FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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miércoles, 3 de julio de 2024

PADRE PAOLO BENANTI: "LA IA ES UN INSTRUMENTO Y TIENE QUE SER REGULADO"


col koldo

 

La inteligencia artificial traduce todo en cálculo, pero ¿podemos reducir todo a una probabilidad estadística? ¿Cómo podemos proteger a los profesionales y trabajadores de los medios de comunicación de la llegada de la Inteligencia Artificial y mantener el derecho a informar y ser informados sobre la base de la verdad, la libertad y la responsabilidad? ¿Cómo se pueden hacer interoperables las grandes plataformas que invierten en IA generativa sin reducir al hombre a una reserva de datos para explotar?

Estas son las preguntas - inspiradas en los mensajes del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Paz y la Jornada de las Comunicaciones Sociales, así como en la reciente intervención en el G7 en Apulia - que el Prefecto del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede, Paolo Ruffini, preguntó a los ponentes y participantes de la conferencia “El algoritmo al servicio del hombre. Comunicar en la era de la inteligencia artificial", organizado por el mismo Dicasterio con la colaboración de la Fundación San Giovanni XXIII y que tuvo lugar en la Casina Pio IV del Vaticano, sede de la Academia Pontificia de las Ciencias Sociales.

La Iglesia camina con el hombre y su cultura

Las intervenciones de Francisco sobre la Inteligencia Artificial, reiteró el padre Lucio A. Ruiz, Secretario del Dicasterio para la Comunicación, testimonian el "talento" de la Iglesia para caminar con el hombre en su cultura a través de los cambios de la historia. Esto es lo que ocurrió, explicó, cuando hace 500 años se creó la primera imprenta vaticana, poco después del descubrimiento de Gutenberg, con la construcción de la Radio Vaticana por el inventor de las comunicaciones inalámbricas Guglielmo Marconi en 1931 o con la creación del portal vatican.va en 1994, cuando la web acababa de aparecer en los ordenadores de la gente corriente.

Un instrumento que tiene que ser regulado

Y es precisamente desde la esencia primaria de los ordenadores, que es hacer cálculos, que el informe del padre Paolo Benanti, profesor de ética y bioética de la Pontificia Universidad Gregoriana, presidente de la Comisión AI para la información y miembro de la AI Comité de las Naciones Unidas, en la primera intervención del panel “La ética del algoritmo y los desafíos para la comunicación”.

Benanti recordó cómo la realidad cambió con la invención de los transistores, puestos a disposición de sus aliados por Estados Unidos tras los éxitos de la Segunda Guerra Mundial, cuando los primeros prototipos de ordenador contribuyeron al descubrimiento de la bomba atómica y a la decodificación de los códigos secretos utilizados por la Alemania nazi. Desde esa visión centralizada de la tecnología y a través de la revolución de los pioneros de Silicon Valley en los años 70, llegamos a la computación "personal" e íntima, primero a través de las PC y luego de los teléfonos inteligentes. Con ChatGPT y su implementación en las interfaces de los teléfonos Apple y Microsoft, subrayó el padre franciscano, todavía no sabemos cuánto de la informática será personal y cuánto estará centralizada en la nube. Por eso, añadió, se necesita una regulación como lo ha hecho la Unión Europea, para hacer con la inteligencia artificial lo que se ha hecho con el código de circulación de los automóviles.

Una revolución antropológica

La inteligencia artificial no es en sí misma un salto tecnológico impresionante, subrayó Nunzia Ciardi, directora general adjunta de la Agencia Nacional de Ciberseguridad. Lo que hace que su implementación sea algo que tendrá un impacto antropológico decisivo en la realidad es el hecho de que se basa en una enorme cantidad de datos recopilados en las últimas décadas "de forma brutal" por las empresas a través de servicios o aplicaciones gratuitas que hoy son fundamentales para nosotros.

Otros aspectos a destacar son el uso del idioma inglés para entrenar los algoritmos -con todos los valores y expresiones culturales que tiene un idioma respecto a otro- y el riesgo de tener cada vez más dificultades para decodificar mensajes complejos, que pueden ser peligrosos en democracia.

“El conocimiento se está convirtiendo en propiedad privada”, comentó el profesor Mario Rasetti, emérito de física teórica del Politécnico de Turín y presidente del consejo científico del CENTAI, al describir la experiencia de Open AI, nacida como una empresa de científicos sin fines de lucro y adquirida por Microsoft por 10 mil millones. Debemos hacer de la Inteligencia Artificial una ciencia que tenga definiciones rigurosas, añadió, porque en la actualidad se presenta como una herramienta probabilística, que difícilmente puede medir inteligencia, verdad y causa.

 

Michele Raviart

Religión digital / Vatican News

FRANCISCO: "EN LA VIDA RELIGIOSA, SIN ORACIÓN NO SE HACE NADA"


col kowalski

 

El mundo "parece haber perdido el corazón". Pero hay un modo para los cristianos y, en particular, para las personas consagradas, de reavivarlo: rezar con intensidad, casi hasta el punto de tener los latidos del propio corazón acompasados con los del corazón de Jesús, y así evangelizar a la humanidad. 

Francisco se reunió con los participantes en el capítulo general de la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón, más conocidos como dehonianos, llamados así por el sacerdote francés Léon Gustave Dehon, que los fundó en las últimas décadas del siglo XIX. 

Francisco desarrolló su discurso partiendo del título-guía del 25º capítulo general que viven estos días los dehonianos, "Llamados a ser uno en un mundo que cambia". "Para que el mundo crea". Sobre el primer punto, la unidad, el Papa recuerda con qué fuerza Cristo la pidió para sus discípulos durante la Última Cena, no tanto como "un proyecto o un fin a realizar", sino ante todo como "un don" para ellos.

"Es importante recordarlo: la unidad no es obra nuestra, no podemos conseguirla solos: podemos hacer nuestra parte -y debemos hacerla-, pero necesitamos la ayuda de Dios. Es Él quien nos reúne y nos anima, y crecemos tanto más cohesionados entre nosotros cuanto más unidos estamos a Él".

"No olviden el culto"

"Si quieren que crezca la comunión entre ustedes -es la recomendación de Francisco-, los invito a que, en sus decisiones capitulares, tengan muy en cuenta el valor de la vida sacramental, de la asiduidad en la escucha y meditación de la Palabra de Dios, de la centralidad de la oración personal y comunitaria, especialmente de la adoración -¡no olviden la adoración!".

Que la capilla sea la habitación más frecuentada de sus casas religiosas, por todos y cada uno, sobre todo como lugar de silencio humilde y receptivo y de oración escondida, para que los latidos del Corazón de Cristo marquen el ritmo de sus jornadas, modulen el tono de sus conversaciones y sostengan el celo de su caridad (...) Sin oración no hay progreso, no hay posición: ¡ni en la vida religiosa ni en el apostolado! Sin oración no se hace nada.

El secreto de un anuncio creíble

Luego, el Papa vuelve con decisión sobre la necesidad de erradicar la "plaga" de la "charlatanería", que "destruye por dentro", invitando con insistencia a "no hablar nunca mal de los demás". A continuación, subraya el segundo punto que se deriva de una vida de unidad y oración, la "capacidad de evangelizar", de ser "misioneros hoy, en un tiempo complejo, marcado por grandes y múltiples desafíos". Francisco indica al fundador de los Dehonianos, el padre León Dehon, que decía que los azotes, las espinas, los clavos habían "escrito en la carne del Salvador una sola palabra: amor".

"Este es el secreto de un anuncio creíble, de un anuncio eficaz: dejar que la palabra 'amor' se escriba, como en Jesús, en nuestra carne, es decir, en la concreción de nuestras acciones, con tenacidad, sin detenerse ante los juicios que azotan, los problemas que angustian y la maldad que hiere, sin cansarse -concluye- con un afecto inagotable por cada hermano y hermana, solidarios con Cristo Redentor en su deseo de reparar los pecados de toda la humanidad".

 

Vatican News

Religión Digital

EL MONASTERIO INTERIOR

 

 

En tradiciones y épocas muy distintas, hombres y mujeres han buscado lugares donde encontrarse a sí mismos. Desde luego que no pasamos por el mejor momento en esto de la interioridad espiritual. Aun así, junto al materialismo que nos ahoga hacia fuera, se van implantando semillas de introspección que buscan la recuperación de paradigmas éticos universales. Son esfuerzos éticos sembradores pugnando por desafiar al estruendo que mantiene la esencia humana en la superficialidad. Nosotros, los cristianos, también estamos atrapados en la vorágine de lo inmediato aunque, como decía, se vislumbran caminos de espiritualidad que nos acompañan en la ya difícil espiritualidad de mínimos (exigencia ética), y no digamos en la espiritualidad desde Cristo (como una oferta más radical), atrapados en el consumismo que se expande con demasiada facilidad.

Dicha reacción todavía débil ante semejante ahogamiento interior nos desafía a recuperar un proyecto de vida espiritual, personal, pero conectado en comunidad para que el camino se realice de manera compartida y solidaria, en crecimiento mutuo. Dándole vueltas a esto, me encuentro con la experiencia del Monasterio Wi-Fi creado por un grupo de monjas amigas en su pretensión de facilitar la oración también a través de este medio. La experiencia inicial reunió en el encuentro celebrado en Roma a mil personas. Lo llamaron ´Primer Capítulo General del Monasterio de Wi-Fi´ centrado en la vida espiritual. Año a año, dichas reuniones se han consolidado hasta congregarse 3.600 personas venidas de toda Italia.

¿Fue casualidad que sean mujeres? Las iniciadoras de este movimiento responden que, "después de todo, ¿no es María quien nos invita a seguir a Jesús?" Con el tiempo nacieron una veintena de “monasterios locales” en Italia donde todas esas personas se reúnen una vez al mes para meditar sobre el tema abordado en el Capítulo general anual y proponer iniciativas.  

El monasterio tradicional es un lugar de espiritualidad en soledad y, a la vez, unión en comunidad. Es un espacio exteriormente visible y palpable que sin embargo oculta un interior íntimo de difícil acceso. Esta experiencia on line incardinada en el día a día va más allá de la espiritualidad que transforma los espacios sociales y mentales, al incluir también los espacios simbólicos, esos que nos facilitan una relación fluida entre el espacio exterior y el interior de cada cual, pero siempre en referencia a otro. No puede ser un monólogo, sino diálogo con el Tú. El monasterio interior, pues, es un espacio de oración y al vez de de actitud práctica que despliega todo el potencial humano que atesoramos. Cada una de estas aproximaciones discurre por caminos, contextos y épocas diversas hasta el tiempo contemporáneo, donde seguimos buscando nuevos espacios en construcción desde los que realizarnos espiritualmente más allá del materialismo decadente que nos desborda.

Mientras la monumentalidad y la simbología exterior del monasterio tradicional remiten a la arquitectura interior, la iniciativa de monasterio virtual en medio de la cotidianeidad abre otra ventana a lo esencial. Ahora se nos brinda esta vía para localizarse cada uno interiormente gracias a las nuevas tecnologías que proponen pasar del interior del monasterio físico como posibilidad siempre, a otro espacio simbólico de acceso a lo esencial. Y lo esencial, en cristiano, pasa por hacernos comunidad enraizada en Cristo tejiendo un vínculo relacional con Él para, de esta manera, tejernos en amor a los demás; la necesidad existencial de comunicarnos espiritualmente alcanza a la oración como sinónimo de comunicación con Alguien que me ama porque no estoy solo, ni las leyes de la naturaleza son ajenas a mi existencia y al sentido vital.

Orar, tan infravalorado hoy, es la palanca que me facilita la reconciliación con el Otro y me impulsa al perdón amoroso a quien me aborrece. No nos bastamos a nosotros mismos; necesitamos sentirnos vulnerables en esta alteridad para no actuar con soberbia. Todo esto es algo que la comunicación virtual puede potenciar sin salirnos de lo cotidiano, como lo están proponiendo estas monjas impulsadoras del monasterio interior, desde lo virtual, como una experiencia novedosa de soledad acompañada sin dejar de ser sal del mundo. Solamente desde la razón, no es posible acceder a nuestro mejor Yo. Busquemos y encontraremos, también a través de internet. El medio facilita el fin.

EN MEMORIA AGRADECIDA DE JÜRGEN MOLTMANN (1926-2024)


col arregi

 

Rindo mi humilde homenaje de gratitud a Jürgen Moltmann, fallecido el pasado 3 de junio. Es uno de los teólogos que más han alentado mi camino y mi reflexión personal desde finales de los años 80.

Honro su teología guiada por las heridas, los peligros y los dramas del mundo, enteramente orientada por el compromiso con las víctimas de la historia, por la llamada política, por la llama liberadora. Su primado de la esperanza despierta y activa, inspirada y resistente, perseverante, transformadora.

Celebro su reflexión familiarizada con el saber científico y con la sabiduría mística universal, judía y cristiana en particular. Su escritura marcada por la hondura del pensamiento –no siempre fácil de seguir–, por una entrañable sensibilidad humana y por una sugestiva imaginación poética. Su fidelidad a la Tierra, viviente comunidad de vivientes. Su profunda espiritualidad política y ecológica, una espiritualidad de la tierra, del cuerpo, del eros.

Hago enteramente mía su visión admirativa y holística del universo –en lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño– en cuanto realidad abierta, interrelacionada, evolutiva, inacabada, en permanente proceso de creación, una realidad sin cesar creada y creadora, repleta de inagotable potencialidad.

Ya no hago mías algunas de las ideas que él ha desarrollado a lo largo de los años y que dejaron de resultarme razonables. Por ejemplo: su uso de la categoría “expiación”, o sus largas y reiteradas disquisiciones sobre el Dios sufriente, sobre las relaciones trinitarias entre Padre, Hijo y Espíritu Santo a partir de la cruz, sobre la historia del abandono y del sufrimiento en el interior de Dios. Me quedo con lo que me evoca todo ello, más allá de lo que dice en su literalidad. Lo mismo le pasó también a él con muchas de las ideas teológicas propias o ajenas, como es inevitable. Forma parte de nuestro lenguaje y pensamiento, siempre histórico, fragmentario y provisional, abierto como la realidad universal.

De su imagen del Misterio o de la Presencia fontal y fundante –una imagen fundamentalmente teísta, alejada de Bonhoeffer, Tillich y otros, a quienes no siguió–, me quedo con su metáfora de Dios como Shekina, como presencia divina que acompaña a su pueblo exiliado, figura de todos los pueblos exiliados, errantes y sufrientes. Me quedo con su confesión de Jesús como “Mesías en camino”, como Cristo cósmico y espiritual aún inacabado en la historia, una confesión que constituye una llamada a la “cristopraxis”. Me quedo con su inspirado e inspirante amor a la Ruah, al Espíritu o al Aliento vital, energía, verdor y vitalidad de todos los vivientes. Me quedo con su horizonte panenteísta (inhabitación de todos los seres en Dios), o diría más bien teoempantista (inhabitación de Dios o del Aliento en todos los seres). La “Trinidad” la entiendo como una metáfora de la interrelación dinámica y creadora de todo con todo.

Por eso, de todas sus numerosas obras, algunas voluminosas, me quedo con tres libros muy pequeños en los que está todo sin que sobre nada: Cristo para nosotros hoy (Trotta, 1997, original alemán de 1994), El Espíritu Santo y la teología de la vida (Sígueme, 2000, original alemán de 1997), Pasión por Dios (Sal Terrae, 2007, original inglés de 2003, escrito a medias entre Jürgen Moltmann y su esposa y teóloga feminista Elisabeth Moltmann-Wendel: 3 breves capítulos de él y 3 de ella, en una armonía no exenta de diferencias reveladoras).

No encuentro mejor manera de honrar a J. Moltmann que dejarle hablar a él, pero también a su esposa Elisabeth Wendel. Es un placer.

“La teología debe estar dispuesta a introducirse en las distintas y nuevas condiciones del mundo para transformarlo, por su parte, a favor de la paz, la justicia y la vida en el conjunto de la creación” (¿Qué es teología hoy?, p. 139).

“El reino de Dios es el amplio espacio en el cual ya no hay asedio. (…). El reino de Dios es el tiempo cumplido, el momento al cual se le puede decir: ‘Detente, eres tan hermoso’, pues de hecho se detiene y no tiene fin. El reino de Dios es Dios que ha llegado a su descanso, que habita en su creación y hace de ella su morada” (Cristo para nosotros hoy, pp. 24-25).

“Las leyes sociales y la organización del sistema de salud deben medirse de acuerdo al peso con el que carguen los pobres y al alivio que se les proporciona a los enfermos. Quien quiera reconocer el grado de humanidad de una sociedad, debe visitar también las cárceles. Con los ojos del Cristo crucificado, se ve la sociedad, por así decirlo, ‘desde abajo’ ” (Cristo para nosotros hoy, p. 26).

“En la respiración vivificadora y por medio de la palabra que da forma, el Creador canta a sus criaturas en los sonidos y los ritmos en los cuales tiene su gozo y su satisfacción. Por eso existe algo así como una liturgia cósmica y una música de las esferas” (Cristo para nosotros hoy, p. 81).

“La santificación tiene que ver con la salud, y la salud, con el ser feliz. (…). La vida es santa cuando llega a ser sana e íntegra” (El Espíritu Santo y la teología de la vida, p. 68).

“Es necesario un espacio vital en torno a nosotros. También esto es una experiencia del Espíritu Santo; el corazón se nos ensancha porque experimentamos un ancho espacio en torno a nosotros. (…). También los seres humanos se dan un espacio vital si se abren recíprocamente en el amor y se dejan unos a otros participar en la propia vida. Amar significa también dar el propio tiempo, reconocerle al otro su propio lugar, ejercer mutuamente la paciencia, porque uno se interesa de verdad por el otro” (El Espíritu Santo y la teología de la vida, p. 108).

“La totalidad de la creación, que yo aquí llamo ‘comunidad de la creación’, está sostenida por el aliento del Espíritu de Dios. (…). De esta visión del Espíritu de Dios en todas las cosas y de la preparación de todas las cosas para morada de Dios se deriva una veneración cósmica de Dios y una veneración de Dios en todas las cosas” (El Espíritu Santo y la teología de la vida, pp. 143-144).

“En el amor experimentamos la vitalidad de la vida y la mortalidad de la muerte” (La venida de Dios. Escatología cristiana, p. 86).

“El redescubrimiento del personaje de María de Magdala, no cargada de sueños y visiones de la maternidad, como el de María la madre de Jesús, podría convertirse en modelo de un nuevo liderazgo en el cristianismo: una mujer independiente, libre de responsabilidades familiares y matrimoniales, caracterizada menos por la edad que por la amistad y la capacidad de crear un nuevo estilo de relación. Las mujeres están hoy redescubriendo ese amor de Dios y ese amor a Dios. Ese amor, mostrado en imágenes y narraciones como el poder del eros, como poder erótico, es más que el poder del ágape, ese estático, satisfecho y controlable modo de relación por el que se decidió el cristianismo. En su lugar, eros muestra la desbordante plenitud de Dios” (Elisabeth Moltmann Wendel, Pasión por Dios, pp. 56-57).

 

José Arregi

Aizarna, 20 de junio de 2024

EN MI DEBILIDAD SIENTO TU FUERZA


col labrador

 fe adulta

Las lecturas de este domingo nos sitúan en unas categorías que nos resultan un tanto extrañas y sin embargo sus raíces bíblicas y su actualidad tienen una gran fuerza. Es el contraste Profeta-Rey.

A primera vista, tanto uno como otro, nos pueden parecer dos papeles desfasados que poco tienen que ver con nuestra realidad actual. Pero adentrémonos un poco en el concepto de Rey y comprenderemos que tiene que ver con el poder económico y político. Hoy, quizá como nunca antes, es evidente que el poder corrompe.

Profeta es quien anuncia la palabra de amor y quien denuncia la manipulación y la injusticia del poder, es decir, del Rey. No anuncia ni denuncia desde sí mismo sino desde la experiencia de miseria del pueblo y desde las exigencias de justicia de Dios.

El profeta saca a la luz aquello que oprime al pueblo pero no se calla frente a la introyección del pueblo queriendo imitar en todo a sus opresores¿Y qué es la introyección? Es un proceso psicológico por el cual una persona incorpora en su propio sistema interno y hace suyos los valores, las ideas, hábitos, creencias o patrones de otra persona o del contexto social.

Muchas veces nos situamos frente al poder opresor en actitud de protesta y desde el discurso teórico. Es fácil señalar la injusticia del otro sin mirarnos a nosotrxs mismxs. No nos resulta fácil aceptar que caemos en los mismos patrones aunque los critiquemos.

Llevo varias semanas traduciendo con Magda Bennásar, compañera de comunidad, los doce principios de la humildad de la regla de San Benito, descritos y actualizados por la benedictina Joan Chittister, autora norteamericana muy conocida.  

Son esos 12 principios de vida —el reconocimiento de mi lugar en el universo, la necesidad de sabiduría más que de poder, la auto-revelación más que el engrandecimiento propio, y las relaciones correctas— los que se necesitan urgentemente ahora. Si queremos recuperarnos alguna vez de los sistemas retorcidos y deformados que actualmente se hacen pasar por Iglesia y Estado, debemos empezar a examinar los supuestos y actitudes que estamos permitiendo que se cuelen en nuestras instituciones y, lo que es peor, en nuestras propias almas.

El evangelio nos lo presenta muy claro: “¿De dónde le vienen a éste esas cosas? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María….? ¿No están sus hermanas aquí con nosotros?” (Marcos 6: 1-6)

Cuando alguien despunta a nuestro lado en seguida ponemos en tela de juicio lo que hace, lo que dice, poniéndonos en evidencia a nosotros mismos. ¿Por qué nos cuesta tanto alegrarnos de la posibilidad de que Dios se esté manifestando a través de esa persona?

Desde el principio el cristianismo estuvo lleno de conflictos, provocados tanto desde fuera como desde dentro de las mismas comunidades cristianas.

La naturaleza humana “salta” rápidamente cuando siente que se le hace de menos, que se le trata de imponer algo, y luchamos con todas nuestras fuerzas por defender nuestra visión a costa de lo que haga falta. El amor propio es el que impera por encima de todo y de todos.

En la segunda lectura de este domingo, 2 Cor 12, 7-10, dice Pablo: “Para que no me engría”… ¿De qué se habría de engreír Pablo, por qué tendría que saltar la soberbia? “Por la grandeza de estas revelaciones” dice en el versículo 7. Esa tendencia tan humana que experimentamos todos de apropiarnos de lo que Dios nos concede gratuitamente sin necesidad de que hagamos nada para merecerlo.

Esas revelaciones, esas experiencias tienen sentido cuando las ponemos al servicio de la comunidad. No se nos regalan para nuestro propio beneficio y el peligro es creer que son nuestras.

Y mucho más quienes se otorgan la enseñanza de la fe cristiana por el título que se les ha concedido, sin respetar que los criterios se disciernen en comunidad y que nadie, absolutamente nadie tiene la exclusividad de la “inspiración divina”.

Me refiero sí, a obispos que en lugar de pastores parecen jueces, a sacerdotes que creen que el sacramento les convierte en personas con el poder de decidir sobre toda la comunidad. Y a cada uno y cada una de nosotras que en nuestra parcela nos creemos dueños y señores y también podemos actuar con un absolutismo que da miedo.

“Para que no tenga  soberbia me han metido una espina en la carne: un emisario de Satanás que me apalea para que no sea soberbio”.

¿A qué o a quién se está refiriendo? No lo sabemos pero si sabemos que hay circunstancias en nuestras vidas que nos colocan en nuestro sitio. Una enfermedad, una relación difícil, mi propio carácter…se pueden convertir en dificultades grandes para lo que yo creo que es el plan de Dios. Por eso solemos pedirle que nos libre de todo ello.

“Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad”. Recuerdo en los principios de mi vida consagrada cómo acudía a esta Palabra intentando convencerme de ella aunque me parecía prácticamente imposible que fuera verdad. ¿Cómo es posible que algo que parece tan contradictorio sea efectivamente el camino del que Dios se sirve para nuestra transformación?

A fuerza de experiencias, duras muchas veces, de sentir no solo la debilidad sino también esa fuerza de Dios que no sabemos de dónde viene, aprendemos a retirarnos para dejar pasar al Espíritu.

Solo lo entiende quien ora; vivir desde esta dimensión solo es posible desde el corazón, no como algo opuesto a la razón sino como unificación de los dos, mente y corazón.

Nuestra Iglesia necesita un cambio radical, olvidarse del poder del “Rey” y entrar en la dimensión profética, entendida no como anuncio o denuncia desde sí mismo, sino como consecuencia de la escucha a Dios y al pueblo.

Este mensaje es para todos y todas. Abandonar el dominio y el poder opresivo a través de la conversión y la reconciliación y pasar a estar a la sombra del Espíritu.

 

Carmen Notario, SFCC

espiritualidadintegradoracristiana.es

APRENDER A VIVIR DE JESÚS José Antonio Pagola

 


La vida de un cristiano comienza a cambiar el día en que descubre que Jesús es alguien que le puede enseñar a vivir. Los relatos evangélicos no se cansan de presentarnos a Jesús como Maestro. Alguien que puede enseñar una «sabiduría única». Esa sabiduría que tanto sorprende a sus vecinos de Nazaret.

De hecho, los primeros que se encontraron con él se llamaron «discípulos», alumnos, es decir, hombres y mujeres dispuestos a aprender de su Maestro Jesús.

Los cristianos de hoy tenemos que preguntarnos si no hemos olvidado que ser cristianos es sencillamente «vivir aprendiendo» de Jesús. Ir descubriendo desde él cuál es la manera más humana, más auténtica y gozosa de enfrentarnos a la vida.

Cuántos esfuerzos no se hacen hoy para aprender a triunfar en la vida: métodos para obtener el éxito en el trabajo profesional, técnicas para conquistar amigos, artes para salir triunfantes en las relaciones sociales. Pero ¿dónde aprender a ser sencillamente humanos?

Son bastantes los cristianos para quienes Jesús no es en modo alguno el inspirador de su vida. No aciertan a ver qué relación pueda existir entre Jesús y lo que ellos viven a diario. Jesús se ha convertido en un personaje al que creen conocer desde niños, cuando en realidad sigue siendo para muchos el «gran desconocido». Un Jesús sin consistencia real, incapaz de animar su existencia diaria.

Y, sin embargo, ese Jesús mejor conocido y más fielmente seguido podría transformar nuestra vida. No como el maestro lejano que ha dejado un legado de sabiduría admirable a la humanidad, sino como alguien vivo que, desde el fondo mismo de nuestro ser, nos acompaña con paciencia, comprensión y ternura.

Él puede ser nuestro maestro de vida. Nos puede enseñar a vivir, no para manipular a otros, sino para servir. Nos puede descubrir que es mejor vivir dando que acaparando. Escuchando su mensaje y siguiendo sus pasos podemos aprender a vivir de manera más solidaria y menos egoísta, a arriesgarnos más por todo lo que es bueno y justo, a querer a las personas como las quería él, a confiar en el Padre como él confiaba.

CONOCER DEMASIADO A JESÚS PUEDE LLEVARNOS A RECHAZARLO DOMINGO 14º (B) Mc 6,1-6


 fe adulta


Las tres lecturas de hoy nos hablan de limitaciones del ser humano. Tanto Ezequiel, como Pablo, como Jesús, se dan cuenta de lo poca cosa que son, pero terminan descubriendo que esas limitaciones no anulan las posibilidades de humanidad plena. Somos humanos, tal vez ‘demasiado humanos’ como decía Nietzsche, pero la plenitud de humanidad que podemos alcanzar es algo increíblemente grandioso y más que suficiente para dar sentido a una vida. Seres humanos limitados y a la vez infinitos.

Con este texto concluye Marcos una parte de su obra. Después de este relato, que manifiesta la aceptación por el pueblo de las tesis de los dirigentes, no vuelve a poner a Jesús en relación con los representantes de la religión. Sigue enseñando y liberando al pueblo oprimido. Jesús ve que no hay nada que hacer con la institución, y se va a dedicar al pueblo marginado. Este episodio se encuentra en los tres sinópticos, aunque con notables diferencias. Relatos paralelos encontramos en Jn y en otros textos sinópticos. 

Marcos no tiene relatos de la infancia. Por eso puede narrar sin prejuicios este encuentro con los de su “pueblo”. Es un toque de alerta ante el afán de divinizar la vida humana de Jesús. Para los que mejor le conocían, era solo uno más del pueblo. Sus paisanos estaban tan seguros de que era una persona normal, que no pueden aceptar otra cosa. Eran sus compañeros de niñez, habían jugado y trabajado con él, lo conocían perfectamente. Lo encuadran en una familia, (requisito indispensable para ser alguien). Hasta ese momento no habían visto nada anormal en él. Es lógico que no esperasen nada extraordinario.

El texto griego no dice pueblo sino “patria”. Ni hace referencia al lugar geográfico, sino al ambiente social en que vivió. Llega con sus discípulos, convertido en un rabino que tiene seguidores. No sale nadie a recibirle. Tuvo que esperar al sábado e ir él a la sinagoga a hablarles. No fueron a la sinagoga a escucharle, sino a cumplir con el precepto. Jesús por su cuenta, se pone a enseñarles. Marcos ya había advertido de la relación de Jesús con su familia. En 3,21 dice que sus parientes vinieron a llevárselo, porque decían que estaba loco. Quedan impresionados como en Cafarnaúm, pero con una actitud negativa.

En griego no dice: “desconfiaban de él” sino “se escandalizaban”, que indica una postura más radical. Ni siquiera pronuncian su nombre. Dicen despectivamente que es hijo de María; no nombran a su padre, que era la manera de considerar digna a una persona. Es curioso que Mateo corrige el texto de Marcos y dice: “hijo del carpintero”. Pero Lucas va más lejos y dice: “el hijo de José”. Estos evangelistas, que copian de Marcos, intentan quitarle al texto la posible interpretación peyorativa. Para Marcos, no era hijo de José, porque había roto con la tradición de su padre; ya no era un seguidor de las tradiciones.

Ese conocimiento total de Jesús les impide creer en él. Lo conocen muy bien, pero se niegan a reconocerle como lo que es. Hay que estar atentos al texto. En aquel tiempo, cualquiera podía hacer la lectura y comentarla. Si no aceptan su enseñanza, es porque no se presentó como carpintero sino con pretensiones de maestro. Tampoco lo rechazan por enseñar como un Rabí, sino por enseñar cosas nuevas que no estaban de acuerdo con la tradición. La religión judía estaba segura de sí misma y no admitía novedad. Los jefes religiosos no permitían admitir nada distinto a lo que ellos enseñaban.

Jesús no ha estudiado con ningún rabino ni tiene títulos oficiales. Al hacer Jesús alusión al rechazo del “profeta”, está respondiendo a las cinco preguntas puramente retóricas que se habían hecho sus paisanos. Jesús no enseña nada de su cosecha, sino que habla en nombre de Dios. Esa era la característica de un profeta. El texto nos dice que, al no aceptarle, están rechazando a Dios. La extrañeza de Jesús no es por verse rechazado sino por verse rechazado por su pueblo. Rechazado por aquellos a quienes intentaba liberar. El golpe psicológico que recibió Jesús tuvo que ser realmente muy fuerte.

Un detalle más interesante es que su desconfianza impide que Jesús pueda hacer milagro alguno. El domingo pasado decía Jesús a la hemorroísa: “tu fe te ha curado”; y a Jairo: “basta que tengas fe”. La fe o la falta de fe, son determinantes a la hora de producirse un “milagro”. ¿Dónde está entonces el poder de Jesús? Tenemos que superar la idea de un Jesús que puede hace lo que quiere en cada momento. Ni Dios ni Jesús pueden hacer lo que quieren si entendemos el “hacer” como causalidad física. La idea de un Jesús con el comodín de la divinidad en la manga ha falseado el verdadero rostro de Jesús.

El relato nos habla de la humanidad de Jesús. Nos confirma que no tiene privilegios. Por eso es tan difícil aceptarle como profeta. Siempre será difícil descubrir a Dios en aquel que se muestra como humano. Rechazamos por instinto cualquier Jesús que no esté de acuerdo con el que aprendimos de pequeños. Yo he oído más de una vez esta frase: “no nos compliques la vida. ¿Por qué no nos dices lo de siempre?” Acostumbrados a oír siempre lo mismo, rechazamos lo nuevo, aunque esté más de acuerdo con el evangelio.

Todo lo que no responda a lo sabido, a lo esperado, no puede venir de Dios. Esa fue la postura de los jefes religiosos del tiempo de Jesús y esa es la postura de los jerarcas de todos los tiempos. Pero esa es también la postura de todos los que lo negaron en aquella sociedad en la que vivió. Aceptar a Jesús, como aceptar a Dios, implica el estar despegado de todas las imágenes que nos hemos hecho de él. Siempre que nos encerremos en ideas fijas sobre Jesús, estamos preparándonos para el escándalo.

Dios nunca se presenta dos veces con la misma cara. Si de verdad le buscamos, lo descubriremos siempre diferente. Si esperamos encontrar al Dios domesticado, nos engañamos a nosotros mismos aceptando al ídolo que es familiar. La consecuencia inesperada de toda religión institucionalizada será siempre el tratar de manipular y domesticar a Dios para hacer que se acomode a nuestras expectativas egoístas.

El verdadero profeta es el que habla del Dios desconcertante que puede salir en cualquier instante por peteneras. El profeta nunca estará conforme con la situación actual, ni personal ni social, porque sabe que la exigencia de Dios es la perfección a la que no podemos llegar. El auténtico profeta será siempre un inconformista, un indignado. Lo más antievangélico será siempre la persona o la institución instalada.

La trampa en que hemos caído es pensar que “todos” tenían la obligación de aceptar el mensaje de Jesús. Nada ha hecho más daño al cristianismo, que el querer imponerlo a todos. Desde Constantino hasta hoy, hemos cometido el disparate de hacer cristianos por “decreto”. La opción por el evangelio será siempre cuestión de minorías. Nos asusta un Jesús completamente normal porque hemos puesto la grandeza en lo extraordinario. Lo grande del ser humano no es lo que no tienen los demás, sino lo que todos tenemos.

EL MISTERIO DE LA INCREDULIDAD Domingo 14. Ciclo B.

 


fe adulta

El domingo pasado nos recordaba el evangelio de Marcos dos ejemplos de fe: el de la mujer con flujo de sangre y el de Jairo. Hoy nos ofrece la postura opuesta de los nazarenos, que sorprenden a Jesús con su falta de fe.

Éxito en Cafarnaúm

Resulta interesante comparar lo ocurrido en Nazaret con lo ocurrido al comienzo del evangelio: también un sábado, en Cafarnaúm, Jesús actúa en la sinagoga y la gente se pregunta, llena de estupor: «¿Qué significa esto? Es una enseñanza nueva, con autoridad. Hasta a los espíritus inmundos les da órdenes y le obedecen.» Enseñanza y milagros despiertan admiración y confianza en Jesús, que realiza esa misma tarde numerosos milagros (Mc 1,21-34).

Fracaso en Nazaret

Otro sábado, en la sinagoga de Nazaret, la gente también se asombra. Pero la enseñanza de Jesús y sus milagros no suscitan fe, sino incredulidad. La apologética cristiana ha considerado muchas veces los milagros de Jesús como prueba de su divinidad. Este episodio demuestra que los milagros no sirven de nada cuando la gente se niega a creer. Al contrario, los lleva a la incredulidad.

Los milagros de Jesús han representado un enigma para las autoridades teológicas de la época, los escribas, y ellos han concluido que: «Lleva dentro a Belcebú y expulsa los demonios por arte del jefe de los demonios» (Mc 3,22).

Los nazarenos no llegan a tanto. Adoptan una extraña postura que no sabríamos cómo calificar hoy día: no niegan la sabiduría y los milagros de Jesús, pero, dado que lo conocen desde pequeño y conocen a su familia, no les encuentran explicación y se escandalizan de él.

Jesús, motivo de escándalo

En griego, la palabra «escándalo» designa la trampa, lazo o cepo que se coloca para cazar animales. Metafóricamente, en el evangelio se refiere a veces a lo que obstaculiza el seguimiento de Jesús, algo que debe ser eliminado radicalmente («si tu mano, tu pie, tu ojo, te escandaliza… córtatelo, sácatelo»).

Lo curioso del pasaje de hoy es que quien se convierte en obstáculo para seguir a Jesús es el mismo Jesús, no por lo que hace, sino por su origen. Cuando uno pretende conocer a Jesús, saber «de dónde viene», quién es su familia; cuando lo interpreta de forma puramente humana, Jesús se convierte en un obstáculo para la fe. Desde el punto de vista de Marcos, los nazarenos son más lógicos que quienes dicen creer en Jesús, aunque lo consideran un profeta como otro cualquiera.

Asombro e impotencia de Jesús

A Marcos le gusta presentar a Jesús como Hijo de Dios, pero dejando muy clara su humanidad. Por eso no oculta su asombro ni su incapacidad de realizar en Nazaret grandes milagros a causa de la falta de fe. Adviértase la diferencia entre la formulación de Marcos: «no pudo hacer allí ningún milagro» y la de Mateo: «Por su incredulidad, no hizo allí muchos milagros».

Nazaret como símbolo

Los tres evangelios sinópticos conceden mucha importancia al episodio de Nazaret, insistiendo en el fracaso de Jesús (la versión más dura es la de Lucas, en la que los nazarenos intentan despeñarlo). Se debe a que consideran lo ocurrido allí como un símbolo de lo que ocurrirá a Jesús con la mayor parte de los israelitas: «Sólo en su tierra, entre sus parientes y en su casa desprecian al profeta».

Recorrió después las aldeas del contorno enseñando

Jesús ha fracasado en Nazaret, pero esto no le lleva al desánimo ni a interrumpir su actividad. Igual que Ezequiel (1ª lectura), le escuchen o no le escuchen, dejará claro testimonio de que en medio de Israel se encuentra un profeta.

¿Nos parecemos a los de Nazaret?

Nuestra educación cristiana ha insistido mucho en la caridad. Podríamos sintetizarla, y con razón, en las palabras: «Amaos los unos a los otros como yo os he amado», o «Trata a los demás como tú quieres que te traten. Esta es la síntesis de la Ley y los Profetas».

Pero los evangelios dan también una importancia enorme a la fe en Jesús. No a la fe en Dios, común a todas las religiones monoteístas, sino a la fe en Jesús. «Esto ha sido escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo en él, tengáis la vida eterna», termina el cuarto evangelio.

El pasaje de hoy nos obliga a examinar nuestra fe en Jesús. Pensar que lo sabemos todo sobre su vida, su persona, su época, puede llevarnos a infravalorarlo, considerándolo un profeta más o un maestro religioso. Pero en un profeta o un maestro no se cree, ni él puede darnos la vida eterna. El evangelio de hoy nos anima a repetir la petición del padre del niño epiléptico: «Creo, pero ayuda a mi incredulidad».

Un remedio contra la soberbia y el narcicismo (2ª lectura: 2 Cor 12,7-10).

Aunque sin relación con el evangelio, el texto de Pablo enseña algo muy útil para todos. Él es consciente de haber recibido unas revelaciones especiales de Dios. La más importante, después de la conversión, que Jesús vino a salvarnos a todos, no solo a los judíos, y que el evangelio debe proclamarse por igual a todas las personas, sin tener en cuenta su raza, género o condición social. Una revelación totalmente revolucionaria. Esto pudo provocar en él una reacción de orgullo y soberbia. Para contrarrestarla, Dios «le clava una espina en el cuerpo», que le humilla profundamente. No sabemos a qué se refiere. Se ha pensado en su enfermedad de la vista, de la que habla en la carta a los Gálatas, que coartaba su actividad misionera. Por lo que dice a continuación, le humillaban las propias flaquezas y las persecuciones, insultos y críticas procedentes de todas partes. Sin olvidar sus arrebatos de ira, que le llevaron a pelearse con Bernabé, su mejor amigo, al que tanto debía; o que le hacían escribir cosas terribles contra los judíos, e incluso contra los cristianos que no compartían sus puntos de vista, a los que llama «falsos hermanos». En cualquier caso, avergonzado de su conducta, pide a Dios que le saque esa espina. Quiere ser bueno y sentirse bueno. Sin fallo alguno. Narcisismo puro. Y Dios le responde: «Te basta mi gracia, pues mi poder triunfa en la flaqueza».

A ninguno de nosotros nos faltan espinas en el cuerpo y en el alma que nos gustaría arrancarnos; o, mejor, que Dios las arrancara para dejarnos vivir tranquilos, satisfechos de nosotros mismos. Pero nos dice como a Pablo: «Te basta mi gracia». Y nosotros debemos repetir como él: «Me alegro de mis flaquezas, de los insultos, de las dificultades, de las persecuciones, de todo lo que sufro por Cristo».

 

EL SABOR DE LA SABIDURÍA XIV Domingo del TO 7 de julio Mc 6, 1-6

 

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Ningún especialista duda de que los textos evangélicos son obra de las primeras comunidades cristianas que, en un proceso de elaboración nada sencillo, trataban de dar contenido y coherencia a la fe que empezaban a vivir. En ese sentido, los evangelios no son tanto crónicas, cuanto catequesis que buscan sostener, alimentar y difundir la fe en Jesús como Mesías (o Cristo).

Por ese motivo, no parece que podamos conocer nunca las palabras auténticas de Jesús, por más que haya sido este un intenso objeto de indagación por parte de biblistas y teólogos, que perseguían llegar a formular con precisión las “ipsissima verba Jesu” (las mismísimas palabras de Jesús).

Con todo, parece un dato histórico que la gente de Galilea lo reconocía como un “maestro de sabiduría”. Sin duda, porque hablaba desde la experiencia, la integridad, la coherencia y el amor.

La persona sabia no es la que repite discursos aprendidos de otros ni la que se conforma con creencias. No se acomoda resignada en un pensamiento perezoso que repite lo que le han enseñado, sino que cuestiona incansablemente el dogma y las creencias heredadas y consideradas intocables. Habla de lo que ha vivido y ha visto, ha sido transformada por ello y lo ofrece de manera desapropiada, no buscando la conformidad con lo que dice, sino como invitación para que cada cual indague y verifique por su cuenta la verdad de lo que escucha.

Las creencias son siempre un conocimiento de segunda mano y no aportan nada nuevo; simplemente, otorgan una falsa sensación de seguridad mientras se mantiene la adhesión o la fe, pero en realidad son incapaces de ofrecer consistencia. Se trata de ideas escuchadas a otros, por lo que, al repetirlas, suenan vacías de sabor. Y no solo no aportan nada nuevo, sino que, al prestarles adhesión y tomarlas como “verdaderas”, cierran el paso a la búsqueda e indagación de la verdad. En realidad, el dogma es la anti-comprensión.

Las palabras de sabiduría, por el contrario, aportan verdad y se hallan dotadas de sabor, novedad y frescor. No se trata de un sabor necesariamente “dulce” -con frecuencia, cuestionan, remueven y perturban- ni de una “novedad” esnobista, que buscara aplauso o admiración. Son palabras siempre nuevas, porque no nacen de la mente -de lo aprendido-, sino que expresan lo vivido y experimentado. Por eso resuenan con facilidad en quienes las escuchan, despertando, en esa resonancia, la sabiduría que habita en todo ser humano.

 


LA INCOMPRENSIÓN Mc 6, 1-6 ¿No es éste el carpintero, hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas y Simón?


col munarriz

fe adulta

Tenemos tendencia a pensar que la vida pública de Jesús tuvo dos etapas distintas; la primera gloriosa en Galilea con multitudes que le seguían entusiasmadas, y la segunda dramática en Jerusalén, donde fue sometido a pasión y muerte.

Pero ésta es una percepción errónea, o al menos incompleta, porque la predicación de Jesús siempre estuvo marcada por la incomprensión. Ni sus amigos más cercanos le entendían, y aunque le seguían fascinados, tuvo que morir para que le entendiesen y creyesen en él (Jn 20,8).

¿Pero, por qué no le entendían?...

Pues porque eso era lo natural. Su misión era proclamar a Abbá —el Padre que nos ha engendrado por amor y nos perdona siempre y sin condiciones—, y precisamente en el origen de la misión estaba también el origen del problema; porque Abbá tenía poco que ver con el Dios que proclamaban los doctores y los santos de Israel.

Para cualquier israelita, la conversión a Abbá suponía abandonar al Dios de sus padres, renunciar a la tradición y lanzarse al vacío, y éste era un plato demasiado fuerte para el que no estaban preparados. Por eso, todo cuanto le escuchaban lo amoldaban a la horma de sus tradiciones y acababan interpretándolo en clave política. Les entusiasmaba lo de Jesús, pero no podían aceptar que aquello pudiese entrar en conflicto con sus creencias milenarias.

Los escribas y fariseos habían rechazado su mensaje desde el principio y le habían sometido a un permanente acoso. Primero le acusaron de blasfemo (Mc 2,7) y luego de actuar en nombre de Belcebú (Mt 12,24). Pero quizá lo más doloroso fue que sus familiares tampoco le entendiesen y fuesen a buscarle para llevarlo a casa porque pensaban que estaba loco (Mc 3,21). En Nazaret fue rechazado por sus antiguos vecinos (Mc 6,6), y tras la multiplicación de los panes y los peces, una muchedumbre quiso proclamarle rey (Jn 6,15), y al negarse, se produjo tal desbandada entre sus seguidores que tuvo que replantearse todos sus planes.

Pero su enfrentamiento con escribas y fariseos no se limitó a discusiones dialécticas, sino que en varias ocasiones corrió peligro su vida. Después de la curación en sábado del hombre de la mano paralizada, los fariseos se conjuraron con los herodianos para matarle (Mc 3,6). Cuando visitó Nazaret, sus vecinos no le admitieron como profeta y quisieron despeñarlo (Lc 4,29). En la fiesta de los Tabernáculos, los sacerdotes y los fariseos mandaron alguaciles para prenderle, pero volvieron con las manos vacías: «Jamás hombre alguno habló como éste» (Jn 7,47) …

Y así hasta la cruz. No, la vida de Jesús nunca fue un camino de rosas y podemos imaginar que en muchos momentos se habría sentido frustrado y fracasado, pero tuvo el coraje de mantener su compromiso hasta el final.

Fascinante, Jesús.

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús 

Para leer un artículo de José E. Galarreta sobre un tema similar, pinche aquí

miércoles, 26 de junio de 2024

Israel causa unos 150 muertos en 48 horas, en la peor espiral letal en semanas en Gaza

 


Público

Tras 260 días de guerra, el número de fallecidos palestinos supera los 37.550.
El Ejército israelí provocó este sábado una masacre en la norteña ciudad de Gaza, causando al menos 48 muertos en ataques contra tres barrios residenciales, poco después de que el Ministerio de Sanidad local hubiese anunciado un centenar de fallecidos desde la tarde de este viernes en la Franja, la peor cifra en semanas. Ver noticia

Netanyahu no detendrá el genocidio en Gaza hasta «destruir a Hamás»

 


Público

La Unión Europea alerta de que la prestación de ayuda humanitaria dentro de la Franja de Gaza ya se ha vuelto una misión «casi imposible».
Benjamín Netanyahu ha afirmado este domingo que no parará la masacre sobre la Franja de Gaza hasta «lograr nuestra meta de destruir a Hamás». Así lo ha defendido en la cadena derechista Channel 14, durante su primera entrevista televisiva en un medio israelí desde el 7 de octubre. Ver noticia

El Vaticano propone una «reformulación» del dogma de la infalibilidad y la primacía del Papa para alcanzar la unidad entre los cristianos -- Jesús Bastante

 


Redes Cristianas

Fuente: Religión Digital
Tal vez sea posible que la Iglesia católica renueve el ejercicio del ministerio del Obispo de Roma»
El Dicasterio para la promoción de la Unidad de los Cristianos propone “reexaminar la forma del papado y su ejercicio de la autoridad al servicio de la comunión eclesial”, en una reflexión “hecha juntos”, entre todas las confesiones cristianas

«Ha llegado el momento de dar nuevos pasos en los diálogos ecuménicos”, y “ponerse de acuerdo sobre un ejercicio aceptable de un ministerio de unidad para toda la Iglesia”

Sobre el Vaticano I: “Es necesario aclarar la terminología adoptada, que a menudo sigue siendo equívoca y abierta a interpretaciones erróneas, por ejemplo: jurisdicción ordinaria, inmediata y universal; infalibilidad; gobierno; autoridad y poder Supremos”

El documento plantea «recuperar y reforzar estructuras sinodales» como «los consejos pastorales diocesanos (CIC can. 511-514), los sínodos diocesanos (CIC can. 460-468), y también los concilios plenarios y provinciales (CIC can. 439-445), que rara vez o nunca se convocan”, así como las conferencias episcopales y los organismos episcopales continentales

Roma ve propuestas como el consejo de cardenales como «el primer paso hacia una estructura de gobierno sinodal permanente a nivel de toda la Iglesia”

Del Vaticano I al Vaticano II, de la infalibilidad papal a una “reformulación” del primado del Obispo de Roma, con una visión más unitaria, más compartida, más sinodal. Estas son algunas de las claves de ‘El obispo de Roma’, un documento de estudio sobre el ejercicio de la primacía papal que esta mañana ha publicado el dicasterio para la Promoción de al Unidad de los Cristianos, y que pretende “contribuir, en un contexto eclesial, a un ejercicio sinodal de la primacía, asegurando la participación de todo el Pueblo de Dios en el proceso de toma de decisiones, especialmente en los asuntos que le afectan directamente”, según se lee en las propuestas finales, tituladas ‘Hacia un ejercicio del primado en el siglo XXI’.

En las mismas, el Dicasterio para la promoción de la Unidad de los Cristianos propone “reexaminar la forma del papado y su ejercicio de la autoridad al servicio de la comunión eclesial”, en una reflexión “hecha juntos”, entre todas las confesiones cristianas.

El Papa, con los patriarcas católicos de medio Oriente Vatican Media
“El ministerio del Obispo de Roma no debe considerarse sólo como un problema, sino también como una oportunidad para una reflexión común sobre la naturaleza de la Iglesia y su misión en el mundo”, señala el documento de propuestas, que apunta que “ha llegado el momento de dar nuevos pasos en los diálogos ecuménicos”, y “ponerse de acuerdo sobre un ejercicio aceptable de un ministerio de unidad para toda la Iglesia”.
Primacía y sinodalidad

“La primacía y la sinodalidad no son dos dimensiones eclesiales opuestas, sino que son dos realidades mutuamente constitutivas y sustentadoras, y que por lo tanto deben abordarse juntas”, señala el texto, que insiste en que “la primacía romana debe entenderse no tanto como un poder universal en una Iglesia universal (Ecclesia universalis), sino como una autoridad al servicio de la comunión entre las Iglesias (communio Ecclesiarum), es decir, de toda la Iglesia (Ecclesia universa)”. 

infalibilidad
“Parece particularmente importante la llamada a una «re-recepción» católica o comentario oficial del Vaticano I. Asumiendo la regla hermenéutica de que los dogmas del Vaticano I deben leerse a la luz del Vaticano II, especialmente su enseñanza sobre el Pueblo de Dios y la colegialidad, algunos diálogos reflejan que el Vaticano II no interpretó explícitamente el Vaticano I, sino que, al tiempo que incorporaba su enseñanza, la complementaba”, añade el documento que ve “necesario presentar la enseñanza católica sobre la primacía a la luz de una eclesiología communio, en el marco de la «jerarquía de las verdades», así como “releer el Vaticano I a la luz de toda la Tradición”.

“Es necesario aclarar la terminología adoptada, que a menudo sigue siendo equívoca y abierta a interpretaciones erróneas, por ejemplo: jurisdicción ordinaria, inmediata y universal; infalibilidad; gobierno; autoridad y poder Supremos”, recalca.

“Es necesario aclarar la terminología adoptada, que a menudo sigue siendo equívoca y abierta a interpretaciones erróneas, por ejemplo: jurisdicción ordinaria, inmediata y universal; infalibilidad; gobierno; autoridad y poder Supremos”

Cabeza de la Iglesia y ministerio de unidad

“Otra propuesta importante es que se establezca una distinción más clara entre las diferentes responsabilidades del Papa, especialmente entre su ministerio como cabeza de la Iglesia católica y su ministerio de unidad entre todos los cristianos, o más concretamente entre su ministerio patriarcal en la Iglesia latina y su ministerio primordial en la comunión de las Iglesias”, recalca el documento, que admite que el uso de “obispo de Roma” fomentado por Francisco gira en esta línea de trabajo.

Sinodalidad
Y es que, añade el texto, “la configuración sinodal de la Iglesia católica es crucial para su compromiso ecuménico”. “Es un deber que la Iglesia católica debe a sus interlocutores demostrar en su propia vida eclesial un modelo convincente y atractivo de sinodalidad”. Porque “es evidente que el modo en que la Iglesia católica vive la sinodalidad es importante para sus relaciones con los demás cristianos. Es un desafío para el ecumenismo».

Recuperar estructuras sinodales

“A nivel local y regional, parece necesario recuperar y reforzar estructuras sinodales que incluyan a todos los fieles, tal como prevé el Vaticano II y contempla el Código de Derecho Canónico, como los consejos pastorales diocesanos (CIC can. 511-514), los sínodos diocesanos (CIC can. 460-468), y también los concilios plenarios y provinciales (CIC can. 439-445), que rara vez o nunca se convocan”, señalan las propuestas vaticanas. “También es importante tener en cuenta el llamamiento del Concilio Vaticano II sobre las conferencias episcopales” y los organismos episcopales continentales.

colegialidad
“A nivel universal, el Código de Derecho Canónico y el Código de Cánones de las Iglesias Orientales ofrecen disposiciones para un ejercicio más colegial del ministerio papal”, apunta el dicasterio, que aboga por “una futura revisión” de ambos textos para promover “un ejercicio colegial  en el gobierno de la Iglesia y en la formulación de la enseñanza infalible”. El Sínodo de los Obispos o la reforma de la Curia van en esta línea. Especialmente importante fue la creación del Consejo de Cardenales que, “junto con los Consistorios ordinarios y extraordinarios, podría ser el primer paso hacia una estructura de gobierno sinodal permanente a nivel de toda la Iglesia”, así como el “sínodo permanente”, que ya fuera propuesto por algunos padres conciliares.

 “Tal vez sea posible que la Iglesia católica renueve el ejercicio del ministerio del Obispo de Roma y proponga un modelo de comunión basado en «un servicio de amor reconocido por todos los interesados»”, culmina el documento del dicasterio presidido por Kurt Koch, para alcanzar “un primado para toda la Iglesia que promueva la unidad y la misión cristianas”.

Semana de oración por la unidad de los cristianos Bisbat de Tarrasa
Tres años de trabajo para un «documento de estudio»
‘El obispo de Roma’ es el primer documento que resume todo el  debate ecuménico sobre el servicio del primado en la Iglesia desde el Concilio Vaticano II. Tres décadas después de la publicación de Ut Unum sint, y con la mirada puesta en el Sínodo de la Sinodalidad, el Vaticano propne esta reflexión como «una contribución a la dimensión  ecuménica del proceso sinodal». Se trata, y así se aclara desde el principio, de un «documento de estudio», que ve la luz tras tres años de trabajo en el que se tuvieron en cuenta decenas de contribuciones de expertos católicos, ortodoxos y protestantes.
 
En el mismo, se hace un repaso a las principales cuestiones teológicas que tradicionalmente han cuestionado el primado papal y las «perspectivas para un ministerio de la unidad en una Iglesia reunificada», entre las que se encuentran la necesidad o no de un primado en la Iglesia; criterios del primer milenio; principios para el ejercicio  del primado en el siglo XXI.

Fin al calvario de Assange: «Su tortura era una condena contra la libertad de expresión»

 


Público

Diversas personalidades de todo el mundo celebran la liberación del fundador de Wikileaks.
El Tribunal Superior de Londres ha concedido este lunes la libertad bajo fianza a Julian Assange, el fundador de Wikileaks. Assange ha estado encarcelado en una prisión de máxima seguridad durante más de cinco años, en virtud de una orden de arresto emitida por Estados Unidos debido a la difusión de documentos secretos. Ver noticia

Los efectos del hambre como arma genocida utilizada por el sionismo en Palestina


 Kaosenlared

Decenas de niños y niñas en Gaza se están muriendo debido a complicaciones relacionadas con el hambre desde que el gobierno de Israel decidió utilizar el hambre como arma de guerra. Personal médico y familias en Gaza han descrito cómo niños, niñas y madres embarazadas y lactantes, padecen severa desnutrición y deshidratación, en hospitales poco equipados para su atención a causa de la destrucción generalizada por parte del ejército ocupante. Ver noticia