FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

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COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

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ATALAYA

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jueves, 16 de febrero de 2023

EL RETRATO SECRETO DE JESÚS


col carminna navia

Pedro Miguel Lamet, publicó en el 2018, una novela histórica, cuyo protagonista es Jesús de Nazaret. Un protagonista siempre referenciado por las palabras de otros, nunca mirado de frente en su actuar o en su interior. La historia de Jesús el maestro galileo, puede ser quizás la historia más repetidamente contada a lo largo de los siglos en el mundo occidental. Podemos decir que cada uno tiene su  propio y único Jesús. El de esta novela es original y fascinante.

El autor nos muestra una personal visión de su protagonista a partir de la investigación “despegada” de un gentil: un tribuno romano con vocación de intelectual que al ser encargado de descubrir las rebeliones contra Roma, se desvía hacia el descubrimiento del  mensaje evangélico. La trama novelística muy bien tramada nos lleva por los recovecos de Jerusalén y del imperio para descubrir tramos de la historia, tanto de la social-política amplia, como de las pequeñas y más íntimas de los y las protagonistas.

Nos queda muy claro cuál es el Jesús de Lamet. Su adhesión al Maestro pasa por: Su crítica radical al templo y a toda forma religiosa que se queda en los ritos y las obligaciones y que oprime.

Su escogencia clara por los débiles y los márgenes de esta sociedad basada en el prestigio, el dinero y los privilegios.

Y sobre todo su propuesta del amor universal, gratuito y sin medidas entre toda la humanidad.

Aún para los conocedores del Evangelio, la figura delineada por el narrador en la novela es muy atrayente y su convincente forma de presentarla, igual.

Por supuesto, el trabajo previo realizado por el escritor es exhaustivo y muy serio. Hay investigación histórica, ambiental y geopolítica. La novela se sumerge en el imperio romano desde sus intríngulis más sutiles y sus sentimientos más escondidos. El trabajo realizado sobre la mujer de Pilatos muestra claramente cómo enlazar la ficción y la realidad obteniendo un resultado de real verosimilitud.

En todo este entramado encontramos, no obstante, un lunar a mi juicio muy grande: La figura de “la Magdalena” como se le llama más de una vez. Pedro Miguel Lamet en lugar de atenerse a los datos que la historia y la literatura de la época de Jesús pueden arrojar, se deja llevar por los prejuicios y falsos presupuestos de la formación anti-femenina del cristianismo. Ya está reconocido por la academia, por los estratos eclesiales más serios (en 1969, se reconoce la confusión y se cambia la lectura del evangelio en su fiesta), e inclusive por el cine que no hay testimonios reales que permitan identificar a María de Magdala con una prostituta. La iglesia oficialmente ha reconocido que esa falsa identificación se debió a una confusión entre diferentes mujeres que aparecen en los textos evangélicos.

Parece sin embargo, que al autor de nuestra novela le resultó más cómodo y tal vez más atractivo o “picante” mantener el equívoco y repetir una vez más una de las grandes mentiras de la historia: que María Magdalena, seguidora de Jesús de Nazaret y primera testigo de su resurrección, venía de la prostitución. Esta falta de rigurosidad se nota ampliamente. La novela construye la figura del profeta de Galilea a partir de conversaciones entre el investigador-narrador y distintos personajes significativos (casi exclusivamente hombres) por sus encuentros con Jesús. Hacia el final de la obra, el personaje entrevistado es precisamente María de Magdala. Su presentación en general es floja y su personaje no tiene tanta consistencia como otros.  

Es una lástima, porque en nuestros días cuando los que el materialismo rampante invita a presentaciones seductoras de Jesús, esta podría haber sido, a más de novedosa, fascinante por lo desarrollado y trabajado que aparece el mandamiento del amor… Pero se desperdicia y desprecia una vez más al público femenino porque se insiste en minimizar el papel que una figura como la de ella jugó reamente en todo el desarrollo del cristianismo primitivo. Después de la lectura, disminuye el deseo de leer No sé cómo amarte, del mismo autor, en la que parece que María de Magdala es protagonista central.

Cali, Febrero de 2023

Cfr.

Pedro Miguel Lamet:

EL RETRATO SECRETO DE JESÚS DE NAZARET

Novela Histórica

Ediciones Mensajero, 2018

 

col koldo

 fe adulta

La Madre Tierra se reacomoda en su espacio. Su inmenso cuerpo tiembla, pero nuestro abrazo se aprieta y nuestra fraternidad se fortalece. Nuestros pequeños están saliendo del susto, tienen estos días la tez morena y hablan fluido árabe. Más y más niños recién rescatados, abandonando el infierno, pasando de brazo en brazo, haciendo brotar alrededor puro arrojo y escondida humanidad.

Los terremotos no sólo quiebran los suelos, separan las placas, sino que sirven para abrir el acartonado corazón colectivo. Los servicios de rescate llegados del mundo entero encuentren los ya débiles latidos. Los canes de privilegiado hocico den con el humano aún vivo entre los cascotes.

La vida sepultada pueda emerger sobre la tierra. Aquellos que aún respiran bajo los escombros, lo puedan hacer a luz del día. De nuestros bolsillos salga el socorro generoso.

El dolor desbordado traiga su debida recompensa de unidad y cooperación en medio de una geografía humanamente tan dividida.

 

LA REVUELTA DE LAS MUJERES EN LA IGLESIA


revista exodo

 Pepa Torres Pérez y Marisa Vidal

La Revuelta de Mujeres en la iglesia es un movimiento de mujeres creyentes nacido en los diferentes territorios del estado español, que denuncia la discriminación de las mujeres en la Iglesia católica y propone una reforma de la misma desde la perspectiva de las mujeres. Aglutina a mujeres de larga trayectoria eclesial y también a jóvenes, involucradas en los diversos feminismos. Además de en grupos específicamente de mujeres, en los que trabajamos desde los parámetros de la teología feminista, estamos insertas en diferentes parroquias y comunidades, así como en movimientos eclesiales (HOAC, Comunidades de Vida Cristiana, comunidades de base, etc.) y algunas congregaciones religiosas. No somos recién llegadas.

Vídeo convocando a la concentración del 5 de Marzo

concentracion te esperamos

La Revuelta de Mujeres en la iglesia denuncia la discriminación de las mujeres en la Iglesia católica

En este sentido, la Revuelta de las mujeres en la iglesia no cae del cielo, sino que nace de una complicidad compartida y sororal: la de Sophia de Dios y la siembra terca y resiliente de los colectivos de feministas cristianas en nuestro país desde hace más de 35 años. Colectivos como El Foro Ecuménico de mujeres (FEM), La Red estatal de Mujeres y Teología, La Asociación de Teólogas Españolasla Red Miriam de Espiritualidad Ignaciana Femenina, Dones creyents, Asociación Mulleres Cristiás Galegas Exeria, etc., y muchos otros. En esta siembra paciente y tenaz hemos ido poco a poco creando espacios de reflexión, acompañamiento, espiritualidad, celebrativos, publicaciones, etc., así como una importante red entre nosotras. Todo este proceso nos ha ido fortaleciendo y empoderando como un sujeto eclesial activo y crítico, convencidas como diría San Ireneo, interpretado con perspectiva de género, que la gloria de Dios es que las mujeres vivan y lo hagan en abundancia.

En este humus, entre octubre del 2019 y enero del 2020, nace la Revuelta de las mujeres en la Iglesia de Madrid y la plataforma Alce la veu, en Barcelona, movimientos confluyentes, aunque con nombres distintos desde la singularidad cultural de cada uno de ellos. El movimiento inicia su gestación en el contexto de las huelgas feministas convocadas el 8 M, y en el que muchas de nosotras y nuestros grupos participamos activamente, así como en diferentes convocatorias donde activistas cristianas feministas nos vamos encontrando en esos años. Nombro algunas de ellas por ser especialmente significativas: El XXII encuentro de Mujeres y Teología, celebrado en Zaragoza, en el año 2018; los 25 años de la publicación del cuaderno Cuándo las mujeres se sienten Creyentes y feministas convocados por Dones HOAC de Barcelona (2018), o la presentación del libro coral Mujeres, Espiritualidad y Liderazgo en la sede de Cristianismo y Justicia, también en Barcelona (2019).

En los diálogos mantenidos aparece siempre un malestar que se torna pregunta incómoda: estamos movilizadas en la sociedad civil ante la situación de las mujeres, pero ¿para cuándo la reivindicación y la propuesta al interior de nuestra iglesia misma? ¿Cómo empujar una reforma desde las perspectivas de las mujeres y con una profunda inspiración evangélica? ¿Cómo hacerlo con la mirada puesta en Jesús y su práctica liberadora y transgresora con las mujeres de su tiempo y su contexto? ¿Cómo hacerlo desde el potencial y el bagaje que la cultura de los feminismos ha aportado a nuestra condición de mujeres cristianas?

mano mujer

Las movilizaciones de las mujeres alemanas del movimiento Maria.2.0 con la boca amordazada, así como la indignación experimentada ante la negación del voto de las mujeres en el Sínodo de la Amazonia y el lanzamiento del vídeo de varias religiosas españolas, que se hizo viral, apoyando la huelga feminista, fue la chispa que encendió el germen de la Revuelta.

Las primeras en lanzar una propuesta de organización fueron las compañeras de Barcelona, que lanzaron una convocatoria abierta de mujeres para analizar y movilizarnos ante la discriminación en la iglesia. De este modo nace Alcem la veu, que rápidamente se pone en contacto con compañeras de Madrid que secundan la respuesta y la difunden y movilizan por más lugares de la geografía española. Así estalla La Revuelta de mujeres en la iglesia, hasta que la igualdad se haga costumbre, que se coordina desde su inicio con grupos internacionales como el colectivo latinoamericano Tras las huellas de Sophia o Voices of faith. Nos aglutina un comunicado en el que planteamos demandas urgentes de reforma en la iglesia que pongan fin a nuestra discriminación y una acción mundial propuesta por Voices of faith: una concentración creativa el 1 de marzo del 2019 en la puerta de las catedrales de nuestras ciudades.

La pandemia, lejos de debilitar el movimiento, nos ha hecho más creativas y fecundas. Hoy estamos presentes en más de 19 ciudades de España y con una fuerte organización a nivel mundial. A la vez tenemos una presencia muy activa en el comité ejecutivo mundial de la preparación del Sínodo mundial de mujeres [1] (Catholic womens council),  cuyas propuestas están recogidas en el documento Voces de mujeres voces de todo el mundo.

Estas aportaciones son fruto de un trabajo permanente de talleres que muchas mujeres en muchos lugares del mundo hemos hecho a lo largo del curso pasado en relación con cinco temáticas que nos parecen de urgente abordaje para una reforma radical de la iglesia desde la perspectiva de género: 1) situación de las mujeres en la iglesia; 2) poder, participación y representación; 3) estructura y transparencia; 4) vida sacramental; y 5) resistencia y esperanza.

Hoy estamos presentes en más de 19 ciudades de España y con una fuerte organización a nivel mundial

El pasado mes de octubre, una comisión internacional, con representación española, entregó este documento, en propia mano, en Roma, a Natalie Becquart, subsecretaria del Sínodo de los obispos, para asegurarnos que llegará directamente al papa Francisco. Al mismo tiempo, estas propuestas están siendo registradas en todos los obispados donde la Revuelta tenemos presencia y en la propia Conferencia episcopal, convencidas de que no habrá sinodalidad sin las aportaciones de las mujeres feministas cristianas, porque, como decimos en una de las consignas que coreamos en nuestras movilizaciones, nosotras somos el cambio.

Recientemente acabamos de publicar un libro en colaboración con compañeras de otros continentes, como la teóloga brasileña Ivonne Gevara, la india Kochurani Abraham o la aymara Sophia Chipiana Quispe, contando la historia del movimiento a nivel mundial y nuestras reivindicaciones y complicidades sororales, que ha agotado su primera edición en menos de dos meses[2].

Vivimos un tiempo a la vez de siembra y de cosecha porque, aunque la iglesia apenas ha cambiado desde el Vaticano II en lo que se refiere a las mujeres, las que sí que hemos cambiado hemos sido las mujeres cristianas. Nos hemos hecho mucho más combativas y resilientes desde la fortaleza y el enraizamiento en una tradición silenciada, como han sido las genealogías femeninas en la iglesia y el bagaje de la teología feminista. Nos hemos hecho expertas en sembrar cambios y acompañarlos a base de transgresión y desobediencias. Por eso estamos convencidas que “Lo que otras plantaron, nosotras cosechamos. Plantaron libertades, sueños, desmanes, quejas, lo nuevo, lo porvenir. Les dijeron que no crecería, pero plantaron. Las llamaron locas, pero plantaron, y como lo plantado tenía raíz fuerte (…) todo llegó a nosotras [3]. Del mismo modo La Revuelta de mujeres en la iglesia es hoy una experta sembradora de lo inédito en una iglesia todavía demasiado temerosa al poder de lo femenino en ella. Pero somos atrevidas y seguimos y seguiremos forzando cambios hasta que la igualdad sea costumbre.

 [1] https://www.catholicwomenscouncil.org/es/rome-2021

[2] AA.VV., La Revuelta de las mujeres en la iglesia, La Imprenta, Madrid 2022.

[3] Slogan del Grupo editorial feminista “horas y Horas”, en su colección La cosecha de  las mujeres.

 

JUAN PABLO II SE EQUIVOCÓ EN LA CUESTIÓN DEL SACERDOCIO DE LA MUJER

religión digital

col guerrero

 

Las mujeres tienen los mismos derechos que el hombre fuera y dentro de la Iglesia Católica. Esto si no lo es debiera ser un dogma en sí mismo, todo lo que esté en contradicción con ello no está en verdad.

Para sortear esto, la Iglesia Católica habla de diferencias en funciones, no en esencia, pero también esto es incierto, pues salvo las que emanan de la propia naturaleza biológica, que son evidentes, todas las que hagamos a nivel personal o social son “artefactos” inventados, sin base teológica. Veamos:

La mujer y el hombre son dos aspectos, dos realidades, de lo que llamamos ser humano y que, según el texto más antiguo del Génesis, fueron creados simultáneamente. Basarse en el segundo texto, más reciente, en el que la mujer-Eva sale de la costilla del hombre-Adán, para justificar la supremacía del varón es tanto como decir que la mujer tiene distintos roles sociales que los hombres, en la práctica mayores limitaciones que éstos, porque Jesús seleccionó sólo a varones para ser Apóstoles, olvidándonos de pasajes donde se dice claramente que en Cristo no hay diferencia de sexo o que todos somos constituidos sacerdotes por el bautismo.

El anterior párrafo también puede leerse a la inversa.

Además sabemos de la existencia de una mujer que fue elegida-enviada –significado de apóstol- por Cristo Resucitado para informar a los apóstoles y demás discípulos de la maravillosa Buena Nueva que acababa de suceder y a quien el propio Juan Pablo II denomina “Apóstol de Apóstoles”. Entonces, a ver si nos aclaramos, si fue Apóstol-a fue Apóstol-a, por lo que puede realizar esa función, y con ella cualquier mujer que así sea elegida por el Resucitado, igual que cualquier hombre.

Desde luego que podríamos hablar de la cuestión de la “casta sacerdotal” que ha sustituido al servicio presbiteral, y que debería ser revisado, tanto en su función y características como en su propia elección, con unas comunidades cristianas más activas. Pues si todos somos sacerdotes y sacerdotisas, casados o célibes, ¿no debiera ser las comunidades cristianas las que decidieran quiénes y para qué? Seguro que desaparecería el actual problema ficticio de la escasez de curas.

Volviendo al asunto de la elección de hombres exclusivamente para el colegio apostólico, tan sólo decir que en aquella época no hubiera sido aceptable socialmente que las mujeres fueran predicando la Palabra de Dios, y más con la idea inicial de Jesús de convertir a su Buena Nueva al pueblo elegido. Era sencilla, evidente y claramente una elección táctica, funcional, temporal y limitada en el espacio. Prueba de ello, como ya he dicho, es que una vez resucitado elige a una mujer para transmitir la noticia capital de nuestra fe, con ello debiera abrir nuestras mentes y aceptar lo evidente: “En Cristo no hay diferencias entre varón y mujer, como no las hay en razas o características personales”. Si se me permite algo de humor, sería como decir que no puede haber hombres con discapacidad o de otra raza que no fuera la semita para ser obispo ya que ningún apóstol lo era.

Queda claro, o así debiera ser, que Juan Pablo II se equivocó, y que por tanto la Iglesia Católica del futuro (espero y deseo que sea más pronto que tarde) habrá de corregirle, y si él trató de que fuera definitivo, pues reconocérselo en su “mandato” pero no para siempre, pues no lo puede ser.

Finalmente una pequeña digresión, si yo no soy más que el Maestro, y creo en la igualdad entre hombres y mujeres, y si esto es un avance en el conocimiento y aplicación de la Verdad, Jesús, el Cristo, no podía ser machista, no podía no saber esto y por tanto ser menos que yo en valores humanos, de modo que apelar a ésta diferencia machista-patriarcal de nuestro Maestro en su período histórico fijándose en una acción puntual como la elección de varones en el colegio apostólico y cerrando los ojos a otras evidencias, se acerca más a una herejía que a una novedad o certeza.

 

Julio Guerrero Moreno

PARA QUÉ MEDITAR EN GRUPO

fe adulta

col notario

 

La Sabiduría de las Mujeres es unir el conocimiento del cuerpo con el de la mente, unir el alma con el espíritu, la intuición con el razonamiento, la conciencia de los sentimientos con el análisis intelectual, la intimidad con el desapego. Unirlos es nuestro camino hacia el futuro. (T. Berry)

Imagina una comunidad de personas buscadoras como si fuéramos una galaxia. Ésta entendida como una «agrupación de estrellas y materia cósmica…concentrada en una determinada región del espacio por efecto de la atracción gravitatoria y constituye una unidad en el universo». (Diccionario Oxford)

La unión de estos dos textos expresa en palabras hermosas y sabias lo que deseamos comunicar. Necesitamos salir de los negativismos políticos, sociales, colectivos… dejar de estar tan enfadadxs con la desigualdad, los abusos misógenos de todo tipo… para DESPERTAR, como le dice Jesús a Nicodemo: nacer de nuevo, a otro modo de convivencia más positiva, inspirada en la Vida.

¿Nuestros modelos?

El primero y más desconocido el Universo: sabernos galaxia humana, agrupación de personas reunidas online atraídas por esa ley de gravedad, de equilibrio, de la que nos habla nuestro buen amigo y maestro Berry. Ese equilibrio entre lo masculino, lo femenino en sus patrones no sólo humanos sino cósmicos de energía y complementación, de respeto y suma de energías positivas.

Este proceso requiere de-construcción y re-construcción. Y aquí os invitamos a introducir en vuestras vidas la Meditación, no sólo solitaria sino Colectiva o Comunitaria. Está demostrado que la sinergia que genera es capaz de transformar en belleza, bondad, evolución, paz… lo que nos ensombrece. Somos luz y por ello debemos alumbrar dejando que emerja de nuestro centro.

Para ello te invitamos.

Desde el verano estamos facilitando una reunión quincenal para meditadorxs en la que a través de unas breves pautas unas personas se han ido introduciendo en una práctica novedosa para ellas, porque a pesar de haber oído tanto sobre la meditación no la habían practicado, y a otras, con el camino ya iniciado, les ha dado la oportunidad de hacerlo en grupo.

Para dar un paso más y abrirlo a otras personas os proponemos hacerlo semanalmente. Para quien quiera continuaremos con la meditación los martes alternos

de cada mes y añadiremos los otros martes un tiempo corto de meditación y el resto del tiempo comentaremos textos que propondremos previamente para que nos ayuden a entender quiénes somos, y vayamos avanzando en ese camino de tomar conciencia de a qué estamos llamados a ser.

Esta invitación es para personas que sientan la necesidad de hacer este camino con otrxs, en sintonía por la atracción que la Ruah ejerce entre nosotrxs.

Si te interesa, aunque no sepas meditar ponte en contacto.

 

Carmen Notario

espiritualidadcym@gmail.com

VIRGINIA ALFARO: "NO PODEMOS PERMITIR QUE NADIE, POR HABER NACIDO EN UN LUGAR DETERMINADO, ACEPTE QUE SU VIDA ESTÁ CONDICIONADA. ESO ES CONTRARIO A NUESTRA FE"

RELIGIÓN DIGITAL

col bastante

 

"Frenar la desigualdad está en manos de todas nosotras y de todos nosotros, tanto en el ámbito eclesial como en el mundo de la pobreza, en el mundo de la injusticia como en los temas que estamos hablando, de género o de la situación de la mujer. Si somos hijos e hijas de Dios, tenemos que tener libertad para escoger y para ser coherentes. Un gran poder en nuestras manos, ¿no?". Virginia Alfaro es misionera laica vicenciana, y desarrolla su labor en Angola.

Es una de las 'caras' de la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas, y sostiene, tajante, que "frenar la desigualdad está en nuestra manos". Y en la educación, especialmente de las niñas, en un país, en un continente, y en una Iglesia donde las mujeres "son base de la familia, base de la Iglesia, base de la sociedad, de la economía". Hablamos con ella.

-Seguimos en la Asociación de la Prensa, presentando la campaña de Manos Unidas, 'Frenar la desigualdad está en tus manos', y ahora estamos con Virginia Alfaro, que es misionera seglar vicenciana y que ha estado por un montón de sitios. Mucho tiempo en Honduras, y también en Mozambique y en Angola.

Buenos días, ¿cómo estás?

-Buenos días. Gracias muy bien.

-Vienes tú a Madrid y justo los reyes se van se van Angola

-Exacto, llegar para la presentación de la campaña de Manos Unidas, y ver en las noticias que van para Angola. ¿Sabemos para qué?

-Aquí no. Nos interesa, también te digo, mucho más, lo que tú nos puedas contar. Llevas muchos años trabajando en Angola con unos proyectos muy interesantes basados en dos pilares que muchas veces están olvidados, la educación y la mujer. En un país y en un continente, donde el trato de la infancia y el trato de la mujer, tienen bastantes carencias, cuando menos. ¿Cuáles son los ejes de ese trabajo que hacéis?

-Bien, desde mi Sevi apostamos por la educación apostamos también por el trabajo con primera infancia con mujeres y entendemos que todo proceso que se haga de intervención familiar y comunitaria va asentando las bases para un cambio social y para que haya puntos de inflexión por los cuales, la comunidad ya no vuelva atrás y ese es nuestro trabajo, no desde una secuencia de actividades de formación y de promoción y de desarrollo humano con foco en Primera Infancia en mujer y una intervención comunitaria para que se cree una red que pueda generar esos cambios al interior de los barrios y de las propias de la propia sociedad.

-Sobre África, siempre que hablamos con misioneros nos hacen hincapié en el papel de la mujer como gestora, mejor que el hombre, en una cultura donde el varón no se preocupa por la familia. Lo has denominado 'fuga de la paternidad', que también genera violencia

-La mujer es increíble. La mujer es la base de la familia, la base de la Iglesia, la base de la sociedad, de la economía. Es multidimensional: es capaz de atender miles de adversidades que se combinan en un solo momento y de gestionarlo con una resiliencia estupenda. La mujer en Angola y creo que que muchas otras culturas tiene su vínculo de identidad con lo que es la maternidad. Y los hijos son sus riqueza y su esencia es el ser madre cosa que no ocurre con el hombre. El hombre, con su masculinidad y con su identidad de varón no está vinculado a la paternidad, y eso provoca que la mujer tenga los hijos y la responsabilidad sobre ellos tanto afectiva como educacional y económicamente, y el hombre no. Y, sin embargo, hay leyes que garantizan el registro de los niños, la atención económica, la educación. A esas leyes, aunque sean precisas y preciosas, le faltan algunos dispositivos para que eso pueda después ser ejecutado en la práctica. La 'fuga de paternidad' se da cuando el hombre desaparece y la mujer queda con todas las responsabilidades y es un elemento muy común en la cultura angolana. Es un atentado a la familia, a los derechos de los niños y niñas, Y de las mujeres, evidentemente.

-La mujer es un motor de la sociedad, de la cultura del desarrollo... ¿Por qué en todas partes seguimos con el cliché de considerarla alguien inferior, también en la Iglesia? ¿Por qué ese techo de cristal?

-Y la pregunta también es por qué seguimos las mujeres permitiendo que esto suceda a lo largo de tantos siglos, de toda la Historia de la Humanidad, con la fuerza que tenemos. Es importante no hacer un traslado de roles, de una cultura machista a colocar a las mujeres en esa posición opresora para vengarnos de años de opresión. Creo que lo importante es encontrar una equidad, una cultura igualitaria, una cultura donde se convive, se complemente y que podamos vivir en armonía, respetando los derechos de todos y de todas. 

Este tiene que ser el futuro, y este también el papel de la educación para el desarrollo. Esa también es nuestra responsabilidad como mujeres, y de ustedes (los hombres), hacer un signo de esto, porque no es evangélico, el Reino de Dios es para iguales.

-Frenar la desigualdad está en tus manos, dice el lema de esta campaña...

Frenar la desigualdad está en nuestras manos, O, mejor dicho: en nuestras manos hay un gran poder para frenar la desigualdad. Hay otras realidades, otros estados, otros poderes. Lo que no podemos es limitarnos porque yo no tenga el poder de transformar esa realidad, a no dar la parte que me corresponde de responsabilidad. Frenar la desigualdad está en manos de todas nosotras y de todos nosotros, tanto en el ámbito eclesial como en el mundo de la pobreza, en el mundo de la injusticia como en los temas que estamos hablando, de género o de la situación de la mujer. Si somos hijos e hijas de Dios, tenemos que tener libertad para escoger y para ser coherentes. Un gran poder en nuestras manos, ¿no?

-Y talentos que nos hacen responsables de ese poder también

-Y competencias y habilidades y especialmente en contextos privilegiados donde hemos tenido todo tenemos también esa responsabilidad de dar gratis lo que gratis hemos recibido.

-Imagino que se te llevan los demonios o que piensas cuando ves a tantas niñas que no tienen posibilidades de acceder a la educación reglada, o que abandonan por embarazos. Pero a la vez estáis ahí, sin dejarlas de lado...

Reamente sí. No creo que porque has nacido en un lugar determinado, en un momento determinado, eso determina tu destino. Tenemos la posibilidad de frenar esas desigualdades, las oportunidades existen, y hay que brindarlas, y convertirlas en competencia, en habilidades que puedan transformar la vida de las personas. No podemos permitir que nadie, por haber nacido en un lugar determinado y en un contexto determinado, acepte que su vida está condicionada. Eso es contrario a nuestra fe. Eso es contrario a la fraternidad, es contrario a la justicia, y está en nuestras manos poner solución a eso.

-¿Como lo decías en angolano?

-Es un refrán de la cultura un mundo donde dice que quién come rápido no está pensando en los otros, ¿no? Entonces para nosotros, que nos servimos en nuestro plato, el que come rápido acaba antes y el que come más despacio acaba después. Pero dentro de la cultura africana y la cultura angolana la comida tradicionalmente se sirve en una olla o en un plato grande, y todos con la mano, vamos cogiendo de ahí llevándonos el alimento a la boca. Entonces, evidentemente, quien come rápido no está pensando en el hambre de los otros. Una vez más, el tema de la desigualdad nos lleva a las manos.

-Manos Unidas lo lleva haciendo muchísimo tiempo colaborando con otras instituciones como la vuestra y con personas que estáis dejando es la vida también por construir un futuro más justo y menos desigual llevar no sé cuántos años de misionera ¿alguna vez te has planteado regresar?

-Por el momento no me planteo regresar. Mientras haya salud, mientras considere que tengo la oportunidad de vivir fiel a mi vocación laica, misionera y desde el carisma licenciano y mientras sea posible realizarlo, pues era también voluntad de Dios y con alegría con entusiasmo y además sintiéndome una de las cinco mujeres más felices del mundo por poder vivir mi vocación plenamente y por tener la vida que tengo cada día de mi vida.

-¿Por qué una de las cinco?

-bueno, digo yo que por lo menos si no es de las tres, de las cinco.

-Se pueden contar con los dedos de una mano… Volvemos a las manos exactamente, muchísimas gracias, Virginia.

-Gracias a ti

Domingo 19 de febrero de 2023 7º Ordinario Gaspar de Búfalo (1836)

 KOINONIA

Todos estamos llamados por Dios a ser santos, a ser perfectos, como el mismo Padre lo es; y el camino para llegar a la plena santidad es el amor: amor a Dios y a los hermanos, amor a los que sufren, amor a sí mismo, a la familia, amor a la naturaleza, al cosmos-caos entero. IR A LA PÁGINA

UN GRAN SIGNO HUMANO Y CRISTIANO

FE ADULTA

col otalora

 

 

Me detengo en una reflexión de Teresa de Calcuta, acorde a la hondura teológica de su compromiso: Ama a los demás, incluyendo a los que son más pobres que tú. No cuesta mucho: puede ser simplemente ofrecerles una sonrisa. El mundo sería mucho mejor si todos sonriéramos más. Sonríe, entonces, muestra alegría y celebra que Dios te ama, nos dice.

La sonrisa del corazón como signo de la confianza en Dios. Parece cosa fácil y por eso extraña que una mujer como Teresa de Calcuta, que se entregó al máximo en la extrema necesidad y la indignidad más escandalosa, se fije en el don de la sonrisa. Lo cierto es que nosotros, que lo tenemos casi todo, sonreímos poco. ¿Pero quién es capaz de sonreír tan francamente como ella? Aquellos cuyo corazón están vaciados del orgullo por una entrega superior, los que saben ver por encima del dolor y el sufrimiento hasta instalarse en la aceptación de lo inevitable. Sonrisas serenas que desarman y que solo la madurez verdadera es capaz de proporcionar por encima de cualquier coyuntura.

Ella decía que sonreír no cuesta mucho, pero sí que cuesta, porque el orgullo y el ego impiden la sonrisa del corazón. La sonrisa genuina, auténtica, es un sentimiento positivo hermanado con la alegría. Y la alegría supone una medicina para el espíritu y para el cuerpo que atenúa la respuesta fisiológica al estrés y a la ansiedad, además de atemperar la agresividad propia de las emociones negativas.

Si tienes miedo de parecer vulnerable cuando sonríes, acepta que la aparente vulnerabilidad de una sonrisa es precisamente lo que la hace tan poderosa. Sonriendo desde el corazón nos abrimos a los demás y ellos van a responder más fácilmente de ese mismo modo: sonriendo. De hecho, sonreír es un mecanismo de defensa que nada tiene que ver con la debilidad. Al contrario, si alguien intenta derribar tu buen espíritu, sonríele para anular su energía tóxica. Forma parte de la inteligencia emocional porque ayuda a desarmar a un posible corazón herido. No es debilidad sonreír cuando estamos tocados por la desgracia, sino virtud. Es un signo positivo de que hemos aprendido a vivir. Sonreír, en definitiva, es patrimonio de los que aman, de la gente inteligente y sabia.

Algunos nos advierten que Jesús no aparece sonriendo expresamente en el evangelio, como si la conclusión fuera que la adustez es una característica del Maestro. No. Me quedo con dos pasajes que rebaten esas advertencias. El primero es de Marcos: el que no se haga como un niño... El niño es el exponente más humano de la sonrisa, abierto a la admiración de la vida y goza de las cosas sencillas desde la sana algarabía infantil que invade la casa; contagia su alegría y cualquier alegría le es contagiosa. Y cuando el niño se ríe, nos reímos los adultos también. El niño no anda indagando sutilezas ni dobleces; vive la vida en presente, confiado y alegre en su entorno familiar.

El segundo pasaje es de Lucas, cuando resalta con humor la estatura de Zaqueo al presentarle subiéndose cual niño a un árbol para verle a Jesús entre la gente. Y eso le permite el contacto visual con el Maestro, al todopoderoso jefe de publicanos, porque domeñó su orgullo. Luego, con su conversión, seguro que ambos se reglaron alegres sonrisas "porque ha llegado la felicidad a esta casa".

Sonreír es difícil, y más aun en la adversidad, pero puede convertirse en signo de fe y esperanza para quien la recibe, pues nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír a los demás. La sonrisa puede ser incluso una estupenda oración, el gesto de amor que invita a humanizarnos.

LA LEY DEL TALIÓN NOS IMPIDE TENER ENTRAÑAS DE MISERICORDIA

FE ADULTA

col marife

 

Mateo 5, 38-48

Soy María, discípula de Jesús de Nazaret desde hace unos meses. Me gusta escucharle, agazapada entre la multitud. Así puedo oír los comentarios de mis vecinos y percibo en sus rostros y en sus manos el eco que producen las palabras del Maestro. De este modo, voy aprendiendo a distinguir “el paño viejo del paño nuevo”, porque hasta hace poco tiempo, yo también pensaba como ellos.

Jesús se ha sentado sobre una roca, desde la que ve bien a la multitud que le rodea. Lleva un rato con los ojos cerrados. ¿Estará orando? ¿Esperará a que cese el clamor de la gente y los comentarios de todo tipo?

Hay una gran expectación, porque la última vez que predicó en esta zona la gente se alteró con sus palabras. Algunos dijeron que estaba loco y merecía ser apedreado, incluso le llamaron blasfemo. Pero un grupo de mujeres le pedimos ser sus discípulas y desde entonces le acompañamos día y noche.

Jesús hace un gesto de bendición y comienza a predicar:  

- Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.

Con voz potente, ha subrayado cada una de las palabras. Mi vecino Caifás, el fariseo, exclama al oírle:

- Así se habla, Jesús ¡Has empezado bien! Es importante que recordemos, punto por punto, el código de la Alianza que nos dio Moisés[i] y las palabras del Deuteronomio: “No tendrás compasión: vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie”[ii].

- Estoy de acuerdo, Caifás -añade Nicodemo-. No debemos olvidar que “El que maltrate a su prójimo será tratado de la misma manera; fractura por fractura, ojo por ojo y diente por diente, es decir, recibirá lo mismo que le ha hecho al prójimo”[iii]

Pero Jesús, tras un breve silencio, continúa:

- Pero yo os digo: si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra.

- ¡Tú no tienes nada que decir! - se oye gritar entre la multitud- Tenemos la ley del Talión para castigar con una pena que sea idéntica a la culpa.

Los murmullos suben de tono y se convierten en griterío, incluso algunas personas amenazan a Jesús.

Entonces recuerdo que mi abuela me explicaba cuando era niña que la frase “Si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra”, era muy importante en el judaísmo. Era como un refrán que recogía la sabiduría de antaño y significaba que no cerráramos las entrañas a nadie, que diéramos siempre una segunda oportunidad. Mi abuela decía: si te cierran una puerta, abre otra; pero no cierres tus entrañas. Y me repetía que no me quedara en el sentido literal de esta frase, porque entonces alimentaba al agresor.

- A quien te pida, dale, y no rehúyas al que te pida prestado - seguía diciendo Jesús- Y la gente empezó a hacer comentarios a gritos.

- ¿No estarás insinuando que tenemos que dar algo a los extranjeros que ocupan nuestro país?

- ¿Dar a los pobres o a los pecadores? ¡Estás loco, Nazareno! No han recibido la bendición del Altísimo. No se comportan como deben.

- Prestamos con el interés que nos permite la ley. No es problema nuestro si la gente puede devolver el dinero del préstamo, o no.

- Desde niños nos han enseñado a amar a los nuestros ¿qué derecho tienes a provocarnos, diciendo que amemos a los enemigos?

En medio de ese griterío, Jesús alzó más aún la voz para decir: de este modo seréis hijos de vuestro Padre celestial. Y repitió de nuevo: para que seáis hijos de vuestro Padre celestial. Se notaba que a Jesús le cambiaba la expresión de su rostro al hablar de su Padre, de su Abba. Como si tuviera en sus entrañas unas palabras de fuego, que no podía contener.

Una mujer encorvada, exclamó desde lo lejos:

- “Ni quiera soy hija de Abraham ¿cómo voy a poder ser hija de nuestro Padre celestial?” Y rompió a llorar con desconsuelo.

Mucha gente se levantó para irse; rechinaban los dientes y rasgaban una esquina de su túnica para mostrar la rabia contenida y el desacuerdo total.  Caifás, con su esposa y sus cinco hijos se alejaron; él iba diciendo entre dientes:

- ¡Nosotros somos hijos de Abraham, cumplimos la ley y no necesitamos más! Se ha vuelto loco. No volveremos a escucharle. Avisaré al Sanedrín.

Sólo nos quedamos un pequeño grupo alrededor de Jesús; había enfermos, mujeres, algunos niños y extranjeros que se habían acercado con curiosidad al oír el revuelo.

María Magdalena le dijo a Jesús que ella no podía amar a sus enemigos, porque eran muchos y le habían hecho mucho daño, pero deseaba vivamente ser hija del Padre. Y Jesús nos habló de que ser hijos e hijas del Abbá es un don que hemos recibido gratuitamente. No es el cumplimiento meticuloso de la ley lo que nos hace hijos e hijas. Y nos repitió, una y otra vez, que pidiéramos cada día, con confianza, que el Abba nos amplíe las entrañas de misericordia para que un día -ojalá- nos cupieran hasta los enemigos.

Nos fue hablando de la misericordia entrañable hasta que se puso el sol, entonces hicimos un gran círculo y oramos juntos, para que el Abba nos liberara de la ley del Talión, y pudiéramos acoger las semillas del Reino que Jesús nos ofrecía.

María, discípula amada.

[i] Éxodo 21, 23-25.

[ii] Deuteronomio 19, 21.

[iii] Levítico 24, 19-20.

DOMINGO 7 Tiempo ordinario – A (Mateo 5,38-48)

 


JOSÉ ANTONIO PAGOLA

No es la manifestación sensible de los sentimientos el mejor criterio para verificar el amor cristiano, sino el comportamiento solícito por el bien del otro. Por lo general, un servicio humilde al necesitado encierra, casi siempre, más amor que muchas palabras conmovedoras.

Pero se ha insistido a veces tanto en el esfuerzo de la voluntad que hemos llegado a privar a la caridad de su contenido afectivo. Y, sin embargo, el amor cristiano que nace de lo profundo de la persona inspira también los sentimientos, y se traduce en afecto cordial.

Amar al prójimo exige hacerle bien, pero significa también aceptarlo, respetarlo, valorar lo que hay en él de amable, hacerle sentir nuestra acogida y nuestro amor. La caridad cristiana induce a la persona a adoptar una actitud cordial de simpatía, solicitud y afecto, superando posturas de antipatía, indiferencia o rechazo.

Naturalmente, nuestro modo personal de amar viene condicionado por la sensibilidad, la riqueza afectiva o la capacidad de comunicación de cada uno. Pero el amor cristiano promueve la cordialidad, el afecto sincero y la amistad entre las personas.

Esta cordialidad no es mera cortesía exterior exigida por la buena educación, ni simpatía espontánea que nace al contacto con las personas agradables, sino la actitud sincera y purificada de quien se deja vivificar por el amor cristiano.

Tal vez no subrayamos hoy suficientemente la importancia que tiene el cultivo de esta cordialidad en el seno de la familia, en el ámbito del trabajo y en todas nuestras relaciones. Sin embargo, la cordialidad ayuda a las personas a sentirse mejor, suaviza las tensiones y conflictos, acerca posturas, fortalece la amistad, hace crecer la fraternidad.

La cordialidad ayuda a liberarnos de sentimientos de indiferencia y rechazo, pues se opone directamente a nuestra tendencia a dominar, manipular o hacer sufrir al prójimo. Quienes saben comunicar afecto de manera sana y generosa crean en su entorno un mundo más humano y habitable.

Jesús insiste en desplegar esta cordialidad no solo ante el amigo o la persona agradable, sino incluso ante quien nos rechaza. Recordemos unas palabras suyas que revelan su estilo de ser: «Si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario?».

SE HA DICHO A LOS ANTIGUOS… DOMINGO 7 (A) Mt 5,38-48

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El domingo pasado hacíamos un análisis general sobre las propuestas del evangelio. Hoy vamos a analizar cada una de las cinco advertencias sobre temas muy concretos.

También decíamos que todo cristiano debía estar haciendo siempre un análisis serio de la segunda parte y estar dispuesto a ir más allá. De ahí el «pero “yo” os digo…». Al decir “yo” no me estoy arrogando ninguna superioridad; tú puedes decir lo mismo.

Habéis oído que se dijo: no matarás. Jesús dice: todo el que esté peleado contra su hermano será procesado. No cabe duda de que es una visión mucho más profunda que la anterior, pero debemos ir mucho más allá de esa propuesta.

Pero “yo” os digo: no se trata solamente de no hacer ningún daño al otro, ni siquiera ignorarle y no hacerle caso. Debo estar dispuesto a hacerle todo el bien que pueda. Quedarme sólo en lo negativo no expresa bien la intención y el deseo de Jesús.

Se dijo: no cometerás adulterio. Jesús dijo: el que mira a una Mujer deseándola en su corazón, ya ha cometido adulterio. No olvidemos que el precepto de no cometerás adulterio del AT, no tiene nada que ver con la sexualidad o con el amor, sino con la propiedad privada. El texto dice: no desees la mujer de tu prójimo ni su buey ni su casa ni nada que sea de él. La propuesta de Jesús está hecha desde esa perspectiva.

Pero “yo” os digo: la relación de pareja debe estar fundada en un amor recíproco. Debemos superar la idea de que el marido es propietario de la mujer y que debemos respetar esa propiedad. En este tema nos queda mucho por andar. No podemos esperar que Jesús haya dicho la última palaba porque estaban en otra perspectiva.

Habéis oído que se dijo: no juréis en falso. Jesús dijo: no juréis en absoluto; a vosotros os basta decir sí o no, lo que pasa de ahí viene del maligno. Poner a Dios como testigo, o cualquier otra cosa sagrada para no pronunciar el nombre de Dios es un abuso de todo lo sagrado. Por eso “yo” os digo: Conformaos con la verdad. La confianza mutua se debe apoyar en la autenticidad. Si necesita apoyo externo, demuestra su debilidad.

Está mandado: “ojo por ojo y diente por diente". Jesús dijo: no hagáis frente al que os agravia. El ‘ojo por ojo’ ya era una norma de justicia muy avanzada, fue un intento de superar el instinto de venganza que nos lleva a hacer el máximo daño posible al que me ha hecho algún daño. Jesús dio un gran paso hacia la verdadera justicia que nace del amor. Tenemos asumido que la meta es la justicia, “ojo por ojo”. La racionalidad al servicio del ego y la justicia romana nos impiden comprender el mensaje cristiano.

Creemos estar muy identificados con la justicia, pero si examinamos esa justicia que exigimos, descubriremos con horror que lo que intentamos todos es hacer de la justicia un instrumento de venganza. Se utilizan las leyes para hacer todo el daño que se pueda al enemigo; eso sí, dentro de la legalidad y amparados por el beneplácito de la sociedad. Incluso se considera que los buenos abogados son aquellos que son capaces de ganar los pleitos cuando la razón está de parte del contrario.

Las frases tan concisas y profundas pueden entenderse mal. No nos dice Jesús que no debamos hacer frente a la injusticia. Contra la injusticia hay que luchar con todas las fuerzas. Tenemos obligación de defendernos cuando nos afecta personalmente, pero sobre todo, tenemos la obligación de defender a los demás de toda clase de injusticia. Lo que nos pide el evangelio es que nunca debemos eliminar la injusticia con violencia.

Si utilizamos la violencia para eliminar una injusticia, estamos manifestando nuestra incapacidad de eliminarla humanamente. No convenceré al injusto si me empeño en demostrarle que me hace daño a mí o a otro. Pero si soy capaz de demostrarle que con su actitud se está haciendo un daño a sí mismo, sin duda cambiaría de actitud.

Habéis oído que se dijo: “amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo". Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos. La dificultad mayor, para comprender este amor, está en que confundimos amor con sentimiento. El amor evangélico no es instinto ni sentimiento. Por lo tanto, no podemos esperar que sea algo espontáneo. El verdadero amor, sea al enemigo o a un hijo, no es el instinto que nace de mi ser biológico. El amor de que estamos hablando es algo mucho más profundo y humano.

Hay que aclarar que la frase “aborrecerás a tu enemigo” no se encuentra en la Escritura. Pero si tenemos en cuenta que para ellos el prójimo era el que pertenecía a su pueblo, a su raza, a su familia. El resto era siempre el “enemigo” que atentaba real o potencialmente contra la seguridad el pueblo. Para poder subsistir, no tenían más remedio que defenderse de las agresiones. Jesús da un salto de gigante y podemos apreciar que la diferencia entre ambas propuestas es abismal.

Pero “yo” os digo: En realidad, no hay enemigo. No debo hacerlo por hacer al otro un favor sino por alcanzar yo mi plenitud. El amor al enemigo no es más que una manifestación del verdadero Ser, que, por ir en contra del instinto de conservación, se ha convertido en la verdadera prueba de fuego del AMOR.

Si somos incapaces de amar a otro porque le considero enemigo, podemos tener la certeza de que, todo lo que hemos llamado amor no tiene nada que ver con el evangelio, y por lo tanto con el amor que nos ha exigido Jesús. El evangelio no es ciencia, ni filosofía ni moral, ni teología ni religión. El evangelio es Vida. El evangelio no intenta enriquecer la inteligencia sino a todo el ser. Tu felicidad, tu plenitud de humanidad radica en ti y nadie te la puede arrebatar.

Enemigo es el que agrede, no el que sufre la agresión. El enemigo no tiene por qué obtener una respuesta igual. Alguien puede considerarse enemigo mío, pero yo puedo mantenerme sin ninguna agresividad hacia él. En ese caso, yo no convierto en enemigo al que me ataca. Si le constituyo en enemigo, he destrozado toda posibilidad de poder amarle. Esa armonía con todos es lo que daba tanta paz y felicidad a los místicos.

Así seréis hijos de vuestro Padre… Aquí encontramos una de las mejores muestras de lo que se entendía por hijo en tiempo de Jesús. Hijo era el que salía al padre, el que era capaz de imitarle en todo. También muestra la idea de Dios que tenía Jesús. Un Dios que ama a todos por igual sin distinción alguna. El AMOR que nos pide Jesús es el mismo amor que es Dios y está desplegándose en mí en todo instante.

DE LA VENGANZA AL AMOR Domingo 7 TO Ciclo A

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El domingo pasado vimos dos recursos de Jesús para combatir el legalismo de los escribas: llevar la ley a sus últimas consecuencias (asesinato, adulterio) y anular la ley en vigor (divorcio, juramento).  El evangelio de este domingo termina de tratar el tema añadiendo un nuevo recurso: cambiar la norma por otra nueva. Lo hace hablando de la venganza y de la relación con el prójimo.

Generosidad frente a venganza

El quinto caso toma como punto de partida la ley del talión («ojo por ojo, diente por diente»). Esta ley no es tan cruel como a veces se piensa. Intenta poner freno a la crueldad del patriarca Lamec, que anuncia a sus mujeres: «Por un cardenal mataré a un hombre, a un joven por una cicatriz» (Génesis 4,23). Frente a la idea de la venganza incontrolada (si me hieres, te mato) la ley del talión pretende que la venganza no vaya más allá de la ofensa (ojo por ojo). De todos modos, sigue dominando la idea de que es lícito vengarse.

En Las Coéforas de Esquilo se advierte el valor universal de esta idea. Después del asesinato de su padre, Electra pregunta al Coro qué debe pedir, y éste le responde:

− Que un dios o un mortal venga sobre ellos...

− ¿Cómo juez o como vengador?

− Di simplemente, “alguien que devuelva muerte por muerte”.

− Pero, ¿crees tú que los dioses encontrarán santo y justo mi ruego?

− ¿Acaso no es santo y justo devolver a un enemigo mal por mal?

Jesús no acepta esta actitud en sus discípulos. No sólo no deben enfrentarse al que lo ofende, sino que deben adoptar siempre una postura de entrega y generosidad. Para expresarlo, recu­rre a cinco casos concretos. ¿Cómo debes comportarte con quien te abofetea, te pone pleito para quitarte la túnica, te fuerza a caminar una milla (quizá se refiera a los soldados romanos, que podían obligar a los judíos a llevarles su impedimenta esa distancia), te pide, o te pide prestado? Basta hacerse cada una de estas preguntas, pensando cómo responderíamos nosotros, para advertir la enorme diferencia con las respuestas de Jesús.

De todos modos, lo que dice no debemos interpretarlo al pie de letra, porque terminaría amargándonos la existencia. El mismo Jesús, cuando lo abofetearon, no puso la otra mejilla; preguntó por qué lo hacían. Lo importante es analizar nuestra actitud global ante el prójimo, si nos movemos en un espíritu de venganza, de rencor, de regatear al máximo nuestra ayuda, o si actuamos con generosidad y entrega. 

Amor al enemigo

El último caso parte de una ley escrita («amarás a tu prójimo»: Levítico 19,18) y de una norma no escrita, pero muy practicada («odiarás a tu enemigo»).

Es cierto que el libro del Éxodo contiene dos leyes que hablan de portarse bien con el enemigo: «Cuando encuentres extraviados el toro o el asno de tu enemigo, se los llevarás a su dueño. Cuando veas al asno de tu adversario caído bajo la carga, no pases de largo; préstale ayuda» (Ex 23,4-5). Pero es curioso cómo se cambia esta ley en una etapa posterior: «Si ves extraviados al buey o a la oveja de tu hermano, no te desentiendas: se los devolverás a tu hermano. Si ves el asno o el buey de tu hermano caídos en el camino, no te desentiendas, ayúdalos a levantarse» (Dt 22,1.4). La obligación no es ahora con el enemigo y el adversario, sino con el hermano (en sentido amplio). Alguno dirá que, para el Deuteronomio no hay enemigos, todos son hermanos. Pero esta interpretación es demasiado benévola.

El evangelio es muy realista: los seguidores de Jesús tienen enemigos. Sus palabras hacen pensar en las persecuciones que sufrían las primeras comunidades cristianas, odiadas y calumniadas por haberse separado del pueblo de Israel; y en la que sufren tantas comunidades actuales en todas partes del mundo, especialmente en África y Asia. Frente a la rabia y el odio que se puede experimentar en esas ocasiones, Jesús exhorta a no guardar rencor; más aún, a perdonar y rezar por los perseguidores.

Lo que pide es tan duro que debe justificarlo. Lo hace contraponiendo dos ejemplos: el de Dios Padre, el ser más querido para un israelita, y el de los recaudadores de impuestos y paganos, dos de los grupos más odiados. ¿A quién de ellos deseamos parecernos? ¿Al Padre que concede sus bienes (el sol y la lluvia) a todos los seres humanos, prescindiendo de que sean buenos o malos, de que se porten bien o mal con él? ¿O preferimos parecernos a quienes sólo aman a los que los aman?

No se trata de elegir lo que uno prefiera. El cristiano está obligado a «ser bueno del todo, como es bueno vuestro Padre del cielo».

Primera lectura (Levítico 19, 1-2.17-18)

La idea de imitar al Dios bueno y santo portándonos bien con el prójimo es el tema de la primera lectura. La formulación es muy interesante, alternando prohibiciones y mandatos. Prohíbe odiar, manda reprender, prohíbe vengarse, manda amar.  De ese modo, prohibiciones y mandatos se complementan y comentan. No odiar de corazón significa, en la práctica, no vengarse ni guardar rencor. Reprender es una forma de amar; de hecho, lo más cómodo y fácil ante los fallos ajenos es callarse y criticarlos por la espalda; para reprender cristianamente hace falta mucho amor y mucha humildad.

El Salmo 102

El tema de la bondad de Dios es fundamental en este Salmo, del que la liturgia recoge algunos versos. El Dios que nos perdona, compasivo y misericordioso, es el mejor ejemplo y estímulo para amar y perdonar al prójimo.

AMAR A LOS ENEMIGOS Y SER PERFECTOS VII Domingo del Tiempo Ordinario 19 de febrero Mt 5, 38-48

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La radicalidad de la que hablábamos la semana anterior parece llegar al extremo en la doble fórmula que da título a este comentario: amar a los enemigos y ser perfectos. ¿Realmente es algo que se puede pedir a los seres humanos?

El amor a los enemigos únicamente es posible desde la comprensión experiencial de lo que somos. Gracias a ella, podemos reconocer que cada persona hace en cada momento lo mejor que sabe y puede. Por lo que el mal o daño que se hace es siempre fruto y consecuencia de la ignorancia (entendida, no como falta de inteligencia, sino como no saber lo que realmente somos). Más aún, la comprensión nos muestra que, hablando con propiedad y desde el nivel profundo, no hay nadie que haga nada. De manera similar a como los personajes del sueño creen ser actores, pero el único hacedor real es la mente del soñador, aquí también creemos ser sujetos de los actos, pero el único sujeto real, que merece ese nombre es la consciencia (la vida o la totalidad).

La comprensión, por tanto, hace posible el amor al enemigo, porque incluso nos impide verlo como “enemigo”. Sigue siendo, también él, no-otro de mí. Sin embargo, esto no quita que nuestra sensibilidad reaccione al daño recibido, sobre todo en circunstancias que lo agravan o lo hacen particularmente doloroso. Es legítimo, por tanto, el sentimiento de enfado, rabia e incluso ira. Lo que hará la comprensión será evitar que nos apropiemos de tales sentimientos, alimentándolos y eternizándolos. Habremos de acogerlos, entender su porqué… y soltarlos.

En cuanto a la “perfección” de que habla el texto, me parece importante destacar dos cuestiones: por una parte, en el plano profundo -y mirando desde ahí-, todo es perfecto: “y vio Dios que todo era muy bueno”, como dice el libro del Génesis; por otra, en el plano de las formas -en concreto, de nuestra personalidad- la “perfección” es imposible, ya que todo lo humano es imperfecto. En este caso, perfección significa completitud, es decir, la capacidad de aceptar nuestra realidad completa, con sus luces y sus sombras. La persona capaz de aceptarse a sí misma con toda su verdad es la persona “lograda”, unificada, armoniosa, humilde, comprensiva y compasiva…

¿Sé apreciar los “dos niveles” de lo real?

 

CONVIVIR EN PLENITUD

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comentario editorial fa7

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Mt 5, 38-48

«Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian»

La antigua Ley es ley, es decir, un conjunto de preceptos dados por el Señor a Moisés para ayudar al hombre a salir del pecado y de todas las calamidades asociadas al pecado. La Ley garantiza —hasta cierto punto— el orden social y propicia la convivencia, pero no sana la maldad del corazón.

Lo de Jesús no es ley, es evangelio; buena Noticia. El evangelio pone al ser humano ante el amor del Padre y le invita a responder con el mismo amor hacia los demás, y este modo de entender las relaciones humanas nos muestra a los cristianos el camino para transitar por la vida.

El propósito último del texto de hoy —y el de tantos otros de Jesús— es invitarnos a caminar hacia la plenitud individual y colectiva; individual, porque esta forma de vivir nos humaniza y nos proporciona felicidad; y también colectiva, porque propugna una convivencia basada en la paz, la benevolencia y la ayuda mutua, y éste es el bien más preciado al que un colectivo humano puede aspirar. Toda sociedad, sean cuales sean sus creencias, se esfuerza en lograr la mejor convivencia entre sus miembros, pero hay dos formas distintas de hacerlo: una, al estilo del mundo, reprimiendo el mal, y otra, al estilo de Jesús, sembrando el bien.

La propuesta del mundo es la ley. Quien se salta la ley es perseguido y en su caso juzgado y condenado. Y esto está muy bien, y es necesario, pero refleja una sociedad todavía muy inmadura a la que le falta aún mucho trecho por recorrer. Además, la experiencia nos dice que la ley no es suficiente; que por ese camino nunca vamos a lograr una convivencia medianamente aceptable; que la convivencia solo se alcanza cambiando los corazones, es decir, sembrando en ellos unos valores que la propicien de forma natural.

La propuesta de Jesús es el Reino. Y el Reino, en palabras de Ruiz de Galarreta, se puede definir como «una sociedad de Hijos que solo amándose como hermanos podrá realizarse». El Reino se siembra. No crece por la fuerza del dinero o la presión del poder, sino por la fuerza interior de la Palabra. En el Reino todo es al revés: desde dentro, por conversión, no por imposición; desde abajo, desde el servicio, no desde el poder. Para el mundo, el primero es el que más tiene; para el Reino, el primero es el que más sirve. Para el mundo, el más importante es el más dotado; para el Reino, el más importante es el más necesitado.

Lo más convincente de la propuesta de Jesús es que no nos exige huir de la realidad humana, sino dar pleno sentido a toda realidad humana. Pertenecer al Reino no consiste esencialmente en renunciar a nada, sino en dirigirlo todo a crear humanidad. Ninguna dimensión humana está fuera de esa categoría esencial: medios para construir el Reino; para crear humanidad.

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo en su momento, pinche aquí