FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA

FUNDADOR DE LA FAMILIA SALESIANA
SAN JUAN BOSCO (Pinchar imagen)

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA

COLEGIO SALESIANO - SALESIAR IKASTETXEA
ESTAMOS EN LARREA,4 - 48901 BARAKALDO

BIENVENIDO AL BLOG DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DE SALESIANOS BARAKALDO

ESTE ES EL BLOG OFICIAL DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS Y ALUMNAS DEL COLEGIO SAN PAULINO DE NOLA
ESTE BLOG TE INVITA A LEER TEMAS DE ACTUALIDAD Y DE DIFERENTES PUNTOS DE VISTA Y OPINIONES.




ATALAYA

ATALAYA
ATALAYA ENERO 2025

viernes, 17 de diciembre de 2021

Voices of Faith, a los obispos alemanes: “Ya no son dignos de ejercer el cargo de pastores”

 


Religión Digital

Carta abierta del colectivo al episcopado alemán tras los escándalos
No vemos que estéis del lado de los afectados. Las negociaciones indignas sobre las indemnizaciones, la negativa a dar toda la ilustración en manos de organismos independientes causarán cada vez más sufrimiento y sacarán a más creyentes de la iglesia
··· Ver noticia ··

La férrea determinación de la gente común de construir un mundo extraordinario

 


Vijay Prashad

Alainet

¿A qué se debe la hostilidad occidental hacia Cuba y Haití? A su audacia para defender su soberanía y su promesa de construir una sociedad que no se centre en las necesidades de las potencias imperialistas.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha convocado a 111 países para que asistan a su Cumbre por la Democracia los días 9 y 10 de diciembre, que finalizará el Día de los Derechos Humanos. “Damos la bienvenida a todos los países, organizaciones e individuos para que apoyen los objetivos de la Cumbre”, declaró el Departamento de Estado.
··· Ver noticia ··

Los bancos centrales en evidencia

 


Juan Torres López

Ganas de escribir

Juan Torres

Publicado en Público.es el 10 de diciembre de 2021
Los índices de precios están alcanzando los niveles más altos de los últimos treinta años ante la pasividad de las instituciones que nos habían asegurado que son las únicas que podrían evitarlo, los bancos centrales.
A ellos se les encomendó garantizar la estabilidad de los precios y para conseguirlo reclamaron y consiguieron todos los privilegios y competencias posibles: disponen del personal más cualificado y bien retribuido que constantemente nos está diciendo que sabe lo que va a ocurrir en nuestras economías, ahora y en el futuro; son plenamente independientes para diseñar y ejecutar la política monetaria; tienen poder ilimitado para crear dinero y un control prácticamente absoluto sobre todo lo que ocurra en el sistema financiero.
··· Ver noticia ··

La izquierda y la Iglesia. Yolanda y Francisco

 


Gorka Larrabeiti

CTXT

papa47

De cómo combatir la Extrema derecha 2.0.
Es para celebrarlo. Esa pareja feliz es una noticia muy buena y muy rara. Es muy rara porque el debate político y la agenda mediática, como repite siempre Steven Forti, bailan desde hace tiempo al compás de los escándalos y las provocaciones de la extrema derecha global.
··· Ver noticia ··

La gran paradoja 1

Antonio Zugasti

 Redes Cristianas

Aunque nunca se hable de eso en los grandes medios de comunicación, está
meridianamente claro que el capitalismo lleva la humanidad a la ruina. “Estamos
atrapados en la dinámica perversa de una civilización que si no crece no funciona, y si crece destruye las bases naturales que la hacen posible”. Es una afirmación contenida en el manifiesto Última Llamada, firmado por científicos y ecologistas españoles en 2014.

Por su parte el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio
Climático nos advierte año tras año, y de una manera cada vez más apremiante, de la
necesidad de cambios radicales si queremos evitar las desastrosas consecuencias de
un cambio climático descontrolado. Sin embargo, los paupérrimos resultados de la
Conferencia de las Naciones Unidas COP26, celebrada recientemente en Glasgow, nos
demuestran, una vez más, que, dentro del sistema capitalista, a lo más que se puede
llegar es a pintar de verde lo de siempre, pero que los cambios necesarios son
extremadamente difíciles de conseguir. Y si pasamos al terreno social vemos que, con pandemia o sin pandemia, con crisis o sin crisis, la desigualdad aumenta de una
manera escandalosa, y la destrucción del Estado del Bienestar progresa de una forma
lenta pero imparable.

Sin embargo vivimos una gran paradoja: la aceptación general de ese capitalismo
destructor. Porque también está meridianamente claro que las fuerzas que pretenden
la eliminación del capitalismo y su sustitución por una sociedad socialista, hoy son sólo un pequeño residuo del pasado. Las críticas del capitalismo, muy radicales y muy razonadas, que podemos encontrar en medios alternativos, y en escritos de
intelectuales de izquierda, no llegan a la vida política real, la de cada día, la que sale en los periódicos y las televisiones. Tampoco al discurso de los líderes de la izquierda.

El mantra de Margaret Teacher. “No hay alternativa” (al capitalismo, naturalmente)
domina en todo el planeta. Cuba es un reducto que bracea desesperadamente para no
hundirse totalmente, y la Venezuela chavista, a la que la derecha considera el culmen de los horrores, no ha pretendido, ni mucho menos, eliminar el capitalismo, sólo rebajar los privilegios de la oligarquía Y luego está el caso de China, donde vemos que hay un poder centralizado en el Partido Comunista, pero una economía totalmente capitalista.

Y entre nosotros parece que la mayor aspiración de nuestro gobierno
progresista es que no llegue a dominar la extrema derecha, y que no se hunda del todo el Estado del Bienestar. Pero no se cuestiona lo más mínimo el sistema capitalista.

Hablamos mucho de los grandes avances científicos y tecnológicos conseguidos por el
desarrollo técnico de la sociedad actual, sin embargo, en la realidad se vuelve la
espalda a los científicos cuando estos cuestionan nuestra forma de vida y nuestra
sociedad de consumo. El mismo secretario de la ONU, António Guterres habla de "una sentencia de muerte" a la que nos condenamos con nuestros oídos, sordos al clamor de la Tierra herida.

¿Qué le pasa a nuestra sociedad para que seamos incapaces de abordar los cambios
que desde el campo científico nos están reclamando? Debería ser el primer tema de
reflexión en nuestro mundo, sin embargo parece que sólo importa a algunas minorías.
Desde mi punto de vista, una explicación a esta pasividad social ante la barbarie
capitalista estaría en que detrás del sistema económico capitalista hay un sistema de valores, una filosofía, una visión reduccionista del ser humano, el Hombre
Unidimensional del que hace más de 50 años nos hablaba Herbert Marcuse.

Ese ser humano, para el cual la dimensión fundamental en su existencia es la económica, y en lo económico se apoya para alcanzar el objetivo último de los seres humanos: una vida feliz. Y esa visión, dominante en la sociedad actual, es la que nos ata al capitalismo.
Se ha afirmado que el hombre ante lo único que no es libre es ante la propia felicidad.

O sea, que la busca inevitablemente. Pero ninguna ciencia nos dice dónde se
encuentra la felicidad. Ha sido un tema debatido a lo largo de los siglos, hasta que ha llegado la mentalidad capitalista con una fórmula falsa, pero clara y atractiva: la felicidad se compra, lo importante es tener dinero para comprarla, y cuanto más tengas, más podrás comprar.

Esta fórmula ha calado en la sociedad. Buscamos nuestra felicidad en esa sociedad de consumo que nos presenta el capitalismo. Una sociedad que lleva a la humanidad al colapso, pero a la que nos resulta enormemente costoso renunciar. Sí renunciaríamos, si fuéramos capaces de encontrar una alternativa a la felicidad prometida por el consumo. No es una tarea imposible, todo lo contrario, es algo totalmente acorde con la naturaleza humana y con el pensamiento que los seres humanos han desarrollado a lo largo de los siglos.

La Diócesis de Córdoba, adalid del “cristoneofascismo”

 


Sebastián Pérez

laicismo

FUENTE: CORDÓPOLIS
El profesor y teólogo Juan José Tamayo, en su libro “La Internacional del odio”, acuña un nuevo término: “cristoneofascismo”. Con él, señala a los actuales movimientos reaccionarios y neofascistas que se están extendiendo, y que son definidos como “la actual alianza entre las organizaciones políticas y sociales de la extrema derecha, apoyadas por el ultraliberalismo, y los movimientos cristianos integristas, que cuentan con el apoyo de dirigentes eclesiásticos críticos con el Papa Francisco” .
··· Ver noticia ··

NAVIDAD SIN INTERNET

FE ADULTA

col gerardo

 

Pensamos que hemos avanzado mucho con todos los medios de comunicación. Pero eso ya se había superado cuando nació Jesús. Y si no, vamos a mirarlo en los evangelios de Mateo y Lucas.

Entonces había una comunicación más profunda. Lo hacían los ángeles a través de los anuncios a José, a María y a los pastores. Les transmitían la Buena Noticia de que iba a nacer o que ya había NACIDO el Mesías.

Cuando no funcionaban esos medios divinos, se servían de la información de los carteles y de lo que iba diciendo los edictos del Emperador, que iban acompañados de la voz interior del Espíritu.

Con una ventaja, además; que esa transmisión divina no se colgaba ni se estropeaba. Solo necesitaban tener buen oído, buen olfato, para escuchar lo que Dios les quería anunciar.

Pero las noticias malas que daba Herodes no funcionaban. Pues, para cuando llegaban esas leyes crueles, ya se había adelantado el ángel y habían librado a Jesús de todo daño y mal.

Todo gracias a la conexión celestial por medio de los ángeles que anunciaban a María que iba a ser madre, a José que el hijo de María venía del Espíritu, a los pastores que había nacido Jesús y a los tres que se fuesen a Egipto para librarse de la muerte del niño.

Ya había funcionado su particular YouTube en Zacaríaas y en María cuando recitaron esos dos himnos maravillosos del “Bendito sea el Señor, Dios de Israel” y el de “Engrandece mi alma al Señor”. Porque ellos no estaban tan inspirados como para elaborar de repente esa maravilla de cantos. Lo tenía grabado Dios y se lo iba dictando.

Alguna que otra vez, sobre todo José, no se acababa de enterar y de entender; en esas ocasiones funcionaban los sueños. Un poco le costaba enterarse, pero soplaba el viento del Espíritu y así quedaba informado y alentado.

Se ve que este medio de anunciar las buenas noticias, también funcionaba para los pastores: sin cables, sin enchufes, sin programas. Hablaba la Palabra Hecha Carne. Y esa Palabra, hecha carne, se había instalado en una tienda de campaña entre los hombres. Ese era el wifi que conectaba a la familia y a Jesús con el Verbo eterno: Dios hecho hombre.

¿DEBE LA IGLESIA METERSE EN POLÍTICA? POR SUPUESTO. PERO HACIÉNDOLO COMO LO HIZO JESÚS

RELIGIÓN DIGITAL

col castillo

 

Leyendo y releyendo los escritos del Nuevo Testamento, no es posible encontrar argumentos que puedan justificar el hecho, tan repetido en la historia, de intromisiones (directas o indirectas) de los dirigentes de la Iglesia en asuntos políticos. Herodes mandó degollar a Juan Bautista y Jesús, por lo que relata el Evangelio, no dijo ni palabra. En otra ocasión, cuando Jesús le hablaba a la gente, algunos informaron en público que Pilatos había matado a unos galileos cuando ofrecían un sacrificio en el Templo. La reacción de Jesús fue sorprendente. Porque no dijo ni palabra contra Pilatos, sino que fue a sus oyentes a quienes les dijo: “si no os enmendáis, todos vais a terminar lo mismo” (Lc 13, 5).

A lo dicho, hay que sumar la respuesta que Jesús les dio a quienes querían crearle un grave problema con las autoridades romanas, utilizando el tema de pagar o no pagar el tributo al César. A lo que Jesús hábilmente respondió: “Lo que es del César, devolvédselo al César; y lo que es de Dios, a Dios” (Mc 12, 13-17; Mt 22, 15-22; Lc 20, 20-28). La política en su sitio y la Iglesia en el suyo.

Y a lo dicho, hay que añadir un hecho elocuente: en los relatos de la pasión y muerte de Jesús, quien se resistió a condenar a muerte a Jesús no fue el Sanedrín de los sacerdotes, sino el gobernante de los romanos (Mt 15, 6-15 par).

¿Debe la Iglesia meterse en política? Por supuesto. Pero haciéndolo como lo hizo Jesús. No con la pretensión de mandar y acaparar el poder y el capital, sino con el proyecto de gestionar una sociedad en la que se respetan los derechos humanos, y sobre todo, si es que hay que proteger y favorecer a ciertos sectores de la población, los más favorecidos deben ser los más necesitados. Si la política se entiende de esta manera, es evidente que la Iglesia tiene que meterse en política. Así lo hizo Jesús. Y así lo tienen que hacer los que “siguen” a Jesús.

Pero es un hecho que la política no se suele ejercer al servicio de la “igualdad”, sino para defender (e incluso potenciar) las “diferencias”. Ahora bien, los que piensan así y actúan en consecuencia, no se han enterado –o no quieren enterarse– de que la diferencia es un “hecho”, mientras que la igualdad es un “derecho” (Luigi Ferrajoli). Y, como es bien sabido, el “hecho” procede de la naturaleza (hombre y mujer, por ejemplo), mientras que el “derecho” procede de la decisión humana, según sus conveniencias (el “derecho” de hombres y mujeres no procede de la naturaleza, sino de la conveniencia de los hombres).

La libertad y el valor de aplicar este criterio al gobierno de la sociedad, se hunden y desaparece el principio determinante del capitalismo. El capitalismo se basa en un “derecho” que han inventado los capitalistas. Como en la antigüedad se inventaron derechos que no tenían las mujeres, ni los esclavos, ni los recién nacidos, ni los extranjeros, ni los homosexuales, etc. Tiene sobrada razón Peter G. Stein, en su excelente estudio de El Derecho romano en la historia de Europa (Siglo XXI, 2006, pg. 57), cuando afirma que “la Iglesia no redujo sus enseñanzas al Evangelio”, sino que “incluía el Derecho romano”. O sea, la privación de derechos a Los olvidados de Roma (Robert C. Knapp).

Es lamentable que siga siendo de actualidad el texto que Walter Benjamin redactó en 1921: Capitalismo como religión. Según este autor, “el cristianismo en tiempo de la Reforma no propició el ascenso del capitalismo, sino que se transformó en capitalismo”. La “gente de Iglesia”, con bastante frecuencia y cuanto más arriba esté, justifica su situación justificada echando mano de la Religión, que, con sus prácticas y observancias, tranquiliza las conciencias.

¿Debe la Iglesia meterse en política? Tal y como se entiende y se practica la política, lo que debe hacer la Iglesia es tener la libertad y la audacia de decir y hacer no lo que le conviene a la Religión para sacar tajada al capitalismo, sino decir y hacer lo que necesita la gran mayoría de la humanidad, que, desde varios siglos antes de Cristo, millones de seres humanos indefensos tienen que someterse y soportar, no las “diferencias”, sino las “desigualdades” que inventaron los que mandan.

AUNQUE ES DE NOCHE

RELIGIÓN DIGITAL

col azurmendi

 

A las 12 de la noche del día 13 al 14 de Diciembre de 1591 fallecía en Úbeda, Jaén, a la edad de 49 años, Juan de Yepes Álvarez, más conocido por san Juan de la Cruz. Han pasado 430 años, pero su figura va siendo cada vez más conocida y reconocida como escritor, poeta y místico.

Parafraseando una de sus coplas, “¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche!”, quisiera aludir a las motivaciones, certezas y convicciones que nos sostienen en nuestro complicado transcurrir diario, aunque es de noche.

“La noche” consiste para san Juan de la Cruz en ese conjunto de experiencias de oscuridad humana, social y cultural, incertidumbres, soledad y angustia, tristeza y desolación que nos acompañan a lo largo de la vida personal y social. El momento histórico que estamos viviendo podría ser calificado de “noche”. La esperanza nos falla por doquier y las incertidumbres nos cercan.

Pero no queremos sucumbir a estas experiencias, aunque es de noche. No queremos ser ingenuos ni ignorantes, ni ilusos ni insensibles. Nos rodea la noche, es cierto. No tenemos muchas razones para un optimismo fácil. Pero vivimos de la esperanza, aunque es de noche. San Juan de la Cruz diría: “¡Qué bien se yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche!”. Sabemos por qué no perdemos la esperanza.

Aunque es de noche, noche oscura para una humanidad que se enfrenta a crisis humanitarias de enormes proporciones y que, por lo tanto, tiene ante si retos y desafíos que no se pueden soslayar.

Es de noche en la crisis migratoria que tantas víctimas se está cobrando, en particular en el mar Mediterráneo. Pero hay hombres y mujeres que creen en la vida y la dignidad de las personas y luchan por rescatarlas de una muerte segura, aunque es de noche. Aunque es de noche brilla la luz de los barcos de salvamento marítimo humanitario.

Es la noche del hambre y la desigualdad económica, el expolio de los bienes y materias primas y las consiguientes guerras en pueblos machacados e ignorados, situaciones que motivan y movilizan la solidaridad grande y al mismo tiempo frágil de voluntarios, organizaciones no gubernamentales, misioneros, hombres y mujeres de bien, aunque es de noche.

Aunque es de noche en tierra explotada y usurpada, casa común herida de muerte, crisis climática sin precedentes. Pero miles de hombres y mujeres cuidan la tierra, la enriquecen con su trabajo, surgen grupos ecologistas como voz de alarma y renace el respeto a la casa común. Aunque es de noche.

Aunque es de noche, la noche fracasada y decepcionante de un materialismo consumista sin precedentes que arrasa la capacidad humanizadora de un humanismo asentado en los valores de la solidaridad y el compromiso. Aunque es de noche.

Aunque es de noche, la noche de una iglesia alejada de la gente, de una jerarquía adueñada del pueblo de Dios y dirigiéndose a un abismo ciego y sordo. Pero iglesia fiel en los fieles, sencilla en la pobreza y el abandono clerical, viva en los que creen, servicial y orante. Aunque es de noche

Aunque es de noche, la noche del bienestar solo económico, ansiado entretenimiento, superficialidad satisfecha; pero caldo de cultivo de un renacimiento espiritual nuevo y sin rostro conocido, aunque es de noche.

Aunque es de noche, fría noche de la incredulidad, de un Dios ignorado y desechado, cristianismo arrinconado, religiones bajo sospecha de ideologías saturadas de prejuicios y pretensiones absolutas. Pero nacen, sin embargo, voces críticas que buscan en el fondo de sí mismos la verdad del ser humano y del insondable Misterio de Dios. Aunque es de noche.

Aunque es de noche, la noche burocrática y todopoderosa de leyes, normas y protocolos que ignoran o desplazan los derechos y necesidades de los más pobres y los convierten en ciudadanos de tercera. Junto a ellos hay, sin embargo, grupos de acogida que dan aliento, alimento y techo, aunque es de noche.

Aunque es de noche, noche de la política desacreditada y herida por algunos que dan pábulo a la mentira y se aprovechan en su beneficio de la posición que tienen. En medio de ellos hay políticos entregados al servicio público por el bien común y el bienestar de todos. Aunque es de noche.

Aunque es de noche….¡Cuánto sabemos , en medio de lo que ignoramos, de todo aquello que nos hace bien, construye convivencia y nos aproxima a nuestra verdad más profundamente humana y a la verdad del Misterio de Dios, manifestado en el Evangelio de Jesús. Aunque es de noche.”

San Juan de la Cruz

¡Qué bien se yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche!

¿UN PAPA MARXISTA?

RELIGIÓN DIGITAL

col bausset

 

No es la primera vez (ni será la última), que el papa es considerado marxista o comunista. Lo hemos visto estos días con motivo de la audiencia del papa a la vicepresidenta Yolanda Díaz, cuando una representante de la derecha española ha calificado este encuentro como una “cumbre comunista”. La Sra. Macarena Puentes, ni más ni menos que Secretaria de Comunicación del PP de Madrid, definió como “cumbre comunista” el encuentro entre el papa y la vicepresidenta Yolanda Díaz. Lo explicaba magistralmente Gabriel Mª Otalora en su artículo, “El comunismo de este papa” (Religión Digital, 11 de diciembre de 2021).

Como he dicho antes no es la primera vez que, despectivamente, la derecha califica al papa de comunista. O de peronista. Ya en 2015 el papa Francisco fue calificado (peyorativamente) como marxista por diversos sectores del ultraconservadurismo norteamericano. Cuando leí esta noticia hace seis años, pensé que también algunos representantes de la derecha y de la derecha más dura del estado español y también del País Valenciano, compartían esta misma opinión. ¿Por qué, sobre todo (pero no solo) a partir de la exhortación Evangelii gaudium, la caverna política española y mundial han calificado al papa Francisco como marxista?

En una entrevista al diario italiano, La Stampa, del 15 de diciembre de 2013, ahora hace seis años, el papa Francisco denunció, por falsa, la teoría del “desbordamiento”. Según esta falaz idea, todo crecimiento económico, favorecido por la libertad de mercado, provocaría por sí mismo una mayor equidad e inclusión social en el mundo. Esta teoría nos prometía que cuando el “vaso” se llenase y estuviese bien lleno, se desbordaría, y de esta manera los pobres se beneficiarían. Pero en cambio, como dijo el papa (denunciando esta falacia y esta mentira), “cuando el vaso está lleno, por arte de magia crece, y así nunca se desborda ni sale nada para los pobres”.

Y es por esto que el papa Francisco, con esta reflexión tan llena de sentido común, escandalizó a los lobys ultraconservadores. También a los españoles, representados por las derechas nacionalistas. Las declaraciones de la Sra. Macarena Puentes sobre la “cumbre comunista”, solo son la punta del iceberg de lo que piensan las derechas españolas sobre el papa.

Con la idea recogida en la exhortación Evangelii  gaudium de que este sistema económico nuestro “mata”, un sistema defendido por las derechas neoliberales españolas y mundiales, el papa ponía el dedo en la llaga. Y por eso las palabras del papa escocían y mucho a las derechas neoliberales, que aprovechaban para atacar al papa de marxista o comunista.

A la acusación de marxista que le hicieron hace seis años, el papa, con buen humor, respondió así en la entrevista: “La ideología marxista está equivocada. Pero en mi vida he conocido a muchos marxistas, buenos como personas, y por eso no me siento ofendido”.

En la exhortación Evangelii gaudium, el papa denunciaba “el fetichismo del dinero y la dictadura de la economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano” (55), que es el modelo que defienden las derechas españolas. También, en la misma exhortación, Francisco se escandalizaba de “la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera” (56), y por eso el papa proclamaba un principio evidente, que no gusta a las derechas: que “el dinero ha de servir, no gobernar” (58).

Está más que comprobado que a los representantes de la especulación, del fraude y de la corrupción (¿pensaría Francisco en algunos miembros de la Generalitat del País Valenciano de la etapa del PP?) no les gustaron nada las palabras valientes del papa, que además defiende siempre la actitud de servicio que han de tener los políticos. Y es que si no es con esta dimensión de servicio, los políticos “la ensucian cuando la usan para los negocios”. ¿Estaría pensando (de nuevo) el papa en el País Valenciano y en la etapa de corrupción del PP? Porque día sí, día también, aparecían como nuevos imputados diversos miembros que tuvieron un cargo importante en el Gobierno del País Valenciano. Y también del estado español.

Francisco, diversas veces, ha llamado “a los expertos financieros y a los gobernantes de los países, a considerar las palabras de un sabio antiguo: “No compartir con los pobres los propios bienes, es robarles y tomarles la vida. No son nuestros los bienes que tenemos, son de ellos”, según decía un Padre de la Iglesia poco querido por los neoliberales: San Juan Crisóstomo (57).

Es por todo esto, que el papa nos exhorta a volver “la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano” (58). ¿Tenemos un papa marxista? ¿O comunista, según las derechas más reaccionarías? Tenemos un profeta. Un papa valiente que denuncia la injusticia y nos llama a la solicitud por los más desvalidos. Un papa que ha abierto una nueva primavera en el seno de la Iglesia. Un papa que denuncia “la dureza mental” de una parte de la Iglesia (y también de algunos políticos), “la rivalidad por vanagloria” y “los que quieren escalar”, y no precisamente en el Pirineo, “la indiferencia por el otro”, “el lucimiento personal para el provecho mundano”, o “una economía de la exclusión”, como defienden estas derechas que califican al papa de comunista, marxista o revolucionario.

¿Francisco es un papa marxista? El papa Francisco es un regalo de Dios para la Iglesia y para el mundo por su valentía, su audacia y su compromiso con los más pobres de nuestra sociedad. Que tome nota de lo que dice el papa la Sra. Macarena Puentes y sus compañeros de partido así como los demás políticos que tenemos en el Congreso y el Senado y en la Zarzuela.

Atacando al papa, éste no se va a callar. Se ve que lo conocen poco los que se han escandalizado porque se haya reunido con la vicepresidenta Yolanda Díaz.

Los nacionalistas españoles que han calificado al papa de comunista, todavía no han descubierto que Francisco es un hombre de Dios, que, como el Bautista, denuncia la hipocresía, el orgullo y la economía que pisotea y mata a los más débiles.

PREGÓN PARA UNA NAVIDAD ATREVIDA

RELIGIÓN DIGITAL

col alej fer

La Navidad es siempre una disculpa apasionante para ponernos a la escucha y percibir la Presencia de Dios que se abre paso, a fuerza de amor encarnado y de brisa suave, en las vidas y en los acontecimientos de nuestra historia. Sí, Él viene. Viene siempre…

Navidad, misterio y nostalgia, provocación y compromiso, para convocarnos a la militancia contra los conformismos paralizantes y las propuestas vacías de vida y de encarnación. Para mirar al mundo con ojos agradecidos; porque este mundo, el de hoy, el nuestro, es el pesebre donde llora el Niño de María. Incluso o, sobre todo, en tiempo de Pandemia. Amenzados por la variante Ómicron.

Hay una humanidad herida y enferma, contaminada y perimetrada, que espera y ansía ser redimida de la falta de futuro, de la injusticia estructural, de la insolidaridad de mármol, de las pateras de la desesperación. La Navidad no puede ser, en este contexto, una propuesta de imagen, de papel de envolver, de música celestial, de consumo, de rebajas…

La presencia de Jesús, el Hijo de Dios, el encarnado entre nosotros, resuena como un zumbido y una propuesta humanizadora que quiere tocar las carnes de cada uno de nosotros, de cada ser humano, hombre y mujer, para sanarnos, para encendernos, para poner en nuestros ojos un destello de luz y de ternura que nos convoque al gozo de ser humanos. Descubrimos que Dios habita la realidad más humana de la viday sabe a caricia y a pan recién cocido. ¡Qué niño tan divino!

Y nosotros, como pastores y magos convocados a Belén y emocionados por el Niño que nos ha nacido, queremos ser testigos de su bondad, aquí y ahora.

Somos muchos los que hemos sido impactados por el Sol que nace de lo alto y no podemos callarlo más. Nuestras comunidades, ataviadas para la fiesta, se sienten convocadas a la celebración y al gozo. Es Navidad. El Enmanuel, el Dios-con-nosotros, nos ha seducido para constituirnos espacios naturales de Dios, contemplativos y profetas, abarrotados de pasión por la humanidad. ¡Entonemos jubilosos el villancico de la gratuidad!

Hay muchas realidades de nuestra tierra que nos tocan el corazón, desde el Jesús encarnado en Belén, a las que queremos salir al encuentro; a las que estamos saliendo al encuentro ya desde las diversas realidades que nos tocan vivir: Las guerras que aún se alientan desde los poderosos, el escándalo de las mujeres maltratadas, el terrorismo totalitario y deshumanizador, la inmigración utilizada políticamente, el dolor y el olvido de tantas víctimas, la apuesta subvencionada por  la muerte con la ley de la Eutanasia, el horror del sufrimiento de los niños, la vergüenza de la división entre los cristianos, los fanatismos y las guerras santas, el pecado de los muros en Israel, en México, en Ceuta y Melilla… ¡Basta de Herodes!

Navidad es la prueba de que otro mundo es posible, también en las periferias y fronteras de la vida.

No tenemos, es verdad, respuestas y soluciones infalibles a tanta desgracia acumulada en nuestra tierra;  pero queremos estar ahí, sentirnos cercanos y misericordiosos con todos los que caminan agobiados y sin esperanza. Queremos regalar nuestra oración y nuestro aliento. Hay que salir al encuentro de todos, de todos, de todos…

Entre tantas ofertas de temporada hay una Navidad por estrenar. Esa Navidad que puede ser la tuya, la mía, la nuestra.

¿Quién ha dicho que este año no hay Navidad? Será el año con la Navidad más especial de cuantas hemos celebrado en los últimos años porque valoraremos lo que valen las pequeñas cosas de la vida: Un abrazo, un beso, un te quiero, te necesito, me haces falta, te he echado de menos…

¡Señor, que vea tu estrella!

DISCERNIR ENTRE MUCHAS POSIBILIDADES Y CAMINAR JUNTOS

FE ADULTA

col depalma

Dos cosas quiero resaltar de la visita de María a Isabel, que narra el evangelio de Lucas. La primera es la decisión de María de ponerse en camino. La segunda es la importancia de la alegría celebrada, compartida y que genera una comprensión de la situación concreta y de la historia en clave profética.

El discernimiento acerca de nuestras acciones es una constante sobre todo en momentos especiales de la vida: ¿Qué tenemos que hacer? Y nos encantaría recibir -desde fuera- una respuesta clara, concisa y directa. Pero el discernimiento en el Espíritu no suele ser tan fácil y no suele haber una receta precisa, sino que se presentan incontables posibilidades y cada uno en particular puede elegir diferentes caminos. Además, no siempre sabemos hacia dónde nos conduce cada decisión y no podemos predecir las consecuencias directas e indirectas de nuestros actos. El itinerario no esta diseñado de antemano; está por hacerse y por inventarse. María decide ir a visitar a su prima. Ello implica tiempo de camino, de peregrinación, de estadía fuera de casa y de vuelta al camino. No es una acción sencilla para una mujer embarazada que asume aparentemente sola el reto.

El segundo aspecto es que el encuentro, el camino y sobre todo la alegría celebrada ofrece un modo de comprender la realidad muy específico. Las mujeres, según este relato, se alegran, cantan y recuerdan los textos de sus antepasadas en la fe, según sus escritos sagrados. Cantan juntas, con las voces de sus antepasadas y de este modo la realidad cobra nueva luz para ellas y para todos los demás. Se vuelven profetas para todas las generaciones.

El Adviento es para nosotros un tiempo especial para este discernimiento: ¿Qué hacer? ¿Cómo mejorar? Y nos habla de la conversión como un proceso continuo de atención a la Palabra y a lo que nos pasa y, sobre todo, a las personas que nos rodean.

Pero la conversión no consiste solamente en un proceso individual. Como comunidad reunida, que celebra, como Iglesia que camina en un proceso de conversión continua y estructural, vivimos en una ekklesia semper reformanda, tanto en estilos, en horarios, en estructuras...

En este tiempo, a esta característica de la Iglesia en movimiento, que celebra y que se alegra, se la caracteriza por iniciativa del papa Francisco, con la categoría de sinodalidad. En esta situación, tal vez las palabras proféticas y que invitan a la conversión podrían sonar algo así: ”Aprendamos a caminar juntos”. “Que cada uno discierna su propia vocación y ejerza el ministerio que le ha sido asignado”. “Alegrémonos y hagamos fiestas con los demás”. “Tomemos parte en este proceso de renovación eclesial y no nos mantengamos al margen”. “Escuchemos y demos lugar a los carismas de los otros”. “Construyamos la casa común; seamos partícipes de esta ciudadanía eclesial”.

 

Domingo 19 de Diciembre 4º Adviento Nemesio, mártir (250)

 KOINONIA

Miqueas, de quien está tomada la primera lectura, vivió en el reinado de Ezequías. Cuando el modesto profeta llegó a la corte, se encontró con Isaías, de quien al parecer recibió influjo literario, aunque conservó su estilo personal. Miqueas atacó sobre todo a los poderosos que abusan del pobre para robar y oprimir, a los jueces corrompidos, pero compuso también magníficos poemas de salvación, entre los que sobresale la profecía sobre Belén. El Mesías esperado nacerá en Belén, pequeña población de Judá, y hará que los seres humanos puedan vivir tranquilos y Él será nuestra paz. IR A LA PÁGINA

4 Adviento – C (Lucas 1,39-45)

 


 JOSÉ ANTONIO PAGOLA

CREER ES OTRA COSA

Estamos viviendo unos tiempos en los que cada vez más el único modo de poder creer de verdad va a ser para muchos aprender a creer de otra manera. Ya el gran converso John Henry Newman anunció esta situación cuando advertía que una fe pasiva, heredada y no repensada acabaría entre las personas cultas en «indiferencia», y entre las personas sencillas en «superstición». Es bueno recordar algunos aspectos esenciales de la fe.

La fe es siempre una experiencia personal. No basta creer en lo que otros nos predican de Dios. Cada uno solo cree, en definitiva, lo que de verdad cree en el fondo de su corazón ante Dios, no lo que oye decir a otros. Para creer en Dios es necesario pasar de una fe pasiva, infantil, heredada, a una fe más responsable y personal. Esta es la primera pregunta: ¿yo creo en Dios o en aquellos que me hablan de él?

En la fe no todo es igual. Hay que saber diferenciar lo que es esencial y lo que es accesorio, y, después de veinte siglos, hay mucho de accesorio en nuestro cristianismo. La fe del que confía en Dios está más allá de las palabras, las discusiones teológicas y las normas eclesiásticas. Lo que define a un cristiano no es el ser virtuoso u observante, sino el vivir confiando en un Dios cercano por el que se siente amado sin condiciones. Esta puede ser la segunda pregunta: ¿confío en Dios o me quedo atrapado en otras cuestiones secundarias?

En la fe, lo importante no es afirmar que uno cree en Dios, sino saber en qué Dios cree. Nada es más decisivo que la idea que cada uno se hace de Dios. Si creo en un Dios autoritario y justiciero terminaré tratando de dominar y juzgar a todos. Si creo en un Dios que es amor y perdón viviré amando y perdonando. Esta puede ser la pregunta: ¿en qué Dios creo yo: en un Dios que responde a mis ambiciones e intereses o en el Dios vivo revelado en Jesús?

La fe, por otra parte, no es una especie de «capital» que recibimos en el bautismo y del que podemos disponer para el resto de la vida. La fe es una actitud viva que nos mantiene atentos a Dios, abiertos cada día a su misterio de cercanía y amor a cada ser humano.

María es el mejor modelo de esta fe viva y confiada. La mujer que sabe escuchar a Dios en el fondo de su corazón y vive abierta a sus designios de salvación. Su prima Isabel la alaba con estas palabras memorables: «¡Dichosa tú, que has creído!». Dichoso también tú si aprendes a creer. Es lo mejor que te puede suceder en la vida.

MARÍA ES PORTADORA DE LA DIVINIDAD DOMINGO 4º DE ADVIENTO (C) Lc 1.39-45

FE ADULTA

col fraymarcos

 


Esos textos no podemos tomarlos como si fueran crónicas de sucesos. Son teología narrativa. Que el texto se ajuste más o menos a los hechos, que sea totalmente inventado o que tenga como fundamento mitos ancestrales, no tiene importancia ninguna. Lo importante es descubrir el mensaje que el autor ha querido transmitir. Si fueran noticias de un suceso, nos daríamos por enterados y punto. Si son teología, nos obliga a desentrañar la verdad que sigue siendo válida. Este texto es uno de los más densos y profundos de Lucas.

Hemos leído los textos desde una perspectiva equivocada. Ni María sabía que había engendrado al “Hijo de Dios” ni Isabel que llevaba en su seno la Precursor. No tiene ninguna verosimilitud que noventa años después del suceso, alguien se acuerde de una visita a una prima, mucho menos que recuerde las palabras que se dijeron. No digamos nada si imaginamos a María, arrancándose con el magníficat, recitado palabra por palabra. No, el relato nos está trasmitiendo lo que pensaban los cristianos de finales del siglo primero.

En el texto todo son símbolos. La primera palabra en griego es ‘anastasa’, que significa levantarse, resurgir, que se ha pasado por alto en la traducción oficial. Es el verbo que emplea el mismo Lucas para indicar la resurrección. Significa que María resucita a una nueva vida y sube a la “montaña”, el ámbito de lo divino. Pensamos que la madre da la vida al hijo. Aquí es el Hijo el que da vida a la madre. Inmediatamente, la madre lleva al que le ha dado esa vida, a los demás, es decir da a luz al Hijo. Eckhart decía con gran atrevimiento: todos estamos preñados de Dios y la principal tarea de todo cristiano es darle a luz.

La visita de María a su prima simboliza la visita de Dios a Israel. La subida de Galilea a Judá nos está adelantando la trayectoria de la vida pública de Jesús. También el Arca de la alianza recorrió el mismo camino por orden de David. El relato está calcado del libro de Samuel II que narra el traslado del arca de la ciudad de Baalá al monte Sion. David dijo: ¿Quién soy yo para que me visite el arca de mi Señor? El arca permaneció tres meses en casa de Obededón de Gat. En la llegada del arca hubo saltos de alegría. El Señor llenó de bendiciones a la casa de Obededón. Hubo cantos y anuncios de liberación.

Lo sublime se digna visitar a lo pequeño. El Emmanuel se manifiesta en el signo más sencillo. El AT y el nuevo se encuentran y se aceptan, fuera del marco de la religiosidad oficial. Desde ahora Dios lo debemos encontrar en lo cotidiano, en la vida. Jesús, ya desde el vientre de su madre, empieza su misión, llevar a otros la salvación y la alegría. Todo quiere indicar que la verdadera salvación siempre repercutirá en beneficio de los demás; si alguien la descubre, inmediatamente la comunicará. La visita comunica alegría (el Espíritu), también a la criatura que Isabel llevaba en su vientre. Se descubre el empeño por dejar a Juan por debajo de Jesús.

Si leemos con atención, descubriremos que todo el relato se convierte en un gran elogio a María. Y es el mismo Espíritu el que provoca esa alabanza: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!” ¿Cuántas veces hemos repetido esta alabanza? “¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?” “Dichosa tú que has creído”. Creer no significa la aceptación de verdades, sino confianza total en un Dios, que siempre quiere lo mejor para el ser humano. A continuación, María pasa al elogio de Dios con el canto de “el Magníficat”.

Lo que intentan estos relatos de la infancia de Jesús es presentarlo como una persona de carne y hueso, aunque extraordinaria ya desde antes de nacer. Cuando afirmamos que esos relatos no son históricos no queremos decir que Jesús no fue una figura histórica. El NT hace siempre referencia a una historia humana concreta, a una experiencia humana única. Sin esa referencia al hombre Jesús, el evangelio carecería de todo fundamento. Ahora bien, el lenguaje que emplea cada uno de los evangelistas es muy distinto. Basta comparar los relatos de Mateo y Lucas con el prólogo de Juan, para darnos cuenta de la abismal diferencia.

La novedad que se manifiesta en María, no elimina ni desprecia la tradición, si no que la integra y transforma. El relato está haciendo constantes referencias al AT. En ningún orden de la vida, debemos vivir volcados hacia el pasado porque impediríamos el progreso. Pero nunca podremos construir el futuro destruyendo nuestro pasado. El árbol no crece si se cortan las raíces. Lo nuevo, si no integra y perfecciona lo antiguo, nunca prosperará.

A la vivencia de Jesús, hace referencia la carta de Pablo. Jesús no es un extraterrestre, sino un ser humano como nosotros, que supo responder a las exigencias más profundas de su ser. La clave está en esa frase: "Aquí estoy para hacer tu voluntad." No se trata de ofrecer a Dios “dones” o “sacrificios”. Se trata de darnos a nosotros mismos. Esa actitud es propia de una persona volcada sobre lo divino que hay en ella. Pablo contrapone la encarnación al culto. Dios no acepta holocaustos ni víctimas expiatorias. Solo haciendo su voluntad, damos verdadero culto a Dios. En Juan, dice Jesús: “Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre”.

Los primeros cristianos no llegaron a la conclusión de que Jesús era Hijo de Dios porque descubrieron en Él la “naturaleza” de Dios sino porque descubrieron que Jesús cumplió su voluntad. Hacía presente a Dios en lo que era y lo que hacía. Para el pensamiento semítico, ser hijo no era principalmente haber sido engendrado sino el reflejar lo que era el padre, cumplir su voluntad, imitarle. Esa fidelidad al ser del padre convertía a alguien en verdadero hijo. Descubrir esto en Jesús, les llevó a considerarlo, sin duda alguna, Hijo de Dios.

Esa voluntad no la descubrió Jesús porque tuviera hilo directo con Dios fuera. Como cualquier mortal, tuvo que ir descubriendo lo que Dios esperaba de él. Siempre atento, no solo a las intuiciones internas, sino también a los acontecimien­tos y situaciones de la vida, fue adquiriendo ese conocimiento de lo que Dios era para él, y de lo que él era para Dios. ‘La voluntad de Dios’ no es algo venido de fuera y añadido. Es nuestro ser en cuanto proyecto y posibilidad de alcanzar su plenitud. De ahí que, ser fiel a Dios es ser fiel a sí mismo.

En todas las épocas y todos los seres humanos han intentado hacer la voluntad de Dios, pero era siempre con la intención de que el “Poderoso” hiciera después la voluntad del ser humano. Era la actitud del esclavo que hace lo que su dueño le manda, porque es la única manera de sobrevivir. Es una pena que después del ejemplo que nos dio Jesús, los cristianos sigamos haciendo lo mismo de siempre, intentar comprar la voluntad de Dios a cambio de nuestro servilismo. En esa dirección van todas nuestras oraciones, los sacrifi­cios, las promesas, votos.

Salvación y voluntad de Dios son la misma realidad. Jesús, como ser humano, tuvo que salvarse. Para nuestra manera de entender la encarnación, esta idea resulta desconcertante. Creemos que salvarse consiste en librarse de algo negativo. La salvación de Dios no consiste en quitar sino en poner plenitud, En todo ser humano está ya la plenitud como un proyecto que tiene que ir desarrollando. Jesús llevó ese proyecto al límite. Por eso es el Hijo.

¿CÓMO VIVIR LA NAVIDAD? Domingo 4º de Adviento. Ciclo C.

 col sicre art


FE ADULTA

Cuando falta poco para estas fiestas, las lecturas nos ofrecen tres ejemplos excelentes para vivir su sentido y un mensaje de esperanza.

El ejemplo de Isabel: alabanza, asombro, alegría (Lucas 1,39-45)

Aunque en el relato del evangelio la iniciativa es de María, poniéndose en camino hacia un pueblecito de Judá, los verdaderos protagonistas son Isabel, la única que habla, y Juan, el hijo que lleva en su seno. Es este el primero en reaccionar, antes que su madre. En cuanto oye el saludo de María (Lucas no cuenta qué palabras usó para saludar) da un salto en el seno de Isabel. Esta, llena de Espíritu Santo, expresa los sentimientos que debe tener cualquier cristiano ante la presencia de Jesús y María.

Alabanza (“¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!”). El Antiguo Testamento recoge la alabanza de algunas mujeres, pero por motivos muy distintos. Yael es proclamada “bendita entre las mujeres” por haber asesinado a Sísara, general de los enemigos; Rut, por haber elegido a Booz, a pesar de no ser joven; Abigail, por haber impedido a David que se tomara la justicia por su mano; Judit, por haber matado a Holofernes y liberado a Israel; Sara, la esposa de Tobit, por haber abandonado a sus padres para venir a vivir con la familia de Tobías. ¿Qué ha hecho María para que Isabel la bendiga? El relato de la anunciación lo deja claro: ha aceptado el plan de Dios (“he aquí la esclava del Señor”) y eso la ha convertido en madre de Jesús o, como dirá Isabel, en “la madre de mi Señor”. Motivo más que suficiente de alabanza.

Asombro (“¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”). La forma de expresarse Isabel, tan personal, recuerda lo que escribió san Pablo a los Gálatas a propósito de la muerte de Jesús: “Me amó y se entregó a la muerte por mí”. Se deja en segundo plano el valor universal de la encarnación y de la muerte para destacar lo que significan para mí. La Navidad, celebrada año tras año durante siglos, corre el peligro de convertirse en algo normal. No nos asombramos de esta venida de Jesús a mí, como si fuera la cosa más lógica del mundo. Buen momento para detenernos y asombrarnos.

Alegría (“la criatura saltó de gozo en mi vientre”). Lucas termina por donde empezó: hablando de la reacción de Juan. Pero ahora añade que el salto en el vientre de su madre lo provocó la alegría de escuchar el saludo. Los domingos anteriores han insistido en el tema de estar siempre alegres. Lo específico de este evangelio es que la alegría la provoca la presencia de María y de Jesús.

Estos tres sentimientos los inspira, según Lucas, el Espíritu Santo; ya que generalmente no lo tenemos tan presente como debiéramos, es este un buen momento para pedirle que los infunda también en nosotros.

El ejemplo de María: fe

Las palabras de Isabel, que comienzan con una alabanza de María y de Jesús, terminan con otra alabanza de María: “¡Dichosa tú que has creído!” Y esto debe hacernos pensar en la grandeza del misterio que celebramos. No es algo que se pueda entender con argumentos filosóficos ni demostrar científicamente. Es un misterio que exige fe. Para muchos, como decía el cardenal Newman, la fe es “la capacidad de soportar dudas”. Para María es fuente de felicidad. Lo será siempre, a pesar de las terribles pruebas por las que debió pasar. En ese camino misterioso de la fe, ella se nos ofrece como modelo.

El ejemplo de Jesús: cumplir la voluntad de Dios (Hebreos 10,5-10)

En la mentalidad del pueblo, y de gran parte del clero de Israel, lo más importante en la relación con Dios era ofrecerle sacrificios de animales y ofrendas. En el fondo latía la idea de que Dios necesita alimentarse como los hombres. Los profetas, y también algunos salmistas, llevaron a cabo una dura crítica a esta mentalidad: lo que Dios quiere no es que le ofrezcan un buey o un cordero, sino que se cumpla su voluntad. Esta idea la recoge el autor de la Carta a los Hebreos y la pone en boca de Jesús (“Aquí estoy para hacer tu voluntad”), completándola con otra idea: los sacrificios de animales no tenían gran valor, había que repetirlos continuamente. En cambio, cuando Jesús se ofrece a sí mismo, su sacrificio es de tal valor que no necesita repetirse. Los sacrificios de animales pretendían establecer la relación con Dios, sin conseguirlo plenamente. El sacrificio de Jesús establece esa relación plena al santificarnos.

Al mismo tiempo, el ejemplo de Jesús nos enseña a poner el cumplimiento de la voluntad de Dios por encima de todo, de acuerdo con lo que repetimos a menudo: “Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”.

Un anuncio (Miqueas 5,1-4)

Este breve oráculo del libro de Miqueas es famoso porque lo cita el evangelio de Mateo cuando los magos de Oriente preguntan dónde debía nacer el Mesías. El texto se dirige a personas que han vivido la terrible experiencia de la derrota a manos de los babilonios, el incendio de Jerusalén y del templo, la deportación, la desaparición de la dinastía davídica. La culpa, pensaban muchos, había sido de los reyes, los pastores, que no se habían comportado dignamente y habían llevado a cabo una política funesta. En medio del desánimo y el escepticismo, el profeta anuncia la aparición de un nuevo jefe, maravilloso, que extenderá su grandeza hasta los confines del mundo y procurará la paz y la tranquilidad a su pueblo. Pero no será como los monarcas anteriores, será un nuevo David. Por eso no nacerá en Jerusalén, sino en Belén.

Resumen

Lo que relaciona las lecturas de este domingo es la misión de Jesús y los frutos que produce. La de Miqueas anuncia que su misión consistirá en ser jefe (pastor) de Israel, procurándole al pueblo la tranquilidad y la paz. En la Carta a los Hebreos, su misión es cumplir la voluntad del Padre; gracias a eso ha restaurado nuestra relación con Dios, nos ha santificado. En el evangelio, la misión no la lleva a cabo Jesús, sino María; su simple presencia provoca una reacción de alabanza, asombro y alegría en Isabel y Juan.

GOZO Domingo IV de Adviento 19 de diciembre Lc 1, 39-45

col lozano art

 

FE ADULTA

Parece claro que Lucas construye este relato -los llamados “relatos de la infancia” son construcciones teológicas- con el objetivo de subrayar, desde el inicio mismo, uno de sus temas preferidos: el gozo. Y lo hace desde una doble perspectiva: Jesús como causa de gozo -incluso antes de nacer, ya hace saltar de alegría a Juan todavía en el vientre de su madre- y la fe como fuente de dicha permanente, según las palabras que Isabel dirige a María.

Al hablar de gozo, en el lenguaje habitual, podemos referirnos a una cualidad relativa a nuestro estado de ánimo, que tiene su polo opuesto en la pena o la tristeza. Y en ese nivel psicológico, es normal que ambos sentimientos se alternen, debido a la impermanencia que caracteriza de modo inexorable el mundo de las formas, donde todo es polar.

Sin embargo, ese mismo término apunta también a otra realidad que trasciende la impermanencia y, por tanto, es transpersonal, estable y no conoce opuesto: es el Gozo-sin-objeto o incondicionado, que experimentamos en nuestra dimensión profunda o espiritual.

Este Gozo no es ya una cualidad que tengamos o podamos perder, así como tampoco depende de alguna circunstancia que pudiera acontecer. Se trata de una realidad transpersonal: no somos, por tanto, sujetos del mismo, sino que es él la realidad que nos sostiene.

En cuanto realidad transpersonal, no conoce opuesto, sino que abraza en su seno tanto el gozo como la pena o tristeza: es no-dual. Y en cuanto tal, trasciende el mundo de las formas y la le ley de polaridad y de la impermanencia.

El Gozo no se apoya en ningún objeto, material o inmaterial -bienes, poder, prestigio, salud, relaciones de diverso tipo, creencias religiosas…-; porque todo objeto es impermanente y, por tanto, incapaz de sostener nada de manera estable.

Más aún, como realidad transpersonal, el Gozo no necesita ser sostenido por otra cosa. Él mismo es autoconsistente. Es uno con el fondo de lo real. Constituye, por tanto, nuestra verdadera identidad. En el nivel profundo, somos Gozo. No tenemos, por tanto, que “fabricarlo” ni sostenerlo, sino únicamente reconocerlo. Eso es lo que nos otorga la comprensión profunda.

En ese camino de reconocimiento ocupa un lugar destacado adiestrarnos a acallar la mente pensante, ya que ella, alejándonos de la comprensión de nuestra verdadera identidad, es la fuente de preocupaciones y de sufrimientos. Silenciada la mente pensante, ¿qué puede quitarnos el Gozo que somos?

En mi día a día, ¿dónde busco la fuente del gozo?

*********

Al hablar del Gozo-sin-motivo, ¿cómo no recordar las palabras de Francisco de Asís sobre la “verdadera alegría” o la “alegría perfecta”? Tras descartar que la alegría perfecta se halle vinculada al reconocimiento ni al éxito, Francisco cuenta esta narración:

“Vuelvo de Perusa y, en medio de una noche cerrada, llego aquí; es tiempo de invierno, está todo embarrado y hace tanto frío, que en los bordes de la túnica se forman carámbanos de agua fría congelada que golpean continuamente las piernas, y brota sangre de las heridas. Y todo embarrado, aterido y helado, llego a la puerta; y, después de golpear y llamar un buen rato, acude el hermano y pregunta:

– ¿Quién es?

Yo respondo:

– El hermano Francisco.

Y él dice:

– Largo de aquí. No es hora decente para andar de camino; no entrarás.

Y, al insistir yo de nuevo, responde:

– Largo de aquí. Tú eres un simple y un inculto. Ya no vienes con nosotros.   Nosotros somos tantos y tales, que no te necesitamos.

Y yo vuelvo a la puerta y digo:

– Por amor de Dios, acogedme por esta noche.

Y él responde:

– No lo haré. Vete al lugar de los crucíferos y pide allí.

Te digo que, si hubiere tenido paciencia y no me hubiere turbado, en esto está la verdadera alegría, y la verdadera virtud y salud del alma”.

 

LA FE Lc 1, 39-45 «Dichosa tú porque has creído»

FE ADULTA

col munarriz

comentario editorial fa7

 


Es posible que la posesión más valiosa de un ser humano sea la fe, por encima de la sabiduría, la riqueza o el prestigio. Porque la fe nos invita a pensar que no somos unos seres arrojados a este mundo sin referencias y sin más perspectiva que volver a la nada de la que procedemos —como afirma Heidegger—, sino que la vida tiene sentido y que nuestro destino es vivir.

Y quizá lo menos importante de una creencia es que sea “verdadera”. Lo que la hace importante es que nos impide resignarnos a la condición de meros animales más evolucionados que el resto, nos invita a pensar que la vida no se detiene con la muerte, nos ayuda a soportar mejor sus reveses y nos mueve a vivir con mayor ambición. En definitiva, la fe da sentido a nuestra existencia y nos allana el camino de la felicidad.

Cuando alguien busca el sentido de su vida, la primera pregunta es inmediata: ¿Existe un Dios que nos ha concebido con un fin determinado?... Porque si esto es así, basta con que desentrañemos el propósito de Dios y decidamos si queremos ser, o no, consecuentes con él. El problema es que los cauces de comunicación con Dios no son evidentes y solo contamos con nuestra fe para responderla.

La fe en Dios fue lo normal entre la mayoría de ciudadanos hasta bien entrada la edad moderna, y sólo entonces entró en crisis. Este cambio de mentalidad estuvo motivado por el desarrollo científico experimentado en esta época de la historia, y más concretamente, con el convencimiento generalizado de que a través de la ciencia íbamos a dominar la Naturaleza, vencer las enfermedades y, en definitiva, lograr en esta vida la felicidad que la religión sitúa después de la muerte.

Sobre esta base, se desarrolló una filosofía materialista, cientifista, que proclama falso todo lo que escapa al ámbito científico, que rechaza de plano la idea de Dios y propugna como alternativa a la religión un humanismo ateo que considera pueril la práctica religiosa.

Por ejemplo, Freud define la religión como “patología social” que confunde simples fenómenos psíquicos con realidades. Marx la llama el “opio del pueblo”, que mantiene al hombre ausente e inactivo ante la injusticia social. Nietzsche afirma que “Dios ha muerto” en la cultura occidental, y Russell plantea que si Dios existiese tendríamos noticia de su existencia…

Pero el reto de dar sentido a una vida sin Dios y con muerte no es trivial, pues implica que todo el esfuerzo que hagamos para desarrollar un proyecto vital que llene nuestra vida va a quedar destruido por la muerte. Es como si Miguel Ángel hubiese pintado la capilla Sixtina sabiendo que iba a ser destruida en el momento de ser acabada... La muerte es lo normal, pero la sentimos como lo más inesperado, lo más terrible, lo más absurdo; como el fracaso definitivo… a no ser que la fe alimente la esperanza de más vida al traspasar su umbral… «Dichosa tú porque has creído».

 

Miguel Ángel Munárriz Casajús

Para leer el comentario que José E. Galarreta hizo en su momento, pinche aquí