismo e intransigen­cia. Monopolizar a Dios es negarlo. Poner límites a su amor es ridiculizarlo. Nuestra religión ha ido más lejos que ninguna otra en esa pretensión de verdades absolutas y excluyentes. Recordad: fuera de la Iglesia no hay salvación. Fuera de la Iglesia hay salvación. A veces, más que dentro de ella.

En una ocasión en que no los recibieron en Samaría, Santiago y Juan dicen a Jesús: ¿Quieres que mandemos bajar fuego del cielo para que les destruya? Jesús les dice: no sabéis de qué espíritu sois. Seguimos sin enterarnos del espíritu de Jesús. Seguimos pretendiendo defender a Dios, sin darnos cuenta de que estamos defendiendo nuestros intereses. No se trata de tolerar lo malo que hay en los otros. Se trata de apreciar en ellos lo que hay de bueno.

Entre el episodio de la primera lectura y el que nos narra el evangelio hay doce siglos de distancia, pero la actitud es idéntica. Desde que se escribió el evangelio hasta hoy, han pasado veinte siglos, y aún no nos hemos movido ni un milímetro. Seguimos esgrimiendo el “no es de los nuestros”. Todo aquel que se atreve a disentir, todo el que piense o actúe de modo diferente sigue excluido. Incluso arremetemos contra todo el que se atreve a pensar.

El espíritu de Jesús va mucho más allá de lo que abarca el cristianismo oficial. Se ha acuñado una frase: “patrimonio de la humanidad”, que se podía aplicar a Jesús. Jesús no es propiedad de la Iglesia. El mensaje de Jesús no se puede encerrar en ninguna iglesia. Jesús intentó que todas las religiones descubriesen que el único objetivo de todas ellas es hacer seres cada vez más humanos. Cualquier religión que no tenga esa meta, es simplemente falsa.

De la misma manera que la mente racional potenció el yo para garantizar la subsistencia biológica, el ser humano ha ido creando guetos que potencian ese objetivo de seguridad. Desde la familia a la nación, todas las instituciones tienen como objetivo que nos sintamos más seguros. La socialización ha sido un medio para el progreso humano y debe seguir siéndolo, pero se convierte en el mayor enemigo del hombre si se utiliza para ir contra los demás.

Para los seres humanos ha sido mucho más nefasta la idolatría teísta que el ateísmo. Las mayores barbaridades de la historia se han cometido en nombre de dios. Es un ídolo el dios que hace diferencia entre buenos y malos; el dios que depende de lo que nosotros hagamos para estar de nuestra parte o en contra nuestra. Ese dios nos tranquiliza, porque si él hace eso, está justificado que nosotros estemos a favor de los nuestros y en contra de los que no lo son.

Que en el evangelio de Marcos, la causa de Jesús no coincida con la causa del grupo, es un toque de atención para nosotros. Jesús no es monopolio de nadie. Todo el que está a favor del hombre está con Jesús. Todo el que trabaja por la justicia, por la paz, por la libertad, es cristiano. Nada de lo que hace a los hombres más humanos es ajeno a Jesús. Es inquietante que todas las religiones hayan sido causa de las mayores divisiones y guerras.

DE AMIGOS Y ENEMIGOS Domingo 26. Ciclo B

 


Jesús enseñaba a menudo a base de frases breves, que se pueden memorizar fácilmente; por ejemplo, «El Hijo del Hombre no ha venido a llamar a los justos sino a los pecadores». Los evangelistas reunieron más tarde esas frases, agrupándolas por el contenido o por alguna palabra clave que se repetía. En el evangelio de hoy podemos distinguir las siguientes:

1. «Quien no está contra nosotros está a favor nuestro».

Juan se presenta muy ufano ante Jesús para contarle lo que han hecho con uno que echaba demonios en su nombre. Jesús, en vez de elogiar esa conducta, les hace caer en la cuenta de que han actuado de forma poco lógica: quien hace un milagro en nombre de Jesús no hablará mal de él. Luego añade una enseñanza general. Frente a la postura de ver enemigos por todas partes, enseña a ver amigos: «Quien no está contra nosotros, está a nuestro favor.»

¿Por qué han actuado los discípulos de ese modo? Si relacionamos el evangelio con la primera lectura de hoy, el motivo serían los celos. El libro de los Números cuenta que Josué, cuando se entera de que Eldad y Medad están profetizando en el campamento, lo interpreta como un ataque a la dignidad de Moisés y le pide a este que se lo prohíba. La escena recuerda bastante a la del evangelio, con el agravante de que Josué le dice a Moisés que se lo prohíba, mientras que los discípulos se atribuyen el poder de prohibir, sin contar primero con Jesús. El fallo de los discípulos radicaría en ese celo injustificado y algo mezquino.

Sin embargo, conviene tener en cuenta otra posible interpretación. Dos veces justifican los discípulos su conducta aduciendo que ese individuo «no va con nosotros». Según ellos, hay que excluir a todo el que no los acompañe.

Debemos recordar que Jesús era un predicador itinerante, acompañado de los doce, de un grupo de mujeres y de otros discípulos más. Este grupo, muy radical, había renunciado al domicilio estable, a la familia y a las posesiones. En el contexto de esta vida tan dura, de tanta renuncia para seguir a Jesús, se entiende la insistencia de Juan y los discípulos en que ese «no va con nosotros». No ha renunciado al domicilio estable, a la familia, a las posesiones, pero se permite echar demonios en nombre de Jesús.

El relato pudo tener mucha importancia para la iglesia primitiva, ya que en ella se fueron imponiendo las comunidades urbanas, en las que no se renunciaba al domicilio estable, ni a la familia y las posesiones. La tentación de los cristianos itinerantes, con su vida tan dura, era excluir a los otros, a los que «no van con nosotros». Este pasaje les enseña a comportarse con moderación y a tolerar otras formas de vida. Lo esencial no es «ir con nosotros» sino «estar a favor nuestro».

2. «Quien os dé a beber un vaso de agua en atención a que sois del Mesías os aseguro que no perderá su paga».

El episodio anterior terminaba con la enseñanza: “Quién no está contra nosotros está a nuestro favor”. Esta frase da un paso adelante. Habla del que toma una postura positiva ante los seguidores del Mesías, simbolizada en el gesto de dar un vaso de agua.

3. Dos trampas (dos escándalos) en el camino

En griego, el sentido básico de «escándalo» es el de «trampa», la tendida en el suelo, que hace caer a una persona o a un animal. Si recordamos que la vida cristia­na es un seguimiento de Jesús, un caminar detrás de él, se comprenden los dos peligros de los que habla el evangelio:

1) Que alguien le ponga una trampa a uno de los pequeños que creen, lo haga caer y se quede descolgado del grupo que sigue a Jesús. Estas palabras resultan enigmáticas, porque no queda claro a quién se dirigen. ¿Quién puede escandalizar? ¿Un cristiano o una persona ajena a la comunidad (escriba, fariseo, saduceo, pagano)? ¿Quiénes son los pequeños que creen: un grupo dentro de la comunidad o todos los cristianos? La historia de la iglesia y la vida corriente demuestran que todos los casos son posibles. El tropiezo puede ponerlo una persona no cristiana, con sus críticas y ataques a Jesús y su mensaje. Pero también cualquier actitud nuestra, cualquier palabra, que aparta a otros del seguimiento de Jesús, de la forma de vida que él propone, cae bajo su condena. El gran peligro del escándalo no es sólo la pornografía, las películas violentas, la droga, sino tantas cosas que se aceptan con naturalidad dentro de la Iglesia (lujo, vanidad, ambición, prestigio), incluso a los más altos niveles.

Jesús deja muy clara la gravedad del pecado al hablar de la condena que merece: ser arrojado al mar con una enorme piedra atada al cuello. Se refiere a la piedra superior del molino grecorromano, que giraba tirada por un asno, un caballo o un esclavo. Tirar al mar o al río era un castigo especialmente cruel, ya que el cadáver quedaba insepulto, algo terrible en la mentalidad judía y griega.

Estas palabras tan duras plantean un serio problema: ¿carece de perdón el escándalo? ¿No basta el arrepentimiento y la penitencia, ni siquiera de por vida? Negar la posibilidad de perdón iría en contra del evangelio. Pablo, que fue motivo de escándalo para tantos cristianos, no se tiró al mar con una piedra al cuello. Entregó su vida a propagar la fe en Jesús.

2) Que yo mismo me ponga trampas, me haga caer. Las diversas posibilidades las enumera Mc hablando de la mano, el pie y el ojo. Jesús ha dicho en otro caso que el peligro viene del interior del hombre. Ahora, esas tendencias negativas se ponen en marcha a través de lo que hacemos (la mano), del sitio adonde nos dirigimos (pie), de lo que miramos (ojo). Sugerencias para hacer un examen de conciencia.  

Para dejar clara la gravedad de lo que puede ocurrir, Jesús exhorta a cortar la mano o el pie, o sacarse el ojo. Estas palabras no hay que interpretarlas al pie de la letra, porque después de habernos cortado una mano y un pie, y habernos sacado un ojo, surgirían nuevas tentaciones y necesitaríamos seguir con la otra mano, el otro pie y el otro ojo. Y no entraríamos en la vida mancos, cojos y tuertos, sino ciegos y sin ningún miembro.

En el caso anterior, el castigo era sumergir en el mar; aquí, ir a parar a la gehena, «al fuego inextinguible», «donde el gusano no muere y el fuego no se apaga». La gehena como lugar de castigo se basa en la tradición apocalíptica judía; el gusano y el fuego, en unas palabras del libro de Isaías. A los pintores y a los predicadores les han dado materia abundante de inspiración, a menudo desbocada.

Reflexión final

En pocas palabras nos da Marcos abundante materia de reflexión y de examen sobre nuestra actitud ante los demás y ante nosotros mismos: ¿excluimos a quienes no van con nosotros, a quienes consideramos que no viven un cristianismo tan exigente como el nuestro? ¿Valoramos el gesto pequeño de dar un vaso de agua, o nos escudamos en la necesidad de grandes gestos para terminar no haciendo nada? ¿Pongo obstáculos a la fe de la gente sencilla o de los menos importantes dentro de la iglesia? ¿Me voy tendiendo trampas yo mismo que me impiden caminar junto a Jesús?

TOLERANCIA E HIPÉRBOLES XXVI Domingo del TO 29 de septiembre Mc 9, 38-48

 


Ante este texto -seguramente una colección de dichos agrupados aquí por el propio evangelista-, el lector no puede menos que sorprenderse, al ver el contraste entre la actitud de tolerancia hacia quienes “no son de los nuestros” y las amenazas subsiguientes contra los que escandalizan a los pequeños o los que “caen” de distinto modo. ¿Cómo se pasa de la tolerancia compasiva a la condena más absoluta? La respuesta, probablemente, se encuentre en el hecho de que, o bien se han unido palabras dichas en diferentes contextos, o bien esas palabras no procedan del Jesús histórico, sino de algún responsable de aquellas primeras comunidades.

La actitud de tolerancia es llamativa, incluso subversiva, porque busca romper un funcionamiento tribal bien arraigado en los grupos humanos, por el que se divide a las personas en función de su pertenencia o no al propio grupo: “los nuestros” y “los otros”. Tal división marcará, a su vez, la actitud y el comportamiento que habrá de mantenerse ante unos y otros: el criterio decisivo es que la persona en cuestión sea vista o no como de “los nuestros”; quien no lo es, queda excluido.

El escándalo -que en el contexto del evangelio de Marcos es ambición de grandeza– se produce siempre que se hace tropezar o caer a otros. No tiene que ver tanto con lo que se dice -como ha insistido habitualmente la jerarquía eclesiástica, en su empeño por mantener lo que consideraban “ortodoxo”-, cuanto con lo que se hace. A quienes provocan que “los pequeños” (los últimos, los que no cuentan) caigan -queden paralizados, sean marginados o se les impida avanzar en su propio desarrollo- habría que hacerlos desaparecer. Es lo que subraya el texto con la imagen de la piedra de molino, una hipérbole bien del gusto oriental.

Como hipérboles son también las frases relativas a cortar la mano o el pie y a sacar el ojo. Porque no han faltado personas que, agobiadas por un hondo sentimiento de culpabilidad, las han tomado en sentido literal, con resultados trágicos.

De acuerdo con la antropología bíblica, la mano simboliza la actividad; el pie, la orientación en la vida o la conducta; el ojo, los deseos. Lo que el texto propone -de nuevo, por medio de hipérboles- es modificar aquellas conductas, orientaciones y deseos que no vayan por el camino del amor y del servicio. Porque ese es el camino que permite “entrar en la vida”, es decir, vivir en plenitud.

EL ESCÁNDALO SEGÚN JESÚS


 

Mc 9, 38-43

«El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen…».

Jesús ignora toda cuestión metafísica y en ningún momento se refiere a Dios como creador o todopoderoso. Es más, Dios deja de ser un juez justo y misericordioso para convertirse en “Abbá”; y todos los demás atributos que los hombres hemos asignado a Dios son para Jesús secundarios. Y Abbá no significa Padre Todopoderoso y Eterno, como solemos traducir, sino que significa papá. Es el término con que los niños pequeños se dirigen a su padre; la forma más cariñosa de relación entre ellos.

Por eso el corazón de la buena Noticia es Abbá; la madre que nos ha engendrado por amor y nos quiere con locura; el padre que se esfuerza por sacarnos adelante a pesar de las pasiones que estropean nuestra vida.

Pero esta concepción de Dios choca frontalmente con el espectáculo atroz del mal en el mundo, y sólo la fe en Jesús permite creer en contra de toda evidencia racional. Si nosotros los cristianos creemos en Abbá es porque lo hemos visto reflejado en Jesús, pero quienes no le conocen, sólo podrán creer en Él si lo ven reflejado en nosotros: «Que vuestras buenas obras sean reflejo del amor del Padre». Cuando alguien descubre a Abbá siente la necesidad de compartirlo, y esa necesidad fue tan fuerte en Jesús que le llevó a la muerte en la cruz. Pero su obra no podía quedar inacabada y su último mensaje fue el compromiso con la misión: «Id por el mundo y proclamad la buena Noticia a todas las gentes».

 Por tanto, un cristiano es un “enviado por Jesús con su misma misión”; la misión de cambiar el mundo; de humanizarlo. No se concibe un cristianismo de espaldas a la misión. No tiene ningún sentido. Sobra. Las primeras comunidades proclamaban el evangelio con su simple actitud, con su forma convincente de vivir, con su estilo fraterno de encarar la vida, y eran contagiosas, eran fértiles y no dejaban de crecer. Como decía Ruiz de Galarreta: «Nuestro seguimiento de Jesús está llamado a ser testimonio: nuestra vida cristiana es “para que el mundo crea”. Pero la otra cara de la moneda es que el mundo dejará de creer en Jesús si nuestro testimonio no es válido».

Y esto tiene su aplicación al evangelio de hoy, pues el escándelo al que se refiere Jesús consiste en impedir el acceso a Dios a aquellos cuya fe es más vulnerable –«estos pequeñuelos que creen»–. Y esto, claro está, se puede producir de muchas formas distintas. Hay quienes “pierden la fe” (o no se deciden a abrazarla) como consecuencia de los escándalos mediáticos en los que se ve envuelta la Iglesia, pero todavía son más, posiblemente muchos más, los que la pierden porque nuestro testimonio no invita a creer en quien nosotros decimos creer.

Y dicho esto, podemos dar carpetazo a este evangelio señalando con el dedo a la jerarquía: «Estos son los que escandalizan», o podemos tomárnoslo en serio, mirarnos en primer lugar a nosotros mismos, y preguntarnos si nuestra vida invita a creer en Jesús, en Abbá, en la buena Noticia… o todo lo contrario.

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús 

Para leer un artículo de José E. Galarreta sobre un tema similar, pinche aquí